domingo, 17 de abril de 2011

Godard: más allá no hay nada

Bafici at last

por oac

Más allá de Godard no hay nada. Desde 1959 con Sin Aliento, hasta hoy, con Film Socialisme, Godard corta la historia del cine en dos, corta el aliento, corta con cualquier mezquindad en los vaivenes del snobismo. Hoy es un lugar de lo más común denostar a Godard diciendo que su cine no se entiende y que tiene un séquito de esnobs que lo adoran de manera acrítica, sin entenderlo. Lo curioso es que este prejuicio es sostenido por muchos esnobs que piensan que Godard está out, y que en cambio Tony Scott, Michael Mann o David Fincher son lo in, modelos imbatibles del cine de autor. Esnobean burlándose del presunto esnobismo. Digamos que ser fan de Fincher, Scott o Mann requiere ante todo horas de entrenamiento televisivo; es, por tanto, un esnobismo fácil. Y a Godard no se trata de entenderlo: hay que atravesar la experiencia del cine como algo incomparable con cualquier otra cosa de este mundo.

Godard se ha pasado 50 años sometiendo a las formas cinematográficas a la presión más intensa y sostenida de la historia del cine. El 70 % de los directores del mundo se quedaron en David Wark Griffith; hay un 20 % que nunca llegaron siquiera a Griffith; hay un 9, 99 % que se aventuró más allá de Griffith, con fortuna diversa (en ese segmento se encuentran todos los grandes genios, como Hitchcock o Bresson). Y después está Godard. Y más allá no hay nada. Quiero decir: hay miles de directores y hay decenas de buenos directores y muchos que hacen el esfuerzo de serlo. Pero Godard comenzó su viaje en Sin Aliento y hoy continúa bregando, sigue haciendo el cine más joven, porque es el cine que aún no ha nacido, que da la impresión de nacer en el momento de la proyección.

Godard pone el cine en cuestión: la forma cinematográfica (como hacen los cineastas modernos). Pero también la materia misma del cine (eso hacen los contemporáneos). Otros hacen películas, Godard hace destellar el cine mismo, lo hace aparecer como tal.

Creo que en este Bafici que termina se hace muy evidente para todo aquel que no sea irremediablemente obtuso: Godard está un paso más allá. Ante una película suya, ante Film Socialisme, se siente el escalofrío de lo incierto, de la terra incognita, la implacable presión a la que el creador somete sus materiales, para que estos se revelen por vez primera como lo que son. La radiante superficie de sus películas celebra el nacimiento del cine cada vez, naciendo. Film socialisme: no es film, no hay film, se trata del primer Godard digital. Lo que aparece en la pantalla son todas las mutaciones de la imagen, un derrame de colores salvajes, un sonido ubicuo, sucio, vacilante, nítido, que violenta los parlantes. Muy adelante de todos, me decía Roger Koza la otra tarde, cada película de Godard nos recuerda lo que el cine podría haber sido. Agrego yo: si la masa de los realizadores no se hubieran quedado amollados en la cobardía de la literatura, del teatro, de la televisión.

Más alla de Godard no hay nada.


Hoy a la medianoche en FM La Tribu todo el Bafici: el cine, las polémicas, la política, en La otra.-radio. Online. con la presencia de Roger Koza, Alejandro Ricagno y Daniel Cholakian.

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