miércoles, 4 de abril de 2012

Bafici: más anticipos

Stateless Things, Kim Kyung-Mook


Stateless Things from KLOAQ on Vimeo.


por Alito

Veo que esta versión del BAFICI PRO-Wolf está cada vez peor, el amarillo nos va invadiendo poco a poco. Hasta hace un par de años, yo compraba el catálogo y retiraba las grillas unos días antes del comienzo de la venta de entradas, me encerraba dos días, estudiaba el catálogo de principio a fin, armaba el esquema de funciones, e iba con todo decidido el primer día de venta, salvo un par de huecos para decisiones de último momento. Así llegué, en el 2004, a ver 50 funciones en once días, sin problema. En esos años, me tomaba vacaciones de todo esas semanas, era como un viaje. Ahora resulta que tanto la grilla como el catálogo están listos el mismo día que empieza la venta de entradas, lo cual me parece ridículo. Estudiarse todo el catálogo por Internet es imposible, agotador, al menos para mí, y mucho más armar el esquema sin la grilla impresa en la que se iba anotando todo. ¿Será que estoy viejo? Ya me quejé el otro día con los de Festivales, pero ellos se cagan de risa.

De esta edición, de lo poco que estuve mirando hasta hoy, les comento una que me interesó: Stateless things, de Kim Kyung-Mook. En el BAFICI 2007 ví su primer corto y su primer largo, que dieron en la sección "Cine del futuro" y me resultó de lo más interesante de ese año, el mismo en que descubrimos a Raya Martin, que tiene prácticamente su misma edad. El corto Me and Doll-playing (Yo y el juego con muñecas), trata acerca de la infancia y adolescencia gay en Corea del Sur, con mucho humor, ironía y un uso muy inteligente de lo cinematográfico. Y el largo, Faceless things, consta de dos escenas en una sola toma cada una, de una hora y algo entre las dos, y una pequeña coda que vuelve a la primera escena. Dos encuentros sexuales en habitaciones de hotel. La primera, actuada, sin sexo explícito, filmada desde una cámara fija que los protagonistas no ven; por el diálogo y las situaciones se va percibiendo la violencia y la crueldad nunca sinceradas, de uno de ellos sobre el otro. La segunda, real, filmada desde una cámara que va manejando y reubicando uno de los personajes -el mismo director- desde cerca, con la textura y movimiento del video casero. No sólo es todo explícito, además incluye la coprofagia de la cual ambos, evidentemente, disfrutan, muy a pesar de los espectadores a quienes nos pueda asquear, pero que nos habíamos bancado sin chistar la violencia brutal y el sufrimiento de la primera escena. Cuya víctima nos vuelve, en la coda, la mirada hacia nosotros. Cómo me habrá impactado la peli que estoy escribiendo todo esto de memoria, sin revisar nada. Hablar sobre el sexo, la violencia, el disfrute, la estética burguesa, la mirada cinematográfica, y sobre todo, creo yo, hacer explícito el protagonismo del punto de vista, con esa profundidad, y en su primer largo, ¡sorprendente! Además, podría decir que es "conceptual", pero pone el cuerpo, cosa difícil de combinar. No es una intelectualización vana, como la mayor parte del arte conceptual de hoy.


Después de ésta Kim Kyung-Mook hizo otra película, A Cheonggyecheon Dog, que no se vio acá, y Stateless things es la tercera. (Clickear sobre el título para ver ficha técnica y horarios).

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