jueves, 29 de agosto de 2013

El rey de las rosas

Un bonus de la retrospectiva de Schroeter




La retrospectiva de Werner Schroeter que está terminando este fin de semana en la Lugones es muy amplia (19 películas) pero no completa (hizo 40). Entre las que no se exhiben en esta oportunidad está Der Rosenkönig (El rey de las rosas), cuya versión completa aquí incluyo para los visitantes de La otra.  Si Schroeter es siempre un director excéntrico, este melodrama gótico expresionista multi-lingüístico, oscuro y desmelenado bordea todo el tiempo la zona de la extravaganza, y a la vez modula una estética queer como nunca antes lo había hecho. Lo que lo distingue es su carencia de ironía y su tono lúgubre, quizá conferido por la presencia terminal de su actriz fetiche, Magdalena Montezuma, quien estaba muy enferma durante el rodaje y muestra un rostro anguloso y demacrado que la embellece notablemente. Montezuma murió poco después de terminar de filmar y la película está dedicada póstumamente a ella.

Es más fácil enumerar las series de elementos que la componen (miradas anhelantes, roces homoeróticos, íconos religiosos, animales vivos o muertos, fuego, mar, rosas, canciones, recitados y diálogos en diversos idiomas, una paleta oscura de colores intensos, con predominio de las sombras azuladas y las explosiones de rojo sangre) que reducirlo a una narrativa lineal. No es que sea desestructurado, sino que tiene la estructura de una obsesión: la que siente un joven jardinero por las rosas rojas, pero también por un ladrón que entró a robar a su jardín; y la obsesión que la madre siente  por las obsesiones de su hijo. Entre sus diversas canciones en varios idiomas, se incluye esta versión de un tema de Jacques Brel hecha por la cantante argentina Marikena Monti:



Acá está la película entera, con subtítulos en inglés:

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