jueves, 2 de enero de 2014

Ud. me conoce, nos hemos cruzado a veces en los ascensores



por Liliana Piñeiro

...El motivo de esta carta es decirle, directa y francamente, que Ud. está mutando... Es un fenómeno que he observado varias veces en mi vida, y ésta parece ser una más.

Tomé la decisión de decírselo porque, como ha sucedido en otras ocasiones, los mutantes son incapaces de ver los cambios que se van produciendo en su propio cuerpo, mientras que sus allegados disimulan frecuentemente sus impresiones, con el objeto de no provocarles pánico o fastidio, ambas reacciones totalmente justificadas en este tipo de casos. (Seguramente conoce Ud. aquella fábula del Rey desnudo al que los súbditos alababan sus vestidos...).

A continuación, paso a detallarle los signos que he registrado hasta el momento, como claros indicadores de su mutación.

Cierta mañana de mayo, he advertido algo que otros calificarían (eufemísticamente, claro) de “ojos hinchados”, propios del despertar reciente. Sin embargo, yo advierto que sus globos oculares pugnan por avanzar sobre la cara, elevándose interiormente, y produciendo un efecto de promontorio debajo del párpado inferior. Es obvio que su crecimiento va avanzando bajo la piel.

Asimismo, hace aproximadamente unos quince días, ha cambiado Ud. su peinado...


(Fragmento del relato "Variación kafkiana". Seguilo leyendo en el blog Un Largo, clickeando acá)

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