sábado, 12 de abril de 2014

BAFICI$26: Carta a un padre

(Edgardo Cozarinsky, Argentina, 2014)



por Carmen Cuervo

El film es la reconstrucción de la vida de los antepasados del narrador, el propio Edgardo Cozarinsky. Principalmente la búsqueda de los pasos de su padre muerto. Pero no hay intento de objetividad, sino una construcción imaginaria, realizada a través de los objetos que se le arrancan al pasado. La voz en off hipotetiza sobre la vida de su padre y hasta parece inventar a su gusto las cosas que quiere mantener en el presente. Los objetos son pocos y austeros, fotos viejas, estampas japonesas, una carta, un puñal japonés, todos ellos filmados en planos fijos. También resultan precisos los planos del campo entrerriano, con sus animales, las vacas y los caballos. Se destaca un largo y bellísimo plano del ocaso -el momento en que la luz es más frágil y más hermosa- acompañado por una música exquisita del Chango Spasiuk.

Los hombres de la película, el narrador, su padre y su abuelo viajaron desde Europa a Entre Ríos, a Buenos Aires, a Japón, a París y a EEUU. Lo único que queda siempre es la tierra, en este caso la tierra roja de los campos de Entre Ríos. Del narrador solo se ven sus manos en la tierra. Y sombre: "mi sombra es la sombra del joven que fui, yo también soy la sombra del joven que fui".

Hay también una sutil incursión del contexto histórico que rodeaba al padre: el antisemitismo en Argentina y Europa, la institución de la Armada, antes y después del golpe de Uriburu. Y el alivio de Cozarisky al pensar que su padre murió antes de tener la ocasión de terminar siendo un cómplice de la infame dictadura de 1976.

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