lunes, 29 de septiembre de 2014

DAIA se victimiza: eso no hace que su posición sea más justa, sino más engañosa

El senador norteamericano McBain, reunido con el líder de ISIS, cuando no eran "terroristas" sino "rebeldes sirios".


"Cuatro días después del discurso presidencial en la ONU, el presidente de la DAIA, Julio Schlosser, le respondió con dureza a la jefa del Estado" dice La Nación.

"El titular de la DAIA consideró que se tomaron con "preocupación" y "dolor" algunos párrafos del discurso en el que la Presidenta cuestionó a la comunidad judía por su rechazo al memorándum, hoy inactivo por decisión judicial, para revisar la causa por el atentado contra la AMIA junto con Irán" miente La Nación. Cristina no cuestionó a la "comunidad judía" sino a AMIA y DAIA, que se opusieron al Memorándum. AMIA y DAIA no son toda la comunidad judía. Eso cambia sustancialmente el destinatario de las criticas de Cristina.

"Parece muy usual que se trate de convertir a las víctimas en victimarios. Nosotros somos víctimas de un atentado", le dice Schlosser a la Presidenta. Lo que en realidad es usual es que los dirigentes de DAIA se victimicen para instrumentar a las auténticas víctimas con el fin de legitimar sus sinuosos intereses políticos. Porque ni Schlosser ni DAIA son víctimas. Las víctimas son, en primer lugar, los muertos y heridos de los atentados, sin importar su origen. En segundo lugar, son víctimas los familiares de los muertos. Y en tercer lugar la sociedad argentina toda. Incluidas AMIA y DAIA, que no pueden arrogarse la representación privilegiada y excluyente de las víctimas.

En realidad, lo que si puede reivindicar DAIA es su alineamiento acritico con las posturas de EEUU e Israel, que nunca se han mostrado demasiado interesados en esclarecer la autoría del atentado, sino solamente usar el caso en función de sus intereses bélicos y económicos en Medio Oriente.

En tanto alineados a una posición que no quiere esclarecer el atentado sino usar a las víctimas para fines subalternos, AMIA y DAIA, alineados con la derecha israelí y norteamericana, están cerca de convertirse en victimarios.

En su respuesta, Schlosser abundó en la hipocresía : "Hemos demostrado a lo largo de todos estos años nuestra voluntad en el total esclarecimiento.(...) Transcurrieron más de 15 meses sin que Irán diera ninguna muestra de querer implementar el memorándum. Seguimos pensando que el problema no es la DAIA, no es la AMIA, no es la comunidad judía, el problema es el interlocutor", cerró.

Lo que demostraron AMIA y DAIA es voluntad de aceptar el dictamen de culpabilidad que EEUU e Israel determinaron de antemano, sin juicio. Y lo determimaron porque a EEUU le convenía definir a Irán como culpable. En aquel momento, EEUU e Israel consideraban a Irán como estado terrorista. AMIA y DAIA, alineados con ellos, dijeron que no se puede negociar con los terroristas culpables de los atentados, cosa que es lo que el juicio debe demostrar. Hoy en día las potencias occidentales se sientan a negociar con Irán acciones contra el Estado Islámico, el nuevo terorismo. Hace unos meses, los dirigentes del EI eran "luchadores de la libertad" contra el régimen sirio. Mañana EEUU, Israel y las potencias europeas pueden definir un nuevo enemigo terrorista que justifique nuevas acciones bélicas.

Por complicidad con esta siniestra manera de promover la guerra y por usar a las víctimas de los atentados de la Embajada de Israel y de AMIA es que los dirigentes actuales de DAIA y AMIA están más cerca de los victimarios que de las víctimas.

3 comentarios:

  1. es lo que aprendieron a hacer y no dejan de hacer, sería mas humano, y amable pensar en docentes y medicos, como ha hecho cuba
    http://islamiacu.blogspot.com.ar/2014/09/kissinger-por-una-fuerza-global-contra.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+Islamiacu+%28Islamiacu%29

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  2. Es así. Los atentados a la sede de la AMIA y de la embajada de Israel, sean quienes fueran los que los cometieron, fueron atentados contra la sociedad argentina en su conjunto.
    Un atentado contra el país.
    Sin embargo siento (intuyo, presiento) que buena parte de nuestra sociedad no lo siente así.
    Me parece que esta circunstancia brinda un contexto adecuado al discurso del presidente de la DAIA.
    Una vez más, se demuestra que es inútil discutir sin una base de honestidad intelectual.

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