jueves, 27 de julio de 2017

"El próximo sos vos": la derrota macrista en diputados es peor que lo que parece



Derrota en Chaco, dólar desbocado, rebote inflacionario, consumo moribundo, crecimiento de las movilizaciones de trabajadores y desocupados de diversas identidades políticas, sonora derrota en diputados: por donde se la mire, esta fue una semana muy difícil para macri. Al gobierno se lo ve apelando a recursos desbordados para obtener resultados en el mejor de los casos neutros (sin medir el desgaste de los decepcionados).

Creo que la debilidad de un gobierno puede medirse en proporción directa a su necesidad de recurrir a procedimientos maximalistas para lograr resultados cada vez más efímeros. Y lo que se ve del macrismo es que está apenas durando, con el desgaste sostenido de defraudar las expectativas módicas de quienes hace menos de dos años le creyeron.

El manual de marketing duranbarbesco parece que les impide decir cuándo algo les sale mal: se sabe que no pueden hablar de economía porque cualquier evidencia empírica los refuta. La factura de gas de cuatro cifras llega puntualmente a la puerta de muchos votantes propios que no compran Clarín y hacen fuerza para creerle a TN. Hace pocas semanas, cuando Cristina sorteó la trampa que le tendían a través del monigote Randazzo, los voceros oficiales trataron de trasmitir una algarabía falsa: decían que el peronismo iba a ir dividido en 3. Las encuestas cuestionan esa lectura. Lo que parece estar dividiéndose en 3 es el antikirchnerismo.
Lo de anoche en diputados es una derrota redonda por donde se la mire, por más que se la quiera presentar como un "escrache colectivo" a todos los que votaron en contra: así solo logran calentar más a sus termocéfalos, que ya están bastante recalentados. Por la intensidad que el oficialismo aplicó para lograr un resultado que no se produjo. Claro que, si la cámara de diputados hubiera votado la expulsión de Julio De Vido, hoy estaríamos cayendo en el abismo del estado de excepción. Un valor institucional tan delicado se hubiese sacrificado en el altar del marketing electoral: mucho para tan poca cosa.

Como esto no se logró, a pesar de la inmensidad de los medios de que el poder dominante dispone, esa derrota es digna de festejarse. Si De Vido hubiera sido expulsado, habría quedado legitimada la abominación que profirió el diputado macrista Pablo Tonelli: "el principio de inocencia no es absoluto". Si un régimen autoritario pone en vilo el principio de inocencia, nadie ya es libre. Lo intentaron y no les salió: perdieron.

Una fortísima campaña mediática y un apriete impúdico en el que se comprometió la propia investidura presidencial, con amenazas personalizadas trasmitidas a cada provincia vía Cablevisión, podrían haber logrado que una mayoría circunstancial destituyera a un representante del mandato popular. Hubiera sido muy grave, como advirtieron muy bien los diputados de izquierda, que una alianza de dos facciones de la derecha arrasara el derecho de los votantes de esta forma.

No se trata de una amenaza abstracta: en Mendoza el gobierno provincial alineado con Casa Rosada está tratando de expulsar a los diputados provinciales de izquierda por participar en manifestaciones de protesta social. La izquierda ayer se vio ferozmente atacada por una de las dos voceras más brutales del régimen. La hora de la persecución al kirchnerismo parece haber sido superada por una instancia de persecución a toda disidencia. Esa escalada autoritaria (incluso contra los protocolos más conservadores de la representación democrática) indica que el gobierno no sabe recurrir a otra política más que la del apriete. El resultado obtenido en este año y medio de gobierno lo muestra hoy perdiendo en el terreno en el que en 2016 se exhibía triunfante: ahora el dócil congreso, a pesar del empeño de macri en persona para amenazar a los poderes provinciales, ya se atreve a decirle que no.

Con algo de muñeca política, hubo un momento en el que el régimen estuvo a punto de extirpar al kirchnerismo del sistema oficial: llamémosle "momento bossio"; o si prefieren "momento massa en Davos". La agresividad de los procedimientos oficiales, a medida que se hace evidente que no tienen otro plan más que pobreza y represión crecientes, está resquebrajando ese consenso antiK, que se reveló efímero más rápido de lo pensado. "Unir a los argentinos", "pobreza cero", "guerra a las drogas": ¿cuál de las tres promesas de campaña se defrauda con mayor apuro?

La cruzada moralizadora hace agua por muchos lados: desde el plano ideal, porque los cruzados amasaron su poder con métodos corruptos; desde el plano discursivo porque "fiscales republicanas" como Carrió o Stolbizer renuncian a todo intento de verosimilitud devaluando su autoridad moral. Pasaron largamente la fase de la hipocresía y ya la categoría de cínicos descarados les va quedando chica. La parte de la población que finje creerles tendría que autodegradarse en una complicidad muy cara.

Pese a la intensidad del apriete ejercido desde el sillón presidencial, la expulsión de De Vido no solo fracasó, sino que dejó varias evidencias:

- La liga de los gobernadores ya no se alínea con facilidad. Tampoco con dificultad. No se alinea, con excepción de los casos más abyectos. Los gobernadores parecen empezar a oler el mismo perfume de calas que hace unos meses olieron los intendentes bonaerenses.



- El bloque de bossio se fractura ante la percepción de que aparecer cerca de macri puede ser un negocio peor que ser sospechados de kirchnerismo.

- El movimiento Evita, que hasta hace pocas semanas sobreactuaba antikirchnerismo y se jugó por una interna desgastante apoyando a Randazzo, anoche votó contra el proyecto oficial.

- El discurso republicano se está estrujando por un manoseo brutal. "El próximo vas a ser vos" trona desquiciada la Carrió, amenazando con expulsar de la cámara a Axel Kicillof. Semejante dispendio de autoritarismo no repara en el escándalo institucional que exhibe. Las amenazas gritadas si luego se cumplieran llevarían al país a un abismo dictatorial; las amenazas gritadas que no logran cumplirse no tardarán en volverse contra quienes las alardean.

- Numéricamente la derrota de la propuesta oficial fue más amplia de lo que preveían. Quedaron muy lejos de los 2/3 y armaron un frente opositor más robusto de lo esperado. Su propio frente quedó dañado: a massa cada vez le va a resultar más caro quedar apresado en la polarización que el macrismo fuerza mientras lo maltrata a la luz del día. Ayer Tonelli y Stolbizer quedaron disputando el mismo voto gorila duro que debe hacer el esfuerzo extra de olvidar la propia malaria en el momento de votar. ¿Cuál es el negocio para la avenida del medio?



- Lo mismo puede aplicarse para el bloque "Justicialista" y hasta para un aliado que hasta ahora era de fierro como Héctor Daer: los modos brutales del macrismo lo empujan cada día un poco más hacia la oposición que él nunca quiso ser.

- En la interna oficial, el ala dura encarnada por Peña hasta le puede echar la culpa al "ala política" de Frigerio, cuando en realidad es exactamente al revés. Lo que se está agotando de manera dramática son el método del apriete, el carpetazo y el linchamiento mediático que impulsan los halcones.




Radicales y massistas usados y forreados se van desdibujando 

En medio de ese griterío tenso que propone el macrismo para transcurrir hacia las PASO, un principio de economía expresiva hace que la campaña de Cristina consista en dejar al régimen desplegar toda su inoperancia. Incluso si la semana que viene algún juez desorbitado la declarara culpable por el "asesinato" de Nisman o infame traidora a la Patria, probablemente tanta sobreactuación le arrime mayores simpatías populares.

Perdieron en diputados pero en cambio el dólar llegó a su record histórico, el BCRA pierde reservas y la inflación no cede un palmo: digámoslo todo, seamos justos.
Ahora que lo pienso bien, el gobierno de Cristina no era tan bueno. Pero, comparado con el desastre macrista, cada día parece mejor.

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