viernes, 15 de septiembre de 2017

Cosmoagonía

Cines extremos: E agora? Lembra-me de Joaquim Pinto
Este sábado a las 19:30 en Red Colegiales, Alvarez Thomas 1093



“As pessoas continuam a viver como se isto não tivesse fim.
Isto é limitado, não vale a pena perder tempo”

por Oscar Cuervo

El sábado es la antepenúltima jornada de Cines Extremos. Antepenúltima oportunidad de este año para encontrarnos a ver y pensar grandes películas muy poco difundidas. Muy grandes y muy poco difundidas. Especialmente la de este sábado, una de las obras maestras del cine de la última década. Y de las más secretas: E agora? Lembra-me se llama, es portuguesa y la filmó Joaquim Pinto. Se vio muy poco en Buenos Aires. La conversación posterior a la proyección enriquece el disfrute y la comprensión de una película de esta calidad. La vemos por única vez en Alvarez Thomas 1093 el sábado 19:30. Puntual.

Si digo que se trata de otro documental en primera persona y que su autor es un paciente infectado con el virus del HIV y Hepatitis C que, después de muchos años de tratamientos, sigue padeciendo el dolor de la enfermedad y la agresividad de las terapias experimentales que no logran sanarlo, si digo todo eso, digo, no soy capaz de trasmitir lo esencial de esta experiencia cinematográfica excepcional. Pinto hace un diario íntimo a través de casi un año de su vida. La intimidad no es exactamente la privacidad, porque el cine es el dispositivo por el cual ese espacio cotidiano se reintegra al mundo, ahora transfigurado. La perspectiva del enfermo no es aquí la de una víctima, sino la de un agonista. E Agora? es una película sobre la agonía, desplegando toda la potencia de esta posición. La película misma es producto de una decisión de afirmación de la vida, en el sentido más nietzcheano de la palabra. No es solo Pinto el agonista, sino la creación toda (si se me permite la desmesura). Es una Cosmoagonía.


Pinto está en pareja con un hombre más joven, Nuno, que en principio se resiste a formar parte de la película. Pero poco a poco la presencia de Nuno va expandiéndose en toda su potencia corporal, sensual y espiritual, que contrasta con la extrema fragilidad del propio Pinto. La pareja vive en medio de un páramo portugués que hace meses sufre una terrible sequía. Y son acompañados por un trío de perros adorables que se transforman en portadores de un amor universal, que poco a poco se extiende a todos los bichos que los rodean. Pinto logra el milagro de transformar su agonía en una conmovedora exaltación de la vitalidad.

El discurso médico sobre las formas de mutación del virus y su resistencia al arsenal de medicaciones con que se lo atacan se entrelaza con un canto de celebración de los seres vivos: la dimensión animal de los hombres (que culmina en una de las escenas de sexo más hermosas que jamás se hayan filmado), la dimensión espiritual de los bichos, los cuerpos atravesados por la historia humana (los acontecimientos políticos, culturales, los nombres propios: Foucault, Daney, Raul Ruiz, Joao Cesar Monteiro, Magdalena Montezuma), la historia humana como episodio fugaz y desgraciado de la historia del universo y la recuperación de la experiencia mediante los símbolos: la Cruz como bendición, la presencia de un hálito divino presente aún en las más pequeñas criaturas: el bicho babosa del principio, pero también los retrovirus, la mosca que molesta el momento de dolor de Pinto, la belleza de su amante y, por supuesto, los perros.

E Agora? es una película de una ambición desmesurada, porque desde un estado que linda con la muerte se propone animar y finalmente consagrar a la multitud de los seres vivos. Siempre me resisto a usar la palabra "epifanía" para referirme a una película. Leí muchas veces esa palabra aplicada a películas de una estupidez ofensiva. Pero ahora creo que una película como la de Pinto es, sí, no se me ocurre otra palabra mejor, epifánica.

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