jueves, 22 de febrero de 2018

Un cineasta esencial: Hugo Del Carril





por Alito Aep

A lo largo de este mes de febrero se viene desarrollando en el auditorio del MALBA, una retrospectiva completa de la obra cinematográfica de Hugo Del Carril. Un acontecimiento de enorme importancia para nuestra cultura en general y para la cinéfila en particular, por varios motivos.

Nadie que conozca algo de su obra puede negar que se trata de uno de los dos o tres realizadores más importantes de la historia del cine argentino. No obstante lo cual al momento del estreno de sus películas ha sufrido siempre y por diferentes causas algún tipo de ninguneo o incomprensión por parte de la crítica. Esta maldición histórica se potenció con los problemas políticos que le tocó sufrir –tanto durante como después del gobierno peronista- y también, creo yo, por la mirada prejuiciosa desde la intelectualidad hacia un artista popular. ¿Cómo sería posible que un cantante de tangos, ídolo popular, galán cinematográfico, promocionado en su momento como sucesor de Gardel, pueda volverse, simultáneamente, un gran director de cine? Por los motivos que fueran, no contamos con un registro crítico histórico capaz de ubicar a su obra en el lugar que le corresponde.

En las últimas décadas el problema más grave fue que la mayor parte de sus películas estaban perdidas. El trabajo arqueológico que comenzaron a hacer Fernando Martín Peña y Octavio Fabiano en los 90 fue rindiendo frutos muy lentamente. En este reportaje, que recomiendo leer completo, Peña cuenta esa aventura y explica ampliamente lo que acabo de exponer. La nota termina así:

Marcos Vieytes: ¿Te parece que su cine tiene herederos?

Fernando Martín Peña: No. No podría, porque los nuevos cineastas no lo vieron.



Yo maté a Facundo

La dificultad básica consistió en que, pese a la valoración que han tenido aisladamente algunas de sus películas –sobre todo Las aguas bajan turbias y Más allá del olvido- y al gran interés que fueron despertando, jamás habíamos tenido la oportunidad de ver su obra y de evaluarla como una totalidad.

Ya pasadas tres semanas del ciclo, y con sólo dos películas de él pendientes de ser vistas, puedo afirmar que hay una coherencia estética y política, una inquietud filosófica, sutilezas formales y rasgos de estilo propios que sólo se pueden apreciar en el conjunto. Cuando se adopta esta perspectiva totalizadora, su genialidad autoral resalta incluso en sus películas consideradas menores. Por ejemplo, Buenas noches, Buenos Aires, adaptación de números musicales de teatro que el mismo Peña menosprecia en el reportaje, o La Calesita, subvalorada por muchos por ser la adaptación de una miniserie musical televisiva.

Incluso esto sucede en el mediometraje En Marcha, que Del Carril realizó para el sindicato de Luz y Fuerza y no figuraba en ningún registro hasta que Peña lo descubrió un día que fue a la sede del sindicato a proyectar unas películas. Lejos de hacer un trabajo burocrático o impersonal, el cineasta pone toda su estética al servicio de lo que se está contando. Escribe Marcos Vieytes en un análisis sobre la película:

“...Del Carril es grandioso porque le apasiona la puesta en escena cinematográfica. Que la haya puesto al servicio de los intereses populares lo hace todavía más grande, pero eso, cinematográficamente, viene después. Claro que resulta insoslayable, porque lo especifico de su obra como director ocurre en la intersección entre discurso social y procedimientos”.

Atención con las funciones de esta semana:

Este jueves 22 van tres “figuritas difíciles”:

19:00: Las Tierras Blancas (1959), imposible de ver en otro formato.

21:00:  Surcos De Sangre (1950), un magnífico melodrama, su segunda película y su primera colaboración con el periodista y dramaturgo español exiliado en Argentina, Eduardo Borrás, junto a quien desarrollía la mayor parte de su obra. Anticipa, en temática y en estilo, a sus películas posteriores y, en muchos aspectos formales, a Las aguas bajan turbias (en la que, por ejemplo, vuelve a usar pasajes musicales compuestos originalmente para esta película por Tito Ribero). Muy difícil de conseguir, aquí se proyecta en una excelente copia en 35mm.

23:00: Yo Maté a Facundo (1975), la última película que dirigió. 

El viernes 23, a las 20, y el domingo 25, a las 22, se proyecta la más conocida, valorada y visible Más allá del olvido (1956). El resto de las funciones de esos días, son grandes películas en las que él aparece como actor.

Aquí, toda la información sobre la retrospectiva:

Y aquí, pueden encontrar varios artículos de Marcos Vieytes sobre las películas, el mencionado reportaje a Peña, y palabras del propio Hugo Del Carril:

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