domingo, 5 de abril de 2009

Bafici: la caída del espectador indignado


Delta

por Dark Lady

Shirin de Abbas Kiarostami

¡Cuánta gente se fue del cine!

Uno de los que intentaba huir despavorido dijo al pasar: "para que me cuenten un cuento me quedo en mi casa". Y del apuro se cayó de la escalera: me gustó que se haya caído…

Lo que el muchacho no pudo ver es el juego que establece el director iraní con el espectador, que en este caso es un espectador doble: los rostros y las miradas de esas mujeres que aparecen en la imagen y nosotros mismos que las observamos. Pero, al tiempo que se desdobla, el espectador se desdobla también la mirada: las mujeres iraníes miran la obra que se desarrolla frente a sus ojos (el fuera de campo que nos está vedado) pero al mismo tiempo su mirada atraviesa la pantalla y nos convoca a nosotros, ya que eso que no podemos ver lo vislumbramos solamente a través de los ojos de ellas.

Todo esto podría ser simplemente un juego de espejos superfluo, pero casi me hace recordar a Las Meninas. Un film que reflexiona sobre la mirada con humanidad, precisión y belleza.


Delta, de Kornél Mundruczó

El director de este film húngaro agradece la colaboración de nuestro ya conocido Bela Tarr, cierto aire de familia tienen. Además fue rodada en cuatro años, ya que el actor principal falleció y tuvieron que rodar todo nuevamente. Qué ironía que el protagonista del film también termine muerto. Una película bellamente filmada y narrada con imágenes sobrecogedoras de la naturaleza. El río que parece ser un personaje más. Una historia de amor prohibido (las mejores) entre dos hermanos que se reencuentran después de muchos años. Reflexión sobre las leyes humanas y las leyes naturales. Una película muy disfrutable con una música que no sé si era de viola o de violonchelo, que junto con las imágenes del Delta hacían que ciertos momentos se elevaran hacia la poesía. Desde el principio de este Bafici esta película fue mi pálpito y no me arrepiento.


Shorei x, de Kohki Yoshida

Un film japonés que es un ensayo sobre la cotidianeidad y la repetición.

Los silencios y los gestos invariables: el fumar, el abrir y cerrar la puerta de la heladera, el comer. Todo transcurre en esa cocina de dos por dos, entre una madre y un hijo. La ternura se filtra sin querer en medio de tanto automatismo. Dentro de la repetición siempre hay una variación, aunque sea mínima, que nos hace recordar nuestra humanidad.


River of grass, de Kelly Reichardt

Film de 1994, el primero en la carrera de esta excelente directora estadounidense, es como su última película, la entrañable y angustiante Wendy and Lucy, una road movie fallida: los personajes no pueden pasar el peaje… ¡porque no tienen 25 centavos! El problema del dinero también es central en su última película.

Utiliza una voz en off cuya función no es la de explicar todo al espectador, sino la de establecer un diálogo interno consigo misma y al mismo tiempo hablarnos desde una interioridad verdadera. Utiliza muy bien otros formatos. Hay mucho para decir, pero ahora me tengo que ir a ver otra película. ¡Ah!, me hizo acordar a Tarnation.

2 comentarios:

  1. A mí también me gustó Delta, a pesar de que no tenía ningún pálpito optimista previo. El día anterior fui a ver Old Joy, con las mejores expectativas, y me defraudó bastante. Lo destaco porque veo varios puntos en común entre ambas películas, como el cuidado de los planos y la belleza de las imágenes de la naturaleza. Lo que produjo que me guste mucho más Delta que Old Joy es que sentí que esa armonía narrativa estaba mucho mejor justificada en la película húngara, con un conflicto más intenso debajo de la superficie. Lo único que no me gustó de Delta es esa mirada demasiado pesimista del mundo que deja el final del relato; aunque debo reconocer que el plano en el que la tortuga marina se sumerge en el río es hermoso.

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  2. ...me alegraria ser otro tuyo , no se donde pinchar pero si puedo invitarte a mis horas rotas espero que te agraden como a mi el tuyo otra....simpre otro tuyo jose ramon.

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