sábado, 18 de agosto de 2012

Lucas Carrasco, el Pájaro Salinas y Teodoro Boot

Este domingo en FM La Tribu
Maratón Bestial - de 23:59 hasta el alba



La reelección de Cristina

por Lucas Carrasco

Mi posición (está bien, siéntense, y gracias por los aplausos) ante todo acontecimiento viviente que se desarrolle en el universo certifica, desde una perspectiva científica pero sin ingenuidades que me hagan caer en un cientificismo carente de deseos -certeros como una bala del rey Juan Carlos a un elefante- de intervención en los grandes asuntos globales y universales y porteños, en escala ascendente; mi posición certificaría, decía, que soy un ególatra de mierda. Pero, en el afán de moderar tan tremendo ego, ahora, decidí bañarme día por medio. Bueno, yendo al grano como novia adolescente que te acaricia la cara, la continuidad del kirchnerismo expresada en Cristina hacia el 2015, corazones empapados de amor y solidaridad como una flor sobre la que se posó una mariposa y le da un rayito de sol justo bajo el arco iris donde un duende encuentra un cofre de oro pero la llave la tiene el gobernador de Formosa, hablando en serio, mi posición, naaaaada original, es que la mayoría de los aconteceres políticos tiene más que ver con el asundato (asundato, mezcla de asunto y dato, podría ser como acontecimiento, para los situacionistas, especie, en buena hora, en extinción. Y los ecologistas de Greencard no hacen nada!) de la sucesión más que con la guerra comercial en los medios, sin restarle a ésta, sentimentales almas que corretean por el bosque frugales y en pelotas, méritos en la demasía de los debates que histeriquean hasta por que llueve o porque no llueve. El 7 de diciembre sucederá una cumbre de la gritería -conmovedora y reeeeeética- guerra comercial. Nada más. Lo verdaderamente importante, es la sucesión. Y si mis reiterados chistes sobre los ignotos ministros se debe tanto a una conducción centralizada -centralismo democrático le decían, un poco chistosos, en los años 50 y 60- como a que están chochos, en el 75% del gobierno, en no aparecer mucho. En zafar. Los palos de la prensa militante de la derecha vendrán más hacia los periféricos, que apoyamos, sin creérnoslas todas, pero con convicciones, que al aparato de gobierno, que siempre se recicla. Muy simple: están haciendo las valijas.
Esa es mi percepción.
No creo que los Kirchner -con quienes tengo ningún contacto ni deseo tenerlo- quieran hacer jamás ninguna valija, pero es evidente, que una buena parte del gobierno ya piensa en la mudanza de líder. Sino, es inexplicable este grado de ausentismo. Sólo comparable en el alzamiento de la oligarquía con la iglesia católica en el 2008. Dónde, sin embargo, la capacidad de liderar el poder político real (los gobernadores) organizó todas las variables para que el efectivo intento de golpe de estado no prosperase.
Abocándonos de lleno, como dicen los conferencistas de postín, aclaremos un asundato: mis posiciones no se basan, en el caso de la reforma constitucional, en información de primera mano. Que, en realidad, no tengo. Y nunca tuve. Este es un gobierno horrible para hacer periodismo (ni que hablar para los que somos sistemáticamente estafados en los medios de línea editorial oficialista: con deudas salariales, en negro, apretados y censurados...un encanto, corazones: como para presumir de entusiasmar a esa gente con que hagan una ley de ética...¿Notaron que nadie, nadie de esos jóvenes periodistas que la presidenta supone entusiasmados con un nuevo modelo periodístico, y en realidad están más flexibilizados y precarizados que antes de que se sancione la ley de medios, nadie levantó la mano, no ya para decir lo que yo dije y estoy diciendo, ya los moldearon más pusilánimes que un Bonelli, sino ni siquiera para hacer una sola reunión y debatir la propuesta...lo notaron?). Y tengo encumbrados examigos (ya me peleé, la verdad, con todos. Los alcahuetes del relato, en buena hora, forros) en estratégicas posiciones de control de la información interna. No te largan una. O te tiran panfletos y yo a cosas así mucha bola no les doy. Cada cual a lo suyo. Y lo mío es ciertamente, la vagancia. O el periodismo, como le suelo decir a mi abuela. Pues queda mucho mejor. Pero esta aclaración viene a cuento para que no haya los inevitables malos entendidos. Por lo demás, caperucitas rosas, está a la vista que a veces, muy pocas, le acierto en los análisis y las más de las veces le erro los penales sin arquero.

Como prefiero que se haga con mis textos, que incluyen mi irrefrenable tendencia a la mordacidad, recomiendo la lectura de este escrito de Ezequiel Meler, en su blog, perdonando, ja, no, pasando por alto, las mordacidades. Que como toda mordacidad, en la dura lucha política, contienen algo de verdad. Es un análisis serio y profundo, como suelen ser los de Ezequiel. Últimamente, distanciado del relato de la resistencia, por llamarlo de algún modo. En realidad, no se ha subido a esa secuencia de noticias diarias sobre el último aliado del gobierno que se va a la mierda. Hace bastante que no sumamos nada, sólo perdemos.Ya no hay nadie haciendo política, todos abocados a la guerra comercial en los medios. En la que, además, casi nadie ya cree. Lanata, con sus diarias payasadas, le pone un poco de ánimo a la alicaída tropa, pero se le notan los hilos. Esto pasó a ser una antipolítica disputa de plata y propiedad. La murga de los valores altruistas cayó en franco desprestigio desde que Lanata ingresó entusiasta como adolescente neoliberal -tan tarde- a jugar el juego que todos quieren. Bueno, excepto, claro, los trabajadores de los medios. Esto es un asunto de empresarios.
Abel, siempre lúcido, le pone condimento estratégico a la salida -con independencia de quien lidere esa salida (pecado venial, esa prescindencia, pues hablamos de peronismo, pecado venial esa independencia que está lejos de ser ingenua. Razón por la cual Perkins, el mayordomo de Patucho en Télam no lo llamaría jamás para contar en un documental la historia de los blogs. A mí, en cambio, me llamaron. Pero al igual que con el libro de La Cámpora, que finalmente escribirá Sandra Russo, me negué. Esas son cosas para empleados públicos que cumplen su tarea laboral en medios de comunicación privados, que con esos ñoquis se ahorran de pagar sueldos: yo no soy de esos)- y nombra políticas necesarias a conservar, a defender como horizonte por la militancia nacional y popular.
Hay que ausentarse de la prensa, o leer La Nación, donde se dirimen las internas del gobierno. Hoy, por ejemplo, Franco Vitali y Patucho -en contra posición a Hank Soriano, empleado raso o yo, que ni eso- o Polémico Moreno en contraposición a Excel Kicilof. Internas, la manera efectiva de perdurar, como ha perdurado por un siglo el mitrismo, el diario más viejo. Operar en las internas. Inventarlas, organizarlas, jugar para un costado o para el otro. No la puerilidad de Libre, donde yo era un abonado a que me peguen.
Hay que ausentarse de las dos mediaciones más operadas de la realidad en estos momentos: la prensa y las encuestas.
Y mirar el poder real.
De las dos centrales sindicales a favor hoy tenemos 5 en contra. Bah, si a Caló, que muestra un vandorismo desvergonzado, se lo puede considerar kirchnerista..Alberto Fernández, la María Kodama del kirchnerismo es entonces un fuerte aliado, ja.
Las cámaras de diputados y senadores están alineadas. La aristocracia del Poder Tribunal le moja la oreja todos los días al campo nacional y popular. Los movimientos sociales, producto del crecimiento del empleo y de la inclusión social, están políticamente desarticulados, además, por el centralismo democrático. Los gobernadores, excepto los que están en pie de guerra como Scioli y el más vivo y peligroso de todos, De La Sota, están disciplinados. Tampoco manifiestan mucho entusiasmo que digamos, pero ahí están. Un acierto es poner a Macri -el gobernador más boludo de la historia universal de la infamia- como el principal opositor, para ir virando la guerra comercial entre medios hacia la lucha política. El kirchnerismo, abrumador e insoportable en su propaganda, sigue siendo la primacía de la política. Ahora, ojo, que poner a Macri en ese lugar es rehabilitar la razón de ser de Scioli. Y de De La Sota. Mis amores...Y de Boudou. Sumemos el aislamiendo de Clarín. Ya ni la oligarquía le tiende una mano. El nuevo presidente de la Sociedad Rural, socio de un lumpenburguesariado del relato K en el pueril diario de Paraná, ilegible y cayendo en picada, debutó echando trabajadores. Una maravilla. Jóvenes periodistas ex kichneristas que tienen mucho tiempo ahora para elaborar una ley de ética pública, contra las cachafaces, en el periodismo.
Simple, este es el cuadro. Binner está muy viejo y sólo puede revivir diputados radicales.
Por eso y sin ingenuidades, mi posición es que hay que pelear la reelección de Cristina (para que quede absolutamente claro: hay cierto grado de locura en la Casa Rosada. Cuando lean ésto mismo, que para la gran mayoría parecerá una inteligente defensa del liderazgo de CFK, para el kirchnerismo religioso -unos 30 funcionarios de rangos menores que, por añadidura, me detestan; van a putear sacados. Son así. Bah, yo soy así. Si fuera Antonio Laje no me joderían) por que ahí, además, se va a encolumnar lo mejor del campo nacional y popular. Y hay que esquivar tomarse en serio las purgas. Después de todo, María del Carmen Alarcón, el cuadro de la ultraderecha de la oligarquía, es funcionaria de este gobierno. Esteban Righi, ya no.
Y sino se llega con la reelección, entonces veremos con qué fuerza llegamos y qué hacemos.
El Plan B, en todo caso y como es tradición en los sistemas presidencialistas, lo pondrá Cristina. Si es algún liberal chupamedias, seremos muchos los que buscaremos, y no por primera vez, otro rumbo. Simple y sencillo. Y sin dramas. Como corresponde.
Que tanta mariconería y discusiones morales, ya aburre todo eso.

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