lunes, 27 de octubre de 2014

En Uruguay están ganando los mejores

PEQUEÑAS BEMBAS DE UN PORTEÑO DESDE CABO POLONIO


por Willy Villalobos

(Esta nota se empezó a escribir en la mañana del domingo y se terminó al fin del día, cuando se aseguraba un triunfo importante del Frente Amplio, la derrota en el plebiscito de la propuesta derechista de bajar la edad de imputabilidad y la realización de una segunda vuelta en la que Tabaré Vázquez está cerca de alcanzar la mitad más uno).

Si yo pudiera haber votado en Uruguay no tengo ninguna duda de que lo haría por el Frente Amplio. Porque es el gobierno que mejor distrubuyó la riqueza desde la llegada de la democracia. Y eso se nota. Un ejemplo: cuando llegué al Uruguay los pibes no tenían guita para comprar cuadernos y hoy andan por la calle jugando con sus computadoras. Está claro.

No coincido con los “izquierdistas” que dicen que hay que votarlos porque son lo menos malo, no. El FA es la mejor herramienta que ha construido el pueblo uruguayo para conquistar derechos, por eso hay que mantenerlos en el poder político.

La oposición, Blancos y Colorados, se parece a los partidos que la derecha está construyendo en otros países de América Latina para enfrentar a los gobiernos nacionales y populares que los Vargas y los Llosas llaman “el demonio populista".

Pedro Bordaberry, que se presenta con el nombre de pila porque su papá fue impuesto como presidente por los militares golpistas, es la derecha clásica. Represión y control social. Es la fuerza que quiere que a los pibes se los juzgue a los 16 y una economía “a la antigua”, o sea, lo de siempre.

La novedad es Lacalle Pou, un joven “cajetilla” que inesperadamente gana las elecciones internas del Partido Blanco y en pocos meses se convierte en la alternativa de la derecha. Lacalle Pou es lo más parecido a Macri que hay en Montevideo. “Por la positiva” es la idea central de este hijo de otro presidente, Luis Lacalle, el cajetilla mayor o el Menem de estos pagos.

Este hombre es impresentable. Circulan varios videos en las redes donde dice disparate tras disparate. Hay uno muy gracioso donde asegura que va a llevar adelante una política de seguridad que hoy es parte de la política del Frente Amplio. Pou se sorprende cuando el periodista le dice que el Frente lo está haciendo, asegura que no puede ser... “y si es cierto lo que le dicen, lo deben estar haciendo mal”. Hay varias como esta. (Ver acá). Por eso les digo que se parece a Macri, porque cuando no lo entrevista uno de su palo hace papelones.

Lo interesante es que Lacayito prendió y en la segunda vuelta puede ganar con el obvio apoyo de los colorados. Para muchos, la juventud de este candidato es su virtud mayor, sí, para muchos. Pou es el candidato de los medios, y la publicidad lo vende como un artículo novedoso que reemplazaría a los carcamanes: Mujica y Tabaré. Algo de razón tienen, como todos los mentirosos, el Frente está viejo.

Los otros candidatos que se presentan son Pablo Mieres, del Partido Independiente, al que las encuestas le dan un 3%, y puede llegar a ser el que ayude al Frente a ganar por media cabeza la carrera.

Y por último esta la izquierda cómoda, los incomprendidos de siempre,Unidad Popular. Esos que votan y vuelven tranquilos a casa porque están convencidos de que si los acompañara algo más del 1%, todos seríamos mas felices.

Los referentes del Frente no envejecen con los años, sino con las políticas que llevan adelante. Porque un Frente que soportó la represión y que representó y representa a los que se merecen cambios fundamentales no se la jugó para llevarlos adelante. Porque el Frente tiene una gran deuda con todos los que fueron brutalmente reprimidos por la dictadura, al no haber decidido que los Derechos Humanos fueran una política de Estado. Juzgar a los milicos era una papa caliente y el FA decidió tirársela al pueblo quitándose la responsabilidad de encima.

“Nos comimos años de cana por la Reforma Agraria y ahora que gobernamos nosotros no pasa nada con ese y con tantos temas”, me decía ayer un Tupamaro que no se lleva bien con el Pepe. Es extraña la relación que los Tupamaros que combatieron armados contra la dictadura tienen con sus viejos enemigos. Se habla de pactos, los desconozco, pero lo que está claro es que no mostraron voluntad de juzgarlos por los crímenes cometidos. Y lo que es peor, Eleuterio Fernández Huidobro, Ministro de Defensa y número dos de Mujica es el que dijo que conseguía más información sobre la represión por su vínculo con los milicos que si se los investigaba. Parece joda pero es verdad.

Hay una discusión fuerte por abajo, pero a la hora de los bifes TbaréVázquez logró el 92 por ciento en la interna, o sea, alpiste.

El FA es un partido de viejos, porque tiene ideas viejas. Por ejemplo: Tabaré fue el que le pidió ayuda a Bush porque se sentía invadido por Néstor. Lo recuerdo y me río. Porque Tabaré se parece a Binner, o sea, tranqui, cero estrés y no agitar demasiado el frasco. Porque el futuro Ministro de Economía sería Danilo Astori, uno de los que también quiere volver a las relaciones carnales con los EEUU. “El Mercosur debe ser la base para lograr acuerdos con otros países” dice Danilo. Lo que no dice es que quiere subordinarse a la política yanqui en Latinoamérica y distanciarse de Maduro, Evo, Correa y Cristina, los demonios populistas. En síntesis, porque hay más, Mujica trajo una buena brisa que no alcanzó para que el FA se convirtiera en un partido transformador en serio, y mucho menos generar una política que enamore a los que están dispuestos a ponerle el cuerpo a los cambios. Ahora parece que Tabaré va contra la idea de que el consumo de marihuana quede en manos del Estado. Acaba de declarar que le parece “extraño” que se venda faso en las farmacias. Lo consultaron a Mujica y dijo que era un problema de Vázquez, que le pregunten a él. Y eso que el porro legal fue una de las decisiones políticas más celebradas por la juventud.

El FA da seguridades, no arriesga. Por eso es aburrido aunque sea lejos lo mejor. Pero no sólo se están eligiendo los futuros gobernantes del Uruguay, sino que junto con las generales hay un plebiscito para decidir si se baja o no la imputabilidad a los menores que cometan delitos, de 18 a 16 años.

La movida que generó este plebiscito fue mucho más interesante que la electoral. ¿Porqué? Porque se armó una enorme movilización popular en la que participaron sectores de todos los colores, menos lo colorados, claro. Miles de personas militaron con pasión para que la respuesta a las necesidades de estos pibes no sea la represión. Porque mucho chamuyan con la recuperación, pero a la hora de los bifes lo que quieren es encerrarlos, que desaparezcan del mapa.

Mas de 50 mil personas salieron a la calle, una enormidad para Montevideo y aledaños. Con fuerza amorosa reclamaron un mejor destino para los menores que la sociedad pare y después no quiere reconocer como propios. Contrastaban claramente con los que repartían volantes de los partidos como si fuera una propaganda de shampú. Ojalá esos miles de manifestantes sacudan a los partidos políticos como sacudieron a la sociedad con su movilización.

Es de noche, la elección terminó y todos los encuestadores coinciden en darle al Frente Amplio un 47 por ciento de los votos, lo que le permitiría alcanzar la mayoría parlamentaria y llegar a la segunda vuelta en noviembre con muchísimas posibilidades.

El plebiscito también se ganó, la mayoría de los uruguayos decidió darle a los menores que delinquen un trato especial y no "palo y a la bolsa" como pretendían los dinosaurios.

Los diarios de la derecha, El Observador y el País fogonearon a su candidato Lacalle Pou, aseguraban que tenía un 35 % y ahora no llega a 30; fueron modificando las encuestas a tal punto que arrancaron en 42% para el FA y ahora reconocen un 47.4 .

Los medios también fueron derrotados.

El pescado ya está vendido, Tabaré araña la presidencia. Su Ministro de Economía será Danilo Astori, un economista que piensa que al país le conviene mejorar las relaciones con el imperio. Lo que nadie sabe es si va a profundizar un modelo de inclusión social, fortaleciendo la alianza con los gobiernos que enfrentan a los sectores financieros y a la política de EEUU en la región, o va a intentar convertir al Frente en una derecha moderna. Esa es la pregunta que hoy se hacen muchos militantes frentistas que festejan una victoria que no sienten completamente propia.

El Frente Amplio y las organizaciones populares que lo componen tienen la palabra.

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