martes, 19 de julio de 2016

Dice el director de La Izquierda Diario: "Nos quieren asignar un lugar marginal pero algún día se comerán una sorpresa"

Fernando Rosso en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 



En el programa del domingo pasado vino a visitarnos Fernando Rosso, director de La Izquierda Diario, el portal de noticias del PTS, que está publicando una serie de entrevistas a periodistas de los grandes medios (Carlos Pagni, Horacio Verbitsky y Julio Blanck, hasta ahora) titulado "Diálogos sobre la transición argentina" a la cual nos referimos en un post reciente. Estas entrevistas, así como la línea editorial que el PTS le está dando al sitio, resultan un modo novedoso de saltar el cerco en que tradicionalmente la prensa de izquierda se recluyó para hablarle solo a los convencidos. Como portal de noticias, La Izquierda Diario viene creciendo en calidad y en cantidad de lectores y así amplía las posibilidades informativas en un ámbito en el que predominan los órganos de la derecha gobernante. Con Rosso hablamos de medios, de periodistas, del peronismo, de las cúpulas sindicales, de las variables aún no definidas en la actual relación de fuerzas en la sociedad argentina. Y nos detuvimos a analizar la respuesta que Blank dio a una pregunta sobre la fatídica tapa de Clarín que intentó ocultar el asesinato policial a los militantes Kosteki y Santillán, "La crisis causó dos nuevas muertes", la canallada que -Rosso recordó- repetía una tapa casi idéntica que Clarín había editado el 13 de abril de 1997, cuando las fuerzas de seguridad asesinaron en Neuquén a Teresa Rodríguez. (Ninguna de las dos portadas están disponibles en el sitio de tapas "del día que naciste" de Clarín; ver acá)



A continuación, transcribo tan solo una parte de lo que conversamos con Rosso. La charla completa la pueden escuchar acá (junto con las canciones de Andrés Calamaro, Buscaglia y Antolín, Flaming Lips, Rihanna, Albert Pla y los Cadillacs):

- ¿Vos te sentirías identificado si  te dijera que lo que hacés es periodimo militante?

- Sí, -responde Rosso- estuvo un poco bastardeado todo eso en la última década, ¿no? porque a uno le dicen "periodismo militante" y piensa en 678, y ahí entramos en una discusión que sería larguísima. Ahora: somos militantes que hacemos periodismo y creemos que tener un punto de vista nos permite hacer mucho mejor el trabajo.

- De hecho, cuando uno lee a Julio Blanck o a alguno de esos, piensa: "¿qué me está queriendo vender, qué puñal se trae bajo el poncho?"; en cambio uno lee La Izquierda Diario y sabe que es la noticia relatada desde el trosquismo, con lo cual el lector tiene una información más además de lo que se está relatando: quién lo relata.

- Yo creo que eso le da a quien lee la posibilidad de hacer un análisis crítico con mayor honestidad intelectual que el llamado "periodismo independiente", que fue bandera durante los últimos años de muchos medios hegemónicos. Primero porque estos medios tienen un posicionamiento político, segundo porque tienen intereses empresariales

- Desde hace unas semanas La Izquierda Diario viene publicando una serie de entrevistas titulada "Diálogos sobre la transición argentina", donde  entrevistás a los principales columnistas o editores en jefe de los grandes diarios; hasta ahora entrevistaste a Pagni de La Nación, a Verbitsky de Página 12 y por último a Blanck de Clarín. ¿Qué óptica le pretendés dar a estas entrevistas?

- En primer lugar, son representantes de medios que generan grandes tendencias de opinión. Si se quiere Clarín y La Nación están ubicado en un mismo espacio, pero a la vez tienen una forma de hacer política y de hacer periodismo diferente. Y Página 12 estuvo muy marcado por la crítica al menemismo primero y el apoyo al kirchnerismo en la última década. Entonces me parecía que los lectores de La Izquierda Diario podían tratar de profundizar en las visiones que tienen estas personas que son efectivamente parte del establishment o de la elite periodística de esos diarios y ampliar la mirada que tienen, más allá de lo que uno puede leer todos los días en sus columnas. Y podemos hablar con ellos de cosas que generalmente no hablan o hablan menos, porque están entre líneas. Un ejemplo claro, la izquierda: no hablan normalmente de la izquierda. Pero también sobre otras cosas: ¿qué críticas tienen La Nación y Clarín hacia el gobierno que apoyan -o al que apoyaron, en el caso de Verbitsky con el kirchnerismo-. Y me interesa saber qué mirada tienen ellos sobre esta transición. Desde su óptica son agudos, son personas inteligentes, informadas, que hacen política para sus propios intereses. No me interesaba discutir -para referirme a una de las cosas que se discutieron en las redes al publicar las entrevistas- sobre la trayectoria personal de cada uno de ellos. ¿Qué se puede poner a discutir un trosquista sobre la trayectoria personal de Carlos Pagni?

- Tu interés sería hacerlos hablar y sacarlos un poco de la agenda que ellos manejan cotidianamente en sus columnas.

- Un poco sí, o ampliar algunos temas que a veces dejan entrever en sus columnas. Por ejemplo en el caso de Pagni viene criticando a la justicia, pero en la nota a La Izquierda Diario hicimos que ampliara esa crítica. El dice que el macrismo tiene un mandato de regeneración institucional pero tiene a un binguero operando en la justicia, como Angelici. Me parece que Carlos Pagni diga eso tan desembozadamente en La Izquierda Diario pone luz sobre una cosa más oscura.

- Pero él ahí también maneja su grado de funcionalidad con el régimen actual, porque pone el foco sobre lo impresentable que puede ser Angelici pero no sobre el jefe político de Angelici, que es Macri. Porque si Pagni piensa que el macrismo va a llevar a cabo una regeneración institucional teniéndolo a Macri como jefe político o es ingenuo o es cínico.

- Sí, desde ya. Yo creo que deja deslizar una crítica que igual termina golpeándolo a Macri, una crítica amigable, ¿no? Porque tanto Pagni como Blanck apuestan a que lo importante para ellos es que funcione el plan económico, entonces les hacen críticas laterales a determinadas relaciones que puedan tener con la justicia, a los problemas que tienen con la bonaerense, pero plantean que están resolviendo bien los problemas de la economía, ya que desde su óptica opinan que había que hacer un ajuste como el que se está haciendo y hacen una apuesta a que esto funcione. (...)

***

En otro tramo del programa hablamos de cómo incide en el ritmo que el gobierno macrista quiere imprimirle al ajuste el hecho de que hasta el final del perdíodo de Cristina no haya habido una crisis de ingobernabilidad que sirviera como pedagogía popular para presentar ese ajuste como inevitable. Dice Rosso:

- No hay una crisis disciplinadora, no hubo uno de esos estallidos que a veces impulsa a la lucha popular y la saca a las calles: las crisis a veces llaman al orden cuando no se encuentra una salida. Eso es lo que no tiene para disciplinar el macrismo. Y está comprando a las burocracias sindicales -yo tomé un post tuyo, posterior al 29 de abril, muy agudo y muy preciso en todos tus epítetos hacia la dirigencia sindical.



-Sí, yo decía que en esa movilización de 200 mil trabajadores había que mirar no al palco sino a esos miles de trabajadores movilizados. Y a las cúpulas tomando esa capacidad de movilización como prenda de negociación.

- Los pusieron en la mesa de negociación; de hecho Macri les vetó la ley antidespidos y no hicieron absolutamente nada, lo cual es peligroso también para esas dirigencias sindicales. Dice Blanck en la entrevista que nos dio que la dirigencia sindical está más preocupada por el portafolio de inversión de sus sindicatos que por lo que pasa por sus bases y ahí está ocupando un lugar la izquierda. A mí me parece que en su momento, la crisis del 89 y la derrota que significaron las privatizaciones impusieron un clima de desmoralización general que en los 90 se expresó en todo, también en el hecho de que la dirigencia sindical se venda de la manera en que lo hizo. Hoy no existe esa relación de fuerzas, no la han impuesto todavía. ¿Quiere decir que no la van a imponer? No se sabe, depende de la lucha. Yo tuve algunos debates con compañeros de la zona norte, que estaban muy impactados, diciendo: "¿Qué pasa? ¡Ya van seis meses de macrismo y todavía no hay respuesta de los trabajadores!". Pero primero hay  incertidumbre en muchos casos, porque es un nuevo gobierno, hay aspiraciones e ilusiones...

-Hay muchos trabajadores que votaron a Macri.

- Hay muchos trabajadores que lo votaron, están procesando eso, pero voy a citar a otro inefable como es Jorge Asís, que dice: "en Argentina hay muchos dadores voluntarios de gobernabilidad". Entonces si una gran parte del peronismo está siendo dador voluntario de gobernabilidad, si gran parte de la burocracia sindical está siendo dadora voluntario de gobernabilidad, ¿entonces se les está reclamando a las bases de los trabajadores que tienen que pasar por arriba de todo ese aparato y responder rápido, de acuerdo a nuestro apuro?

- Sí, hay una famosa verdad peronista que dice "con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes". Ahora yo noté en algunos tramos de la entrevista que le hiciste a Pagni, y un poco también en la de Blanck, un cierto beneplácito con ustedes como exponentes de la izquierda, una cierta simpatía, como diciendo: "es necesario que haya una voz de izquierda en el Congreso". En un momento Blanck los compara con la "voz moral" de Carrió, dice algo así como que es necesario que la izquierda tenga sus "diputaditos", porque los ven como que todavía no pueden disputar poder real en Argentina. Y entonces les tienden un puente para formar parte del régimen neoliberal, la voz disidente que se nutra de la sangría kirchnerista, ya que consideran al kirchnerismo la bestia negra de este momento y lo quieren aislar por derecha y por izquierda.

- Sí, ellos opinan eso, y no solamente ellos, Martín Rodríguez cuando vino al programa de Cristian Castillo y Nicolás del Caño que  hacíamos para internet, La Izquierda TV, dijo una cosa parecida: "me parece bueno que exista una izquierda, por la pluralidad de voces que hacen a la democracia". Blanck dice:"si no está la izquierda, hay muchas cosas que no se van a decir" y nos comparó con Carrió. Yo creo que es un lugar que le quieren dar a la izquierda, que maneje algunos diputados. Algún peronista perverso dijo que quiere que la izquierda cumpla un rol ecológico, que denuncie las "cosas malas" que tiene el sistema. Verbitsky a su manera lo dijo también: "ustedes denuncian las falencias del régimen y eso hace muy bien". Nosotros, por lo que se ve en La Izquierda Diario y en nuestra construcción política, tenemos objetivos más ambiciosos que eso. Si ellos quieren asignarnos un lugar marginal, esos serán sus objetivos. Después, algún día se comerán una sorpresa. 

2 comentarios:

  1. Tal vez de a poco el peronismo-kirchnerismo esté cambiando su clásica visión de la izquierda, renovada por 678 con el gastadísimo y a esta altura cómico “hacerle el juego a la derecha”. Algunos (creo que cada vez menos) sostienen todavía que la izquierda trabaja para macri, que saboteó trenes para perjudicar al kirchnerismo bajo las órdenes de Duhalde, que le hacía piquetes a CFK y a este gobierno no le hacen nada, ni hablar del voto en blanco o que haber marchado por el impuesto a las ganancias fue “de derecha”. Otras críticas más profundas y sensatas van a la línea política y a la metodología de confrontación, algo de esto deslizó Verbitsky en la entrevista que le hizo Rosso.

    Lo que pasa es que hoy por hoy, después de la entrega y traición que han hecho algunos diputados y sindicalistas que eran parte del gobierno K o del peronismo votándole las leyes a macri o transando por la guita de las obras sociales, el tema de la corrupción, la implosión del kirchnerismo al perder el poder estatal, sostener esas posturas anti-izquierda sin problematizar el conjunto del sistema y sin pensar en lo que hizo y no hizo (y hace y no hace) el kirchnerismo y el peronismo pierde completamente el sentido, cierra el debate y clausura cualquier intento de discusión seria y viable. El rol y las posturas de la izquierda se revalorizan en función de la coherencia que han sostenido y de la que carecen muchos líderes y referentes del kirchnerismo peronismo, aunque también hay que celebrarle a los que hacen La Izquierda Diario que apunten a un público más amplio.

    Creo que lo que de a poco se impone es una visión de conjunto, más madura y realista, acerca de cómo funcionan la economía y la política, qué rol tienen la derecha, el peronismo y la izquierda en este entramado. No obstante, para que la izquierda pegue un salto siguen estando los obstáculos enormes de los grandes medios, el concepto de la “grieta”, la esperanza en un país “normal” (capitalismo bueno), la mitología nacional y popular, el “sentimiento peronista” y su anti-izquierdismo y anti-intelectualismo, lo cual hace muy probable que el sector social que se identifica con el kirchnerismo, antes que apoyar a la izquierda, lo vote a Massa. Tampoco ayuda cierta retórica cuadrada y sectaria de la izquierda, y los problemas de organización del propio FIT, cuyos dirigentes de inflado ego no son capaces de juntarse a discutir y eso traba el crecimiento. Y por supuesto last but not least habrá que ver qué será de Cristina.

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  2. Una izquierda moral, sin conspiración, sin clandestinidad y sin violencia, sin programa y sin militancia, un bomboncito de dulce de leche que se derrite en la boca de los opresores.

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