lunes, 29 de agosto de 2016

La crueldad sobre el otro

Lidia Ferrari, autora de La diversión en la crueldad. Psicoanálisis de una pasión argentina en La otra.-radio, para escuchar acá



NOTA DEL EDITOR: Anoche en La otra.-radio nos visitó nuestra amiga y corrresponsal en Italia, la psicoanalista Lidia Ferrari, que está de visita pot Buenos Aires para presentar su más reciente libro, La diversión en la crueldad. Psicoanálisis de una pasión argentina (Letra Viva). La presentación oficial se hace hoy a las 19:00 en el barrio de San Telmo, en Gradisca, Pasaje Giuffra 339, con la participación de Jorge Alemán y Fabiana Rosseaux. Pero antes de la presentación oficial, Lidia vino a charlar a Radio Gráfica del muy interesante tema que toca su libro, fruto de una investigación de más de 20 años, que contó con la colaboración de Ernesto Laclau -el libro incluye en su epílogo una carta que Laclau envió a su autora, haciendo significativas sugerencias sobre el enfoque de la investigación. El programa lo pueden escuchar clickeando acá. A continuación reproduzco algunos pasajes de la Introducción del libro, que dejan planteado el problema. Escribe Lidia Ferrari:


Para Freud el humor enaltece al sujeto, mediante el humor el sujeto se libera de sujeciones. Es cierto que existe una ligazón entre humor y crueldad como la que se encuentra en el humor negro, que intenta, en su ejercicio intelectual, encontrar un sentido relajante a un hecho penoso y desacralizar un supremo amo, la muerte. El humor no es resignado, es rebelde, dirá Freud. Triunfa el Yo y el principio del placer por sobre la adversa realidad. Por el contrario, en las bromas pesadas se trata de crear realidades dolorosas y reírse de ellas con la condición de que el sufrimiento sea ajeno. Se elude el sufrimiento a condición de crearlo en otros.

Nuestra tesis es que las bromas pesadas son una coartada de una experiencia sádica, aceptada socialmente, y por eso las ubicamos como un fenómeno inmerso en el amplio campo de la diversión en la crueldad sobre el otro. Las manifestaciones sádicas directas son sancionadas, las que se tramitan como bromas pesadas pueden convocar a la risa general.

Analizamos la estructura de las bromas pesadas en sus dimensiones histórica, retórica, dramática, jurídica y, sobre todo, en su dimensión psicoanalítica, la perspectiva que engarza las diferentes aristas del problema.


Dimensión histórica: Argentina

[...] En los relatos históricos estudiados los personajes que despliegan estas bromas pesadas ocupan lugares privilegiados. Los médicos internados, los “niños bien”, los dueños del rating, los prestigiosos, etc. “El tirano es el que se arroga el poder de someter el deseo del Otro”, dice Lacan. Esa prepotencia fue leída en más de una ocasión como manifestación del último coraje criollo. Bravuconadas para reafirmar el lado al que se pertenece: la prepotencia del que manda. El “criado favorito” identificado por D. Viñas es uno de los nombres de los bienes que se poseen, el “negro Raúl” es otro. En las bromas pesadas se expresa la crueldad del esclavista por pura diversión.

Localizamos una especie de purgatorio cultural argentino en el cual, a partir de cierto contexto histórico cultural fundacional -que aún continúa mostrando sus efectos- expone la aspiración de los argentinos de una patria a la europea al tiempo que rechaza lo europeo (del sur) que la constituye. Al modo de la Verleugnung freudiana, en la cultura argentina se sostiene un repudio y un asentimiento: nuestra inmigración europea fue defectuosa, no es la Europa de nuestros ideales, pero somos la Europa de Sudamérica.


Dimensión psicoanalítica: El goce de la diversión en la crueldad


[...] Las insistencias de un modo de diversión que retorna en diferentes momentos históricos nos conducen al problema que se plantea Freud en Moisés y la religión monoteísta, el de la repetición en la historia como retorno de lo reprimido.

Estos modos de diversión son predominantemente masculinos. Encontramos que perdura en forma fantasmática cierta organización que ya desde el pater familias de la antigua Roma imponía un rigor moral sexual que se correspondía con una lógica del poder. El rechazo a la pasividad masculina, al que subyace el fantasma de ser sodomizado, se encuentra en los modos de intercambio entre sujetos masculinos en los cuales se juega una voluntad de dominio. Este fantasma que en la Roma antigua tomaba la forma de una obsesión por la impotencia masculina impulsará diversas formas de control sobre el objeto, al que se debe controlar o poseer. Este otro del sadismo comparte con la víctima de las bromas pesadas su carácter de objeto pasivo y dominado, en torno al cual se organiza el goce en poseerlo y escarnecerlo. La satisfacción de los espectadores de la broma pesada recorre un camino similar al de la gramática freudiana de ‘pegan a un niño’, la cual parte de un deseo sádico y, en su trayecto, construye una satisfacción masoquista.

El sujeto masculino activo y potente tanto en la esfera de lo sexual como en la esfera social exhibe su síntoma en los diversos dispositivos que recrea frente al temor a la pérdida de este lugar privilegiado.

Dimensión retórica

En la dimensión retórica nos ocupamos del estatuto de la broma pesada y su relación con otros fenómenos aledaños como el humor, el chiste, la ironía, la burla, lo cómico, entre los cuales existe un particular embrollo terminológico. Este embrollo proviene no sólo de la polisemia de las palabras tanto como de la imposibilidad de una “literalidad última”, sino de que no hay demasiados trabajos que se hayan ocupado de establecer significaciones más precisas. Pero, lo que se nos ha revelado como fuente especial de esta dificultad, es que los significantes broma y bromear tanto como la oposición entre lo serio y lo no serio plantean un singular problema al estudio filosófico del lenguaje, a partir de su ambigüedad estructural en el campo de la significación.


En un próximo posteo subo la última parte del programa de anoche, en la que Pablo Rossi nos habla del problema matemático de la incompletitud y sus expresiones existenciales.

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