martes, 24 de julio de 2018

Humillación al cine argentino: el Gaumont cerrado por decisión de EDESUR


El lunes a la mañana Edesur le cortó la luz al cine Gaumont por falta de pago.

No por previsible la imagen resulta menos ofensiva. El Gaumont, Espacio INCAA KM 0, es uno de los lugares más queridos de la ciudad de Buenos Aires. Su inmensa sala 1 es una de las pocas que quedan con una pantalla con las dimensiones de las antiguas salas de cine. Durante el gobierno anterior se convirtió en un polo de atracción para las más variadas especies cinéfilas, con las entradas a un precio tan accesible que acercaba las películas independientes argentinas y latinoamericanas a los sectores más populares. Como lugar de circulación multitudinaria, entregada al riesgo de las propuestas artísticas de diversidad muy amplia, esta política contribuía a que las películas saltaran el cerco de las minorías. El clima que se respiraba en este espacio ha sido el de la clásica fiesta del cine. Para los realizadores jóvenes estrenar en el Gaumont es una manera de acercarse a un público que en otras salas nunca llegaría a sus películas. Para el pueblo, ir al Gaumont no requiere saber qué película se va a ver, si el elenco es famoso o el director consagrado. Ir al Gaumont ha sido ir al cine a ver qué dan.

Se trata de una circulación vital en un momento en que los hábitos culturales se estrechan y las personas se repliegan hacia el consumo privado del smart tv. Las grandes salas fueron cerrando y el cine se fugó hacia las cadenas de shopping, con entradas a precios expulsivos y pantallas capturadas por los tanques norteamericanos, de esos que se estrenan con centenares de copias y millones de dólares invertidos en marketing. La experiencia Gaumont es la de la cultura popular en los espacios públicos. ¿Cómo no iba a querer destruirla el macrismo? Desde antes de asumir la presidencia, ya algunos voceros del macrismo lanzaron su inquina contra esta experiencia. Javier Porta Fouz publicó notas en La Nación y en la página de Luis Majul en las que se burlaba de los precios populares de las entradas y se quejaba por la cantidad de las películas estrenadas. Porta Fouz saltaría desde los medios de comunicación derechistas hacia el funcionariado macrista. Y sus anhelos se fueron cumpliendo. Hoy la producción cinematográfica argentina de bajo presupuesto, las películas chiquitas y arriesgadas, hechas por directores debutantes, están asediadas por una política cada vez más restrictiva. En línea con este estrangulamiento, ahora cae el espacio en el que esas películas se encontraban con sus audiencias populares. El encuentro era posible pero el macrismo lo viene volteando paso a paso, con su característico desprecio por la cultura y por el pueblo.
O.A.C.


Comunicado de la Junta Interna de ATE INCAA

El cine #GAUMONT -Espacio INCAA KM 0- con la persiana baja.

No, no es la imagen de una película apocalíptica. Lamentablemente es real y se corresponde a que cortaron el servicio de energía eléctrica por falta de pago. La desidia de las autoridades está llevando a nuestro cine a una situación crítica.

El Gaumont es el único cine que garantiza continuidad a las películas argentinas. Durante el año 2017 exhibió 214 películas, albergó 30 muestras y festivales, realizó 60 avant premieres y premieres contabilizando un total de 339.411 espectadores para nuestro cine.

¿Qué lugar ocupa el #CineGaumont para el presidente del INCAA?

Es la pregunta que nos hacemos todxs los que amamos el cine, a raíz de una serie de situaciones que se están dando y que afectan de manera directa su buen funcionamiento:

Las Autoridades del INCAA, a finales de junio dieron de baja a la empresa con la que tercerizaban a dos boleteras y un operador de proyección. En lugar de absorber a estxs trabajadorxs de sobrada y comprobada expertise en sus tareas, incorporándolos al INCAA como exigimos desde esta Junta Interna, la gGestión de nuestro organismo decidió dejar vacíos esos puestos de trabajo, lo que sobrecarga de tareas al resto de trabajadorxs del sector. Esto genera una situación crítica por la que hoy ninguno de ellxs puede tomarse vacaciones o enfermarse porque no hay quien los cubra.

Nos encontramos, también con que a la empresa con la cual tercerizan el servicio de limpieza de todo el Instituto (incluido el Gaumont) le pagaron recién el 19 de este mes, después de que esxs compañerxs hicieran retención de tareas. No es la primera vez que esto sucede dejando a lxs trabajadorxs en una situación acuciante, máxime cuando tienen que pagar el alquiler de sus viviendas y terminan abonando intereses que son deducidos de sus magros sueldos.

A este panorama hay que sumarle que el ascensor del cine no está funcionando, porque no se le pagó al inspector. Mantienen una deuda que no permite contratar a nadie más y el ascensor continúa sin poder utilizarse, impidiendo el acceso a las salas 2 y 3 a las personas con movilidad reducida.

Al mismo tiempo, alertamos sobre el vencimiento de las facturas de luz de los otros edificios del INCAA, algunos de los cuales tienen a resguardo material que debe mantenerse con humedad y temperatura constantes, condiciones que se verían afectadas sustancialmente con un corte de luz que pone en riesgo el patrimonio audiovisual.

Desde la Junta Interna de ATE denunciamos la desidia y rechazamos el ajuste sobre la cultura en general y sobre el cine en particular. Exigimos a Haiek y sus autoridades una pronta respuesta que traiga soluciones a las necesidades del Gaumont, que permita seguir ponderando el cine realizado en nuestro país como se merecen lxs trabajadores, toda la comunidad audiovisual y el público en general.

Postdata del 24/7 de la Junta Interna ATE INCAA: Cuando esta situación tomó estado público la Gestión macrista del incaa tomó la desicion de pagar la luz. Se adeudaban facturas desde marzo. Una vez que el incaa pagó edesur reconectó la energía y el cine volvió a funcionar con normalidad. La desidia de una Gestión a la que poco y nada le importa la Cultura.

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