jueves, 5 de julio de 2018

Lecturas salvajes, vol. III. Vonnegut, el spoiler

La otra.-radio, segunda parte, para descargar acá



por Naza Brain y Rodrigo Videtta

En la segunda parte del programa del domingo pasado nos inmiscuimos en el universo Vonnegut (anticipo acá, primera parte del programa acá), donde la tragedia es resistida activamente con humor y dilemas éticos, sin perder de vista el lugar de la escritura. Allí donde el autor es consecuente con su oficio de escritor, es como un pájaro enjaulado puesto al fondo de un túnel por un grupo de mineros. Cuando el oxígeno empieza a escasear, es el primero en avisar al resto con su canto, para luego esperar el final.

Madre Noche es libro paradigmático en la obra de Kurt Vonnegut. En esta novela nos detuvimos especialmente durante La otra del domingo.


Madre Noche nos interpela desde el comienzo. Desligándose de la cronología de los sucesos, el narrador nos cuenta la vida de Howard W. Campbell Jr. empezando por el final.  Howard es un escritor norteamericano que al mudarse a Alemania se encuentra con la inminente explosión de la segunda guerra mundial. Allí se convierte en locutor de radio y escritor aliado al nazismo; trabaja para el ministro de propaganda Goebbels y su esposa es una hermosa actriz, Helga. Juntos forman "su nación de dos", eso que el creía verdaderamente importante, el motivo que lo sujetaba a Alemania.

Detrás de esta primera apariencia, incluso en el mismo espacio radial, Howard es otro. Por encargo de un grupo de agentes estadounidenses, cumple su rol como emisor de mensajes cifrados cuyo significado él mismo desconoce, mensajes destinados a otros agentes americanos que operan en Alemania. Howard intercala voces, acentos y silencios que esconden un mensaje para estos agentes, mientras el resto de su audiencia escucha simplemente un programa de radio. Howard es doble agente y su programa son dos programas a la vez, depende de quién lo escuche. ¿Cuál es su verdadero lugar de pertenencia? ¿A quién sirve? Por un lado, a Alemania. Por otro, ligado al primero aunque no equivalente, vive en su nación de dos junto a Helga. Y por otro, a los Estados Unidos, su pais de origen, al que secretamente ayuda sin él saber con precisión lo que transmite.´Howard es dos o bien tres.

Al terminar la guerra, es tomado como prisionero y juzgado. Ya sin Helga, su alma gemela, la vida en Alemania pierde todo sentido para él. Pero los norteamericanos lo rescatan. Vuelve a empezar en Greenwich Village, en las afueras de Nueva York.

Cuando el lector ya consideraba esta historia dotada de la cualidad del vértigo y lo variopinto, alcanzada cierta calma, una partida de ajedrez a manos de un vecino, agente ruso encubierto él, conducen al protagonista y al lector al lugar donde termina, o empieza, la gran historia. Es capturado por Israel y vuelto a procesar. ¿Quién ha sido Howard W. Campbell Jr., más allá de toda apariencia? ¿O solo ha sido apariencias? De esta forma, aportando caos a una posible historia lineal, aparece una voz prologadora, entre narrativa y autoral:

“Esta es la única novela mía cuya moraleja conozco. No creo que sea una moraleja espectacular, es sólo que sé cual es: Somos lo que fingimos ser, así que debemos tener cuidado con lo que fingimos ser”.

Más allá de las moralejas, en cierto disloque de las formas de exposición de sus historias, la literatura de Vonnegut nos invita a encontrar otros sentidos.



En el programa del domingo también anticipamos el ciclo de cine y pensamiento que organiza La otra a partir de este sábado a las 19:30 en Ayacucho 483, con la proyección de Fulboy (Martín Farina). La música que sonó fue el anticipo del nuevo disco del Indio Solari ("Stranger Danger, siniestro ladrón/ ladrón de todo el globo, ese sos vos/ predicador itinerante, estás aquí/ te recibimos con honores de virrey/ divertido sos/ como un toque de queda sos/ todo lo valioso vos te llevás/ mis enemigos me van a asustar/ cuando comiencen a tener razón..."), Gabo y Serio Ch ("La estación") y Prince, cuyo disco aún inédito, Piano & A Microphone 1983, tiene un anticipo extraordinario en el feeling de un blues titulado"Mary don't you weep". Todo esto acá.


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