miércoles, 10 de junio de 2020

CABA: ciudad de los cabezas de termo


Supongo que todos habrán notado que el macrismo gobierna la Ciudad de Buenos Aires desde 2007, nada menos. Ciudad presuntuosa, racista, ignorante, impiadosa, cruel. Abigarrada, atropellada, prejuiciosa, estéril, parásita de la riqueza nacional, tilinga, sobrevalorada, compadrita, cobarde, vocinglera, vanidosa, cualunquista, gorila, frívola, manipulable, insolidaria.

No es para nada casual que el macrismo se haya afincado como una garrapata en esta comunidad con un grado de imbéciles muy superior al promedio nacional. macri llegó a la presidencia de la nación bancado por las corporaciones mediáticas, el poder tribunal, el dispositivo financiero global, los fondos buitres. Duró un período en ese cargo y dejó el país hecho un estropicio. El conjunto de los argentinos tardó apenas un período en percatarse del fiasco: bastó verlo gobernar, aguantarse el tiempo que se le había concedido y salió expelido por el voto. Ningún presidente de esta nación, ni siquiera alguno de este continente pudo aspirar a la reelección y fracasó en el intento. Salvo macri. El conjunto de los argentinos notó rápido su error.

Solo CABA, la ciudad de Buenos Aires, autodenominada vanidosamente la Reina del Plata, viene eligiendo con persistencia al macrismo desde 2007, lo que demuestra su estulticia tenaz. No debe ser casual. El macrismo se enquistó en este terreno porque los porteños son los analfabetos políticos de la Argentina. Es también una cuestión estructural: la oligarquía local diseñó este país para que acá se enquistaran los peores y se reprodujeran a lo largo de los años. Hay un grave error en considerar a la Ciudad de Buenos Aires como el corazón cultural del país. Es la sede de los peores. No es casual tampoco que, con el presupuesto económico más elevado y sin recursos naturales propios, su composición social tiende a producir una comunidad de cretinos.

Quizá para que el país despegue de su postración va a ser necesario trasladar la Capital a otra región.

La verdad es que ser porteño es para mí un motivo de vergüenza. 

6 comentarios:

  1. Buenos Aires siempre fue un problema para la organización argentina. Lo peor es que con el invento de la Ciudad Autónoma empezaron a votar a su propio gobernante, y con un gobierno más o menos bueno en la ciudad más rica del país, descolgar presidentes como De La Rúa o Macri.

    No creo que sea gente mala de por sí, pero es desproporcionado lo que ocurre allí con el resto del país.

    ResponderEliminar
  2. Para mi también. Cada día más convencida...

    ResponderEliminar
  3. ojalá fuese únicamente un problema de CABA... pero mirá lo que pasó en Santa fe.

    ResponderEliminar
  4. y mirá qué pas+o en usa, en el uk, y no se qué decir de españa y francia
    aqui reporte de red bird, acerca del borbónchorro

    https://pajarorojo.com.ar/?p=48320

    las mas de las veces el mundo entero es Ascolandia

    ResponderEliminar
  5. Estoy de acuerdo que Buenos Aires tiene esa falsa imagen de sí misma, el porteño (el medio pelo sobre todo)se cree cosmopolita, culto y no sé cuántos otros mitos cree verdaderos. Creo que tiene razón Luis F. Langelotti, pero acaso la diferencia entre Avellaneda Santa Fe y Capital sea esa pretensión de ser mucho más de lo que en realidad es. De todas formas occidente no ha demostrado mucho más que nosotros.
    Saludos.
    M.D.

    ResponderEliminar