Sobre las nubes (María Aparicio, Argentina, 2022)
Personajes presentados metódicamente como series replicantes que responden a tests, entrevistas laborales, indagatorias, variantes de una sumisión idénticamente entregada a la humillación, aliviada por cursos de aikido y otros hobbies pequeñoburgueses para rellenar el tiempo. Suavidad trabajosa.
El método propicia la redundancia expositiva que extiende viñetas a lo largo de 145 minutos para ideas que habrían cabido en un corto de 15.
El veterano desocupado esquiva la mirada de la inquisidora y envía su subjetiva hacia un pajarito que cruza la ventana. Un eclipse (transitada fuga cinéfila) interrumpe la abulia por un rato y suscita conversaciones astronómicas. Nubes de pedo.
No hay actos humanos que activen una resistencia colectiva después de una batalla dada por perdida, desalojada del plano: solo se perciben sus daños. La derrota ya sucedió y ahora en el plano hay cadáveres.
Fuga hacia miniaturas naturalistas tratadas como "epifanías": mistificación orientalista.
Nubes y pajaritos como eclipse de lo humano. Con Sobre las nubes nace la amable cinefilia derrotista, complemento espiritual de un avance de la derecha en el plano real.
Nubes, pajaritos y globos luminosos en la pantalla, mientras el infierno estalla afuera, ahí en la calle. Lindura obediente para lograr un poquito de confort, solo un poquito nomás.
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