miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sokurov + Jia Zhang-ke, dos capos del cine actual

Este sábado a las 19:30 en Lambaré 873


por oac
Seguimos con este sensacional ciclo de cine (no es porque lo organicemos nosotros, es porque es simplemente sensacional) con el que terminamos el año de cine en La Tribu a todo trapo. Se trata de dos películas que exploran los límites, los corredores y pasadizos entre la representación de la realidad y la realidad de la representación. Son también dos films sobre la relación entre el cine y la pintura como modos de representación.



Aleksandr Sokurov y Jia Zhang-ke, dos cineastas que no podrían ser más distintos, pero que coinciden al menos en algo: en la radicalidad de sus búsquedas artísticas. Jia Zhang-ke es un apóstol del realismo cinematográfico, sólo que le tocó vivir en un país en el que la realidad está siendo cercada: la China postmaoísta, sometida a una brutal mutación, desde el comunismo hacia no se sabe qué. Jia es el cineasta de los efectos colaterales de esta mutación. Sokurov es indudablemente el militante de otra cosa que no podemos llamar realismo, un artista intempestivo. El viene de otro país (que está de olvido, siempre gris) que alguna vez fue comunista y puede decirse que Sokurov se ha dedicado a filmar el desmoronamiento del mundo soviético (un sueño devenido pesadilla). Ambos, Jia y Sokurov, son, cada uno de forma diferente, post-comunistas.



Elegía de un viaje es el sueño de un viaje, el sentirse de pronto absorbido por una pintura, verse inmerso en un cuadro de otra época. Forma parte de las películas más oníricas de Sokurov, junto con Elegía oriental y El arca rusa. Quizá todas sus películas lo sean, pero Elegía de un viaje debe ser la más onírica. Su onirismo no deja de tener un sentido político: porque Sokurov se vale del sueño para impugnar una cierta fe en el progreso de la historia.


Quizá Dong de Jia recorra un camino inverso: en lugar de impugnar la consistencia del universo diurno internándose en el país de los sueños, la China de Jia es una realidad diurna devenida pesadilla. El sueño de la razón engendra monstruos.



Dos films políticos sobre la historia, las ruinas y los fantasmas. Este sábado en La Tribu, Lambaré 873.

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