viernes, 20 de febrero de 2009

El perdedor

Por Oscar A. Cuervo

El luchador no es la peor de las películas del Oscar que estuvimos viendo últimamente (El sustituto, Sólo un sueño, Milk). De hecho, es la mejor. Lo cual no quiere decir mucho, ya que las otras son malas.

Todo es tan simple que da un poco de pereza decirlo: la industria pop norteamericana parece tener fascinación por la figura del loser, quizá paralela al culto del winner. O quizá no se trate de dos líneas paralelas sino de una sola misma línea: puede que ser un pobre diablo sea la peor condena concebible para esta industria o para sus consumidores. (Algo de eso empieza a aparecer por aquí como producto de la adopción mezzocretina de la cultura tardoliberal). Ser un pobre diablo es algo que excita la imaginación morbosa de Hollywood, un límite posible al que hay que volver una y otra vez para imaginar siempre las mismas cosas: humillación, sordidez, abotagamiento, repudio de los otros (aquí la propia hija del loser abomina de su fracaso al verlo después de años). El luchador no deja ningún lugar común sin tocar: el tipo vive en un trailer, escucha Quiet Riot y Guns' N Roses, detesta a Kurt Cobain por marica, está enamorado de una bailarina de caño. No obstante tiene un buen corazón. No obstante es enfermo cardíaco.

Da pereza: Mickey Rourke es El luchador, todo el marketing alrededor lo recalca: "asistan a la resurección de...". Se trata de ir a ver su cara arruinada y su físico grotesco y después quizás decir algo acerca de la corporalidad con que compone el personaje. Darren Aronofski pone una detrás de otra todas las ideas que se nos vayan ocurriendo al respecto: al principio, el presentador de la lucha lo presenta como "un norteamericano"; se apoda "Ram" (carnero) y lleva un enorme tatuaje de Cristo en la espalda; aun así hace falta que el diálogo haga una referencia a las torturas físicas de Cristo en la película de Mel Gibson. Anoten entonces: se trata de caída y redención.

Rourke hace los méritos suficientes para el Oscar del domingo, las chances de Sean Penn decrecen: es mucho más cruel aplaudir de pie a un tipo hecho mierda al que se vuelve a admitir en la farándula por estar lo suficientemente hecho mierda pero no lo bastante como para darle el Oscar post-mortem (que en este caso corresponderá a Heath Ledger: la otra ovación de pie del próximo domingo).

Que yo sepa el único director moderno que pudo transfigurar el imaginario americano del perdedor es Scorsese, no una sino varias veces: Taxi Driver, El rey de la comedia, El toro salvaje, El color del dinero. El mito de la redención, de la segunda oportunidad, el carácter angélico del perdedor, se tuerce en Scorese hasta adquirir ribetes que dejan mal parados a todos los que suspiran aliviados por no vivir en un trailer, no cortejar a una bailarina de caño, no tener 50 y trabajar en un supermercado y conformarse con un discreto empate.

28 comentarios:

  1. Nola ví pero no me extraña lo que decís.
    En las duras épocas en que tenía que cubrir todo, cosa que ahora no entiendo: nunca había visto algo de Aronofsky que no me pareciera empalagoso y difícil de digerir.
    Pero hay gente que pone los ojos en blanco - aun- ante los mandatos de Hollywood-
    Martha

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  2. El mito de la redencion en mi opinion es la figura central del cine de USA, y de la sociedad tambien.

    Desde que Lo que el Viento se LLevo termina con la frase "¡Después de todo,mañana será otro día!" en adelante, hasta 24 (la serie).

    siempre esta la posibilidad de cambio, los malos al final no son tan malos, de cualquier lado se puede volver, de la guerra de Irak, del descalabro financiero, del apoyo a Bin Laden hace algunos años,etc

    Un asco.

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  3. La ambiguedad del final me la tiró abajo. Y los silencios de Aronofski me recuerdan que estoy formateado àlla Hollywood: no los soporto.

    Si no te gustaron esas, Slumdog Millonaire y su guión básico caminito, dirigido en publicidad, te va a parecer -me juego- peor.

    Por suerte después de El JugadorWhat Just Happened, con Robert DeNiro haciendo de productor Hollywoodense, lidiando con directores que satirizan la independencia, actores con exigencias pedorras en pos de la "libertad artística" y un Bruce Willis con el mejor look. Un film menor pero que me sacó de Rourke(de Tomei no me quería ir nunca).

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  4. El otro dia agarré en cable Taxi Driver justo cuando empezaba.
    Me alegró la semana.
    Saludos

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  5. Lo de Cobain es una frasecita nada mas, un chiste que hace el personaje. Siempre poniendote en Polimeni.
    Cuando vas a ver una pelicula estas pensando en lo que piensan los de la butaca de al lado, oscar?
    Que no se vayan a sentir aliviados, que no amorticen sus alienadas existencias burguesas amparados en el guión, etc.
    ¿No será mucho?
    Me parece una exageración, bah en realidad es siempre la misma, que aparece transformada en cada post. La llevas contigo a todos lados, como una joroba.
    De todas formas coincido en que Sean Penn no le tendría que ganar nunca a Mickey Rourke.
    Rourke ES aquello que a Sean Penn le gustaria que la gente piense de el.
    Ademas la actuación que hace es brillante y merece el oscar.

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  6. Todo bien, Oscarcito, pero lo digo así, sin más, sin pelos en la lengua: No es canallesco de tu parte haber pasado por alto, sin referencia alguna, el tema hermosísimo de Bruce Springsteen?

    Por dios, así está el mundo.

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  7. No vi ninguna de esas, pero tengo que recomendar El Lector.

    Ya sé, todavía no la estrenaron, pero el libro me gustó mucho y la bajé.

    Como el libro es bastante corto, la peli puede trasladar muy bien casi todo lo escrito, y lo logra.

    La Winslet esta bárbara, el pibe impresionante y aparte están Ralph Fiennes, Bruno Ganz, Lena Olin, que más.

    Para analisis mas a fondo lo dejamos a Cuervo, el maximo chamuyator de la blogosfera.

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  8. Si, claro, Chamuyator... porque se parece más a un paladín del resentimiento que a uno de la libertad como Miguel Abuelo.

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  9. Gracias a la multiplicidad de anónimos (o es siempre uno?) que pasan a leer los cometarios de este chamuyero para a su vez comentarlo. Tanta dedicacición resulta emocionante.

    A uno de esos anónimos le digo: sí, es canallesco de mi parte pasar por alto el tema de Springsteen. Este tipo de canalladas me llevarían al infierno, si este existiera. por suerte está la gente de tu porte que puede reparar el daño que producen estas canalladas.

    A otro anónimo sobre la frasesita de Cobain: todas son fracesitas en la película: también el discurso conmiserativo que hace Ram al final, antes de la última lucha. Justamente, se trata de poner una frasesitas una tras otra, de juntar todos los lugares comunes que redondeen ese retrato a la vez piadoso y sádico de lo que es un perdedor. Evidentemente entendiste muy mal mi comentario si creés que estoy pensando en el que está en la butaca de al lado. La película misma te conduce por el rosario de lugares comunes de las películas sobre perdedores. hasta la misma pretensión del director, con sus incrustaciones crísticas (que en este caso también son frasesitas e imagencitas) conducen a Scorsese.

    Lo que pasa es que esa referencia deja a El luchador muy mal parada. Ahí es donde viene mi observación acerca de lo que fue capaz de hacer Scorsese con estos "perdedores" (hasta hacernos vacilar de que convenga llamarlos perdedores). Scorsese no da rienda suelta a la crueldad piadosa en la que "estos pobres perdedores" nos den lástima y deseemos que triunfen. Ni Travis Bickle, ni Rupert Pumpkin ni LaMotta nos dan lástima. Scorsese desmonta la simplicidad de la derrota de los derrotados y del empate de los que empatan. Son dos politicas totalmente diferentes, por más que Aronofsky adorne a su personaje con símbolos crísticos.

    Arqueck:
    la ambigüedad del final se limita a dejar en suspenso si el tipo al caer se va a hacer bolsa o va a triunfar. Es sólo una ambigüedad anecdótica, cuando el sentido de la película ya está jugado. ¿Cambiaría si el tipo muere o gana? Sólo parecería que a Aronofsky lo avergüenzan ambos finales, y por eso los deja sin filmar. Al quedar Ram suspendido en el aire, el realizador refuerza el carácter alegórico del personaje, el mismo que al principio lo había llevado a decir que Ram es "un norteamericano" y más adelante a compararlo con el Cristo de Mel Gibson. Así que no creo que el final saque a la película de la senda en la que está instalada desde el primer fotograma. Y en cuanto a los silencios que te molestan, es un rasgo por el cual el director le quiere añadir algo de estilo indie a un guión pensado con la cabeza de Hollywood. Es Hollywood a full.

    A otro anónimo:
    Al decir que Rourke probablemente gane el Oscar no se trata de un elogio a su actuación (ninguna de ambas, ni la de Penn ni la de Rourke es una gran actuación. Sólo que es más sádico hacer subir a Rourke y que toda la sala se ponga de pie. Y que por eso me parece más probable que se lo den a él.

    Herida:
    suena raro leer que Taxi Driver te alegró la semana y sin embargo es así: una película como esa te mejora la vida.

    saludos a todos

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  10. A mi La Motta me daba mucha lástima.
    Yo al final me acuerdo que deseaba que le fuera bien con el boliche.
    ¡Que peliculón! ¡Que actuación!.
    ¡Que época maravillosa en que podías ir al cine sin saber nada del personaje!.Si se estrenara hoy cualquiera te diría como le fué a La Motta. ¡Que pena este buscador de google!.
    En aquella época la daban con intervalo, vos ibas al baño, y en el mingitorio no ibas a encontrar a nadie vociferando como le iba a ir a La Motta en la segunda parte.
    ¡Cuanta nostalgia!¡Gracias por el recuerdo!.
    H.
    Oscar: Este Mickey al grone que no me acuerdo el nombre de las películas de Fassbinder no le aguanta ni un round.Otra que el cuore.
    H.

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  11. Yo soy el de cobain el resto es otra gente anonima jeje.
    No te pareció buena la actuación de mickey rourke???
    a mi me pareció genial, como aquella donde hacia de hank chinasky.
    Pero capaz que me cae tan bien el quia que exagero.
    ahora una pregunta: no te gustaria fomentar aca en argentina los premios Oscar Cuervo? esos si darían la pauta de quien es grosso y quien no.
    que te parece?

    M.J

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  12. Jota: frasesita, fracesita, fracecita... disculpas a todos los obsesivos con la ortografía, escribo y mando sin revisar, van a aparecer más errores en el futuro, lo lamento.

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  13. MJ:
    no me pareció genial la actuación de Rourke. Lo que dije es que no es una gran actuación. Eso no implica inmediatamente que sea mala. Creo que el concepto de "gran actuación" que se maneja en estos casos se relaciona más con todo lo que rodea a la película, con el marketing y la manera de venderla. Lo mismo que Ledger en Batman. El morbo de Hollywood se ceba ante casos de patetismo, victimización, discapacidades, malformaciones y deformidades. Eso es lo que habitualmente se premia en los Oscars. Creo que las grandes actuaciones no llegan por lo general a estar nominadas, lo mismo con las buenas películas.

    No me gustaría fomentar en la Argentina un equivalente a los Oscars. No se trata de que yo diga quién es grosso y quién no. Yo digo lo que me parece y vos decís lo que a vos te parece. Podés instaurar, si querés, los MJ Awards.

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  14. Para ver "una de losers", y bien yanqui, "El gran Lebowski".

    Otras: "Lenny", "Todo por un sueño", "American Splendor".

    Digo, qué se yo.

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  15. Casualmente tengo la película acá junto a mi en vcd. quizás la vea pero lo que me estimula de participar entre ustedes es la sensación que apenas puedo experimentar mientras los leo. Y sin leer desde la respuesta de Oscar inclusive, pienso en la vieja y superviviente envidia que aún hoy me acompaña (que hoy, en mis treinta, ya casi acepto insignificante) envidia que me provocan las apasionadas opiniones que alguna cosa les provoca. Terminar de ver una película y opinar sobre ella en tanto obra, expresión o experiencia. Y como quiero seguir juego a opinar y parafraseo: si la vida es lo que pasa mientras uno hace otra cosa, festejo hasta el más torpe manotazo burgues, si viene cargado de pasión. Lo que me pasa es que no entiendo el análisis comprometido y metódico que se aplica a cualquier obra. Si gozara de talento quizás podría construir con mis palabras postergar el justo castigo que esas obras narcóticas merecen, para poder abusar de ellas un tiempo más y así seguir pateando para después eso que debemos hacer que aunque ignoramos es claro. Me pasa que esas películas que nombras, Oscar (Milk, luchador) son cosas que Van Sant y Aronofsky lograron hacer después de cagarse a trompadas con los millones de parásitos que comparten con ellos sus propios cuerpos, no quiero que mis palabras me condenen a ser un pelotudo a sus ojos y es dificil pero mi último intento es: La verdad que intuyo se la debo a Charly y a tantos otros que se animan o están condenados o aceptan o se animan a eso y respeto y no juzgo a los que en etapas o por momentos hacen cosas con pasión. No me detengo en las cosas sino en la pasión que despliegan al hacer. Ningún resultado me importa más que el obsceno coraje obstinado que necesitan para seguir.
    Javier Berruti

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  16. Ok. Ya cerré con Luis Ventura y Nora Lafon.
    Ah y la anteojuda que se sacaba fotos con las estrellas para decorar el programa semanal.
    Alguien se acuerda como se llamaba?

    M.J

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  17. Oscar, no le embocaste con ninguna de las tres, te faltó la que vale: frasecita.

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  18. Estrella:
    es Jotafrizco el que me vuelve loco, me persigue... Socorro!

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  19. La anteojuda que se sacaba fotos con las estrellas es Anita Baum.

    Ni Lenny, ni American Splendor, ni mucho menos Todo por un sueño me convencen como películas de loosers. Para eso prefiero "Barfly", de Barbet Schoeder, con un Rourke haciendo de borracho y perdedor.Sin ser una gran película.
    Ví algo de los Oscars: la gran ganadora es Slumdog Millonaire, de Danny Boyle.¡Qué tiernos!Un hindú que quiere escapar a la pobreza extrema con el programa del título del film. La ví: confirma mi sensación de que Boyle ha extraviado el camino hace rato.
    Y confirma, de paso, que el Oscar hoy es un premio en el que Hollywood practica la autoindulgencia, prefigura la cercana fusión Hollywood-Bollywood y legaliza su operatividad.

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  20. Un perdedor americano encuentra su camino. Canción de Bruce Springsteen. Ahí nomás, insertar el discurso de Obama.

    Como la música del Boss, el cine norteamericano reivindicador parece renovarse ante cada luz política o social al final del túnel. Bueno, sí, quizá a alguno le guste la música de Springsteen y no la película, ok. Pero estas pequeñas epopeyas parecen necesarias pasado un tiempo. Prefiero un cine que levante al pobre tipo que uno que lave culpas descaradamente. Además, esta reivindicación de Rourke no sale del libreto: Ram no vuelve y vence a un viejo contrincante, Ram vuelve al no encontrar nada mejor que hacer que cagarse a palos, no sabemos si triunfa en su vuelta o si muere ni bien hace la última Jam Ram de la película. Y no vuelve a la gloria, vuelve a un estadio pedorro, con los Guns y no con Carrozas de fuego, con una stripper que ni lo besa, no con sus hijos viéndolo por TV en otro país, y a una pelea actuada, no a recuperar el cinturón.

    Yo me pregunto, al final, ¿es una reivindicación más y contando..?

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  21. Películas de perdedores:

    El luchador está en mitad de la tabla, no es ni tan mala ni tan buena. Lo que a mí me impresiona es la persistencia del género con una serie de lugares comunes tan férreamente inamovibles: vivir en el trailer, flirtear con una prostituta, tener una hija angelical a la que se ha abandonado. Y prepararse para la revancha.

    (Brokeback mountain transita por varios de estos tópicos, pero tiene otros elementos, obviamente el tema de género, pero también la inserción en el sistema productivo y la no inserción por parte de Ennis del Mar, decisión activa y no padecida; otro elemento distintivo es la contradictoriedad de todas las posiciones. En Brokeback no hay el famoso entrenamiento para la reivindicación final, sino sólo preguntas para un problema complejo).

    En cuanto a las variantes que señala Jotafrisco, la reivindicación no tiene que pasar por un triunfo en el nivel anecdótico. No sabemos si triunfa en el match, pero triunfa en la mirada conmiserativa. Parece que el guión no se atreve a hacerlo ganar la pelea ni perderla, para que se eternice en el lugar de la alegoría. Plantear el climax en un match que dará un ganador o un perdedor (por más que la película nos retacee el resultado) es apostar una vez más a la idea liberal de que en la vida se gana o se pierde. De esta idea de la división del mundo en winners o losers saca su sangre este género. Si se adorna esta épica con Guns o con Vangelis, depende de las modas y los guiños a diferentes generaciones. Guns y Springsteen funcionan como parte de la pedagogía social, eficaces en determinados momentos. Hace unos años la música podría ser Bee Gees y más adelante podrá ser un rescate retro del hip hop. Lo funcional es el guiño generacional apelando a la cultura pop.

    Scorsese no acepta esa cuadrícula, por más que sus personajes se parezcan a los de este tipo de películas. La variante no está en hacerlos perder o hacerlos ganar (o retacear esa escena), sino en romper ese molde, hacer que los conceptos de triunfo o derrota se vuelvan sospechosos.

    ¿Estas pequeñas epopeyas parecen necesarias? Sí, parecen necesarias, pero ¿para quién? Para un sistema que pone a la derrota socio-económica como la peor perspectiva posible. Parece necesaria para educar sentimentalmente a las masas. Lo que sale es una mezcla de crueldad (se somete al personaje a toda clase de desgracias y humillaciones) y mirada bondadosa (se nos enfatiza constantemnte que se trata de tipos puros). Lo que no se cuestiona es el mecanismo por el que HAY que perder o ganar.

    En cuanto a las referencias de Jota a Obama y la canción de Bruce, por lo escuetas no estoy seguro de lo que afirman. Pero insertar el discurso de Obama haría la operación más evidente, puesto que la épica obamiana es netamente hollywoodense (así como la de Bush, aunque pertenece a otro género).

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  22. Un recuerdo para Fat City, el mejor looser-film. Box sin lentejuelas. Link a Scorsese y Cassavetes. Stacy Keach: insuperable.

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  23. Totalmente de acuerdo con josé.
    Chinasky

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  24. El tema, Oscar, es que con mi pregunta del final quiero dejar en duda si la película es reivindicativa. No veo una toma de postura frente a las acciones finales de Ram, pero, pensemos en cómo termina el luchador sus cosas: arruina absolutamente todo, y se lanza a una muerte segura en el ring. ¿Hay algo que reivindicar ahí?

    Más allá de las excesivas cuerdas disonantes en las escenas menos honoríficos de Ram, que le dan una cursilería innecesaria a los climas trágicos, tomemos el momento Springsteen. Es una canción alla Nebraska, turbia, oscura, nada de la alegría muy E Street de Born in the USA, o afines. No me gustan las vueltas de tuerca al pedo para analizar un film, pero simplemente encontré un condimento más, apenas puesto, que le da a The Wrestler un sabor algo distinto.

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  25. Ah, hablaba de Springsteen y de Obama como partes que adosar a un film netamente nacionalista, en un momento de supuesta renovación. Working on a dream, de hecho, habla desde esa tónica.

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  26. Jota: la canción está muy por encima del resto de la película: es una buena canción en una película regular. Pero es materia opinable si eso la mejora. Es claramente un apéndice, una yapa que hizo Bruce por su amistad con Rourke. No creo que la película sea capaz de contener esa canción. Me acuerdo de Los rubios e Influencia de Rundgren/ García. Uno podría decir que la película mejora al final? ¿Estos films conducen a esas canciones o simplemente están agregadas cuando el film ya no tiene nada que decir?

    En cuanto a si Ram elige bien o arruina todo, si gana o se consagra, insisto: Aronofsky teme filmar el resultado, porque dadas como están planteadas las cosas, ambos serían patéticos por distintos motivos: si gana, el happy ending lo pondría en un lugar de consolación muy anacrónico; si pierde se trataría de un ensañamiento sádico a la altura de Million dollar baby o Bailarina en la oscuridad. Aronofsky no se banca ninguna de esas posibilidades, no es tan inescrupuloso como Von Trier, ni goza de la impunidad que hoy tiene Eastwood. Tampoco se anima al ridículo de un Baz Luhrmann. Por esa medianía es que The wrsetler no es tan mala.

    Lo que a mí me reulta interesante es la obsesión por reescribir una y otra vez el miedo a ser pobre que anima a estos proyectos.

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  27. Ah, si supiera... No, prefiero rescatar a Nahuel Mutti del olvido y forrarme en guita.

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