jueves, 30 de junio de 2016

Autocríticas peronistas




Se anunciaba para hoy la cumbre partidaria del Partido Justicialista que iba a dar por terminada la vigencia del Frente para la Victoria, la alianza social que signó la etapa de los 12 años y medio del kirchnerismo y que todavía se encontraba corporizada en los bloques legislativos del Congreso Nacional. Este proceso de disolución viene extendiéndose  desde el primer día del gobierno macrista, pero se aceleró a partir de la detención en delito flagrante del ex Secretario de Obras Públicas José López.

La disolución del FPV significa en los hechos que la dirigencia peronista deja de reconocer el liderazgo de Cristina Kirchner y quizás algo más: el abandono del programa emancipatorio que en estos años impulsó el kirchnerismo y la entrega más franca y relajada al colaboracionismo con el régimen macrista.

El punto de máxima ambigüedad de este salto al vacío fue la ruptura de los diputados del Movimiento Evita con el bloque del FPV conducido por Héctor Recalde, que sigue reconociendo el liderazgo de Cristina. Los diputados del Evita son pocos, pero su trayectoria histórica (pre-kirchnerista), su posición ideológica y su presencia territorial le dan a la ruptura una carga simbólica especial, sobre todo cuando referentes como el Chino Navarro, en nombre de la unidad del peronismo, declaran la intención de acercarse a dirigentes de la derecha como Sergio Massa y José Manuel De La Sota, el peronismo tolerado por el actual régimen. Navarro pone como condición de ese acercamiento que los compañeros Massa y De La Sota manifiesten su clara oposición al macrismo. El Chino parece distraído respecto del reiterado y leal apoyo que estos dirigentes le ofrecen al gobierno. El paso dado por el Evita es sinuoso, más aún cuando los fundamentos esgrimidos para romper con el FPV alegan una "falta de autocrítica" de Cristina por la derrota electoral. Así, por más críticas que se puedan hacérsele a las dilaciones y errores de conducción de Cristina, no se entiende que la salida de esta situación sea por derecha, con los sectores que están allanándole el camino al plan de pauperización y dependencia que llevan a cabo los enemigos del pueblo. Me dicen que las bases del Evita fueron sorprendidas por la decisión de sus dirigentes y hoy estarían haciéndoles serios cuestionamientos. Los dirigentes del Evita podrían empezar a hacerse autocrítica por su actual extravío.

Como sea, el PJ conducido por Gioja y Scioli suspendió la reunión pejotista y la decisión del divorcio queda en vilo.

Una de las cosas que se le reprocha al liderazgo de Cristina es su mala relación con los sindicatos. Hace poco el saliente secretario general de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, desmintió que haya militado para el triunfo de Macri en las últimas elecciones. Uno de sus probables sucesores, secretario general de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, de quien suele predicarse lucidez política y compromiso con las bases hizo unas curiosas declaraciones sobre la inconveniencia de tomar medidas de fuerza contra el actual gobierno: "Ahora estamos en recesión y un paro perjudicaría más las cosas, sobre todo al sector informal. (...) "A seis meses todavía no podemos decir con certeza cuál es el rumbo de las políticas económicas. Necesitaríamos un poco más de tiempo. No tengo claro todavía si se trata de un plan neoliberal, a pesar de que aparezcan los primeros síntomas en todos los lugares, con problemas de ordenamiento de la economía. Lo que ellos llaman sinceramiento". El respetado e integro Schmid todavía no sabe bien de qué se trata.

En realidad, todos parecen estar pensando qué cosa es el peronismo y, de acuerdo a esa indeterminada esencia, se permiten todo un período de exploraciones sobre la posibilidad de reconciliarse con sus años 90, una senda que algunos miran con nostalgia. En ese caso, sería justo dejar de denominar a ese período "menemismo", para asumir la evidencia de que se trató de neto peronismo.

Anoche los senadores peronistas no mostraron timidez por ejercer la autocrítica práctica de los años K y le votaron al macrismo la ley paquete que habilita un blanqueo de capitales y la desfinanciación del sistema jubilatorio. El paquete solo recibió 11 votos en contra, de los senadores kirchneristas.

Mientras tanto, Cristina sigue sin dar señales de voluntad de seguir liderando un espacio político. Los trascendidos que salieron de una supuesta reunión que la semana pasada habría tenido en Calafate con Pérsico, Navarro y Grosso del Movimiento Evita, en el que ellos le habrían reclamado que asumiera el liderazgo de su espacio y se hiciera una autocrítica por la derrota, dicen que ella respondió que todavía no es momento. Curiosa coincidencia con el moyanista Schmid, todavía no.

Mientras los mil distintos tonos del peronismo se debaten en torno al ser del ente, el pueblo es derrotado cada día más.

miércoles, 29 de junio de 2016

¿El amor vence al odio? La preservación de una manera de hablar

por Lidia Ferrari

Hubo un tiempo en que nos gobernaba la idea de que el amor vence al odio. Lo vivíamos. Probablemente porque nos sentíamos amparados por una conductora que lo practicaba, ya que soportaba cotidianamente la mentira infamante y nunca respondía en ese nivel. El mundo de afuera, el mundo mediático, el de la oposición, era puro insulto, pura ofensa, pura mentira. Como ella, no queríamos caer tan bajo como los miserables que, a falta de argumentos, insultaban, fomentaban el odio y la angustia. Un ataque que se realizaba, sobre todo, a través del odio que inoculan las palabras injuriantes.

Vivíamos en el mundo en que el amor vence al odio. Pero ganaron quienes fomentaron el odio refugiados tras un velo de ingenuidad y alegría. Lo siguen fomentando. Pero ahora, cuando sentimos la ausencia de quien nos pacificaba, entramos a dudar si el amor vence al odio. Piano, piano se ha hecho carne en la forma de la convivencia social, se ha diseminado esa manera provocativa, agresiva y hostil de tratar al otro, ya no sólo al de la vereda de enfrente sino al que está de tu lado. La han inyectado a través de la forma de hablar en los programas de televisión, en la calle, en el taxi. Quienes pierden la paciencia ante la injuria y la provocación ajena peligrosamente pueden tomar dos vías: o se deprimen y melancolizan o se vuelven agresivos y responden de manera similar a esos insultos que fueron recibidos gota tras gota, chorro tras chorro durante doce años. Porque una sociedad no puede permanecer inmune al derrame de insultos, agravios y violencias. 

El riesgo es que ya no creas que el amor vence al odio y no podamos controlar el veneno que fueron inoculando. No se trata de vos y de yo. Se trata de todo un cuerpo social que hay que preservar de esa violencia y ese fomento del odio que desde grandes poderes hegemónicos están diseminando (no solamente en Argentina). Ese odio que se pasa al otro, al semejante, al de la vuelta de la esquina. Ese sutil y no tan sutil acostumbramiento a putear, a provocar, a insultar. Cada ser singular, sazonado así día tras día, se está cocinando en la violencia, en la intemperancia. Imaginemos lo que le puede pasar si pierde “su” selección de fútbol. Algunos dicen que ese odio inoculado necesita descargarse, que cuando alguien te insulta y te ofende, tenés que responder, porque si no te cargás vos de odio. No estoy tan segura de que sea necesariamente así. Quizá sea cuestión de distancia crítica para estar a la altura de entender lo que sucede y enfrentarlo con inteligencia. Sin dudas, se trata de entender que existe una poderosa fuerza que intenta conmover tus cimientos insultándote, maltratándote con el discurso, agraviando tus ideas. Será preciso una resistencia que también tiene que ser discursiva para no caer tan bajo como pretenden. Porque, como decía Freud, cuando se empieza a ceder con las palabras, se termina cediendo en las cosas. Se trata de tu lengua, esa que puede llenarse de poesía y gracia. Esa, tu lengua, que te permite ser irónico y sagaz, sin puteadas. Si se apropian de nuestra lengua, de nuestra manera de hablar, de nuestra manera de estar con los otros, se apropiarán de todo.

Si alguien, alguna vez, te convenció de que el amor vence al odio, no fue para amar a tu enemigo, sino para cultivar un temple que no se deja arrastrar por la hostil provocación que pretende socavar tu manera de hablar. Saben que si imponen sus palabras, socavarán tu corazón y tu pensamiento.

martes, 28 de junio de 2016

La lluvia dice acuérdate y ya no puedo

Cabrera canta Mateo y DarnauchansAnohni (aka Antony) / Fuego amigo de Juan Federico von ZeschauLa otra.-radio  / domingo 26 de junio  / para escuchar  clickeando acá



Aires que más que el vino me sedujeron
escultores de arena sobre los médanos
tiraban de tus crenchas aires secretos
mientras tu pie desnudo iba de vuelo
aires de litorales, verdes esteros
del sumergido monte de troncos negros
aires que se quedaron jugando un juego
borrando de la arena ceñidos cuerpos
yo voy con mi cartera por otro pueblo
la luz me dice acuérdate, ya no me acuerdo
yo voy con mi paraguas por otro invierno
la lluvia dice acuérdate y ya no puedo
aires aquellos aires me sedujeron
me sedujeron… me sedujeron…

"Canción 2 de San Gregorio", Eduardo Darnauchans, interpretado por Fernando Cabrera





¡Papi! ¡papi!
Espiame en mi habitación de hotel
espiá mi silueta mientras voy de una ciudad a otra
espiame mientras miro pornografía
espiá mis conversaciones con mis amigos y mi familia
se que me amás
porque siempre me estás espiando
protegeme del mal
protegeme del terrorismo
protegeme de los abusadores de menores
protegeme del mal
espiame
espiame en mi habitación de hotel
espiá mi silueta mientras voy de una ciudad a otra
espiame mientras miro pornografía
espiá mi historia clínica.
¡papi! ¡papi!

Anohni (anteriormente conocida como Antony Hegarty, "Watch me")

El domingo pasado unos minutos después de la medianoche largamos con una nueva emisión de La otra.-radio. Empezamos con el análisis de Carmen Cuervo sobre el desempeño de la selección nacional de fútbol, que apenas minutos antes había sido derrotada por los chilenos. En el programa escuchamos los nuevos discos de Fernando Cabrera (Canta Mateo y Darnauchans) y de Anonhi (Hopelessness). Y mantuvimos una conversación con Juan Federico von Zeschau, autor de la novela Fuego amigo, quizás la primera ficción novelada de la militancia durante el kirchnerismo. Con el escritor hablamos de su novela y también del peronismo, el kirchnerismo y la actualidad política.
Todo eso se puede escuchar clickeando acá.

lunes, 27 de junio de 2016

"Todo el descontento de Macri no va al kirchnerismo, va con Massa: Tienen dos, no tienen uno"

"Este tipo es más inútil que De la Rúa, pero esto no es la Alianza, viene con reaseguros. Uno es Sergio Massa, un hombre del Departamento de Estado" dice Daniel Santoro.


La Gaceta del Patriota es un medio que tiene su versión online y también aparece como revista impresa en papel, editado por Proyecto Comunidad. Hace pocos días le hicieron un interesantísimo reportaje al artista plástico Daniel Santoro ("Hoy se presentan desafíos que son pura creación", completo acá) en el que se refiere a la derrota política que sufrió el movimiento popular a fin del año pasado, que dio lugar al nefasto período macrista que estamos atravesando.



La Gaceta: ¿Empieza algo nuevo?

Daniel Santoro: Hay un mundo nuevo reformulado, hay un neoliberalismo más estricto. El mundo no se cayó a pedazos, se reformuló y vamos a lidiar con ese mundo y estimo que habrá nuevos compañeros. Hay que reconfigurar todo, incluido el partido justicialista que es como una especie de espectro. Lo que existe son los compañeros peronistas. Detesto el mundo de las debilidades mentales en las que sólo se puede circular según líneas que bajan. Cuando se presentan estos desafíos que son pura creación. Estamos en manos de eso. Hay mucha energía dando vuelva. Siempre después de las derrotas se dispersa todo, no hay energía por ningún lado. En cambio, ahora hay mucha energía dando vuelta, cualquier plaza convoca mucha gente, se hacen cosas un poco inútiles todavía. Por el momento cada esfuerzo está dispersado, y está bien que sea así porque así llega la novedad. Pero no se puede volver a lo anterior, hay un mundo que terminó. No se triunfó, se fracasó. No es que nos vamos a casa y nos retiramos ordenadamente. Fracasamos y tenemos que recomponer las cosas. Muchos compañeros están muy mal. No se puede hacer como que no me dolió, como que está todo igual. Como que se va a caer todo a la mierda. Estos tipos tienen un plan. Lo van a llevar adelante. Este tipo es más inútil que De la Rúa, pero esto no es la Alianza para nada. Viene con garantías y con reaseguros. Y uno es Sergio Massa, que es un hombre del Departamento de Estado evidentemente. Todo el descontento de Macri no va al kirchnerismo, va con Massa. Tienen dos, no tienen uno. Eso es el verdadero enemigo. Y cuando ves a los compañeros encapsulados y queriendo ver dónde están los traidores, entonces están en cualquiera y no están conectados con la realidad.

Acá la entrevista completa en video:






domingo, 26 de junio de 2016

El llano, ese yermo al que cualquier militante le tiene cagazo


- ¿Vos tenés un plan B si se te cae esto? Si nos pegan una patada en el culo, digo...

- Eso no va a pasar -dice el Tano. Sabe de lo que habla Fede. El llano. Ese yermo al que cualquier militante le tiene cagazo. Significa desempleo, pero también, y sobre todo, alejarse de la cocina, del calor del poder. Es caerse de la rosca y esperar a que la rueda gire, desnudo en la intemperie. Para evitarlo hay que tener las fichas repartidas, jugar a varias bandas o tener un kiosco en el sector privado-, y si no, me pondré un parador en la playa. O me iré a recorrer el mundo.

- Qué hippie roñoso -contesta Fede-. No te la creés ni vos...

- Siempre te puedo sorprender.

- Yo me vuelvo a laburar a la ferretería de mi viejo hasta que consiga algo. Muy contento no se va a poner, pero bueno, desde ahí organizo la Resistencia.

- Una fiesta trabajar en una ferretería -el Tano saca un pucho del atado, lo acaricia con paciencia y lo enciende. Habla con el humo todavía apretado en la garganta-. No nos va a pasar nada, la Rusa siempre ayuda a los suyos. Si nos rajan, nos consigue laburo en otro lado, despreocupate. Y si no, lo conseguiremos nosotros, ya lo hicimos antes. Sabemos construir con tres palitos y alambre. No necesitamos un contrato para militar, eso es para mercenarios y arribistas, nosotros no hacemos política de cargos. Los usamos, por supuesto, eso lo sabemos los dos, pero son instrumentos de construcción como cualquier otro.

Fede lo mira. El Tano intuye que trata de percibir qué tan sincera es su confianza.

- Estamos en una coyuntura compleja, Fede. Si damos un paso atrás, en seis meses tenemos que cerrar las persianas e irnos a casa -dice el Tano. Hay que destrozar todos los miedos que puedan causar dudas dentro de la agrupación-. Si estamos todos juntos podemos dar pelea, se puede ordenar a la tropa. Pero cada vez tenemos más frentes abiertos al interior. Hasta nosotros, una agrupación chica, vivimos esas internas.

(Fragmento de Fuego amigo, novela de Juan Federico Von Zeschau, aparecida recientemente)


Fuego Amigo es una novela política sobre un grupo de jóvenes militantes envueltos sin aviso en una operación para voltear a una dirigente peronista que ocupa una Secretaría de Estado. La rosca se teje en todos los ámbitos de la noche porteña: fiestas empresariales, centros culturales, peñas, unidades básicas, caamientos, villas, fábricas derruidas, facultades. (...) Cada sucesión de encuentros va delimitando el off the record de la construcción política y el mundo del poder con sus penas y glorias, sus sacrificios y lealtades. (Texto de la contratapa del libro).


Juan von Zeschau nació en 1982 en Buenos Aires. En 2004, cuando estudiaba Ciencias Políticas en la UBA, empezó a militar en la facultad. Ocupó cargos políticos y electivos. Fue asesor de funcionarios nacionales de alto nivel y recibió becas para estudiar política en EEUU y España. Trabajó como periodista en los diarios Tiempo Argentino BAE, en la Agencia de Noticias Paco Urondo y revistas partidarias como Jotapé o Gestar.

Hoy a las 12 de la noche Juan von Zeschau viene a conversar a La otra.-radio, Radio Gráfica, 89,3, online clickeando acá.

sábado, 25 de junio de 2016

Oscar del Barco rechaza una invitación de la Biblioteca Nacional en repudio al gobierno macrista



20 de junio de 2016 / Asunto: Carta de invitación al Festival de Poesía de la Biblioteca Nacional *

"señora o señorita silvia puente, le pido disculpas si no contesté su carta-invitación, posiblemente fue una inadvertencia de mi parte, pero en realidad no recuerdo lo sucedido

en cuanto a la invitación me es imposible aceptarla por lo que para mí constituye un elemental problema de ética -

me explico

la biblioteca nacional forma parte de un gobierno corrupto, integrado por una elite de personajes, principalmente el presidente, cuyas fortunas, sacadas en parte fuera del país de manera ilegal, son ampliamente conocidas y deberían ser repudiadas por cualquier persona democrática, quiero decir honesta

la biblioteca nacional no es una "mónada" ajena al actual gobierno, sino que es una parte esencial de dicho gobierno, por consiguiente son responsables de las medidas anti-populares de sobre conocidas por quienes se interesan aunque sea mínimamente en los problemas del país

los cambios ocurridos en la biblioteca son sorprendentes, autoritarios, con trabajadores despedidos arbitraria y violentamente, y van en sentido contrario a lo que pienso debe ser una institución como la biblioteca

signifique lo que signifique mi trabajo en el orden intelectual, no puedo prestarme de ninguna manera a ser utilizado por quienes hacen de la mentira, la venganza y la persecución ideológica, su manera de "gobernar" - finalmente: no comparto ni las ideas, ni las formas de vida, ni los actos de los ricos, quiero decir de los que sudan sangre por todos sus poros, como dijo el viejo y casi olvidado teórico de los "ofendidos y humillados"

la saludo

oscar del barco

* Respetamos la puntuación y el uso de minúsculas del mensaje original

Nietzsche: el temor, el temblor y la risa


Capítulo 10: Ciencia jovial y tragedia
La muerte de Dios es un acontecimiento ya ejecutado, dice Nietzsche, nosotros lo matamos. El loco de La Gaya Ciencia lo grita:

"'¿Dónde está Dios? ¡Se los voy a decir! ¡Lo matamos - ustedes y yo! ¡Todos somos sus asesinos! (...) y como precisamente se habían juntado ahí muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron risas. ¿Se te perdió?, dijo uno. ¿Se extravió como un niño?, dijo otro. ¿No estará escondido en algún sitio? ¿Nos tiene miedo? ¿Se ha embarcado? ¿Emigró? -así gritaban y se reían a coro".

Cierta versión pasteurizada, un Nietzsche para las masas, lo confunde con un librepensador ateo. Si fuera eso, su rol en la filosofía contemporánea sería irrelevante. Para ser ateo no hace falta Nietzsche ni nadie. Creer o no creer en la existencia de Dios no importa nada en absoluto. Los que se ríen del loco, curiosamente, no creen en Dios, pero esa risa no es un saber jovial sino una prueba de su estupidez: ignoran la enfermedad que Europa viene incubando desde hace siglos y que Nietzsche da por declarada: el advenimiento del nihilismo, una catástrofe que da pavor. Incipit tragoedia: empieza la tragedia: con este inquietante anuncio termina La Gaya Ciencia y es de cara a ella que hace falta tenerse en pie -porque Nietzsche sabe bien que se corre el riesgo de desmoronarse. No parece tratarse de un chiste ni de un experimento lúdico.

El 6 de julio de 1881 le escribe a su amigo Johann Heinrich Köselitz (también conocido como Peter Gast):

«Me di cuenta, querido amigo, de que la disputa que se da en mi libro con el cristianismo le tiene que resultar extraña e incluso penosa, pero se trata, sin embargo, del mejor ejemplo de vida ideal que yo he conocido realmente: desde la niñez vengo siguiendo sus huellas por muchos recovecos, y creo que nunca en mi corazón he sido vil con respecto a él. ¡No en vano soy el vástago de generaciones enteras de clérigos cristianos!»

La irrupción de la tragedia al final de su tríptico iluminista tiene varios posibles significados y no parece que a su autor se le pasara por alto ninguno de ellos. Por un lado, Nietzsche retoma su comienzo: El nacimiento de la tragedia. Por otro, ya no se trata de una mera hipótesis filológica para interpretar el género musical de los griegos. Empieza la tragedia misma y no su representación. La tragedia es el correlato sin cuya experiencia la gaya scienza no vale nada. Nietzsche profetiza lo que sobrevendrá en los próximos 200 años siguientes -o sea: durante los siglos xx y xxi-. Solo los que se asoman a ese abismo y no sucumben en él parecen tener derecho a la risa, pero es una risa estremecida. Por último, esta encrucijada histórica mundial lo atraviesa personalmente: su cuerpo y su espíritu se sacuden. Lo acechan la ceguera, el insomnio, los dolores insoportables, las digestiones difíciles, oscilaciones brutales entre la euforia y el abatimiento, una inquietud que lo obliga a caminar horas y horas. Siente "un terrible influjo de la electricidad atmosférica" sobre él, deriva por eso de una ciudad a otra en busca de condiciones atmosféricas más benignas para su naturaleza; y hasta planea huir hacia las planicies mejicanas "al lado del tranquilo océano". Lo asaltan ideas que no sabe si será capaz de sostener. El 14 de agosto de 1881 le vuelve a escribir a Köselitz:

"En mi horizonte han surgido ideas tales como no he conocido nunca. No quiero manifestar nada al respecto para mantenerme a mí mismo en una tranquilidad imperturbable. Las intensidades de mi sentimiento me hacen estremecer y reir. Ya me ha pasado unas cuantas veces no poder abandonar la habitación por el ridículo motivo de que mis ojos estaban inflamados. ¿Por qué? Todas las veces, el día anterior había llorado en exceso durante mis paseos, aunque no lágrimas sentimentales, sino de júbilo. Cantaba y decía tonterías poseído por una nueva visión de las cosas con la que cuento antes que cualquier otro hombre que haya existido".

Este episodio ocurre siete años y medio antes de su desmoronamiento irreversible en Turín y parece prefigurarlo, pero a la vez es la experiencia vital que lo instala en el camino del pensamiento por el que transitará de ahí en más. Nietzsche se sobrepone a este ataque de llanto jubiloso y lo atestigua en los libros que vienen. "Lo que no me destruye, me fortalece". Los estudios nietzscheanos tienden a apartar la crisis del 89 en Turín de su filosofía propiamente dicha: su locura, se dice, no tiene nada que ver con su obra. Pero en el 81 un estremecimiento similar muestra la cercanía del temor, el temblor, el presentimiento y la risa: así puede comprenderse que el final de La Gaya Scienza es el comienzo de la tragedia. Quizás Nietzsche presienta que el peso de esta experiencia va a quebrarlo. Acá tienen el audio del capítulo 10:



Capítulo 11: El nihilismo

¿Qué viene después de la muerte de Dios? El nihilismo. Una catástrofe civilizatoria. De pronto, los ideales que sostuvieron la existencia de generaciones enteras se derrumban y con ellos se desploma la civilización misma. ¿Cuáles son esos ideales que ya no será posible reponer? La justicia, la igualdad, la piedad. Si una forma de amor es posible todavía, será un amor despiadado, el amor a la fatalidad ante la cual los débiles tienen que perecer. Es el aspecto más odioso de la política nietzscheana, que no pasa el filtro de las lecturas bienpensantes. Con la muerte de Dios para Nietzsche también caducan las versiones seculares del cristianismo: la compasión, la conservación de la especie, la democracia, el socialismo, el igualitarismo, el comunismo: vulgares manifestaciones de un nihilismo incompleto, incapaces de asumir todas las consecuencias de la muerte de Dios. 

A esta pusilanimidad de los "últimos hombres", Nietzsche opone la voluntad de poder del Superhombre. No se trata de la bestia rubia del nazismo. Nietzsche es todo lo contrario de un antisemita, los conoce -Wagner, Cosima, su propia hermana y su detestable cuñado, Bernhard Förster lo son- y los desprecia. No tiene especial estima por los alemanes, no se parece en nada a un germanófilo; más bien pone sus expectativas en una europeidad futura nacida de un crisol racial en el que el componente judío será particularmente estimable. 

El Superhombre es el tipo de existencia que salga fortalecida de la catástrofe que se avecina. La superación del hombre que desborda a la humanidad tal como hasta ahora se ha conocido. Un creador de nuevos ideales que sabe que estos ideales son emanaciones de su vida desbordante, una vida en las alturas que ya no reconoce ningún límite. Voluntad de Poder, Superhombre y Eterno Retorno son las respuestas nietzscheanas a la muerte de Dios. 

Del Eterno Retorno, la más extraña de las ideas nietzscheanas, esa que se guarda vacilante para sí hasta engendrar al personaje que pueda decirla por él -Zaratustra- vamos a hablar en el capítulo 12, esta tarde a partir de las 17:00 hs. en Patologías Culturales, FM 88,7. Mientras tanto, acá pueden escuchar el capítulo 11:


Clickeando en el tag Nietzsche encuentran los 11 capítulos de esta saga.

viernes, 24 de junio de 2016

Hoy todo el hielo en la ciudad


El hielo cubre la ciudad,
el cielo ya no existe aquí.
Un congelado amanecer
tiñe de blanco hasta mi hogar.
Cuando la luz ya no puede llegar
la gente en vano se pone a rezar.
No es el diluvio, no es el infierno,
voy a perforar el hielo,
voy a remontarme al cielo
para observar
hoy todo el hielo en la ciudad.
Siendo las doce en mi reloj
parece haberse puesto el sol.
Inmóvil ha quedado un tren
entre el hielo de la estación.
Mientras no hay nadie que pueda ayudar
los niños saltan de felicidad
No es el diluvio, no es el infierno,
voy a perforar el hielo,
voy a remontarme al cielo
para observar hoy todo el hielo en la ciudad.


jueves, 23 de junio de 2016

Los errores del dream team macrista marcan récords

Metas oficiales vs. estimaciones privadas



por Mariano Kestelboim

-Inflación: 20/25 -> 40

-Crecimiento: 0,5/1 -> -2

-Déficit fiscal: 4,8 -> 7

-Pobreza 0 -> 2,5 M más (por ahora; no proyectan esta variable).

Todos los gobiernos se equivocan cuando trazan sus metas económicas, pero los errores del "dream team" marcan récords. Después de asumir y analizar la "herencia", Prat-Gay proyectó esos resultados. Evidentemente, sobrestimaron su capacidad y, en especial, el amor de los mercados. Sus políticas aumentan las ganancias principalmente de los bancos, en contra, sobre todo, de las pymes industriales y de los trabajadores.

Esto es lo que se dice una maestra (la película argentina del año)


Quedé muy impresionado, emocionado y contento al ver el discurso de esta maestra de la escuela nº 40 de Quequén, Silvina Panarese. En el acto del 20 de junio en el que los pibes de 4º grado juraban la bandera, Silvina dio una clase de historia magistral sobre el legado de Manuel Belgrano, en un acto escolar que presenciaban unas mil personas entre chicos y padres. El contexto daba para un ejercicio protocolar de patriotismo inocuo, pero ella prefirió dar una auténtica clase de historia y mostrar la tremenda potencia que puede alcanzar el laburo de las maestras de las escuelas públicas. Solo que ella acá fue maestra también de los padres que fueron al acto y no esperaban tener que aprender historia. Por eso, mientras ella les enseñaba, algunos grandulones que nunca hacen la tarea se sintieron muy molestos por aprender y la abuchearon. Se ve que no quieren saber nada.

Ella se bancó los silbidos de los grandotes y terminó su clase de historia con una sonrisa serena y sin perder jamás el don de la pedagogía, tratando como muy buena maestra de que hasta los más burros la entendieran. Y vaya si la entendieron y cuánto les molestó entender.

Después que ella terminó su clase, subió a decir una palabras de ocasión el intendente de Quequén, Facundo López, del Frente Renovador, quien dejó en evidencia la enorme distancia que separa a gran parte de la dirigencia política argentina de maestras como Silvina. Lo que hizo el intendente fue quitarle al acto densidad histórica y reponer al Belgrano del catecismo hagiográfico, sacrificado, humilde e inofensivo. Catolicismo sin fe. A él los burros lo aplaudieron.

Una cosa más: este video es la película argentina del año. Quiero decir: no creo que otra película filmada durante 2016 en Argentina muestre mejor las marcas de la historia presente que lo que acá se deja ver y oír. Es extraordinario el peso del fuera de campo, la fuente de la que provienen los silbidos y abucheos, que no vemos pero podemos vislumbrar. Su permanencia en off los los caracteriza con precisión clásica. La secuencia del discurso de la maestra y el del intendente, con el aplauso final, terminan de sugerir un sentido revulsivo. El viento aturdiendo al micrófono no logra enturbiar la claridad de la voz de la maestra pero reduce la palabra del intendente a un murmullo desganado. Y la bandera a la que se le está jurando fidelidad flamea fuera de foco en uno de los bordes del cuadro. El final está abierto. Faltan cineastas a la altura de escenas como esta.


martes, 21 de junio de 2016

¿Quiere Cristina seguir liderando un movimiento de masas?




por Oscar Cuervo

La grotesca caída del ex-secretario de obras públicas de los gobiernos kirchneristas José López generó una conmoción en los sectores más politizados de la sociedad. El debate sobre el significado y el alcance político de los delitos que López cometió en abierta flagrancia forzaron a un salto de nivel e intensidad de los debates, sobre todo en el seno de los sectores sociales que apoyan el kirchnerismo y especialmente entre su militancia. La necesidad de este debate es minimizada desde algunos exponentes de la militancia más ortodoxa, desdeñando el impacto causado por la caída de López como una reacción "honestista" y pequeño-burguesa que desconoce los intereses políticos en juego. No me refiero acá al nivel dirigencial del pejotismo, la representación parlamentaria y sindical que desde la salida del kirchnerismo intenta acomodarse a la nueva relación de fuerzas, en un proceso de oportunismo político que desde el menemismo en adelante ya no puede sorprendernos.

El planteo más interesante, más delicado y más productivo radica en reflexionar hasta qué punto el caso López puso una marca irreversible en la historia de la militancia kirchnerista y de los sectores sociales que reconocen a Cristina como líder. Es cierto que el episodio López es totalmente funcional al avance del gobierno macrista y de los sectores colaboracionistas del pejotismo y, sobre todo, del massismo. Pero con señalar esa funcionalidad a partir del caso López ya no alcanza. 

También la minimización de un caso de corrupción probado (por su flagrancia: no se trata de una denuncia de Clarín, sino de un delito objetivo cometido por un funcionario de extensa permanencia y rol decisivo en las políticas kirchneristas durante 12 años) es funcional al gobierno macrista y al descrédito de la política en general y al impulso militante en especial. La naturalización de una grave falla en el control de la gestión del gobierno anterior no sirve para rescatar las banderas, las consignas y el proyecto que deben seguir siendo revindicados. Por el contrario, esta miniminzación es lo que la derecha espera para demostrar que la militancia y los amplios sectores sociales que aún se reivindican kirchneristas son indemnes a los aspectos criticables del movimiento e incapaces de cuestionar a sus dirigentes. El hecho innegable de que Cristina es el límite impuesto por el actual régimen macrista como la dirigente que el futuro de argentina debe declarar inaceptable no puede obturar la imperiosa necesidad de que el campo popular revise y ponga en discusión los procemientos con que funcionó hasta ahora y el vínculo mismo con Cristina. 

El debate profundo no es signo de debilidad de un proyecto político sino de su fortaleza. El empoderamiento de los sectores populares tantas veces propuesto en los discursos de Cristina encuentra en esta situación crítica no solo la ocasión sino la necesidad de ser puesto en práctica. Las apelaciones a la "confianza en la Jefa" y la lealtad a su liderazgo tienen un sentido ambivalente: un movimiento popular necesita confiar en sus líderes, se trata de una apuesta colectiva que le da potencia a cualquier proyecto. Pero la confianza no es una delegación perpetua y metafísica ni un don vitalicio. La confianza necesaria para caminar en un rumbo compartido necesita revalidarse en las diversas fases del proyecto: en épocas de flujo y de reflujo, en ejercicio del poder estatal o en el llano, frente al reconocimiento de las virtudes de un proyecto y también de sus límites, la confianza en un liderazgo es fructífera solo si se somete a una revisión constante.

La certeza de que mientras tanto el régimen de derecha sigue conculcando derechos y transfiriendo recursos económicos hacia una sociedad más desigual, en una escala en que los 8 millones de dólares de los bolsos de López parecen insignificantes, no es un buen motivo para postergar estas discusiones. El avance de la derecha no impide discutir nuestros compromisos en la lucha sino que nos urge a hacerlo. Es también el momento en que el campo popular asuma la necesidad de incorporar a su agenda política el problema de la corrupción sistémica, problema que el kirchnerismo y el peronismo siempre tendieron a desdeñar. Pero la vuelta al poder de un proyecto popular, su reinvención, depende de que la corrupción sea asumida como una amenaza para los proyectos populares, como lo demuestra la experiencia reciente en toda la región latinoamericana.

Hace unos días en un post, "El silencio de Cristina" manifesté la necesidad que tiene la militancia y los adherentes al kirchnerismo de recibir una palabra de la presidenta. El mensaje de Cristina aparecido pocos días después de este post (ver acá) me parece totalmente insuficiente. Cristina responde según una matriz discursiva que no asume el salto cualitativo que el caso López desencadenó. Ya no alcanza con aludir a la gravedad (innegable y que debe seguirse señalando) de los Panamá Papers o a las necesarias complicidades de sectores del empresariado con los delitos cometidos por López y otros funcionarios. Esa matriz discursiva pudo servir en otra etapa: hoy, por su mera repetición y su falta de registro de la crisis de identidad que el caso Lopez ha acelerado, ese tipo de respuestas refuerza la tesis de la derecha que acusa a Cristina de ser incapaz de formular autocríticas y su propensión de tirar la pelota afuera. Lo que es igualmente grave: deja a la militancia territorial expuesta a los cuestionamientos que pueden plantearse desde el seno mismo del pueblo.

No es que la militancia necesite de la palabra de la líder para pensar. Algunos interlocutores en estos días me preguntaban qué es lo que yo creo o espero que Cristina diga. Yo espero que Cristina diga la verdad y, además, como líder en la cual sea posible seguir depositando confianza, espero que exhiba una reacción inteligente ante una nueva realidad. La repetición de un mismo esquema discursivo ante una crisis identitaria muestra una rigidez que no encuentra salidas nuevas para situaciones nuevas.

La política se ejerce con actos y también con palabras. La palabra no es un simple agregado ni un derecho de expresión personal que puede ejercerse o no cuando se lidera un movimiento: es un deber y un modo de ejercicio del liderazgo. La palabra constituye y renueva los compromisos recíprocos entre una líder y sus adherentes y militantes. Esto es más intenso en el liderazgo de Cristina: siempre se señaló la enorme atención que las multitudes movilizadas dedicaban a sus discursos extensos y complejos. Esa escucha es uno de los rasgos conmovedores y potentes de la historia del kirchnerismo. Incomparable con la insustancialidad de los discursos del actual presidente y la nula interlocución que logra con el pueblo. Si se pierde esa diferencia porque Cristina calla en asuntos sustanciales, el kirchnerismo pierde una de sus mayores ventajas.

Es cierto: la palabra de Cristina en este momento la puede poner en riesgo. Lo que pasa es que sin la asunción de ese riesgo el kirchnerismo no tiene futuro.

Pero ¿quiere Cristina seguir liderando un movimiento de masas? Espero que ella lo diga.

lunes, 20 de junio de 2016

Amor y odio

Noche de luna llena, la penúltima noche del otoño: un programa con Esther Díaz para escuchar clickeando acá



Somos un sueño imposible que busca la noche
para olvidarse en sus sombras del mundo y de todo
somos en nuestra quimera doliente y querida
dos hojas que el viento juntó en el otoño.

Somos dos seres en uno que amándose mueren
para guardar en secreto lo mucho que quieren
pero qué importa la vida con esta separación
somos dos gotas de llanto en una canción.

Noche gélida de domingo de un fin de semana largo de una semana mala. Noche de luna llena, la última noche del otoño. Viene Esther Díaz a Radio Gráfica a hacernos escuchar boleros y a pensar en cómo el género opera en nuestra subjetividad. Amor romántico, canciones de amor y odio, sistema de educación masiva para nuestras sensibilidades: los boleros nos enseñan a sufrir y a gozar en el dolor. Los boleros además son lindos. A veces bordeando la fina línea que separa lo sublime del ridículo, a veces traspasándola directamente. Queremos enamorarnos para sufrir, tenemos que escuchar boleros para gozar de tanto dolor.

Para que sepan todos a quien tú perteneces,
con sangre de mis venas te marcaré la frente,
para que te respeten aún con la mirada,
que sepan que tú eres mi propiedad privada.
Que no se atreva nadie a mirarte con ansias
y que conserven todos respetables distancia
porque mi pobre alma se retuerce de celos
y no quiere que nadie respire de tu aliento.
Porque siendo tu dueño no me importa más nada
que verte solo mía, mi propiedad privada.

"El bolero es una tecnología de poder -dice Esther-, como es en general el amor romántico, al servicio de la coacción de la mujer. Investigando en el tema descubrí que hay también boleros que resisten a eso, no son muchos, pero los hay, y más recientemente descubrí el bolero-venganza".

Sigue Esther: "Un poco como pasó con el amor cortés en la edad media, cuando se idealizaba a la mujer para tenerla a distancia, para que no jodiera. Es como un catecismo para enseñar cómo hay que enamorarse: el verdadero amor tiene que tener celos, el verdadero amante tiene que sufrir, quien realmente ama tiene que apropiarse de la cosa amada. A punto tal de que estamos enamorados e incluso cuando somos correspondidos sufrimos, porque nos enseñaron que el amor es sufrimiento".

Igual que en un escenario finges tu dolor barato.
Tu drama no es necesario, yo conozco ese teatro.
Yo confiaba ciegamente en la fiebre de tus besos,
mentiste severamente y el telón cayó por eso.

Sí, teatro, lo tuyo es puro teatro.
Falsedad bien ensayada, estudiado simulacro.
Fue tu mejor actuación destrozar mi corazón,
y hoy que me lloras de veras recuerdo tu simulacro.
Perdona que no te crea, me parece que es teatro.

Amor de preferencia lo llama Kierkegaard: te quiero porque me veo reflejado en tus ojos, en vos me admiro, te quiero solo para mí, pero, en cuanto algún destello no me devuelva la imagen que yo quiero, la carga se invierte y paso a odiarte con la misma intensidad que te quería.

Rata inmunda, animal rastrero
escoria de la vida, adefesio mal hecho
infrahumano, espectro del infierno
maldita sabandija, cuánto daño me has hecho.

Alimaña, culebra ponzoñosa
deshecho de la vida, te odio y te desprecio
Rata de dos patas, te estoy hablando a ti
porque un bicho rastrero aun siendo el mas maldito
comparado contigo se queda muy chiquito.

Justo cuando terminó el programa, me acordé de lo que decía Fassbinder: "El amor es el mejor, el más insidioso y eficaz instrumento de represión social". No lo dije, me acordé después. El programa, nuestra conversación con Esther Díaz y los boleros se pueden escuchar clickeando acá.



La idea la habíamos conversado con Esther hace varias semanas y lo agendamos para la noche de ayer. No sabíamos que esta semana iba a ser tan horrible en nuestro país: la derecha avanzó varios casilleros en su tarea de demolición del poder popular. Una semana ideal para los cínicos (en el peor sentido de esta palabra). Al final del programa nos reservamos unos minutos para empezar a pensar y a sentir lo que pasa.


sábado, 18 de junio de 2016

Terrorista es quien aterroriza al pueblo y ellos, desde el estado capital, son los expertos


Yo sería criminal si fuera un ladrón de juventud
que impone a sus trabajadores condiciones de esclavitud.
Sería criminal si lucrara con la salud
obligando al pobre a escoger endeudamiento o ataúd.
Sería criminal si fuera el dueño de FASA
y pagara una multa con que ni se inmutan mis ganancias.
o si fuera un buitre, un pirata de la educación
que no gasta en pupitres ni la mitad de su plata de subvención.

Yo sería ladrón si me llamara Piñera
y si mi principal inversión estuviera en La Moneda.
Si cobrara tazas usureras por viviendas sociales
o construyera edificios letales pa’ ahorrar en materiales.
Si reabriera la mina sabiendo que es peligroso,
sin importarme las vidas, solo mi lucrativo negocio.
Si tratara con una vara al tramposo que es famoso
pero con otra vara al que yo considero menos valioso.

Yo sería antisocial si fuera un cardenal
que oculta información de la verdad de un violador con sotana.
O si acordara pagar estudios de impacto ambiental
inexistentes pa’ seguir contaminando legalmente.
Yo sería malhechor si pusiera en la tele
los programas que hoy día educan a muchos niños de ocho y nueve.
Seguramente, si yo fuera diputado, sería un delincuente organizado
haciendo negocios con el estado.

Yo sería criminal si hiciera todo eso
pero lo más vergonzoso es que no iría nunca preso.
Y si ahora constituye delito decir lo que pienso,
la Violeta ya lo dijo: “preso voy también sargento”.
Sería justificado criminalizarme
si yo del Transantiago fuera de los principales responsables.
pero ya ven, los pobres son los que siempre cumplen condena,
dentro o fuera de la cana, con o sin cadena.

Yo quisiera encerrar a mucha gente
comenzando por el mismo presidente.
En las Condes viven muchos delincuentes,
pero no viven en okupas precisamente.
¿Quiénes son los responsables del terror
con que crecen siempre los niños de la población?
¿Quién tortura con la economía lentamente?
¿Y a cuántos de mi pueblo han matado impunemente?

Yo sería terrorista si fuera carabinero
y escudado en mi placa asustara y abusara del mundo entero.
Si fuera Fuerzas Especiales pa’ asesinar tendría fuero,
y si alguna vez me devolvieran mis balas, sería bueno.
Yo sería el terrorista si persiguiera por sus ideas
a cualquiera que no piensa como yo en el tema que sea.
Sería terrorista si fuera un tribunal de justicia
y terrorista sería si aplicara la ley antiterrorista.

Sería terrorista si disparara a quien luche
por recuperar su tierra ancestral, como los mapuches.
Violentista sería si mando a reprimir cualquier movilización
que cuestione este orden injusto que nos toca vivir.
Yo sería terrorista si tuviera una lista de organizaciones y activistas
a quienes puedo hacer visitas a cualquier hora de la noche,
sacándolos en pelotas, a punta de escopeta,
en el piso, sin preguntas, sólo con golpes.

Sería terrorista si infundiera el terror
a partir de puras evidencias plantadas y especulación.
Sería terrorista si usara cualquier excusa
pa’ tratar de justificar cazas de brujas en casas okupas.
Sería terrorista si fuera capitalista
y orquestara toda esta mafia judicial que me beneficia
con testigos pagados, fiscales coimeados, tribunales militares,
cargos inventados y juicios abreviados.

Sería terrorista y mucho peor que Al-Qaeda,
si fuera la sesgada prensa que una sola versión entrega,
demonizando al que lucha, con la capucha o sin ella,
por el simple hecho de defender derechos que el rico nos niega.
Terrorista es quien aterroriza al pueblo y ellos,
desde el estado capital, son los expertos.
pues si estuviera vivo y volviera al templo Jesucristo,
lo arrestarían y acusarían de subversivo a él mismo.

Yo quisiera encerrar a mucha gente
comenzando por el mismo presidente.
En las Condes viven muchos delincuentes,
pero no viven en okupas precisamente.
¿Quiénes son los responsables del terror
con que crecen siempre los niños de la población?
¿Quién tortura con la economía lentamente?
¿Y a cuántos de mi pueblo han matado impunemente?

Soy un eterno enamorado de mi hermoso pueblo amado
pero lamentablemente a muchos de ustedes los tienen engañados.
No es su culpa, ellos nos infunden temor,
nos inventan enemigos y nos educan en el terror.
Es toda una gran maniobra de distracción
para desviar la atención del único verdadero ladrón y asesino.
Pa’ prevenir cualquier atisbo de rebelión.
todos saben que no hay mejor estrategia que la división.

Esta canción no la tomen como confesión,
usen comprensión de lectura pa’ adivinar mi intención.
Son cosas que muchos de ustedes mismos las han vivido,
pero es difícil conectarlas y analizarlas pa’ que tengan sentido.
Se los digo: creo que aún nos falta mucho,
pero mientras tanto, pa’ aprender, yo canto y lucho.

Cada cual va a buscar su lugar y su aporte,
dice “Rap” en mi carnet, “Rebelde” en mi pasaporte.
Y, por si acaso, yo de anarquista no tengo un pelo,
pero sí se lo que es tener en cana a un compañero.
Si el capital mundial no tiene fronteras,
entre revolucionarios, bueno, tampoco debe haberlas.
Esto no se trata de a quién uno le pone o no la fianza.
Políticamente con los cabros tengo mi distancia
pero de algo estoy seguro: yo lucho por la misma razón:
liberar al mundo del yugo de la opresión.


viernes, 17 de junio de 2016

Angeles caídos

La paradoja Dylan


And in your lonely flight
Haven’t you heard the music in the night
Wonderful music
Faint as a will o’ the wisp, crazy as a loon
Sad as a gypsy serenading the moon.

Al comentar Fallen Angels, el disco que Bob Dylan acaba de editar, el sitio web Consequence of sound cita el célebre verso de "It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding)" que dice que "el que no está en trance de nacer, está en trance de morir". El autor de la nota ironiza con que, en el caso de Dylan, es difícil distinguir sus momentos de renacimiento de los de decadencia. El comentario muestra la dificultad que la crítica y el público siempre tuvieron para asimilar cada movimiento de Dylan. El desconcierto fue la reacción más común que él provocó con cada mutación desde el momento en que decidió sacarse de encima el mote de ser "la voz de su generación". Esa primera gambeta generó oleadas de furia, pero ese corrimiento de las expectativas que había despertado también le permitió convertirse en fundador de la canción popular moderna. A mediados de los 60, con la increíble seguidilla de Bringing It All Back Home, Highway 61 Revisited y Blonde on Blonde se lo llegó a llamar el "Picasso del rock". Fue su primera edad de oro.

Pero cuando todos habían asimilado el giro brusco que lo alejó del movimiento folk de izquierda, él volvió a cambiar. Se había consolidado como emblema hipster cuando un oportuno accidente de moto lo sacó de escena por varios meses. Al volver, desconcertó otra vez a todos con una voz raramente engolada, un giro hacia la tradición country y algunos discos de covers (¡uno de ellos lo tituló sarcásticamente Self Portrait!) que enfurecieron a la crítica y fueron sospechados como gestos de burla hacia el mercado o hacia sus propios fans, si es que quedaba alguno de los del principio. Lo cierto es que ese zigzagueo entre la canción de autor y la vuelta a los géneros tradicionales terminó por ser su trazo más típico, una especie de dialéctica entre modernidad y clasicismo por la que aspiró a abarcar todos los casilleros. Sus recurrentes escapadas hacia etapas pre-dylanianas de la música americana se constituyeron como una de las subtramas de su obra. "No estoy ahí, ya me fui" es quizás la frase que mejor lo caracteriza, como si la negación y la negación de la negación constituyeran su identidad. Dylan siempre jugó con el hermetismo de sus intenciones y muchas veces a lo largo de su carrera pareció imposible saber qué pasaba por su cabeza: ¿ironía, desdén, desvarío, falta de inspiración, boutade, genialidad inapresable? Cada disco suyo desencadenaba sobre-interpretaciones infinitas u oleadas de indignación. Cada tantos años se le antojaba retornar como "Dylan, the songwriter" y vuelta a empezar. Quizás no habría que buscar un rostro oculto detrás de la máscara, quizás su máxima ironía fuera ser literal y hacer que los otros interpretaran lo que se les ocurriese.

John Lennon, desde el principio, pareció advertir el truco de Dylan: "No es lo que dice, es cómo lo dice".


Desde 1989, con la edición del disco Oh Mercy, producido por Daniel Lanois, y el comienzo del Neverending tour (que, efectivamente, nunca termina) Dylan empezó a transitar su segunda edad de oro. Pero en medio de ese renacimiento editó un par de discos con canciones tradicionales, acompañado solo por su guitarra acústica: Good as I Been to You y World gone wrong. Dos discos buenísimos que fueron recibidos otra vez con desconcierto: algunos llegaron a decir que el agotamiento de su inspiración lo llevó a buscar refugio en viejas canciones folklóricas. Pocos años después grabó uno de los mejores discos de su larguísima carrera: Time out of mind, seguido por otras dos cumbres: Love and Theft y Modern Times. Así que la inspiración no se le había acabado, solo parece que Bob la administra a su manera, sin consultarnos.

La primera década del siglo xxi lo encontró muy inspirado. Pero de pronto se le ocurre sacar un disco de villancicos, Christmas in the Heart, distribuido por una revista de jubilados (!). Y en 2015 empieza un díptico formado por Shadows in the night y, hace pocas semanas, Fallen angels, discos en los que Dylan se dedica a interpretar viejos standards del repertorio americano, la mayoría anteriormente cantados por Frank Sinatra, lo que volvió a fruncir ceños: el hombre de la voz nasal, agrietada por años de rutas y escenarios, se vuelve crooner para medirse nada menos que con The Voice, la especie de artista al que el joven Dylan había venido a desplazar en los años 60. Entonces se vuelve a hablar del "fin del ciclo Dylan". Pero puede que no se trate de un truco esta vez: en su never ending tour, a lo largo de más de 25 años, él vino metiendo en uno u otro show alguna de estas viejas canciones. No parece haber el menor gesto de ironía en esta recuperación. Quienes hayan escuchado el programa de radio que hizo entre 2006 y 2009, Theme Time Radio Hour, saben que Bob ama este repertorio tradicional y parece rescatar ahí una concepción de la música popular que hoy es anómala respecto del paradigma pop dominante. En Love and Theft, él había cantado "my future is a thing of the past". Quizás haya que tomarlo en serio. Puede ser que manifieste así una disidencia respecto del estado de la música, de cómo se la concibe, produce y consume. Si es cierta esta tesis, él está retorciendo las nociones comunes sobre clasicismo, modernidad y vanguardia. Volviendo a Lennon -a quien Bob homenajea en su disco Tempest-: tal vez haya llegado el momento en que sea lícito decir Dylan, The Voice.

Shadows in the night y Fallen angels son discos de una temporalidad extraviada: grabados con los músicos tocando juntos, en muy pocas tomas, solo con instrumentos analógicos, con arreglos hiper destilados que generan un extrañamiento hacia esas canciones que en su momento fueron acompañadas por las grandes bandas de los años 40 y 50, temas que habían sido cantados por las voces más tersas de América, entran ahora en el sistema Dylan: "no es lo que dice, sino cómo lo dice". Dylan trata estos standards con un esmero que respeta cada nota de la melodía original, algo que no hace con sus propias canciones, a las que se complace en volver irreconocibles. Pero resulta que el crooner tiene esa voz que todos conocemos, su nasalidad, sus grietas y la dicción que es su marca inconfundible. El parco, delicadísmo acompañamiento instrumental, en el que la pedal steel guitar de Donnie Herron hace las partes que en las versiones tradicionales tocaba toda una sección de vientos, no está para revestir la fragilidad de su voz sino para ponerla en evidencia. Y el criterio de romanticismo algo demodé con que los temas están elegidos genera un efecto de sutil distanciamiento: no es que Dylan se distancie de esas canciones a las que seguramente ama -de hecho cualquiera de ellas conviviría con naturalidad mezcladas con las suyas propias de algunos de sus últimos discos- sino que se distancia de la sensibilidad actual. Esta música parece suceder no en el siglo xxi, tampoco en los años 40 del siglo pasado, sino en un pliegue nocturno del tiempo.

miércoles, 15 de junio de 2016

El silencio de Cristina


Un liderazgo político implica una responsabilidad, un privilegio, una vocación y un deber. La política no es ética, pero su ejercicio tiene un componente ético. Nadie es líder por naturaleza sino por ejercicio. Y ese ejercicio se valida con los actos.

En este momento el gobierno macrista está llevando a cabo un drástico cambio de régimen económico social con la colaboración de gran parte de la coalición política y sindical que antes apoyó al gobierno kirchnerista. La cámara de senadores acaba de aprobar las designaciones de Rosenkrantz y Rosatti como miembros de la Corte Suprema. Muy probablemente en la noche de hoy la cámara de diputados apruebe el paquete del blanqueo que apunta a desfinanciar el sistema jubilatorio y preparar un escenario de retroceso gradual y sostenido del sistema previsional hacia un esquema neoliberal y un abandono del sistema de reparto. Nada de esto podría hacerse si parte de las bancadas que llegaron al Congreso con la boleta del FPV no colaboraran con el proyecto macrista. Esto sucede en el contexto de la llegada del segundo semestre y la evidencia de que el plan de ajuste ortodoxo que el macrismo ejecuta conduce a un grave deterioro de la situación de la clase trabajadora y de los desocupados y que con el correr de los meses esta situación se agravará.

En medio de este proceso de retroceso popular sucede el episodio José López, con características grotescas que contribuyen a darle más tiempo al macrismo para seguir destruyendo el tejido social y desviar la atención del debate político.

Es grave que un funcionario kirchnerista sea apresado con la evidencia de que dispone de millones de dólares producto de su enriquecimiento ilícito. Es igualmente grave que el plan de ajuste macrista siga avanzando con la anuencia de la mayoría de la clase dirigente política argentina: gobierno, gran parte de la supuesta oposición, burocracias sindicales, medios y poder judicial. La gravedad de uno de los hechos no compensa ni atenúa a la gravedad del otro. Por el contrario, ambas realidades van en un mismo sentido.

Cuánto bien le haría Cristina a toda la militancia y a los millones de personas que necesitan un liderazgo realmente opositor si dijera una palabra que revalide su condición de líder en este momento. Este es uno de esos momentos en los que el silencio es la peor opción.

Ojalá Cristina lo entienda así.

Cámara profana



por Liliana Piñeiro

Ya no sé si esta lengua es una madre

Desde el desamparo frente a la palabra, no exento de decepción, escribe Daniel Martucci* en Cámara profana (Último Reino, Bs. As., 2006), texto compuesto por tres partes: "Fuga", "Cámara profana" y "El sujeto embarrado".

I

En "Fuga", el poeta se arroja a esta maraña de papeles arenosos / estas vidas imaginarias, espejismos / que se agitan en poemas hasta la infinitud/. Es que sólo se trata de escribir hasta que este universo se deshaga en silencio.

Pero algo desencanta de la lengua, que “no pertenece”, diría Derrida : en un mundo garabateado por manos tan ajenas, el acto creativo (y el yo mismo), se reducen a un mero azar, una combinatoria, una jugada, simples variaciones de letras donde lo propio es apenas una ilusión.

El otro que soy y que no soy
Ha venido a dar en esta sombra.
Un llanto trabajoso y falso me arde en los ojos
Estás ahí Prometeo, hermano mío?
Qué fuego hipócrita has encendido?

Como último recurso, se logra una secreta serenidad en regresar a los lugares del sueño, donde la vida sucede con mayor intensidad.


II

Las preguntas en clave amorosa nos abren a la "Cámara profana", donde se escucha entre el quejido de plumas y deseo / un suave ronroneo de dioses

dónde estarás Amiga
en qué insensato recodo del ensueño
enredas tu aromada cabellera?

Cuando la trama gira, la rueda es bufa, y el verbo es incesante para nombrar la añoranza:

ciudad que desvaneces en la bruma
en qué lugar está la que yo amara?

La pérdida se instala hasta el vacío, duele tanto el amor como el espanto, y hay que resistir el gesto, soportar la disonancia. Es la hora en que las preguntas dejan / al enigma en paz.


III

hay una sola tristeza y es infinita

Dada esta comprobación, el poeta cambia el tono de su palabra a partir del epígrafe de Mario Trejo: El mejor modo de esperar es ir al encuentro. Pero este encuentro no es ir tras los guiños del objeto, sino el que sucede en un punto de lo desconocido. Así se sigue la huella barrosa del deseo, a sabiendas de que la más bella imagen / guarda en su remiendo / un filo de caos.

Finalmente hay un lugar donde decanta la lucidez de los vencidos, tan cara a Álvaro de Campos. Aún frente al terror invisible del acierto el cuerpo de la flecha se dispara, y entonces:

Cuando salga, a ciegas
creyendo que hay un blanco, un acertijo, un vértigo
iluso
sin saber que no hay saber
que el blanco se dibuja en el aire
en pleno vuelo
aquello que empezó siendo una cosa
será otra


* Daniel Martucci (Buenos Aires, 1957-2011). Su primer poemario es Peste Bufónica (Último Reino, 1991). Se han estrenado sus obras para teatro El alma del murgón (en colaboración con Paco Redondo), La virgen loca y Fixionauta. Formó parte de las revistas Pie de Página, La bizca y Trucha, y ha colaborado en Crisis y Último Reino, entre otras. Creó Extrabrut, el suplemento literario del sitio Mabuse. En colaboración con Nacho Garassino, ha escrito el guión El túnel de los huesos. Algunos de los poemas que integran Cámara Profana han sido publicados en Música rara y Apofántica.

Este texto fue publicado originalmente en el blog Meridiana.

martes, 14 de junio de 2016

Sé lo que me gusta (y no me gusta lo que sé)

Un programa raro: La otra.-radio para escuchar clickeando acá 



Domingo a la noche, 
el señor granjero llamó, dijo:
"Escuchá, hijo, estás perdiendo el tiempo, 
hay un futuro para vos
en el negocio de escaleras de incendios. 
Venite a la ciudad!"
pero recordé una voz del pasado:
"El juego sólo paga cuando estás ganando"
Tuve que dar las gracias a la vieja Miss Mort 
por educar a un fracasado.

 Mantené afiladas las cuchillas...

Sé lo que me gusta y me gusta lo que sé
me siento mejor en tu guardarropa, 
un paso más allá de tu show.
I know what I like (in your wardrobe), Genesis



El programa del domingo pasado. Música setentista: estoy arreglando mi viejo Pioneer y volví a poner algunos cassetes que hace años no escuchaba. Y empecé a elegir música grabada entre 1969 y 1974 en el mundo y acá: Yes, ELP, Genesis, Pappos Blues, La Pesada del Rock and Roll, Aquelarre... Se me ocurre una idea (no pretendo la autoría): en esos años post-beatles estaba explorándose un camino en la música popular, el rock y el pop, con una libertad, un riesgo, una libertad estética y de ideas, un camino que después fue abandonado. Esas mismas bandas que nombro fueron infatuándose y perdieron la frescura original, o cristalizaron un sonido que en los primeros discos ser disparaba en mil direcciones: Genesis podía bailarse y cantarse, pero sometían a los materiales con que trabajaban a una presión creativa, quebraban los ritmos, alteraban las estructuras, deformaban sin renunciar a la belleza. ELP y Yes en sus primeros discos expandían el concepto del pop: el blues y los riffs bien heavies se encontraban con melodías beatles, ritmos intrincados, giros bruscos, citas de Leoš Janáček o de Bach y todo sonaba orgánico e irreverente. Lo mismo acá: había pasado el momento germinal de Los Gatos, Almendra y Manal, pero al poner un disco de La Pesada, Aquelarre o Pappo había un margen de incertidumbre ante la aparición de la siguiente inflexión, mientras unas letras desaliñadas lograban captar el espíritu de la época. ¿Qué pasó después? ¿Por qué esos discos dejaron de escucharse? ¿Y por qué suenan hoy tan frescos como cuando salieron? ¿Por qué le hablan al mundo de hoy (todavía) con una insolencia e imaginación que las bandas actuales perdieron? Es nuestro viejo tópico: ¿el rock ya fue? El punk llegó de pronto a declararlos "viejos patéticos" y a sentar las bases de una restauración de los formatos más lineales y previsibles que prepararon el camino para el plástico en serie de los 80. Ponele que es mi misma vieja guerra, que estas ideas están equivocadas, que toda la vida tiene música de hoy y que mañana es mejor y que blablablá... La recuperación de esos viejos cassetes al menos nos permiten escuchar unas canciones que están bárbaras, que suenan a futuro todavía... Tendríamos que instituir una serie de programas con música hecha en los primeros 70, antes del punk, una vez cada tantos domingos...

En el segundo tramo del programa nos metimos en la disputa acerca de las identidades políticas peronismo/kirchnerismo, una especie de retorcijón intestino que le da un changüí al fracaso que ya empieza a ser ostensible en el gobierno macrista. Cambiemos hace un gobierno desastroso, sus propios votantes empiezan a asumirlo (Río Cuarto es la prueba), no hay cepo mediático que disimule que están destruyendo el tejido social. Si hay una estrategia política de la derecha gobernante es mantener neutralizada a la oposición seleccionando a diversas variaciones de un peronismo aceptable (Massa, Urtubey, Pichetto, Bossio, Randazzo, las cúpulas sindicales cómplices...) y empujando hacia afuera del cuadro a Cristina y un kirchnerismo paria. El peronismo sistémico y los excomulgados. Tan fuerte es la campaña de la derecha en la demonización del kirchnerismo que incluso algunos compañeros empiezan a pensar en una unidad "panperonista" para ganar en 2017, totalmente despojada de kirchnerismo. Ese peronismo aceptable corre el riesgo de cumplir el papel que en Europa cumplieron los partidos socialistas y laboristas: convertirse en el lado B del ajuste. 

Todas las esperanzas de la derecha brutal están cifradas en esa maniobra de pinzas sobre la identidad peronista. Casi casi se puede decir que, en estas condiciones, el peronismo claudicante de Massa y los Moyano (por poner dos nombres cupulares) es un riesgo mayor para el pueblo que el brutal gabinete de CEOs que gobierna.

En esas andábamos cuando en los últimos minutos del programa se produjo un cortocircuito en el staff de La otra y quedamos enroscados en una extraña discusión con la que la emisión terminó, desafinado el tiempo y el compás. Lo pueden escuchar acá.