lunes, 12 de noviembre de 2018

Les pibes

La otra.-radio del 12/11/18, 1a. parte. Los raperos del tren, les pibes del Pelle y los chicos de Mi mejor amigo, para escuchar clickeando acá  



La primera parte del programa de este domingo estuvo centrado en les pibes. Como los lectores del blog han visto, desde hace unos días se viene viralizando en las redes sociales (ya más de 8.300.000 reproducciones) el rap que unos muy jovencitos artistas populares hicieron, con maestría y lucidez, para caracterizar este momento político de mierda que atraviesa el país, con métricas exactas y los recursos más refinados de la canción popular que se remontan hasta los juglares medievales. Está genial que el arte irrumpa en espacios en los que no está previsto y se imponga por su belleza e inteligencia. Admiración infinita para estos pibitos raperos.

El régimen macrista apunta contra diversos sectores de la población y la cana lo hace especialmente contra les pibes: también dedicado un buen espacio en el blog y en el programa a repudiar la barbarie de la policía de larreta y macri contra estudiantes del Pellegrini, vulnerando toda legalidad y respeto a las garantías jurídicas. Así como muchos repudiamos la prepotencia de la yuta contra los más chicos, hay una minoría intensa de energúmenos que, cebados por el telefascismo, envidian y detestan a los estudiantes secundarios, especialmente a los de mayor conciencia  y sensibilidad. Son argentinos bolsonarios que aplauden que un bruto policía le pegue o le tire gas pimienta a un chico en la puerta del colegio. Además de no estar bien del mate, padecen de un recocimiento cerebral de tanto ver la prédica de fachos como Eduardo Feinman y otros de su calaña. Piden siempre mano dura, como necesidad de su impotencia cívica y sus dificultades psíquicas. En esa línea, puede que lo de la cana de larreta no sea un exceso de unos ratis merqueados sino una maniobra premeditada para medir la tolerancia o la resistencia de la sociedad a la bolsonarización nacional. Tanto los frustrados que votan a quienes finalmente van a perjudicarlos como las clases dominantes odian a pibas y pibes libres, creativos y ejerciendo la plenitud de sus libertades. O el régimen represivo o les pibes: es una disyunción excluyente. Y el macrismo, como siempre, ensaya el "si pasa, pasa". En el programa de anoche escuchamos el relato de los hechos en la palabra de la propia presidenta del centro de estudiantes del Pelle y conversamos sobre el asunto.

A los garcas les pibes les joden, rapeando en un vagón de tren, parados en la puerta del Cole o  viviendo sus diversidades.



Para completar este capítulo de pibes en un mundo de ratis, comentamos una película argentina de estreno reciente. Mi mejor amigo, de Martín Deus, con Angelo Mutti Spinetta y Lautaro Rodríguez en los roles protagónicos. Grandísimos actores estos chicos, que sostienen gran parte de la potencia emotiva de la película de Deus. Mutti Spinetta es Lorenzo, un pibe tímido, algo triste, un poco nerd,  en el cepo de una familia sobreadaptada, cuya existencia prolija se ve perturbada por la irrupción de Caíto (Lautaro Rodríguez). La familia vive desde hace años en Santa Cruz, huyendo de problemas que dejaron atrás, en Buenos Aires. Pero lo reprimido vuelve y el kilombo del que se escapan toca la puerta encarnado en Caíto, al que tienen que cobijar durante un tiempo. Caíto trae encima todos esos problemas de los que ellos huyen en vano, porque en el fondo su normalidad es puramente reactiva. Y entre Lorenzo y Caíto crece una tensión en varias dimensiones. Parecería que no pueden ser más distintos, a uno le sobra lo que al otro le falta. Y en esa diferencia puede que reconozcan ambos algo  propio. Primero crece entre ellos una tensa curiosidad, después una atracción velada o una especie de amistad, que al final es un amor evidente. Estas sacudidas se sienten especialmente en la edad en la que los vínculos no están todavía muy codificados y una cosa puede ser también otra. Martín Deus acierta en el manejo de los climas delicados, extrae lo mejor de sus actores (los expertos y los inexpertos), aunque quizás se queda de este lado de la corrección, como si a una relación que pide algunos ingredientes algo más picantes quisiera amortiguarlos para no incomodar a alguien. Hay un umbral que la película no traspasa y quizá los personajes parecerían desear que sí. En el audio del programa nos extendemos un poco más en el análisis. Acá.