lunes, 26 de febrero de 2018

Charlalo con tus padres

Vicente Luy, Yupanqui, Liliana Herrero, Usted Señalemelo, Call me by your name...: La otra.-radio, para escuchar clickeando acá


Inconscientemente vamos por un camino, y conscientemente
nos ponemos a buscar otro camino, en vez de hacer
consciente el camino por el que vamos.


dice Vicente Luy.

Y también dice:

¿Venderle el alma al diablo? Sí, pero cara.
Y si se puede, venderle también otras cosas.
Y venderle a Dios lo que el diablo no compre.


Y también:

Lo que está mal está mal
pero lo que está bien también está mal:
charlalo con tus padres.

En estos días se cumplió otro aniversario del suicidio del poeta Vicente Luy, pero a través de su poesía él todavía nos dice cosas. No es su suicidio lo que celebramos, porque Luy era una antena que hablaba de cosas que nos conciernen tan íntimamente como a él, como suele suceder con los poetas. Es decir: está vivo en su poesía y estamos vivos gracias a ella. Captaba una verdad que se valía de él como antena y como canal para trasmitirnos vida verdadera. Eso es lo que celebramos. Quizá su cuerpo era tan frágil que le haya costado un envión hacia la muerte precipitada. Eso podemos imaginarlo pero solo él lo atravesó. En cambio, lo que nos dice en su poesía lo podemos seguir viviendo. Y en ella a él todavía podemos tocarlo vivo.

Como podemos tocar o él puede tocarnos Atahualpa Yupanqui cuando Liliana Herrero canta

Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Porqué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú.



Y Liliana reflexiona: "Si tropezamos con Yupanqui, es porque Yupanqui nos está esperando y todavía tiene mucho para decirnos, no está allá lejos y hace tiempo. Al decirlo me emociono, porque pienso 'tal vez yo no estaré, pero tenemos cuerda para rato'. La copa de vino se llenará nuevamente, y vendrá otro a tomarla, y llenará otra copa, y otra", y nos está hablando de eso mismo". Liliana viene el próximo viernes a Kierkegaard Buenos Aires (19:30 hs., Sarmiento 3119, entrada libre y gratuita) a hablarnos de la voz, el territorio y el tiempo.


Quiere el antojo de algo que no podemos manejar que en la emisión de anoche de La otra.-radio se junten Yupanqui, Liliana Herrero y Vicente Luy. Por eso la foto que encabeza este post. Ahí están, en el año 97 Luy y Herrero, junto a los Verbonautas: Palo Pandolfo, Osvaldo Vigna, Federico Gahzarossian, Eduardo Nocera, Hernán y Carlos Nuñez. Recuerda Hernán: "Fue el primer y único recital que hicimos en en el año 97 en Pabellón 4, un espacio en la calle Uriarte. La invitamos a Liliana Herrero y ese día hizo una versión a capella de Mañana en el Abasto" (ver más acá). 

De otra forma todos vuelven a encontrarse en el programa de anoche, sin que haya mediado cálculo nuestro. Y en nuestra conversación radial invocamos, alrededor de esos encuentros involuntarios, a Nietzsche, Descartes, Kierkegaard, Hegel, los faraones egipcios, los cantantes, los poetas y su manera de vivir los problemas: no de resolverlos, cosa que muchas veces no se puede, por más que pongamos toda la voluntad.

Y hubo un tramo del programa para evaluar los efectos políticos de la gran movilización del 21F, que el gobierno trató de boicotear con toda su voluntad de poder y sus mentiras útiles, sin éxito.

Y casi al final comentamos una película de estreno reciente: Llámame por tu nombre (Call me by your name, Luca Guadagnino, 2017), una de las candidatas al Oscar de la que se pueden decir varias cosas buenas: su modo de transitar un suntuoso melodrama burgués situado en la década del 80 en un hermoso paisaje italiano, contando el romance entre un adolescente culto y sensible -extraordinariamente corporizado por Timothée Chalamet, que se pone la película al hombro- con un discípulo de su padre, bastante mayor que él, o la notable delicadeza del tailandés Sayombhu Mukdeeprom, habitual director de fotografía de Apichatpong, para captar la atmósfera estival de ese lugar de ensueño, o el ritmo preciso y elegante con que Guadagnino conduce el trayecto hacia el acercamiento amoroso entre esta pareja improbable. También es posible plantear algunos peros, sobre todo en cuanto a decisiones encaminadas a hacerse accesible a audiencias masivas en Norteamérica mediante ciertas escenas reduntantes y, como efectivamente ocurrió, aspirar al premio a mejor película hablada en idioma inglés. Bastante más interesante que la media de las candidatas al Oscar, sin llegar a ser una gran película.

Mucho más de todos estos asuntos se pueden escuchar descargando el audio del programa acá, que disfrutamos hacer como pasa un domingo cada tantos.

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