sábado, 7 de julio de 2018

El cuerpo del futbolista solo aparece en la tele de acuerdo a pautas muy rígidas: es un cuerpo agónico, de músculos potentes o lacerados. Los jugadores de Fulboy son carnosos. Su piel merece toda clase de esmeros, propios y del personal técnico que los acondiciona para la faena.

En el encierro previo a cada partido, los jugadores son masajeados, se acicalan, se visten, se desvisten, se perfuman, se peinan, se miran al espejo o se miran en el espejo de su compañero de habitación o de ducha. Se miden el talle del buzo o el modelo de celular. ¿Vos decís que visto bien? -le pregunta uno a otro, probándose remeras, tatuajes, zapatillas- ¿no parecen las de Jessica Cirio? La presencia de la cámara capta el ablandamiento de los límites rígidos de los estereotipos straight y hace aparecer una zona de ambivalencia.





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