jueves, 25 de agosto de 2016

Homeland

La extraordinaria película de Abbas Fahdel que se exhibe por última vez este domingo en el Malba


En 2002, como consecuencia de una intensa campaña bélico-mediática global, para todo el mundo era evidente que los Estados Unidos iban a invadir Irak en un "ataque preventivo", en busca de las presuntas "armas de destrucción masiva" que escondía el régimen de Saddam Hussein (los medios norteamericanos ayudaron a instalar esta noción como una certeza y la mayoría de la prensa mundial se alineó con ellos). La alegada posesión de "armas de destrucción masiva" convertían a Irak en una "amenaza para el mundo civilizado". El recurso de las comillas en las oraciones anteriores intenta destacar el carácter ficticio y a la vez operativo del relato: se trataba de justificar la invasión a Irak para posicionar a las tropas norteamericanas en una zona de alto valor estratégico y económico. 

La vergüenza que se extiende como un manto que nos cubre a todos es la indolente aceptación o el consentimiento resignado de una mentira construida con imágenes televisivas, discursos políticos y avales periodísticos, con el fin de avasallar a los pueblos bárbaros en nombre de la civilización. La imagen del derribo de las Torres Gemelas de New York, que todos presenciamos como un show de repetición en loop, es la preparación de las guerras "preventivas" que a comienzos del siglo el mundo civilizado declaró contra los pueblos a los que, sin auténticas pruebas, se condenó como "amenazas terroristas". Esta historia no ha terminado. 

Bajo esta lógica de una imagen impactante (el impacto de los aviones contra las Torres) que por abrumadora repetición se hace funcionar como pretexto, se convence a millones de televidentes de la inevitabilidad de una reacción: hay que destruir preventivamente las amenazas contra el mundo libre. Es el género del terror por el cual el complejo militar industrial financiero y mediático sigue imponiendo su poder sin que nada lo detenga. La televisión y el cine forman parte de ese dispositivo, dado que la guerra se libra con tanques pero se prepara con imágenes. Esas imágenes requieren espectadores que concedan verosimilitud al peligro terrorista. El periodismo político aporta una retórica convincente: Je suis Charlie. El cine de espectáculo refuerza los mecanismos de identificación: nosotros o ellos. La crítica cinematográfica oculta la función de las imágenes en el dispositivo bélico y las reduce a entretenimiento. Todo está dispuesto para que la masacre sea vivida como una consecuencia natural para las masas de espectadores. Este mecanismo funciona en la medida en que todos acepten su rol en el guión prefijado. No se trata de un estado de excepción, sino de la estructura terrorista del mundo actual.

Abbas Fahdel es un cineasta iraquí que desde hace años vive en Francia. En 2002 advirtió, como todo el mundo, que su tierra natal (esa es una de las maneras posibles de traducir Homeland) iba a ser invadida por las tropas imperiales. Supo que cuando eso ocurriera su patria sería arrasada. Por eso viajó con su cámara a filmar ese mundo conocido a punto de ser destruido. Su impulso es básicamente amoroso: Fahdel va a filmar a su familia, su hermano, su cuñada, sus sobrinos y amigos. El barrio, las gentes del pueblo, las calles, las casas, el campo, los paisajes, los ríos, los árboles, el viento, los animales, los museos, los artistas.

Homeland está divida en dos partes que se corresponden con dos viajes de Fahdel a su patria: antes de la invasión, bajo la dictadura de Saddam Husseim; después de la invasión y del derrocamiento de Saddam, en medio de la cruenta anarquía que desencadenan las tropas norteamericanas.

El plano inicial de la primera parte nos muestra a un gatito en posición de alerta. El zoom de la cámara abre y nos permite ver las rejas de una ventana. El plano contiene tácitamente varias informaciones que cobrarán suma importancia. La imagen del gato está tomada desde adentro de una casa, la de su familia. La cadencia mecánica del zoom out, que se va a repetir varias veces a lo largo de las más de cinco horas de película, indica la presencia corpórea de la cámara en el espacio en el que se desarrolla la acción y la voluntad de su operador, el propio Fahdel, de abrir la imagen. Toda la película es una subjetiva suya desde el visor de la cámara. Ese es el punto de incisión desde el cual Irak como un mundo complejo y denso de historia viva se nos abre.

Las personas filmadas (entre varias decenas, muy especialmente su sobrino Haidar de 11 años) hablan con él con la intermediación de la cámara; la película hace que ellos a la vez hablen y nos miren a nosotros. Explicitar la presencia corporal de la cámara y del camarógrafo en el lugar determina el principio rector de la película: hay una contigüidad entre ese lugar y el nuestro, somos, en la distancia, parte de ese mundo.


Hay un tipo de secuencias que se repiten varias veces y que constituyen el núcleo emotivo de Homeland: personas que hacen contacto visual con nosotros a través de la cámara, que nos miran. Llama la atención que muchos de ellos sean niños, no todos. Es imposible olvidar que en numerosos casos ellos nos sonríen. Esto sucede tanto en la primera parte, cuando el pueblo iraquí espera la invasión con cierta expectación curiosa, que aún no asume la certeza de la catástrofe, como también después de la invasión, en situaciones de abierto descalabro social. Son momentos discretamente líricos, planos que interrumpen el devenir de los actos cotidianos que se suceden como una cadena de contingencias, para proponernos una detención contemplativa, una transición involuntaria del tiempo profano hacia una sencilla sacralidad. Las miradas a cámara en el género documental tienen siempre un sentido específico, muy distinto al que pueden tener en una ficción. En Homeland tienen una función muy precisa: la de la mirarnos unos a los otros. Por medio de esta posición de enunciación -este punto de vista- la experiencia que Fahdel nos propone una forma de habitar ese lugar de un mundo que es entonces nuestro. Habitar es poder mirar a los ojos a esos prójimos y que ellos nos miren.

Sin embargo, Fahdel contrarresta este efecto con otro de sentido inverso, que hace aparecer una distancia entre el mundo filmado, la mirada de Fahdel y el espectador: introduce escuetos textos descriptivos sobreimpresos, generalmente para presentarnos la identidad de las personas que vemos -únicas ocasiones en las que se permite asumir la primera persona: "mi hermano", "mi sobrino", "los amigos de mi sobrino"-; en algunos casos especiales, para marcarnos la distancia temporal que nos separa de ellos; y en unos pocos casos, estos textos van a anticiparnos el destino que les espera a las personas que estamos viendo: algunos de ellos van a morir tiempo después, según nos anticipa el texto, cuando todavía los estamos viendo o nos están mirando. Esta concisa y no subrayada tensión entre la contigüidad espacial posibilitada por la cámara y la distancia temporal desde la cual la película se enuncia le da a cada acto cotidiano que presenciamos, los triviales, los plácidos, los lúdicos tanto como los dramáticos, un tono elegíaco. Sabemos como espectadores que ese mundo, esas personas, tienen una existencia frágil, que en un futuro para ellos inminente y para nosotros ya pasado estarán expuestos a la catástrofe. En esas sobrias intervenciones vemos la finitud de ese mundo que la extensa duración y la multitud de detalles que el metraje va acumulando nos hace familiar.


Hay muchas películas sobre -contra- la guerra. En su sencillez estructural, Homeland logra algo más complejo: colocarnos en un punto en el que guerra y paz son indiscernibles. La primera parte muestra a una comunidad que vive su historia bajo un régimen dictatorial, mientras se reconocen los rastros de la guerra anterior (1991), los efectos de las sanciones económicas internacionales que someten al pueblo a condiciones de penuria y se disponen a la llegada de los invasores. El presente transcurre bajo una opresión de la que ellos no pueden hablar. Varias veces veremos a la familia en el living mirando en la televisión escenas de un grotesco culto a la personalidad de Saddam, sin que ellos manifiesten su posición más que por algún gesto casi imperceptible. El tono de esa primera parte, sin embargo, es raramente plácido, porque la comunidad aún bajo la dictadura mantiene vivos sus lazos sociales e históricos. Cada tanto pueden escucharse los ecos de un cántico religioso que atraviesa el espacio. La naturaleza y los animales comparten un mundo habitable.

La invasión propiamente dicha está elidida. Es lo que sucede entre la primera y la segunda parte de la película.

En la segunda parte la irrupción de los tanques norteamericanos moviéndose a toda marcha por las carreteras iraquíes da la sensación de una invasión alienígena. Esos tanques ostentan una energía notoriamente ajena al ritmo del lugar. Ya no se escucharán cánticos religiosos. La alteración del tránsito parece ser el primer efecto visible de la invasión, la destitución de las estatuas y cuadros de Saddam será señalada como al pasar por un leve movimiento de cámara. Pero las dos partes no se oponen como el bien y el mal; ni como el mal y el bien. La caída de Saddam permitirá que el pueblo hable abiertamente contra el dictador, pero también habrá quien señale la hipocresía de todos los que vivieron bajo la dictadura sin decir nada. La llegada de los tanques norteamericanos se vivirá con sentimientos ambivalentes y la progresiva corrosión del tejido social se irá mostrando mediante una acumulación de pequeños detalles. Fahdel evita poner su mirada en función de ningún dispositivo bélico ni propagandístico.

Por eso Homeland no es solo una película sobre Irak, sino sobre el cine y sobre nosotros.

Ese nosotros en ningún caso -ni cuando vemos la abyección racista de Eastwood en American Sniper, ni tampoco al ver Homeland- es una identidad dada de antemano. En cambio, el nosotros se construye en la experiencia, que nunca es una mera observación sino más bien una praxis. También praxis de espectador o crítico cinematográfico. Podemos devenir un “nosotros” al apuntar a través de la mira del fusil de Eastwood  en American Sniper o podemos ver las calles devastadas de Bagdad en su similitud con un suburbio bonaerense. La globalización significa que ningún rincón del mundo está a salvo de quedar en la mira de los fusiles imperiales, si la prensa instala la idea de que en Irak o en Mar del Plata hay armas de destrucción masiva. El cine no refleja simplemente el mundo sino que forma parte del dispositivo bélico. O, por el contrario, encuentra una forma de mirar que no pueda ser usada con fines terroristas. La pantalla de televisión en la que la familia de Haidar observa el derribo de las Torres Gemelas es parte del dispositivo terrorista. Anticipa los tanques que ya van a llegar. Los tanques no podrían haber llegado sin el antecedente de esas imágenes trasmitidas como un espectáculo hacia todos los rincones del globo. De igual forma, películas como American Sniper o Dark Zero Thirty complementan esa disposición perceptiva que intenta hacernos aceptable la invasión. El truco dramatúrgico de Hollywood es presentar matices diferenciales acerca del proceder técnico de “nosotros” en la zona enemiga, siempre que mantengamos al Otro fuera de nuestra projimidad . Homeland nos hace posible construir otro “nosotros”.

El mayor valor de Homeland es que se pregunta de qué forma filmar para que la imagen no sea parte del dispositivo bélico. Lo hace pagando el alto costo de que la película pueda volverse invisible en casi todos los circuitos de exhibición. 

A pesar de mostrarnos a un pueblo en situaciones de extremo peligro, bajo una sangrienta dictadura o sufriendo una invasión igualmente letal, Homeland no abunda en imágenes cruentas. Al contrario, la mayor parte del tiempo lo que vemos es la vida cotidiana, los nacimientos, los juegos, los viajes, las bodas, los oficios, el recuerdo de los muertos. Pero su final imposible de soportar nos dice que el cine no puede reparar lo que está roto en el mundo.

Este domingo 28 de agosto de 2016 a las 19:30 Homeland se proyecta por última vez en el Malba (ver acá).

miércoles, 24 de agosto de 2016

Docentes le responden a Bullrich: "Si no hay paritarias, habrá conflicto"

Hoy paro, clases públicas y acto a las 14:30 frente al Palacio Pizzurno


En conferencia de prensa, representantes de CONADU, CTERA, SADOP y CEA ratificaron la medida de fuerza que afectará a la totalidad de las escuelas y universidades nacionales. Habrá clases públicas en todo el país y un acto a las 14.30 frente al Palacio Pizzurno. “Si no hay paritarias, habrá conflicto”, afirmaron los docentes.

Dirigentes de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), de la Confederación de Educadores Argentinos (CEA) y del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (SADOP) dieron ayer en una conferencia de prensa los detalles de las acciones convocadas para el paro nacional educativo de hoy. Los representantes de los trabajadores de la educación salieron al cruce de las declaraciones del Ministro Bullrich respecto de la negativa del gobierno nacional a reabrir la Paritaria Docente.

CONADU armará un acto frente al Ministerio de Educación y Deportes de la Nación para visibilizar el reclamo de reapertura de paritarias y la denuncia por la paralización de los programas de desarrollo universitario y el fallo que declara inconstitucional el ingreso irrestricto en la Universidad de La Matanza. La cita es a las 14.30 horas en el Palacio Sarmiento, Pizzurno 935 – CABA.

Sigue el ajuste en las Universidades Nacionales

Segundo Informe sobre Presupuesto Universitario (Hacer click aquí para leerlo)

El informe señala el virtual desmantelamiento de los Programas de Desarrollo de la Universidad Pública: estando en junio sólo se ejecutó un 0, 007%. Esto afecta el fomento en la formación en áreas clave, como Ingeniería, Arquitectura y Humanidades. También están congeladas las políticas de inclusión universitarias, afectando a unos 150 mil estudiantes de todo el país. Para discutir la cuestión salarial y también estos temas, la CONADU junto a CTERA van a un PARO NACIONAL EDUCATIVO el próximo 24 de agosto.

Sigue el ajuste en las Universidades Nacionales. Así lo demuestra el Segundo Informe sobre Presupuesto Universitario, preparado por la CONADU a través de su Instituto de Estudios y Capacitación (IEC). El informe continúa con lo señalado en el Primer Informe de mayo, que mostraba la sub-ejecución presupuestaria. Este Segundo Informe avanza en un análisis político y cualitativo de la ejecución del presupuesto universitario en el primer semestre de 2016. Entre otros puntos se destaca un desfinanciamiento selectivo en las universidades públicas a través de la virtual paralización de los programas de Desarrollo Universitario.

Los datos actualizados al 31 de julio señalan un nivel de ejecución presupuestario normal debido, fundamentalmente, a la transferencia de fondos para el pago de salarios y de gastos corrientes –que representan aproximadamente el 90% del presupuesto–. Sin embargo, hilando fino se advierte que el alto incremento en los costos de servicios provocó la sub-ejecución de las transferencias correspondientes a programas y proyectos de desarrollo fundamentales para asegurar el derecho a la educación superior y para sustentar actividades que constituyen a la universidad como un bien social a través de su capacidad de producir conocimiento y democratizar su apropiación.

Así, de los $27.113,8 millones invertidos durante el semestre por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación en la función educación y cultura, solamente $1,9 millón fue destinado a los programas de Desarrollo Universitario.

En otras palabras, solo el 0,007% de las erogaciones realizadas se destinó a mejorar carreras de Humanidades, de Ingeniería, de Medicina y de Informática, entre otras; a sostener el programa de Voluntariado ─que vincula la actividad universitaria con el territorio─; los variados programas de inclusión y de desarrollo de señales audiovisuales universitarias, y los programas orientados a mejorar las condiciones del ejercicio del trabajo docente ─unificación de cargos y finalización de tesis de posgrado–.

Según el informe: “En la sub-ejecución de las partidas previstas en el año 2015 para el desarrollo de la actividad universitaria en el período 2016, encontramos indicios preocupantes y significativos. La sub-ejecución se concentra principalmente en el área presupuestaria destinada a los convenios, programas y proyectos a través de los cuales las universidades públicas llevan a cabo acciones relacionadas con (a) la responsabilidad estatal de garantizar el derecho a la educación superior, (b) el desarrollo de políticas públicas en diversas áreas de la acción estatal, y (c) el desarrollo, fortalecimiento y expansión del sistema”.

La inclusión universitaria en jaque

La sub-ejecución, además, afecta muy especialmente el derecho a acceder a la educación superior. Sobre todo para aquellos estudiantes procedentes de familias de menores recursos que necesitan del Estado para poder ejercer ese derecho. Concretamente, en 2015 alrededor de 150.000 estudiantes recibían ayuda a través de los programas de Desarrollo Universitario.

En la actualidad fueron recortados: el Programa de Becas Bicentenario; el Programa Nacional de Becas Universitarias ─enlace con el Programa FINES para la terminación de estudios secundarios─; PROGRESAR; programas de accesibilidad edilicia y de entrega de computadoras para estudiantes con necesidades especiales; programas para la construcción y sostenimiento de comedores y residencias; programas para el estímulo de la actividad deportiva; y programas para promover la igualdad de género.

Completa este cuadro la paralización de todas las actividades ligadas a la puesta en marcha de universidades y carreras de reciente creación y de nuevos colegios secundarios dependientes de las universidades nacionales, promovidos en el período anterior con la finalidad de ampliar y democratizar las oportunidades de acceso a la educación superior.

El primer documento difundido (hacer click aquí para acceder) durante el mes de junio comparaba el nivel de actividad de la SPU de los primeros meses del año con lo realizado en el mismo periodo del año pasado, y preanunciaba transformaciones contrarias al fortalecimiento de un proyecto democrático en y para nuestras universidades. Este segundo informe sostiene las mismas conclusiones con el agregado de que, con el paso de los meses, aquellas tendencias provisorias se van convirtiendo en rasgos definitivos que caracterizan a la actual administración.

La situación implica un corte abrupto en el proceso que en la década pasada impulsó el desarrollo y transformación del sistema universitario público, guiado por el principio de que la educación superior es un derecho fundamental que debe ser asegurado por el Estado, y por la comprensión de que las universidades están llamadas a desempeñar un rol decisivo en la resolución de los problemas que plantea la democratización de la sociedad en todos sus órdenes.

martes, 23 de agosto de 2016

El 9,3% de desempleo también se lo debemos a los burócratas que le dan tiempo a macri



Hoy a la mañana en Plaza de Mayo, colas de gente para recibir de los productores rurales algunas peras gratis


Jorge Todesca, titular del Indec, informó hoy el índice de desocupación de la era macrista: 9,3 % al final del segundo trimestre. 1.165.000 personas sin empleo.

Las últimas cifras conocidas del gobierno de Cristina: 6,6 % en el segundo trimestre de 2015, 5,9 %o en el tercer trimestre.

Dice Arnaldo Bocco:

"Sube el desempleo abierto y la subocupación. El aumento con relación al año 2015 era el esperado, al menos para muchos de nosotros que venimos señalando que la macroeconomía le iba a jugar en contra el gobierno de Cambiemos por el enfoque ciertamente contrario a los realizado en los 12 años anteriores.

"No va a ser un almuerzo gratis. Si se devalúa, se retiran las retenciones, se aumenta el endeudamiento, se baja la protección industrial y se aumentan las importaciones, si adicionalmente se suben las tasas de interés y la inflación sigue subiendo y los salarios reales bajando, el mercado se achica y la producción industrial también se desploma. Especialmente en los sectores intensivos en el uso de trabajo y dependientes de ese comportamiento en el mercado interno.

"9.3 es una tasa amenazante, una tasa muy alta. Significa desaceleración, caída de la demanda, desocupación abierta en expansión, ajuste y expectativas negativas por la desindustrialización que avanza.

"9.3 es un dato que preanuncia que tampoco será gratis la cena si el almuerzo fue caro para el Gobierno de Macri. En los grandes centros urbanos el desempleo llega a 11% y más, especialmente por la retracción de la actividad industrial y las producciones locales que no encuentran ni mercado interno ni mercado de exportaciones.

"Si crece el desempleo abierto y crece el subempleo, y además si hay mas gente buscando trabajo, es porque las condiciones de empleabilidad son frágiles, pero, y más visiblemente, porque los salarios reales son menores.

"Es un día de malas noticias para quienes miran si el desempleo presagia días difíciles.

"En efecto, no era de esperar otra cosa..."

Digo yo: El 9,3% de desempleo también se lo debemos a los prudentes compañeros Moyano, Barrionuevo y Caló, que le dieron tiempo al macrismo para que aprenda a gobernar. Sólo que el macrismo no es que fue aprendiendo, sino que inmediatamente dispuso las políticas que conducen a esta desocupación. No hubo errores, no hubo ensayos: fue una política precisa y eficaz.

La clase que hoy gobierna tiene claridad para definir su estrategia y para aplicar los instrumentos para lograrla. Pero las cúpulas sindicales ¿a qué estrategia responden? ¿Qué significa escuchar en boca de la cúpula sindical reunificada que se tienen que tomar tiempo para analizar la situación y los pasos a seguir? ¿Que no tienen estrategia, o que la tienen y no se la pueden explicar a sus bases? ¿Qué significa escuchar en boca de un burócrata: "si le va bien a macri, nos va bien a todos"? ¿qué porcentaje de estupidez. de maldad o de traición tiene al decir eso?

¿No se dio cuenta un burócrata que está desde hace 40 años engordando la panza en el sillón de un sindicato, que hace décadas que no trabaja, que esta política tiende a diezmar su base social?

¿La "nueva" CGT de Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña está esperando llegar al 10% de desempleo, al 15%, para decir "tendríamos que hacer algo"?

Raro que un tipo con 40 años en su cargo no sepa advertir el sesgo de estas medidas económicas. Capaz que lo sabe y está dejando hacer. ¿Cuál sería su estratega?

Vale la pena escuchar las palabras del secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, al retirarse ayer de la autoconsagración del triunvirato burócrata.



"Mientras discutimos algunas cosas los dirigentes, el gobierno generó más desempleo, generó una inflación de más del 40%, generó más concentración de la economía. Y nosotros seguimos en un debate de cuánto tiempo le vamos a dar al gobierno. Sostenemos desde este espacio que el congreso tiene que tratar un paro nacional de 24 horas, que no puede pasar del mes de septiembre. Esta CGT tiene que tener un programa. A este gobierno no hay que darle un minuto más de tiempo. Cada minuto que se pierde es un trabajador en la calle, es un salario menos, una familia más con problemas".

Cuando al final de la reunión le preguntaron a Héctor Daer por el discurso de Palazzo, dijo "es un grupito que se retiró porque querían más cargos".

Ningún mañana es mejor, mañana miente

Gabo Ferro en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá



Qué más da
que la palabra no alcance.
Cuando fracasa se ve
tan
claramente
que no estoy
en lo quieto o lo callado.
En el silencio me doy
tan
fácilmente.

Tarascón,
tenele paciencia al odio,
en su cuna algo faltó
tan
claramente.

Ay, qué fatiga ser
flor que va de otoño a otoño.
Voy a cerrarme esta vez
para mí
tan
solamente.

Ya no hay nadie adonde voy,
no hay presente si me esperan.
Mi llegada es mi prisión,
así
simplemente.

El norte por norte es nada,
si cuando nos falta es hoy,
ningún mañana es mejor.
Mañana miente.

Sale el sol
entre temblores y truenos.
Nunca me sentí tan bien,
así
tan
desesperadamente.



Gabo es el artista que se atreve a meterse con una frase totem y tabú, en un medio en el que la tradición sacralizó ese famoso "mañana es mejor". Gabo dice, rompiendo ese consenso ya cómodo: "ningún mañana es mejor, mañana miente". 

Con El lapsus del jinete ciego ha arribado a un punto de consumación que se venía perfilando desde nueve discos anteriores, el de poner en cuestión y poner disponible el auténtico elemento de su arte, que es: el decir. Esto significa varias cosas. 

Primero, él tiene una voz de excepción, puede llegar a alturas inauditas con una afinación perfecta, un timbre dulcísimo. Maneja una técnica vocal que vuelve maleable ese instrumento privilegiado y lo lleva para zonas ásperas, lo hace bramido y raspadura.

Segundo: la voz humana es palabra, sentido. Ruido, sonido, aire que raspa la garganta y exhala. Sentido y cuerpo. Que no siempre acuerdan, sino que guerrean. Un decir bélico.

Hay pocos artistas en la escena musical argentina hoy que exploren esa dualidad del decir: palabra y sonido, con tanta conciencia y tanta consistencia. El viaje sobresaltado que significa la escucha de cada uno de sus discos -y con este último, más que nunca- consiste en descubrirle el cuerpo rudo y a la vez volátil al sentido del habla. Mientras muchos músicos piensan en acordes y progresiones armónicas, apenas música y una letra para completar, tratando de afinar y mantener el tempo, Gabo libra una lucha contra el deber del buen músico. Será por eso que su canto les cuesta más a los propios músicos que al pueblo.

Sucede que hace canciones hermosas que además pueden sostenerse incluso más allá de su voz. Pero su arte propio es decir. 

De todo esto hablamos con él y sobre él en el último programa de La otra.-radio, que pueden escuchar  clickeando acá.

Por ejemplo, transcribo nada más un poco, pero aviso que vale la pena escucharlo a él cómo lo dice:


- El arreglo a mí muchas veces me distrae,-dice él- es como un maquillaje feo, como una cosa que hace desatender de lo que estoy pretendiendo decir.

- La voz aparece muy expuesta -acotamos-, en un primer plano, con algunos pocos elementos que cuando aparecen se hacen notar.

- La voz mezclada de esa manera es justamente ese pequeño aporte que me interesa hacer, que es el del uso de la belleza clásica, canónica, y su opuesto. Quebrar o poner en crisis el canon de belleza. Un pope me dijo: "vos que cantás tan lindo, ¿por qué cantás así?" Porque no... Esa cosa del grito, el gruñido, el uso de algunos sonidos que están estirados, cuando digo "tarajjjjcón", ¿no?, me quedo en ese "jjjjjj..." que es una letra que no tenemos, como un ronquido animal. Entonces cómo yo me voy a privar de ese tarajjjjcón, que es lo que más me interesa.

- Hay un artículo muy bueno de Abel Gilbert en Otra Parte, -recordamos- en el que se refiere a ese riesgo que corrés al usar ciertos recursos expresivos (el uso del falsete y el vibrato, el surplus de expresividad, los registros contrastantes) que "para ciertos oyentes quizá, (sea) una puerta de difícil entrada" y a la vez es lo que vuelve más interesante y más personal tu música. Con la ventaja de tener una voz que puede llegar a agudos celestiales, y de pronto te bandeás hacia una zona de aspereza demoníaca, como Linda Blair, animándote a "no agradar a todos".

- Pero, si la música no sirve para poner en crisis eso -dice Gabo- , porque a mí me pasa, y a tantos otros nos pasa, que cuando algo te molesta, en lugar de decir "¿sacá esa cagada!", uno dice "¿qué me molesta de eso? ¿y por qué me molesta?"... A mí me sucede eso. Yo desde que empecé a trabajar con lo que se llama "la música contemporánea académica del siglo xx", digamos que ya son 10 años de mucho estudio con eso, a mí también me costaron ciertas voces. Pero vos decís: "pero, ¡claro!, ¿por qué esto tiene que ser dicho de esta manera y así? ¿qué nos pasa con la belleza que se nos viene metiendo que debe ser así? ¿y qué pasa con lo que no es bello? ¿no puede decirse?". Yo te puedo cantar como un jinglero, perfectamente, y le va a gustar calculo que a todo el mundo. Menos a mí, porque yo creo que hay una manera de enunciación y una cosa que es mi sonido, y si no te gusta como suena un fagot, no lo escuches. Este sonido, que es mío. Voces afinadas, hay para hacer dulces, afortunadamente, pero... ¡voces! A mí me parece que ahí es donde hay que ir. No es poca la gente que me dice "al principio me costaste mucho, pero ahora, ¿viste?". A todos nos costaron mucho ciertas cosas. La ópera pekinesa, decís "Dios mío, creo que no aguanto, necesito un Rivotril". Ja. Pero decís: "¡qué pasa acá? ¿qué es lo que me molesta? ¿qué es lo que me pone nervioso?". Yo no estoy en esto para gustar. A mí hay algo que me trasciende y me parece más valioso. Yo estoy contento con mi vida. Sé la gente que me quiere y sé la gente que yo quiero, con eso me alcanza, no necesito que me quiera nadie más. Si me quieren, buenísimo, y si no me quieren, qué vamo' a hacer. Pero no voy a buscar amor y cosas por el estilo. Voy a buscar todo eso que me interesa que pueda aportar y que me gustaría también que me aporten, que es quiebre, que es crisis. ¿Qué pasa con lo desagradable? ¿No convivimos todo el tiempo con lo desagradable? ¿O la música se transformó en una especie de sedativo, de cosa que nos tiene que calmar? ¿La música no puede aportar, y para bien, porque no deja de ser un teatro imaginario, mucho más eficaz, para ponernos en un lugar desagradable, y por lo tanto ser así una especie de Campo de Marte para lo verdaderamente desagradable que te espera afuera?

lunes, 22 de agosto de 2016

En la CGT unificada no están todos los que son ni son todos los que están

Sindical Federal: La Corriente Federal de Trabajadores abandonó el Congreso de la CGT



Tras la intervención de Sergio Palazzo y al no sentirse representada en la nueva conducción de la CGT se retiró del Congreso la Corriente Federal de Trabajadores. Como bien dijeron sus referentes esto no implica abandonar la CGT.

AMICHETTI: "Nos vamos porque entendemos que era necesario abrir esa conducción a sectores que hoy no están contemplados. La unidad no se da en esos términos por eso no aceptamos los cargos que nos propusieron".

PALAZZO: "Es una mesa muy chica para una unidad tan grande. Han ofrecido la Secretaria de Finanzas y otras vocalías pero hemos dicho que no".

"Hay más de 100 gremios que no están representados, a eso hay que contar la cantidad de trabajadores monotributistas y precarizados".

CORREA: "Nos levantamos porque nosotros como Corriente no tenemos lugar ni cabida. Proponemos un plan de lucha, paro activo. Nos vamos a convalidar un triunvirato cuando a nosotros no nos dan un lugar".

LM / LFE / SF / LSM
Cobertura de Leonardo Martin y Lautaro Fernandez Elem

La tolosana, los empoderados y los Honorables Representantes

La ingobernabilidad es el pueblo empoderado y la gobernabilidad es la rosca dirigencial. Editorial político de La otra.-radio, para escuchar clickeando acá.


http://www.mediafire.com/download/vkz8gv8o5d8m4i6/22_8_16_tolosana.mp3

Este fin de semana el columnismo político se entregó con frenesí a lecturas dispares del fallo de la Corte que anuló el tarifazo del gas para los usuarios residenciales y lo dejó en pie para otros usuarios (pymes, universidades, clubes, grandes empresas, etc.). Lecturas discrepantes y hasta contrarias que se pueden encontrar a ambos lados del espectro político. Nuestro amigo/oyente de La otra.-radio, Alito Aep, anoche nos acotaba: 

"El viernes, Roberto Caballero celebraba como si hubieran derrocado a MM. El sábado, en las antípodas, Aliverti decía casi que era un fallo para el gobierno". 

Yo noté el mismo grado de contraposición entre las columnas que en La Nación del domingo firmaron Morales Sola y Fernández Díaz. El primero, que horas antes del dictamen de la Corte decía que si el tarifazo era volteado sobrevendría un apocalipsis letal para el país, ahora que la Corte hizo retroceder al gobierno 10 casilleros, cuando la presunta catástrofe ya sucedió, dice que en realidad no pasó nada y que, bien entendido, el gobierno salió ganando ("Macri y la Corte, sin vencedores ni vencidos"); mientras Fernández Díaz recomienda "Ahora el equipo debe reflexionar por qué perdió"

Yo creo que la clave no hay que buscarla entre líneas o pasando la cinta al revés para sentir el mensaje satánico. En el gran escenario de la disputa iluminada por todos los reflectores, el macrismo empeñó meses en naturalizar una desmesurada suba de tarifas que fue paralizada en los juzgados. El invierno pasó sin que las empresas de gas pudieran facturarlo y ahora, después de las obscenas presiones que el ejecutivo dirigió a la Corte, las tarifas residenciales siguen siendo las mismas que durante el mandato de Cristina. Lo que vaya a suceder de ahora en más respecto de las audiencias públicas, las tarifas para otros usuarios y para la luz y otros servicios, todo eso queda abierto. La Corte no hizo pasar este mal trago al macrismo porque le tenga mala onda; al contrario, lo hizo porque no tenía espacio para mantener el tarifazo tal como pretendía macri. Y esto es así porque Lorenzetti y su pandilla olfatearon el aroma de la calle. Si complacían al niño caprichoso, se quemaban ellos ante el pueblo. Y hay razones para pensar que Lorenzetti no quiere ser arrastrado por un eventual "que se vayan todos", dado que existe la posibilidad de una sucesión presidencial apresurada en la que él se anotaría. 

El tarifazo quedó sin efecto por resistencia popular: solo hay que salir a la calle para percibirlo, macri lo sabe y por eso su movilidad yace bastante acotada.

Al tarifazo lo frenaron los empoderados. Que no es una página de facebook ni el nombre de una unidad básica cristinista, sino el pueblo que sale a ponerle límites a la arrogancia clasista del gobierno, desbordando a toda la dirigencia, sin siquiera esperar la fumata blanca de hoy de los gordos obispos de las cúpulas sindicales que aún no han decidido si este gobierno es antipopular. El elenco de legisladores y gobernadores no tienen ninguna participación en esta negativa popular, porque los cenadores pecetos y afines están preocupados por seguir siendo lo que siempre fueron: oficialistas. Ellos le allanaron el camino a los estropicios macristas, mientras los ruidazos, los piquetes y las marchas de las bases desbarataron toda intención de no hacer olas. Lorenzetti, en definitiva, parece hoy, después veremos, un poco más astuto que el cenador peceto, a tiro de escrache.

Cristina dijo en su última participación en la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo de 2015, que dejaba un país incómodo para los dirigentes. Lorenzetti, macri y peceto pueden dar fe. De eso se trata el empoderamiento. Si el mejor equipo de los últimos 5000 años pergeña algún subterfugio para volver a meter el tarifazo que se cayó el jueves, o si siguen adelante con otras medidas antipopulares, con el aval del establishment político en funciones, el pueblo, los empoderados, van a volver a marcar el territorio.

Esa dinámica social a la que apuesta Cristina, que cualquiera con dos dedos de frente y un gramo de honestidad puede percibir, trasciende todos los arreglos de palacio y obra social.

Como Cristina se coloca en esa dimensión, no necesita afiliar a los empoderados a ninguna lista ni ponerse a rosquear con Gioja, los Galamarini, Barrionuevo ni el Chino Navarro. Simétricamente, el régimen percibe que en esa línea invisible que enlaza la movilización social con la todavía vivaz sensación del gobierno kirchnerista se concentra el núcleo duro de la resistencia al ajuste. macri siente que no puede ya salir a la calle tranquilo sin recibir una lluvia de puteadas y entonces, perturbado por la precariedad de su marketing comunicacional, atribuye las turbulencias populares a un plan comandado por Cristina. O más bien finge eso, porque a menos que sea totalmente estúpido no se lo puede creer ni él.

Lo que todos perciben es que para el rediseño que la derecha conservadora se propone, con genocidas libres y militantes presos incluidos, con una baja sustancial del salario consentida por las cúpulas sindicales, Cristina es el elemento inasimilable. Por eso el hostigamiento mediático tribunal hacia ella no cesa ni el periodismo de guerra terminó. El kirchnerismo está vivo en la conciencia difundida de un piso de derechos sociales que ni siquiera gran parte de los votantes de macri quiere ceder. Empoderados. Por eso el régimen no se preocupa por el Frente Renovador ni por el Movimiento Evita, ya que tiene líneas de negociación abiertas con ellos y ellos tienen su precio y su góndola en el supermercado macrista. Los empoderados no.

¿Cómo sacarse de encima a Cristina? ¿Decir que ya fue y seguir hablando de ella todos los días, a toda hora? ¿Ponerla presa con traje a rayas, como sueñan las envidiosas Chichén Duhalde y Márgara Stolbizer? ¿Acusándola de Traición a la Patria y agente del Isis? ¿Poniéndola como villana en una tira de Polka? Más incluso que del gobierno, es un problema del opoficialismo, el peronismo modernizado, tal como confiesa el bloguero massita Omar Bojos:

"Ella no se va nunca de la política. El problema es el tiempo que te hace perder una persona que persiste. Menem en su momento, Cristina ahora, no nota la diferencia entre estar en el centro que estar en el medio. Al estar en el medio obstruye al peronismo". [Completo acá]



El régimen podría intentar hacer un gobierno que borre la memoria del piso de derechos que el pueblo conquistó durante los años de Néstor y Cristina, pero eso iría contra su naturaleza. Entonces piensa en mantenernos con una dieta estricta de tarifazos, carros hidrantes y denuncias a la corrupción K, dieta que está mostrando signos de agotamiento.

Ayer Pablo Papini, columnista del sitio ABC EN LÍNEA, peronista y Asesor en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación me arrobó en una nota suya, "Qué, cómo, cuándo y dónde del empoderamiento", en la que básicamente se plantea qué hacer con 1) Cristina, 2) los empoderados. La preocupación no parece nacer de una inquietud politológica sino de las entrañas de la gobernabilidad. Lo que la nota trasluce con elegancia es que Cristina, con sus apariciones y sus alusiones al empoderamiento, les jode. Como que hay que cerrar la grieta y a la vez hay que cerrar las listas para el 2017, todo debe resolverse rápido entre los Honorables Representantes. En ese ámbito, el concepto de empoderamiento popular solo puede pronunciarse con cinismo o con fastidio. La ingobernabilidad es el pueblo empoderado y la gobernabilidad es la rosca dirigencial maniobrando el rumbo de una derechización negociada, en la que el mayor número de Honorables mantengan sus cargos.

Papini cita, sin encomillado, al poeta Martín Rodríguez:

"Martín Rodríguez plantea dudas en torno al peso real de los empoderados en las luchas en curso. Entiende que el kirchnerismo más bien fortaleció al Estado que a la sociedad, y que eso se demuestra en el avance parlamentario del macrismo, que, más allá del acompañamiento de segmentos peronistas no alineados a la jefatura cristinista, no ha sido frenado por movilización equivalente a la que la ha acompañado cada vez que la tolosana se lo ha propuesto".

La sintaxis enrevesada no puede achacársele al poeta, sino a quien lo cita sin comillas. No importa la autoría intelectual del planteo, lo interesante es que se trata de una hipótesis falsada reiteradamente. El freno al tarifazo es un ejemplo de cómo el empoderamiento le marca límites al régimen, a pesar de la buena voluntad de los Representantes. El Estado es el plantel de los que quieren acomodarse en la nueva distribución y lo que se está viendo en los surcos de la cara de macri y en su miedo a la bronca popular es que la nueva distribución no cierra con el pueblo adentro. Sería ideal un país de Honorables Representantes e inertes representados. El avance parlamentario del macrismo no puede atribuirse a un déficit de los empoderados, como sugeriría Martín Rodríguez, sino a los Representantes. Es extraño percibir la realidad de manera tan invertida.

Cuando Martín Rodríguez vino a La otra.-radio, hace más de un año, dijo que era optimista porque tenía confianza en la clase dirigente argentina. ¿A quiénes se referiría?

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