miércoles, 19 de junio de 2013

"La etapa de los blogs K está absolutamente agotada. Hacer un blog kirchnerista que diga: '¡eh, Clarín, sos puto!' ya fue"

Un debate con Lucas Carrasco y Gabriel Medina (UES, FSOC) para escuchar acá


Hace pocos días estuvimos con Lucas Carrasco y Gabriel Medina charlando en la Facultad de Ciencias Sociales de Constitución en una mesa organizada por la UES, sobre medios emergentes y redes sociales. Y la charla se orientó -entre otras cuestiones- hacia una mirada de lo que han sido en los últimos años los blogs K y el posible agotamiento de ese esquema.

Los de la UES me mandaron el audio y se me traspapeló, ahora lo pude escuchar y la verdad que vale la pena publicarlo. Hay cosas que en los medios digitales y en las redes sociales son de alto impacto y obsolescencia inmediata. Por ejemplo, las bóvedas de Lanata o el Papa Argentino. Y otras cosas que resisten el paso de los días y pueden retomarse en cualquier momento. Creo que esta charla se ubica entre el segundo grupo. Puede escucharse como una secuela, o una precuela, del post anterior, "Los blogs no son tan importantes". Y se van a sacar la duda también los que me preguntaron si en esa charla me había terminado cagando a piñas con Carrasco.

En un momento de la charla, Lucas dijo: 

"Los llamados blogs K han sido la cantera que nutrió la política comunicacional del gobierno, para hacer funcionarios, para hacer periodismo y para todo. Ahora, sí, hay que pensar que la etapa de los blogs K está absolutamente agotada. Hacer un blog kirchnerista que diga: "¡eh, Clarín, sos puto!", ya fue, eso ya fue. No es que ya fue Clarín. Miren, si yo tuviese 20 años, tuviese más pelo y fuese más alto, me dedicaría a otra cosa. Pero si igual insistiese en estudiar Comunicación, lo que yo haría ahora es, lo que nosotros hicimos siendo los malditos hace varios años, defendiendo al gobierno, porque éramos gente rara, formada intelectualmente u de clase media, adhiriendo a un proyecto de negros, era raro, ¿no? ...pero lo que yo hoy haría es algo muy vinculado al humor, en la mejor tradición del peronismo, pero no berreta, tratando de copiar lo que nos dijeron que era el peronismo. Hay que pensar cosas nuevas. No es menor que el peronismo haya captado la mejor herramienta disponible cuando toda la derecha y el sistema predominante tenían los medios de comunicación tradicionales. Es una vieja historia de los medios de comunicación en la Argentina y es que el peronismo te agarra las herramientas nuevas. Tengan en cuenta que hay cierto hartazgo en las nuevas generaciones, porque a los kirchneristas nos ven ya como el establishment y de Clarín ya la tienen clara quiénes son. Entonces ¿qué es lo nuevo?, ¿hacia dónde está yendo esa potencialidad juvenil, que tarde o temprano tenemos que traer al campo nacional y popular? En este momento está tomando distancia y va hacia...". (continúa en el audio, clickeando acá


Pompeya, mucho más acá...



por Lidia Ferrari

Sentir, que es un soplo la vida,
que dos mil años no es nada...

Paul Veyne se pregunta si los griegos creían en sus dioses 1. Y dice que los griegos creían y no creían, tanto como un actual ciudadano de Roma puede ser creyente al tiempo que no se lo toma demasiado en serio. Los filósofos griegos admiraban a sus dioses, lo que no les impedía razonar, a veces, mejor que ciertos filósofos actuales. A pesar de este razonamiento de Veyne, para mí, esos hombres ancestrales participaban de un tiempo remoto casi como el de los dinosaurios, que no dejan de ser personajes fantásticos aunque haya pruebas de su existencia.

Un día me tocó visitar Pompeya. Conocía poco sobre su historia, salvo las narraciones que casi todos conocen de la erupción del Vesubio, que acaba con la vida de los que allí vivían.

Cuando empecé a caminar por sus calles tuve la impresión de estar visitando el pasado y casi profanando una tierra sagrada.

Poco a poco fui sintiendo la hospitalidad de esa soledad de piedras. Y en esa tarea de descubrir su mundo, me desconcertaron algunas habitaciones que, bien a la orilla de la vereda, casi sobre las callejuelas, mostraban unas especies de mostradores de piedra con unos agujeros que me parecieron hornallas de cocina. No sabía lo que eran. Con curiosidad, le pregunté a mi compañera de paseo y ella tampoco sabía. Me dieron la impresión de ser algo así como bares al paso, idea que descarté ya que no creía que algo tan cotidiano y actual como un local de comida rápida pudiera formar parte de ese mundo antiguo. Había muchos de ellos distribuidos por toda la ciudad. Mi intriga se calmó al leer en una guía la forma en que se alimentaban los pompeyanos. Efectivamente, se confirmaba mi impresión. Eran los lugares donde los pompeyanos comían en los mediodías. Los fast food de la época.

La contundencia material de que las cosas están allí como eran hace dos mil años, estos bares al paso, las piedras que ayudan a cruzar las calles en las inundaciones, tantos pequeños detalles me traían al presente la vida de los pompeyanos.

La experiencia de caminar por Pompeya me acercó a estos hombres y mujeres de tal suerte que sentí y pensé que no habíamos cambiado demasiado desde entonces. La tecnología ha modificado nuestras vidas, pero no en lo esencial. Estos hombres se alimentaban como nosotros, lo hacían en lugares públicos como nosotros, se reunían para conversar, se solazaban en termas para disfrutar del agua y de la compañía. En verdad, pensándolo bien, pareciera que hemos ido perdiendo algunas de esas dichas de la convivialidad urbana.

Mi visita a Pompeya me acercó a ellos. Sentí que dos mil años no es nada.

Un centauro, único sobreviviente de los frescos de una casa de Pompeya, me hizo evidente que su fe no era la cristiana y que estaba visitando los momentos previos al asentamiento del cristianismo. Esas gentes, que ahora sentía mis vecinos, adoraban a sus múltiples Dioses en esos bellos altares de cada casa. Después de varias horas de pasear por sus calles, sentí que los vecinos de Pompeya ya no eran unos seres legendarios. La finitud de esos cuerpos, algunos de los cuales habían terminado sus vidas sin tiempo para caer al suelo, allí, casi suspendidos en el aire, mostraban su finitud y también la mía.

Ellos vienen a contarnos que la vida es muy breve y que alejamos a nuestros antepasados sólo para creer que somos eternos. Ch. S. Peirce 2 nos dice que, exceptuando los períodos geológicos, no hay períodos tan grandes como los de las grandes religiones. Algunas creencias, como la cristiana, duran mucho tiempo y cambian lentamente. En cambio, dice Peirce, la creencia de una persona no cambia, permanece estática. Peirce enfatiza el contraste entre la historia larga de las religiones y la cortedad de una vida.

Peirce como Pompeya me muestran que la vida es muy breve. Pero Pompeya, a diferencia de Peirce, me revela además, que mi vida y las de mis contemporáneos no está muy distante a las de los vecinos de Pompeya. Que no cambia demasiado el hecho de que ellos hayan tenido tantos Dioses y nosotros sólo uno, o ninguno.

Tanto como sobrevaloramos nuestra vida también creemos que dos mil años es una inmensidad de tiempo, que nos separa de una época habitada por dioses fantásticos y por hombres supersticiosos.

Después de la visita, siento tan próximos los vecinos de la Pompeya romana como los vecinos de la Pompeya en la que nací. Las callecitas de Pompeya y sus bares al paso me enseñaron que mi vida es mucho más frágil de lo que creía.

Treviso, junio 2013


1 Veyne, Paul, Les Grecs ont-ils cru à leurs mythes?, Paris, Seuil, 1983

 Peirce, Charles Sanders, La fijación de la creencia. Cómo aclarar nuestras ideas, Oviedo, Krk, 2007.

martes, 18 de junio de 2013

¿Por qué el Papa habla con frecuencia del demonio?

100 días del Papa Francisco

Fotografías: M.A.F.I.A.


por Raúl Espinoza Aguilera

Tiene toda la razón el periodista italiano, Sandro Magister en su artículo publicado por la revista “chiesa” (13-V-2013) sobre un hecho que le ha llamado poderosamente la atención: el Papa Francisco –en el corto tiempo que lleva de su pontificado- no desaprovecha la oportunidad para exponer abiertamente y con claridad la acción del maligno en la sociedad contemporánea.


Quizá en algunos ambientes es un tema que se considera “pasado de moda”; otros piensan que se trata de “meras leyendas o cuentos infantiles para asustar a niños miedosos” y que la existencia del “Infierno” -como decía un conocido intelectual- “en estos tiempos modernos, ya no hay quien se lo crea”.

En efecto, quizá lo que más le agrade a Lucifer y a sus diablos es que el hombre contemporáneo sea escéptico y que niegue completamente su existencia porque es dejarle la puerta abierta para que ellos actúen con más agresividad e intensidad.

Tanto en los Concilios IV de Letrán como en el de Trento, la Iglesia ha declarado en forma solemne la existencia del demonio. Los Papas han venido repitiendo esta verdad de fe y que, por supuesto, se recoge en el Catecismo de la Iglesia. El beato Juan Pablo II escribía: “la batalla contra el Mal (Lucifer y sus aliados), la cual es la tarea principal de San Miguel Arcángel, aún se libra hoy en día, porque el diablo aún sigue vivo y activo en el mundo”.

¿Quién es el Demonio? es un ser real y concreto, creado bueno por Dios, de naturaleza espiritual e invisible, que por su pecado se apartó de Dios y se convirtió en un ser malo en su misma esencia. El teólogo doctor presbitero Francisco Fernández Carvajal lo ha denominado como “el señor del mundo del pecado, de la muerte, de la discordia, de la desgracia, del odio, de la perversión, de todo lo absurdo y malo que hay en el mundo; (…) Es el enemigo que siembra la cizaña en el corazón del hombre” (“Antología de Textos”, Ediciones Palabra, Madrid, 1990, p. 414).

Si repasamos con calma el Nuevo Testamento es impresionante la gran cantidad de veces que Jesucristo y, posteriormente, sus discípulos, hablaron, predicaron o escribieron sobre la actuación satánica. San Pedro advertía a los primeros cristianos: “sean sobrios y estén en vela, porque tu enemigo el diablo anda girando alrededor de ustedes como león rugiente, en busca de alguna presa qué devorar. Resístanle firmes en la fe” (uno Pedro cinco, ocho).

Una de las primeras manifestaciones de Cristo en su vida pública fue precisamente el echar fuera a los demonios o a las legiones de diablos de muchas víctimas posesas y que sufrían horriblemente. Y dice Jesús explícitamente que ya estaba profetizado por los profetas que, entre otros muchos milagros y portentos extraordinarios del mesías, el hijo de Dios vendría a imponer su reinado venciendo al maligno.

¿Qué recomienda la Iglesia para vernos libres de la acción del demonio? en primer lugar, vivir en estado de gracia o amistad permanente con Dios, acudiendo -cuantas veces sea necesario- al sacramento de la confesión o de la reconciliación; recibir con frecuencia al Señor en la eucaristía; tener la costumbre de rezar todos los días; de ofrecerle pequeñas privaciones voluntarias o actos de penitencia; usar cotidianamente un pequeño crucifijo y el agua bendita; buscar el trato habitual con nuestro Padre-Dios, no de vez en cuando, sino todos los días…

Hay una observación interesante que hacen los teólogos a este respecto es que quienes viven en pecado, en cierto modo, están bajo la potestad del demonio. Porque esas personas ya no hacen lo que quiere Dios sino lo que les sugiere o insinúa el demonio.

Y, no contento con alguien que ya ha pecado gravemente, Satanás lo empuja a que siga cometiendo una cadena interminable de ofensas graves a lo largo de su vida. Pero nunca es tarde para arrepentirse de los propios pecados, enmendarse y acudir a la confesión.

Desde luego, con este artículo no pretendo alarmar a nadie ni que se llene de temores. En primer lugar, porque es limitado el poder del demonio para ponernos ante una tentación, si acudimos a la ayuda infinitamente poderosa de Dios. Es decir, si somos humildes y le pedimos al Señor su auxilio, sabemos de antemano que la batalla la tenemos ganada.

En segundo lugar, porque lo que nos ha de mover no es el temor a Dios (que sería impropio de un hijo para con su padre-Dios) sino el amor confiado y filial en que al final de nuestros días, en el juicio particular, no hemos de perder de vista que nos juzgará nuestro mejor amigo y el amor de nuestra vida, Jesucristo. Desde luego, esa visión nos llena de paz, alegría y serenidad.

Pero eso no contradice la realidad de que actualmente son muchos los casos de posesión diabólica y que han ido aumentando el número de sacerdotes que practican los exorcismos. Eso lo vemos claramente en la película “El Rito”, que se hizo célebre en México a través del Twitter por la pregunta de aquel conocido comunicador, que sin dominar bien el inglés, se atrevió a cuestionarle a este protagonista: “Why “The Rito”! y el actor Anthony Hopkins, como es lógico, no comprendió esta frase.

Se observa que el guionista de este filme fue asesorado por algunos sacerdotes católicos porque expone de forma acertada cómo actúa el demonio en sus víctimas. En lo personal me impresionó cómo Satanás le tiene tal odio al ser humano que les recomienda que se suiciden, que maten, que aborten...

Siempre he pensado que todas esas legislaciones a favor del aborto y quienes lo practican obedecen precisamente a lo que el demonio quiere: que mutilen brazos, piernas y cabezas de los inocentes niños no nacidos, al igual que esas espantosas fosas que se han descubierto en nuestro país con decenas y decenas de personas torturadas, quemadas y degolladas.

¿Cómo explicar esas acciones tan crueles, bestiales e inhumanas? la única respuesta de su tremendo odio hacia la vida humana es que son como esclavos del demonio para cometer semejantes atrocidades. Ya no hay capacidad de raciocinio, ni de reflexión, ni se deja paso el juicio de la conciencia, sino que es una acción maquinal, como obedeciendo a un mandato que los supera y les domina completamente su voluntad.

¿Qué ayuda tenemos los hombres para vencer al maligno? la gracia de Dios “que no pierde batallas”; la ayuda de nuestra madre, la Santísima Virgen María, y de los ángeles custodios, particularmente del Arcángel San Miguel quien tiene esa particular encomienda del Señor en la tierra.

Hay un versículo profético del Apocalipsis, que el beato Juan Pablo II repetía con confianza y con mucha esperanza, cuando constataba -ante algún hecho concreto- la acción demoníaca. Decía: “Ella (la Santísima Virgen María) aplastará la cabeza del dragón infernal”.

Precisamente ése es el llamado del Papa Francisco: de que estemos atentos y vigilantes porque el demonio continúa fomentando insidias, divisiones, envidias, riñas, venganzas, lujuria, soberbia y tantos hechos aberrantes que se cometen todos los días y que nos enteramos a través de los medios de comunicación.

Sabemos que Dios está de nuestro lado, pero hemos de saber acudir a Él cuantas, veces sea necesario, con confianza e insistencia de hijos.

Fuente: yoinfluyo

lunes, 17 de junio de 2013

¿Serán las indicaciones del psiquiatra?

Un programa para descargar clickeando acá





El crimen desorganizado
entra y sale de mi casa
o van a la casa de al lado.
Todos mis amigos son iguales
y los que no son iguales son tan diferentes
que somos ausentes.

Hace poco un amigo volvió arrepentido a su casa,
y ya por acá ni pasa,
ni el teléfono atiende.
¿Serán las indicaciones del psiquiatra?:
"seguí con el Rivo
pero ni te juntes con el músico furtivo..."
No lo culpo, a mí me pasó algo muy parecido.
Y me desintoxiqué, engordé
y desayunaba al mediodía,
cinco minutos de felicidad...
¿la verdad?
Es que a veces mataría por otros cinco minutos más.

¿Y qué más?
El resto de la vida...
¿La vida? ¿Cuál vida?
La mía te asustaría.
A mí que la vida me gusta también me asusta.
La verdad es que tengo momentos de debilidad.
Y quiero ir al cine, ir a cenar a lo de una pareja de amigos,
hablar de Jarmusch y Abel Ferrara,
y ninguna mañana rara.

Miro a los otros que son como yo …mala vida.
Si no se suicidaron ya, fue por cobardía.

Cómo quisiera ser tan diferente
¿qué habré recibido a cambio de ser un solitario del carajo?
¿un buen trabajo? ¿facilidad musical? ¿violencia intelectual?
¿fama? ¿respeto? …no está mal.
Pero la herida es mortal.

No estoy solo, de verdad, me acompaña mi propia soledad.
De verdad, me acompaña mi propia soledad.

¿Nadie sabe lo que pasa con la gente diferente?
El bohemio se pudrió mucho antes del milenio.
¿Y el reo? Queda feo en un mundo grasa,
¿Qué pasa con los vagabundos y los borrachines y los soñadores?
Yo te digo qué pasa: se quedan sin casa
y la vida moderna los arrasa, los pasa por arriba y se los morfa,
se los come, o los encierra bajo dieta de Cindor y cocaína,
o les lame el orto esperando que terminen arrastrándo... se.
No lo sé.
A mí me parece claro como el agua podrida.
C'est la vida. C'est la vida.

Interminablemente se vuelve uno decadente,
y en una sociedad que engorda mostrar los huesos,
¡esos huesos! ¡ese abandono!
¿Será la capa de ozono? No lo sé.
A mí me parece claro como el agua estancada,
no pasa nada.

A mí me parece claro como el agua podrida,
así es la vida.

Los discos que quedaron excluidos de la lista de los 100 mejores del rock nacional son: Beat n°1 (o el comienzo de la psicodelia, con Litto, Pappo, Moro, Ciro y Toth), Durazno Sangrando (Invisible, el Spinetta más radical, el más original, el definitivo, con una de las mejores bandas que jamás hayan existido: Pomo y Machi), La hija de la lágrima (Charly en su esencia más destilada, el hombre murciélago en su baticueva, un álbum de fotos de su excursión a las cavernas del sentido) y El salmón (Calamaro en su salsa, la noche más oscura en Deep Cambodja). O sea: las apuestas más arriesgadas, las que expandieron el universo de lo cantable en el rock en castellano, los discos después de los cuales nada sería igual. Lo que revela la ignorancia profunda de la gente que hace hoy Rolling Stone, sea Esmeralda Mitre, Carlos Pagni o Esteban Atchísdt. Los 170 capitanes de la industria que prefirieron a Miranda!, Rata Blanca o los Auténticos Decadentes antes que estas obras fundacionales.

Las estuvimos escuchando anoche en La otra. 

Descargar el programa acáses.

domingo, 16 de junio de 2013

¿Primicia de Joaquín o apriete a Massa?

Los grandes diarios de la derecha parecen haber abandonado toda pretensión de simular un rol informativo para mostrarse desembozadamente como operadores políticos, que se arrogan la potestad de bajar línea a los dirigentes que creen más dóciles.

Hoy la columna de Morales Solá en el diario La Nación parece que da una primicia:

Últimos días antes de una noticia clave


El encabezamiento de la nota parece sugerir que Joaquín obtuvo una certeza periodística que todos estaban buscando, y lo logró con "inédita seguridad".

Pero el desarrollo de la nota abre otra posibilidad: que Morales no esté informando sino apurando a Massa. Cuando toma un tono admonitorio para marcarle la cancha a la gran esperanza blanca de la derecha:

Massa se ha quedado casi sin margen para dar un paso atrás. Llevó las expectativas tan lejos que su autoexclusión en las próximas elecciones podría costarle un serio desgaste político, más que electoral. El pensamiento de la sociedad pasa por orillas ajenas a las del micromundo político. Pero, ¿qué le diría Massa al enorme universo de políticos, sindicalistas y empresarios a los que les prometió su participación en los comicios de este año? ¿Volverían ellos a confiar en su palabra? ¿Qué harían los intendentes que confiaron en él para resguardarse de la guadaña cristinista? ¿Acaso no se irían en el acto a buscar la sombra de Scioli?

¿Joaquín ya recibió la confirmación de boca del propio Massa o lo está apretando para que se lance contra el kirchnerismo? Ambas cosas son posibles. Pero si Massa apareciera cediendo al apriete, si aceptara el "tutelaje" (bah, el chantaje) se mostraría como un tradicional político dócil a las corporaciones. Desdibujaría su pretensión de transformarse en referente de "lo Nuevo", para ser solamente la nueva figurita que sigue los dictados de "lo Rancio". Claramente, no empezaría bien su trayecto de dirigente nacional.

Un extraño ranking de la Rolling Stone

Cuatro obras maestras del rock nacional ninguneadas por un jurado de "expertos de la industria". Medianoche en La otra.-radio.





La revista Rolling Stone cada vez apela con mayor frecuencia a ediciones especiales "de colección" con una orientación retro: las "versiones definitivas" de la historia de los Beatles o de los Redondos son ejemplos recientes que muestran que esta revista no se anima o no puede dedicar tapas ni espacios importantes a músicos del presente.

Uno de los yeites más usados por la Rolling (cuya versión nacional edita el diario La Nación) son las listas retrospectivas: las mejores canciones o los más grandes guitarristas de la historia del rock fueron tapas de los años recientes. Hace pocos días acaba de salir otra "edición especial de colección", "Los 100 mejores discos del rock nacional", que para colmo es un refrito de una lista similar elaborada en 2007: es decir, un refrito de un refrito. Ni siquiera se molestaron en hacer una nueva encuesta desde cero, sino que tomaron como base la lista de 2007 para introducirle modificaciones según un método confusamente explicado en la misma edición. "Un jurado de más de 170 expertos de la industria musical..." (las itálicas son nuestras): ya el solo concepto industrialista da una idea del conservadurismo que rige esta etapa de la prensa especializada de rock. La lista de 2007 fue atcualizada así: "incluyendo lanzamientos de los últimos seis años e incorporando algunos discos omitidos en el ranking original". ¿Quién se encargó de hacer tales modificaciones? No se sabe, tampoco con qué criterio se agregaron y se sacaron discos. Entre los votantes figuran Gustavo Cerati y Pajarito Zaguri.

Algunos de los discos que quedaron seleccionados entre los mejores de la historia del rock nacional: en el puesto 20 Violadores (Los Violadores, 1983) y en el 21 El León (los Cadillacs, 1992) superan a Kamikaze (Spinetta, 1982) -que aparece en el puesto 24-, Yendo de la cama al living (Charly, 1982) -puesto 26- y El jardín de los presentes (Invisible, 1976) -en el puesto 28.

Mi vida loca de Los Decadentes, en el puesto 35 y Los chicos quieren rock de los Ratones Paranoicos en el 36 aventajan a Los Gatos (1967), que aparece recién en el puesto 37, y a Almendra 2, ubicado en el puesto 40.

Cuentos decapitados, de Catupecu, en el puesto 47, y Despedazado por mil partes de La Renga, en el 59, superan para la Rolling Stone a La la la (Spinetta Páez), que recién aparece en el lugar 62, a Invisible ,que quedó en el 65, y a Vida, el debut de Sui Generis, en el 66.

Pero hay cuatro discos fundamentales de la historia del rock argentino que ni siquiera entraron. No gozaron del privilegio que sí conquistaron Big Yuyo de Los Pericos (puesto 70), Magos, espadas y rosas de Rata Blanca (puesto 78), Sigue tu camino (otra vez los Decadentes, en el puesto 88), Instinto de Los Cafres (puesto 92), Sin restricciones de Miranda! (puesto 95) y Raíces de pasión de Mimí Maura (puesto 100). Cualquiera de ellos superan, en la consideración de la revista Rolling Stone a cuatro discos que revelaremos esta noche en La otra.-radio. Medianoche, FM La Tribu, 88.7, http://fmlatribu.com/radio/hd/.


Rata Blanca entró, pero los que vamos a pasar esta noche en La otra no.