miércoles, 18 de septiembre de 2019

Salir al aire

Emilio Bernini en La otra.-radio, presenta el nuevo número de Kilómetro 111, una audición para escuchar clickeando acá 




El domingo vino Emilio Bernini, de Kilómetro 111, a La otra.-radio.

Una constante de los 15 números que la revista Kilómetro 111 lleva editados hasta ahora es la de pensar el cine contemporáneo, o de pensar lo contemporáneo en el cine. En el número doble aparecido recientemente el eje temático lleva por título "Salir del cine" y trata un aspecto de la contemporaneidad audiovisual: el pasaje del cine a otras modalidades, especialmente el caso de la instalación. "Instalación cinematográfica o instalación video -nos dice Emilio Bernini-, dos modos propiamente contemporáneos de mutación de lo cinematográfico hacia otro espacio, otra arquitectura, lo cual implica también una mutación del espectador". Ante la instalación, ya no se trata del espectador de la sala a oscuras, en silencio e inmovilizado frente a la pantalla inmensa. Esto implica transformaciones muy profundas, no solo estéticas sino también pensadas en términos ideológicos por los propios instaladores, según la tesis que Bernini se propone indagar en esta edición de la revista. No es que el cine vaya a parar a la instalación, sino que también puede salir hacia allí y... ¿entrar al museo?

El origen de este número, dice Bernini, tiene que ver con la instalación que hizo Albertina Carri en el Parque de la Memoria hace ya varios años, Operación fracaso y el sonido recobrado, una de cuyas salas se llamó "Investigación del cuatrerismo". De esa experiencia instalativa Carri hizo después su película Cuatreros -que bastante perplejidad provocó en los críticos conservadores- de modo que hubo una salida del cine y también un regreso a él. "Lo que motivó el número -dice Bernini- es esa instalación, que me generaba preguntas acerca de por qué una cineasta, que es lo que Carri había sido hasta ese momento, pasa a la instalación para hacer una variación de ciertas cuestiones que habían quedado pendientes desde su película Los rubios". En nuestra conversación radial recordamos que otros cineastas también hicieron este pasaje hacia la instalación (Apichatpong, Kiarostami, Serra, Farocki, Akerman...).



En la madrugada del lunes hablamos de estas mutaciones producidas en la producción audiovisual contemporánea, propiciadas por los desarrollos tecnológicos que desde hace algunas décadas fueron desplazando el modelo cinéfilo de vincularse con la pantalla cinematográfica: la aparición del vhs primero, la circulación audiovisual a través de internet, en los monitores de las computadoras o en los celulares. Estos desplazamientos nos llevan a preguntarnos otra vez qué es el cine, poniendo en vilo las respuestas cobijadas por la costumbre.















Se me ocurre que estas tensiones por las cuales el cine es renuente a dejarse apresar en un ámbito y un hábito determinados han sido una constante desde que el cine existe: nunca estuvo dentro suyo, siempre estuvo saliendo de sí. El modelo cinéfilo, quizás, es una construcción discursiva que quiso aquietar lo que nunca reposó sobre sí mismo. "Un invento sin porvenir", decían los hermanos Lumiere, un espectáculo de feria, ilusionismo, intento fallido de salirse del mundo (¿dónde más vas a ir?), de recogerse en la oscuridad de los templos paganos o en palacios plebeyos, o de jibarizarse en la pequeñez cúbica del aparato ubicado en el medio del living pequeño burgués, activismo clandestino en épocas dictatoriales en las que ir a ver una película militante significaba arriesgar la vida o la libertad ambulatoria. ¿Dónde está el cine, si siempre estuvo saliendo de sí mismo, si el fuera de campo es precisamente esa ausencia que lo determina?

En la conversación radial hablamos de las proyecciones clandestinas de La hora de los hornos en la época que los proyectos revolucionarios querían expandir el proceso emancipador, cuando todo espectador era un traidor. Hablamos de las performances, voluntarias o no, que provocan los planteos estéticos radicales de cineastas como Raya Martin o Albert Serra. Hablamos del malestar que mueve de distintos modos la obra de dos cineastas, muy distintos por otra parte, como Albertina Carri o Nicolás Prividera, cuando cada uno a su manera se vieron movidos a salir de la posición cinéfila, salirse del cine sin dejarlo del todo. Y de las dificultades que tiene la crítica que todavía se mueve dentro del paradigma cinéfilo para seguir estos movimientos de salidas, de vueltas y revueltas.

Hablamos también de otras cosas, mientras escuchamos canciones grabadas en celulares o bajadas de internet. Esta parte de la audición la pueden escuchar clickeando acá, porque tanto La otra como Kilómetro 111 también salen del papel, andan por el aire, cuelgan de la nube y te comen la oreja.


Hay otra parte de la audición que subo después.

martes, 17 de septiembre de 2019

Catherine Millot, su libro "La vida con Lacan" y la deconstrucción femenina


por Lidia Ferrari

Desconozco el valor del premio literario que le han dado a Catherine Millot por su libro La vida con Lacan, un compendio de anécdotas de la vida con quien fue su analista y su amante, que no posee mayor mérito narrativo. El libro convoca nuestra curiosidad por esas anécdotas que muestran a Catherine Millot como geisha de Lacan durante algunos años de su juventud, y nos muestra su posición femenina frente al amo dominante. No se trata de juzgar la vida privada de Millot, pero cuando se hace pública, alguna palabra se puede decir, al menos sobre lo que ella nos narra. La Catherine Millot que se muestra está lejos de un modelo femenino de los tiempos actuales. En su relato no aparece ninguna crítica o algún malestar en relación con su posición subordinada al deseo de un anciano Lacan. Es cierto, nos muestra algo de la satisfacción que obtuvo de ello. El único momento que muestra un acto de insubordinación es cuando Lacan le pide nuevamente compartir un viaje con su otra amante, y lo rechaza por los celos que le procuraba. Es decir, el padecimiento estaba en relación a perder el lugar de favorita del patriarca, más que a una rebeldía hacia Lacan. Un libro publicado en 2016, con el movimiento de mujeres que arrecian por todos lados, parece ignorar estas coordenadas epocales, que bañan con una diversa luz la relación entre una joven mujer y un hombre prestigioso y anciano. Pero puede servir para, desde las militancias feministas, interrogarse sobre el goce femenino de ser la elegida del amo.

Su lectura, muy rápida, por cierto, me recordó mis reflexiones a propósito de Artemisia, pintora italiana del siglo XVII. En ese trabajo yo analizaba cómo, a partir de movimientos feministas y de denuncias de acoso sexual, las mujeres teníamos la posibilidad “de construir una diferente versión de esa escena habitual donde el poder fascina” [1] . Porque sigo pensando que una ganancia clara de estas nuevas posiciones de las mujeres es no sólo la de denunciar lo que han sufrido y hacer oír su voz. Se trata de autorizarnos a “responder de otra manera que como seducidas o fascinadas. Se están escribiendo otras maneras de leer el propio drama. En algunos casos se trata de una nueva mirada a una misma escena. Casi todas las mujeres podríamos confesar situaciones que vivimos en un ámbito donde alguien usufructuaba de un lugar transferencial de poder y donde nuestra fascinación nos impedía entender y/o reaccionar frente a lo que sucedía” [2]. Nos habría gustado que Catherine Millot hubiera escrito un apéndice acerca de sus reflexiones actuales sobre lo vivido con Lacan. No es su obligación, por cierto. Pero expresar cómo se inscribió esa experiencia con un hombre prestigioso y poderoso al que siguió en todos sus deseos como si fueran propios, desde una reflexión actual, hubiera sido interesante.

Como hemos dicho: “La seducción proviene de ciertos lugares simbólicos que fascinan. Una fragilidad de las mujeres, pero una fragilidad compartida por todos los seres humanos frente al otro que ocupa un lugar de prestigio, de poder. El amo, el padre, el maestro, el analista son lugares que pueden llegar a vampirizar esa materia llamada transferencia. Se trata del lugar simbólico que ocupa cada quien en la jerarquía de las relaciones humanas. Los efectos que resultan de la investidura, como muestra Lacan, transforman a aquel que pasa de un cargo inferior a uno más elevado, pero no se trata de capacidades sino de investidura. Son lugares de cierta calificación simbólica a cuyos efectos imaginarios hombres y mujeres sucumben”. Mi mención a lo que señala Lacan en el Seminario 1 nos interroga. ¿Cuáles son las consecuencias que el psicoanálisis puede tener sobre un sujeto si sus presupuestos teóricos no se ponen a jugar en el dispositivo analítico? 

Al final del libro, Catherine narra su estatuto de analizante de Lacan después de habernos contado sus vicisitudes como acompañante y amante. Sólo avanzada la relación con Lacan, cuando aparece la pregunta por la maternidad, su análisis parece propiciar el poder soltarse de esa relación. Imagino, porque desconozco, que habrá habido polémicas y discusiones a propósito de este libro. La única que me interesa después de haberlo leído es la de interrogarnos las mujeres si esta movida en la que estamos comprometidas puede llegar a sostener un cambio de posición respecto de los lugares de poder, que generalmente son ocupados por hombres, esos lugares que fascinan, seducen y por los que nos quieren fascinadas y seducidas.

“Reconocer en la mujer su fascinación no es sino ubicar las coordenadas que llevan a que haya un sujeto del lado de la mujer que puede llegar a ser acosada. […] Hay otras situaciones en las cuales una mujer se puede encontrar en estado de vulnerabilidad por su mismo carácter deseante” [3].

Podría tomarse el libro de Millot como una delación de la omnipotencia y voluntad de dominio de Lacan, pero nos muestra más bien que hay allí una mujer “libre” que acepta ocupar voluntariamente el lugar de acompañante súbdita. Para nuestra tarea actual “no sólo se trata de desnaturalizar los gestos aprendidos y encontrarles un lugar diferente en la narración de nuestra historia y de la historia de las mujeres” [4]. Porque además de pretender que se deconstruyan los sujetos masculinos en sus modos machistas de conducirse, también las mujeres debemos deconstruir un modo de ser que nos quiere fascinadas. Debemos denunciar el maltrato del poderoso, pero también deconstruirnos en nuestra fascinación por los lugares masculinos de poder. ¿Será posible?

NOTAS

[1] Ferrari, Lidia. Decir de mujeres. Escritos entre psicoanálisis, política y feminismo. Buenos Aires, Letra Viva, 2019. Pag. 22-
[2] Ibidem. Pag. 23. 
[3] Ibidem. Pag. 23. 
[4] Ibidem. Pag. 26. 

domingo, 15 de septiembre de 2019

Acefalía y colaboracionismo: macri y fontevecchia



En su columna de hoy en la contratapa de Perfil Fontevecchia habla del proceso de delarruisación de macri (¿no sería correcto escribir "delarruización"?) para analizar diversas posibilidades jurídicas para adelantar el cese del mandato gatuno a partir de este proceso de caducidad de su autoridad política. Renuncia, acefalía, etc.


En medio de la nota, de tono elegíaco -se entiende, considerando todas las columnas que Fontevecchia escribió en 4 años-, escribe un párrafo digno de atención:


A partir de esa pregunta -un sofisma que en lógica se conoce con el nombre de "falacia de pregunta compleja"- baraja una serie de hipótesis  pseudosociológicas como las que utiliza semanalmente para llenar la contratapa del semanario que dirige.

Las posibilidades que el viernes anterior a las PASO tenía macri de ser reelecto eran posibilidades lógicas, es decir: no era lógicamente contradictorio que lo fuera. También era posible que Espert, Del Caño o cualquier otro candidato ganara esas elecciones. Pero Fontevecchia confunde esta mera condición lógica de la posibilidad con la idea de probabilidad fáctica. 

El clima mediático previo a las PASO fue instalado por los voceros colaboracionistas -entre los cuales Perfil se encuentra- y repetía que macri era un candidato "muy competitivo" para ser reelecto. Esto no se desprendía de ninguna evidencia empírica ni racional. El gobierno macrista había fracasado política y económicamente hacía muchos meses y solo el blindaje del que Fontevecchia formaba parte -como socio menor de Magnetto y los Blaquier- intentaba convencer a sus audiencias de lo contrario. El clima de la calle, aún en una ciudad de alto componente gorila como CABA, despedía bronca y agobio. Faltaba que la tele y los diarios registraran e informaran eso que estaba en el aire. No lo hicieron.


Las encuestas que hacía circular el oficialismo y propagaban Perfil, Clarín y La Nación tendían a imponer una sensación de "empate técnico". Ya el mismo viernes 9 se sabía que la "euforia de los mercados" era una maniobra financiera inducida para llevar a cabo una profecía autocumplida. El truco solo sirvió para poner en evidencia 48 horas después las mentiras de la prensa oficial, pero no para modificar la decisión del electorado. Redacción Rosario lo explicó con palabras más claras que los sofismas fontevecchianos:

Todo empezó antes de las Paso, el viernes 9 de agosto, cuando la osadía propia de la mafia de pacotilla que gobierna manipuló al mercado local, con la complicidad de la consultora Elypsis y del dispositivo de medios hegemónicos, difundiendo en la city porteña una presunta encuesta que daba como ganador al macrismo.

Esa operación se complementó con la autocompra de acciones por parte de al menos dos bancos que están siendo observados por la Comisión Nacional de Valores (CNV) –el Santander Río y el Hsbc– y por el movimiento de capitales que algunas voces en off indican que salieron del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, del Banco Nación y de otros fondos oficiales.

Con esa manganeta, el Gobierno montó una escena que daba a entender que “los mercados”, al enterarse de la presunta victoria de Macri, respondieron positivamente, operación que el sábado 10 terminaron de anudar los dos principales cómplices mediáticos, Clarín y La Nación, quienes titularon, respectivamente, “Cierre optimista de los mercados: bajó el riesgo país y la Bolsa subió 7,8%” y “Los mercados creen en las chances del oficialismo”.

En el diario de Héctor Magnetto, en un artículo firmado por Gustavo Bazzan, se pudo leer: “Concretamente, la consultora Elypsis les dijo ayer (por el viernes 9) por la mañana a sus clientes –antes de que abriera el mercado– que la fórmula Macri-Pichetto estaba bien posicionada para enfrentar este domingo las Paso”.
[Completo acá]

El país ya era la catástrofe humanitaria que hoy es, luego solo agravada por la desastrosa reacción política de macri al toparse con el resultado de las urnas. La reacción del saliente al saberse fracasado se mantuvo en línea con la necedad y destructividad que caracterizó cada acto de su gobierno.

Ahora, mientras la autoridad del líder de la coalición se derrumba y es pateado en el piso incluso por sus defensores entusiastas, el problema de los medios colaboracionistas es reperfilarse ante las audiencias se engañaron. Por eso hoy Fontevecchia trata de buscar hipótesis pseudocientíficas para explicar un hecho que no sucedió, pero que Perfil mintió que sí.

La "delarruisación" de macri no es el único fenómeno político a considerar en el período que se inicia. Porque vamos a tener que seguir conviviendo con los empresarios mediáticos mentirosos que sostuvieron este régimen de hambre y represión.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Salir del cine

Emilio Bernini en La otra.-radio - Domingo 12 de la noche - FM 89,3 Radio Gráfica


por Emilio Bernini

La exposición y la instalación del cine están constitutivamente vinculadas a un pensa­miento del espacio. El cine, en su dispositivo clásico o tradicional, ha definido de una vez para siempre su relación con el espacio: la sala que idealmente permanece cerrada durante el tiempo de la función, esto es, durante una proyección que tiene un comien­zo y un final, y cuya visión está bloqueada, ya que no es distraída ni interrumpida por nada exterior a ella: en suma, todas las condiciones físicas, arquitectónicas y psíquicas para la experiencia de la cinefilia. En cambio, la instalación de films, de fragmentos de films, de secuencias, de fotogramas, de videos, se define por una relación abierta, indeterminada y singular, en la medida en que depende, en cada caso, de la especifici­dad del espacio en la que tiene lugar y de la especificidad conceptual de la instalación misma. Esa conceptualidad varía en cada caso y en cada espacio aun cuando se trate de la misma instalación: la instalación puede responder a objetivos analíticos, puede comparar imágenes, confrontarlas, exponer relaciones que la palabra no puede hacer ver, mostrar aquello que no puede leerse e incluso aquello que no puede verse en la experiencia clásica del cine: por esto, las instalaciones de Harun Farocki son la conti­nuidad más precisa de sus videos analíticos. También la instalación puede, según la superficie en la que se proyecte el film, según los grados de luz y oscuridad, y según las duraciones y la circulación en el espacio, dar volumen a la imagen en movimiento, a diferencia de la superficie lisa de la pantalla de cine. En esto, la instalación hace de la imagen cinematográfica una cuestión de figurabilidad, de iconicidad; libera la imagen de la sucesión, del encadenamiento narrativo, para instalar entre los films, o entre secuencias de films, un trabajo de figurabilidad, como lo llama Dominiqui Païni.

De ese pensamiento de la espacialidad se deducen las temporalidades, que hay que describir en su pluralidad, a diferencia del tiempo del relato (no de la historia o de la fábula) en el cine. El tiempo del relato en el cine es relativamente uniforme, entre una hora y media y dos horas en promedio; incluso los casos experimentales –v.g. Empire de Andy Warhol, que se extiende durante ocho horas– no alteran esa uniformidad, ya que se trata siempre de un tiempo horizontal, con principio y fin. En cambio, las tempora­lidades inconstantes de la instalación varían no tanto por su cercanía o alejamiento respecto del tiempo de la proyección en cine, sino, por su puesta continua, en la forma temporal del loop, el bucle o el ciclo infinito. Este punto de la temporalidad como ciclo infinito en la instalación de cine es el que plantea la diferencia irreduc­tible entre el espectador de la sala de cine y el visitante, el paseante, el flâneur del museo o del espacio instalativo. Se trata de otro sujeto espectador (aunque pueda tratarse de la misma persona).

Ese cambio de estatuto del espectador (inmóvil) de cine en paseante en el espacio de la instalación define la recepción de esta y permite comprender la mutación de la experiencia cinéfila. No sólo porque en la instalación no tiene lugar el afecto de identificación –que es propio de la duración, la sucesión y la mimesis narrativas–, sino incluso porque la instalación, la exposición, desmembran el film, lo desarticulan, lo desubliman. Pero además, el desplazamiento del que mira, en el espacio exposi­tivo, es constante: el que visita el museo está de paso, pasea, da vueltas, se detiene o se sienta por momentos no medibles, que impiden todo afecto mimético. Hay en el visitante del museo una “soberanía temporal y visual” que, según un curador como Dominique Païni, debe montarse (en el sentido, en efecto, del montaje) con la tem­poralidad “objetiva” impuesta por el movimiento de las imágenes en el espacio. Para Païni, se trata pues del choque de dos temporalidades, la temporalidad objetiva de la instalación y la temporalidad subjetiva del recorrido del que mira: dos velocidades antagonistas y heterogéneas.

[Disponible completo en la versión en papel del número 14/15 de la revista Kilómetro 111].

El domingo viene Emilio Bernini a presentar el reciente número de Kilómetro 111 a La otra.-radio, FM 89,3, Radio Gráfica, www.radiografica.org.ar

viernes, 13 de septiembre de 2019

Así es como se derrumba el régimen ceofascista: por suerte, les quedan pocas semanas




jueves, 12 de septiembre de 2019

Triunfalismo


por Lidia Ferrari

Le preguntan a Rafael Correa, en una excelente entrevista que le hacen en la radio de las Madres:

- Hay una esperanza, a partir de este nuevo triángulo que se va a dar a partir del mes de octubre. México, Bolivia y Argentina. ¿Qué piensa de ese triángulo que va a permitir un grito de esperanza y que se reconstruya la Patria Grande?

- Responde Rafael Correa: “Bueno, yo les rogaría no ser triunfalistas, siempre le decía a nuestra gente, a pesar de que las encuestas nos daban muchísima ventaja, trabajemos como si no tuviéramos un solo voto. Yo sé que la ventaja que se sacó en las Paso es casi imposible de revertir, pero no es imposible. Por favor, trabajen como si no tuvieran un solo voto. En Bolivia también las encuestas le dan una ventaja muy cómoda a Evo Morales, pero por favor, trabajen como si no tuvieran un solo voto”.

Excelente Rafael Correa. Debemos añadir, además, que las encuestas no acertaron antes de las Paso, no tenemos por qué pensar que acierten ahora.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

El cine es un acto de amor


Duérmete niño
estaré a tu lado
cantando esta canción
haré un esfuerzo
para no dormirme antes que vos
no sé si estoy soñando o estoy despierto
pero este momento es perfecto
es perfecto.

Veo tu inocencia
dormirse sin dejarse alerta
no hay nada más importante
que mañana levantarse e ir a jugar
¿cuándo he perdido yo
ese angelito con alas
que puedo ver en vos?



Taller de cine con lxs compañerxs de Hogares de Cristo en los Barrios 22 de Enero y Puerta de Hierro en La Matanza.

martes, 10 de septiembre de 2019

¿Cómo pudieron convencer al pueblo de que pagaban poco los servicios?


por Lidia Ferrari

Cristina, en Misiones, en un momento dice que todos los argentinos tenemos que deconstruirnos.

Dice: “Sinceramente hay mucho prejuicio y mucha ignorancia. Trabajaron sobre la gente. El tema de los subsidios a los servicios públicos. Yo digo y los invito a todos que pensemos: ¿cómo puede ser que hayan convencidos a trabajadores, a dirigentes sindicales, a profesionales, a pequeños y medianos empresarios o comerciantes que lo que pagaban de servicios era poco? Porque en definitiva para los que trabajaban era un salario indirecto y para los que tenían una actividad económica, comercial o de producción también era una ayuda, una ventaja para otras economías. ¿Cómo pudieron convencerlos de que había que aumentar las tarifas? Yo me pregunto, ¿alguno de ustedes ha escuchado alguna vez a algún multimillonario, esos que tienen miles de millones de dólares decir: "la verdad que tengo mucho, tengo tanta plata que debería pagar un poco más de impuestos? ¿Escucharon eso? Nunca, al contrario, tienen miles de millones de dólares y -no lo digo yo, lo dice la revista Forbes, te dan el listado- y esos que tienen 4 mil millones dicen 'pagamos demasiado de impuestos'. ¿Cómo pudieron convencer a los pobres o al pueblo de que pagaban poco? Eso se llama instalar cosas en la cabeza de la gente, en los medios de comunicación. Y nosotros, con prejuicios de repetir lo que está de moda. Por eso te hablo de deconstruirnos todos, realmente. Porque para hacer estas cosas no basta con la voluntad de un gobierno, me parece que no es exculpar a nadie, pero tampoco caer en el facilismo de decir 'este es el culpable de todo, y los demás estuvimos bárbaro'. […] Tenemos todos que repensarnos un poquito”

Interesante lo que dice Cristina, como siempre. Se hace una pregunta crucial, la pregunta más difícil de responder. ¿Cómo es posible que hayan convencido a la gente del pueblo de que pagaban poco? Pero lo hace en un contexto donde dice que “todos los argentinos” debemos deconstruirnos. Esto supone que no solamente son los medios que convencen o le meten algo en la cabeza a la gente, sino que el pueblo, los trabajadores se dejaron convencer, no han pensado por cuenta propia. La otra cuestión interesante es que lo plantea a un nosotros. Todos los argentinos debemos deconstruirnos, con lo cual, hace la inversa del actual gobierno. Se hace cargo de algo de lo que no tendría por qué hacerse cargo. Pero lo hace porque les habla a esos que pensaron que pagaban mucho por servicios y la mejor forma de interpelarlos es esa, la de no culpar, sino la de pensar entre todos lo que puede haber sucedido.

Pero lo dice con todas las letras. Hay algo que no se anota en la cuenta de los manipuladores sino en la de esos que no pueden tener una propia reflexión sobre algo tan absurdo como que alquien que es asalariado o trabajador pretenda pagar más los servicios públicos. Creo que es la pregunta que hay que trabajar. Y es esa pregunta la que me interroga en estos tiempos y en la cual estoy trabajando: ¿Cuál es el resorte en aquellos que serían los manipulados para que los medios puedan convencerlos de cosas tan absurdas como ésta?