La trasmisión en vivo de la exposición del Juez Ramos Padilla en el Congreso sin las imperdonables interrupciones de C5N.

domingo, 17 de marzo de 2019

La putrefacción


La descomposición política del macrismo hiede por todas partes. Quizás el problema de los sistemas que se proponen un dominio minucioso de la sociedad sea que su voluntad de poder monolítica no puede adaptarse a los sacudones de lo real y, en lugar de moldearse ante nuevos desafíos, se descomponen aceleradamente. El estallido del caso D'Alesio no es la causa sino una de las manifestaciones de esta putrefacción. La cantidad de evidencias empíricas de los métodos terroristas con que en el último lustro se pretendió disciplinar a la sociedad quizás haya aparecido por una lucha de facciones de los diversos servicios paraestatales y trasnacionales. Quizás el  ciudadano Etchebest no fuera capaz de descorrer ese velo por una iniciativa personal. Quizás los servicios se desmadraron. El derrame copioso de pruebas de los procedimientos extorsivos combinados de tribunales y medios solo sería consecuencia de una falla anterior. El material que D'Alesio guardaba tal vez se haya dado a conocer siguiendo las mismas lógicas con que cotidianamente se adormece a la población, solo que esta vez lo que aparece son las pruebas del propio funcionamienro del sistema, por un proceso de aceleración autodestructivo: porque el sistema mismo está colapsando. En ese caso, el macrismo se cuece en su tinta.

El macrismo llegó al poder a través de un largo camino que se remonta a la patria contratista, la marquetización del fútbol y el sistema de extorsión y espionaje ya implementado en el gobierno de la ciudad desde 2007. En 2015 asistimos a su generalización abrumadora. Ya no solo funciona para hacer negocios ilegales con las cloacas o con los barrabravas de Boca o para espiar a los cuñados de la famiglia. Hace cuatro años están en todas partes y a toda hora. Se filtran en la vida privada a través de las pantallas de celulares y televisores, interactúan con los usuarios de las redes, extrayéndoles información e inyectándoles mentiras en dosis tóxicas. Durante un tiempo, la desmesura de la máquina da la sensación de que es imposible que se filtre lo real. Pero todo sistema tiende hacia su desorganización y cuanto más afiatado parece, más ruidosa es su ruptura. Como esos circuitos que se embalan hasta terminar quemándose. Así estamos viendo quemarse al macrismo.

En los programas de televisión que el sistema usó para abombar a la población, hoy vemos cómo los gestos de sus participantes empiezan a desencajarse. Pongan América 24, Intratables, Animales Sueltos y van a ver un show de desintetegración. Su sorprendente desquicio se acopla al que se produce entre los miembros de la coalición electoral, las variables económicas, la impotencia de la propaganda para disimular el desbande, el disloque discursivo de sus voceros, la dura gestualidad de sus caras visibles. Es un fracaso tan hondo que vuelve inviable incluso un gobierno cambiemita triunfante. Quizás sea su voluntad arrastrar al país en su propio colapso. La derecha cebada en el poder mantiene una temible capacidad de daño de la que ninguno de nosotros puede considerarse a salvo. Pero a la vez, su desmesura la lleva a toparse contra su propia impotencia.

La calle se les vuelve hostil en proporción directa al control monolítico de las pantallas. En cierto modo debemos agradecerles la celeridad que le imprimieron a la usura de sus recursos. Así mostraron qué son y hasta dónde llegan. Despertaron una resistencia inorgánica, dispersa, difìcil de manejar.

Cuando se leen hoy los textos escritos y visuales que la derecha produce, sean los reflexivos como los de Carlos Pagni, Eduardo Fidanza o Francisco Olivera en La Nación, sean los más rústicos que encarnan Fantino, Majul o Leuco en la tele, en todos ellos se filtran ráfagas de desconcierto, como si la derecha recién ahora captara los límites de su potencia.

Cambiemos surgió en la Argentina de una crisis de representación, a principios de siglo. Fue una de las vías por las que se canalizó la debacle de 2001. La otra es el kirchnerismo. La grieta no es honda por una impostación artificial, como nos quieren hacer creer los analistas del medio. El kirchnerismo y el macrismo se oponen con fuerza inconciliable porque son bifurcaciones de una misma crisis. Lo que cruje es la vida de derecha postdictatorial vivida como normalidad contemporánea. 

La singularidad argentina reside en que hubo dos maneras y no solo una de atravesar el nihilismo de esta era. Una de ellas se apoya en tradiciones sociales y culturales muy arraigadas. Esa persistencia es lo que el macrismo aborrece como los 70 años malditos. Solo que no se puede maldecir ni borrar un tramo de la historia en el que cabe una vida completa. Se hizo desaparecer a 30 mil, pero no se puede hacer desaparecer una experiencia que incluye resistencia y recuerdo. La sociedad argentina no se adecua a la normalización mundial porque un sector considerable de su población supo aprender algo de sus catástrofes. 

El macrismo se revela más inepto, más destartalado y grotesco que la revolución fusiladora o el proceso de reorganización nacional. Quisieron presentarse como la  postmodernidad liviana, como una revolución de la alegría, pero hoy solo pueden apostar todos sus empeños a la desdicha. Necesitan que millones de personas se resignen a sufrir. Cambiaron las figuras históricas de los billetes por animalitos, quizás sin percibir todas las consecuencias de ese retroceso simbólico de la escala zoológica. Oscurecieron el perfil de Evita en el edificio que puede verse desde las dos puntas de la 9 de julio, sin advertir que el oscurecimiento es un  énfasis de temor. ¡Le tienen miedo a esa mujer! Es curiosa la certeza que le otorgaron al borramiento como método. No solo se muestran prefreudianos sino hasta precristianos. Nunca se detuvieron a pensar en la extraña fuerza del In hoc signo vinces.

Esta ignorancia no es curiosa en macri, pero es llamativa en los tecnólogos de la dominación que lo apuntalan. Quizás haya sido el macrismo el rostro de esta debacle porque la crisis del capitalismo solo puede producir esperpentos.

¿Funcionará, no obstante estas fallas expuestas, el disciplinamiento la sociedad argentina? Nuestra singular resistencia ¿será la última prueba de la licuación neoliberal o la semilla de lo que viene?

Ilustración: Carmen Cuervo

viernes, 15 de marzo de 2019

2021, ¿te acordás de nosotros?


Pibe

2021, ¿te acordás de mí?
Podría esperar un año
pero no debería esperar tres
pibe.

No quiero ser
(pibe)

2021, ¿te acordás de nosotros?
El cobre se vuelve verde
las vigas de acero se oxidan
(pibe).

No es cuestión de...
(pibe)



"2021" es una canción que anticipa el nuevo disco de Vampire Weekwnd, Faher of the bride. La canción incluye un sample del tema  de los años 80 del japonés Haruomi Hosono.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Terraplanismo, macrismo y muerte de la verdad

La otra.radio del domingo pasado para escuchar descargando el audio acá 


Hace pocos días se hizo la primera convención de terraplanistas argentinos. Es un grupo de papanatas que sostienen que la Tierra es plana y que existe una conspiración a nivel internacional para ocultarlo. Comentábamos esto en el comienzo de nuestra emisión más reciente de La otra.-radio. Los terraplanistas no son el único grupo oscurantista de los que proliferan en el siglo xxi. Se me ocurrió que puede resultar sorprendente que en el momento de máxima tecnologización de la vida humana estos grupos oscurantistas encuentren tantos adherentes. Pensándolo bien no es tan sorpresivo: depender de la tecnología no nos hace más racionales, como podrían haber creído los positivistas del siglo xix. Al contrario, es posible que la eficacia de la técnica pueda acrecentarse totalmente disociada de la capacidad humana del discernimiento, puesto que el objeto de la técnica no es la verdad sino la eficacia. 

De manera que la multiplicación de los oscurantistas en la era digital sería un corolario esperable, una vez que se volvió parte del sentido común la doctrina nietzscheana de que la verdad no existe y todo es interpretación, así como los diversos modos de interpretacionismo y la vulgata foucaultiana que reduce la verdad a una construcción social resultante de las relaciones de poder. Si todo es interpretación, la esfericidad de la Tierra bien podría ser una interpretación impuesta por el poder científico dominante y los terraplanistas harían uso de su libertad de enarbolar una disidencia astronómica reivindicable. Una derivación algo farsesca de todos los relativismos y constructivismos postmodernos: la Tierra no es esférica sino que depende de cómo la diversidad de los terráqueos quiera que sea. El detalle más curioso es que la convención de terraplanistas argentinos se hizo en la localidad de... ¡Colón!

Nuestro columnista brasileño, Henrique Júdice, nos dice que en Brasil los terraplanistas están desde hace tiempo, ya que ese país hace mucho que importa cualquier locura conspiranoica proveniente de EEUU. Hasta el punto de que quien encabeza la facción iluminista del gabinete de Bolsonaro, el Ministro de Ciencia y Tecnología, que fue astronauta y vio la Tierra desde el espacio, se desespera ante la convicción que manifiesta otra ministra de ese gabinete que adhiere al terraplanismo. Nada raro en un gobierno que triunfó con la ayuda de las más aberrantes fake news que, después de todo, son interpretaciones. Acá no tenemos teraplanistas en el gobierno, pero hay gente que cree en las cosas que dice Lilita Carrrió, de manera que tan lejos no estamos. 

Júdice nos cuenta que la parte del gabinete de Bolsonaro más vinculada a las iglesias evangélicas sostiene la necesidad de que en las escuelas se enseñe el creacionismo y ahora ya van por la enseñanza de la Tierra plana.  Según él en Brasil hay una explicación para esto que no se aplica tanto a Argentina. En su país nunca hubo una democratización efectiva de la enseñanza pública, por lo que se pasó bruscamente de un estado de analfabetismo hasta una cultura televisiva y luego digital, sin haber atravesado una etapa de la cultura letrada. Es cierto que en Argentina, sobre todo en Buenos Aires, hay una extensa tradición de ilustración y escuela pública que proviene ya desde el siglo xix. Tan cierto como que el macrismo quiere terminar con esa tradición.


Judice piensa que los EEUU exportan pseudociencias y fanatismos religiosos porque el establishment estadounidense no puede afrontar sus debilidades incrementando el nivel de conocimiento de su propia población, ya que si este nivel aumentara, si el pueblo norteamericano fuera más consciente y menos alienado de lo que es, el sistema mismo no sería capaz de sostenerse. Así, lo resuelve exportando sus debilidades y volviendo a los otros países más débiles que ellos. (Se me ocurre ahora que el cine norteamericano sería en parte un vehículo de esta neobarbarie, pero no lo digo porque algunos allegados cinéfilos pueden sentirse ofendidos). 

Si la tesis de Judice es compatible con el crecimiento de pseudociencias en la Argentina, podemos explicar en qué sentido el gobierno cambiemita se ha abierto al mundo del siglo xxi, en el que la verdad no existe y todo es interpretación. Durán Barba, Alejandro Rozitchner o Elisa Carrió, sin ser miembros de las iglesias evangélicas, son entusiastas promotores del pensamiento mágico que se huele en los desvaríos de los discursos presidenciales. Una vez más, la víctima sacrificial es la verdad.

Con la misma soltura con que alguien afirma que la Tierra es plana, puede otro cualquiera decir que Cristina se robó dos PBI y habrá creyentes dispuestos a creerlo. 

La música del programa pasado fue en parte programada por Henrique Júdice, que nos trajo a algunos exponentes de la música popular brasileña totalmente desconocidos por aquí.

Así fue como escuchamos "Aos fuzilados da CSN", de Garotos Podres, una banda de punk rock que es leyenda en Brasil por ser pioneros en ese estilo musical y por su firme compromiso político. La canción la compusieron en homenaje a tres obreros de la Compañía Siderúrgica Nacional asesinados por el Ejército en la represión a una huelga en 1988, en pleno gobierno civil. Ahora, nos explica Júdice, la policía sigue siendo tan brutal y asesina como entonces. La diferencia es que la Compañía Siderúrgica Nacional ya no existe como sociedad del Estado.

La segunda canción que Henrique programó fue "Milonga Borgeana", parte de un libro de Jaime Vaz Brasil después convertido en CD, el más grande poeta vivo del idioma portugués para gusto de Henrique. La obra tiene muchas canciones maravillosas, pero Henrique eligió esta por su relación con Argentina.

La tercera canción es "Raízes" de Renato Teixeira, que en la versión que escuchamos la canta junto al dúo Pena Branca y Xavantinho. La canción forma parte de la banda sonora de la película Árabia, de modo que Henrique aprovecha para invitar los oyentes a que vayan al cine Cosmos a ver esta película que considera excelente. La canción es muy popular en el interior de Brasil, sobre todo en la parte central, aunque su autor no figura entre los artistas preferidos de los medios, que poco hablan de él.

Por último, la Escola Mangueira ganó el carnaval de Río este año con un samba muy fuertemente político, de la mejor especie de política, colmado de referencias históricas a las luchas populares. Aunque la melodía parece un tanto estándar -hay poco margen para la creatividad musical en el formato que impone la competición de las Escolas de Samba en Río-, por su letra y el momento político en que se da a conocer tiene un valor especial.



La selección musical la completé yo. Nuestro módico carnaval larretista tuvo su momento de gloria plebeya cuando la murga de los Chiflados de Boedo le tocó en la propia cara del jefe de gobierno de esta ciudad gorila una afamada melodía popular. Y también escuchamos a un desconocido artista de las redes sociales que compuso un gran hit, inspirado en las zozobras lingüisticas del presidente afásico que padecemos.

Siguiendo con nuestra investigación sobre el oscurantismo, intentamos penetrar en los circuitos mentales de un garca que es partidario del gobierno, levanta la bandera del déficit cero y evade impuestos sin detectar su propia inconsistencia. Todo es interpretación (la verdad no existe).

Para escuchar el programa, clickear acá.

lunes, 11 de marzo de 2019

Artesanos de San Telmo: ¿el macrismo porteño opta por asumir el carácter fascista de su base social?



¿Cuál es la lógica política a la que esta imagen responde?

La policía metropolitana conducida por Larreta ayer a la tarde irrumpe en la tradicional feria de artesanos de San Telmo, un paseo de la ciudad de tradición histórica, al cual concurren turistas tanto como habitantes de Buenos Aires. Es indudable que cuando este régimen de mierda se caiga, estas imágenes quedarán como emblemáticas del grado de oscurantismo y represión del que fue capaz la derecha que algunos interpretaron como moderna y democrática.

Pero cuesta entender la lógica por la que uno de estos desbordes represivos se produce, no contra militantes de izquierda, ni contra gremios u organizaciones sociales en protesta. No se trata de un piquete. Un domingo a la tarde en San Telmo no hay manera de interpretar que los artesanos interfieran el tránsito, que interrumpan el paso de los cualunquistas malhumorados. ¿A qué lógica responde entonces?

Uno podría pensar: es pura ideología, la derecha gorila odia a los artesanos, odia la existencia creativa y la socialidad en los espacios públicos, odia la libertad y la creatividad popular. El régimen está integrado por un grupo de burgueses ignorantes y prepotentes que tienen una formación de brokers, evasores, espías, esperan que sus padres se mueran para disputarse su herencia o incluso para despojarlos de sus bienes antes de que mueran. Es una brutalidad estructural.

Yo creo que el motivo, no contradictorio con el anterior, podría ser más banal: Larreta está bajando en su imagen de gobierno en un ritmo que acompaña al deterioro general del macrismo. Estas imágenes de brutalidad policial fidelizan a las hordas de gorilas que constituyen el núcleo duro de su base social que, a falta de alguna satisfacción positiva, quiere golpes y sangre catártica. Es un poco tortuoso: el facho que vota al macrismo se identifica mitad con el represor y mitad con la víctima (un pequeño burgués asustado tiende al fascismo, es víctima de estas políticas pero necesita ver que el castigo se descarga sobre otros). Larreta quiere consolidar a ese sector de los porteños. 

Pocas horas antes, en el cierre del carnaval de Avenida de Mayo, la murga de Boedo le mojó la oreja cuanto entró al corso lo más campante tocando la marcha peronista. Puede que lo de ayer sea la respuesta. Este desborde destinado a ser mostrado por los canales oficiales y atestiguado por los turistas es un mensaje para asegurarse que a la derecha no habrá ninguna fuerza política que le dispute la barbarie al macrismo.

Pregunta: ¿los porteños pueden asumir esa identidad cultural sin vergüenza?





domingo, 10 de marzo de 2019

De "el problema de Argentina son los K" a "el problema de Argentina somos los argentinos" pasaron solo 38 meses de macrismo


Cuando un sistema entra en crisis no para de emitir señales disfuncionales. Esta semana terminó la quietud cambiaria a pesar de las desorbitantes tasas de interés que intentan secar la plaza de pesos. Algunos adjudican el comienzo de esta nueva corrida cambiaria -las corridas se sabe cuándo empiezan pero no cuando terminan, me dijo hace casi un año Mariano Kestelboim- a la preocupación que generó en los mercados internacionales el patético discurso de macri ante la Asamblea Legislativa. Otros dicen que la devaluación del peso y la fuga de dólares son sistémicas: el esquema económico impuesto por el FMI no es sostenible en plazos medianos y sólo funciona como un precario dique que va agrietándose. Las "consultoras de la city" empiezan la rutina de corregir los pronósticos de inflación anual, para arriba, naturalmente. Va a ser mayor que la que anunciaron hace tres meses. Otra vez. Estos predictores no describen posibilidades, existen para crear expectativas favorables al sistema para el que trabajan. No son observadores: son operadores.

Pero en las últimas semanas las rajaduras del macrismo aparecen por uno y otro lado. Los propios medios corporativos que operaron para desinformar a la población durante los primeros tres años del régimen muestran en tiempo real sus signos de disgregación. Ningún otro ejemplo condensa mejor esta descomposición que el espionaje entre diversos alcahuetes del régimen en la mesa tóxica conducida por Fantino. Cuando un sistema de ocultamiento y distracción de la población se impone de manera tan monolítica contra la experiencia de la realidad, el desplome va a resultar muy estruendoso. Es previsible que, a medida que la bronca popular crezca, los operadores mediáticos del régimen queden expuestos a la luz del día, como Drácula en el final de la película.

Hoy es la primera de una sucesión de jornadas electorales que van a funcionar como test parciales de la suerte electoral del macrismo. Previsiblemente ya se multiplican las denuncias de fraude en favor del oficialista MPN. Es bueno que empiecen con un fraude desde el principio, porque nos muestran las cartas con que van a jugar.

Leyendo algunos libros que narraban la genealogía del PRO, lo que más se destacó fue siempre el diseño de su imagen, encomendado a profesionales del engaño. Hoy los signos de herrumbre de estos íconos es trasmitido en vivo, involuntariamente, claro, por los propios medios oficiales. Los movileros de TN la pasan mal cada vez que cubren alguna protesta callejera y desde el piso se intenta recomponer al instante la ilusión que construyen constantemente desde los estudios. Los que están en estudios empiezan a preocuparse por su propia exposición, cuando ya no estén en el cobijo de su jaula de cristal.

Yo lo llamo el poder irresistible de la verdad. Justo cuando en la filosofía mainstream nos explican que la verdad no existe.
Si uno es capaz de recordar el clima social más allá de la imposición de pantallas fugaces, no puede haber olvidado la percepción de diciembre de 2015, cuando el mensaje del poder era que el problema de los Argentina eran los panelistas de 678, los ñoquis de la Cámpora o los militantes kirchneristas. El último spot publicitario que salió de las usinas de Durán Barba y Marcos Peña dice que el problema de la Argentina son los argentinos. Esta progresión no parece poder seguir extendiéndose en términos publicitarios. ¿Qué vendría después?

Quizás sea Rodríguez Larreta el dirigente más sigiloso y menos propenso a la exposición riesgosa de Cambiemos -en contraste con los desquicios de carrió o el propio macri-. Pero la calle ya se ha vuelto adversa también para él. La única diferencia es que él encara una distribución de la pauta oficial que hace que ni siquiera los medios críticos lo pongan en evidencia. En el cierre del carnaval porteño, en el corso de Avenida de Mayo donde Larreta invirtió millones de pesos, la murga los Chiflados de Boedo le recordó que no hay ningún atracadero que pueda disolver en su escondite lo que fuimos.


sábado, 9 de marzo de 2019

Dejarlas Partir



La moneda en la vida de Juan
Chico Buarque, los lentes
la estatua de sal
el suicida y su gato irreal
lo que fue, lo que es
lo que ya no será.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.

Los espíritus de la ciudad
donde nadie descansa
Narciso y el mar
donde caen las almas quizás
la Verónica, Ámbar
el último track.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.

Cada punta del lazo
que une a la muerte y el cenit
quiero dejarlas partir
creo que viven en mí.

La ilusión de una calle al final
y después del amor
nunca nada es igual
no podía dejarlo pasar
todo lo que hemos hecho fue para quebrar.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.