lunes 30 de enero de 2012

El odio contra Cristina y el antiperonismo histó(é)rico


por Oscar Cuervo

Hace pocos días el bloguero Abel Fernández en su muy interesante blog, escribió:

“Me parece que vuelve a ser muy audible, entre los que “adversan”, como vos decís, la minoría intensa anti K.

“Nunca desapareció, evidentemente. Pero, te repito, mi impresión es que en los últimos meses ha vuelto a ser… muy intensa.

“No estoy hablando de los intereses que se oponen a las políticas del gobierno. Ahí, como decía el gran adversario de la Familia Corleone, Don Barzini “nothing personal, just business”. Ni tampoco de los políticos opositores.

“Pienso en el sector social tradicionalmente antikirchnerista. Y antiperonista. Lo noto más enconado“.

El desorbitado encono contra Cristina es algo evidente en ciertos sectores. Y en algunos comunicadores que, curiosamente, fueron derrotados políticamente en octubre pasado, pero que en lugar de revisar los supuestos que los llevaron a esta estruendosa derrota, los ahondaron. Es una derrota política no porque alguien no tenga todo el derecho de sostener una posición antimayoritaria. Los Lanata, Viau, Nelson Castro, y otros casos así fueron efectivamente derrotados porque pusieron toda la carne en el asador para desacreditar, difamar, desear la derrota de Cristina, burlarse de sus adherentes, sembrar canallescas sospechas sobre los motivos de la adhesión. Todas sus tesis quedaron tambaleantes ante el gran apoyo que Cristina logró en octubre. Y la derrota es política porque estos tipos ocuparon el lugar vacante de una oposición desdibujada, que frecuentemente se dejó marcar la agenda por los editoriales de los grandes diarios de la derecha. Los comunicadores enconados ocuparon ese lugar vacante y lograron que un sector importante de la población (importante pero derrotado en las urnas) los tomara como referentes, a falta de candidatos que pudieran entusiasmarlos. Opositores dignos de entusiasmo sigue sin haber, pero llamativamente, los voceros derrotados políticamente no revisaron su libreto después del triunfo de Cristina. Al contrario, lo extremaron. ¿Qué les hace pensar que el libreto con el que fueron sonoramente derrotados podría llevarlos ahora a otro lugar que a más derrotas? ¿O es que solo basan su política en esperar que Cristina cometa errores graves? ¿Puede una política basarse en esperar que el adversario se equivoque?

Yo por primera vez en mi vida puedo entender la histórica persistencia del antiperonismo. ¿Cómo puede ser que haya habido durante décadas una identidad política tan fuerte que sólo se define por su “anti”? Me deja perplejo esa falta de definición por la positiva. ¿Quién lideraba políticamente el antiperonismo? ¿Aramburu? ¿Rojas? ¿Los radicales? ¿El socialismo democrático? Nahhhh… No lo lideraba nadie: o mejor dicho: lo lideraba Perón, pero negativamente: era un vasto colectivo social que se regía por abominar todo lo que hiciera Perón y todo lo que fueran los peronistas. A falta de una conducción política, el antiperonismo produjo emergentes culturales. Uno puede recordar el “Viva el cáncer”, las estatuas de Evita (mi mamá me cuenta que los gorlias arrancaban los bustos de Evita de sus pedestales y las arrastraban por cuadras y cuadras), el secuestro del cadáver de Evita que solo logró mantener viva la presencia de “esa mujer” en el pueblo argentino, las burlas despiadadas de Borges y Bioy Casares, que pueden leerse en el diario de Bioy y que reflejarían el ánimo de toda una clase social… Esa energía política reactiva (porque se regía por idénticas dosis de odio, miedo y asco a un sector social mayoritario) definió que el antiperonismo se mantuviera como un bloque muy poderoso y, sin embargo, incapaz de generar un liderazgo político alternativo. Los antiperonistas se definieron en relación a Perón y al peronismo, contra él y ellos. Así les fue.

Yo no viví esa época, pero por, supuesto, viendo el tipo de impotencia política que late en las expresiones de odio anti-k, me puedo imaginar una continuidad. Estamos en una época intensamente kirchnerista y uno de sus principales síntomas es el odio antikirchnerista: desde un Lanata hasta un Quintín, desde la Carrió hasta Caparrós, desde Susana Viau hasta Huilli Raffo, el odio se acrecienta en la medida en que Néstor y Cristina (y creo que Cristina mucho más que Néstor) se transforman para ellos en una obsesión morbosa. Casi una fascinación, no pueden sustraerse de mirar cada discurso de Cristina para encontrar nuevos motivos para odiarla. Y creo que el odio se acrecienta en la medida en que Cristina acierta, tiene éxito,toma decisiones correctas y triunfa en la esfera decisiva del apoyo popular. Cuanto más acierte y cuanto más apoyo obtenga, no esperemos que estos anti-K moderen su odio, porque el efecto es contrario: lo aumentan. Me parece que estos son más kirchneristas que los kirchneristas como yo, porque ponen un monto de libido tan fuerte en odiarla que si no la tuvieran ahí sus personalidades se desestructurarían.

No sé dónde buscar el fundamento de este extraño fenómeno, pero hay una prueba: están tan capturados por el odio a Cristina que no pueden consolidar un liderazgo que los contenga. Ahora están obsesionados con la re-reelección y en su alarma puede notarse que no se detuvieron a pensar que en estos 4 años tienen que parir un proyecto alternativo, construir un liderazgo. No. Su pesadilla es figurarse que en 2015 tampoco tendrán a nadie y que Cristina, después de 12 años de gobierno kirchnerista, les va a volver a ganar fácilmente.

Creo que este fenómeno (particularmente intenso en la pequeño burguesía ilustrada) se nutre de tradiciones culturales más que de intereses económicos. Probablemente con cualquier otro gobierno esta pequeño-burguesía estaría peor, pero solo cuando vieran a Cristina derrocada o muerta (como fantaseaba Lilita hace años) saciarían su sed.

Mientras tanto, el factor decisivo de los triunfos políticos se encuentra en los millones que votan con un criterio más aplacado y sensato: votamos a Cristina porque estamos más o menos bien y con cualquier otro estaríamos bastante peor. Mientras los antiK no capten este dato tan sencillo, seguirán cociendose en su propia salsa.

domingo 29 de enero de 2012

¿Cómo entender la línea del Gobierno Nacional ante Famatina?

por Oscar Cuervo

En estos días de debate sobre la minería a cielo abierto y el ambientalismo, Ana Fioravanti me comentaba:

"Una amiga que se dedica desde hace mucho a los temas ambientalistas, que va a los lugares donde hay esos problemas, que escribe sobre esos problemas, me dijo: "La posición del gobierno nacional es bastante clara. Un ejemplo fue el veto a la ley de glaciares (hoy sancionada y reglamentada, con un amparo judicial en la provincia de San Juan que impide su aplicaciòn porque Barrick Gold y el gobierno provincial la consideran inconstitucional); esto permitió la puesta en marcha del proyecto binacional de Pascua Lama, que pone en riesgo cuatro glaciares, dos de los cuales fueron destruìdos. Esto sucede gracias a la vigencia de las leyes mineras de los años 90, el tratado minero binacional y el código minero chileno (que allí permitiò el avance ilimitado sobre los Andes)".

Yo le respondí a Ana que sobre la cuestión científico técnica de la minería a cielo abierto no sé nada, pero que era interesante leer un extenso desarrollo escrito en un blog por alguien que se dedica a estas cuestiones. Los grandes medios no se dedican a analizar los problemas en toda su complejidad; muchas veces se encuentran desarrollos más fundamentados en los blogs. El artículo al que me refiero es este: "TODO LO QUE QUISO SABER SOBRE MINERÍA A CIELO ABIERTO Y NO SE ANIMABA A PREGUNTAR". NO digo que lo que dice ahí sea irrebatible, pero al menos da elementos para pensar.

Pero la pregunta de Ana me dejó pensando, no de la cuestión técnica, sino del contexto político en el que hay que pensar la línea del gobierno nacional sobre conflictos como este y otros parecidos. Entonces me puse a hacer un borrador:

- El gobierno de Cristina se sustenta en un sistema de alianzas muy complejo, que responde a la complejidad de la estructura socio-económica del país, a cómo se encaran a los grupos de presión interna (el campo, la UIA, la CGT, los medios) y externa: la alianza con la Unasur (los compromisos más fuertes son con Brasil y Venezuela, pero también en un sentido simbólico es muy importante el vínculo con Uruguay y Chile), EEUU, Europa, China, el Club de París, el G20, el CIADI.

- Con ninguno de estos poderes fácticos la relación está exenta de contradicciones, en cada caso hay beneficios y costos. Dos ejemplos: ¿cómo llevarse con EEUU y cómo llevarse con la CGT? En ninguno de los dos casos me parece aconsejable una ruptura. En ninguno de los dos casos me parece aconsejable allanarse a todas las pretensiones que estos factores de poder exigen.

- Por ejemplo: Moyano pretendía el año pasado la vicepresidencia de la nación y muchos lugares en la lista de candidatos a cargos electivos; ni bien asumieron, los pocos candidatos moyanistas que entraron al Congreso empezaron a rosquear contra la Presidenta. Ahora pretende tirar de la cuerda más allá de lo prudente para subir el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, forzar aumentos de salarios sin considerar la prudencia necesaria para no disparar la inflación y desentenderse del problema de negociar con la UIA para preservar fuentes de trabajo. Se vienen los coletazos de la crisis internacional y la prioridad del gobierno para este momento parecen ser tratar de equilibrar la economía sin afectar a los que menos tienen (que son el principal sustento político de Cristina). Los que menos tienen no son los que representa Moyano. Ergo: Moyano cada día que pasa está más afuera de la alianza gobernante; eso no quiere decir que el gobierno pueda ni quiera gobernar sin la CGT. Entonces hay que encontrar una fórmula en la compleja interna sindical para que la CGT siga siendo aliada, aun cuando Moyano no lo sea. Para eso es necesario aliarse a otos sindicalistas. No todos son impecables. Es más: la mayoría no es impecable. Pero gobernar en una alianza donde la CGT queda afuera no es viable.

- Un problema similar pasa con los EEUU. No hace falta que diga nada sobre los EEUU que alguien no sepa, pero el gobierno de la Argentina no es viable si se rompe con EEUU. Ahora: allanarse a todas las pretensiones de los yanquis tampoco es viable. Por lo tanto, hay que mantener una relación con algunos gestos de amistad y otros de independencia. Los troscos quisieran que rompamos relaciones con EEUU, pero eso no es problema para los troscos, porque ellos nunca se propondrán gobernar ningun pais. Los gestos de buena voluntad entre Argentina y EEUU han permitido cosas como que no se sancione a la Argentina por el INDEC y que EEUU respalde tácitamente el reclamo de Argentina de que Gran Bretaña se siente a negociar por Malvinas (un tema que ha acercado a la Argentina a Brasil, Perú, Chile y Uruguay, en una alianza tan fuerte como yo creo que nunca existió).

- Brasil es otro caso: es un gran aliado, lo que no quita que Argentina se tenga que poner dura en defensa de una balanza comercial que hace muchos años nos es desfavorable. Creo que nadie se tiene que escandalizar por esta dualidad: que Argentina y Brasil se presenten ante el mundo como aliados estratégicos y que a la vez domésticamente nos peleemos con ellos en defensa de nuestra industria.

- ¿Por qué digo todo esto? Para reconocer y resaltar una línea política muy clara en el sistema de alianzas kirchner/peronistas: un componente decisivo de la alianza gobernante son los gobiernos provinciales. No es viable que el Ejecutivo Nacional se ponga de punta contra los gobernandores, porque son aliados muy importantes para las otras peleas que tiene que dar el gobierno. Cristina no puede pelear con Moyano, con Clarín, La Nación, el campo, las petroleras, ni puede tenerlo a raya a Scioli, si no está aliada a los gobiernos provinciales. Todos estos gobernadores gozan hoy de una legitimidad política fuerte, basada en el voto reciente de mayorías abrumadoras. Está claro que cada provincia tiene sus propios problemas económicos: las provincias sojeras, las mineras, las que tienen mayoría de empleados públicos, etc. La decisión de Cristina parece ser respetar la legitimidad de estos gobernadores, que además en su mayoría se mantuvieron fieles al gobierno en sus momentos de más duro enfrentamiento con el campo. Son aliados de primera categoría. Por eso, la línea de Cristina es atender a las particularidades regionales de cada uno y no ponérselos en contra.

- Este criterio hace que haya que respetar la representación de Urtubey en Salta, de De La Sota en Cordoba, de Buzzi en Chubut, de Scioli en Bs AS, de Gioja en Tucumán, de Beder Heerera en La Rioja y de Capitanich en Chaco, etc. Esta confederación de caudillos provinciales es algo en lo que el peronismo se apoyó desde la época del primer Perón. Y esto hace posible gobenar un país tan complejo.

- Me parece banal en este punto la posición de Nuevo Encuentro de despegarse de las alianzas con los gobernadores. Porque la escala política de ellos es gobernar el municipio de Morón, pero la escala de Cristina es gobernar la inmensa y complicada Argentina. Y Argentina no se puede gobernar si tus únicos aliados son Sabbatella y la CTA de Yaski.

- Creo que en este contexto político hay que analizar las relaciones del gobierno nacional con las provincias. Y en este marco entra el problema de la minería.


- Bueno, terminé. (Hoy a la medianoche lo seguimos pensando en la radio: online).

Famatina


por Esteban del Valle

Minería: De todo lo que leo y me informo (incluyendo profesionales de confianza en el tema) surge mi siguiente resumen de situación. Si un proyecto minero no tiene consenso de la comunidad, ya sea porque considera que no es compatible con sus otras actividades o directamente por ser perjudicial, no puede ser viable. Esta condición la exigen (o deberían exigirla) los organismos internacionales al aprobar un proyecto. Evidentemente, el trabajo de nexo con la comunidad de Famatina por parte de las empresas mineras no se hizo como corresponde. TN aprovecha lo más que puede, claro, va a tratar de encontrar damnificados, manifestantes y ambientalistas hasta debajo de las piedras y abundará en palabras como "demonio" o "ambicion". Clarines, naciones, perfiles y demases, no dudan en disfrazarse de ecologistas, de osos pandas o carmelitas descalzas si es necesario, con tal de reclutar descontentos para su causa.

La gente tiene derecho a manifestarse y también todos tenemos derecho a saber. El estado debe comprometerse a reforzar los controles sobre los proyectos viables y desestimar los no viables; también informar acerca de costos ambientales y beneficios de cada uno. Los grandes desastres ambientales y sociales de la minería se hicieron en los 90, cuando no había ningún control y a nadie le importó nada, mientras se distraían comprando importado con el 1 a 1. Niños con plomo en sangre y pilas de escoria en los pueblos, además de desocupados, fueron algunas de las tantas consecuencias de aquella fiesta en la que cada uno atendía su kioskito.

Ese no es el concepto actual de la minería, ni de distribución social, y por suerte tampoco es el concepto de desentendimiento por parte de la gente (aunque alguna vez deberían decidirse sobre el modo de vida y consumo que quieren tener; protestar contra la minería y salir corriendo cada año a comprarse el ultimo blackberry de moda no es muy compatible). Las cosas cambiaron mucho desde entonces, pero el código de minería, en cuanto a inversion, sigue siendo el mismo, con algunos atenuantes. Y los controles siguen siendo insuficientes, sobre todo al estar librados a las gobernaciones provinciales.

Manifestación sí, perejiles greens no. Las cartas sobre la mesa. La participacion y preocupacion de la gente es positiva. Pero la única forma de intervenir del Poder Ejecutivo Nacional sería reformado la Constitución o intervenir la provincia, cosa que jurídicamente no se puede hacer, porque hay un gobierno elegido. Si el Gobierno Nacional interviniera con algún decreto,seria inválido para cualquier juez, que le daría la razón a la demanda que seguramente iniciarían las empresas afectadas. El Gobierno Nacional debe corregir la legislación minera menemista cuanto antes.

No soy especialista ni periodista, sólo elaboré ese texto en base a un mix de distintas opiniones. Mi posición personal es provisional y bastante abierta. A pesar de haber consultado a una persona de cierta cercanía, profesional en Geología, muy ligada al tema, tampoco me resulta fácil entender. Soy un porteño que no suele llegar más allá de donde me lleva la tarjeta Sube. Puedo hablar de los problemas que ocasionó la paralización de la expansión del subterráneo y el fomento del tránsito vehicular y de la liberación total que existe para demoler nuestras bellezas no naturales edilicias, etc.

Hasta donde me contaron fuentes profesionales, el proyecto de ley de glaciares vetado por la Presidenta contenía muchas falencias en sus definiciones, y el modificado que se finalmente se aprobó también. Ahora Beder Herrera, gobernador de La Rioja, congeló la exploración en Famatina, que por otro lado, no podría ser proyecto viable sin la debida "licencia social", así que no le quedaba otra. En èpocas de Carlitos, eso lo resolvían regalando ciclomotores y televisores a la gente, o con la licencia llamada "me chupan un huevo todos, mueransé". Pienso algo parecido a lo que dijo Gardinelli: 

"....la oposición no es esperanzadora a este respecto. Sería peor si gobernaran los que ya fueron gobierno: radicales y peronistas, liberales y conservadores, de Alfonsín a Duhalde y pasando por Menem y De la Rúa, cada gobierno fue ambientalmente igual o peor. Y si llegara a la presidencia el Señor Macri, que Dios nos guarde, porque ya ha mostrado tener tanta sensibilidad ambiental como una Caterpillar de las grandes.." . 

Por mi parte, hace tiempo es mi deseo que ciertos temas, como los ambientales, entren en la agenda del gobierno y en sintonía fina. Hace un mes me parecía que este año era un buen momento y ahora me parece más. Pero creo que hay temas más graves que la minería, como ser el de la agricultura. Si recordamos que Cristina lo sacó a la luz en tiempos de la 125, pareciera que después no era el momento adecuado para tratarlo. Pero yo no soy el gobierno, no puedo ser quien establezca prioridades. Opino, converso, sólo eso.

sábado 28 de enero de 2012

La última de Clean Eastwood


por Oscar Cuervo

Clint Eastwood es una estrella de cine muy popular desde hace casi medio siglo. Como policía duro o como cowboy idem es uno de los íconos cinematográficos más reconocibles de la historia del cine. Siendo ya un tipo maduro se metió a dirigir y producir sus propias películas. Como autor empezó a trabajar en los intersticios de su ícono, que como queda dicho precedía a su autoría cinematográfica, Debe tratarse del caso más notable de auto-problematización del ícono. Con su ideología de halcón, Eastwood tardó décadas en buscarle las mil vueltas a la figura del héroe en su vínculo con la comunidad. Hizo películas que bordearon el fascismo, otras tremendamente ambivalentes, algunas directamente confusas, pero había dos o tres rasgos que parecían invariables: su sobriedad, la que le imposibilitaba caer en las estridencias y efectismos casi obligatorios del Hollywood actual; una cierta enjundia narrativa que hacía que incluso sus obras políticamente detestables mantuvieran siempre un interés; y un malestar, una mala conciencia, quizá la más involuntaria de sus constantes de autor, que siempre lo llevó a que dramatúrgica y políticamente sus películas nunca cierren del todo. En la última década larga Eastwood se fue liberalizando, comenzó a incorporar puntos de vista que eran impensables en sus primeros tiempos: respeto por las minorías, alegatos contra la justicia por mano propia y la pena de muerte, pacifismo, antimachismo. Los resultados artísticos siempre fueron dispares: creo que tiene al menos tres obras maestras: Los imperdonables (la mejor, aún con su ambivalencia política), Los puentes de Madison (un melodrama extraordinario) y Cartas de Iwo Jima (la obra maestra de su etapa liberal).

Todas y cada una de ellas siguen buscándole la vuelta al problema de la construcción individual y colectiva del héroe, Hace poco parece que encontró la fórmula ideal para hacer morir a su propio ícono conciliado con el mundo contemporáneo: Gran Torino (o el viejo facho que esconde a un tierno liberal en el placard). Obra menor pero simpática, que quizá le rinde un exagerado tributo a su necesidad de lavar culpas. Pero Clint sigue filmando. Y empieza a hacer películas que uno no esperaría de él: bodrios intragables (El sustituto), fábulas ñoñas (Más allá de la vida); y ahora, quizá lo que nunca habríamos querido ver: J Edgard (el biopic sobre el creador del FBI, J. Edgard Hoover encarnado por Di Caprio) es... ¡una película mediocre!

¿Qué es lo que ahora parece haber perdido? La enjundia narrativa, la capacidad de interesar, la destreza para definir personajes con pocas palabras e imágenes pregnantes. Apenas hay algo parecido a eso en la escena de la Biblioteca del Congreso, donde el joven Hoover sella un pacto de por vida con su inseparable secretaria (Naomi Watts); quizá algún esbozo de emoción asoma levemente en las manos tomadas de Hoover y su boyfriend arriba del auto. Pero el resto es una sucesión de diálogos farragosos explayados con una línea dramática plana, sin nervio, sin interés visual. Convengamos que el guión es pésimo: lo hizo Dustin Lance Black, el mismo que escribió Milk, otro biopic para el bostezo, nada menos que para uno de los mejores cineastas contemporáneos (Gus Van Sant, en la peor película de su carrera). Con guiones así, tan perezosos y faltos de interés, la única chance de un director es  desfigurar la puesta en escena, convertirlos en una mueca desmesurada. De Palma puede hacer algo así. Eastwood y Van Sant, por distintos motivos, no. ¿Entonces? Entonces Eastwood lo filma con su proverbial sobriedad: un guión farragoso filmado con sobriedad da como resultado un film solemne y aburrido. Lo increíble es que la vida de J. Edgard Hoover fue muy controversial (capo del FBI durante décadas, autor de operaciones sucias contra las figuras más importantes de la vida americana del siglo XX, ideólogo del estado policíaco, gay encubierto) y Eastwood es el cineasta controversial por antonomasia, todo lo cual debería dar algunos rasgos interesantes: humanizar al facho, jugar con los dobleces de los personajes públicos, cuestionar las hipocresías del sistema político, contar una historia de amor entre hombres en el momento y el lugar menos adecuados. Pero entre el guión sin dramatismo y la ñoñez de Eastwood, todo se hace sorprendentemente aburrido.

Leonardo Di Caprio hace lo que puede, pero no puede hacer milagros: entre el guionista y el director decidieron que un personaje que podría ser perverso, cruel, trágico, inquietante, detestable, adorable o todo eso junto, sea finalmente anodino: el Hoover de Eastwood, que podría ser uno de los más grandes hijos de puta de todos los tiempos, termina siendo un muchacho con problemas con su mamá: y la mamá termina siendo uno de los villanos más unidimensionales de todos los tiempos. Las escenas románticas entre Hoover y su novio sorprenden por su pacatería. Clint podrá haberse vuelto un viejo tolerante. Pero es incapaz de filmar con emoción a dos chabones besándose.

viernes 27 de enero de 2012

Lo nuevo de Radiohead


La luna en lo alto de la montaña
los lunáticos
invadieron el asilo,
esperando el éxtasis
cantando: "estamos aquí
para que los precios no suban
te echaremos a las jaurías,
al Daily Mail,
juntos, juntos".

Te mandaste una cagada
cometiste un error
pagaste por seguridad
y cruzaste la puerta
te escapaste con eso
pero te estamos esperando
ey, ey, ey...

Dónde está la verdad
qué sentido tiene
seguir siempre así
perdido y encontrado
con la cabeza
escondida en la tierra
sin chance
y sin plan
sin respetar
la vida humana
a seguir el ritmo
no tienes derecho
rápido y suelto
ganás y perdés
te colás en la fila
y vas para atrás.
Presidente
de por vida
el amor de todos
las moscas en el cielo
las bestias de la tierra
los peces en el mar
perdieron el comando.
Ah, ah, ah...



Canción The Daily Mail, intepretada en vivo en noviembre de 2011, en el programa From the Basement de la BBC.
El domingo a la medianoche, escuchamos todos los temas en La otra.-radio. FM La Tribu. 88.7 - online

jueves 26 de enero de 2012

La mala verdad


por Martha Silva

Esta es una película de una redondez inusitada, plena de sutilezas, con un reparto extraordinario encabezado por Alberto de Mendoza en su última labor cinematográfica, antes de morir, a sus 88 años.

El actor de Noches sin lunas ni soles parece haberse propuesto dejarnos un trabajo cercano a la perfección para quedar en el recuerdo de los que lo admiramos. El reparto está cuidadosamente elegido: Analía Couceyro, Carlos Belloso, Malena Solda, Ailín Guerrero –la niña-. Norman Brisky, Cecilia Rossetto y Max Berliner.

Uno de los mejores momentos del film es la escena que juega la pequeña protagonista con Norman Brisky, que muestra el contraste entre la “normalidad” y lo siniestro, personificado por el abuelo y el resto de la familia. Un mar de sutilezas, algo inquietante, que flota en el ambiente, están dados por la música y otros recursos estrictamente cinematográficos, que en ningún momento intentan ocultar el tema central: se trata del abuso sexual reiterado de una niña de once años, por un adulto de la familia.

La lucha de la maestra y la psicopedagoga por cambiar la situación, y el compañerito con el que la niña planea realizar un viaje de difícil concreción, son la parte saludable de este torneo de terror y escapismo, representado por el resto de la familia y las instituciones, que aquí resultan cómplices de esta situación perversa. Todo esto sin que existan truculencias ni escenas inconvenientes.

El director Miguel Ángel Rocca desplegó con destreza sus control de todos los rubros del film, como el fino y aceitado montaje (Marcela Sáenz). Y no podemos dejar de mencionar la música, con el tema Desarma y sangra de Charly García y Serú Girán, con una función muy precisa.

miércoles 25 de enero de 2012

La cicatriz a Cristina le queda más linda que a Nelson Castro


Igual conviene esperar el análisis del Doctor Nelson sobre las implicancias de la cicatriz.


Y veremos qué dice Beatriz Sarlo sobre el look presidencial. Hablando siempre desde los estudios culturales, ¿eh?

Pobreza y justicia global


por Julieta Eme


Hasta hace pocos años, la filosofía política estaba dominada por las teorías de la justicia locales o “domésticas”, es decir, teorías de la justicia que pretendían responder a la pregunta de qué sociedad es justa o cuándo podemos decir que un orden institucional local o “doméstico” es justo. Ante esta pregunta, existen muchas respuestas, dependiendo del filósofo o la filósofa que responda. La respuesta contemporánea más significativa la dio John Rawls (1921-2002) en su libro Teoría de la Justicia, publicado en inglés en 1971, en el cual hace una defensa del Estado de bienestar.

En 1999, Rawls publicó otro libro, El derecho de gentes, que pretendía ocuparse de lo que ahora se llama justicia internacional o “global”. La justicia global, por oposición a la local o doméstica, pretende responder a la pregunta de qué orden institucional global es justo o cuándo podemos decir que un orden institucional global es justo. El filósofo más prominente en esta área de la filosofía política es Thomas Pogge (nacido en 1953). Lo que hace Pogge es señalar qué rasgos o factores de nuestro orden institucional global actual son injustos y argumentar por qué.

A pesar de ser un discípulo de Rawls, Pogge es muy crítico de la posición que asume este filósofo en el ámbito internacional. La pregunta que parece ser el puntapié inicial de los debates acerca de la justicia global es la siguiente: ¿qué es lo que hace que algunos países sean ricos y estables y otros sean pobres e inestables? De nuevo, ante esta pregunta, existen muchas respuestas, dependiendo del filósofo o la filósofa que responda. La respuesta de Rawls (que ciertamente ha dominado los debates sobre justicia global) es que lo que hace a algunos países ricos y a otros pobres es la calidad de sus instituciones y la calidad de sus habitantes. Rawls dice: “Creo que las causas y las formas de la riqueza de un pueblo radican en su cultura política y en las tradiciones religiosas, filosóficas y morales que sustentan la estructura básica de sus instituciones políticas y sociales, así como la laboriosidad y el talento cooperativo de sus gentes, fundados todos en sus instituciones políticas […]. Los elementos cruciales que establecen las diferencias son la cultura política, las virtudes políticas de la sociedad civil, y la probidad, laboriosidad y capacidad de innovación de sus miembros” (El derecho de gentes, Paidós, 127-128). Rawls nombra a Japón como ejemplo de un país con escasos recursos pero que sin embargo puede “hacerlo muy bien” y a la Argentina como ejemplo de un país con abundantes recursos pero que sin embargo puede “afrontar grandes dificultades”. Esta idea de Rawls acerca de que las causas de la pobreza de los países pobres son exclusivamente internas (vale decir, la calidad de sus habitantes y de sus instituciones) es denominada por Pogge como la “tesis de la causalidad puramente doméstica de la pobreza”. Frente a esta tesis, este último filósofo va a decir algo diferente. Sus ideas acerca de la justicia global están plasmadas fundamentalmente en su libro La pobreza en el mundo y los derechos humanos, publicado en inglés en 2002.


Lo que dice Pogge es lo siguiente: la pobreza no tiene causas domésticas exclusivamente. Si bien es verdad que la persistencia de la pobreza de los países pobres se debe a factores internos, tales como malos gobiernos, corrupción, etc., también es verdad que esos factores internos muchas veces están promovidos y alentados por factores externos, es decir, por rasgos de nuestro orden institucional global. Específicamente, Pogge señala cuatro rasgos de nuestro orden global que contribuyen a la persistencia de la pobreza y promueven malos gobiernos. Estos rasgos son: 1) las negociaciones inequitativas que se dan en la Organización Mundial del Comercio, 2) los tratados sobre derechos de propiedad intelectual (especialmente sobre patentes de medicamentos), 3) las externalidades negativas (como la contaminación, entre otras) que los países ricos imponen a los pobres y por las cuales no pagan nada y, por último, 4) los llamados “privilegios”: privilegios de recursos, de préstamos, de armas y de tratados. La idea de “privilegios” significa que los países ricos reconocen como gobernante de un país pobre a cualquier persona que ejerza efectivamente el poder, independientemente de que esa persona haya llegado al poder como consecuencia de una elección democrática o de un golpe de Estado o de que se preocupe por las necesidades de la población a la que gobierna. De este modo, los países ricos reconocen a estos gobernantes y dictadores el derecho a vender los recursos del país, el derecho a pedir dinero prestado, el derecho a comprar armas y el derecho a firmar tratados internacionales, contrayendo deberes y obligaciones. En un artículo que lleva el mismo título que su libro, Pogge dice: “Estos privilegios internacionales […] que nosotros [los países ricos] extendemos a tales gobernantes son bastante ventajosos para ellos, ya que los proveen con el dinero y las armas que necesitan para permanecer en el poder […]. Estos privilegios son también bastante convenientes para nosotros, ya que nos aseguran las importaciones de recursos desde los países pobres independientemente de quién gobierne o de qué tan mal lo haga. Pero estos privilegios tienen efectos devastadores para los pobres globales, ya que les permiten a los gobernantes corruptos oprimirlos, excluirlos de los beneficios de los recursos naturales de sus países y cargarlos con enormes deudas y onerosas obligaciones de tratados”. Al aumentar los beneficios de ejercer el poder, estos privilegios son un incentivo para los golpistas. Y si la democracia vuelve, los gobiernos democráticos deben asumir las deudas y las obligaciones contraídas por las dictaduras.

Además, a modo de impugnación del status quo, Pogge recuerda que la distribución actual de la riqueza está teñida de una historia violenta plagada de colonialismo, saqueos, matanzas, esclavitud y expropiación de recursos (principalmente por parte de Europa hacia el resto de los continentes).

Para ser breve, la tesis de Pogge es la siguiente: el orden institucional global actual daña a los pobres globales. Los daña porque es injusto. Y es injusto porque viola derechos que el mismo orden institucional global ha reconocido (por ejemplo, en la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948). Esto puede sonar muy obvio para nosotros, un país en desarrollo o del “tercer mundo”, pero no lo es tanto para los académicos del “primer mundo”. Y por más obvio que nos parezca, es necesario tener argumentos acerca de por qué las cosas son así como uno/a cree que son. Pogge ofrece algunos argumentos en el libro que mencioné más arriba. Estos argumentos han sido y son acaloradamente discutidos. (Una buena entrevista a este filósofo, en su última visita a la Argentina en 2010, puede leerse acá).

Decir que la pobreza de los países pobres no tiene exclusivamente causas internas no significa eximir a las instituciones o gobiernos locales de la responsabilidad por la persistencia de la pobreza. Más bien significa afirmar que tanto las elites políticas y económicas de los países ricos como las elites políticas y económicas de los países pobres contribuyen ambas a la persistencia de la pobreza en el mundo. Que la pobreza tenga causas externas, además de internas, no exime a los países pobres de hacer los cambios necesarios en sus políticas públicas. Del mismo modo, que la pobreza tenga causas internas, además de externas, no exime al orden institucional global de hacer los cambios necesarios, de modo que se vuelva un orden más justo. Acerca de cómo pueden lograrse estos cambios la respuesta no es mágica: presionando.

Otros filósofos afirman que las ideas de Pogge acerca de la justicia global no son factibles o que son impracticables. Afirman que para que estas ideas sean factibles, tienen que ser “realizables sin crear costos indebidos”. Y para estos autores, las modificaciones del orden institucional global que proponen las ideas de Pogge (esto es, la eliminación o corrección de los cuatro rasgos mencionados arriba) crean costos excesivos (presumiblemente para los países ricos). Esta crítica es inaceptable. Sería como si alguien dijera que las ideas abolicionistas no eran factibles porque las modificaciones que esas ideas proponían (la eliminación del sistema esclavista) creaban costos excesivos (para los dueños de los esclavos). Nadie aceptaría esto. La esclavitud estaba mal. El abolicionismo era correcto. Y más tarde o más temprano la esclavitud se abolió en todas las partes del mundo.

La justicia global no es impracticable. Lo que hay es falta de voluntad para practicarla.

martes 24 de enero de 2012

Conectar


Fotografía: Carlos Brigo

Magia

Buscando la canción del verano
me gusta más la versión que hizo Walk off the Earth que la original



Tengo la magia en mí
cada vez que toco una canción, se convierte en oro
el mundo entero sabe que tengo la magia en mí
cada vez que piso el suelo, la chicas quieren tomarse una foto conmigo
ahora todos quieren una explosión de magia.

Magia, magia, magia
tengo la magia en mí.

Estos trucos que estoy a punto de probar
te volarán la cabeza
Elige un verso, cualquier verso
voy a hipnotizar cada uno de tus sentidos
voy a necesitar un voluntario, ¿qué tal tú, con esos ojos?
ven aquí, párate derecho, no seas tímido
voy a hacerte dar un viaje, deja que tu mente hable
la gente trata de heredar esta habilidad
por eso me reclaman.

Incluso David Blaine tuvo que ir a tomar unas cuantas clases y,
veo a Mindfreak diciendo algo así como...
"qué pasa man, qué es lo que sucede"
que venga uno, vengan todos y vean el show esta noche
prepárense para sorprenderse, no verán Ghost ni Poltergeist
sé que no soy Pinocho, nunca dije una mentira
así que llámenme Mr. Magia, el que vuela en la Nube 9.

Tengo la magia en mí
cada vez que toco una canción, se convierte en oro
el mundo entero sabe que tengo la magia en mí
cada vez que piso el suelo, la chicas quieren tomarse una foto conmigo
ahora todos quieren una explosión de magia.

Magia, magia, magia
tengo la magia en mí.

Versión original:

lunes 23 de enero de 2012

Ondulaciones del océano

(Vladimir Kush, 2009)
Visuales XLV


por Liliana Piñeiro

La mesa está servida y el océano es un gran mantel, ondulado por el viento.

Mi apetito es insaciable, de tan humano. Están las nubes caprichosas, el azul inquieto, las montañas ariscas y un velero tímido como la luna. Algo falta, siempre, en el inventario de manjares.

domingo 22 de enero de 2012

Creo que son tonterías



Nocturno de princesa by Antonio Birabent on Grooveshark

Aquí estoy ahora esperando a nadie, esperando nada
y una coca-cola tan roja y helada
y en el aire suenan miles de palabras
pero destruiría todas las palabras
yo te sumergiría y te ahogaría
y en una mirada me comprenderías
o son tonterías?

Aquí estoy ahora en el Vip's de Princesa
y en aquella mesa hay varias duquesas
una rubia inglesa toma su hamburguesa
en la barra un tío toma su cerveza
la musica negra por los altavoces
y los camareros que tú ya conoces.

Y yo escribo y describo lo que voy mirando
los Beatles ya viejos mirando a la gente
hay mil flores de plástico, un disco fantástico
Drácula que mira a King Kong con ira
y el Che Guevara gira que te gira,
gira que te gira, gira, gira...

Y por la ventana casi ningún niño
tan sólo una escultura de duro aluminio
hay árabes franceses, tíos que parecen
hippies o burgueses
y un mundo borracho que va haciendo eses
que va haciendo eses
eses, eses...

Aquí estoy ahora esperando a nadie, esperando nada
y una coca-cola tan roja y helada
y en el aire suenan miles de palabras
pero destruiría todas las palabras
yo te sumergiría y te ahogaría
y en una mirada me comprenderías
o son tonterías?
creo que son tonterías.