jueves, 8 de enero de 2026

El mármol de Carrara, los excavadores y Miguel Ángel


por Lidia Ferrari

El último día de 2025 visitamos la Strada del Marmo de Carrara. De lejos, se veían blancas montañas como nevadas. Al irnos acercando los edificios las ocultaban hasta que, de repente, se abrían en su imponencia, como si cayeran sobre nosotros. Desde tiempos romanos se le ha robado a esas montañas su tesoro, el mármol blanco. Admiramos las obras de arte de Miguel Angel pero ignoramos el artificio de la extracción de su materia. Llegamos al pequeño borgo vecino a las canteras, famoso por el Lardo di Colonnata. Se trata de una manteca o grasa de cerdo que se aloja durante meses en cuencos de mármol con sal y hierbas aromáticas. Una receta que perdura desde tiempos romanos. Alimento pobre pero muy calórico para la pesada tarea de los excavadores. El mármol y el lardo no lograron impedir que sus artífices, los trabajadores, fueran los olvidados de esta historia. 

Cuando ascendemos a la pequeña plaza de la iglesia de Colonnata nos golpea el paisaje de la montaña. No eran cimas nevadas: la blancura del mármol nos había engañado. Han construido un monumento al excavador. Un enorme ‘cavatore’ abre sus brazos hacia las canteras. A sus pies un pesebre navideño nos distrae de otro monumento, un gran bloque de mármol donde están esculpidas escenas de la durísima tarea. Emociona no sólo la belleza de su factura sino lo que nos muestra. El trabajo y esfuerzo de vidas humanas para robarle el tesoro a la montaña. 





Miguel Ángel vino varias veces a Carrara a elegir sus mármoles y pasó meses conociendo los secretos de esa dura materia con los excavadores. En este día de fiesta, la montaña, desierta de trabajadores, muestra grandes maquinarias que seguramente alivian la tarea. Hasta no hace mucho ese durísimo trabajo se realizaba con palas y picos por diestras y ásperas manos. El bloque de mármol que casi nadie mira nos lo muestra. No puedo dejar de mirarlas. 

Admiramos la Piedad de Miguel Angel y la emoción que nos despierta hace a la gloria universal de su creador. Tenía apenas 22 años cuando le fue encargado una obra sobre la piedad cristiana. La obra maestra de Miguel Ángel le dio renombre inmediatamente, porque abandonaba pasados estilos rígidos de la escena. No hace mucho se ha descubierto que esa escena ha sido representada artísticamente desde hace milenios: la escena de una madre que acuna en sus brazos al hijo que le han matado. 







Me demoro en las pequeñas escenas que exponen una dimensión ‘real’ del arte: la extracción de una materia prima imprescindible para que otro arte florezca: la escultura. Colonnata -el lugar donde vivían los excavadores- no olvida a quienes con cuyo artesanado supieron conocer y dominar a esa valiosa roca. 

Freud ilustra la diferencia entre la técnica de sugestión hipnótica y la del análisis con las fórmulas de Leonardo da Vinci “per via di porre”: la pintura que pone material sobre material (hipnosis) y “per via di levare”: la escultura que talla, saca material para encontrar la forma (psicoanálisis). Hay quienes dicen que la escultura extrae lo que ya está ahí en la piedra. Una forma del escuchar analítico de lo que emerge en forma de síntomas, como vetas y filones de lo inconsciente. ¿Será debido a eso que Miguel Angel pasaba buena parte del tiempo en las canteras eligiendo el mármol, escuchando sus estrías, sus surcos, sus hendiduras? 









Venezuela pero también Argentina

"El futuro nos viene a buscar"

La x de la voluntad imperial despejémosla del análisis: sabemos que ellos están en eso, lo dicen ellos mismos sin tener que interpretarlos. Sabemos que están haciendo pruebas experimentales para meterse en el territorio de lo que ellos ya llaman "Su Hemismerio". Eso no presenta dudas porque es explícito. Tampoco me parece relevante discutir acerca de la supuesta traición de la cúpula bolivariana. Es evidente que al menos una parte traicionó, no sabemos quiénes, pero para llegar, secuestrar a Maduro y que en estos días reine una aparente calma, con una ambigüedad total acerca de si negocian o no, de si USA va a volver a atacar o no, un sector de la elite venezolana tiene que haber defeccionado. Vemos que Trump prefiere mantener tanto cuanto sea posible al actual esquema de poder venezolano, porque evalúa que forzar un cambio de régimen que les saldría más costoso. Todo esto es evidencia. No vale discutir más sobre si lo que ellos hacen está bien o si lo que hace el gobierno bolivariano está bien. Pensemos lo que pensemos, eso va a seguir adelante. No hubo hasta el momento un escenario de derribar al bolivarianismo e imponer a la oposicion conocida, sino negociar con los que están para saquearles el petróleo. Si esto no nos gusta, nuestra opinión no incide en nada ni cambia la evidencia. 

El futuro

De parte del gobierno y el pueblo venezolano, despues de la incursión yanqui, no hay una escenario de resistencia sino de confusión negociada, con los buques yanquis llevándose el petróleo. No creo que tenga sentido inflamar una retórica de resistencia heroica porque no es lo que está pasando. El fondo del asunto, para nosotros, no es entrarnos ni en la voracidad imperial yanqui ni en el heroísmo o la traicion bolivariana. Descontando que el imperio quiere meterse en Sudamérica y tantean qué va pasar con la reacción internacional y con el pueblo y ejército venezolanos, nada de eso puede ser modificado por nuestros debates. ¿Qué es lo que tenemos que pensar, un dilema que puede estar en nuestras manos? 

Ha habido más de una década de pérdida de legitimidad de la revolución bolivariana. No por lo que pasó esta semana, sino por lo que no pasó o pasó desde la muerte de Chavez. Lo que vemos es que nos resulta difícil, más allá del repudio a la intervención yanqui, salir a defender una situación que ni siquiera sabemos cuál es. ¿Defender a Maduro por considerarlo un compañero revolucionario? ¿Reivindicar a la cúpula que se quedó al mando y negocia la entrega del petróleo? ¿Apoyar una resistencia popular que todavía no existe? Creo que la revolución bolivariana se vació porque no resolvió cómo renovar su legitimidad popular. Una revolución no se establece de una vez y para siempre, por más que se la invoque diariamente. Las elecciones que hicieron no sabemos cómo salieron. Los yanquis tampoco prometen hacer elecciones ni entregarle el poder a la "oposición" conocida (Machado, etc.). A los millones de venezolanos que se fueron del país no creo que tengamos que salir a denostarlos, incluso los cientos de miles que están en Argentina. No es hora ni somos nosotros los señalados para empezar una neoxenofobia anti "veleca". Por más que la posición de los inmigrantes nos resulte ideológicamente criticable, no es nuestro rol debatir con ellos sobre Venezuela, porque ellos tienen que debatir Venezuela con sus compatriotas y la actual situación hace que no haya un marco donde los venezolanos puedan discutir su destino. 

El dato más impresionante es que hoy, ni los que apoyan la republica bolivariana, ni los millones que se fueron ni los que se quedan en silencio, tan dispuestos a seguir bajo el bolivarianismo, adpatarse a ser un protectorado yanqui o cualquier otra cosa, ninguno de esos sectores tiene nadie que lo represente. La ruptura del vínculo de representación política es la condición de posiblidad para que USA entre sin ningín tipo de resistencia y que ese pueblo silencioso se someta a lo que sea que le hagan. 

Esta es un alerta para nosotros. Lo que pasó en octubre en Argentina tiene total relación. Trump no tuvo que bombardear Argentina para disciplinarnos. Con un par de tuits lo logró y el pueblo mismo lo votó, dando vuelta una elección que pocos días antes parecía perdida para ellos. Como está Milei y nada más aparece como oposición con un proyecto firme, Trump por ahora no necesita bombardearnos. Amenaza con la muerte de Argentina y gana la elección. Milei sigue avanzando con sus reformas. ¿Encontramos la manera de pararlo? Ni ahí. Aunque haga todo mal, aunque se vea en problemas para pagar los vencimientos, no estamos en condiciones de cambiar el rumbo de la situación por el momento. ¿Hasta cuándo? No tengo idea. 

Lo que pasa es que así como nos resulta difícil ponernos en una posición ilusoria de "apoyo al heroico pueblo venezolano y a sus granes líderes" porque eso no existe y en todos estos años la confianza en ese proyecto se deterioró, ahora Argentina corre el peligro de ver cómo agonizan todos nuestros proyectos, c+omo nos quedamos atrapados en una profunda crisis de representación, sin poder resolver la cuestión del liderazgo popular, viendo cómo el fascismo va imponiendo su campaña de destrucción de nuestros lazos sociales. Lo que pasa en Venezuela y el riesgo de que eso se termine consolidándose también en Argentina, es que la derecha avanza porque los proyectos populares se oxidan, se corroen, entran en un estado de aislamiento y vaciamiento de nuestras banderas. La derecha es letal, pero tiene un proyecto. Nosotros no tenemos nignuno por el momento: ese es el caldo de cultivo del protectorado. 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Nuestro Internacionalismo Realmente Existente

Salió la Internacional Cinéfila 2025


Al fin acaba de salir la Internacional Cinéfila impulsada titánica y amorosamente por Roger Koza. Son no sé cuantos, ¿cientos? los entusiastas del cine de todos los continentes que cada vez concretan ese aleph inabarcable, "un montaje caleidoscópico de las películas que se han estrenado en el año en curso construido gracias a la participación de críticos, programadores y cineastas de diversos países", "como si cada uno fuera un ojo de la mosca".

La lista que sale es así de babélica, llena de promesas quizá algún día realizables, ver aquellos títulos que incluso se escriben con signos indescifrables pero cuya descripción amorosa de algunos de los corresponsales convocados de todas partes del orbe avivan un fuerte anhelo de lanzarse a la salvaje lejanía.

Cumpliendo con mi parte de ojo de mosca, a medida que fueron pasando los años en que fui convocado por Roger a participar (creo haber estado desde el principio, hace ya 15 años) me animé a mirar hacia algunos rincones en los que presumiblemente ninguno de los otros cinéfilos mundiales iba a reparar, con la esperanza de que alguien que me lea vaya a buscar "aquella" joya desapercibida. 

La IC está compuesta así de una pluralidad que no se replica en ninguna otra lista de cine que yo conozca, porque se valoran las películas más mencionadas tanto como las que tienen una sola mención. Invito a quienes esto leen que pasen un rato por el link que dejo. No es posible leerlo todo de un tirón, porque lleva varias horas, y son tantos los títulos y los entusiasmos compartidos que si uno no lo va leyendo de a poco, puede marearse. Acá solo dejo lo que son mi lista y mis razones, más acesibles a un cinéfilo argentino, por lo que desde ya invito a que consideren buscar alguna de estas, si es que aún no las vieron (todo lo mucho demás, en el blog de RK):

MI LISTA

Películas del año:

El príncipe de Nanawa (Clarisa Navas)

La majestad de la obra se funda sobre una doble decisión, la de la cineasta y su protagonista, Ángel Stegmayer, a quien se le acredita su co-autoría. La decisión de sostener un vínculo entre ambos que fue propiciado por una contingencia ocurrida en un territorio de frontera, pero que se vuelve necesidad a la luz de la obra: una historia de amor a lo largo de diez años decisivos en el crecimiento de Ángel, de niño a adulto y padre. La riqueza de la experiencia es imposible de resumir en pocas palabras pero quiero decir que la película es también una meditación en acto acerca del tiempo como sustancia del cine.

SINFON14 REMIX (Raúl Perrone)

Otra doble decisión bendita, la de Perrone al invitar al gran Edgardo Cozarinsky a encarnar a un aristócrata decadente que emprende un trip desaforado y la de Cozarinsky que se entrega con confianza incondicional al arte del Perro. SINFON14 es la hermosura que se podía esperar del encuentro de dos maestros aún secretos del cine contemporáneo.

Presente continuo (Ulises Rosell) 

Una vez más, una doble decisión sostiene una película formidable: la actriz Valentina Bassi es la madre y el cineasta Ulises Rosell el padre de Lisandro, un joven autista en la Argentina posthumana. Trato de recordar otra película sostenida en el triángulo más arquetípico. El título nombra lo esencial: se trata del presente continuo en que existe Lisandro, que constituye un reto para el cine más convencional, al abstenerse de las más comunes tentaciones de dramatizar, representar o manipular identificaciones. Así se plasma una obra que de tan íntima se vuelve gran política. El amor de la madre y el hijo es la fortaleza desde la que se enfrenta la ofensa cotidiana que perpetra el régimen de Milei. Por eso Rosell logra filmar como nadie el presente continuo de nuestra penuria social.

The Mastermind (Kelly Reichardt) 

Ella es desde hace años la narradora de la Norteamérica macillada, con sus personajes opacos y desvalidos como el que aquí encarna Josh O’Connor, un ladrón de poquísima monta, padre y esposo fallado, en medio de una historia que lo desconoce y que él tampoco comprende. Reichardt pinta el cuadro con colores cenicientos y se abstiene de adjetivar. Su cine mira hacia un lugar que la industria de la distracción esquiva.

Nuit obscure – «Ain’t I a Child? (Sylvain George) 

París es un territorio venerable para el cine pero nadie lo ha filma tan desolado como Sylvain George. Las noches más oscuras, los días destemplados y un desamparo terminal que es habitado por un grupo de muchachos inmigrantes africanos que llegaron a la ciudad luz con la ilusión de encontrar el cobijo para sus vidas que Europa les negará definitivamente. El lugar y los habitantes que George filma, la severidad y la delicadeza con que lo hace enfrentan a esta época con lo que por todos los medios se procura invisibilizar. Seul le cinéma, diría Godard.

Película argentina del año:

Los ríos (Gustavo Fontán) 

La mesa de edición de Fontán es el taller en el que el cine contemporáneo experimenta sus posibilidades inexploradas. El río en su perpetuo fluir, antes que cualquier metáfora, es el espejo que refleja la luz que imprime la película -en sus diversas variaciones- que Fontán filma (porque él es de los que todavía filman, no “graba”, como ya empiezan a decir algunos críticos). Que será del cine sin estos trabajadores tan tenaces y silenciosos.

Actores del año

Josh O’Connor, por el pequeño ladrón introvertido que encarna en The Mastermind, de una insignificancia social y entumecimiento emocional que habita la galería de la masculinidad herida, poblada de otros varones cuyos deseos se desencuentran en el mundo, desde su deslumbrante irrupción como el campesino alzado de God’s Own Country (2017), pero también las variantes que encarnó en Challengers o incluso como el fallido aspirante a monarca de la serie The Crown. O’Connor irradia como ningún otro el erotismo de los hombres minúsculos que son la contracara del matón farsesco ante el que hoy el mundo se arrodilla: Trump, Milei…

Ex aequo:

Edgardo Cozarinsky

No puedo dejar de destacar como el gran actor del año a Edgardo Cozarinsky, por su aparición póstuma en SINFON14 REMIX. Cozarinsky es alguien demasiado importante para el cine argentino desde su labor crítica en los 60, sus obras vanguardistas de los 70, la creación de un estilo de documental de intriga en su etapa francesa y su hermosa obra narrativa. Es junto con Perrone uno de los maestros secretos y no suficientemente reconocidos del cine argentino actual. Pero faltaba que Perrone lo convocara para encarnar al Marqués de Sade en SINFON14 para que también se revelara como un actor exquisito, de mirada melancólica y un decir sereno y sabio. La complicidad entre ambos artistas permite ese momento mágico en el que la ficción se quiebra y el actor y el cineasta se juntan a pensar sobre el oficio de actuar en el cine. Son demasiadas las capas de sentido que se condensan en esos preciosos minutos como para no hacernos sentir agraciados por contemplarlos.

martes, 30 de diciembre de 2025

Alguien sabe algo

Dice Lucrecia Martel:

"Y la tecnología nunca fue sólo un subproducto de la ciencia, sino una manifestación material de la concentración de capital en gigantescas compañías que funcionan como Estados planetarios, a cuyos dueños conocemos más que a los presidentes de otras naciones. Contracción del espacio vital y expansión asombrosa del capital concentrado: la idea misma de nación parece diluirse.

"Tienen que “alimentar” las redes: ahí ya te das cuenta de que la red es un ser vivo. Ya dejó de ser una red social, es un organismo que le está consumiendo el tiempo a la gente desde todo punto de vista. Pero lo que digo es que la velocidad de la historia se aceleró tanto, y te digo en los últimos 10 años la aceleración es para mí increíblemente mayor. Y esa aceleración es muy difícil para nuestros organismos; no sé si llegan a modificar nuestros organismos, pero para nosotros es muy difícil ir a esa velocidad de sustitución. Y hay una tristeza y una angustia y algo que requiere de ideas, no de ocurrencias. Y eso es lo que yo veo que está difícil de manejar. Ese ánimo, ese sentimiento que es mucho más orgánico. Que te hace levantarte a la mañana con dificultad, sin mucha esperanza. Y que no es ni este gobierno ni el otro gobierno ni la futura guerra".

Nota de laotra21: Terminar 2025 con una buena noticia. En un ambiente enrarecido por voces que nos invitan a desertar, a acomodarse a la realidad con un gesto pseudo-desobediente, que modulan variaciones de su fracaso como si fuera el de todos -"nadie sabe nada" dicen con mirada vidriosa- hay por lo menos una mujer, y es cineasta, que está pensando en afinar las palabras y prepararnos para una tarea.

Estas ideas las expresa Lucrecia en una entrevista reciente a Infobae, a propósito del libro que acaba de publicar, "Un destino común".

Gracias a @pedrog7274 quien me resaltó estos párrafos.