miércoles, 1 de julio de 2015

Debate en La Tribu


Hoy miércoles un debate con todas las voces.
El 1º de julio a las 19hs ‪#‎LaTribuDebate‬ de cara a las elecciones de la Ciudad.
Las fuerzas políticas que superaron las ‪#‎PASO‬ debaten en Lambaré 873.

Participan:
Andrea Conde / Frente para la Victoria 
Paula Villalba / PRO

Habrá presencias de movimientos sociales y la vecindad que harán preguntas a las fuerzas políticas presentes.
Se transmite por la FM 88.7 y por http://fmlatribu.com/radio/hd/

martes, 30 de junio de 2015

Las pistas

¿Está surgiendo una nueva crítica? Una conversación sobre cine y críticas con los integrantes de Las Pistas y el director de La Salada, para escuchar clickeando acá

P'tit Quinquin

Las películas no nacen iguales y libres, por más bello que suene el epigrama de Bazin. El responde en ello a la tradición de la modernidad francesa que abstrae las condiciones y las determinaciones específicas de la producción cinematográfica. Las películas pueden conquistar su libertad cuando son capaces de trascender sus condicionamientos iniciales y también dirimir el problema que como obras cinematográficas más les atañe: la variación de los puntos de vista. Pero sucede que el bello y falso epigrama de Bazin ha sido adoptado como base infundada por la crítica cinematográfica post-cahierista, que hace esfuerzos por esquivar la consideración de estas determinaciones y condicionamientos y finge que los objetos de su crítica nacen iguales y libres. Y eso a los críticos (a una mayoría de ellos, hay excepciones, por supuesto) les permite simular su propia libertad e igualdad, cuando en realidad están lejos de ser libres, porque responden a una asignación disciplinaria atada a una serie de límites. Los límites que gran parte de ellos esquiva pensar en su praxis son, por un lado, su dependencia del dispositivo de producción cinematográfico (desde dónde escribo sobre cine, quién me lo demanda, qué enfoques tengo que evitar para ser aceptado como parte del campo crítico, qué debo callar al hablar sobre las películas, qué normas debo satisfacer para ser leído como crítico); y por el otro la rutinaria simulación de una abstracta igualdad entre, para poner algunos ejemplos cercanos, películas como El estudiante, La patota, La Salada, Cuerpo de letra, Hors Satan o P'tit Quinquin, presunción de igualdad que evita el arduo problema de la variabilidad de los puntos de vista.

Definitivamente ni las películas ni los críticos nacen iguales y libres.

Alrededor de este asunto giró, sin haber sido del todo explicitado, la conversación sobre cine que tuvimos el último domingo en La otra.--radio, en la que participaron los cineastas Juan Martín Hsu y Martín Farina, los críticos Lucía Salas y Lautaro García Candela, y quien esto escribe. La conversación se puede escuchar acá.

La Salada

Uno de los mayores condicionamientos de la crítica hegemónica, al que están atados tanto los que escriben en los grandes medios como muchos de los que lo hacen vocacionalmente en un pequeño blog replicando el mismo modelo, es dar por sentado que existe una autonomía de lo cinematográfico que les permitiría hablar estéticamente o genéricamente del virtuosismo de un plano secuencia, de la extraordinaria composición del personaje que realiza una actriz, de los estilos o los temas recurrentes de un autor o de la visibilidad de que goza una película cuando se lanza al mercado respaldada por un dispositivo mediático-industrial, desligando estos asuntos del punto de vista de clase, generacional, nacional o las condiciones de  producción que toda película pone en juego. Los críticos no suelen hablar de estas cosas, porque dicen hablar de cine.

Si comentan Dark Zero Thirty, El Francotirador, La Patota o La Salada, esquivan tomarse en serio la política que aflora en esos films, y prefieren ceñir su discurso al montaje trepidante, a las constantes temáticas, a la calidad de fotografía, al género de las películas o a codificar las huellas estilísticas más obvias que un director suele plantar en la superficie de sus películas; incluso, en un país culturalmente colonizado como el nuestro, el crítico no muchas veces puede asumir su propia dependencia de la recepción que toda película trae desde el mercado internacional, ya sea desde el mainstream como desde el circuito de los festivales. Las películas no se estrenan iguales y libres cuando una aparece con 70 copias y viene con el espaldarazo de Francia que cuando se estrena con una copia en el Espacio INCAA en horarios inaccesibles y sin publicidad. Estos condicionamientos no suelen ser tenidos en cuenta por la crítica establecida a pesar de que siempre dejan huellas sobre la película misma, sobre su forma y sobre el tratamiento de su asunto. Y la determinan casi siempre con más potencia que una postulada voluntad autoral. Entonces, la crítica hegemónica puede hablar del estilo "de" Bigelow o "de" Eastwood o "de" Mitre desconociendo totalmente el problema de la variación de las perspectivas que hace posible estas películas. O directamente no hablar nada de Cuerpo de letra o de La Salada porque quedan afuera del radar de sus rutinas profesionales.  No es que todos estén obligados a hablar de todo con esta perspectiva que señalo, sino que resulta notable que la mayoría hable de lo mismo, de lo que impera en la agenda que nadie se pregunta quién establece, y esa mayoría naturaliza esta falta, bajo el paraguas protector de la suposición de la autonomía cinematográfica. "Yo habló de pelis, no me vengas con tanta ideología".

Hay una confusión crucial entre dos conceptos que la crítica hegemónica toma como sinónimos y no lo son: los de autonomía y de especificidad cinematográfica. La experiencia cinematográfica es específica, esto significa, abre la experiencia del mundo de modos que ningún otro hacer humano puede lograr; pero no es autónoma, es decir, como a cualquier otra producción cultural no le resulta posible darse sus propias normas como si estuvieran desligadas del mundo. "Hablo de cine" desconoce esta diferencia crucial. Por eso puede comentar películas con una posición política o de clase totalmente explícita y ni siquiera preguntarse por la perspectiva de su autor, por las huellas que esta perspectiva deja inexorablemente sobre la obra.

Todo esto no fue desarrollado en la charla del domingo,  pero es el problema que sobrevolaba nuestra charla y que yo sólo pude detectar después de terminado el programa, cuando lo volví a escuchar y seguí pensando alrededor de qué círculo nos movíamos.


Limitarse a determinar si el plano secuencia inicial de La Patota es virtuoso, si Mitre es buen dialoguista, engancharse en disquisiciones sobre el "enigma" de las decisiones de Paulina o sobre la operación de filmar dos veces el acto de la violación, interpretar el travelling final de la protagonista alejándose de vaya a saber qué como un signo de libertad (!) o de emancipación de género (!!!), como si todos estos detalles pudieran evaluarse sin referencia al punto de vista implícito de la obra, estas escaramuzas son el resultado de la incapacidad de la crítica para cuestionar el postulado baziniano de la egalité y la liberté de películas y críticas.

De todos modos, quiero repetir algo que dije en un momento de la charla del domingo: tengo la sensación de que en los últimos años algo se movió en la crítica cinematográfica argentina en lo que va desde la canonización casi instantánea y unánime de la que hace pocos años gozó El estudiante hasta el debate lleno de matices y tensiones que generó La Patota, a pesar de los pergaminos de Cannes. Algunos de los objetores de ambas películas son los mismos, pero la capacidad de escuchar estas objeciones y de problematizar su recepción ha sido muy distinta ahora en el campo de la crítica. ¿Es que sin darnos cuenta está surgiendo una nueva crítica?

La charla completa la pueden escuchar clickeando acá.

lunes, 29 de junio de 2015

Luces y sombras de la economía argentina: tensiones del dolar, fortaleza de las reservas, aumento del consumo, caída del saldo de la balanza comercial, mayor equidad....

Una conversación con el economista Federico Kucher, que se puede escuchar clickeando acá



- Hubo en estas últimas semanas algún intento de provocar una corrida cambiaria, pero la respuesta del equipo económico, con medidas coordinadas entre el Ministerio de Economía y el Banco Central, fue bastante rápida y el dólar paralelo en los últimos días empezó a bajar. Dos medidas centrales lograron desalentar las expectativas de un aumento brusco del dólar. Una fue tratar de bajar el dólar contado con liquidación, el dólar "Bolsa" a través del cual el sector privado intenta fugar de manera legal. El valor del "contado con liqui" tiene un impacto directo sobre el paralelo. La otra medida fue liberar dólares para la importación, lo que demuestra que el Banco Central tiene las divisas necesarias para contener cualquier intento de corrida cambiaria. Hoy las reservas se ubican en un nivel cercano a los 34 millones de dólares, mientras el año pasado a esta altura del año, cuando se hacía sentir la presión del conflicto con los fondos buitres, las reservas estaban en 29 mil. 

Pero las reservas hoy no suben por causas estructurales, no suben porque Argentina tenga un superávit del comercio, ni porque exporte más de lo que importa, sino que lo hacen por una estrategia financiera del gobierno: la de ingresar divisas a la economía, como el Swap acordado con China; o suben por la colocación de nueva deuda en moneda extranjera, o porque YPF sale a tomar crédito; movimientos que fortalecen la posición de reservas internacionales que tiene el BCRA. Esto también muestra la debilidad estructural que tiene la economía argentina para recibir dólares a través del comercio. El actual saldo de la balanza comercial (entre lo que el país exporta y lo que importa) es de aproximadamente 150 millones de dólares por mes, que es casi un tercio de lo que ingresaba el año pasado. Argentina tiene un nivel de consumo alto mientras que el saldo de la balanza comercial cada vez se achica más, dado que no logra incrementar el nivel de exportaciones. El contexto mundial presenta una brutal desaceleración del comercio y Argentina encuentra dificultades para poder vender su producción a otros países. El ejemplo más evidente es la industria automotriz, que vende el 80 % de los autos a Brasil, país cuya economía tiene perspectivas de caída del producto bruto del 1,5 % y por lo tanto le demanda menos autos a Argentina. En el caso de las economías regionales del país, también se produjo una dificultad para la exportación de productos frutihortícolas como las peras y las manzanas, ya que Rusia, uno de nuestros competidores más fuertes en esta producción, llevó a cabo una devaluación del 70 % que les dio una ventaja competitiva en términos cambiarios y complicó la venta de nuestros productos. La propuesta típica de los economistas ortodoxos es que, para atacar un conflicto de las economías regionales como estos, hay que devaluar. Pero no tiene sentido tomar una medida general como es la devaluación para resolver problemas particulares. Lo que sí se pueden dar son incentivos fiscales para los productores de este ramo, que de hecho se están dando. También se encaran negociaciones bilaterales con Brasil para mantener y reforzar la cantidad de autos que se venden.

- El coeficiente de Gini, indicador que se acerca a cero en la medida que la equidad de los ingresos de la población mejora, se ubicó en 0,364 puntos en el primer trimestre de este año, cuando era de 0,367 en el mismo período de 2014 y de 0,372 en 2013. El 10 % de los individuos de mayores ingresos declararon una remuneración mensual promedio de 13.000 pesos, mientras que el 10 % de los que menos ganaron declararon entradas en promedio de 2000 pesos. La diferencia de ingresos entre pobres y ricos fue de 6,5 veces, cuando en el primer trimestre del año pasado era de 6,7 veces y de 8 veces en 2013. La cifra de 0,364 puntos marcó el nivel más bajo de la serie (es decir: de un aumento de la equidad en los ingresos de la población), serie que empieza a medirse en el primer trimestre de 2003. (Ver completo acá).

- Estas son las luces y sombras de una economía reactivada, ya lejos de las recetas de ajuste perpetuo que durante varias décadas aplicaron los ministros de economía ortodoxos, que desembocaron en la fenomenal crisis de 2001. Por una situación parecida a la nuestra hacia comienzos de siglo están atravesando ahora algunas economías como las de España, Portugal o Grecia. En estas horas es Grecia la que está en la mira del mundo. La perspectiva de lograr un acuerdo con las pretensiones ajustadoras de la Eurozona y del FMI llegó a un punto muerto: Grecia convocó a un referendum para dentro de pocos días, donde se le pide al pueblo que manifieste su aceptación o rechazo a nuevos planes de ajuste; también decretó un feriado cambiario, un corralito similar al aplicado en Argentina a fines del gobierno de De La Rúa, aunque la dirección política del gobierno griego apunta a lo contrario que lo que proponía la Alianza en Argentina: no ajustar más, sino lograr reactivar la economía saliendo del círculo vicioso de la "austeridad". Estos son problemas muy distintos a los que hoy afronta la economía argentina.

La doctora en economía Bibiana Medialdea García, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, que hace pocos días expuso en uno de los paneles centrales del seminario sobre crisis mundial organizado por el Cefidar, declaró: "En los últimos años los españoles nos convertimos en alumnos ejemplares de los mandatos de ajuste de la troika. Pero ahora se abre la puerta para un cambio político que permita un manejo alternativo de la crisis. Las experiencias de países de Latinoamérica se observan con fuerte entusiasmo para encarar este desafío. El estallido de la crisis financiera global produjo un impacto brutal para la economía española. La primera variable macroeconómica en reducirse fue la inversión, luego el empleo y finalmente el consumo. Esto generó una verdadera espiral perversa resintiendo en nuevas rondas la inversión, la ocupación y el nivel de demanda interna. El nivel de desempleo asciende al 24 por ciento y la desocupación juvenil se encuentra en cifras del 55 por ciento. Existe un enorme hartazgo de la sociedad española. La población alcanzó la conciencia necesaria para criticar las políticas de austeridad”. (Ver completo acá)

Qué noche kirchnerista de mierda




En la capital de Tierra del Fuego, el ex concejal Walter Vuoto recuperó a manos del peronismo el gobierno. Luego de 30 años, el PJ se adueñó de las 3 ciudades y de la provincia. Con el total de las mesas escrutadas Walter Vuotodel Frente Para la Victoria 22.51 por ciento superó a Héctor Stefani del PRO que lo siguió con el 18.43 por ciento. (Completo acá)

domingo, 28 de junio de 2015

La campaña de Lousteau está financiada por la mafia de Ciencias Económicas que vació el Hospital de Clínicas: Graciela Ocaña no lo denuncia


Vale la pena difundir el video de esta investigación realizada por el periodista Alejandro Bercovich. Porque la información que proporciona acerca de las fuentes del financiamiento de la campaña de Martín Lousteau no encontró eco en los grandes diarios de la derecha. La campaña de Lousteau cuesta millones de pesos que salen del vaciamiento del Hospital de Clínicas. "La UBA -dice Bercovich- es el botín. Un grupo de dirigentes se lo viene repartiendo desde hace 20 años con testaferros, empresas fantasmas, remedios e insumos que no llegan. De esta forma fue vaciado el Hospital de Clínicas. El grupo ahora tiene un candidato a Jefe de Gobierno de la ciudad que gasta millones en su campaña". Si esta grave denuncia rozara a algún dirigente del kirchnerismo, sería tapa de La Nación y Clarín durante varios días. Las cámaras de Lanata y Telenoche recorrerían interminablemente los pasillos decadentes del Clínicas. Pero el beneficiario del vaciamiento, Martín Lousteau, es parte de la alianza opositora; entonces estas graves denuncias son directamente silenciadas en estos medios. Muchos porteños simplemente no saben qué personajes ominosos apoyan a Lousteau, así como desconocen las consecuencias que sus desfalcos tienen sobre un hospital público. Graciela Ocaña, denunciadora serial que comparte el espacio político de Lousteau apoyado por la mafia nosiglista de la Facultad de Ciencias Económicas, guarda en este caso un pesado silencio. A la "Hormiguita" le va a costar, con esta omisión cómplice, seguir sosteniendo su imagen de luchadora contra la corrupción, porque está asociada a grandes corruptos.



"Estamos hablando -dice Alejandro Bercovich-de un entramado contable digno de un orfebre de la contabilidad creativa. Todo para derivar fondos públicos de la Universidad de Buenos Aires hacia negocios privados que terminan insertos en la política nacional y en este caso en la elección porteña. (...) ¿Cómo se conectan la corrupción en la UBA y el vaciamiento del Hospital de Clínicas con el diputado que quiere gobernar la ciudad con el apoyo de las fracciones menos transparentes del radicalismo, como las que orientan el histórico operador radical Enrique "Coti" Nosiglia, el presidente de la UCR porteña y actual Secretario de Hacienda de la UBA Emiliano Yacobitti, (...) y José Luis Giusti, que fue hasta hace dos meses decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y tuvo que renunciar a su cargo envuelto en un escándalo, luego de que su mujer lo denunciara por violencia de género, lesiones y presunto enriquecimiento ilícito. Antes de llegar a decano, Giusti fue Secretario de Hacienda de la UBA; también fue candidato a legislador por el PRO, pero cuando no entró a la legislatura se refugió de nuevo en la UBA con su amigo Yacobitti. (...) Giusti es un engranaje clave de esta maquinaria montada por funcionarios de la UBA para hacer negocios con la propia UBA. Es socio de Yacobitti y del ex-director de Asistencia Técnica y Pasantías de Ciencias Económicas, Gastón Ricardo, en media docena de empresas. Esas empresas son a su vez accionistas de otras, como se suele hacer cuando se quiere ocultar a los verdaderos dueños. El epicentro de los negocios es el Hospital de Clínicas [dependiente de la UBA]. (...) Yacobitti es uno de los principales impulsores de la candidatura de Martín Lousteau. Su nivel de vida no es compatible con el de un docente universitario".

Gabriel Beati, Enfermero Jefe del Hospital de Clínicas, dice: "El Hospital está en un estado calamitoso, que se viene acentuando tras muchos años de abandono de las distintas gestiones que gobernaron la UBA y en estos últimos dos años se ha profundizado. Encontramos un hospital arrasado, con asensores que no funcionan, con falta de insumos, con la cocina en un lugar que no debería estar, con falta de higiene. Esta semana nos faltaron guantes, camisolines, jeringas, antisépticos, toallas. El laboratorio Medipack es uno de los proveedores del Clínicas, junto con un abanico de otros laboratorios y droguerías. Yo estimo que el Hospital tiene tantos proveedores porque ,al ser un deudor moroso, llega un momento en que el proveedor no te quiere entregar".


Y Alejandro Bercovich agrega: "Medipack es una sociedad vinculada a directivos de la UBA: a Emiliano Yacobitti, José Luis Giusti y Gastón Ricardo, entre otros".

Beati responde: "Sí, nos enteramos que el [ex] decano de Económicas tenía una vinculación con una de las droguerías que proveen al Clínicas, que se caracterizan por los sobreprecios que le facturan al Hospital. Entre los trabajadores de Farmacia es muy común escuchar que un insumo se paga en el Clínicas diez veces más caro de lo que sale en el mercado".

Dice Bercovich: "La droguería Medipack, uno de los proveedores que le facturan montos millonarios al Clínicas, es propiedad de Gastón Ricardo, de otros directivos de la UBA y de testaferros de ellos. Los fondos que destinan estos directivos a comprarse medicamentos en sus propias droguerías son los que le faltan al Clínicas para funcionar en niveles elementales de dignidad. Lo mismo pasa en el Instituto Oncológico Ángel Roffo, también dependiente de la UBA".

Para cualquiera que haya visto, leído o escuchado las notas de Alejandro Bercovich queda claro que no se trata de un simpatizante del kirchnerismo. En su labor periodística es muy incisivo cuando le toca entrevistar a funcionarios kirchneristas. Su investigación está exenta de toda sospecha de ser una operación tendiente a favorecer al oficialismo. Si Bercovich conoce en detalle la trama de negociados que desde la Facultad de Económicas vació al Hospital de Clínicas es porque él mismo es docente de esta facultad. Al día siguiente de realizar su denuncia periodística, Bercovich fue amenazado por Juan Manuel Oro, ex-presidente del Centro de Estudiantes de Económicas y dirigente de la agrupación Nuevo Espacio, que responde a Yacobitti: "Como acostumbran a hacer los seguidores de Emiliano Yacobitti en Económicas, donde se manejan como amos y señores de una facultad a la que se debería ir a estudiar -dice Bercovich-, han amenazado a dos docentes allegadas a mí y les dijeron que me iban a hacer reventar como una rata por la investigación y las pruebas que presentamos ayer".

Yacobitti fue, junto a Juan Nosiglia (hijo de Coti) dirigente de Franja Morada. Fue también presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas de la UBA y presidente de la Federación Universitaria Argentina. Durante aquellos años Yacobitti y Nosiglia Jr. acumularon denuncias políticas, penales y periodísticas. Se los acusa de apretar a opositores a su gestión con métodos patoteriles y de montar negocios alrededor de la venta de apuntes, el bar y el centro de estudiantes de la facultad (ver más acá).

Este informe del programa Punto Doc fue emitido en el año 2002. Allí ya se ve a Yacobitti, todavía estudiante, sospechado de corrupción.


Yacobitti junto a Terragno y Lousteau


Soy paciente del Hospital de Clínicas. Puedo atestiguar sobre la extraordinaria calidad de los médicos y enfermeros que hacen su trabajo con amabilidad y profesionalismo, pero también  acerca de la decadencia edilicia, la falta de higiene, los baños desprovistos de papel higiénico y jabón, las bolsas de residuos patológicos amontonados en los pasillos, cerca de las camas de los enfermos y de la cocina, los ascensores descompuestos, los techos y paredes descascarados por las filtraciones de humedad... El contraste entre la calidad del personal y el estado deplorable del Hospital deja un sabor agridulce. Esta nota de Bercovich me permitió enterarme de los responsables de ese deterioro y de sus vínculos con el dinero que financia la campaña de Martín Lousteau.

Yacobitti asesoró a Lousteau en el reciente debate en TN

Por estos días pude escuchar a unos cuantos simpatizantes kirchneristas que están especulando con el resultado de las elecciones para Jefe de Gobierno de la UBA. Ante la posibilidad de que Rodríguez Larreta no llegue a ganar en primera vuelta, estos amigos kirchneristas se entusiasmaban con votar a Lousteau, como un voto táctico para que el PRO pierda su principal enclave territorial. "Nos tenemos que librar de la mafia macrista", me dicen. Sería bueno que sepan que, si lo hacen, van a ayudar a que la ciudad quede en manos de esta otra mafia nosglista, aliada del macrismo y responsable del vaciamiento del Hospital de Clínicas.

viernes, 26 de junio de 2015

La Salada: una película frágil y bonita a la que el establishment de la crítica no le da bola

por Oscar Cuervo

Entre las películas argentinas que no pude llegar a ver en el BAFICI 2014 estaba La Salada, del Juan Martín Hsu, argentino de origen taiwanés. La película es una de las tres que participaron en la Competencia Internacional y la sobreoferta de esos días de locura me impidieron verla. Unos meses más tarde pude reparar esa falta en la muestra organizada por los cineastas de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA. Finalmente La salada ahora se ha estrenado. Se puede ver en dos funciones en el Espacio INCAA de Congreso (ver acá). Es una de las más delicadas y gratas sorpresas del reciente cine argentino, pero no está bancada por Telefónica, ni por Axel Kuschevatzky, ni por el nieto de Mirtha ni por el Clan Llinás ni por la FUC. Entonces a esta película frágil y bonita le cuesta ganar visibilidad, los críticos del mainstream no le dan bola ni notas especiales en la sección Espectáculos. Como no cuenta con un dispositivo de imposición tampoco genera debates. Y apenas algunas miradas atentas. Acá Lautaro García Candela y acá Roger Koza. De estas cuestiones de la visibilidad, la independencia, el cine y los compromisos de la crítica vamos a hablar el domingo en La otra.-radio (medianoche, FM La Tribu, 88,7).

Alguna vez hace varias décadas La Salada fue un balneario para pobres, ubicado al borde del Riachuelo. Desde los 90, neoliberalismo mediante, fue transformándose en un centro comercial regenteado por inmigrantes provenientes de muy diversos lugares del mundo, un efecto de las migraciones globales, la economía informal y el trabajo en negro. Hsu se aproxima a ese espacio de cruces culturales y de marginación con delicadeza, melancolía y gracia, sin sordidez ni paternalismo. Su virtud es ponerse a la altura de sus personajes, no sobrevuela una idea genérica de los inmigrantes ni tiene una tesis que ilustrar. Aprovecha el cine para algo mucho mejor que eso: para acercarnos a la experiencia de otros.



Las historias de inmigrantes que se cruzan (la joven hija de un comerciante coreano viudo y conservador, un adolescente boliviano que llega a la Argentina acompañando a su tío buscando trabajo, un muchacho taiwanés que vive solo, habla por teléfono con su madre en Taiwan y quiere conseguir una novia, y todos los personajes que los rodean) fueron recogidas por Hsu en sus incursiones en La Salada o reflejan en parte su propia experiencia. El director las ficcionaliza sin forzarlas. Los personajes se cruzan sin amoldarse a un cepo narrativo; el director privilegia la contingencia de esos cruces antes que una forma a priori que los abarque. 



La especialidad de este director parece ser la delicadeza: la realidad impone preocupaciones económicas, laborales, soledad y opresión, pero Hsu busca en sus personajes gestos de amor, de desahogo e incluso de goce. Filma con delicadeza la intimidad amorosa, la amistad entre personas de distintas generaciones, procedencias y posiciones sociales; e incluso encuadra con justeza los momentos de encuentros sexuales (algo que suele deschavar las imposturas de muchos cineastas), como parte de la experiencia de los personajes y no para premiarlos o juzgarlos. Las canciones que atraviesan el espacio en el que los protagonistas se mueven (entre Virus, el pop oriental, los karaokes, las cumbias y Genesis) están usadas con gracia y emoción. En personajes que no encuentran muchas oportunidades para ser escuchados, las canciones funcionan como vehículos de usos múltiples.



Hsu es más preciso en los espacios íntimos y un poco más difuso al mostrar el espacio general de la feria comercial al borde del Riachuelo. Uno de sus mayores aciertos es el recurso del humor y la calidez que extrae de un elenco muy dúctil (que incluye con eficacia una cara del nuevo cine argentino, Nicolás Mateo, entre muchas caras y acentos extranjeros). La Salada podría haberse desarrollado como un drama miserabilista o como un exponente del género negro. La dureza del contexto habilitaría todo tipo de crueldades con la excusa de la denuncia, hasta un regodeo cínico en salidas degradantes. Pero el director optó por un tono sutil de comedia romántica con ternura y melancolía, sin dejar de mostrar a estos personajes vulnerables en un mundo difícil.