lunes, 31 de agosto de 2015

En el Muro de los Lamentos ruegan a Dios que se acabe el peronismo


Argentinos en plan turístico llegan al Muro de los Lamentos y ruegan al Altísimo por el fin del peronismo. O quizás no sean turistas, sino argentinos residentes en Israel, cuyo vínculo más fuerte con la Patria sea el anhelo de supresión del peronismo. Como sea, el peticionante comparte por facebook la fotografía como se comparten las cosas de uno, como un souvenir o para hacer sonreír a los amigos. Las redes sociales tienen esa dualidad del gesto familiar que en seguida desborda la amable intimidad para mostrar la cara más odiosa de lo público. Lo bueno es que este brote súbito de antiperonismo quedará escrito para el futuro por mano de sus propios actores. He aquí una función fructífera del "compartir".

Debajo de la foto compartida, me comenta Bob Row: "Si es por la efectividad que parece haber tenido el muro hasta ahora para los miles que pidieron que se levante el Tercer Templo, los peronistas pueden quedarse tranquilos por mucho tiempo".

El 15 de mayo pasado, sin haber presentido aún este rebrote furioso del más rancio gorilismo, yo escribí:

El ciclo kirchnerista tiene en Cristina un liderazgo aún vigente y el gran fracaso de la derecha es que no logró liquidar ese liderazgo.

Pero el ciclo kirchnerista se articula con otro ciclo, más largo y más complejo: el ciclo peronista. Ni la dictadura, ni el posterior intento alfonsinista de domar los conflictos sociales mediante una pátina socialdemócrata pseudo-modernizante, ni la infame década neoliberal pudieron terminar con el largo ciclo peronista, que aún hoy sigue siendo la clave de la singularidad política argentina.

El odio antiperonista que por estos días las clases dominantes intentan inyectar con cierto éxito en sectores medios urbanos es una manifestación de impotencia, por una parte. Porque confiesan que los ultras no han podido construir un liderazgo afín que desplace al de Cristina y por ende sólo les cabe fomentar las pulsiones más primarias de la política. Se odia cuando no se puede. Por el otro, los ultras le hacen a Cristina un regalo magnífico para despedir su segundo mandato: le regalan el peronismo. O mejor dicho, le regalan el reconocimiento de que los Kirchner son el peronismo realmente existente. Con lo cual aseguran la permanencia kirchnerista en los años que vienen. El machacar constante contra la horda incapaz de ejercer su derecho republicano inscribe al reciente antikirchnerismo en un ciclo aún más largo: el de la guerra de la Civilización contra la Barbarie.

A la vez, este brote de gorilismo se enanca en una oleada de anti-populismo global. Lula dijo en estos días: “Brasil vive una lucha de clases que viene de arriba abajo, y responde a los prejuicios de la elite hacia los pobres y que se tradujo en el odio y en un proceso de criminalización del PT”.

No deja de ser irónico: el peronismo y su consecución natural, el kirchnerismo, han sido los más sostenidos y eficaces procesos modernizadores de la Patria. Todo lo que hay de impulso emancipador entre nosotros viene con Perón y Evita, con Néstor y Cristina. Todo lo que nos ata a la opresión y al retroceso tiene perfume de gorilas.

domingo, 30 de agosto de 2015

Heidegger en el aire

Hoy a la medianoche en La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online: acá o acá 


Todo preguntar esencial de la filosofía permanece necesariamente inactual. Y eso es así o bien porque la filosofía se proyecta mucho más allá de su momento correspondiente o bien porque reanuda el presente con lo que había sido anteriormente y en el origen. El filosofar siempre será un saber que no sólo no puede ajustarse al tiempo actual sino que, al contrario, somete el tiempo a sus criterios.

La filosofía es esencialmente inactual por pertenecer a esos escasos asuntos cuyo destino siempre será el no poder encontrar una resonancia inmediata en su momento correspondiente y no poder hacerlo siquiera nunca lícitamente. Cuando aparentemente ocurre algo semejante, cuando la filosofía se convierte en una moda, entonces o bien no se trata realmente de filosofía o bien ésta se desgastará en una interpretación errónea en función de necesidades del momento y de cualquier clase de intenciones que le son extrañas.

Por eso, la filosofía tampoco es un saber que se pueda aprender inmediatamente, como los conocimientos artesanales y técnicos; un saber que se pueda aplicar inmediatamente como los conocimientos económicos y en general profesionales, que pueda calcularse en cada caso su utilidad.

Pero, de pronto, lo inútil puede llegar a convertirse a pesar de todo en un poder. Lo que no conoce una resonancia inmediata en la cotidianidad puede estar en la más íntima armonía con el acontecer auténtico de la historia de un pueblo. Incluso puede constituir su voz anticipatoria o presonancia. Lo inactual tendrá su propio tiempo. Eso vale para la filosofía.

Por este motivo tampoco puede determinarse cuál es su tarea en sí misma y en general y lo que por ende debe exigírsele. Cada paso y cada comienzo de su despliegue lleva en sí mismo su propia ley.


(...) Cuando se haya conquistado técnicamente y explotado económicamente hasta el último rincón del planeta, cuando cualquier acontecimiento en cualquier lugar se haya vuelto accesible con la rapidez que se desee, cuando se pueda asistir simultáneamente a un atentado contra el rey de Francia y un concierto sinfónico en Tokio, cuando el tiempo ya solo equivalga a velocidad, instantaneidad y simultaneidad y el tiempo en tanto historia haya desaparecido, cuando las cifras de millones en asambleas populares se tengan por un triunfo... entonces, todavía entonces, como un fantasma que se proyecta más allá de todas esta quimeras, se extenderá la pregunta: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y luego qué?

(Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, 1)

viernes, 28 de agosto de 2015

Por qué no crece Scioli



"Cristina lo puso a Scioli pero no lo quiere, Daniel tiene a Zannini de vice pero no lo quiere, a Aníbal le pusieron a Sabbatella y tampoco lo quiere, los intendentes jugaron con Julián aunque respetan a Aníbal, pero no se bancan a Sabbatella...".

La nota de hoy de Pablo Ibáñez en Ambito parece, más que una columna de análisis político, la sinopsis de un folletín de Almodóvar. ¿Los grandes medios pagan por estas cosas? Carlos Pagni se inclina por la truculencia del giallo, más adecuado a su estampa siniestra. El turco Asís aplica la picaresca que lo llevó a su estatus de best seller; al menos practica un periodismo artesanal en su propio blog.

Lo sorprendente es el vuelo gallináceo para interpretar los movimientos de un sistema político complejo como lo es el peronismo. Tanta tinta derramada para entender la excepcionalidad argentina a través de las décadas sólo da como resultado estas piezas de literatura menor.

Algo más: el columnismo sigue orbitando después de 12 años alrededor de Cristina. Después de pasarse lustros anunciando el fin de ciclo, el columnismo no puede leer una coyuntura electoral en la que Cristina no tiene que revalidar su liderazgo sin seguir atribuyéndole a ella todas las claves de lo que pasa y pasará. Cristina se dedica a gobernar con una iniciativa vigorosa sorprendente para quien culmina su octavo año de mandato, como lo evidencia el envío del proyecto de creación de la Agencia Nacional de Participaciones Estatales, que tiende a afiatar uno de los logros más potentes del modelo. Los cultores del columnismo pueden reprocharle, sin despeinarse, dos aspectos contrarios: por un lado reprocharán que Cristina con su pujanza condiciona la iniciativa del futuro gobierno; simultáneamente le achacarán que no se involucra lo suficiente en la campaña. No sólo gataflorismo, sino cristinodependencia patológica.

Recuerdo la visita a La Tribu de uno de estos comentaristas, quien cifraba su optimismo político para los próximos años -que anticipaba que serían los de un giro hacia el centro de la "generación intermedia"- en lo que él entendía como "la madurez de la dirigencia política en su conjunto". El opinador hablaba desde su kirchnerismo desencantado. A la luz de los acontecimientos de esta semana, me pregunto si él depositará su optimismo en la mesa de Massa, Macri, Sanz y Stolbizer o en la dependencia cristinista de Scioli. Sacando a Cristina, ¿dónde estará esa dirigencia intermedia en la que depositar confianza?

Sigamos con Ibáñez: "Los discursos de la Presidente son el "boletín político" de los hiper-K y en ellos, hasta ahora, Cristina no sólo no elogió a Scioli sino que lo lijó. 'No lo quiere y no puede ocultar", se lamenta un peronista" dice hoy Ibáñez en Ambito, y atribuye a una fuente pejotista indeterminada: "Cristina tiene que salir, al menos una vez cada 10 días, a decir que su candidato es Daniel". La falta de rigor de la nota desconoce los innumerables gestos de Cristina poniéndose al hombro la campaña FPV, el último de ellos en el acto en la Bolsa de Comercio, donde dijo : "Nada más les pedimos que reconozcan nuestros triunfos, esa es la verdadera demoracia", refiriéndose irónicamente a los "predicadores del consenso y el diálogo". Obviamente si Cristina aumentara la intensidad de sus intervenciones, los cristinodependientes rezongarían que lo hace para ahuyentar al electorado "centrista" que podría votar a Scioli pero lo quiere lejos de ella. Que participe más y que participe menos a la vez, un reclamo contradictorio, lo que no impide que Ibáñez lo sostenga en su columna:

"El sciolismo opera en estos días en una sintonía específica: la táctica para ganar la elección el 25-O consiste en recostarse sobre el esquema propio, una panperonización que englobe al PJ clásico, al neocamporismo y a los piqueteros, es decir el dispositivo K con que Cristina de Kirchner llegó al 45,3% en 2007.

"El gobernador escucha, en paralelo, una postura que advierte que el 38,4% del 9-A es el techo del voto K y que debe ir en busca de un filoperonismo que quiere no un Scioli anti-Cristina, sino espera un Scioli con más autonomía y autoridad".

Según Ibáñez, Scioli esperaría conseguir el 45% de CFK de 2007 con un esquema "panperonista" que incluya al "neocamporismo" (?) pero a la vez le atribuye el bajo rendimiento de Scioli en las PASO a un techo que le impone Cristina. Si se admite a Cristina como un obstáculo para el crecimiento de Scioli, no se entiende el sentido del siguiente párrafo del folletín de Ibáñez:

"Scioli, en tanto, le dará más visibilidad a Zannini y hasta pondrá en su radar la posibilidad de un acto con La Cámpora. Hay un enlace más sutil: su diálogo fluido con Axel Kicillof será el canal para que Cristina haga un anuncio económico de impacto. 'Si sube la imagen de Cristina, también sube la de Scioli', dicen en el PJ".

¡Un profesor de Lógica ahí! Scioli esperaría que Kicillof haga un anuncio económico de corte populista para que el columnismo después lo victimice diciendo que Cristina le deja un campo minado.

La cuña que estos operadores mediáticos del antiperonismo intentan introducir es la figura del gobernador Urtubey, un peronista de los que les gustan al Círculo Rojo. Urtubey es el fármaco que prescribe la derecha para deskirchnerizar a Scioli, pero si Scioli no crece en la intención de voto la culpa sería de Cristina por no involucrarse más. Hoy Fernando Laborde en La Nación vuelve a lisonjear a Urtubey:

"Urtubey era hasta junio uno de los gobernadores que Scioli tenía in péctore como compañero de fórmula. No pudo ser. Pero ahora Urtubey está diciendo cosas que tal vez Scioli piense, aunque no se atreva a expresar. El gobernador norteño sugirió que no negociar con los holdouts "nos está costando más caro".

"¿Debería el candidato presidencial oficialista dar un salto de calidad discursiva y admitir con el realismo que ensayó Urtubey los problemas del país? No hacerlo acentuará las dudas sobre quién conduce la campaña y quién conducirá al país si llegase a la Casa Rosada".

O bien Scioli espera que Cristina y Kicillof le den una mano, chavizando la economía, o bien Scioli se despega de Cristina, le hace caso al consejo del peronista que les gusta a los antiperonistas y anuncia que va a negociar con los buitres. Difícil que Scioli emprenda simultáneamente dos caminos que conducen a metas opuestas.

Por qué no crece Scioli. Después de unas PASO que lo pusieron en un lugar expectante pero todavía insuficiente para asegurar una victoria en primera vuelta, la derecha dura le disparó fuego de metralla aprovechando sus errores propios, no los de Cristina: su viaje semi-secreto a Roma en medio de las inundaciones y la trifulca de Tucumán. En ambos casos, además de las zancadillas propias de los medios que sostienen la esperanza de conducir a Macri a la victoria mediante el hostigamiento al gobernador de Buenos Aires, lo que queda en evidencia es la sorprendente falta de reflejos políticos de Scioli. ¿Tiene verdadero hambre de liderazgo para conducir el peronismo y el país a la vez, como lo hicieron Cristina y Néstor estos 12 años? 

En estas semanas de frenético activismo derechista, el gobernador candidato muestra una llamativa falta de audacia y carencia de reflejos para esquivar las operaciones que se montan en su contra. La escapada a Roma lo puso a la defensiva justo en los días en que era necesario que muestre la garra que hace falta para postularse a gobernar un país indómito. El escándalo montado por el Círculo Rojo en Tucumán estaba muy anunciado desde las semanas previas, en las que las tapas de los diarios preparaban el ambiente de las "sospechas de fraude". La quema de unas pocas urnas el domingo tuvo responsables diversos: en un caso se trató de un candidato del espacio del radical Cano, el adversario de Manzur;  en el otro, se trató de una reyerta entre diversas líneas internas de candidatos a puestos menores del peronismo tucumano, peleándose entre ellos. Que estas reyertas escalaran sin que Alperovich ni Scioli se decidieran a disciplinar a los propios y permitieran la escalada que viene alentando la derecha gorila marca una falta de capacidad preocupante para manejar los tiempos y ordenar a la tropa propia en estas semanas previsiblemente turbulentas, en las que el Círculo gasta la última pólvora por consagrar una fórmula antiperonista. ¿Scioli quiere gobernar el país sin exhibir la garra necesaria para conducir el peronismo? ¿Espera que Cristina le saque siempre las papas del fuego, para después deslizar en off débiles quejas por la hiperactividad de Cristina?

Dije que este país es indómito y uno de sus elementos es la ferocidad de las clases dominantes para marcarle la cancha a los presidentes. Ahora lo están limando a Scioli como para forzar una segunda vuelta o, en el peor de los casos (para ellos) hacerlo llegar a la presidencia con una legitimidad desgastada. ¿Pensará Scioli que con su letanía de esperanza, fe y optimismo va a resistir el apriete derechista? ¿Habrá creído las pavadas de los comentaristas post-políticos que vienen profetizando un giro al centro? ¿Creerá que su tono adormecedor logrará aplacar a las fieras que lo quieren disciplinar? Los columnistas hablan de un país hiperpresidencialista en el que la lapicera la tiene el ocupante de la Rosada. Pero De La Rúa tuvo esa lapicera durante dos años y vemos para qué le sirvió. Para gobernar un país indómito hace falta la pila que Nestor y Cristina le pusieron al Poder Ejecutivo. Porque el Poder Ejecutivo sin pilas no se sostiene.

Iba a decir que vamos a extrañar a Cristina. Pero no, porque Cristina va a seguir estando.

jueves, 27 de agosto de 2015

327 cuadernos

La película de Andrés Di Tella con Ricardo Piglia


Nota del editor:  Tengo una gran expectativa porque está a punto de estrenarse la nueva película de quien es, para mí, uno de los mejores directores argentinos contemporáneos: Andrés Di Tella. Desde los 90 -cuando todavía no se había producido el auge del llamado "documental de creación"-, Andrés viene explorando las posibilidades artísticas y epistemológicas del cine documental y de esa exploración salieron un puñado de películas notables, en las que se cruzan la experiencia singular y los relatos colectivos, la mirada y la escritura, el arte y el conocimiento, la suave ironía y la melancolía. Sé que 327 cuadernos es una especie de diario cinematográfico que registra a través de un par de años el proceso de revisión que hace el escritor Ricardo Piglia del ya célebre diario que ha venido escribiendo por 50 años. Estas premisas: diario de un diario, cine que lee una escritura, vida presente que interroga las huellas del pasado: son lo bastante atractivas para esperar la película con muchas ganas.

Además, quizás por primera vez en la historia del cine argentino, la película se va a estrenar en forma simultánea el 5 de septiembre a las 22:00 hs. en la sala del MALBA y en la Televisión Pública. Después, a partir del 10 de septiembre, la película se proyectará en el cine Gaumont de Congreso. Con toda seguridad en las próximas semanas volveré a escribir acá sobre 327 cuadernos y en la radio tendremos la oportunidad de conversar con su autor. Por ahora comparto algunos párrafos que Andrés escribió sobre su propia película:


1. Conocí a Ricardo Piglia hace 30 años. Yo era periodista y estaba haciendo una nota para el diario. Después de grabar una larga charla, me pidió la desgrabación, para revisarla. Cuando me la devolvió, se trataba de otra conversación, aunque hablaba de lo mismo. No la había corregido. Había escrito otra cosa nueva, totalmente diferente, resumiendo la conversación en unos pocos trazos esenciales. A la vez, sumaba una reflexión posterior, disparada por nuestra charla, y una anécdota sencilla que sintetizaba admirablemente toda la problemática del guión. Yo no lo podía creer. Quedó como el mejor registro posible de nuestro encuentro pero me quedé pensando si se trataba, efectivamente, del reportaje que yo había hecho. Después se publicó, en el periódico, no como un texto original de Piglia, que es lo que era, sino como una simple entrevista. Nadie hubiese pensado que se trataba de otra cosa. Para mí fue toda una lección sobre las posibilidades de lo documental.

2. No hay dudas del valor testimonial que tendrá dejar el registro de un tiempo en la vida de un gran escritor, y de un tiempo muy especial, al tratarse de la revisión de su propia vida mediante las lecturas de su diario de cincuenta años. Lo que saldrá a la luz de los diarios será un registro personal y al mismo tiempo una especie de “cápsula de tiempo” de la vida argentina de medio siglo. Pero lo que más me interesaba, como desafío, era encontrar una forma cinematográfica de iluminar la meditación permanente de Piglia sobre este problema: ¿No hay un grado de ficción en cualquier relato de los hechos? ¿Qué pasa con la verdad cuando el escritor empieza a seleccionar y cambiar lo que está registrado en los cuadernos? ¿Y qué le pasa al ser humano detrás del escritor al enfrentarse con un espejo en el que no siempre se reconoce? “En los diarios aparece un desconocido -me dice-. No es la misma persona que conocen los amigos. Se trata de alguien más oscuro, violento, sentimental, vulnerable. Alguien que sólo existe en las páginas acumuladas de los cuadernos”. Entre el testimonio y la imaginación, entre el sueño y el documento, entre el recuerdo y el trabajo de la ficción, entre las imágenes y el sonido, entre las distintas dimensiones narrativas de la película, se develará una vida. Pero la vida no es sólo pasado y, en el presente, sucede lo inesperado: el dolor. Y la pregunta: ¿cómo seguir?

3. Hace tiempo que quería hacer el experimento de realizar un diario cinematográfico. Contra lo que puede suponerse a partir de mis películas autobiográficas familiares, yo no filmo casi nunca fuera del contexto de un proyecto concreto de película. Mi mujer se queja: en casa de herrero, cuchillo de palo. ¡No tenemos home movies! Me compré una cámara, por primera vez en muchos años, para probar cómo sería hacer mi propio diario fílmico, sin más proyecto que ese. Empecé a filmar por primera vez sin ningún plan, cosas sueltas, las ya típicas tomas desde la ventana de mi departamento, algún momento familiar, un momento público. Fue en esos días que me crucé una tarde con Piglia, que me habló por primera vez de su dificultad para enfrentar la lectura de sus míticos diarios. Tan míticos que hasta algunos amigos han dudado de su existencia real. Piglia abrió el ropero de su estudio, donde guarda la impresionante multitud de cuadernos idénticos en sus cajas de cartón. Con una especie de temblor ante lo sagrado, tuve entre mis manos y pude hojear uno de los cuadernos. Se me cayeron torpemente unos papelitos, y la fotografía de una mujer, guardada entre sus páginas. “No hay ningún secreto”, me dijo con una sonrisa, al recoger rápidamente los papeles del piso. No le creí. En ese momento, casi como un desafío, surgió la idea: ¿Por qué no filmar el “diario” cinematográfico que yo quería hacer, pero a partir de los diarios de Piglia? Es decir, filmar el diario de la lectura de un diario. A Piglia siempre le gustaron los riesgos, en la literatura y en la vida. Y era un riesgo exponerse así. Como él mismo dice de su diario: “Por supuesto, no hay nada más ridículo que la pretensión de registrar la propia vida. Uno se convierte automáticamente en un payaso”.

Andrés Di Tella


327 CUADERNOS Trailer from gema films on Vimeo.

Mayor transparencia imposible: la imagen de la derrota

Este menjunje puede terminar de una sola manera: mal


El sector más ultra de la derecha social argentina viene trabajando desde hace rato para lograr esta foto. Sin embargo, quizá no debiéramos considerar su concreción como una muestra de fortaleza, sino de lo contrario. Los personajes que aquí aparecen protestaron más de una vez por las presiones del Círculo Rojo para alinearlos, así que la foto misma es una prueba de su rendición incondicional ante el peso del poder real. La foto los invalida como políticos autónomos y los muestra en toda su obscenidad de títeres. El rejunte es el recurso extremo al que acceden ante la fuerte evidencia de que en esta docena de años la derecha no logró plasmar un liderazgo consistente y votable. Son la versión muy desmejorada de la Alianza que en 1999 ya llevó al país a la catástrofe. La notoria desventaja de estos es que acá no están Alfonsín ni Chacho Alvarez, sino Ernesto Sanz y Sergio Massa, y que ambos, tanto como la "progresista" Margarita Stolbizer, se resignan a subordinarse a la candidatura de Mauricio Macri. Todo eso junto es mucho. Es lo máximo a lo que la derecha pudo llegar. Muy a su pesar, ellos mismos son, como residuos políticos, un producto cristinista. La mano se les complica porque el cruce de sus respectivas irrelevancias dibuja una figura de ingobernabilidad. Todos juntos son menos que uno.

En su amontonamiento, cada uno lleva sus propias defecciones. Quizás la más notable sea hoy la de Sergio Massa, por la tácita admisión de su degradación. La foto es muy significativa por su fuera de campo, por aquello contra lo cual se constituyen. Todos ellos, y muy especialmente Massa, terminan de dejar el peronismo en manos de Cristina y de Scioli. La polarización a la que apuestan ahora los empequeñece porque los pone en el lugar de "resto".

Además se juntan para admitir que el ámbito del sufragio se les hace hostil y la sustancia que los conglomera es una operación desestabilizadora tramada por otros.

Como ya pasó con todos los políticos que resignaron su autonomía para transformarse en voceros de la derecha dura, se hacen más mal a sí mismos que cualquier cosa que el kirchnerismo pudiera intentar. Esta opereta probablemente no se agote acá: además de la corrida cambiaria en marcha, habrá otras zancadillas en las próximas semanas. Ya instalaron que habrá fraude (es decir, que están resignados a perder) en Chaco y en la provincia de Buenos Aires. 

Si algo es seguro es que, antes o después del 10 de diciembre próximo, este menjunje puede terminar de una sola manera: mal. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Uruguayos por doquier

La otra.-radio del domingo pasado para escuchar clickeando acá 


El domingo a la tarde estuvimos en la Ballena Azul presenciando un notable show de Rubén Rada, quien presentó su disco Tango, milonga y candombe, en el que despliega su tremenda ductilidad de cantante, uno de los mejores de esta región del mundo,: a sus 72 años conserva en escena una potencia vocal y una capacidad de showman excepcionales. En su nuevo disco, Rada acentúa los lazos que existen entre el tango y la música afro y de eso se trató el show en la Ballena, en el que, con una puesta en escena sencilla que evocaba el ambiente de los boliches y piringundines en los que el tango nació, logró quitarle monumentalidad al espacio escénico imponenete de la Ballena y transformarlo en un encuentro intimista. 

Después, en el programa de radio de la noche repasamos un precioso repertorio de gemas de los músicos uruguayos: Eduardo Mateo (escuchamos la última parte de la entrevista Guilherme Alencar Pinto, autor de Razones Locas), Fernando Cabrera (que tuvo un memorable recital en la Ballena el viernes pasado), El Príncipe, Urbano Moraes, el nuevo disco del genio inclasificable Leo Masliah y el del propio Rada. Una colección de canciones maravillosas que se pueden escuchar acá.

Si vieras (Mateo)

Si vieras las rosas brotando
Sabrías que existe el amor
Trayendo rocío en el alba
Devuelven al sol su color

Quisiera que escuches al viento
Tocando con su diapasón
Y vieras entonces los sueños
El árbol y aquel corazón

Esta es la canción que trae sueños
Son del corazón mis recuerdo
Cántala también tu conmigo
Y tu sol saldrá lo tendrás

Quisiera que vieras la luna
Quedarse allí sobre el mar
Y entonces te vieras conmigo
Temblando allí en la sal

Escuchen señores escuchen
Yo canto soñando el amor
Cuidado no intenten callarme
El mundo ya se despertó



Milonga Para Una Niña
Alfredo Zitarrosa por Rubé Rada

El que ha vivido penando,
por causa de un mal amor,
no encuentra nada mejor,
que cantar y d'ir pensando.
Y si anduvo calculando,
qué culpa pudo tener,
cuando ve que una mujer,
no conoce obligaciones,
se consuela con canciones,
y se olvida de querer.

Por eso niña te pido,
que no me guardes rencor,
yo no puedo darte amor,
ni vos podés darme olvido.
Yo sé que en cualquier descuido,
me iba a bolear contra el suelo,
y aunque me ofrezcas consuelo,
yo no lo puedo aceptar,
puedo enseñarte a volar,
pero no seguirte el vuelo.

Yo no te puedo entregar,
un corazón apagado;
cuando falla el del costado,
no hay nada que conversar.
Hay una forma de amar,
que es un modo de conciencia;
hay un amor que es paciencia,
y otro que es solo aromar.
¿ Cuál amor te podría dar,
quien amara tu inocencia ?

Cuando te vuelva a encontrar,
no podremos sonreír,
prefiero verte partir,
como te he visto llegar.
Cuando vuelvas a pensar,
que una vez te conocí,
y que nomás porque sí,
te compuse una canción,
cantará en tu corazón,
lo poquito que te di.