Cine y pensamiento







El próximo sábado: Eraserhead de David Lynch + una yapa. Alvarez Thomas 1093 - 19:30.

jueves, 20 de julio de 2017

Lynch, el extremo

Extremos II: Eraserhead - David Lynch - Sábado 19:30 (puntual) en Alvarez Thomas 1093 - Red Colegiales




Si hacemos un ciclo de cine sobre la exploración de los extremos, no podría faltar David Lynch, la gran anomalía del cine americano del último medio siglo. Y ya también de la televisión. El capítulo 8 de Twin Peaks 3 es el evento más anómalo de la historia de la televisión o de como sea que se llame ahora eso que sale por Netflix.

Hay que decir que existe una generación cuya sensibilidad narrativa fue moldeada por Netflix. Probablemente muchos de ellos no sepan que las actuales series televisivas no habrían sido posibles sin la preexistencia de las dos temporadas noventistas de Twin Peaks. Aquellas temporadas ya estaban empujando el arco, obligando a alterar las nociones usuales sobre la relación entre cine americano, televisión americana, series, narrativa, artes plásticas, industria cultural, política de los autores, etc. Todas las taxonomías caducan ante las dos primeras temporadas de TP.

Es cierto: hay algo de postmoderno y muy post-ochentista en el gesto lynchano, pero eso que puede confundirse con las diversas modalidades del consumo irónico, los nichos de consumo, la retromanía, el pastiche, se arruga ante la deformidad de Twin Peaks. Yo los comparo con la forma de la caja del vinilo de Artaud que no entraba en las bateas ni en las discotecas. Si les gusta la comparación, bien. Si no, jódanse.

También creo que hay una camada de lyncheanos que formateó su sensibilidad vía Twin Peaks. Y que muchos de ellos, cruzados con el hábito del consumo de Netflix, estarían esperando una tercera temporada que de alguna manera afianzara sus certezas acerca del objeto de su culto.

Pero Lynch no es solo Twin Peaks, ni tampoco solo Blue Velvet + Twin Peaks.




¿Cuántos fans de Twin Peaks conocerán los recovecos más oscuros de la obra de Lynch? ¿Cuántos habrán visto Inland Empire, su último largometraje, o Eraserhead, el primero que hizo hace ya 40 años?

Bueno: El ya famoso capítulo 8 de la temporada 3 de Twin Peaks tiene más que ver con Eraserhead que con la serie. Lo inaudito no es que Lynch haya recurrido a procedimientos típicos de las vanguardias del cine y las artes plásticas del siglo 20, sino que ponga los diversos dispositivos por los que se cuela en un estado de acople desquiciante. Un fotograma aislado del TP3 - 8 se puede parecer a cierta película del año 27, así como otro plano puede remitirnos al cine B de los 50. Lo que descalabra la máquina es ese juego de cajas donde nada encaja; en ese no-encajar está la revulsión. Lynch parece perfectamente consciente de este reto -político, puesto que el animal político hoy devino animal televidente- al poner en el primer capítulo de esta nueva temporada a un chico que se pasa las horas mirando fijo una caja de vidrio en la que nunca vio nada, pero que también sabe que el que estuvo haciendo esa misma tarea antes que él le parece haber visto algo alguna vez. Poco después de esa acotación, un ente salido del cubo de cristal va a arrancarle la cabeza al chico tele-no-vidente.

Si un capítulo de Twin Peaks modelo 2017 produce estupor, desorientación y regocijo, ¿cómo habrá sido recibida su primera película, cuando todavía no gozaba del actual prestigio cimentado por décadas de intransigencia artística?

El primer largo de David Lynch llevó más de cuatro años de realización, bajo el auspicio del entonces recién fundado Advanced Film Studies del American Film Institute en California, donde Lynch comenzó a trabajar a principios de 1972 con su guión original de 21 páginas: "Mi punto de partida era la imagen de la cabeza de un hombre que rebota en el suelo, que era recogida por un niño y la llevaba a una fábrica de lápices". Lidiando con un presupuesto de u$s 10,000, módico para el contexto del cine norteamericano, Lynch fue productor, director, guionista y editor de su ópera prima. Quería completar una película de 42 minutos en seis semanas. El cast y el equipo técnico se fueron modificando y los problemas de presupuesto prolongaron el rodaje. La postproducción se completó en abril de 1976 y la primera proyección pública de la película se hizo aproximadamente un año después, hace 40 años, el 19 de marzo de 1977, en el Festival de Cine Filmex en Los Angeles, después de haber sido rechazada por los festivales de Cannes y Nueva York.




La recepción inicial se polarizó. La película tuvo defensores entusiastas y detractores acérrimos. Jack Nance describió la noche del estreno: "Se hizo un silencio de asombro. Luego comenzó el aplauso. El público simplemente se levantó, fue precioso". Variety, en cambioo, le dedicó una crítica negativa, aduciendo que a pesar de sus logros tecnológicos la película era un ejercicio de repugnante mal gusto que ofrecía poca sustancia y sutileza. Algunos críticos prominentes, como Pauline Kael en The New Yorker y Richard Combs en The Guardian aprobaron el clima de la película y su lógica onírica, así como su capacidad de inquietar con sus imágenes perturbadoras y ambiguas. La película se transformó pronto en un fenómeno de culto y se mantuvo durante meses en proyecciones semanales en salas del circuito alternativo.

El fenómeno de culto de Lynch fue creciendo de a poco sin detenerse hasta hoy. Su capacidad para seguir sorprendiendo, aterrorizando y desorientando a los espectadores no sufrió un efecto de acostumbramiento. En Twin Peaks 2017, que ya lleva emitidos la mitad de sus capítulos, azora su arquitectura torcida, su inagotable imaginería visual, su personalísimo diseño sonoro y ese humor dadaísta que en cualquier momento vira hacia un shock de horror. Cuarenta años de Lynch no lograron hacerlo previsible. Su sola presencia en el circuito mainstream del siglo xxi, su visible anomalía en medio de ese conexto, refuerzan el peso altamente político de su mirada pesadillezca de la trama norteamericana y ahora global, alejada de la infantilización irremisible del cine de Hollywood.

Ver Eraserhead 40 años después permite comprobar que todo esto ya estaba ahí entonces. Este sábado 22 de julio a las 19:30 la vemos y la debatimos en Red Colegiales, Alvarez Thomas 1093, 19:30 horas, puntual. Mientras esperamos el capítulo 10 de Twin Peaks.



Mientras llega el sábado, propongo hacer, en vista de los ardidos debates que TP hoy provoca, una encuesta hot:

Twin Peaks es serie?
Es cine?
Es serial?
Es cereal?
Es Quaker?
Es GOT?
Es Kaka?
Es genre?
Es enerc?
Es Lynch?
Es Hitchcock?
Es chill?
Es tango?
Es punc?
Es opart?
Es peronista?

miércoles, 19 de julio de 2017

Y el par de ojitos que contienen los rehenes en este nuevo fin

Apagá la tele


Los ojos de los niños
cuando el mundo los disfraza de cautivos
y Andrés se fue una noche de tormenta
cuando el viejo le iba a dar.

Los ojos de los niños
cuando el mundo los disfraza de cautivos
los ojos de los niños
cuando el mundo los cautiva.

El par de enanos con los chumbos en la mano
mientras ven que al otro hermano
lo balearon mal.

Los hijos del olvido en Cali arrepentidos
porque Dios no los vino a buscar.

Los ojos de los niños
cuando el mundo los cautiva
los ojos de los niños
los cautiva.

Pequeña niña vio una mariposa
en la cabeza rota de una vaca en Guanacache.

Y el par de ojitos que contienen los rehenes
en este nuevo fin.

Los ojos de los niños
cuando el mundo los disfraza de cautivos
los ojos de los niños
cuando el mundo los cautiva.

El par de enanos con los chumbos en la mano
mientras ven que al otro hermano
lo balearon mal.
Los hijos del olvido en Cali arrepentidos
porque Dios no los vino a buscar.

Los ojos de los niños
cuando el mundo los cautiva
los ojos de los niños
cuando el mundo los disfraza de cautivos.

Los ojos de los niños
los ojos del olvido
los ojos de los niños.

Juanita de Boulogne
Andrés se fue una noche
un par de enanos
con los chumbos en la mano
pequeña niña vio
Juanita
Andrés
José
Manuel.



Cine e imágenes: Raúl Perrone
Canción: Fernando Barrientos
Voz, rugido: Liliana Herrero


martes, 18 de julio de 2017

"El Polaquito": Lanata usó a un pibe secuestrado por la policía de Lanús que comanda Diego Kravetz para armar una nota falsa

Igual que en la dictadura de Videla



Los hechos:

Comunicado del Movimiento de Trabajadores Excluidos

DENUNCIAMOS QUE LA NOTA SOBRE EL “POLAQUITO” ES UN MONTAJE PRODUCTO DE GRAVES VIOLACIONES A LOS DERECHOS DEL NIÑO

Desde el MTE queremos informar que la nota sobre un niño RTGA apodado el “polaquito” es un montaje.

Por la información y testimonios que disponemos, el mismo habría sido realizado por la producción de Periodismo Para Todos, que con la participación necesaria de personal policial y civil al mando del Secretario de Seguridad de Lanús Diego Kravetz, secuestraron al niño, lo amedrentaron y coaccionaron a efectos de realizarle una “entrevista” que se difundió en el programa PPT y se reprodujo en una enorme cantidad de medios comunicacionales violando los más elementales derechos del niño consagrados en nuestra constitución, leyes y pactos internacionales e implicando ello la comisión de diversos delitos por parte de los adultos involucrados.

Se le indicó incluso que posara con armas. Asimismo, el niño recibió amenazas a su vida y la de sus familiares. El “polaquito” es un niño de 11 años (no 12) que tiene una vida difícil, signada por la pobreza y conflictos con la ley, pero en ningún caso participó en hechos en los que hubiera portación de armas, se produjeran lesiones y mucho menos homicidios. Su relato es en gran medida una fabulación inducida por los entrevistadores que explotaron a sabiendas la vulnerabilidad y los problemas psicológicos que el niño padece con el propósito evidente de hacer uso de su imagen como “producto audiovisual” sensacionalista para su difusión en medios comerciales y posiblemente para justificar las reiteradas y crecientes actuaciones abusivas de las fuerzas de seguridad hacia los niños y la población socialmente vulnerable.

Informamos que la madre del niño es una trabajadora cartonera que con gran esfuerzo y sin asistencia alguna del Estado lleva adelante su familia, una familia golpeada por la exclusión, la insensibilidad y la miseria como tantas otras. Hacemos responsable al Estado, particularmente a la policía bonaerense y la municipalidad de Lanús, y a los medios de comunicación involucrados por la integridad física del niño y sus familiares que se vieron seriamente afectados por la situación. Solicitamos el retiro inmediato de la imagen del niño de todos los portales en los que se encuentra. Exigimos la inmediata separación de Diego Kravetz de su cargo.

Informamos que en el día de la fecha el niño fue revisado por facultativos y que mañana se realizarán las presentaciones correspondientes ante la justicia penal, el ENACOM, la defensoría del público y demás organismo pertinentes.

*********************************************************************************
Ronaldo Barbano es el periodista del Grupo Clarín que armó la nota en coordinación con el Secretario de Seguridad de Lanús Diego Kravetz.



Lanata y Barbano durante la emisión televisiva se hacen eco de versiones que les provee la policía de Lanús con acusaciones contra el menor por graves y múltiples delitos, entre ellas un robo a un jardín de infantes. Barbano, caminando por las calles de Lanús, dice a cámara: "La policía asegura que el robo del jardín lo cometió un nene de solo 12 años que todos conocen como el Polaquito, vive acá en el barrio". Barbano se exime de la responsabilidad de presentar alguna prueba de las acusaciones de "la policía" contra un menor al que  lapida masivamente con el inmenso poder de fuego de Clarín. En off, Lanata afirma que "El Polaquito mantiene aterrorizado al barrio Villa Caraza". Lanata hace su sórdido despliegue de telefascismo, por el cual el deber del estado de proteger los derechos de los niños es arrasado en busca del impacto mediático de un show preparado en colaboración por un multimedios voraz y las fuerzas represivas de la provincia de Buenos Aires. En un diálogo en el piso con Lanata, Barbano presenta la fábula guionada en coordinación con Kravetz: "Es chiquito y a la vez es un veterano del delito el Polaquito. Él viene siendo conocido por la policía desde hace dos años y dice la policía que una vez por semana lo detiene y además lo tienen filmado drogándose en una esquina. Cuando salíamos del jardín de infantes [en el que Barbano había entrevistado a su directora] el Polaquito se nos acercó. Estábamos con dos policías y Diego Kravetz, el Secretario de Seguridad de Lanús [con lo que el periodista deja la firma de los autores de la opereta] y el Polaquito se acercó y le dijo 'Vos estás regalado, si quiero te mato acá, vos sos el rey de los pitufos, yo si quiero te mato'. Y a partir de ahí empezamos a hablar y le preguntamos, bueno, un poco por su vida y esa es la nota". Seguidamente empieza una nota constantemente recortada en audio e imagen, con la figura de un chico cuya cara es ocultada por medios digitales y una voz en off que pregunta sin que al espectador le resulte posible percibir la secuencia completa de la conversación, de cualquier modo violatoria de los derechos del menor. En esa edición audiovisual la silueta afantasmada de un chico queda asociada a una voz que se autoincrimina por graves delitos: robos, tentativas de asesinato y un asesinato consumado. La "conversación" se graba tranquilamente a pocos metros de un patrullero. El periodista/vigilante Barbano pregunta: "¿vos mataste?" "¿robás?" "¿por qué robás?" "¿quién te enseña a manejar pistolas?", violando todos los protocolos de derechos y garantías. Cuando termina la nota fraguada por Kravetz y Lanata, el conductor dice "¡Guau! ¿Qué hacemos con este pibe?". Barbano se ensaña: "él representa a una cultura chorra".

En la página web de Canal 13, del Grupo Clarín, puede leerse:

DOM DE 22:00HS A 00:00HS

Infancia robada: impactante entrevista a un nene de 12 años 

que admite que se droga, que roba y que mató a una persona

El Polaquito es un nene que tiene solo 12 años y es el principal sospechoso por el saqueo de un jardín de infantes en Lanús. PPT se lo encontró y le hizo una entrevista que preocupa.  

La historia de este chico es estremecedora desde donde se la mire, por la liviandad con la cuenta cómo es su vida, relatando cómo se droga, cómo roba y hasta cómo mató a una persona.
Él es conocido en Lanús como “El Polaquito” y un equipo de Periodismo Para Todos llegó a él cuando fue a cubrir un saqueo a un jardín de infantes en la zona, del que este chico de solo 12 años es el principal sospechoso.
Cuando terminaron de hablar con la directora y mientras esperaban en la puerta del instituto, el Polaquito se acercó y comenzó a amenazar a todos los presentes, entre los que estaban Rolando Barbano, periodista de PPT.
"Yo fumo porro, con merca nevada. No te deja duro, te deja re loco, re mambeado", comenzó relatando el nene. "No tengo miedo a nada”, fue otra de las frases que dijo el Polaquito



El modo de operación mediático-policial remite directamente a un abominable caso ocurrido durante la dictadura militar, conocido como "Operación Para Ti", al que alguna vez se calificó como "el momento más denigrante del periodismo argentino". En septiembre de 1979, una madre, militante y fundadora de la organización Familiares, que estaba secuestrada y era torturada en la ESMA, fue obligada a posar en un falso reportaje que publicó la revista Para Ti como parte de la campaña de la dictadura.


El domingo Lanata, Clarín, Kravetz, el macrismo y Ronaldo Barbano escribieron otra página de horror del periodismo argentino, que quedará inscripto en la historia universal de la infamia.

domingo, 16 de julio de 2017

Los hijos de los burgueses venezolanos estudian en la UBA y votan por el neoliberalismo en su país

Cabezas Podridas


por Willy Villalobos

Los hijos de los ricos venezolanos que estudian en la universidad pública argentina hacen cola sobre Rodríguez Peña y Corrientes para votar en el plebiscito de su país. Consulté a varios y me dijeron que quieren terminar con la tiranía, que Venezuela es un infierno comunista, que Chávez es lo peor que les pasó. Cuando les pregunté si los que tienen menos ingresos pensaban lo mismo que ellos, me contestaron que "esos tienen la cabeza podrida".

Sobre Cristina algunos dicen que es "lo mismo que el "toripollo", así le llaman a Maduro y quiere decir cuerpo de toro y mente de pollo.

María, una piba con gorro, campera y vincha tricolor (Amarilla, azul y roja) dice que con Cristina estaban mejor pero que era toda una mentira. ¿Y ahora? "Macri es un buen hombre que esta tratando de arreglar lo que les dejaron los Kirchner, un verdadero desastre".

"¿Sabían ustedes que la idea del gobierno de Macri es arancelar la Universidad?", le dije a Jesús, que llama "cabeza podrida" a los pobres. "Obvio, nosotros vemos gente estudiando que debería estar trabajando y además está lleno de jóvenes que sólo van a hacer política". ¿Y porqué no estudiás en la privada? le retruqué. "Porque mis padres hacen un gran esfuerzo para que yo pueda estudiar".

- ¿Sabías que tus estudios los pagan los cabeza podrida?

De pronto, interviene José que venía escuchando la conversación pero se hacía el dolobu, le agarra el brazo a Jesús para entrar en la ronda mientras le dice "¿déja que yo le haga una pregunta a este viejo cagalitroso". Me cago de risa y le digo que me repita eso de caga..., que viene a significar algo así como viejo de mierda, y me pregunta: "Tú eres de la Cristina, ¿no?"

Y me fuí riendo, como buen cagalitroso.

NOTA DEL EDITOR La bandera de la universidad pública y gratuita para todos los hombres y mujeres que quieran habitar en el suelo argentino es irrenunciable para un proyecto popular. El asunto es marcar la contradicción de estos estudiantes venezolanos que aprovechan un rasgo del "populismo" argentino que el macrismo quiere anular.

sábado, 15 de julio de 2017

Ultimas noticias



por Carmen Cuervo

Ellos van llegando de todos lados. Son un grupo amable; pero las cosas han cambiado. Ya no son humanos. Las aletas de los que están más arriba golpean en el aire. Si fueras un hombre con ojos de pez, tu también vendrías a defenderte.

viernes, 14 de julio de 2017

Santiago (una de las mejores películas de los últimos años) + un pequeño film de Kiarostami dedicado a Scorsese

Extrenos estremos I: mañana sábado 15 de julio de 2017 a las 19:30 (muy puntual) en Red Colegiales - Alvarez Thomas 1093




Hace diez años estábamos atravesando uno de los últimos Baficis verdaderamente bellos cuando vino a Buenos Aires el cineasta brasileño Joao Moreira Salles a presentar Santiago, la que, creo, es una de las películas más notables de las últimas décadas. De esas en las que cada plano y cada negro, cada sonido y cada silencio parecen ostentar una posición inexorable. En ese momento, todavía impregnados del influjo de la sensibilidad y la inteligencia inusual de esta película, le hicimos una entrevista a Joao. La hicimos junto a Alejandro Ricagno en el meeting point del Abasto.

Nos decía Moreira Salles:

"Hace unos años empecé a encontrar un camino en mi cine, que parte de un principio muy simple: en un documental, el tema tal vez sea siempre menos importante que el modo en que se filma. Por lo tanto, todo cine no ficcional deberá ser una reflexión sobre el cine no ficcional. Santiago es un film autorreflexivo. No existe una estructura anterior al film. Eso marca mi nuevo camino, que comienzo sin querer. Esto está en el fondo de una antigua tradición del documental: siempre que hubo una ruptura no fue porque se descubrió un nuevo tema, sino porque se halló una forma novedosa de tratar los viejos temas. En Brasil, el que hizo esto muy bien es Eduardo Coutinho. Yo produje algunos de sus filmes y creo que, de tanto conversar con él, llegué a esa idea".

Ahora que transcribo ese fragmento de la conversación -que salió publicado en el número 16 de La otra, exactamente en el invierno de 2007 (¡retromanía!), caigo en la tentación de salirle un poco al cruce, no para negarlo, sino para acentuar ciertos matices de lo que él nos dijo y quitarle el énfasis a otros. Y para contradecirlo un poco, también.




Lo primero que quiero decir es algo que solo nos podía revelar el paso del tiempo. Coutinho, a quien Moreira reconoce como su maestro, estaba vivo y filmando en 2007 y ahora ha muerto. La última película de Eduardo Coutinho -a quien también tuve la gracia de conocer, en una entrevista que años después le hicimos Eduardo Benítez y yo en el bar La Paz, mientras él fumaba un cigarrillo tras otro- se llama Ultimas conversas. Coutinho no pudo concluirla porque fue asesinado por su propio hijo. Moreira, que era el productor del film en el que Coutinho manifestaba cierto cansancio de seguir haciendo cine, fue quien tomó el material de su maestro y le dio el corte final.

En segundo lugar, asumo el principio muy simple que en 2007 Moreira Salles dice haber encontrado unos años antes; pero quiero simplificarlo todavía más: todo cine es una reflexión sobre el cine, me gusta más así. Creo que el principio no se restringe a la no ficción y que tampoco se trata de un deber, sino de un ser: ni el cineasta más inepto puede impedir que su película piense por él, más allá de él. Esa fuerza centrífuga es la que creo que opera sobre el cine mismo, su imposibilidad de reposar sobre sus límites. Una fuerza siempre está empujándolo más allá de sí, fuera de campo. En lugar del deber ser, prefiero el potencial: todo esto sucede si se da la posibilidad de que un destinatario, vulgarmente conocido como espectador, tenga una mirada suficientemente atenta. El cine no reposa en sí mismo. Esa idea me llevó a hacer girar el ciclo que mañana sábado comienza alrededor de la idea de los extremos. Extremo acá quiere decir una fuerza que empuja más allá sin detenerse nunca. Toda película se juega en esa puja fuera de sí.

Entonces, claro, todo documental también pelea con su condición de tal. Todo plano está acorralado por su fuera de campo, toda palabra dicha está rodeada de silencios peligrosos. Cuando un cineasta gana cierta conciencia de que esto está pasando -y no puede dejar de pasar- su película alcanza una densidad especial. Y si lo descubre durante el proceso de realización de su obra, entonces se transforma en una obra maestra.

Santiago es una obra maestra. Según sabemos por algo que Moreira Salles nos dice en el espacio off del film -a nosotros en el presente fílmico y no a su retratado-, la película conquista esa condición a pesar suyo. Es una evidencia que lo asalta al cabo de un proceso largo desde que la película se empezó a filmar (13 años antes), de cómo quedó trunca y comenzó la tristeza. Hay una verdad de la obra que sucede cuando Moreira, después de tanto de no saber qué hacer con las nueve horas de filmación que guardaba,  al fin logra ver dos cosas: su propia mirada de la persona que se propuso retratar -Santiago, el mayordomo de su familia aristocrática- y el motivo que 13 años antes le había impedido verlo auténticamente a Santiago, el velo que tapaba sus ojos.




La melancolía que impregna el film la trae un poco el propio Santiago, un hombre que ha sido personal de servicio durante toda su vida y, ya jubilado, vive en un pequeño departamento acompañado por sus fantasmas, con los que dice hablar todo el tiempo. Acá haría falta desmentir a Moreira. Uno de los motivos por los cuales Santiago, la película, es extraordinaria es porque Santiago, el hombre, es extraordinario. Un argentino de origen humilde y campesino que llega primero a Buenos Aires y empieza a trabajar como sirviente de la oligarquía porteña y luego hace su periplo por Chile y Brasil, siempre sirviendo a familias poderosas. Hasta caer en la familia de Salles, a la que sirve durante varias décadas. Santiago, la película, es el último acto de servicio de Santiago. Cuando Moreira lo filma, a principio de los 90, dos años antes de que Santiago muera, él es un  joven cineasta obtuso que no es capaz de reconocer el manjar que su personaje -su sirviente- le ofrece. La venganza póstuma de Santiago queda escondida entre los momentos muertos del material en bruto, las partes que el joven e inepto Joao (Joaozinho le dice Santiago al señorito) desecharía en sus primeros bocetos. Ahí, mientras Moreira está desatento, Santiago deja plantadas unas minas de sentido que le estallarán al cineasta cuando su protagonista ya haya muerto. En el tono sumiso de Santiago se esconde un rasgo de auténtica majestad que Moreira va a comprender cuando ya no pueda agradecérselo.

Entonces hay otro motivo por el cual Santiago es melancólica al cuadrado: porque Moreira descubre algo sobre ese hombre cuando ya no puede retribuírselo. La película podría ser un intento de retribución, pero está hecha para el lucimiento de su autor y para la dicha de sus destinatarios. La desdicha de Santiago no podrá ser reparada.

En todo caso, Santiago es una persona extraordinaria y la cámara y los micrófonos lo guardan y aguardan a Joaozinho hasta que se dé cuenta. En todo caso, más desdichado es Moreira, que se dio cuenta tarde de la ofrenda que Santiago le dio y ahí está Santiago en Santiago para hacerse señor de su película. Lo cual terminaría por decirnos que lo verdaderamente decisivo de Santiago es su objeto, Santiago. Negando en cierto sentido lo que Moreira dice acerca de la poca importancia de los temas.

"Mi actividad mental es continua, apasionada, versátil y del todo insignificante" deja escrito Santiago en una de las miles de hojas mecanografiadas que le lega a Joao. La frase es sorprendente. Santiago puede ser un gran escritor. En lo que dice de sí mismo se exalta y a la vez se derriba. Es tan narrativa su potencia que podría ser un personaje de Manuel Puig si no hubiera sido un hombre real. Quizás no es que Santiago fuera un tipo tan extraordinario, ahora que lo pienso. Quizá cualquier hombre es extraordinario bajo una mirada amorosa. Ese amor del que Joaozinho era incapaz mientras filmaba a su mayordomo y que ahora solo puede vivir como recuerdo.

Hay en la película una lucha entre dos modos de ejercer el recuerdo: esa forma continua, apasionada, versátil y desquiciada (creo que su intensidad la desquicia pero no la hace insignificante, al contrario, aunque literariamente es mucho mejor terminar la frase con ese "del todo insignificante") de Santiago y la otra forma, más queda, cauta y sobria de Salles. Uno de los fundamentos de la riqueza del film es esa tensión entre el desborde de Santiago y la aristocrática sobriedad de Moreira.

Por si todavía no se entendió: Santiago es un gran film político. No se habla ahí de política pero se la hace como pocas veces se vio en el cine. No una película sobre el poder, sino el poder mismo en acto, dirigiendo el film.

Como Santiago tiene cierto renombre entre círculos cinéfilos pero yo estoy convencido de que se trata de uno de los mejores films de los últimos años, me pareció que valía la pena abrir este ciclo de Extremos con ella.



Y tenemos un plus:

Un petit film dedié a Scorsese

Abbas Kiarostami se dedicó a realizar durante sus últimos meses de vida una serie de microfilms. Esta breve maravilla que vamos a pasar mañana como yapa condensa toda la poética de Kiarostami en un momento misterioso de belleza inasible. Lo habíamos descubierto en youtube hace muchos meses, quizás incluso antes de que Kiarostami muriera, no estoy ahora seguro. Pero como su circulación era tan inadvertida, no estaba seguro de que se tratara de una auténtica obra de Kiarostami a pesar de su belleza arrebatadora. Hice averiguaciones y no había podido confirmar nada. Así que la pasamos en la última jornada del ciclo de cine del verano pasado en Red Colegiales fuera de programa y sin aviso. Después mi amigo Roger Koza desde Cannes me confirmó que efectivamente se proyectó allá junto a otros microfilms póstumos del genio iraní. Ahora que ya sabemos que es de él, ya no circula por youtube, pero nos quedó esa copia y mañana la pasamos junto con Santiago.