El domingo a la medianoche Hernán López Echagüe, el autor de El Perro. Horacio Verbitsky, un animal político en La otra.-radio, www.fmlatribu.com

sábado, 28 de marzo de 2015

Antojo Saluzzi para escuchar clickeando acá 


por Cristian Bonomo

2014 nos trajo de regalo un nuevo disco de Dino Saluzzi. Si bien es un disco más de su larga y antológica colaboración con el prestigioso sello europeo ECM, es la primera grabación que realiza totalmente en Argentina para ello y con miras a una edición local. No es poca cosa. El valle de la infancia es la tercera grabación de un proyecto familiar que involucra a su hermano, su hijo y su sobrino, además de otros músicos. El nombre con el que presenta esta familia es Dino Saluzzi Group y con ellos ha editado anteriormente Mojotoro [1992] y Juan Condori [2006].

A través de los años, Dino Saluzzi supo transitar los espacios entre lo académico y lo popular, los de tradición europea y los de su tierra, con un andar y una fluidez que nos permite recorrer su música como si se tratara de una cinta de Moebius, un recorrido infinito y de un solo lado, una cinta que diluye todo borde y que nos presenta un paisaje sonoro único e, indudablemente, suyo. Un sonido que lo distingue: así sea en bandondeón solo, acompañado con cello, con percusión o con grupo, lo que suena es Dino y una manera de buscar la música y compartirla con quienes lo rodean.

Hace poco, en una madrugada de febrero, tuvimos la oportunidad de encontrarnos con Jose Saluzzi (el Jose, sin acento), su hijo guitarrista, en nuestro antepenúltimo Antojo de 2015 (escuhar acá). Presente en el último y en tantos otros discos, con Jose compartimos detalles no solo del trabajo con su padre y del valle de la infancia, sino también de algunos de sus proyectos personales. Nos trajo algunas grabaciones inéditas.

Muy pronto, durante cuatro días seguidos, podremos ver a La Familia en vivo, antes de su gira europea. Será los días 9, 10, 11 y 12 de abril a las 21:00 hs. en Café Vinilo [Gorriti 3780 – Palermo]
La formación del quinteto es: Dino Saluzzi en bandoneón, Félix Saluzzi en clarinete y saxo, José María Saluzzi en guitarra, Matías Saluzzi en bajo, Quintino Cinalli en batería y Jorge Savelón en percusión.

Saluzzi Music


Saluzzi Group-European tour 2015,promotional video from Jose Saluzzi on Vimeo.

viernes, 27 de marzo de 2015

Nisman: Se acabó la farsa


El lunes 19 de enero a las 3 de la madrugada publicábamos en este blog:

"El escándalo desatado por las denuncias inconsistentes del fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, parece tener el final más escabroso: unas horas antes de tener que presentarse en el Congreso de la Nación para prestar declaración respaldando sus denuncias, Nisman fue encontrado muerto en el baño de su departamento, trabado desde adentro. La que dio el alerta fue su madre. El cuerpo de Nisman habría estado muerto desde hace varias horas. El gobierno deberá actuar con cautela máxima, porque sea cual fuera la causa de la muerte, este episodio va a ser muy operado por servicios y medios golpistas". (Ver acá)

Ayer se terminó de desmoronar la más seria operación desestabilizadora de los últimos años. Se fue mancando paso a paso, por disparatada e infame. Aunque aún no haya certezas definitivas sobre la forma en que el fiscal murió, el relato del "magnicidio institucional" perdió su fuerza desestabilizadora.

No obstante, la desgracia sirvió para probar la fortaleza del poder popular. Los golpistas no pudieron ni tirando (o usando a) un muerto. La democracia sale fortalecida. Los golpistas hicieron la opereta muy burda, no cuidaron las costuras.

Quedó en evidencia la participacion judicial en el proyecto golpista.

Quedó en evidencia que la derecha no tiene recursos sutiles, sino brutales y bastos, para tratar de ganar terreno.

Quedaron en evidencia sectores de la clase media ilustrada que, a pesar de advertir que la denuncia de Nisman era una payasada, se hicieron los boludos, adjudicándole una presunta verosimilitud.

Quedó en evidencia que este sector tomaría un golpe de estado con cínica indiferencia y aun con sorda simpatía. Ahora sabemos que con ellos no contamos.

Nisman está muerto. Su triste muerte, sea cual fuera la carátula final, fue para ellos inútil. Los que quisieron usarlo para desestabilizar la democracia hoy están impunes y preparando otras operaciones.

jueves, 26 de marzo de 2015

Duro como un diamante es mi amor

Boy and Moon (1906-1910) by Edward Hopper

Suave como la nube que flota en la mañana
raro como un copo de nieve posado en una llama
decente como el sol ante el planeta
dulce como la risa oculta en el fondo del llanto avergonzado.

Veraz como las flechas cuando la cuerda se suelta
áspero como el rojo que se esparce a través del cielo de la tarde
fuerte como un lobo cuando el viento lo molesta
gentil como el tiempo que siempre nos lleva juntos.

Duro como un diamante es mi amor, como un diamante
duro como un diamante es mi amor, como un diamante.

Grácil como el viento a través de las ramas melladas
agudo como la sirena de un camión de bomberos atascado entre los autos
seguro como que la marea que va a seguir en movimiento
precioso como los fragmentos rotos de un sueño fallido.

Salvaje como el lecho de roca viva
cálido como las palabras amables que salen de la profundidad
de la cueva más oscura
paciente como una araña que teje
mejor que la mejor parte que siempre tratas de salvar.

Duro como un diamante es mi amor, como un diamante
duro como un diamante es mi amor, como un diamante.

Más astuto que un buen arreglo
valiente como la sombra ante la luz traidora de día
precioso como el cuadro más extraño
vivaz como el trueno en medio de la bruma más sombría de la lluvia.

Flamante como el filo de la medianoche
bueno como la luz de luna en el piso cuando los suspiros se pierden
amante como el dios que ya nos dejó
fresco como la acción nacida con la promesa de un futuro sin costo

Duro como un diamante es mi amor como un diamante
duro como un diamante es mi amor como un diamante
duro como el diamante es mi amor
es duro como un diamante
duro como un diamante
es duro como un diamante.




miércoles, 25 de marzo de 2015

Cinco por uno: por cada demostración de odio, se nos suman cinco militantes

Capaz no se dan cuenta de que cuanto más amargos son sus insultos, más alegres son nuestras movilizaciones

Una agrupación trosquista festeja mientras queman una imagen de Hebe. 
Al final los melones se acomodan en el camino.




Tenemos dos cosas muy preciadas para la vida democrática: una líder inteligente, de una firmeza imprevista: Cristina (antes eran Néstor y Cristina). 

Tener una líder es algo que provoca mucha envidia en sectores políticos que no la tienen.

Y la otra cosa que tenemos: una práctica sostenida, aprendida en estos años hermosos, de movilización popular.

Probablemente no se aviven de que cuanto más nos demonizan, más nos estimulan a seguir creciendo.

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Repudio al ataque a las Madres

La Asociación Madres de Plaza de Mayo lamenta y repudia con todas sus fuerzas que el PTS, el Partido Obrero, Correpi, la Federación Universitaria de la Plata, Hijos La Plata, Patria Grande, María Laura Bretal, Susana Grau y los organismos de derechos humanos y organizaciones sociales, políticas y estudiantiles nucleados en la Multisectorial La Plata, Berisso y Ensenada hayan caído tan bajo al incendiar un muñeco de papel con la figura de la presidenta de la Asociación, Hebe de Bonafini, en la marcha realizada el lunes 23 de marzo en La Plata.

Nos repugna que tengan hacia las Madres el mismo odio que nos tiene la derecha y que sean capaces de hacer lo que hicieron aquellos que alguna vez tuvieron el coraje de llamarse compañeros de nuestros hijos, los 30.000 revolucionarios.
Este hecho fascista evoca a acciones dignas de las peores dictaduras, pero nada ni nadie podrá opacar el día feliz que pasamos ayer, en donde todo un pueblo nos aplaudió, nos amó y nos abrazó.

Convocamos a todos, a repudiar este hecho infame contra las Madres, mañana, jueves 26 de marzo, a las 15:30 horas, en la Plaza de Mayo, donde marchamos cada jueves desde hace 38 años.

Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Gran repunte de Cristina (nos encanta leer las recuperaciones del kirchnerismo cuando las relata el enemigo)

La otra.-radio para escuchar clickeando acá 
El audio es del programa del domingo pasado, las imágenes son del acto de ayer



La historia del kirchnerismo es la de sus repuntes imprevistos, una vez que el enemigo creyó tenerlo en la lona. Es casi una marca genética desde aquel apriete de Claudio Escribano, llevándole a Néstor un pliego de condiciones dictadas por el Círculo Rojo, unos días antes de que asumiera la presidencia:

1- “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional. Es incomprensible que aún no haya visitado al embajador de los Estados Unidos”.

2- “No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar”.

3- “No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted”.

4- “Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos”.

5- “Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”.

Convenientemente rechazados por Néstor los cinco puntos, La Nación publicó la prematura acta de defunción del incipiente gobierno: "Argentina ha resuelto darse gobierno por un año", firmado por el propio Escribano, dando nacimiento inmediato al postkirchnerismo:

"El Consejo para las Américas estaba reunido en Washington cuando el lunes 28 se hacían los últimos cómputos provisionales de las elecciones. Es un cuerpo que congrega a cuantos tienen en los Estados Unidos una opinión de peso que elaborar, tanto en el campo político como empresarial, sobre los temas continentales. Desde Colin Powell a David Rockefeller.

"¿Qué pudieron esos hombres haberse dicho sobre la Argentina, después de conocer los resultados del escrutinio y, sobre todo, los ecos de la infortunada noche de Menem en el hotel Presidente?

"Primero, se dijeron que Kirchner sería el próximo presidente. Segundo, que los argentinos habían resuelto darse un gobierno débil.

"Podríamos pasar por alto una tercera conclusión, porque las fuentes consultadas en los Estados Unidos por quien esto escribe difieren de si se trata de la opinión personal de uno de los asistentes o de un juicio suficientemente compartido por el resto. Sin embargo, la situación es tal que vale la pena registrarla: la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año".

Hay que repasar ese comienzo, los cinco puntos y la respuesta de Kirchner. Escribano en esa misma columna atribuye la intransigencia de Kirchner a la nefasta influencia de Cristina:

"La primera medida de gobierno del doctor Kirchner deberá ser la cesantía de quien ha escrito ese discurso, y, si fue él mismo quien acometió su redacción, convendrá que ya mismo derive en otro la delicada tarea de escribir si es que aspira a ser un verdadero jefe de Estado.

"Se sabe que Kirchner está hablando con muy poca gente, encerrado en un círculo íntimo difícil de caracterizar, pero en el que es obvio que gravita su mujer, Cristina, senadora nacional".



En esta breve pieza de extorsión periodística está condensada la historia posterior, hasta hoy. El kirchnerismo sigue siendo el que le dice "no" a las condiciones impuestas por el emisario del establishment. Las condiciones que se quieren imponer son las mismas.  El establishment sigue repitiendo, apegado a un trauma persistente, que al kirchnerismo le queda poco. Como si se tratara de una fórmula mágica, esa predicción suicida funciona como el reaseguro de la permanencia del kirchnerismo en el gobierno y un gran estímulo para la iniciativa democrática. En el trayecto, para enfrentar los desafíos golpistas, el kirchnerismo tuvo que ir encontrando aliados de los que en algún momento fue preciso deshacerse: Clarín, Duhalde, Lavagna, Alberto Fernández, Moyano... Fue un camino largo y sinuoso.

Scioli siempre estuvo ahí y todavía está.

Esto trajo conflictos internos en la propia tropa, que percibieron en estas alianzas, con razón, signos de contradicción. Para los que apoyamos al gobierno esto fue un duro aprendizaje acerca de la naturaleza del poder popular. Esa sinuosidad es percibida por los que se fueron apartando (porque, en el fondo, prefieren mantenerse aparte) como "la impostura del relato". Ese sintagma terminó por vaciarse de sentido. 

La política se desenvuelve también por medio de una lucha para darle sentido a los hechos. La derecha lo sabe perfectamente, porque empezó a escribir la historia del postkirchnerismo desde antes de que el kirchnersimo existiera. Puesto a pelear por defender la democracia, el kirchnerismo no hizo más que responder al relato que desde el campo enemigo propiciaba su salida anticipada. Hay una izquierda puramente nominal que no lo sabe porque no quiere saberlo, entonces compra el tag "la impostura del relato", una manera de ratificar su ajenidad ante el problema del poder.

La izquierda nominal repele al poder, ya que se determina a sí misma como el sector para el cual el poder es algo ajeno.

La derecha real tiene los fierros mediáticos con los que mantiene en jaque permanente a la democracia. Y, cuando hace falta, carece de pruritos para apelar a la muerte como argumento extremo. 

Ayer se cumplieron 39 años del comienzo de la última dictadura. Nadie sabe bien cuándo terminaron, si es que terminaron, los efectos de esa dictadura. Pero conviene no olvidarnos que no se trató de una irrupción alienígena, sino del ejercicio directo del poder por parte de los dueños del país. En tantos años de post-dictadura, hay varios centenares de represores condenados y otro tanto de procesados. Fueron los que hicieron la tarea sucia de las clases dominantes. Pero los civiles que idearon y lucraron con la muerte están prácticamente todos libres y en sus mismos lugares. Y son los que les siguen imponiendo pliegos de condiciones al poder popular.




También están los comentaristas capaces de señalar todas las cosas que el kirchenrismo hizo desprolijamente. Seguramente ellos lo habrían hecho mejor. Pero no lo hicieron y probablemente no lo hagan nunca, si no se plantean en la práctica (y no en términos meramente teóricos) la naturaleza del poder.

El kirchnerismo es un peronismo del siglo xxi: lleva en sus genes esa vocación por hacerse cargo de la tribulación del poder.

Nosotros estamos muy contentos de estar protagonizando esta etapa. Contentos de que todos los que anunciaron que esto no duraba se hayan equivocado tantas veces.

Nos encanta leer las predicciones fallidas de la derecha acerca del inminente fin del kircherismo. Ya es nuestra cábala.

Nos encanta leer entre líneas cuando los comunicadores del establishment tienen que admitir que el kirchnerismo ha vuelto a repuntar.

Con la muerte de Nisman, la derecha se regocijó: había encontrado -o provocado- una escena que liquidaría políticamente a Cristina. Lo que no habían logrado las numerosas corridas cambiarias, los intentos fallidos de saqueos que harían explotar el caldero social, los espasmódicos cacerolazos. Nisman iba a ser el mártir del "populismo autoritario". Otro relato: como mártir resultó imperfecto.

El relato de la derecha (el último hasta el momento, no sabemos qué inventará mañana) se fue diluyendo. El corrosivo que diluye ese relato es la política kirchnerista, lo cual incluye no solo las opiniones del panel de 6,7,8, como algunos preferirían creer (je).

Tenemos dos cosas muy preciadas para el ejercicio democrático: un liderazgo atento, inteligente, de una firmeza imprevista: Cristina (antes eran Néstor y Cristina). Tener una líder es algo que provoca mucha envidia en sectores políticos que no la tienen.

Y la otra cosa que tenemos: una práctica sostenida, aprendida en estos años hermosos, de movilización popular.




A la derecha le cuesta un huevo movilizar. Necesitan muertos para sacar a los televidentes psicotizados a la calle. Ni así los puede mantener más que un rato. Y les salen marchas amargas, seniles y sectarias.

Las movilizaciones populares del 1 de marzo y de ayer (dos al hilo) son el tonificante más eficaz para el poder popular. Se trata de marchas festivas y memoriosas, con un programa político definido y compartido a conciencia por los que asistimos: nuestra ventaja es que sabemos perfectamente a qué vamos. Si se nos llegara a olvidar, releyendo los cinco puntos de Escribano hacemos un buen repaso: vamos para seguir sosteniendo el proyecto que no se rindió desde aquel apriete.

Mientras tanto, nos encanta leer como relata el enemigo nuestros repuntes.

Vayan a los diarios de la derecha de este fin de semana. Está claro que ellos no pueden poner: "El kirchnerismo nos sigue ganando la pulseada", porque tienen que sostener ante sus lectores el relato de "la impostura del relato" y el de "el kirchnerismo está en retirada".

Nosotros leemos sus mismos relatos con otro ánimo, a contrapelo de sus expectativas:


Un triunfo para el Citibank y un alivio importante para el Gobierno. Eso representa la decisión del juez neoyorquino Thomas Griesa de dar marcha atrás y autorizar al banco norteamericano a pagar a los bonistas con títulos de deuda reestructurada bajo legislación argentina. Así, podrá "patear" por lo menos hasta septiembre la negociación de la deuda en default, según opinaron los analistas y especialistas consultados por LA NACION.



Fue la diputada Elisa Carrió la que advirtió acerca de la intención de Cristina Kirchner de "malvinizar" la disputa en el juzgado de Nueva York con los bonistas que no aceptaron los canjes de deuda. Pero, en estos días, pareciera ser que el papel del fracasado Leopoldo Fortunato Galtieri lo asumió el juez Thomas Griesa. Fue el fallecido militar quien en 1982 con sus desafortunadas y temerarias decisiones confrontativas terminó por hacer renacer la agónica estrella de una líder política en decadencia: la Dama de Hierro, Margaret Thatcher.

Griesa llevó a la Presidenta al terreno que más le gusta y que mejor maneja: el de la confrontación a todo o nada. El juez acaba de autorizar otra vez al banco Citi a que pague los bonos que surgieron de los canjes y que fueron emitidos bajo legislación argentina. Y anticipó la autorización para junio próximo.
Primero, con sus negativas o tentativas, permitió a la Presidenta refugiarse en el nacionalismo de "patria o buitres". No hay duda de que esta batalla en el terreno político y mediático la ganó el Gobierno. Que además sumó puntos para sus argumentos de que detrás de las decisiones de la justicia norteamericana se esconden oscuros intereses políticos y económicos. Bastó con amenazarlos con quitarle la licencia al Citi en la Argentina.
¿Cómo entender, si no, las marchas y contramarchas del juez? Que se puede pagar, que no, que sí, que por esta vez. Una decisión ajustada a derecho no puede tener tantas revisiones de ocasión. ¿O sí?Creen ahora que están más cerca de conseguir el puente que permita volver a los mercados de deuda y transformar el conflicto en "abstracto, superado, sin importancia", con la única salvedad de que no podrán hacerse operaciones en Wall Street. Creen que no será un problema.

Es muy sencillo y nos regocija leer el desaliento con que ellos escriben el triunfo del gobierno en la defensa de los intereses nacionales. Es transparente su anhelo de que los buitres lograran humillar al gobierno democrático e imponer sus condiciones contrarias al interés nacional.




Uno de los más tortuosos relatores de esa derecha frustrada es Jorge Fernández Díaz en sus columnas dominiclales de La Nación:

Algo huele mal en el otoño kirchnerista


Fernández Díaz invoca a sociólogos aterrados (curiosa invención narrativa) que le explican que "la gente" cree que el gobierno mandó a matar a Nisman, pero le importa muy poco. Esa "gente" de la que habla Fernández Díaz se supone que no es la misma "gente" a la él le habla. A la "gente" a la que se dirige no solo que no le importa Nisman, sino que difícilmente pueda creer que el gobierno lo mandaría a matar (hay que ser verdaderamente idiota para creerlo). Pero creyeron encontrar en el cadáver de Nisman la oportunidad de quebrar ese liderazgo tan preciado por nosotros y tan despreciado por ellos.

Si uno es mínimamente capaz de leer entre líneas, el gran titular de las tapas de este fin de semana está  escrito como una marca de agua que solo se puede leer a trasluz: el kirchnerismo se volvió a recuperar.

Para encontrarlo escrito en Perfil, hay que ir más allá de la portada (a pesar de que es una noticia que tendría que estar en la portada; porque estaría en la portada si el resultado fuera el contrario: que Cristina no hubiera logrado reponerse del golpe producido por la operación Nisman y que el poder político se les escurriera inevitablemente de las manos). Solo en la página 8, en la edición impresa de Perfil del domingo puede leerse, bien abajo, en la cuarta columna y con un título despistado (a propósito):

...Luego del impacto por la muerte de Nisman, Cristina Kirchner ha recuperado aprobación de gestión de manera muy veloz. En febrero estaba en 42% para, al mes siguiente, subir a 53%. La evaluación de la economía vuelve a subir luego de más de un año. En noviembre pasado estaba evaluada como positiva por el 19% de los argentinos, en febrero había subido a 29% y en este mes se encuentra ya en 36%.

Incluso el repunte de la actividad económica después de la retracción del año pasado encuentra una manera extravagante de ser contada por los voceros del "postkirchnerismo". Ahora dicen que "la gente" sale a comprar temiendo una futura devaluación:

Boom de cuotas: se anticipan compras por las dudas económicas poselectorales

En los primeros meses de 2015 el consumo ha comenzado a revertir la profunda caída de 2014. En parte, porque bancos y comercios han extendido planes de cuotas y también porque los argentinos, con mucha experiencia en crisis, intentan adelantarse a una posible devaluación tras el recambio gubernamental. Con algo de oxígeno en su poder de compra, se adelantan a comprar y no cualquier bien: aquellos que atados al dólar pueden cambiar de precio tras un eventual ajuste cambiario después de diciembre.



Remo Carlotto, Camilo Vaca Narvaja, Ignacio Guido Montoya Carlotto y Julián Domínguez

Otro relato post-kirchnerista: el kirchnerismo estaría preparando una bomba económica para que le estalle al próximo gobierno. Kicillof les responde: estamos trabajando para seguir un mandato más.

Nos encanta leer el repunte del kirchnerismo narrado por el enemigo.


Para escuchar la emisión del domingo de La otra, clickear acá. Durante el programa escuchamos canciones de Marcia, Magia Gadú,  Natalie Prass y Mariam the Believer.

martes, 24 de marzo de 2015

El salmón, Pez, Divididos, Flopa, Manza, Minimal, Aristimuño, Liliana Herrero

Textos sobre la música argentina del siglo xxi



Andrés Calamaro

por Oscar Alberto

Si el citado siglo empieza en el 2000 (cosa que es materia de controversias, pero no nos conviene revisar eso justo ahora, que estamos terminando de publicar los resultados de nuestra mega-encuesta y los apuntes con los que nuestros amigos contribuyeron a analizar a los artistas más votados), entonces hay que admitir que justo ese año Calamaro arrojó la última bomba atómica del rock argentino, estoy hablando de El salmón, obviamente. Las circunstancias autobiográficas de su producción también estás sobre-escritas. Pero creo que vale la pena todavía pensar en qué momento de la historia del rock argentino aparece, cómo establece su contemporaneidad, cómo señala a sus precursores y determina su posteridad.

Hay una tensión de Calamaro con su propia obra a la que El salmón llega a ajustar cuentas. Él fue alguna vez el pendejo que opacó el brillo escénico de Miguel Abuelo en la primavera alfonsinista, con sus hits ligeros y pegadizos, algo que se reprocharía a sí mismo. Porque el alfonsinismo terminó como todos ya saben y casi al mismo tiempo, o un poco antes, Miguel se murió. El ambiente festivo de esa década corta resultó tener demasiada muerte olvidada sólo por un momento. Charly escribe ya en el año 88 (pero la grabará en el 98) “Todo el mundo quiere olvidar”. Lo reprimido vuelve: si hay una ley de la historia, una sola, es ésta.  Por ende, en el 89 presenta sus credenciales el Calamaro disidente, el otro, su lado noir, el Calamaro blue. Su carta de presentación es Nadie sale vivo de aquí.

Es menester señalar que hay al menos dos Calamaros, como había dos (o tres) Romeos, los Bang Bang de la canción de aquel disco del 89:



Él nació pegado a su hermano siamés
y una tercera cabeza que había sumaban tres
y juntos fueron estrellas de rock
pero la tercera cabeza no tenía relación
con los dos hermanos, Barry y Tom
y había que torcerse para no tocarse.
Dos Romeos son dos Romeos pegados
y alguna que otra Julieta hay
dos Romeos, dos romeos eran más
que cualquier Romeo individual.

De pronto, el chico de los hits vuelve algo sombrío y logra una inquietante metáfora para hablar de lo que la sociedad quería esquivar: “había que torcerse para no tocarse”. Ahí escala del talento al genio.

De todos modos, el tránsito posterior de Calamaro parece alejarlo de esa zona delicada: se va a España y con el rock insolente y expansivo de Los Rodríguez hace prevalecer su lado hitero, mucho más eficaz ahora puesto que su universo (su mercado) se ha expandido a toda el habla hispana. Eso parece no tener techo. Cuando la juvenilia madrileña de Los Rodríguez haya completado su ciclo (con algunos muertos a cuestas también), vendrá el AOR-de-un-single-tras-otro, Alta suciedad. Una gema elegante, producida por Joe Blaney, bien Los Angeles, con sonido internacional, balance perfecto, sesionistas soñados y cierta turra frialdad a través de la cual Andrés anunciará su disidencia de modo civilizado, de modo que todos quieran comprársela. Pero late ahí una sorda rabia que tanta brillantez aligera.

Hay luego un pequeño gesto: un año después de Alta suciedad AC edita un disco que a veces ni siquiera figura en su discografía oficial: Las otras caras de Alta suciedad, versiones no tan pulcras de algunos de los grandes hits, más un gusto por hurgar y apropiarse de un repertorio popular que va desde Gardel hasta Moris, pasando por boleros, rumbas y rancheras (gusto que expandirá en el paso siguiente). Hay ahí una desprolijidad tímida que va a explotar en el dobleHonestidad brutal. A esa altura, el Bang Bang disidente toma el comando. Hace demasiadas (37) canciones, se pone oscuro un poco demasiado, se avinagra y se aspereza. Desde el título mismo, este disco extraordinario es ya un gran gesto pendenciero. ¿Contra quién? Contra la Compañía, contra el mercado, contra el público que lo venera por esas canciones redondas e irresistibles, contra el público que lo desprecia por esas canciones redondas e irresistibles.

Contra sí mismo.

El talento instantáneo y el dinero rápido lo han ido amargando por dentro. Mientras tanto, a ambos lados del Atlántico, un mundo vil corea sus estribillos.

Si todo hubiera quedado ahí, un historiador del rock en español diría: ese fue su disco descarnado. Su gesto honesto. Pero resulta que al poeta disidente no le parece suficiente (este pequeño ensayo adopta cierto gusto por la rima fácil, contagiado de ya saben quién).Y entonces se arma la podrida: La Podrida del Rock and Roll, podría llamarse, evocando a aquella Pesada de Billy Bond que tuvo una misión crucial en la primera mitad de los 70. El salmón es una revuelta y una vuelta de La Pesada del Rock and Roll, donde en lugar de tocar Billy, Spinetta, Pappo, Charly, Lebón, Gabis, Medina, Martínez, Pajarito Zaguri y Jorge Pinchevsky tocan Calamaro, Calamaro, Calamaro, Calamaro, Fogliatta y Pappo. Todos secundando a los diversos solistas que son: Calamaro, Calamaro, etc.

El salmón es un vómito del siglo XXI incubado en la fiesta demasiado larga de la década infame del siglo anterior. Hay por ahí algunos potenciales hits desperdigados que en otro contexto más amigable habrían sido recibidos con pitos y matracas (“Revolución turra”, “All you need is pop”, “Valentina”, “Tuyo siempre”, Gaviotas”, todos inoculados por una alta toxicidad que los bizarrea demasiado para las buenas maneras del pop); y una relectura sórdida de un repertorio entre popular y plebeyo, con deslumbrantes apropiaciones de “Así”, “Alfonsina y el mar”, “Libros sapienciales”, “El día que me quieras”.



Pero ese disco quíntuple con silueta de pescado alargado es una película de horror, el corazón de las tinieblas, una resaca muy insistente, un plano secuencia interminable de la era del pesar. La rabia que lo anima no le permite buscar matices para airear el ambiente. Calamaro nos incita a encerrarnos en su habitación oscura. Su facilidad para la melodía entradora es poco a poco dejada de lado y a medida que nos internamos en su melancolía terminal, este depresivo famoso amenaza con no soltarnos nunca más. ¿103 canciones? ¿307? ¿mil y una? (Leer completo acá).

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Pez



por José Miccio

...En una canción el lenguaje no depende de sí mismo. Minimal no escribe poemas (igual que Spinetta, igual que Solari). Un equívoco literaturista impide pensar en “Que me pisen” a la hora de identificar grandes letras de rock en castellano. O en “Juana de Arco”, esa maravilla de los Ratones Paranoicos. Pero lo cierto es que hay más arte en el “La-la-lala-la” de Juanse que en las profundidades a las que aspiran unos cuantos. No se trata -más vale- de que las letras no importen: se trata de que su poder depende casi todo de la música que lo hace posible. Una canción de rock dice antes que nada: Yo no digo, yo sueno. Y luego sí, una vez atrapados por el sonido, las palabras pueden resultarnos poéticas, volverse consigna o tatuaje, llegar a nosotros con una plenitud que parece provenir solo de ellas. Es inútil desestimar su energía. Copiamos pedazos (de letras) de canciones en la carpeta del colegio, en la agenda, en las remeras, en la pared, en el placar, en los libros, en las tarjetas que acompañan los regalos de amor. Pero es la música que subyace al recuerdo de la letra lo que determina su fuerza emocional. ¡¿Escuchaste lo que dice?! viene después de ¡Escuchá eso! En Pez abundan las frases de fácil transcripción. Y momentos asombrosos como la oración con frase adjunta con la que empieza “Por siempre” (“Se van -el tiempo apremia y tienen que partir- las almas”). Como las canciones están a la altura de lo que pretenden no hay riesgo de fatuidad. Pero a veces algo se pierde en estos éxitos: esas iluminaciones de la palabra que no existen más que en el sonido, que no envían señales cuando leemos las letras en el sobre del CD o en la página del grupo, y cuya maravilla no se puede comunicar sino poniendo play y diciendo: ¡ahí! En el sauna eléctrico de Pez, por ejemplo, “Árbol, dame asilo” es un momento más bello y más poderoso que declaraciones que parecen funcionar por fuera de la música como “Sin justicia no hay luz/ sin furia, libertad”, por recordar dos canciones del maravilloso El sol detrás del sol (“Desde el viento…” y “Tristezas del sur”).

Difícilmente alguien copie en su carpeta ese instante de gloria, cuya emoción inmensa se sostiene toda en el sonido. Pero es lógico: nadie nunca prefirió llevar encima “Luna loba dedo cal” en lugar de “Mañana es mejor”. Lo que importa es otra cosa: el hecho de que lo que nos hace anotar las palabras no está todo en las palabras sino en eso que no podemos anotar (la música tiene una escritura, por supuesto, pero el tema es otro). En el caso de Pez, que cambia y cambia, que se hace folk en Hoy, que se hace hard en Volviendo a las cavernas, que se hace progresivo en Folklore, que se hace punk en Pez, que se hace folk, hard, progresivo y punk en cualquier momento, incluso en una misma canción, en el caso de Pez, decía, lo que importa antes que nada es la brillante combinación de (presuntos) opuestos que conforma su sonido y el talento compositivo y vocal de Minimal. La voz decide buena parte de la fortuna de una canción: es el espacio en el que la letra y el sonido se vinculan y discuten. Se trata de un arte difícil, imposible de evaluar en términos de afinación. (Palo canta mejor que Aznar. Aznar es incapaz de pifiar una nota). La voz delicada de Minimal le hace bien a sus letras tremendas. O mejor dicho: hace a sus letras tremendas. (Leer completo acá).

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Divididos



por Federico Anzardi

“Más vale que los rockeros jamás se topen con los personajes hijos de puta demonios colaterales del gran estupefaciente de la represión que pretende conducirnos por el camino de la profesionalidad. Porque en esa profesionalidad se establece un juego que contradice a la liberación, que pudre el instinto, que modifica como un cáncer incontenible la piel original de la idea creada”, escribió un Spinetta rabioso en 1973 en su manifiesto Rock, música dura, la suicidada por la sociedadAmapola del 66, publicado en marzo de 2010, reivindica las ideas del rock que originaron el movimiento en nuestro país y provocaron que Mollo y Arnedo se hicieran músicos. El disco rechaza la industria que reemplazó la angustia existencial de los inicios y que moviliza todo proceso creativo.

“Muerto a laburar” y “Amapola del 66” resumen la idea del disco. En la primera canción, Luca Prodan es utilizado por la maquinaria discográfica y comercial del rock, que lo vuelve morbo-pasión, bandera y ringtone. En la segunda, Mollo canta mejor que nunca y dice que el tiempo es hoy, abriendo un círculo que se cierra dos temas después, en “Senderos”: allí explica que vienede ayer, pero no es el ayer. Mañana es mejor. Spinetta omnipresente. Los herederos del Flaco podrían cobrar regalías por este álbum. Amapola del 66 no es una reedición de los viejos valores, sino una redención del ingenuo sueño del rock que sirve para trascender al ser, encontrar el alma.

En los últimos quince años, Ricardo Mollo y Diego Arnedo sumaron a su gran capacidad instrumental y compositiva un elemento que es más difícil de encontrar y que no aparece sólo por ensayar mucho con el baterista de turno: aprendieron a hablar sólo cuando tienen algo para decir. Alcanzaron la madurez conociendo sus tiempos. Nada suena forzado en el Divididos actual. Porque bebe de sus influencias y convicciones más profundas para mirar al futuro. (Leer completo acá).

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Flopa, Manza, Minimal



por Joaquín Vismara

En algún modo, Flopa Manza Minimal es una ventana a miedos, incertidumbres y miserias de sus propios integrantes  “Soñando estrellas por la mañana, y por las noches esperando el sol, y no hay calma y mi alma no descansa nunca”“Ni gracia me hace saber que en tu lista estoy debajo del Álbum Blanco”“Ella envió de regreso mis cartas, mi orgullo, mi estupidez”… una colección de temores absolutamente terrenales e identificables. Cada palabra parece elegida con precisión quirúrgica. Al igual que con la música, todo está calculado en la medida justa.

Publicado a mitad del 2003 por Azione Artigianale, tanto el disco como el trío corrieron la misma suerte que los demos de Flopa que llegaron hasta Minimal. Esas doce canciones circularon de mano en mano, como si la necesidad de divulgar esa obra fuera una urgencia imposible de desatender. En un escenario en el que los artistas convocantes se peleaban por medirse en escenarios que sólo les quedaban a mano en un escenario post devaluatorio, ahí estaban estos tres amigos haciendo patria a favor de la belleza de lo simple. Canciones a puro piel y hueso, como hacía rato no se escuchaban por estas latitudes (y que hoy en día tampoco abundan).  (Leer completo acá).

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Lisandro Aristimuño



por Patricio Féminis

No es extraño. La música del cantautor (una definición en tensión, ya, en la cultura sonora argentina del siglo XXI) de Viedma, Río Negro, sigue sin hallar o necesitar rótulos entre quienes, con la mente en las bateas en declive comercial, siguen buscando espejos para aquietar sus propias imágenes o preconceptos sobre los géneros. ¿Qué hace Aristimuño? ¿Qué hará mañana? A esta altura de la evolución musical del país, en que la raíz folklórica se cruza con el rock, el jazz, la electrónica y hasta las cuerdas clásicas, en un desarrollo creciente y crucial, la obra de Lisandro Aristimuño sigue dinamizándose, encuentra nuevas generaciones en las cuales resonar, y se perfecciona a niveles de ajuste técnico e instrumental tampoco sin espejos por aquí.

“Yo tomo todo lo que escuché: soy un resultado de todos ellos”, dijo Aristimuño en una entrevista que le hice para un diario nacional en 2013, cuando estaba tramando los primeros ciclos de presentaciones de su último disco Mundo anfibio en el Gran Rex, con convocatoria siempre hacia arriba (y las plateas llenas también). Un festival de cuerdas para su alma de rock, un vuelo de melodías en ritmos con aires siempre más allá de lo que, en otros tiempos se nombró, hasta el hartazgo, como rock cuadrado. Predecible. Autoconsciente y poco desafiante. Pero el rock -como filosofía, como acción- siempre fue un cuestionamiento de sus propias normas y poderes, incluso cuando el mercado lo volvió un remedo trágico o satírico de los referentes esenciales. Aristimuño conecta con las tradiciones del rock argentino en su guitarra, en su capacidad melódica y en su ética de canciones, y su destreza está en hacer fluir sus canciones hacia otras tradiciones siempre en movimiento: las de, lo que se da en llamar aquí, folklore. (Leer completo acá).

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Liliana Herrero


por Patricio Féminis

Ella trae a los ausentes y los presentes. A los idos, a los que volverán, a los que traman nuevos sentidos en las orillas caminadas: en las venideras. En memorias y en identidades aquí delante: Liliana Herrero, la entrerriana nacida en Villaguay en 1948, comparte y reúne en su voz un caudal de melodías, ritmos e interrogaciones acerca de la cultura argentina hecha sonoridad, silencios, necesidades de cambios. Ella, la que se radicó en Rosario en 1966 y se desafió a sí misma en cada uno de sus discos. La que trazó una forma inquieta y liberadora, también incómoda, para reapropiar las músicas argentinas en nuevos oídos. Retomar legados, poéticas, formas del decir de provincias; desnudar retóricas de tradición congelada; desarmar discursos sobre lo propio y lo ajeno; contener en la voz a las voces de los que no están y celebrarlas como huellas de vanguardias de otros años. Hacia un futuro pendiente. (Leer completo acá).