lunes, 31 de marzo de 2008

Entrevista a Luis D'elía.


Por Pablo Chacón (Buenos Aires, viernes 28 de marzo pasado)

Acaso hoy no sea el d√≠a m√°s feliz en la vida pol√≠tica de Luis D’El√≠a, titular de la Federaci√≥n de Tierras y Viviendas (FTV), sindicado como “piquetero” oficial o fuerza de choque del Frente para la Victoria, el conglomerado que sostiene a la presidenta Cristina Fern√°ndez de Kirchner. El hombre, ex funcionario, reapareci√≥ frente a las c√°maras y paparazzi el martes 25 por la noche, cuando los caceroleros porte√Īos invadieron la Plaza de Mayo en protesta por un discurso enunciado por la titular del ejecutivo nacional esa misma tarde, donde dijo que no pensaba dejarse “extorsionar” por los sectores del agro, que llevan ya diecis√©is d√≠as de paro ininterrumpido, cortado en algunas zonas por la invitaci√≥n al di√°logo que ayer hizo la propia CFK en una reuni√≥n pol√≠tico-partidaria en Parque Norte. Aquella noche, D’El√≠a hizo que sus “piqueteros” despejaran la plaza con m√©todos no muy ortodoxos, que los caceroleros entendieron huyendo a la carrera por los cuatro costados, tanto de las agresiones f√≠sicas como verbales de los representantes del “campo popular”; algunos de los manifestantes resultaron con heridas leves pero imperdonables.

El Instituto contra la Discriminaci√≥n (INADI) recibi√≥ esta ma√Īana una denuncia por medio de los abogados de la Asociaci√≥n Civil de Defensa Ciudadana; su vicepresidente, Fabi√°n Bergenfeld, precis√≥ que era por “el agravio sufrido por la ciudadan√≠a ante las expresiones discriminatorias del piquetero”, que “se suman a otros hechos de violencia protagonizados por D’El√≠a actualmente y en el pasado y que merecieron por parte del gobierno un nombramiento en lugar de una condena”. D'El√≠a manifest√≥ esta vez su “odio visceral por la oligarqu√≠a".
También estuvo el jueves pasado en el palco mientras la presidenta desgranaba su discurso de reconciliación con los sectores agrícolas, además de ser defendido por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y por el diputado nacional santafesino Agustín Rossi. Este es un fragmento de la entrevista que tuvo el viernes con Terra Magazine.


-¿Qu√© pas√≥, D’El√≠a?

-¿Y qu√© va a pasar? Me denunciaron, como hacen siempre. Hablan de odio, que yo los odio. Y s√≠, lo dije y lo repito. Pero ellos me odian a m√≠. ¿Y sab√©s por qu√©? Porque lo que hice fue parar un golpe de estado.

-¿Un golpe de Estado?

-S√≠, un golpe de Estado. Pero prefiero no hacer declaraciones que confundan m√°s. Pero repito: lo que hice fue parar un golpe de estado, y eso no hace con modales de se√Īorita.

-Si es como usted dice, resultó premiado. Ayer estaba en el palco, atrás de la Presidenta.

-Pero escuchame. Todos saben bien qui√©nes me atacaron, qui√©nes me denuncian, qui√©nes me detestan. Lo √ļnico que recib√≠ de mis compa√Īeros fueron muestras de respeto y de solidaridad. Desde cu√°ndo un grupo de terratenientes tiene que dirigir las cosas de esta manera, mintiendo, diciendo que falta leche, que falta pan, que falta carne, que falta esto y lo otro. Si todos esos productos est√°n subsidiados directa o indirectamente. Y quiero decir que no recib√≠ √≥rdenes de ning√ļn sector del gobierno de ir a defender la plaza, lo hice por convicci√≥n, para luchar contra esa oligarqu√≠a repugnante que no se acostumbra a perder los privilegios.

-Anoche, en los supermercados de la zona sur no había carne ni lácteos.

-¿Qu√© no va a haber? Haber seguro que hab√≠a, pero estaban escondidos. Era para sacar fotos y hacerle el juego a las patronales. ¿Sab√©s que pasa con esas medidas? Pueden desembocar en un golpe de estado. Con ese tipo de metodolog√≠a, porque empezaron as√≠, en Chile voltearon al gobierno popular de Salvador Allende. Y yo defiendo a este gobierno a muerte.-

domingo, 30 de marzo de 2008

La felicidad inatrapable en el teatro de Javier Daulte


Con direcci√≥n de Marcelo Vel√°squez se ha repuesto Criminal, peque√Īa tragedia sobre una transferencia contratransferencial, ya convertida en un cl√°sico del dramaturgo Javier Daulte.

Se trata de las intrincadas relaciones de dos psicoanalistas con sus respectivos pacientes- casados entre s√≠- y a la vez, entre ellos, relacionados como profesionales. Por si alguien piensa que la trama puede carecer de inter√©s dram√°tico, aclarmos que est√° incluido en ella un crimen anunciado que se trata de evitar. Los entrecruces verbales y f√≠sicos son r√≠spidos y sorprendentes, y aunque el autor explica ante cada uno de sus estrenos que el humor en √©l es inevitable, debemos aclarar que se trata de un humor bastante feroz. Estos exabruptos causaron manifestaciones de asombro en un p√ļblico de cierta sofisticaci√≥n, que deber√≠a estar familiarizado con estos avatares. Es que siempre se esperan profesionales criteriosos a cargo de pacientes perturbados y no que los inseguros y desquiciados sean los psicoanalistas, como efectivamente ocurre. Aqu√≠ quedar√°n al desnudo los peores vicios de analistas que imparten subrepticias normas que ellos mismos violan permanentemente. Lejos de sugerir cuestionamientos sociales, apuntan siempre hacia la conservaci√≥n del statu quo, lo que lleva a que los pacientes dejen de serlo y se transformen en vengadores.

Ambos terapeutas obtendrán su merecido, aunque tampoco esto se logrará por medios lícitos. De ninguna manera. La obra cerrará con una reflexión acerca de este mundo enrarecido que busca la felicidad eterna. Desde hace rato esta idea de la felicidad y su consecución ronda al autor (Criminal se estrenó en 1996, en el Teatro Payró). Se trata de un concepto nodal en la obra de este autor argentino. Theodor Adorno ha dicho que la idea de felicidad no puede ser analizada desde el presente: sólo podemos decir que hemos sido felices. Buscar la felicidad como estado no es otra cosa que un propósito vano.

Daulte trata este problema tambi√©n en el programa 200 a√Īos, producci√≥n que une a realizadores de cine y teatro. En este caso su co-equiper fue la cineasta Sandra Gugliotta, por Canal 7. En nuestros corazones para siempre -as√≠ se denomina el programa- es la historia de un actor (Arturo Puig) que hace 40 a√Īos que encarna en una serie televisiva al jefe de una familia feliz, en la cual no falta un t√≠o maldito y otros clis√©s del genero. Este actor se encuentra pasando un momento conflictivo: crisis existencial, laboral y de pareja. Espera poder tomar distancia, viajar y ver si es posible acceder a otra oportunidad como actor. Pero nada de esto ser√° posible. Un golpe en la nuca lo hace despertarse en una casa extra√Īa, donde una familia que evidentemente no est√° en sus cabales lo ha raptado y aislado. Le exigen que act√ļe, que haga su personaje y que todos tengan su rol en esa familia dichosa. Pero √©l no estar√° en condiciones de darles esa ficci√≥n, esa felicidad artificial que le exigen.

La felicidad, obviamente, también gira en torno a bonanza conseguida a cualquier precio. Son las disparatadas, a veces desopilantes, aventuras de una familia no convencional: una pareja madura y su joven hija, para la cual desean el don más preciado del amor, y un increíble robot que los secunda en sus propósitos y es tan humano y divertido como los maniquies de la obra Automáticos del mismo autor.

La felicidad aqu√≠ es un mandato social con el cual habr√° que cumplir a rajatabla, aun a costa de innumerables mutilaciones. Esta obra fue estrenada en 2007 y reestrenada este a√Īo. Despu√©s de varios meses en cartel encuentra ahora su punto de saz√≥n, cuando debe bajar de cartel. Una pena que tanta perfecci√≥n en la puesta y en el rubro actoral, no puedan perdurar.

La felicidad se escabulle permanentemente: el fenómeno teatral tambien.

Criminal: Teatro del Borde. Chile 630.
La felicidad: Teatro Regina. Santa Fe 1235

MARTHA SILVA

s√°bado, 29 de marzo de 2008

Soy peronista por tiempo indeterminado


Tatiana:

como antiperonista visceral te definiste muchas veces en conversaciones que hemos tenido y creo que as√≠ te comport√°s, como antiperonista visceral, en los debates que estamos teniendo ac√° en las √ļltimas semanas.

Gorila es un t√©rmino cuestionado √ļltimamente. Suena despectivo. Pero tiene una ventaja: nomina a una posici√≥n que en la historia argentina reciente se define por la negativa: "yo pol√≠ticamente no soy nada pero detesto al peronismo". Es gente que seg√ļn las coyunturas electorales ha ido votando a Alfons√≠n, a alg√ļn partido socialista, a la Coalici√≥n C√≠vica de Carri√≥ y Patricia Bulrich, ha votado en blanco, ha impugnado su voto o no ha ido a votar, cualquier cosa menos votar a un candidato peronista. No saben muy bien qu√© quieren pero saben qu√© no quieren: ser peronistas.¿Por qu√©? Vos has aportado muchas frases que pueden entenderse como por qu√© el peronismo es detestable; algunos ejemplos:

"El hecho de que el peronismo sea el √ļnico partido o movimiento o como se llame capaz de gobernar es lo mismo que decir que Stroessner (tan amigo de Per√≥n) o que Fidel Castro o que Stalin fueron los √ļnicos capaces de gobernar en sus respectivos pa√≠ses. En la Argentina de los √ļltimos 50 a√Īos, los poderes que est√°n detr√°s del poder s√≥lo han dejado gobernar, en elecciones libres y per√≠odos completos, a los peronistas."

"La √ļnica divisi√≥n grosera que trazar√≠a es la siguiente: los que votan a los malos conocidos de siempre porque "son los √ļnicos que pueden gobernar", y "roban pero hacen", y los que se animan a ir para adelante y votan algo distinto para tener una Rep√ļblica de verdad y no un mamarracho de pa√≠s"

"Los jefes del movimiento obrero, los gremialistas defensores de la clase obrera, se cagan (perdón por el exabrupto) en todos los obreros juntos y son zorros genuflexos ante los poderes de turno, sobre todo si son militares, sobre todo si son genocidas."

Considero que esta clase de exabruptos son muy groseros desde el punto de vista del análisis político, que entender los conflictos del país debería demandar una afinación (palabra kierkegaardiana) más delicada, empezar a buscar matices, contradicciones, paradojas, desconfiar de las apariencias.

Porque una descalificación tan brutal como que todos los sindicalistas son matones, genuflexos, corruptos, es una ofensa a muchos sindicalistas que no son ninguna de las tres cosas y que vos, enceguecida por tu antiperonismo visceral, los condenás a todos al infierno.

Que es una pereza intelectual, de parte de una persona instruída, inteligente y pensante como vos, atribuir la pobreza que hay en el país al peronismo. Porque la verdad es que nunca te escuché decir con la misma pasión las barbaridades que han hecho en el país los gobiernos antiperonistas.

Hace poco hablabas del derramamiento de sangre en la Argentina y lo atribu√≠as al peronismo, tuve que preguntarte varias veces si no ten√≠as en cuenta la sangre derramada por la revoluci√≥n libertadora, los 18 a√Īos de proscripci√≥n al peronismo, la dictadura de Videla. Todav√≠a no escuch√© que pusieras igual pasi√≥n para hablar de los muertos peronistas, fusilados, secuestrados desaparecidos, no aparece en tu vocabulario ninguna expresi√≥n para nombrar a los militantes peronistas que no son corruptos ni genuflexos. A lo sumo calific√°s con aire de perdonavidas a esos peronistas como "ingenuos", lo cual es una de las formas m√°s disimuladas del desprecio: no te entra en la cabeza que alguien inteligente y honesto pueda ser peronista.

Fijate que tuve que preguntarte muchas veces en esta semana algo acerca del muerto de los piquetes chacareros, porque ante el terrible fantasma del matón Delía, no apareció ninguna mención a la persona que mataron los piquetes rurales. Te pido que hagas el siguiente ejercicio: decime qué hubiese pasado hoy si se "le hubiera muerto" una persona a un piquete dirigido por Delía.

¿Por qu√© no veo que te indigne ese muerto de esta semana y te indign√°s al hablar del gordo piquetero? Lo calificaste de mat√≥n peligroso e incluso hipotetizaste que si por √©l fuera se habr√≠a producido una matanza en los actos de esta semana. La cual no se produjo porque los "manifestantes" del cacerolazo se apartaron a tiempo. Te vuelvo a pedir una cosa: decime cu√°ntas matanzas produjo antes Del√≠a. De d√≥nde sac√°s que esa matanza se habr√≠a producido si no es desde la condena sin juicio previo. Qu√© pruebas ten√©s para decir que Del√≠a es m√°s peligroso que los que en el corte de rutas producen un muerto, tiran la leche, desabastecen el pa√≠s.

Yo pienso que tu obsesión con Delía corresponde a la agenda dictada esta semana por la radio y la televisión, vos que justamente sos tan crítica del poder, no analizás en este caso el poder mediático que construye un fantasma matón sin muertos y omite al muerto de los matones sin fantasma mediático.

Lo que m√°s me molesta en tu posici√≥n es tu pereza intelectual. Creo que adher√≠s instant√°neamente a la imagen de mat√≥n de Delia porque es sint√≥nica con tu anatema previo del peronismo mat√≥n. Y desliz√°s una d√©bil expresi√≥n a rega√Īadientes para referirte al √ļnico muerto que ha tenido la crisis del campo esta semana.

Comprendo que la palabra "gorila" es desagradable. Confieso mi conflicto al no encontrar una palabra mejor para denominar a la actitud prejuiciosa, perezosa y complaciente con las aberraciones que cometen los no-peronistas, que en general se salvan de tu ira.

Prometo que no te llamo gorila nunca m√°s.

Yo hasta hace pocos días decía que no era peronista porque la categoría "peronismo" me parecía que se había vaciado de sentido, sobre todo después del menemismo. Me parecía que era una identidad politica caduca. Pero ahora, por mi punto de vista y en este contexto político, en el que ser peronista ha vuelto a ser un anatema en boca de la clase ilustrada, ahora que ser peronista es ser matón, Delía, mamarracho y corrupto, he decidido declararme peronista por tiempo indeterminado.

Así que a partir de ahora, todo lo que se diga de los peronistas se dice de mí.

saludos

OSCAR ALBERTO CUERVO

Sigo sin querer domir solo


El otro d√≠a, en medio de los apurones por el cierre de la edici√≥n del nuevo n√ļmero de La otra, y en medio del bochinche que hac√≠an las cacerolas (en TN, porque en Nueva Pompeya no sonaba ni una m√≠sera cucharita), comet√≠ un error: anunci√© que iba a enviar un post de Liliana Pi√Īeiro sobre I don´t want to sleep alone, cuando en realidad Liliana a√ļn no ha visto esta pel√≠cula. Es m√°s: la va a ver hoy en la Lugones.

Porque lo importante es esto: hoy s√°bado pasan la √ļltima maravilla de Tsai Ming-liang. Y ma√Īana la repiten a las 19:30. As√≠ que no me queda m√°s que remitirlos a lo que yo escrib√≠ hace unas semanas acerca de esta joyita del cine contempor√°neo, o mostrarle algunas im√°genes de la pel√≠cula.


Si esto no los convence, sigan mirando la pantalla dividida de TN, que a lo mejor programa otro cacerolazo.


Y lo que hab√≠a escrito Liliana, en realidad era sobre Syndromes and a century, de Apichatpong Weerasethakul, que el domingo dan tambi√©n en la Lugones, por √ļltima vez, a las 22:00 hs. El texto que sigue fue anteriormente publicado en el blog Meridiana (un saludo!). Vayan al cine, pechos fr√≠os! (L.O.):



SYNDROMES AND THE CENTURY


Todav√≠a los reto√Īos crecer√°n

y echar√°n los verdes brotes

pero tu médula espinal está aplastada

mi fant√°stico, desdichado siglo!

Osip Mandelstam.


El cine del tailandés Apichatpong Weerasethakul propone un modo de decir y es, al mismo tiempo, un modo de advertir. En escenas duplicadas (campo y ciudad, hombre y mujer), se dan las mismas preguntas, las mismas respuestas. Claves que se decantan en el círculo de un vaso de vidrio. Medicinas milenarias y actuales se prueban en el cerebro de un adolescente intoxicado con monóxido de carbono.


¿Intoxicaci√≥n del siglo? La c√°mara recorre lentamente una sala de m√°quinas y nos obliga a mirarlas.Esta visi√≥n nos deja peligrosamente expuestos,amenazados por el humo que va ensuciando la imagen.Es en este contexto donde se despliegan los v√≠nculos amorosos.


Encuentros y desencuentros. Los personajes, ejerciendo la potestad de mirar, se dejan caer en la profundidad del otro. La naturaleza es filmada con pasión, el murmullo de las hojas es un acorde privilegiado y la gama de verdes desborda la pantalla. Sin concesiones, A.W. desacomoda nuestra anquilosada percepción y le posibilita un vuelo ligero. Vidente sin lastre, abraza lo que perderá, y anticipa la nostalgia.


La √ļltima escena de “Syndromes..” recorta una multitud: al son de una m√ļsica pop, se desarrolla una clase gimn√°stica. Bajo un cielo plomizo, los sujetos como marionetas se mueven repitiendo los movimientos del profesor que los dirige.


¿Alegor√≠a de una humanidad ignorante del color de su cielo, extraviada en la superficie? Humanidad cuya condici√≥n m√°s alta se reclama como √ļnica medicina posible para los males de esta √©poca. As√≠ lo expresa, con clarividencia, el adolescente que padece el siglo que le toc√≥ vivir.


Liliana Pi√Īeiro


viernes, 28 de marzo de 2008

En perspectiva


Anastasi y Tatiana:

lo que pasó esta semana habrá que irlo analizando con más frialdad a medida que pasen los días, pero algunas cosas están empezando a quedar claras para mí: se trató de un conflicto de intereses económicos entre un sector bien circunscripto y una medida de gobierno; pero tomó una dimensión descomunal por una combinación de factores:

-Hay un auge del gorilismo m√°s furioso (del cual un triste exponente ser√≠a el discurso tremendista de Quint√≠n) que no se conforma con nada que no sea voltear al gobierno y que va a aprovechar cualquier conflicto (de los que en Argentina abundan) para gimotear hist√©ricamente. Eso es el pat√©tico cacerolazo, que con todo el aliento de la TV no logr√≥ llevar m√°s gente que Luis Palau (muchos menos, en realidad). Quer√≠an otro 2001, so√Īaban con repetir el delarruazo, esperaban muertos en las calles. Pero la situaci√≥n actual dista de ello y los peronistas no son los radicales.

- El error del gobierno fue no articular un contexto político que preparara las medidas, no haber distinguido, como dice Anastasi, entre distintos tipos de productores rurales, porque no son un bloque monolítico y sus intereses no coinciden. El gobierno metió la pata al lograr ponérselos a todos en contra.

-Estos sectores rurales emplearon un m√©todo de acci√≥n directa de un modo salvaje y extremo, que a otros sectores del pa√≠s la sociedad "bien pensante" y los medios jam√°s les permitir√≠an. Aun si se admitiera que algunos peque√Īos productores rurales est√°n pasando por problemas, ni de lejos son los que peor la est√°n pasando en el pa√≠s: si ellos pueden cortar las rutas durante semanas enteras, desabastecer al pa√≠s, provocar la muerte de un hombre al que no dejaron llegar al hospital por el corte de ruta, ¿qu√© se podr√≠a esperar que hagan los sectores que realmente pasan hambre en la Argentina? Pero la clase media (tizada) no le perdonar√≠a a piqueteros ni desocupados lo que les consiente a estos. Se trata de una prueba m√°s de la lucha de clases de la que habla Miccio y niega Tatiana. Esta gente se siente identificada con los empresarios rurales y ven a los marginados como "los Otros", como una amenaza a la seguridad que hay que policializar. Este doble est√°ndar para juzgar a distintas clases sociales es tan flagrante que habla de la hipocres√≠a peque√Īo burguesa y del canallezco manejo que hacen los grandes medios de los conflictos sociales.

- Lo de Del√≠a es sencillamente una estupidez, no s√© c√≥mo se puede perder tanto tiempo y tantas horas de tv discutiendo algo tan insignificante. O s√≠ lo s√©: porque si hablamos de Del√≠a, construimos un enemigo fantasm√°tico a medida de los burgueses asustados. Del√≠a "da" en c√°mara grotesco y brutal, porque es gordo, se come las eses, es f√≠sicamente torpe, se viste mal y tiene una voz muy desagradable. No es m√°s patotero que las se√Īoras conchetas que fueron el martes a golpear con la espumadera los portones de la quinta de Olivos. Tampoco es m√°s prepotente que el dirigente rural De Angelis: pero por una solidaridad de clase a la concheta y al ruralista se les perdona lo que a Del√≠a no. De este modo, se confirma lo que ya se sosten√≠a de antemano: los peronistas son patoteros.

- Lo que se omite, y una vez m√°s se trata de una omisi√≥n clasista, es que si hay una clase patotera, acostumbrada a los aprietes y a la acci√≥n directa, solidaria de todos los grandes cr√≠menes cometidos a lo largo de la historia argentina, desde la "conquista del desierto" en adelante, esa clase es la tradicional oligarqu√≠a cuyos voceros son La naci√≥n, Grondona y ahora la Carri√≥ y con la cual la peque√Īo-burgues√≠a porte√Īa se identifica por razones de impotencia. Los bombardeos a la plaza de mayo del 55, los campos de concetraci√≥n en el 76... ¡esas son patoteadas! Pero Del√≠a protagoniza una escaramuza que no pasa a mayores, le tira una pi√Īa a un tipo que lo insult√≥, y lo pasan en high rotation durante 24 horas en todos los canales de TV. Y claro: estos peronistas no aprenden m√°s.

Este mensaje se lo dedico a Tatiana, que dice que para ella no hay cosas peque√Īas y ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio (¿Qui√©n hab√≠a dicho esa frase?).


OSCAR ALBERTO CUERVO

jueves, 27 de marzo de 2008

Paro del campo


I

Ya est√°. Se termin√≥ nuestro singular pos 2001. Miles de ciudadanos autoconvocados, o vecinos o familias argentinas, salieron de sus casas desafiando la inseguridad nocturna. La gente, como se encarg√≥ de decir una y otra vez el periodista de Am√©rica que cubr√≠a en vivo el acto p√ļblico, se fue a Plaza de Mayo con sus cacerolas a pedir por el campo argentino. Estaba enojada la gente. No hab√≠a leche en las g√≥ndolas. No hab√≠a carne tampoco. Entonces, a la Plaza, como unos a√Īos antes, cuando el ingeniero que result√≥ no ser ingeniero convoc√≥ a los suyos para terminar con los delincuentes y los traidores garantistas. Cartulina y fibr√≥n una vez m√°s. Algunos carteles segu√≠an el viejo y feliz motivo del ap√≥strofe y el imperativo; otros, el de la identificaci√≥n; otros el de la consigna pura y dura: Basta, Cristina; Yo estoy con el campo; No a las retenciones. Uno, m√°s ingenioso, dec√≠a, tal vez como homenaje indeliberado al reciente y vig√©simo aniversario de la muerte de Olmedo: Reteneme esta.


II

Eran las masas del campo las que estaban all√≠, para que los malpensados de siempre no dijeran que esas solo existen en el platito que acompa√Īa el t√© de los propietarios de la tierra. Despu√©s, el piqueterismo K lleg√≥ para vindicar la historia. ¿Qu√© hac√≠a la gente en el lugar del pueblo? Con su camisa negra y su andar mat√≥n, D’Elia conquist√≥ ayer algunos puntos m√°s en su carrera en pos de presentarse como el coco de la peque√Īoburgues√≠a argentina. Hace unos d√≠as le hab√≠a tocado el turno a Moyano, pero el camionero es menos ganador con las c√°maras que el amigo de Ir√°n. Sin embargo, como dicen los buenos vecinos (esa categor√≠a que Blumberg y Macri les regalaron al periodismo de hoy y a la sociolog√≠a del siglo que viene), la plaza es de todos. Tienen raz√≥n: a fin de cuenta all√≠ pusieron algunos las patas en la fuente y otros las bombas del 55. Se volvieron a escuchar viejos cantitos: “Patria s√≠; colonia no”, por ejemplo. Tambi√©n se escucharon las palabras Gorila y Oligarca y Sociedad Rural y los versos de la Marcha Peronista y del Himno Nacional Argentino. La historia no se repite, pero a veces rima.


III

Y otras veces no. Siete a√Īos antes, en el mismo lugar, se ped√≠a que se fueran todos; ahora eso no se pide m√°s, porque la que se tiene ir tiene nombre propio, el mismo de la que se tiene que quedar. El kirchnerismo repolitiz√≥ al pa√≠s; en otras palabras: lo dividi√≥ all√≠ donde durante un tiempo pareci√≥ que la pauperizaci√≥n noventista hab√≠a cosido una alianza nueva. En 2001 se cantaba as√≠: “piquete y cacerola, la lucha es una sola”. Pero no lo era. Ahora queda claro. El arco que va del helic√≥ptero de De la R√ļa a los camperos utensilios de cocina de ayer a la noche es tambi√©n el que describe la clase media entre los bancos y las g√≥ndolas del s√ļper.



IV

Ahora est√°n peleados, pero Duhalde prepar√≥ buena parte del terreno sobre el que los Kirchner armaron una base de sustentaci√≥n pol√≠tica firme y eficaz. Las asambleas se disolvieron; los cortes de ruta se redujeron. Las concesiones a ciertos reclamos que este gobierno ha hecho se leen tambi√©n en estas renuncias. En pol√≠tica, parece, conveniencia es convicci√≥n. Por lo dem√°s, el reparto de la renta sigue tan injusto como antes. El consenso es una hegemon√≠a de clase: N√©stor y Cristina saben su Per√≥n. Sin embargo, a los Kirchner se los corre por derecha. Y es que ambos hacen lo que gestores y republicanos de sal√≥n detestan: no guardan las formas. Su ret√≥rica, es cierto, no es atildada. ¡Con lo simp√°tico que era Carlos Sa√ļl! ¡Y lo informe que era el Fernando! ¡Y lo seriecito que parec√≠a Eduardo! En cambio, este matrimonio bizco y cartilaginoso se las da de peleador. Si existen o no los gorilas es un tema a discutir, pero, independientemente de las conclusiones, lo notable es el retorno de esa palabra (y otras a ella asociadas) de entre los muertos. Porque un viejo fantasma recorre Argentina: el fantasma de la Uni√≥n Democr√°tica. Su nombre ahora es Coalici√≥n C√≠vica.

V

América insistió ayer en dividir en dos su pantalla. No era un homenaje a Brian De Palma, no; era una curiosa manera de ponerle forma al fondo de división. Sus locutores insistían en hablar de diálogo, es decir, en reclamar el consenso que se había salido de madre. Se nos advirtió, con tono grave: cuidado con la venezualización de Argentina.
Y ah√≠ va a apuntar Carri√≥, seguramente. Porque no es tonta. Lilita se subi√≥ al carrito de la √©tica, se colg√≥ un crucifijo extra large y visit√≥ todos los canales de divulgaci√≥n de la vieja derecha nacional. Ahora, cuando le preguntan la hora cita a Hanna Harendt. Por lo dem√°s, manda fruta, as√≠ que hoy ser√° un d√≠a para reencontrarse con sus dislates. Hablar√° de patoterismo y de corrupci√≥n, de injusticia y propaganda, de cooptaci√≥n y antirrepublicanismo; en alg√ļn punto tendr√° algo de raz√≥n, qui√©n sabe. Ese es su diccionario. Pero lo que pasa tiene otro nombre, viejo y demod√©. Se llama lucha de clases. Brrr. Con lo bien que and√°bamos sin ella. Ayer, 25 de abril de 2008, la historia volvi√≥ a decir hola. Su saludo no es simp√°tico; su visita incomoda; sus ropas huelen esta vez a bosta.


JOS√Č MICCIO

Síndromes


Bien, con los canales de noticias trasmitiendo el lock out y los cacerolazos en tiempo real -incluso antes de que empiecen-, con el país entero participando en un reality desbordado, con cámaras-en-todas-las-rutas, con los movileros de TN editorializando las 24 horas del día, con Delía convertido en personaje de Titanes en el ring para que la "gente" chifle sus desopilantes apariciones, con los blogs trabajando a full, donde pueden leerse todo tipo de análisis sobre retenciones, precios de tractores, patria sojera, los negros no aprenden más, los desaparecidos fueron menos, andate hija de puta, con fracciones del trosquismo movilizadas en favor de las entidades rurales, con Lilita viviendo su momento de gloria y un gobierno que no acierta a encontrarle la vuelta al berenjenal que él mismo contribuyó a armar... creo que estamos todos en una olla a presión, y muchos hablan y gritan sin saber muy bien qué quieren.

Se impondría extrema sobriedad en el uso de la palabra y racionalidad para entender qué pasa. De eso hay desabastecimiento.

Para endulzar un poco estos d√≠as crispados, llegan dos grandes exponentes del cine del nuevo milenio a esa isla de belleza que gobierna Luciano Monteagudo (la Lugones, yo digo). Si a√ļn tienen un poco de estima por el cine y no se los impide alg√ļn piquete paquete, procuren llegarse este viernes y s√°bado a Corrientes 1555, 10° piso, y ver: el viernes: Syndromes and a century (Apichatpong Weerasethakul) y el s√°bado I don't want to sleep alone (Tsai Ming-liang). De I don't want... ya les habl√© anteriormente (ma√Īana voy a mandarles algo que escribi√≥ Liliana) . As√≠ que ahora paso a hablarles de Syndromes:



La revoluci√≥n de Apichatpong (a) Joe es suave, de una comicidad leve y un lirismo casual. Frente a la densidad aceitosa de Tsai, el cine de Weerasethakul nos propone unas vi√Īetas luminosas, casi realistas, cuya potencia est√° en ese "casi". En Syndromes nos va llevando por tenues desv√≠os y cuando queremos acordarnos ya no hacemos pie. Estamos en un sue√Īo amable e inconsistente, que apenas remotamente puede insinuar lo siniestro. Hay rasgos que llevan su firma: la estructura partida, con un nuevo comienzo en mitad de cada pel√≠cula. Y la coexistencia de un mundo primitivo al lado (o adentro de) otro de un futurismo desconcertante. Hay en esta pel√≠cula un par de escenas que est√°n en lo alto de la creatividad del siglo XXI: el dentista cant√°ndole con ternura a su paciente, el monje budista, y la delicad√≠sima canci√≥n que hace mecer suavemente a un grupo de enfermeras. ¡Qu√© lindo! Yo que ustedes el viernes ir√≠a a verla.

OSCAR ALBERTO CUERVO

miércoles, 26 de marzo de 2008

El "Paro del campo", seg√ļn el Mocase


(Fuente: www.eco21.com.ar)- Sociedad Dom, 03/23/2008

El Movimiento Campesino de Santiago del Estero, ligado a la Vía campesina envió un comunicado donde analiza el llamado paro del campo y aporta información vital para ver quién es quién en este conflicto de la Argentina.

¿Retenciones, control estatal de las exportaciones (monopolio de la Junta Nacional de Granos) o reino del "mercado"?

La actitud de los se√Īores due√Īos de la tierra de la Argentina no deja de sorprender por su reiterada e inveterada audacia en la defensa de sus bolsillos, con una hipocres√≠a digna de los mejores falsarios de la historia.

El aumento gradual de las retenciones y en particular las correspondientes a la soja ha disparado a la "lucha" a la sempiterna antisolidaria oligarquía terrateniente nacida en nuestro país.

La acompa√Īa una vez m√°s la desorientada Federaci√≥n Agraria Argentina, que hace a√Īos no se atreve a separase de los oligarcas y hacer un planteo digno de reclamo de tierras, de l√≠mites a la extensi√≥n de los latifundios, de cese y recuperaci√≥n de las enormes cantidades de tierras extranjerizadas y de cambio general de la pol√≠tica agropecuaria.

Durante el largo ciclo de la convertibilidad y de la expansi√≥n de la sojizaci√≥n, la FAA mir√≥ para otro lado, dejando hacer al "mercado" y al modelo neoliberal que se carg√≥ casi 300.000 productores peque√Īos y medianos, la mayor√≠a de ellos afiliados a ella.

Hace apenas poco tiempo se atrevi√≥ a cuestionar los lineamientos de la Argentina sojera perge√Īada por Henry Kissinger, el grupo Perriaux, la SRA, AAPRESID, Cargill, Monsanto, Dreyfus, la FAUBA, Clar√≠n Rural, Urqu√≠a y dem√°s demiurgos de la recolonizaci√≥n nacional. De tal manera, el tr√°nsito de la Argentina industrial tecnol√≥gica y cient√≠fica existente entre 1945 a 1989, a la Argentina factor√≠a agro-exportadora actual, cont√≥ -luego de la Marcha Federal de 1994- con la mirada complaciente de la FAA. Esta pol√≠tica permiti√≥ la devastaci√≥n de los peque√Īos y medianos productores y el tr√°nsito de una producci√≥n centrada en el desarrollo de alimentos en gran cantidad y de gran calidad, hacia un "campo" que produce forraje barato –"pasto soja"- para vender a China, India y la UE subsidiando de tal forma la industrializaci√≥n de estos pa√≠ses a costa de nuestra industrializaci√≥n, nuestra producci√≥n lechera, ganadera, porcina, frutal, hort√≠cola, ovina y regional.

Se repite el modelo de siempre en el campo, donde la SRA -la vieja oligarquía terrateniente- se opone a cualquier control por parte del Estado de su tasa de ganancia lograda a costa del esfuerzo de toda la nación y en particular, mediante el monopolio absoluto de la renta agraria por su dominio total sobre las tierras existentes en la nación.

Lo reiteramos una vez m√°s, oligarqu√≠a terrateniente implica por ejemplo que 6900 propietarios (familias, empresas o empresas-familias) sean due√Īas del 49.7% de la superficie cultivable y productiva del pa√≠s, o que seg√ļn el Censo Agropecuario de 2002, 936 terratenientes poseen 35.515.000 Has (casi toda la superficie en cultivo), un promedio de 38.000 has c/u. Por el contrario 137.021 agricultores poseen s√≥lo 2.288.000 has, con un promedio de 16.7 has c/u. (2)(p√°g. 158)

En 1966 hab√≠a m√°s de 600.000 productores agropecuarios, hoy s√≥lo restan 330.000, de tal forma la oligarqu√≠a terrateniente recuper√≥ con creces las tierras que Per√≥n hab√≠a obligado a venderles a los chacareros arrendatarios a trav√©s del 1¬ļ y 2¬ļ Plan Quinquenal. En lugar de enfrentar a la SRA y CARBAP, denunciando la concentraci√≥n y brutal extranjerizaci√≥n de la tierra, unidas a la destrucci√≥n de un modelo soberano de producci√≥n de alimentos y su reemplazo por un modelo factor√≠a productor de forrajes baratos para la exportaci√≥n, la Federaci√≥n Agraria Argentina se une a los terratenientes y multinacionales granarias que se adue√Īan hoy de la renta agraria en lucha contra las retenciones. Renta con la que, conviene recordar, junto a la petrolera, el peronismo industrializ√≥ la naci√≥n entre 1945 y 1955.

Por supuesto que las retenciones son s√≥lo una medida frente a la necesidad de articular un Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario, que debe obligatoriamente incluir la restituci√≥n de las Juntas Nacionales de Granos y de Carnes, la nacionalizaci√≥n del comercio exterior en ambos rubros, pol√≠ticas que permitan el acceso democr√°tico, barato y con cr√©ditos de largo aliento a la tierra para volver a tener cientos de miles de productores, repoblar el pa√≠s y reconstruir la soberan√≠a alimentaria y las econom√≠as regionales. Tambi√©n deben estar acompa√Īadas de subsidios, pol√≠ticas de reforestaci√≥n de la superficie devastada por la sojizaci√≥n, de pol√≠ticas de saneamiento de √°reas infectadas por millones de litros de agrot√≥xicos y transg√©nicos, y de devoluci√≥n de las cientos de miles de hect√°reas robadas a los pueblos originarios en las √ļltimas d√©cadas.

La correcta pol√≠tica de retenciones graduales –primera medida seria tomada contra la sojizaci√≥n-, se debe acompa√Īar tambi√©n de cr√©ditos y subsidios amplios para las actividades afectadas por el monocultivo sojero, tales como la lecher√≠a, la ganader√≠a, la horticultura, la fruticultura, la forestaci√≥n y dem√°s actividades afectadas. Pero sin duda alguna –pese a los gritos exasperados del lobby monsantiano, cargilliano y terrateniente-, es una mejora neta respecto de la pol√≠tica seguida hasta ahora y por supuesto mucho mejor, que 'dejar todo al sector privado' como proponen los due√Īos de la tierra, desde siempre, apoyados por Macri, Carri√≥, L√≥pez Murphy, el menemismo, el cavallismo y el delasotismo.

Salir de la sojización

Pero tal vez, el dato m√°s importante de las medidas anunciadas por el Ministro Losteau se refieran a que por primera vez desde la legalizaci√≥n ilegal de la soja RR en 1995, el gobierno ha decidido tomar medidas que desalientan la expansi√≥n del monocultivo de soja transg√©nica forrajera. Y ese es un hecho importante que saludamos. Que una medida tan importante, haya sido tomada en simult√°neo con la descarada entrega de los yacimientos petroleros de la Cuenca del Golfo de San Jorge, por parte de la ultarkirchnerista provincia de Santa Cruz, habla a las claras, de la perversidad del modelo econ√≥mico vigente en nuestro pa√≠s, y de la estrecha relaci√≥n del gobierno con las multinacionales y su doble discurso permanente. Pero en el tema de la sojizaci√≥n por primera vez desde 1995, se adopta una medida que desalienta el avance descontrolado del peque√Īo -y devastador- poroto.

Esto es as√≠ pese a los previsibles gritos polic√≠acos del Ing. H√©ctor Huergo que, en un ejercicio extra√Īo del pensamiento econ√≥mico y agron√≥mico, nos amenaza con que el abandono de la "sojizaci√≥n" nos devolver√≠a a la "edad media".

El descaro de los demiurgos de la colonizaci√≥n cultural –a su vez empleados de Monsanto y Kissinger- no tiene l√≠mites. Una medida como el aumento diferencial de las retenciones –reclamada por quien esto escribe durante varios a√Īos- no s√≥lo no nos devuelve a la 'edad media', sino que por el contrario, nos alejar√≠a de la 'edad media' en que nos sumiera la desindustrializaci√≥n y el retorno a la naci√≥n agro-exportadora. Es decir exactamente al rev√©s de lo que Huergo vomita desde Clar√≠n Rural. El aumento diferencial de las retenciones –a falta de nacionalizaci√≥n del comercio exterior de granos- permite disponer de fondos para alentar otras actividades econ√≥micas, tales como la reindustrializaci√≥n del pa√≠s u otras actividades agropecuarias que requieren de mayor valor agregado, mayor aporte de capital y utilizan mayor cantidad de mano de obra.

Por el contrario, como ya explic√°ramos reiteradamente en otros art√≠culos, impulsar la sojizaci√≥n depreda la mano de obra y la peque√Īa y mediana producci√≥n, adem√°s de devastar al ecosistema y a la salud humana. Lo reiteramos una vez m√°s: el sistema de la SD-sojaRR-herbicida glifosato, destruye 4 de cada 5 puestos de trabajo existentes y s√≥lo crea un puesto de trabajo cada 500-600 has, siendo s√≥lo viables y autosuficientes para este sistema, las explotaciones que superan las 500 has seg√ļn la regi√≥n agroecol√≥gica. Por el contrario la econom√≠a familiar genera 35 puestos de trabajo genuinos por cada 100has. Pero el gobierno debe saber que salir de la sojizaci√≥n implica antes que nada, redistribuir la tierra y repoblar el territorio nacional devastado por el peque√Īo poroto.

En el colmo del descaro y la desinformaci√≥n agron√≥mica se dice: "le explico si me permite(...) las vacas no hacen fotos√≠ntesis (sic!!) una hect√°rea de ma√≠z con la tecnolog√≠a actual produce 10.000 kilos de grano. Un novillo encerrado en un corral convierte 7 kilos de ma√≠z en uno de carne. Por lo tanto una hect√°rea de ma√≠z da 1500 kilos de carne."(1) ¿Y la sojizaci√≥n, amigo Huergo donde est√°?

El viejo m√©todo goebbelliano de "miente, miente, miente, que algo quedar√°" sigue siendo el arma preferida del poder multinacional. Esto es en parte cierto para el ma√≠z, pero no para la soja que se exporta toda (99% de la producci√≥n) sin ning√ļn otro agregado que el hacerla aceite o harina y casi sin producir un solo kilo de carne, como s√≠ hacen Brasil (segundo productor mundial de carne) o Chile (en este caso con la soja que nos compra).

De allí que las retenciones diferenciadas planteadas por Lousteau, estimulen al maíz y al trigo en contra de la soja, pero esto afecta a Monsanto-Cargill y por supuesto a las comisiones que cobran sus propagandistas y agentes. En segundo lugar, la carne que hacíamos "criada a campo" (la "edad media" para Huergo) era sin dudas la mejor carne del mundo ya que el animal se criaba en libertad, elegía lo que quería comer, se movía y se criaba naturalmente, produciendo un tipo especial de carne que nos caracteriza en el mundo. Hoy, en un planeta acorralado por la crisis ambiental global, esa carne tiene un valor agregado extra. Si decidiéramos un plan nacional de producción de carne de primera calidad en praderas, recuperaríamos nuestro lugar en el mercado mundial, obteniendo grandes beneficios económicos, sociales y ecológicos.

La ganader√≠a genera muchos m√°s puestos de trabajo que la devastaci√≥n sojera y muchos m√°s a√ļn, si se estimulara el surgimiento de un gran n√ļmero de peque√Īos productores. Por otra parte, lo que Huergo llama "novillo a corral" es el famoso feed-lot o "corral de engorde'" que, a diferencia del animal criado en pradera produce carne chatarra o carne basura. Carne repleta de antibi√≥ticos, hormonas, reguladores de crecimiento, agrot√≥xicos de todo tipo, etc., etc.

¿Sabr√° Huergo que la Argentina, no s√≥lo es la primera en el mundo en muertes por accidentes de tr√°nsito –debido en primer lugar a la destrucci√≥n ferroviaria sin cuya desaparici√≥n no habr√≠a sido posible la sojizaci√≥n- sino tambi√©n es en la actualidad, el pa√≠s con mayor tasa de c√°ncer en su poblaci√≥n? ¿No se le habr√° ocurrido al se√Īor Huergo pensar que tama√Īa tragedia tiene algo que ver con la terrible contaminaci√≥n por agrot√≥xicos que ha provocado la sojizaci√≥n y su consecuencia directa el feed-lot? Este proceso afecta lo que respiramos, lo que bebemos y lo que comemos. Claro, es probable que este √ļltimo argumento suene demasiado complejo para la l√≥gica "simple" de la "mayor tasa de ganancia en el menor tiempo y con cualquier costo ambiental y social –total no lo pagamos-" que utiliza nuestra sempiterna parasitaria y est√©ril oligarqu√≠a terrateniente. Pese a lo que dice Huergo, la soja no s√≥lo no crea pueblos sino que los devasta y los liquida, como puede verse en las miles de taperas que pueblan hoy nuestro campo y los m√°s de 1200 pueblos abandonados. No s√≥lo no nos saca de la edad media, sino que nos devuelve a ella como lo prueban las actuales inundaciones de Salta y Jujuy –y las anteriores de Salta y Santa Fe y las que vendr√°n-consecuencia directa de la deforestaci√≥n y la Siembra Directa.

La 'pobreza' del 'campo' de ellos

Por √ļltimo, ¿de qu√© paro del campo hablamos? En todo el pa√≠s s√≥lo restan 330.000 explotaciones, las que s√≥lo emplean a 310.000 trabajadores en blanco que ganan alrededor de $1200 mensuales, mientras hay algo m√°s de 700.000 trabajadores en negro que viven miserablemente y trabajan s√≥lo un per√≠odo del a√Īo gracias al "poroto m√°gico". Ambos sectores pr√°cticamente se han visto imposibilitados de defender sus derechos ante el achicamiento descomunal de las fuentes de trabajo que ha producido la sojizaci√≥n y la numerosa destrucci√≥n de establecimientos que la acompa√Īaron. El nivel de ingresos del sector que ejerce el control sobre la propiedad de la tierra y por ende de la producci√≥n, es escandaloso y como siempre suntuario.

Ya en la campa√Īa 2004-2005 los propietarios de la regi√≥n pampeana, en el centro del proceso de la sojizaci√≥n, recibieron en concepto de Renta Terrateniente o renta de la tierra por el arrendamiento de las mejores tierras del mundo, la suma de algo m√°s de 3000.000.000 de U$S, m√°s de 10.000 millones de pesos. (2) Es decir una masa sideral de dinero sin invertir ni arriesgar un solo peso. En la actualidad esas cifras son mucho mayores, ya que hoy una hect√°rea en la zona sojizada de Buenos Aires, C√≥rdoba, Santa Fe o Entre R√≠os se vende a raz√≥n de entre 15.000 a 20.000 USS y se arrienda -para hacer soja- a raz√≥n de 20 Quintales la Ha, es decir unos 600 USS/ha. (3)

Para dar un ejemplo, s√≥lo por arrendar 300 has el propietario recibe un ingreso par√°sito (sin invertir ni arriesgar un solo peso) de 180.000 USS o unos 570.000 pesos por ciclo sojero. Esa descomunal masa de dinero, imposible de obtener en cualquier otra actividad productiva -y ese es el dise√Īo multinacional para paralizar nuestra reindustrializaci√≥n- no se destina a mano de obra, ni inversiones productivas, a excepci√≥n de algunas cosechadoras o maquinarias importadas de alt√≠simo costo y muchas veces renovadas innecesariamente, s√≥lo por poseer la m√°quina '0 km'.

Sí se invierte, en varias camionetas 4x4 por familia (hasta 6-7 en algunas), en casas suntuarias, en edificios de renta y en "gatos finos" que ahora hacen su aparición en las localidades de la cuenca sojera, para beneplácito de los productores. Por el contrario, los capataces son echados, indemnizados y transformados en contratistas cuentapropistas con lo cual el terrateniente dispone de las labores sin arriesgar un solo peso, sin incluir costo social alguno y sin tener que poseer un parque de herramientas de alto costo y nivel de mantenimiento, que lo obligaría a tener mano de obra permanente.

A eso se suma que la mayoría no paga impuestos o lo hace por actividad ganadera y no agrícola, con tasas irrisorias de impuesto inmobiliario, y que las multinacionales exportadoras pagan impuestos en función de declaración jurada, se comprenderá que la sojización deja muy poca riqueza real, valor agregado productivo en la sociedad argentina.

A su vez, los trabajadores rurales son echados sin indemnización y contratados en negro cuando se los necesita, muy poco tiempo por cierto. El hecho que las dos terceras partes de los trabajadores vinculados a la sojización trabajen en negro, tiene que ver a su vez con las necesidades un negocio que evade impuestos o se realiza mayoritariamente en negro.(4) De allí la necesidad casi imperiosa para la economía nacional, de apropiarse de esa renta suntuaria e ilegítima en beneficio de la nación.

¿Qu√© har√° el gobierno con esa renta?, es otra discusi√≥n, que no afecta el valor macroecon√≥mico de la medida tomada. Como vemos, poco ha cambiado en la relaci√≥n de la naci√≥n con la vieja oligarqu√≠a terrateniente, ahora asociada a algunos pools empresarios. Ella sigue all√≠ y tan poderosa como siempre, pese a que la se√Īora Carri√≥ y algunos medios interesados -y asociados a ella- digan que ya no existe. La oligarqu√≠a una vez m√°s, usa su poder econ√≥mico contra el pueblo y la naci√≥n, reclamando quedarse con la totalidad de los precios internacionales para sus productos en el mercado interno, lo que supone, y ellos lo saben, el hambre para el pueblo y la castraci√≥n de la naci√≥n, como lo hizo siempre. Sigue siendo como se√Īalara el maestro Hern√°ndez Arregui, que para la SRA, "esa clase est√©ril e infecunda, siempre que el pueblo comi√≥ vio demagogia."

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Notas
1.- Huergo Héctor Clarín Rural, 15-3-08
2- Pengue Walter, Agricultura Industrial y Transnacionalización en América Latina. Red de Formación Ambiental. México 2005
3.- Clarín Rural 15-3-08, pag. 28

SECRETAR√ćA DE COMUNICACI√ďN DEL MOCASE VIA CAMPESINA MIEMBRO DEL MNCI MOVIMIENTO CAMPESINO IND√ćGENA.

martes, 25 de marzo de 2008

Se vienen días interesantes



Habr√° que estar muy atentos: vienen d√≠as interesantes en los que todos los actores pol√≠ticos de la Argentina ser√°n puestos a prueba: el gobierno, los partidos de oposici√≥n, las empresas de comunicaci√≥n, los periodistas, la iglesia, las diversas clases sociales. De la resoluci√≥n del conflicto con los productores rurales y del alineamiento de los diversos sectores puede depender el dise√Īo de la Argentina de los pr√≥ximos a√Īos.

No se trata sólo del vértigo del conflicto trasmitido en tiempo real, sino de todo el tiempo por delante.

OSCAR ALBERTO CUERVO

Alma


... siguió tocando, con sus dedos de pincel,
torpes para el piano, manchando todo a su tacto
y lloró colores porque no tenia oído para las canciones.

Texto y pintura: Cicely Ferreira

lunes, 24 de marzo de 2008

El ateísmo es un humanismo


El oficiante medi√°tico de la filosof√≠a, Alejandro Rozitchner, y su esposa, la psic√≥loga Ximena Ianantuoni, son una pareja moderna, esc√©ptica, divertida, atea. La religi√≥n es un peso que creen haberse sacado de encima, y en lugar de Max Weber por sus discusiones circulan Erich Fromm y Paulo Coelho. Supongo que preocupados por sus peque√Īos, que crecen en un mundo de fan√°ticos, supersticiosos y comunistas agazapados, el animador cultural y la psic√≥loga pusieron manos a la obra, dispuestos a salvar al resto del mundo de eso que alguien llam√≥ el opio de los pueblos, la religi√≥n.

El resultado es Hijos sin Dios. C√≥mo criar chicos ateos (Editorial Sudamericana), un manual de autoayuda bajo formato de di√°logo, ideal para traficar una pedagog√≠a especular a la que pretenden combatir. Ale y Xime componen un matrimonio angustiado, y sus hijos, que no creen en nada, excepto en las promesas de mam√° y pap√°, al parecer ya son discriminados en la salita rosa y la salita celeste del jard√≠n de infantes. En en semanario, Ianantuoni cont√≥ parte del drama: “Alejandro, cuyos padres tienen or√≠genes jud√≠os y cat√≥licos, es ateo desde siempre, en su familia no se profesaban religiones. En cambio yo tuve una formaci√≥n religiosa, incluso tom√© la comuni√≥n. Pero a medida que fui creciendo me di cuenta de que el √ļnico que est√° a cargo de uno es uno mismo y que nadie te salva de nada”.

Alejandro es hijo de Le√≥n Rozitchner, profesor de filosof√≠a, autor de varios libros, entre los que se destaca uno dedicado a la chirinada que los militares armaron en 1982 para intentar recuperar las Malvinas con resultados conocidos. El fue repudiado por intelectuales argentinos exiliados en M√©xico, muchos de los cuales apoyaban la guerra pero no a la dictadura, como si quienes tomaron el poder el 24 de marzo de 1976 hubieran sido un “ej√©rcito de ocupaci√≥n” y los civiles, tristes v√≠ctimas. La realidad indica que ese golpe de Estado, con las excepciones de rigor, cont√≥ con la aprobaci√≥n de la mayor parte de la sociedad. Pero no fuimos todos, fueron muchos.

Entretanto, cuenta la leyenda, Alejandro, asfixiado por la “personalidad” algo autoritaria de pap√° Le√≥n, iba formando la propia, hasta que se destap√≥ como animador radial y televisivo y como liberal rabioso. Rozitchner es nuestro Spinoza, nuestro ant√≠doto contra las pasiones tristes. En sus talleres, boga que boga por romper con el sentido com√ļn, escribi√≥ libros con el locutor Mario Pergolini, con el m√ļsico Andr√©s Calamaro, ahora con su esposa. Su apoyo a la gesti√≥n de Menem, termin√≥ con la paciencia de su padre, avergonzado de verlo como columnista de Mariano Grondona. Eran los Carozo y Narizota de la no ficci√≥n.

Hijos sin Dios… es un s√≠ntoma del estado actual del pensamiento en la Argentina. Para sus autores, la idea misma de dios es un obst√°culo para desplegar un mundo propio, libre, sin coerciones. El libro cultiva el fetichismo -heredero del fascismo- de que insistir con sonsonetes sobre una tabula rasa, la mente de los ni√Īos, tiene efectos. En efecto, efectos tiene: pero no se sabe si los buscados. Hijos ateos, hijos homosexuales, hijos religiosos, hijos socialistas, hijos heterosexuales, hijos no peronistas, todo es posible de conseguir si se aplica un m√©todo.

El √ļnico m√©todo para estos liberales “libertarios” es no tener m√©todo: la disuasi√≥n por la permisividad; o lo que es lo mismo: miente, miente que algo quedar√°. Pero cuando digo “miente”, no digo que Rozitchner y se√Īora mientan, sino algo peor: que crean que se puede no creer en nada. A diferencia del zen, cuya pr√°ctica es milenaria y se circunscribe, si no es una gimnasia new age, a una cultura y a un lenguaje que carece de las nociones de “antes”, “despu√©s”, de tiempos verbales y pronombres personales, el matrimonio imagina que no creer en nada es hacerse cargo de uno mismo, destetarse. El zen sostiene una pol√≠tica de la sustracci√≥n: cada vez menos creencia, hasta el grado cero de la creencia: romper la identificaci√≥n con la nada, es el satori.

Y aunque Rozitchner diga que “ser ateo no quiere decir no creer en dios”, la definici√≥n can√≥nica de ate√≠smo es la negaci√≥n de la creencia en dios. El ateo no cree en nada, el ate√≠smo es la identificaci√≥n a nada. Esta pol√≠tica de la adici√≥n no tiene salida: identificarse a nada es creer en todo… incluso en dios, pero como despu√©s de Nietszche, dios est√° muerto, en el universo del todo (d√≥nde hasta la fecha nadie aboli√≥ las jerarqu√≠as) despu√©s de dios, ¿qui√©nes son los siguientes?: mam√° y pap√°, que como aut√©nticos liberales admiten que los ni√Īos no tienen que ser necesariamente como nosotros. Aunque el narcisismo se fracture, el clavo del final ser√≠a que los j√≥venes tomaran los h√°bitos, pero como no est√° de moda es probable, no seguro, que se identifiquen a la bulimia, la obesidad, la anorexia, el individualismo, los antidepresivos o al ate√≠smo: todos productos de consumo.

Si dios está muerto, todo está permitido, incluso otro libro de la psicóloga y el filósofo de Socma. Por ejemplo, ocupándose del danés Soren Kierkegaard, quien decía que la herencia del padre es su pecado y que será la invención sobre cómo valerse de esa herencia la vía para que ésta no recaiga como maldición.

PABLO E. CHAC√ďN

Piquete chic


(Cito un post de emeygriega en su blog, del jueves √ļltimo:)

A pesar de la muchas veces que escuchamos el espanto de la gente como uno (o de la gente que quiere ser gente como uno pero le faltan cinco guitas para el mango) frente a los piquetes del morenaje interrumpiendo el libre derecho que nos asiste a transitar por la ciudad.

A pesar de oir hasta el cansancio que el derechodeunoterminadondeempeizaelderechodelotro cuando hay medidas de fuerza de los trabajadores del hospital p√ļblico, del subte o de la uocra.

A pesar del enfado de los taxistas seguidores de radio diez frente a las manifestaciones en el microcentro porte√Īo.

A pesar de las ganancias hist√≥ricas y multimillonarias de la patria ganadera que se empecina en aclarar que no protestan en nombre de los oligarcas sino del ¨peque√Īo productor¨, teor√≠a avalada por Lilita, la que olvida r√°pido lo que dijo ayer para desdecirlo ma√Īana.

A pesar de los pesares, los chicos caca cortan las rutas del país porque esta vez sí que amerita, no como los negros que cuando piquetean lo hacen de haraganes, de subversivos, de borrachines, como si 1000 pesos no alcanzara para administrar una familia.

Ya lo dijo Cavallo hace una parva de a√Īos: yo con menos de diez lucas no puedo vivir. Ten√≠a raz√≥n.Una enfermera, un alba√Īil y un maestro se arreglan con cualquier mierda, pero nosotros tenemos otro ritmo, otros consumos. Es cuesti√≥n de idiosincrasia, viste.

Bien por los chicos del campo!! Con menos de medio palo no pueden vivir y tiene derecho a dejar sin carne a la familia argentina para que la pueda disfrutar la familia europea. Que coman fideos, oíme, las vaquitas son ajenas, ya lo dijo Yupanqui.

domingo, 23 de marzo de 2008

Carlos Alonso

Alonso, El matadero


Alonso, cada día ilustra mejor.

Est√° exhibi√©ndose en el Recoleta la muestra de 40 a√Īos de ilustraciones de Carlos Alonso. No es un ilustrador "profesional", es un pintor que ilustra y posiblemente este sea uno de sus mayores atractivos; virtuoso, histri√≥nico, complejo y a la vez sencillo de ver y con una refinada figuraci√≥n propia de la segunda mitad del siglo XX que llega hasta el presente gozando de plena actualidad.

Discípulo de Spilimbergo y Gómez Cornet en pintura y de Sergio Sergi en dibujo, recibió también la influencia de Lajos Szalay y su modernismo escéptico de posguerra. Quizá por eso pudo moverse con soltura entre textos tan dispares como Don Quijote, Mademoiselle Fifì de Maupassant, La divina comedia o El matadero.

Para destacar especialmente son sus ilustraciones para La guerra al mal√≥n, brillantes en su ejecuci√≥n, sensibles en su humanidad. No se lo pierdan, no creo que esta expo se repita por algunos a√Īos.

Va de lunes a viernes de 14:00 a 21:00 hs., y s√°bados y domingos de 10:00 a 21:00 hasta el 6 de abril.

JORGE DOLINCKZUC

s√°bado, 22 de marzo de 2008

Enfermo de lucidez


En su blog LLP, el opinador de tiempo completo Quint√≠n sigue cultivando un gorilismo atolondrado, que hoy por hoy lo coloca a la derecha de Mariano Grondona y el diario La naci√≥n. Esta semana invitaron a Q al MALBA para presentar un nuevo libro del escritor Rodolfo Fogwill. Al t√©rmino de este encuentro fue a escribir en su blog que en el MALBA se limit√≥ a leer la columna que aparecer√° en PERFIL del domingo y, como se sent√≠a inc√≥modo por el cariz que estaba tomando el debate entre Fogwill y Horacio Gonzalez (el otro panelista), en el resto de la noche guard√≥ silencio. Pero, claro, lo que no se anim√≥ a decir en el MALBA lo dice en LLP. El t√≠tulo de su post, “Represi√≥n e hipocres√≠a”, lo coloca en un lugar a salvo de la hipocres√≠a que denuncia. Una claque de incondicionales comentadores de su blog lo colocan en el lugar de la lucidez implacable:

“Ya me hab√≠a impresionado antes con la l√≥gica irreductible de Q que no cede ante nada. Es como una computadora que funciona en modo “l√≥gica pura” y rechaza todo aquello que no entra en su silogismo; lo notable es que rechaza a√ļn lo que es hoy “pol√≠ticamente correcto” y no le importa; rechaza lo que parece progresismo y no le importa. Me impresiona su l√≥gica irreductible y supongo que la envidio y me impresiona su valent√≠a para sostener su coherencia ante todo y ante todos, aunque el silencio sea a veces la √ļnica opini√≥n posible para que su sistema de pensamiento no parezca intemperancia"

As√≠ que: atenci√≥n se√Īores, que se trata de un gigante del pensamiento, hablando sin hipocres√≠a de lo que pocos se animan. Pero ¿qu√© es lo que dice el extraordinario pensador? Esto:

“En mi opini√≥n, la masiva reapertura de los juicios a los represores, que recurre a leyes retroactivas y a la reversi√≥n de la cosa juzgada, que se ha apropiado del concepto de delito de lesa humanidad para aplicarlo s√≥lo a quienes son sus opositores, que ya se ha extendido a los gobiernos de Lanusse y de Per√≥n-Per√≥n y que amenaza hacerlo hasta la Libertadora o hasta el golpe de Uriburu, representa un grado de hipocres√≠a aun mayor que el del Nunca m√°s alfonsinista que tanto suele denostar Fogwill. En todo caso, los juicios comparten con el Punto Final la idea de que hay una manzana podrida y la sociedad sana debe regodearse con su pertenencia al bando de los justos. La diferencia no es solo que la solitaria manzana se convirti√≥ en docena, sino que la globalidad de la persecuci√≥n judicial tiene un efecto inocentador ampliado: juzgados y condenados todos los militares, eliminados de la vida pol√≠tica todos los ex funcionarios de Videla y de Ongan√≠a, quienes queden en el poder habr√°n hinchado su legitimidad con la culpabilidad ajena.”

Olvid√©monos por un momento algo que Q no puede desconocer: que los juicios en marcha no revierten la “cosa juzgada”, sino que permiten que se juzguen las “cosas no juzgadas”; y que no fueron juzgadas porque el dispositivo de la impunidad articulado por los gobiernos democr√°ticos desde 1983 hasta 2003 no permitieron que se las juzgue. Este es un peque√Īo detalle desde√Īable.

Centr√©monos en lo que este hombre tan l√ļcido nos se√Īala como importante: que “los juicios”, (como los llama v√°gamente Q) fomentan la falsa idea de que hay una manzana podrida en la sociedad argentina y que la “masiva reapertura” de estos juicios constituye el mayor grado de hipocres√≠a de la Argentina contempor√°nea. Esta l√≥gica irreductible implica, por lo tanto, que mejor ser√≠a no juzgar a los criminales de la dictadura.

Una apreciaci√≥n moral de Quint√≠n acerca de la hipocres√≠a del gobierno kirchnerista demuele implacablemente el libre funcionamiento de los tribunales. Av√≠senles a las v√≠ctimas de las dictaduras, a los chicos apropiados durante los 70, a los familiares de los secuestrados y asesinados, que se dejen de joder con “los juicios”, que ya no tienen derecho a reclamar justicia, que hay que volver a aplicar los subterfugios ideados por Alfons√≠n, Menem, De la R√ļa y Duhalde para que los cr√≠menes queden definitivamente impunes. ¿No se dan cuenta estos particulares damnificados por la dictadura que su derecho a la verdad y a la justicia caduca ante las apreciaciones √©tico-est√©ticas del insobornable fiscal sanclementino de la rep√ļblica?

Es verdad que la lógica implacable de Quintín tiene algunas zonas endebles. Por ejemplo: que no es el poder ejecutivo sino los jueces quienes, ante la caída de los subterfugios ideados por los anteriores gobiernos, estimaron que no podían negarle justicia a los particulares damnificados. O que la anulación de las leyes alfonsinistas de Obediencia Debida y Punto final y del indulto menemista fueron aprobadas por el Poder Legislativo y convalidadas por una Corte Suprema respetada por su independencia por casi todos, excepto por los fascistas más recalcitrantes.

Uno se pregunta: ¿qu√© quiere la conciencia implacable del l√ļcido pensador? ¿Que no se permita el libre transcurrir de los procesos judiciales? ¿Que se promulgue un decreto de necesidad y urgencia para volver a la vigencia de las leyes de la impunidad? Porque no est√° claro qu√© har√≠a un gobierno apoyado por Quint√≠n: ¿har√≠a lo posible para impedir la consecusi√≥n de “los juicios”? ¿Ser√≠a esta una manera de terminar con la hipocres√≠a? ¿Llega tan lejos el cr√≠tico de cine devenido testigo insobornable?

Si aplicamos el principio propuesto por Q de que los juicios promueven la idea de que en la sociedad hay una manzana podrida y de esta manera todos nos escondemos hip√≥critamente en el bando de los justos, entonces debemos renunciar a la justicia. No seamos hip√≥critas, manteng√°monos en el plano de la vaga √©tica impresionista de Q, dejemos de juzgar de ahora en m√°s los actos delictivos porque, cuando se juzga a un delincuente, la sociedad simula hip√≥critamente un “efecto inocentador” (sic).

Quiz√° lo que proponga Q no es que se deje de juzgar de ahora en m√°s todos los delitos, sino que se deje de perseguir tan solo a los genocidas, porque en el fondo “todos tuvimos algo que ver”. (¿No les recuerda algo esta culpabilizaci√≥n difusa para terminar los juicios a los genocidas? ¿A la l√≠nea sostenida durante d√©cadas por el Episcopado cat√≥lico, por casualidad? Pues bien, los obispos ya no insisten tanto en el asunto, de modo que ahora la consigna queda en manos de los descarnadamente l√ļcidos pensadores).

Quiz√° Quint√≠n, con su impugnaci√≥n de "los juicios", por considerarlos hip√≥critas, no se refiere a la abolici√≥n lisa y llana de los tribunales, sino de exceptuar de la rendici√≥n de cuentas a aquellos que ejercen el poder estatal, como ser los militares que usurparon el poder hace exactamente 32 a√Īos. Por supuesto no exceptuar a los actuales gobernantes (porque se desprende del celo antikirchnerista de Q que se pondr√≠a muy feliz si los Kirchner fueran a la c√°rcel). No se√Īor: lo que parece proponer el creador de la revista El amante es que se exima de comparecer en los tribunales tan s√≥lo a los militares golpistas y se obligue a las v√≠ctimas de la dictadura militar -aunque Quint√≠n parece concordar con Fogwill en la conveniencia de dejar de hablar de “dictadura” y pasar a decir “gobierno c√≠vico”-... a que las v√≠ctimas del gobierno c√≠vico elegido en el 76 renuncien a sus derechos: eso s√≠ ser√≠a darse un republicano ba√Īo de sinceridad.

Quiz√° lo que le gustar√≠a a Q no es abolir sin m√°s el funcionamiento de la justicia, sino s√≥lo aquella que se dirige contra los asesinos de varias decenas de miles, para seguir combatiendo exclusivamente a quienes practican el homicidio en escala peque√Īa. Pero atenci√≥n: porque a instancias de algo que al parecer dijo Fogwill en el Malba y que antes hab√≠a dicho Eduardo Montes Bradley en LLP (un amigo de la casa), Quint√≠n incluye en la agenda de discusi√≥n el problema de la cantidad de los desaparecidos. Y los comentadores, obedientes, se prenden en el debate: ¿habr√°n sido menos de 30.000? ¿este n√ļmero provendr√°, como propone el tambi√©n ferozmente l√ļcido Fogwill de “una al√≠cuota de la poblaci√≥n de la Argentina de los setenta (30 millones)”? Y los comments tiran algunas hip√≥tesis: ¿9000 (los denunciados en la Conadep) multiplicados por 2? ¿Por 1,5?

Quint√≠n menciona como al pasar que por “los millones que los Kirchner han puesto a disposici√≥n de Hebe de Bonafini, hay quien todav√≠a piensa que se est√° cometiendo una herej√≠a y que no se deben tocar ciertos tab√ļes.” Aplicando la l√≥gica implacable que sus admiradores atribuyen a Q, podr√≠amos suponer que el n√ļmero de 30.000 sali√≥ de espurias componendas entre los Kirchner y Hebe de Bonafini, que le permitir√≠an a la loca de Plaza de Mayo embolsar cierta cantidad de pesos por cada desaparecido inflado.

Hay a√ļn dos ideas pol√≠ticas destacables en el descarnado an√°lisis quintiniano:

1) “miremos un segundo la pantalla del televisor: ¿alguien puede dudar de que al joven Lousteau, nuestro fr√≠volo y prepotente ministro de Econom√≠a, solo le faltar√≠a un lev√≠simo ajuste en su pensamiento econ√≥mico para ser el ni√Īo prodigio de Mart√≠nez de Hoz o de Cavallo y un hombre de la dictadura como lo fue su padre?”.

Ojo: el que elabora esta meditaci√≥n es un refinado cr√≠tico de cine (“sofisticado” es una palabra que Q usa con frecuencia y ser√≠a bueno averiguar el preciso sentido de la sof√≠stica quintiniana). Un hombre acostumbrado a analizar las m√°s “sofisticadas” pel√≠culas. De modo que si √©l ve lo que dice que ve en la cara del fr√≠volo y prepotente ni√Īo prodigio, habr√° que incorporar este tipo de percepciones al debate pol√≠tico.

2) ¿Cu√°les fueron las causas de la dictadura (perd√≥n: del gobierno c√≠vico) de 1976? “Hace treinta a√Īos, el desprecio por la democracia y enormes errores pol√≠ticos de la izquierda argentina produjeron una represi√≥n exacerbada y horrenda”. As√≠ que ya sabemos: la cuenta hay que carg√°rsela a los errores de “la izquierda argentina”.

En fin: los desaparecidos no fueron tantos, la culpa fue de la izquierda, Hebe de Bonafini lucra con los derechos humanos, hay que dejar de juzgar a los militares genocidas porque todos hemos sido un poco culpables... El debate pol√≠tico en LLP parece haber conquistado definitivamente el terreno que, antes de Quint√≠n, se√Īalaran Fernando Siro y Elena Cruz.

Si pensadores de la estatura de Quint√≠n siguen encarnado la conciencia cr√≠tica de la Argentina contempor√°nea, entonces la √ļnica alternativa al kirchnerismo reinante ser√° la misma mierda de siempre: la oligarqu√≠a con olor a bosta que en estos d√≠as el periodismo independiente denomina tiernamente “el campo” y el neo-franquismo que en la ciudad de Buenos Aires est√° aniquilando el espacio p√ļblico.

Me parece que en las próximas elecciones voy a volver a votar a Kirchner.

OSCAR ALBERTO CUERVO

viernes, 21 de marzo de 2008

Abuelo y nada


Americana, muestra las piernas mi sol
Latina y sana, yo quiero pasar por vos
Bendita pluma que con la creación me inspiras
Dale a mi tierra la canción que alegre al corazón

Si no podés cambiar
vas a pasarlo mal
mi amor afloja
y si querés bailar
tendr√°s que improvisar
mi amor aflora

Americana, tu idilio debe empezar
Ruge en mi almohada tu sue√Īo de la verdad
Tonta fuiste quiz√°, aunque nunca has sido fea
Ven a sintonizar, te quiero en éxtasis total

Te tenés que animar
es tiempo de cambiar
mi amor afloja
y si querés bailar
tendr√°s que practicar
mi amor aflora
tómame

Y si querés bailar
tendr√°s que improvisar
mi amor aflora
tómame

Americana...



Este domingo a la medianoche recordamos a Miguel Abuelo a 20 a√Īos de su muerte.
La otra.- radio - FM La tribu - 88,7 - http://www.fmlatribu.com/la_radio/la_radio_frame.htm

jueves, 20 de marzo de 2008

Respuesta sobre las mentiras macristas


Estrella:

m√°s all√° de lo que pueda responder gente que tenga una visi√≥n m√°s global del conflicto (yo tengo mi punto de vista como coordinador de UN taller de cine en UN centro cultural y no manejo los n√ļmeros de la totalidad), se pueden detectar varias mentiras e infamias en el mensaje de Jaramillo. Algunas se responden en el contexto de los posts que La Otra ya public√≥ sobre el particular y otras ser√°n respondidas en los pr√≥ximos d√≠as por personas que tengan una perspectiva m√°s amplia.

Es mentira que el gobierno macrista mantiene y vivifica el programa cultural de barrios: en el Centro Lac√°mera se han reduciddo los talleres en un 55 % y esa cifra es similar (seg√ļn me comentan) a nivel de todo el programa.

El criterio con que redujeron m√°s de la mitad de talleres en el Centro en el que yo participaba no es el de "graves irregularidades", ni nig√ļn otro que hayan fundamentado: los cerraron arbitrariamente y sin dar ninguna explicaci√≥n. No hubo ninguna evaluaci√≥n de c√≥mo funcionaban los talleres, no se cerraron porque no hubiera inscriptos ("demanda" en el leguaje mercantil de los funcionarios macristas). De hecho, sucedi√≥ todo lo contrario: en el CC Lac√°mera se anotaron la semana pasada cientos de personas para concurrir a los talleres dados de baja; los coordinadores nos propusimos hacer los talleres a pesar de no estar cobrando desde enero, para evitar que se produzca de hecho la expulsi√≥n de los concurrentes que el macrismo est√° procurando; y la circular de Lombardo del martes prohibi√≥ que nos habilitaran las aulas para que nos encontremos con la gente inscripta. Muy lejos estamos de ser √Īoquis y corruptos, como nos acusan el hijo de Solita y el an√≥nimo infamante de ac√° abajo.

Por eso, lo argumentos de Jaramillo son gr√°vemente injuriantes: hacen caer un manto de sospecha de "corrupci√≥n generalizada" sobre quienes estamos trabajando por monedas desde hace varios a√Īos en este Programa. Es un m√©todo fascista de injuria generalizada: la figura del Otro excluido, en la gesti√≥n macrista, es la del "√Īoqui" (como en otras √©pocas eran los "comunistas" y en otros lugares los "jud√≠os" y todas las absurdas estigmatizaciones gen√©ricas e infundadas) y todo trabajador municipal tiene que estar defendi√©ndose de esa infamia instalada a priori.

Fijate que aquí abajo un coment dice:
"Debe ser cierto lo que dice!! Si todas las areas del estado estan corrompidas!"

Este es un mecanismo fascista. No hay por qué admitir siquiera una discusión acerca de una acusación tan grave y genérica.

Si Jaramilo y Lombardo tienen pruebas acerca de irregularidades en la conducci√≥n general del programa, tienen el deber de informar cu√°les son esas irregularidades y el derecho de cambiarlo. Pero con esa argumentaci√≥n vaga no se pueden cerrar la mitad de los talleres. No es un principio admisible: ¿que pasa si aplicamos el mismo principio a la Legislatura porte√Īa y como "hay denuncias de irregularidades" la cerramos o expulsamos a la mitad de los legisladores sin probar nada en los casos particulares? ¿Hay denuncias acerca de la pedofilia de algunos curas y entonces cerramos la mitad de las iglesias y esperamos que los curas demuestren que no son ped√≥filos? ¿Hay sospechas de que hay jueces venales y cerramos la mitad de los juzgados, sin aportar ninguna prueba?

Macri y sus secuaces pueden hacer esto gracias a la precariedad institucional del Programa Cultural de Barrios, similar a las del Bafici o del CBC, que funcionan desde hace a√Īos sin ninguna cobertura legal. Los docentes pueden quedar afuera sin encontrar impedimentos legales. El caso del Programa Cultural nos encuentra desvalidos, ya que no tenemos ning√ļn encuadre gremial sobre el que apoyarnos y ninguna direcci√≥n pol√≠tica para coordinar nuestros reclamos y responder a las infamias.

Hay que reconocer, adem√°s, que el fen√≥meno Pro refleja un estado de conciencia pol√≠tica de un amplio sector de los porte√Īos, que compran este discurso fascista y lo repiten como nuestro infamante an√≥nimo: las √°reas del estado est√°n corrompidas y entonces hay que liquidarlas, no se puede salir a la calle porque te matan para robarte diez pesos, hay barrios que no se pueden pisar sin riesgo de vida (Jorge Carnevale a prop√≥sito del barrio de Constituci√≥n), los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra, hay que meterle bala a los chorros, etc. Este es el cualunquismo que hoy nos gobierna y en el que no resulta dif√≠cil reconocer la cobertura pol√≠tica que un importante sector de la sociedad brind√≥ hace 30 a√Īos a la dictadura. Somos los mismos. Ser√° que nuestra sociedad se merece a√ļn estos dirigentes y le va a llevar m√°s tiempo "darse cuenta".

OSCAR ALBERTO CUERVO

miércoles, 19 de marzo de 2008

Así miente el hijo de Solita


Buenos Aires, 19 de marzo de 2008



Estimada vecina:

Me veo en la obligaci√≥n de apelar a este medio de comunicaci√≥n para poner en claro la situaci√≥n del Programa Cultural en Barrios, dado que las decisiones que se han tomado en las √ļltimas semanas fueron objeto de fuertes reacciones e informaci√≥n completamente inexacta.

Ante todo me parece importante transmitir que esta Direcci√≥n General, el Ministerio de Cultura y el Gobierno porte√Īo est√°n comprometidos en mantener y vivificar la oferta de cultura en Buenos Aires. Entendemos la cultura como un bien p√ļblico que debe llegar a todos, y reconocemos como rol ineludible del Estado garantizar que cada vecino tenga efectivo acceso a la oferta art√≠stico-cultural de la Ciudad.

En el marco de las políticas culturales del Ministerio de Cultura, el Programa Cultural en Barrios representa una herramienta fundamental para la Promoción Cultural, ya que ofrece a los vecinos la posibilidad de integrarse libre y gratuitamente a actividades culturales y artísticas con diversos lenguajes, disciplinas y niveles, de manera descentralizada en 36 puntos de la Ciudad.

Al iniciarse esta gesti√≥n –unos meses atr√°s-, el Programa Cultural en Barrios presentaba graves irregularidades: falta de informaci√≥n precisa sobre la oferta y dictado de talleres, carencia de un registro fiable acerca de qu√© talleres se llegaban a dictar efectivamente, una total falta de control respecto del efectivo cumplimiento en el dictado de los talleres y el desempe√Īo y calificaci√≥n de los docentes. Asimismo, las estad√≠sticas internas presentaban informaci√≥n muy poco fiable sobre la cantidad de inscriptos y la cantidad de asistentes reales en cada taller.

A este panorama caótico, se sumaba la carencia de una planificación y coordinación centralizada de la oferta de talleres, que quedaba así librada al arbitrio de los Coordinadores de cada Centro Cultural Barrial. Esta falta de previsión redundaba en superposiciones, incoherencia en los contenidos y desajustes entre la oferta y la demanda real de los vecinos. Ya que, además de detentar una suerte de monopolio sobre la oferta de talleres, los Coordinadores tenían el manejo político de las propuestas para designaciones y reemplazos de vacantes en la planta funcional docente. Esto transformaba a cada Centro Cultural en una isla, quitando toda posibilidad de diagramar una política cultural planificada, coherente y de calidad; es decir, una política cultural que privilegie las necesidades y expectativas de los vecinos, por encima de las ideas desarticuladas de cada Centro.

Otro dato que refleja la irregularidad en la que se hallaba este programa, es que se detectaron casos de docentes con m√°s horas-c√°tedra asignadas por planilla de las que materialmente podr√≠an dictar, teniendo en cuenta los horarios en que los Centros Culturales est√°n abiertos. Adem√°s, se encontraron casos de Centros Culturales con m√°s talleres de los que materialmente podr√≠an albergar, acorde al n√ļmero de aulas con las que cuentan. Tambi√©n se encontraron casos de cobros informales para asistir a talleres que deben ser gratuitos, lo que implica la violaci√≥n de una premisa constitutiva y expresa de esta Direcci√≥n General (la gratuidad de su oferta cultural).

Muchas de estas pr√°cticas nefastas est√°n reflejadas en el informe N¬ļ 835 de la Auditor√≠a General de la Ciudad –accesible a cualquier ciudadano en la p√°gina Web de ese organismo - , correspondiente al an√°lisis del Programa Cultural en Barrios realizado desde 2005, publicado en noviembre de 2007, y que concluye de manera contundente recomendando un sumario administrativo del Programa.

Frente a este panorama desalentador, la nueva gesti√≥n se propuso reestructurar y transparentar todas las acciones referidas a la din√°mica operativa del Programa Cultural en Barrios. En funci√≥n de eso, se decidi√≥ reemplazar al Coordinador General, iniciar un diagn√≥stico exhaustivo del Programa, reunir informaci√≥n precisa sobre el dictado de talleres en cada Centro Cultural, y dise√Īar e implementar un sistema inform√°tico que permita sistematizar la gesti√≥n de docentes, talleres, inscriptos, asistencias, cupos y listas de espera. Pero algo todav√≠a m√°s importante, se busca recuperar el rol rector de la Coordinaci√≥n General del Programa en la planificaci√≥n de la oferta de talleres de cada Centro Cultural en el marco de una estrategia global, la correcci√≥n de superposiciones e insuficiencias y el efectivo control de la oferta, para que llegue efectivamente a los vecinos.

Como siempre pasa cuando se tocan intereses, estructuras y manejos políticos, se difundieron muchas mentiras. Se lanzaron cifras a la ligera sobre la cantidad de talleres suspendidos, y hasta se anticipó el cierre de los Centros Culturales. Pero nada de esto ocurrió.

Lo cierto es que todos los Centros Culturales del Programa est√°n recibiendo inscripciones, y todos los ciudadanos de Buenos Aires se pueden inscribir a los talleres. Si debido a la reestructuraci√≥n de la oferta se detecta una demanda insatisfecha, trabajaremos en dar de alta nuevos talleres para satisfacerla. Esto es posible porque este gobierno decidi√≥, por Decreto 166/08, ampliar la oferta de horas c√°tedra respecto del a√Īo pasado, pasando de 3.901 horas mensuales en 2007, a 4.081 horas en 2008, para el dictado de talleres culturales.

La inscripci√≥n a talleres se desarroll√≥ con gran participaci√≥n vecinal entre el d√≠a 10 y el 17 de marzo, d√≠a en que comienza el dictado de talleres. Cabe aclarar que esta oferta es diferente de la del a√Īo 2007 y apunta no solo a ajustarse a la demanda real de los vecinos, sino fundamentalmente a transparentar las acciones de un Programa que encontramos viciado por manejos pol√≠ticos, y completamente carente de las m√°s elementales condiciones de control de gesti√≥n y control ciudadano.

Estamos empe√Īados en transformar el Programa, corregir cada situaci√≥n irregular que detectemos, para poder brindar a los ciudadanos porte√Īos una oferta cultural para todos y de calidad. Esperamos que nuestra gesti√≥n se juzgue por acciones concretas y los resultados de las mismas.

Baltazar Jaramillo
Director General de Promoción Cultural
Subsecretaría de Gestión Cultural
Ministerio de Cultura
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Estar a salvo IV


Se√Īor legislador de la ley 1916, aprobada por el decreto de Julio de 1917 sobre estupefacientes: eres un castrado.


Tu ley no sirve más que para fastidiar la farmacia mundial sin provecho alguno para el nivel toxicómano de la nación porque:


1¬ļ El n√ļmero de los toxic√≥manos que se aprovisionan en las farmacias es √≠nfimo.


2¬ļ Los verdaderos toxic√≥manos no se aprovisionan en las farmacias.


3¬ļ Los toxic√≥manos que se aprovisionan en las farmacias son todos enfermos.


4¬ļ El n√ļmero de los toxic√≥manos enfermos es √≠nfimo en relaci√≥n a los toxic√≥manos voluptuosos.


5¬ļ Las restricciones farmac√©uticas de la droga no reprimir√°n jam√°s a los toxic√≥manos voluptuosos y organizados.


6¬ļ Habr√° siempre traficantes.


7¬ļ Habr√° siempre toxic√≥manos por vicio de forma, por pasi√≥n.


8¬ļ Los toxic√≥manos enfermos tienen sobre la sociedad un derecho imprescriptible que es el de que se los deje en paz. Es por sobre todo una cuesti√≥n de conciencia.


La ley sobre estupefacientes pone en manos del inspector-usurpador de la salud p√ļblica el derecho de disponer del dolor de los hombres; en una pretensi√≥n singular de la medicina moderna querer imponer sus reglas a la conciencia de cada uno. Todos los balidos oficiales de la ley no tienen poder de acci√≥n frente a este hecho de conciencia, a saber: que m√°s a√ļn que de la muerte, yo soy el due√Īo de mi dolor f√≠sico, o tambi√©n de la vacuidad mental que pueda honestamente soportar.


Lucidez o no lucidez, hay una lucidez que ninguna enfermedad me arrebatará jamás, es aquella que me dicta el sentimiento de mi vida física. Y, si yo he perdido mi lucidez, la medicina no tiene otra cosa que hacer sino darme las sustancias que me permitan recobrar el uso de esta lucidez.
Se√Īores dictadores de la escuela farmac√©utica de Francia, ustedes son unos pedantes ro√Īosos; hay una cosa que deber√≠an considerar mejor; el opio es esta imprescriptible e imperiosa sustancia que permite retornar a la vida de su alma a aquellos que han tenido la desgracia de haberla perdido.


Hay un mal contra el cual el opio es soberano y este mal se llama Angustia, en su forma mental, médica, psicológica o farmacéutica, o como Uds. quieran.
La Angustia que hace a los locos.
La Angustia que hace a los suicidas.
La Angustia que hace a los condenados.
La Angustia que la medicina no conoce.
La Angustia que vuestro doctor no entiende.
La Angustia que quita la vida.
La Angustia que corta el cordón umbilical de la vida.


Por vuestra ley inicua ustedes ponen en manos de personas en las que no tengo confianza alguna, castrados en medicina, farmac√©uticos de porquer√≠a, jueces fraudulentos, doctores, parteras, inspectores doctorales, el derecho a disponer de mi angustia, de una angustia que es en m√≠ tan aguda como las agujas de todas las br√ļjulas del infierno.


Temblores del cuerpo o del alma, no existe sism√≥grafo humano que permita a quien me mire llegar a una evaluaci√≥n de mi dolor m√°s precisa que aquella, fulminante, de mi esp√≠ritu. Toda la azarosa ciencia de los hombres no es superior al conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser. Soy el √ļnico juez de lo que est√° en m√≠.


Vuelvan a sus buhardillas, m√©dicos par√°sitos, y t√ļ tambi√©n Legislador Moutonier, que no es por amor a los hombres que deliras; es por tradici√≥n de imbecilidad. Tu ignorancia de aquello que es un hombre s√≥lo es comparable a tu estupidez pretendiendo limitarlo. Deseo que tu ley recaiga sobre tu padre, sobre tu madre, sobre tu mujer y tus hijos y toda tu posteridad. Y mientras tanto, soporto tu ley.



ANTONIN ARTAUD

No nos dejaron

Secretario de cultura de la ciudad de Buenos Aires, Hern√°n Lombardi


G O B I E R N O D E L A C I U D A D D E B U E N O S A I R E S

2008 – “A√Īo de la Democracia, el Estado de Derecho y la
Vigencia de los Derechos Humanos.”

CIRCULAR N¬ļ 33

Buenos Aires, 18 marzo de 2008.-


MOTIVO: S/Utilización de aulas para talleres


SRES. COORDINADORES DE LOS CENTROS CULTURALES:


Se comunica a los se√Īores coordinadores de los centros culturales que a partir del inicio del dictado de talleres, s√≥lo se pongan a disposici√≥n de los docentes las aulas correspondientes a los talleres autorizados por esta Coordinaci√≥n General.


Sin otro particular, saluda a Uds. muy atentamente


Lic. Guillermo Gonz√°lez Heredia
Coordinador General
Programa Cultural En Barrios
Dirección General de Promoción Cultural
Subsecretaría de Gestión Cultural
Ministerio de Cultura - G.C.B.A -

martes, 18 de marzo de 2008

Boxing Club


Hoy me cruzo con mi amigo V. C., jugoso documentalista.

Resulta que est√° haciendo una investigaci√≥n en peque√Īo e hist√≥rico club de boxeo de la zona de Almagro.

Va el viernes pasado al club, a entrevistarse con uno de los entrenadores, en vistas al trabajo que est√° desarrollando, que espera pueda dar lugar a un documental.

“¿Viste quien est√° ahi?” -le dice el entrenador.

“¿D√≥nde?” -pregunta V.C.

El entrenador le se√Īala en direcci√≥n a un costado del cuadril√°tero. Sentada en una silla, una viejita (segun palabras de V.C.) descansaba luego de una sesi√≥n de guantes.

Mi amigo V.C. da la vuelta por el lado contrario del ring, para tener mejor angulo de visión, y no lo puede creer. Es Bob Dylan.

“Viste?” -dice el entrenador- “ayer tambien vino y estuvo tirando guantes con dos de los muchachos”.

“¿Pero vos sos bol√ļ?” -le dice V.C.- “¡c√≥mo no me avisaste, as√≠ tra√≠a la c√°mara!”

“Est√°s loco” -le dice el entrenador- “me pag√≥ 100 pesos. ¡A un cliente asi lo tengo que cuidar!”


PABLO RATTO

Intemperie


(Obra teatral basada en El square, de Marguerite Duras)

Una mujer y un hombre al aire libre, en una plaza, se podría resumir.

Pero no es decirlo todo.

Se trata de un tiempo desigual, alterado, la destemplanza, en suma.

Todo empieza cuando el hombre se refresca los pies en una fuente, mientras la mujer se sienta en un banco, cerca de la vieja valija de cart√≥n de √©l. Entonces √©l camina hasta el banco, moviendo las manos de una manera extra√Īa, para poner a salvo su valija: parece ser un objeto caro para √©l, pleno de significado. “Yo viajo” -se definir√°. Pero le ha costado comenzar un tema de conversaci√≥n -se nota en su mirada tensa- con esa mujer adusta de uniforme gris. Ella le preguntar√° qu√© requisito es necesario para viajar, si realmente lo desea.

Han comenzado a hablar pero se nota que son muy distintos. El no quiere cambiar nunca. Apenas si acepta el paso de las estaciones cuando vuelven las cerezas y el mercado donde trabaja se pone rojo. O cuando un d√≠a inusitado percibe en el parque un resplandor de miel que lo hace sentir dichoso. Pero lo que lo tranquiliza es que todo se repita al infinito. Ella trabaja para no pensar y el fin de semana frecuenta los caf√©s con m√ļsica, buscando un hombre que se haga cargo de ella. Son dos seres a la intemperie, convencidos de que sus respectivas muertes no har√°n sufrir a nadie. ¿Todo ser√° as√≠, inapelable?

Marguerite Durás, autora de El amante, guionista de Hiroshima mon amour, ofrece aquí una síntesis extrema de la soledad humana. Presenta seres modestos, nunca simples. Todo lo que puede dar la imaginación extraordinaria de esta escritora francesa, nacida en Indochina: mujer de una profundidad extrema, a costa de sufrimientos sin nombre.

Ella y El son Alicia Muxo y Fernando Armani. Dirigidos por Claudia Carbonell, quien con Marcos Pastorino dise√Ī√≥ las luces, las que ayudan a definir espacios y situaciones. Como cuando se pasa de la plaza en la que atardece con melancol√≠a hasta la noche de baile y seducci√≥n mutua, que no se sabe en qu√© desembocar√°. Se puede ver en Patio de Actores, Lerma 568, los domingos a las 20 hs.

MARTHA SILVA