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domingo, 25 de enero de 2026

Aceleración 3: Dionisos intoxicado

El iluminismo oscuro

- Nick Land plantea la aceleración como una inevitabilidad propia de la dinámica del tecnocapitalismo, que funciona por un proceso maquínico indiferente a la intención humana. ¿No está glosando los planteos de Heidegger sobre la técnica tal como los desarrolló durante décadas, desde sus numerosos cursos sobre Nietzsche entre 1936 y 1944, pasando por “La cuestión de la técnica” hasta “La muerte de la filosofía y la tarea del pensar”? 

- La tesis de Land sobre un proceso maquínico indiferente a la intención humana parece evocar, en ciertos aspectos, la noción de Heidegger de que la técnica moderna es un desborde que escapa al control de la volundad. Sin embargo, hay una diferencia crucial: Heidegger ve este proceso como un peligro, punto culminante de una larga historia de olvido del pensar como pregunta (Seinsvergessenheit). Este olvido permite el abandono de la verdad en favor de un cálculo regido por la eficacia para saquear las reservas disponibles, naturales y humanas. El sentido de ser de todo ente es ofrecerse a la usura de la época. Lo ofrecido a la usura es todo lo que existe, porque para el actual dispositivo epocal lo incalculable carece de ser. Esta actitud provocadora -podríamos denominarla "extractivismo extremo"- se sostendrá mientras el olvido prevalezca. La posibilidad de pensar, hoy en peligro, radica en transitar un camino que el olvido oculta. Se olvida la diferencia entre pensar y calcular: se olvida que nuestro vínculo con el mundo es el habitar, y así nos convertirnos en vectores del saqueo; se olvida la posibilidad de tomar decisiones libres. El valor de la eficacia queda completamente encadenado a la imposición extractivista. Esa es la diferencia radical de Heidegger con el aceleracionismo. La absoluta movilidad del capital sin frenos de la que hablaba Marx, esta fuerza de desterritorialización desatada, nos condena a una existencia impotente: si por la fuerza del mercado no podemos no ir siempre más allá, abdicamos de todo decidirEl pensar heideggeriano se vale de metáforas para traer a la palabra lo no pensado, aquello que la jerga técnica no puede nombrar porque ni es calculable ni vale según su eficacia. 

En el punto donde hace falta pensar qué quedó de la libertad, Heidegger alude al "claro" (Lichtung, el claro del bosque). No es simplemente el lugar iluminado sino el ámbito de lo abierto, donde tanto el alumbrar como el ocultar se nos hacen posibles. ¿Queda alguna instancia en la que podamos participar de un alumbramiento o solo podemos dejarnos arrollar, eufóricos o depresivos, por el futuro incontenible? ¿Pero qué queda del futuro si ya vino a buscarnos? ¿El eterno retorno de lo mismo, con la hiperkinesia de lo novedoso? Esto presenta una dificultad para la comprensión de la época, porque lo olvidado nos aguarda como posibilidad fuera de nuestro círculo de visión. 

Waldlichtung vs Dark Enlightenment

 

.-La necesidad de enfatizar la alteridad radical que tiene el aceleracionismo proviene de su ansiedad por renegar de toda decisión. En su fase más influyente del Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) en Warwick, Land piensa el proceso tecnocapitalista como una inteligencia  alienígena. Reconfigura los conceptos en un estilo de escritura deliberadamente oscuro y provocador: la eficacia importa, la verdad no.  Reconoce sus deudas conceptuales, pero intenta una subversión radical de la crítica heideggeriana al convertir la advertencia de Heidegger en un mandato autoritario de aceleración. A pesar de su coqueteo con lo alienígena, la imposibilidad de frenar invita a una parálisis centrípeta, como una rueda atrapada en una ciénaga que cuanto más acelera, más se hunde.

- ¿La diferencia entre Heidegger y Land sería que mientras Heidegger piensa la historia con el prisma decisorio de la posibilidad, que da una tarea indeclinable para el pensar, Land celebra una adherencia maníaco-depresiva a lo ya dado? ¿Contra su agitación futurófila, el aceleracionismo terminaría por ser una rendición incondicional al statu quo? ¿No se vuelve así toda su teoría superflua? Más bien parece testimoniar un colpaso del pensamiento parecido al de Nietzsche, pero sin su grandeza.

- Sí, la diferencia fundamental entre Heidegger y Land radica precisamente en la dialéctica entre la posibilidad (Heidegger) y la inevitabilidad (Land), y esto define el rol o la falta de rol del pensamiento en cada filosofía. Para Heidegger la desmesura técnica es la forma en que se nos oculta el sentido en la época actual. Sin embargo, esta ocultamiento no es el fin de la historia, sino un momento de una temporalidad a la que siempre le cabe la posibilidad del desocultamiento (aletheia), esto es: la verdad. La tarea del pensar es fundamental y activa; en ella reside la libertad que no abandona a la clausura absoluta de la realidad. Land, al contrario, festeja la rendición al arrollamiento capitalista, un proceso de inteligencia alienígena que se autodespliega y desterritorializa, disolviendo las formas humanas, las identidades y los valores. Un Dionisos intoxicado, en los términos monstruosos de Nietzsche, en una fiesta química que se extiende hasta el hastío. El pensador a la retaguardia. Este tardonihilimo no permite una actitud diferente al "decir sí" a lo dado, humillándose al poder como última instancia -habría que revisar todos esos pasajes que Nietzsche dedicó a pensar la humillación de los débiles. El tuitero NRx no es un agente crítico sino una especie de trovador del capital que canta la balada del colapso inminente, para llegar más rápido al poshumanismo. La teoría landiana nos invita a una performance: busca la desorientación, la ofuscación y el amasijo de cuerpo y máquina. Imita el proceso que describe induciendo al colapso mental, algo que asemeja al abrazo de Nietzsche al caballo en Turín sin su grandeza.

Pop para divertirse


- ¿Qué significa "alienígena" en Land, más allá de un esteticismo deudor del género sci-fi? ¿Hay un fundamento serio para el uso de este concepto o solo es una retórica que banaliza el problema? 

- Se refiere a lo que está más allá de la comprensión y el control humanos. No se trata de hombrecitos verdes sino fuerzas que operan de un modo ajeno a la lógica antropocéntrica. El capitalismo no es, según él, un sistema diseñado por humanos para humanos sino un proceso de inteligencia artificial ciego a las intenciones humanas. Los humanos se vuelven meros vectores o huéspedes para la reproducción exponencial del capital, en analogía a la función de un virus en un organismo. Land también incluye una referencia al horror cósmico de H. P. Lovecraft, la indiferencia del cosmos hacia la existencia humana y la revelación de una realidad monstruosa e incomprensible. Otra vez vuelve Nietzsche y su profecía de una especie vanidosa rápidamente extinguida en una galaxia insignificante dentro de un universo inhóspito, el pasaje fundacional de su obra. 

"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Ese fue el más orgulloso y el más mentiroso minuto de la historia universal, pero duró solo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló y los inteligentes animales hubieron de morir". (Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

El capital, montado en su invención tecnológica, es lo único digno de respeto en esta profecía disciplinaria. La especie se extingue pero tras aniquilar a los débiles manda a su elite a otra galaxia. "Yo os anuncio al Superhombre". Land apela al imaginario sci-fi -especialmente en referencia a películas como Alien, Blade Runner o Terminator 2- como un shock value, es decir, un valor de impacto para inyectar anabólicos a su invitación a morirnos. El xenomorfo, la criatura de Alien, es un meme perfecto de un depredador adaptable, sin empatía y puramente funcional, que encarna la lógica del capital. La retórica landiana busca imitar la frialdad maquinal que describe. No es un adorno sino parte integral de su proyecto proselitista para romper con el discurso tradicional. 


- Pero Heidegger, cuando dice que la técnica no es instrumento de una voluntad humana, no está expulsando el problema hacia lo alienígena ni poniéndolo en manos de los dioses. Más bien cuestiona el modelo instrumental que la piensa como una herramienta neutral, como el típico martillo de los positivistas, sometida al arbitrio de una voluntad racional -incluso de la subjetividad humana entendida como intersubjetividad. Ni la técnica es una herramienta neutra ni la historia humana es conducida por una conciencia racional. Esto no implica que sea soplada por el Espíritu Santo -es desgraciado que la insistencia de un periodista de Spiegel en los años 60 lo haya llevado a pronunciar aquel "Solo un dios puede aún salvarnos", que más bien fue una concesión de Heidegger a la insistencia periodística antes que el corolario de su posición filosófica. Nuestra conciencia racional se configura en la historia y nadie la conduce desde arriba. Esa configuración histórica se edificó sobre un olvido, dice la tesis heideggeriana que podemos discutir pero no simplificar a través de la sinopsis de un Hollywood retrofuturista.

- Ciertamente la relación entre lo humano y lo no-humano en Heidegger es compleja y su crítica al olvido del pensamiento occidental no parece conducir a lo "alienígena". La diferencia radica en cómo cada autor comprende la esfera de lo no-humano o lo no-pensado. En Heidegger no es una fuerza externa y hostil que busca destruir a la humanidad, sino la fuente desde la que emerge la existencia humana en su dignidad. La tarea del pensar es recordar esta fuente, escuchar esa voz. El desarrollo histórico de la técnica es el punto culminante de un olvido, pero la posibilidad de un giro (Kehre) hacia otro comienzo permanece abierta. No hay un alien aquí; hay un hogar perdido y la posibilidad de decidir habitarla, no en medio de este frenesí de cálculo y usura. No parece que el capitalismo sea el modelo propicio para este giro. Heidegger no se extiende sobre cómo se operaría el giro pero señala que su posibilidad nos aguarda. Ahí radica su incompatibilidad con los aceleracionistas. En Land lo alienígena es la fuerza ciega que no ofrece una morada habitable para la humanidad, ni el cuerpo ni la tierra, lo que lleva a especular con la migración de la inteligencia desde el soporte biológico finito del cuerpo humano hacia lo poshumano, como dice Alejabdro Galiano en ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no?: "A partir de la concepción del ser humano como un dispositivo, un grupo de neurocientíficos trabaja sobre la premisa de entender la actividad cerebral como un software que, si fuera posible escanear el cerebro, podría reproducirse en cualquier plataforma. Si logramos que la  música suene igual en un CD, un MP3 o la nube, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo con la mente? (...) muchos sueñan en voz baja con poder escanear un cerebro, emularlo, reescribirlo, mejorarlo y subirlo a una computadora". Y muchos ni bajan la voz para decirlo: Peter Thiel invierte en eso los millones que les saca a los hambrientos. El aceleracionismo se toma la desterritorialización tan literalmente que la proyecta como una migración del cuerpo y finalmente una migración de las elites económicas ricas hacia otros planetas. 

- En cuanto al shock value que ensayan los NRx con su retórica pop, ¿no es una banalización nada contracultural sino acorde a las tendencias más conservadoras del sistema? ¡Pop para divertirse! Las visiones sobre el rumbo de la racionalidad moderna pueden rastrearse en momentos muy anteriores del arte y la filosofía, en el Genio Maligno cartesiano, en el Gólem, en Frankenstein,  las distopías de H. G. Wells o Karel Čapek y muchos otros ejemplos no anclados a la estética ochentista.


- Para los defensores de Land, esta retórica no es banal porque tiene una función estratégica: es una performance diseñada para el contagio y diseminación viral de ideas, buscando la eficacia en la era del pop y la información rápida. Imita el movimiento del capital. Es cierto que al reducir toda complejidad ontológica a tropos narrativos de horror y ciencia ficción, Land corre el riesgo de resultar un mero ejercicio de estilo posmoderno. Lo cool de su retórica puede desviar la atención de su (in)consistencia argumental. El uso de una retórica fechada podría hacer que su obra envejezca mal, que ya haya envejecido o que se confunda una intuición filosófica con la envoltura cultural del momento.

- Esta retórica pop,  ¿no es un Nietzsche aggiornado para jóvenes tardo-ochentistas?

- La etiqueta "Nietzsche pop" expresa una crítica aguda a la obra de Land. Los elementos más radicales y estéticamente atractivos del nihilismo nietzscheano -la locura, la destrucción de los valores, el Übermensch como singularidad- quedarían empaquetados en una estética cultural de finales del siglo pasado -ciberpunk, rave, teoría de sistemas- atractiva para una audiencia desilusionada con la política tradicional y fascinada por la tecnología. El pathos trágico de Nietzsche era íntimamente antisistémico, crítico de la cultura de masas. La estrategia retórica de Land, por el contrario, sintoniza perfectamente con el lenguaje del marketing cultural y se enfoca en el shock antes que en la sustancia. Y sería una fórmula para aliviar angustias. Proclamar que el capital es una fuerza alienígena cuyo despliegue es inevitable es más cómodo que admitir que existe otra posibilidad. El pensador se convierte en un espectador, incluso un animador del desastre. Los magnates high-tech prefieren a los influencers que pregonan la inutilidad de trabajar contra el sistema, un fatalismo tecnocrático y anti-democrático que legitima a un poder  incontrolable.

martes, 20 de enero de 2026

Aceleración 2: fuga y retorno de lo mismo


 

Aceleracionismo: antecedentes filosóficos

El párrafo de El Antiedipo en el que se introduce la idea de aceleración dice:

“Pero ¿cuál es el camino revolucionario? ¿Existe alguno? ¿Retirarse del mercado mundial, como Samir Amin aconseja a los países del Tercer Mundo, en un curioso resurgimiento de la «solución económica» fascista? ¿O acaso ir en la dirección opuesta? ¿Ir aún más lejos, es decir, en el movimiento del mercado, de decodificación y desterritorialización? Porque quizás los flujos aún no están lo suficientemente desterritorializados, no están lo suficientemente decodificados, desde el punto de vista de una teoría y una práctica de carácter altamente esquizofrénico. No retirarse del proceso, sino ir más allá, “acelerar el proceso”, como decía Nietzsche: en este asunto, la verdad es que todavía no hemos visto nada".

Este párrafo se ubica en el contexto de una discusión que postula a la esquizofrenia como el límite y el potencial revolucionario del capitalismo. Deleuze/Guattari plantean una disyunción engañosa: ante los flujos descodificados y desterritorializantes del capitalismo, la salida no sería un repliegue fascista que nos aplasta en un territorio sino una escape hacia adelante. Quizá ese dilema del posestructuralismo sesentista hoy pueda ser añorado con melancolía. El resistirse al mercado tal vez no sea una reacción distintiva del fascismo, así como la compulsión de ir siempre aún más lejos haya terminado por mostrarse como la prisión perfecta que el fascismo no se atrevió a soñar. ¿No fueron capaces los antiedípicos de ver que Nietzsche se aterrorizó cuando advirtió que no poder sino huir más allá lo condenaba a encontrarse eternamente en lo Mismo? ¿Qué parte de Zaratustra no entendieron?

Ellos optaron por acelerar, aligerando la tragedia nietzscheana, afrancesándola, al preferir que la acción revolucionaria no se resistiera a los flujos del capitalismo en procura de frenarlos, sino más bien apurarlos para llevar al sistema a un punto de ruptura, un cuerpo sin órganos que desbordaría su capacidad de control y reterritorialización. La esquizofrenia resultó complicada.

Para ellos, la desterritorialización fue el concepto crucial para propiciar una ruptura, desmantelamiento y liberación de las fijaciones, estructuras y códigos represivos que organizan un territorio determinado. El territorio no es solo geográfico sino que metaforiza toda organización: social, conceptual, afectiva, lingüística o psíquica. Desterritorialización como fuga del territorio, desarticulación de las normas vigentes, apertura a inventar algo nuevo. Este desarraigo nos prometía entrar en conexiones novedosas, aunque siempre pendiera la amenaza de una nueva reterritorialización. ¿El principio de aceleración podría desligarnos definitivamente del territorio? ¿Y si resultara ser un movimiento quieto, paralizado sobre sí mismo?

El pasaje citado fue la partida de nacimiento del aceleracionismo. Nick Land y los neorreaccionarios interpretaron la aceleración como justificación para desregular absolutamente al mercado -en el sentido más absolutista de lo absoluto- y disolver todos los vínculos sociales y políticos, adjudicándole al capitalismo un impulso cósmico e impersonal -¡teológico!- hacia una singularidad tecnológica post-humana, sin las intenciones éticas o emancipadoras que conservaban Deleuze y Guattari. La flecha disparada al más allá, incapaz de detenerse. Es decir, la versión impotente del Übermensch.



Marx, Nietzsche, Heidegger, Deleuze: 
una conversación

"La burguesía no existe sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de trabajo, es decir, todas las relaciones sociales. La persistencia del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Este cambio continuo de los modos de producción, este incesante derrumbamiento de todo el sistema social, esta agitación e inseguridad perpetuas distinguen a la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones sociales tradicionales y consolidadas, con su cortejo de creencias y de ideas admitidas y veneradas, quedan rotas: las que las reemplazan caducan antes de haber podido cristalizar. Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión.

"Impulsada por la necesidad de mercados siempre nuevos, la burguesía invade el mundo entero. Necesita penetrar por todas partes, establecerse en todos los sitios, crear por doquier medios de comunicación.

"Por la explotación del mercado universal, la burguesía da un carácter cosmopolita a la producción de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su carácter nacional. Las antiguas industrias nacionales son destruidas o están a punto de serlo."

Karl Marx, Manifiesto Comunista.


"Somos, con mucho, los más fuertes entre los fuertes. Ni siquiera necesitamos la mentira: ¿qué otro poder podría prescindir de ella? Una fuerte seducción lucha por nosotros, quizás la más fuerte que haya: la seducción de la verdad... ¿de la verdad? ¿Quién me puso esta palabra en la boca? Pero ya la vuelvo a sacar, desdeño la orgullosa palabra: no, tampoco necesitamos la verdad, llegaríamos al poder y a la victoria también sin la verdad. El encanto que lucha por nosotros, el ojo de Venus que cautiva y enceguece hasta a nuestros enemigos, es la magia del extremo, la seducción que ejerce todo extremo: nosotros, inmoralistas, somos los extremos". 

Nietzsche, Fragmento póstumo

- Me interesaría indagar en las relaciones que pueden establecerse entre la desterritorialización de El Antiedipo y el nihilismo nietzscheano, así como su vinculación con el aceleracionisno de Nick Land y Curtis Yarvin. Propongo la hipótesis de que la filosofía deleuziana, en lugar de dar paso a un proceso de radicalización anticapitalista, terminó por proveer las bases de una filosofía de ultraderecha. También me pregunto si tanto la desterritorialización de El Antiedipo como el aceleracionismo de Land no remiten al concepto marxista del desvanecimiento de todo lo sólido en el capitalismo. No digo que quisieran lo mismo: mientras Marx impulsó una filosofía como crítica práctica del sistema capitalista -no intepretar el mundo, sino transformarlo- que dio lugar a movimientos políticos antiburgueses en los primeras décadas del siglo XX; en cambio Deleuze y Guatari despejaron el espacio para la consolidación de los mecanismos de desmantelamiento más opresivos que hoy describen y celebran los neorreaccionarios, en su vínculo funcional con los magnates de Silicon Valley. El marxismo condujo a revoluciones antiburguesas, así como la voluntad de poder de Nietzsche acuñó ideales que el nazismo primero y el aceleracionismo después reinterpretaron para promover la reacción hoy en curso en la ultraderecha global. ¿No se quedó El Antiedipo a mitad de camino, al proporcionar conceptos que solo aprovechó la ultraderecha?

- Tus hipótesis plantean preguntas provocativas sobre la apropiación de conceptos filosóficos con sus consecuencias políticas, un tema de debate intenso en la teoría contemporánea. Tocas puntos clave de la controversia que rodea a la obra de Deleuze y Guattari y su relación con el aceleracionismo de derecha. Puntualicemos:

La Desterritorialización, Marx y el Capitalismo

- Aciertas al trazar un paralelo entre la frase de Marx "todo lo sólido se desvanece en el aire" y el concepto de desterritorialización de Deleuze y Guattari. Marx señaló que el capitalismo disuelve constantemente las jerarquías feudales, las tradiciones y las relaciones sociales fijas, reemplazándolas por el nexo del dinero y la innovación constante. Esta disolución era para él un proceso crítico práctico que abonaba el terreno para la revolución proletaria, al desencadenar las contradicciones de la praxis burguesa. Deleuze y Guattari reconocieron la capacidad del capitalismo de desmantelar códigos y territorios. De hecho, ellos se declaraban marxistas a su manera, al insistir en que cualquier filosofía política debería centrarse en el análisis del capitalismo y su desarrollo. En El Antiedipo describieron cómo el capitalismo empuja los límites de la desterritorialización, liberando flujos de deseo y producción, aunque simultáneamente los reterritorializa mediante mecanismos de control más opresivos, como el Estado o la familia. Estado y familia, más que mercado era el objetivo al que ellos apuntaban.

Nietzsche, la voluntad de poder y la apropiación por la derecha

- La historia de Nietzsche es un ejemplo notorio de cómo las ideas pueden ser pervertidas. La voluntad de poder y el Übermensch fueron horriblemente reinterpretados por el nazismo, que los usó para justificar doctrinas de superioridad racial y belicismo, a pesar de que el propio Nietzsche despreciaba el antisemitismo y el nacionalismo alemán de su época. Puede que esta dinámica se repita en la actualidad: el aceleracionismo neorreaccionario de Land y Yarvin pervierte conceptos deleuzianos para celebrar el desmantelamiento capitalista, no como un paso hacia la revolución sino hacia un orden tecnocrático, un neoabsolutismo: la Ilustración Oscura. 

¿Se quedó El Antiedipo a mitad de camino?

Tu hipótesis de que la filosofía deleuziana, en lugar de ser anticapitalista, proveyó las bases para la neorreacción es una crítica común. Deleuze y Guattari buscaban un uso revolucionario de la desterritorialización, una esquizofrenia experimental que pudiera desbordar los límites del capitalismo e inventar nuevas  vidas. Se figuraron una "máquina de guerra nómade" contra el aparato de Estado sedentario. Apuntaron, dijimos, contra el Estado con más énfasis que contra el mercado. El aceleracionismo de Land lleva la lógica capitalista al extremo, abogando por agudizar el proceso de desterritorialización tecnológica y económica hasta el punto de una singularidad post-humana, desentendiéndose de la liberación social o de una crítica humanista, alineándose funcionalmente con los megamillonarios de Silicon Valley. En este sentido, la crítica no sería tanto que El Antiedipo se quedó a mitad de camino, sino que sus conceptos son tan abiertos como para permitir interpretaciones radicalmente opuestas: una izquierda aceleracionista como la que encarnan Nick Srnicek y Alex Williams busca reapropiarse de la tecnología y la infraestructura capitalistas con fines socialistas; mientras una derecha neorreaccionaria ve en esos mismos flujos una justificación para el darwinismo social y un autoritarismo tecnocapitalista. La filosofía deleuziana, al enfocar los procesos inmanentes de flujos y máquinas, puede ser vista, igual que un martillo, como una herramienta que en manos de diferentes actores produce resultados muy distintos. La cuestión pendiente es si esa postura contiene suficientes barreras de seguridad éticas o políticas para evitar su uso por ideologías opresivas, un debate vigente. Aunque la dinámica de la desterritorialización no sea propicia a las barreras.


- Uhmm... Podría decirte que, aunque exoneráramos a Nietzsche de los intentos de su hermana por asociarlo al antisemitismo y al nacionalismo germanófilo, no sería tan fácil desligar a la voluntad de poder del desencadenamiento total de la desmesura tecnocapitalista. ¿Qué otra cosa que eso es una voluntad que no reconoce límites a la desmesura que dinamita todas las jerarquías? ¿No es precisamente eso lo que Land y Yarvin celebran, de modo que no sería una mera perversión de la intención subjetiva de Nietzsche sino una prolongación plausible de las posibilidades que él mismo esboza? ¿Y no se aplicaría esa misma vara a Deleuze y Guattari? ¿Dónde quedó la radicalidad de un pensamiento cuyos rastros, medio siglo después, solo encuentra una continuidad efectiva en la alianza entre neorreaccionarios y megamagnates, mientras el presunto aceleracionismo de izquierda solo produce una literatura académica que no da lugar a ninguna praxis transformadora? ¿Dónde hallar una praxis en Deleuze y Guattari, dónde están los esquizos experimentales que amenacen disolver el capitalismo, mientras los paranoicos Land y Yarvin lo absuelven? ¿Ellos pervierten a Deleuze o solo extraen las consecuencias prácticas que deja sembradas El Antiedipo? ¿Aparece una crítica suficientemente radical para desligar capitalismo y tecnología?

Tu planteo apunta directamente al núcleo de los debates contemporáneos sobre la filosofía post-estructuralista y el aceleracionismo. Sugieres que la voluntad de poder nietzscheana, lejos de ser simplemente un concepto distorsionado por la ultraderecha, podría ser la proclamación legítima de la desmesura tecnocapitalista moderna, y que El Antiedipo no ofrecería una crítica suficientemente robusta para contrarrestarlo. Vayamos por partes:

1. La "Voluntad de Voluntad" y la cuestión de la tecnología

La conexión que señalas entre voluntad de poder y la desmesura técnica del capitalismo tiene un precedente filosófico evidente en Martin Heidegger, quien interpretó la voluntad de poder nietzscheana como la culminación de la metafísica occidental y la esencia misma de la tecnología moderna, a la que llamó Gestell, el "armazón" o estructura de emplazamiento. La voluntad de poder, interpretada como voluntad de voluntad, es decir, una voluntad que se quiere a sí misma, busca el dominio total y el aseguramiento de todo lo que es, reduciendo a la naturaleza y a los seres humanos a un fondo de reserva (Bestand) de energía disponible y calculable: recursos naturales y recursos humanos. Esta es la desmesura ilimitada a la que aludes: un impulso constante hacia el acrecentamiento que no reconoce  límites naturales ni morales, esos cielos que admiraba Kant desde su sepulcro. Si así fuera, Land y Yarvin no estarían pervirtiendo a Nietzsche, sino solo sacando las consecuencias prácticas y lógicas de lo que Heidegger caracteriza como la dirección de la técnica moderna. Los NRx celebran precisamente esa disolución de jerarquías tradicionales en favor de un flujo de poder puro, tecnológicamente mediado, absuelto de cualquier humanidad.

2. Deleuze, Guattari y la carencia de praxis revolucionaria

Tu segunda crítica es aún más molesta: ¿dónde está la práctica revolucionaria de Deleuze y Guattari, si su única herencia práctica parece ser la aceleración capitalista? Ellos celebraron la capacidad del capitalismo de desterritorializar y liberar flujos como algo potencialmente revolucionario, un paso adelante a través del cual la revolución podría emerger: esta es la idea central del aceleracionismo, tanto de derecha como de izquierda. Sugieres que, al no proporcionar una barrera de seguridad o una ética suficientemente arraigada para dirigir esos flujos hacia fines anticapitalistas, El Antiedipo dejó la puerta abierta a los teóricos neorreaccionarios, publicistas de Silicon Valley. Si la filosofía alguna vez fue ancilla theologiae y más tarde auxiliar de la ciencia newtoniana, ahora tuitea al servicio de los Barones Neofeudales. Al aceleracionismo de izquierda se le reprocha por producir una literatura que no da lugar a ninguna praxis, mientras la alianza entre ideología neorreaccionaria y capital tecnológico parece garantizar una continuidad efectiva y consecuencias materiales tangibles en la reconfiguración del poder global. 



En suma, tus conjeturas sugieren que ni Nietzsche ni Deleuze/Guattari son inocentes de las apropiaciones de la ultraderecha. Más que meras distorsiones, estas relecturas serían prolongaciones legítimas de las posibilidades intrínsecas de sus ideas, que no supieron criticar la desmesura tecnocapitalista con la radicalidad con que apuntaron contra otros ideales, sino que la abrazaron de maneras que hoy benefician a las fuerzas más opresivas del rumbo contemporáneo. El debate actual en la teoría política gira en torno a si se puede reapropiar la aceleración -a esta altura, un facto, más que un proyecto- con fines emancipatorios, o si la filosofía está intrínsecamente viciada y solo sirve para interpretar, acaso acompañar desde la retaguardia la desmesura capitalista. 

Atención pido al silencio

y silencio á la atención

que voy en esta ocasión

si me ayuda la memoria

a mostrarles que a mi historia

le faltaba lo mejor.

(continuará)

domingo, 18 de enero de 2026

Aceleración inmóvil o la era neorreaccionaria

I

Aceleracionismo

Para Nick Land (1962, GB), el aceleracionismo no solo debe destruir la democracia sino propiciar un secesionismo biónico.

Ir más allá de lo humano para que una pequeña élite superior pueda reinar sobre todos los seres vivos.

Land es conocido por haber teorizado el aceleracionismo. Critica la esclerosis de la izquierda contemporánea, la que se esfuerza en vano, aduce, por contener los efectos negativos del capitalismo. Según él, por el contrario, habría que asumir la dinámica del capitalismo para acentuarla. Si bien su aceleracionismo tiene sus raíces en el pensamiento crítico, Land termina adoptando una posición procapitalista. A principios de la década de 2010, buscando la forma más eficaz de «reacelerar» el capitalismo en Occidente, se interesa por el pensamiento neorreaccionario de Curtis Yarvin (1973, USA). Las notas del libro The Dark Enlightenment (El Iluminismo Oscuro) marcan su deslizamiento hacia el pensamiento neorreaccionario (NRx). No se contenta con retomar la retórica antidemocrática de Yarvin, sino que la sitúa en una lectura más general de la historia de la modernidad. Según él, el fin de la democracia debe permitir reacelerar el capitalismo y proyectarnos hacia un futuro transhumanista.

Para Land el capitalismo es una fuerza de destrucción liberadora que asimila al movimiento de entropía, mientras que la democracia es un retardador, lo que expresa con el término «demosclerosis». 

Esta posición es el resultado de una interpretación  de las tesis desarrolladas por Gilles Deleuze y Félix Guattari en El AntiEdipo (1972). Deleuze y Guattari describen el capitalismo como una fuerza de desterritorialización que el Estado se esfuerza por recuperar como puede. Deleuze y Guattari añaden —lo que Land omite deliberadamente— que el capitalismo no es solo una fuerza liberadora sino que también tiene tendencias mortíferas. 


[Cita Land]:

“Lo que el liberalismo clásico produjo (la revolución industrial), el liberalismo tardío acaba retomándolo (mediante el Estado del bienestar canceroso)”

La metáfora del cáncer entona el léxico de la enfermedad utilizado por los neorreaccionarios para describir la democracia. La sociedad está abrumada por el cáncer estatal, el parasitismo de los «aprovechados» o la gangrena de la corrupción de las élites democráticas. Esto es «demosclerosis». Como alternativa a esa esclerosis, Land propicia una crisis total de desintegración.

[Cita Land]:

“Renacer implica primero morir, y cuanto más duro sea el reinicio mejor será el resultado. Una crisis total y una desintegración sistémica es lo más propicio”.

“Esto es lo que se necesitaría: Sustituir a la democracia representativa por un republicanismo constitucional (o mecanismos de gobierno aún más antipolíticos)”.

El «republicanismo constitucional» se refiere aquí a una interpretación antiliberal de la Constitución estadounidense. Esto implica, en particular, minimizar los contrapoderes legislativo y judicial en favor del poder ejecutivo. Esto es lo que defienden algunos teóricos posliberales como Adrian Vermeule. Los «mecanismos de gobierno aún más antipolíticos» hacen eco del monarquismo de Yarvin.

[Cita Land]:

“Reducir masivamente el tamaño del Estado y confinarlo de manera rigurosa a sus funciones esenciales (como máximo). 

Ya está perfectamente claro que nada de esto puede suceder fuera de un cataclismo civilizatorio. Pedir a los políticos que limiten sus propios poderes está, en esencia, condenado al fracaso, aunque sea precisamente en esa dirección en la que hay que avanzar. Por otra parte, ni siquiera es ese el problema más profundo. 

Por mucho que la democracia sea en su origen un mecanismo procedimental para limitar el poder del gobierno, se transforma rápida e inexorablemente en algo completamente diferente: una cultura de robo sistemático. En cuanto los políticos comprenden que pueden comprar apoyo político con «dinero público» y condicionan a los votantes para que acepten el saqueo y la corrupción, el proceso democrático se reduce a la formación de «coaliciones de interés» (Mancur Olson), es decir, mayorías electorales unidas en su interés común por beneficiarse de un robo colectivo. 

Peor aún, como la gente no es, en promedio, muy inteligente, el alcance de la depredación de la casta política supera con creces las malversaciones visibles para el gran público. Saquear el futuro —mediante la depreciación monetaria, la acumulación de deudas, la destrucción del crecimiento o el retraso tecnoindustrial— es especialmente fácil de ocultar y, por lo tanto, siempre se considera una medida popular. La democracia es intrínsecamente trágica, ya que da al pueblo un arma para autodestruirse, un arma que, por cierto, siempre se apresura a empuñar. Nadie dice nunca «no» a algo que es gratis. Casi nadie entiende que nada nunca es gratis”.

(Land retoma aquí el adagio «There’s no such thing as a free lunch», popularizado por Milton Friedman en su libro homónimo de 1975, una fórmula muy repetida en los círculos libertarios).

[Cita Land]:

“Cada cinco años (sic), Estados Unidos se roba a sí mismo y se vende a cambio de apoyo político. La democracia es realmente un juego de niños: se vota por quien promete más cosas. Incluso un idiota podría hacerlo. De hecho, le gustan los idiotas, los trata con extrema benevolencia y hace todo lo posible por fabricar más".

[Idiotas como Trump o Milei han podido hacerlo, por lo visto].

"La inexorable tendencia de la democracia hacia la degeneración es en sí misma un argumento a favor de la reacción. Dado que cada gran “avance” sociopolítico ha llevado a la civilización occidental a la ruina, corregir el rumbo implica necesariamente dar marcha atrás: retroceder de la sociedad del saqueo a un orden más antiguo de responsabilidad individual, trabajo honesto, comercio, aprendizaje sin propaganda y autoorganización ciudadana”.

II

Actualidad. El segundo gobierno de Trump, 

Silicon Valley y los NRx

Pregunto:

¿Existe un vínculo entre pensadores del aceleracionismo de derecha y la neorreacción como Land y Yarvin y el actual rumbo del gobierno de Trump en alianza con Silicon Valley?

Responde:

Sí, existe un vínculo documentado entre las corrientes del aceleracionismo de derecha y la neorreacción (NRx) con el actual ecosistema político de Donald Trump, articulado principalmente a través de figuras clave de Silicon Valley. El vínculo se manifiesta en tres niveles principales en la actualidad:

1. La conexión JD Vance - Peter Thiel - Curtis Yarvin 

El puente más directo entre el gobierno deTrump y los neorreaccionarios es el vicepresidente JD, Vance. Vance, quien citó a Yarvin -conocido en la blogosfera como Mencius Moldbug, fundador de la NRx- como un amigo y una inspiración en su visión del Estado.

Peter Thiel, magnate de Silicon Valley y mentor de Vance, es presentado como el principal promotor de las ideas de Yarvin en el ámbito tecnológico. Thiel financia la carrera política de Vance y comparte la idea de Yarvin de que la democracia y la libertad económica ya no son compatibles.

2. Implementación de modelos de gestión corporativa (DOGE)

El actual rumbo del gobierno de Trump refleja la visión de Yarvin de transformar el gobierno en una estructura corporativa eficiente. El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, se presenta como una aplicación práctica de las ideas de Yarvin sobre el "CEO-monarca". El objetivo es desmantelar la burocracia federal -"el Estado Administrativo" o, como Yarvin lo llama "La Catedral"- y reemplazarla con una gobernanza centralizada y empresarial.

Las ideas de Nick Land sobre el aceleracionismo antes citadas —acelerar las dinámicas del capital y la tecnología para superar los límites del sistema actual— resuenan en la retórica de la administración que dice priorizar la innovación tecnológica y el dominio de la inteligencia artificial sobre las regulaciones tradicionales. 

3. Alianza estratégica con Silicon Valley

A diferencia del primer mandato de Trump, el actual (2025-2026) tiene una fuerte alianza con sectores de "Hard Tech" y los desarrollos bélicos: se informó sobre la convergencia entre grandes empresas tecnológicas y las FFAA para crear unidades de alta tecnología. Esta alianza busca consolidar un poder tecnocrático en el que las élites tecnológicas intervengan directamente en la dirección del estado, intentando consumar el proyecto de la Dark Enlightenment que rechaza el igualitarismo democrático. 

La propuesta de Yarvin para hackear la democracia desde adentro a través de un partido disciplinado sigue siendo una referencia fundamental para entender la estrategia actual de la Casa Blanca.

Pregunto:

En sus recientes deciciones y declaraciones Trump se encamina a abandonar organismos multilaterales como la ONU y OMS, así como cuestiona también la OMC, se dirige adesconocer  tratados internacionales posteriores a la segunda guerra mundial, saturar con fuerzas de choque los territorios de los estados políticamente adversos (Minessota, New York, Filadelfia), en colisión con las fuerzas de seguridad de esos estados. También juega a considerar la posibilidad de suspender las elecciones de medio termino previstas para este año. ¿Son pasos para ir abandonando la institucionalidad democrática y transitar hacia un modelo monárquico o, como algunos lo llaman, un tecnofeudalismo? 

Responde:

Los acontecimientos de enero de 2026 permiten un análisis alineado con las teorías neorreaccionarias (NRx) de pensadores como Yarvin y Nick Land. Las acciones del gobierno de Trump sugieren una transición sistémica hacia un modelo que prioriza la eficiencia jerárquica sobre el consenso democrático y el orden global tradicional:

1. Ruptura con el orden multilateral (La "Catedral")

La decisión de Trump de retirar a EEUU de más de 60 organismos internacionales, incluidos la ONU y la OMS, así como cuestionar la utilidad de la OMC, se interpreta desde el marco NRx como un ataque a "La Catedral". La neorreacción ve a estas instituciones como una burocracia globalista ineficiente que limita la soberanía. Al abandonarlas, el gobierno busca acercarse a un absolutismo. 

2. Conflicto con estados adversos y la Ley de Insurrección

El despliegue de fuerzas federales (ICE, patrulla fronteriza) en ciudades como Minneapolis, que viene derivando en enfrentamientos con autoridades locales y ciudadanos movilizados, marca un punto de inflexión hacia el autoritarismo. Trump amenaza con apelar a la Ley de Insurrección para someter a los estados que, según sostiene, están "fuera de control". Este recurso a la fuerza federal sobre las estatales y comunales refleja la premisa de Yarvin de que un gobierno debe actuar como una corporación unificada donde el CEO, con las funciones de un monarca absoluto, elimine los nodos de resistencia interna, ya sean gobernadores u opositores. El objetivo es la gestión técnica y eficaz del territorio. Yarvin pone el ejemplo de Apple o startups exitosas para afirmar que los usuarios (ex-ciudadanos) prefieren un producto que funcione bien bajo un mando único antes que un sistema democrático ineficiente. 

3. El cuestionamiento de las elecciones y el modelo monárquico

En estos días, Trump deslizó públicamente la posibilidad de cancelar las elecciones de medio término de este año, argumentando que el sistema actual "no es justo". Esta propuesta remite al concepto neorreaccionario de "Gobernanza como Propiedad", en el que el Estado es tratado como una empresa privada dirigida por un monarca tecnológico. La alianza con figuras de Silicon Valley para "auditar" y desmantelar el Estado administrativo a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) es la implementación práctica del "tecnofeudalismo". La infraestructura estatal no se aniquila, como en el anarquismo clásico, sino que se entrega a las corporaciones high tech

Concluyendo, las acciones de 2026 no parecen incidentes aislados sino parte de una estrategia para abandonar la democrcia liberal y dirigirse hacia un régimen de neo-royalism -la restauración tecnocrática del viejo absolutismo preliberal. ESta es su extraña fórmula que combina avance tecnológico con reacción política. La democracia dejaría de ser el valor supremo, siendo reemplazada por la "aceleración" tecnológica y el poder ejecutivo centralizado. 

NOTA: Esta es solo la presentación más descriptiva de un análisis al que le falta su corazón palpitante, que aparecerá en los próximos posteos del blog La otra.

(continuará)

miércoles, 18 de enero de 2023

Feliz cumpleaños, Deleuze

El filósofo más sobrevalorado de nuestra época

Gilles Deleuze, nacido el 18 de enero de 1925 -se acerca el centenario!

"Interpretar es inventar una mirada": esa consigna ha sido muy exitosa y en ella se encuentra Deleuze con su éxito de marketing filosófico. Queda muy expuesta una tesis: que la mirada se inventa. Es el error más pernicioso de la filosofía contemporánea, aquel que concita más aplausos. Lo comparte con Foucault y lo hereda de Nietzsche. De una mala interpretación de Nietzsche. En Nietzsche el asunto es mucho más inestable. Nada en la experiencia indica que la mirada se inventa. En todo caso es la mentira la que se inventa, un ejercicio del ego. El intérprete no inventa lo que lee, encuentra lo que puede. Y los límites de su poder no los puede fijar nunca el propio intérprete. Es una voz que me habla, de ningún modo una mirada que invento. Sé lo bienvenida que es en estos tiempos la idea de que una interpretación se puede inventar. Esa idea está hundida hasta el cuello en el ego cogito cartesiano. No soy yo el que interpreta, es una voz que me habla y hay algo que me deja escuchar una parte de lo que se me dice. La invención es un invento del empobrecimiento de una experiencia nietzscheana que Friedrich quiso sostener no sin inquietud. Los franceses postestructuralistas perfumaron los temblores nietzscheanos y pusieron a circular versiones complacientes y aquietadas de los cimbronazos nietzscheanos. Es sospechosamente complaciente de la muerte de la verdad y de inmediato de la postverdad. Hoy la derecha libertaria puede apropiarse con mucha mayor soltura de estas tesis invencionistas. Paradójicamente la izquierda se enamora del perfume de este error.

martes, 9 de octubre de 2018

Teatro en el aire

La otra.-radio del 8102018 (capicúa) se puede escuchar acá 


¿Qué lecciones se pueden sacar del desastre de esta semana en Brasil en relación con la política argentina? ¿El derrumbe del macrismo -que ya muestra cien signos- podría dar lugar a algo todavía peor que macri? ¿Se agrieta Cambiemos ahora que Lilita se apioló de que el gato es corrupto? ¿O, en un estilo que hace unos años se denominaba "moyanismo", la Carrió lo golpea para después negociar? Sea como fuera, unas declaraciones en las que la garante moral 😂 de Cambiemos sale en la tapa de La Nación diciendo "Le perdí la confianza al presidente", aunque horas después se desdiga, marcan las grietas del armado político oficial. La falta de conducción política de este proceso de degradación social está a la vista.

Hablando del macrismo y de Lilita, ¿qué hay para ver en teatro? Ja, no... es una falta de respeto ligar la degradación de la palabra pública del macrismo con un arte venerable como el teatro. ¿Desde cuándo existe el teatro? -Muy probablemente desde antes de que existiera la escritura-. ¿Hasta cuándo existirá? -Con toda seguridad, junto con la música y la pintura, se seguirá practicando cuando todas las tecnologías inventadas desde el siglo xix en adelante hayan colapsado-. ¿Se puede plantear una resistencia desde la escena teatral contra la era de la manipulación tecnológica de las conciencias y los deseos que posibilita los ciberfascismos que se propagan en el siglo xxi? ¿No son el teatro y la música experiencias históricas que persisten por causa de su cercanía a la verdad, a pesar de las más microscópicas invasiones de la voluntad de poder en la era del cibernihilismo? 

¿Todas las canciones son iguales?

Están las que dan la sensación de poder detener el tiempo por un instante/ y cargan el espíritu de gente extraña/ a un corazón ausente no se lo engaña./ También hay, y parece broma, un repertorio en otro idioma/ canciones que no leemos y solamente miramos./ Hace mucho que aprendimos y nos acostumbramos/ a escuchar palabras que nunca entendemos/ tanto que no sabemos si entendemos/ ni siquiera las de este idioma./ Fuera de broma, hay canciones lo suficientemente heroicas/ que paran los relojes con el pensamiento de alguien. (El salmón, "Todas son iguales")

¿Se puede resistir cantando? ¿Canciones de resistencia? ¿Quién acaba de grabar una nueva versión de "Bella Ciao" en un disco titulado, precisamente, Songs of Resistance 1942-2018? ¿Cómo darme cuenta de si todo esto no es una pesadilla de la que voy a despertar pronto? ¿Y si al despertar el mundo es todavía peor de lo que lo percibo? ¿Quién soy yo, el que está escribiendo estas preguntas? ¿Por qué es el ente y no más bien la nada? 

Con el bocho lleno de preguntas nos lanzamos en la medianoche del domingo hacia el micrófono para hacer La otra.-radio. No logramos responder más que una u otra, las más contingentes, pero en cambio nos topamos con otras, que nos llaman, que nos inquietan, más hondas -con el permiso de los que gustan resbalar por superficies de hielo y látex-. Las decisivas quedaron colgando del aire.


"El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera" citaba Nadia Albarracín en un momento del programa a Federico García Lorca, para decir que todo teatro es político. La sensibilidad de un pueblo y la posibilidad de cambiarla o adormecerla no es poca cosa: en la era de la tecnomanipulación de las conciencias y las sensibilidades, en la época de los macris y los bolsonaros, cuando el sentido se enmaraña en  redes virtuales y la verdad se ahoga entre los likes, en la era de la posverdad y del tecnonihilismo, el encuentro en el territorio que convocan la escena teatral, la conversación o la música podría ser un campo de disputa. El teatro se pone a funcionar, nos dice Nadia, cuando se juntan al menos dos en un lugar, no hay teatro sin ese encuentro r e a l . Con solo uno solo no alcanza.

Cuando las velas ya ardieron y no arden, casi al filo del programa aparece un párrafo de Deleuze o Félix Guattari, en El Anti-Edipo:

«El problema fundamental de la filosofía política sigue siendo el que Spinoza supo plantear (y que Reich [Wilhelm] redescubrió): «¿Por qué combaten los hombres por su servidumbre como si se tratase de su salvación?» Cómo es posible que se llegue a gritar: ¡queremos más impuestos! ¡menos pan! Como dice Reich, lo sorprendente no es que la gente robe o que haga huelgas; lo sorprendente es que los hambrientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga. ¿Por qué soportan los hombres desde siglos la explotación, la humillación, la esclavitud, hasta el punto de quererlas no sólo para los demás, sino también para sí mismos? Nunca Reich fue mejor pensador que cuando se niega a invocar un desconocimiento o una ilusión de las masas para explicar el fascismo, y cuando pide una explicación a partir del deseo, en términos de deseo: no, las masas no fueron engañadas, ellas desearon el fascismo en determinado momento, en determinadas circunstancias, y esto es lo que precisa explicación, esta perversión del deseo gregario».

Estas preguntas nos inquietan aún cuando dejen fuera de cuadro, en su generalización apresurada, a otros y otras: los que luchan incesantemente, con alegría. Quizás ya pensar en términos de «masas» y de «deseos gregarios» sea un tributo involuntario que estos eminentes pensadores [Nietzsche, Freud, Reich, Deleuze, Guattari] le rinden a la era del nihilismo. ¿No es acaso sorprendente que haya otras y otros que no se conformen con menos que con la verdad?



Todas o algunas de estas cuestiones fueron rozadas en la hora cincuenta de radio en la que además hablamos de algunas obras de teatro y escuchamos unas canciones que conducen a este mismo sitio. El audio del programa se descarga clickeando acá.

sábado, 7 de octubre de 2017

Cruces

Kierkegaard / Deleuze: Repetición / Diferencia. Seminario filosófico a cargo de Esther Díaz y Oscar Cuervo. Comienza hoy 7 de octubre y sigue durante los sábados de este mes a las 17:00 hs en Red Colegiales, Alvarez Thomas 1093. Los que todavía no estén inscriptos, lleguen una hora antes para anotarse

Todo se resume en la potencia. Cuando Kierkegaard habla de la repetición como de la segunda potencia de la conciencia, 'segunda' no significa una segunda vez, sino el infinito que se dice de una sola vez, la eternidad que se dice en un instante, el inconsciente que se dice de la conciencia, la potencia 'n'. Y cuando Nietzsche presenta el eterno retorno como la expresión inmediata de voluntad de poder, esta voluntad de poder no significa en absoluto 'querer el poder', sino, por el contrario, sea lo que fuere lo querido, llevarlo a la 'enésima' potencia, es decir, extraer de ello la forma superior, gracias a la operación selectiva del pensamiento en el eterno retorno, gracias a la singularidad de la repetición en el eterno retorno mismo. Forma superior de todo lo que es: he aquí la identidad inmediata del eterno retorno y el superhombre.

No sugerimos semejanza alguna entre el Dionisos de Nietzsche y el Dios de Kierkegaard. Por el contrario, suponemos, creemos que la diferencia es infranqueable. Pero entonces, más aún: ¿de dónde viene la coincidencia sobre el tema de la repetición, sobre ese objetivo fundamental, aun cuando ese objetivo sea concebido en forma diversa? Kierkegaard y Nietzsche son los que aportan a la filosofía nuevos medios de expresión. Ahora bien, lo que está en tela de juicio en toda su obra es el movimiento. Le reprochan a Hegel que permanezca en el falso movimiento, en el movimiento lógico-abstracto, es decir, en la ‘mediación’. Quieren poner a la metafísica en movimiento, en actividad; quieren hacerla pasar al acto, y a los actos inmediatos… Se trata de convertir al movimiento mismo en una obra, sin interposición; se trata de sustituir por signos directos las representaciones mediatas; de inventar vibraciones, rotaciones, torbellinos, gravitaciones, danzas o saltos que alcancen directamente al espíritu.

Gilles Deleuze, Diferencia y repetición


[Este post no tiene el propósito de una afirmación. Kierkegaard, Nietzsche, Deleuze y, claro, Hegel; o, por qué no, Marx se chocan en una encrucijada que no es precisamente la que ellos han elegido para dar sus respectivas peleas. Ellos se cruzan en nuestras lecturas. Nos hablan de hoy y nos hablan a nosotros, no precisamente porque se lo propongan, ni porque lo hayan logrado sin quererlo, sino porque no nos queda otro modo de leerlos: por eso nos juntamos a partir de hoy y durante 4 tardes de sábado a pensar en estos cruces. Diferencia y repetición (y negación y mediación e historia y tiempo y verdad y conciencia y representación y obra y amor y destino y libertad e instante). Junto a Esther Díaz y Oscar Cuervo, 7, 14, 21 y 28 de octubre de 2017 a las 17:00 hs en Red Colegiales, Alvarez Thomas 1093. Atención: los que hoy vayan sin haberse inscripto, lleguen a las 16:00 para inscribirse, porque el curso empieza con puntualidad].

martes, 3 de octubre de 2017

Repitan conmigo: ... *

* Este sábado a las 17 hs. en Red Colegiales (Alvarez Thomas 1093) empieza el seminario co-dirigido por Esther Díaz y Oscar Cuervo: "Repetición y diferencia: Kierkegaard y Deleuze". Para informes e inscripción previa, escribir a redcolegiales@gmail.com. Los que asistan a la primera reunión sin haberse inscripto, se recomienda llegar a las 16:00 hs, con una hora de anticipación.


por Oscar Cuervo

En La repetición, Constantín Constantius se vincula a un joven que está enamorado de una chica. Lo que cuenta el libro es la relación de confidente entre Constantín –un hombre mayor, calculemos unos 40 o 50 años– y el joven -que tendrá unos 20- enamorado de la chica. El muchacho está en el cima del amor, un amor correspondido: ella le corresponde y los dos están en el mejor momento de su relación. Pero en ese momento se despierta en él una melancolía rara, porque siente que, teniéndola, la perdió. ¿Por qué? Empieza a proyectar las posibilidades futuras y entonces tiene miedo de que cada vez que se acerque a ella, cada acercamiento, sea una pérdida. Empieza a sufrir la finitud de esa relación amorosa, el terror a perder lo que tiene. Lo curioso es que el joven vive este amor presente como si fuera un recuerdo, es decir, como si todo ya hubiera terminado y él estuviera colocado en una posición en la cual el amor ya se perdió. Y lo único que hace cuando está con ella es recordarlo: recordar, paradójicamente, lo que tiene, como si ya lo hubiera perdido. Dice Constantín Constantius:

“Nuestro joven, pues, estaba profunda e íntimamente enamorado. De esto no podía caber la menor duda. Y, sin embargo, ya en los primeros días de su enamoramiento se encontraba predispuesto no a vivir su amor, sino solamente a recordarlo. Lo que quiere decir que, en el fondo, había agotado ya todas las posibilidades y daba por liquidada la relación con su novia. En el mismo momento de empezar ha dado un salto tan tremendo que se ha dejado atrás toda la vida” (1).

Constantín no objeta que el joven atraviese esta experiencia, a la que considera típica de esa disposición (Stemmning) erótica. Pero se sorprende de que no pueda contraarrestar esa melancolía con otra disposición:

“Cada uno debe de hacer verdad en sí mismo el principio de que su vida ya es algo caducado desde el primer momento en que empieza a vivirla, pero en este caso es necesario que tenga también la suficiente fuerza vital para matar esa muerte propia y convertirla en una vida auténtica. En la aurora de la pasión amorosa luchan entre sí el presente y el futuro con el fin de alcanzar una expresión eternizadora. (2) ”

Constantín expresa la tensión esa entre finitud e infinitud de la que hablé antes. Es alguien que tiene una posición subjetiva distante, como si mirara todo desde afuera, sea porque está en otro momento de su vida o por una imposibilidad de comprometerse. Es un amante del teatro y por eso es esencialmente un espectador. Y le gusta que el muchacho le cuente todas estas cosas, porque a él, como observador estético, le gusta escuchar el drama de otro.

[Fragmento de "La repetición I. Desesperación y Recuperación", un texto que se lee completo en el blog Un Largo, clickeando acá.]

NOTAS

(1) La repetición, p. 138-9.
(2) op. cit., p. 140.



jueves, 7 de septiembre de 2017

Repetición y diferencia

por Esther Díaz

Algo sobre repetición y diferencia. Si dejamos de lado que los humanos percibimos algunas cosas como similares, ¿qué tiene en común los sonido de diferentes procedencias? Incluso cuando se trata de la repetición de una misma nota, cada nota emitida es singular. Una nota que se repite es diferente en cada repetición, aunque más no sea porque se está produciendo en otro instante. También son diferentes todas y cada una de las Marilyn de Andy Warhol, aunque se trate de la misma toma fotográfica replicada. El simple hecho de que se reitere en diferentes lugares del cuadro está marcando que cada una es otra, aunque similar a las demás. Pero, ¿alguna representa realmente al modelo? Sí y no. Sí, en la medida en que la similitud de la imagen con el aspecto físico del original produce una evocación de la persona aludida. Y no, porque nada puede estar en lugar de lo que representa.

La imposibilidad de la representación –o su sentido azaroso y convencional- se manifiesta en las onomatopeyas con que los diferentes idiomas “representan” sonidos que, se supone, sonarían de la misma forma en todo el mundo. Por ejemplo, el canto del gallo se expresa con distintos fonemas onomatopéyicos en diferentes idiomas (y todo parece indicar que los gallos no cantan en inglés o en castellano, sino "en gallo"). No obstante, la música tradicionalmente se quiso representativa. Los griegos antiguos consideraban que el arte es imitación de la realidad. Ahora bien, ¿qué realidad puede imitar la música? Se podría decir que el sonido del agua deslizándose entre piedras, o el del viento agitando las hojas de los árboles. De todos modos la música no es agua, ni piedra, ni viento, ni hojas. Es ella misma.


Desde el sábado 7 de octubre a las 17:00 y durante 4 semanas, Kierkegaard  - Deleuze: Repetición y diferencia. Seminario a cargo de Esther Díaz y Oscar Cuervo. Vacantes limitadas.

Informes e inscripción: ver Facebook, Red Colegiales y por e-mail: redcolegiales@gmail.com

domingo, 24 de enero de 2016

La grieta, modelo 2007

Scott Fitzgerald, Gilles Deleuze, Andrés Calamaro: un programa de colección de La otra.-radio para escuchar clickeando acá


Muy pronto va a volver a emitirse La otra.-radio en vivo, en nuestro querido horario de los domingos a medianoche, en otra radio que oportunamente anunciaré. Mientras tanto seguimos con la práctica de subir al blog cada domingo a última hora un programa de colección de nuestros primeros años. Esta vez es un programa que hicimos en verano de 2007, cuando La otra.-radio no había cumplido siquiera un año y duraba solo una hora. Estamos solo Maxi Diomedi y yo, con Carmen Cuervo en la producción, por lo que infiero que es de febrero de ese año. Desde el inicio del ciclo tuvimos la idea de hacer programas que cruzaran a personajes a veces distantes, pero que era posible vincular con un eje temático. Los protagonistas de este programa fueron Francis Scott Fitzgerald, Gilles Deleuze y Andrés Calamaro. Y el hilo conductor es "La grieta", que en 2007 tenía resonancias diferentes a las actuales.

Dice Scott Fitzgerald en The Crack up

Febrero de 1936

Evidentemente toda vida es un proceso de demolición, pero los golpes que llevan a cabo la parte dramática de la tarea —los grandes golpes repentinos que vienen, o parecen venir, de afuera—, los que uno recuerda y le hacen culpar a las cosas, eso golpes que, en momentos de debilidad, habla a los amigos, esos golpes no hacen patentes sus efectos de inmediato. Hay golpes que vienen de adentro, que uno no nota hasta que es demasiado tarde para hacer algo con ellos, hasta que se da cuenta de modo definitivo de que en cierto sentido ya no volverá a ser un hombre tan sano. El primer tipo de demolición parece producirse con rapidez, el segundo tipo se produce casi sin que uno lo advierta, pero de hecho se percibe de repente.

...Y me rompí como un plato viejo.

Me di cuenta de que en esos dos años, con objeto de preservar algo —tal vez un sosiego interior, tal vez no—, me había apartado de todas las cosas que acostumbraba amar, que cada acto de la vida, desde lavarse los dientes por la mañana hasta la cena con un amigo, se habían convertido en un esfuerzo. Comprendi que durante largo tiempo no me habían gustado personas ni cosas, sino que sólo seguía con la vacilante y vieja pretensión de que me agradaban. Incluso comprendí que mi amor hacia los que me eran más cercanos se había convertido sólo en un intento de amar, que mis relaciones informales —con un editor, un vendedor de tabaco, el hijo de un amigo —eran solamente lo que yo recordaba de antes que debían ser, de otros dias. En el mismo mes llegaron a molestarme cosas tales como el sonido de la radio, los anuncios de las revistas, el chirrido de las vías de tren, el muerto silencio del campo —sentía desprecio ante la blandura humana, y de repente (si bien secretamente) sentía hostilidad hacia el esfuerzo—, odiaba la noche en la que no podía dormir y odiaba el día porque se encaminaba hacia la noche. Ahora dormía sobre el lado del corazón, porque sabía que cuanto más pronto lo cansara, aunque fuera un poco, más pronto llegaría esa bendita hora de la pesadilla que, como una catarsis, me permitiría encarar mejor el nuevo día.


Dice Gilles Deleuze en Lógica del sentido, "Porcelana y Volcán":

«Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición». Pocas frases resuenan tanto en nuestra cabeza con este ruido de martillo. Pocos textos tienen este irremediable carácter de obra maestra y de imponer silencio, de forzar un asentimiento aterrado, como la novela corta de Fitzgerald. Toda la obra de Fitzgerald es un único desarrollo de esta proposición y sobre todo de su «Evidentemente». ¿Qué pasó exactamente?

(...) Por supuesto que sucedieron muchas cosas, tanto en el exterior como en el interior: la guerra, la quiebra financiera, un cierto envejecimiento, la depresión, la enfermedad, la pérdida del talento. Pero todos estos accidentes ruidosos ya produjeron sus efectos en su momento; y no serían suficientes por sí mismos si no socavaran, si no profundizaran algo de toda otra naturaleza y que, por el contrario, no ha sido puesto de manifiesto por ellos sino a distancia y cuando ya es demasiado tarde: la grieta silenciosa. «¿Por qué hemos perdido la paz, el amor, la salud, una cosa tras otra?» Había una grieta silenciosa, imperceptible, en la superficie, único Acontecimiento de superficie como suspendido sobre sí mismo, planeando sobre sí, sobrevolando su propio campo. La verdadera diferencia no está entre lo interior y lo exterior. La grieta no es ni interior ni exterior, está en la frontera, insensible, incorporal, ideal. Con lo que sucede en el exterior y en el interior tiene relaciones complejas de interferencia y cruce, de conjunción saltarina; un paso aquí, otro paso allí, a dos ritmos diferentes: todo lo que ocurre de ruidoso, ocurre en el borde de la grieta y no existiría sin ella; inversamente, la grieta no prosigue su silencioso camino, no cambia de dirección según las líneas de menor resistencia, no extiende su tela sino bajo el golpe de lo que ocurre. Hasta el momento en que los dos, el ruido y el silencio, se unen estrechamente, continuadamente, en el crujido y el estallido del fin, que ahora significa que todo el juego de la grieta se ha encarnado en la profundidad del cuerpo, a la vez que el trabajo del interior y del exterior ha distendido sus bordes.

(...) Cuando Fitzgerald habla de esta grieta metafísica incorporal, cuando encuentra en ella, a la vez, el lugar y el obstáculo de su pensamiento, la fuente y la desecación de su pensamiento, el sentido y el sinsentido, es porque ha efectuado la grieta en el cuerpo con todos los litros de alcohol que ha bebido. Cada uno arriesgaba algo, ha ido lo más lejos posible en este riesgo, y extrae de ahí un derecho imprescriptible. ¿Qué le queda al pensador abstracto cuando da consejos de sensatez y distinción? ¿Hablar siempre de la herida de Bousquet, del alcoholismo de Fitzgerald y de Lowry, de la locura de Niestzsche y de Artaud, permaneciendo en la orilla? ¿Convertirse en el profesional de estas charlas? ¿Desear solamente que los que recibieron estos golpes no se hundan demasiado? ¿Hacer investigaciones y números especiales? ¿O bien ir uno mismo para ver un poquito, ser un poco alcohólico, un poco loco, un poco suicida, un poco guerrillero, lo justo para alargar la grieta, pero no demasiado para no profundizarla irremediablemente? Donde quiera que se mire, todo parece triste. En verdad, ¿cómo permanecer en la superficie sin quedarse en la orilla? ¿Cómo salvarse salvando la superficie, y toda la organización de superficie, incluidos el lenguaje y la vida? ¿Cómo alcanzar esta política, esta guerrilla completa?


Me agarró la lucidez total
y quiero perderme un poco.
Para no ser un recuerdo
hay que ser un reloco.

Lo dijo Peralta Ramos
y lo transcribió Martínez,
y lo leí y tengo mala memoria
pero lo aprendí,
de acuerdo y poco a poco.

Para no ser un recuerdo
habrá que ser un reloco.
Y quién te va a perdonar
no hacer exactamente lo mismo.
Todos los abismos están
prohibidos o mal vistos,
es lo mismo.

Es sábado a la noche,
apenas me enteré, eso calculo.
No veo la televisión ni disimulo,
vos estarás rascándote el culo.
Yo no hago nada más
que lo que me corresponde
y es verdad, hago demasiado
a veces del otro lado.

Debo ser un bohemio,
una especie de otro milenio,
un maldito que pasó a la acción armada,
fue un desastre o no pasó nada.
Es otra cosa que el tiempo dejará enterrada.

Vuelvo por Cabildo
como cuando era potrillo,
no uso color amarillo, pero brillo
a cambio de algo por determinar.
Otro contrato sin firmar,
y sin hogar y sin soportar una cocina,
pero el tiempo no se termina.
Y queda gasolina y futuro,
el futuro.

El presente es duro,
se presenta
con su chicle de menta,

Verano 2007: Oscar Cuervo, Maxi Diomedi. Productora: Carmen Cuervo. Operador: Miguel. Lo podés escuchar ahora mismo clickeando acá.