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lunes, 22 de abril de 2024

BAFICI Mephisto


Este BAFICI quedará en la historia porque milei cerró el INCAA mientras los responsables del festival simularon hasta último momento total normalidad o trataron de desviar el tema hacia las deficiencías del Instituto tal como lo conocimos. Es decir: justificando el cierre.

El BAFICI organizó este sábado a la tarde en el CCSan Martín un debate al que fueron invitados los directores de las películas argentinas en competencia, cortos y largos. El debate fue coordinado por el director del festival, Javier Porta Fouz. 

La apertura de Porta Fouz fue bien insidiosa: "¿creen que el INCAA tiene que cambiar o seguir igual como hasta ahora?". Porta Fouz es uno de los gestores culturales del macrismo desde hace más de una década, que sobrevivió a las gestiones de macri, larreta y el primo de macri. El sintagma "cambiemos" tiene una connotación definida en su boca: desguacemos
El sábado a la tarde todavía Porta Fouz le otorgaba credibilidad a trascendidos de algunos funcionarios que negaban que el INCAA y el espacio INCAA Gaumont (una de las salas en las que funciona el festival) fueran a cerrarse. Su aparente credulidad contra todas las evidencias no puede tomarse en serio en un funcionario que se mueve en las sinuosas políticas culturales de la derecha porteña desde hace más de una década. Porta Fouz ingenuo no es. Por eso su pregunta acerca de si el INCAA tiene que seguir como hasta ahora o cambiar implica un aval tácito al cierre que se está llevando a cabo por estas mismas horas.

Hoy lunes, con la noticia ya publicada en el boletín oficial, ¿tendrá todavía algún margen para seguir haciendo de cuenta que solo se trata de un "cambio" cuyo resultado hay que esperar antes de pronunciarse?  En sus apariciones de presentación de las proyecciones del festival, ¿seguirá queriendo desviar la atención sobre la gravedad de una situación ya consumada?

El espacio de maniobra que le queda tiende a 0.

Este sábado Porta Fouz la pasó mal cuando intentó llevar la discusión hacia las deficiencias del INCAA para desviar el foco de la responsabilidad política del cierre, que es lo único que hoy cabe discutir si no es cómplice de la destrucción mileista. Un público más afilado que el heterogéneo panel le paró el carro. Sus intentos de distorsionar el eje del debate fueron sistemáticamente desbaratados.

Cuando Porta Fouz tuvo la mala idea de insinuar que no sabía si los ataques de los trolls libertarios en estos últimos días contra Albertina Carri y su película Las hijas del fuego lo habían realizado "los de un lado o del otro", se le escapó la doctrina de los dos demonios. La expresión fue repudiada por el público. Trató de salvar el lapsus diciendo que no sabia si los tuits contra Carri lo emitían funcionarios oficiales o trolls espontáneos. Le tuvieron que recordar que la brigada de trolls libertarios funciona en la Casa de Gobierno, pero parece que la noticia lo tomó por sorpresa. Difícil de creerle.

La campaña de prensa para propiciar un ajuste en el INCAA -en la que Porta Fouz participó entre 2014 y 2017 junto a Leonardo D'espósito, Luis Majul, Gustavo Noriega y Eduardo Feinmann, cada uno en su estilo- instaló la agenda en la que hoy se regocijan los trolls libertarios que festejan el cierre del INCAA.

Para leer la nota completa de Porta Fouz en Hipercrítico, clickear acá

Las notas de Porta Fouz desde 2014 precedieron a las operaciones mediáticas de La Cornisa y Animales Sueltos en 2017 en la que se escrachaban películas "a las que no veía nadie". Esa operación preparó el primer intento de desguace del INCAA durante el macrismo.

El sábado a la tarde Porta Fouz fue directamente interpelado por el público -mucho más incisivo que los panelistas- acerca de la jibarizacion continua del BAFICI desde que él lo dirige, consintiendo cada vez un mayor ajuste presupuestario, una ostensible caída de la calidad de la programación y una falta de profesionalismo en el personal que lo lleva a cabo: su única respuesta fue decir que en estos años "todos los festivales cambiaron". 

No pasó una buena tarde pero los próximos días le pueden resultar todavía más difíciles.
 

domingo, 23 de abril de 2017

BAFICI: Porta Fouz molesto por las palabras de Daniel Hendler sobre la situación del cine argentino


por Dita Parlo

Sucedió anoche en la premier de El candidato, la película argentina dirigida por Daniel Hendler. La película se estrenó en el Village Recoleta con la presencia del director y de varios de los actores. El encargado de presentarla fue el propio director del festival, Javier Porta Fouz. Entre otras cosas, Porta Fouz dijo que hizo todo lo posible por tener esa película en la programación del Bafici y que para esto convenció al realiador y productor para que pospongan su estreno comercial. Al darle la palabra a Hendler, el director-actor agradeció y extrajo un papel con una declaración sobre el estado de situación por el que atraviesa el cine argentino, a partir de la operación política mediática combinada por Avelluto, Fantino y Feinmann. Habló del intento de intervención y vaciamiento del INCAA que se pretende hacer desde el Gobierno. La cara de Porta Fouz iba transformándose a medida que Hendler leía su declaración, mostrando su sorpresa, incomodidad y desagrado.

Lo curioso fue que, después de la proyección, el público se quedó esperando el diálogo con el realizador que es usual en estos casos, lo que requiere la presencia de un moderador. Sucede con directores argentinos poco conocidos y, desde luego, más aún con figuras como Hendler y su predisposición a posponer su estreno para presentarla en el BAFICI. Sin embargo, la gente salía de la sala, las luces no se encendían y nadie aparecía para coordinar la charla. De hecho, había dos chicos de la organización con micrófonos, que se quedaron esperando al moderador que nunca llegó. Ya con la mitad de la sala vacía, Hendler tomó el micrófono, algo desconcertado y decidió ser él mismo el moderador de la charla. Hubo preguntas a él y a los actores, quienes estaban sentados en las butacas, ya que nadie los invitó a pasar al frente. Los dejaron solos. ¿Fue una respuesta al documento que leyó Hendler? ¿Suspenden un estreno comercial de un film para pasarlo en el BAFICI, tienen a su director y a los actores y los abandonan en la ronda de preguntas?

jueves, 14 de abril de 2016

¡Empezó el BAFICI!


Su nuevo director, Javier Porta Fouz, pendiente de todos los detalles en la concurridísima ceremonia de apertura. Lopérfido aún no había llegado.

domingo, 21 de febrero de 2016

Primera privada del BAFICI dirigido por Porta Fouz


por Oscar Cuervo

Hoy asistí a la primera privada de prensa del BAFICI. Es decir, lo soñé. La película es muy interesante, el anticipo de una retrospectiva de un director latinoamericano, mexicano creo. Un autor totalmente original. La película -no me acuerdo el nombre ni el del director- consiste en una serie de planos muy sugestivos, paneos por paredes con manuscritos. (¿Herzog?).  La escritura es desprolija, con dificultades para leerla, de trazo vacilante, sobre superficies rugosas. Además, no siempre hay tiempo suficiente para leer, porque la cámara está en movimiento y a veces los textos son un poco extensos. Se ve que el director filma la lectura como experiencia perceptiva o la experiencia perceptiva como lectura. Digo que me parece que es mexicano porque lo que llego a leer está escrito en español, podría ser colombiano o chileno. Y entre las palabras, de vez en cuando, hay dibujos, íconos. A veces queda indecidido si se trata de letras o íconos. 

A medida que avanza la proyección, en el sueño, voy pensando esta reseña que voy a escribir. Creo que es la película más reciente de este director desconocido para mí y pienso que va a ser interesante ver la retrospectiva, para reconocer la genealogía de su estilo. Tengo entendido, en el sueño, que las primeras películas eran más normales y después fue perfilando el estilo. Ahora que lo pienso, el cineasta del sueño es una mezcla de Perrone y Julián D'Angiolillo. Pero la película que vi no se parece a ninguna de las de ellos. Así que podría aprovechar la idea y hacer yo una película así. Tengo la impresión del estilo todavía muy viva.

Pienso que la gestión de Porta Fouz empezó bien, un acierto programar una retrospectiva de un cineasta tan original y desconocido. Al menos esta edición será mejor que las que dirigió el muy desagradable Marcelo Panozzo. Con Porta Fouz no me llevo bien tampoco, pero creo que es un poco mejor. Panozzo intentó impedir que participara en una mesa de debate en el BAFICI hace unos años. En cambio Porta Fouz tuvo algunos gestos respetuosos hacia mí, a pesar de no llevarnos bien. Lo cual es paradójico, ya que ahora la situación cultural del país gobernado por macri es mucho peor.

Por lo menos está bien esta retro.

Pero la privada transcurre en un clima de zozobra. Insólitamente por tratarse de una privada, los espectadores se comportan de un modo brutal. Una mujer de la fila de atrás habla por celular en voz muy alta, me dirijo a ella reprochándole su grosería y no me da bola, sigue hablando lo más pancha. Las puertas de la sala están semi-abiertas y por los pasillos pasa una división de chicos de un colegio secundario a los gritos, que no permiten concentrarse en la película. Salgo al pasillo y le reprocho a la profesora cómo es posible que permita que sus estudiantes griten así en medio de un festival de cine. Vuelvo a entrar. Algunos espectadores hablan en voz alta, quizás no les guste la película, otros los tratan de hacer callar. Esta parte del sueño me remite a algo que pasó en Mar del Plata cuando se proyectó una película de Albert Serra. Un sueño basado en hechos reales. Un chabón algo descontrolado, parece drogado o borracho, se pone delante de la pantalla a hacer diferentes poses. Yo le digo que se corra, que deje ver, pero él sigue. Empiezo a pensar que esta edición del BAFICI va a ser un descontrol, que Porta Fouz no previó estos episodios. Como todo es tan complicado, voy cambiando mi ubicación, adelante está el borracho que tapa la pantalla (creo que esto lo saqué del episodio de Cannes 68, cuando Godard y Truffaut se trepaban a la pantalla para impedir que el festival siga) y atrás los pendejos del colegio y la mina que habla por celular.

En un momento se me ocurre que el caos de la proyección es una performance más interesante que la película misma, o mejor aún, que la película es tan estimulante que produce esta interacción con la platea. Pienso que cuando termine la película voy a ir rápido a escribir esta reseña para publicarla en el blog. Me alegro de que por fin voy a escribir sobre cine. Hace varias semanas que no puedo terminar ninguna reseña por la situación que atraviesa el país. Ahora por fin la escribí.

domingo, 31 de agosto de 2014

Fernando Martín Peña critica la posición de Javier Porta Fouz contra los subsidios al cine nacional

Las notas de Porta Fouz anticipan una campaña del diario La Nación



Las dos notas que Javier Porta Fouz escribió en los últimos meses contra la política de subsidios al cine argentino (una en La Nación, la otra en el blog de Luis Majul) no parecen ser un arrebato del programador del BAFICI. La prédica del empleado del gobierno macrista  anticipa una campaña que el diario La Nación promete retomar. El viernes en su página web La Nación colgó un video con el siguiente encabezamiento (ver acá):

Subsidios al cine: ¿cuánto cuestan las películas que no miramos?

Una investigación de La Nación Data compara los subsidios pagados a cada película entre 2008 y 2014, cuánto público fue a verlas a las salas y qué recaudación comercial tuvieron; próximamente en LA NACION

El video, de un par de minutos de duración, apenas mencionaba tres o cuatro películas de los años 2008 y 2009 que habrían recibido importantes subsidios del INCAA, a las que se les adjudicaba una cantidad ínfima de espectadores, lo que invitaba a inferir que los argentinos "no miramos" las películas que el INCAA subsidia. Una versión burda de la misma idea, dirigida a lectores que no perderían el tiempo que requiere leer a Porta Fouz. El video duró pocas horas en youtube y ahora en ese link solo quedó un rectángulo negro (https://www.youtube.com/watch?v=qvi-9UzumUY). Pero sigue ahí la promesa de que la investigación de La Nación Data va a ser publicada "próximamente". 

Se trata de una operación anunciada y por el momento interrumpida. Falta la data pero están anticipadas las conclusiones: la recaudación comercial sería el patrón que La Nación y Porta Fouz proponen para evaluar la calidad de una política de subsidios a la cultura. En realidad, Porta Fouz dice algunas cosas más: que el INCAA subsidia "demasiadas" películas sobre [contra] la dictadura militar, la lucha por los derechos humanos y la militancia política; y que las entradas de los Espacios INCAA son demasiado baratas. Una nota de Nicolás Prividera ya había llamado la atención sobre el sesgo ideológico de las notas de Porta Fouz, quien milita para que el estado subsidie menos películas o, en todo caso, para que subsidie películas que desacrediten a la militancia de izquierda y la lucha por los derechos humanos (ver acá). No es una ocurrencia de Porta Fouz, entonces, sino una línea editorial que anticipa lo que haría un gobierno derechista como el que La Nación y Porta Fouz anhelan.

Hace unos días Fernando Martín Peña -programador de Filmoteca y del espacio de cine en el Malba, ex-director del BAFICI, que se alejó de ese cargo cuando constató que el macrismo había decidido reducir cada vez más el presupuesto del festival- escribió en su muro de Facebook una refutación de las tesis de Porta Fouz. Dice Peña:

"Hace un rato largo que no puedo asociar al Porta Fouz que escribe estas cosas con el que trabajó conmigo en el BAFICI entre noviembre 2004 y diciembre 2007. El año pasado escribió otro balance de este tipo, en el que por un lado sumaba todos los estrenos nacionales, por otro sumaba las cifras de espectadores (pero tomando sólo las entradas vendidas en los multicines, que en ese momento eran las únicas que daba la empresa Ultracine), y luego dividía ambas para poder sacar las conclusiones apocalípticas que le gustan a Lanata. Si leen los comentarios que siguen a la nota de Prividera (acá), verán también la fauna de siempre: el idiota que dice que todo lo que pasa el Gaumont son películas afines al gobierno, el bobo que -un poco como Porta Fouz- habla de un "mercado" según el cual tendrían que ajustarse la cantidad de estrenos y hasta el precio de la entrada. Es fatigoso discutir SIEMPRE las mismas cosas: a) el mercado (entendido bajo la ortodoxia capitalista) NO PUEDE SER la variable sobre la que se determinan las políticas de apoyo al cine argentino, y de hecho no lo es desde que al cine argentino lo subsidia el Estado, o sea [desde] 1947; b) el  "mercado" hoy ya no son solamente las entradas vendidas sino TODAS las otras formas de difusión (TV abierta, cable, DVD, internet y ya habrá más); c) cualquier película argentina que se pasa en cualquier parte del mundo (y el cine argentino sigue siendo una presencia firme en una mayor parte de los festivales internacionales) cumple el rol cultural que justifica la presencia del Estado; d) el apoyo al cine argentino es EN PRIMERA INSTANCIA una decisión de política cultural, no mercantil: se sabe que sin ese apoyo el cine argentino deja de existir y, sencillamente, no se quiere que eso pase. Esa es una decisión política y no la toman del mismo modo los gobiernos de cualquier signo: el gobierno nacional proporciona más dinero a la cultura; el de la ciudad de BsAs proporciona menos. Es objetivo; e) todos los sistemas de apoyo estatales, en cualquier parte, tienen que lidiar con los problemas del paternalismo y son perfectibles, pero solamente alguien que no vea lo que se produce puede creer que la mayor parte de la producción subsidiada es propaganda del gobierno; f) al cine extranjero no se le puede competir en su propio terreno sino creando uno propio, con precios más accesibles. Eso son, en términos generales, los espacios INCAA. Todo es mejorable. Pero sólo se puede mejorar si primero existe."

lunes, 25 de agosto de 2014

Los críticos de cine y el negacionismo sofisticado

Porta Fouz, Quintín y Pando
Comentario a una nota de Prividera en Patologías Culturales, para escuchar clickeando acá



por Oscar Cuervo

Una de las novedades más interesantes de esta etapa de la historia argentina es la emergencia de una derecha moderna -para citar la expresión que usó hace poco Pino Solanas- que se cocinó silenciosamente durante los años neoliberales pero solo pudo mostrar su cara cuando la política volvió a ser percibida como una posibilidad práctica de la vida cotidiana. Posibilidad amargamente recusada por los que se quejan de "la grieta", que en los años anteriores vivieron apoltronados sobre un almohadón que la tapaba, cuando la política se replegó. Ahora esta derecha, bastante disgustada por tener que mostrarse como tal, espera que la política vuelva a retraerse, para que podamos habitar otra vez en la burbuja de la autonomía estética.

La derecha moderna estuvo cerca nuestro durante todos estos años. Y no nos importunaba tanto compartir espacios con ella. Antes de que la grieta se manifestara discutíamos acaloradamente, sí, pero sobre Baz Luhrmann o Lisandro Alonso. Cosa que no dejaríamos de hacer hasta hoy. Pero cuando la grieta estaba disimulada, nuestras diferencias parecían solo estéticas.

El otro día leí una nota de Nicolás Prividera que decía algunas cosas que ya conocemos, pero hubo una palabra que me llamó la atención: la palabra "negacionista" en medio de un párrafo donde polemizaba con el crítico de cine Javier Porta Fouz. Decía Prividera:

Unos días más tarde leo con estupor la reacción de algunos notorios críticos de cine al enterarse de la aparición del nieto de Estela de Carlotto. Reacción que puede resumirse en este tweet del mismo Porta Fouz: “¿Vieron cuando usan mucho el ‘todos’? Bueno, no me incluyan”. El contextual epigrama tiene la virtud de resumir también un doble rechazo, como si la comunicación gubernamental “para todos” se homologara a ese mainstream del que hay que despegarse para ser, precisamente, crítico. Lo que por definición es, desde ya, atendible. El problema no es expresar públicamente desagrado ante un hecho como este (cada quien sabrá por qué lo siente y por qué necesita vomitarlo), sino asumir una noticia de evidente contenido reparador –transmitida por todos los medios con igual ímpetu– desde la militancia antigubernamental (escudarse en que algunos organismos de DD.HH. han confundido su espacio con el del Estado es finalmente caer en lo que se dice criticar). Pensar que se trata de una “operación” preparada (durante años, incluyendo el “adoctrinamiento” del joven, según desliza otro crítico luego involuntariamente satirizado por la revista Barcelona) no es menos miserable que el seguir justificando la matanza o haber dicho “algo habrán hecho” mientras tenía lugar: de hecho esa misma reacción ilustra cómo fue posible todo eso. Y todo este incandescente despliegue “crítico” se ampara, en el mejor de los casos, en que “el derecho a conocer la identidad no da derecho a convertirla en propaganda” (la cita es de Quintín, y no es de las peores), cuando esa misma mención se convierte inevitablemente en parte de una “propaganda” negacionista

El uso de la palabra "negacionista" me iluminó como un rayo. He leído sobre el negacionismo del Holocausto y también sobre el negacionismo de la desaparición forzada de personas durante la dictadura argentina. En los 80, los partidarios de la dictadura crearon un grupo llamado FAMUS, "familiares de víctimas de la subversión" se decían. Se trataba de un ardid propagandístico de los represores que querían contrarrestar el efecto universal del reclamo de Madres y Abuelas de la Plaza. Decían básicamente que la mayoría de los desaparecidos eran terroristas y que muchos de ellos estaban viviendo en Europa. Durante el alfonsinismo estos grupos eran una minoría extravagante, temida y despreciada. Lo que me impresionó de la nota de Prividera es la pertinencia de la palabra "negacionistas" para referirse a este grupo de periodistas, Porta Fouz, Quintín y algunos otros, que encarnan hoy un negacionismo sofisticado (y acá la palabra sofisticado deisgna también una cualidad muy precisa). Porta Fouz, Quintín, Noriega, Guillermo Raffo y algunos otros, cuando hace poco apareció el nieto de Estela de Carlotto, tuitearon consternados. Acá hemos citado los tuits de Quintín, que es el más desinhibido de los negacionistas. Fue precisamente en su blog, La lectora provisoria, donde hace unos años, sería 2007, se retomó el tópico de FAMUS: "los desaparecidos eran muchos menos de 30.000" que ahora fue tomado como bandera por la arrepentida Fernández Meijide. En 2007 parecía que Quintín, Porta Fouz, Meijide y Cecilia Pando pertenecían a universos distantes. Hoy sabemos que la diferencia es solo de modales: la Pando es francamente brutal, reivindica incluso la apropiación de chicos durante la represión militar; Quintín es brutal pero todavía no llega a tanto; él también cultiva amistades que no se parecen a la Pando: de hecho tenemos algunos amigos en común, críticos de cine y cineastas. Porta Fouz es el de los modales más suaves. Los tres deploran esta época: "nuestro peor momento llegó con los Kirchner".



Hasta leer lo de Prividera no se me había ocurrido caracterizar a Porta Fouz y Quintín como negacionistas, a pesar de que sus actitudes al respecto eran muy ostensibles. La nota de Prividera es interesante, porque empieza discutiendo con Porta Fouz cuestiones sobre la producción cinematográfica subsidiada por el INCAA. Porta Fouz escribió sendas notas en La Nación y el el Hipercrítico (el blog de Luis Majul) en las que deplora que en Argentina se filmen tantas películas:

"no deja de preocuparme una política cinematográfica desproporcionada, inflacionaria, poco racional, que subsidia cada vez más (el valor de la entrada de los espacios INCAA es irrisorio), con cada vez más empleados en el edificio de la calle Lima". 

A Porta Fouz le preocupan varias cosas: "una política cinematográfica inflacionaria", el valor "irrisorio" de las entradas de los Espacios INCAA y la cantidad de empleados del INCAA. En los tres casos espera un ajuste que ponga las cosas en su lugar. Suponemos que eso quiere decir que se filme menos, que se aumente el precio de la entrada de los Espacios INCAA y que se echen empleados del Instituto. Prividera observa con sagacidad que el propio Porta Fouz es desde hace años empleado designado a dedo por la administración porteña, que lo pone como programador del BAFICI, un festival financiado con fondos públicos. En el macrismo el tema de las entradas irrisorias se está encarando con energía: la entrada del BAFICI aumenta año a año a una velocidad que supera con creces la inflación (el precio en dólares de la entrada del BAFICI creció un 74 % desde 2008; la Lepoldo Lugones, una sala donde durante 45 años se pudo ver el mejor cine del mundo a precios muy accesibles, ya lleva 9 meses cerrada por decisión de los jefes de Porta Fouz). Otra cosa que a Porta Fouz le molesta es que el INCAA haya apoyado a

decenas y decenas de documentales (y algunas ficciones) sobre los temas favoritos del gobierno: dos o tres nudos histórico-políticos (el peronismo y sus diversas décadas y encarnaciones; la última dictadura).

Parece que estos no son los temas favoritos de Porta Fouz, excepto cuando el macrismo financia El diálogo, un video propagandístico del negacionismo porteño protagonizado por Héctor Leis y Graciela Fernández Meijide, programado en el BAFICI por él mismo. En la premiere de El diálogo en el BAFICI confraternizan Quintín, Porta Fouz, Meijide y Pando.

Porta Fouz se consterna con la aparición del nieto de Estela, deplora que el INCAA subsidie tantas películas, se queja por el precio irrisorio de las entradas de los Espacios INCAA y está harto de las películas  no negacionistas sobre dictadura y derechos humanos. 

Si algo tiene cara de perro, mueve la cola como un perro y ladra, entonces es un perro.

Clickeando acá puede escucharse la nota que hicimos el sábado pasado en Patologías Cultutales con Maxi Diomedi sobre los dichos de Prividera y Porta Fouz.