domingo, 25 de junio de 2017

Fuego Pueblo Viento

Hoy 0:00 hs. Radio Gráfica FM 89,3, online acá o acá



Es la hora en que el faro se enciende.
Gira / no llega a iluminar la tribu que descansa en la barriada.
De a ratos es tomado como referencia
y todos caminamos en círculo.
Allí donde alumbra: soledad.

Hay murmullo
y nadie distingue una voz.

MAXIMILIANO DIOMEDI

Un Arsenal de paradojas en la cocina de los argentinos



por Lidia Ferrari

El gesto político más fuerte y emotivo de Cristina en el estadio de Arsenal, a mi modo de ver, fue cuando hizo subir a Pablo y Graciela, bolivianos, productores agrícolas. Graciela dice y casi no se escucha: “somos los que laburamos la tierra”. Cristina los presenta [1] nombrando lo que producen: frutillas, morrones, lechuga, etc. Es corriente pensar que los que trabajan la tierra son los que se ensucian las manos, sin considerar que es de allí que viene lo que nos alimenta.

Gesto político en contra de las corrientes de opinión hegemónicas. Los “bolitas” son los que, en su mayoría, cultivan las huertas en Argentina. País que fue la tierra prometida de tantos campesinos europeos porque su generosa extensión les ofrecía cumplir el sueño milenario de poseer un pedazo de tierra. ¿Cómo y cuando se llegó a la idea de que cultivar la tierra es tarea de pobres, de los que no tienen nada, de los marginados? ¿Cómo y cuándo se llegó a esa idea tan contraria a algo fundamental para la subsistencia de la vida? ¿Cómo y cuando se llegó a la idea de que la tierra –en una gran extensión- sólo sirve para producir dinero?

Porque efectivamente de la tierra vienen los alimentos que consumimos, ellos son los que nos nutren o nos enferman. La nutrición es esencial se dice, pero esa idea está disociada del saber de dónde proviene lo que comemos. Ese acto tan esencial para la vida lo realizan inmigrantes bolivianos que son denigrados y rechazados por una importante parte de la sociedad que consume sus productos. Hay allí un gesto paradojal. Los que están tan atentos al buen vivir desprecian a quienes le llevan la comida a la mesa.

Hay varios asuntos para pensar. Por un lado, el desprecio por el cultivo de la tierra. Vivo en Italia. Pocas cosas se modificaron en mí respecto de rasgos atávicos de mi ser argentina. Una es mi relación con la comida y mi apreciación de la importancia del cultivo de los alimentos. En Italia la mayor parte de la gente tiene su propia huerta y trata de consumir productos de los cuales conoce su procedencia. Los verduleros tienen una función social estimada y, por supuesto, ellos tienen un medio de vida al que honran y del que viven. La cocina italiana es apreciada en todo el mundo. En verdad no existe una cocina italiana, porque su riqueza proviene de su variedad y de su localismo. Cada región ha sabido en su historia hacer surgir lo mejor de su cocina con los productos locales que difieren tanto de región en región. La originalidad y el sabor de cada cocina está en directa relación a los productos autóctonos de la tierra.

¿Cómo y cuándo perdimos eso que vino con los italianos que somos, pues venimos de un lugar donde el cultivo de la tierra era parte de la vida cotidiana de nuestros abuelos? Mis padres tenían una huerta y la cultivaban amorosamente y de lo que allí se producía comíamos. No por necesidad. El argumento de no valorar el cultivo de una huerta porque es más facíl comprarla en el mercado es muy débil y estúpido. Pero si no queremos o no podemos cultivar nuestra propia huerta, ¿por qué no valorar a quienes lo hacen por nosotros?

El gesto de Cristina, además de valorar ese trabajo esencial, le habla a los xenófobos, a los que creen que los inmigrantes les quitan el trabajo, o les fastidia su presencia. Sin esos inmigrantes ¿quién cultivaría la tierra, si los argentinos la desprecian como tarea?

Con cierta voluntad argentina de querer parecerse a los europeos y denigrar lo que viene de América, se han producido modificaciones en el consumo de ciertos frutos de la tierra. Después de su paso por Italia -en una época donde pocos podían permitirse el viaje a Europa- algunos introdujeron productos que no existían en las verdulerías argentinas. No estaría mal que, con esta vocación de copiar costumbres europeas, se intentara copiar la manera que tienen de tratar el cultivo de la tierra.

Mientras se producía la presentación de Pablo y Graciela en Arsenal, en Cochabamba, Bolivia, tenía lugar la “Cumbre de los Pueblos sin Muros por la Ciudadanía Universal” [2]. Un evento internacional en las antípodas de los pensamientos hegemónicos globales, un evento con una propuesta de futuro que sólo será real si se intenta construirlo. Como dice Evo, “no es posible que haya muros para los migrantes, para los latinos y refugiados mientras no haya muros para las intervenciones militares, para que no nos saqueen los recursos naturales. Por eso, de manera conjunta, el Estado y pueblo debemos hacer un profundo debate mundial sobre la migración en estos tiempos”. La propuesta de la cumbre no fue sólo contra los muros sino por la prodigiosa utopía de una "ciudadanía universal plurinacional".

El gesto político de Cristina es resistencia cultural a un discurso que quiere imponer muros y exclusiones para los inmigrantes, los humildes, y que nos quiere separar de los que cultivan la tierra para llevar la comida a nuestras mesas.


NOTAS

[1] Cristina dice: “La lechuga que ustedes comen, la verdura de hojas que ustedes comen, los tomates y los morrones, escuchen bien los xenófobos por favor. Pablo vino hace 10 años de Bolivia, tiene toda su familia acá, 8 hermanos, madre y padre, trabajan todo el día, toda la semana, sólo los sábados a la tarde no… pero además Pablo está en primer año de Agronomía de la Universidad Nacional de La Plata. Señores, señoras, a los que fruncen la nariz con los compatriotas de la Patria Grande…”.

[2] Ver acá.

viernes, 23 de junio de 2017

Te lo prometo (Radiohead 1997 2017)


No me escapo más
te lo prometo
aunque me aburra
te lo prometo
aún cuando me dejes afuera
te lo prometo
voy a rezar mis plegarias cada noche
te lo prometo
no quiero ser tan estricto
te lo prometo
las broncas y las charlas anodinas
te lo prometo
aunque el barco esté averiado
te lo prometo
atame a la goma podrida
te lo prometo
no me escapo más
te lo prometo.

Radiohead, 1997 / 2017

jueves, 22 de junio de 2017

Destrucción de la industria electrónica: recesión, despidos, sustitución de productos nacionales por importados


FUENTE: Observatorio de Políticas Públicas-MPE de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).

El complejo productivo industrial electrónico está integrado por diferentes cadenas de valores: la “línea blanca” (heladeras y freezers, lavarropas, cocinas, termotanques, aire acondicionados, etc.), la “línea marrón” (televisores, reproductores de DVD y equipos de audio, incluso para automóviles) y la “línea informática” (celulares, tablets, notebooks, netbooks, etc.). Estos productos son los que aportan mayor valor agregado en la demanda de mano de obra intensiva y el desarrollo de nuevas tecnologías.

Históricamente en Argentina este sector productivo se concentró en tres regiones: Capital Federal, Gran Buenos Aires y Tierra del Fuego. En los años 80, 152 empresas daban trabajo a 15 mil técnicos y profesionales. A fines de la década del 90, por la apertura indiscriminada de importaciones y el proceso de desindustrialización, quedaron solamente 129 empresas con su planta laboral reducida a un tercio. Las multinacionales radicadas en el país redujeron su actividad de desarrollo y fabricación. La apertura económica y el deterioro del tipo de cambio propiciaron la consolidación del modelo de montaje de partes importadas. Debido a la crisis económica de principios del nuevo siglo las importaciones de productos electrónicos cayeron abruptamente.

Este proceso se revirtió en el período 2003/2009 como resultado de dos políticas claves: la restricción de la importación de bienes finales y los incentivos fomentados por el gobierno nacional (impositivos, laborales, tecnológicos).

Entre 2010 y 2015 empezó una nueva etapa que no solo alentó la inversión productiva, sino que también fomentaba el consumo mediante políticas como Precios Cuidados, Ahora 12 o el Plan Canje de Electrodomésticos. Las ventajas impositivas concedidas al régimen industrial de Tierra del Fuego lograron nuevas inversiones que facilitaron el aumento de producción de teléfonos celulares. En 2009, con la creación del sistema de televisión digital terrestre, nació el mercado de equipos conversores para TV digital por aire. Se produjeron más de 1.200.000 unidades.

En 2010, la línea blanca alcanzó nuevos récords de producción, con aproximadamente 1.100.000 lavarropas, 700.000 heladeras y 620.000 cocinas fabricadas en un año. Como ejemplo, el 80% de las heladeras que se vendían eran fabricadas en el país, mientras que en 2003 era de apenas el 30%. Entre 2008 y 2010 se vivió un proceso de sustitución de importaciones que implicó el ahorro de divisas por más de 50 millones de dólares. Entre 2003 y 2011, la producción de heladeras creció 451%, la de lavarropas un 239% y la de cocinas 248%. En los primeros 6 meses de 2012 la línea blanca marcó un nuevo récord de ventas con un crecimiento de 2% respecto al mismo período de 2011. En ese período, el 90% de las heladeras y lavarropas que se vendían eran de producción nacional, y en el caso de las cocinas llegó a un 100%.

Gracias a políticas destinadas a subsidiar la producción y a incentivar el consumo crecíó la industria local, aumentaron los puestos de trabajo y se promovió el desarrollo tecnológico, se ahorraron divisas destinadas a la importación de bienes de consumo y se desarrollaron las industrias conexas.

A partir del gobierno macrista este paradigma productivo fue interrumpido. La ausencia de control del tipo de cambio a partir de diciembre de 2015 encareció la importación de insumos destinados a la industria electrónica. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios debida a la devaluación y la enorme suba de tarifas de servicios públicos aplastaron el consumo y redujeron las ganancias de las empresas. La quita de aranceles a la importación de productos finales, que apuntaban a la protección de la industria local, fue el golpe de gracia para desencadenar una grave crisis del sector.

En el último tiempo el régimen fueguino fue puesto en discusión. Desde algunos sectores se plantea que lo mejor que se puede hacer es eliminar la promoción, sin considerar las consecuencias que esto trae en materia de pérdida de empleos, de decrecimiento económico y cómo afecta negativamente en la dinámica social de este polo industrial sureño.

La producción de reproductores de video tuvo una caída del 46%, las cámaras fotográficas cayeron un 59%, los aires acondicionados para automóviles tuvieron una baja del 16% y las notebooks, netbooks y tabletas bajaron 23%. Estas comparaciones se realizan entre 2015 y 2016.

La producción industrial proveniente de las PyMEs mostró caídas interanuales en 13 meses de los últimos 15.

Los aumentos en pesos de la venta de electrónicos y electrodomésticos fueron detrás de la inflación de 2016. Tomando la inflación anual del 41% de 2016, el monto de las ventas de equipos de aire acondicionado estuvieron 36% por debajo de la inflación, las computadoras y accesorios informáticos un 43%, los televisores, DVD y filmadoras un 20% y los equipos de audio, radios y similares un 30%.

Como efecto de la recesión, bajó la importación de componentes electrónicos destinados a la producción local de artículos terminados. Comparando el promedio de los 5 primeros meses del año 2011 a 2015, contra los primeros 5 meses de 2016, la caída es del 11%; en 2017 esta caída se pronuncia hasta el 23%.

La importación de productos terminados aumentaron durante los primeros cinco meses de 2017 en comparación con 2016: en productos como licuadoras (269%), batidoras (185%) y lavarropas (73%), entre otros.

Las compras desde el régimen promocional fueguino entre los primeros cinco meses de 2016 y 2017 cayeron 17%. Las exportaciones de productos electrónicos también cayeron, por segundo año consecutivo.

La caída de las ventas y de la producción derivó en despidos, suspensiones y reducciones horarias. Los sectores relacionados a la fabricación de computadoras y artículos de radio y televisión perdieron más de 2.000 empleos entre el tercer trimestre de 2015 y mismo período 2016.

De acuerdo con estimaciones privadas, las ramas de la industria manufacturera con base electrónica llegaban en 2015 a unos 14 mil trabajadores en Tierra del Fuego; en la actualidad llega apenas a 7 mil empleos (en solo 18 meses se perdió el 50% de la planta laboral).

La producción de electrodomésticos y artículos electrónicos tuvo un fuerte retroceso en el año 2016 debido a un conjunto de políticas económicas. Se produjo una caída en unidades en 11 meses del año 2016 respecto a mismos meses de 2015 para la producción de reproductores de video. En el año 2015 se produjeron un total de 278,88 millones de unidades, mientras que 2016 totaliza 149,65 millones de unidades (una caída del 46%).

En todo el país, el empleo disminuyó un 14% en el sector de fabricación de receptores de radio y televisión, aparatos de grabación y reproducción de sonido y video, pasando de 10.615 trabajadores en el tercer trimestre de 2015 a 9.160 en el mismo período de 2016. La fabricación de transmisores de radio y televisión y de aparatos para telefonía y telegrafía perdieron un 11% de trabajadores (de 2.459 a 2.190 entre el tercer trimestre 2015 y 2016). Los trabajadores dedicados a la fabricación de equipos eléctricos bajaron de 5.355 a 5.132 (-4%). Finalmente, el empleo en la fabricación de maquinaria de oficina, contabilidad e informática retrocedió 8% (de 5007 trabajadores a 4.625 entre el tercer trimestre de 2015 y 2016.

La eliminación de aranceles a la importación de computadoras (del 35% al 0%) fue promocionada por el gobierno como la solución para bajar los precios de estos artículos. La medida presentada por el Ministerio de Producción, y especialmente por la Secretaría de Comercio, preveía que los precios de las computadoras bajarían un 50% a partir de la eliminación de los aranceles dispuesta el 1 de marzo de este año. El gobierno esperaba que los precios fueran similares a los que se consiguen en las grandes cadenas de electrodomésticos de Chile, hacia donde viajan todos los fines de semana miles de argentinos atraídos por las diferencias de precios. Pero esa diferencia de precios está muy lejos de lo anunciado por el gobierno. Los precios de los artículos de informática y electrónica importados bajaron en forma insignificante. A partir de la apertura de la importación, la disminución de los precios de las notebooks, netbooks y tabletas no fue del 50% como fijaba la estimación del Gobierno, ni tampoco 35% -que fue el monto de los aranceles eliminados-. Según estimaciones del Observatorio de Políticas Públicas-MPE de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), los precios bajaron tan solo 14,28% en casos muy puntuales.

miércoles, 21 de junio de 2017

Cristina es la candidata


Cristina será candidata a un cargo legislativo en las elecciones de medio término que se van a llevar a cabo entre agosto y octubre próximos. Ayer terminó de explicitarse. Esto era bastante evidente desde el 25 de mayo, cuando ella concedió una entrevista a tres periodistas de C5N. En ese momento expuso las condiciones de su participación: formando parte de una unidad transversal que se constituyera en base a un compromiso programático explícito ante el pueblo que frenara el feroz ajuste neoliberal en curso.

Sus palabras habían sido claras esa noche, salvo para los que buscan mensajes satánicos pasando la cinta al revés. La unidad que propuso construir no es la del pejotismo (aunque por supuesto no lo excluye), ni siquiera una unidad del kirchnerismo con otras variantes del peronismo (a la que tampoco renuncia), sino una unidad más amplia en sus identidades políticas pero que se comprometa con el electorado a oponerse desde el Poder Legislativo a las reformas cruentas que el macrismo prepara para después de octubre. Su condición nunca fue encabezar una lista, incluso se ofreció a colaborar con esa unidad autoexcluyéndose, si eso servía a esta estrategia.

Algunos sectores del pejotismo que durante más de un año y medio colaboraron servilmente con la primera fase del ajuste macrista (que ya logró un endeudamiento sideral y un retroceso de diez años en los niveles de empleo) creyeron que cuando ella manifestara su disposición a participar en este turno podrían enredarla durante 3 meses en un debate retardatario sobre el desgastante proceso interno de 2015. No sorprende su intención: Pichetto, Daer, Pérsico, el Chino Navarro, Alberto Fernández colaboraron desde sus posiciones con el actual gobierno y encontraron en Randazzo a un ejemplar tan obtuso como para que sirviera de mascarón de una presunta "autocrítica" a destiempo, funcional al mismo régimen. El jefe de los senadores colaboracionistas, el armador del opoficialismo massista, el artífice del congelamiento cegetista y los administradores del asistencialismo que prolonga la agonía de los damnificados del ajuste mostraron durante el primer tercio del gobierno macrista una subordinación dócil a las estrategias del macrismo. Nada podía indicar que llegado el momento de las PASO tuvieran interés en hacer su propia autocrítica como facilitadores. Su servicio terminal al gobierno, después de haber tratado de congelar el conflicto social, era sacar a Cristina de la cancha. Pero Cristina ayer entró en la cancha.

Cristina no tenía que ir a una interna con ellos: eso lo sostuvimos en este blog casi en soledad entre la bloguería compañera, obviando la hipócrita moralina republicana que, algo inédito en quienes se dicen peronistas, pone los instrumentos (las PASO) por delante de los fines (el bienestar del pueblo).


Durante un año y medio, la única dirigente de primera línea que no dejó un solo día de oponerse a las medidas de la derecha gobernante fue Cristina. En la oposición solo se mantuvieron los organismos de Derechos Humanos (que por su naturaleza no se plantean una vía electoral), una parte minoritaria pero significativa de la dirigencia sindical (docentes, CTA, bancarios, la Corriente Federal, algunas regionales de la CGT), y los bloques kirchneristas y de izquierda en los cuerpos legislativos. Cristina ocupó el lugar de máxima referente opositora con naturalidad, en coherencia con lo que fueron los 12 años de gobierno kirchnerista. En cambio, los diputados y senadores que entraron con la boleta del FPV y a la semana rompieron con los bloques para los que habían sido elegidos facilitaron la tarea del ajuste neoliberal dando cuorum, votaron leyes lesivas para el pueblo y propiciaron contradicciones secundarias para dejar avanzar al oficialismo.

Ayer a la tarde en Arsenal Cristina concretó su primer acto masivo de campaña, en el que ratificó la hoja de ruta que había empezado a desplegar el 13 de abril de 2016 frente a Comodoro Py, cuando lanzó lo que en aquel entonces llamó "Frente Ciudadano". La masividad del acto de ayer y las concisas y novedosas señales emitidas desbarataron las especulaciones y, sobre todo, los deseos de quienes querían sacarla de la cancha.

Lo que no es novedoso es la ratificación de su liderazgo: la convocatoria masiva, la cualidad emotiva y racional del vínculo popular con ella (incomparable con cualquier otro dirigente de la Argentina actual) y la expectativa que cada una de sus movidas despierta incluso (y sobre todo) en sus más apasionados adversarios alcanza para ponerla en el centro de la escena y muy por delante de cualquier otro dirigente que aspire a frenar al macrismo en su proyecto devastador. Además de su magnetismo y de su astuto manejo de los tiempos, lo que la hace más interesante es que entre sus adversarios más apasionados estén los sectores más poderosos y despiadados de la sociedad argentina y sus sirvientes más viles. ¿Cómo no querer a Cristina con los canallas que la detestan?

Lo novedoso es que ella y su equipo encontraron un estilo de comunicación que rescata lo mejor que tiene (su elocuencia, su gracia, su claridad estratégica) pero evita los rasgos que en este momento podrían ser inconvenientes (su exhuberancia discursiva, su inclinación a repasar con cifras e indicadores los logros de su gobierno, su tendencia a fijar su atención en los interlocutores que ya están convencidos de sus posiciones).

Cristina ayer hizo un acto sobrio, emotivo, serio -a la altura de las graves circunstancias que atraviesa el país. No lanzó la campaña apelando a los rituales más cristalizados del peronismo y ni siquiera los del kirchnerismo. “La agresión neoliberal supera a todos los partidos políticos. ¿Acaso cuando van al supermercado a alguno le hacen una rebaja porque es de un partido o de otro? Cuando despiden en la fábrica, las suspensiones y los despidos vienen con nombre y apellido de carne y hueso. De eso se trata Unidad Ciudadana", dijo con notable precisión comunicativa. La escena austera y su retórica concisa dejaron ver que no se dispone a disputar una interna justicialista sino una campaña electoral contra el macrismo y a favor de todos sus damnificados. Cristina no quiso cantar los hits del kirchnerismo, le habló a la sociedad dañada por este gobierno, en un discurso que atraviesa las políticas partidarias pero no las estrategias políticas, que resumió con sencillez: "Le han desorganizado la vida a la sociedad. Ha vuelto el fantasma del desempleo, la flexibilización laboral, tenemos precios y tarifas por las nubes".

Cristina ayer volvió mejorada: parecería que aprovechó el tiempo en el llano para pensar qué aristas de su personalidad pública no serían oportunas para este momento del proyecto político del que siempre estuvo convencida. Mostró que, dada la mediocridad de sus adversarios, su competencia más difícil es consigo misma.

Los que todavía tienen dudas de que va a ser candidata, así como los que siguen discutiendo la conveniencia de competir en unas PASO con un precandidato mudo, muestran que están mirando la partida con un retraso de al menos un mes. En pocas horas se va a saber qué lugar ocupará en las listas de la Unidad Ciudadana. También va a despejarse la incógnita de si algunos referentes descarriados en la aventura randazzista todavía guardan un reflejo de lucidez para arrepentirse de su mala lectura de la realidad. Los que inclinaron la balanza en favor de su actual protagonismo son varias decenas de intendentes de la región más densamente poblada del país. Algunos lo harán por convicciones y otros por conveniencias, al advertir la popularidad que ella mantiene entre sus poblaciones.

Ayer Cristina le propuso al pueblo empezar a desandar el camino catastrófico por el que nos está llevando el macrismo. Ojalá que logremos sumar a la mayor cantidad posible de compatriotas en este intento.

lunes, 19 de junio de 2017

El viento me confió cosas que siempre llevo conmigo

La otra.-radio para escuchar clickeando acá


El viento me confió cosas
que siempre llevo conmigo,
me dijo que recordaba
un barrilete y tres niños,
que el sauce estaba muy débil,
que en realidad él no quiso,
que fue uno de esos días
que todo es un estropicio.
CONFESIÓN DEL VIENTO,
Roberto Yacomuzzi-Juan Falú

Esta foto de Majo Malavarezk tomada el viernes a la noche en la sala Caras y Caretas captura un momento en el que Liliana Herrero estaba revolviendo entre los papeles  en su atril, quizás la letra de una canción o una lista de agradecimientos. La foto captura algo más que ese instante, una fragilidad que atravesó toda la noche.

Algo se filtró en mis sueños de esa noche: hoy soñé que estaba en otra parte y de pronto alguien nombraba a Liliana y ella aparecía e inmediatamente su presencia motivaba que todos nos pusiéramos a cantar. (Nos poníamos a cantar "vamos a volver..."). El lugar del sueño era difusamente hostil, porque yo estaba pendiente de la posibilidad de que vinieran unos guardias a interrumpir nuestro canto. Esta prevención mía no era de todos, ya que a la vez cantábamos confiados.

No hubo nada hostil en el recital del viernes. Al contrario, fue un encuentro de mucha intimidad y confianza (lo que explica la confianza de los que cantábamos en mi sueño). Pero en escena Liliana mostraba esa fragilidad que captura la foto de Majo. Es la fragilidad propia del canto popular, que termina prevaleciendo como una fuerza poderosa. La misma fragilidad que manifestaba Liliana en la conversación que con ella y junto a Maxi Diomedi tuvimos unos días antes del recital.

Hay en la canción popular un poder frágil que nos confiere una fuerza que viene en el pasado pero nos espera en el futuro. Hay una autoridad en esas pequeñas coplas, en esas chayas, en esos aires litoraleños, que Liliana Herrero pone en escena en el modo de la fragilidad. Esa musiquita requiere ser tratada con delicadeza, pero cuando suena es un viento que desordena el sentido imperante y hace aparecer unas voces que hemos desoído. Ese juego de la fragilidad y el poder es el que Liliana nos indica cuando canta. Ella es una mujer chiquita e insegura ahí arriba, que invoca esas almas que vienen al encuentro. En escena, la voz de Atahualpa, la del Cuchi, se encuentran con estos músicos jóvenes que Liliana convoca.




Era un fantasma ese viento, 
Tejió sus babas el diablo, 
Iba quebrado de culpas 
Y no consigue evitarlo. 
En ese telar de angustias 
El fuego abrazando el árbol, 
El sauce estaba muy débil 
Y seguía confesando.
El viento me confió cosas 
Que siempre llevo conmigo



En el programa de anoche de La otra.-radio (clickear acá) volvimos a escuchar algunos tramos de la conversación que habíamos tenido con ella la semana pasada, mientras recorrimos algunos momentos de estos treinta años de gente que ella se encuentra celebrando (vuelve a hacerlo el próximo viernes en el Caras y Caretas de Sarmiento al 2037).

En el programa de anoche también hablamos de esas las que nos están pasando en estos días, las que nos preocupan y deploramos, también las que nos entusiasman, como el acto del martes próximo en Arsenal. Escuchamos a Caetano Veloso y conocimos a un artista uruguayo al que vale la pena escuchar: Mandrake Wolf.

Escuchen las casi 2 horas de programa, clickeando acá.


Foto blanco y negro: Majo Malavarezk. Foto color: Descalza por los caminos.

domingo, 18 de junio de 2017

De todo laberinto se sale por arriba


"A Florencio la Doctora lo empomó"
Jorge Asís

Me gusta porque hace un par de días nomás muchos se agarraban la cabeza diciendo que Cristina había cometido un error garrafal por haber fracturado al peronismo. En 72 horas se empezó a ver que el divisionismo lo introduce Randazzo, el Evita y Alberto Fernández. Lo que ya era visible antes, pero algunos tardaron en ver. El grupo de presión que se armó sosteniendo a Randazzo (se dice que antes de lanzarse a la precandidatura, él fue a consultar a Magneto, Saguier, Fontevecchia y Lorenzetti) nos proponía tres meses discutiendo la discusión que discutimos en el armado electoral del FPV en 2015. 

De todo laberinto se sale por arriba. Y Cristina salió por arriba. Mantiene la unidad posible del campo popular hoy, -la unidad posible, no el rejunte forzado- a pesar de los que quieren desconurbanizar el peronismo. Esta es una invención retórica que expresa el deseo de sacar a Cristina de la escena, algo que la tozuda realidad no obedece. Los intendentes del conurbano se muestran como el bloque más duro en reclamar esa candidatura, no es ella la que ha exigido ese lugar. 

El peronismo bonaerense está alineado con la candidatura que lo puede hacer disputar el poder, la única, Cristina. No Randazzo, que pareció no bancarse una sola movida de Cristina. ¿Lo imaginan enfrentando al poder oligárquico financiero? Ahora el Chino Navarro dice que gana macri, porque no hay unidad peronista. Es gracioso: cuando dice que gana macri, el Chino no pronostica, sino que expresa sus deseos y explicita su faena de este año y medio: quiere que gane macri para que pierda Cristina. Y, si no hubo unidad, es porque el viene trabajando desde hace meses para que no la haya.

Los medios oficiales insisten con que el macrismo mantiene índices de aprobación altísimos. No se corrobora cada vez que el gato sale a timbrear de manera sorpresiva, cuidándose de la posibilidad de que las hordas K le armen un escrache. O las hordas K están distribuidas por el inmenso territorio pampeano o el gato no tolera el contacto con el aire exterior.

La noche de la filosofía


por Esther Díaz

Un encuentro organizado por un gobierno que, si bien es democrático, toma medidas contra el pueblo y a favor de los ricos y de los muy ricos. Que recorta y recorta inversiones en cultura, que se burla de la educación pública, que desprestigia a la ciencia, ningunea al arte y pretende despojar al pensamiento filosófico de aquello que le da sentido: su capacidad problematizadora, su poder crítico, su potencia para crear conceptos que actúen como “el tábano de Sócrates” que, con su agudeza nos despabila para desarrollar pensamiento fecundos que contrarresten la chatura e inanidad de los “pensadores oficiales” de los gerentes devenidos gobernantes. 

En la década del 80, gracias al renacimiento de la democracia, he sido compañera de cátedra de jóvenes y diáfanos colegas con los que, incluso, hemos marchado acompañando a defensores y víctimas de los atropellos de esa década infame que terminábamos de dejar atrás. Hoy, varios de esos mismo “filósofos” se “convirtieron” y son anfitriones de La noche de la filosofía (y lo peor es que aparecieron nuevas generaciones de obsecuentes). Son lacayos de quienes miran con simpatía la iniquidad vivida en nuestro país, son escuderos y defensores de negacionistas. Reconozco que hubo alguno que ya entonces no se plegaba a nuestras críticas a los represores, pero tampoco se atrevía a defenderlos como lo hacen ahora. Otros, en cambio, han sido una sorpresa: pasaron de la revolución a la reacción. 

Cuando, durante la presente gestión, se organizó la primera Noche de la filosofía fui invitada, como lo fue Oscar del Barco y otros colegas de probada producción filosófica. Sin ponernos de acuerdo (más allá de los acuerdos que existen entre quienes creemos tener claro que la filosofía debería estar al servicio de la crítica y de las causas que incluyen al pueblo), declinamos esa invitación que, en cierto modo, hubiera manchado nuestras trayectorias. Pero en esta nueva edición de esa Noche que produce un poco de vergüenza (¿con qué cara organizan un evento para festejar algo que denostan?) veo que hay colegas que, a pesar de que suelen publicar sus aceradas críticas contra este régimen de gobierno, aceptaron figurar. Si se cambiaron de bando (por figurar, por convencimiento o por lo que fuere) ellos sabrán disfrutar los beneficios; ahora bien, si se engañan a sí mismos creyendo que mezclándose con esa gente podrán emitir sus críticas desde ahí, entonces, en ese caso, su ingenuidad es tal que en el fondo, más que indignación, producen un poco de lástima, a pesar de que, en esta oportunidad (y en todas, porque son oportunistas) han decidido ponerse del lado del más fuerte. 

Con tal de figurar, se amanceban con cualquiera.

sábado, 17 de junio de 2017

Arte y verdad / Van Gogh, el suicidado por la sociedad

Hoy 17:00 en Patologías Culturales, FM 88,7, online


por Antonin Artaud

Me apasionó durante largo tiempo la pintura lineal pura, hasta que descubrí a Van Gogh. En lugar de líneas y formas, él pintaba cosas de la naturaleza inerte que parecían movidas por convulsiones.

E inerte.

Como bajo el espantoso ataque de ese impulso de inercia al que todos hacen alusión con medias palabras, y que jamás ha sido tan turbia como desde que la totalidad de la tierra y de la vida actual se confabularon para aclararla.

Pero son mazazos, verdaderos mazazos los que sin cesar dispensa VanGogh a todas las formas de la naturaleza y a los objetos.

Los paisajes cardados por el punzón de Van Gogh, exponen a la vista su carne hostil,

el rencor de sus entrañas reventadas,

que, por lo demás, no se sabe qué insólita fuerza está metamorfoseando.

Una exposición de pinturas de Van Gogh siempre es un acontecimiento relevante en la historia,

no en la historia de las cosas pintadas sino en la historia misma histórica.



Ya que no hay epidemia, terremoto, hambre, irrupción volcánica, guerra, que separen las nómadas de la atmósfera, que tuerzan el pescuezo a la torva cara de fama fatum, el destino neurótico de las cosas,

como un cuadro de Van Gogh -expuesto a la luz del día,

puesto directamente anta la vista, el oído, el aroma,

el tacto,

en las paredes de una exposición-,

disparada por fin como novedosa en la actualidad cotidiana, puesta en circulación otra vez.

En el palacio de L'Orangerie durante la última exposición no se exhibieron todas las telas de mayor formato del desdichado pintor. Pero entre las que figuraban había suficientes desfiles dando vueltas, salpicados con penachos de plantas de carmín, senderos desiertos coronados por un tejo, soles azulinos girando sobre parvas de trigo de oro puro, y también el "Tío Tranquilo", y autorretratos de Van Gogh,

para no olvidar de qué sencillez elemental de objetos, elementos, personas, materiales,

obtuvo Van Gogh esas calidades de acordes de órgano, esos fuegos de artificio, esos climas de epifanías, esa "Gran Obra", en fin, de una constante e intempestiva transformación.



Los cuervos pintados dos días antes de morir no le abrieron, más que sus otras pinturas, la puerta de cierta gloria póstuma, pero a la pintura pintada, o más precisamente a la naturaleza no pintada, le abren la puerta secreta de un más allá posible, de una constante realidad posible, a través de la puerta abierta por Van Gogh hacia un misterioso y temerario más allá.

No es algo que suceda a menudo que un hombre, con la bala del fusil que lo mató en el vientre, pinte cuervos negros y una especie de llanura debajo de ellos, posiblemente lívida, vacía de todos modos, en la que la tonalidad de borra de vino de la tierra se contrasta furiosamente con el amarillo sucio del trigo.

Pero, aparte de Van Gogh, ningún otro pintor hubiera podido encontrar, para pintar sus cuervos, ese negro de trufa, ese negro de "banquete fastuoso" y al mismo tiempo excremencial, de las alas de los cuervos asustados por los fulgores declinantes del crepúsculo.

¿Y la tierra, allí, de qué se queja, bajo las alas de los dichosos cuervos, dichosos sin duda sólo para Van Gogh, y ostentoso presagio, además, de un mal que ya no ha de incumbirle?

Ya que hasta entonces nadie como él había transformado la tierra en ese trapo mugriento empapado en sangre y retorcido hasta extraer vino.

En la tela hay un cielo muy bajo, aplanado, violáceo como los bordes del rayo.

La inusitada franja tétrica del vacío se eleva en relámpago.

A escasos centímetros de la parte alta y como viniendo de la parte baja de la tela, Van Gogh soltó los cuervos como si soltara los microbios negros de su bazo de suicida,

siguiendo la grieta negra del trazo donde el aletear de su suntuoso plumaje hace pesar la amenaza de una sofocación desde lo alto sobre los preparativos de la tormenta terrestre.

Y, sin embargo, toda la pintura es espléndida. Pintura espléndida, suntuosa y serena. Acompañamiento digno para aquél que, mientras vivió, hizo girar tantos soles embriagados sobre tantas parvas resistentes al exilio y que, con una bala en el vientre, desesperado, no pudo dejar de ahogar con sangre y vino un paisaje, inundando la tierra con una última emulsión resplandeciente y tétrica a la vez, que tiene gusto a vinagre pasado y vino agrio.

Por eso la tonalidad de la última pintura de Van Gogh, quien nunca sobrepasó los límites de la pintura, evoca la entonación bárbara y abrupta del drama isabelino más tenebroso, apasionado y pasional.


Lo que más me asombra en Van Gogh, el pintor de todos los pintores, es que, sin escapar de lo que se llama y es pintura, sin dejar de lado el tubo, el pincel, el encuadre del motivo y de la tela, sin apelar a la anécdota, a la narración, al drama, a la acción con imágenes, a la belleza propia del tema y del objeto, logró infundir pasión a la naturaleza y a los objetos en tal grado que cualquier cuento fantástico de Edgar Poe, de Herman Melville, de Nathaniel Hawthorne, de Gerard de Nerval, de Achim d'Arnim o de Hoffmann, no aventajan en nada, dentro del terreno psicológico y dramático, a sus telasde dos centavos,

sus telas, por otro lado, casi todas de dimensiones sobrias, como respondiendo a un fin predeterminado. Una vela sobre una silla, un sillón de paja verde trenzada, un libro sobre el sillón, y el drama se esclarece. ¿Quién está por llegar?

¿Tal vez Gauguin o algún fantasma?

viernes, 16 de junio de 2017

¿Cómo le va, doctor?

(Elena Caranci, 2004)
Visuales XLI




por Liliana Piñeiro

¿Quién? ¿Me mira? Un destello de odio se desliza por la manga hasta la mano. ¿Sonríe? ¿Cuántos esconde su cara? Por lo menos son dos, mientras se estrecha el único camino posible entre nosotros.

A mi vez, juego. Y oculto. ¿A él, a mí? ¿O no se ha hecho, acaso, el lenguaje para eso? En cada letra, una bestia agazapada. ¿Cuándo sacudirá su letargo? Nunca se sabe. Mejor enhebremos, una tras otra, las palabras: la conveniencia ha dictado las reglas, como un amén.

Ni él, ni yo.

Congelados en lo que no somos.

jueves, 15 de junio de 2017

Los favorecedores del narcotráfico: la penalización, la policía, los curas villeros, las granjas

La otra.-radio: una apasionante conversación con Emilio Ruchansky, autor de Un mundo con drogas. Programa para descargar clickeando acá



Oscar Cuervo: Un mundo con drogas: hablemos de la peculiaridad del título, bastante provocativo: uno siempre está a punto de cometer un fallido y decir "Un mundo sin drogas".

Emilio Ruchansky: Hace referencia al slogan político de la ONU en los 90, "Un mundo sin droga: podemos hacerlo". Es un slogan bastante cruel, porque no aclara si son drogas legales o ilegales, aunque sabemos que se refiere a las ilegales, y porque sabemos que eso no es cierto: no va a existir nunca un mundo sin drogas. Y más allá de que uno quiera o no consumir drogas, el problema de la guerra contra las drogas es una guerra contra las personas, nadie ametralla panes de cocaína.

OC: A mí me llama la atención que vos señalás el problema de la demanda: ¿cómo es posible pensar un mundo sin drogas cuando hay una demanda? El slogan cree que porque se persiga la oferta va a desaparecer la demanda.

ER: La demanda ha explotado a partir de la prohibición. Las tres plantas que prohíbe la Convención de 1961 son justamente plantas de países pobres: el opio, la hoja de coca y el cannabis. Las tres ya se consumían antes de la prohibición y la prohibición lo único que hizo fue hacerlas más populares, más peligrosas. Pero más allá del consumo, lo dijo muy bien el Pepe Mujica, el problema no es la droga sino el narcotráfico, es decir: lo que se ha generado por la prohibición, que hoy causa muchísima más muertes que el consumo de esas sustancias, que además también por la prohibición están rebajadas [su calidad: lo que las hace más peligrosas], hoy la gente no sabe cómo consumirlas. En México hay 100 mil muertes en 10 años de guerra a las drogas, hay 30 mil desparecidos. Pero, ¡claro! "son 30 mil delincuentes y 100 mil delincuentes...". Y yo siempre pregunto si es que hay 100 mil capos narcos en México. Y yo creo que el gran problema de derechos humanos que tenemos hoy es la guerra contra las drogas, que ha causado más muertes que la guerra en Siria. Y nadie quiere tomarlo como un tema de derechos humanos. Recién hace pocos años las organizaciones de derechos humanos están entrando en este tema dándose cuenta de que acá hay una cruzada religiosa por la cual, si uno mata gente en nombre de la guerra contra las drogas está todo bien, "esos muertos eran necesarios". Lo que planteo en mi libro es cómo salimos de la guerra. Yo creo que hay bastante consenso de que esta guerra, supuesta para mí, porque acá no hay una guerra, una guerra se quiere ganar y acá no se quiere ganar. Evidentemente acá lo que se quiere es la continuidad del negocio y prohibiendo el negocio funciona. Vos prohibís, los precios son más altos, la calidad más baja, los bancos lavan el dinero, cierra todo. Los que van presos son los pobres, los que mueren son los pobres. Lo que planteo en mi investigación es cuáles son los países que empezaron a alejarse de ese paradigma y cómo se puede salir de eso. Yo hablo bastante con políticos de Argentina, Brasil, Chile y admiten "la guerra contra las drogas fracasó, pero no hay otra cosa". Y lo que empecé a ver en todos estos años de trabajo es que sí hay otras cosas. Hay unas experiencias de cómo salir, que plantean otros desafíos, no son mágicas, pero sí funcionan y son respetuosas de los derechos humanos. Hacia ese lugar estamos tratando de ir todos los que estamos en el activismo por una política de drogas más eficaz y más humana. Insistiendo en que el narcotráfico es una creación de la prohibición. Esto tiene que estar muy claro. Muchas veces decimos "bueno, separemos a los consumidores y metamos presos a los transas". Los transas son mujeres pobres con 6 chicos, los transas son pibitos, como el caso de los soldaditos en Rosario, de 18 a 25 años que terminan con un tiro en la frente. ¿Esos son los malos? Acá hay un sistema que está mal, es la prohibición. Si uno logra legalizar y regular las sustancias, no va a haber más transas, no va a haber lavado de dinero. Hay que ver la foto más ampliada.


OC: El título de tu libro también dice que vivimos en un mundo con drogas, partamos de esa base.

ER: La idea central es aceptarlo, que no es poco y después empezar a ver cómo trabajar con eso. Uno de los capítulos que más repercutió en la comunidad médica, en la psiquiátrica es el de Suiza, porque ellos no solo aceptan que las personas consumen sino que además permiten en lugares específicos que se llaman "Salas de Consumo Controlado". En Berna admiten que ya es un buen paso terapéutico fumar heroína y no inyectársela. Cuando uno ve lo que implica las drogas inyectables, la gente con los miembros mutilados, que ni siquiera se muere por sobredosis de heroína, de cocaína o de speedball, que es la mezcla de las dos, sino que se mueren por infecciones, porque no saben cómo inyectarse y no les queda lugar en el cuerpo para inyectarse y empiezan a inyectarse en partes íntimas.

OC: Por las situaciones precarias del consumo al que son empujados por la criminalización.

ER: La historia de la reducción de daños en Suiza es muy fuerte, porque los consumidores empiezan a tomar las plazas, en Zurich, en Berna, y empiezan a consumir ahí, por la propia persecución . Y en un momento el estado suizo, en cada cantón los va dejando. Dicen: "bueno, los dejamos". Los rodean de policías y los dejan consumir ahí. Y empieza a meterse gente muy valiente, trabajadores sociales, empiezan a hablarles y a darles jeringas descartables, para que no se contagien HIV y Hepatitis C, que ese era el principal problema. La política del HIV cambió la política de drogas, como también cambió la educación sexual. Es el mismo modelo. Nosotros tuvimos un debate en Argentina en 2006 sobre si se le podía dar o no preservativos a menores de edad. El problema es el mismo: la iglesia hoy dice que si nosotros despenalizamos el uso de las sustancias, estamos dando una mala señal a la juventud. Y cuando dábamos preservativos ellos decían lo mismo: "le estamos dando a la juventud de que puede tener relaciones sexuales". Y la verdad es que lo que estamos haciendo es protegerlos del HIV. Y creo que hay una madurez social en la que incluso gente conservadora dijo: "yo prefiero pelearme con mi hijo o enojarme y no que tenga HIV. ¿Qué voy a decir? No uses ningún tipo de profilaxis y bancatelá, si te da una enfermedad, te da una enfermedad".

"La iglesia católica, las comunidades terapéuticas, el lobby de armas, Eduardo Amadeo (del que hoy tanto hablamos sobre el negacionismo), él junto con las Madres del Paco son los que frenaron la despenalización. Hay todo un lobby de la DEA que es muy claro".


OC: Vos decís que la policía acá llena los tribunales de perjiles y eso es parte del negocio, porque mantenés los tribunales ocupado con causas que no terminan en la nada, que mantienen a la burocracia judicial entretenida, mientras la policía tapa su propia participación en el tráfico.

ER: Yo hay algo que descubrí cuando fui a investigar sobre el plebiscito que se hizo en Colorado por la despenalización. Y yo pregunté quién había puesto plata para el "NO". Y el sindicaro de penitenciarios y la policía habían puesto plata para que no se regulara. Hay un interés directo de las policías de todo el mundo, porque todas las policías del mundo están metidas. Y por supuesto que si vos metés presos perejiles, no te investigás a vos mismo. La policía nunca se va a investigar a sí misma.

Willy Villalobos: Hay un dicho que se basa en lo que les pasó a muchos, según el cual el comisario te dice "arreglá conmigo, que los jueces son más caros".

ER: Claro. Y un consejo es que si te agarran en la calle, tratá de arreglar con el policía de ahí, porque si te llevan, tenés que arreglar con todos los policías de la comisaría. El fiscal Delgado hace un trabajo sobre lo que le traen en su turno. Y siempre le traen chicos pobres, laburantes, que los agarran cerca de las estaciones de trenes y antes de ir a sus casas se fuman un porro con los amigos. Ese es el típico perfil que persigue la policía, lo que permite no solo la prionalización, sino la tortura, el castigo, es muy fácil plantar pruebas, el control social. Y además es un negocio de la policía. Sigo insistiendo en que, más allá de que despenalicemos, hay que regular. Hay que despenalizar la tenencia de todas las sustancias, porque uno que fuma marihuana no es mejor que otro que fuma pasta base. Acá lo que estamos diciendo es que no hay que castigar al que se hace daño a uno mismo. Y no lo digo yo: lo dice la Corte Suprema, lo dijo en 2009 en un fallo unánime. El kirchnerismo en 2012 no logró meter el tema. La iglesia católica, las comunidades terapéuticas, el lobby de armas, Eduardo Amadeo (del que hoy tanto hablamos sobre el negacionismo), él junto con las Madres del Paco son los que frenaron la despenalización. Hay todo un lobby de la DEA que es muy claro.



OC: ¿Y ahí los curas villeros cómo juegan?

ER: Muy mal y muy en contra. Tergiversando todo el tiempo lo que está pasando. El padre Pepe ha sido uno de los elementos más eficaces contra la despenalización. Previo al debate en 2012 sacó dos columnas, una en La Nación y otra en Tiempo Argentino. Hagan el ejercicio de leer las dos: la que sacó en Tiempo Argentino es más cercana al que quiere la despenalización con un discurso totalmente inentendible: "no hay que criminalizar pero no se puede despenalizar porque es un mal mensaje a los jóvenes". Pero ¡si no despenalizamos, criminalizamos! "No, no hay que criminalizar". Entonces despenalicemos. "No, es un mal mensaje". Al final él termina siendo funcional a la persecución de estos chicos, a la prisionalización. Y es la primera persona que te dice que hay que internar en las granjas a todas las personas que consumen: lugares donde los chicos son torturados, no son atendidos, donde las obras sociales sí te cubren. Vos fijate lo que pasa en nuestro país: el alcoholismo y el tabaquismo no están dentro del plan médico obligatorio. Si vos te querés tratar contra el tabaquismo, que es una de las adicciones que todos tenemos, te tenés que pagar el tratamiento y hace un año te salía mil pesos por mes, no sé cuánto estará hoy. Hay un negocio enorme donde comunidades, áreas de seguridad, policía coinciden en mantener este status quo. Y la iglesia. Lo del Papa Francisco tal vez sea lo más grave, porque él cuando viajó a Brasil, el primer viaje que hace como Papa, dice que está en contra de lo que está haciendo Uruguay y que está en contra de la sustitución de sustancias, que ha salvado miles y miles de vidas en el mundo. Y el Papa está en contra de algo tan humano y tan necesario como la metadona. Lo de la iglesia es preocupante no solamente en esto: en el aborto, en la eutanasia, en muchos temas. Pero terminan siendo cómplices de la policía por la que también ellos dicen estar preocupados. Lo de los curas villeros es preocupante, es hipócrita, es peligroso.

OC: Y además se presta para darle una pátina de humanismo a este mismo lobby que mantiene la prohibición para mantener el negocio del narcotráfico.

ER: Es que ellos están en los barrios. Como dicen "estamos en los barrios". La política les dio un espacio que no ocupó el estado. Nosotros necesitamos atención profesional en los barrios, no curas. Yo necesito curarme, no con una biblia en la mano. Si alguien quiere elegir una cura espiritual, que la elija, pero no podemos financiar desde el estado una cura espiritual. Eso me parece no solo peligrosísimo sino ilegal, es como volver a tener escuelas con enseñanza religiosa obligatoria. Ocuparon un lugar que el estado no ha ocupado, como lo ocuparon también las granjas, porque el estado terceriza, les paga a las granjas mucha plata, porque un chico en una granja o cobran 15 mil pesos y ahí lo torturan y lo dejan meses y meses, por más buena que sea la granja. No puede ser que si vos tenés un problema de adicción tenés que irte a 500 km de tu casa, mientras que si tenés un problema de riñones o de diabetes, tenés que ir a la esquina. ¿Por qué? ¿Soy menos paciente que otros pacientes?



La conversación es mucho más abarcadora e incluye aspectos que esta transcripción no reproduce: las experiencias de políticas de drogas no prohibicionistas para no favorecer el narcotráfico, no alimentar una burocracia judicial inoperante y no violar los derechos humanos. Para escuchar todo el programa, en el que también hablamos de la interna peronista y el kirchnerismo, pueden descargarlo clickeando acá.

miércoles, 14 de junio de 2017

El mito de la unidad peronista se ha roto (en 1951)


por Oscar Cuervo

El problema es que el sentido del peronismo está en disputa: Alberto Fernández, Daer, el Chino Navarro, Pérsico, Bossio, gran parte de los gobernadores se dicen peronistas, pero basta con ver lo que hacen en la práctica: darle gobernabilidad al régimen de la AEA, la UIA, la Rural y los capitales financieros. Son peronistas de Menem, que quieren retomar la conducción del espacio del que fueron desplazados por el kirchnerismo. Deskirchnerizar es su objetivo (alguien lo llama eufemísticamente desconurbanizar, pero quiere decir que hay que sacar a Cristina del medio). 

Lo que no pueden aceptar no es una supuesta lista que arma Cristina con su lapicera, sino un programa de real oposición al macrismo. Lo único que quieren es ganar, no importa ganar qué ni ganar para qué.

Que el peronismo es un sentido en disputa no es una novedad de la hora: es algo que se sabe desde que se obligó a renunciar a Evita el 22 de agosto de 1951. En ese entonces ya con decirse peronista no bastaba: había que ser más específicos. Ser peronista fue un enunciado pendiente de determinación en 1974 y esa indeterminación condujo a una catástrofe humana de la que me eximiré de dar detalles.

Esa disputa por el sentido de ser peronista condujo al pueblo argentino a la encerrona de las internas abiertas de 1988, con Coti Nosiglia operando en favor de Menem. Un año antes el peronismo renovador de Antonio Cafiero había vencido al radicalismo en la provincia, pero Cafiero calentó la pava y Menem se tomó el mate durante 10 años. ¿Alguien se acuerda de aquellos mates, de aquellos años, 1989-1999, peronistas? Ahí el peronsimo ganó y entonces muchos creyeron que ser peronista es ganar y que la derrota es una objeción.

El que no tiene incorporada la derrota como vivencia íntima no sabe nada de política, nada. No sabe lo que saben los que enfrentaron el terrorismo de estado, los que murieron, los que lo enfrentaron y vivieron. ¿Es posible unir la experiencia de esas derrotas con la desesperación de aferrarse al partido del poder? No.

La salida fácil es decir que Menem no era peronista. El problema es que ya en ese entonces el peronismo era un sentido en disputa.

Los años kirchneristas resetearon el sentido de ser peronista. Muchos, que no eran nada en 2007, que eran publicistas, standuperos, poetas de cenáculos, borrachos de salón, académicos, en 2005, 2006, 2007 se hicieron peronistas. Néstor y Cristina eran peronistas desde siempre, pero la identidad no es transitiva. Lo que perdura de democratizador, antioligárquico, progresivo, agonista, emancipador, de aquel impulso peronista de 1945, el que detestaron los gorilas de aquel entonces, está en el kirchnerismo. Ahí reside la unidad histórica. Pero en el conglomerado que se sumó a los años kirchneristas pervivía una parte importante del partido del poder, que habían sido menemistas y en 2013 empezaron a volver a serlo. El artífice de esa deskirchnerización fue, casualmente, Alberto Fernández, el peronista de todos los peronismos. El volvió hace un mes y medio al peronismo, para realinearlo. Antes fue renovadorista o neovandorista, que es la misma mierda con las letras cambiadas. El renovadorismo neovandorismo. Son los que trabajaron para que triunfe macri con el verso de la ancha avenida del medio. Son los que dicen que el peronismo es el partido del poder y creen que una derrota es una objeción. Es la versión del peronismo que les gusta a Morales Solá y Jorge Asís.

¿Son peronistas los neovandoristas? ¿Son peronistas Pichetto, De La Sota, Roberto Fernández de la UTA, Héctor Daer, Katopodis, Juan Carlos Schmid? Una de dos: peronista es todo aquel que se dice peronista o hay que prestar atención a sus prácticas concretas. Ninguna de las dos: ser peronista es un sentido en disputa.

Yo creo que con decir que uno es peronista no basta. Nunca bastó. Cosa significa essere peronista oggi? Ser peronista no es tener la vaca atada, no es ser bilardista de la política. Ese tipo de peronistas lo que quieren es ganar siempre. Algunos lo logran: Pichetto, por caso.

¿Quiero yo ser peronista en ese sentido? Esa es la pregunta que creo que hay que hacerse. Es demasiado bobo o demasiado cretino decirse peronista sin haberse hecho esta pregunta.

En la Argentina macrista ser peronista es no definir nada y lo que hoy hace falta es definirse. ¿En qué posición de esta agonía -agonía que dura al menos desde 1951, cuando el peronismo estaba en el poder, no cuando "perdió"- quiero estar? Los que están preocupados ante todo por ganar, no son capaces ni de hacerse esta pregunta. Antes deberían preguntarse ganar qué, ganar para qué.

Es preciso tener una posición política antes de las elecciones y dejar que el pueblo vote. Y que gane el más mejor.

La cuestión ecológica

Este sábado a las 18:00 se presenta en la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino (Uriburu 1345 Piso 1°) el libro Heidegger y la cuestión ecológica, compuesto por ensayos de Gianni Vattimo, Mónica Giardina y Ricardo Pobierzym.

Participarán como panelistas Dina Picotti, Leandro Pinkler y Esteban Ierardo. La entrada es libre y gratuita.

Dice Dina Picotti

Esta obra ofrece, a través de sus tres autores, un lúcido y sustantivo planteo con respecto a las preocupaciones ecológicas de nuestra época. Sin desconocer los aportes de diversas ciencias, su reflexión filosófica se orienta a caracterizar la actitud y el accionar humano que dan lugar a tales preocupaciones en el gestarse de un tipo de racionalidad objetivante y dominadora y un orden de un mundo globalizado que la despliega provocando la devastación de la naturaleza y, consecuentemente, del mismo ser humano. Analizan distintos aspectos resaltados por diversos autores que se han ocupado del tema, deteniéndose sobre todo en la caracterización del modo de pensar metafísico y su actual acabamiento, hecha por Heidegger, junto con el pertinente intento de superación. 

martes, 13 de junio de 2017

Que Florencio se meta el sello PJ donde le quepa (en el orto)



El instrumento electoral queda en manos del randazzismo y el movimiento Evítala, tendrán los fondos publicitarios que asigne la ley por los votos que en 2015 sacó el FPV. También tendrán los medios antiperonistas a su disposición, aunque deben repartir ese favoritismo entre el macrismo, el renovadorismo y el neovandorismo. Todos pujando por votar contra Cristina. No es la primera vez que el sello de goma queda disponible como el instrumento electoral que es ni será la última. El kirchnerismo es el peronismo del siglo xxi. Que Florencio, el Evítala, Bossio, Daer, el lindo Julián hagan la campaña que quieran y puedan, de acuerdo con su proyecto político (?) en agosto y en octubre. En agosto no tienen que molestarse en discutir la conducción de Cristina porque ya los conduce… ¿Randazzo? Y que el pueblo decida si quiere movimiento popular o macrismo (segundas marcas incluidas). Y que gane el más mejor.


Los compadritos del intelecto



por Lidia Ferrari

Las ideas no se matan, diría Sarmiento. Es una idea de esas que no mueren. Porque nuestra idea es que las ideas son tan fuertes que no pueden ser matadas, aunque algunas mueran de cansancio o de indiferencia. También otra idea-fuerza que nos acompaña es que la fuerza es el derecho de las bestias. Nos dice que hay hombres medio bestias, que sólo pueden vencer armados de refulgentes cuchillos por la fuerza de amedrentamiento. Pero siempre se trata de rivalizar, de combatir, de ganar o perder, pero peleando, con las ideas o con las espadas. Las armas, las benditas armas acompañan al hombre desde sus abuelos Sapiens que manejaban mejor las flechas que las ideas, pero sólo por un tiempo. Lo bautizaron Sapiens porque prometía un futuro armamento de ideas y saberes. Un futuro que esta aquí, entre nosotros, con un saber que aniquila, filoso como el cuchillo, y que hiere sin dejar rastros de roja sangre. 

Las ideas no se matan, pero pueden matar. Las ideas horadan en el preciso punto débil de un argumento, cuando son honestas. Conocí a muchos compadritos del intelecto, conozco algunos actuales. No son como los compadritos arquetípicos de Borges, los del don del silencio y la bravura, que no dejaban de ser vulgares matones, pese la exaltación borgeana. Pero algunos son tan beligerantes y obtusos como un compadrito de sainete. Como ese matón que trabaja de guardaespaldas del caudillo, algunos custodian su doctrina (la del caudillo), por temor a quedarse sin sustento. Otros desenvainan mucho antes de que empiece la pelea. Algunos son como los cuchilleros que practicando la murra para pelear, inventaron el tango. Estos compadritos contemporáneos (los hay también antiguos) de las ideas las usan como el cuchillo y el revólver del guapo poseído por la pasión de ganar. No hay nada mejor para ellos que una página donde se celebre su brillante saber intelectual. No hay como polemizar a fuego cruzado con alguno que, como él, posee el don de la palabra y de las ideas. Se siente como Odín arrojando la lanza. Como las ideas no se matan, sueña con una especie de gloria eterna en vida que, si no se le atraviesa la parca en el camino, terminará en el podio triunfal de las ideas.

En este universo de malevos, compadres y compadritos del intelecto no hay lugar para las mujeres. No es que ellas no posean ideas, es que les está prohibida la entrada, porque a las mujeres hay que cuidarlas, protegerlas de la furibunda batalla de las ideas de los varones, con sus armas peligrosas, que sólo son aceptadas entre los poderosos de las ideas de turno.

[lustración: Alberto Breccia, La forma de la espada]