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miércoles, 5 de julio de 2017

"Odio este domingo híbrido de siempre", dijo y lo hibridaron en un remix infame

Especial Retromanía en La otra.-radio del domingo pasado, para revivir clickeando acá 

Odio este domingo híbrido de siempre
me da igual, me da igual
es un beso en la pantalla del auto cine
sin gozar, sin gozar.

Así abría Canción animal, un disco clave en la discografía de Soda Stéreo y en la obra de Gustavo Cerati. 

Soda, emblema de ochentismo cosmpolita pop, que había construido su gran éxito tratando de sintonizar con las nuevas tendencias sónicas internacionales mientras buscaba sin pudor el impacto multitarget, de pronto intentaba un giro hacia una orientación artística más "adulta" y tendía por primera vez links directos con la tradición del rock argentino de los setenta, sobre todo con Pescado Rabioso. Cerati dejaba de mirarse tanto al espejo para acomodarse el mechoncito y empezaba a postularse más seriamente como discípulo de Spinetta. Del desenfado del consumo plástico como gesto cínico de sus primeros discos, pasaba a una ética de asunción de riesgos estéticos. Al volverse progresivos, los Soda hacían su primer disco argentino y retro. "De aquel amor/ de música ligera/ nada nos libra/ nada más queda" lo decía con bastante claridad, pero en los primeros versos del track inicial el reto ya había sido lanzado, el domingo híbrido de siempre, la pantalla del autocine sin gozar...

Enrosques de la postverdad: Zeta Bossio y Charly Alberti eligen ese tema para abrir SEP7IMO DÍA, banda sonora del montaje de Cirque Du Soleil del mismo nombre, proyecto de explotación posterior a la muerte muerta de Cerati. Queda abierta la pregunta de si este aprovechamiento descaradamente retromaníaco hubiera sido aceptado por Cerati quien, después del meganegocio del reencuentro de Soda en 2007, parecía alejarse definitivamente de la explotación de la nostalgia. Afortunadamente tuvo el tiempo suficiente para legarnos su obra maestra, Fuerza Natural, el disco por el que merecemos recordarlo.


Pero el caso SEP7IMO DÍA es solo el ejemplo degradado de la retromanía. ¿Cuál es el campo de aplicación más precisa del término? ¿O tiene que usarse siempre de una manera difusa? 

La antigua lucha entre lo nuevo y lo viejo conduce siempre a paradojas. No hay valor más efímero que la novedad, expuesto por lo tanto a pasar de moda rápidamente, como "esos raros peinados nuevos" de los exponentes del new romantic que pasaban horas frente al espejo para terminar volviéndose inhabitables por lo ridículos. Y Soda hizo muchos años un culto de lo novedoso. 

El espectáculo circense SEP7IMO DÍA, lejos de ser novedoso, cae en el punto exacto de una retromanía decadente. Cuando el disco de remixados perpetrado por Bossio y Alberti -cuyas carreras artísticas post-Soda se desconocen- empieza con la voz multiprocesada de Ceratti, extractada de un concierto en vivo cantando "el comienzo fue un big bang y fue caliente...", la industria pop desata una involuntaria tormenta de capas de sentido en la que luchan lo viejo y lo nuevo con el estatuto de un acto fallido. Lejos de la dignidad del comienzo original, Zeta y Charly agregan una frase de Gustavo resurrecto mediante trucos digitales, con un sonido artificialmente brillante. Pretenden narrar así el comienzo caliente del mito, lleno de bailarines, contorsionistas, purpurina, bolas de espejos y mercadotecnia que quiere hacer pasar un deja vu como si fuera la nueva repetición del mismo comienzo. El remix muestra tanto sus trucos que da un poco de impresión. Sin embargo, a los pocos segundos la voz de Cerati repone algo del malestar del que nace la canción, venganza ultratumba contra la fría explotación de su talento postmortem por parte de los sobrevivientes de Soda: 

Odio este domingo híbrido de siempre
me da igual, me da igual
es un beso en la pantalla del auto cine
sin gozar, sin gozar.

canta Cerati mientras lo remixan en este híbrido de siempre, un beso en la pantalla del autocine pomposo de Cirque Du Soleil sin gozar.



¿Cuántas capas de sentidos coexisten sin paz en este remix, objeto que condensa como pocos las paradojas de la retromanía?

El programa del domingo pasado lo dedicamos a esta era de la retromanía, en la que el nuevo aconteciemto se reduce siempre a reciclar el acontecimiento original, un pop que vive clonándose infinitamente. Hay un libro interesante de Simon Reynolds que se llama precisamente Retromanía. La adicción del pop a su propio pasado. Reynolds se muestra perplejo ante la evidencia, sin emitir un dictamen condenatorio ni tampoco celebralo acríticamente: "vivimos en una era en la que la cultura pop ha enloquecido por lo retro y la conmemoración: bandas que vuelven a juntarse, reediciones, mash-ups, biopics y documentales de rock... La sobreabundancia de influencias e imágenes del pasado producto de las nuevas tecnologías (MP3, iPod, YouTube, MySpace, Spotify, etc.) parecen haber convertido a artistas y oyentes en arqueólogos, profanadores y archivistas".

Por estos mismos días se cumplen 50 años de la edición del simple "La balsa" por Los Gatos, medio siglo también del Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band, treinta años de The Joshua Tree -U2 viene a la Argentina en su gira celebración-, Ok Computer celebra su veintena con una edición Deluxe en la que Radiohead deja ver su lado más marketinero. Esta superposición de capas geológicas del pop/rock sucediendo todas a la vez nos produce la sensación de la infinita disponibilidad de los acontecimientos, como si todos sucedieran juntas ahora para nosotros, que pasaríamos a ser la generación más afortunada de la historia por convivir con todos juntos a la vez, sin advertir que quizá tanta celebración esté ocultando que ya nada pasa a la altura del acontecimiento inicial. 

La tensión entre nuevo y viejo se produce por una combinación de factores. La tecnología de hecho nos permite un  acceso inmediato y una manipulación infinita de todas esas voces de muertos manipuladas por vivos. Los Beatles vivos ya lo habían hecho en los 90 con el fantasma de John en los Anthology. A la vez, es evidente que la longevidad artística del rock como género nos da la sensación de que hoy todavía es la época de Sgt. Pepper y que nos es lícito simular que volvemos a escucharlo con asombro, como la primera vez. 

(Todo esto me hace pensar en La repetición, la obsesión imposible de Constantin Constantius, que sólo sucede si se es capaz de dar un salto incalculable, sin garantías, no por ninguna maniobra tecnológica).

Lo escrito hasta esta altura del post parecería una condena a la retromanía. Sin embargo, nos embarga la perplejidad. Pop es apócope de "popular" y la música popular siempre se sostuvo desde la repetitio de una tradición renovada cada vez. ¿Es lícito aplicar el término "retro" a la versión que hace en vivo Liliana Herrero de "Chayita del vidalero" al celebrar sus 30 años de discos? Parecería que no: no hay musica popular sin reapropiación de la tradición. Está claro que el milagro llega cuando se lo canta sin simular un acontecimiento novedoso, sino descubriendo que el pasado todavía está por venir. Esa manera de habitar lo popular (no hay lugar donde el pueblo surja con más nitidez que en la música popular, ese abismo en el que habitamos) parece estar en las antípodas del cálculo frío de Bossio y Alberti para su Frankenstein remixado, híbrido de siempre.



Y entre ambos extremos hay infinitas posiciones indecidibles. Para el programa del domingo pensamos incluir un ejemplo de canción hecha hoy a la que no pueda encontrársele un solo rastro retro. Y optamos por "Radio Silence" de James Blake. Música que explora las posibilidades del audio actual sin la mínima nostalgia, donde lo digital pasa a ser una materia por derecho propio, no como "el dibujo puntillista de la huella de un fantasma" sino en su propia incertidumbre. Aún así, es inevitable encontrar en la música de Blake ecos del soul en estado de tradición apropiada. También está el juego irónico de "Otis", donde la voz de Otis Reddin se hace objeto de una operación irónica y despiadadamente creativa en manos de Kanye West y Jay Z, o la experimentación más refinada que hoy puede arriesgar el soul en manos de Kendrick  Lamar en su untitled unmastered 4.

Finalmente, nada puede privarnos del asombro de escuchar por primera vez el arreglo de cuerdas de "She is leaving home" extraído de su contexto, una miniatura perfecta que ya entonces era una apropiación retro transpuesta a la vanguardia radical y hoy ya es simplemente un clásico. Gracias a la edición del 50° aniversario del Sgt. Pepper todavía encontramos motivos para el regocijo.

Así que la retromanía es más que nada un problema a ser pensado mientras disfrutamos de las canciones. El programa completo, acá.

jueves, 2 de abril de 2015

Cerati, Spinetta, Babasónicos, El Mató a un Policía Motorizado

Textos sobre la música argentina del siglo xxi

Gustavo Cerati


por Gonzalo Aloras

UNA ESCULTURA VOCAL

Con la voz, Cerati supo construir esculturas musicales. Sus canciones, sus composiciones, adquirieron en las grabaciones una consistencia inusitada gracias a ese trabajo de escultor vocal. No se trata sólo de técnica, se trata de coloración y de singularidad. La cualidad de su voz es la de ser plena, con una clarísima dicción y una extraña compresión natural continua en la dinámica de todas las frases, lo que viene a ser algo así como una escultura en la que el material no flaquea nunca, por su propia naturaleza, dándole así, eterna sensación y fuerza a la imagen esculpida. Es su voz la que atrapa, transporta y convence.

LA VOZ DEL ACTOR

Quizá la clave para entender el estilo Cerati sea apreciar su don actoral: es el acting al decir las letras, lo que da ese tono épico a cada una de sus frases, por plásticas o superficiales que pudieran ser. Ahí reside, creo yo, su mayor aporte a al pop argentino. ¿El Bowie local? De algún modo, Bowie inventa el acting vocal en el pop mundial, esa impronta que pareciera estar siempre cantándole al calor de las masas.

LA GUITARRA

Como guitarrista fue un músico que hizo valer su gusto por sobre su virtuosismo; no hay escorias, no hay sobras, no hay redundancias. Todo en función rítmica y bajo un vidente concepto de economía musical. No son los solos ni sus fraseos, sino su rítmica, la que produce lo real y su mano derecha la que nos ofrece dar vueltas por el universo. Tanto en el trabajo de composición de guitarras con Soda Stereo para logar un sonido power trío como en la etapa solista, para lograr ambientes y paisajes. Con el uso de efectos, pedales y todas las tecnologías aplicadas a la transmutación del sonido de guitarra eléctrica, interesado sobre todo en la sonoridad de las guitarras como al nivel de la sonoridad de sus textos. (Leer completo acá)

***

Luis Alberto Spinetta


por Santiago Segura

Spinetta suele ser tildado de aburrido, de reiterativo, de difícil. Spinetta 00 produndiza esa brecha para con el oyente huidizo a ciertas complejidades armónicas, ese macromundo que excede todo género, estalla en los oídos y lleva tiempo de asimilación. Sus temas próximos a lo que se concibe como rock ("Yo miro tu amor", "Agua de la miseria") eran celebrados en los shows como una excepción dentro de lo que imperaba, así como pasaba con las gemas de antaño. Pero bien: ¿cuánto hay de cierto en que el Spinetta de los últimos años practicó unaquietud sonora cercana al estancamiento? ¿No hubo nada nuevo, siquiera rasgos novedosos, en su música? ¿Todo lo que hizo entre el díptico Los ojos-Silver sorgo y Un mañana es igual? La respuesta es no y con un poco de atención, se nota. Hubo un movimiento sutil que, es inevitable, tiene sus vaivenes con el pasado.

Ese movimiento es el que arrima a Spinetta a las aguas de la música negra (algo que se ha señalado bastante poco). ¿Un músico tan blanco en su sonido? Sí. A su manera, desde "No me alcanza", "Adentro tuyo", "Canción de noche", "No quiere decir" -y hay más, mucho más-, Spinetta roza el funk y el soul, como si hubiera (a)probado los discos que escuchaban sus hijos en los '90. O los que hacía el propio Dante con Illya Kuryaki and the Valderramas. "Me atrae el soul porque hay mucha musicalidad en las canciones y se encierran como misterios que son dignos de prestarles atención. (...) Esa mirada hacia el funk, la música de Stevie Wonder y de tantos otros genios me permite expandir el límite creativo un poco más arriba". El Flaco llegó al nivel de invitar a Dante y Valentino, con su grupo Geo Ramma, para reversionar en clave rap-metal un clásico de Almendra ("Ana no duerme", en el soterrado Obras en vivo). Y arremetió nada menos que con Necesito un amor de Manal, en la cumbre de Las Bandas Eternas. Las apuestas le salieron bien aunque los escépticos miren de reojo. El límite se expandió, se abrió un poco más.(Leer completo acá)

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Babasónicos


por José Miccio

El siglo XXI no comienza para Babasonicos con Jessico sino con Groncho Vedette, dos discos de su paradiscografia editados en 2000. Groncho es el compañero subterráneo de Miami.Vedette, el de Babasonica. No les falta mérito ni interés histórico. Incluso llama la atención que algunas de sus canciones no hayan encontrado la manera de salir de su zona de culto. “La hierba crece” y “Dopamina”, por ejemplo. O “Promotora”, cuyo antimenemismo explícito bien podría haber vuelto a Babasónicos una banda más simpática para quienes reniegan de sus mascaradas y no se conforman con “El shopping” y la tapa de Miami. Pero ni el calendario ni la virtud ni la mala conciencia pueden contra el disco que puso a Babasonicos en boca de todos y terminó por modificar de una vez y para siempre su carrera (hace quince años habrían abjurado de la palabra; ahora no se animarían a rechazarla sin pudor). Fondo amarillo, cactus brillante, curvas como culo o montañas, nombre de tipo que pone al femenino como género modelo, “El loco”, “Los calientes”, “Deléctrico”, “Rubí”. Mejor aceptarlo: hay que empezar por Jessico.

Una y otra cosa están obviamente vinculadas, pero el acontecimiento Jessico tiene menos que ver con el éxito comercial que con la música, que a partir de entonces se hará menos mutante (o más reiterativa, si se quiere). Comparar Pasto-Trance Zomba-Dopádromo-Babasonica-Miamicon Infame-Anoche-Mucho-A propósito-Romantisísmico es pasar del salto al desarrollo, del cambio a la consolidación. (Hasta podría decirse: de la apuesta al cálculo, pero sería necesario suspender el descrédito moral de la palabra para considerar el problema estéticamente).Jessico está justo en el medio. Por un lado, participa todavía del feliz impulso metamórfico al que Babasonicos se entregaba en los 90 (lo que no impide que “Yoli” tenga detrás a “¡Viva Satana!”, y que “La fox” y “Tóxica” lancen sus adjetivos igual que “Charada” y “Sharon Tate”). Por otro, funciona como modelo para buena parte de lo que vendrá. Las letras anti-identitarias que cantaba Dárgelos tenían en los primeros discos reafirmaciones musicales permanentes. A partir de Jessico quedarán huérfanas y se harán más enfáticas y sentenciosas, porque en adelante Babasonicos preferirá sacarle lustre o ventaja a un modo de grabar y componer indudablemente propio y fatalmente previsible. En los 90 Babasonicos jugaba a sumar capítulos a una novela imposible. El siglo XXI es la historia de su estilo. (Leer completo acá).

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El Mató a un Policía Motorizado



por Facundo Lozano

Escuché muchas ideas de defensores y detractores de los chicos que con una guitarra comunista festejaron la navidad de reserva, ganaron un millón de euros en juegos de Play y pelotas de fútbol, le enseñaron a los hombres "machos" lo que son las mujeres bellas y fuertes, las chicas de oro, los que te ayudaron a revivir de ese día de los muertos, los que te ofrecieron ser parte de una dinastía no sectaria y tierna, y no sé qué pienso de ellas. Que son una banda kirchnerista; que Santiago es evangelista; que promueven la proliferación de pibes y pibas que creen que pidiéndoles un poco de plata a su padre va a estar todo más o menos bien; que son una banda novedosa, que va a llenar estadios; que es la nueva futbolización del rock; que nivelan para abajo; que son una banda que se repite a sí misma, que se copia. Sinceramente, creo que todas esas lecturas se quedan un poco cortas y tampoco creo que yo pueda ayudar a develar (no es desvelar) el misterio de por qué las canciones de Santiago marcaron estos diez años y marcarán la música argentina de aquí en adelante, cómo es que su revolución de los gordos sexys y románticos coincidió con la de Seth Rogen y ahora muchas chicas nos miran creyendo que podemos darles amor y entenderlas. 

Lo que sí se es que El Mató a un Policía Motorizado no es una banda que con sus canciones quiera cambiar el mundo, es una banda que con sus canciones quiere mejorar y ayudar a que la pasemos mejor en el fin del mundo. "Imagino y pienso seguido cómo se cruzan las diferentes profecías sobre el fin del mundo. Por un lado, el fin del petróleo; por otro, el fin de agua, el cambio climático. También están las profecías mayas y una baja del magnetismo de la tierra. La gente se vuelve loca, dementes peleando por nada verdaderamente importante. Entonces ahí, los que estén en armonía con el universo y entiendan la verdad, evolucionarán hacia una nueva era de luz. Supongo que habrá grupos, profetas, peleas, locura y mucha violencia romántica. Va a ser divertido", eso me dijo Santiago Barrionuevo en 2009, su visión fatalista y romántica cuando The Walking Dead recién empezaba. El Mató, un poco, esos protagonistas de una peli de George Romero que se sabe se van a salvar y yo, por lo menos yo, un zombie enamorado, un poco más inteligente y con corazón enamorado de su cerebro. Me siento parte de la comunión de las pandillas y de la de las parrillas también.  (Leer completo acá)

NOTA DEL EDITOR: Con estos cuatro textos sobre Gustavo Cerati, Luis Alberto Spinetta, Babasónicos y El Mató a un Policía Motorizado, escritos respectivamente por Gonzalo Aloras, Santiago Segura, José Miccio y Facundo Lozano, termina la serie de ensayos breves que analizan la obra de los músicos más votados en nuestra encuesta sobre la música argentina del siglo xxi, según un distinguido grupo de encuestados cuya lista completa pueden encontrar acá. Los que publicamos hoy se refieren a los cuatro artistas o bandas que recibieron más votos. Pero eso no es todo, amigos. En los próximos días estaremos publicando un mega-post con las listas completas de los 301 consultados. Y en semanas sucesivas vamos a publicar las listas individuales de algunos votantes que nos parezcan destacables por razones diversas.

Esto fue una coproducción de La Música es del Aire, Patologías Culturales Un Largo y La otra para el programa Antojo, que se emitió durante las trasnoches de febrero en FM La Tribu. La parte más ardua y compleja de esta producción fue llevada a cabo por Santiago Segura, que contaba con la experiencia previa de otra gran encuesta sobre el rock argentino de todas las épocas, que hizo en 2013. Estamos contentos de haber hecho la tarea, porque creemos que no hay hasta hoy un relevamiento sobre la música argentina del nuevo siglo más completo que este. Los resultados, en términos de artistas más votados, así como los puntos de vista expresados en los ensayos, son por supuesto discutibles. No podría ser de otro modo. El dispositivo de las encuestas tiene límites epistemológicos muy evidentes. Y una encuesta como esta habla tanto de la música que se está haciendo en esta parte del mundo como de los supuestos sobre los que se encara la consulta. Quizás la falla más evidente sea que nos propusimos abarcar toda la música argentina sin distinción de géneros, pero el resultado fue acaparado por la música de rock, que es algo así como el mainstream de esta época. Detrás de estos resultados hay, más que nada, muchas discusiones para dar, pero también es una buena oportunidad para descubrir discos, canciones, músicos, estéticas que se nos habían pasado por alto o para medir la distancia que nos separa de los consensos. Incluso, quizás lo más interesante sea cuestionar la idea misma de consenso. Los textos quedan completos en los blogs La Música es del Aire y Un Largo. Y los Bonus ya llegan.

viernes, 27 de febrero de 2015

Todo salió como lo planeamos


por Maxi Diomedi

Anoche terminamos Antojo 2015, un ciclo muy lindo que en su 3ra edición nos llenó de orgullo una vez más. ¿Por qué? Porque se trató de hacer el programa con una libertad que no todos se permiten en un medio de comunicación (a veces ni siquiera en los alternativos). Hacemos lo que se nos antoja. Pero no digo "lo que se nos antoja" cancheramente, sino enfatizando en que lo que se nos antoja está guiado por un interés genuino en lo que vamos a poner al aire. No crean que es tan habitual eso, sé lo que les digo. El deseo de dedicar un programa diferente cada noche a cosas que creemos que merecen ser redescubiertas (por nosotros, primero que nadie) nos hace disfrutar cada programa como si fuera el último. Anoche lo fue. Hoy la historia no comenzará otra vez y está bien así. Será hasta el año que viene. ¡Gracias a los que pasaron por este ciclo! Y a Oscar Alberto Cuervo, Carmen Cuervo, Sofi Grenada, Anto Diomedi, Santiago Segura, , Juan Mayo, Carlos Aldazábal, Martín Farina y una larga lista de etcs.

Clickeando acá se puede escuchar el último Antojo, dedicado a los músicos más votados en nuestra gran encuesta.

PD: Igual nos seguimos encontrando los sábados (Patologías Culturales, 17:00 hs.) y los domingos (La otra.-radio, medianoche), como siempre. Por FM La Tribu.

PD2: Todavía nos faltan subir al blog cuatro Antojos, dos dedicados a la filosofía de Ludwig Wittgenstein, uno al cineasta y crítico Nicolás Prividera y otro a la música de Dino Saluzzi, con la participación de Jose Saluzzi y Cristian Bonomo.


Gustavo Cerati fue el artista más votado en nuestra encuesta sobre la música argentina del siglo xxi

Todo salió como lo planeamos
se soltó el vagón
y volamos al espacio exterior
próxima estación
mucho más allá del sol
convoy espacial
¿qué tan lejos nos llevará?

jueves, 26 de febrero de 2015

Ultimo Antojo del verano



Hoy se completa nuestro ciclo nocturno/estival 2015, una temporada en la que hicimos todo cuanto se nos antojó. Y esta noche cerramos con el ranking de los artistas más votados en la mega encuesta que hicimos, en conjunto con Santiago Segura (del blog La música es del aire) y Maxi Diomedi (compañero de La otra y Patologías Culturales), sobre la música argentina del siglo xxi. Trescientos un encuestados eligieron sus discos favoritos. Ya dimos a conocer los discos ubicados en los 25 primeros puestos. Los programas se pueden escuchar acá:

Puestos #1 a #11, clickear acá.

Puestos #12 a #18, clickear acá.

Puestos #19 a #25, clickear acá.









Pero,  ¿cuáles habrán sido los artistas más votados? Esta noche lo revelamos. 0:00 hs. FM La Tribu. Un antojo diferente cada noche.

martes, 25 de noviembre de 2014

No siempre es hoy (no sigan homenajeando a Cerati)



La intención era loable: un tributo a Gustavo Cerati. Se convocó a algunos de los mejores músicos de rock de acá, varios tops y algunos jóvenes-no-tan-conocidos-pero-promisorios. La producción artística quedó a cargo de Tweety González, un puntal en las formaciones musicales de Cerati, buen conocedor de su obra.

Charly García, Fito Páez, Ricardo Mollo, Benito Cerati, Leo García, Richard Coleman, Lisandro Aristimuño, Fernando Nalé, Leandro Fresco, Gonzalo Córdoba, Julio Moura, Guillermo Beresñak y las bandas Catupecu Machu, Massacre, Eruca Sativa, Cuentos Borgeanos y Rayos Láser. Un poco de acá y de allá, casi todos buenos músicos. La obra de Cerati está llena de hermosas canciones:cada músico elegiría una.

El show se grabó durante una larga jornada en los estudios de la TV Pública, cuidando el sonido, registrando en HD, para trasmitirlo el sábado pasado, día de la música. Inmediatamente después de finalizar la emisión, se subió al canal de la TV pública de youtube y desde entonces está disponible online.

Pero la belleza artística no es el resultado de un cálculo donde sumás partes buenas y el resultado va a ser bueno.

Para empezar: estamos en la era de los tributos. Todo un síntoma. Y más llamativo cuando se trata de rock: lo que fue un ámbito de exploración estética se termina convirtiendo en la revisitación de "un repertorio". Venimos de una larga temporada de tediosos homenajes a Spinetta que arruinaron sus más bellas canciones.

El tributo se vuelve paradójico cuando, en el caso de Cerati, el homenajeado mantuvo siempre una voluntad de riesgo y una manifiesta desconfianza hacia las actitudes nostálgicas (un solo paso dado en sentido contrario: la mega-gira "Me verás volver", la reunión de Soda Stéreo de rentabilidad sideral).

Pero el problema de fondo es que el requisito mínimo para una versión homenaje es que haya un concepto puesto en juego: ¿para qué haces reversiones? ¿qué tenés para agregar a la música de Cerati? ¿Cómo se puede intersectar la obra dl que homenajea con la del homenajeado? ¿O se trata solo de sacar los acordes, ensayar un par de veces una versión básica, garabatear unos arreglos no muy complicados y entonar la melodía?

Cerati añade problemas: ha sido un cantante excepcional y todos tenemos en la oreja su voz diciendo esas palabras. No podés simplemente entonar, tratando de desafinar poco, o incluso de ser correcto, y nada más: ¿como hace el que reversiona para dialogar con la voz de Ceratti que nos suena adentro? Tenés que apropiarte, tenés que ponerte a la altura de merecer meterte en una de esas canciones: no es un fogón, o si querés hacer un fogón, hacelo pero no me lo vendas.

En el tributo "Siempre es hoy" apenas hubo un par de músicos que estuvieron a la altura de la circunstancia. Fito Páez, sobre todo: él puso un concepto: deconstruyó la estructura rítmica de la canción; incluso pudo explicarlo con sencillez. Se movió con soltura y gozo dentro de la música de Cerati y la cantó con elegancia. La hizo propia. Otro que se metió en el tema y le puso su sangre y su espíritu fue Abril Sosa de Cuentos Borgeanos. Incluso si desconociéramos que "Deja Vu" era un tema de Cerati, el tipo hizo un acto artístico redondo en tres minutos

Julio Moura intentó hacer algo diferente con "Un misil en mi placard", una relectura deforme, pero la intención no bastó: estuvo simplemente mal.

Otros pasaron sin pena ni gloria. Aristimuño estuvo correcto con "Ella usó mi cabeza como un revólver", pero de todas maneras es menos interesante que cuando hace un tema suyo; y el tema de Soda era más interesante cuando lo hacía Soda.

Entonces, ¿por qué resignarse a que todo -salvo las honrosas excepciones- todo sea un poco más o menos devaluado?

Lo inexplicable: la participación de Charly. Para cerrar el show, llega en limusina y se junta con Benito, el hijo de Cerati, para hacer un tema... ¡de Charly! "Vampiro" es un tema que Charly compuso cuando era casi un niño y después lo rehizo a principios de los 90 para el proyecto Tango 3, en el que se iban a juntar él, Aznar y Cerati. El disco no se hizo y después la canción, inmensa, genial, salió en Tango 4, con la participación de Cerati en guitarras. No solo la versión que hizo ahora con Benito salió confusa, errática, como si solo se tratara de una prueba de sonido un precalentamiento, sino que ni siquiera se entiende cuál es el homenaje. Para colmo, en la postproducción editaron el tema de un modo inexplicablemente desprolijo: Charly se sienta frente a sus tradicionales teclados pintarrajeados y de pronto, en un corte ostensible, los teclados ya no están en el lugar que estaban. Evidentemente nadie se preocupó por atender un elemental detalle de continuidad. No es un buen homenaje a un artista que siempre cuidó su sonido con máxima delicadeza. Viniendo del músico más grande que tenemos, el acto se vuelve más lamentable.







lunes, 6 de octubre de 2014

Charly, Cerati, Fito, Aloras: todos en cana




Del archivo increíble de Gonzalo Aloras.

2002, Quito, Ecuador: Charly protagoniza una de sus noches díscolas y esto no agrada a parte del público y las fuerzas vivas de Ecuador. Esta jornada también han tocado Cerati y Fito. Quedan todos detenidos en el camarín de Charly. Cuenta Gonzalo:

"Después de los disturbios que se originaron tras la actuación de Charly en Quito durante un concierto compartido con Cerati y Páez el 28 de diciembre del 2002, quedamos detenidos por la gendarmería ecuatoriana, encerrados en un cuarto del mismo recinto. Las guitarras desenchufadas se encargaron de ponerle onda al asunto".

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cerati y Nietzsche


por Esteban Dipaola

Canción animal es quizás un título de disco más deleuziano que nietzscheano, pero allí también Cerati atraviesa con sus letras la experiencia del pensamiento del filósofo alemán. Sueles dejarme solo, quinto tema de ese disco de Soda Stereo, es un tema nietzscheano desde su propia fuerza rítmica, podría decirse, incluso, que es un tema armónicamente nietzscheano, un “cambio de piel”. En esa canción, y con esa letra, Gustavo Cerati canta, casi grita –en el mejor sentido–: “Nena nunca voy a ser un superhombre… y sueles dejarme solo”; lo primero que nos atraviesa, nos llama y convoca es la idea del “superhombre”, ahí la referencia es literal, exacta, específica, casi que se la podría hasta soslayar admitiendo que todos conocemos que el superhombre es un concepto nietzscheano, que precisamente refiere a la fuerza material y práctica de interpretación, etc. Pero aquí Cerati atraviesa la literalidad del texto nietzscheano y lo transforma en una experiencia amante: Nena nunca voy a ser un superhombre y sueles dejarme solo, dice. Es a la mujer, a lo amado que Cerati expone la fuerza de la idea nietzscheana, y acaso ¿no podría pensarse que es Nietzsche quién más de una vez refirió esa idea –esta misma idea de la imposibilidad de ser un superhombre y la soledad– a esa mujer amada que es/era la verdad y que los filósofos a lo largo de toda la historia jamás han entendido, según el propio pensador expresa?..

La misma canción de Soda stereo dice: “afuera el frío embiste, adentro el vértigo”; mientras en Así habló Zarathustra, Nietzsche hacía decir al profeta: “allí afuera el frío existe, aquí adentro es el vértigo”. La palabra de Nietzsche se convierte otra vez en metamorfosis de la poesía de Cerati, por eso, nuevamente debe decirse que no se trata de una simple cuestión de cita, sino, en términos nietzscheanos, de una “voluntad”, una “fuerza natural” que transforma la poesía por-venir, como un impulso, una “fuga del sentido”, un “eterno retorno”, porque, a fin de cuentas, “todo lo profundo ama el disfraz”.

(Fragmento de una nota aparecida en el blog Un Largo).

martes, 9 de septiembre de 2014

Cerati x Aloras


por Gonzalo Aloras *

No hay otros ejemplos entre los músicos populares argentinos de su generación que dediquen tanta pasión a la producción y le den tanta importancia a la experimentación, a la tímbrica, a las sonoridades, a la instrumentación de cada uno de los versos, a la decisión en los materiales, al proceso mismo de grabación y mezcla; en otras palabras: al amor por el audio. Pues acaso si los hay entre aquellos cantantes que saben rodearse de profesionales y logran un refinado producto, no son artesanos en la concepción general del proyecto. Gustavo Cerati es un escultor: esculpe el audio de sus canciones en el aire (junto a su invalorable equipo de labor: técnicos y músicos). Este arduo trabajo sonoro que denota horas modelando arreglos, sonidos y efectos, sumado a los aciertos compositivos y líricos de al menos las cinco canciones que aquí se transcriben, hacen de este disco un techo, un umbral de la época pop argentina y un faro para aquellos que, fuera de todo prejuicio perceptivo, esperan siempre dar con algún registro intenso, alegre y renovador para sus oídos, sea cual fuere su autor, su procedencia.

* Fragmento de una nota publicada en el blog Un Largo. Para leerla completa, clickear acá.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Cerati y Mariano

La otra.-radio para escuchar clickeando acá


La otra.-radio de anoche estuvo en gran parte dedicada a la música de Cerati, naturalmente.

A pesar de esa naturalidad que invoco, en los días previos dudé de hacer otro programa sobre Cerati. Y esto porque me parecía que los medios de comunicación y las redes sociales están saturados estos días de homenajes a él. Pensé entonces pasar un par de temas y dedicarle una breve alusión. Cuando el domingo a la mañana me puse a elegir los temas que pasaría en la radio a medianoche, empezó a imponerse una autoridad que pudo más que mi primera voluntad. Arranqué escuchando su último disco (que habíamos elegido "disco del año" en 2009: "creo que este año nadie hizo en Argentina un disco mejor que Fuerza natural. Cerati brilla aquí como cantante, guitarrista y compositor") y desde ahí fui retrocediendo en su discografía. Las posibles canciones a pasar se fueron apilando: todas lindas, muchas de ellas poco difundidas. Al final, decidí dedicarle todo el programa.

Nunca fui fan de Cerati. Cuando apareció Soda Stereo fui a verlos un domingo a La esquina del sol en Gurruchaga y Guatemala. En ese entonces convocaban a 200 personas. Obviamente la esquina desbordaba de gente y ya eran un "fenómeno" del underground. Con vocación de mainstream, se veía. Su música no me apasionó, pero me impresionó la pasmosa precisión de su sonido. Sonaban justos, limpios y potentes. Aún así, me parecían fríos. Cuando hicieron "Azulado" pensé que había una notoria filiación spinetteana en la manera de cantar y de tocar la guitarra de Cerati.

Por aquellos años mi primo Mariano se hizo fan de Soda. Yo estaba con Charly y Spinetta, a lo que Mariano replicaba: "viejos patéticos".

Con Canción animal entré en Soda, quizá porque ellos decidieron blanquear su filiación al rock argentino. Aunque ya antes me había prendado de "Corazón delator", que en ese momento me parecía una isla en un repertorio que yo desechaba por frívolo. Al poco tiempo sale Colores Santos, el disco de Cerati con Melero, y ahí me metí de cabeza. Me pasé 1992 escuchando en loop "Tu medicina" y "Vueltas por el universo".

Cerati en su comienzo quedaba muy lejos de la tradición de la que yo me sentía oriundo: la de "No pibe". Pero esa pared que me había separado de él la fue demoliendo a medida que él me asestaba canción tras canción. Soy de los que creen que su obra fue en permanente progreso. Y que eso lo hace único en el rock argentino. Para mí la mejor época de Spinetta va del 69 al 76; la de Charly del 82 al 96; la mejor época de Fito va del 83 al 92, Calamaro son los 90; los Redondos me aburrieron en el 92. Creo que Cerati es el único de esa línea que fue mejorando siempre.

Estuve una vez muy cerca de él, a un par de metros. Fue en 2001, en la última jornada del Hot Buenos Aires Festival, en el Campo Argentino de Polo. Esa tarde había tocado Oasis y el griterío de las chicas era ciertamente molesto. Después se largó un chaparrón y vino el frío, las fans gritonas no se quedaron a ver a Neil Young. Digamos que quedó un tercio o menos de público. Me pude acercar al escenario para ver a la leyenda viviente, uno de mis grandes héroes. Cerquita mío estaba Cerati, solo. Se ve que su status de estrella no era tan contundente como para impedirle estar mezclado entre el público sin que nadie lo molestara. Gustavo estaba muy atento a cada movimiento de Neil, a su manera de pisar el escenario, de sostener la viola y de tocarla. Yo miraba un poco a ambos, un rato a Neil y cada tanto volvía a Certati.

Mi primo Mariano en aquellas tardes de los 80 rascó la pared de mi jardín con una piedra y puso "Cerati". Estoy viendo esa escritura ahora a través de mi ventana. Los dos fueron, pero en mí son presencia.

Para escuchar el programa de ayer dedicado a Cerati, clickeen acá.

viernes, 5 de septiembre de 2014

El lazo



por Juana Molina

Gané el Gardel de mi terna esta noche y por esas cosas que no se entienden, al subir a recibir el premio, me abataté y no pude hablar. Además de agradecer (que tampoco hice), me hubiera gustado decir lo que había sentido pocas horas antes, pero me taré.

Hoy, cuando me enteré de la muerte de Gustavo Cerati, lo primero que pensé fue en dos amigos muy queridos, a uno de ellos, hace siglos que no veo. Fue una conexión íntima y directa.

Y después pensé que a muchos pudo haberles pasado lo mismo, que sin ser él, Gustavo, el protagonista de esos recuerdos o pensamientos, haya sido el lazo. Pensé que a través de él y por él se había armado una red emocional que nos unió a todos, y todos estuvimos por un momento sostenidos en ella.

Me conmovió que una persona formara parte de mi tan profundamente y no saberlo.

Me hubiera gustado decirlo hoy, pero me taré.




Hoy te busqué en la rima que duerme
con todas las palabras.
Si algo callé, es porque entendí todo
menos la distancia.

Desordené
átomos tuyos para hacerte
aparecer.

Un día más
un día más.

Arriba el sol, abajo el reflejo
de cómo estalla mi alma
ya estas aquí
y el paso que dimos
es causa y es efecto.

Cruza al amor
yo cruzaré los dedos
y gracias por venir
gracias, porvenir.

Adorable puente
se ha creado entre los dos.

Cruza al amor
yo cruzaré los dedos
y gracias por venir
gracias, porvenir.

Adorable puente
y cruza el amor
por el puente.

Usa el amor
usa el amor
como un puente.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Lengua

y habla
Un programa de letras, palabras y oraciones. La otra.-radio para escuchar acá



Corazón olvidadizo
como una sombra que anda
por mi cerebro toda la noche
estuve sin dormir
escuchando el sonido del dolor
la puerta se ha cerrado por siempre
si es que alguna vez hubo una puerta.
(Bob D.)

Mantarraya, enséñame más
tu habilidad de nadar
Ella es mi espejo
y refleja lo que soy
Suele ser duro aprender
(don, don, don,
don, don, don)
a respirar.
(Gustavo Cerati)

Que lo que te aleje sea lo suficientemente eruptivo
como para no añorar las calles que te caminaron.
Una flecha y un camión a Usuhaia
-a lo más blanco que haya en la palma de tu mano-
para desescribirte el destino.
Que sangren las paredes de tanto chocar la cabeza,
llores lágrimas de tinta por sobreestimarte,
juntes todos los colores existentes en la naturaleza
para lograr el propio.
En todos lados tu olor será el olor de la calle Casanova,
pero también no lo será.
Es eso.
(Maxi Diomedi, A Chelo)

No aplastes ni arrebates
descubre y conserva
con paso de pantera ve adonde duermen las verdades minadas
a detonar con sigilo las semillas ocultas
para que en tu estela
invisible
ignorada
brote una riqueza exuberante
y quede atrás mientras te escabulles fingiendo que eres ciego.
(Ray Bradbury)



El español es la lengua del amor
suave como la música, ligero como un suspiro
lo aprendí de una chica
que vivía en la ruta a Sonora.

Yo no parezco su amante
a pesar de que le digo palabras de amor
sobre todo cuando estoy solo
mi amor, mi corazón.
(B. Dylan)

El del domingo pasado fue un programa de letras, de palabras y oraciones, es decir: de libros y canciones. Estuvimos comentando, leyendo, algunos libros que llegaron a nuestras manos últimamente: Los tesoros de Bob Dylan, de Brian Southall; Fortaleza, de Maxi Diomedi; Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury; Las locuras del Rey Jorge, de Eduardo Blaustein. También fue un programa de canciones. En el programa participaron Cristian Bonomo y Carmen Cuervo.

Nos quedaron otros libros sobre el escritorio, que estaremos comentando a la brevedad.

A la sazón, este programa fue el que empieza el mes de nuestro octavo aniversario en la radio.

Esto no va a quedar así.

(Para escuchar el audio del programa, clickear acá).

martes, 6 de mayo de 2014

Todo lo profundo ama la máscara

Kierkegaard y Nietzsche: extemporáneos y contemporáneos
(acerca de mi participación en el Congreso Nietzsche) *



Søren Kierkegaard Y Friedrich Nietzsche; dos pensadores que emergen del núcleo incandescente del siglo 19 que, además, fijan una agenda de problemas filosóficos ineludibles para el siglo 20. Intempestivos, extemporáneos, en el sentido nietzscheano del término: inactuales, inconvenientes, molestos, fuera de lugar y de tiempo, precisamente porque se vieron movidos a pensar lo que la época no podía admitir de sí misma, lo que crecía a la sombra del siglo; por ello mismo: contemporáneos.

Sus diferencias son más que patentes: el danés pasa por cultivar un cristianismo radical, el alemán por ser el gran impugnador del cristianismo. La cuestión del cristianismo, incluso la relación personal con Cristo, pesa en ambos de un modo decisivo y sumamente problemático, tanto más cuanto ambos advierten la tensión que se establece entre la persona del Cristo y la civilización que se funda en su nombre. Los dos captan esa tensión y se posicionan de manera diferente ante ella, pero ambas posiciones se fundan en el común reconocimiento de un problema, y para ser más precisos, de un problema histórico. Ambos sienten que tienen algo que hacer frente a eso y están convencidos de que en esa misión se juega no solo su vida personal, sino la clave de su época histórica. Esta tensión con la época quizás no podría haberse manifestado con tal dramatismo en ningún otro siglo más que en el 19. Un siglo desgarrado por la conciencia de su propio presente, por la tensión con la tradición y por el apremio del futuro. El siglo del positivismo, el más pagado de sí, el de la fe en el progreso indefinido, es acaso también el que sintió los presagios de las más grandes conmociones, el malestar en la cultura y hasta el mismo holocausto a la vuelta de la esquina. 

Kierkegaard y Nietzsche son muy diferentes, sí, pero sus auténticas diferencias solo pueden ser apreciadas una vez que se hayan advertido los lazos más secretos que los unen. En un siglo en el que la metafísica incorpora la historicidad, en la época en que la filosofía se vuelca a la historia y a la vez la historia se cuela en la filosofía, como motivo de inquietud, Kierkegaard y Nietzsche asumen el rol de pensar su propia singularidad en la historia, en tensión con la época. Nietzsche es el inactual, el intempestivo que viene a decir una palabra para la que aún no hay oídos preparados. Kierkegaard,antes, es el que captura la eternidad en un instante, para devenir contemporáneo, de un modo distinto al de la mera simultaneidad cronológica. Ser intempestivo y ser contemporáneo: los modos en que ellos pensaron la inserción del ser humano en la historia.

De esto voy a hablar en mi exposición del viernes en el Congreso "Nietzsche y la ciencia". La ciencia será entendida aquí, en la mirada que yo propongo, como clave de una época -esta, todavía- y no como un rasgo "natural" de ser humano. Ambos, Kierkegaard primero y Nietzsche después, son extremadamente renuentes a dejarse arrastrar por la confianza científica, lo único que la época considera aceptable: la ilusión de claridad, de objetividad, de conformidad y de aseguramiento. Tan distintos como parecen (y como de hecho lo son, desde un cierto punto de vista), ambos necesitan recurrir a algún juego de máscaras, precisamente en la época en la que todo misterio pretende ser desvelado.

Pero, ¿quién de los dos dijo esto que cito a continuación?

Todo lo que es profundo ama la máscara; las cosas más profundas de todas sienten incluso odio por la imagen y el símbolo. ¿No sería la antítesis tal vez el disfraz adecuado con que caminaría el pudor de un dios? Es ésta una pregunta digna de ser hecha: sería extraño que ningún místico se hubiera atrevido aún a hacer algo así consigo mismo. Hay acontecimiento de especie tan delicada que se obra bien al recubrirlos y volverlos irreconocibles con una grosería; hay acciones realizadas por amor y por una magnanimidad tan desbordante que después de ellas nada resulta más aconsejable que tomar un bastón y apalear de firme al testigo de vista: a fin de ofuscar su memoria. Más de uno es experto en ofuscar y maltratar a su propia memoria, para vengarse al menos de ese único cómplice: - el pudor es rico en invenciones. No son las cosas peores aquella de que más nos avergonzamos; no es sólo perfidia lo que se oculta detrás de una máscara, - hay mucha bondad en la astucia. Yo podría imaginarme que un hombre que tuviera que ocultar algo precioso y frágil rodase por la vida grueso y redondo como un verde y viejo tonel de vino, de pesados aros: la sutileza de su pudor así lo quiere. A un hombre que posea profundidad en el pudor, también sus destinos, así como sus decisiones delicadas, le salen al encuentro en caminos a los cuales pocos llegan alguna vez y cuya existencia no les es lícito conocer ni a sus más próximos e íntimos: a los ojos de éstos queda oculto el peligro que corre su vida, así como también su reconquistada seguridad vital. Semejante escondido, que por instinto emplea el hablar para callar y silenciar, y que es inagotable en escapar a la comunicación, quiere y procura que sea una máscara de él la que circule en lugar suyo por los corazones y cabezas de sus amigos; y suponiendo que no lo quiera, algún día se le abrirán los ojos y verá que, a pesar de todo, hay allí una máscara de él, - y que es bueno que así sea. Todo espíritu profundo necesita una máscara: más aún, en torno a todo espíritu profundo va creciendo continuamente una máscara, gracias a la interpretación constantemente falsa, es decir, superficial, de toda palabra, de todo paso, de toda señal de vida que él da.

¿Y si este decir de uno pudiera aplicarse casi perfectamente a la posición del otro? ¿Si fueran las dos caras de lo mismo?

* Este viernes 9 de mayo a las 14:00 en la Biblioteca Nacional, Agüero 2502.

lunes, 17 de febrero de 2014

Aquí están, estos son: los mejores del rock

Los ganadores de la gran encuesta del rock argentino. Un ANTOJO para escuchar clickeando acá



Anoche en Antojo le dimos -bajo la dirección de Santiago Segura- la puntada final -aunque no tan final- a un trabajo descomunal: en julio pasado Santiago, editor del blog La Música es del Aire, se propuso la insensata tarea de hacer una gran encuesta que diera cuenta de la totalidad de la producción artística del rock argentino desde su nacimiento hasta hoy. Una tarea ambiciosa para llevar a cabo por un medio de comunicación pequeño e independiente, pero necesaria. A Santiago, nos contó anoche, la idea se le ocurrió después de leer un post de La otra, "Un extraño ranking de la Rolling Stone", en el que yo expresaba mi disidencia por la manera bizarra y descuidada con que la revista Rolling Stone había manoseado el canon musical rockero argentino mediante un refrito hecho sin rigor y con excesivo oportunismo. Santiago recogió esa disidencia y la llevó como bandera hasta la victoria. Donde aquí habíamos puesto disconformidad, él puso trabajo y llevó a cabo una verdadera superproducción. Grande por donde se lo mire: varios centenares de encuestados, un pluralismo sostenido con rigor, una lista que incluye a algunas figuras señeras de la música, el arte y el periodismo y a jóvenes de toda juventud, con todo lo que puede haber en el medio. Santiago no se contentó con solo consultarlos y computar los votos para armar un Top 100 (que por culpa de múltiples empates terminaron siendo 109), sino que se propuso la demencial idea de que cada uno de los 109 discos ganadores fueran acompañados de un texto analítico, de publicar todos los textos y (próximamente) cada uno de los votos individuales y apostillas varias. A los que hacemos Antojo nos encantó participar votando primero, escribiendo algunos de los textos después y, finalmente, dedicarle 4 horas de radio a dar a conocer los resultados de la encuesta. Acá, para acompañar el audio del programa de anoche, les dejo fragmentos de algunos de los textos escritos para la ocasión y los invito a que los lean completos en el blog La Música es del aire. Estos, entonces, son los discos ganadores de la encuesta:



#1  Artaud, Pescado Rabioso. Talent Microfón - 1973
(Texto de José Miccio):
Artaud pone en escena la disputa entre la desesperación del escritor francés y la terquedad anímica del rock. O lo que es lo mismo: entre la locura y el amor. O mejor: entre Artaud y Lennon, como el mismo Spinetta dijo una vez y todos repetimos (sensatamente) a partir de entonces. Cantata de puentes amarillos es el acto mayor del drama. Dos imágenes aparecen enfrentadas al comienzo: el camino, que abre el mundo a la experiencia, y la sangre, que confunde e idiotiza. En su desarrollo modular y tortuoso la canción asocia a cada una de estas imágenes otros elementos (el pájaro y la jaula, el alma y el encierro, el puente y el carrusel), siempre en situación de forcejeo, hasta que al final la borrasca cesa y el amor impone su dominio. Lo que pasa en Cantata pasa en las otras canciones o entre ellas. Es como si Artaud pusiera a Spinetta ante el abismo y Spinetta sacara del vértigo que lo sacude una obra sublime como respuesta al sobresalto que le produce leer. Hay discos en los que ciertos estados de ánimo parecen dar con sus notas esenciales, de manera que lo que le sucede a su autor no es distinto de lo que les sucede a todos los que atraviesan una situación del mismo nombre. Blood on the tracks no trata del divorcio de Dylan sino de todos los divorcios. El amor después del amor no dice sobre Páez más que lo que dice sobre todos los enamorados. Artaud es el disco de la conmoción de la lectura. (Leer completo acá)


#2 Almendra, Almendra. RCA - 1969
(Texto de Litto Nebbia)
Si bien el disco tiene gran cantidad de canciones de Spinetta, la excelencia del trabajo es producto de la noble química grupal que tenían en esos momentos. Todo el proyecto Almendra, eran “otra gente” para el panorama de esa época. Eran distintos pero dentro de una estética natural que les pertenecía. Nótese que los aportes vocales de Emilio del Guercio y también los compositivos, estaban muy emparejados con los de Luis. En calidad y estilística. Las maneras de integrar la percusión y la labor guitarrística de Rodolfo Garcia y Edelmiro Molinari, siempre estaban atentas a despegarse de cualquier formato roquero ya establecido. Hasta la portada del disco es una raritie para ese tiempo. Creo que es un producto super “argentino”, lleno de calidad y originalidad. De aquí su trascendencia y esta maravillosa posibilidad de seguir “creciendo” a través del tiempo. En lo personal, quizá el tema que más me gusta es A estos hombres tristes, sin que esta elección opaque a ninguna de las otras bellas canciones que lo integran. (Leer completo acá)


#3 Clics modernosCharly García. SG Discos - 1983
(Texto de Martín Zariello)
Las letras de Clics modernos captan ese instante lírico en el que tras un tema de amor se esconde una declaración política (Los dinosaurios, Plateado sobre plateado). Ojos de videotape es un cóctel de melodía sensible para piano y programaciones anti-clímax. No soy un extraño, paseo reflexivo de rocker maduro, explora las posibilidades sonoras del tango del futuro. El estado de gracia de Charly se adivina hasta en el título del disco. Pensaba llamarlo Nuevos trapos, pero es fotografiado sobre un paredón con un grafiti que dice "Modern Clix": automáticamente argentiniza el nombre y lo transforma en Clics modernos. Ésa apropiación de lo segregado por la alta cultura (el nombre de una bandita menor de postpunk) no sólo habla del modo de hacer música de Charly García, sino también de cómo concibieron sus obras maestras los grandes artistas de este país. No sé en qué puesto estará Clics modernos, pero de algo estoy seguro: es el mejor disco de la historia del rock argentino. (Leer completo acá)


#4 Manal, Manal. Mandioca - 1970
(texto de Oscar Cuervo)

"Si consiguen el primer disco de Manal, recomiendo escuchen esos blues. No se volvió a hacer algo igual" dijo el Indio Solari a su público en 2010, y esa vez tuvo razón. Son contados los casos en que una obra funda un género y a la vez encarna su culminación. Esto pasa con Manal (1970) el disco debut de Manal. Hay que poner el vinilo en la bandeja como si se escuchara por primera vez, hay que olvidarse de todo lo que vino después, o hay que hacer todo lo contrario: situarse en el contexto de mediados de 1969 (¡Onganía!), en Buenos Aires, Argentina, cuando todo era nada y era nada el principio. Y entonces escuchar cómo Manal, pista tras pista, se va adueñando del universo con una determinación inaudita. (Leer completo acá)


#5 Oktubre, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Wormo - 1986
(Texto de Juan Manuel Pairone)

Oktubre será siempre recordado por su estética bolchevique y su contenido lírico tan encriptado como embanderable. Pero lo cierto es que, más allá del sentido político del gesto artístico -retomar la Revolución Rusa en plena crisis del modelo soviético y con la todavía débil democracia argentina como telón de fondo- y de la presencia indeleble del arte de Rocambole en el espacio público, Oktubre es un álbum definitivo del rock local porque es el producto de un cancionero que parece simple y arrollador pero se anima a ser todoterreno. Porque muestra la versatilidad de una banda supuestamente masiva pero sumergida en un modernismo atrapante. Y porque, en definitiva, tiene una huella de época innegable y por demás atractiva, pero, con casi tres décadas de vida, sigue sonando fresco, urgente y provocador. Como si se hubiera propuesto viajar al futuro en la línea del tiempo de la música popular argentina. (Leer completo acá)


#6 Piano Bar, Charly García. SG Discos - 1984
(Texto de Pablo Schanton)

#El país y yo/ Un tipo encerrado en su casa durante la guerra. La escena fundacional (82) en la carrera solista de Charly García recrudece en Piano Bar (84), y eso que se acabó la guerra. Se acabó la Dictadura. La Democracia se ha puesto a hacer promesas sobre el bidet. Pero aquel refugiado sigue cantando “Me siento solo y confundido a la vez”. ¿Por qué no es capaz de abrazar y abrasar la esperanza política, como otros rockeros que aportan el necesario “poptimismo” a la coyuntura, a bordo de sus Tirá para arriba, Hay que salir del agujero interior o No se desesperen? Atención al “De acuerdo” de Promesas sobre el bidet: un grito que tropieza con una síncopa. Si todo el disco pudiera sintetizarse a nivel letra/música no deberíamos soslayar ese momento. “¿¿¿¿¡¡¡¡¡De acuerdo!!!!!????”, aúlla Charly en el cenit del desesperado cuestionamiento del álbum. Ahí la canción parece desorquestarse, desconcertarse, deshacerse. Ahora bien, ¿no era que Promesas… era simplemente una canción sobre la crisis que atravesaba la relación del músico con su novia?


#7 El amor después del amor, Fito Páez. Warner - 1992
(Texto de Federico Anzardi y Santiago Segura)

La figura de Cecilia Roth y las canciones de amor de pareja le dieron históricamente la chapa de cursi a un disco extenso, denso y pesado. Vuelvan a escuchar El amor...: no todo es juntar margaritas del mantel y comprar revistas en el metro, felices, porque no importa un carajo más. La desesperanza de Tráfico por Katmandú y la lascivia de Sasha, Sissi y el círculo de baba (una porno violenta) y la Balada de Donna Helena (para que Pappo no lo joda con que no es rock, Fito se hace de metal) son hachazos dignos de las épocas más oscuras. Tumbas de la gloria es amor y muerte, mirando el mundo propio desde la relación más íntima (el amor que cambia la vida) pero con un ojo en la vida descontrolada de los astros del rock and roll (¡no me dejes caer!). Decir que es una de las diez canciones más certeras de los ’90 sigue siendo poco. (Leer completo acá)


#8 Canción animal, Soda Stereo. Sony Music - 1990
(Texto de Pablo Schanton)

Liberando sus primeras influencias, Cerati estiliza al máximo -hasta borrar pátinas de vintage, con Daniel Melero en el papel de Eno- lo absorbido de Pescado, Color Humano y Vox Dei, para proponerse como link con la nueva generación de rock argentino de los ’90/’00 que repasa el de los ’70 sin haberlo vivido: Carca, Pez, Los Natas, primero; Mostruo!, el último Aristimuño, Las Diferencias y otros, hoy día. Ricardo Mollo, de su misma generación, se sacude el post punk importado por Luca y, a la altura de La era de la boludez, también reescribe el rock setentista. La clave radica en el vocativo “Nena”. (Leer completo acá)


#9 Kamikaze, Luis Alberto Spinetta. Ratón Finta / Interdisc - 1982
(Texto de Florencia Ruiz)

Me regalaron Kamikaze mucho tiempo después de querer tenerlo y llegó en un momento muy especial -estaba dejando el CBC para dedicarme a hacer y enseñar el arte de combinar sonidos. Posiblemente éste es el álbum que más me ha influenciado, me arriesgo a decir, mientras escribo estas líneas y me recuerdo a la distancia sentada en el piso del cuarto de la casa familiar mirando por la ventana pasar los coches y escuchando al Luis de los 80s. 15 años más cerca del ahora. Kamikaze es un hermoso disco, lleno de canciones bellas, amorosas. Un disco que solo L.A.S. puede hacer y que encierra años de trabajo y de luz. Es increíble que lo haya armado con piezas que no habían encontrado lugar en otros álbumes y que aquí parecen haberse hermanado para siempre. (Leer completo acá)


#10 Pescado 2, Pescado Rabioso. Talent Microfón - 1973
(Texto de Eduardo Fabregat)

Más allá de las pretensiones conceptuales, lo cierto es que Pescado es una obra única de una banda efímera: ya no era el power trío inspirado en Pappo’s Blues y Manal de Desatormentándonos sino un cuarteto con las océanicas profundidades del Hammond de Carlos Cutaia, la garra de David Lebon, el tempo de Black Amaya. Y un Spinetta inspiradísimo, influido por Rimbaud (de allí el díptico de Iniciado del alba e Poseído del alba) pero con su propio vuelo lírico, capaz de perlas como Credulidad, Madre Selva y Cristálida (Aguas claras de Olimpos), ese cierre monumental con una orquesta del Colón que lo quiso cancherear a Cutaia y debió seguir al pie de la letra sus arreglos. Luis también tuvo la generosidad de abrirle juego a Lebon para que grabara el bellísimo Mañana o pasado, mientras asumía sin miedo el rol de guitar hero en tormentas eléctricas como Sombras de la noche negra, el inoxidable blues Como el viento voy a ver o los llameantes nueve minutos cuarenta de ¡Hola, pequeño ser!. Furia rockera y lirismo delicado; punteos de campeonato y climas de cuelgue; la rabia y la ternura de un pez con hidrofobia que hizo historia, en un disco cuyo vinilo contenía un libro hoy invaluable con textos y dibujos del mismo Luis. El Pescado de Pescado: más que aguas claras, aguas eternas.  (Leer completo acá)

Puestos 11 al 16 (que también escuchamos ayer en Antojo, cuyos textos pueden leerse acá):
11- El jardín de los presentes, Invisible.
12- Divididos por la Felicidad, Sumo.
13- Vol. 3, Pappo's Blues.
14- After Chabón, Sumo.
15- Don Cornelio y La Zona, Don Cornelio y La Zona.
16- Invisible, Invisible.

Y en el programa también se nos antojó reparar dos omisiones de los primeros lugares de la encuesta, discos y artistas a nuestro juicio imprescindibles.



Para escuchar el programa completo, clickear acá.