Foto: Nadia Albarracin


jueves, 31 de enero de 2013

200 años después aún nos falta conquistar la igualdad, la fraternidad y la libertad


El 14 de julio de 2010 estaba a punto de debatirse en el senado la ley del matrimonio igualitario. La noche anterior sectores de la ultraderecha católica argentina habían tratado de frenar esta reforma mediante una movilización al Congreso. El diario La Nación titulaba "Multitudinaria manifestación contra el matrimonio gay frente al Congreso". La Nación decía que esa multitud estaba integrada por 60.000 personas, mientras la Agencia Informativa Católica Argentina difundían que habían ido 200.000. Es muy probable que incluso la cifra que daba La Nación estuviera inflada. Yo escribía en el blog:

"El clero ha podido hacer demostraciones de fuerza mucho mayores que la de la tarde de ayer. Tradicionalmente la iglesia católica argentina fue temida por su poder de presión y su control de las mentes de sus fieles. Hoy movilizaron colegios, es decir: público cautivo. Según lanacion.com, un medio totalmente pro-clerical, hubo 60.000 personas. La marcha de Blumberg tuvo al menos el doble. Esto significa: si este es el poder de movilización del clerical-fascismo, están hasta las manos. Lo único que podemos sopesar es cuánto va a tardar en aprobarse el matrimonio igualitario, pero su aprobación parece un hecho irreversible. Algo parecido va a pasar de acá a un par de años con la despenalización del aborto. El camino no es tan largo".

Me llama la atención ahora que ese día todavía no tuviéramos la seguridad de que el matrimonio igualitario se conseguiría al día siguiente. Mi post se titulaba "Libertad, igualdad, fraternidad" y hacía referencia, obvio, al aniversario de la Revolución Francesa.

"Hoy es un aniversario de la Revolución Francesa. No sé si se aprobará hoy el matrimonio igualitario. Pero participar de la marcha es una buena manera de mantener vivas las banderas de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre las personas, una meta que aún está lejos de haberse realizado".

Julieta me dejaba un comentario que decía: "De todos modos, la idea de igualdad de la revolución francesa era un poco extraña...La declaración de los derechos del hombre y el ciudadano era realmente eso. No se trataba de ningún genérico. Solamente los hombres tenían derechos y eran ciudadanos. Y agreguemos, los hombres blancos propietarios. Hubo una mujer (Olympe de Gouges) que luego de esa declaración escribió su declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. Unos años después de escribir eso, la revolución francesa la pasó por la guillotina. El propio Rousseau era un machista importante. En fin. Pero la idea de igualdad, tanto como la de ciudadanía, fue cambiando con el tiempo, de modo de incluir cada vez a más personas, hasta incluirlas a todas. Esperemos".

Le comenté a Julieta: "Las banderas de libertad, igualdad y fraternidad tienen un peso que produce efectos mucho más allá de las intenciones de los revolucionarios franceses. Una vez desencadenadas, las ideas siguen produciendo efectos: la idea de igualdad no les pertenece a los que en la modernidad la "inventaron", así como los números naturales son mucho más que los que los primeros matemáticos creían que eran. La revolución francesa no terminó el día en que tomaron la bastilla, ahí se desencadenó... ¡pero no terminó aún! Y no termina mientras la humanidad no extrae todas las consecuencias prácticas de esas banderas.

"Otro ejemplo: Copérnico no conocía el alcance de la revolución copernicana. El solo quería reformar la astronomía para hacer un calendario nuevo, No podía prever la crisis descomunal que iba a producir en la historia de la humanidad el tomar por cierta la idea de que la tierra se movía, Lla revolución copernicana arrastró a la física aristotélica, cambio la posición del hombre en el universo, desautorizó a la filosofía escolástica, impuso una nueva forma de investigación científica y le quitó a la iglesia romana en patrimonio del saber. Obviamente, Copérnico no se había propuesto hacer todo eso, pero la idea que se le ocurrió era más grande que él.

"Algo así es lo que pasa con la revolución francesa: empezó a fines del siglo 18, pero no terminó aún. Por eso hoy todavía estamos tomando la Bastilla".

Julieta me contestó: "Hoy todavía estamos tomando la Bastilla: me encantó eso. Más de 200 años después. Parece increíble pero es así. Me emociona también. Nos vemos en el Congreso".

Esa misma madrugada (0 grados de temperatura) el Matrimonio Igualitario fue ley. Dos días después escribí en el blog algo que decía:

"¿Cuántas veces a lo largo de la historia humana se sube un escalón en la igualdad y en la libertad? Creo que pocas. Muchas veces se viven triunfos parciales, condicionales, con posibilidades de revertirse. Me da la impresión de que el de ayer es un avance irreversible.

"Hay algo que me molestó en algunos discursos de los senadores que fundaban su voto a favor de la ley y mientras los escuchaba no podía entender qué era. Pensándolo hoy, lo comprendí. Varios hablaron de los derechos de las minorías, de una ley que protege a las minorías. Creo que hay ahí un profundo error. El muro que se derribó ayer no tiene como beneficiaria a una minoría. Cuando la Asamblea del año 13 abolió la esclavitud, los únicos beneficiarios no eran los negros que conquistaban su condición de seres libres. Ni siquiera sabemos si esos esclavos liberados estarían preparados para ejercer su nueva libertad o si hubieran preferido seguir siendo esclavos. Es la humanidad entera la que se liberó de la esclavitud. Lo mismo puede decirse respecto del derecho de las mujeres a votar, hace apenas 60 años: ¿quién puede sostener que ese fue un avance sólo de las mujeres y no de la calidad misma del sistema democrático? ¿Quién vivía en democracia si la mitad de la población no tenía derecho a elegir ni ser elegida?" ("El muro, el Libro", completo acá).

Todo esto me viene a la memoria hoy, cuando se celebra el bicentenario de la Asamblea del Año 13. Nos enseñaron en la escuela que esta Asamblea declaró la libertad de vientres (la libertad de los hijos de los esclavos), pero también instauró otras reformas que profundizaron la democratización de la vida civil: prohibió los instrumentos de tortura, abolió los títulos de nobleza, disolvió el tribunal de la Inquisición católica, prohibió los castigos escolares y extendió la condición de ciudadanía a todos los habitantes de la nueva nación, incluidos los integrantes de las comunidades originarias, a las que la Asambla convocaba a que elijan sus autoridades. Estos cambios verdaderamente revolucionarios significaban un avance tremendo respecto de lo que se había aatrevido a hacer la Revolución de Mayo tres años antes. Desde una mirada gruesa, podríamos decir que en 1810 no había cambiado todavía nada, o que había cambiado algo para que todo siguiera igual. Porque Mayo se hizo bajo la máscara de seguir reconociéndonos como súbditos del rey Fernando VII ("la máscara de Fernando"). Efectivamente se trata de una mirada gruesa, porque está claro que la Asamblea del Año 13 no habría podido llevarse a cabo sin el paso previo de Mayo.

Con una mirada gruesa también podríamos bajarle el precio a la Asamblea. Podríamos decir que lo que allí se declaró fue apenas un "relato": en esta versión los asambleístas pasarían a ser impostores que declamaron cambios que no se realizaron, ni en 1813 ni mucho después. Por ejemplo: las comunidades aborígenes siguen hoy sin gozar de la ciudadanía plena y siguen sufriendo el racismo de los blancos. Podríamos objetar también que la ciudadanía conquistada en 1813 solo abarcaba a los hombres y excluía a las mujeres. O declarar de la abolición de la tortura no pudo evitar que 163 años después se instalara en el país una dictadura terrorista que secuestró,  torturó y asesinó sistemáticamente en campos de concentración, con la anuencia -todavía- de las jerarquías de la Iglesia Católica, el respaldo de las clases dominantes y el silencio de los grandes medios de comunicación. O que hace apenas dos años se denunció que la empresa transnacional Nidera mantenía encerrados a 130 trabajadores, adultos y adolescentes, que no sabían dónde estaban, no podían salir, no tenían luz ni agua y se les descontaba del salario en negro las provisiones que la empresa les vendía a precios abusivos. El 30 de diciembre de 2010 -6 meses después de que festejamos la ley de matrimonio igualitario- se descubría en la localidad de San Pedro un campamento en el que un grupo de personas vivían reducidas a la esclavitud. Así lo informaba Horacio Verbitsky en Página 12 (5/1/2011):

"Una de las grandes traders exportadoras de productos agropecuarios, a la que el Estado Nacional investiga por evasión de impuestos, explotaba el trabajo esclavo de adultos y niños traídos desde provincias del norte. Los alojaba en trailers de chapa, en los que dormían hacinados de a veinte. La jornada laboral era de diez horas incluido el día de Navidad, bajo el rayo del sol, sin luz, sin agua potable salvo la que recibían en baldes. No podían salir de los límites de la propiedad en la que trabajaban ni conocían cuál sería su remuneración. La paga se difería para el último día del contrato informal, ya que no estaba registrado. Mientras, les descontaban todo lo que consumían a precios tan exorbitantes que nunca tenían un saldo favorable para cobrar. Les anotaban 80 pesos por una bolsa de papas, 65 por una de cebollas, 54 por un pollo, 17 por un atado de cigarrillos, ocho por un kilo de pan viejo y dos por recargar la batería del celular. (...) El único dinero que recibieron en las tres semanas transcurridas antes del allanamiento fueron 12 pesos “para comprar pan dulce”. El ministro de Trabajo provincial, Oscar Cuartango, dijo que los hechos descubiertos rozaban el crimen de lesa humanidad. (...) El campamento alojaba a 130 personas, entre ellas unos 30 niños y adolescentes, pero la justicia considera que hay por lo menos un millar en las mismas condiciones, en otros campos próximos a San Pedro. Su representación sindical corresponde a la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores, Uatre, conducida por Gerónimo Venegas, fundador junto con José Luis Barrionuevo de la denominada CGT Azul y Blanca. Los delegados de Uatre recién llegaron al lugar una vez que el titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones Nº 6 de San Nicolás, Rubén Darío Giagnorio, notificó al ministerio de Trabajo de la situación...".

Hace menos de 3 meses el Ministerio de Justicia liberó a 102 personas que la empresa Berry mantenía en condiciones de esclavitud en San Andrés de Giles, provincia de Buenos Aires:

"Un centenar de personas sometidas a trabajar en condiciones de esclavitud en una importante empresa agropecuaria ubicada en la localidad bonaerense de San Andrés de Giles fueron rescatadas en un operativo a cargo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Se trata de 102 hombres y mujeres oriundos de Oberá y Andresito, Misiones, a los que la firma Berry Argentina explotaba en la cosecha de arándanos. Según informó el ministerio, las personas estaban sometidas a “condiciones rayanas con la esclavitud” y “las hacían dormir en carpas, las hambreaban y no les permitían salir aunque estuvieran enfermas”." (5/11/2012, "Operativo contra el trabajo esclavo").

En el día de ayer la organización no gubernamental La Alameda lanzó una campaña contra el trabajo esclavo en Argentina: "Hay 27 millones de personas sometidas a la esclavitud en el mundo, según datos de la ONU, y en Argentina estimamos que al menos hay medio millón. Entre las víctimas de la explotación laboral, el 99 % son inmigrantes que fueron traídos con promesas de trabajo y vivienda" dijo Gustavo Vera, presidente de La Alameda.

Este bicentenario de la Asamblea del Año 13 nos sirve para recordar que aún existe la esclavitud. Por eso hoy estamos tomando la Bastilla.

miércoles, 30 de enero de 2013

Estimado Barragán


En respuesta a tu nota (clickear acá):

El "Estimado" del encabezamiento no es un formalismo, lo escribo en sentido propio y literal. Sos estimado, a pesar de no conocerte personalmente, por tu desempeño ante cámaras y micrófonos. Hace poco leí en el blog de Lucas una nota tuya que me hizo acercarme a tu experiencia, la de alguien que conduce un espacio en el prime time de la Televisión Pública, un espacio con un altísimo perfil que en los últimos años se convirtió en algo más que un simple programa de televisión, aunque después de todo 678 es también un simple programa de televisión. Creo que esa dualidad entre ser una cosa y ser la otra debe producir en quienes lo hacen un vértigo especial. Ese alto perfil mediático y político del programa que conducís te llevó, por lo visto, a vivir situaciones de violencia emocional y moral que muy bien narraste en tu nota, y que también se dejan ver en tu respuesta a mi nota: "Hacer 678 es sentir que uno hace algo malo -decís-, porque muchos se encargan de que uno lo sienta. 678 está mal. Es el hecho maldito de la televisión hamburguesa". No me parece casual que seas vos, entre todos tus compañeros, el que se haya tomado el trabajo de contestarme extensamente, eso habla de una sensibilidad especial y de una apertura. Aprovecho esa apertura para responder solo a algunos puntos de tu nota, los que exigen alguna aclaración, para que este intercambio no se ramifique infinitamente:

1) Mi frase "No adhiero en absoluto a los que desde la corporación mediática pretenden descalificar a los panelistas de 678 tildándolos de corruptos, chorros o ruines" fue escrita con toda seriedad y espero que así sea tomada. Si leés este blog con frecuencia, como decís, habrás notado que no suelo recurrir a ese tipo de sospecha mezquina para invalidar la posición de alguien con quien discuto, e incluso rechacé ese recurso cuando en su momento reivindiqué 678 como "el mejor programa de la televisión" (a veces soy desmesurado). Yo hablo sobre 678 desde una perspectiva política o estética y no me interesa para nada ni moralizar ni criminalizar la disputa. Creo que gran parte de tu respuesta gira alrededor de haber entendido, erróneamente, que los acusaba de "ganarse unos pesos en un kioskito K", o del "delito de cobrar por trabajar", lugares comunes de la injuria que ustedes reciben de parte de los medios corporativos. Bueno, no. Mi frase final y mis notas anteriores sobre 678 impiden esa interpretación.  

No estoy tildándolos de corruptos cuando hablo de "una defensa corporativa no ya del gobierno, sino de su propio kioskito". Todos tenemos un kioskito, yo lo tengo: pongamoslé que este blog o que el programa de radio o la revista que hago son mi kioskito: una carrera, un emprendimiento, un rol, una imagen pública, un objeto de afanes, satisfacciones y disgustos. Cuando uno recibe ataques, trata de cuidar su kioskito. Cuando uno se obsesiona con el cuidado del kioskito, puede terminar pensando que todo el que hace una crítica quiere destruir el kioskito, o lo que es peor, que cuando te critican el kioskito te quieren aniquilar a vos mismo. Entonces uno se encierra en una posición defensiva y termina quedando atrapado en su kioskito. Si uno fuera capaz de no cuidar el kioskito, quizás podría dejar entrar corrientes de aire fresco que transformen el kioskito en un lugar más respirable. 

Creo que ustedes, los de 678, fueron atacados injustamente, sin fundamentos y con mala leche por un sector muy poderoso de la Argentina, lo que yo llamo "la Normalidad Argentina". Y los atacan no por sus posibles errores, sino por sus aciertos. Por haber ayudado a romper el cerco comunicacional en que nos encontrábamos allá por 2008. Eso los puso en la mira y vienen recibiendo palos y palos desde hace años. Esta exposición feroz, este perfil altísimo, es el costo de haberse puesto en el ojo de la tormenta. También es un privilegio para ustedes ocupar el prime time de la Televisión Pública y ser el centro de tantas miradas y críticas, no es necesario que lo estén padeciendo como un martirio. Están en un lugar interesante, después de todo: calavera no chilla


Me da la impresión de que los duros ataques les provocaron una rigidez defensiva a la hora de escuchar cualquier crítica. Antes de que fuera Presman yo vi a Horacio González hacer algunas objeciones atinadas a las rutinas más mecanizadas del programa y pudo verse en las caras y en el tono de voz de algunos de los panelistas una reacción arisca, nula predisposición a la escucha de una disidencia de parte de los compañeros de ruta. Cierta soberbia también los ha llevado a poner el acuerdo o desacuerdo con la línea del programa en el campo de la teoría de los dos demonios, como dijo con mucho desvarío uno de los panelistas el lunes pasado. Quizá no todos los panelistas estén de acuerdo en reducir en forma tan brutal las posibilidades de Pinti, Darín o Presman para tener que estar totalmente a favor o absolutamente en contra de 678, pero lo cierto es que prima cierto espíritu de cuerpo cuando el compañero panelista dice una barbaridad así. Ese espíritu de cuerpo lo vi de manera muy insoportable la última vez que fue Lucas Carrasco. Pero entonces tengo que pasar a otro item.


2) Dije: "una estructura pesada como 678 hoy tiene que dedicarse más que nada a cubrir los flancos que muestran sus panelistas, y no parece capaz de contener a uno de los tipos más interesantes que pueden estar en la tele". Y en tu interpretación de la palabra "contener" agarraste para el lado de los tomates. Mirá, yo lo escribí en este blog ni bien pasó ese episodio:


"Lucas logró lo que una vieja amargada (Sarlo) hubiera querido pero no sería capaz: mostrar la cara retrógrada de una clase media de modales correctos. No solo porque a Dante Palma se le escapó una cosa, fea, horrible, sino porque después vino la reacción ortiba de Nora Veiras y el resto del panel no tuvo la sensibilidad ni la inteligencia de revertir la vergüenza en algún tipo de reflexión y en cambio hicieron como que nada pasaba, la peor reacción posible. Para mí, primero fue penoso, porque me considero amigo tanto de Lucas como de Dante, pero eso no importa tanto porque es asunto mío. Después me quedé pensando que una forma televisiva que no es capaz de asimilar el desafío que plantea la brillantez desbordada de Lucas debe revisar el trasfondo político de su funcionamiento". (Completo acá).

Entonces lejos estoy de pensar que a Lucas hay que aplicarle una contención psicológica, cuando lo que pienso es que la estructura de 678 no se pudo bancar su brillantez y lo salieron a cruzar malamente. No es casual que al final de ese programa vos hayas sido el único en expresar tu simpatía o tu respaldo a Lucas. Se notó que vos te pusiste mal por el episodio. Pero también se notó mucho que el resto del panel no tuvo el valor de discutir públicamente la ortibeada de Dante, quizá porque estaba de acuerdo con él o por simple espíritu de cuerpo. Si todo ocurrió en cámaras, no se vio después que este episodio pudiera ser analizado también ante cámaras. Ustedes mismos se presentan como un programa de análisis de medios y ponen la lupa sobre cada pequeño lapsus de los periodistas de Clarín. El asunto es que pasa algo grosso en el mismo programa de ustedes y no encuentran manera de procesarlo. Tu simpatía hacia Carrasco se hizo sentir, pero en términos de una crítica de medios hace falta algo más que un mimo para analizar una actitud de moralismo pequeño-burgués de parte de un integrante de su panel. Si a Lucas le hubieran hecho eso en TN, habrían pasado el tape 25 veces a lo largo de cinco semanas. Pero al otro día no dijeron nada: no hubo auto-crítica de medios.

Por otro lado, no creo que a Lucas haya que cuidarlo: es un periodista brillante y convierte cada aparición suya en cualquier programa de tele (hasta los más pedorros) en motivo de regocijo. Tiene uno de los blogs más leídos e influyentes de habla hispana. Así que me parece que muchas veces él nos tendría que cuidar a los demás.

3) No puse el acento en llevar a figuras de la "opo" para mostrar el pluralismo de 678 (aunque no le ha ido mal al programa las pocas veces que apareció la "opo": ya dije que el trabajo de Cynthia en el cacerolazo fue genial). El día después del cacerolazo 8N yo me entusiasmaba: "¿Tendría Cynthia que haber tratado de hacer quedar bien a los caceroleros? Para eso trabajan los medios de Clarín y sus socios todo el tiempo. Lo que la Televisión Pública tiene que hacer de ahora en más todo el tiempo es dejarlos hablar, conversar con ellos con agenda abierta, que se explayen hasta donde puedan llegar. Si dicen cosas inteligentes, aprender de ellos y, si se desbocan, dejarlos expuestos"

Pero fijate que cité al Pájaro Salinas acerca del sectarismo de Gvirtz hacia adentro del propio kirchnerismo. Y ni vos ni los otros que salieron a defender el programa recogieron ese guante.

4) Si te parece que mis críticas a 678 son excesivas y soy condescendiente con la corporación mediática que los ataca, te invito a revisar las etiquetas Clarín y Medios de este blog un día que tengas tiempo.

5) No creo que sea cierto que el único programa en que los invitados se permiten criticar su línea editorial es 678. Ustedes han mostrado al Chino Navarro, a Luis D'Elía, a Daniel Fanego o al propio Pinti en los programas del Grupo, dándoles duro. Lo que digo es que se ve que ustedes en lugar de recibir esos cuestionamientos con alegría, como una oportunidad de demostrar la apertura a la crítica de que pueden gozar, lo viven de un modo persecutorio. Ayer, la noche después de la visita de Presman y el debate que se abrió, se los veía auto-conmiserándose, enojados, con ganas de disipar las dudas planteadas en lugar de seguir abriendo una auto-crítica del medio.

6) Un amigo te dijo: "¿para qué le vas a dar identidad a Cuervo que no es nadie? ¿para qué le vas a contestar si no lo conoce nadie, si no tiene trascendencia?". Vos tuviste la dignidad de no darle bola a tu amigo y condescender a responder a este blog sin trascendencia. ¿Viste? Tengo identidad, a pesar de que no me conozca nadie. Y te digo que te cuides de tener amigos tan pelotudos como el que te dijo semejante lanatismo.


7) Todo esto es opinable: yo hago este blog ignoto, vos hacés un programa del que todo el mundo habla y acá andamos. Te mando un respetuoso saludo.

Parque Centenario: en esta puta ciudad

Avanza la barbarie macrista


Heridas de perdigón en el cuerpo de una periodista de la TV Pública


El Parque Centenario, la Sala Alberdi, los talleres del Borda, la línea A del subte... ciudad cercada por las fuerzas represivas.

Dijo Fito y yo suscribo: Buenos Aires da ASCO: somos gobernados por el cretino que 2/3 de los porteños eligieron.

Hay muchas culpas compartidas en el hecho de que los porteños hayan elegido ser gobernados durante 8 años por este cretino.

Pero la principal es que esta es una ciudad llena de caretas y de buchones.

Lo único bueno es que está a la vista de todos quién es Macri. Cuando lo vuelvan a votar, nadie podrá alegar sorpresa o distracción.









Martes, 29 de enero de 2013
Comunicado de Prensa:

La Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) repudia el accionar represivo de la policía metropolitana ocurrida durante la tarde noche de ayer lunes 28 de enero, con el triste saldo de más de 22 personas detenidas.

Dicho cuerpo policial -al servicio del Ministerio de Espacio Público de la CABA- reprimió con balas de goma, gases lacrimógenos y golpes a los/as vecinos que rechazaban la colocación de rejas en el perímetro del Parque Centenario, cuando se manifestaban en el cruce de Leopoldo Marechal y Díaz, situado en el Barrio de Caballito de la ciudad de Buenos Aires.

Denunciamos en particular la represión que sufrió nuestro compañero Ezequiel Medone (integrante de los colectivos Antena Negra Tv y DTL!) quien realizaba la cobertura periodística de los hechos, y que recibió un golpe en la cabeza luego de acercarse a un policía a preguntar por los/as jóvenes detenidos. Por tal motivo tuvo que ser trasladado al hospital Durand donde recibió cuatro puntos de sutura.

Desde la RNMA exigimos el cese de la represión y la persecución a los movimientos sociales y a quienes diariamente desde los medios comunitarios, alternativos y populares desarrollamos la tarea de comunicar una vez más el atropello que sufren las y los militantes sociales.

Somos comunicación, somos herramienta de lucha.

Contactos: Ezequiel Medone: 15-5578-9069
Red Nacional de Medios Alternativos

martes, 29 de enero de 2013

Barragán responde a mi post sobre 678

¿678 ESTÁ AGOTADO?


por Carlos Barragán

Oscar Cuervo en su buen blog que suelo leer con mucha atención nos presenta el siguiente comentario con título “678 ES UN ESQUEMA AGOTADO” (Clickear).

Copio un párrafo “Presman dice que 678 fue muy importante, pero que las voces discordantes que solían aparecer en los primeros años aparecen en el programa cada vez menos. Es un momento penoso porque la reacción general de los panelistas fue la peor: una defensa corporativa no ya del gobierno, sino de su propio kioskito.”

Y entonces me pregunto: ¿Cuervo también nos está tratando de asalariados K? Si es así, qué feo. No veo defensa de kiosko porque las reacciones de los panelistas fueron eso: las reacciones de los panelistas defiendiendo lo que creen que hay que defender, errados o acertados. La crítica kioskera de Cuervo (con quien suelo coincidir en sus columnas en más de un 90%, para peor está respaldada por el amigo Gerardo Fernández con quien suelo coincidir en más de un 100%) es la de ubicarnos en espejo con la corporación TN y afines.

Aclaración: usaré la primera persona del plural sin permiso de mis compañeros del programa. Me hago cargo y tomo ese riesgo.

La verdad que hacer 678 no se parece a ganarse unos pesos en un kioskito, es más parecido a picar una montaña de gentes corporativas y medios corporativos y empresas más poderosas que nosotros. Y cuando digo nosotros incluyo a Cuervo y a muchísimos más.

Hacer este programa es angustiante, es difícil, es pesado, es complejo, es arriesgado, y a veces te deja literalmente la espalda arruinada, o te da dispepsia, y también es emocionante, y es hermoso, y provoca insomnio, y calenturas, y tristeza a veces. No es que uno sea un héroe, pero estamos lejos de ser la burocracia de un kiosko. Es un laburo porque recibimos un sueldo. Como recibe un sueldo el médico que te cura a tus hijos. ¿El médico tendría un kioskito entonces?

Pregunto: ¿Por qué no podemos defender lo que queremos y lo que creemos?

Hacer 678 es esto también, tener que defendernos de compañeros que nos dicen que defendemos nuestro kioskito. Explicar el delito de cobrar por trabajar. Explicarles cosas cuando nos dicen obsoletos, cuando nos critican desaprensivamente como si fuésemos muñecos de la tele. Hacer 678 es hermoso y es horrible.

Y también creemos, quienes hacemos 678, que defenderlo es defender otras cosas mucho más importantes que un programa de televisión. Aún ante esa obviedad Cuervo ya no lo defiende, lo quiere descartar y está bien. Para él es un kioskito que se puso viejo. Un vagón de la línea A con proyección de asado.

Me esmeré anoche –y la producción- para que Presman tuviera todos los descargos posibles y más, para que esto que Cuervo mal cuenta aquí no ocurriera. Y el invitado los tuvo. El programa duró diez minutos más de lo habitual para darle a Presman la última palabra. (A nadie le importa, pero es inédito en la tevé que un programa se estire diez minutos). Para que ningún amigo o periodista pudiera escribir “y como había un invitado haciendo críticas, levantaron el programa del aire”. Ese era mi miedo. Confieso entonces que mi “dar la palabra” no fue porque soy un alma caritativa ni un demócrata del pluralismo republicano super sport y todo eso, sino por perseguido, por psicopateado, porque 678 es el “politburó”, el monstruo de la comunicación. Eso también es 678, un espacio donde a veces no es posible mantener una charla con naturalidad, primero porque es televisión y segundo porque hay que calcular que muchos que nos están viendo piensan que somos unos fanáticos autoritarios que odiamos al hermoso pluralismo.

Y aquí se ve que el fuego amigo igual nos cae encima por más esfuerzos que uno haga para parecer lo suficientemente pluralista. Pero veo que al pluralistismo no le alcanza con las voces disonantes, el pluralistismo quiere más, pero no sé qué es.

Fuimos tan pluralistas con Sarlo que nos callamos la boca ante sus críticas.

Hacer 678 es sentir que uno hace algo malo, porque muchos se encargan de que uno lo sienta. 678 está mal. Es el hecho maldito de la televisión hamburguesa.

Yo no sé si 678 es un esquema agotado como parece saberlo Cuervo. Sí sé lo que dijo Presman y acuerdo con él: en la televisión pública –aclaró que no se lo pedía a 678- debería haber programas periodísticos donde poder ver a opositores discutiendo y aportándonos sus proyectos, sus críticas y sus sueños. Sería bárbaro. No sé por qué eso no existe. Sólo existe 678 y eso no depende de mí, ni de Gvirtz, ni de Barone.

Cuervo también anota “…Presman había tenido un cruce interesante con Sergio Burstein sobre la causa Amia y la actuación de las organizaciones judeo-argentinas y el estado de Israel, discusión que no se dejaba reducir al previsible eje Clarín vs. Gobierno, y el panel se notó algo incómodo por una conversación que no iba por los carriles habituales.”

Traducción mía: los incomodó no hablar de Clarín que es lo único que saben hacer.

Me pregunto: ¿estuvo mal? ¿tendríamos que haber estado cómodos escuchando a Burstein contando las interminables penurias de los familiares de los asesinados para obtener algún tipo de justicia, y a Presman poniendo en duda esa calidad de justicia y contando la siniestra calamidad que es el caso AMIA, con implicancias en las internas de la comunidad judía argentina, y la internacional, EEUU, Israel, Siria, Irán, las presiones de adentro y de afuera, el encubrimiento, los chanchullos descomunales, terrorismo, presidentes, jueces, naciones, víctimas…?

No entiendo cuál es la crítica de Cuervo. Debería estar contento de que en un programa de la televisión pública ocurran estas cosas de sinceridad descarnada. Pero no, parece que lo bueno hubiese sido quedarnos con cara de piedra, cara de tele, cara de “periodistas serios”. Nunca incómodos. Siempre sobrevolando. Afuera.

Retomo porque me doy cuenta cuando Cuervo escribe “discusión que no se dejaba reducir al previsible eje Clarín vs. Gobierno” que se trata de una acusación. Quiere decir que somos unos imbéciles que todo lo reducimos a eso. Parece no darse cuenta que es él quien utiliza la verdadera reducción que se ha creado para que 678 aparezca como un engendro de imbecilidad donde todo es Clarín o Gobierno. Su acusación es un chiste de Nik. Y en ese slogan lanatiano somos binarios, fanáticos, y tontos rentados. Una imagen muy conveniente para esconder la verdadera dimensión que tiene el famoso grupo como articulador de todos los intereses contrarios al gobierno. Cosa que Cuervo no puede desconocer, pero sin embargo, a la hora de criticar no puede evitar el slogan: son binarios. No son inteligentes.

Cuervo escribe “Otro momento interesante: un invitado dice algo no esperado, que descoloca a todos. Era una gran oportunidad para dejarlo explayarse, para exhibir fortaleza y apertura ante una crítica fraternal, escuchar la crítica de alguien que no viene de Clarín y que apoya las líneas generales del gobierno pero difiere con la línea del programa. Entonces los panelistas se muestran ofendidos: fruncen ceños, levantan la voz, interrumpen a Presman y le dicen que no se puede ser neutral.”

Mentira o error de Cuervo. El invitado se explayó, escuchamos las críticas, y… lo siento, se le respondió. A lo mejor hubiese sido preferible no responderle o darle la palabra a Presman hasta las 22:40, hora en que terminó el programa de anoche. A lo mejor hubiese correcto decirle a todo que sí, que tenía razón.

Otra hipótesis: a lo mejor lo más correcto, porque a 678 siempre se le puede pedir mucho más, sería habernos plantado y decir: es verdad, 678 ES UN ESQUEMA AGOTADO, vayámos todos a casa, cerremos este kioskito.

Y dice una verdad Cuervo o acierta: las críticas de Presman fueron fraternales. Siempre lo son.

Cuervo anota “Los panelistas de 678 usan la crítica a la neutralidad para defenderse a sí mismos, para justificar la propia incapacidad para apreciar sus defectos: si me criticás, estás alineado con Clarín.”

Es raro, porque en ningún momento se le hizo ese tipo de crítica a Presman. Pero sí es interesante que el comentario de Cuervo parece estar preformateado por lo que Clarín dice de nosotros. Debería recordar Cuervo, si le parece bien, todas las oportunidades incluída la de anoche, en que escuchamos a nuestros invitados cursarnos críticas en nuestras caras televisadas. Fueron muchas, muchísimas. Porque 678 siempre parece estar haciendo algo mal, algo que no hacen otros programas de televisión donde nadie va a decirles lo mal que hacen ese programa. Así es 678, un programa donde cada dos por tres cae un invitado que nos cuenta a quienes estamos ahí -haciéndolo todos los días- que eso que hacemos está mal hecho. Pero enfrentar y aceptar esa situación parece que no alcanza. Debemos ser de otra manera. Debemos “apreciar nuestros defectos” dice Cuervo.

Qué interesante psicopateada la de Cuervo quien llegaría a un lugar para marcar defectos y ante la primera defensa del supuesto defectuoso le recomendaría “usted debería ser más capaz de apreciar sus defectos, no los está apreciando como corresponde”.

Sigue la nota “… el programa se había desmoronado la última vez que fue Lucas Carrasco. Lucas habitualmente se luce cuando lo invitan programas opositores, los desarma con gracia y agudeza. Pero una estructura pesada como 678 hoy tiene que dedicarse más que nada a cubrir los flancos que muestran sus panelistas, y no parece capaz de contener a uno de los tipos más interesantes que pueden estar en la tele. La ofensa que en ese momento cometió Dante Palma contra Lucas fue algo peor que una gaffe: se convirtió en el síntoma de una estructura obsoleta, sin flexibilidad para aprovechar los imprevistos, que deja muy expuestas las debilidades ideológicas de sus integrantes y su incapacidad para rectificar un error. NUNCA hubo en 678 una autocrítica, ni explícita ni implícita, sobre ese bochorno.”

En principio habría que agregar que Lucas Carrasco, a quien no sé por qué carajo quiero mucho, es muy capaz de desbarrancar por sus propios méritos y en cualquier ámbito que se le presente. Aquel programa horrible, donde no supe qué hacer como conductor (defecto que Cuervo tendrá más que claro) lo terminé diciendo que me sentía muy mal por lo que había pasado, y le mandé un abrazo grande y disculpas a Lucas. Claro que eso también es insuficiente porque al parecer 678 no puede pagar sus errores con mis disculpas. Nada alcanza en 678, todo es poco, y todo es mucho.

Sobre esta exigencia de que deberíamos haber sabido contener a Lucas, me parece muy poco respestuoso para con él. Ni Carrasco es un psicótico a contener, ni yo soy un psiquiatra conteiner. (Quisiera recordarle a Cuervo que 678 es el único programa a donde Carrasco es invitado como un periodista y analista político y no como usa la televisión inteligente para mostrar a un fanático y desprolijo militante ultraK maleducado.)

Sobre la falta de “flexibilidad para aprovechar imprevistos”. Bueno, realmente Cuervo es un televidente de altísima exigencia. Quizá conozca cómo es hacer un programa de estas características en vivo y a diario, donde todo es un imprevisto, y bueno, por eso exige más flexibilidad y pericia.

Y sobre la actuación de Dante sólo voy a decir que fue muy defectuosa, tanto como mi reacción posterior. Ahora que de eso se desprenda la obsolescencia del programa, no lo sé.

Es que 678 tiene estas cosas. Invitás a un amigo a un asado en tu casa y te cuenta que ya no ve 678 porque no es como antes, porque deberíamos hacer otras cosas, invitar a otros, hablar de otros temas, poner otros informes, tener otros panelistas. Sí, y uno escucha su lista de defectos, como pide Cuervo. (Para peor después te das cuenta de que tu amigo lo ve todos los días, pero te lo ocultó.) ¿Debo aclarar que no se me ocurre criticar a mis amigos por cómo hacen sus trabajos?
Porque parece que 678 lo podría hacer mejor otro, siempre otro, cualquiera. Hay una tensión ahí que no existe en otros ámbitos públicos. Hay algo de fantasma en 678. Una permanente virtualidad, un inventario de potenciales que se conjugan sin parar.

A nadie se le ocurre pensar que el programa de Nelson Castro lo haría mejor Pepe Eliaschev. Pero nosotros somos piezas defectuosas, falladas, con un coro de amigos que a diario propone cambiarlas por otras mejores.

Por eso Barone (que es amigo personal de Presman y por eso se animó a contestarle de manera tan naturalmente brusca) lo corrigió cuando Presman dijo “678 fue un programa importante”. Porque hay algo personal, como la amistad, como el amor que tenemos por el programa, por nosotros mismos, y por nuestras ideas. Algo personal como el dolor de que te comenten que ya no servís. Paradoja cruel: ya no servís para que alguien venga acá a decir lo que yo estoy diciendo ahora. (Eximo a Presman de esta idea, todo hay que aclararlo).

Así es 678. Un programa que no acepta las críticas que con frecuencia van los invitados a hacerle “no estás aceptando mi crítica”. “No estás invitando a nadie que piense diferente, como pienso yo”.

Un programa donde quien lo conduce se toma cuatro horas de su día para dar a conocer las críticas de un bloggero no conocido, y responderlas. ¿Quién otro de la tele haría lo mismo? ¿Quién “bajaría” de la pantalla a discutir con un tipo “sin pantalla”?

Presman anoche disparó este debate. No con los mismos conceptos que Cuervo y otros, pero fue imposible al escuchar su crítica no escuchar las críticas de los que sabemos que piensan como Cuervo. Por eso Mocca lo aclaró, hizo la salvedad. No era a Presman a quien se le respondía, era a Cuervo que por eso apareció con fuerza y muy temprano esta mañana con su propuesta de obsolescencia.

Cuervo cierra su comentario con una aclaración: “No adhiero en absoluto a los que desde la corporación mediática pretenden descalificar a los panelistas de 678 tildándolos de corruptos, chorros o ruines.”

De ser así, el estimado Cuervo podría haberse ahorrado lo de “el kioskito” que me resuena tanto al ingrato Nicolás Repetto cuando antes de tirar el corchito preguntaba a sus invitados dónde estaban currando.

Un amigo me dice ¿para qué le vas a dar identidad a Cuervo que no es nadie? ¿para qué le vas a contestar si no lo conoce nadie, si no tiene trascendencia?

Tengo una respuesta: porque así también es 678. Porque no soy un muñeco de la tele, soy un tipo como Cuervo que compra el pan y arregla una canilla mientras intenta pensar qué está pasando con nosotros y nuestro país. Porque trato de hacer algo bueno por todos nosotros, igual que Cuervo. Porque cuando voy a una plaza o ando por la calle tengo que contestar a desconocidos y rendir cuentas por 678. Porque sé que Cuervo representa a otros compañeros que piensan como él. Porque descubro que mientras yo creo que 678 me pertenece, hay miles que creen lo mismo: que les pertenece. Y quizá sea cierto.

Que 678 es de todos. El único programa de la tele que cualquier tipo de la calle siente que puede cambiar, mejorar, o descartar por agotado. Ese milagro también es 678. Esa cosa que es de todos y que por eso despierta tanto celo. Esa sensación de “678 es mío, deberían cuidarlo mejor”. Es quizá ese sentido de pertenencia, ese cariño, ese apego el que también resulta en poco respeto por quienes lo hacemos.

Porque logramos que al ser un espacio de sinceridad (no sé si Cuervo es conciente de que la sinceridad y la televisión son cosas imposibles de juntar, pero nosotros lo hacemos) parezca que el programa se hace solo. Que no hay que hacer nada. Que no hay más que unos boludos alrededor de un escritorio como dijo Lanata.

Que entonces se dicen algunas cosas y después todos a casa. Pero 678 es difícil y cuesta. Tiene un alto costo moral para hacerlo todos los días. Moral y energético, y un costo ético, de autorreflexión, de autocrítica, de temores y de introspección. Por eso, porque nosotros sabemos lo que nos cuesta, es que nos quejamos cuando nos piden más, o nos piden otras cosas.

Porque además, yo lo sé, tampoco van a gustar estas líneas.

Porque nadie nos obliga a hacer lo que hacemos, y nadie nos pidió el esfuerzo que describo. Mis disculpas por ser sincero entonces.

Pero esta discusión estaba latente, anoche Presman puso la pelota sobre el círculo y hoy Cuervo la pateó. Y yo sigo creyendo que tenemos que jugar todos los partidos. Hasta cuando algunos compañeros como Cuervo tienen la mala suerte de patear en contra.

678 no está agotado. Lo que ocurre es que hay una inagotable cantidad de fantasías, ilusiones y deseos en quienes lo ven con simpatía. Todo eso se lo piden y nos lo piden. La deuda es enorme, impagable. Imposible.

Alguna vez un muy astuto estudiante de periodismo empezó a hacerme todos estos reclamos y le pregunté por qué creía que él y otros podían exigirle tantas cosas a un programa de tele. Me contestó que a lo mejor era porque nos veían como superhéroes: los pequeños davides que pelean contra Goliath.

Yo creo que eso no es verdad. Y es un peligroso error. A Goliath no se le gana con un programa de tele, se le gana con una sociedad que se pone las pilas todos los días.

Mi respuesta a Barragán, acá.

678 es un esquema agotado


En distintos momentos fui acérrimo defensor (acá y acá) y detractor (acá y acá) de los programas de Diego Gwirtz. Estoy convencido de que en una fase del kirchnerismo cumplieron una misión indispensable. Todavía hoy necesito verlo para entender en qué andan las operaciones de la derecha golpista: no estoy abonado a Cablevisión, no tengo TN ni Canal 13, y en una hora 678 me permite enterarme de las groserías cotidianas de Clarín y otras cosas por el estilo. Pero el formato hoy se volvió una rutina agotadora. El desempeño de los panelistas, fijados en un mismo rol durante tanto tiempo, se hizo previsible e irritante. Sobre todo cuando dan indicios de vanidad y no se muestran capaces de escuchar una crítica fraterna y sensata.

El momento de anoche con Hugo Presman como invitado fue a la vez interesante y penoso. Interesante porque alguien invitado por la producción y considerado amigo se sale de la rutina diaria. Presman dice que 678 fue muy importante, pero que las voces discordantes que solían aparecer en los primeros años aparecen en el programa cada vez menos. Es un momento penoso porque la reacción general de los panelistas fue la peor: una defensa corporativa no ya del gobierno, sino de su propio kioskito. Entonces se me ocurrió pensar que 678 ya ni siquiera es un programa cristinista a ultranza, sino solamente un programa que se defiende a sí mismo.

Un rato antes Presman había tenido un cruce interesante con Sergio Berstein sobre la causa Amia y la actuación de las organizaciones judeo-argentinas y el estado de Israel, discusión que no se dejaba reducir al previsible eje Clarín vs. Gobierno, y el panel se notó algo incómodo por una conversación que no iba por los carriles habituales. Después pasaron un informe en el que Enrique Pinti dejaba mal parado a un alcahuete de Radio Mitre. Lo interesante era precisamente que Pinti no caía en la trampa que le tendía Clarín -que pretendía armar una especie de continuación del "caso Darín". Pinti conestó rápido y bien, dijo que él sabía lo que era el miedo, porque tenía los suficientes años como para haber conocido la Triple A y la dictadura militar. Desarmó la operación de Clarín con un movimiento sencillo y elegante, en las propias fauces del Grupo: en Radio Mitre, no en 678. Termina el informe y van al panel: entonces Presman empieza a explicar por qué cree que 678 ya no cumple la función de romper el cerco comunicacional que alguna vez tuvo: por la monotonía de las voces que convoca. Otro momento interesante: un invitado dice algo no esperado, que descoloca a todos. Era una gran oportunidad para dejarlo explayarse, para exhibir fortaleza y apertura ante una crítica fraternal, escuchar la crítica de alguien que no viene de Clarín y que apoya las líneas generales del gobierno pero difiere con la línea del programa. Entonces los panelistas se muestran ofendidos: fruncen ceños, levantan la voz, interrumpen a Presman y le dicen que no se puede ser neutral. Alguien, muy desafortunado, le atribuye a Presman o a Pinti (a esta altura no se entiende bien) la teoría de los dos demonios. Los panelistas de 678 usan la crítica a la neutralidad para defenderse a sí mismos, para justificar la propia incapacidad para apreciar sus defectos: si me criticás, estás alineado con Clarín.

Para mí el programa se había desmoronado la última vez que fue Lucas Carrasco. Lucas habitualmente se luce cuando lo invitan programas opositores, los desarma con gracia y agudeza. Pero una estructura pesada como 678 hoy tiene que dedicarse más que nada a cubrir los flancos que muestran sus panelistas, y no parece capaz de contener a uno de los tipos más interesantes que pueden estar en la tele. La ofensa que en ese momento cometió Dante Palma contra Lucas fue algo peor que una gaffe: se convirtió en el síntoma de una estructura obsoleta, sin flexibilidad para aprovechar los imprevistos, que deja muy expuestas las debilidades ideológicas de sus integrantes y su incapacidad para rectificar un error. NUNCA hubo en 678 una autocrítica, ni explícita ni implícita, sobre ese bochorno. Yo presencié azorado ese programa porque era amigo de Lucas y de Dante, pero me resultó imposible permanecer neutral.

Después, la noche en que Cynthia García fue a entrevistar ella solita a los caceroleros produjo un gran hecho televisivo. Entonces volví a abrigar una esperanza. Que se volvió a diluir anoche.

El kirchnerismo ya no puede sacar ningún rédito de la estructura actual de 678. Es un programa contraproducente. Como producto televisivo es previsible y solo cabe esperar un momento interesante cuando la cosa se sale de quicio y sus panelistas la pasan mal. El prime time de la Televisión Pública necesita algo más.

El que da en la tecla es el Pájaro Salinas:

"Una de las cosas que a mi juicio debilita a 678 es el sectarismo de Gvirtz hacia adentro del propio kirchnerismo. Después de cuatro años de emisiones es harto evidente que hay gentes e intelectuales que, a pesar de estar a favor del gobierno, jamás serán invitadas al programa. No se trata tanto de polemizar en 678 con López Murphy sino de vehiculizar las polémicas internas del movimiento, de darle cabida a todas sus vertientes. Néstor Kirchner solía repetir los meses previos a su muerte parafraseando a Mao que debían florecer mil flores, pero Gvirtz parece no haberlo escuchado". (Completo acá)

No adhiero en absoluto a los que desde la corporación mediática pretenden descalificar a los panelistas de 678 tildándolos de corruptos, chorros o ruines. Creo que el formato está agotado y la exposición diaria amplifica los defectos que cualquiera tiene. A mí, la suerte del programa no me preocupa demasiado. La Televisión Pública sí.

Barragán responde a este post acá.

Mi respuesta a Barragán acá.

lunes, 28 de enero de 2013

Crece la bronca popular por las cosas que Cristina no dijo por cadena nacional



Cristina dijo que el trabajador que gana 8.400 va a pagar 3 pesos de impuesto a las ganancias: menos que un viaje en el subte de Macri.

Cristina dijo que hay jueces que un vaso de agua y una cautelar no se los niegan a nadie.

Cristina anunció un aumento anual del 28% a las jubilaciones mínimas pero no dijo nada sobre la plusvalía que se quedan los burgueses.

Cristina nada dijo sobre el cantinero de la Fragata.

Cristina no dijo nada sobre la ola de calor.

Cristina no dijo nada sobre la abolición de la propiedad privada.

Cristina no dijo nada sobre el calentamiento global.

Yo en 5 tuits dije más cosas que Cristina. Soy bárbaro.

Lorca

Busco el tema del verano III



en el agua negra, árboles yacentes.
margaritas y amapolas.

por el camino muerto
van tres bueyes.

por el aire el ruiseñor, corazón de árbol.

mi temblor.
tu temblor.
en mi memoria tendría como un recuerdo de plata
piedra de rocío, piedra de rocío.
en el campo sin monte
una laguna clara. manantial apagado
manantial apagado.
con un lirio en la mano te dejo,
amor de mi noche y
viudita de mi astro te encuentro.

domador de sombrías mariposas, sigo por mi camino.
y al cabo de mil años me verás, amor de mi noche.
amor de mi noche...

Fotografía: Patologías culturales

domingo, 27 de enero de 2013

La cosa se pone negra

y de todos los colores hoy a la medianoche


Este año se cumple el centenario del estreno de La consagración de la primavera de Ígor Stravinski, que se considera una de las obras más revolucionarias de la historia de la música occidental. Por eso se están preparando varios acontecimientos conmemorativos. Yo no dudo de la importancia de esta obra de Stravinski, pero me parece que la verdadera revolución musical de los últimos siglos se produjo en otro lugar.

Haré un rodeo.

Dentro de pocos días se cumple el bicentenario de la Asamblea del año 13, que abolió la esclavitud en nuestra patria, al menos en el plano jurídico (en los hechos, la violenta clase dominante argentina siguió esclavizando a personas en estos dos siglos y hasta la actualidad, pero de manera clandestina). En los Estados Unidos de Norteamérica, el intento de abolir la esclavitud fue el desencadenante de una guerra civil entre los estados del norte abolicionista (la Unión) y el sur esclavista (los Estados Confederados). Dos películas a punto de estrenarse cuentan este conflicto desde perspectivas seguramente muy distintas: Django Unchained de Quentin Tarantino y Lincoln de Steven Spielberg. Se me hace que hablaremos bastante de ambas en las próximas semanas.

Pero adonde quiero llegar es a la batalla cultural llevada a cabo por los esclavos negros afroamericanos, que parecen haberla ganado en toda la línea. Porque, efectivamente, lo que alteró de manera irreversible el panorama de la música mundial no son las innovaciones de Stravinski, sino la irrupción del blues. Nada sería igual después de que los negros se pusieran a cantar en medio de sus durísimas jornadas de trabajo: forma de comunión colectiva, a la vez consolación y protesta contra un mundo injusto, contraseña rebelde y sublimación de las condiciones opresivas, arte de resistencia o la resistencia como forma artística: el blues ha sido y es todo eso junto. La unción del spiritual, la improvisación grupal pautada del jazz, la invención de la rebeldía juvenil del rock and roll, la sensualidad del funk, el orgullo étnico del soul y el situacionismo urbano del hip hop no habrían existido si antes el blues no hubiera abierto todas estas posibilidades.

Por eso vamos a dedicarles al blues y sus mutaciones dos programas seguidos en La otra.-radio: hoy a la medianoche y el domingo próximo (FM La Tribu, 88.7, online). Con un programa solo no nos alcanza, y seguramente con dos tampoco. Pero por algo se empieza: será en todo caso una buena excusa para escuchar a algunos de los músicos que más nos gustan: Robert Johnson, Sonny Boy Williamson, John Lee Hooker, Canned Heat, Howling Wolf, Eddie Boyd, Cab Calloway, Duke Ellington, Jimmy Hendrix, Miles Davis, Herbie Hancock, Wayne Shorter, Ron Carter, Prince... pero atención: también los George Gershwin, Gil Evans, Chet Baker, los Rolling Stones, Bob Dylan, los Beatles, Tom Waits, Led Zeppelin, Pappo, Spinetta, Manal, Devendra Banhart, Nick Drake y James Blake. Nada de purismo ni de pureza sino la más gozosa mulatitud. Un par de noches negras y de todos los colores en La otra.-radio.

sábado, 26 de enero de 2013

El arquetipo del navegante pequeño-burgués



por Marilena Kun

La literatura científico social, ficcional o periodística está plagada de clichés de tipos sociales o psicológicos que nos dan una imagen esquemática de algunos seres humanos. Siempre pensé que esos estereotipos eran producto de la necesidad de los seres humanos en encontrar una clase que insiste en repetirse pero que no existe en la realidad.

Hoy pongo en duda mis pensamientos. Me he encontrado con un ser humano –no sé cómo decirlo- en una determinada circunstancia que repite tantos clichés de un arquetipo que yo tenía en la cabeza, del estereotipo de cierto pequeño burgués, que me hace tambalear mi certidumbre acerca de que las personas son todas diferentes y singulares.

Estaba en una reunión y un señor italiano relata su última aventura. Cuando digo última, no estoy queriendo decir que este señor fuera muy aventurero. Quizá fuera todo lo contrario. Su última y gigante aventura es que con otros dos amigos cruzaron el Océano Atlántico en un velero, desde las Islas Canarias hasta el Caribe, arribando a la Isla Martinica.

Sabía del viaje que iba a realizar y me parecía una aventura que yo jamás realizaría, ya sea por el temor a la empresa tanto como porque cuando algo se mueve debajo de mis pies entro en pánico. Veinte días en alta mar me parecía algo así como entrar por el mismo lapso dentro de una coctelera gigante. Nada más lejano a mis intereses.

Al regreso de la aventura esperábamos, otros conmigo, la narración de tamaño viaje que alguna vez, la primera que realizó un aventurero en serio, cambió el planeta de cabo a rabo. La expectativa era entusiasta, quizá por nuestro desconocimiento sobre estos veleros que parece que cuestan mucho dinero, ya que casi viajan solos, con los aparatos sofisticados que tienen. Estábamos ansiosos por conocer detalles.

El relato comienza con la afirmación tajante:

- No vale la pena cruzar el Atlántico para ir al Caribe. No tiene nada interesante.

- Bueno, pero el viaje, ¿cómo fué? -nuestra pregunta.

- Tranquilo, bien, sin problemas... La barca iba sola porque el viento era favorable y no hubo ninguna tormenta... Todo bien...

Dada la parquedad del relato, lo dejamos hablar solo. Insiste: no tiene sentido ir hasta allá, no hay nada interesante, el Caribe no tiene nada interesante. Le pregunto dónde había estado como para tener una opinión tan rotunda sobre todo el Caribe. Había estado sólo en dos pequeñas islas por menos de 10 días. Le dije que yo conocía algo del Caribe y me parecía bellísimo, sus playas, su aguas, su gente... Insiste: pero no vale la pena cruzar el Atlántico para ir ahí. Era evidente que si el tipo había navegado veinte días y no había encontrado nada digno de su viaje, yo no lo iba a hacer cambiar de idea en una simple conversación. Borbotonea algunos episodios:

- Se nos acercaron a vender 2 o 3 bananas y nos querían cobrar 10 o 15 dólares. ¡Te imaginás! Yo acá las compro por un euro el kilo, mirá si voy a comprarles a ellos. No quieren trabajar. Te quieren usar y ganar todo de un saque.

Lo contaba con fastidio y desprecio.

- Además, apenas ponés un pie en tierra te rodea un montón de chicos pidiendo, casi ni te dejan caminar. Es desagradable. Si fueran dos o tres, vaya y pase, pero son como quince que te molestan todo el tiempo.

Aquí el relato no denotaba fastidio, sino explícito asco.

- Además no te cobran nada por el estacionamiento del barco, imaginate. Acá te cobrarían en serio. ¡Así están!

Obviamente nuestro entusiasmo por conocer algo de una aventura tan arriesgada -desde nuestra óptica profana- había sido decepcionado, por no declarar nuestra indignación. Ya no nos interesaba seguir escuchando ningún relato. Aunque no era necesario nuestro desinterés, porque el viajero tampoco estaba motivado en contar. Es probable que se haya aburrido enormemente.

En un momento alguien le pregunta tímidamente de qué país americano estaba más cerca la Isla Martinica. Contesté apresurada que me parecía que era Venezuela. El indómito viajero dijo que no, que estaba más cerca de Centroamérica, y barajó que sería Guatemala o Nicaragua. A mí no me parecía, por lo que fui a consultar el mapa. Obviamente, Martinica está muy cerca de Venezuela y muy distante de Centroamérica y los países mencionados. Allí entendí que el tipo que estuvo más de veinte días en el océano en un barco a vela, en verdad no había salido de su casa. Que ni siquiera había consultado el mapa para saber hacia dónde iba o dónde había estado. Que el espíritu de conocer el nuevo mundo (para él) estaba tan cerrado como antes de partir. Que sus acusaciones de provincianos a sus otros congéneres italianos lo dejaba muy mal parado, pues más que provinciano él delataba ser un “aldeano”, siempre en sus propios términos despreciativos.

El tipo se lamentaba de los niños pobres que lo perturbaban en su camino, se quejaba de los que le querían robar vendiendo bananas por un precio mayor al que paga a la vuelta de su casa, habiendo atravesado el océano con un barco de más de un millón de euros. Era evidente que quería estar encerrado en su barco, si es posible en el living de su casa, pues cuando encontraba algo que no era Europa, era despreciable. Un tipo así no puede escuchar o ver ningún semejante diverso de él mismo. Casi como los conquistadores... pero al menos ellos tenían un cierto espíritu aventurero, su viaje era osado, no los ayudaba la sofisticada tecnología que hace todo por uno, e iban al encuentro de cosas nuevas.

Es así que me topé con un ser humano en el que estaban condensados todos los estereotipos que uno puede imaginar (cuando se pone a imaginar mal) de un pequeño navegante burgués europeo. De un modo tan concentrado que casi uno ni se atreve a imaginar sin pensar que se trata de un cliché. Jamás a un personaje de ficción le podría haber puesto todos estos atributos sin sentir que estaba exagerando.

Pero no, el tipo este, con todos los atributos para el Nobel de la pelotudez, existe y lo conozco.

viernes, 25 de enero de 2013

Destornillador

20Pr1nc3
Busco la canción del verano II




Todos los días cuando me despierto
tengo que maquillarme
otra razón para hacerlo durar
Miss Mistake Up, si nos separamos
vamos a romper las guitarras y los vidrios
pero hasta el día en que lo hagamos
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo.

En todas partes donde vamos ahora
hay un show ahora
la gente pone su plata para el rock'n'roll
y ese gran ¡wow!
antes de que saludemos
podés llamarme CC: Crowd Control.

Si no querés, igual está bien
soy tu chofer.

Un vagón vacío en un tren rápido
en el temporal.
Yo puedo hacerte jurar que hiciste alguna cosa
que no conocés
no te va a doler
tenemos un largo camino por recorrer.

También podés gozar mirando
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo.

Dijiste que eras mi tornillo.

Compartir historias y buena ropa
y las uñas pintadas
de eso se trata la vida on the road
Nunca muy alto, nunca muy bajo
esa es la única forma de seguir.

Pero ahora, sin más preámbulos
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo.

Y si vas hacia la izquierda y te das vuelta
todo lo que tenés que hacer es escuchar el sonido
la música nunca miente
sabés que es verdad
yo ni siquiera tengo que saber quién sos
tenemos tiempo de sobra
y siempre vale la pena esperar cuando se trata de amor.

Soy tu destornillador, vos sos mi tornillo
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo.

También podés gozar mirando
soy tu destornillador, vos sos mi tornillo.

20pr1nc3.com

jueves, 24 de enero de 2013

Qué cosa son las nubes

Desde Bach hasta Atahualpa
La Nube Mágica y Juanito el Cantor
La otra.-radio del domingo pasado se puede bajar clickeando acá



En la década del 70, los fisiólogos empezaron a investigar porqué en el ritmo cardíaco normal se filtraba el caos, produciendo un paro cardíaco repentino; los ecólogos examinaron la forma aparentemente aleatoria en que cambiaban las poblaciones en la naturaleza; los ingenieros concentraron su atención en averiguar la razón del comportamiento a veces errático de los osciladores; los químicos, la razón de las inesperadas fluctuaciones en las reacciones; los economistas intentaron detectar algún tipo de orden en las variaciones imprevistas de los precios. Poco a poco fue pasando a un primer plano el examen de ciertos otros fenómenos tan inherentemente caóticos y desordenados que, al menos en apariencia, venían a trastocar la imagen ordenada que el hombre tenía del mundo: el humo de un cigarrillo, las turbulencias en el cauce de los ríos, una hoja balanceada por el viento, las epidemias, los atascamientos en el tránsito de vehículos, los a veces erráticos dibujos de las ondas cerebrales, el movimiento de las nubes...

El domingo pasado vinieron a La otra.-radio Juanito el Cantor y la Nube Mágica. En la primera hora del programa Juanito hizo un recorrido por la historia de la música para guitarra, desde la Fuga para Laúd de Johan Sebastian Bach hasta "Lloran las ramas del viento" de Yupanqui, pasando por Leo Brouwer, John Williams, Juan Quintero y Eduardo Mateo.

Después, con La Nube nos regalaron una serie de temas inéditos en vivo, de lo que serán sus nuevos discos, anticipando el recital que mañana ofrece la banda en el Konex.


Al aire libre. No se suspende x lluvia. Ciudad Cultural Konex. 20:00 hs. Sarmiento 3131, Abasto. Anticipadas $40. En puerta $50.

Para bajar el audio del programa con tan exquisita música, clickear acá.

EL PAIS, Levinas y el síndrome de ansiedad ideológica

El fin del periodismo, la foto de Chávez y los comedores de harina



A diferente escala, los papelones de EL PAIS y de Levinas en LA NACION marcan una degradación irreversible del periodismo profesional.

Se trata de dos hechos distantes y distintos; sin embargo, es posible vincularlos.

El diario EL PAÍS de España publica en portada una foto presuntamente tomada a Hugo Chavez en su internación. Se ve a una persona en primer plano con un respirador artificial. La foto ilustra una nota titulada "El secreto de la enfermedad de Chavez". La foto es falsa. Es una captura de pantalla de este video, que nada tiene que ver con Chavez:



EL PAIS tuvo que retirar de los kioscos ejemplares del diario después de publicar la foto. El diario alega que la agencia informativa Gtres Online le había suministrado la foto afirmando que se trataba de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. En su edición online dice: "EL PAÍS pide disculpas a sus lectores por el perjuicio causado. El diario ha abierto una investigación para determinar las circunstancias de lo sucedido y los errores que se hayan podido cometer en la verificación de la fotografía". El "error" de EL PAIS puede vincularse con la cobertura que desde hace semanas está realizando otro diario de la derecha española, el ABC, que anunció reiteradamente la muerte de Chavez. Parece tratarse de un mismo síndrome: la ansiedad ideológica.

Por otro lado, el diario argentino LA NACION publicó en su edición impresa de ayer una columna de opinión firmada por el periodista Gabriel Levinas. La columna se titula "Los disparates de un paranoico". En él, Levinas narra el encuentro que tuvo con un ex-empleado de Presidencia de la Nación, que se hace llamar Bernardo, que dice haber trabajado directamente para el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina:

"Se presentó como Bernardo. Sin preámbulo comenzó a narrarme lo que trataré de transcribir lo más fielmente posible, ya que no me permitió grabar. No dejaba de mirar hacia todos lados, preocupado y vigilante. Sólo interrumpió su relato cuando me pidió que sacara la batería de mi celular.

Dijo haber trabajado hasta julio de 2012 en la Presidencia de la Nación. Formaba parte de un grupo de planificación que dependía directamente del jefe de Gabinete.

La narración era un poco atolondrada, la fechaba a principios de 2007, cuando se decidió llevar adelante un plan tendiente a implementar una serie de medidas, algunas públicas y otras de carácter secreto, para poner en práctica lo antes posible algo que Bernardo llamaba "la dictadura científica"." (Leer completo acá)


El relato del "entrevistado" por Levinas hace referencia a un plan estatal para almacenar todo tipo de datos sobre la vida privada de la población: 

"causas judiciales, denuncias policiales, movimientos de las tarjetas de crédito, las bases de datos de la tarjeta SUBE, los datos biométricos de las fronteras, todos los mails que se puedan conseguir y hackear, y por supuesto, la información de la AFIP. Hasta las computadoras de Conectar Igualdad forman parte del plan. También, claro está, las bases de datos de las telefónicas".

El plan tenía el fin de instalar, aprovechándose de las debilidades de la democracia, "la más sofisticada de las dictaduras". La idea es usar esa información contra los ciudadanos que manifestaran su oposición al gobierno. En el relato de Levinas, "Bernardo" dice que el gobierno pretende dividir a la sociedad en dos: los domesticados de primera ("la población que consume, trabaja y produce, ya sea servicios o bienes") y los de segunda: "los más humildes":

"excluidos del mercado laboral, los subvencionados con planes sociales o la Asignación Universal por Hijo. En el círculo íntimo los llaman los "comedores de harina"."

El plan, en el relato de Levinas, da resultado en toda la población excepto en los qom:

"esos cabrones, a pesar de todo nuestro esfuerzo por doblegarlos, conservan su orgullo y su dignidad".

En un rato, la sorprendente nota de Levinas en LA NACION se transformó en TT de twitter. Entonces el ex periodista tuvo que salir a aclarar que se trataba de una ficción:

@Gabylevinas: "Muy enojados algunos K con mi cuentito, ni la ficción se bancan. No puedo creer lo enojados que están estos bobos por el cuento y la falta que tienen d capacidad d comprensión de textos"

El caso de Levinas es especialmente patético: hace 30 años fundó la revista EL PORTEÑO y hoy se transformó en un apéndice bizarro del grupo de Lanata: ahora termina haciendo esta curiosa defensa de la dignidad qom que lo lleva a denigrar a los que llama ofensivamente "comedores de harina", "los más humildes", beneficiarios de planes sociales. Levinas parece creer que el uso de esa terminología ofensiva está legitimado por tratarse de una ficción.

Que LA NACION incluya columnistas de esta calaña ideológica no es sorpresivo. La degradación personal de Levinas tampoco sorprende a quienes vienen siguiendo su descenso estrepitoso en los últimos años: se trata de otro caso del síndrome de ansiedad ideológica. (Ver un post anterior: "Los bagallos").

Solo queda pensar en los lectores de LA NACION y Levinas. El pacto con sus lectores está roto. Aquellos que todos los días se alimentan de materiales tóxicos que apenas difieren del disparate ficcional de Levinas. De ellos, antes que de nadie, se burlan Levinas y LA NACIÓN.