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domingo, 19 de marzo de 2023

dice que el amor se muere y no dice más






El jueves 16 de marzo de 2023 murió el escritor, periodista y actor Enrique Symns. En esta emisión de Patologías Culturales, conducida por Maxi Diomedi, acompañado por Oscar Cuervo, rescatamos diversos momentos de su obra y pensamos qué lugar ocupa para nosotros.

Revista La otra #7, verano 2004

jueves, 16 de marzo de 2023

Enrique Symns (1946-2023): "Lo único maravilloso que pasa en la vida es estar extraviado"


Hoy murió Enrique Symns. Me sorprendí al enterarme que tenía solo 77 años. A Enrique desde hace décadas en el ambiente under lo llamaban "El Viejo" y varias noches lo vi llegar sin aliento, diciendo que estaba a punto de morirse. Otras noches recobraba la furia artaudiana que hacía salir lo mejor de él. Todos sabemos: fundador de la legendaria revista Cerdos & Peces: solo eso lo hace entrar en la historia de la cultura porteña. Sabemos también que fue monologuista durante un período de los Redondos, en los 80, hasta pelearse con el Indio. Creo que murió con ganas de volver a verlo. Me dijo varias veces que lo que más extrañaba eran las conversaciones interminables con el Indio y que esperaba volver a tener una. Ignoro si finalmente se concretó. 

Supongo que debería escribir una nota necrológica rememorando y enumerando, pero no tengo ganas y Enrique se merece que se haga algo mejor o no haga nada. El tuvo mucho que ver con algunos de mis proyectos durante los 90 y parte de la primera década de este siglo. Colaboró estrechamente en nuestra revista Parte de Guerra entre 1998 y 2002, que cuenta con varios textos suyos. Luego siguió colaborando en La otra. En realidad, en esto de hacer revistas, yo aprendí cosas decisivas de él. Hay en La otra, salvando las distancias, un componente genético que remite a Cerdos

En los últimos meses de 2003 le hicimos una entrevista extensa e inolvidable, una noche en el Bar Británico, una de sus bases de operaciones. En principio se mostró entusiasmado por la nota, dijo que era la mejor que le habían hecho en su vida. Ese período idílico le duró algunas semanas. La segunda lectura que hizo lo indignó, me dijo que la nota era miserable y yo como editor era el principal responsable. Después pasó el tiempo y recobró la calma. 

En un momento de la entrevista rozamos la cuestión del cristianismo. Se me ocurrió decirle que por su apego salvaje a la verdad él tenía algo de cristiano. Se detuvo a pensar, sorprendido. Me dijo: "¿Vos sos cristiano?". Pregunta difícil de responder para mí, porque nunca estoy seguro de qué contestar. Pero esa idea le quedó rebotando en la cabeza. Unos años después me preguntó si, por ser yo cristiano, estaba en condiciones de confesar a alguien. Le dije que no, que eso es cosa de curas pero, si quería decirme algo, estaba dispuesto a oírlo. Me sugirió que alguna vez hizo algo terrible y necesitaba deshacerse de ese peso. Me dijo que lo iba a pensar. Después nunca más aludió al tema. 

Las fotografías y el diseño de la nota los hizo Luciano Roldán. En la nota participaron -hago memoria y por ahí me olvido de alguien-: Willy Villalobos, Marcelo Campos, Andrés Picandet, Juan Mendoza, Pablo Cabas, Luciano y yo... Salió publicada en el número 7 de La otra, verano de 2004. 

Para leer bien las páginas siguientes, hay que clickear sobre las fotos y aparecerán ampliadas en un rectángulo, seleccionen "Abrir imagen en una pestaña nueva" y las verán en tamaño real.







viernes, 24 de marzo de 2017

No se empujen ni pisoteen que este temblor ya va a parar

Después de la "Guerra contra el Indio": La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


¡Vamos! Y no se empujen,
ni pisoteen
que este temblor ya va a parar
¡no tengan miedo!

Todos pronto a los botes
y no se asusten
que la marea ayudará
¡les pido que recen!

Quien mueve así los hilos en los gobiernos
locos de gran intensidad
por las verdades que ocultan.

Todas nuestras historias ya son sufrientes
se enturbian y quedan atrás
nos quieren pacientes.

Todos esos colosos son tan golosos
que nos sentencian a flotar
en venenos siniestros.

¡Todos a los botes!



Dejamos pasar unos días de la marea caníbal alrededor de la actuación del Indio en Olavarría. En medio de la brutal operación político mediática que usó este episodio para correr el foco de atención de la crisis política y social que atraviesa el régimen macrista, se intentó reducir burdamente este complejo fenómeno de la cultura popular argentina del último medio siglo para tratarlo como un capítulo más de la trifulca K / antiK, en su versión más banal y reaccionaria. Cuando ni siquiera se sabía la cantidad ni la causa de las muertes ocurridas en el transcurso del recital, todo el país pareció entregarse a un manoseo digno del panel de Intratables, en el que solo cabía optar entre linchar simbólicamente al Indio como un impostor criminal o alinearse como un fiel integrista de la religión ricotera.

Fue imposible en esos días intervenir en la conversación sin caer en la trampa de esta "grieta" zonza y forzada. Todos opinaron desde el sentido común más craso e irresponsable, con la facilidad que da disponer de un muro de facebook o una cuenta de twitter para decir lo primero que se te pasa por la cabeza.

La marea caníbal ya bajó. Desde una perspectiva más tranquila es posible recuperar la extensa historia ricotera desde el under más sigiloso de fines de los 70 hasta los megaeventos de hoy. La discusión sobre el Indio y los Redondos y su modo de pasar desde los sótanos de San Telmo hacia una dimensión masiva y legendaria no es ajena a la cultura rock de las últimas décadas. Yo acompañé como público una parte de ese trayecto, aunque su música dejó de interesarme a principio de los 90.

En el año 2000 hacíamos la revista Parte de Guerra y desde ahí participamos en esa discusión, que se llevaba a cabo en una escala más reducida, entre quienes tenían algo que ver con la contracultura rockera. Conocí bastante a Enrique Symns, que había formado parte de la etapa más under de los Redondos y luego rompió su relación con ellos, hacia quienes dirigió críticas políticas, éticas y estéticas muy duras.

En el programa del domingo pasado de La otra en Radio Gráfica, después de aplacada la "guerra contra el Indio", nos propusimos retomar el asunto, repasar las etapas, escuchar las canciones, releer las viejas discusiones, sin caer en esa dinámica entre fieles y linchadores.

El programa completo, donde también hablamos de política y otros asuntos y escuchamos otra música, lo pueden escuchar acá.

domingo, 3 de mayo de 2015

La sangre es la única poesía que fluye como un río y por donde alguna vez nos escaparemos de noche

(Correspondencia de Andrés Calamaro con Enrique Symns) *



15 de junio, Mar del Plata
Amigo Andrés:
El hospital es el aeropuerto de la vida y de la muerte, ya que la gran mayoría nacemos en hospitales y partimos hacia la nada desde ellos, lo de tu padre es fantástico pero yo he vivido una existencia demoledora. Supe escribir que "la sangre es la única poesía que fluye como un río y por donde alguna vez nos escaparemos de noche, navegando alborozados, hasta perdernos para siempre". Pero ahora todo cambió. Como ya he dicho más de una vez, mi vida cumple con la consigna de un bolero que alguna vez compuse y que se llama Rumbo, piérdeme el rumbo. Estoy solo, sin pareja, nómade por destino y no decisión. En los últimos años me mudé veintitrés veces. En cada mudanza pierdo todo, pero sobre todo el rumbo. Como ya imaginaba, bajo cobardemente hacia la muerte por la ladera de la existencia.
Te quiere, Enrique.

27 de junio, Madrid
Querido Enrique, entiendo la debacle de los bienes materiales en la mudanza, por poco que tengas no hay cosas que resistan mudarse, abandonarlas... viajar lejos. La soledad nos interviene, nos ocupa y nos habita, creo que estamos solos aunque encontremos a la Venus de las pieles. Especialmente, ¡Caray! Para mí fue un caos. Las paredes se venían encima, celebraba alucinaciones, perdí todo en mis transiciones también. Quizás tengo una camiseta con agujeros o una de aquellas camperas de cuero... como últimos bienes materiales, sobreviviendo. Sigo transitando mi mes tranquilo. Madrid está cálida, el barrio sereno con sus adoquinados y su silencio muy de apreciar en una ciudad ruidosa. Fuimos a ver a los Rolling Stones, a encontrarme con estos hermanos mayores. Asistí a una espléndida demostración de rock y de vida, sin artificios en plan Disney, sin grabaciones ni artefactos escenográficos. Se mostraron tocando juntos en un escenario normal, y habitado por los amplificadores y la batería. También vimos a la leyenda de la tauromaquia, José Tomás. Por poco se deja la vida en la Plaza de Toros de Granada. Le dio la espalda al toro, quizá porque fue a buscar el estoque para matar; el toro no dudó un segundo en atropellar al torero, que cayó redondo, inmóvil, desvanecido y con los ojos entreabiertos. Lo llevaron con pavura a la enfermería y otro torero se dispuso -no sin complicaciones- en matar al toro. Mientras lo intentaba, José salió de la enfermería, pálido: tocado pero no hundido; para matar. Merecía salir en hombros pero declinó el honor para ir a la enfermería y de ahí al hospital, sin heridas en la carne, con una costilla fisurando. Dos días después volvió a torear dos morlacos en León, dos de tres únicas faenas en todo el año. En Alicante fue Morante el artista, el más puro y flamenco de los toreros. Es mi amigo, me aconsejó leer la Conferencia del duende que dio Federico García Lorca. Realmente tiene conceptos, sonríe en la arena y sabe tomarse con filosofía una tarde gris. Te gustaría conocer a José Antonio, el arte es él. Recibe mi fraternal abrazo.

28 de junio, Mar del Plata
Andrés, en tus relatos siento que viajo contigo, aunque no salga de mi cuarto oscuro. Qué hermosos eventos a los que asististe, pero sobre todo te envidio Madrid, aunque quizá sea el de mi memoria, ya que viví cuatro años allí pero hace cuatro décadas. Los hombres que se juegan la vida por deporte nunca me atrajeron como me atraen los pistoleros. Estoy escribiendo muy lentamente, demasiado lento. Y no veo casi a nadie, no tengo amigos. Vivo en una ciudad trágica, Mar del Plata, que durante el día saca lustre a una decencia sospechosa y que por las noches se esconde de sus propios horrores.
Un abrazo
Enrique

* Entre los varios libros que me regalaron o me regalé en mi reciente cumpleaños, está el de Andrés Calamaro, Paracaídas & vueltas. Diarios íntimos, uno muy bueno que confirma lo que sabía de otro modo, que Andrés, además del cantante popular, es también uno de los grandes escritores argentinos contemporáneos. Sabrán disculparme que hable así, ya que no soy crítico literario para establecer semejantes jerarquías y no leo tantos libros de literatura actual ni anterior. Pero ya el contacto con las canciones de Calamaro me decía que es muy potente y agraciado el trabajo que él hace con el significante, su modo de decir. En el libro habla de sus giras, de toros, de sus amigos, de Charly, del Indio, de Moris, de Hugo Fattoruso y Fernando Cabrera, de Spinetta, de Pappo, de Dylan, obviamente, de insomnios y tóxicos, de redes sociales y ciudades. Y todo lo toca con un tacto delicado, medio irónico, cariñoso, desgarrado y discreto. Uno de los mejores capítulos aparece casi al final, y es esta correspondencia que él mantiene con el gran Enrique Symns, de la que reproduzco solo un fragmento. Gran libro que voy leyendo de a poco junto con los otros que me regalaron o me regalé. Y que iré comentando.

Hoy a medianoche en La otra.-radio, Fm La Tribu, 88,7, online hd o sd, si a fibertel se le antoja, cosa que a veces no sucede.

viernes, 13 de enero de 2012

Lo único maravilloso que pasa en la vida es estar extraviado (Enrique Symns)


En los últimos meses de 2004 le hicimos a Enrique Symns una entrevista extensa e inolvidable. Se la hicimos en el Bar Británico, en dos jornadas, la primera fue comandada por mí, la segunda por Willy Villalobos. Las fotografías y el diseño los hizo Luciano Roldán. Salió publicada en el número 7 de La otra. Para leer las páginas siguientes, hay que clickear las fotos y, una vez que aparezcan ampliadas en un rectángulo, seleccionar "Abrir imagen en una pestaña nueva" y las verán en tamaño real.







jueves, 5 de enero de 2012

Parte de guerra: Antonin Artaud / Enrique Symns

"Artaud: un detective de la sensibilidad". 
Una entrevista a Enrique Symns por Héctor Fenoglio, 
con la colaboración de Carmen Cuervo.

Lo prometido es duda. En 1998 codirigíamos junto con Héctor Fenoglio, la revista PARTE DE GUERRA, publicación del Taller de Pensamiento. El n° 3 fue en gran parte dedicado al poeta Antonin Artaud. En ese marco le hicimos una entrevista a Enrique Symns: "Desde hace tiempo se habla de cierto paralelismo entre los mundos de la droga, la locura y la poesía..." empezaba diciendo Symns. Para leer más grande, clickear sobre las imágenes y abrir cada imagen en una pestaña nueva.









































En pocos días voy a subir la entrevista que le hice a Symns en 2004, ya para la revista La otra y hablando de su propia vida.

martes, 20 de diciembre de 2011

Cerdos & Peces: Juicio al saber académico


por Oscar Cuervo

Una tarde calurosa de mediados de la década del 90 -¿diciembre, enero del 96, del 97?- Enrique Symns nos citó a Héctor Fenoglio y a mí, que por entonces cooordinábamos el Taller de Pensamiento, a la redacción de la revista Cerdos & Peces en la calle Chile. No voy a explayarme sobre el asunto del que hablamos en la nota, publicada en el número 50 de la revista. Solamente quiero añadir un ajuste de perspectiva temporal. Hace de esto alrededor de 15 años (la reedición que se acaba de publicar de Cerdos & Peces no consigna la fecha). Pero lo decisivo es esto: nos ubicamos en plena década neoliberal, en medio del río, no se avista la otra orilla. Eso le da a nuestra postura (así lo veo ahora) una cierta abstracción, una sensación de inmovilidad ahistórica. No obstante eso, estamos haciendo política. Por eso tocamos un nervio sensible de la institución, que reacciona de manera hostil a nuestros cuestionamientos. Es buenísimo haberlo hecho en ese momento tan poco propicio. (Clickear sobre las imágenes para leer mejor).




La descripción que hacemos en la nota de la práctica universitaria es justa en sus rasgos básicos y tiene aún plena vigencia. En ese momento nadie quería decir estas cosas: esto de "en vez de hablar de lo que estamos haciendo ahí en las aulas, se habla de otra cosa, de algo que pasa en otra parte". La obstinación con que esta idea se repite a lo largo de la entrevista está justificada: era nuestra percepción principal y a la vez existía una enorme resistencia a admitirlo. La resistencia nos llevaba a elevar el tono: entonces recurríamos a una terminología bélica: partes de guerra, asesinato del saber, prácticas mortíferas. Elevar el tono hasta que alguien reaccionara, de buena o de mala manera. Y así fue. De las dos maneras.

Hoy en día la práctica universitaria no cambió mucho. Lo que cambió es la calle. Pero de eso no hablamos en este post: lo están pintando por las paredes. Aquella opresiva fijeza dio lugar a este deshielo. La crítica a la disociación del saber representativo no suena ya tan extemporánea. Se empieza a incorporar a los contenidos de algunas materias. Lo mejor es que el tiempo actual nos lleva a admitir con más franqueza lo que no sabemos. Pero la disociación persiste.

Una última acotación: Symns acostumbraba a intervenir los dichos de sus entrevistados con ocurrencias suyas. Por ejemplo, no creo haber respondido a su pregunta "¿Nadie llega con vocación a la universidad?" con estas palabras: "No, la universidad te construye, te fabrica". No creo haberlo dicho porque no lo pensaba entonces y no lo pienso ahora: sé muy bien que unos cuantos llegan a la universidad con una vocación. Tampoco me parece haber dicho que la inadaptación "es un destino, no una elección conciente". Pero no estoy del todo seguro. Hoy no lo creo. ¿Lo habrá dicho Fenoglio? ¿Lo habrá agregado Symns? ¿Lo pensaría yo en ese momento? No es tan importante.

Haber hecho aquel taller de pensamiento fue una experiencia buenísima. Y conocer a Enrique Symns, conversar con él durante largas horas, fue un gran privilegio. Otro día transcribo las entrevistas que después le hicimos nosotros a él para las revistas Parte de Guerra y La otra.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Cerdos y Peces. La revista de este sitio inmundo

por Oscar Cuervo

Dice Enrique Symns en el epílogo de Cerdos y Peces. Lo mejor:

"Estamos en el mes de octubre de 2011; hace ya más de un año que dejé la cocaína y casi no bebo alcohol, abandoné las prácticas sexuales o estas me abandonaron a mí; sin despedirse me abandonaron el amor y las aventuras. Por las tardes me siento en un banco en la plaza Toro en el pueblo de Derqui y observo a los muchachos jugando con las patinetas y escuchando cumbia, los árboles desgarrados por el otoño, algún perro vagabundo tendido a mis pies. La mayor decepción es la de haber envejecido y haber asistido al envejecimiento de todos mis amigos: el envejecimiento de Fito Páez, del Indio Solari, de Zito Lema... el envejecimiento de todas las utopías y de todos los sueños. Todo se convirtió finalmente en lo que quizá siempre fue, tan solo el intento de sobrevivir al naufragio. La descomposición de una banda de rock, de una banda de locos, de una banda de pistoleros, de una banda de ladrones de tiempo, de una banda de piratas que huyen de su propio destino trazado de que el rumbo no los alcance.

[...] 

"Desde hace un par de años arrastro la sensación de haber terminado antes del final, mascullando el fracaso de los sueños. Porque Cerdos y Peces es como si la década del 70 de todos los milenios de todos los siglos de todas las eras y épocas resultara ser nada más que el gesto imposible de una promesa incumplida. Fuimos príncipes de la oscuridad y ahora somos ciegos de la luz". 


Es una recopilación de textos aparecidos en la revista del mismo nombre, dirigida por Symns y editada en Buenos Aires desde 1982 hasta 2004 de manera intermitente. Ahora el editorial El cuenco de plata acaba de publicar esta recopilación que, en 287 páginas, reproduce lo que a criterio de Symns fue lo mejor de la revista.

La selección está dividida en varias secciones: "Editoriales", "Antropología de la vida cotidiana", "A todo lo que usted no se atrevió con el sexo", "Drogas. Maravillas venenosas" y una selección de entrevistas titulada "El arte de preguntar", en la que aparecen, entre otros, el Indio Solari, Tomás Abraham, Néstor Perlongher, Vicente Zito Lema, Rodolfo Fogwill, Claudio Kleiman, Jorge Lanata, Ricardo Bartís, Ricardo Ragendorfer, León Gieco, Fito Páez y Germán García. 

La grata sorpresa que tuve al revisar esta edición es que entre las entrevistas seleccionadas figura una que Symns nos hizo a mí y a Héctor Fenoglio, mi socio de entonces en la coordinación del Taller de Pensamiento.

El tono terminal del epílogo de Symns cuyo fragmento reproduzco no es ajeno al que siempre tuvo la revista. Cerdos y Peces es una de esas publicaciones que dejó una huella perdurable en la ciudad de Buenos Aires, pero leyendo cada número en el momento de su publicación los textos de Symns trasmitían esta misma sensación catastrófica. Creo que fue una manera de vivir la época. Como todas las cosas, por otra parte, Cerdos y Peces fue fruto de su época y hoy sólo puede existir como recuerdo o recopilación. La intensidad de esos telegramas escritos al borde del abismo sigue conmoviendo.

En los próximos días subo la entrevista que Symns nos hizo.