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lunes, 9 de mayo de 2022

El cine bien es

 
No entiendo por qué A Little Love Package, la película en la que Solnicki empieza a mostrar síntomas de agotamiento estético (un bonus de Introduzione all'oscuro sin Hans Hurch, es decir, sin corazón) compitió en la selección argentina del BAFICI si de argentina no tiene nada. No tiene nada objetable añorar la elegancia vienesa. Solo que en Introduzzione... ya había quedado claro. Pero la inclusión en una competencia de películas argentinas no tiene explicación. Solnicki dice que hace películas europeas porque aquí no financian sus proyectos -lo cual atribuye a la gestión del INCAA-, pero esta película tampoco está concebida ni sentida desde aquí. Que la película no encuentre productores argentinos es consistente con que Solnicki despliegue su confort vienés, pero ¿haría películas argentinas si el INCAA funcionara bien? ¿Su melancolía tiene una raíz meramente financiera?

Sus dos primeras películas -Süden y Papirosen- eran mordaces retratos del enriquecimiento material y el empobrecimiento espiritual de la gran burguesía argentina, con sus exquisiteces y sus heces. Creo que no hay película que muestre a la alta burguesía argentina en su grotesca brutalidad como lo hizo Solnicki cuando retrató a su familia en Papirosen. Hortacio Verbitsky había publicado un notable informe sobre la riqueza de la familia Solnicki acá, un estilo de vida que Gastón retrató en su intimidad como nadie podría lograrlo.

En A Little Love Package solo quedan las nostalgias vienesas de Hurch sin Hurch pero en la competencia argentina. Una snobeada. 

A mí el cine vienés me gusta más cuando es bien vienés.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Papá, andate a la mierda, chau

Entrevista a Gastón Solnicki en La otra.-radio. Para escuchar el programa completo, clickear acá


El domingo pasado gran parte de La otra.-radio * estuvo dedicada a una extensa entrevista a Gastón Solnicki, el director de Introduzione all'oscuro, actualmente en cartel-. En la conversación, de la que aún nos falta poner en el aire algunos tramos sustanciales, tratamos de detectar junto con Gastón algunos arcos que atraviesan su filmografía desde Süden, pasando por la central Papirosen -su "película familiar"-, y Kékszakállú, hasta llegar a la que está exhibiéndose actualmente.

Esos motivos reconocibles ya desde Süden -que narra el último regreso a la Argentina del músico Mauricio Kagel- hasta Introduzione... -que se constituye en una evocación póstuma de su amigo Hans Hurch- pueden articularse como una unidad que piensa el final del siglo xx, los últimos sobrevivientes de la segunda guerra, la ambivalencia del legado de los padres, la naturaleza incómoda e ineludible de las raíces, el desarraigo, la distancia, la muerte.

Un acontecimiento central en este sistema, a la vez fuera de campo, es el suicidio de su abuelo paterno, sobreviviente del exterminio nazi, salvado en Argentina durante 30 años, hasta tomar la decisión de quitarse la vida. Un acto inasimilable en un relato lineal, un agujero negro, cuyo silenciamiento provoca en dosis inestables un malestar sordo y confusiones cómicas. Ese extraño mix hace perturbador al cine de Solnicki.


Ya en una entrevista que le hicimos para el último número de La otra en papel (2012), Gastón nos decía:

- Yo me empiezo a enterar durante mi adolescencia de lo que pasaba en Argentina, pero no por un legado de mis padres. Entonces digo: ¿cómo puede ser el correlato de las fechas? Mi abuelo se suicidó en el 79. Hay mucha gente que vivió toda una vida después de sobrevivir al nazismo y se terminó tirando por el balcón. A mí siempre me impresionó eso… En la familia dijeron que él estaba loco, pero él decía que había unos carteles de la DGI, una propaganda, que mostraba un tanque y decían: “te vamos a venir a buscar”. El decía que la DGI era la Gestapo. ¡En realidad era el único lúcido! El había visto ya a su familia muerta, en el gueto y en ese momento vería que estaba pasando lo mismo. Y le decían: ¡vos estás loco! Lo dejaron encerrado ahí y se ahorcó. (Ver más clickeando acá: "Hay gente que se muere porque está muy triste").

La lectura de esta entrevista en su momento provocó un comentario de Nicolás Prividera en su libro El país del cine

"El relato es dramático en un doble sentido: no solo por su tono, sino por la revelación final. El nieto lee la historia familiar como tragedia colectiva. Pero todo lo que está concentrado en ese párrafo, la película lo elude: no hay rastros de esta anécdota en Papirosen. Pero no se trata de pudor (la película muestra cosas más íntimas y menos justificadas). ¿Por qué entonces queda afuera lo que, una vez leída la entrevista, se nos revela como el centro secreto de la película? Tal vez, precisamente, porque Solnicki comprendió que era demasiado reveladora y prefirió dejar ese espacio vacío, siguiendo los dictados del cine contemporáneo (que abomina de los sentidos precisos). Papirosen cumple ese mandato y en ese sentido procede como la familia que retrata: hace silencio sobre esa relación fantasmal, para vivir paradójicamente a través suyo". (p. 269-270)

Personalmente pienso que es perfectamente concebible imaginar al cineasta Prividera declarando a cámara en una de sus películas esta escena faltante en Papirosen : "mi padre se suicidó durante la dictadura militar, etc., etc,". Es imposible que esto suceda en la obra de Solnicki. Esta diferencia irreductible puede hacernos pasar por alto una clave del cine: toda película genera su forma a partir de una escena faltante que es su centro secreto: también escenas así faltan en las películas de Prividera y son su centro secreto. En cualquier caso, los autores se distinguen por esas escenas que les faltan. [Para un análisis más extenso de la poética de Solnicki, me remito a dos textos publicados en el blog Un Largo: acá y acácreo que sería muy interesante poder ver las cuatro películas en serie, porque sus remisiones múltiples y sus variaciones sobre motivos recurrentes enriquecen sus sentidos. Las considero una tetralogía. Comenté esta idea a Solnicki y estuvo completamente de acuerdo].


En la conversación del domingo pasado hablamos de todo esto. En un tramo le comentamos la tesis que Prividera sostuvo después de ver Papirosen y leer la entrevista de 2012 en revista La otra. Solnicki, a la vez, nos respondió:

- Me parece que lo que yo digo en la entrevista de La otra en 2012 es una interpretación innegable por cierto, porque tiene que ver con una correlación de los eventos. Pero, a diferencia de Prividera, yo no estoy llevando esta interpretación a la voz melódica de la película. Me paro en otro lugar. En el caso de Papirosen, literalmente en otro lugar. Tengo otra distancia. En este caso, yo soy también el nieto del sobreviviente de la guerra que después se suicida. Hay muchas otras distancias y creo que la fuerza de Papirosen es que desde el primer día en que empecé a hacerla sucedió algo instintivo. Como decía Hans [Hurch], las películas sobre las familias suelen polarizarse entre una variante académica, donde un narrador tipo la BBC describe claramente los sucesos de esa gente loca, y otra variante en la que el hijo de la madre psicótica enloqueció y no sé qué hizo, y de eso hizo una película. Papirosen, según Hans, atraviesa de manera ambigua y curiosa esas dos posiciones, por momentos logrando que pareciera que yo me filmaba a mí mismo adentro de una pecera como si estuviese afuera de ella. Es muy distinto que pararme frente a la cámara y decir algo. Sin duda también una fuerza de estas películas es que generan reacciones opuestas, Justamente, no son películas que proponen consensos. Creo que, salvando las distancias, también es una fuerza de las películas de Nicolás, quizás no tanto de sus reflexiones académicas. Pero esto que él está cuestionando es una proyección típica de alguien que hace películas y las hace de otra manera. En gran medida, las películas que nacen de experiencias directas de la época de la dictadura están ancladas en emociones muy fuertes. Pero la diferencia principal es que una película como Papirosen -de hecho yo no hice la película para ilustrar esta idea, sino que la encontré haciéndola, o incluso viéndola terminada- remite a un suceso doble anterior, que fue resignificado y amplificado por el suicidio. Mi abuelo se suicida en un momento en el que mi familia pensaba que él estaba loco por pensar que la Gestapo volvía a buscarlo a la casa, que la imagen de la DGI era un tanque que lo venía a buscar. Eso lo remitía a cuando él entró al gueto y vio a su familia acribillada sobre la mesa. Después su suegro lo salvó, lo escondió en un bosque durante dos años. Y después lo trajo acá y le dio trabajo. Pasados los años, ese tipo se deprimió y se suicidó, por una familia que no lo supo contener, lo dejaron solo en una época en que no existía la falopa que existe ahora. Es imposible no ver, con la experiencia de hacer esta película, que más que loco era el único que estaba viendo lo que pasaba, en una familia en la que mi padre estudiaba en la facultad de Ciencias Exactas y pensaban que los que desaparecían eran gente que… no sé. Pero yo no hice una película para ilustrar eso, aunque entiendo que a algunas personas esto les pueda pesar. Si yo me hubiese ocupado de elaborar esta idea en el contexto de la película, habría aplanado la verdadera fuerza de esa escena y de la película. Y en todo caso no estoy de acuerdo con Prividera en que eso que yo vi no esté en Papirosen. No está dicho. Pero para mí el gran problema del cine es que hay cosas que son imposibles de poner sin que estén totalmente subrayadas. Y, donde subrayás, empieza a desaparecer algo de lo más interesante del aspecto documental del cine, que en gran medida es una carga subjetiva y fuertemente emotiva del espectador, no es algo que vos ponés ahí para que alguien lo lea sino más bien al revés **. La película puede destrabar ciertas emociones y creo que una cosa iría en contra de la otra. Por suerte existen las películas de los dos [de Prividera y Solnicki].


- -Sí, yo pensaba que en una película de Prividera una escena donde él dijera eso sería completamente natural, mientras es absolutamente incompatible con tu perspectiva. Vos jamás podrías incluir una escena donde explicitaras esto.

- Es que existen las películas, y después existen las entrevistas, las reflexiones sobre las películas, los debates, existen un montón de instancias. Papirosen es una película hecha de una manera muy instintiva, pero no es que por ser instintiva no hayan ideas. Volviendo al principio de Papirosen, hubo un instinto desde el primer día de que era un registro como en tercera persona, pero ese “como” era imposible, porque yo estaba siempre en el centro.

- Al revisar tu filmografía encontré que la paternidad es uno de los hilos que atraviesa todas tus películas…

- Totalmente.


- Desde Süden donde Mauricio Kagel es un padre insinuado, porque así se constituye: primero lo elige el grupo de jóvenes músicos, el Ensamble Süden, después él viene en busca de esos músicos argentinos…

- Totalmente, de hecho no se puede dejar de decir en esta mesa, dados ya los temas que estamos hablando, y sin sonar demasiado esotérico, que hay una sintonía muy llamativa con Nicolás [Prividera], que Papirosen compitió como work in progress con Tierra de los padres. De hecho fue ese año polémico en que Tierra de los Padres

- … fue excluida del BAFICI.

- Me parece que fue ese año… No, no, no. Me parece que fue en el siguiente.

- Sí, fue en ese año, porque yo lo pongo en la nota de la revista  (n° 27, verano 2012/ 2013). Yo digo ahí que en ese año las dos películas del festival fueron Tierra de los Padres, a la que no habían programado pero todos hablaban de ella, y Papirosen, que había ganado a pesar de que no era el caballo del comisario…

- Ah, ¡sí!

- Poniéndonos un poco lacanianos, en Papirosen está el significante “Papi”.

- Sí, ¡totalmente!


- Introduzione all’oscuro tiene un fuerte vínculo con Papirosen, desde el momento en que aparece la voz de Hans Hurch haciendo acotaciones claramente referidas al proceso de gestación de Papirosen. El título con el que salió la nota que te hicimos para revista La otra -“Estamos vivos, nos salvamos, tenemos dinero, nuestros hijos son hermosos, pero hay fantasmas flotando a nuestro alrededor”- lo tomamos de una frase que …

- ¡Sí! Eso lo dijo Hans.

-Vos nos dijiste: “…dijo mi amigo Hans”.

- ¿En serio?

- Nosotros no sabíamos quién era.

- Pero yo hablaba de Hans sobre Papirosen desde antes… Toda la vida, cuando presento Papirosen, hay algo muy divertido cuando nombro a Hans, escucho un “aaahhhh…” [en forma susurrante], que es el sonido que está en la partitura de Bartok, el eco de un suspiro. Pero sí, esa frase es de Hans.


- Papirosen, por un lado, tiene un aspecto de comedia, hay muchas escenas de comedia. Por otro lado, si uno se pone a contar de qué trata la película, es una tragedia tremenda, persecuciones, sobrevivientes de exterminios, suicidios…

- Como toda buena comedia del siglo xx es trágica.

- Cuando ahora vi Introduzione all’oscuro, la vinculé a esta frase que me citaste de Hans, “Estamos vivos, nos salvamos, etc”, yo no sabía quién era él en ese momento y ahora pude terminar de armar el rompecabezas de tu obra. Porque hay otra palabra clave que es dicha en off por Hans en Introduzione… mientras están viendo un armado de Papirosen, que a mí me abrió la comprensión de tu cine. Esa palabra es Familienbande.

- De hecho es el título de uno de los capítulos de Papirosen.

- Y ahí aparece una ambigüedad en lo que te dice Hans. Él te dice que significa dos cosas: “lazos familiares” y “banda delictiva”. Vos querés que despeje cuál es el sentido originario de la expresión pero él te dice: “no, ¡los dos!”.

- [Solnicki se ríe] Sí, es una palabra que yo empecé a escuchar después de que él me la dijo, es una palabra espectacular Familienbande, podría haber sido perfectamente el título de Papirosen. Él lo decía también respecto de él y los festivales, de ciertas personas amigas que luchan por la misma idea del cine. Hablaba de los lazos delictivos pero no lo decía con ninguna condena sobre ellos, asumiéndose él mismo como el primer gangster.


- También hay otra frase que se escucha decir a Hans en Introduzione... Aparece una postal que él te había mandado, en la que se ve un nene que le está sacando una foto a una chica en bikini y él te escribe que le hace acordar a vos, no sabe si porque saca fotos, si es por la chica o por todo eso junto. Después se escucha a Hans diciendo: “Te rompe el corazón lo que pasa acá, y a la vez es porque los padres son idiotas y los hijos son idiotas, y sus hijos se vuelven idiotas y a la vez tienen hijos que se vuelven idiotas. Y siempre es ‘Papá, llamame, chau’ [Dad, call me, bye], pero deberías decir ‘Papá, ándate a la mierda, chau’ [Dad, fuck yourself, bye].


- Ahí está hablando de la escena de Papirosen que para él es central en la película, cuando mi sobrino Mateo, después de pelearse con el padre en el auto, está muy mal, lo llama al papá y no lo encuentra, y le deja un mensaje que es ‘Papá, llamame, chau’. Para Hans esa frase, ‘Papá, llamame, chau’, era la película.

- Cuando el chico debería decir ‘Papá, andate a la mierda’, ¿no? A mí esa frase sobre los hijos que se vuelven idiotas me permitió establecer un puente con Kékszakállú, la película siguiente a Papirosen y anterior a Introduzione…, por esos chicos que se ven en Punta del Este. Vos no te permitirías decir directamente en tus películas una frase tan dura como la que dice Hans.

- Es muy interesante hacia donde estamos yendo, hay una tensión interesantísima, porque la gente dice que Papirosen es una oda al padre, pero este padre tiene estos dos filos, sí, es interesante…


- Kékszakállú retoma ese hilo que te deja ahí Hans acerca de los hijos. Recuerdo la escena de los chicos en Punta del Este mirando los celulares, esos chicos que parecen realmente zombies, están como sin vida, hipnotizados mirando la pantalla del celular en un lugar que se supone que es de placer y esparcimiento. Eso contrasta con las playas de Miramar de los años 50 en Papirosen, con los judíos pobres que venían a Argentina después de ser perseguidos, que habían tenido que revolver la basura en Europa para comer, y acá se encontraban con una tierra de promisión. Estaban viviendo en Miramar su primer momento de tranquilidad…

- Bueno, esta frase de Hans que antes citamos se refiere a eso, a esa época. Hans decía eso de que “nos salvamos, tenemos dinero, nuestros hijos son hermosos…”. Esos archivos que encontramos son las primeras imágenes de ocio de los judíos que se salvaron. Seis años antes estaban en los campos de concentración y ahora estaban en Miramar, en una playa, con una nueva generación.


- Incluso así se titula un capítulo de Papirosen.

- “Los hundidos y los salvados”, si, tomada de Primo Levi.


- Esta idea tan ambigua de la salvación, porque a su vez Papirosen es una película sobre tu hermana y su permanente malestar, que vuelve a aparecer en Introduzione

- ¡Y en Kékszakállú! donde está su hija, por cierto. Son como estadíos de ese malestar que yo asocio a este episodio singular que amplifica la herida metafísica de lo que fue la guerra en mi familia. Por eso me parece que fue increíblemente sanador enterrar a mi abuela hace unos días. Y llorarla ***. Y por eso no entiendo cómo mis hermanos no estuvieron en el entierro y no pudieron ver la importancia de que se abrieran literalmente el cielo y la tierra. Algo que en su momento lo podés enfrentar y ver, o ya no. Por alguna razón curiosa llegué el día antes, 16 horas antes de la muerte de mi abuela.


- Sí, vos me escribiste: “hoy se va a morir mi abuela”.

- Sí, sí, sí. Y mi novia dijo: “vos llegaste un día antes y tu hermano se fue un día antes". Mi hermano se fue de vacaciones el día antes de que mi abuela se muriera. Y fue eso, la opresión de estar ahí. Incluso me acuerdo que entré [a la sala donde agonizaba su abuela] y había un primo muy religioso. Yo lo quería matar, porque no la dejaba ni un segundo sola, él estaba rezando para que no muriera, cuando todos querían más bien ayudarla a morir. Me acuerdo que me dejó un momento solo y en seguida me puse a llorar y le hablé. Ella estaba totalmente sedada, en coma. Pero le dije tomando su mano que había tenido una vida terrible, que ya no luchara más. Ella estaba con un respirador, respirando con mucho esfuerzo, y en seguida empezó a respirar más lento y yo pensé que la maté. Me parece que tenemos un entendimiento muy falso de la muerte, que se asocia demasiado a causas sobrenaturales. Ni hablar la muerte de Hans, como esos osos que van a morir solos al bosque. Tengo la idea de la experiencia de la muerte no como lo opuesto al nacimiento sino como el otro extremo de casi lo mismo.

* El resto del programa lo dedicamos a anticipar la entrevista al cineasta y poeta César González, que va a salir en la emisión del domingo próximo. Se escucha también acá.

** En un intercambio posterior a la entrevista del domingo pasado, Solnicki amplía: "La reflexión de Prividera asume que no decir algo literalmente es hacer silencio. Yo creo, en cambio, que salir a decir o gritar algo es una manera muy eficiente de callarlo. Y qué lo que verdaderamente pueden 'decir' las películas, está del lado de los oyentes".

*** En otro tramo de la entrevista que se puede escuchar en el programa, Gastón se refiere a la muerte de su abuela Pola, que había ocurrido 48 horas antes de hacer la entrevista. Pola es uno de los grandes personajes de Papirosen. "Pola ya era un personaje cinematográfico antes de que yo la filmara", recuerda Solnicki. La entrevista completa será transcripta próximamente en el blog Un Largo.

Participaron en el programa: Paz Bustamante y Carla Maglio en estudios. Martín Farina en la entrevista a Solnicki. Maximiliano Diomedi en edición de sonido de la entrevista a César González. Carmen Cuervo en producción. Domingo a la medianoche en FM 89,3, Radio Gráfica.

sábado, 16 de febrero de 2019

Introducción a lo oscuro

Gastón Solnicki en La otra.-radio - Domingo 12 de la noche - Radio Gráfica - FM 89,3



(Esto es un avance)

Introduzione all'oscuro (que se proyecta hoy y el próximo sábado a las 20 en el MALBA) ocupa un lugar especial en la filmografía de Gastón Solnicki: retoma varios de los ejes planteados en sus películas anteriores pero a la vez constituye un punto de inflexión, un giro que es preciso interpretar. En Introduzione... Solnicki toma la seria decisión de pasar delante de cámara y convertirse en personaje. Un cartel dice al principio que viaja a Viena en medio de un estado de duelo maníaco por la muerte de su amigo Hans Hurch. Por las calles de la ciudad brumosa se desplaza como el fantasma de un príncipe perdido en otro siglo. Su actitud es fúnebre y un poco cómica también. Sabido es que Solnicki gusta de hacer comedias pobladas por fantasmas.

En persona él practica una ironía gentil, capaz de sonreír ante el abismo. En la película muestra también en el plano un timing especial para la comedia.

Hay un par de escenas sutilmente divertidas: cuando intenta comprar un piano de cola y se topa con la lógica financiera de una época que no parece ser en la que habita.

Más adelante, Gastón presenta ante una platea colmada, durante la Viennale, un largo y emotivo soliloquio que evoca a Hans y explica por qué eligió recordarlo con una comedia de Lubistch. La traductora dice que ha sido tan largo que no recuerda qué traducir. Súbitamente Gastón resuelve el contratiempo: "solamente deciles que no éramos amantes". La escena es un plano secuencia que los filma desde atrás, con el público mirando serio . El corte llega justo. La aclaración parece no tener lugar en términos del protocolo. ¿O sí? Solnicki actúa así, en la vida y en el cine. Y el gag sería un documento.

Podríamos constatarlo mañana domingo a las 12 de la noche en La otra. Radio Gráfica. 89,3

jueves, 30 de mayo de 2013

Stravinsky Boxing Club

A 100 años de La consagración de la primavera



Gastón Solnicki tiene por ahora una filmografía breve: süden, Papirosen y el corto Enjoy Yourself . A esta obra acaba de agregarse su primera performance teatral: Stravinsky Boxing Club, estrenada anoche en el Centro de Experimentación del Teatro Colón. Cuando vi süden (su documental sobre el último regreso al país del músico Mauricio Kagel) me impresionó su rigor formal para encarar el retrato de un artista tan complejo como Kagel. Detrás de la meticulosidad con que Solnicki trata el material que la obra y la persona de Kagel le brindaba se esconde su política de autor. Se trata de una rara primera película, porque el cineasta no quiere mostrarnos todo lo que piensa sobre el mundo (como a veces exige la ansiedad de los novatos), sino ceñirse escrupulosamente a su objeto: volvía Kagel a su ciudad, después de muchos años, consagrado mundialmente, consciente de que tal vez fuera la última vez (lo fue, pero eso queda fuera de la película). Hay varias capas de sentido superpuestas en una estructura de apariencia límpida: süden puede verse como el retrato de un artista célebre, una interrogación inquietante sobre las condiciones en las que se produce el arte en Argentina, un film sobre la capacidad de escuchar o un ensayo sobre las tensas y no del todo exploradas relaciones entre cine y música. Están todas esas capas, ninguna en desmedro de la otra, y la obra no luce para nada recargada, sino ligera y graciosa. Solnicki maneja con destreza todos estos elementos pero da la sensación de que cuenta con un resto que no necesita mostrar por ahora.

Después Solnicki hace Papirosen en la que su estrategia autoral vuelve a ser la misma, aunque a  la vez se trate de una película muy distinta a la primera. Ante todo porque ahora Solnicki filma a su propia familia en un grado de intimidad muy riesgoso: lo cual equivale a decir que se filma a sí mismo. A él no lo vemos nunca pero todo el tiempo vemos a través de su propia mirada, por lo que Papirosen pasa a integrar el subgrupo muy pequeño de películas filmadas totalmente en cámara subjetiva. Acá de vuelta hay una tensión apenas escondida entre una tonalidad ligera, cercana a la comedia, y el tratamiento de asuntos directamente intratables: genocidio, suicidio, vínculos filiales cruzados por el interés económico, negación maníaca de los traumas familiares... Uno de los rasgos más extraños de Papirosen es su que estructura narrativa es difícil de descifrar, a pesar de que transcurre de forma muy fluida. La historia avanza y retrocede en el tiempo, entre la huida de sus abuelos de las garras del nazismo y la actualidad, sin orden cronológico ni carteles indicadores, pero todo se entiende sin esfuerzo. Una vez más queda la sensación de que el cine de Solnicki se asienta sobre bases invisibles pero sólidas. Una especie de autoconciencia formal muy discreta, que solo se percibe de forma indirecta, en virtud de su eficacia.

Ahora acabamos de conocer su primera incursión en el teatro, Stravinsky Boxing Club. En realidad, se trata de una performance que surge como una extensión/anticipo de su próxima película. La última vez que vino a La otra.-radio Solnicki nos adelantó que estaba haciendo una nueva película, titulada por el momento Italpark (no sabemos si aún conserva ese título). El proyecto surge a propósito de los 100 años del estreno de La consagración de la primavera, la obra de Igor Stravinsky que marcó definitivamente la música del siglo XX. El centenario se cumplió precisamente ayer, el día elegido para presentar la obra en la salita del subsuelo del Teatro Colón. En ese espacio reducido se encuentran una serie de elementos a primera vista heterogéneos: un barítono, un dúo de pianistas (los tres vestidos de gala), una mujer que amasa en una mesa colocada en medio la performance, un grupo de bailarinas que elongan o hacen ligeras coreografías al ritmo de la música que tocan los pianistas o canta el barítono, y un par de boxeadores que se entrenan para terminar peleando un round al final de la obra. Lo que esta coexistencia produce oscila entre la disonancia y una suave interacción. El barítono, además de cantar, lee fragmentos de una disertación de Leonard Berstein sobre el contexto en el que irrumpió la música de Stravinsky y lo que constituye su caracter distintivo: la politonalidad (ejemplificada a través de la superposición de dos acordes triádicos: el do mayor y el fa sostenido mayor, que por separado suenan simples pero que simultáneamente generan una tensión armónica inquietante), la polirritmia (varios patrones rítmicos de 2, 4, 6, 8 y 12 tiempos que se superponen, se intercalan, se relevan, dibujando estructuras complejas), la irregularidad en la distribución de los acentos, que suenan "como las trompadas de un boxeador" y lo que la disertación denomina una "expresividad objetiva" que se libera de la pesada subjetividad de la música del siglo XIX (Schubert, Schumannn, Chopin, Wagner) para expresar no el alma del artista sino el sonido del mundo. En esta expresión del sonido del mundo, sugiere el ensayo, Stravinsky combina la novedad radical con el retorno a la prehistoria, hundiendo sus raíces en lo más profundo de la tierra. Politonalidad, polirritmia, irregularidad, coexistencia de lo arcaico y lo contemporáneo también son efectos que produce la puesta de Solnicki en el subsuelo del Colón. Quizás sea la presencia de los boxeadores el elemento más discordante en el contexto de una ceremonia burguesa, como no puede dejar de ser toda velada en el Colón.

Como derivación de una película por hacer, Stravinsky Boxing Club confirma y anticipa que Solnicki sigue manifestando su interés por la forma sin renunciar a una percepción del mundo, esa expresividad "objetiva" que Bernstein le atribuye a la música de Stravinsky. Por lo que informan las gacetillas, la película en ciernes, Italpark,  incluirá además el registro de un reciente viaje de Martha Argerich al país y "la supervivencia evolutiva de los cangrejos en las costas de Japón" (sic). Será digno de verse. Mientras tanto, hoy jueves y mañana viernes todavía puede verse en el CETC, Stravinsky Boxing Club.

Y el domingo en La otra.-radio la seguimos con los 100 años de La consagración de la primavera. Viene nuestro musicólogo de cabecera Cristian Bonomo. 


lunes, 8 de abril de 2013

BAFICI: directores a los que no conviene perderles pisada

Costa, Olaizola, Solnicki



Renate Costa presenta Resistente: es la documentalista paraguaya que en el año 2010 nos deslumbró con Cuchillo de palo y el año pasado volvió al BAFICI como jurado. En su segunda venida le hicimos una nota que está en revista La otra 27, titulada "Si no me importa la persona, no la filmo". Hacia el final de el reportaje, le preguntamos:

Willy Villalobos: ¿Y vos ahora que tenés ganas de hacer?

Renate Costa: Después de hacer una película tan personal como Cuchillo de palo, que me llevó años para que sea un poco profunda, eso te traba un poco. Por suerte me llamaron de Dinamarca para hacer una película con una chica de Finlandia, un corto que terminé hace poco y está seleccionado para un festival muy importante, clase A, en competencia y se trata sobre un inmigrante italiano que vive en Paraguay. Yo quiero seguir el rastro de esta relación, me encantaría. Porque él escribió muchas cartas a Italia, a su hermana. Su hermana no tuvo hijos ni pareja y él tampoco. Ellos vivieron un momento muy duro y después de eso ellos no pudieron tener ni descendencia ni amor por algo. Pero tienen un amor por algo superior. El tipo es un místico, muy coherente, es la persona más coherente que conozco, nunca se fija en lo que vos decís, solo en lo que vos hacés. Por ejemplo dice: “ese señor es muy católico, pero cuando me invitó a su casa me dijo que me vaya y no me invitó a comer”, cosas así. Me gustaría seguir filmándolo a él, cosa que es un poco dura porque ya tiene 85 años. Es mucha responsabilidad para mí, porque los quiero mucho. Si filmo está esa cosa de que se puede morir y no sé cómo podría editarlo después, porque es mi amigo.

WV: O sea que seguís con este problema de filmar a gente que querés mucho.

RC: Sí, si no me importa la persona, no la filmo. (La nota completa está en la edición impresa de La otra, ahora en los kioscos).



Renate presenta en este BAFICI Resistente, esa película de la cual nos hablaba, co-dirigida con la finlandesa Salla Sorri. Los horarios de proyección de Resistente, acá.


Yulene Olaizola presenta Fogo es una directora mexicana que hace pocos años ganó sucesivamente el BAFICI y el MARFICI con Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo, "Esta extraordinaria película consigue derribar los límites de los géneros cinematográficos, es a la vez un film de entrevistas, el retrato de un personaje ausente, un hermoso melodrama y un film de horror, centrado en un protagonista ignoto que va mutando en un artista inspirado, un asesino serial y finalmente un enigma". Ahora llega con Fogo, de la que Roger Koza escribe:

"Un hombre golpea la puerta de una casa y anuncia: “El último ferry sale pasado mañana”. Norm, como algunos otros habitantes de Fogo, tiene que tomar una decisión: irse o quedarse. Es evidente que subsistir en la isla no es sencillo: se vive en una suerte de grado cero de existencia, y aun así el sentido de arraigo y de pertenencia es más poderoso que una posible emigración hacia un mundo más amable. Olaizola tan sólo registrará la noble resistencia de los pobladores. 

"Y está la isla casi desierta, la secreta y ubicua estrella solitaria del film, esa geografía esencial para la literatura y el cine, el revés dialéctico de la civilización, ahí donde los hombres creen empezar de nuevo o simplemente confrontan con la desnudez de sus orígenes y su destino".



Las proyecciones de Fogo, clickeando acá.



Gastón Solnicki presenta süden y Enjoy yourself:
Uno de nuestros favoritos del cine argentino contemporáneo: el año pasado arrasó con todo retratando a su familia en la extraordinaria Papirosen, por la cual lo entrevistamos extensamente en el número de revista La otra que está ahora en los kioscos "Estamos vivos, nos salvamos, tenemos dinero, nuestros hijos son hermosos, pero hay fantasmas bailando a nuestro alrededor". Antes ya nos había impresionado con la notable süden, su primer largo, que ahora se vuelve a dar en la sección FIPRESCI del BAFICI. De süden decíamos:

"...su brillante primer film, süden, no responde al modelo imperante en el Nuevo Cine Argentino: es un documental, tan riguroso como discreto, sobre el último viaje que realizó a la Argentina el músico Mauricio Kagel. En el cine local de los últimos años hay pocos films como süden, con una forma tan precisa y tan ceñida a su objeto: la escucha musical, según la entiende uno de los grandes músicos contemporáneos. Como se trata de un tema tan específico y dado que la película no hace la menor concesión a la demagogia cool, es natural que no se volviera una moda instantánea como lo fueron Historias extraordinarias o El estudiante".



Acá los horarios de proyección de süden. Pero resulta que hay una yapa: Solnicki presenta en esta edición del BAFICI un cortometraje de ¡3 minutos!, evidentemente emparentado con el retrato familiar que hizo en Papirosen. El corto se llama Enjoy Yourself y sus imágenes se originan en el bar mitzvah de su hermano, unos cuantos años atrás. Enjoy yourself se proyecta junto con varios cortometrajes en estos horarios.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Estamos vivos, nos salvamos, tenemos dinero, nuestros hijos son hermosos, pero hay fantasmas bailando a nuestro alrededor

Entrevista a Gastón Solnicki, director de Papirosen, en La otra 27


La familia como sismógrafo de la historia. Es un rasgo que tienen en común varias de las mejores películas argentinas de este año: Papirosen, Infancia Clandestina, incluso el Tríptico de Perrone, todas ellas analizadas en este número de revista La otra. Hay una historia pública, cuyos protagonistas y plot points son notorios, casi siempre turbulentos. Y hay otro ritmo histórico más subterráneo: el de los cimientos -precisamente- de la vida social. La familia, en forma eminente. ¿Cómo atraviesa una institución de apariencia tan incólumne como la familia los temblores históricos, cómo es atravesada por ellos? Gastón Solnicki filma cuatro generaciones de su familia (la de sus abuelos, la de sus padres, la suya y la de su sobrino) en la excelente Papirosen. Una familia rozada por el genocidio nazi, del que sus abuelos se salvaron, para terminar recalando en la Argentina. Para volverse prósperos, procrear su descendencia y constatar, finalmente, que la devastación no es tan sencillamente esquivable. Uno de los logros de la película es que a pesar de esta cuestión tan tremebunda, puede verse como un documental en tono de comedia. Un fragmento del reportaje a Solnicki en la revista:

WV: A mí me sorprendió que mucha gente hiciera eje en la cuestión judía, cuando la película pega porque puede involucrar a cualquier familia, no solo judía. También vivimos una tragedia en Argentina.

GS: Es que son las dos cosas todo el tiempo. Ninguno está equivocado. Los judíos reconocen una huella y los no judíos ven otro tipo de huella… Es interesante lo que decís, por la historia del suicidio de mi abuelo. Yo finalmente caí en la cuenta, conversando con un amigo, de que mi viejo durante la dictadura estaba en Ciencias Exactas, en la UBA, y sin embargo no es algo que lo haya marcado, no veía nada de lo que pasaba. Yo me empiezo a enterar durante mi adolescencia de lo que pasaba en Argentina, pero no por un legado de mis padres. Entonces digo: ¿cómo puede ser el correlato de las fechas? Mi abuelo se suicidó en el 79. Hay mucha gente que vivió toda una vida después de sobrevivir al nazismo y se terminó tirando por el balcón. A mí siempre me impresionó eso… En la familia dijeron que él estaba loco, pero él decía que había unos carteles de la DGI, una propaganda, que mostraba un tanque y decían: “te vamos a venir a buscar”. El decía que la DGI era la Gestapo. ¡En realidad era el único lúcido! El había visto ya a su familia muerta, en el gueto y en ese momento vería que estaba pasando lo mismo. Y le decían: ¡vos estás loco! Lo dejaron encerrado ahí y se ahorcó.

OC: ¿Eso lo reconstruís vos o empezaron a pensarlo en tu familia?

GS: Yo fui el que empezó a decir que estaban todos locos, que él era el único lúcido de la familia. La prueba es que mi familia está bastante loca, no solo los que están en la película. Pero otra parte, mi viejo me dijo que nunca lo había pensado. Después hablé con tíos que tengo en Israel y... “mirá vos, qué sé yo”... (Continúa en la edición impresa de La otra 27, ahora en los kioscos).

Papirosen, absolutamente recomendada, sigue en el MALBA hoy y los viernes siguientes:
Viernes 28 de diciembre a las 20:00 - Viernes 4 de enero de 2013 a las 20:00
Viernes 11 de enero de 2013 a las 20:00 - Viernes 18 de enero de 2013 a las 20:00
Viernes 25 de enero de 2013 a las 20:00 - Viernes 1 de febrero de 2013 a las 20:00


Y revista La otra en los kioscos.

DÓNDE CONSEGUIR REVISTA LA OTRA Nº 27:
En el kiosco de Av de Mayo 1113. (Hay también números anteriores)
En Tienda Cine Si (Pje. Giuffra 311, hay también números anteriores).
Videoclub Liberarte (Corrientes 1555, hay también números anteriores)
Librería Fedro (Carlos Calvo 578, hay también números anteriores).
Kioscos: Corrientes 119, Santa Fe 3714, Santa Fe 2195, Corrientes 1596, Corrientes 1587, Corrientes 1505, Corrientes 1894, Corrientes 1998, Corrientes 2082. Corrientes 2964, Las Heras 2320. Y muchos otros kioscos de Centro, Barrio Norte, Belgrano, Palermo, Constitución, Retiro (Terminal de ómnibus).

viernes, 28 de septiembre de 2012

Infancia clandestina / Papirosen


por Oscar Cuervo

Borrador para una nota que será desarrollada en la próxima edición en papel de La otra:

Hay tiempos en los que la historia enloquece, en cuyo vendaval las personas singulares pugnan por mantener la cordura.

1979 fue un año de esos.

En ese momento millones de argentinos simulaban ser una sociedad normal, a pesar de que el piso estaba alfombrado de cádáveres que todos trataban de esquivar. Una película argentina ahora en cartel sitúa su centro secreto en ese preciso momento. Papirosen, de Gastón Solnicki. El abuelo de Gastón, que había huido de los nazis para encontrar la paz y la prosperidad en esta tierra, se "volvía loco" y se mataba en la bañadera. Mentira. Esa es la versión que a todos convenía, porque estaban entregados a una celebración del consumo y no querían ver lo que el hombre veía. El cine a veces sirve para reponer las cosas en su lugar y Gastón, desde el presente, restituye esa experiencia fracturada del 79: para ver qué hay debajo de tanto shopping.

Año de locos el 79: la Contraofensiva quizás sea la estación terminal del extravío político de Montoneros, un extravío que había empezado mucho antes. La derrota militar y política era irreversible pero a algún "genio" estratégico de la conducción montonera en el exterior se le ocurre que es momento de emprender un contraataque para derrocar a Videla, y que las masas populares se plegarían jubilosas a la insurrección. Los encargados de ponerle el cuerpo a este plan delirante eran unos cuantos militantes que habían podido escapar poco antes de los milicos, saliendo del país. Y ahora tenían que volver.

Infancia Clandestina, de Benjamín Avila, otra película argentina en cartel, coloca su centro explícito en esos años. La materia con la que está amasada esta ficción es la propia experiencia de Benjamín, quien en 1979 era un chico y formaba parte de una familia de Montoneros, involucrados en la contraofensiva. Se trata de zonas de la experiencia colectiva de altísima turbulencia, cuidadosamente esquivadas en las décadas posteriores.

Temor y temblor: mientras Papirosen es crudamente documental y tenemos ante los ojos los temblores mismos de la vida cotidiana de los Solnicki Najdorf, Infancia clandestina elabora la terrible experiencia de Benjamín recurriendo a la mediación ficcional; las cosas no fueron exactamente así, pero Avila elige estilizarlas para hacerlas expresar una verdad omitida: el punto de vista de un niño preadolescente, con una conciencia política inusual (incluso para muchos adultos), poniendo su cuerpo real en una identidad ficticia: él se llama Juan, pero el nom de guerre con el que debe insertarse junto con su familia guerrillera en un barrio y en una escuela, simulando una vida distinta a la que ha tenido, es el de Ernesto. Ficción de la ficción. Incluso en los momentos en que la historia se vuelve más violenta la imagen cinematográfica real es sustituida por una imagen alucinatoria. Lo notable es que entre la sociedad demente y las personas que quieren mantener la cordura, se ubica la familia, esta institución milenaria que parece inconmovible y sin embargo cruje. Infancia clandestina contiene una escena extraordinaria en la que dos mujeres -la madre (Natalia Oreiro) y la abuela (Cristina Banegas) de Juan/Ernesto- dirimen una disputa por el cuidado de los chicos, en términos igualmente amorosos, aunque politicamente desencontrados. El valor de la mirada del cineasta hace que los dos puntos de vista puedan comprenderse en lo que cada uno de ellos ofrece y en lo que sustrae.

Estas ideas deben ser desarrolladas. No digo por ahora más que esto: Infancia clandestina es una gran película de vocación popular y factura industrial, con un elenco perfecto, en el cual se destaca el pibe que hace de Juan, Teo Gutiérrez Moreno, con una actuación tan conmovedora como la de Cristina Banegas.  Avila maneja los resortes del cine popular como muy pocos en la Argentina. Esperamos mucho de él.

Finalmente: ver Papirosen e Infancia clandestina una con otra, una a contraluz de la otra (como se miran dos radiografías superpuestas), con la clave de 1979, ayuda a restituir esa parte de la experiencia argentina tantas veces negada.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El libro del momento sobre la película del momento

El cine y lo que queda de mí (de Hernán Musaluppi) sobre Papirosen (de Gastón Solnicki) *




"Cuando Gastón Solnicki filma, en Papirosen, las miserias de su familia durante diez años ininterrumpidos y genera, en mi opinión, la película argentina más valiosa del año, no se propone hacerlo dentro del sistema. Y los motivos son sencillos. Por un lado, el modelo de producción (filmar durante diez años seguidos) no encaja con las obligaciones que impone el estado, pero le permite, como contrapartida, una libertad creativa inusitada. Le da la posibilidad de generar una intimidad tal, que logra que la cámara se vuelva invisible y nos permita ser partícipes de la vida cotidiana de los personajes que retrata la película, de sus logros, de sus bajezas, emociones y contradicciones, de la particular forma de relación familiar que establecen. Y, por el otro lado, como Solnicki no reniega de su origen de clase alta, no necesita la ayuda del estado para filmar a su famili. Y esto es, a mi entender, lo que le otorga a él, como autor, la posibilidad de expresarse con total libertad ante la historia que aborda nada menos que su vida y la de sus seres queridos. Solnicki, con esta decisión, se da el lujo de prescindir de intermediarios, de obligaciones, de reglas preestablecidas. En Papirosen existe una coherencia absoluta entre lo que cuenta la película y la forma en que esta ha sido concebida, desarrollada y producida". (Hernán Musaluppi, El cine y lo que queda de mí, Capital Intelectual, p. 148-9).

Sobre Papirosen hemos hablado y escrito abundantemente en La otra; lo vamos a seguir haciendo. Esta es nuestra primera referencia al libro de Musaluppi, sobre el que seguramente volveremos. Es un texto breve y corrosivo en el que no abundan párrafos elogiosos como el que acabamos de reproducir. Su autor es un productor cinematográfico que en los últimos años se movió entre el cine independiente y la industria (La libertad, Silvia Prieto, Los guantes mágicos, No sos vos, soy yo, Medianeras, entre otras). El libro es un retrato bastante despiadado del snobismo porteño y, especialmente, del cinismo con que se construyen ciertos mitos de la pseudodesobediencia. Los párrafos dedicados a El estudiante y Los salvajes (esta última película, de Alejandro Fadel, se estrena en por estos días) son demoledores. Y confirman nuestras peores sospechas, escritas en este blog sin conocer la trastienda de estas operaciones. Musaluppi descorre el velo. Volveremos.

martes, 11 de septiembre de 2012

Apenas después de la medianoche

Un programa mágico, con la presencia no del todo esperada de Gastón Solnicki y Roger Koza,
cuyo audio se puede bajar clickeando acá


por Oscar Cuervo

Los que hacemos La otra tenemos suerte. Si tuviéramos un espacio en el prime time en la radio más importante del país y contáramos con un productor periodístico top, le diríamos: "oye, productor top, tráenos al cineasta argentino del momento y al mejor crítico de cine del país". Para el programa pasado no teníamos tantas ambiciones: ya habíamos tenido una racha de grandes invitados (ver programas anteriores), así que teníamos un plan más sencillo. Lo propio del plan es que falle. Finalmente, apenas después de la medianoche apareció Roger Koza, programador del Filmfest Hamburg, editor del blog Con los ojos abiertos y... ejem, el mejor crítico argentino de cine. Con él hablamos de la serie de notas que está publicando Nicolás Prividera en polémica con sus críticos, un acontecimiento infrecuente y de gran interés. Roger también nos contó una gran anécdota de cuando conoció al Flaco Spinetta. Pensábamos llamar por teléfono al director de Papirosen, Gastón Solnicki, para sostener una breve charla telefónica. Cuando Solnicki nos atendió y se enteró de que en nuestro estudio estaba Koza, nos dijo que entonces era capaz de cruzar la ciudad para venir a encontrarse con Roger Solnicki, el cineasta del momento. Era una oferta que no pudimos resistir, así que simplemente dejamos que el programa fluyera. Gastón habló de sus dos películas (süden y Papirosen están proyectándose actualmente en Buenos Aires). Habló de la que podría ser la próxima, una idea que se le acaba de ocurrir. Habló del significado del título Papirosen y de algunas cosas más. Salió mucho mejor que en nuestras fantasías más preciadas. Ni que lo hubiéramos planeado. 

La apertura del programa fue esta hermosa canción del reciente álbum de Bob Dylan, que ni siquiera está aún a la venta: Soon after midnight:

Estoy buscando frases
para cantarte alabanzas
necesito decírselo a alguien
es apenas después de la medianoche
y mi día acaba de empezar.

Una chica llamada Honey
se llevó mi dinero
ella me abandonó
es apenas después de la medianoche
y tengo la luna en mi ojo.

Mi corazón está alegre
nunca temeroso
estuve en la lona
y ya no tengo prisa
ni miedo de tu rabia
me he topado con muros
más fuertes que el tuyo.

Charlotte es una puta
vestida de escarlata
María se viste de verde
es apenas después de la medianoche
y yo tengo una cita
con la reina de las hadas.

Ellos están murmurando
¿y qué más da?
mienten y brindan con sangre
el tiempo es escaso
¿quién habrá oído hablar de él?
voy a arrastrar su cadáver por el barro.

Es ahora o nunca
más que nunca
Cuando te conocí no pensé que lo harías
es apenas después de la medianoche
y no quiero a nadie más que a ti.

Soon After Midnight by Bob Dylan on Grooveshark
Para bajar el audio del programa clickear acá

domingo, 9 de septiembre de 2012

Papirosen / süden

Dos grandes películas
Hoy a la medianoche su director Gastón Solnicki en La otra.-radio. Fm 88,7


por Oscar Cuervo

Gastón Solnicki es uno de los cineastas más talentosos de la Argentina, pero su nombre hasta ahora había pasado un poco inadvertido porque su brillante primer film, süden, no responde al modelo imperante en el Nuevo Cine Argentino: es un documental, tan riguroso como discreto, sobre el último viaje que realizó a la Argentina el músico Mauricio Kagel. En el cine local de los últimos años hay pocos films como süden, con una forma tan precisa y tan ceñida a su objeto: la escucha musical, según la entiende uno de los grandes músicos contemporáneos. Como se trata de un tema tan específico y dado que la película no hace la menor concesión a la demagogia cool, es natural que no se volviera una moda instantánea como lo fueron Historias extraordinarias o El estudiante.

Cuando entrevisté a Solnicki en ocasión del estreno de süden pude constatar que la perfección formal de su ópera prima respondía a la seriedad con la que él encara su trabajo tanto como a la pasión que le despierta la música. Y creo que süden puede ser considerada sin problemas como una gran pieza musical que Solnicki y su editora Andrea Kleinman (prácticamente co-autora de sus películas, como el propio director remarca todo el tiempo) construyen montándose en la obra de Kagel. En esa entrevista dos cosas más me llamaron la atención: Solnicki me dijo que le encanta el cine clásico de Hollywood (si la memoria no me engaña, mencionó a Frank Capra) por sus cualidades formales, de las que trata de aprender, sin necesidad de caer en la sospechosa pereza de los "homenajes" al cine de esa época. Y también me sorprendió que me contara que estaba filmando desde hace años la historia de su familia y que justo la tarde de nuestra entrevista venía de filmar a su abuela en uno de los momentos más reveladores de toda su historia familiar.

Ahora esa película ya terminada, Papirosen, ganó el último BAFICI, imponiéndose con toda justicia sobre otras películas argentinas que los organizadores del festival se habían encargado de remarcar como los highlights de esta edición. Finalmente el 14° Bafici termino siendo el de Papirosen y el de Tierra de los padres. A pesar del premio que ganó, Solnicki tampoco pudo escapar al maltrato del BAFICI: “El premio del Bafici viene muy trabado -declaró a Página 12-. Parecería que son patadas en el culo las que me están dando. Cobrar los 150 mil pesos que otorga el Fondo Metropolitano al ganador “es una burocracia muy compleja y yo no sé cómo voy a hacer para rendir porque es un premio lleno de contradicciones. En vez de ser un premio con el que uno se podría desendeudar, uno tiene que ponerse a trabajar para inventar vericuetos absurdos. (...) Además, el Hoyts, que entrega uno de los premios centrales del Bafici (el estreno durante una semana), nos viene directamente ignorando, no nos contesta los mails”. 

El triunfo de Papirosen es la consolidación de un cineasta del que cabe esperar mucho en los próximos años. Su segundo largo no sigue simplemente la fórmula del primero, evita la tentación de repetir el truco que una vez le salió bien y así expande la onda de su autoría, en pleno desarrollo. Papirosen muestra otro lado de Solnicki: el capaz de hacer un retrato implacable y no obstante amoroso de su familia y su clase. No principalmente un realizador virtuoso como mostró ser en süden, sino más bien un artista arrojado. El arrojo de su segunda película no es reductible a una fórmula sencilla puesta a funcionar (se le suele llamar "cine radical" a películas hechas en base a ideas simples y llamativas cuyo ingenio se agota en los primeros diez minutos). No hay ingenio en Papirosen sino decisión de trasmutar el más hondo malestar personal, histórico y de clase burguesa en materia de humor tragicómico. Muchos cineastas jóvenes se hacen notar retratando realidades sociales que les son ajenas, los que le vale el mote de osados o comprometidos. Solnicki filma a su propia familia y hace cine político de primer orden.

Ahora süden y Papirosen se están exhibiendo en nuestra ciudad: hoy domingo se reestrena süden en las nuevas salas del Centro Cultural San Martín a las 18:00 y a las 19:30 va Papirosen (Sarmiento 1551. Entrada general $20. Estudiantes y jubilados: $12. Y los viernes a las 20:00 se da Papirosen en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415. Entrada general: $23. Estudiantes y jubilados: $12.

Hoy a la medianoche, su director Gastón Solnicki en La otra.-radio, FM La Tribu, 88.7, online

domingo, 2 de septiembre de 2012

Lo que está pasando

La militancia, Vatayón, Juan Soriano, Gastón Solnicki. Papirosen, La Jury... ¿adónde?

Fotografía: Carlos Brigo, 2010

Lanata y la derecha asustante quisieron demonizar a la militancia juvenil. Cristina responde con el derecho al voto de los pibes de 16. Cosa preciosa.


"Las excursiones de los presos enrolados en el Vatayón Militante a mitines políticos; el apoyo oficial a las milicias populares de Tupac Amaru en el Norte; la sospechosa pasividad frente a la destructiva acción de los Dragones en el Sur; la infiltración de La Cámpora en las escuelas y sus campañas de adoctrinamiento...": así empieza La Nación su habitual rosario de cucos de los domingos (nota "Hasta dónde llegará el extremismo cristinista" por Fernando Laborda), repetido sin variantes por todos los columnistas de la derecha asustante (qué pobres vienen de ideas los columnistas de la derecha, cómo se dirigen todos a la misma recocida televidenta asustadada).

Ayer los integrantes del Taller Protegido Intrahospitalario Nº 19 del Hospital Borda, junto con las organizaciones Vatayón y Picado Nac&Pop Femenino, realizaron una jornada de resistencia para frenar el intento de Macri de cerrar el Taller. Marcelo "Nono" Frondizi, titular de la junta interna de Talleres Protegidos del Borda, dijo que “este es el único taller protegido intrahospitalario con dos aspectos importantes: vínculo de sociabilidad y trabajo productivo, que consiste en la realización de muebles, y una sección de pintura que hace los terminados". El gobierno de la ciudad (la ciudad que da asco, porque votó a Macri) quiere utilizar los terrenos públicos para negocios privados. Es un proyecto que abarca desde Avenida Caseros hasta Australia y desde Pedriel hasta Carrillo, es una obra que se llevaría puestos tres hospitales: el Borda, el Infanto y el Moyano.

Hoy a la medianoche viene Juan Soriano, referente de Vatayón, a contarnos sobre la jornada de resistencia de ayer y sus otras actividades militantes. Hank, amigo de la casa, también viene hoy a La otra.-radio a programar su preciado Top 5 de canciones inconmensurables.


Su atención por favor: esta semana se estrena en el Malba y en el CCGSanMartín la que será una de las películas del año. Anoten: Papirosen, de Gastón Solnicki. (Las otras, anoten: El chico de la bicicleta, El Puerto, Figuras de guerra, Tierra de los Padres, el Tríptico Perrone, La cueva de los sueños olvidados, Algo mejor que la muerte, Un método peligroso, El topo...).

Papirosen es una de las mejores noticias que da el cine argentino del siglo empezante, una película familiar y siniestra, amable y tremenda. Concretísima en su retrato de familia judía-argentina burguesa -la familia del propio realizador- atravesada por el genocidio y el suicidio y no obstante todo eso jugada en un tono de comedia mooy graciosa: ¿entendieron? Universalísima en su registro antropológico de las miserias burguesas del tardocapitalismo: ¿entendieron? Si no la ven, no van a darse cuenta de hasta dónde llega el talento del joven Solnicki (33 años) en su segundo largo. Bueno: hoy Gastón conversa en vivo con nosotros en La otra.-radio, como anticipo de una nota más extensa que saldrá en el próximo número de revista La otra. ¿Entendieron?



Cuando uno descubre a una cantante popular, se pone contento por la hermosa música que nos espera escuchar de ahí en más. Es lo que nos pasa con Luciana Jury, la sobrina de ya saben quién.

La militancia, Vatayón, Juan Soriano, Gastón Solnicki. Papirosen, La Jury: lo que está pasando pasa esta medianoche por La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online