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martes, 13 de octubre de 2020

Lo propio del plan es que falle

 Tercer álbum de laotra21

 

Cristian Bonomo: percusión en 1 y 13.
Lautaro Grimberg: Guitarra en 6, 8 y 12. Batería en 6.
Todos lo demás: Oscar Cuervo
Producción: Regime Spektro
Grabado entre agosto, septiembre y octubre de 2020.
Pinturas: C.zely

Postdata: Este es el cierre de la primera trilogía de laotra21: 

Acá en Bandcamp

Estas piezas sonoras las fui construyendo en medio de la pandemia que asola el planeta, más que una contingencia epidemiológica un default civilizatorio. Estos tres álbums los hice con una oreja puesta en el cine del siglo xx, el gran educador de mi sensibilidad. Cada vez más me cuesta hacer reseñas de películas. Desplazándome del lugar de crítico al que la inercia de la producción de discursos tendió a inclinarme sin haberlo logrado nunca del todo, preferí pensar en este tiempo la música desde el cine y el cine desde la música. Empecé jugando, sin saber adónde me llevaba el juego y todavía no lo sé muy bien. Pero en el juego se me presentaron ocasiones para decidir cuestiones acerca de la organización temporal y de los espacios sonoros. Emotional landscapes, diría Björk, en un state of emergency. Del juego quedaron obras cuyo valor no me interesa ponderar. En cambio, me hizo feliz que este juego me abriera las puertas de la creación cinematográfica de Perrone, Farina y González. Ya lo dije: para mí, entrar en sus mundos es el sueño del pibe, un territorio soñado en el que por mucho tiempo fui solo un espectador. Les agradezco a mis amigos artistas que me hayan abierto la puerta para ir a jugar. Esto solo ya es mucha producción para un año recesivo. No estaba en mis planes, mis planes eran otros. Pero lo propio del plan es que falle.


En estos 14 temas, tanto como en los 13 anteriores (A la música no le importa nadaEn algún momento debe haberse producido un error) se cruzan de manera más o menos velada casi todos mis auténticos maestros: Bresson, Godard, Favio, Sokurov, Fassbinder, Bela Tarr, Tsai, Apichatpong más los ya nombrados. El tema 1, el último en grabarse es mi despedida a Gabo Ferro y mi gratitud por su mirada y su escucha sobre el arte de Leonardo Favio. Favio y Gabo: entre uno y el otro, una época se ha ido. Hay ciclos que se cumplen, empieza otra época. 

Cuando retome este proyecto de laotra21, si eso sucede, trataré de encontrar otra vuelta que aún no me imagino. El que tenga la paciencia suficiente para escuchar estos divagues puede encontrar en ellos una declaración de principios, que solo se expresa cuando el camino recorrido va quedando atrás. Como el búho que despliega sus alas al atardecer.

viernes, 9 de octubre de 2020

Memento

Gabo Ferro y Nilda Fernández cantan a Federico García Lorca, Buenos Aires, octubre de 2012

 

Cuando yo me muera,

enterradme con mi guitarra

bajo la arena.

Cuando yo me muera,

entre los naranjos

y la hierbabuena.

Cuando yo me muera,

enterradme si queréis

en una veleta.

¡Cuando yo me muera!


El viernes 19 de octubre de 2012 se produjo el encuentro en La Trastienda. Tuve la suerte de conocer en directo a Nilda Fernández, un artista del que solo había oído un par de canciones. El encuentro fue posible porque Nilda Fernández había leído en París el libro L’Esprit de Buenos Aires. Une ville et ses démons, que en realidad es la traducción de Buenos Aires, una mirada filosófica, de Esther Díaz. Nilda amaba esta ciudad y se enamoró del libro. Y al venir otra vez le pidió a su productora, Celia Coido, que ubicara a la autora, a la que quería conocer y que lo conociera. Y Celia, que había sido una de las fundadoras de La otra.-radio en 2006 en FM La Tribu, recordó que Esther era mi amiga y me llamó para invitarnos.

Al promediar el show, Nilda dice que cada vez que viene tiene que pensar con quién se quisiera encontrar sobre el escenario, a quién le gustaría invitar. Y así como en viajes anteriores estuvo con la Negra Sosa y con Pedro Aznar, reconoce que es difícil que dos cantantes se encuentren, que puedan armonizar sus voces y sus estilos. Alguien le propone a un cantante, le hace escuchar su último disco y Nilda dice: "sí, con este creo que vamos a poder hacer algo bueno". El tipo es Gabo Ferro. Gabo, cada vez más intenso e inmenso. Comparten en el escenario cinco canciones, un par de temas demoledores del repertorio de Gabo y algunos poemas de García Lorca musicalizados con belleza por Nilda. Y deslumbran.

Nilda murió el 19 de mayo del año pasado en el sur de Francia a los 61 años. Pocos días después, Gabo se despidió de Nilda: "Nilda hermoso, que esto que cantamos juntos hace años ya - de tu amado Federico - se haya cumplido, qué descanses...". Ayer se murió Gabo en Buenos Aires.



jueves, 8 de octubre de 2020

Gabo

Últimamente con mi amigo Maxi Diomedi más de una vez nos estuvimos preguntando quién está diciendo algo en la canción actual. Ni siquiera algo que nos parezca bonito o justo sino algo simplemente algo. Porque muchas veces salimos de shows sin saber exactamente qué nos estuvieron diciendo los tipitos ahí arriba, si incluso nos decían algo. Bueno -y esto corre por mi exclusiva cuenta- creo que encontré lo que buscaba. Y lo encontré al escuchar La aguja tras la máscara, el séptimo disco de Gabo Ferro.

Lo que te da terror te define mejor,

no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé

volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,

que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él.

¿Dónde queda lo que creés? ¿Dónde queda lo que ves?

¿Dónde se irá, si se va? ¿Dónde se fue? ¿O será que ya no está?

Si hay Dios, si hay amor, si hay vida después,

si hay mundo, si hay hoy, hay mañana, hay tal vez

si hay ayer, si hay recuerdos, si hay de haber o ay de doler.

Lo que te da terror te define mejor,

no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé

volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,

que hay tanto de él en vos pero hay más de vos en él.

Cómo, cuándo, dónde, quién fue, para quién será,

quién ha sido y por qué el frío

la pasión, la vejez, el amo, el esclavo

y el dolor de reconocerse

atado, golpeado, libre, liberado, culpable, culpado

al frente, al costado de quien no se larga

por miedo a quedarse solo, abandonado.

Lo que te da terror te define mejor,

no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé

volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,

que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él.

Hay miedos que espantan que van a volver,

hay otros que están pero van a ceder,

hay riqueza, hay pobreza, hay hambre y tanto

que un verso no alcanza para decir cuánto.

Si vuelve, si va, si queda o si está,

si recuerda a veces o si va a recordar,

si vive con alguien, si ha muerto con alguien,

si está...

si está.

Lo que te da terror te define mejor,

no te asustés, no sirve, no te escapés, volvé

volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez,

que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él. 

miércoles, 4 de julio de 2018

Una noche de sol


Era una noche de sol
la estación
te acompañé hasta el andén
vos y yo.

No era una tarde de sol
la estación
entre una estrella y un sol
aquí estoy.

Voy a subir a ese tren
no me subo a ese tren
quién me mandó ese tren.


Era una noche de sol
la estación
te acompañé hasta el andén
vos y yo.

No era una tarde de sol
la estación
entre una estrella y un sol
aquí estoy.

Voy a subir a ese tren
no me subo a ese tren
quién me mandó ese tren.

Sergio Ch y Gabo Ferro, "La estación".


martes, 26 de junio de 2018

Desoídos

épicas bastardas / Gabo & Ch / Pañuelazo en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 



Este domingo nos visitó Alvaro Urrutia, poeta, maestro rural, que vive entre Bahía Blanca y Villalonga, un pueblo del extremo sudoeste de Buenos Aires, ahí donde de la provincia panzona cuelga una puntita y la pampa se vuelve patagonia. Urrutia escribió épicas bastardas, en las que se plantea preguntas en direcciones varias. Poeta de la escucha, él cuestiona la exclusividad de una primera persona replegada en la privacidad de la pequeña voz poética y le abre el juego a una segunda y a terceras personas. Se ha dedicado a escuchar unas voces que vienen de otras partes, no en sentido metafísico, quiero decir: migrantes. Trabajadores rurales que llegaron desde el noroeste a cosechar cebollas y alteraron entonces sus vidas y también el habla del espacio al que llegaron. Trabajan ahí y es difícil que alguien quiera detenerse a escuchar sus historias. Urrutia se acercó a escucharlos, a dejarse hablar por ellas y ellos, a traer sus voces a un ámbito donde no suenan: a la poesía. Hay una poesía posible en los desarraigos y hay voces que cuentan no solo sus historias personales, sino también las torsiones del habla, una oportunidad para el oficio del poetizar. ¿Por qué esas voces de los migrantes no las escuchamos? ¿Por qué va a ser la poesía un privilegio del que se levantó un poquito de la tierra y llegó a un cenáculo? ¿Qué misterio habla en la lengua de los desoídos?

el año pasado se fueron a la cebolla
                                  alquilaron una piecita en luro
ahí salimos a hacer changas a las cuadrillas
a   las cuatro o cinco de la mañana salen los colectivos
salís a la esquina nomás   ahí te preguntan si querés ir
te dicen precio y vos te subís
el cuadrillero  arregla con los dueños de los campos
y se hace cargo de la gente
               te lleva y te hace trabajar
ahí no hay diferencia entre hombre y mujer
el que va se hace su cantidad
(épicas bastardas, "Poema de Nelly", I, fragmento)

Si la poesía es poner a obrar el habla, ¿por qué no hacerlo desde la escucha desde los desoídos?

*****



Ejercer libertad
es salirse de acá
para volver al mundo vivo
y poder caminar
a mi paso fatal
te muestra crudo a tu cautivo

Y estalla tu volcán
no te podés mirar
y estalla tu volcán
contra mi libertad.

La densidad y el espesor del audio que atraviesa el disco de Gabo Ferro y Sergio Ch, Historias de Pescadores y Ladrones en La Pampa Argentina parece responder a un clima de época. Cuando se lo va escuchando es difícil caer en la cuenta de que fue grabado por dos cantantes con sus guitarras criollas y nada más. No es precisamente un disco folk, como sería de prever con semejantes premisas. El audio abre más bien un espacio pampa legendario, no un territorio bucólico. El principal acierto de estos dos músicos que se juntan en una encrucijada donde el diablo podría estar esperándolos estriba en ser capaces de generar con pocos elementos un paisaje hondo y oscuro, rural y nocturno. El sonido cruza el stoner y la llanura árida, un cielo alto y una tierra áspera. Las voces de Gabo y Ch, tan distintas, lo habitan, lo narran, lo arrasan de alientos urbanos, celestiales, oníricos. Gabo hace con su voz cada vez más magia. Se endurece, se ablanda, se licúa y se fuga hacia el horizonte. La voz de Ch es más ruda, como si un extraviado del conurbano hubiera ido a parar a un campo desconocido, arrastrando una historia brava en la garganta ardida. En La otra.-radio del domingo pasado los escuchamos.

*****


En el programa también estuvo Rosa Castagna y por partida doble: como una experta de la obra de Gabo Ferro, al que escucha y piensa. Pero Rosa también es médica, forma parte de la Sociedad Argentina de Medicina (SAM) y junto con otros colegas está involucrada en promover la legalización del aborto y exponer la necesidad de que esta cuestión sea pensada como un asunto de salud pública (ver acá la posición de un grupo de médicos de SAM). La media sanción se logró gracias a la histórica movilización de los pañuelos verdes, hace un par de semanas. Ahora debe pasar por el filtro del senado, donde otras trampas la aguardan, digitadas por una notoria operadora antiabortista como Gabriela Michetti, que empezó a intentar maniobras dilatorias. Otra vez la movilización de las mujeres convocan hoy a un Pañuelazo frente al Congreso mientras el tema esté siendo tratado en las comisiones del senado. Los pañuelos verdes se movilizan mientras las trampas de los pasillos legislativos intentarán pasar desapercibidas entre la histeria mundialista. Este es el gobierno de las cortinas de humo, de las trampas continuas. Pero hasta ahora muchas de esas trampas fueron desbaratadas por la movilización popular. Esto pasó en el tremendo paro general de ayer y vuelve a pasar en el Pañuelazo de hoy. 

El programa se descarga acá.

jueves, 21 de junio de 2018

Historias de pescadores y ladrones de la Pampa Argentina

Gabo Ferro & Sergio Ch





En la colina
bajaba el sol
no había pesca
solo calor
cuchillo a tierra
vuelve el ardor
arroyo seco
seca tu voz.

¿Quién soy? ¿quién soy?
¿quién soy? ¿quién soy?

El sol lo sabe
las nubes no
dónde dejaste
mi rendición
yo que era fuerte
ya no lo soy
pero no extraño
tu distorsión.

¿Quién soy? ¿quién soy?
¿quién soy? ¿quién soy?
¿Quién soy? ¿quién soy?
¿quién soy?


domingo, 1 de octubre de 2017

Quien no para de guardarse es a quien le va a faltar

El agua del espejo, Lo nuevo de Gabo Ferro y Juan Carlos Tolosa hoy a la 0:00 hs en La otra.-radio, FM 89,3. Radio Gráfica. Radio Gráfica online acá o acá


Los tigres andan sueltos en pliegues y en abrigos
la abeja reina sirve en la aguja del pino
golpeaste tanto el suelo que salieron a abrirte
y te tragó la tierra de un solo gesto simple.

Entonces tragué espejos para hacer laberintos
para hacer infinitos de cosas buenas y malas
vi rostros cuerpos, fantasmas, puros, alegres y tristes
y cosas que no te cuento porque no pueden decirse.

No me importa lo que viste, me importa lo que vi yo
tanto confiar en tu voz me dejó en esta angostura
sin flor, sin hermosura, puro filo y en barranca
de una eternidad que espanta la calma de un mar feroz.

A orillas de la manzana solo queda dar el salto
cómo puede costar tanto lo que da felicidad
¿será el miedo a perder algo? ¿a romperse? ¿a quebrarse?
quien no para de guardarse es a quien le va a faltar.

No veré desolación donde solo hay soledad
ni viento ni en un huracán donde haya un soplo desnudo
ni comos ni tres mil mundos donde supimos estar
voy a volver a mirar y aprender a andar fecundo.

Es que no fuimos dos cuerpos, es que fuimos otro mundo
un universo profundo entre cosas cotidianas
que no son buenas ni malas mientras vayan orbitando
pero un veneno aguardando cuando no se mueven más.



También: Volumen 1, lo nuevo de José Miel.

martes, 23 de agosto de 2016

Ningún mañana es mejor, mañana miente

Gabo Ferro en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá



Qué más da
que la palabra no alcance.
Cuando fracasa se ve
tan
claramente
que no estoy
en lo quieto o lo callado.
En el silencio me doy
tan
fácilmente.

Tarascón,
tenele paciencia al odio,
en su cuna algo faltó
tan
claramente.

Ay, qué fatiga ser
flor que va de otoño a otoño.
Voy a cerrarme esta vez
para mí
tan
solamente.

Ya no hay nadie adonde voy,
no hay presente si me esperan.
Mi llegada es mi prisión,
así
simplemente.

El norte por norte es nada,
si cuando nos falta es hoy,
ningún mañana es mejor.
Mañana miente.

Sale el sol
entre temblores y truenos.
Nunca me sentí tan bien,
así
tan
desesperadamente.



Gabo es el artista que se atreve a meterse con una frase totem y tabú, en un medio en el que la tradición sacralizó ese famoso "mañana es mejor". Gabo dice, rompiendo ese consenso ya cómodo: "ningún mañana es mejor, mañana miente". 

Con El lapsus del jinete ciego ha arribado a un punto de consumación que se venía perfilando desde nueve discos anteriores, el de poner en cuestión y poner disponible el auténtico elemento de su arte, que es: el decir. Esto significa varias cosas. 

Primero, él tiene una voz de excepción, puede llegar a alturas inauditas con una afinación perfecta, un timbre dulcísimo. Maneja una técnica vocal que vuelve maleable ese instrumento privilegiado y lo lleva para zonas ásperas, lo hace bramido y raspadura.

Segundo: la voz humana es palabra, sentido. Ruido, sonido, aire que raspa la garganta y exhala. Sentido y cuerpo. Que no siempre acuerdan, sino que guerrean. Un decir bélico.

Hay pocos artistas en la escena musical argentina hoy que exploren esa dualidad del decir: palabra y sonido, con tanta conciencia y tanta consistencia. El viaje sobresaltado que significa la escucha de cada uno de sus discos -y con este último, más que nunca- consiste en descubrirle el cuerpo rudo y a la vez volátil al sentido del habla. Mientras muchos músicos piensan en acordes y progresiones armónicas, apenas música y una letra para completar, tratando de afinar y mantener el tempo, Gabo libra una lucha contra el deber del buen músico. Será por eso que su canto les cuesta más a los propios músicos que al pueblo.

Sucede que hace canciones hermosas que además pueden sostenerse incluso más allá de su voz. Pero su arte propio es decir. 

De todo esto hablamos con él y sobre él en el último programa de La otra.-radio, que pueden escuchar  clickeando acá.

Por ejemplo, transcribo nada más un poco, pero aviso que vale la pena escucharlo a él cómo lo dice:


- El arreglo a mí muchas veces me distrae,-dice él- es como un maquillaje feo, como una cosa que hace desatender de lo que estoy pretendiendo decir.

- La voz aparece muy expuesta -acotamos-, en un primer plano, con algunos pocos elementos que cuando aparecen se hacen notar.

- La voz mezclada de esa manera es justamente ese pequeño aporte que me interesa hacer, que es el del uso de la belleza clásica, canónica, y su opuesto. Quebrar o poner en crisis el canon de belleza. Un pope me dijo: "vos que cantás tan lindo, ¿por qué cantás así?" Porque no... Esa cosa del grito, el gruñido, el uso de algunos sonidos que están estirados, cuando digo "tarajjjjcón", ¿no?, me quedo en ese "jjjjjj..." que es una letra que no tenemos, como un ronquido animal. Entonces cómo yo me voy a privar de ese tarajjjjcón, que es lo que más me interesa.

- Hay un artículo muy bueno de Abel Gilbert en Otra Parte, -recordamos- en el que se refiere a ese riesgo que corrés al usar ciertos recursos expresivos (el uso del falsete y el vibrato, el surplus de expresividad, los registros contrastantes) que "para ciertos oyentes quizá, (sea) una puerta de difícil entrada" y a la vez es lo que vuelve más interesante y más personal tu música. Con la ventaja de tener una voz que puede llegar a agudos celestiales, y de pronto te bandeás hacia una zona de aspereza demoníaca, como Linda Blair, animándote a "no agradar a todos".

- Pero, si la música no sirve para poner en crisis eso -dice Gabo- , porque a mí me pasa, y a tantos otros nos pasa, que cuando algo te molesta, en lugar de decir "¿sacá esa cagada!", uno dice "¿qué me molesta de eso? ¿y por qué me molesta?"... A mí me sucede eso. Yo desde que empecé a trabajar con lo que se llama "la música contemporánea académica del siglo xx", digamos que ya son 10 años de mucho estudio con eso, a mí también me costaron ciertas voces. Pero vos decís: "pero, ¡claro!, ¿por qué esto tiene que ser dicho de esta manera y así? ¿qué nos pasa con la belleza que se nos viene metiendo que debe ser así? ¿y qué pasa con lo que no es bello? ¿no puede decirse?". Yo te puedo cantar como un jinglero, perfectamente, y le va a gustar calculo que a todo el mundo. Menos a mí, porque yo creo que hay una manera de enunciación y una cosa que es mi sonido, y si no te gusta como suena un fagot, no lo escuches. Este sonido, que es mío. Voces afinadas, hay para hacer dulces, afortunadamente, pero... ¡voces! A mí me parece que ahí es donde hay que ir. No es poca la gente que me dice "al principio me costaste mucho, pero ahora, ¿viste?". A todos nos costaron mucho ciertas cosas. La ópera pekinesa, decís "Dios mío, creo que no aguanto, necesito un Rivotril". Ja. Pero decís: "¡qué pasa acá? ¿qué es lo que me molesta? ¿qué es lo que me pone nervioso?". Yo no estoy en esto para gustar. A mí hay algo que me trasciende y me parece más valioso. Yo estoy contento con mi vida. Sé la gente que me quiere y sé la gente que yo quiero, con eso me alcanza, no necesito que me quiera nadie más. Si me quieren, buenísimo, y si no me quieren, qué vamo' a hacer. Pero no voy a buscar amor y cosas por el estilo. Voy a buscar todo eso que me interesa que pueda aportar y que me gustaría también que me aporten, que es quiebre, que es crisis. ¿Qué pasa con lo desagradable? ¿No convivimos todo el tiempo con lo desagradable? ¿O la música se transformó en una especie de sedativo, de cosa que nos tiene que calmar? ¿La música no puede aportar, y para bien, porque no deja de ser un teatro imaginario, mucho más eficaz, para ponernos en un lugar desagradable, y por lo tanto ser así una especie de Campo de Marte para lo verdaderamente desagradable que te espera afuera?

sábado, 20 de agosto de 2016

Tenía la alegría tan a tiro que a los tiros la querés quitar


Lo que ves no es lo que soy
ni fui
hoy soy cuerpo puesto a germinar
un preludio de tu nombre
un rumor
dulce de la oscuridad.

Tomá mi mano
para la sopa
echale de yuyos y dale calor
que no estoy para el romance
esta vez
solo estoy para el amor.

Ay, vida, no me saqués de acá
sé que hay aguacero y cuesta respirar
tengo que enseñarle a este reloj
otra vez a marcar el tiempo.

Diablo, diablito
pará un poquito
que no me queda cuero sin golpear
tenía la alegría tan a tiro que
a los tiros la querés quitar.

Hombre al hambre
hambre a la sed
sé la furia
furia que ama amar
como la serpiente al suelo
yo acaricio y vos pisás.

Ay, vida, no me saqués de acá
sé que hay aguacero y cuesta respirar
tengo que enseñarle a este reloj
otra vez a marcar el tiempo.

Lo que ves no es lo que soy...

PUESTO A GERMINAR, GABO FERRO


Creo que Gabo Ferro es quien, con su reciente disco, El lapsus del jinete ciego, le puso la voz y las palabras a este 2016. Este domingo vamos a conversar con él en La otra.-radio, FM 89,3, Radio Gráfica.

Vale la pena leer este análisis que hizo Abel Gilbert sobre este disco excepcional de Gabo:

La experiencia de la canción como “voz envolvente” no tiene, en general, entrada en las teorizaciones sobre la relación entre música y palabra, que tienden a asumir lo inteligible como el sine qua non de lo cantable. A grandes rasgos, estas teorizaciones han tendido a centrarse en la expresión musical del texto afectado o su significado, en la transformación musical o en la relativa independencia de la estructura musical respecto del texto. El primer tipo concibe la canción como un especial modo de enunciación, el segundo es lo que Steven Paul Scher llama “lectura compuesta” y el tercero la postula como un vehículo de la expresividad esencialmente musical en el que el texto sirve como suplemento o punto de partida. Lawrence Kramer —de quien tomo estas ideas— me permite pensar (mejor) por estas horas en El lapsus del jinete ciego, de Gabo Ferro. Un disco de canciones fuera de lugar, aunque esta vez Sony Music lo introduzca en su catálogo. Esa dislocación es de donde extrae su potencia. Disco inusual, insólito, insular, cabría decirse. Una isla ferrosa en un mar insípido y manso (el de la canción) de tanto querer ser cabrero pero nunca estar cabreado con la contingencia, el género y el modo de sonar. El lapsus del jinete ciego elude las gestualidades canonizadas y los recorridos que garantizan aceptación. Recupera, además, zonas sin aura de la canción popular y las transforma en eso que queremos volver a visitar (con el booklet en la mano). Sabemos que Gabo tiene una voz cuyas características (el uso del falsete y el vibrato, el surplus de expresividad, los registros contrastantes) son su fortaleza y, para ciertos oyentes quizá, una puerta de difícil entrada (acaso eso es lo que más me interesa y creo que es su marca: la imposibilidad ecuménica de conformar/gustar a todos). Pero hay algo más allá de esa cualidad del canto. En la mayoría de las tradiciones, se impone la suposición de que la canción es un enunciado al servicio de otra cosa que suele producir en los hechos una retirada del sentido. Cantamos sin importarnos demasiado qué se dice porque nos dejamos llevar por un habla deformada. La “letra” —escrita y cantada, escrita para ser cantada— pesa mucho en Ferro y es parte de su atractivo. Disco de contemporaneidad y urgencia, aunque el cantor cante que tiene que enseñarle al reloj a marcar el tiempo. Disco campestre que discute de manera soterrada sobre otros campos intelectuales. Disco sin lapsus, en definitiva. “Me vuelvo a la frontera / me vuelvo a la excepción”, canta en “Camino a la balacera”. Y eso es Ferro. Cuando más se acerca el centro es cuando más parece darle la espalda.

miércoles, 10 de agosto de 2016

¿Hemos cantado tanto para esto?

"Mirar o ver", por Gabo Ferro y Luciana Jury


Puedo entender al cielo sin su nube
puedo entender al campo sin su sol
pero no entenderé al amor sincero
sin cuerpo, sin memoria y sin su voz.

A tanto cuerpo ir sin pensamiento
sin flores, sin palabra, sin color.
¿hemos amado tanto para esto?
¿la cosa o el amor? ¿amor o gesto?
amor, amor, amor...

Mirar o ver.

Al paisaje que miente por su dueño
como un potro que se entregó a domar.
El horizonte supo que era bueno
cuando solo decía la verdad.

Una verdad que como este horizonte
era un lugar a dónde caminar
¿se ha caminado tanto para esto?
para ver un paisaje deshonesto
verdad, verdad, verdad...

Mirar o ver.

A quien suelta su lengua y su veneno
porque no entiende que la libertad
no es ocupar el sitio que te hicieron
una trampa para seguir el juego.
fundate tu país donde algún viento
te sople que es ahí donde ya estás
¿hemos llorado tanto para esto?
para que se complazca el ojo ajeno.
fundar, fundar, fundar...

Mirar o ver.

Quien canta y hace de lo que canta
un espejito lento y un collar
¿hemos cantado tanto para esto?
para ver que se cante sin su riesgo
cantar, cantar, cantar...

Mirar o ver.

GABO FERRO


miércoles, 3 de agosto de 2016

Mirá si nos hubieran devorado los perros

La otra.-radio, para escuchar clickeando acá


Hoy
hoy
hoy tampoco
el silencio parará de hablar.

Hoy
hoy
hoy tampoco
la fuerza irá a pensar y no a pasar.

Hoy
hoy
pasa poco
cuando entrás al laberinto
que sabés armar.

Hoy
hoy
pesa poco
adentro lo que pasa
pesa tanto más.

Mirá si nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí
ah, si nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí.

El barco zarpó
y quedé solo en un puerto
que conozco y que olvidé
donde me ahogué hace ya tiempo.

Cuando no hubo más que hablar
empezamos a decir
fue mejor estar ahí
que olvidarme en este cuerpo.

Mirá si nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí
ah, si nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí.

Rompen las olas furiosas
en los rincones del puerto
un viento grita que lleva
puro aire desesperado.

Una estrella se azozobra
sube y clava el cielo abajo
insomnio de cerraduras
vigilias de llave y llanto.

Mirá si nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí
ah, si nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí.

Ojalá nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí
ah, si nos hubieran
devorado los perros
la noche que te fuiste de mí.



El lapsus del jinete ciego, quizás el mejor disco de Gabo Ferro. Un despliegue hipnótico de voces ajenas, añejas, corales, sexuadas, vibratos, gorjeos, soplidas, ladradas, arrullos y rayos que rajan lo oscuro en el teatro vacío. Así, solo y sólo con todos los él, Gabo parece perfilar su destino de voz argentino.

Que salen todos de una garganta prodigiosa, posesa. Una especie de Linda Blair que gira 360 grados el cuello y aparece Ginamaría Hidalgo, emigran los pájaros de Hiroshima, resucita Max Von Sydow, ululan niñas faunos y machos cabrones.



El lapsus del jinete ciego le devuelve la palabra a la voz y viceversa. Eso no pasa tan seguido. Los escuchamos no sin cierto asomo en la madrugada de barracas, cerca del río, muy en la zona, en el lapso cuando todo termina. La otra.-radio, que se puede escuchar clickeando acá


La otra, sinopsis: Dos amigos se encuentran después de un par de meses de no verse ni escucharse. Hablan a la hora sin tiempo que viene después del domingo y antes del lunes. Escuchan canciones (Gabo, Palo, Flavio, Gabriel, Andrés) y descubren los signos del presente mientras el músculo duerme y la ambición aguarda. Al final, triunfa el bien.

domingo, 14 de febrero de 2016

Cuatro horas de amor (nada que ver con San Valentín)

Dos programas de La otra.-radio del invierno de 2007, que se pueden escuchar clickeando acá y acá



En julio de 2007, ¡invierno pleno! (no tenía que ver con ningún San Valentín) le dedicamos dos programas consecutivos al tema del amor, amor romántico, canciones de amor, películas de amor, poemas, celos, posesión, amor y odio... Un par de programas con un staff muy poblado: estaban Willy, Maxi, Erica Vainscheinker, Julieta Manterola, Alejandro Ricagno y el editor de este blog. Productoras: Celia Coido y Natalia Rizzo.

En el programa del 2 de julio entrevistamos a Gabo Ferro, quien siempre ha tenido una perspectiva aguda sobre las canciones de amor, como lo evidencia esta:

¿Están dopados los enamorados?
Están dopados o algo así ha de ser.

Se deforman perfectos, se mueven violento,
se suspiran por turnos, pierden el parpadeo.

¿Están dopados los enamorados?
Están dopados, algo así ha de ser.

Pierden la perspicacia, se les va el ingenio,
se sospechan, confían que ahora todo será bueno.

¿Están dopados los enamorados?
Están dopados, o algo así ha de ser.

No piensan, no razonan, no analizan;
se proyectan, se estudian, se visten y se desvisten.

¿Están dopados los enamorados?
Están dopados, o algo así ha de ser.

Alteran su conciencia de vacíos a llenos,
de complejos a simples, de mortales a eternos.

¿Están dopados los enamorados?
Están dopados, o algo así ha de ser.

En la entrevista, Gabo nos decía:

"Digamos que yo soy un usuario de la cosa y, respecto del tema del amor, estoy tratando de ser un poco más técnico para ver si lo termino de entender. Pero no, no, no, debe ser otro el camino, porque no. El amor te pone en un estado que sin duda no es el estado ordinario de todos nosotros. Y uno piensa que lo más cercano a ese estado extraordinario es estar un poco drogado, ¿no? Porque uno está casi siempre con una sonrisa ante casi cualquier cosa. Frente a cosas que antes te hacían llorar, te reís, o llorás pero siempre de alegría... Estoy grabando otro disco que tiene que ver con este tema. Y hoy pensaba que en el campo de la música, muchísimo más dentro del pop que del rock, el amor debe ser una de las figuras más utilizadas para nombrar temas y para nombrar discos. Para escaparle a eso, al ponerle título al disco, tiene que ser algo que no recurra a los lugares clásicos. Y muchos de los títulos que se me ocurren muy probablemente ya existan, hasta en discos de los Parchís".

- ¿Vos sos de esos que piensan que hay algún riesgo cuando el amor se institucionaliza y se encuadra en una pareja establecida? -pregunto.

- Yo pienso que el amor va más allá de eso -dice Gabo. Ahí entra más la cuestión del compromiso y de la honestidad, algo que es un desprendimiento del amor y entra en juego. No sé si la formación de una pareja. El amor y la verdad, esos serían los dos temas. Si en una relación de pareja el amor corre por un lado y la verdad por otro, habría que firmar dos contratos ahí, un contrato por el amor y un contrato por la verdad. Lo que pasa es que, claro, el de la verdad es tan difícil de firmar... Entonces firmamos el del amor: "yo te querré toda la vida hasta que la muerte nos separe, etc., etc.".

- Ahora se me vino a la cabeza una canción por la cual yo te conocí, "El amigo de mi padre", que no recuerdo si nombra la palabra "amor", pero plantea un interesante conflicto entre la verdad y un amor que no osa decir su nombre.

- Claro. Ahí es la verdad. La verdad dicha, la no dicha, y las relaciones que "por amor" tienen que seguir adelante. Y creo por eso, ahora pensandoló, que la verdad es más importante que el amor.

- ¡A la flauta! Mirá a las conclusiones que estamos llegando a esta altura del programa...

- ¡Es muy tarde -ríe Gabo-, eso es lo que pasa!


Para introducirnos en los recovecos del tema, comentamos algunas memorables películas atravesadas por la cuestión: Vertigo, Los puentes de Madison, Con ánimo de amar (con esa musiquita que acompaña desde siempre a nuestro programa...).

Las canciones de esos programas: Depeche Mode, The Cure, Coldplay, Pulp, Rebekah De Río, Jacques Brel, Billie Hollyday, Nat Kikg Cole, Caetano Veloso, Pablo Dacal, Albert Pla.

Ricagno leyó un texto poético encontrado entre sus papeles muy viejos, que empezaba diciendo:

Gastos de la semana del 14 de febrero
a continuación una lista de precios, 
mejor dicho, de objetos con sus precios
14 de febrero de 1988
y se da cuenta, casi tres meses desde entonces
esa lista fue hecha para el control de gastos de aquel fin de semana que pasamos juntos
y luego tres meses sin verte...


[Nota del editor: la escansión la hago ahora que transcribo, no sé si es reflejo fiel de aquel viejo texto de Ricagno].

[Y curiosamente, 2007, nada que ver con el amor, le dedicamos un tramo digresivo del programa a Macri y Durán Barba. Tiempos dichosos aquellos, nos preocupaba que Macri, basura, gobernara tan solo la ciudad de Buenos Aires.]

Primer programa, 2 de julio de 2007: acá.
Segundo programa, 9 de julio de 2007, acá.

sábado, 14 de marzo de 2015

Juana Molina, Acorazado Potemkin, Coiffeur, Gabo Ferro

Encuesta: músicos argentinos del siglo xxi (viene de acá) *


por Oscar Cuervo

Si tengo que pensar en las piezas más bellas de la música argentina del siglo que comienza, se me aparecen obras que son destilados de las grandes tradiciones populares del siglo anterior: el folk límpido, elegante y final de Cerati, la aspereza con que Liliana Herrero deconstruye la proyección folklórica modernista de los 60 y la repone en un contexto surcado por el rock y la nueva canción latinoamericana, las crónicas negras del Salmón, como exasperación resacosa del realismo urbano de Moris y Manal, la voz salvaje de Luciana Jury que trae ecos de todas las voces de todos los desiertos que lleva en su sangre… Pero si tengo que pensar en una forma cancionística (es un decir) que se afinque directamente en el siglo XXI, lo primero y lo segundo que se me ocurre es Juana Molina. Me explico: en un juego retro-prospectivo, yo podría pensarme en los 80 imaginándome canciones como las de El Salmón, Maldigo, Fuerza Natural o En desmesura, como prolongaciones posibles de la música popular argentina moderna. Obviamente, no podría imaginar las canciones mismas, pero sí la línea de puntos que ellas vendrían a ocupar en continuidad con aquel presente ya pasado. En cambio, no parece que la forma musical que cultiva Juana Molina a partir de su disco Segundo pudiera preverse en los años 80 (a menos que se prestara atención a un detalle muy lateral y anómalo de aquel entonces, sobre el que volveré).

En la canción juanina (¿o molina?) tal como queda delineada a partir de Segundo, hay una nueva sintaxis pop que se hizo posible por la mutación de las condiciones de producción de la música, una artesanía tecno-hogareña que prueba timbres inauditos, casi cómicos, en el galponcito del fondo de su casa y enuncia sus voces desde esa intimidad. Juana hace música como quien dibuja sola en su gabinete en las horas altas de la noche, sin pensar en “mi nuevo disco”; menos aún en “los Cuarenta Principales”, o “cuántas estrellas me pondrá la Rolling Stone”. Ella pensó desde hace mucho la música de otro modo, como si probara y anotara en un cuaderno variantes de comidas con los restos que hay esa vez en la heladera e inventara manjares culinariamente incorrectos pero ricos. [Completo acá]

Acorazado Potemkin # 12


por Santiago Segura

Una guitarra entrecortada de sonido sucio y rítmica tangoide da comienzo a Mugre (2011), debut discográfico de Acorazado Potemkin. El primer estribillo del trío que conforman Juan Pablo Fernández, Federico Ghazarossian y Luciano Esain grita: "En algo vos y yo nos parecemos: andar buscando revancha". En "Algo", la canción que contiene esa guitarra renegada y ese estribillo desafiante, está condensado el estilo de un grupo que con dos discos ya se hizo lugar entre los artistas más interesantes de los últimos quince años (aunque el proyecto apenas si llega a los seis años de vida).

Sabemos que Acorazado corre con ventaja: son una banda nueva pero sus tres componentes llevan años batallando escenarios. Perdonen por repetirlo pero es inevitable: Ghazarossian fue bajista de Don Cornelio y Los Visitantes, además de empuñar el contrabajo en Me Darás Mil Hijos y junto a los cantores de tango Cardenal Domínguez y Ezequiel Uhart; Fernández era la voz de la Pequeña Orquesta Reincidentes; Esain golpeaba parches en Plaimobyl y grabó en discos clave de estos años como Flopa Manza Minimal y No es de Coiffeur, mientras que hoy (com)parte los tiempos del trío con su labor en Valle de Muñecas y Motorama.

Coiffeur # 12



por Maximiliano Diomedi

"El momento, la acción, el movimiento. ¿A vos qué te parece? ¿qué pensás al respecto?". (Qué mala suerte, 2006).

La aparición de Coiffeur en 2005 trajo una frescura celebrada en esos primeros años del siglo XXI. Llegó del oeste con una voz urgente que, envuelta en susurros, desafiaba con cantar "al oído", pero al rato nomás era alzada para contar historias de caras sonrojadas, purpurinas en el armario, besos en el placard, siestas abrazados y sentimientos difíciles de expresar. Esa grabación austera fue el primer paso en la búsqueda por dejar constancia de un mundo propio que incluía conceptos, palabras y sonidos que lo sacarían del lugar común del músico de "postura macha", como cantaba Moris. Las suyas, en el fondo, quizás también fueran, en palabras de Gabo Ferro, canciones que un hombre no debía cantar. Coiffeur percibió que estaba empezando "una nueva era para salir a caminar buscando el sol" y decidió intervenir a fondo. [Completo acá]

Gabo #12



por Carmen Cuervo

Gabo pasó los primeros 5 años del siglo en un silencio musical. Recién en el año 2005 edita su primer álbum solista, Canciones que un hombre no debería cantar, obra que este año cumple una década. Pidió una guitarra prestada y compuso en ocho días los doce temas que conformarían el disco. No se iba a grabar, porque Gabo suponía que nadie iba a comprarlo, dado que su estilo había cambiado desde la distorsión y la furia hacia la calma de la guitarra acústica y su voz. Ariel Minimal lo produjo y un amigo poeta le prestó el dinero para editarlo.

Así explica la incisiva pluma de Gabo la razón de su título en el booklet del disco:

"¿¡Un hombre no debería cantar cosas así!? declaraba escandalizada Edith Piaf en 1959 después de escuchar interpretar a Jaques Brel "Ne me quitte pas".

Allí Brel interpretaba a un hombre que suplicaba no ser abandonado, bajo palabra de reducirse casi a la nada. ¿Qué escandalizaba a la Piaf? ¿Acaso ver a un hombre en el lugar que cierta (gran) parte de la sociedad y la cultura venían (con pocas excepciones) colocando a la mujer?¿Qué cosas deberíamos, entonces, cantar los hombres?". [Completo acá]

* Proseguimos con la publicación de textos que analizan la obra de los músicos más votados en nuestra gran encuesta sobre la música argentina del siglo xxi. Acá encuentran los primeros textos. Cada uno de los textos completos pueden leerse en el blog Un Largo. Continuará.

jueves, 6 de noviembre de 2014

No haya vergüenza, viajero, en pedir, tomar o darse

Luciana Jury y Gabo Ferro



Que te aguantes, viajero
que tengo que ver tus cosas
hay algo en tus entreveros
viajero, que son más que trapo y hoja
dejalo
por ahí
que yo no te lo di.

No haya vergüenza
viajero
en pedir, tomar o darse
sucede con ciertas cosas
viajero
que solo pueden dejarse
no se toman
no se dan
se desamparan nomás.

Ya habrá quien tenga en su boca
tantos sí para dejarte
yo los dije
viajero
y ya no tengo
ya
se los llevaron antes
el árbol se traga el sol
buen viaje viajero
adiós.



Tantos sí para dejarte
(Gabo Ferro)
Intérpretes: Luciana Jury y Gabo Ferro


Entrevista a Luciana Jury en La otra.-radio, 31/8/2014, clickear acá.
Entrevista a Gabo, en Patologías Culturales, 23/11/2013, clickear acá.

domingo, 31 de agosto de 2014

El veneno de los milagros

Hoy a medianoche en La otra, Luciana Jury nos habla de su disco con Gabo Ferro y nos anticipa su show del domingo próximo. fmlatribu.com


El próximo domingo 7 de septiembre a las 21:00 hs Luciana Jury presenta en El Universal(Pasaje Soria 4940, Palermo) su show "De Raíces, Amores y Desmesuras". La extraordinaria cantante, sobrina de Leonardo Favio, tiene uno de los estilos más singulares de la escena popular argentina contemporánea. Además, Luciana está esperndo la salida de El veneno de los milagros, el disco que grabó recientemente con Gabo Ferro, interpretando juntos canciones de él. Lo que promete ser uno de los acontecimientos musicales del año. El disco se va a presentar el sábado 8 de noviembre en el ND/TEATRO. Paraguay 918. CABA. Las entradas anticipadas se venden con descuento hasta el 30 de septiembre en la boletería del teatro. El viiernes 19 de septiembre de 19:00 a 21:00  hs. se hará la venta anticipada del disco en Oui Oui Records, Soler 6090, Palermo.



De todo esto Luciana Jury va a estar hablando hoy a medianoche en La otra.-radio, 88,7, FM La Tribu, www.fmlatribu.com

miércoles, 19 de febrero de 2014

Lo que está mal está mal, pero lo que está bien también está mal

Charlalo con tus padres: ANTOJO Vicente Luy. Un programa para escuchar clikeando aca



¿Venderle el alma al diablo? Sí, pero cara.
Y si se puede, venderle también otras cosas.
Y venderle a Dios lo que el diablo no compre.
,No le pidan peras a Cúper, 2003

El capítulo 10 de la segunda temporada de Antojo estuvo conducido por Maxi Diomedi y dedicado a conocer la vida y la obra del poeta Vicente Luy..

- ¿Con Vicente Luy te veías? -le preguntó hace pocos meses Maxi Diomedi a Gabo Ferro

- Sí, mucho -responde Gabo. Lo que pasa es que ...no sé. Yo estaba haciendo un ciclo y vino, fue poco antes de su salto en Salta. Pidió abrir un concierto mío. Hablaba muy lentamente y yo la verdad que no sabía qué iba a hacer, había mucha gente. Yo dije: "No puedo de ningún modo pedirle a Vicente que no lea". Y lo que hizo Vicente fue tremendo. Colocó a todo el mundo en un pulso y en un status de milagro, realmente de milagro, de viaje. Yo creo que él estaba, más allá de todas las cuestiones que él acusaba de sí mismo, muy bien. Me pasa, ahora que estamos con Emilio García Whebi trabajando tanto Artaud...ahora lo estoy pensando... ese tono, el de la tremenda lucidez que te lleva a la locura. Yo creo que Vicente estaba en un tremendo grado de lucidez que lo estaba llevando a la locura...y a la tristeza.

viernes, 14 de febrero de 2014

Nazareno Cruz, el lobo, Favio, Gabo, Enrique Raab, las palomas y los gritos


La otra.-radio para escuchar clickeando acá



Cuando en su momento vi Nazareno Cruz y el lobo, quedé atónito, estupefacto, por la insólita intensidad de sus imágenes, por su puesta en escena de una originalidad radical y peronista, por la insolencia con la que se zambullía en un mar de sentimientos desbordados: era, para mí, demasiado. Y, reconociendo su grandeza, no podía entonces dar cuenta de toda ella. Inmediatamente leí una crítica escrita con mala leche por un periodista de La Opinión, Enrique Raab, al que se le puede reconocer su valor cívico y su prosa incisiva y a la vez advertir sus prejuicios de clase disfrazados de "buen gusto" para protegerse de la estridencia populista de Favio. Fue sencillamente incapaz de apreciar una obra mayor como el Nazareno. Y empeñó toda su destreza para la injuria en demolerla. Raab hizo de su reseña una pieza ingeniosa y mezquina.

Para mi mirada ingenua de entonces, la saña (no la hazaña) de Raab logró hacer tambalear la primera impresión que tuve de la película. Después de leerla, empecé a tratar de persuadirme de que Nazareno no era tan buena como me había parecido. Cuando quise sistematizar mis apreciaciones sobre la filmografía de Favio, Nazareno quedó descolocada y repetí por años que era la más floja de sus películas, lejos de las excelencias de la primera trilogía en blanco y negro (Crónica de un niño solo, El Romance del Aniceto y la Francisa, El dependiente); incluso un paso atrás de las otras dos de su trilogía en color (¡populista!), Juan Moreira y Soñar Soñar. Esta terminó por ser una valoración canónica del Favio cineasta: el bueno era el de las tres primeras, modernistas y minoritarias, y el otro, el desbordado por la euforia peronista, ya no era muy bueno. Como Nazareno quedó pegada al período de Isabel Martínez, fue fácil endilgarle sospechas. Raab llegó a asociar la gritona banda sonora de la película (asumida por Favio desde el mismo subtítulo: Las palomas y los gritos) con los tambores del fascismo. El tiempo pasó, hoy se recuerda a Raab como un tipo refinado y una víctima de la dictadura (había sido militante del PRT), pero su reseña de Nazareno es una curiosidad arqueológica y Nazareno Cruz y el Lobo es una película viva que aguarda nuevas revisiones.

Algo se acomodó en mí esta semana: el viernes en la casa del Bicentenario logré una recuperación propiciada por Gabo Ferro, que presentó la película con una intervención breve, precisa y bella. Me había llamado la atención que él hubiera elegido presentar Nazareno cuando lo invitaron a participar del ciclo. ¿Por qué eligió justo la más floja? -pensé. Lo que Gabo hizo fue sortear las trampas del buen gusto que habían enfadado el juicio de Raab hace 40 años y acercarse a la comprensión de la obra con desenfado. Su mirada de la obra de Favio es amplia, abarca también su faceta de cantor popular y su militancia peronista. No un cineasta que por otro lado es cantante y además peronista, sino un sujeto en el que estos tres aspectos se iluminan en forma recíproca: para entender al peronista que era hay que revisar sus películas y sus canciones, para comprender la compleja unidad de su filmografía hay que tener en cuenta que a través de ella Favio elaboró su traumática identidad política. El trauma histórico -no un trauma privado, sino el producto de una historia que aún podemos comprender y hasta padecer, porque esta historia no ha terminado- al que Favio responde con su obra y su militancia no es pacífico y no podría serlo. Las fracturas de su carrera están puntuadas por la historia argentina: el comienzo anómalo en los 60, el estallido primaveral del 73, el exilio en el 76 y la larguísima pausa hasta volver con Gatica... En los años de Juan Moreira, Nazareno y Soñar soñar, Favio se acerca al núcleo incandescente del peronismo desde una voluntad poética, no primariamente estética ni siquiera ética. Favio es un cineasta superdotado y un peronista atribulado. Ni el artista ni su obra van a salir indemnes de esa cercanía: pero el trauma es tan productivo (como suele pasar con el peronismo) como para ayudar a Favio a forjar las formas cinematográficas más originales que el cine argentino haya logrado. Estoy empezando a pensar que Nazareno es su obra maestra.

Estas ideas que expongo un poco rápido le deben mucho a la mirada que el viernes propuso Gabo. En su charla empezó evocando un recuerdo infantil: su primer contacto con Nazareno fue a los cinco años, cuando escuchó de boca de su hermano mayor -que tenía quince- una canción que al principio de la película canta el personaje de Fidelia, la extraña y hermosa niña que no crece:

Un bichito colorado do do
ha matado a su mujer jer jer
con un cuchillito 
de punta alfiler
le sacó las tripas 
y se puso a vender
a veinte a veinte
las tripas calientes
de mi mujer.

Gabo aprendió la canción a hurtadillas de su hermano y después la llevó a sus compañeritos de escuela. La maestra lo sancionó y citaron a sus padres. Entonces aprendió que había canciones inconvenientes. Desde ese arranque tan personal, Gabo pasó a un análisis que permite comprender Nazareno como la forma que encontró Favio para atravesar la tribulación del peronismo: muerto Perón, con Isabel en la presidencia, López Rega, el Rodrigazo (la película se estrena al día siguiente del plan de Celestino Rodrigo), los sindicatos, las organizaciones armadas, el movimiento vivía una especie de implosión, y la película, desde el rayo que irrumpe en su comienzo estremecedor, da cuenta de ese mundo de inestabilidad y desmesura. No hace falta adherir a la posición política de Favio para comprender la grandeza de su obra ni para admirar la fidelidad de su compromiso.

Compromiso, fidelidad, militancia son conceptos a los que Gabo acude para analizar la película, traspasando cualquier valla que se quiera interponer entre la forma artística y el contenido político. Quizá este mismo vínculo para pensar el rol político de Favio, su condición social y su poderío artístico pueda emplearse para comprender el rechazo estético (no ético ni poético) que Favio despierta en una sensibilidad gorila como la de Raab. Se trata de un trauma histórico al que nadie puede escapar y del que nadie sale con el traje impecable.

Gabo es, además de músico, un pensador agudo, con una conciencia política inusual entre músicos coetáneos. Su mirada de historiador es extramente serena incluso para tratar asuntos tan tortuosos como el peronismo de los 70. Ojalá él quiera publicar por escrito las tesis sobre Favio que expuso el viernes pasado. A mí me sirvieron de aperitivo para el manjar de cine que nos ofrece Nazareno, sobre la que necesito volver a escribir.

En La otra.-radio del domingo hablamos de Nazareno y de la presentación de Gabo, escuchamos canciones de Favio, de Gabo con Miss Bolivia y de Jovanoti. Y conversamos del bluff de Mariano Obarrio en La Nación del domingo. para escuchar el audio del programa, clickear acá.

POSTDATA: En la Casa del Bicentenario se está presentando una exposición sobre la vida y la obra de Leonardo Favio. En el marco de esta exposición, los viernes y sábados de febrero se lleva a cabo el ciclo de cine y música Favio en el patio: una programación que incluye la proyección de algunas de sus películas, y recitales de músicos que abordarán el repertorio del autor desde sus particulares enfoques. Todas las películas tienen una presentación a cargo de invitados especiales; los sábados se hacen recitales donde varios músicos ofrecen sus versiones de Favio:

PROGRAMACIÓN:
Viernes 14 a las 20: Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más… (1966). Presenta: Luis Ortega.
Sábado 15 a las 19.30: Alfonso Barbieri
Viernes 21 a las 20Juan Moreira (1973). Presenta: Miguel Rep.
Sábado 22 a las 19.30Palo Pandolfo.
Viernes 28 a las 20Crónica de un niño solo (1964). Presenta: Cristian Aldana.
Sábado 1º de marzo a las 19.30Pablo Dacal