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domingo, 28 de julio de 2024

La oligarquía frente al payaso asesino (mal conocido como La Sociedad Rural Argentina al País)

Me gusta la oligarquía porque ni ante el más arrastrado de sus sirvientes, el Payaso Asesino, dejan de plantear sus quejas y exigencias. El se arrodilla ante ellos pero ellos no están conformes. El Payaso no vino a modificar las relaciones de poder sino a endurecerlas.

sábado, 11 de diciembre de 2021

El Fulgor (Martín Farina, 2021)

por Oscar Cuervo

Un procedimiento narrativo recurrente en el cine de Martín Farina: parte del detalle, que inmediatamente genera un fuera de campo hacia el cual la imagen se inclina. El sentido empieza por ser inestable y esquivo, por lo que cada plano nos empuja hacia el siguiente. Pero en sus películas no existe algo así como un plano de establecimiento o conclusivo que aquiete la  inestabilidad del sentido. 

La crítica más perezosa habla de cine "experimental" cuando no sabe bien qué decir. Farina nos acostumbró a salirse de los procedimientos convencionales pero no hace experimentos. Esa palabra sería mejor reservarla para el manejo de las variables matemáticamente acotadas de una investigación científica. El cine tiene fuera de campo. El experimento, no: lo que no se puede medir no existe. Lo que lleva una vez más a pensar en el cine como arte de lo invisible. Si el montaje articula una secuencia de planos, el corazón de la experiencia cinematográfica nos aguarda en eso invisible que se escurre entre un plano y el otro. 

Si el proyecto inicial de la invención cinematográfica se proponía re-presentar determinadas zonas del mundo para enfatizar su apariencia, hay una dirección involuntaria que se dirige hacia lo infilmable. Solo en el cine se puede señalar lo infilmable. A medida que la filmografía de Martín Farina se fue desplegando, la eminencia de lo infilmable empezó a regir todas sus decisiones. No se trata simplemente de un "rasgo de estilo": lo infilmable es un elemento estructural del cine. Hasta las películas más previsibles son dirigidas por lo que no puede filmarse. Cuanto más esencial es un cineasta, más amigo se hace de eso.

En este sentido, El Fulgor es la obra maestra de Farina. Desde su inicio nos ubica en un ambiente sonoro rural, los rumores de la naturaleza, grillos, gruñidos, ladridos, voces humanas a lo lejos, mientras la pantalla está todavía en negro. Lo primero que se ve es una hilera de palos desenfocados que apenas dejan unas estrechas hendijas para vislumbrar el movimiento irregular de unos animales de ganado. El ganado remite a una organización económica humana y, lo vamos a ir descubriendo, también a una economía de las pulsiones. 

Farina filma el campo argentino, es decir: filma un mundo, una forma de vida regulada por la fertilidad de la tierra, las armas erguidas, los falos enhiestos y una serie de rituales viriles. Si en la película aparecen solo varones, la función femenina no está omitida sino solapada. No se trata de filmar la "belleza del mundo", ese lugar común de los cineastas y la crítica reaccionarios, sino de exponer mediante el montaje una dialéctica -una tensión- entre la voluntad de extraer los recursos que la tierra prodiga -es un decir: la vaca no nos da la leche: se la sacamos- y una fuerza que se fuga de la conciencia y empuja la experiencia humana hacia los sueños individuales y las leyendas colectivas. La belleza surge como resultado de este desvelamiento y no como un atributo presupuesto del "mundo".

Es algo muy inusual en el cine argentino que el campo aparezca como lugar de disputas entre la economía del trabajo y las pulsiones eróticas. El refinamiento con que Farina recorta su mirada del campo -en dos sentidos: en los bordes de cada plano y en la cesura de su duración-  transforma lo que podría ser un documental agrario o turístico en una experiencia de carácter alucinatorio. Así registra a la vez una singularidad de la economía rural/patriarcal y desata una potencia del cine. 

En Argentina tenemos una profusa literatura agro-ganadera, con su distribución de jerarquías, géneros y atributos, pero faltaba una película que supiera ubicarse en la distancia crítica para hacer refulgir lo legendario como alucinación que expresa una verdad que la economía diurna impide ver. El Fulgor es esa película que se desliza desde la organización del tiempo cotidiano pautado por las tareas productivas hacia el mundo de los sueños y la leyenda. El campo deja de ser la reserva natural disponible a ser explotada por una planificación económica para ser el ámbito de lo legendario. Cuando digo "distancia crítica" no me refiero a lo que suele entenderse por "distanciamiento". En este sentido, Farina, y en El Fulgor más que nunca, va en dirección contraria: su estilo es el acercamiento hacia distancias focales críticas en las que aparecen las texturas de las pieles, las porosidades, la carne. Desde Fulboy en adelante se especializó en filmar los cuerpos como piel y carne, volúmenes pulsantes que la cámara roza en un punto de su foco. El arte del foco en los planos de su cine devino en una experiencia táctil. Su cámara no totaliza una figura antropomórfica sino que se sitúa tan cerca como para rozar su carnalidad. Filma eso que la piel humana tiene en común con los otros habitantes de la tierra.

El Fulgor está prefigurada por todas las películas anteriores de Farina, es la consumación de su programa poético. En El Hombre de Paso Piedra tuvo su primera aproximación a la vida rural, con el retrato de una corporalidad que todavía podía experimentar el mundo de manera geocéntrica, en pleno siglo XXI. En esa película notable el cineasta no jugaba a "observar" un mundo ajeno sino a perturbarlo e interrogarlo con un desvío onírico-musical. En Fulboy se acercaba críticamente a los cuerpos de los futbolistas, que usualmente funcionan como la superficie sobre la cual la sociedad del espectáculo proyecta sus deseos heroicos y, en cambio, los hacía aparecer en su carnalidad erógena para que hablen del modo en que el negocio deportivo reprime. En Mujer Nómade se propuso filmar un cuerpo atravesado por la filosofía -ese discurso rector-, para que el cine ayude a pensar en una dirección que las palabras omiten. En El Profes1on4l intervino en el espacio del rodaje de otro cineasta para manifestar el caos que las indicaciones de Raúl Perrone intentan desesperadamente conjurar. También hizo su propia trilogía familiar -Cuentos de chacales, El lugar de la desaparición, Los niños de Dios- para hurgar en los entresijos de su novela familiar y registrar los hiatos que el familiarismo esconde. 

El Profes1on4l, 2019

En todos los casos anteriores, las palabras funcionaban como eso que lo invisible pone en vilo. En El Fulgor, Farina por primera vez omite totalmente el discurso verbal: por eso cualquier texto que como este intente decir algo sobre la película debe admitir su naturaleza foránea. Hacer una sinopsis o aludir a su situación espacio-temporal -algo en lo que indefectiblemente va a caer la crítica disciplinaria en el momento en que le toque- desbarataría la refinada artesanía de la imagen y el sonido que el cineasta pone en obra. Como decía al principio, primero están los sonidos y las imágenes hurtados de los trabajos y los días del agro que, de manera sensual, se deslizan hacia el mundo encantado del sueño individual y la leyenda colectiva. La palabra "carnaval" tiene un tratamiento más rico en esta película, en el que resuena el vínculo semántico con la carne (carnelevare). El Fulgor es una película que le hace justicia a todas las connotaciones de lo carnavalesco. En el fondo del túnel que atraviesa, nos espera la leyenda del fauno. El fulgor nos deja suspendidos en la reversibilidad entre el régimen de la economía diurna y el deseo que fulgura en el sueño. ¿Cuál de estos dos ámbitos es el fundante y cuál es el fundado? Si acaso es posible detener esta vacilación.

[No todo lo que pueda decir fue dicho en este texto. Volveré a escribir sobre El Fulgor, pero todo lo que escriba partirá de estas premisas. Déjenme agregar que es una de las películas más hermosas que vi este año].

jueves, 14 de septiembre de 2017

Santiago Maldonado, la desaparición forzada de personas y la Sociedad Rural

Continuidad de los parques




Hay una tara del liberalismo político-filosófico que lo lleva a desligar signos que solo tienen sentido cuando se los vincula. El comentarista liberal solo registra hechos aislados. Describe. No vincula. Por el contrario, su ejercicio, nada inocente, de la percepción de la realidad y de de las continuidades históricas consiste en desligar, separar, descomponer, negarse a reconocer las continuidades a través de la historia.

Por ejemplo, una prestigiosa opinóloga como Beatriz Sarlo, se empeñó en los últimos años en acentuar esa práctica tan típica de la negación que consiste en descomponer las continuidades históricas, desmenuzar las continuidades y considerarlas separadamente, enfatizando su no-relación.

En una entrevista que Sarlo le concedió en agosto de 2008 al extinto suplemento cultural ADN, en pleno desarrollo del proceso desestabilizador de las patronales rurales contra el gobierno de Cristina, Sarlo impugnaba la idea de que la Sociedad Rural que cortaba las rutas y desabastecía a la población durante 4 meses tuviera algo que ver con la Sociedad Rural que sostuvo la dictadura: Sarlo consideraba errado hacer política convocando a la historia. ¿Cómo? Ella misma lo explicaba:

"Cuando el Gobierno [de Cristina] se refiere a la participación o anuencia de la Sociedad Rural en golpes de Estado (aunque no es esta Sociedad Rural, es la misma institución), el Gobierno está evocando hechos probados que los buenos historiadores, no sólo la historia de Caras y Caretas o de Felipe Pigna, sino historiadores como Halperin Donghi, saben que sucedieron. Entonces, si uno hace política presente convocando a la historia, cosa que yo creo que es errado...".

Los buenos historiadores (los que Sarlo considera buenos porque refrendan su práctica de negación de las continuidades históricas) negarían la identidad histórica de una institución de injerencia permanente en la sociedad argentina, como la poderosa Sociedad Rural Argentina.

"No hay que ignorar la historia, pero es errado hacer política presente convocándola porque se empiezan a confundir los protagonistas y detrás de la familia Miguens veo a la familia Martínez de Hoz y detrás veo a la dictadura militar y así. Y entonces el escenario presente y el diseño del paisaje presente se me pierden".


Se trata de diseñar el escenario presente, lo que requiere una práctica que en palabras simples podríamos llamar "olvido deliberado".

"Sobre la base de lo que hizo la Sociedad Rural en 1930, 1955 o 1976, yo no encararía ningún diseño de política. Y no porque tenga la menor simpatía por la Sociedad Rural, sino porque no me parece que la política tenga que ser definida mirando hacia atrás al mismo tiempo que se mira hacia delante. La política no es un Jano bifronte".

Es un problema de la percepción liberal de la historia: no se puede mirar simultáneamente a 1930, 1955, 1976, 2008, 2017 y hacia "adelante", sin correr el riesgo de bifurcar la mirada. El pensamiento liberal no tiene en su caja de herramientas la posibilidad de recurrir a conceptos que vinculen los hechos aislados, entonces todo queda reducido a un riesgo óptico: solo se puede mirar una cosa a la vez.

Sarlo, que podría hacerse cargo de su propia continuidad, pero no, nada que ver, planteaba esta tesis en diálogo con La Nación, ese que David Viñas llamaba "el diario de los Mitre". Se trata de un guiño evidente: La Nación, el diario fundado por Bartolomé Mitre hace 147 años, no puede leerse hoy como el vocero de los sectores que asumieron determinadas posiciones políticas en 1880, 1930, 1955, 1976 y 2007. Hay que separar.

Miremos una cosa por vez. Esta es de enero de este año. El que habla es Jorge Turcato (presidente de la Sociedad Rural de Esquel).



Turcato dice: “Lo que hace especialmente complejo este momento es la pérdida de la paz social que venimos tolerando desde hace ya largo tiempo… Hablamos de la intrusión violenta y usurpadora de campos de propiedad privada efectuados bajo la apariencia de un reclamo de tierras. (...) El quiebre de la paz social lo ha comprobado la ciudadanía con rutas cortadas [no se refiere, ¡por Dios! a las rutas que cortaba la Rural en 2008, nada que ver], violencia, clandestinidad, capuchas, vías sin trenes que las puedan transitar, pocos aborígenes y muchos infiltrados que juegan a la política desde la violencia… Unos pocos jodiéndole la vida a muchos [no digamos la Mesa de Enlace, no]. (...) La historia, bastante reciente, debiera servir para mostrar lo que un grupo pequeño genera en la sociedad Los movimientos guerrilleros nunca son masivos en sus comienzos, pero todos recordamos en dónde desemboca la violencia que desatan, miles de muertos de ambos lados tapizan una historia de estúpidos e imberbes que eligieron la lucha armada para encabezar su demanda. De ellos, idiotas, deberíamos tomar debida nota para no generar la Colombia de las FARC, la ETA de España o el ISIS de Medio Oriente” amenaza Turcato.

Y sigue: "Este año habrá elecciones, el último momento en donde parece contar la opinión de los que producen [los propietarios rurales], los que no tienen la enorme fortuna de ser epmpleados públicos y tener asegurado el ingreso el último día del mes y la seguridad de la estabilidad laboral. Nosotros [los terratenientes] formamos parte del resto silencioso de los que corren con la mayor presión impositiva de la región. Al momento de emitir nuestro voto tengamos un profundo ejercicio de memoria para saber en qué lugar y qué hizo cada uno de los candidatos..."

El gobierno pareció oír el reclamo de la Sociedad Rural de Esquel.

Meses después, en Esquel, el estado argentino está imputado por la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Turcato, a diferencia de Sarlo, sí recuerda todo. En ese sentido, yo creo, como Turcato, en la necesidad de recordar. Me acordé de una declaración de la Sociedad Rural y las fuerzas vivas argentinas en 1983 hacia finales de la dictadura (este texto lo descubrí en la película Tierra de los Padres):

“Los argentinos estuvimos en guerra. Todos la vivimos y la sufrimos. Queremos que el mundo sepa que la decisión de entrar en la lucha la provocó e impuso la subversión, no fue privativa de las Fuerzas Armadas. Fue una decisión de los argentinos. Todos, absolutamente todos los hombres de buena voluntad que habitan el suelo argentino pedimos en su momento a las FFAA que entraran en guerra para ganar la paz. A costa de cualquier sacrificio. Y tal como cualquier otra guerra, la nuestra también tuvo su precio. Hoy la guerra terminó, aunque no la vigilia. Aunque en idéntica circunstancia volveríamos a actuar de idéntica manera, quiera Dios que nunca tengamos que pagar este precio para vivir en paz. Las instituciones que abajo firmamos queremos refrendar de esta manera nuestro apoyo a aquella dolorosa pero imprescindible decisión: Asociación de Bancos Argentinos – Bolsa de Comercio de Buenos Aires – Cámara Argentina de Editores de Libros – Cámara Argentina de Anunciantes – Cámara Argentina de Comercio - Consejo Empresario Argentino – Consejo Publicitario Argentino – Liga de Madres de Familia – Sociedad Rural Argentina. Y continúan más de 100 firmas". ("Los argentinos queremos decirle al mundo", diario Convicción, 1983).

Un analista liberal jamás vincularía en un mismo párrafo la propiedad de los latifundios, el empleo público y la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

domingo, 2 de febrero de 2014

Los garcas ya pusieron su pliego de condiciones: habrá cachengue

Esta noche en La otra.-radio analizamos la coyuntura económica. FM La Tribu. Acá >>> online.



#Tormenta #Rayos #Colón #EntreRios #NikonD300s Foto: @xlean_frank

Convergen algunas tendencias objetivas de la economía global que repercuten en nuestra región, errores del gobierno que no supo encarar algunos problemas en el tiempo propicio y con los instrumentos adecuados(el cepo cambiario fue ineficaz y contraproducente para frenar la corrida que se inició al día siguiente del triunfo de Cristina en 2011; la falta de control de las empresas concesionarias eléctricas y de transporte; la inequidad de las tarifas subsidiadas de los servicios, principalmente en la región metropolitana). Pero nada de eso impide advertir una contraofensiva de las clases dominantes que es jugada de manual en la historia argentina. El que no la ve es porque no vivió el golpe contra el peronismo del 55, contra Illia en el 66, contra el peronismo en el 76, contra Alfonsín en el 89, en los primeros meses de Menem, en el desastroso final de De La Rúa, en la semana de los cinco presidentes, en la pesificación asimétrica de Duhalde, en su salida anticipada, en el pliego de condiciones que Escribano intentó imponerle a Kirchner antes de asumir, en los intentos de golpe contra Cristina en 2008 y 2009, en el intento a dos puntas de Rosendo Fraga y Hugo Moyano para condicionar el poder de Cristina apenas horas después de la muerte de Néstor.

Lo que se vive desde diciembre es en parte historia conocida y hasta previsible, fríamente calculada para abonar el terreno del pato rengo: sedición policial para arrancar aumentos que descalabren las paritarias, acción psicológica acerca de una presunta "acefalía", inducción fallida a los saqueos apostando a una represión violenta que no fue, salto con garrocha del peronismo hacia el campo massista (que tampoco fue: el peronismo se mueve con astucia o responsanilidad). Lo que sí fue es la escalada del dólar blue para imponer una devaluación y estimular las expectativas inflacionarias y la retención de toneladas de soja para desfinanciar al estado. El programa que esta semana lanza la Mesa de Enlace no responde estrictamente a meros intereses económicos de los productores agrarios, sino al apriete clásico de las clases dominantes argentinas, el que imponen siempre que creen poder torcer el brazo a los gobiernos débiles.

ECONOMIA › LA MESA DE ENLACE LE RESPONDIO AL GOBIERNO LUEGO DE LAS CRITICAS POR RETENER GRANOS EN EL CAMPO

Pliego de condiciones desde las silobolsas


Los dirigentes de la Mesa de Enlace, Federación Agraria, Sociedad Rural, CRA y Coninagro exhibieron un plan de imposiciones al gobierno nacional a través de un comunicado difundido luego de la conferencia matinal del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. En el texto le reclamaron al Ejecutivo una baja del gasto público, un plan integral para combatir la inflación y la reducción de impuestos para poder así emprender sus negocios. El ministro coordinador los había acusado previamente de tener conductas vinculadas con la “avaricia u otro tipo de carácter especulativo”, a partir de no vender la soja que permanece guardada en silos y silobolsas. “El productor venderá en el momento que crea oportuno”, retrucó el vicepresidente de CRA, Pedro Apaolaza. En los días previos, tanto el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, como el presidente de Coninagro, Carlos Garetto, habían señalado que la modificación del tipo de cambio mejoraría la situación de los productores. Sin embargo, después reclamaron una mayor devaluación. El jefe de Gabinete dijo que “cambiaron de opinión” influidos por “otras usinas ideológicas”. Los ruralistas modificaron su discurso después de participar en el Foro de Convergencia Empresarial, realizado en el predio que la Sociedad Rural ocupa en Palermo. Página 12 del sábado, completo acá).

Hay una diferencia: el kirchnerismo no ha sido como los gobiernos anteriores. Las grandes exportadoras de cereales fueron convocadas para el lunes en la Casa Rosada. Si de ahí no sale un acuerdo que destrabe la liquidación de las exportaciones de productos agrarios, el Estado parece disponerse a tener mayor control sobre el comercio exterior. Abel Fernández en su blog cree en la conveniencia de que el gobierno negocie con cautela:

"no veo otro camino para el gobierno que negociar la aplicación de medidas más cautelosas. Quizás a través de los gobernadores. El Banco Nación puede ser, sí, una herramienta de presión más importante que la batalla cultural. Después de todo, estoy convencido que los sojeros no serán negociadores más duros que Nidera, Dreyfus, Cargill, Noble, ADM, Topfer y Molinos." (Completo acá)

La cautela siempre es aconsejable en momentos políticos delicados. Pero para negociar tiene que haber dos partes dispuestas a hacerlo. Si una de las partes, las clases dominantes argentinas, quiere imponer su programa de siempre (bajar el gasto público, un programa antiinflacionario recesivo, bajar la presión impositiva) y horadar al poder político, o incluso aleccionar a la población para que por muchas décadas renuncie apoyar a gobierno reformistas con programas tibiamente distributivos, si el poder permanente no quiere negociar y solo quiere acorralar a este gobierno porque hoy ya se siente capaz de desestabilizarlo (después de 10 años de intentos vanos), entonces no habrá cautela que valga.

Es de esperar un otoño con cachengue: cortes de rutas, cacerolazos, usinas psicológicas funcionando a todo vapor. La derecha quiere sangre. El lunes negro que podía quemar instanténeamente las medidas dispuestas la semana anterior por el equipo económico no sucedió. El nivel del dólar blue se mantiene a fuerza de inflador, los avivados remarcan precios que no dependen de la devaluación. Pero, sobre todo, la oligarquía salió a hablar de bajar el gasto público y los impuestos. Le quieren imponer una salida cruenta a Cristina -si es con muertos, mejor- para que un próximo gobierno más dócil empiece con las manos limpias y goce de unos años de "pesada herencia recibida".

El sindicalismo está resquebrajado y esto acota las posibilidades del gobierno de sentarse a acordar políticas salariales que no disparen la añorada espiral inlfacionaria (añorada por los golpistas).

Hay algunos que le restan el precio a esta hipótesis de conflicto: dicen que es conspirativa, que los problemas de la economía son reales, como los fenómenos meteorológicos, y que se trata de encontrar la pericia técnica adecuada para bajar la inflación. 

Pero el problema es político, los antecedentes históricos abundan para el que no haya perdido la memoria. La derecha es clásica en sus procederes. Y el kirchnerismo no es como los gobiernos anteriores.

Si nos preparan un marzo complicado, habrá que movilizarse en febrero. Habrá cachengue.


Esta noche viene a La otra el periodista especializado en economía Federico Kucher.

sábado, 25 de enero de 2014

Devaluación, el 2015, el 2019 y el cambio climático: ¿habrá temperaturas de 50º C la semana que viene?

Mañana en El Vermucito, junto a Gerardo Fernández, el Ingeniero Sbariggi y el Lic. Baleno te sacamos todas las dudas. AM Cooperativa. DE 9:00 a 12:00... ¡de la mañana!

por el Lic. Baleno
Uno que siembra soja en sus 800 hectáreas viene y dice: "Toda la soja de la cosecha pasada la tengo en silos bolsa y no pienso vender, no necesito vender. La cosecha que haga este año también la voy a dejar en silo bolsa, puedo aguantar tranquilamente sin vender. Prefiero esperar, cuando necesite guita abro el silo bolsa y cuento cuantos granos es lo mínimo que necesito vender y cerrar la caja y que vengan con la cana a ver quien se hace matar por ellos". 
Ese es el pensamiento del sembrador mediano (quizás el grande no, quizás sea aun peor por tener mas espalda, en fin, que lo averigüen los funcionarios que para eso les pagan) una vez embolsado el grano lo guarda medio año como mínimo le guste o no le guste a Kiciloff.
Se empoderaron. En serio, no de pico. Y no los vas a correr por la tele.
Al que no le guste que levante la bandera blanca.
(Blog El Magma, clickear acá)

martes, 24 de septiembre de 2013

El massismo explicado a los niños


Un massista propone arrimar posiciones con los cumpas chacareros:

"En 1946 teníamos en claro que nuestro enemigo era la sinarquía, el imperialismo y la oligarquía vernácula que bien podíamos sintetizar en la figura del M. de Hoz de entonces. Después se incluyó a cierta jerarquía eclesiástica que amplificaba desde el pulpito la voz de los que tenían voz y mucho capital.

"Hoy no podemos señalar a la cúpula eclesiástica como brazo moral de la reacción ya que Bergoglio (el N° 1 de los jerarcas) significa un avance, basta leer el reportaje para darse cuenta que abandona ciertos anacronismos en cuanto a poner en duda posturas que algunos pretendían dogmáticas, tal el caso del celibato.

"Esto parece que el gobierno lo entendió perfectamente.

"El tiempo nos convirtió en herejes y el fruto del trabajo de aquellos cumpas chacareros de los albores del peronismo nos dieron las retenciones con las que financiamos en una parte bastante importante el gasto que conlleva mantener incluidos o al menos contenidos a los débiles de nuestra economía y las arcas estatales. En 2008/9 acusamos a nuestros gringos de “oligarcas”.

"¿Los podemos seguir teniendo de enemigos en el discurso o es hora de que nos tomemos el trabajo de ver como arrimamos posiciones?" (Acá)

La intimidad del encuentro entre Massa y Reutemann

Juan Cruz Sanz
El líder del Frente Renovador y el ex gobernador se mostraron juntos en San Nicolás con la Mesa de Enlace. Cómo se gestó la reunión. Quiénes participaron. De qué se habló. La trama secreta de una cumbre inesperada
Massa habló con los miembros de la Mesa de Enlace. Detalló la importancia de la competitividad y aclaró que "hay puntos" en los que sabe que "no se pondrán de acuerdo" pero que eso se soluciona con un equilibrio entre el sector "y las políticas de inclusión social". Desde las entidades agrarias coincidieron en que son conscientes que "las retenciones llegaron para quedarse". Se acordó una agenda común para que en los próximos 30 días se ejecuten propuestas para el sector. 
Antes de cerrar el almuerzo, Massa, sentado en el centro de la mesa junto a Reutemann, pidió que se levanten las copas. "Acá hay representantes de todos los sectores. Brindemos por una Argentina unida", sentenció el intendente de Tigre. El entusiasmo ya estaba en la mesa. Massa fue el último en irse y saludó a todos, uno por uno.  (Completo acá)

martes, 9 de abril de 2013

BAFICI: Razones para ver M en 2013

Todo se construye y se destruye tan rápidamente que no puedo dejar de sonreír



En 2007 se estrena M, el primer largo de Nicolás Prividera, cuya realización debe haberle llevado seguramente más de un año. Por lo cual habrá estado trabajando en ella , al menos, desde 2005, si no desde antes. En todo caso, lo que la película cuenta es algo que vino sucediendo desde 1976, cuando Prividera tenía 6 años y la dictadura secuestró a Martha Sierra, su mamá, que trabajaba en el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), en 1976. De ese proceso que va desde el secuestro de su madre hasta la actualidad (hasta 2007), de la trama de complicidades, silencios y actitudes ambivalentes de la sociedad civil que hicieron posible sostener la impunidad de los crímenes de estado durante varias décadas, habla M.

2007 es también el último año de fermentación pre-kirchnerista: Cristina gana las elecciones en octubre, asume en diciembre y pocos meses después estalla el conflicto con el campo, el error más fértil de la historia argentina reciente: nunca una derrota política le trajo a un gobierno tantas consecuencias promisorias. Porque recién en el feroz enfrentamiento de las patronales agrarias contra el gobierno de Cristina se empieza a vislumbrar no ya la posibilidad sino la necesidad de emprender una lucha que trascienda el ajuste de cuentas de la sociedad civil con la dictadura cívico-militar-clerical. Antes, por supuesto, de la asunción de Cristina, Néstor Kirchner había producido un acto político de una enorme significación al pedir perdón en nombre del estado argentino a todas las víctimas del terrorismo de estado, entendiendo que la continuidad de ese terrorismo estatal no cesa cuando asumen los gobiernos civiles elegidos por el voto popular, sino cuando el estado deja de sostener la impunidad y permite avanzar a los juicios contra los represores. Ese acto de ruptura con la impunidad es la precondición para discutir la estructura económica injusta de la Argentina contemporánea. Sin romper la continuidad cómplice con los represores no puede construirse una nueva democracia, pero solo ajustando cuentas con los crímenes del estado terrorista de 1976 tampoco, si no se discute la renta actual. Porque ese estado terrorista no solo reprimió, secuestró y mató, sino diseñó un país en el que sería posible edificar una república neoliberal. Fin de la impunidad y actualización del conflicto de un país violentamente injusto son dos fases de un mismo proceso. Se reclaman una a la otra. Ahora bien: el kirchnerismo recién en 2008 se enfrenta al reto del poder permanente de la historia argentina. La oligarquía rural se le insubordina durante meses, corta las rutas, patotea, produce el desabastecimiento y tira del mantel para que la mesa y todo lo que está arriba vuele por el aire. Este poder permanente solo había permitido gobernar a los políticos en la medida en que, a la hora de los bifes, se subordinaran a sus intereses. El juicio a los militares, inciado y abandonado por Alfonsín, retomado por Kirchner, está en esa zona gris en la que el poder permanente todavía le permite moverse a un gobierno civil, siempre que ese juicio se implemente con mesura. Cuando, con un error táctico, el gobierno empieza a discutir la distribución de la renta con el proyecto no del todo cocido de las retenciones móviles, ahí el kirchnerismo deja de ser menemismo con derechos humanos y pasa a ser lo que es: la desmesura, la Cris-pasión, la Cámpora, etc. Ahí empieza la parte más dura de la lucha, de la que todavía no salimos y por la que falta hacer aún tanto. En 2008, con una medida plausiblemente errónea, el kirchnerismo se pare a sí mismo, para que lo conduzca Cristina. El INTA, en el que trabajaba la madre de Prividera, vuelve a ser no solo un lugar donde desaparecieron técnicos, sino también el lugar donde puede discutirse la estructura injusta del país y donde puede diseñarse un país más justo. Puede.

M, entonces puede verse como la última película pre-kirchnerista.



Lo que allí se discute es el núcleo puro y duro de la complicidad civil con la dictadura y la extensa zona gris de los que desapercibieron lo que pasó cuando estaba pasando, y de los que siguen sin percibir, o no se acuerdan. Prividera -protagonista de su película- se topa con el muro invisible que no es el de los que participaron activamente de la represión sino el de los que omitieron hacer algo para impedirla y ahora (en 2007) siguen sin ser capaces de recordar qué hicieron, qué vieron, qué dejaron de ver... Y, es notorio: Prividera, protagonista de su propio film, está enojado.

En 2008 yo escribi sobre M. Bastante. Un fragmento de aquello:

"El valor de la película es que muestra el nexo entre el sentimiento personal del enojo y su posible traducción en el discurso político. La actitud de Prividera como realizador es muy abierta, desde el momento en que no disfraza su enojo de otra cosa (la película Los rubios es posible que también esté hecha desde el enojo, pero Albertina Carri trata de disfrazarlo de gesto estético “cool”). El modo como se incluye Prividera en el cuadro le permite a la cámara captar cosas que ponen en suspenso la acusación que el personaje trata constantemente de formular. Ese desdoblamiento cámara-observador / Prividera-personaje le da al espectador una libertad para distanciarse de lo que [Prividera] dice. Y pensar: ¿cuál es la posibilidad y el límite de una política pensada desde el enojo? ¿es posible reparar el daño (hablamos de desaparecidos, de chicos que perdieron a su madre cuando uno tenía 6 años y el otro 2 meses), y en todo caso qué es lo reparable y qué es lo irreparable? Y por lo tanto, ¿qué parte del daño se puede procesar políticamente y qué parte se puede reparar artísticamente? ¿Cómo se debe sentir el espectador frente al enojo que Prividera exhibe? ¿Se debe dar por aludido, se debe sentir en deuda? ¿Puede cuestionarse la pertinencia del enojo, por más que venga nada menos que de las víctimas?"

Hoy releo las discusiones que tuve con Prividera por mi interpretación de la película y por la concepción del cine que ello involucra y no puedo parar de sonreir. Polemizamos con dureza. Quizás si volviéramos a discutir estos temas se volvería a armar la podrida, no sé. Sin embargo, sin haber cambiado sustancialmente ninguno de los dos, ni Prividera ni yo, la situación política cambió y eso repercute también en nuestras posiciones. Incluso me da la impresión de que podemos volver a discutir M sin que necesariamente se arme la podrida. Pero esto es solamente una anécdota personal que se vuelve más interesante cuando se la piensa en un marco más amplio: ver M en 2007, cuando el país era otro y el kirchnerismo prácticamente no existía, es decir, cuando parecía que los agravios pasados no podrían transformarse en otra cosa más que en enojo u olvido, cuando aún no se veía la necesidad de traer el conflicto de clases hacia el presente y desbordar la matriz de la lucha de décadas de los organismos de los derechos humanos, es muy distinto a ver M en 2013.

Nadie ve dos veces la misma película: porque al volver a verla ya somos otros. Ver M en 2013 es pensar esta relación entre pasado y presente, entre enojo u olvido, entre cercanía y distancia, entre película y espectador, en otro marco. Ahora tenemos: el pasado de la dictadura (1976) y el pasado del prekirchnerismo (2007).

La historia quiso además que, durante varios años, M fuera la última película en programarse simultáneamente en los festivales de Mar del Plata y Bafici. El hecho de haberla estrenado en Mar del Plata les costó a los productores de M un duro apriete de los entonces programadores del Bafici. El riesgo que corrían, al no ceder a ese apriete, era que nunca más una película suya se programara en el Bafici. Efectivamente -curiosamente-, la segunda película de Prividera (producida, igual que M, por Pablo Ratto), Tierra de los padres, fue la primera película vetada simultáneamente en los festivales de Mar del Plata y Bafici. De eso también ya hablamos demasiado. Este año el BAFICI incluye M otra vez en una de sus secciones. Esto ni significa que el nuevo director, Marcelo Panozzo, sea el "responsable" de ese regreso. Porque M se verá en una sección programada por los miembros de la FIPRESCI:

BAFICI + FIPRESCI X 15


Hay varias razones para ver M en 2013.

Los horarios para verla...

domingo, 6 de enero de 2013

Asuntos que queman: terrorismo de estado y complicidad civil

Asunto que quema 1: el terrorismo de estado en el INTA, la Sociedad Rural y La Nación. Hoy a la medianoche en el primer programa 2013 de La otra.-radio.


Una nueva causa judicial investiga la represión llevada a cabo durante la dictadura de Videla en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) donde hubo hubo detenidos, trabajadores obligados a renunciar, trasladados, asesinados y cuatro desaparecidos: Carlos Alberto Costa Rodríguez, Gustavo Rodolfo Giombini Moser, María José Rapela de Mangone y Martha Sierra. La denuncia realizada por un sobreviente y familiares de las víctimas de aquella represión se presentó en el juzgado del juez Rafecas y reúne en un solo escrito crímenes de Lesa Humanidad que se tramitaron durante años como causas separadas. La clave reside en que la articulación de varios crímenes en una sola causa permite investigar la posibilidad de que los delitos se hayan cometido por medio de un plan orquestado, con responsables intelectuales, materiales y beneficiarios. La investigación de casos aislados ha conducido muchas veces a un punto muerto, como de alguna manera queda en evidencia en el film M de Nicolás Prividera, hijo de Martha Sierra, investigadora del área de Ecología del INTA Castelar desaparecida en 1976.

La nueva investigación permitirá poner sobre el tapete los lazos de la Sociedad Rural con la dictadura para proteger sus intereses económicos. La Rural, incluso antes del golpe de 76 reclamaba la intervención de las Fuerzas Armadas en el INTA. El medio en el que habitualmente alentaba a la represión militar era el diario La Nación, no solo a través de solicitadas, sino también por editoriales en los que el diario de los Mitre se convertía en vocero directo de los intereses económicos de la oligarquía rural. La Nación denunciaba en un editorial de octubre de 1975 "la infiltración ideológica ocurrida por conducto de los nuevos nombramientos, entre los cuales se ha denunciado reiteradamente la participación de elementos subversivos de filiación marxista". La Junta Militar se encargaría de llevar a cabo la "limpieza" reclamada por la Rural y La Nación. Ahora, estos crímenes articulados se podrán investigar de manera articulada.

En La otra.-radio de hoy a la medianoche vamos a conversar en vivo con Guido Prividera (hermano de Nicolás), integrante de la Comisión de Reparación Histórica del INTA e hijo de Martha Sierra. Dice Guido:

"A mi mamá se la llevan el 30 de marzo de 1976 de mi casa, de madrugada. El 29 marzo la habían ido a buscar al INTA Castelar, donde no la encontraron porque me había tenido a mí y estaba con licencia. Ahora, con la presentación elegida en la nueva causa, la lógica es distinta: estamos diciendo 'Señores, acá el núcleo común es el INTA'. Cuatro desaparecidos en Castelar, un detenido en Pergamino, asesinados por Paraná, no todos están presentados, pero cesantearon a la quinta parte del organismo y los secuestros y desapariciones se aplicaron en todo el país. De algunos lados no tenemos todavía ni siquiera registros. Suponemos que algo pasó, pero no tenemos la lista de los desaparecidos. (...) Alguien hizo allí las listas, alguien señaló a mi mamá para que la vinieran a secuestrar, no fueron los militares".

Hoy a la medianoche en La otra.-radio, FM La Tribu, 88.7, online vamos a tratar también otro asunto que quema: la operación contra los organismos de derechos humanos llevada a cabo esta semana por el diario Clarín y otros sectores de la derecha, a propósito de un acto de fin de año realizado en la Casa de la Militancia que funciona en el Espacio para la Memoria (ex Esma). Hablaremos con Camilo Juarez, de la Agrupación HIJOS. Más tarde amplío este asunto.

miércoles, 2 de enero de 2013

Conozca los rostros de los saqueadores de Palermo

Otro excelente informe fotográfico del grupo M.A.F.I.A.


Sucedió el jueves pasado, penúltimo día hábil del año, 27D. Un grupo de los más calificados y persistentes saqueadores del país se juntaron a entonar el Himno en el predio que usurpan desde hace años. La asociación de delincuentes autodenominados Sociedad Rural Argentina se sienten dueños del país, quieren echar a la Kretina Loca que el pueblo eligió y volver a la Argentina Normal. Este extraordinario documento fotográfico del grupo M.A.F.I.A. capta de manera impecable el sentido político de ese acto de los saqueadores y sus operadores políticos y gremiales. Una vez más las imágenes de M.A.F.I.A. nos eximen de mayores comntarios.

A propósito de estos saquadores: una nueva causa judicial que investiga la represión durante la dictadura en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), donde hubo cuatro desaparecidos, deja al descubierto los lazos de la Sociedad Rural con el régimen cívico militar para impulsar sus propios intereses económicos. Los desaparecidos, que trabajaban en ese entonces en el Centro Nacional de Investigación Agropecuaria de Castelar, son Carlos Alberto Costa Rodríguez, Gustavo Rodolfo Giombini Moser, María José Rapela de Mangone y Marta Sierra. Esta última es la madre de Nicolás y Guido Prividera, cuya historia se narra en la película M.

Seguramente Beatriz Sarlo no estará de acuerdo con la vinculación que establecemos en este post entre la Sociedad Rural que apoyó la dictadura de Videla, marcando a las personas que había que desaparecer y usufructuando de los beneficios del plan económico de Martínez de Hoz, la Sociedad Rural que durante el gobierno de Menem recibió el predio de Palermo por una decreto del entonces presidente, pagando un precio vil, y la banda de okupas que el jueves se juntaron en el predio usurpado para pedir que echen a la Loca. Son tres Sociedades Rurales totalmente diferentes, ¿no Beatriz?

"Sobre la base de lo que hizo la Sociedad Rural en 1930, 1955 o 1976, yo no encararía ningún diseño de política. Y no porque tenga la menor simpatía por la Sociedad Rural, sino porque no me parece que la política tenga que ser definida mirando hacia atrás al mismo tiempo que se mira hacia delante. La política no es un Jano bifronte... No hay que ignorar la historia, pero es errado hacer política presente convocándola porque se empiezan a confundir los protagonistas y detrás de la familia Miguens veo a la familia Martínez de Hoz y detrás veo a la dictadura militar y así. Y entonces el escenario presente y el diseño del paisaje presente se me pierden". (Completo acá)

Tiene razón Beatriz, nada que ver una cosa con la otra.

lunes, 19 de noviembre de 2012

"Si alguien tiene ganas de ir a trabajar, que no vaya mañana": Micheli amenazó a los trabajadores que les va a cortar los accesos a sus trabajos. Adhiere la Mesa de Enlace.

Buzzi, Moyano, Micheli. Venegas, Donda, Barrionuevo, Alderete y Tumini y la SRA mañana le hacen piquetes a los trabajadores.


En la previa de la medida de fuerza que compartirá junto a la CGT de Hugo Moyano, Micheli pidió a los trabajadores "que se pongan las pilas" con las protestas, y justificó los piquetes.

"Si tiene ganas de ir a trabajar, que no vaya mañana. Este concepto de la libertad de trabajo, concepto democratista, para que el beneficio le vaya a todos por igual, a los que pelearon y a los que no pelearon, hay que terminarlo", fue la definición del sindicalista.

En diálogo con el programa Mañana Sylvestre, que conduce Gustavo Sylvestre por radio La Red, Micheli argumentó que "siempre existieron los piquetes", y dijo que el que quiera ir a trabajar "podrá hacerlo antes de que empiecen los cortes".

Buzzi, integrante de la Mesa de Enlace, llamó a hacer piquetes en apoyo al acto extorsivo de Moyano y Micheli.

sábado, 9 de junio de 2012

Cacerolazo del domingo a la medianoche

No lo va a organizar Lanata: lo vamos a transmitir por FM La Tribu
La otra.-radio. 88,7. Online




 Fotografías: Willy Villalobos. Texto: Oscar Cuervo

En el muy buen programa que hace todas las mañanas Gerardo Fernández (AM 530, La Voz de las Madres) ayer se dedicó a analizar la reacción un tanto desorbitada y a la vez escuálida que está teniendo en estos días la derecha argentina, expresada con mucha nitidez en el cacerolazo del jueves en Plaza de Mayo. Esto ya lo comentamos en nuestro post de ayer (a propósito: fue el día en que recibimos más visitas en toda la historia del blog). Gerardo partió de un editorial muy interesante centrado en las expresiones de los manifestantes del cacerolazo del video que subimos ayer. Hablaron muchos oyentes, Fernández entrevistó, entre otros, al diputado Agustín Rossi (sobre la renuncia de Reposo), a Pablo Díaz, presidente de la Federación Agraria de San Andrés de Giles (sobre el lock out patronal) y a Antonio Maroni, notero de Duro de Domar agredido el jueves en el cacerolazo de Plaza de Mayo. Y a los 100 minutos de empezado el programa, Gerardo me hizo una entrevista telefónica en la que intercambiamos ideas sobre el desborde cacerolístico. Se puede escuchar el programa completo acá:


La gente de 678 también estuvo el jueves en la Plaza, pero esta vez camuflados como corresponsales de la CNN. Los caceroleros fueron mucho más cordiales con ellos, suponiendo que trabajaban para el canal de Miami. Hasta llegaron a pedir que EEUU intervenga en la política interna de nuestro país. 



En cambio, los de Duro De Domar fueron como ellos mismos y no resultaron bien tratados por algunas patotas de rugbiers que estudian en universidades privadas, mancomunados con grupos de skinheads. Cristina los hace movilizar a todos.


El post con el video del cacerolazo "Psicópata, guanaca, víbora, harpía, yegua..." tuvo un rebote fenomenal. El día después este video del "Socialista de Palacios" y la Psicópata sirvió para caracterizar el Modelo 2012 del Cacerolazo AntiK. El video de los cacerolitos se debatió también en Artepolítica: es la canción del invierno.

Este cacerolazo es más bizarro y despierta más morbo, es casi autoparódico, pero ¿cuál es su siginificado político? A mí en principio me divierte, no puedo ver ese video sin reirme: Pero también no puedo dejar de preguntarme: ¿si este odio tuviera poder alguna vez? Es interesante y típicamente kirchnerista preguntarse cómo se puede desmadejar el sentido político de esto. Digo típicamente kirchnerista porque esta gente es un producto del kirchnerismo, tanto o más que la Cámpora. Los Caceroleros son Ultra K muy a su pesar. Sus pulsiones vitales están organizadas en función de la presencia de la Yegua Pedazo de Tarada en la Casa Rosada. ¿Y si Ella no estuviera?

Pero la pregunta por la traducción política del odio desorbitado es típica de estos años kirchneristas. Yo nunca vi algo semejante. Supongo que Evita despertaba tanto odio, pero yo no lo viví. Y de ahí salió la Libertadora y el cajón de Esa Mujer errando por el mundo. Si en algún momento esta gente accediera al poder, ¿le declaría la guerra a los ataúdes? ¿Prohibirían la letra K?

No creo, son solamente disquisiciones de amanecido. La sociedad ya es muy distinta, mucho más liberal, que en 1955. Gracias, precisamente, al kirchnerismo. Si ellos eventualmente ganaran, serían en todo caso instrumentos de otros, los que harán que la política vuelva a ser mala palabra.

Mejor la seguimos el domingo a la medianoche en La Tribu. Y ahora, accediendo a gentiles pedidos, el hit del invierno: