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martes, 10 de octubre de 2017

Llegando los monos... ¿y nadie hace nada?

Una conversación radial con la Corriente Kirchnerista de Santa Fe



Ilustración: Carmen Cuervo

Anoche tuve una conversación radial con los compañeros de la Corriente Kirchnerista de Santa Fe, Romina Mansila y Raúl Degrossi, que hacen el programa Y nadie hace nada por FM Chalet 100.9, los lunes a las 19:00 y también editan el blog Nestornautas.

La charla arranca con una referencia a la desdichada caracterización que hace un poco más de dos meses hizo del macrismo José Natanson, el... ¿politólogo? y editor de la edición argentina de Le Monde diplomatique, cuando se le ocurrió decir que el gobierno encarnaba una derecha moderna y democrática, ¡apenas unas horas antes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado! Un crimen de la gendarmería que gozó hasta ahora del fuerte aval de macri y su ministra de seguridad. Es un caso testigo, porque el gobierno franqueó un límite del que no hay retorno y quedan pendientes responsabilidades penales que algún día van a pagar, cuando vuelva a funcionar una justicia imparcial y no manipulable por la clase domnante.

Pero también es un caso testigo para los... ¿politólogos?, eso de usar las categorías más desacertadas en el peor momento. Natanson no es el único ni el más cretino, pero es el que las circunstancias históricas pusieron en evidencia. No forma parte de los operadores brutales que tienen línea directa con el jefe de gabinete para echar a rodar cada noche las operaciones mediáticas más deleznables, sino que está entre los observadores de la generación intermedia que sobrevuela los conflictos argentinos desde un mirador distante, con la cobertura que, en su caso, da la socialdemocracia europea de Le Monde u otras publicaciones impresas o en la web, pensadas a su imagen y semejanza.

Quizá cuando algún día se estudie la desaparición de Santiago como el punto de inflexión que el macrismo pagará en su debido momento, también se analice el curioso pifie de Natanson, para ser benevolente con su léxico.

Después de la desaparición de Santiago, la gendarmería y otras fuerzas de seguridad no pararon de producir episodios de avasallamiento de las libertades civiles que en nada hacen juego con cualquier idea de modernidad democrática. Para acomodarse un poco en su columna del mes siguiente en Le Monde, JN acuñó el ingenioso sintagma "giro punitivista", según el cual este acelerado deterioro del estado de derecho sería consecuencia de un reclamo "de la sociedad" para que el gobierno muestre signos de autoridad fuerte. (((Dios mío, ¿es posible una descripción neutral de los hechos cuando se opera sobre las relaciones de fuerza a la vez que se las pretende explicar?))).

Faltan menos de dos semanas para unas elecciones nacionales de medio término y los pronósticos favorables envalentonan al régimen y a sus voceros para seguir inyectando miedo y amenazas no tan veladas sobre cualquier sector que represente un obstáculo para sus planes. La semana pasada el periodista de Clarín Marcelo Cantón relató un off de macri en el que éste le manifestaba su deseo de mandar a 562 argentinos "en un cohete a la luna"- porque "frenan el cambio del país", en un oscuro eufemismo que puede tomarse como una lista negra, una amenaza de cárcel o quizás nuevas desapariciones. Clarín lo titula de forma más truculenta: "La lista de los 562 hombres a que apunta Macri". No hay tantas acepciones para el verbo "apuntar". A la vez, que sea Clarín el que difunde este off solo indica que la amenaza es abierta y explícita y el gobierno quiere que se instale, contrariando el prestigio... ¿politológico? de Natanson.

Majul, un tipo al que cuesta tomar en serio, se prende en la movida y habla de la lista de argentinos a los que macri quiere ver presos. Y Carlos Pagni en La Nación informa sobre la ira presidencial contra Horacio Verbitsky por haber publicado el dinero blanqueado por Gianfranco Macri, el hermano (Gianfrancamente hablando). El presidente deja trascender por voceros oficiosos que considera a Verbitsky como "la peor lacra". Pagni agrega que, como el régimen no puede penalizar directamente al periodista por difundir esa información sobre su plata negra, va a tomar una represalia contra Víctor Santa María, el propietario de Página 12 en el que Verbitsky publicó su nota, al que quiere apresar.

Los domingos a la noche María O´Donnell tiene un programa en la TV Pública, Ronda de editores, en el que se encuentran representantes de los diversos diarios, con un obvio predominio de la prensa oficialista (la mayoría lo es). En su última emisión, el mismo Marcelo Cantón conversaba entre amables sonrisas sobre la lista del los 562 apuntados por macri, lo que rebaja a la categoría de broma amable una intimidación lanzada por el jefe de un estado que también está implicado en una desaparición forzada de persona y tiene injerencia sobre el poder judicial para mantener a Milagro Sala y otras militantes sociales como presas políticas. ¿Cómo separar la "broma" del cohete de la desaparición Santiago y la cárcel de Milagro sin mostrar un profundo desprecio por la inteligencia de sus lectores y espectadores y una cínica renuncia a los valores "republicanos" a los que fingen adherir?

Estas eran las preguntas que anoche nos hacíamos con los amigos santafesinos de Y nadie hace nada.

Hacia el final dije que en la sociedad argentina siempre hubo un sector apegado al ejercicio fascista, que históricamente apoyó a las dictaduras y cuando hubo gobiernos democráticos se movilizó reclamándole "mano dura" a las fuerzas represivas. No tengo una encuesta precisa, pero postulo un tercio de la población que, por conveniencia o resentimiento de clase, siempre pide muertos. La derecha hace política con la muerte. Punitivismo, lo llama el genio... ¿politológico? de Natanson. Después hay, pongamos, un tercio de la población que encarna los valores realmente democráticos, en favor de las garantías constitucionales, la presunción de inocencia y la resolución política de los conflictos. Yo le digo a De Grossi en nuestra charla:

- A mí me preocupa ese tercio que se supone que es independiente y que naturaliza este continuo avance del estado represivo, al caracterizarlo como una derecha moderna y democrática. Ahí hay una insensibilidad ante el peligro de la represión, de los avances autoritarios, por la cual te van acostumbrando a que el presidente pueda decir que hay 562 que, no sabemos cómo, los van a sacar de circulación. Y mientras tanto 'no pasa nada, está todo bien'. Ese tercio que naturaliza las cosas, que hace de cuenta que todo está normal es el que a mí más me preocupa"

Degrossi me pregunta:

- ¿Cuál es la respuesta de una sociedad democrática frente a eso? Porque, digamos, con el argumento de la legitimidad de origen del gobierno, que fue votado, te dicen que no podemos decir que esto es una dictadura, pero al mismo tiempo estamos asistiendo a una democracia de cada vez más baja intensidad, afectada en sus valores centrales, con algún nivel de consenso social. ¿Qué nos queda a los que verdaderamente creemos en los valores de la democracia y los compromisos que el estado de derecho nos impone a los que gobiernan y a los gobernados?

- Es una pregunta que yo también me hago, me parece que nosotros tenemos que seguir por la vía crítica y apostar por más democracia. Las elecciones van a tener resultados que van a ser controvertidos y van a variar según las provincias. En algunas provincias estamos dando pelea, en otras no. Me parece que no debemos abandonar la organización y la movilización ante cada caso: la respuesta de la sociedad contra el fallo del 2 x 1 de la Corte macrista tiene que ser un ejemplo a seguir para no dejarles pasar una. Otro ejemplo es el caso Maldonado, que mantiene a un sector de la sociedad continuamente movilizado, a pesar de los esfuerzos oficiales por irlo retirando del tapete. Y hay que tratar de sensibilizar a ese tercio insensible, tratar de marcarle el error de su diagnóstico, si somos bien pensados y creemos que solamente se equivocan, ¿no? Y tampoco dejarnos desmoralizar, porque estamos en un período en el que ellos están intentando instalar un clima triunfalista, como que ya ganaron y van a arrasarnos. Todavía hay mucho por hacer. Incluso suponete que en la provincia de Buenos Aires, que se considera la madre de todas las batallas porque juega Cristina, si Unidad Ciudadana llegara a salir segunda, no hay que dejarse desmoralizar ni siquiera en ese caso. Porque nosotros tenemos un grado de conciencia y de organización, por lo menos en un tercio de la población, como nunca lo tuvimos. En otras ocasiones les fue mucho más fácil avanzar, con los indultos de Menem, con la represión de la dictadura, estas cosas horribles pasaban y a ellos les resultaba mucho más fácil avanzar, con una sociedad más desmovilizada. Hemos ganado un grado de conciencia y movilización para no dejarnos desmoralizar, tenemos que seguir por ese camino.

La conversación entera, acá:


sábado, 12 de abril de 2008

LA OTRA 18 / LA OTRA.-RADIO: Dante x 2


Dice Dante Augusto Palma en LA OTRA 18 (en la primera entrega de una serie que vinculará la obra literaria de Borges con asuntos de filosofía contemporánea):

"La búsqueda de un lenguaje universal es un elemento recurrente en la historia de la humanidad. En aquellos momentos donde el pensamiento religioso resultaba preponde-rante, la disputa acerca de este lenguaje universal (y verdadero) podría resumirse en la pregunta: ¿en qué idioma habla Dios? ¿habla en hebreo, en arameo, en sánscrito o en latín? Si bien resulta sintomático que aún hoy muchas culturas parecen no percatarse de que generalmente sus dioses verdaderos y universales hablan el idioma particular y contingente de la comunidad que los sostiene, podría afirmarse que a partir de la revolución científica del siglo XVII, la profundización del paradigma cientificista en el siglo XIX y el proceso de laicización de la política y las sociedades, la búsqueda de ese lenguaje universal pasó a ser asunto de la ciencia. En este sentido, tomando como paradigma las ciencias naturales, el deber de la ciencia es encontrar las leyes que rigen lo natural y expresarlas en un lenguaje claro. El mundo tiene un “idioma” y la ciencia es la que debe expresarlo."


Pero también Dante habla (en su propio blog) del inmenso poder político de los multimedios, un tema que hizo crisis esta semana con la polémica del gobierno con el grupo Clarín:

"Lo que aparece como pretensión de pluralismo que da voz a los sin voz es la simple estrategia de darle espacio al que está desacreditado de antemano, lo cual genera, mediante la estrategia de la disyunción excluyente, que se tome partido por el otro disyunto. En A Dos Voces, imagínese hasta qué punto el maniqueísmo existe que está expresado en su título: no hay tercera ni cuarta voz. Hay dos y ayer estaban las de la nueva ubicua estrella de la Coalición Cívica, Fernando Iglesias, un hombre tan correcto como predecible, un hombre que tiene bien aprendido el manual de los moderados; y del otro lado D'elía. Delía es garantía de escándalo y rating, no importa lo que diga. Los medios lo invitan para que represente al gobierno y el gobierno se equivoca al dejar que eso suceda y al premiarlo con un lugar en el palco. Mientras tanto D'elía dice algunas verdades, pero nos gusta más el moderado no por lo que dice sino porque es moderado. Es una cuestión estética: de un lado un periodista/diputado/escritor/intelectual vinculado a todos los organismos internacionales correctos, respetuoso de los derechos humanos, desinteresado y republicano; del otro lado un negro afeminado gritón antijudío marxista y bolivariano. No importa el debate. Todo está resuelto a priori y se pasan por alto algunas afirmaciones interesantes que pueden ser útiles para la libertad de prensa. Al fin de cuentas, lo que pocos señalan es que el mayor peligro para la libertad de prensa no es la ausencia de conferencias ni la discrecionalidad del uso del dinero de la pauta. El mayor peligro, y este es el gran error del gobierno, es seguir permitiendo la existencia del oligopolio que ejercen los multimedios."

(La continuación de la nota de Palma puede leerse acá. Pero ¡ojo!, porque el domingo a la medianoche viene Dante a La otra.- radio, FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/ y la seguimos con el tema)

miércoles, 2 de abril de 2008

Oído


Anastasi:

respondo a tu planteo, que decía así: "El odio se puede procurar aplacar o se puede avivar. A vos el odio no te parece ni bien ni mal, de modo que si en un momento dado decidís avivarlo, tendrás tus motivos para hacerlo. Si es así, te pregunto cuáles son."

Mi respuesta: el odio de clase (que no es todo el odio que existe en el mundo, pero es al que ahora nos estamos refiriendo) es uno de los elementos del conflicto. Hay también intereses de cada clase, valores de cada clase, expresiones culturales de cada clase. Es decir: no se agota todo en el odio, ni creo que el odio sea una vía privilegiada para vincularse con los conflictos de clase.
Pero de lo que acá estamos hablando es de una constatación: hay odio. Yo en principio no procuro aplacarlo ni avivarlo, porque no tengo la pretensión de manejarlo, y aunque la tuviera, no creo que podría. Lo que procuro es no moralizarlo de manera apresurada, diciendo: "no odiemos, eso está mal", antes de haber comprendido qué realidad está abriéndose paso a través suyo.

Al odio, cuando aparece hay que oirlo, registrarlo. Ya reconocer las manifestaciones de odio es toda una cuestión: porque muchas veces vivimos en una atmósfera de odio difuso que el cuerpo siente en las miradas, en los tonos de voz, en las palabras dichas a medias: quizá ese odio difuso sea más destructivo que el odio declarado, porque te va minando de a poco y sin que te des cuenta, como un boxeador que te pega constantemente pequeños golpes en el hígado. El otro odio, el desbocado, es tan evidente que te puede permitir encararlo, no necesariamente con un odio simétrico, quizá con el pensamiento.

¿Nunca te pasó que de repente ves cómo el odio irrumpe (en otro hacia vos o en vos hacia otro) como un relámpago, y lo sentís como una liberación, como algo que sospechabas y por fin ves cara a cara?

Algo de esto está sucediendo en estos días: este conflicto de las retenciones se desenvolvió en un clima de odios muy intensos y en todas las direcciones. Yo volví a sorprendereme al sentirlos en el cuerpo. No me quejo: por algo debajo de La otra dice: "un blog de amor y odio". Pero si vos hacés un paseo por los blogs que no tienen la palabra "odio" en su pórtico, igual podés percibir tanto o más odio que en La otra. Y no es una cuestión de blogs solamente: en la tv, en la radio, en la calle...

Creo que el odio más nocivo es el que se ejerce soterradamente, el odio denegado. Acá en La Otra yo no pretendo avivar los odios, y tampoco aplacarlos. Pretendo lo que estamos haciendo: pensarlos, no sólo cuando alguien lo expresa desaforadamente, como cuando D'elía le dice a Fernando Peña: "Odio a la puta oligarquía, te odio, Peña, odio tu plata, odio tu casa. Odio tu historia, odio a la gente como vos, que defiende un país injusto. Odio a la puta oligarquía, los odio con toda la fuerza de mi corazón". Esa irrupción es para mí fascinante. Y me parce que es fascinante para muchos otros. Si desde hace días se pone en el centro de los debates, es por lo general para reprobarlo: "ay, qué personaje impresentable, qué patotero, cómo se le ocurre, estos no aprenden más...". Yo creo que lo que se condena no es que D'elía sienta el odio que dice, sino que lo diga de esa manera abierta. Demonizar al portador del mensaje es hacerse el boludo acerca de lo que se dice.

Pero fijate que Peña, desde su lugar de comunicador que maneja los resortes del lenguaje radial, que administra sus tiempos, empieza el reportaje diciendo: "Tenemos una nota de color -¿de qué color?, dice un asistente suyo, y él sigue-, de color negro, porque está Luis D'elía del otro lado de la línea. Hola, Luis, cómo te va, contame qué hiciste, por qué le pegaste a la gente...". Y después viene la réplica.

Lo de Peña es, indudablemente, odio. Odio ingenioso (que no es lo mismo que inteligente). También hipócrita. Al día siguiente el diario de Lanata le cede a Peña su contratapa para que le escriba una carta abierta a la presidenta. Ahí Peña se hace el boludo: señora presidenta, qué colaboradores tiene usted, mire lo que me dijo, qué hago, tengo miedo, ¿corro peligro?, ¿podré salir a la calle?, ¿me tengo que ir del país?

Peña se hace el tonto, no se hace cargo de su racismo, Lanata se hace el tonto y le da una página a Peña: a Lanata, con un diario tambaleante, le conviene establecerse en el nicho de los medios de oposición, no le importa averiguar cómo fue, no le parece necesario promover un debate, sino un culebrón del artista sensible asustado por el patotero, que le traerá más réditos comerciales que si se pone a pensar. O quizá Lanata lo hace por odio, por simple odio a los negros odiosos.

No vi tampoco que algún lector u otro columnista del diario saliera a buscar el matiz, que reparara en el detalle de la ofensa racista con la que Peña inicia la conversación: entonces los que se hacen los tontos, los que fomentan la propagación del disimulo del racismo de la clase media porteña, de la complicidad de los empresarios editoriales y de los "artistas" con marketing transgresor, todos ellos, son no uno ni dos, sino cientos o miles.

Como el asunto viene mezclado con las retenciones, con la instalación del (falso) dilema: "o estás con el campo o estás con el gobierno", como el cualunquismo imperante hace que sea de buen tono estar contra el gobierno, como D'elía es bruto y Peña es delicado...

¿Qué hacemos con esto?

OSCAR ALBERTO CUERVO

martes, 25 de marzo de 2008

Alma


... siguió tocando, con sus dedos de pincel,
torpes para el piano, manchando todo a su tacto
y lloró colores porque no tenia oído para las canciones.

Texto y pintura: Cicely Ferreira

sábado, 22 de marzo de 2008

Enfermo de lucidez


En su blog LLP, el opinador de tiempo completo Quintín sigue cultivando un gorilismo atolondrado, que hoy por hoy lo coloca a la derecha de Mariano Grondona y el diario La nación. Esta semana invitaron a Q al MALBA para presentar un nuevo libro del escritor Rodolfo Fogwill. Al término de este encuentro fue a escribir en su blog que en el MALBA se limitó a leer la columna que aparecerá en PERFIL del domingo y, como se sentía incómodo por el cariz que estaba tomando el debate entre Fogwill y Horacio Gonzalez (el otro panelista), en el resto de la noche guardó silencio. Pero, claro, lo que no se animó a decir en el MALBA lo dice en LLP. El título de su post, “Represión e hipocresía”, lo coloca en un lugar a salvo de la hipocresía que denuncia. Una claque de incondicionales comentadores de su blog lo colocan en el lugar de la lucidez implacable:

“Ya me había impresionado antes con la lógica irreductible de Q que no cede ante nada. Es como una computadora que funciona en modo “lógica pura” y rechaza todo aquello que no entra en su silogismo; lo notable es que rechaza aún lo que es hoy “políticamente correcto” y no le importa; rechaza lo que parece progresismo y no le importa. Me impresiona su lógica irreductible y supongo que la envidio y me impresiona su valentía para sostener su coherencia ante todo y ante todos, aunque el silencio sea a veces la única opinión posible para que su sistema de pensamiento no parezca intemperancia"

Así que: atención señores, que se trata de un gigante del pensamiento, hablando sin hipocresía de lo que pocos se animan. Pero ¿qué es lo que dice el extraordinario pensador? Esto:

“En mi opinión, la masiva reapertura de los juicios a los represores, que recurre a leyes retroactivas y a la reversión de la cosa juzgada, que se ha apropiado del concepto de delito de lesa humanidad para aplicarlo sólo a quienes son sus opositores, que ya se ha extendido a los gobiernos de Lanusse y de Perón-Perón y que amenaza hacerlo hasta la Libertadora o hasta el golpe de Uriburu, representa un grado de hipocresía aun mayor que el del Nunca más alfonsinista que tanto suele denostar Fogwill. En todo caso, los juicios comparten con el Punto Final la idea de que hay una manzana podrida y la sociedad sana debe regodearse con su pertenencia al bando de los justos. La diferencia no es solo que la solitaria manzana se convirtió en docena, sino que la globalidad de la persecución judicial tiene un efecto inocentador ampliado: juzgados y condenados todos los militares, eliminados de la vida política todos los ex funcionarios de Videla y de Onganía, quienes queden en el poder habrán hinchado su legitimidad con la culpabilidad ajena.”

Olvidémonos por un momento algo que Q no puede desconocer: que los juicios en marcha no revierten la “cosa juzgada”, sino que permiten que se juzguen las “cosas no juzgadas”; y que no fueron juzgadas porque el dispositivo de la impunidad articulado por los gobiernos democráticos desde 1983 hasta 2003 no permitieron que se las juzgue. Este es un pequeño detalle desdeñable.

Centrémonos en lo que este hombre tan lúcido nos señala como importante: que “los juicios”, (como los llama vágamente Q) fomentan la falsa idea de que hay una manzana podrida en la sociedad argentina y que la “masiva reapertura” de estos juicios constituye el mayor grado de hipocresía de la Argentina contemporánea. Esta lógica irreductible implica, por lo tanto, que mejor sería no juzgar a los criminales de la dictadura.

Una apreciación moral de Quintín acerca de la hipocresía del gobierno kirchnerista demuele implacablemente el libre funcionamiento de los tribunales. Avísenles a las víctimas de las dictaduras, a los chicos apropiados durante los 70, a los familiares de los secuestrados y asesinados, que se dejen de joder con “los juicios”, que ya no tienen derecho a reclamar justicia, que hay que volver a aplicar los subterfugios ideados por Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde para que los crímenes queden definitivamente impunes. ¿No se dan cuenta estos particulares damnificados por la dictadura que su derecho a la verdad y a la justicia caduca ante las apreciaciones ético-estéticas del insobornable fiscal sanclementino de la república?

Es verdad que la lógica implacable de Quintín tiene algunas zonas endebles. Por ejemplo: que no es el poder ejecutivo sino los jueces quienes, ante la caída de los subterfugios ideados por los anteriores gobiernos, estimaron que no podían negarle justicia a los particulares damnificados. O que la anulación de las leyes alfonsinistas de Obediencia Debida y Punto final y del indulto menemista fueron aprobadas por el Poder Legislativo y convalidadas por una Corte Suprema respetada por su independencia por casi todos, excepto por los fascistas más recalcitrantes.

Uno se pregunta: ¿qué quiere la conciencia implacable del lúcido pensador? ¿Que no se permita el libre transcurrir de los procesos judiciales? ¿Que se promulgue un decreto de necesidad y urgencia para volver a la vigencia de las leyes de la impunidad? Porque no está claro qué haría un gobierno apoyado por Quintín: ¿haría lo posible para impedir la consecusión de “los juicios”? ¿Sería esta una manera de terminar con la hipocresía? ¿Llega tan lejos el crítico de cine devenido testigo insobornable?

Si aplicamos el principio propuesto por Q de que los juicios promueven la idea de que en la sociedad hay una manzana podrida y de esta manera todos nos escondemos hipócritamente en el bando de los justos, entonces debemos renunciar a la justicia. No seamos hipócritas, mantengámonos en el plano de la vaga ética impresionista de Q, dejemos de juzgar de ahora en más los actos delictivos porque, cuando se juzga a un delincuente, la sociedad simula hipócritamente un “efecto inocentador” (sic).

Quizá lo que proponga Q no es que se deje de juzgar de ahora en más todos los delitos, sino que se deje de perseguir tan solo a los genocidas, porque en el fondo “todos tuvimos algo que ver”. (¿No les recuerda algo esta culpabilización difusa para terminar los juicios a los genocidas? ¿A la línea sostenida durante décadas por el Episcopado católico, por casualidad? Pues bien, los obispos ya no insisten tanto en el asunto, de modo que ahora la consigna queda en manos de los descarnadamente lúcidos pensadores).

Quizá Quintín, con su impugnación de "los juicios", por considerarlos hipócritas, no se refiere a la abolición lisa y llana de los tribunales, sino de exceptuar de la rendición de cuentas a aquellos que ejercen el poder estatal, como ser los militares que usurparon el poder hace exactamente 32 años. Por supuesto no exceptuar a los actuales gobernantes (porque se desprende del celo antikirchnerista de Q que se pondría muy feliz si los Kirchner fueran a la cárcel). No señor: lo que parece proponer el creador de la revista El amante es que se exima de comparecer en los tribunales tan sólo a los militares golpistas y se obligue a las víctimas de la dictadura militar -aunque Quintín parece concordar con Fogwill en la conveniencia de dejar de hablar de “dictadura” y pasar a decir “gobierno cívico”-... a que las víctimas del gobierno cívico elegido en el 76 renuncien a sus derechos: eso sí sería darse un republicano baño de sinceridad.

Quizá lo que le gustaría a Q no es abolir sin más el funcionamiento de la justicia, sino sólo aquella que se dirige contra los asesinos de varias decenas de miles, para seguir combatiendo exclusivamente a quienes practican el homicidio en escala pequeña. Pero atención: porque a instancias de algo que al parecer dijo Fogwill en el Malba y que antes había dicho Eduardo Montes Bradley en LLP (un amigo de la casa), Quintín incluye en la agenda de discusión el problema de la cantidad de los desaparecidos. Y los comentadores, obedientes, se prenden en el debate: ¿habrán sido menos de 30.000? ¿este número provendrá, como propone el también ferozmente lúcido Fogwill de “una alícuota de la población de la Argentina de los setenta (30 millones)”? Y los comments tiran algunas hipótesis: ¿9000 (los denunciados en la Conadep) multiplicados por 2? ¿Por 1,5?

Quintín menciona como al pasar que por “los millones que los Kirchner han puesto a disposición de Hebe de Bonafini, hay quien todavía piensa que se está cometiendo una herejía y que no se deben tocar ciertos tabúes.” Aplicando la lógica implacable que sus admiradores atribuyen a Q, podríamos suponer que el número de 30.000 salió de espurias componendas entre los Kirchner y Hebe de Bonafini, que le permitirían a la loca de Plaza de Mayo embolsar cierta cantidad de pesos por cada desaparecido inflado.

Hay aún dos ideas políticas destacables en el descarnado análisis quintiniano:

1) “miremos un segundo la pantalla del televisor: ¿alguien puede dudar de que al joven Lousteau, nuestro frívolo y prepotente ministro de Economía, solo le faltaría un levísimo ajuste en su pensamiento económico para ser el niño prodigio de Martínez de Hoz o de Cavallo y un hombre de la dictadura como lo fue su padre?”.

Ojo: el que elabora esta meditación es un refinado crítico de cine (“sofisticado” es una palabra que Q usa con frecuencia y sería bueno averiguar el preciso sentido de la sofística quintiniana). Un hombre acostumbrado a analizar las más “sofisticadas” películas. De modo que si él ve lo que dice que ve en la cara del frívolo y prepotente niño prodigio, habrá que incorporar este tipo de percepciones al debate político.

2) ¿Cuáles fueron las causas de la dictadura (perdón: del gobierno cívico) de 1976? “Hace treinta años, el desprecio por la democracia y enormes errores políticos de la izquierda argentina produjeron una represión exacerbada y horrenda”. Así que ya sabemos: la cuenta hay que cargársela a los errores de “la izquierda argentina”.

En fin: los desaparecidos no fueron tantos, la culpa fue de la izquierda, Hebe de Bonafini lucra con los derechos humanos, hay que dejar de juzgar a los militares genocidas porque todos hemos sido un poco culpables... El debate político en LLP parece haber conquistado definitivamente el terreno que, antes de Quintín, señalaran Fernando Siro y Elena Cruz.

Si pensadores de la estatura de Quintín siguen encarnado la conciencia crítica de la Argentina contemporánea, entonces la única alternativa al kirchnerismo reinante será la misma mierda de siempre: la oligarquía con olor a bosta que en estos días el periodismo independiente denomina tiernamente “el campo” y el neo-franquismo que en la ciudad de Buenos Aires está aniquilando el espacio público.

Me parece que en las próximas elecciones voy a volver a votar a Kirchner.

OSCAR ALBERTO CUERVO

domingo, 16 de marzo de 2008

En el blog de Tomás Abraham

Dibujo de Alicia Leloutre para el Blog de Tomás Abraham
Espacio Callejón invita a la muestra de pinturas y dibujos de Alicia Leloutre
que se inaugurará el 25 de marzo a las 19.30 hs.
La muestra podrá ser visitada hasta el 31 de marzo de 16 a 20.30 hs.
Espacio Callejón - Humahuaca 3759 - Abasto -

Este texto fue publicado hoy en Pan Rayado, el blog de Tomás Abraham:


Marzo 16, 2008

Esta noche de domingo (con el reloj ya atrasado ) a la insólita hora 24hs, en FM La Tribu, Oscar Cuervo conversará conmigo sobre la noche de Bob Dylan. Queda aunciado para los interesados. Feliz domingo.
Al escribir esto, pienso en el asesinato del hincha de Vélez camino al estadio. Espero que se suspendan todos los partidos, al menos eso. Pero ayer ya jugaron. Soy hincha de futbol, de Vélez también, se me hace que hay un elemento algo asqueroso en este deporte nacional. Algo repulsivo. Una convergencia entre dinero espúreo, explotación de los débiles, idolatría necia, marginalidad y criminalidad, codicia de poder, que hace que el gran placer que tenemos desde la infancia de seguir día a día el futbol, sea, a lo sumo, la muestra de que no sabemos descansar de otro modo que pegados a la pantalla viendo un partido, a pesar de todo lo que acabo de decir.
Espero que no haya futbol, para no estar tentado de cometer otra idiotez esta tarde de domingo.

TOMÁS ABRAHAM


(Nota de La Otra: Algunos comments a este post repiten algo que ya sabemos: que es técnicamente complicado comentar en nuestro blog. Lectores: no se desesperen, veremos si es posible simplificar algunos pasos. ¡Y eso que optamos por "No moderar", para que los comentarios aparezcan directamente!)