s√°bado, 30 de julio de 2011

Ausente

Se estrena esta semana, pero antes en La otra.-radio


por Oscar Cuervo

La clave que comparten los dos primeros largos de Marco Berger, Plan B y Ausente, es que en ambos uno de los protagonistas traza un plan para inmiscuirse en la intimidad del co-protagonista. En ambas pel√≠culas el plan adquiere una din√°mica que va m√°s all√° de las intenciones iniciales. Hay otras coincidencias (siempre se trata de varones no definidamente homosexuales, pero tentados por tener sexo con otro hombre; en ambos los principales obst√°culos los encuentran en ellos mismos y no en el mundo exterior) y significativas diferencias (Plan B es una comedia rom√°ntica con algunos tintes oscuros, los protagonistas buscan la felicidad; Ausente aparenta ser un thirller psicol√≥gico pero encubre una triste historia de amor; en Plan B son dos j√≥venes post adolescentes; en Ausente se trata de un menor de edad que seduce a su profesor de gimnasia). Pero quiz√° lo m√°s notable del cine de Marco Berger sea que la idea del plan de uno para inmiscuirse en la intimidad de otro coincide con el propio deseo de la c√°mara, que tambi√©n busca pretextos argumentales y gen√©ricos para espiar la intimidad de sus criaturas: m√°s precisamente del movimiento de los cuerpos (ojos, manos, piernas, pies, culos, bultos), que est√°n en tensi√≥n con lo que los mismos personajes pueden admitir. Berger, con sus pel√≠culas, quiere meter a los espectadores en una intimidad que en principio no les concierne. Y toda la puesta de c√°mara (punto desde el cual se esp√≠a la pel√≠cula) se rige en consonancia con esa transgresi√≥n.

Ausente se estrenó en París la semana pasada y se estrena la semana próxima en Buenos Aires. El domingo a la medianoche Marco Berger y sus actores, Carlos Echevarria y Javier De Pietro vienen a La otra.-radio. FM La Tribu. Escuchar on line acá.

viernes, 29 de julio de 2011

Pescadores en el mar

(J. M. W. Turner, 1796)
Visuales XXXIII‏


por Liliana Pi√Īeiro

La luna resquebraja las nubes y alumbra al peque√Īo barco que ondula en la oscuridad.

El mar es sombrío y voraz, pero el aire se ha vuelto sagrado: todo es repentino como una revelación.

Los dioses se anuncian así.

jueves, 28 de julio de 2011

En un mundo de impactantes mentiras fugaces, detenerse un momento a pensar

Otras voces: hoy a las 19:30 en la Biblioteca Popular, Crespo, Entre Ríos



por Oscar Cuervo

Una idea sobrevuela a trav√©s del libro que escrib√≠ sobre Kierkegaard, que fue concebido como una invitaci√≥n a leer a este autor: ¿qu√© puede decirnos √©l a nosotros, incluso m√°s all√° de sus prop√≥sitos?

Kierkegaard es el pensador de la falla. Esto no ser√≠a extra√Īo dado que, despu√©s de todo, la filosof√≠a, desde sus inicios, siempre brot√≥ de la experiencia de una falla: se piensa cuando se siente un temblor en el suelo, una precariedad propia, una grieta en la pared. Se piensa ah√≠ donde no se sabe. Toda la historia de la filosof√≠a brota, entonces, de la falla. Es cierto que los fil√≥sofos muchas veces intentaron tapar sus grietas una vez que las descubrieron. Y ah√≠ parece estar lo propio de Kierkegaard: este pensador prefiri√≥ dejar sus grietas expuestas; para esto ide√≥ una forma de escritura, una textura, que haga visibles sus grietas.

Esta historia, que nunca termina de dejarse atr√°s, va tomado diferente formas en cada √©poca. Y la √©poca de Kierkegaard (¿nuestra √©poca, todav√≠a?) es la de la falla de la modernidad. Su pensamiento no cesa de se√Īalar la inseguridad sobre la que se apoya la distinci√≥n, t√≠pica de nuestra √©poca, entre lo general y lo individual; dicho en t√©rminos pol√≠ticos: entre lo p√ļblico y lo privado. La persona fracturada entre uno y otro polo, la experiencia del ser humano disociado en lo m√°s √≠ntimo.

Hay fil√≥sofos que reivindican los derechos del individuo y otros que toman partido por lo general. Err√≥neamente se vincul√≥ a Kierkegaard con la posici√≥n de un individualismo extremo: lo que muestra que no se entendi√≥ su planteo. Kierkegaard impugna la oposici√≥n tajante entre lo general y lo individual. No es en manera alguna un individualista, puesto que su esfuerzo de pensamiento se encamina a nombrar, con la m√°xima precisi√≥n posible, la experiencia de la singularidad. El singular (Enkelte) no es un individuo. En la palabra “individuo” se alude a la unidad in-divisible de un yo que se conforma consigo mismo, un sujeto consistente, que s√≥lo busca su inter√©s ego√≠sta. Pero con la figura del singular Kierkegaard se√Īala la inconsistencia del yo, su doble desesperaci√≥n: el querer ser s√≠ mismo y el no querer ser s√≠ mismo, la finitud del ser humano que advierte esos l√≠mites con una inquietud insaciable y muchas veces ocultada. Cuando Kierkegaard dice “el yo es una s√≠ntesis de finitud e infinitud” habla de una tensi√≥n insistente.

Y no se trata de que alguna vez en la historia del pensamiento occidental el yo hubiera aparecido como una unidad serena y que, despu√©s de un tiempo, esa firmeza empez√≥ a agrietarse: al comienzo de la Segunda Meditaci√≥n Metaf√≠sica, Descartes, cuando est√° a punto de descubrir la "certeza" del yo, escribe: “he quedado suspendido en un estado de posibilidad. Incluso asoma el temor de ya no poder olvidar estas dudas”. He aqu√≠ la grieta. La "certeza" del Ego se funda en el temor de no poder olvidar las dudas, de no poder cerrar la grieta. Sin ese temor (ese temblor), el Ego no se habr√≠a alzado. “Estoy cierto de mi inquietud, por lo tanto soy”: esa es la f√≥rmula del yo con el que Descartes da comienzo a la filosof√≠a moderna.

Es conocida la continuación de esa historia: desde ese temor toma impulso la necesidad de tapar la grieta. Eso lo intenta Descartes y lo sigue intentando Hegel, un siglo y medio después. La filosofía aparece, en la época de Kierkegaard, como la empresa de construcción de una pared lisa e impenetrable. Y Kierkegaard protesta contra ese alisamiento, quiere dejar expuestas las fracturas. Por entre las grietas del muro se filtran voces.

¿Las querremos escuchar?

miércoles, 27 de julio de 2011

Amor amor

Amor al prójimo *


por Oscar Cuervo

En Las obras del amor Kierkegaard desarrolla un extenso tratado acerca del mandato de amar al pr√≥jimo, el mandamiento principal: “Ama al pr√≥jimo como a ti mismo”. Una de las frases m√°s repetidas y menos comprendidas en estos dos mil a√Īos de civilizaci√≥n occidental y cristiana es desplegada a trav√©s de centenares de p√°ginas en las que Kierkegaard se detiene a analizar minuciosamente cada t√©rmino de la expresi√≥n: el amor, el pr√≥jimo, el s√≠ mismo, el hacer del amor a s√≠ mismo una medida para amar al pr√≥jimo y, rec√≠procamente, el amarse a s√≠ mismo no con amor ego√≠sta, sino como se ama a un pr√≥jimo. El cuidadoso an√°lisis del amor y la pregunta por las obras del amor –es decir, por la dimensi√≥n pr√°ctica que implica, por “los frutos” por los cuales se reconoce al amor– cuestionan expresamente las nociones tradicionales asentadas a lo largo de siglos, aquello que el sentido com√ļn termin√≥ por cristalizar como una idea banal. Lo que lleva a cabo Kierkegaard en este monumental tratado es desmontar el discurso tradicional acerca del amor, desmenuzarlo en todos sus matices y connotaciones, volver a leer el texto de origen en el que esas palabras han sido escritas, para recuperar una experiencia que, si es bien comprendida, puede dar lugar a la perplejidad. Para llevar a cabo esta recuperaci√≥n –d√°ndole a esta palabra el significado que nuestro autor le confiere–, hay que estar prevenidos contra los desv√≠os e incomprensiones que el mandato del amor al pr√≥jimo sufri√≥ en siglos de rutina eclesi√°stica.

Kierkegaard nos remite al Evangelio: amar al prójimo no es simplemente amar al semejante, no es amar a los nuestros por el hecho de ser nuestros, es decir, porque nos pertenezcan. Amar al prójimo no es amar a una persona por sus excelencias, por sus virtudes o por el bien que nos hace. Si la amáramos por estos motivos, lo haríamos en función de un interés egoísta. Amar al prójimo no es preferir a uno por determinadas cualidades, las que nos convienen; eso es tan sólo amor de preferencia, y ese amor de preferencia, fundado en el egoísmo, frecuentemente se convierte en odio ni bien el prójimo deja de satisfacer nuestras conveniencias.

El amor al pr√≥jimo, a diferencia del amor de preferencia, no se determina por el objeto amado, es decir, por las cualidades que re√ļna el objeto de nuestro amor. Al pr√≥jimo se lo ama por amor:

"El simple amor -dice Kierkegaard- se determina por las cualidades de su objeto, la amistad se determina por su objeto (son amores de preferencia). S√≥lo el amor al pr√≥jimo se determina por el amor mismo. El motivo de esto radica en el hecho de que el pr√≥jimo es cada ser humano, absolutamente cada uno, de suerte que todas las diferencias del objeto amado quedan eliminadas , y por eso a este amor se lo reconoce cabalmente en cuanto no admite ninguna determinaci√≥n aproximativa referida a las diferencias del amado; dicho con otras palabras: este amor solamente se reconoce por el amor. ¿No es √©sta la m√°s alta perfecci√≥n? Pues cuando el amor puede y tiene que reconocerse por alguna otra cosa distinta, entonces esta otra cosa representa en la misma relaci√≥n como una sospecha contra el amor, como si √©ste no fuese lo suficientemente abarcador, y en consecuencia, no hubiese infinito en el sentido de la eternidad; esa otra cosa representa para el amor mismo una cierta predisposici√≥n enfermiza. Y, consiguientemente, en esa sospecha habita escondida la angustia que hace que el amor y la amistad dependan de su objeto, la angustia capaz de encender los celos, la angustia capaz de llevarnos hasta la desesperaci√≥n".

En este pasaje resuena la inquietud que produce el amor estético, tal como ha sido planteado en el libro La repetición, es decir, el amor acechado por el hastío, que puede derivar fácilmente en una rutina y finalmente en odio, cuando el objeto amado, por las razones que fueran, ya no nos satisface. La clave para que exista el amor al prójimo parece consistir en romper con el amor de preferencia. El amor de preferencia es un vínculo entre un amante y su amado. Esa relación establece un circuito que alimenta un egoísmo recíproco: nos amamos en tanto nos satisfacemos mutuamente. Es una relación entre dos y, por lo tanto, una relación especular, de reflejo, en el cual uno busca fundar el amor en las cualidades del otro; cuando ocurre de este modo, el amor de uno depende del otro y el amor del otro depende de uno. Un amor regido por el amado, que espera que el amado sea el motivo del amor, es amor de finitud, es decir, un amor condicional e infinitamente insatisfecho: por ello enciende la angustia, los celos y, en definitiva, la desesperación.

¿C√≥mo se rompe este circuito de la preferencia y la desesperaci√≥n? La salida se halla en la presencia de un tercero que sea otro en un sentido radical, un des-semejante que viene a romper con este juego de espejos. Este tercero es el amor mismo. Adem√°s del amante y del amado, est√° el amor. La relaci√≥n del amante y el amado se funda en el amor. Ese amor en Las obras del amor se denomina Dios. A la pregunta “¿qui√©n es el Jesucristo de Kierkegaard?” no podemos responder con una f√≥rmula especulativa ni con una proposici√≥n te√≥rica. La apertura que plantea Las obras del amor es de √≠ndole pr√°ctica: Jesucristo es el amor, el tercero que quiebra el juego especular entre dos amantes que tan s√≥lo se prefieren, hasta que dejan de preferirse. Jesucristo es el pr√≥jimo, el hombre insignificante, al que has de amar no porque sea especial, sino porque simplemente es; es decir, por amor.

El amor al pr√≥jimo no es amor al semejante, porque no se funda en una identificaci√≥n mutua. La identificaci√≥n es amor propio, un mecanismo por el cual cada sujeto busca el reconocimiento del otro; el yo que necesita del otro para reconocerse a s√≠ mismo, el yo que se ve a s√≠ mismo en el espejo que el otro le otorga. Este deseo del reflejo de un reflejo (de dos reflejos rec√≠procos) desencadena una inquietud infinita que deriva f√°cilmente en odio. Quien puede romper con ese c√≠rculo es una tercera persona, que es otra, es decir, que no es semejante a los amantes. El mandato cristiano de amor al pr√≥jimo, el “ama a tu pr√≥jimo como a ti mismo”, ha venido a romper con el m√°s habitual amor al semejante. As√≠ es c√≥mo se plantea en el Evangelio. Cuando Cristo manda: “ama al pr√≥jimo como a ti mismo”, est√° citando un pasaje del Antiguo Testamento. En ese pasaje se lee: “No andes difamando entre los tuyos; no demandes contra la vida de tu pr√≥jimo. Yo, Yahveh. No odies en tu coraz√≥n a tu hermano, sino corrige a tu pr√≥jimo, para que no te cargues por pecado por su causa. No te vengar√°s ni guardar√°s rencor contra los hijos de tu pueblo. Amar√°s a tu pr√≥jimo como a ti mismo”.

En ese pasaje, el Antiguo Testamento parece referirse a una relaci√≥n de proximidad: “los tuyos”, “tu hermano”, “los hijos de tu pueblo”. Amar al semejante, al amigo, al hermano; en suma, al que es como yo, o es uno de los m√≠os. ¿Esto implica que el deber de amor se agota en los “m√≠os”, los cercanos, los pr√≥ximos? Se tratar√≠a, entonces, de un amor de preferencia: prefiero a mi hermano antes que a un desconocido, prefiero al hijo de mi pueblo antes que al extra√Īo, a mi amigo antes que a mi enemigo. As√≠ el pr√≥jimo ser√≠a alguien a quien tengo que amar por su semejanza conmigo.

Pero, unos renglones m√°s abajo, el mismo texto dice: “Cuando un forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molest√©is. Al forastero que reside junto a vosotros, le mirar√©is como a uno de vuestro pueblo y lo amar√°s como a ti mismo, pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”. Ahora se trata de amar al forastero como a uno de los m√≠os. Se podr√≠a entender que esta obligaci√≥n radica en que el forastero ahora “reside junto a nosotros”, es decir, que se ha vuelto un vecino y que, en raz√≥n de esa vecindad, ahora est√° cerca y por eso se lo debe amar. Sin embargo, el motivo que alega Yahveh es que “forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”. Es decir, la raz√≥n para amarlo no ser√≠a exactamente la cercan√≠a en que se encuentra el forastero, sino el hecho de que forasteros somos, o al menos podr√≠amos ser, todos.

Ahora bien, en el Nuevo Testamento estas relaciones de proximidad y lejan√≠a se complejizan de una manera in√©dita. Podr√≠amos decir: se alteran. Jes√ļs vuelve sobre esas antiguas palabras para trastornar los significados habituales de proximidad y lejan√≠a, introduce la ajenidad entre los que se encuentran cerca, la extra√Īeza entre los conocidos, la discordia entre los parientes y el amor entre los enemigos. ¿Niega de esta manera lo que dec√≠an las escrituras antiguas? M√°s bien se dir√≠a que hace estallar, mediante el uso de paradojas, el sentido que la tradici√≥n ha dado a estas palabras:

“No pens√©is que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. S√≠, he venido a enfrentar el hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual ser√°n los que conviven con √©l”.

El cercano, el hermano, el próximo se han vuelto de pronto enemigos. Pero hay un pasaje que constituye la ruptura más radical con el amor de preferencia:

"Hab√©is o√≠do que se dijo: Amar√°s a tu pr√≥jimo y odiar√°s a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan para que se√°is hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si am√°is a los que os aman, ¿qu√© recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo tambi√©n los publicanos? Y si no salud√°is m√°s que a vuestros hermanos, qu√© hac√©is de particular? ¿No hacen eso mismo los gentiles?"

El reto contra un amor fundado en las ventajas comparativas del objeto amado implica el mandato de amar al enemigo, es decir, a aquel cuya presencia no me representa ninguna ventaja interesada, aquel a quien s√≥lo puedo amar porque es mi pr√≥jimo, aunque √©l no me ame. En esta figura del enemigo amado vuelve a presentarse el problema planteado en Ejercitaci√≥n del cristianismo: ¿por qu√© razones habr√≠a que amar a Jes√ļs?, ¿porque era elocuente?, ¿porque hac√≠a milagros? El autor dice que Cristo es el inc√≥gnito, el hombre insignificante, que no tiene ning√ļn atributo exterior por el cual pueda ser reconocido como el Amor. Y sin embargo, Cristo, este pr√≥jimo, es el Amor. No hay manera de reconocerlo sino am√°ndolo. No se trata de que yo reconozca lo que t√ļ eres y que, por esta raz√≥n, te ame. El acto de amor invierte esta condici√≥n: el amor hay que ponerlo antes. Si lo amas, entonces ah√≠ aparece el pr√≥jimo. El amor en cierta forma precede al amante y al amado.

El análisis de la experiencia amorosa encuentra en Las obras del amor una sutileza y una profundidad que no se pueden suplir mediante una breve síntesis. Pero se hace evidente que esta problemática es un punto de confluencia de toda la obra de Kierkegaard. No es que este libro resuelva todos los dilemas que en el resto de su obra quedan como asuntos pendientes, porque el amor al prójimo no alcanzaría la densidad que presenta aquí si no fuera porque en las llamadas obras estéticas el autor ha explorado el callejón sin salida de la angustia ante la nada, la finitud, el enamoramiento, el tedio, las obligaciones generales, el egoísmo, la desesperación y la percepción del sinsentido de la existencia. No es para anular esta problemática de la finitud que se apela a una sencilla fórmula del amor. La obra kierkegaardiana despliega todo el repertorio de los motivos por los cuales hay que desesperarse y deja en manos del lector la posibilidad de encontrar una puerta que estará abierta sólo para él o que se cerrará para siempre.

* Fragmento del libro Kierkegaard, una introducción. Escuchar una voz, que su autor presenta este jueves 28 de julio a las 19:30 en la Biblioteca Popular Orientación, Humberto Seri y Mariano Moreno, Crespo, provincia de Entre Ríos.

martes, 26 de julio de 2011

Prohibición de los avisos con ofertas sexuales, prostitución y abolicionismo


por Julieta Eme

El Decreto 936/2011, firmado por la Presidenta Cristina Fern√°ndez de Kirchner el d√≠a martes 5 de julio de 2011, proh√≠be “los avisos que promuevan la oferta sexual o hagan expl√≠cita o impl√≠cita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual, por cualquier medio”. El objetivo del Decreto es “prevenir el delito de Trata de Personas con fines de explotaci√≥n sexual” y eliminar paulatinamente “las formas de discriminaci√≥n de las mujeres” (Art√≠culo 1).

En el discurso de anuncio, la Presidenta dijo: “No se puede, en las primeras p√°ginas de los peri√≥dicos, exigir al gobierno lucha contra la trata de personas y luego, en las p√°ginas comerciales, poner los avisos donde se vehiculiza la m√°s formidable y vergonzante (no solamente trata de personas, sino tambi√©n) humillaci√≥n a la condici√≥n femenina, porque tambi√©n la discriminaci√≥n es crear estereotipos de la condici√≥n femenina como objetos de consumo √ļnicamente. […] Esto no es una condena a las mujeres. Al contrario. Ni a√ļn a aquellas que son objeto de ese comercio. Para nada. √Čsta es una condena a los medios y a los que instrumentan este tipo de cosas, sea a trav√©s de la explotaci√≥n directa o a trav√©s de la propagandizaci√≥n de esa explotaci√≥n a trav√©s de los medios de comunicaci√≥n social. Que quede claro: jam√°s vamos a condenar a ninguna mujer, porque muchas veces, la mayor√≠a de las veces, nadie elige la vida que tiene”.

La Presidenta no podría haberlo dicho mejor. Los avisos con ofertas sexuales constituyen una humillación porque muestran a la mujer como un objeto de consumo. Las revistas, los avisos publicitarios, los avisos clasificados, los medios de comunicación, etc., muestran a las mujeres como objetos. Poner a una persona en el lugar de objeto es humillarla. Es rebajarla moralmente.

Como era esperable, la prohibición abrió un debate sobre la prostitución. Y acerca de este tema me gustaría decir algunas cosas.

Para nada me interesa condenar a las mujeres que están en situación de prostitución ni separarlas en las que cobran mucho o poco o en las que están esclavizadas y las que no. Tampoco me interesa analizar la prostitución como un contrato entre dos individuos, porque la prostitución no es un contrato (o al menos no lo es exclusivamente). La prostitución es una práctica social, es una institución social (fuertemente arraigada y naturalizada). Es un sistema que funciona sobre la base de valores machistas o patriarcales (todavía claramente presentes en nuestras sociedades contemporáneas). Lo que me interesa entonces es cuestionar la prostitución como una práctica, institución o sistema, consistente (principalmente) en el acceso de los varones por precio al cuerpo de las mujeres.

Como dije, la prostituci√≥n es una instituci√≥n social que funciona sobre la base de valores machistas o patriarcales presentes en nuestras sociedades. As√≠, mientras la sociedad cosifica los cuerpos de las mujeres, les dice a los hombres que es aceptable consumir por precio esos cuerpos. (Aunque es la actitud m√°s com√ļn, no deja de sorprenderme que ning√ļn hombre, o casi ning√ļn hombre, que yo conozca al menos, se haya cuestionado la legitimidad de la demanda de los varones de cuerpos de mujeres).

Ahora bien, como feminista abolicionista, considero que una sociedad en la cual hombres y mujeres son iguales en derechos y en dignidad no puede permitir (y mucho menos legalizar, como pretende el reglamentarismo) que el cuerpo de las mujeres se convierta en un objeto de consumo accesible por precio.

Y considero entonces que una sociedad igualitarista (o que al menos pretende serlo) debe abocarse a cuestionar, desnaturalizar y cambiar precisamente esos valores machistas o patriarcales que actualmente permiten y sostienen la existencia de una institución como la prostitución. Porque esa institución (ya sea simplemente tolerada o legalmente permitida) es del todo incompatible con una sociedad de personas moralmente iguales.

Para ser más clara: si una sociedad levanta sus barreras legales para que las mujeres puedan acceder a un montón de cosas a las que antes no tenían acceso, pero sin embargo, luego de un tiempo de estar esas barreras levantadas, una enorme cantidad de mujeres sigue ocupando los mismos lugares desventajosos, desiguales y de explotación que las mujeres ocupaban antes de que las barreras fueran levantadas, entonces eso significa que, a pesar de haber levantado las barreras legales, siguen presentes en la sociedad un montón de prejuicios y valores machistas y sexistas que hacen que muchas mujeres persistan en esos lugares.

Para hacer un paralelismo: si una sociedad levanta sus barreras legales para que las personas negras puedan acceder a un montón de cosas a las que antes no tenían acceso, pero sin embargo, luego de un tiempo de estar esas barreras levantadas, una enorme cantidad de personas negras sigue ocupando los mismos lugares desventajosos, desiguales y de explotación que las personas negras ocupaban antes de que las barreras fueran levantadas, entonces eso significa que, a pesar de haber levantado las barreras legales, siguen presentes en la sociedad un montón de prejuicios y valores racistas que hacen que muchas personas negras persistan en esos lugares.

Creo que nadie dir√≠a que en esta segunda sociedad no existe un problema racial que persiste a pesar de estar todas las barreras legales levantadas. Lo mismo vale para la primera sociedad: existe un problema de g√©nero que persiste a pesar de estar todas las barreras legales levantadas. Con una diferencia: el apartheid negro dur√≥ en Sud√°frica un poco m√°s de 40 a√Īos. El apartheid de las mujeres dur√≥ en el mundo occidental 2.500 a√Īos. Ni el racismo ni el sexismo se borran de un plumazo.

La prostituci√≥n es una instituci√≥n que pertenece al tiempo en que las mujeres no ten√≠amos acceso ni derecho a nada o casi nada y √©ramos consideradas como seres subordinados e inferiores (desde Arist√≥teles a Kant). Y tal vez la afirmaci√≥n de que es imposible terminar con la prostituci√≥n no sea m√°s que la confesi√≥n de que las mujeres siempre vamos a ser vistas como objetos. Aceptar (o peor a√ļn legalizar) hoy la instituci√≥n de la prostituci√≥n es seguir afirmando y convalidando la discriminaci√≥n, el sexismo y la explotaci√≥n. Y es incompatible con considerar a las mujeres como iguales.

As√≠ como en alg√ļn momento el racismo se volvi√≥ algo inaceptable, creo que ahora varones y mujeres deber√≠amos considerar como algo inaceptable el consumo por precio del cuerpo de las mujeres.

lunes, 25 de julio de 2011

Sokurov en Entre Ríos


por Oscar Cuervo

Sokurov viene haciendo sus pel√≠culas y videos desde mediados de los 80, en los √ļltimos a√Īos del r√©gimen sovi√©tico, que durante un cierto tiempo lo confin√≥ a filmar sin poder difundir sus primeras obras. Cuando Sokurov filmaba sus videos y pel√≠culas semi-clandestinamente, en el mundo occidental ya reinaba el paradigma Lucas-Spielberg; Stallone estaba entonces en su apogeo, ofendiendo sensibilidades e inteligencias con su peculiar defensa del entonces “heroico pueblo afgano”. En Buenos Aires un incipiente movimiento de videastas discut√≠a sobre la especificidad del video-arte y su necesidad de borrar toda huella de parentezco con el cine, evitando cualquier esbozo narrativo. Sokurov, silenciosamente, volv√≠a abstracta esta discusi√≥n, ya que estaba desarrollando una obra excepcional, que pasaba fluidamente del cine al video y de las duraciones breves a las muy extensas, sin los complejos que a nosotros, videastas porte√Īos infinitamente m√°s ineptos, nos sum√≠an en discusiones est√©lires. Las noticias sobre su obra tardar√≠an todav√≠a varios a√Īos en llegar a Buenos Aires.

Entre Ríos

Reci√©n en 1999 se exhibe ac√° Madre e hijo, en un ciclo organizado por la Fipresci en la Sala Lugones. Y en los primeros minutos de proyecci√≥n me vi arrojado hacia una experiencia de una intensidad dif√≠cil hasta hoy de olvidar. Tensando los l√≠mites de lo que se entiende por una narraci√≥n, la pel√≠cula nos pone ante la √ļltima hora compartida por una madre moribunda y su hijo, con la seriedad y la concisi√≥n que exige presenciar la fuerza de un v√≠nculo indisoluble. Ajeno totalmente a un esp√≠ritu de √©poca que parecer√≠a que solo permite tocar ciertas fibras con sorna y gui√Īos al espectador, indiferente a un siglo de divulgaci√≥n pseudo-freudiana, la sacralidad de la relaci√≥n madre-hijo, el tono de tristeza inatenuada que se impone desde los primeros minutos, la despedida, todo se plantea con un envidiable desprejuicio acerca de lo que se supone que el p√ļblico actual puede asimilar, con la libertad que da una ambici√≥n art√≠stica radicalmente anacr√≥nica. Quiz√° esa sea la felicidad que produce una pel√≠cula por otra parte tan triste: la de haber logrado burlar las inhibiciones emocionales de la √©poca.

No se trata de originalidad en Sokurov, porque son evidentes sus lazos con la pintura y la m√ļsica y la literatura del romanticismo –para no hablar del cine de Dovzhenko, el Bergman de Gritos y susurros o Tarkovski. El gesto osado de Sokurov consiste en desencadenar cierta pulsi√≥n art√≠stica que cre√≠amos “superada”. Hacerlo hoy que el cine –la vida- contempor√°neos parecen tan ajenos a este esp√≠ritu, hacerlo por los motivos que Sokurov lo hace, es como hacerlo por primera vez. Como espectador, la idea que inmediatamente pens√© al ver Madre e hijo fue: “entonces ¿en el cine me pod√≠a pasar esto?”


¿Cu√°les son los recursos con los que Sokurov solicita nuestra mirada? En primer lugar la abolici√≥n de la tridimensionalidad de la imagen, para dejar ver la pantalla como una planicie. Sobre esa llanura despliega sus texturas, difumina los contornos, distorsiona las formas, inclina las l√≠neas horizontales, salpica pinceladas de azul puro sobre un ambiente ocre. Estira la duraci√≥n de los planos hasta hundir la ansiedad de los ojos adictos al zapping televisivo en un ensue√Īo intangible. La lentitud de los movimientos roza a veces el puro estatismo o una danza ins√≥litamente ralentada. As√≠, de pronto el espectador empieza a percibir sensaciones que el cine habitual desconoce: los m√°s tenues cambios de luz pueden alcanzar una significaci√≥n dr√°stica. El ritmo nos invita a demorarnos, como dice Paul Schrader, en la exploraci√≥n de la pantalla y no a resbalar por ella (como hace el cine “normal”). No se trata de preciosismo pict√≥rico: lo que Sokurov hace es moverse en el l√≠mite de una pol√≠tica de la mirada. Nos sumerge en una atm√≥sfera extra√Īa. Algunos trataron de describir esa sensaci√≥n de extra√Īeza compar√°ndola con la visi√≥n de una pel√≠cula en 3D sin los anteojos especiales, o con la visi√≥n que ofrecer√≠a el mundo reflejado en la superficie de una l√°grima. El sonido est√° tallado con la misma delicadeza –y m√°s a√ļn: las pel√≠culas de Sokurov merecer√≠an escucharse al menos una vez m√°s con los ojos cerrados: la sirena de un tren, la resonancia seca de unos pasos sobre el piso de madera, el zumbido de un insecto, la respiraci√≥n densa de la muerte, las masas orquestales entrelazadas con un sonido ambiente multidimensional. Todo eso pude percibir ya en la primera visi√≥n de Madre e hijo, que fue para m√≠ un anuncio de que el arte cinematogr√°fico, a fines del siglo xx, a√ļn no hab√≠a terminado de brindarme motivos de asombro.

Prepararse para lo peor, trabajando por lo mejor




por Oscar Cuervo

Dos frases: "Esta ha sido una elección rara", del socialista Juan Zabalza ayer al conocerse los resultados; y "nunca fui kirchnerista" de Reutemann el lunes pasado, terminan condensando el significado político de la elección de ayer y sus proyecciones hacia el escenario nacional.

La de Reutemann habilit√≥ a sectores del peronismo no kirchnerista a desentenderse por (o m√°s bien hundir) la suerte de Agust√≠n Rossi, candidato a gobernador kirchnerista. En esa misma frase, el Lole le solt√≥ la mano al sector del reutemismo que hab√≠a participado de la interna peronista santafesina y lleg√≥ a un acuerdo con Rossi y Rafael Bielsa para presentar lista √ļnica en la elecci√≥n de ayer. Miguel del Sel interpret√≥ la frase de Lole como un apoyo a su candidatura. Del Sel, que se define a s√≠ mismo como "un vago apol√≠tico" que "le dio felicidad a la gente con tantos a√Īos en Midachi", se convirti√≥ en la gran revelaci√≥n de la pol√≠tica argentina 2011: segundo y muy cerca del ganador socialista Bonfatti, en uno de los distritos m√°s grandes del pa√≠s. Del Sel cerr√≥ su campa√Īa en el programa de Susana Gimenez y su lanzamiento pol√≠tico puede considerarse una invenci√≥n del laboratorio de Dur√°n Barba, el mismo que est√° sospechado de organizar una campa√Īa difamante con cientos de miles de llamados telef√≥nicos contra el padre de Daniel Filmus, mientras aconseja a sus candidatos ir a la televisi√≥n, bailar, hablar de felicidad, decir la frase "bajemos el nivel de agresi√≥n" y no hablar de pol√≠tica. Dos √©xitos en pocas semanas para Dur√°n Barba, que anticipan un tercero el domingo pr√≥ximo en la segunda vuelta de CABA, con m√°s globos, m√°s Gilda y m√°s amarillo. Quiz√° se est√© empezando a configurar la cara de la nueva derecha argentina, una berlusconizaci√≥n con la que habr√° que enfrentarse en los pr√≥ximos a√Īos (cuando vaya caducando la camada de Duhalde, Alfons√≠n y Carri√≥). Una derecha al borde de la afasia, construida desde el marketing, con personajes medi√°ticos que no declaran una ideolog√≠a pero le hacen gui√Īos a la xenofobia, al racismo y a la Sociedad Rural. Pero los "vagos apol√≠ticos" como Macri y Del Sel, que se conectan con el televidente, cuentan adem√°s con un apoyo territorial provisto desde el peronismo antikirchnerista (Duhalde, Reutemann, el Momo Venegas, Cristian Ritondo, por caso). El dilema de Dur√°n Barba es si, para aspirar a una proyecci√≥n nacional (ayer logr√≥ sacar al Pro de su encierro capitalino y empez√≥ a transformarlo en una fuerza nacional, con vistas al ¿2015?), mantiene su consejo de desperonizar sus im√°genes o si tienen que empezar a neoperonizarse. O acaso a combinar una doble t√°ctica: desperonizar las apariciones televisivas y reperonizar su inserci√≥n territorial. Ritondo sabe hacerlo en Capital. Reutemann lo logra con sus sentencias oraculares de seis palabras emitidas una vez por a√Īo. ¿Habr√° alguien que lo intente en la provincia de Buenos Aires? La respuesta podr√≠a empezar a develarse en la elecciones primarias del 14 de agosto.

Una elecci√≥n rara: si el gran perdedor es Agust√≠n Rossi (a 13 puntos del segundo y 16 del primero), resulta sorprendente que Mar√≠a Eugenia Bielsa, de su mismo partido, gane las elecciones a diputados con un 35 % de los votos, superando no solo a sus competidores del socialismo y el Pro, sino dejando muy atr√°s a su propio candidato a gobernador. Bielsa no responde, en la interna santafesina, ni al reutemismo ni al rossismo, sino a su hermano el ex-canciller Rafael Bielsa, que hace pocas semanas hab√≠a sido el gran derrotado en las internas provinciales del justicialismo. ¿C√≥mo se entiende este intr√≠ngulis? Hay que ser experto en peronismo santafesino, una disciplina de alta complejidad. Podr√≠an decirse a las apuradas algunas ideas: que gran parte de los votos que gan√≥ Bielsa y perdi√≥ Rossi fueron a parar a Del Sel, que ese 35 % es el porcentaje que sac√≥ Cristina en las elecciones de 2007, antes del conflicto sojero, que ese 35 % es el piso al que Cristina aspira a consolidar en octubre (o mejor dicho en agosto), que Rossi tiene los votos para ganar la interna pero su figura est√° muy desgastada en el epicentro de la rebeli√≥n agrogarca, pero que ese desgaste no alcanza a Bielsa... A√ļn as√≠, estos resultados dejan demasiados cabos sueltos.

Por ejemplo: ¿c√≥mo se lee esta seguidilla de √©xitos antikirchneristas en t√©rminos nacionales? Los medios de la derecha est√°n exultantes: cada lunes pueden titular con sintagmas como "derrota aplastante del kirchnerismo", "fracaso K delmoledor" y otros por el estilo. Parte de su t√°ctica  consiste en instalar un clima triunfal en las semanas previas a las primarias. ¿Triunfal para qui√©n? Es dif√≠cil de responder, quiz√° haya que pensar en t√©rminos mediatos, no necesariamente en octubre. Porque la verdad es que no hay un candidato a presidente que pueda capitalizar en forma directa estas derrotas kirchneristas. Macri se consolida como la gran esperanza blanca de 2015, incluso Dur√°n Barba parece preferir que la imagen triunfadora del Pro no se ponga en juego en octubre. 

Pero la derecha pura y dura, la que est√° haciendo golpismo desde la asunci√≥n de Cristina en 2007, no quiere ni puede esperar cuatro a√Īos. Tiene sed de sangre s√ļbita. Lo prueba el tono truculento del discurso de Biolcatti en la Rural el s√°bado. En ese palco estaba toda la oposici√≥n, excepto el socialismo. Los resultados de ayer no despejan un ganador en el arco opositor: Binner gan√≥, pero no tanto, porque Duhalde es el candidato apto para capitalizar una parte del √©xito santafesino de Del Sel, sobre todo hacia el interior del peronismo descontento con Cristina. Ricardito hizo otro papel√≥n, apareciendo a la noche en el bunker socialista para decir ante las c√°maras de la tele un pat√©tico "¡¡¡ganamos!!!", similar al que manifest√≥ hace dos semanas cuando gan√≥ Macri. De esto se podr√≠a inferir que ayer Alfons√≠n retrocedi√≥ varios casilleros en la competencia para captar el voto anti-K en octubre. Rossi sufri√≥ una derrota casi irremontable, pero Cristina qued√≥ mellada, por su intervenci√≥n en la √ļltima semana, en contra de Binner y tibiamente a favor de Rossi. Es l√≠cito pensar que la intervenci√≥n de Cristina le hizo perder votos a Rossi, pero eso no explica la ins√≥lita victoria de Mar√≠a Eugenia Bielsa.

La derrota kirchnerista puede ser matizada por ciertas consideraciones; por ejemplo, comparar el resultado con el de las elecciones de 2009:

FTE. PROGRESISTA CIVICO Y SOCIAL (Socialistas, radicales y Coalición Cívica): 39,86%
AL. SANTA FE FEDERAL (peronismo disidente): 39,82%
FTE. PARA LA VICTORIA (kirchnerismo): 9,57%

El 22 % actual de Rossi y el 35 % de Bielsa significan un importante crecimiento kirchnerista en términos relativos, aunque esta semana los medios derechistas hablarán de la "aplastante derrota". En esta comparación, puede suponerse que el socialismo santafesino mantuvo sus votos y que los del peronismo disidente se repartieron entre el Pro y el kirchnerismo.

Las primarias de agosto entonces acent√ļan cada semana su caracter decisivo. Por dos razones: se define qui√©n puede ser el opositor que la derecha elija para castigar a Cristina, aspirando a polarizar en la primera vuelta y obtener la chance de una segunda (que ser√≠a tercera, si contamos las primarias de agosto... ¡ufff!). ¿Duhalde? ¿Alfons√≠n? ¿Binner? El socialista arranca un poco atr√°s, pero hoy aventaja a Alfons√≠n por haber refrendado su gesti√≥n en Santa Fe. Alfons√≠n se desdibuja en sus zigzagueos, que le hacen perder el perfil radical y lo muestran como un oportunista sin una gesti√≥n ejecutiva para reivindicar. Duhalde succiona votos del peronismo despechado contra Cristina, pero tiene una alt√≠sima imagen negativa que le restan chances en una segunda vuelta (pero en la pol√≠tica argentina nada es imposible). Es dif√≠cil imaginar un pa√≠s gobernado por el hijo de Alfons√≠n. Pero Duhalde ya lo gobern√≥. Binner es la figura m√°s coherente y prestigiosa de estos tres aspirantes, pero carece de proyecci√≥n territorial m√°s all√° de Santa Fe. Y es el menos funcional a la derecha. Si la primaria de agosto deja a un segundo recortado del resto, ¿ser√° Duhalde el rival de Cristina en octubre? ¿Y si las primarias de agosto no dejan un ganador claro, sino tres fuerzas parejas? La derecha tendr√≠a que optar en los pr√≥ximos d√≠as por favorecer a uno de estos aspirantes; el triple empate no le conviene. A Macri le conviene mantenerse apartado.

La otra inc√≥gnita a despejar es el desempe√Īo de Cristina en las primarias de ac√° a tres semanas. Por arriba del 40 %, Cristina se posiciona bien para octubre y crece la posibilidad de una victoria en primera vuelta; si saca menos de 40 % su panorama se complica.

En esta seguidilla de elecciones locales hay fuerzas que se licuaron: la Coalici√≥n C√≠vica, el Proyecto Sur y la izquierda dura est√°n al borde de la extinci√≥n. La etapa id√≠lica que Cristina goz√≥ entre el Bicentenario y la muerte de N√©stor ces√≥ y dio paso a este clima de contra-ataque de la derecha. Cristina conserva a√ļn una importante intenci√≥n de voto, si confiamos en las encuestas (sobre todo en las de Poliarqu√≠a, las √ļnicas que permanecen invictas). Pero esta serie de reveses, a√ļn parciales, son indicadores de errores importantes en la construcci√≥n pol√≠tica del kirchnerismo. Lo m√°s obvio: cada territorio del pa√≠s tiene su caracter espec√≠fico que la Casa Rosada no siempre parece comprender. La presidenta tiene unos d√≠as para interpretar estos reveses y tres semanas para repararlos. Debe emitir se√Īales en dos direcciones: hacia su frente interno, para evitar fugas masivas hacia Duhalde, y hacia la sociedad, que se est√° expresando cada semana de manera compleja. Una tesis que se mantiene es que est√°n ganando los oficialismos, pero esto no es una verdad infalible.

Y finalmente: a√ļn ganando Cristina en agosto, octubre y noviembre, la derecha ser√° despiadada a partir del primer d√≠a de su segundo mandato, trabajando para una salida anticipada.

domingo, 24 de julio de 2011

Hoy en La otra.-radio



Rarezas del rock argentino: Charly Garc√≠a, Miguel Abuelo, Los Rodriguez, Aznar, Spinetta, Fito Paez, Baglietto, Sui Generis, Porsuigieco, La m√°quina de hacer p√°jaros, el comienzo de Ser√ļ, El acusticazo 1972 (Litto Nebbia, Le√≥n Gieco, David Leb√≥n, Edelmiro Molinari) hoy en La otra.-radio. FM La Tribu. Para escuchar on line hacer click ac√°.

Cristina o esto







"Estoy seguro que esta larga noche est√° llegando a su fin", dijo Biolcatti.

s√°bado, 23 de julio de 2011

El desafío


por Oscar Cuervo

En Capital la segunda vuelta est√° irremisiblemente perdida para el kirchnerismo. A lo mejor que se puede aspirar es a acortar la brecha, con el fin de que la derrota no resulte tan da√Īina. Creo que lo m√°s inteligente hubiese sido que Cristina promoviera un acuerdo entre Macri y Filmus para evitar la segunda vuelta ante una diferencia irremontable. Esa flexibilidad le habr√≠a permitido empezar a acercarse a sectores porte√Īos que votaron a Macri sin estar necesariamente en su contra. Se trata, si se quiere, de picard√≠a o de pragmatismo. Si la propuesta se hubiera hecho lo suficientemente r√°pido (la misma noche de la derrota o al d√≠a siguiente) se le habr√≠a quitado a la derecha una nueva ocasi√≥n de regocijo, que sabemos que ans√≠an m√°s que nada para esta etapa de su contraofensiva.

La derecha est√° desatada. Una de las cosas m√°s interesantes de este per√≠odo es ver c√≥mo opera la derecha desatada. Ejemplo es el asombroso ocultamiento que hacen de las pruebas que incriminan al Pro en una campa√Īa sucia contra Filmus. Los recursos m√°s agresivos de la desinformaci√≥n, la distorsi√≥n y el ocultamiento se dirigen en primer lugar contra los lectores de sus propios medios. La tergiversaci√≥n de cualquier noticia para transformarla en una lesi√≥n al gobierno viola todos los manuales de √©tica period√≠stica: una asamblea de intelectuales de Carta Abierta en la que se hacen cr√≠ticas mesuradas y sensatas al gobierno al que se adhiere se transforma en los titulares en una crisis pol√≠tica de grandes proporciones en el kirchnerismo. La expresi√≥n libre de un cantante popular como Fito acerca de lo que piensa de los habitantes de la ciudad en la que vive es presentada como un "ataque del kirchnerismo a los porte√Īos". La decisi√≥n (l√≥gica, inevitable, tard√≠a) de apartar a las Madres del proyecto Sue√Īos Compartidos es presentada, una vez m√°s, como una noticia sospechable: "El Gobierno intenta aliviar la dif√≠cil situaci√≥n de Bonafini". Con id√©ntica o mayor ferocidad se titular√≠a si el gobierno hiciera todo lo contrario: mantener Sue√Īos Compartidos en manos de las Madres. La catarata de insultos, agravios y calumnias que los comunicadores de la derecha cometen diariamente contra cualquier figura p√ļblica que apoye a Cristina es festejada por los mismos que se horrorizan si alg√ļn adherente al gobierno sube apenas los decibeles de su voz. Duhalde les dice "pelotudos" a los integrantes de Carta Abierta, Forster le responde a Duhalde en el tono prolijo y acad√©mico que lo caracteriza y Clar√≠n denuncia que Forster "ataca" a Duhalde. Las muy posibles derrotas del kirchnerismo en distritos habitualmente adversos, como Santa Fe y ciudad de Buenos Aires y la falta de un candidato propio en C√≥rdoba ser√°n presentados como cat√°strofes de magnitud desorbitada por las tapas de los pr√≥ximos lunes.

Son solo unos pocos ejemplos de una sucesi√≥n extenuante. Pero son inmensamente ilustrativos de la olla a presi√≥n a que apuesta la derecha cuando los gobiernos no le son simplemente d√≥ciles. Hace muchas d√©cadas, hasta la llegada del kirchnerismo, que los gobiernos le eran simplemente d√≥ciles. El kirchnerismo llega a los 8 a√Īos de gobierno y lo m√°s probable es que sea elegido por otro per√≠odo. De lo que Cristina deber√≠a tomar nota es que en las pr√≥ximas semanas estas operaciones se acrecentar√°n. Se apostar√° a la demonizaci√≥n de todo aquel que parezca un poquito K. Se viene dirigiendo todo el poder de fuego contra Hebe, Carlotto, Fito y cualquier otro que salga p√ļblicamente a bancar al gobierno. Ser√°n tratados como corruptos, patoteros, fascistas, lo cual tendr√° un efecto disciplinador para todos los que tengan miedo a quedar expuestos a semejante artiller√≠a. En cambio, se cubrir√° con un manto de disimulo cualquier noticia que revele las abyecciones de la derecha protegida, como las calumnias sistem√°ticas lanzadas desde las oficinas de Dur√°n Barba contra la familia de Filmus. Las pruebas de que Dur√°n Barba concibe estos m√©todos desde sus propios libros puede que no tengan ning√ļn efecto m√°s all√° de la minor√≠a informada y ya convencida de no votar a Macri. Y seguramente no pueden incidir sobre la mayor√≠a que no pasa de leer los t√≠tulos de los grandes diarios. El aparecer como v√≠ctima no va a favorecer a Filmus, dado que la desfachatez de que hizo gala Macri durante cuatro a√Īos no impidi√≥ que el 47 % de los porte√Īos lo votaran en primera vuelta. Est√°n los que no se enteran, est√°n los que no quieren enterarse y est√°n los que saben y se regocijan. Buenos Aires se encamina a ser la ciudad gobernada durante 8 a√Īos de su breve historia por un incapaz peligroso. Buenos Aires, su poblaci√≥n, da asco.

Y esto no exime al kirchnerismo de ponerse a pensar en la responsabilidad que le cabe por esta derrota: su ausencia de pol√≠tica hacia la ciudad, su falta de proyecto para esta veleidosa ciudad. No habr√≠a sido tan dif√≠cil hacer notar la p√©sima gesti√≥n del Pro de haber tenido una pol√≠tica clara para los porte√Īos. El kirchnerismo no la tuvo y, por lo visto, en esta segunda vuelta tampoco la tiene. La necesaria denuncia contra la campa√Īa sucia es indispensable, pero con eso no se derrota a Macri. Los porte√Īos tambi√©n le festejaron a Menem sus tropel√≠as durante unos cuantos a√Īos, y despu√©s se manifestaron dispuestos a creer en la seriedad de De La R√ļa. Los porte√Īos se olvidan de sus miserias muy prontamente y se burlan de la "baja calidad" del voto de las provincias pobres. El kirchnerismo tiene condiciones objetivas para mostrarse como una fuerza modernizadora y de gesti√≥n mucho m√°s eficiente que el macrismo. Pero el kirchnerismo porte√Īo se debate en una falta de pol√≠tica que ya parece end√©mica.

El kirchnerismo llega a los 8 a√Īos de gobierno y lo m√°s probable es que sea elegido por otro per√≠odo. De lo que deber√≠amos tomar nota es que, dado que a√ļn no aparece el l√≠der derechista apto para capitalizar el desgaste por tantos a√Īos de gobierno, lo m√°s probable es que las operaciones golpistas no cesen al comenzar el nuevo per√≠odo de Cristina; por el contrario: se acrecentar√°n. Hace falta entonces una creatividad pol√≠tica para enfrentar lo que seguramente va a venir, una creatividad similar a la que el kirchnerismo mostr√≥ en los momentos de mayor debilidad y que suele perder cuando le va bien.

viernes, 22 de julio de 2011

Rara la vida




El barco
mi corazón no aguanta
tanta tormenta
alegría
mi corazón no contenta
el día
la marca
mi corazón
el puerto
no.

Navegar es preciso
vivir no es preciso.

El barco
noche en tu tan bonita
sonrisa sola perdida
horizonte y madrugada
la risa
el arco
de la madrugada
el puerto
nada.

Navegar es preciso
vivir no es preciso.

El barco
el automóvil brillante
el camino solitario, el barullo
de mi diente en tu vena
la sangre, el charco
barullo lento
el puerto
silencio.

Navegar es preciso
vivir no es preciso.

jueves, 21 de julio de 2011

Oscuridad

(Leandro Quintero, 2011)


por Liliana Pi√Īeiro

Cuando los √°rboles se hacen amigos de la oscuridad, el ocaso filtra sus √ļltimos rayos entre las copas y la vida acorta una distancia dentro de s√≠.

Siguiendo el rastro de luz, es la hora de descubrir rincones olvidados. All√≠ est√°n la primera caricia y el primer dolor: ese p√°rpado que se levant√≥ en el mundo cuando los ojos ni siquiera sab√≠an llorar.

miércoles, 20 de julio de 2011

ADN: ¿C√≥mo seguir la lucha por la verdad?


por Daniel Cholakian

En la noche del viernes 15 de julio se conoci√≥ p√ļblicamente que el cotejo realizado en el Banco Nacional de Datos Gen√©ticos (BNDG) del perfil gen√©tico de los hermanos Noble Herrera con el grupo de familias de personas desaparecidas durante el per√≠odo 1975/76 ha sido negativo. Si bien se resguardan los casos de tres familias en el caso de Marcela y una para el caso de Felipe, para los cuales no es posible excluir el lazo, esto responde m√°s a un formalismo t√©cnico que al hallazgo de sospechas efectivas de posibles inclusiones.

Hace 23 d√≠as atr√°s escrib√≠amos aqu√≠ que la respuesta al ¿por qu√© ahora? estaba evidentemente fundada en que los directivos del Grupo Clar√≠n ten√≠an informaci√≥n cierta de que el cotejo con las familias registradas en el BNDG dar√≠a exclusi√≥n tanto para Marcela como para Felipe*. Lo que destac√°bamos entonces era lo siguiente:

1) Que la decisi√≥n no fue de los j√≥venes por la angustia y el acoso personal al que se sent√≠an sometidos, tal como se argument√≥ entonces, sino que fue tomada en el c√≠rculo m√°s cercano de la se√Īora Herrera de Noble, como estrategia del grupo empresario.

2) Que para garantizar la certeza de la informaci√≥n, m√°s all√° de la asistencia –a esta altura admitida p√ļblicamente– de la Dra. Ana Mar√≠a Di Lonardo (directora del BNDG hasta 2006), el Grupo Clar√≠n deb√≠a contar con informaci√≥n adicional. En estos d√≠as se pone el foco en aquella computadora de la que todos hablan y que fuera sacada por Di Lonardo de la sede del hospital Durand en el momento de hacerse efectiva la intervenci√≥n. No se puede afirmar que en la misma hubiera informaci√≥n sensible, y si la hubiera, dado el momento en la que fue retirada (5 a√Īos atr√°s), la misma no estar√≠a actualizada al d√≠a de hoy. Por lo cual, lo que hubiera guardado all√≠ no explica absolutamente la certeza.

3) Que hab√≠a que entender este momento como uno m√°s en el largo y sinuoso camino en busca de la verdad. Que la b√ļsqueda no se agotaba en este momento y tampoco con estos j√≥venes.

Lo que ocurrió el viernes Рy que va a culminar con el cotejo con los registros restantes del BNDG Рes la confirmación de lo que se había hecho evidente.

Lo que ahora intentar√° el grupo es establecer el final del tema. Clausurar discursiva, pol√≠tica y jur√≠dicamente la cuesti√≥n. Y hacerlo sosteniendo que hubo un enfrentamiento entre el gobierno y el grupo, para hacer pol√≠tico lo judicial. Al mismo tiempo se pretende que los j√≥venes fueron victimizados ahora, y no cuando al inscribir la adopci√≥n su identidad fue ocultada y falsificada, cosa que est√° demostrada judicialmente. Para alcanzar este objetivo utilizan el complejo dispositivo que articulan, abogados, voceros, periodistas. Ellos enarbolan un√°nimemente un discurso que propone clausurar todo. Desarrollan un conjunto de enunciados que niega la continuidad de la duda razonable. Lo que sostienen p√ļblicamente podr√≠a resumirse en la siguiente frase: se termin√≥, no hay m√°s nada que discutir, corresponde cerrar la causa y concluir la b√ļsqueda. Los chicos no son hijos de desaparecidos. La se√Īora Noble no cometi√≥ delito alguno. Pero lo cierto es que de estos an√°lisis no emergi√≥ una verdad definitiva. La duda contin√ļa. Es cierto que no tienen lazo filial con ninguna de las familias que hasta hoy han dejado material gen√©tico en el BNDG. Pero del mismo modo, es inobjetable que hasta hoy no conocemos la identidad real de Marcela y Felipe, ni podemos afirmar que ellos no son hijos de desaparecidos. Mientras la verdad (entendida con toda la relatividad filos√≥fica y cient√≠fica que esta palabra encierra) resolver√≠a la cuesti√≥n de la identidad de los j√≥venes, el mantenimiento de la duda hace que la cuesti√≥n siga abierta y que como tal pueda reclamarse una respuesta.

Comprender esto nos permite preguntar por la intención que tiene la estrategia del Grupo. Lo que parecen buscar es que se cierre definitivamente la causa por las adopciones irregulares, cuya prescripción podría declararse ahora (aunque hay discusiones jurídicas al respecto). Si esto ocurre, no habría condena por aquel juicio contra Ernestina Herrera, pero también se bloquearían los caminos judiciales futuros por la disputa hereditaria potencial. Roberto Noble tuvo una hija propia, Guadalupe, a quien tal vez se le abrirían nuevas puertas para el reclamo, si se declarara judicialmente irregular la adopción de Marcela y Felipe. Mucho más si Ernestina Herrera fuera condenada penalmente como apropiadora de hijos de desaparecidos. De modo que en este momento el objetivo central del grupo es proteger a la viuda de Noble y cerrar los caminos a cualquier disputa futura por los derechos sobre la herencia. (Para detalles sobre cómo se desapropió a Guadalupe Noble de sus derechos recomendamos esta nota de Juan Salinas).

Es preciso analizar la cuesti√≥n de la actuaci√≥n de la Dra. Di Lonardo, fundamentalmente para no hacer especulaciones impropias. En primer lugar, cualquier participaci√≥n que haya tenido, cualquiera sea el juicio √©tico que merezca, no permiti√≥ que los resultados sean manipulados. De ning√ļn modo puede pensarse que su colaboraci√≥n con el Grupo Clar√≠n haya significado alteraci√≥n una de los datos o de los procedimientos o de los resultados finales. El cotejo contra las familias registradas en el BNDG es inobjetablemente negativo. En estos d√≠as muchos centran su atenci√≥n en la famosa computadora que podr√≠a contener datos. Sin embargo, y lo reiteramos, esos datos tendr√≠an 5 a√Īos de antig√ľedad. ¿Se pudo tener certeza del resultado con datos tan desactualizados? No. Desde entonces se han incorporado nuevas familias. Por lo tanto la certeza requiere de informaci√≥n renovada. Lo cierto es que hay al menos una persona que trabaja en el BNDG y tiene v√≠nculos p√ļblicos con la Dra. Di Lonardo y el Dr. Pablo Jacoby (abogado, socio del Dr. Cavallo). Aun cuando esta coincidencia no alcanza para imputar a esta profesional de ninguna actuaci√≥n en relaci√≥n con los hechos referidos, lo cierto es que es posible sospechar que por esa v√≠a podr√≠a haber un acercamiento entre el Grupo y la informaci√≥n actualizada. De todos modos, m√°s all√° de la posible actuaci√≥n infiel, ninguna conducta ha podido tener consecuencias sobre el resultado de los estudios.

En relaci√≥n con lo que prosigue, m√°s all√° de la causa y de los intereses de la se√Īora Herrera de Noble, lo central es comprender que el caso de los j√≥venes Marcela y Felipe no debe diferenciarse de otros tantos que dudan sobre su origen e identidad. Miles de j√≥venes han dejado sus muestras en el BNDG. Solo algunos de ellos han tenido √©xito en su b√ļsqueda o podr√°n tener lo en el futuro. Se estiman en 500 los hijos apropiados. Algo menos de 250 familias han dejado sus muestras en el Banco, sin embargo m√°s de 2000 j√≥venes han dejado su ADN all√≠ pues, como Marcela y Felipe, tienen una identidad incierta.

Por ello, ampliar la cantidad de familias que dejen all√≠ sus muestras es tan importante como incorporar la informaci√≥n de j√≥venes cuya identidad sea desconocida. Este trabajo, que desde hace a√Īos vienen cumpliendo Abuelas con el apoyo del BNDG y los organismos p√ļblicos correspondientes, hay que sostenerlo y redoblarlo. Aprovechar la amplificaci√≥n p√ļblica de este caso para con esa potencia tomar impulso hacia la b√ļsqueda de posibles implicados (tanto quienes buscan, como quienes son buscados). Hoy los hermanos Noble Herrera son dos entre tantos otros que no tienen identidad probada y que nacieron en el per√≠odo en que se produjo el robo sistem√°tico de bebes. Para cada nueva familia que deje su informaci√≥n gen√©tica, se realizar√°n los cotejos con los miles de j√≥venes que esperan respuesta. Entre esos miles, est√°n tambi√©n Marcela y Felipe. Y como ocurri√≥ con Mart√≠n Amarilla, tal vez ellos puedan en el futuro conocer su identidad.

En relaci√≥n con el futuro del BNDG, la ley 26548 por el cual se transfiere el mismo a la √≥rbita del Ministerio de Ciencia y Tecnolog√≠a, est√° pendiente de ser reglamentada. La comisi√≥n asesora que acompa√Ī√≥ al ministro Lino Bara√Īao en la tarea de redactar la reglamentaci√≥n, recomend√≥, entre otras cuestiones, una que consideramos fundamental: la ampliaci√≥n del BNDG con los datos de las tipificaciones obtenidas por el Equipo Argentino de Antropolog√≠a Forense (EAAF). Esta instituci√≥n posee ADN de miles de personas desaparecidas que no est√°n incorporados en el BNDG. Aun cuando sobre esas personas desaparecidas no hay sospecha de que hayan tenido hijos y que estos hayan sido apropiados (como en el caso de las 500 familias de los que s√≠ se sospecha tal condici√≥n), tambi√©n es cierto que los familiares sobrevivientes no siempre ten√≠an contactos con quienes finalmente fueron muertos o desaparecidos. Por lo tanto, muchos familiares nunca supieron de embarazos o nacimientos entre ellos. Tambi√©n es cierto que muchas familias han sido masacradas en todas las generaciones. Existen claros registros de esta pr√°ctica. En muchos de esos casos los ni√Īos han sido robados y sus padres y abuelos asesinados y enterrados como NN en tumbas colectivas. ¿Qui√©n sabe y qui√©n est√° en condiciones de reclamar por la identidad de esos ni√Īos? Nadie. Y tal vez los restos de alguna de esas familias devastadas se hallen entre los tipificados por el EAAF. Existe una posibilidad real de que cruzando los m√°s de 5000 ADN registrados por ellos y los m√°s de 2000 de los j√≥venes que han dejado sus muestras en el BNDG, pueda surgir alguna compatibilidad. Aun cuando el EAAF ha hecho observaciones sobre ciertas cuestiones formales y legales para aceptar tal incorporaci√≥n, es menester considerar esta posibilidad.

La lucha por la verdad es la lucha por esas 500 familias, por los que no est√°n y por aquellos j√≥venes que a√ļn no conocen su origen y su identidad. Ese reclamo, que es el que da sentido real a la historia, sigue vivo, vigente y no se ha clausurado, ni se clausurar√°. Ni siquiera para el caso de Marcela y Felipe Noble Herrera.

* Para corroborar lo que escrib√≠amos el 28 de junio, el d√≠a 11 de julio el Dr. Horacio Silva, abogado de Marcela y Felipe Noble Herrera declar√≥ en el propio diario Clar√≠n: “por el grado de an√°lisis que nosotros hemos hecho, tenemos la tranquilidad de que no hay elementos en la causa que permitan sospechar que sean parientes de algunas de las familias que tengan material gen√©tico en el Banco”. O sea que confirmaron nuestras sospechas. A confesi√≥n de partes

martes, 19 de julio de 2011

La cultura viva toma la ciudad

S√°bado, 23 de julio desde las 16:00 hs.


TRAMA (Trabajadores Artistas por la M√ļsica en Acci√≥n) y MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Art√≠sticos), en nombre de varios n√ļcleos de m√ļsicos, centros culturales y artistas de todo tipo, invitan a participar de este encuentro en seis plazas de buenos aires, este s√°bado 23 de julio. Hay mas de 1500 convocados que ya dijeron que s√≠. Habr√° no solamente m√ļsica sino tambi√©n poes√≠a, teatro, clowns, cine, artes visuales, charlistas, etc. Hay lugar para todo el mundo. Todos los eventos van a ser transmitidos en streaming para quienes est√©n lejos o no puedan venir. Contacten al link de abajo, para confirmar a que plaza ir√°n. www.tramamusica.org :

Convocamos a artistas y trabajadores de todas las √°reas a intervenir el espacio p√ļblico para despertar la conciencia sobre la pol√≠tica cultural en la Ciudad de Buenos Aires.

Imaginamos una ciudad que resignifique su propio territorio y ofrezca un proyecto cultural polifónico, inclusivo y popular, sostenido en un verdadero proceso de descentralización.

Que abra la frontera, y se nutra de identidades, símbolos barriales, comunales, migratorios, históricos y por venir. Una política cultural que integre lenguajes, cuerpos, sabores, sonidos, edades, géneros y oficios.

Resignifiquemos la “canci√≥n de protesta” en “canci√≥n de propuesta”. Arte es todo lo que moviliza y agita. Arte es lo que cuestiona radicalmente este modo de vida y dice: hagamos algo para cambiarlo. Arte es acci√≥n.

Por eso salimos a actuar, despertando con m√ļsica viva la conciencia p√ļblica al momento de decidir qui√©n ser√° el conductor de los pr√≥ximos a√Īos. Solo si nos unimos, participamos y alzamos la voz, podremos construir la ciudad que esperamos.

LA MUSICA ESTA EN LAS CALLES. ENCONTRA LA MELODIA QUE TE HABLE A VOS.

Puntos de Encuentro:
Parque Patricios
Parque Rivadavia
Plaza Almagro
Parque Lezama
Barrancas de Belgrano
Plaza Flores

Aballay, el hombre sin miedo


por Martha Silva

Una película épica o quizás un western gauchesco, antiguo propósito del director Fernando Spiner, que aquí afina su puntería.

Es t√≠pica del western la diligencia que sufre asaltos de los bandidos en busca de oro. Tambi√©n el deg√ľello y la tortura, que consist√≠a –en esa rica geograf√≠a- en estaquear al enemigo al rayo del sol, lo que recuerda viejas pero eficaces pel√≠culas argentinas que cuentan guerras internas, aqu√≠, sin importar el sexo y la condici√≥n. Sin anestesia.

El western como g√©nero ha venido desapareciendo y aqu√≠ tampoco existe “un h√©roe sin tacha, cabal y reconocible, defensor de los valores de la comunidad”, que caracterizaba al g√©nero. Esta vez se trata simplemente de ejecutar una venganza. El hijo sobreviviente de una masacre sabe que tendr√° que pagarlo caro: despu√©s de cumplir su cometido no podr√° ser feliz jam√°s.

Hay dos hombres en la diligencia, traficantes de oro, y un ni√Īo, hijo de uno de ellos. Casi nada se sabe de estos personajes, quienes van cantando durante el trayecto, Mientras tanto bajan por la loma unos jinetes, que ya han dado la pauta de su ferocidad en la primera escena del film. All√≠ se mostr√≥ una ri√Īa de gallos donde se defin√≠a borgeanamente qui√©n era el jefe all√≠: el peor de todos o sea, Aballay. El otro gallero se repliega... por el momento Reservar√° su prepotencia para otras ocasiones. Aballay encabezar√° el asalto a la diligencia y asesinar√° brutalmente al padre del ni√Īo. El peque√Īo, escondido dentro de un arc√≥n, presencia la escena. S√≥lo se ven sus ojos que traducen angustia y terror. Una mirada que determinar√° las acciones de Aballay de ah√≠ en m√°s. Pasar√° una d√©cada y volver√° el hijo a estos pagos a ejecutar su venganza, contra todos, uno por uno. No conviene abundar demasiado en ello.

El argumento se basa en un cuento del escritor argentino Antonio di Benedetto, que fuera torturado brutalmente por la √ļltima dictadura militar. Fue escrito durante esta detenci√≥n, conviene acotar.

Un importante cambio le otorga Spiner a la m√©dula del cuento: deja que el personaje del joven –Nazareno Casero- ejecutor de la venganza se torne protag√≥nico y que Aballay asuma la culpa: aquel que no soporta la mirada. Sobria y minuciosa interpretaci√≥n de Pablo Cedr√≥n, frente a un Casero no del todo imbuido de su papel. Se lucen Claudio Rissi, el que hereda el poder y la violencia, y Moro Anghileri como la hermosa criolla que es disputada luego por dos hombres a sangre y fuego.

Todo transcurre en majestuosos espacios abiertos de Amaicha del Valle de Catamarca, impecablemente fotografiados. La m√ļsica de Gustavo Pomeranec hacia el final, con la Marcha de San Lorenzo subiendo estent√≥reamente, ridiculizar√° a las pel√≠culas que exaltan la heroicidad en forma escolar.

Hay homenajes diversos a nuestro realizador máximo, Leonardo Favio. La estética de John Ford también se encuentra presente.

lunes, 18 de julio de 2011

Cristales, esponjas, flores

La individuación



“Mir√°, la verdad es que el libro lo le√≠mos a las apuradas y no entendimos nada, pero parece que dec√≠s cosas profundas e importantes. As√≠ que te lo vamos a publicar. Eso s√≠, como es muy largo va a haber que hacer un recorte: hasta la 344 se imprime, lo que sigue no”. El texto completo ten√≠a unas 502 p√°ginas y era la tesis con la que acababa de doctorarse en filosof√≠a Gilbert Simondon en 1958 despu√©s de estudiar en la √Čcole Normale Sup√©rieure y en La Sorbona con profesores como Merleau-Ponty, Hyppolite y Canguilhem. Reci√©n en 2005 se publica por primera vez en un √ļnico volumen el texto que hac√≠a 47 a√Īos la filantrop√≠a fenicia de aquellos editores (que todav√≠a hoy pelean para asegurar la privatizaci√≥n de la cultura) hab√≠a despedazado en varias partes, y en 2009 llega a las librer√≠as del sur gracias a La Cebra.

En La individuaci√≥n a la luz de las nociones de forma e informaci√≥n, Simondon se propone recorrer el devenir del ser, el proceso de ontog√©nesis en el que los individuos se constituyen como tales. En ese devenir, la naturaleza impersonal, lo preindividual, la pura indeterminaci√≥n se anuda en torno a los puntos notables de las singularidades que pueblan el mundo. Los individuos son, en este sentido, agentes, medios y resultados de un sinn√ļmero de individuaciones f√≠sicas, biol√≥gicas, ps√≠quicas y sociales que se entrecruzan, se confrontan y se superponen sin cesar en un √ļnico y descentrado campo ontol√≥gico. Incontables flujos, dir√° Deleuze, pueblan en forma de rizoma el plano de inmanencia, permitiendo el devenir de lo real en funci√≥n de las conexiones impredecibles pero necesarias de las m√°quinas deseantes.

Uno de los aspectos a destacar de la aproximaci√≥n metaf√≠sica de Simondon est√° en lo que el autor denomina su enfoque t√©cnico: el soporte te√≥rico que los “posestructuralistas” franceses de mediado de siglo XX encontraron en la ling√ľ√≠stica saussuriana, Simondon lo encuentra en el estudio de la f√≠sica, la biolog√≠a y la qu√≠mica. Al mismo tiempo que se esparce en las aulas europeas y eurodependientes la tecnofobia heideggeriana, la consideraci√≥n de los desarrollos tecnol√≥gicos -sostiene Simondon- desde una perspectiva filos√≥fico-cient√≠fica permite crear nuevos conceptos y concebir puntos de vista originales para hacer ontolog√≠a. Por eso, sorprende ya desde las primeras p√°ginas la recurrencia con que Plat√≥n, Arist√≥teles, Leibniz o Hegel se cruzan con apuntes sobre las reacciones de la arcilla en la cocci√≥n de un ladrillo, la oscilaci√≥n de diferentes tipos de p√©ndulos, el crecimiento de cristales o la formaci√≥n de esponjas en ambientes controlados, y las cualidades de los rayos X. Pero ello no implica que se trate de un libro exclusivamente sobre ciencias naturales: una vez superadas las primeras fases de individuaci√≥n (primero f√≠sica, luego vital) se ingresa en el terreno de la constituci√≥n psicol√≥gica de los vivientes. All√≠ ser√° la filosof√≠a moderna -v√≠a Descartes y Spinoza- la que proporcione el punto de partida, pues un an√°lisis de las emociones y de los afectos dar√° lugar a la pregunta por la fe y la espiritualidad con ecos claramente kierkegaardianos:


«La cultura da demasiada importancia a la espiritualidad escrita, hablada, expresada, registrada. Esta espiritualidad que tiende a la eternidad por sus propias fuerzas objetivas no es sin embargo la √ļnica; es s√≥lo una de las dos dimensiones de la espiritualidad vivida; la otra, la de la espiritualidad del instante, que no busca la eternidad y brilla como la luz de una mirada para luego extinguirse, tambi√©n existe realmente. Si no existiera esta adhesi√≥n luminosa al presente, esta manifestaci√≥n que da al instante un valor absoluto, que lo consume en s√≠ mismo, sensaci√≥n, percepci√≥n y acci√≥n, no habr√≠a significaci√≥n de la espiritualidad. La espiritualidad no es otra vida, pero tampoco es la vida misma; es otra y la misma, es la significaci√≥n de la coherencia entre lo otro y lo mismo en una vida superior. La espiritualidad es la significaci√≥n del ser como separado y ligado, como √ļnico y como miembro de lo colectivo; el ser individuado es a la vez √ļnico y no √ļnico; es preciso que posea las dos dimensiones; para que lo colectivo pueda existir, es preciso que la individuaci√≥n separada lo preceda y contenga todav√≠a lo preindividual, aquello a trav√©s de lo cual lo colectivo se individuar√° religando al ser separado. La espiritualidad es la significaci√≥n de la relaci√≥n del ser individuado con lo colectivo, y por tanto, en consecuencia, tambi√©n del fundamento de esta relaci√≥n, es decir, del hecho de que el ser individuado no est√° enteramente individuado, sino que contiene todav√≠a una cierta carga de realidad no individuada, preindividual, y que preserva, respeta y vive con la conciencia de su existencia en lugar de encerrarse en una individualidad sustancial, falsa aseidad. La espiritualidad es el respeto de esa relaci√≥n entre lo individuado y lo preindividual. Es esencialmente afectividad y emotividad; placer y dolor, tristeza y alegr√≠a son las distancias extremas en torno a esta relaci√≥n entre lo individual y lo preindividual en el ser sujeto; no hace falta hablar de estado afectivos, sino m√°s bien de intercambios afectivos, intercambios entre lo preindividual y lo individuado en el ser sujeto».


Y por √ļltimo, la secci√≥n final del libro est√° dedicada a “lo transindividual y la individuaci√≥n colectiva”: ¿c√≥mo se constituye un sujeto social? ¿qu√© relaciones fundamentales explican el devenir ora de un todo compartido y propio, ora de una mera agregaci√≥n de intereses ego√≠stas? ¿qu√© clase de individuaciones permiten pensar la pol√≠tica? A nosotros, argentinos del siglo XXI que hoy nos toca experimentar y participar de la lucha entre -por un lado- una sociedad comprometida con la (re)construcci√≥n pol√≠tica de valores comunes, y -por el otro- la propuesta pretendidamente no-ideol√≥gica de los que reemplazan la discusi√≥n y las ideas concretas por el bailongo colorido de gente sin voz ni palabras, esta relectura en clave contempor√°nea de la pregunta fundamental de la filosof√≠a pol√≠tica no puede dejar de interpelarnos.

domingo, 17 de julio de 2011

Alguien que ataca a Fito P√°ez y alguien que no


(Nota del editor: En El blog de Abel, un militante peronista que se caracteriza por una visión matizada y meditada de la coyuntura política nacional, nos trenzamos en una discusión sobre... Fito Páez, un tema a esta altura ya un poco agotado. Pero no del todo. Abel es un tipo con quien resulta agradable disentir -me temo que no se puede decir lo mismo de mí-. Cosas de la blogosfera: de no ser por los blogs y la resolución 125 nunca me habría cruzado con Abel. Se puede decir que cada uno con su estilo, ambos apoyamos al gobierno. Disentimos con respcto a Fito. Abel escribió este post en respuesta a un comentario mío):

Alguien que defiende a Fito P√°ez, y algo m√°s

por Abel Fern√°ndez, julio 16, 2011

Las discusiones en este blog, por suerte, no se detienen porque yo suba otro post. Aqu√≠ hay una prueba, por ejemplo. Pero hay cuatro posts entre √©ste y el que sub√≠ el mi√©rcoles a prop√≥sito de las declaraciones de Fito P√°ez. Que provoc√≥ 18 respuestas, la mayor√≠a tan fastidiadas con Fito como mi entrada. Pero dos comentaristas, Mordisquito y Oscar Cuervo, rompieron lanzas en defensa del rockero. Les contest√©, y Cuervo me respondi√≥ a su vez. Es quien hace el blog, y la revista, y el programa La Otra, que – al menos en el blog, que es el que conozco – es uno de los que combina mejor pol√≠tica y cr√≠tica de arte e impacto visual. M√°s importante, dice algunas verdades (mezcladas con iron√≠as, eso s√≠), y me da pie para seguir discutiendo cosas que me preocupan. As√≠ que copio su √ļltimo comentario abajo:

“Abel: usted suele ser un hombre gentil y afecto a los matices cuando analiza fen√≥menos complejos. Lo que me llam√≥ la atenci√≥n es el trato irrespetuoso hacia Fito, un artista popular. No suele decir expresiones como “tiene la cabeza llena de mierda” para caracterizar ni siquiera a las expresiones pol√≠ticas m√°s gorilas. Pero s√≠ para hablar de Fito.

Una de dos: o Fito es un imbécil redomado cuyas capacidades intelectuales están muy por debajo de, digamos, Quintín o Cherashny (a quienes trata con caballerosidad) o usted está cegado por el prejuicio y no puede entender la legitimidad de la expresión política de Fito (que no es un viejo militante del conurbano ni un columnista de La Nación, pero que es un ciudadano de Buenos Aires que se expresa en su tonalidad, distinta por cierto de la suya y la de los ámbitos que usted frecuenta).

Ahora bien: lo que yo digo es que la trascendencia de las palabras de Fito (me refiero a las numerosas respuestas que generaron, entre ellas la suya) radican en su autoridad como artista. Si ese texto lo hubiese escrito Pomelo o si lo hubiera escrito yo, no pasaba nada. Si la palabra de Fito resuena hay ah√≠ un fen√≥meno pol√≠tico a analizar. No me basta con la simpleza de “rockero con la cabeza llena de mierda + Desacierto de Pagina 12 + Opereta Clar√≠n”. Creo que en la repercusi√≥n de estos dichos hay un fundamento m√°s s√≥lido.

Y creo adem√°s que esto se cruza con la falta de pasi√≥n que tuvo la campa√Īa de Filmus. En la de Macri hay una especie de pathos dise√Īado por Dur√°n Barba. La de Filmus, quiz√° como resultado de la transacci√≥n entre la personalidad de Filmus, la interna del FPV, las decisiones de Cristina y el miedo al electorado porte√Īo, fue de una frialdad que congelaba el alma.

Creo que el “rockero descerebrado” fue el que le puso al asunto algo de pasi√≥n que hasta ese momento no hab√≠a aparecido. Quiz√° porque el hilo se corta por la sensibiilidad m√°s delgada es que los porte√Īos asistimos con una especie de anestesia al fest√≠n de los globos amarillos hasta que un m√ļsico sensible hizo saltar la perdiz. Y perdone por haber dicho la palabra “sensibilidad” en medio de una discusi√≥n pol√≠tica entre tipos que la saben lunga“ (continuar leyendo aqu√≠)