s√°bado, 31 de enero de 2009

A√Īo de blog: I've got a feeling

Por Oscar A. Cuervo

Fue hace exactamente un a√Īo, el 31 de enero de 2008 a la ma√Īana. Yo hab√≠a dicho algo as√≠ en un foro Yahoo: ya va siendo la hora de que tengamos un blog, le voy a pedir ayuda a Maite, que sabe de estas cosas. Y al rato me llega el mensaje de Maite: ya est√°, fijate si te gusta c√≥mo qued√≥. ¿Eh? Sin tiempo para arrepentirme, ah√≠ empezamos. Everybody had a hard year, everybody had a good time...

El primer post propiamente dicho lo edit√≥ Maite: Susan Sontag on Rainer Werner Fassbinder’s BERLIN ALEXANDERPLATZ. Y al rato nom√°s sub√≠ yo a HHH y comenz√≥ nuestra cruzada por el cine del Milenio Mambo, que tan mal les cae a los clasicistas hasta la tarde de hoy (the trouble with a classicist, he looks at a tree, that's all he sees, he paints a tree...).

As√≠ arranc√≥ esta demencia que nos tuvo escribiendo 365 d√≠as sin parar, con una peque√Īa ayudita de los amigos. Hoy, 472 posts despu√©s, con m√°s de 55.000 visitas, tengo el presentimiento de que esto reci√©n empieza. Gracias a todos, en su medida y armoniosamente.

Otro aniversario que se cumpli√≥ en las √ļltimas horas: hace 40 a√Īos los muchachos tocaban por √ļltima vez en p√ļblico: se subieron a la terraza de Apple con sus tapados de piel, hac√≠a mucho fr√≠o, e inauguraron la √ļltima tradici√≥n que les faltaba: recital gratis para los transe√ļntes desprevenidos, m√ļsica bajando del rasca-cielo. Todos le deberemos siempre todo, a pesar de lo que diga Jotafrisco.




Everybody had a wet dream , everybody saw the sunshine...

Casualmente ten√≠amos pensado para este domingo a la medianoche mostrar con pruebas contundentes que Paul McCartney es una de las personas que m√°s han hecho para mejorar la vida en el planeta. Es decir: estaremos escuchando algunas de las mejores piezas de la m√ļsica popular de los √ļltimos 100 a√Īos. A las 23:59 del domingo (hora del Este) en FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/.

viernes, 30 de enero de 2009

¿Rebrote antisemita?

Por Oscar Alberto Cuervo

La matanza que está llevando a cabo el ejército israelí en la franja de Gaza desde hace aproximadamente un mes (matanza precedida por varios meses de bloqueo, una auténtica acción bélica dirigida contra una población indefensa) le ha hecho un inmenso favor a los antisemitas del mundo. El racismo se alimenta del terror y de la simplificación de problemas complejos; y la política del estado de Israel contra la población palestina de Gaza propicia, con las terroríficas imágenes de civiles masacrados que el mundo entero ha estado consumiendo, todas las simplificaciones. Los justificadores de lo injustificable, también en nuestro país, han contribuido a una simplificación muy peligrosa: la que lleva a confundir los conceptos de judaísmo, sionismo, gobierno de Israel y estado de Israel. Y esta confusión la promueven tanto los antisemitas como los que salen a apoyar los crímenes cometidos por el ejército israelí. Una acción en favor de la paz es distinguir estos conceptos y poder debatirlos en su diferencia.

Es lamentable que importantes dirigentes de la comunidad judía en Argentina salgan a hacer proselitismo mediante altisonantes denuncias de brotes antisemitas, cuando durante todo el tiempo que lleva la masacre en Gaza han hecho lo posible por tratar de convencernos de que "la causa judía" necesita que se lleve a cabo esta matanza. Lo que menos necesitan los judíos es quedar pegados a un crimen de lesa humanidad. Quien necesita descargar toda su capacidad destructiva contra la población palestina de Gaza no son los judíos sino el actual gobierno israelí, para posicionarse mejor en las próximas elecciones en ese país. Quienes necesitan castigar de modo despiadado a la población palestina de Gaza son aquellos que apuestan a la agudización de la guerra en medio oriente. Puede ser que una parte importante del electorado israelí se sienta complacida por esta impiadosa demostración de fuerza de su ejército. Pero esa es una mirada de corto alcance: la masacre de Gaza producirá efectos perdurables de odio entre pueblos que deberían convencerse de la necesidad de convivir. La decisión de estos crímenes la toman unos pocos pero la sufren muchos palestinos en el presente y la sufrirán muchos judíos y palestinos en el futuro.

Resulta particularmente ofensivo que los justificadores de estos crímenes evoquen en sus discursos a las víctimas de la Shoah: lo que menos honra a la memoria de esas víctimas es usarlas para justificar los crímenes actuales. Al evocar la Shoah como instrumento de propaganda pro-israelí, estos justificadores están ofendiendo no sólo al judaísmo -por más que se llenen la boca con su "ser judíos"- sino a la humanidad sin más. Es intolerable para cualquier persona, del origen que fuere, que se use a las víctimas de un genocidio como mercancía mediática para distraernos de la comisión de nuevos crímenes.

Es inadmisible el chantaje que se instrumenta al denunciar un supuesto rebrote de antisemitismo tan s√≥lo para acallar el repudio masivo a estos cr√≠menes. ¿Ha habido expresiones antisemitas en estos d√≠as? Seguramente. Era previsible que las hubiera. Hay que condenar esas expresiones. Tambi√©n ha sido posible leer y escuchar en estos d√≠as a muchos defensores de la posici√≥n israel√≠ lanzando ofensas racistas contra palestinos, √°rabes o musulmanes. En blogs, en debates televisivos y radiales, en art√≠culos period√≠sticos, hay quienes afirmaron que Israel es el √ļltimo √©nclave de la civilizaci√≥n en medio de pueblos b√°rbaros, que Israel es la modernidad rodeada por el medioevo, se ha dicho que los palestinos que votaron al Hamas no son capaces de ejercer sus derechos pol√≠ticos, se ha hecho todo lo posible para confundir resistencia palestina, mundo √°rabe, Islam y terrorismo. Estas insidiosas asimilaciones contribuyen a reforzar estereotipos que son la fase preparatoria de los genocidios: si los palestinos no saben votar, si no tienen derecho a resistirse a la ocupaci√≥n de sus territorios, si Gaza est√° infestada de terroristas y si estos terroristas usan a mujeres, ni√Īos y ancianos como escudos humanos, entonces es inevitable y hasta plausible masacrarlos en conjunto, sin tener que rendir cuenta por esos asesinatos.

No hay en Argentina ning√ļn rebrote de antisemitismo. La vocingler√≠a del rebrote antisemita es parte de esta concepci√≥n "defensiva": se mata a los ni√Īos porque los terroristas los usan como escudos humanos y se pretende acallar el repudio de la matanza con la excusa de que algunos antisemitas participan de actos de repudio.

"Cuando el 27 de enero se conmemor√≥ a las v√≠ctimas del Holocausto y se record√≥ la resistencia del ghetto de Varsovia contra el opresor nazi, en medio del aislamiento internacional al que fuera sometido por los Estados “amigos”, los ojos de la humanidad estaban puestos en la Franja de Gaza, a√ļn sitiada, aislada y sometida por uno de los ej√©rcitos m√°s poderosos del mundo.

"Ese d√≠a de homenaje y recordaci√≥n fue instituido por las Naciones Unidas, las mismas que facilitaron 22 d√≠as de bombardeos a la poblaci√≥n palestina, y que a√ļn no saben si sentar√°n al gobierno de Israel y a sus jefes militares en el banquillo de los acusados por cr√≠menes de guerra y por violar la legislaci√≥n internacional de ayuda humanitaria.

"Los ojos de la humanidad miran y acompa√Īan a las v√≠ctimas masacradas en Gaza y repudian las pol√≠ticas terroristas del Estado de Israel en esa regi√≥n.

"La analogía con la conmemoración no es caprichosa: es el mismo Estado de Israel el que impulsó la recordación de las víctimas del nazismo y hoy propagandiza un incremento del antisemitismo global como producto de su invasión y del genocidio en Gaza. Toda una confesión, de parte de quien se supone iba a defender a los judíos del mundo para que no sufriéramos más este tipo de agresiones.

"En nuestro pa√≠s, donde se han movilizado decenas de miles contra esta criminalidad, no se ha registrado una sola v√≠ctima del supuesto “tsunami antisemita”. De esta manera, DAIA y la Embajada de Israel vulgarizan el concepto de antisemitismo al confundir deliberadamente el repudio popular a los ataques del Estado de Israel con los ataques a individuos o a instituciones por su condici√≥n religiosa o √©tnica". (Laura Ginsberg, Integrante de la Agrupaci√≥n por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA)

¿Qu√© hacer entonces? Creo que la respuesta es sencilla: no ceder en absoluto a cualquier intento de justificar el racismo: ni el racismo anti-jud√≠o, ni el racismo anti-√°rabe. No consentir la maniobra de los racistas de cualquier tipo que tratan de enredar la comprensi√≥n de este conflicto atribuy√©ndole un caracter racial. No hay aqu√≠ dos "razas" en conflicto: se trata del negocio de la guerra, de geopol√≠tica, de petr√≥leo, de dinero.

jueves, 29 de enero de 2009

Lo que le faltó a Kirchner

Por Oscar A. Cuervo

En el blog Artepolítica se puede leer una reflexión de Mendieta acerca de los déficits que ha tenido el kirchnerismo en términos de construcción política. Quizá un poco apresuradamente se ha caído en el marketing del "postkirchnerismo" que proclamó Mariano Grondona antes de irse a Punta. Y la verdad es que todos podemos estar en el post kirchnerismo o en el prekirchnerismo, depende cómo se mire y qué haga uno mismo.

Lo peor de las disquisiciones del tipo "Lo que le faltó hacer a Kirchner" es que interpretan la política como la voluntad de unos pocos protagonistas, como si los dirigentes políticos fueran bailarines del Colón y uno se pensara como el especialista en ballet del diario La Prensa. Pero está claro que la política no es eso, aunque a veces nos sirva, para cargar de afectos, simpatías y drama a las tensiones sociales, el recurso de encarnarlas en personajes.

Lo cierto es que, si se quiere pensar de verdad la política, no hay que preguntarse por lo que le faltó hacer a Kirchner, sino por el conjunto de una sociedad que nos incluye.

¿Y qu√© pasa si consideramos la tesis de que Kirchner fue m√°s all√° de lo que la sociedad estaba dispuesta a bancar? ¿Cu√°ntos en 2003 apostaban a la repolitizaci√≥n de las tensiones sociales? ¿Cu√°ntos se hab√≠an resignado a la judicializaci√≥n de la democracia? ¿Cu√°ntos se sent√≠an c√≥modos en el rol de denunciar la criminalizaci√≥n de la pobreza en t√©rminos de "inseguridad"? Lucha contra la corrupci√≥n y contra la inseguridad parec√≠a ser el residuo pol√≠tico de la ola neo-liberal y uno se ten√≠a que acomodar en alguno de esos casilleros: "apoyemos a los fiscales de investigaciones administrativas pero paremos la mano que aprieta el gatillo f√°cil" era la agenda del progresismo. Y es la que intenta volver a imponer el pospanradicalismo aliado al partido de los Medios.

Deplorar las insuficiencias de Néstor Kirchner es olvidarse de uno mismo.

madryn

Por Liliana Pi√Īeiro

Ver por primera vez el mar. Y no porque no lo haya visto antes. Pero bajo el cielo austral, todo se ilumina diferente: el azul toma el color de las profundidades. A veces es intenso y se atempera en un celeste suave, hasta brillar como un aguamarina Y otras toma prestado el gris de las nubes y lo convierte en plata. Pero siempre, a cierta hora, el azul es noche. Misteriosos, los colores arrasan la experiencia desde el amanecer, cuando el sol se eleva sobre el mar y los ojos se duelen de belleza.

M√°s all√°, los lobos marinos y sus cr√≠as conviven con las gaviotas y los cormoranes, mientras los humanos miramos desde lejos, apenas redimidos en un gesto de fascinaci√≥n respetuosa por las especies que nos acompa√Īan. Y hay benditas zonas de silencio: el sonido del agua es m√ļsica suficiente para el pensamiento.

¿Cu√°ntas veces nos detenemos a mirar, a escuchar la maravilla del mundo? Pens√© en Sokurov, con su capacidad de asombro intacta y su c√°mara fija auscultando matices en el mismo paisaje, los peque√Īos movimientos de la luz. Abriendo delicadamente nuestros ojos a la √≠nfima variaci√≥n de lo sagrado.

¿Efectos del cine? ¿Madryn? No lo s√©, pero por primera vez el mar se desvisti√≥, √≠ntimo y azul, para mis ojos.

Gracias.

miércoles, 28 de enero de 2009

El control del universo


Por Jean Luc Godard

olvidamos
por qué Joan Fontaine
se inclina
en el borde del acantilado

y qué iba
a hacer
Joel Mc Crea
en Holanda

olvidamos
por qué razón
Montgomery Clift guarda
un silencio eterno
y por qué Janet Leigh
se aloja en el Bates Motel
y por qué Teresa Wright
todavía sigue enamorada
del tío Charlie
olvidamos de qué
no es del todo culpable
Henry Fonda
y por qué precisa razón
el gobierno norteamericano
contrató a Ingrid Bergman

pero
nos acordamos
de un bolso de mano
pero
nos acordamos
de un autocar en el desierto
pero
nos acordamos
de un vaso de leche
de las aspas de un molino
de un cepillo para el cabello
pero
nos acordamos
de una hilera de botellas
de un par de anteojos
de una partitura de m√ļsica
de un manojo de llaves

porque con ellos
y a través de ellos
Alfred Hitchcock logró
allí donde fracasaron
Alejandro, Julio César
Napoleón
tomar el control
del universo

quiz√°
diez mil personas
no olvidaron
la manzana de Cézanne
pero ser√°n miles y miles
de espectadores
que se acordar√°n
del encendedor
del desconocido del Expreso del Norte

y si Alfred Hitchcock
fue el √ļnico
poeta maldito
que conoció el éxito
es porque fue
el m√°s grande
creador de formas
del siglo veinte
y porque son las formas
las que nos dicen
finalmente
qué hay en el fondo
de las cosas
ahora bien, qué es el arte
sino aquello por lo cual
las formas devienen estilo
y qué es el estilo
sino el hombre

entonces una rubia
sin sostén
seguida por un detective
que tiene pánico al vacío
son los que nos aportar√°n
la prueba
de que todo eso
no es nada m√°s que cine
dicho de otra manera
la infancia del arte

en sus comienzos
sólo sentía
poca cosa
y creía
saberlo todo
m√°s tarde
habitado √ļnicamente
por la duda, el dolor
el espanto
ante el misterio
de la vida
todo comenzó a flotar
y ahora
que lo sentía todo
creía
no saber nada

y sin embargo
del descuido
a la inquietud
del registro amoroso
de los comienzos
a la forma vacilante
pero esencial
del final
es
la misma fuerza central
que gobernó
el cine

martes, 27 de enero de 2009

Habitar, morir, traspasar.

Por Oscar A. Cuervo

Puedo tomarla como la √ļltima pel√≠cula de (mi) Festival de Mar del Plata, la que me puso de muy buen humor, la que levant√≥ decisivamente el promedio que ven√≠a medio ca√≠do. O tambi√©n puedo tomarla como la primera pel√≠cula extranjera del 2009, la que pone un techo muy alto en lo que va a ser mi lista de las 10 mejores en el pr√≥ximo diciembre: si se estrena una pel√≠cula mejor que esta en lo que queda del a√Īo, habr√° de ser una pel√≠cula buen√≠sima. (El 2009 ya tiene sus primeros jugadores en la cancha: la argentina s√ľden, la francesa Las horas del verano; y en m√ļsica, ya tengo el candidato a disco argentino del a√Īo: Do√Īa Mar√≠a: anoten ese nombre -t√≠tulo del cd y nombre de la banda - porque van a volver a escucharlo varias veces en las pr√≥ximas semanas).

De modo que con Las horas del verano (L’Heure d’√©t√©) de Olivier Assayas el techo ha quedado muy alto. El ambiente es bien conocido para un exponente t√≠pico del cine franc√©s: una hermosa casa burguesa, jardines, √°rboles, gente refinada. Emociones contenidas, humor afable, conversaciones inteligentes. Con una receta as√≠ se puede hacer tambi√©n una porquer√≠a. Pero no es este el caso. Una mujer de 75 a√Īos re√ļne a sus tres hijos para celebrar su cumplea√Īos. Sin importunar el clima del encuentro familiar, ella empieza a deslizar en las conversaciones con sus hijos que est√° pensando en su pr√≥xima muerte, en el destino de la casa y de las cosas que la pueblan: los muebles, los cuadros originales de artistas como Corot, los recuerdos familiares, cuadernos en los que su t√≠o -un artista reconocido- ha dejado sus bocetos. Se sobreentiende que ese t√≠o ha sido algo m√°s que un t√≠o para ella, pero como son franceses y burgueses, todo se sugiere con discreta elegancia.

El cine franc√©s ha filmado cientos de veces ambientes como este. Eso podr√≠a causar la sensaci√≥n de una senda demasiado transitada. Podr√≠a. Jos√© Miccio, en su rese√Īa aparecida en el n√ļmero 20 de revista La otra ("Ant√≠dotos") deja entrever una cierta sensaci√≥n de materiales fatigados:

"L’Heure d’√©t√© est√° llena de tics propios del cine franc√©s m√°s burgu√©s y apoltronado. (...) Aun con su reflexi√≥n sobre la casa y el museo, de indudable inter√©s, la pel√≠cula no escapa de una c√≥moda median√≠a, adem√°s de caer en buena parte de su metraje en la misma existencia blanda de sus burgueses".

Y bien, no es esa la impresi√≥n que a m√≠ me caus√≥ la pel√≠cula de Assayas. Quiero decir: est√° la existencia blanda de los burgueses a los que Assayas les tiene evidentemente una gran simpat√≠a. El duro trance de la muerte inminente luce "apoltronado", pero no por eso es menos duro. La gente de existencia blanda y apoltronada tambi√©n se muere y antes de morirse ha vivido. Tienen objetos cargados de memorias, jarrones con flores, otros jarrones vac√≠os. Cuadernos guardados bajo llaves. Cosas que condensan diversos tiempos verbales: lo que se hubo de hacer y al final no se hizo, lo que empez√≥ y a√ļn no termin√≥. Los rincones de una casa no se pueblan de objetos f√≠sicos con una determinada estructura molecular, se pueblan de tiempos: el futuro del pasado, el pasado continuo, el pasado perfecto. Y el futuro imperfecto: en alg√ļn punto indeterminado llegar√° nuestra muerte. Al morir, un universo -la casa- se deshace, no de pronto, pero en cuesti√≥n de d√≠as o meses.

La idea conmueve: esto pasa, más o menos, en las casas burguesas y en las casas más sencillas. El hombre, la mujer, habitan: no es que estén en un punto matemático del espacio homogéneo. Y entonces, al deshacerse la casa, las cosas desligadas de la mujer que las tuvo siguen sus trayectos ya un poco a la deriva. O a la buena de Dios.

El encanto que posee la pel√≠cula de Assayas est√° en no quedarse fincada en el punto de vista de la moribunda, ni en el de alguno de sus tres hijos, ni en el de los dos nietos: la chica y el chico. No: Assayas compone una m√ļsica en la que cada voz tiene su parte, en el que la casa vuelve a ser otra para cada uno de ellos: la anciana, los adultos y los chicos.

José dice que Assayas tiene un talento especial para terminar sus películas y José tiene razón. Sólo que el maravilloso, luminoso y vívido final de Las horas del verano no sería tan hermoso si no tuviera tras de sí un film tan bien pensado y sentido.

domingo, 25 de enero de 2009

Las internas palestinas: un presente problem√°tico

Por Daniel Cholakian

Decretado el inestable alto el fuego en la franja de Gaza, rápidamente Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, convocó a los miembros de Hamas a superar diferencias, con el objetivo final de formar un gobierno de unidad nacional.

Las luchas internas pol√≠ticas palestinas -especialmente despu√©s de 2004, a√Īo de la muerte de Yasser Arafat- est√°n cruzadas por la violencia, la intromisi√≥n determinante de potencias externas y la carencia absoluta de un liderazgo capaz de constituir algo parecido a una organizaci√≥n nacional. Con sus errores y oposiciones, Arafat ten√≠a esta condici√≥n de l√≠der representativo. Este dato no es menor, pues no hay posibilidad de construir acuerdos de paz sostenibles en el tiempo sin la legitimaci√≥n pol√≠tica de los representantes. Cualquier acuerdo firmado por dirigentes carentes de un reconocimiento extendido ser√≠a r√°pidamente desconocido por facciones enfrentadas.

Arafat, aun con la merma de poder que sufri√≥ con la expulsi√≥n de la OLP del L√≠bano en 1982, la oposici√≥n interna a los acuerdos de Oslo y el fracaso que signific√≥ la cumbre de Camp David, era un representante leg√≠timo del pueblo palestino. En esos a√Īos, al calor de la primera intifada especialmente, creci√≥ la participaci√≥n pol√≠tica de habitantes de los territorios, que fueron organiz√°ndose y construyendo poder genuino. Fue en 1987 que, con la primera intifada, movimiento aut√≥ctono de resistencia, surgen dos grupos de inspiraci√≥n isl√°mica.

Hamas, organizaci√≥n surgida el 9 de diciembre de 1987 en Palestina, es parte de Hermanos Musulmanes, movimiento surgido en Egipto sesenta a√Īos atr√°s. En su historia esta organizaci√≥n ha participado muchas veces directa o indirectamente de formas institucionales de gobierno. En absoluto pretendi√≥ transformar no ya la idea de estado, sino siquiera su base institucional. La violencia puede ser parte de la t√°ctica pol√≠tica, pero no un fin en s√≠ misma. Su participaci√≥n no solo la ubic√≥ como actor importante en la pol√≠tica de Palestina, en un segundo lugar detr√°s de Al Fatah (el partido de Arafat), sino tambi√©n que la oblig√≥ a incorporar algunas ideas liberadoras del Islam en el discurso pol√≠tico.

La Yihad Islámica, otro grupo de orientación musulmana, surge en Egipto como desmembramiento de Hermanos Musulmanes hacia 1980. Están fuertemente influídos por el surgimiento del estado islámico de Irán y el liderazgo del Ayatola Jomeini. En sus inicios se diferenciaron de Hamas por tener un carácter más revolucionario en su concepción de la lucha con Israel. Entre otras cuestiones, esta diferencia subsiste y su planteo es en general de negación de Israel.

Más allá la existencia de estos partidos o agrupaciones, junto con los izquierdistas Frente Democrático por la Liberación de Palestina y Frente Popular para la Liberación de Palestina, la interna política decisiva de la hora se basa en la puja entre Al Fatah y Hamas.

Con la muerte de Arafat, las luchas internas se incrementaron. Y ese agravamiento fue clave la participaci√≥n directa de Israel en la vida de los partidos (ver Avnery). Una acci√≥n concreta fue la captura y encarcelamiento de varios dirigentes pol√≠tico importantes, entre ellos Marwan Barguti, considerado el √ļnico dirigente capaz de producir el recambio necesario. Junto con √©l, varios dirigentes que participaron en la primer Intifada fueron encarcelados. As√≠ Abbas qued√≥ como candidato casi excluyente a suceder a Arafat. Aun cuando carec√≠a de peso propio, era parte de la conducci√≥n en el exilio, y representaba a la dirigencia cuestionada por esc√°ndalos de corrupci√≥n.

En 2006, despu√©s de arduas discusiones, Hamas decide participar en las elecciones, comenzando un camino de institucionalizaci√≥n, lo que fue saludado como una nueva etapa en su modo de hacer pol√≠tica (ver Brieger en La otra). Gan√≥ las elecciones, pero su triunfo fue desconocido por Israel. Con la excusa de falta de transparencia y su condici√≥n de organizaci√≥n terrorista, el gobierno israel√≠ impuso un bloqueo total sobre la franja de Gaza. El mismo incluy√≥ a los flujos financieros, lo que imposibilit√≥ cualquier pretensi√≥n de ejercer el gobierno para Hamas. Despu√©s de un par de meses en los que el primer ministro Haniya y Abbas montaron un gobierno de unidad nacional, que fue un fracaso estruendoso, Hamas qued√≥ a cargo del gobierno. Bloqueado, vaciado de poder por Al Fatah -que, por manejar la polic√≠a, ten√≠a mayor poder armado-, el gobierno no pudo llevar a cabo ninguna pol√≠tica de mejora de la condici√≥n de vida de los palestinos. El enfrentamiento entre ambos partidos fue creciendo en violencia, registr√°ndose muchas muertes entre 2006 y 2007. Lo pol√≠tico, a partir del segundo semestre de 2006, se ti√Ī√≥ de sangre entre los propios palestinos.

Aun as√≠, a mediados de ese a√Īo, cuando Israel invadi√≥ el L√≠bano, en la vida interna palestina se produjeron algunas se√Īales que permiteron pensar que una salida pol√≠tica era posible. En primer lugar, m√°s all√° de apoyar la lucha de Hezbollah en la defensa del L√≠bano, Hamas intent√≥ diferenciarse de aquel movimiento. Los pol√≠ticos palestinos en su totalidad intentaron dejar en claro que su causa es la liberaci√≥n de Palestina y que deb√≠an separarse ambos enfrentamientos. M√°s trascendente pol√≠ticamente es el documento que los presos pol√≠ticos de todos los partidos palestinos firmaron desde la prisi√≥n en Israel. En el mismo se instaba a deponer las armas en la lucha interna, a reconocer el sistema democr√°tico como esencial para la organizaci√≥n nacional que deb√≠a reforzarse. Tambi√©n propon√≠an incrementar el trabajo en los √°mbitos internacionales a favor de la creaci√≥n de un estado palestino en los territorios ocupados, el cumplimiento de las resoluciones de la ONU y el cumplimiento del fallo de la Corte de La Haya, en contra del muro de separaci√≥n constru√≠do por Israel. La contundencia de ese documento no s√≥lo reflejaba el reconocimiento de Israel (s√≥lo la Yihad hizo una salvedad al respecto), sino que adem√°s reafirmaba que la √ļnica salida para Palestina era la instancia pol√≠tica.

Sin embargo, los enfrentamientos en Gaza se incrementaron, y a mediados de 2007 Abbas decide destituir a Haniya. El primer ministro no acept√≥ tal decisi√≥n y contin√ļa ejerciendo el poder en la franja de Gaza. Al Fatah, por su parte, se retir√≥ del territorio y se concentr√≥ en Cisjordania, donde basa su poder territorial.

Hamas con el control total de la Franja, fue bloqueado y qued√≥ sin recursos. Otra vez Israel particip√≥ encarcelando a muchos de sus l√≠deres pol√≠ticos (ministros, legisladores) y llevando a cabo lo que sus fuerzas armadas llamaron “asesinatos selectivos”. Esto abri√≥ la puerta a la participaci√≥n dentro de la organizaci√≥n de grupos m√°s radicales y marginales. La situaci√≥n era entonces muy grave: falta de alimentos, provisi√≥n escasa de agua potable, falta de medicamentos; tambi√©n una gran cantidad de refugiados, v√≠ctimas de los m√ļltiples desplazamientos y destrucciones masivas, como la de la ciudad de Rafah. A eso se sum√≥, a partir de 2006, el retiro de organizaciones de asistencia humanitaria, asediadas por la violencia. En 2007 Hamas respondi√≥ a la ocupaci√≥n con ataques de cohetes de corto alcance. Esta t√°ctica fue a todas luces contraproducente respecto de los objetivos del documento de los presos pol√≠ticos, pero le permiti√≥ a los dirigentes activos en Gaza acumular poder al interior del territorio ocupado.

En tanto Al Fatah, incapaz de incorporar aquella acción armada como un acto de resistencia palestina, careció de orientación política. Abbas aceptó la hoja de ruta de Bush que, si bien planteaba como objetivo la creación del estado palestino, sostenía la idea de respetar la vía demográfica (el territorio pertenece al país cuyos nativos lo ocupan), con lo cual toda la zona de las colonias deberían considerarse israelíes. Tampoco fue capaz de operar a nivel internacional para frenar la construcción del muro de separación, ni evitar la proliferación de las colonias israelíes en Cisjordania.

En el momento actual del conflicto, la participaci√≥n de Al Fatah, que ocupa la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina, ha sido cuanto menos tibia. Abbas reci√©n concurri√≥ a la ONU a presionar por una resoluci√≥n exigiendo el alto el fuego diez d√≠as despu√©s de comenzado el ataque. No particip√≥ activamente de las negociaciones internacionales o, cuando lo hizo, fue distanci√°ndose de la resistencia en Gaza (1) . Gran parte de la poblaci√≥n de Gaza se sinti√≥ abandonada por su viejo partido. De alg√ļn modo consum√≥ lo que era de facto: Hamas en Gaza, Al Fatah en Cisjordania. Y con su escasa presencia internacional acept√≥ t√°citamente lo que repet√≠a Israel, el conflicto es entre ellos y Hamas. Como si no fueran todos palestinos.

Con este ataque feroz consumado y el alto el fuego decretado, queda por esperar de aquel lado del conflicto, como lo decíamos respecto de Israel, cual será la lectura de tal resultado. Es difícil saber cual será el impacto diferencial que las acciones armadas tendrán en Gaza por un lado, y en Cisjordania por el otro.

Hamas podrá tener un crecimiento político en sectores del pueblo palestino, seguramente con mayor impacto en Gaza, pero lo cierto es que la radicalización extrema no siempre acumuló poder entre los palestinos. Habitualmente, a medida que el proceso de paz avanza, el apoyo a la resistencia armada disminuye. No es posible concluir que el rol resistente de Hamas le asegurará el apoyo mayoritario, sin embargo es altamente probable que Al Fatah resulte muy golpeado de esta situación. No parece que esto determine un juego de suma cero, donde lo que pierde uno lo capitaliza el otro. Es altamente probable que ambos pierdan.

Por un lado Hamas, m√°s all√° de las declaraciones estridentes y las amenazas, ha visto muy resentida su estructura militar y pol√≠tica y finalmente ha sido vencido en el terreno de la guerra. En un escenario de imposibilidad de encarar la resoluci√≥n pol√≠tica, la acci√≥n violenta deber√≠a centrarse en actos terroristas (hay quienes proponen retomar los atentados suicidas). Esto lo aislar√≠a m√°s, tanto al interior del pueblo que desea vivir en paz y recuperar algo de tranquilidad, cuanto le restar√≠a apoyos externos. Y por supuesto, har√≠a imposible una relaci√≥n pol√≠tica seria con Israel, que es la √ļnica forma posible de avanzar hacia la paz. Si Hamas no descarta r√°pidamente la acci√≥n violenta, no s√≥lo se cancela cualquier posibilidad de paz, sino que se augurar√≠a un futuro muy preocupante.

Al Fatah, el gobierno de la Autoridad Palestina, está en su peor momento político. Abbas no tiene capacidad de convocar al resto de los actores políticos. Tanto el partido como el gobierno quedaron absolutamente deslegitimados con su actuación durante este conflicto. Solamente un recambio de conducción, centrándose en políticos más jóvenes y nativos de los territorios, podría rescatarlo de su situación. Tal vez Barguti podría retomar la conducción en base a su liderazgo carismático.

En Palestina los partidos viven una crisis profunda, de la que es difícil imaginar su resolución. Primero deberán demostrar si están en condiciones de reorganizarse internamente. Luego si pueden resolver la puja política sin apelar a la violencia, para poder reconstruir la Autoridad Nacional Palestina y su gobierno. Finalmente, logrados los dos pasos anteriores, será necesario que hayan acumulado el poder suficiente como para establecer negociaciones con Israel y desactivar los grupos radicales que seguirán intentando imponer los recursos a la violencia.

Sin unidad territorial, con los partidos pol√≠ticos desarmados y sin poder, con la poblaci√≥n sufriendo la falta de recursos, la ocupaci√≥n en Cisjordania y la desvastaci√≥n absoluta en Gaza, sin una institucionalidad m√≠nimamente aceptable, con grupos armados aut√≥nomos que no responden a conducci√≥n alguna, el presente de la pol√≠tica palestina es muy problem√°tico. El escenario no presenta ningun aspecto que llame a la esperanza. Salvo aquel documento de los presos pol√≠ticos, que, aunque tenga apenas dos a√Īos y medio, hoy parece incre√≠blemente lejano.

(1) Despu√©s de escribir este art√≠culo, el periodista Israel√≠ Ari Shavit escribe en Haaretz: “La guerra en Gaza no es Israel√≠ Palestina. Es entre una alianza entre moderados de medio oriente y el eje extremista. Durante la guerra los Estados Unidos, Europa, Israel, Egipto, Arabia Saud√≠ y la Autoridad Palestina funcionaron como verdaderos aliados” (la traducci√≥n y las cursivas son m√≠as). M√°s all√° del rasgo provocador de Shavit, hace expl√≠cita una complicidad de la ANP que muchos susurran por lo bajo, y que tiene especial efecto en la vida pol√≠tica futura de los Palestinos.

s√°bado, 24 de enero de 2009

La tragedia de Gaza

Por Eleuterio Fern√°ndez Huidobro *

La llamada "Franja de Gaza" es mal fruto de una feroz controversia. Como de Montevideo a Parque del Plata, contra el mar, viven un millón y medio de personas. Imposible describir cómo y por qué se llegó a tal mamarracho. Pero son inaceptables las falsedades que intereses acérrimos propinan.

Conviene recordar que el creador del Cristianismo, a fuer de jud√≠o, naci√≥ all√≠, colonizado por el Imperio Romano (antes hubo otros). Pero posteriormente existieron tambi√©n otros tan o m√°s letales que los de hoy que tambi√©n (y mucho) tienen que ver con lo que est√° pasando. Durante siglos no existi√≥ por esos lares "la cuesti√≥n jud√≠a" (fueron imperialmente dispersados) y sin embargo sigui√≥ habiendo grandes hecatombes en la disputa de tales territorios (a√ļn cuando el petr√≥leo carec√≠a de valor y ni qu√© hablar despu√©s). Rommel no lleg√≥ por deporte a pocos quil√≥metros de Alejandr√≠a procurando cerrar la mand√≠bula de su tenaza contra la otra: las fuerzas nazis que, invadida la URSS, pretend√≠an bajar por el C√°ucaso. En ese entonces Palestina era inglesa y Mosh√© Day√°n un oficial brit√°nico que perd√≠a el ojo reprimiendo en Faluja (Irak), pero sin televisi√≥n, una insurrecci√≥n nacionalista (y pro-nazi).

Casi todos los viejos la vimos: Lawrence de Arabia era una pel√≠cula de aventuras sin contexto que alud√≠a a la acci√≥n de un agente secreto brit√°nico (¿Qu√© hac√≠a all√≠?) sublevando contra los turcos a los pueblos de esa regi√≥n en la Primera Guerra Mundial. Dicha "obra" culmin√≥ con la creaci√≥n arbitraria de varios pa√≠ses. Ineludible el recuerdo de lo mismo (ayudando a Bol√≠var por ejemplo) contra Espa√Īa en el siglo XIX y con parecidos resultados postreros, incluso genocidios como el de Paraguay. Lord Ponsomby del R√≠o de la Plata ser√≠a otro buen film de espionaje y aventuras (incluso amorosas).

Y, de antes, podr√≠amos recordar la "Guerra Guaran√≠tica" y el fatal destino de las "Misiones" (de reiterados genocidios inclu√≠dos). De lo nuestro nos hablan cuando nos hablan de Gaza y otros despojos territoriales y √©tnicos: ac√° hubo un "Uruguay" artificial y colorado, sostenido por varios Imperios, que no iba m√°s all√° de la Plaza Independencia…

El otro aspecto solapado consiste en ocultar innumerables tragedias producidas al desplazar a sangre y fuego, con fines generalmente inconfesables, a enormes masas de poblaci√≥n (o a peque√Īas porciones) desarraigando a unos y "asentando" a otros. Desde tiempos remotos hasta hoy: recordemos que hace unas semanas hu√≠an emigrando centenares de miles de personas por la convulsiva frontera nordeste del Congo. Y que tambi√©n al finalizar la Segunda Guerra la India gan√≥ su independencia pero fue dividida en por lo menos dos pa√≠ses generando con ello una tragedia que se extiende hasta hoy y la multimillonaria migraci√≥n humana m√°s grande que se recuerde.

No hablemos de Europa porque los "ejemplos" serían interminables y muy condenatorios; los protagonistas serían de todos los bandos (incluído el "bueno"), y sus secuelas llegarían hasta hoy también al rojo vivo.

Algunas tragedias tienen m√°s "prensa" que otras. Los muertos son distintos: los hay "Usted" y los hay "che". Los Balcanes gozaron de mayor atenci√≥n pero Ruanda, Darfur o el Congo (con tres millones de muertos superando a Viet Nam), por poner s√≥lo tres p√©simos ejemplos, apenas merecen alg√ļn recuadrito muy de tarde en tarde aunque por d√≠a mueran all√≠ m√°s de mil en cada lugar. ¿Ser√° porque son negros?

Debemos pedirle a nuestros viejos y nuevos compa√Īeros jud√≠os que condenen como nosotros lo que el actual Gobierno de Israel ha perpetrado en Gaza. Ayer en el sur del L√≠bano, como hoy en Gaza, el clamor de los que se mueren reclama presencia urgente de Fuerzas Internacionales de Paz. Quienes las critican ac√°, deber√≠an pensarlo…

Ya tenemos, cerca y desde hace mucho, tropas uruguayas cumpliendo ese rol en el Sinaí (otra "carnicería" y un peculiar Acuerdo de Paz para detenerla). Uruguay debe seguir exportando paz por todos los medios a su alcance.

* Eleuterio Fern√°ndez Huidobro es pol√≠tico, periodista y escritor uruguayo. Fundador y dirigente del Movimiento de Liberaci√≥n Nacional - Tupamaros. El 31 de octubre fue elegido como Senador en las √ļltimas elecciones de Uruguay, representando al Encuentro Progresista, cargo que ocupa actualmente. Este art√≠culo fue originalmente publicado el 20/01/2009 aqu√≠.

El sustituto

Por Oscar A. Cuervo

El clasicismo en el cine est√° en apuros si uno de sus mayores emblemas, Clint Eastwood, es capaz de dar a luz un bodrio tan inexplicable como El sustituto (Changeling).

Digo: la pel√≠cula inmediatamente anterior es la excelente Cartas desde Iwojima. Pero Eastwood hab√≠a cimentado su reputaci√≥n como "el √ļltimo de los cl√°sicos" por el tratamiento pudoroso de los materiales dram√°ticos y una cierta concisi√≥n narrativa. Ahora bien, esta pel√≠cula truculenta y rebuscada no nos ahorra ninguna bajeza: ni√Īos secuestrados y asesinados cuyos restos √≥seos son desenterrados por otro ni√Īo, un ahorcamiento filmado en todos sus m√°s repelentes detalles, sesiones de electroshock, pat√©ticas escenas "de manicomio", secuencias gastadas del m√°s remanido g√©nero de films judiciales. ¿Se lo puede disculpar atribuyendo estas bajezas al gui√≥n chapucero de J. Michael Straczynski? Pero ¿qu√© necesidad ten√≠a el adusto Clint para someterse a semejante baratura? Y adem√°s, no es el gui√≥n literario el que puede obligarlo a filmar la agon√≠a del ahorcado con abundantes detalles del moribundo en estado de convulsi√≥n.

Es cierto que, antes del d√≠ptico de Iwo Jima, Eastwood ya hab√≠a evidenciado s√≠ntomas preocupantes en la sensacionalista R√≠o m√≠stico (¡otra vez ni√Īos secuestrados, maltratados y asesinados!), con la sobreactuaci√≥n empalagosa de Sean Penn y una l√≠nea sinuosa, tanto narrativa como pol√≠tica. Quiz√° sea que Eastwood no termina de posicionarse en su lugar de "libertarian" de derecha, quiz√° cierta incomodidad lo lleve a estar dirigiendo films que son como s√≠ntomas de su propio desencuentro. No quiero ponerme a psicoanalizarlo, pero es inevitable preguntarme c√≥mo el autor de Unforgiven y Los puentes de Madison, el hombre en quien se cifraban las esperanzas del viejo clasicismo, puede caer tan bajo.

Me queda la esperanza de que Gran Torino, la siguente película suya que se estrena en pocas semanas, me saque este asqueroso sabor a decadencia.

viernes, 23 de enero de 2009

50 a√Īos de Motown en La otra.–radio


Por Fernando Velazco



Motown fue para el rythm and blues y el soul tan importante como Sun Records fue para el rockabilly. O quiz√° m√°s. De hecho, el sello Motown no s√≥lo fue durante m√°s de 20 a√Īos la principal casa de artistas tan influyentes como Marvin Gaye y Diana Ross, esta √ļltima desde sus tiempos en The Supremes; Motown es el nombre con el que se asocia a gran parte de la mejor m√ļsica negra de todos los tiempos. El sonido Motown ha cumplido sus primeros 50 a√Īos, desde que en enero de 1959 el ahora casi octogenario Berry Gordy fund√≥ un sello para editar a una banda que hab√≠a escuchado y lo hab√≠a asombrado por su talento: The Miracles. Aunque, en realidad, durante los primeros meses el sello se llam√≥ Tamla Records y su primer single editado fue Come to me, de Marv Jonson. Esta canci√≥n y otras m√°s, que componen un repertorio de temas raros, casi in√©ditos, sonaran este domingo a la medianoche en La otra.– radio. FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/

Postdata del editor:

Mientras tanto
lejos de allí
en el puerto de Liverpool
unos muchachos
esperaban
los discos de Tamla Motown
para hacerlos después a su manera.

jueves, 22 de enero de 2009

s√ľden

Por Oscar A. Cuervo

s√ľden es una pel√≠cula notable por varias razones, la primera de las cuales es el placer con que se la mira y se la oye, por su gracia e inteligencia. Su realizador, Gast√≥n Solnicki, debuta en el cine filmando el regreso del c√©lebre compositor argentino Mauricio Kagel, quien en 2006 volvi√≥ a nuestro pa√≠s despu√©s de casi 40 a√Īos. Kagel volvi√≥ para participar de un festival en homenaje a su obra musical, organizado por el Centro de Experimentaci√≥n Musical del Teatro Col√≥n.

Al comienzo del film, cuando se encuentra por primera vez con los j√≥venes m√ļsicos argentinos del Ensamble S√ľden, quienes se hab√≠an auto-constitu√≠do en sus disc√≠pulos in absentia, Kagel dice que este regreso a Buenos Aires despu√©s de tanto tiempo est√° cargado de significados para √©l, que algunos de estos significados no vienen al caso explicarlos, pero que necesitaba estar en contacto con los m√ļsicos de aqu√≠. Kagel se fue del pa√≠s a mediados de la d√©cada del 50, cuando su inquietud creativa no encontraba espacio propicio para desarrollarse. Pierre Boulez, cuando vino de gira por Buenos Aires, advirti√≥ su talento y le sugiri√≥ que consiguiese alguna beca para desarrollarlo en Europa. En 1957 lleg√≥ a la ciudad alemana de Colonia y desde entonces vivi√≥ all√≠, donde se gan√≥ un lugar preminente en la m√ļsica contempor√°nea. Tanto es as√≠ que nada menos que John Cage lleg√≥ a decir: "el mejor m√ļsico europeo que conozco es un argentino, Mauricio Kagel". La admiraci√≥n de Cage hacia Kagel no es casual: ambos han dedicado su obra a interrogar los l√≠mites de lo que habitualmente se considera "musical". No por una incierta vocaci√≥n experimental -esa palabra tan enga√Īosa que nos remite a la idea de un laboratorio cient√≠fico-, sino porque la inquietud de ambos los llev√≥ a buscar la m√ļsica en el lugar donde ella habita: no en las partituras, no en la destreza t√©cnica de los ejecutantes, sino en la escucha de los oyentes. La m√ļsica es el arte de escuchar.

El debutante Gaston Solnicki supo eludir la tentaci√≥n biogr√°fica al hacer su pel√≠cula: la mayor parte de los datos que yo menciono en los p√°rrafos anteriores no aparecen en s√ľden. Tampoco pod√≠a aparecer -ante todo porque la pel√≠cula se termin√≥ de editar antes- la muerte de Kagel, ocurrida en septiembre pasado, cuando s√ľden ya se hab√≠a estrenado en el √ļltimo BAFICI. Kagel estaba enfermo al volver a Buenos Aires y probablemente ese ser√≠a el especial significado al que √©l alud√≠a al principio del film: esta vuelta a su ciudad era el momento de trasmitir un legado a una nueva generaci√≥n de m√ļsicos. Esta emoci√≥n pudorosa impregna el film, sin que ella sea narrada. Se trata de un maestro en el momento de trasmitir su saber, un saber que s√≥lo es transmisible en el contacto personal, en el que las palabras pueden decir s√≥lo una parte. La pel√≠cula de Solnicki nos permite presenciar ese misterioso traspaso.

¿C√≥mo lo logra? Gast√≥n pone al cine en di√°logo con la m√ļsica. En la charla que tuvimos con el realizador en el programa del domingo pasado, √©l nos dijo que al principio ni siquiera ten√≠a claro que estaba haciendo una pel√≠cula. Quiz√° haya sido esa soltura en las condiciones de su producci√≥n lo que le permiti√≥ a Solnicki hacer cine. Lo que s√ľden nos deja descubrir de a poco es que no se trata de una celebridad volviendo a su tierra natal, sino de un hombre que hace m√ļsica. Y lo que el film testifica es que m√ļsico no es quien imagina arbitrariamente una sucesi√≥n de notas para que otros escuchen. Un m√ļsico es el que sabe escuchar antes y mejor.

En los ensayos con los muchachos del Ensamble, lo que la c√°mara y los micr√≥fonos registran es a Kagel escuch√°ndolos. Con los ojos cerrados y los o√≠dos atentos, Kagel busca con ellos el volumen justo, el timbre preciso, los pian√≠ssimos, el l√°tigo exacto de una p√°gina arrancada de una gu√≠a telef√≥nica. Kagel escucha y les pide a sus m√ļsicos y nos pide a los espectadores de la pel√≠cula de Solnicki que escuchemos. Promediando la pel√≠cula lo terminamos de comprender: la m√ļsica nos pide aguzar el o√≠do.

La pel√≠cula misma se vuelve una pieza musical. Sonicki logra, gracias a un cuidadoso registro directo del sonido de los ensayos -cuidado logrado a instancias del propio Kagel- y gracias tambi√©n al impecable trabajo del montaje, que cada elemento sonoro de su film se integre como la voz singular de un ensamble: los arranques y cortes de los ensayos, las palabras de Kagel, el sonido ambiente, los cortes, el ruido de la calle: s√ľden suena como m√ļsica.

No parece casual el logro de su director, tiene que ver con la forma en que encaró su hechura:

- No es una pel√≠cula que se hace diciendo: «vamos a hablar de tal tema», -nos dec√≠a el domingo pasado- est√° hecha desde otro lugar, creo que eso se pone en evidencia en el resultado, est√° hecha con mucho amor. Y para m√≠ fue un proceso fant√°stico, no s√≥lo estar cerca de Kagel, aprend√≠ muchas cosas haci√©ndola. No es una pel√≠cula sustentable econ√≥micamente. Pero en t√©rminos de mi carrera, el hecho de que sea sustentable no se puede ver desde la actualidad, no creo que sea una experiencia lineal. Tengo muchos amigos y colegas que apuestan a lo que nos ense√Īan, esto de que hay que hacer un gui√≥n y conseguir productores, y despu√©s legitimarlo con premios y dem√°s. Y pasan siete, ocho a√Īos, y veo como sus propios proyectos y ellos mismos van perdiendo un rumbo...

- El mayor logro de la película -le digo- es que puede ser recibida como una pieza musical.

- Creo que la m√°xima posibilidad de cualquier pel√≠cula es ser tomada como una pieza musical. Mi sensaci√≥n con el cine es que ha estado siempre tan anclado en lo narrativo, en c√≥mo se dise√Īan: fijate que las pel√≠culas se hacen basadas en un gui√≥n. Y el gui√≥n.. ¿qu√© es un gui√≥n al final?

- Es una especie de subordinación a la literatura.

- Eso a m√≠ siempre me sorprendi√≥ y me asust√≥. Es como: ¿de qu√© trata tu pel√≠cula? Y qu√© se yo de qu√© se trata mi pel√≠cula, no lo pienso en esos t√©rminos, es como si le preguntaras a un compositor de qu√© se trata su sinfon√≠a. ¿Qu√© te va a decir Beethoven de su sexta sinfon√≠a? “Y.. tiene que ver con el pasto...”. No. Mi visi√≥n es esta, tampoco soy un dictador que quiere imponer su visi√≥n al resto, pero para m√≠ es innegable que el cine tiene que ser de esta manera, no voy a partir del asunto, del gui√≥n, de un conflicto. Y eso que s√ľden no es una pel√≠cula experimental, tiene una estructura que se puede seguir con facilidad. Pero no es desde ah√≠ donde a m√≠ me interesa partir.

s√ľden se exhibe los viernes y s√°bados de enero a las 22:00 en el MALBA.

miércoles, 21 de enero de 2009

La otra - Grandes √©xitos - vol√ļmen I

Algunos meses despu√©s nos dimos cuenta de que en julio pasado se cumplieron 5 a√Īos de la aparici√≥n de revista La otra. No sabemos manejar el autobombo y tampoco se nos ocurri√≥ hacer un n√ļmero celebratorio en diciembre pasado, cuando llegamos al 20. En el fondo estamos convencidos de que la revista habla por sus propias notas y que no hace falta, al llegar a alg√ļn n√ļmero redondo, hacernos un autohomenaje.

Pero, bueno, ahora que nos dimos cuenta, se nos ocurri√≥ hacer algo en la radio: imaginar un disco doble con m√ļsicas que funcionaran como la banda de sonido de estos primeros 20 n√ļmeros de revista La otra. Casi siempre las propias tapas nos dictan los artistas a incluir en este imaginario Greatest Hits; unas pocas veces tenemos que buscar en el interior de cada revista. As√≠ que este domingo a la medianoche vamos a escuchar el vol√ļmen I de ese cd que nunca saldr√°, como homenaje no a nosotros mismos, sino a nuestros chicos y chicas de tapa. Y dentro de algunas semanas, el volumen II.

FM La Tribu. 88,7. http://www.fmlatribu.com/

Apuntes sobre El silencio Continente de Javier Galarza



Por Liliana Pi√Īeiro

Algo huye del lenguaje pero deja allí su rastro: este libro lo encuentra entre el murmullo del mundo. Poesía que asoma entre líneas, sonido de los márgenes, respiración sobre el abismo.
A trav√©s de sus cinco libros, El Silencio… nos lleva a los confines de un territorio inacabado. Geograf√≠a de continente. Se despliegan el amor y la p√©rdida, la disoluci√≥n y el advenimiento, y en este desplegarse se le pide a la palabra que aceche, con paciencia de cazadora, eso que se escurre. Aunque siempre queda el recurso de “hacerle trampas a la lengua” (esa feliz expresi√≥n de Barthes) y recuperar en ella la fusi√≥n inicial.

Libro I

Temblorosos son los Cuerpos del Amor. Cavado en profundidad, el secreto de una mujer vestida es el mejor guardado del crep√ļsculo. El deseo sigue una huella antigua y hay un gemido en la penumbra: si fuera en ti si pudiera no serme. Pero al alba, s√≥lo quedan los pliegues de tristeza que prolongan cada desvestir. El amor se disuelve en desencanto y el malentendido se filtra en la tibieza de los cuerpos.

Libro II

La claridad posterior a la noche de los colgados ilumina las Texturas neog√≥ticas. Es el tiempo del miedo, esa huella atroz de una dentellada. Una hechicer√≠a de mujeres pende de los √°rboles, desnudez expiatoria de una conjura posible. Hay avidez de corazones profanados y en los ojos de los ni√Īos, la luz de los candiles arroja fantasmas.
¿Habr√° que redoblar la guardia? La pregunta es hamletiana: ¿ser√° la materia de los sue√Īos/ la sombra eterna de una duda?

Libro III

Deshacerse de Los cuerpos del amor en un √°rea de cat√°strofe es una estampa de melancol√≠a que abre sus variaciones. Ora se pide, en voz baja, un gesto amoroso: por esta noche s√≥lo por esta noche/cierra con dulzura los ojos de mis muertos; ora el poema toma la forma de los lamentos, porque si nada ense√Īa la distancia y el olvido, ¿ser√° el temblor la medida del desamparo?
Como sea, la infancia tiene el sonido de campanas lejanas, y si el amor es un vano refugio, s√≥lo queda la palabra creadora. el verbo como √ļltimo amparo en un paisaje desolado.

Libro IV

En este libro hay canciones de Disoluci√≥n que se presentan con la estructura de cajas chinas: soy otro cuando callo/soy otro cuando hablo/soy otro que nunca soy (…) detr√°s de mi olvido hay otro olvido.
Caja tras caja, la de Pandora entreabre su tapa y los versos se despe√Īan sin coordenadas de rescate. A esta altura, todo salto es mortal, como cuando dejas de mirarme y no me veo. Demandado en lo que no se es, sujetado a un deseo, el poeta busca guarecerse bajo un nombre en la tiniebla.

Libro V

El Advenimiento surge a partir de la resistencia de lo impronunciable. Ya no se puede retornar a casa: no se cesa de no partir y el padre tiene ojos de color indescifrable.
Se a√Īoran los gestos del amor, se dividen los bienes sin saber cu√°l es el exacto momento en que un cuerpo amado entra en el pasado. Excedido el alfabeto, un lenguaje agrietado sirve de morada.

El silencio continente nos deja ecos de una traves√≠a que ignora su trama. Desde la fusi√≥n: qu√© importa d√≥ndeterminad√≥ndempieza el otro / hombremujer / pronuncian grandes palabras, a la disoluci√≥n: nada / que me limite o delimite / apenas / algo de buen dolor, perdici√≥n y magia de anta√Īo, este libro nos interpela.

Porque

se crea o se ama desde la muerte contra la muerte
para afirmarse en la belleza de cada tibieza posible
mientras nos dure esta sangre


nada en él habrá que nos sea ajeno.

lunes, 19 de enero de 2009

El nacimiento de una visión

Por Oscar A. Cuervo

Alentado por algunos amigos, vi Todo por un sue√Īo, pel√≠cula de Gus Van Sant de mediados de la d√©cada del 90, protagonizada por Nicole Kidman y Matt Dillon. En su momento no la hab√≠a visto, no la registr√©: ser√° por el t√≠tulo, que sonaba a tantos otros tontos t√≠tulos del cine yanqui, ser√° por el afiche (que en realidad no recuerdo, pero adivino), o por la pareja protag√≥nica: no s√© por qu√© ser√°, pero si me enter√© de que esta pel√≠cula exist√≠a, la debo haber olvidado instat√°neamente. Por ese entonces, Gus Van Sant me ten√≠a desesperanzado: despu√©s de un comienzo deslumbrante (Mala noche, Drugstore cowboy, My own private Idaho) se hab√≠a desmoronado en una serie de producciones insustanciales hechas por encargo.

La cosa es que finalmente la vi. Por suerte la vi despu√©s de que Van Sant volviera a nacer con el siglo XXI, a partir de Gerry, Elephant, Last days y Paranoid park. Porque si la hubiera visto con ocasi√≥n de su estreno, no s√© lo que habr√≠a sentido: si congoja, confusi√≥n o rabia. Todo por un sue√Īo es una pel√≠cula de gui√≥n, la pen√ļltima pel√≠cula del viejo cine. Filmada con desidia: plano – contraplano – plano - contraplano, tomas de 7 segundos, imagen de legibilidad instant√°nea. Se lo adivina a Van Sant consultando el gui√≥n, aburri√©ndose detr√°s de c√°mara, contando los d√≠as para el final del rodaje, pregunt√°ndose qu√© carajo hacer con su obra, qu√© hacer con su vocaci√≥n de cineasta y con su vida. Verla es como estar leyendo el gui√≥n: columna izquierda, descripci√≥n de la imagen; columna derecha, di√°logos. Plano medio conjunto - plano entero - plano pecho de ella - plano pecho de √©l, tac, tac, tac. Uf.

Pel√≠cula de personajes, de ese tipo de productos de los que el espectador sale comentando: “lo que pasa es que ella...”. Y con buena voluntad (si es que, a pesar de la sucesi√≥n plano – contraplano, uno logra concentrarse en los temas de los que los actores charlan) hasta se puede encontrar una cr√≠tica social, sobre la hipocres√≠a, la falta de escr√ļpulos, el mundo de la televisi√≥n y cosas as√≠.

Lo que no hay por ning√ļn lado es cine. Lo que no hay es alegr√≠a por parte del director: hay agobio. Filmando a esa rubia nulidad de Nicole Kidman, con su belleza tan Cosmopolitan. Cuando Gus se reanima es cuando filma al terceto juvenil (Joaquin Phoenix, Casey Affleck, Illeana Douglas). Ah√≠ parece recobrar la vida, el deseo, algo por lo cual el cine justifique su existencia. La c√°mara registra con regocijo cada vibraci√≥n de la piel de estos j√≥venes, con una pasi√≥n que un puritano llamar√≠a lujuriosa (esa vibraci√≥n, irreductible a logos, que el aparatito de los Lumiere registra, pese a no estar escrita en el papel). Eso es lo que Van Sant estuvo haciendo en la d√©cada infame: dentro de proyectos ajenos, crear algunas islas de pasi√≥n: de estas pel√≠culas anodinas sac√≥ algunos amigos: como Matt Damon (el de Good will hunting) y Casey Affleck, el adolescente bobo de Todo por un sue√Īo, ambos co-protagonistas y co-autores de esa maravilla llamada Gerry.

Ahora est√° por estrenarse Milk, la nueva pel√≠cula de Van Sant, protagonizada por Sean Penn. S√≥lo vi el trailer pero estoy preocupado. Parece que se tratara de un veh√≠culo para que Penn saque a relucir esas morisquetas que suelen candidatear al Oscar, esta vez haciendo un gay (la composici√≥n de personajes representantes de alguna minor√≠a discriminada eleva puntos en la Academia). Parece tratarse de un film de encargo, un gui√≥n que a alg√ļn productor se le ocurri√≥ que Van Sant ser√≠a la persona indicada para ilustrar con im√°genes. Ojal√° me equivoque y Milk sea tan buena como las √ļltimas cuatro que Van Sant dirigi√≥.

***

¿Por qu√© el 90 % de las pel√≠culas est√°n concebidas bajo un mismo modelo l√≥gico-narrativo? ¿por qu√© hasta aquellos que, en el mejor de los casos, conceden que hay cine m√°s all√° del gui√≥n hablan de “puesta en escena”, como si estas palabras bastaran para salvar la especificidad del cine frente a la literatura? “Puesta en escena” parece decir dos cosas: 1) poner en escena algo que preexiste en palabras: representar; 2) en escena: es decir: en escenario teatral.

No parece haber una experiencia de la mirada que no sea mediada por la palabra y la representaci√≥n. Cuando el p√ļblico sale diciendo: “lo que pasa es que ella...” termina de cerrar ese circuito propiciado por el planteo mismo de la pel√≠cula. En las escuelas de cine se ense√Īa, en la materia Gui√≥n, que lo primero que hay que tener es un “superobjetivo” expresado en t√©rminos proposicionales; por ejemplo: “la ambici√≥n es incompatible con el amor"; a partir de ah√≠ se va “poniendo en escena” esta proposici√≥n. El √©xito art√≠stico consistir√≠a en que cada posici√≥n de c√°mara, cada corte, cada gesto de los actores, induzcan al espectador a formular esa proposic√≥n mentalmente cuando termine de ver la pel√≠cula. Eso querr√≠a decir que la “entendi√≥”. Para que ese milagro se produzca es necesario que la sintaxis cinematogr√°fica funcione aceitadamente, en una ilusi√≥n de transparencia totalmente enga√Īosa. El hecho de que un espectador se pregunte: “¿pero qu√© demonios es esto que estoy viendo?” es, para este modelo de “transparencia”, un inconveniente. El ideal es: un plano - un significado – un plano – un significado - una escena- un paso en la direcci√≥n de “lo que pasa es que ella es tan ambiciosa que no puede amar a su marido ni a ning√ļn otro hombre”.


Hace un par de a√Īos se public√≥ el primer tomo de la Obra Kapital de Angel Faretta: (El concepto del cine, Djaen, 2005). Faretta supo ser un reputado cr√≠tico de cine a fines de los 70 y principios de los 80, con cierta tendencia a expresar en cada rese√Īa suya una cosmogon√≠a monumental, llena de may√ļsculas y latinazgos, aunque tambi√©n exhibiera cierta sagacidad para pensar el cine. Despu√©s dicen que se encerr√≥ a escribir la Obra Kapital de la cual ahora se publica el primer tomo:

Nos adelantamos -declara en la introducci√≥n, usando el plural mayest√°tico- tambi√©n a cumplir con el pedido de algunos –pocos- disc√≠pulos que deseaban tener, desde bastante tiempo atr√°s, siquiera las conclusiones de nuestra teor√≠a.

Anta√Īo Faretta pod√≠a seducir a sus lectores con mordaces observaciones que aligeraban su tono mesi√°nico. Pero el encierro de estos √ļltimos a√Īos parece haber acentuado su oscurantismo hasta perder toda gracia. En un pasaje de El concepto del cine dice:

El cine nace con Griffith (...) mediante el re-curso a lo m√≠tico. Como este recurso es, in nuce, «relato», «historia», «ficci√≥n», en el primer nivel de su operar Griffith funda el cine como relato, como mythos, pero una vez operado este sentido, debe crear la forma de sostener y soportar tal re-curso, con una pr√°ctica que unifique imaginariamente tales mitoi; para ello recurre a un logos compuesto de logoi como: divisi√≥n dieg√©tica en planos, campo y fuera de campo, principio de simetr√≠a, ejes de construcci√≥n... que configuran as√≠ una l√≥gica que contiene y soporta al mito y a lo m√≠tico.” (p√°ginas 143-144).


Esta afirmaci√≥n aparece en una secci√≥n del libro titulada, con comicidad involuntaria y falta de rigor epistemol√≥gico, “Axiomas y postulados”. Sin apelaci√≥n posible, el Oscuro Maestro decreta de aqu√≠ a la eternidad que el cine es esencialmente relato y que Griffith es el partero del cine. Curiosamente este mythos restaurado es sostenido por una l√≥gica (divisi√≥n en planos, etc.), con lo cual el destino del cine queda definitivamente ligado a la palabra (tanto mythos como logos significan en griego “palabra”; palabra-relato, en un caso; palabra-argumento, en el otro). Ahora bien, como el aparatito milagroso de los Lumiere puede registrar las m√≠nimas vibraciones de lo real que son irreductibles al mito, a la l√≥gica y a toda otra especie de palabra, Faretta debe despreciar la invenci√≥n del cinemat√≥grafo por tratarse de un comienzo “bajo” y necesita mistificar un Origen Griffithiano del Cine, en l√≠nea directa con los Tiempos Heroicos. As√≠, la mirada queda subordinada desp√≥ticamente a la Idea.

Para llevar a cabo esta operaci√≥n hace falta alterar un tanto los v√≠nculos de las cosas. Porque la l√≥gica inventada por Griffith se cristaliz√≥ muy r√°pidamente como convenci√≥n narrativa al servicio de la industria del entretenimiento de masas, para lo cual era muy conveniente familiarizar al espectador con un c√≥digo f√°cilmente “legible”; en t√©rminos de marketing: hac√≠a falta construir un espectador a imagen y semejanza de la producci√≥n en serie. Esta imposici√≥n es descripta por Faretta con palabras tanto m√°s bonitas:

“El reino de la transparencia es la etapa del cine (...) en la cual se troquelan exhaustivamente los g√©neros como efectos de transparencias dieg√©ticas y cuando se establece, adem√°s, el pacto simb√≥lico entre hacedores y espectadores.
“Transparencia es la situaci√≥n, pacto simb√≥lico o recurso mediante el cual el cine, especialmente en el per√≠odo cl√°sico, legisl√≥ y gobern√≥ el acceso primario a los films, haciendo visible, mediante la acu√Īaci√≥n de g√©neros, la legibilidad del cine...
(p√°gina 61)

“Troquelado”, “pacto”, “acu√Īaci√≥n” “legislaci√≥n”, “gobierno” son todos t√©rminos que apenas disimulan la violencia ejercida sobre la percepci√≥n del espectador. Es notable que semejante despliegue de poder instaure un “reino de la transparencia”. Lo cierto es que los espectadores no han tenido nunca la oportunidad de hacer “pactos”. La industria hollywoodense necesit√≥ configurar los g√©neros e instaurar la falsa impresi√≥n de transparencia (no hay nada m√°s opaco que esa supuesta transparencia) para asegurarse un mercado de consumidores. Y eso mediante una pr√°ctica de homologaci√≥n de la mirada. Faretta mistifica esta estrategia tan prosaica y funcional al business, como si fuera una lucha de titanes por las Esencias Eternas.

Y es sintom√°tico que un entusiasta del “Cine” hable tan naturalmente de “legibilidad”, lo que demuestra el fracaso de la teor√≠a farettiana para pensar el cine en t√©rminos que no sean los de la lectura. Pero sucede que el cine puede ser algo distinto de la lectura. Y de hecho lo es.

Creo que el modelo de Griffith, el que predominó en este primer siglo del cine, ha sacrificado otras zonas de la experiencia humana, zonas de la realidad frente a las cuales la palabra -la palabra lógica o la palabra mítica, la novela o la teoría científica, no importa: todas las formas de la palabra- resultan insuficientes. Si algo justifica la existencia del cine es que abre una dimensión de la experiencia en las que la mirada y la escucha no se someten ni se reducen sin más al logos ni al mito.


(Nota escrita en 2006 para La otra 11, con algunos agregados 2009)

domingo, 18 de enero de 2009

Las internas israelíes: entre la desazón y el pesimismo

Por Daniel Cholakian

En medio del indescriptible horror de la destrucción y muerte, sigo creyendo que no es el mejor camino hacia la reversión de la situación el contar muertos. Tengo para mí que el modo en que se (re)produce periodísticamente esta invasión coadyuva a sostener lógicas belicistas. Porque pone la discusión en el lugar de la muerte, donde los discursos políticos se acaban. Porque entonces sólo nos queda horrorizarnos e implorar una decisión magnámina, como el alto el fuego incondicional, que no está en los planes de nadie. Así, estamos perdiendo la posibilidad de pensar políticamente. Y sólo desde el pensamiento político podremos encontrar caminos hacia la paz.

Es por eso que intentaré con la humildad del que está lejos y conoce sólo algo del complejo, pensar de qué manera las cuestiones internas de la política en Israel y Palestina están jugando en esta situación y qué importancia tienen en cualquier solución posible.

En Israel ya mucho se ha hablado de cuánta importancia han tenido las cuestiones internas en el comienzo del ataque. El gobierno de Olmert cayó por un escándalo de corrupción en octubre pasado y la ministra de relaciones exteriores, Tipzi Livni, fue encomendada a formar nuevo gobierno. Al no conseguir el acuerdo parlamentario, se convocó a elecciones anticipadas para el 9 de febrero de 2009.

R√°pidamente el partido de gobierno, la coalici√≥n Kadima que lleva como candidata a la canciller, advirti√≥ que ser√≠a derrotado por el partido de derecha Likud (m√°s de derecha que Kadima). Su candidato es el ex primer ministro Benjam√≠n Netanyahu. Este √ļltimo renunci√≥ en 2005 al cargo de ministro de finanzas del gobierno de Ariel Shar√≥n, en disconformidad con la evacuaci√≥n de los colonos de la franja de Gaza. Fue entonces que de aquel Likud se escindieron dos grupos, el que hoy forma Kadima, que encontr√≥ acompa√Īamiento de muchos ex laboristas, y el grupo m√°s conservador, liderado por Netanyahu, que se qued√≥ con el tradicional partido.

El capital simb√≥lico esencial de la derecha israel√≠, en relaci√≥n con los territorios ocupados y con sus habitantes √°rabes, es su l√≥gica militar y policial -uso la denominaci√≥n “√°rabes”, tal como es de uso com√ļn en el discurso pol√≠tico israel√≠; si los nombraran como palestinos, les otorgar√≠an identidad nacional y eso impl√≠citamente los obligar√≠a a reconocer a un estado. La ventaja que Netanyahu pudiera obtener en las elecciones se basar√≠a en la meneada seguridad que su partido dice garantizar. Lo que significa que ser√≠a duro con el gobierno de Hamas en la franja de Gaza. Lo cierto es que un gobierno de Netanyahu supone una actitud inclaudicable respecto de las colonias jud√≠as en Cisjordania.

Y aunque esta explicación del favoritismo electoral fuera real, el partido Kadima parece olvidar algunos detalles que podrían influir en su derrota, tanto o más que su actitud con Hamas y la franja de Gaza. En 2006 el gobierno invadió Líbano, presentó una guerra abierta y fue derrotado por un ejército irregular, el Hizbolá. La derrota trajo consecuencias importantes en la política interna de Israel, pues quedó demostrado que la invasión fue altamente improvisada y conducida con impericia. Al interior del Líbano fortaleció la posición militar e institucional de Hizbolá, deterioró el poder de los grupos cristianos libaneses aliados de Israel y terminó con el dominio sirio en la política de ese país. Todo esto debilitó las estrategias políticas de Israel en la región. No repuesto del escándalo de la derrota, el presidente del país, Moshé Katzav, fue procesado por acoso y abuso sexual y fraude. Renunció en 2007, siendo reemplazo por el actual presidente Shimón Peres. Finalmente. en octubre de 2008. el primer ministro Olmert debió convocar a elecciones anticipadas.

En este marco, el primer ministro decidi√≥ esta invasi√≥n a la franja de Gaza. Parecer√≠a que, ante la posible derrota electoral, hubiera forzado una estrategia “por derecha” para restarle votos al Likud. Es como desafiar al Likud “a ver qui√©n la tiene m√°s grande”. Lo llamativo es que en este gobierno son dos los ministros con cargos trascendentes que tambi√©n son candidatos en las elecciones de febrero. La mencionada Livni, ministra de relaciones exteriores, y Ehud Barak, ministro de defensa de origen laborista. √Čl fue primer ministro israel√≠ durante los acuerdos de Camp David a comienzos de este siglo. Hoy sus propuestas suenan incre√≠blemente lejanas. Barak parece, al rev√©s de lo que se dec√≠a del asesinado Rabin, una paloma que quiere ser halc√≥n.

Livni y Barak disputan el cargo de primer ministro y ambos apuestan a esta invasi√≥n como √ļltimo recurso para aventajar a Netanyahu. Parece sorprendente que alguien lleve adelante esta matanza s√≥lo para obtener un cargo pol√≠tico, pero en Israel, como se√Īala Avnery, esto no es una novedad. Lo cierto es que la mayor√≠a de las especulaciones actuales dan por segura la postergaci√≥n de las elecciones en Israel. Cabe preguntarse por la calidad de la democracia israel√≠, si un primer ministro depuesto puede llevar al pa√≠s a una acci√≥n militar de esta magnitud y prorrogar su mandato de facto.

Las especulaciones sobre el resultado de las inciertas elecciones son muchas. Claro que el resultado de las mismas dependerá en gran parte del resultado de la invasión. Y de cómo al interior de Israel se lo interprete. Por lo tanto, la próxima lucha en la interna israelí será para lograr instalar entre los votantes cuál ha sido el resultado de la acción militar en curso. Y lo cierto es que cualquier interpretación será posible.

Aunque la acci√≥n militar tiene altos √≠ndices de aprobaci√≥n, la mayor probabilidad de un triunfo de Likud estar√≠a vinculada con que el pueblo israel√≠ entienda que sali√≥ derrotado de esta invasi√≥n. Si por el contrario entendiera que la acci√≥n fue exitosa, el triunfo deber√≠a corresponder a Kadima. En principio, son pocas las chances que le asisten al (¿ex?) laborista Barak de acceder a la primer magistratura.

Si el triunfo electoral correspondiera a Livni, ella anotar√≠a este √©xito como propio (fue impulsora ferviente de la acci√≥n) y tendr√≠a poder suficiente como para congregar en su futuro gobierno a laboristas y a un conglomerado de partidos menores que la acompa√Īaran, al menos al comienzo de su gesti√≥n. La instancia al di√°logo con los palestinos la manejar√≠a aprovechando esta situaci√≥n victoriosa. Esta relaci√≥n depende, de todos modos, de las consecuencias de la invasi√≥n en la interna pol√≠tica palestina. Durante la campa√Īa interna de su partido, Livni declar√≥: "para seguir siendo un estado jud√≠o y democr√°tico tenemos que devolver parte de los territorios”. Si bien estas declaraciones no la comprometen, menos aun ahora que se ha convertido en una verdadera “halcona”, pueden considerarse como un antecedente de reconocimiento.

Lo díficil de anticipar es cuáles serían los territorios a devolver. La franja de Gaza es un territorio que se entregaría en su totalidad a los palestinos. El territorio en disputa es Cisjordania. Allí está el punto central de esta discusión. En el mejor de los casos, la oferta sería similar a la realizada con apoyo de Clinton en Camp David: todo Gaza para Palestina, e Israel reservándose para sí el 13% del territorio de Cisjordania, incluyendo la totalidad de Jerusalem. El mapa resultante dividiría en tres sectores la región, con sus correspondientes ciudades importantes (Naplus al norte, Ramallah al centro y Belén al sur), socavando la organización nacional y cualquier unidad política seria que se intente construir. Ese estado palestino parece lo deseable para esta fracción política israelí.

Si quien resultar√° elegido fuera Netanyahu, se interpretar√≠a que la demanda est√° dirigida a un incremento de la seguridad nacional y de la violencia contra los habitantes de Gaza (los terroristas), pues se considerar√≠a un fracaso la invasi√≥n actual. Tambi√©n se endurecer√≠an las pol√≠ticas para con los √°rabes israel√≠es (sobre este particular, las discusiones son intensas y alcanzan a miembros del gobierno actual, como la ministra de educaci√≥n, acusada de “liberal”). Un problema adicional, desde la perspectiva de la paz, es que Likud deber√≠a tejer alianzas para construir el gobierno. De no conseguir apoyo del Kadima, su anterior aliado, se espera que negocie con partidos m√°s extremos, que entre otros proyectos siguen anhelando lo que se llama Eretz Israel o el gran Israel, cuyos dominios se extienden desde el Jord√°n hasta el mar. Esto supone la desaparici√≥n de Palestina tal cual la imaginamos. No es que Likud sostenga tal posici√≥n, pero aliado con esos partidos, probablemente endurezca a√ļn m√°s su discurso. Aunque parezca una ficci√≥n para muchos, reci√©n en diciembre de 2006 el ministerio de educaci√≥n israel√≠ decidi√≥ que los mapas dejaran de nombrar a esos territorios ocupados como Judea y Samaria (su antigua nominaci√≥n), lo que negaba la existencia de Palestina.

As√≠ que con Netanyahu es posible que la situaci√≥n se tense m√°s, que el nuevo gobierno adopte una pol√≠tica de cierre de fronteras a√ļn m√°s dura, y una pol√≠tica de expulsi√≥n de los palestinos de Jersusalem y de las tierras cercanas a los asentamientos de colonos. De ese modo intentar√≠an confinarlos y separarlos. Esto continuar√≠a con la construcci√≥n del muro y la militarizaci√≥n de la circulaci√≥n por la totalidad de ese territorio. Teniendo √©xito esta pol√≠tica, se intentar√≠a aplicar el llamado criterio demogr√°fico, por el cual se asignar√≠an las tierras al estado al que pertenecen los habitantes de las mismas. Expandidas las colonias y el muro, gran parte de Cisjordania quedar√≠a habitada por israel√≠es. Jerusalem y una franja al este de la misma hasta el Jord√°n estar√≠a limpia de palestinos (limpieza que con violencia inici√≥ Olmert cuando fue alcalde de esa ciudad).

Así que poco parece ser lo esperable en términos de paz, de acuerdo al análisis de la situación política interna israelí. Los grupos pacifistas y de izquierda parecen haber desaparecido (lejos están las marchas masivas realizadas en 2006 cuando la invasión al Líbano). Los laboristas más encumbrados, Barak y Tamir (la ministra de los mapas) son miembros de este gobierno y seguramente formarían parte de la alianza gobernante en un posible gobierno de Livni.

Solo resta esperar que, tras las elecciones, la necesidad de formar gobierno (de quienes sea que triunfen) los obligue a alianzas con grupos menos beligerantes. Y que no triunfen los grupos más expansionistas. Porque, aunque todos en la política israelí incorporaron la lógica militar en su modo de negociar, hay quienes van por todo. Y ellos pueden ser el próximo gobierno.

Qué (no) hacer frente a los crímenes de Gaza


Por Alejandro Kaufman

La masacre de Gaza a la que estamos asistiendo consternados sin poder hacer nada por impedirla y sin poder evitar contemplarla, como sucede con todo lo que sucede en las agendas de los medios de comunicación de masas, dejará un corolario: la palabra árabe "naqba" (catástrofe) con que los palestinos designan la creación del estado de Israel tendrá que quedar definitivamente incorporada a la historia y a la memoria judías. Por lo menos una versión de la memoria y de la historia judías exigirá la presencia de la naqba en los registros de la memoria de la shoá.

Si los a√Īos transcurridos no hubiesen sido suficientes, si no hubiesen ya consumado el relato de la tragedia palestina, el acontecimiento de la naqba habr√° sido definitivamente configurado por la masacre de Gaza, por el deambular aterrorizado de una multitud de un mill√≥n y medio de seres humanos en un √≠nfimo territorio dentro del cual fueron encerrados por un desalmado bloqueo.

En ese encierro reside el pasaje al horror espec√≠fico de estos d√≠as en relaci√≥n con la guerra del L√≠bano de hace dos a√Īos. La poblaci√≥n civil de Gaza no tiene salida ni resguardo. Los santuarios que las normas reconocidas del derecho garantizan son vulnerados brutalmente, las fuerzas invasoras ejecutan a v√≠ctimas civiles a sabiendas, cuando podr√≠an evitar la carnicer√≠a. No s√≥lo la consuman sino que la justifican asignando toda la responsabilidad a quien emplea la matanza como siniestro beneficio de guerra en contra de su enemigo mortal. Nada mengua la responsabilidad criminal de los perpetradores. No hay excusa para que hayan muerto hasta la fecha m√°s de mil personas. Centenares de ni√Īos asesinados. Miles y decenas de miles de ni√Īos heridos, mutilados o aterrorizados tienen sus vidas marcadas por el trauma de una acci√≥n b√©lica demencial y despiadada que s√≥lo puede alimentar futuros odios, venganzas y violencias.

Israel act√ļa as√≠ porque siente que la supervivencia del exterminio nazi del pueblo jud√≠o no le deja otro camino. Que s√≥lo depende para sobrevivir de la fuerza bruta que sea capaz de ejercer. Que amerita aliarse con los poderes m√°s formidables e injustos con tal de sobrevivir. Que actuar√≠a como act√ļa aun sin apoyo externo, como ya ocurri√≥ en su momento. Que el mundo, c√≥mplice de la sho√° –al menos por omisi√≥n-, no puede garantizar tampoco la supervivencia material del estado jud√≠o, aunque puede culpar a los "jud√≠os" de todos los males, como lo ha hecho en el pasado. Israel no respeta las voces del mundo, porque siente que esas voces que ahora la condenan fueron impotentes frente al exterminio.

Lo que Israel esperar√≠a del mundo es que se rectifiquen las condiciones que hicieron posible la sho√°, al menos para la supervivencia pac√≠fica del estado jud√≠o en el Medio Oriente. Esto, que no ha ocurrido en absoluto, s√≥lo contribuye en cambio a que, al descansar la supervivencia del estado jud√≠o en la propia fuerza bruta, al haber transcurrido sesenta a√Īos de guerras sin perspectivas de arribar a una situaci√≥n de paz y convivencia, solamente persever√≥ el peor camino, un camino que vemos a d√≥nde est√° llegando, y no sabemos hasta d√≥nde puede llegar a√ļn.

Un error corriente que se ha venido cometiendo es haber creído tantos, israelíes y judíos, y no judíos y no israelíes, que la supervivencia a la shoá justificaba la existencia del estado de Israel. No la justificaba ni la justifica. La explica, pero explica también la brutalidad de que es capaz el brazo armado de ese estado. Lo que en cambio resulta increíble es que tantas buenas conciencias, tantas almas bellas puedan pensar que haber sobrevivido a la shoá es aleccionador de bondad, de buen corazón, como si la shoá hubiese sido un gran experimento moral edificante, en el que el sufrimiento habría vuelto bondadosos a los sobrevivientes. Y es que el sufrimiento, la humillación, abren el camino en espiral a nuevos sufrimientos y humillaciones. Que las víctimas puedan convertirse en victimarios, aunque no sea una ley cíclica de la condición humana, forma parte privilegiada de las posibilidades indeterminadas del alma.

Entonces, negarle a Israel el reconocimiento, amenazarla con la desaparición, asediarla y acosarla con violencia, son formas seguras de provocar su brutalización más extrema. Es lo que está ocurriendo en estos días, y no disminuye un ápice la criminalidad de las acciones israelíes, ni es razón para asignar una mayor responsabilidad a sus enemigos.

No puede haber paz en el Medio Oriente si los israelíes y el conjunto del pueblo judío no comprenden (como muchos no lo hacen) que los palestinos han sufrido injusta e indeciblemente como consecuencia de la instauración del estado de Israel, y que han sido exiliados y masacrados.

No puede haber paz en el Medio Oriente si los palestinos no comprenden (como muchos lo hacen) a los israelíes judíos como un pueblo que volvió del exilio y sobrevivió al exterminio.

La naqba no es equivalente ni homologable a la sho√°. Tampoco su consecuencia mec√°nica. Son dos tragedias diferentes, cada una inconmensurable con la otra, ninguna pensable o rememorable desde estos a√Īos sin la otra.

Debemos condenar sin reservas ni mezquindades, sin falsas lealtades ni intimidaciones la violencia brutal, despiadada y criminal que los israel√≠es han perpetrado y perpetran contra el pueblo palestino. Ninguna otra condici√≥n es m√°s delet√©rea para la supervivencia del pueblo jud√≠o en la actualidad que el inmenso da√Īo perpetrado contra los palestinos por jud√≠os en nombre del juda√≠smo. Si Hitler no consum√≥ el exterminio f√≠sico del pueblo jud√≠o, habr√° de ser la crueldad brutal infligida a los palestinos la que vac√≠e de todo sentido a la actualidad de la condici√≥n jud√≠a como tal.

A la vez, es necesario luchar contra el antisemitismo. El odio hacia los judíos no es suscitado por lo que los judíos hacen sino por lo que los judíos son, o han sido. Repudiar con justicia lo que los judíos hacen demanda palabras que no signifiquen condenarlos por lo que son o han sido. A tal fin es necesario respetar las memorias del pueblo judío y de la shoá, para repudiar los crímenes perpetrados por los judíos del presente en nombre de los judíos inocentes del pasado. La preservación del legado ético del pueblo judío requiere ese repudio inequívoco.

Lo dilem√°tico es que si la oposici√≥n radical a la violencia criminal perpetrada por Israel no se deslinda del antisemitismo, entonces se contribuye a consumar la voluntad exterminadora que el nazismo ejerci√≥ contra el pueblo jud√≠o. Quien dibuja una sv√°stica junto a una estrella de David, con conocimiento o sin √©l, con odio antijud√≠o ostensible o inconsciente, adhiere al ciclo interminable de violencia y odio que en la historia han mortificado y perseguido a los jud√≠os. De esta manera s√≥lo se conseguir√° la prosecuci√≥n del horror, no la dif√≠cil construcci√≥n de la paz. Habr√° que comenzar a preguntarse si quienes condenan la violencia israel√≠ con sa√Īa antisemita lo hacen por compasi√≥n con los palestinos o por odio a los jud√≠os. A esto alude el poeta palestino Majmud Darwish en su intervenci√≥n en la pel√≠cula de Godard, "Notre musique". Es una pregunta que hoy mismo se impone.

Necesitamos oponernos a las acciones criminales de Israel sin profanar la memoria de la sho√°. Para ello contamos con un instrumento precario y fr√°gil, el corpus de los derechos humanos, instituido en su forma y legitimidad actual como consecuencia del horror de la Segunda Guerra Mundial, que incluy√≥ la sho√° como emergente radical del mal. Esa tenue plataforma es lo √ļnico con lo que contamos para luchar por la justicia en lugar de atizar las llamas del odio y la violencia.

Hag√°moslo, por dif√≠cil y d√©bil que sea. Usemos el √ļnico recurso posible frente a la desesperaci√≥n.