s√°bado, 30 de agosto de 2008

Men at work

Por Oscar A. Cuervo

Quiz√° hayan notado que en los √ļltimos d√≠as estuve escribiendo menos en el blog. Pero esto tiene una explicaci√≥n:

Estoy enfrascado en el dise√Īo del nuevo n√ļmero de revista LA OTRA, que sale muy pronto. Ser√° un n√ļmero doble, que cubre el invierno que termina y la primavera que comienza. Ah√≠ tienen una de las tapas. Porque les cuento: gracias a una ingeniosa sugerencia de Gustavo Noriega (que √©l ya puso en pr√°ctica en la revista que dirige), la revista viene con dos tapas, para que cada quiosquero decida de qu√© lado la pone. ¿No est√° piola? ¡Gracias, Gustavo!

La otra tapa se las debo para dentro de unos días.

Domingo a la medianoche

O lo que es lo mismo, la primera hora del lunes, a esa hora bendita empiaza La otra.-radio por FM La Tribu, 88.7, www.fmlatribu.com.

Esta semana, además de este personaje del que habláramos aquí, vamos a escuchar y comentar los nuevos discos de Luis Alberto Spínetta, Pedro Aznar, Palo Pandolfo y Gabo Ferro.

También estaremos conversando con gente de la agrupación Carta Abierta, entre ellos el integrante de la comisión de aforismos Jimmy Herrera.

¿Ok?

viernes, 29 de agosto de 2008

Fernando Cabrera



Por Maximiliano Diomedi

El 2 de agosto del presente en Patolog√≠as Culturales (programa 188) tuvimos el privilegio de charlar telef√≥nicamente con Fernando Cabrera, inmenso m√ļsico uruguayo. Aqu√≠ transcribimos una parte de la entrevista. (La entrevista completa en el blog de Patolog√≠as culturales).

- Escuchando tus discos pareciese que la canci√≥n tuya tiene dos momentos: por un lado el de la composici√≥n y por otro lado el de los arreglos, algo a lo que se nota le das mucha importancia. ¿Es errada esa impresi√≥n o est√° bien?

- Est√° bien. Es m√°s, te dir√≠a que no s√© si los arreglos son algo separado de la canci√≥n o forman parte de ella. Yo me imagino la canci√≥n, casi desde el momento de la composici√≥n, con una cantidad de elementos arregl√≠sticos que le son consustanciales. Todo forma parte de ella, porque despu√©s en el resultado uno escucha todo junto. Para el oyente que no es muy especialista o que no est√° en la m√ļsica, la impresi√≥n auditiva es una sola: la bater√≠a, la trompeta, el cantante, el chelo, el ritmo, todo junto recibe ¿no? Entonces para mi es todo un poco indisoluble. Y tambi√©n te digo que yo tengo un costado arregl√≠stico. A mi siempre me gust√≥ la parte de los arreglos, porque incluso te dir√≠a que antes de dedicarme yo a la canci√≥n, cuando ten√≠a 15 a√Īos, 16 o 17, no pensaba que iba a ser un cantante, lo que yo quer√≠a ser era un arreglador o un compositor de m√ļsica instrumental. Me vino el asunto de las canciones un poquito despu√©s.

- Vos dec√≠as reci√©n que el oyente recibe todo como un bloque a trav√©s del parlante de la radio. Sin embargo, ustedes los m√ļsicos est√°n a√Īos –como es tu caso- tratando de encontrarle un sonido a la canci√≥n o un arreglo. ¿El tiempo que vos te tom√°s entre disco y disco √ļltimame tiene que ver con eso, con la b√ļsqueda de un sonido que lleva tiempo encontrar o con otra cuesti√≥n?

- Con varias cosas. Una, eso que tu dijiste. Otra, la p√©rdida paulatina a lo largo de mi vida –y lo digo como una cosa afortunada- de la ansiedad, del apuro por editar o por hacer cosas. Otra, el aumento paralelo de la responsabilidad y del temor, y del miedo tambi√©n, a no repetirse. Pero sobre todo la p√©rdida de la ansiedad. Yo cuando ten√≠a 20 a√Īos o 25 no se porqu√©, qui√©n me puso en la cabeza, cre√≠a que ten√≠a sacar un disco por a√Īo o algo as√≠. Hoy en d√≠a lo considero un horror. No creo que nadie sea capaz de hacer doce o quince canciones buenas por a√Īo, excepto Calamaro (risas). Entonces baj√© el ritmo por eso ¿viste? Para tener m√°s cuidado por el producto. ¿Qui√©n me apura? ¿Qui√©n me apura?

- ¿Y c√≥mo manej√°s eso? Porque uno de afuera ve muchos m√ļsicos que se repiten y a su vez sabe que es algo en lo que no querr√≠an caer jam√°s? ¿Es manejable?

- Depende un poco de tu autocr√≠tica y tu humildad, par√°metros m√°s bien psicol√≥gicos, no creerte que sos infalible, saber ver los defectos y las repeticiones. Yo le tengo mucho terror a la repetici√≥n, cosa que, por otra parte, es muy dif√≠cil de evitar, porque inevitablemente est√° el estilo y la personalidad, pero no me gusta repetirme. Incluso he intentado en mis discos –con suerte despareja- que las canciones individuales mayormente sean diferentes unas de otras, que es un poco la impronta de Los Beatles.

- Hace un rato nosotros presentamos el disco nuevo de Pedro Aznar –Quebrado- que consta de dos partes: un disco donde hace temas propios y otra donde hace versiones de m√ļsicos que en su infancia, su adolescencia y su formaci√≥n como m√ļsico lo influyeron mucho. Hay en eso un lazo afectivo que me parece que es parecido a lo que vos mencionabas reci√©n con lo que est√°s por hacer ¿no?

- Y claro. Pedro es un hombre que yo asemejo a Fito P√°ez o a Andr√©s Calamaro. Es gente que ha sido muy respetuosa y que ha investigado mucho su pasado musical, no es la clase de gente que piensa que todo comienza cuando ellos nacieron; establecen un puente con el pasado. Y Pedro es una persona muy formada que tiene mucha informaci√≥n sobre la m√ļsica uruguaya y brasilera, del pasado argentino, de todo ¿no? Son los m√ļsicos que a mi m√°s me gustan, no rompen sino que arman puentes.

- Uno de los discos de Pedro lleva por t√≠tulo Cuerpo y alma e incluye una versi√≥n de ese tema y otra de Tunguel√©, ambos de Eduardo Mateo. Y esto me lleva a preguntarte c√≥mo tom√°s vos a los m√ļsicos que hacen versiones de temas tuyos, una de ellas Liliana Herrero.

- ¿Y c√≥mo quer√©s que lo tome? Lo que hace Liliana conmigo desde hace varios a√Īos es impresionante. Yo siempre digo –no en broma sino en serio- que le voy hacer un monumento a Liliana. Estoy juntando canillas de bronce y todo eso porque ella me ha hecho tanto bien y me ha beneficiado tanto. Y adem√°s el cari√Īo personal que nos tenemos. Las versiones que hace de mis temas son formidables. Yo te voy a decir algo, capaz que esto para alguno de los oyentes suena un poco loco, es muy personal ¿no?: Yo considero que Liliana Herrero est√° haciendo una de las m√ļsicas m√°s contempor√°neas y modernas de la Argentina, as√≠ nom√°s te lo digo. Es casi vanguardia, a pesar de que trabaja –es evidente- con materiales relacionados con la m√ļsica criolla y todo eso. Ahora, su enfoque es de lo m√°s moderno que est√° pasando en Argentina.

- Liliana es ejerce un modo de cantar pocas veces visto, desarma y vuelve a construir las canciones a su antojo. Ella se apropia de las canciones. Eso es lo que hace con El tiempo está después, esa canción tuya tan hermosa.

- Exactamente. Ahora hizo otra en su √ļltimo disco La casa de al lado.

- Si, hace poco la fui a ver cuando present√≥ su disco Igual a mi coraz√≥n en el Coliseo, e hizo toda una referencia hacia tu persona muy afectiva. Se nota que te tiene mucho cari√Īo y que le gusta mucho lo que hac√©s.

- Si, nos tenemos mucho cari√Īo. Nos conocemos hace mucho, yo conozco a su familia, ha sido muy generosa conmigo.



- Hace un rato escuch√°bamos el disco que vos hiciste con Eduardo Mateo en el Teatro del Notariado en 1987. Imagino que en la construcci√≥n de la canci√≥n Mateo tambi√©n ha dejado una huella imborrable en vos ¿no?

- Si, sin duda. Cuando yo era un chiquil√≠n, ten√≠a unos 14 o 15 a√Īos, Mateo ya era una leyenda ac√°, una leyenda no masiva, no popular, pero s√≠ entre los entendidos, los m√ļsicos. Ya en esa √©poca hab√≠a demostrado una cantidad de cosas incre√≠bles, luego sigui√≥ trabajando muchos a√Īos m√°s. Ning√ļn m√ļsico en Uruguay est√° libre de la influencia de Mateo. Yo incluso me animar√≠a a decirte que hasta de sus letras aprend√≠a algunas cosas, se habla m√°s bien poco de la parte letr√≠stica de Mateo. Y despu√©s muchas cosas m√°s: la libertad, el coraje de escaparle siempre a lo est√°ndar, lo cual te hace la vida m√°s dif√≠cil –por supuesto- porque tu m√ļsica va a ser menos f√°cil de colocar, y no vas a ganar plata y no vas a ser famoso. Y bueno, √©l siempre fue as√≠. En Uruguay eso es un impronta bastante general: escaparle a la moda, a lo repetido, y tratar de ser original. El siempre fue muy corajudo en ese aspecto. Y despu√©s est√°n las cosas de Mateo que son imposibles de imitar y asimilar porque son su verdadero talento y su genialidad, hablo de su dominio r√≠tmico, su swing, Esas cosas uno las puede admirar pero es dif√≠cil que las pueda copiar. Era un verdadero superdotado.

- ¿Fue una sola noche esa del Teatro del Notariado?

- Una sola noche pero dos funciones, una atr√°s de la otra. Despu√©s seleccionamos las mejores versiones. Quedamos muertos. (contin√ļa)

Alex Harvey en La Otra.– radio

Por Fernando Velazco

Delilah - The Sensational Alex Harvey Band


Alex Harvey reci√©n logr√≥ llegar a la fama en 1975 cuando su √°lbum Live, que conten√≠a el cover de Tom Jones “Delilah”, trep√≥ al puesto 100 de los charts de Billboard. Harvey ten√≠a cuarenta a√Īos y una experiencia musical de m√°s de diez.

Desde entonces su banda, The Sensational Alex Harvey Band, ser√≠a una de las m√°s respetadas dentro del glam rock de Gran Breta√Īa.

Fuera del escenario, la vida personal de Harvey corr√≠a una suerte distinta. Preso del alcoholismo, este lo llev√≥ a la muerte en 1982, un d√≠a antes de su cumplea√Īos cuarenta y siete.

El m√ļsico tambi√©n hab√≠a perdido a su hermano menor, el tambi√©n m√ļsico Leslie Harvey, qui√©n falleci√≥ en el escenario por la descarga el√©ctrica que ejerci√≥ sobre √©l un micr√≥fono defectuoso. Billy Fehilly, manager y amigo √≠ntimo de Harvey, tambi√©n muri√≥ luego de un accidente a√©reo.




Trágico, excéntrico, divertido, irreverente, sentimental, son solo algunos adjetivos con los que se podría definir el legado que Harvey nos dejó. De culto.

(El domingo a la medianoche lo escuchamos en La otra.- radio, FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/)

jueves, 28 de agosto de 2008

Workingman's death



Este domigo a las 19:00 en el auditorio de La Tribu (Lambaré 873) seguimos con nuestro ciclo de cine contemporáneo: vamos a ver La muerte del trabajador (Workingman's death), de Michael Glawogger, Austria, 2005.



¿Est√° desapareciendo el trabajo manual o s√≥lo se est√° volviendo invisible?



En cinco episodios y un ep√≠logo (filmados en las minas de carb√≥n de Ucrania, en los yacimientos de azufre de Indonesia, en un matadero de Nigeria, un cementerio de barcos en Pakist√°n, un complejo sider√ļrgico en Liaoning, China y en un parque tem√°tico en Alemania) el film de Glawogger se encarga de responder esta pregunta. En el cat√°logo del MARFICI 2006 donde tuve la suerte de descubrir esta pel√≠cula, puede leerse:



"Glawogger nos recuerda que la opulencia de los países centrales es fruto de la explotación y la miseria de los países periféricos, que las afirmaciones acerca de la desaparición del trabajo ocultan en realidad el proceso de su ocultamiento y que para dar cuenta del estado del mundo parece necesario retomar la vieja y desprestigiada categoría de totalidad. Los episodios de la película podrían ser sólo una excursión por panoramas exóticos si no fuera por el epílogo que cose e historiza todo lo que hemos visto.


Entre tanto infierno, Glawogger encuentra la manera de evitar que la exquisitez formal de su documental se convierta en un mero regodeo tanático: homenajea a sus personajes con una serie de retratos y con el tiempo cinematográfico puesto no sólo en su esfuerzo físico sino también en sus momentos de regocijo, el descanso, la charla, la comida."

miércoles, 27 de agosto de 2008

Aprender a angustiarse



Por Vigilius Haufniensis *

En uno de los cuentos de los hermanos Grimm se relata la historia de un mozo que salió a correr aventuras con el solo fin de aprender a horrorizarse. Dejemos a este aventurero que siga su camino sin preocuparnos por si llegó o no a encontrar algo capaz de infundirle espanto. Lo que sí quisiera dejar bien en claro es que esa es una aventura que todos los hombres tienen que correr, es decir, que todos tienen que aprender a angustiarse. El que no lo aprenda se busca de una manera u otra su propia ruina: o porque nunca estuvo angustiado o por haberse hundido del todo en la angustia. Por el contrario, quien haya aprendido a angustiarse en la debida forma, ha alcanzado el saber supremo.

El hombre no podr√≠a angustiarse si fuera una bestia o un √°ngel. Pero es una s√≠ntesis y por eso puede angustiarse. Es m√°s, tanto m√°s perfecto ser√° el hombre cuanto mayor sea la profundidad de su angustia. Sin embargo, esto no hay que entenderlo -como lo suele entender la mayor√≠a de la gente- en el sentido de una angustia por algo exterior, por algo que est√° fuera del hombre, sino de tal manera que el hombre mismo sea la fuente de la angustia. S√≥lo en ese sentido ha de entenderse sobre lo que se dice acerca de Cristo: “que se angusti√≥ hasta la muerte”; y tambi√©n as√≠ se ha de entender lo que el mismo Cristo le dice a Judas: “Lo que haz de hacer, hazlo pronto.” Ni siquiera las terribles palabras: “Dios m√≠o, Dios m√≠o, ¿por qu√© me has abandonado?” que a Lutero tanto le horrorizaban cada vez que predicaba sobre ellas..., ni siquiera esas palabras, repito, expresan el dolor con tanta fuerza como las anteriormente citadas. La raz√≥n es bien sencilla, ya que con las √ļltimas palabras se designa la situaci√≥n en que Cristo se encontraba, mientras que con las primeras se designa la relaci√≥n con un estado todav√≠a inexistente.

La angustia es la posibilidad de la libertad. S√≥lo esta angustia, junto con la fe, resulta absolutamente educadora. Y esto en la medida en que consuma todas las limitaciones finitas y ponga al descubierto todas sus falacias. A este prop√≥sito se puede afirmar que no ha existido ning√ļn gran inquisidor que tuviera preparados tormentos tan espantosos como la angustia; y que no ha habido ning√ļn esp√≠a que como la angustia supiera atacar con tanta astucia a los sospechosos precisamente en el momento en que se manifestaban m√°s d√©biles, o embauc√°ndolos para que ellos mismos quedaran enlazados como corderos; y, finalmente, que nunca ha habido un juez que con tanta perspicacia acertase a examinar una y mil veces al acusado como lo hace la angustia, la cual no lo suelta en ninguna ocasi√≥n, ni en las diversiones, ni en medio del bullicio, ni en el trabajo, ni durante el d√≠a, ni durante la noche.

* (Pseudónimo con el que Soren Kierkegaard escribió El concepto de angustia, libro del cual se extraen estas líneas.)

Biblioteca Kierkegaard Argentina y

Instituto Universitario ISEDET

organizan


IV Jornadas Kierkegaard

Experiencia y

concepto de la angustia
24 – 25 octubre 2008

Camacu√° 282 - Buenos Aires


La Biblioteca Kierkegaard Argentina y el Instituto Universitario Isedet los invitan a participar de las IV Jornadas Kierkegaard – 2008, dedicadas a analizar la experiencia y el concepto de la angustia, tanto en el pensamiento kierkegaardiano como en autores relacionados.

Los trabajos no deber√°n exceder los 20.000 caracteres y deber√°n enviarse antes del 10 de octubre a contacto@sorenkierkegaard.com.ar

Se otorgarán certificados de asistencia a oyentes y expositores que así lo deseen. Más información en http://www.sorenkierkegaard.com.ar/

lunes, 25 de agosto de 2008

El límite de la tolerancia



Por Oscar A. Cuervo

Hace unos d√≠as comentaba el fen√≥meno que se estaba produciendo en el blog de Tenembaum y Zloto, un aluvi√≥n masivo de lectores (varios centenares en unos pocos d√≠as) que se presentaban como “seguidores” del d√ļo period√≠stico desde hace a√Īos y se sent√≠an defraudados por el desempe√Īo que estos periodistas tuvieron durante el conflicto campestre. La decepci√≥n de los mensajes hac√≠a hincapi√© en el hecho de que los periodistas pasaron a desempe√Īar este a√Īo un rol destacado en el holding Clar√≠n: ocupan la primera ma√Īana y la segunda tarde de radio Mitre y tienen un programa en TN en horario central (adem√°s de ser convocados de vez en cuando por Telenoche para compartir una mesa de analistas junto con Nelson Castro, Gustavo Silvestre y Morales Sol√°). Lo notable (la piedra del esc√°ndalo para tantos “seguidores decepcionados”) es que el discurso de ET y MZ se haya vuelto indiscernible del resto de los comunicadores del holding. El antecedente de esa decepci√≥n es la confianza que previamente esos lectores dec√≠an haber depositado en ellos.

No se trata de contrapesar la tendenciosidad de ET y MZ con la de otros grupos como Radio 10 o C5N, en una operaci√≥n de “suma cero” que llega a la conclusi√≥n “estos hacen esto mientras estos otros hacen esto otro”, de modo que cualquier an√°lisis de los discursos termina por quedar en la nada, englobado en una especie de consuelo de tontos “todos son lo mismo”. Para m√≠ el inter√©s del fen√≥meno que se produce en este caso es la reacci√≥n de sus lectores, la puesta en crisis de un v√≠nculo de credibilidad, v√≠nculo que no parece en juego en el caso de Daniel Hadad, aunque m√°s no sea porque no han aparecido “seguidores defraudados por la claudicaci√≥n de Hadad”, como s√≠ han aparecido de ET y MZ. Lamentablemente ET y MZ no produjeron ninguna reflexi√≥n que tome seriamente estas reacciones. Un post de Tenembaum se limit√≥ a postular la existencia de una brigada K que recibir√≠a un sueldo por hostigar a los blogs cr√≠ticos del gobierno, seg√ļn el modelo "se mueven por el tetra y el chorip√°n", pero jam√°s que se trate de personas sinceramente decepcionadas por su actuaci√≥n.

Ahora la novedad es que las reglas de juego en el blog del d√ļo cambiaron. De un espacio sin moderaci√≥n, en el que los mensajes sal√≠an publicados autom√°ticamente, se ha pasado a uno donde se instaur√≥ el filtro previo. A partir de ese momento la cantidad y la calidad de los mensajes cr√≠ticos a estos periodistas baj√≥ de manera abrupta. Ahora predominan mensajes de apoyo y, entre los cr√≠ticos, se echan de menos aquellos que pon√≠an en foco con mayor agudeza el desempe√Īo period√≠stico de ellos, mientras que siguen apareciendo algunos mensajes que simplemente apoyan al gobierno pero sin poner bajo la lupa el factor period√≠stico. MZ y ET no creyeron necesario escribir un post que explicite su decisi√≥n repentina de cambiar las reglas de juego, como si esta decisi√≥n no fuera en s√≠ misma un hecho pol√≠tico sujeto a fundamentaci√≥n.

Como ellos no lo anunciaron oficialmente, sólo me di cuenta de la instauración de este filtro porque apareció un mensaje firmado por Ezequiel Meler en el que decía que los editores del blog habían filtrado varios mensajes suyos. Ezequiel Meler declaraba que uno de esos mensajes omitidos por Tenembaum y Zloto él había decidido subirlo al sitio Artepolítica. Fui a Artepolítica y me encontré con el siguiente texto:

“Estimados:

“Yo no suscribir√≠a la acusaci√≥n de “vendidos” que se les imputa. En general, hay una matriz bastante generalizada, que supongo se relaciona con las inevitables repercusiones de 2001, la BANELCO, etc, en el sentido de que quien piensa distinto a uno, lo hace por plata.

“No es mi caso, por lo menos.

“S√≠ puedo entender a los que se sienten “traicionados”, porque ustedes son su referencia period√≠stica, y de pronto los ven en una l√≠nea de pensamiento, como m√≠nimo, llamativa. Y, para colmo, de la vereda de enfrente. Pero bueno, alg√ļn d√≠a, frente a un gobierno que interpela en buena medida los significantes del progresismo post dictadura, iba a surgir esa diferencia de criterios oculta durante los a√Īos de resistencia al neoliberalismo.

“En lo personal, tampoco los considero traidores.

“No digo necesariamente que haya mala leche, y espero que no se entienda as√≠. Convengamos en que dejarles un comentario en un post no es la forma ideal de expresar la lectura personal de un fen√≥meno complejo. Pero la matriz de an√°lisis √©tico de la pol√≠tica, omitiendo relaciones de fuerza, marcos ideol√≥gicos, sentido hist√≥rico, etc., te sale mejor o peor seg√ļn lo que piensa la Tribuna. Y a un amplio sector (no s√© que tan amplio, pero lo suficientemente amplio como para que ustedes bajen a contestarle), no le pareci√≥.

“Reconozco que no son ustedes los que cambiaron. Somos nosotros. El relato progresista parti√≥ siempre de una impugnaci√≥n √©tica de la realidad. Es su condici√≥n de surgimiento: cuando el Muro se nos cay√≥ encima, cuando el mundo se hizo unipolar, cuando campeaba el pensamiento √ļnico, la √©tica era un refugio de resistencia.

“Ustedes siguieron haciendo el mismo periodismo que aprendieron con Jorge, en los noventa, en otro contexto, totalmente distinto. Nosotros ped√≠amos una mayor politizaci√≥n, un reconocimiento de que las ideolog√≠as, mal que le pese a Ernesto, existen, y de que en la Argentina la derecha tambi√©n. “La historia no es solamente pasado a evocar: es el conjunto de determinaciones y condicionamientos que sirven para entender la realidad. Y la acci√≥n pol√≠tica moderna -organizada, de masas, con partidos y lucha por el poder- a veces se sirve a s√≠ misma, como la guerra, pero en buena medida se entiende mejor registrando esas relaciones hist√≥ricas de lucha que reeditando los relatos trascendentes de la √©tica liberal cl√°sica.

Ezequiel Meler”

Creo que el n√ļcleo del texto de Ezequiel es la tesis de que el discurso progresista de los 90 se redujo a una impugnaci√≥n √©tica de la realidad y que eso es algo agotado en la situaci√≥n actual. Ezequiel encuentra una formulaci√≥n muy atractiva de esa idea: “Reconozco que no son ustedes los que cambiaron. Somos nosotros”.

No hay que tomar al pie de la letra esta afirmaci√≥n para reconocer su productividad. Es decir: puede que a la vez se haya agotado el reduccionismo √©tico de la pol√≠tica y hayan cambiado ET y MZ. Es m√°s: puede que el cambio de estos periodistas (podr√≠amos agregar a otros m√°s o menos derechistas, desde Nelson Castro hasta Jorge Lanata) sea un corolario del agotamiento del reduccionismo √©tico de la pol√≠tica y no simplemente el resultado de que "se vendieron" a Clar√≠n; por √ļltimo, puede que se hayan vendido a Clar√≠n como resultado del agotamiento de la posici√≥n noventista que reduce la pol√≠tica a √©tica.

Estos periodistas quiz√° no sepan hacer otra cosa que actuar como sacerdotes que todas las ma√Īanas predican todo aquello que no interpele su propia pr√°ctica, como si hacer periodismo no fuera hacer pol√≠tica, sino tan s√≥lo relatar pol√≠ticas de otros. Tenembaum, a prop√≥sito del accidente a√©reo de la semana pasada en Espa√Īa, hizo un elogio de Zapatero porque fue a visitar a los familiares de las v√≠ctimas, lo que en realidad s√≥lo era un pretexto para reprocharle a Kirchner que cuando ocurri√≥ Cromagnon √©l se qued√≥ en el Calafate. El tono de Tenembaum era entusiasta, porque se nota que no sabe hacer otra cosa m√°s que reprocharle a un gobernante el no haber hecho algo (o el haber hecho algo). Es decir: no es capaz de analizar un conflicto en t√©rminos de intereses en pugna, entonces todo lo que queda es que Zapatero estuvo bien al saludar a los familiares y Kirchner estuvo mal en quedarse en Calafate.

Esta funci√≥n admonitoria antes la cumpl√≠an los curas de pueblo. Analizar un conflicto pol√≠tico en t√©rminos de intereses te lleva a exponer tambi√©n desde qu√© lugar habl√°s cuando ocup√°s el prime time del primer multimedios del pa√≠s o desde el lugar que sea que ocupes. No sos un juez √©tico de los gobiernos, sino un actor del conflicto, alguien que est√° sostenido por determinados intereses. No pod√©s analizar una realidad en la que s√≥lo aparec√©s como espectador. Como los medios de comunicaci√≥n van a ser en el siglo XXI un factor de poder cada vez m√°s gravitante, como la tecnolog√≠a encierra una contradicci√≥n cada vez m√°s aguda entre concentraci√≥n y dispersi√≥n del poder, es de prever que el rol de los periodistas va en camino de convertirse en otra cosa. Van a ser (o ya son, pero lo van a ser cada vez m√°s) operadores de comunicaci√≥n, dise√Īadores de mensajes, editores, organizadores de la pantalla.

¿Qu√© palabra se usa para titular un suceso? ¿a qui√©n se le adjudica el sujeto gramatical de una noticia? “La crisis caus√≥ dos nuevas muertes” “Paro hist√≥rico” “El campo otra vez en las rutas”, etc. Estas frases van acompa√Īadas de una imagen: una foto donde el polic√≠a que mat√≥ a Kostecki y Santill√°n es apenas una nube que pasa, una pantalla dividida en dos en la que De Angeli se burla del discurso de la presidenta, etc.

¿Qu√© lugar queda para los MZ y ET que trabajan para una empresa cuyo mayor inter√©s es fijar cada ma√Īana la agenda de discusi√≥n nacional? Un lugar cada vez m√°s reducido, ideas simples, que puedan fijar el sentido de im√°genes de lectura sencilla. Moreno saltando en la plaza acompa√Īado de un karateca, Kirchner con un ojo revirado y el ce√Īo enrojecido, acompa√Īado de una frase ingeniosa: eso es todo lo que necesita la "prensa independiente" para vender su edici√≥n diaria.

Finalmente quisiera agregar que estas ideas que acabo de escribir las mandé al blog de ET y MZ y que no pasaron el filtro. No serán gran cosa, pero están más allá del límite que estos defensores de la libre expresión son capaces de tolerar.

domingo, 24 de agosto de 2008

Hoy en La Tribu: una película clave de un cineasta clave



Por Oscar A. Cuervo

Hoy a las 19:00 en Lambaré 873, Goodbye south, goodbye, de Hou Hsiao Hsien.

Este ciclo de cine contempor√°neo que estamos desarrollando en el auditorio de la Tribu se llama “El estado del cine, el estado del mundo” y la idea detr√°s del t√≠tulo es que el rasgo m√°s caracter√≠stico del mejor cine contempor√°neo consiste en haberse librado de los cors√©s novel√≠sticos que marcaron la producci√≥n cinematogr√°fica desde comienzos del siglo, librado del modelo narrativo industrial y de la cristalizaci√≥n de los g√©neros.

Esta liberaci√≥n de un modelo (el de la f√°brica de sue√Īos, los c√≥digos sentimentales, el espect√°culo populista y la tendencia a la restituci√≥n narrativa de un orden vulnerado), ha sido tambi√©n una liberaci√≥n para: para que el cine pueda desarrollar su capacidad de captar el pulso del tiempo, o mejor dicho de los tienpos.

No vivimos en el curso de una historia universal, no transcurrimos en la corriente de un tiempo homog√©neo y com√ļn a todos. Ahora, en este mismo instante (si esta expresi√≥n tiene alg√ļn sentido que no sea meramente subjetivo) coexisten tiempos divergentes y hasta contradictorios: la persistencia de reliquias de un mundo en extinci√≥n, el mundo de los pueblos particulares, el orden patriarcal, los valores familiares; la acumulaci√≥n de tiempos desechados, tiempos destinados a olvidarse, la memoria cultural y pol√≠tica de generaciones en tr√°nsito hacia una modernidad industrial, una modernidad que pronto ha envejecido, empujada por la presi√≥n de una experiencia de abolici√≥n del pasado, una inmersi√≥n en un presente global y simult√°neo, el que nos hace vivir a todos los habitantes del globo en conexi√≥n directa con los juegos ol√≠mpicos de Beij√≠n, que se nos presenta como el advenimiento del futuro.

Dentro de esos procesos hay tambi√©n tiempos personales, el de la memoria individual, nunca del todo integrada a la historia com√ļn. En las ciudades y en sus arrabales hay personas que viven en el siglo XXI, al lado de otros que andan por 1945, otros traen en su cuerpo la memoria de una forma de vida rural. Hay j√≥venes cuya memoria se remite a una idea promovida por la industria cultural de lo retro: el retro 70, el retro 80, una experiencia marcada por el ritmo de la sustituci√≥n de los productos de consumo. Otros, expulsados de toda historia, son como zombies sin tiempo, porque est√°n fuera de cualquier segmento del mercado: no tienen pasado, no tienen futuro.

Estos tiempos coexisten malamente, intentan comunicarse o se resisten a ello: a veces en un mismo departamento, en una misma familia (El río, Paranoid park, Tarnation), las personas viven en distintas eras o en distintas galaxias. Los chicos conectados a internet se escapan de toda marcación paterna, se internan en una pantalla y se fugan hacia quién sabe dónde.

El cine es el arte mejor dotado para tomar el pulso de estos tiempos: por su capacidad de mirar y no de tan sólo producir imágenes (las que inflan el mundo de la televisión, de la TV, de la publicidad).

Si se pudiera condensar esta problem√°tica en un s√≥lo realizador (una problem√°tica por otra parte com√ļn a todos los directores que estamos viendo en este ciclo) ese cineasta es Hou Hsiao Hsien. Porque est√° ubicado en una posici√≥n estrat√©gica en este proceso: empieza a filmar en la d√©cada del 80, en principio sin una conciencia program√°tica, sin una voluntad de iniciar algo ni de oponerse a lo anterior. Es algo as√≠ como un primer adelantado, aunque por supuesto tenga sus precursores: el Rosellini de la posguerra italiana, el Bresson que abjura del cine como espect√°culo teatral, el Visconti de Rocco y sus hermanos, el Antonioni de la consolidaci√≥n burguesa, el Pasolini de los arrabales romanos, la nueva ola francesa, y qui√©n sabe cu√°ntos etc√©teras. Despu√©s de Hou, detr√°s de √©l, vienen claramente Tsai Ming Liang, Wong Kar-wai, Jia Zhang-ke, Apicahtpong, Nobuhiro Suwa, Lisandro Alonso y qui√©n sabe cu√°ntos m√°s.



En lo que sigue reproduzco algunos fragmentos de una entrevista a Hou que le hizo el crítico francés Serge Kaganski para Les Inrockuptibles de abril de 1997. En la entrevista se ve hasta qué punto esta liberación del cine que se opera en la obra de Hou está fundada en motivos particulares y hasta íntimos de su biografía:

Serge Kaganski: ¿Por qu√© se convirti√≥ en cineasta?

Hou Hsiao-hsien: Me quedaba el mayor tiempo posible fuera de mi casa: cuando no ten√≠a clases a la tarde, antes que volver a la casa, me quedaba afuera. Me encantaba trepar a los √°rboles, comer algunas frutas y quedarme instalado pensativamente entre las ramas. En esos momentos, sent√≠a el viento a mi alrededor, o√≠a el rumor del tr√°fico a lo lejos... Instantes muy extra√Īos, muy agudos para m√≠, instantes que ten√≠an eco en el sentimiento de soledad que sent√≠a de manera muy fuerte. No sabr√≠a explicarlo mejor, pero esos momentos liberaban una sensaci√≥n muy profunda en m√≠. Es por esos momentos, creo yo, que me convert√≠ en cineasta: solamente el cine es capaz de capturar esos momentos indecibles en los que sentimos el espacio a nuestro alrededor, donde experimentamos el sentimiento de estar en el mundo.

SK: ¿Por qu√© es que sus films evitan todo sentimentalismo?

HH: No soy un tipo demostrativo. No contengo la expresi√≥n de los sentimientos voluntariamente, filmo las cosas como me gusta verlas. Eso tal vez venga tambi√©n de nuestra tradici√≥n literaria, en la que la tensi√≥n no debe ser fabricada artificialmente por escenas dram√°ticas; al contrario, se trata de dejar que la emoci√≥n brote por s√≠ misma a trav√©s del flujo com√ļn de lo cotidiano.

SK: Sus films no recurren a una dramaturgia tradicional, con una progresión dramática o una resolución final, como la concebimos en Occidente, especialmente en el cine norteamericano.

HH: A veces, en las veladas de karaoke, observaba a alg√ļn amigo tan metido en su canto que desprend√≠a una belleza aut√©ntica -una emoci√≥n no traficada que brotaba de un momento presente. Es ese tipo de instantes que me gusta capturar en cine. Para m√≠ no se trata de crear una dramaturgia, de construir una narraci√≥n para incluir en ella emociones de forma artificial, sino de filmar momentos individuales, momentos cotidianos, y asir las emociones que surgen naturalmente de esos momentos. Esos momentos y esas emociones vienen de la vida real. Prefiero este m√©todo a inyectar emociones en una estructura narrativa preexistente.

SK: Entre los 15 y los 20 a√Īos, ¿se parec√≠a usted a los j√≥venes rebeldes de sus films, o era m√°s del tipo estudioso?

HH: Me resultaba imposible quedarme tranquilo en casa. Andaba por la calle, me quedaba a menudo en los alrededores de un templo del barrio, junto a otros chicos de la calle. Nos alborot√°bamos, hac√≠amos un mont√≥n de cosas no demasiado claras. Pero me acuerdo del per√≠odo en el que cristaliz√≥ mi visi√≥n del mundo: fue hacia mis 18 a√Īos, cuando muri√≥ mi madre. Me acuerdo de ella como de una persona muy triste... Ten√≠a una larga cicatriz alrededor del cuello. Mis hermanos y hermanas y yo jam√°s nos atrevimos a preguntarle de d√≥nde ven√≠a esa cicatriz porque siempre estaba en un estado de melancol√≠a. ¿Cu√°l era el origen de esta melancol√≠a? Tal vez la salud de mi padre, el hecho de que mi madre deb√≠a cuidar de √©l todo el tiempo. Cuando ella muri√≥, comenc√© a reconstruirme y a reconstruir mi visi√≥n del mundo. Yo no hab√≠a sido un chico modelo: hac√≠a cosas malas, robaba fruta... Pero durante esos a√Īos, siempre sent√≠ un par de ojos que me vigilaban. Esa sensaci√≥n no me dej√≥ nunca.

SK: ¿A qui√©n pertenecen esos ojos? ¿A su consciencia, a los fantasmas de sus padres, a Dios?

HH: ¡A m√≠! Era como si una parte de m√≠ mismo se separara de mi cuerpo para observar mis diversas actividades. Y el yo que observaba estaba m√°s bien triste y desilusionado con el yo que hac√≠a los cuatrocientos golpes. Este yo contemplativo se dec√≠a que la vida era f√ļtil, constituida de peque√Īos placeres estrechos y que en el ideal, la vida no deb√≠a parecerse a eso, sino que deb√≠a ser grandiosa.

SK: Tenemos la impresi√≥n, viendo sus films, de que el Hou Hsiao-hsien contemplativo est√° detr√°s de la c√°mara, filmando al Hou Hsiao-hsien pillo: la historia del par de ojos melanc√≥licos que observan sus cuatrocientos golpes contin√ļa.

HH: Es exactamente lo que sucede con mis films. Me gustan mucho mis personajes, estos j√≥venes que vagan, esos peque√Īos gangsters: los he conocido bien, he vivido como ellos, con ellos... Y al mismo tiempo, est√° este otro Hou Hsiao-hsien que los observa alejado y con melancol√≠a. Gracias a ese desapego, soy capaz de notar los m√°s m√≠nimos detalles de una escena o de un personaje, el menor de sus gestos, el detalle m√°s peque√Īo en su forma de hablar...

SK: La clave de su cine, ¿es el tiempo, la duraci√≥n?

HH: Es importante. Al principio era algo inconsciente, reflejaba mi gusto por observar el fluir cotidiano. Pero la gente me empezó a hablar de la importancia de la duración en mis films, y entonces empecé a tomar consciencia. Es muy simple: hace falta dejar que la vida verdadera corra delante de la cámara para que el cine reproduzca la sensación de la vida.

SK: ¿Es ese sentido de la duraci√≥n, ese sentimiento de la vida verdadera, el que crea hoy la diferencia entre el cine y los otros tipos de im√°genes, como la tele o la publicidad?

HH: Las formas de dramaturgia de la televisión son muy convencionales y se parecen a las del cine dominante. En el sistema dominante, se comprimen las experiencias de la vida verdadera, se esquematiza la realidad para integrarla con más facilidad en fórmulas narrativas ya hechas. La mayoría de los occidentales proceden de esa forma.

SK: En Goodbye South, goodbye, como en los films de Wong Kar-wai, los personajes son trabajados por el deseo de exilio.

HH: En mis films, este tema del exilio no est√° ligado a una situaci√≥n pol√≠tica particular sino a una condici√≥n humana en general. Jam√°s estamos satisfechos con nuestra suerte, siempre tenemos ganas de ir a ver m√°s all√°. Pero rara vez tenemos la energ√≠a para hacer esfuerzos para vivir mejor, arreglar las cosas. Dicho eso, hay una situaci√≥n particular que pesa sobre la vida cotidiana de Taiwan: la presi√≥n de China. Desde los a√Īos '50, China fabrica situaciones de crisis con Hong-Kong y Taiwan. En algunas semanas Hong-Kong ser√° parte de China. Por el contrario, para Taiwan, la situaci√≥n de crisis y el sentimiento de peligro permanente van a continuar.

SK: ¿Se puede hablar de una escuela taiwanesa de cine? Los films de Tsai Ming-liang, por ejemplo, comparten con los suyos una cierta melancol√≠a y el trabajo sobre la duraci√≥n de los planos.

HH: Hay que diferenciar a Tsai Ming-liang de los otros cineastas taiwaneses. Es cierto que muchos cineastas han intentado copiar mi estilo cinematogr√°fico y muchos no han alcanzado sino resultados superficiales, imitaciones sin inter√©s. Tsai Ming-liang pertenece por el contrario al grupo m√°s sensible, comprendi√≥ la esencia profunda de mi estilo. Y ha logrado crear su propia visi√≥n, trazar su propio surco en el que ancla sus sentimientos. Sabe que su visi√≥n del mundo no tiene demasiadas salidas, no tiene futuro. Es un punto en com√ļn conmigo: un punto de vista muy pesimista sobre el mundo y la sociedad taiwanesa. Pienso tambi√©n que hay una diferencia mayor entre √©l y yo. Tsai, es como si cavara el suelo y se encarnizara con el mismo agujero cavando lo m√°s profundo posible. Yo prefiero extender que cavar, me gusta explorar, prolongar mi visi√≥n cada vez m√°s lejos. Pero la ausencia de futuro no es espec√≠fica de Taiwan o de Tsai. Se trata de la vida en general. Es el sentimiento de que el hombre no es un individuo aut√≥nomo y libre, que no vivimos seg√ļn nuestros deseos profundos. Hay un conjunto de cosas establecidas que nos aprisionan: el arrivismo, el ego√≠smo, etc.. Y despu√©s, estamos demasiado ocupados intentando sobrevivir. Tenemos una incapacidad de ser simplemente humanos. Y todo eso nos supera, no tenemos elecci√≥n.

viernes, 22 de agosto de 2008

Palo Pandolfo y las Patologías Culturales



El amigo Maxi Diomedi ha abierto en los √ļltimos d√≠as un nuevo blog, que es la extensi√≥n bloguera de su programa radial PATOLOG√ćAS CULTURALES. Ayer subi√≥ una nota muy interesante sobre un encuentro que tuvo hace poco con Palo Pandolfo. La nota empieza as√≠:


OFICIO DE CANTOR

Por Maximiliano Diomedi

Ayer por la tarde –noche asist√≠ a una Cl√≠nica de composici√≥n de canciones que dict√≥ Palo Pandolfo en Estudio Urbano (en la calle Curapalig√ľe al 500). Palo es de esos m√ļsicos que escucho desde muy joven y tanto sus m√ļsicas como sus letras (me interesa mucho su acercamiento a la canci√≥n popular √ļltimamente) se me han presentado como algo muy cercano a la poes√≠a. A mi me pas√≥ con Palo lo que a Palo –supongo- le pas√≥ con Spinetta: “Fue un gran disparador en mi”, dijo. Con sus altos y bajos a lo largo de tantos a√Īos de trayectoria, representa una b√ļsqueda de la belleza y hasta dir√≠a una coherencia en la contradicci√≥n.

Llegu√© al lugar, entr√© al aula, busqu√© un asiento a lado de unas repisas en las que hab√≠a discos y revistas amontonadas y esper√© leyendo un n√ļmero de Inrockuptibles que tiene al Indio Solari en la tapa. No recuerdo el t√≠tulo pero fue una de las tantas entrevistas que dio el a√Īo pasado cuando sali√≥ a la venta Porco Rex. Mientras el aula (muy onda universidad privada) se iba poblando yo le√≠a a Solari tratando de explicar lo mucho que le cuesta concebir a Chab√°n como un asesino y a los integrantes de Callejeros como c√≥mplices. Hablaba de una situaci√≥n fortuita (creo que la palabra era esa, sino perd√≥n) y estableci√≥ una comparaci√≥n: lo que pas√≥ en Croma√Ī√≥n es como una granada que pasa de mano en mano sin la traba de seguridad y en alg√ļn momento le explota a alguien. Me dej√≥ pensando. En parte porque yo tampoco creo que sean asesinos, y en parte porque “fortuitamente” cay√≥ esa revista en mis manos justo el d√≠a en que se inici√≥ el juicio por las 194 muertes. No fue un d√≠a cualquiera el de ayer.

De repente lleg√≥ Palo. Polera de lana color crema, sobretodo a cuadritos, la guitarra colgando del hombro y una botellita de agua en una de sus manos. Dijo que estaba nervioso, que el √ļltimo mes, desde que acept√≥ dar la cl√≠nica, hab√≠a estado pensando mucho en lo que iba a decir. Algo nervioso y todo, comenz√≥. “Hace 31 a√Īos que empec√© a componer canciones. Fue en el 77, ten√≠a 12 a√Īos”. Ese fue el punto de partida de un recorrido que atraves√≥ su historia personal, porque Palo no lo dijo, pero estaba claro que para √©l hablar de c√≥mo componer es hablar de su historia personal. Entonces cont√≥ que es “devoto” de Los Beatles, que las primeras cosas que escuch√≥ fueron Hey Jude, Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, la edici√≥n argentina de Revolver, y que en su casa hab√≠a un bombo leg√ľero que √©l tocaba encima de esos temas.

Estaba pensando en escribir “es posible que…” pero no, lo voy a decir directamente: Palo es un intuitivo. Hay un desarrollo de la intuici√≥n que lo determina musicalmente y que lo lleva como de la mano a lo largo de la charla. Palo se tienta y se va por las ramas con la misma pasi√≥n con que horas m√°s tarde va a cantar Estar√©, una canci√≥n de la √©poca de Los Visitantes. La intuici√≥n hace que emprenda esos viajes discursivos que lo llevan en distintas direcciones y que vuelva como sin querer a lo que estaba diciendo y retome el hilo. El sabe emprender esos viajes y darles un sentido. Intuitivamente –entonces- yo fui anotando algunas cosas que √©l dijo. Hay de todo un poco. Son conceptos e ideas que elabor√≥ sobre la canci√≥n y otras cuestiones.

(La nota completa ac√°)

jueves, 21 de agosto de 2008

Con doble ZZ



Por Oscar A. Cuervo

Fue el emblema del socialismo alegre durante los cuatro meses del lock out chacarero, la prueba incontrastable de que el conflicto no era hegemonizado por la rancia oligarqu√≠a sino por un nuevo “sujeto social”, dinamizador de las transformaciones hist√≥ricas que el pa√≠s estaba requiriendo. Fue el aliado estrat√©gico de Claudio Lozano, el hijo putativo de Humberto Volando, el que le dio una mano de barniz progre al desabastecimiento. Eduardo “no nos une el amor sino el espanto” Buzzi, aquel a quien los mellizos Enchastro estuvieron corriendo siempre por derecha.

Su sex appeal de cantante de tangos estuvo a punto de hacerlo ganar la cocarda de “El ruralista m√°s sexy” en la √ļltima exposici√≥n Rural. Pero no, ah√≠ tambi√©n le gan√≥ Luciano “casi un socialdem√≥crata” Miguens.

Ambos se abrazaron alborozados y brindaron con champagne cuando a Cleto "voto no positivo" Cobos el coraz√≥n le dijo otra cosa: hab√≠an triunfado. Pero despu√©s, cuando que hubo que hacer la cuenta para pagar el lunch, ah√≠ Buzzi se percat√≥ de que lo que festej√≥ es que sus peque√Īos representados pagaran el mismo porcentaje que los grandes latifundistas. O sea: la heroica Federaci√≥n Agraria le hizo el trabajo sucio a la rancia oligarqu√≠a y ahora dicen que est√°n peor que antes. ¿No tendr√≠an que pensar un poco los peque√Īitos en la pericia de sus dirigentes?

La cantidad de frases antol√≥gicas que el progresista Buzzi ha producido en estos meses es enorme: √©l fue el que se qued√≥ pagando cuando intent√≥ que los garcas reunidos al pie del monumento a la bandera aplaudieran a las madres: “¡Madres de la Plaza, el pueblo las abraza!”... ¿se acuerdan? Esa misma tarde dijo que la consigna era “ganar o ganar” y que el obst√°culo a remover era la presidenta de la naci√≥n. Ning√ļn movilero de TN dijo que se trataba de una patoteada. Tambi√©n en su momento justific√≥ que los piqueteros chic estuvieran armados en la ruta, ya que "ten√≠an que defenderse de los posibles ataques de las patotas de Moyano".



√öltimamente se lo ve vacilante, inc√≥modo porque Enchastro mide mejor que √©l en las encuestas y ya ha recibido ofertas electorales de Macri y Duhalde. Buzzi adem√°s les tiene que explicar a sus representados cu√°l es la mejora obtenida en estos meses de lock out, lo cual no resulta f√°cil. La pen√ļltima frase encantadora que le escuch√© es que Luciano Miguens no tiene nada que ver con Mart√≠nez de Hoz, sino que es "un liberal que piensa casi como un socialdem√≥crata".

En tanto, en otro lugar de la ciudad, el socialdem√≥crata Luciano se junta a celebrar el centenario de la azucarera Ledesma con los hermanos Juan y Roberto Alemann, Carlos Pedro Blaquier, y con... Jos√© Alfredo Mart√≠nez de Hoz. El socialdem√≥crata Miguens tambi√©n hace declaraciones cuando un tribunal de Corrientes condena al capit√°n Juan Carlos De Marchi, ex-presidente de la Sociedad Rural de esa provincia y a√ļn dirigente ruralista. A De Marchi, a quien se lo conoce como “El Electricista” por sus destrezas con la picana, el tribunal lo encuentra culpable de delitos de lesa humanidad y lo condena a 25 a√Īos de c√°rcel. Ah√≠ es cuando Cecilia Pando hace su numerito filo-nazi. Y entonces, Luciano “nada que ver con Pando” Miguens declara a la prensa que el electricista, su camarada de la Rural, es “un hombre de bien”. Lo dicho: Miguens, tiene raz√≥n Buzzi, es un liberal pero piensa como un socialdem√≥crata.

Pero la √ļltima es la mejor: Buzzi sali√≥ a reclamar un d√≥lar a $ 3,80 para que la actividad de su sector sea rentable. Si el gobierno aceptara esta propuesta, ello significar√≠a una fenomenal devaluaci√≥n que afectar√≠a principalmente a las clases de menores recursos, reduciendo de un modo brutal el actual poder adquisitivo de los salarios en pesos. Claro que esto ser√≠a muy beneficioso para los agroexprtadores que venden al mundo sus productos a precio d√≥lar. Este es el hombre que fue la cara progresista del lock out, el aliado estrat√©gico de Claudio Lozano.

La f√≥rmula Buzzi-Sarlo ¿no les suena para un Frente Socialista Alegre en el 2011?

Adolescer

Por Liliana Pi√Īeiro

Es cuestión de mirar ese momento donde todos hemos sido inciertos. En Paranoid Park Gus Van Sant hace un tajo en la experiencia adolescente abriéndola en dos, y exponiéndola para la cámara.

Un chico se asoma a la vida con extra√Īeza. Los adultos ya no pueden comprender las claves de su mundo, pero √©l a√ļn no ha establecido la confianza necesaria con sus pares como para arriesgar su intimidad. Todo queda contenido en un silencio interior, cuyos m√°rgenes resultan dif√≠ciles de medir. Debe aprender nuevas palabras para los sentimientos confusos, para el avance de los deseos, para un cuerpo extranjero. En este contexto, azarosamente, la gravedad de un acto irrumpe en su vida y lo arroja a la responsabilidad. Pero... ¿ante qui√©n responder? ¿C√≥mo encontrar ese otro frente al cual enhebrar su palabra, construyendo un sentido posible?

Lo magistral de Van Sant es haber logrado filmar ese viraje con la respiración necesaria, propia de una experiencia donde el mundo y nosotros nos vamos construyendo de a poco. Como un rompecabezas que crece pieza por pieza, nos interpela para ensamblar. Hasta que la cámara se detiene en la cabeza vencida del adolescente, máximo punto de su angustia y soledad radical para enfrentar la vida y la muerte, cuyo espesor resulta diferente al de un parque de diversiones.

En esta película algo se sustrae de la intriga para volcarse a la expresividad de los cuerpos desgarbados, a esos rostros expulsados de la infancia, tal vez demasiado temprano. Y sólo tal vez, porque quizá nunca sabremos cuál es la hora exacta para ser adultos, en un reloj que a veces atrasa.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Qué tendrán en el bocho

Por Oscar A. Cuervo

Los antojos de la distribuci√≥n hacen que en Buenos Aires se estrenen el mismo d√≠a La mujer sin cabeza y Paranoid Park, que tienen m√°s de un punto en com√ļn, m√°s all√° de sus divergencias.

Ambas pel√≠culas nos dan un ba√Īo de inmersi√≥n en la interioridad de sus protagonistas, se acercan a sus sensaciones, sobre todo a partir del sonido, en encuadres recortados y descentrados que dejan fuera de foco a casi todo otro personaje que los rodea. Es como si con sus c√°maras Martel y Van Sant quisieran entrar en la mente misteriosa de sus criaturas, para estrellarse finalmente en una imposibilidad: al cabo de ambos films, los personajes permanecen misteriosos.

Y otro punto en com√ļn, a partir de esta operaci√≥n de poner fuera de foco el contexto que los rodea, Van Sant y Martel logran hacer dos films altamente pol√≠ticos, muy reveladores de los mecanismos de sus respectivas sociedades.

L√°stima que Paranoid va en dvd, porque probablemente se trate de la pel√≠cula del a√Īo; y en los Arteplex est√° todo mal.

martes, 19 de agosto de 2008

Una mujer sin cabeza y una mujer con cabeza

Por Oscar A. Cuervo

El conflicto desatado a partir de la fallida resoluci√≥n 125 -nunca mejor puesto el mote de “fallida”, porque el gobierno no pens√≥ que iba a desencadenar todo esto- vino a mover todas las posiciones en el tablero. De alguna forma, todos hemos sentido la necesidad de re-ponernos, re-definirnos, re-pensarnos. La versi√≥n m√°s degradada de esta experiencia coloca el problema en el lugar lo m√°s lejos posible de s√≠ mismo: ac√° lo √ļnico que pasa es que el gobierno, que Kirchner est√° loco, que el matrimonio perverso, que el clientelismo, que el pobre negrito (no dicen la palabra negrito porque queda mal) que mataron debajo del farol de la plaza, que le daban cincuenta pesos, un tetra, un s√°nguche. Cualquier cosa con tal de tirar la pelota lo m√°s lejos posible, cualquier cosa con tal de dejar sentado que yo no tengo nada que ver, que ac√° el peronismo, que ac√° los de arriba, que todo esto yo lo veo por la tele, que lo escucho por la radio, que mando an√≥nimos a un blog o pseud√≥nimos a un blog, que yo nada que ver, que yo nada como siempre, yo nada.

Beatriz Sarlo lo dijo con su talento de comunicadora: “Para un intelectual progresista o peronista era muy dif√≠cil no tomar una posici√≥n porque cuando el Gobierno convoca a la historia en su epopeya anticampo, evoca a trav√©s de la historia algunos hechos fehacientes de los √ļltimos cincuenta, sesenta o setenta a√Īos" dijo de los otros que no son ella. Y de ella misma dijo: “yo no quisiera ser alineada como miembro del Partido Comunista Revolucionario prochino, del cual fui miembro hasta los cuarenta a√Īos. Quisiera ser alineada con mis transformaciones ideol√≥gicas y pol√≠ticas en los veinticinco a√Īos que siguieron. Alinear a un protagonista respecto de ese pasado me parece inaceptable”. Sarlo no quiere ser alineada consigo misma y de paso le acerca a la Rural y a La Naci√≥n unas ideas persuasivas para que estas benem√©ritas instituciones no queden alineadas con su pasado; y de paso recibir cari√Īos de... Flavia y Quint√≠n.

Con todo esto, Sarlo da un testimonio acerca de la fuerza interpeladora de la situación. Parece que todos (bueno, no todos, algunos no quieren saber nada) tenemos que pensar dónde queremos ser alineados, qué hacemos con lo que éramos, si es posible ponerle nombre a lo que hicimos o lo que dejamos de hacer. De pronto, hablar de la historia, de lo que ha sido la dictadura para nosotros, el peronismo para nosotros, el gorilismo para nosotros, la política para nosotros, la clase social de la que formamos parte, si nos movilizamos por algo o no nada nos mueve, el lugar que queremos ocupar respecto de la derecha, la izquierda, el centro, el progresismo, el setentismo, los militantes, la gente, la calle, el campo, los medios, el poder de arriba, el poder que tenemos, el que creemos tener, el que no queremos tener, el padecer siempre el poder y nunca ejercerlo, el lugar de actores o espectadores, de víctimas o cómplices, de pronto, todo eso ha sido removido y sentimos la necesidad de decir algo, de pensar algo.

Supongo yo que no se trata s√≥lo de mandar un comentario a un blog o de salir a la calle con una cacerola, de escribir una cartulina diciendo “El campo somos todos” o “Yegua andate” o “Clar√≠n Miente” o “No pasar√°n” o lo que fuera. No se trata s√≥lo de decirle algo a otro sin a la vez dec√≠rselo a s√≠ mismo. A m√≠ este asunto me agarr√≥ apenas hab√≠a abierto el blog La otra y desde entonces no paro de escribir.

Y como esto es política, nunca es un asunto puramente testimonial o puramente confesional. Como en el sexo, en la política nunca es uno solo, siempre hay otro, otra. Uno se vale de otro u otra para lidiar consigo mismo, y a la vez uno se vale de sí para lidiar con otro.

Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda han puesto un blog y en estos días se está dando con ellos un fenómeno explosivo que tampoco deben haber previsto: cada post que ellos publican recibe un aluvión de comentarios abrumadoramente críticos, un montón de gente que les expresa su profunda decepción por el papel que han jugado en estos meses, que justo coiniciden con su ascenso al prime time de Radio Mitre y de su programa en TN (ambos del grupo Clarín). No se trata por lo general de insultos, sino de cartas personales, de cartas de ruptura con una persona a la que se creía cercana y se ha terminado por desconocer.

Un ejemplo:

“Ernesto:

“Me alegr√© cuando supe de este blog, porque entre otras cosas me ahorrar√≠a el pedirle a ese amigo tu e-mail, donde pensaba escribirte cosas poco gratas. M√°s a√ļn, al leer casi 200 comentarios en este y otro par de posts me di cuenta que no es necesario escribir esas cosas. (...) lo que sent√≠ cada uno de los martes desde marzo hasta ac√°, cuado sacrifiqu√© horas de sue√Īo para ver tu programa, y termin√© durmi√©ndome desilusionado. O cuando le√≠ cada una de tus notas de P√°gina donde defend√≠as una supuesta "posici√≥n neutral" de los monopolios medi√°ticos.

“No se trata de diferencias de opini√≥n. Se trata de tenerlo a De Angeli adelante y no repreguntarle. Se trata de si hacerlo con D'Elia. Se trata de llamar a la "sensatez" a "ambas partes" como si el gobierno nacional y una corporaci√≥n comercial pudieran ponerse en un pie de igualdad. Se trata de hacerlo cuando la SRA es una de las partes, como si esa corporaci√≥n no tuviera los antecedentes que tiene. Se trata de no hablar de esos antecedentes. Se trata de decir "paro" o "piquete" cuando la palabra adecuada para un bloqueo de caminos con el objetivo de desabatecer las cuidades es "sitio". “Se trata de no preguntarse si los chacareros tienen derecho a requisar camiones como si fueran polic√≠a. Y se trata de mil cosas m√°s que esper√© ver en tu programa y no v√≠, y de otras mil cosas que v√≠ que no esperaba ver, siendo como soy oyente tuyo desde los tiempos de Lanata. Todos los √°ngulos de lo que sent√≠ se han hecho ya manifiestos en este blog, y yo no escribo tan bi√©n como para poder agregar mucho.

“Es evidente que entraste a la blogosfera con una enorme ingenuidad ¿acaso creiste que nadie te iba a contestar el comentario un tanto sobrador sobre "un d√≠a peronista"? ¿que no vendr√≠an los que, como yo, se sienten profundamente defraudados a decirte lo que sienten? Ac√° el otro lado de la pantalla habla. Y aunque a veces pueda doler lo que dice, es de buena educaci√≥n contestarle ¿crees que tu blog va a tener lectores si no lo haces? As√≠ como Suar cambio de target al llevarse los culos de tinelli al 13, vos cambiaste de oyentes al elegir seguir la linea editorial de TN ¿cre√≠ste que nadie te lo iba a reprochar?

“No me importan las razones. No creo que sea por plata (nuestro amigo en com√ļn jura que sos un tipo decente, y yo no tengo por qu√© no creerle). No imagino apasionantes debates pol√≠ticos en la cafeter√≠a de TN, rodeado de lumbreras como Mar√≠a Laura Santillan o Ricardo Canaletti, asi que puedo aceptar que un entorno muy poco estimulante y bastante gu√©tico te haya llevado sin darte cuenta hacia una posici√≥n sesgada. S√≥lo digo que la falta de mirada cr√≠tica es muy decepcionante. Y en tu programa se nota terriblemente. Si una sola vez, una sola, hubieras dicho "¿Ud. cuanto gana De Angeli?" y no le hubieras dejado escaparse con una respuesta evasiva....

“No tengo mucho mas que decir. S√≥lo agrego que no soy ni fu√≠ nunca peronista, y que no te creo tan simple como para creer que todos los que aqu√≠ escribieron sean militantes K. Me pregunto cuanto durar√° este blog antes de que las opiniones como las que ven√≠s recibiendo te lleven a cerrar los comentarios como en el blog de Majul....”

Saludos
Severian"

En los √ļltimos d√≠as ET y MZ recibieron alrededor de 500 mensajes en su blog, de los cuales un 80 por ciento, sin exagerar, deben ser parecidos a este. Hay unos pocos mensajes de entusiasta apoyo a Tenembaum y Zloto firmados por un ruralista admirador de los “melli De Angeli” que tiene un blog llamado Patria Chacarera; una chica llamada Maru y... Flavia y Quint√≠n!!!

A los ET y MZ se los nota algo abrumados, no atinan a articular una respuesta consistente. Est√°n como balbuceantes, tratando de reafirmar su credo progresista y pens√°ndose v√≠ctimas de la intolerancia bloguera. Tenembaum dijo algo acerca de que un amigo le dijo que en internet hay una especie de brigada K, una variante de la versi√≥n de los pobres negritos que se movilizan por el s√°nguche y el tetra. Ac√° ser√≠an j√≥venes de la C√°mpora que reciben un sueldo por mandar comments a los blogs enemigos. Originalidad no hay, el m√≥vil para comprometerse es siempre un pu√Īado de morlacos. El enemigo es el clientelismo y los √Īoquis. Nada que en este mismo blog no hayamos leido decenas de veces.

Quiz√° con el correr de los d√≠as ET y MZ puedan ir elaborando un duelo, recomponer su imagen, pensar si quieren seguir escribiendo y haciendo programas para el se√Īor de la patriachacarera o la chica del interior a la que los padres le pagan los estudios en Buenos Aires o para... Flavia y Quint√≠n!!! O si se reconfortan pensando que se libraron de un grupito de seguidores de su etapa anterior (intolerantes) pero ahora son adorados por las se√Īoras que los escuchan en Mitre a la ma√Īana, que las se√Īoras que les mandan besitos son muchos m√°s que los j√≥venes de la Campora que les mandan esos amargos reproches. La cuesti√≥n es que hasta ellos, Tenembaum y Zloto, dos voces privilegiadas que el principal multimedios argentino ha elegido entronizar en su actual etapa, deben estar pensando como Sarlo, si quieren ser alineados con su pasado o si eso les resulta intolerable.

Justo esta semana se estrena La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel. Esta cineasta tiene una idea algo distinta de la que ha producido Sarlo para romper con su pasado. No, Lucrecia piensa distinto de Sarlo (seguro que no va a recibir cari√Īos de...).

“En el fondo, toda esta pel√≠cula -habla de La mujer sin cabeza- era una indagaci√≥n personal acerca de algo que me resulta inexplicable en nuestra historia, que es la negaci√≥n. C√≥mo hicieron, los que no estuvieron implicados directamente en la militancia o en el aparato represivo, para negar lo que suced√≠a. A m√≠ me sorprende mucho m√°s que la tortura. Entiendo m√°s la impiedad, la muerte y la violencia que la actitud del resto de la sociedad de hacerse la que no sabe, o evitar darse cuenta de lo que est√° pasando.

“Es un mecanismo aterrador, es dejar que obren por vos, es sumarte a las convicciones de los otros. En el discurso, nuestro lenguaje est√° cargado de negaciones, de obliteraciones, de cosas encubiertas. Y me parece que es porque la sociedad convive con desigualdades que obligan a un ejercicio diario de negaci√≥n, un ejercicio que necesita de mucha habilidad, mucha creatividad; no es algo burdo, es un mecanismo muy delicado y muy sofisticado.

"Para m√≠, el terror de la sociedad que no estuvo militando ni form√≥ parte directa del aparato represivo es el terror de reconocer que s√≠ sab√≠an, que s√≠ participaban de esa situaci√≥n, y que dejaron que pasara. Por eso se habla de “revolver”. Para convivir con esa negaci√≥n hay que encontrar justificaciones a tal extremo que se terminan modificando los hechos de la vida, uno se olvida de cosas. Pero ese esfuerzo tambi√©n significa olvidarte de parte de tu propia vida. Junto con el esfuerzo de no ser responsable de un evento, la sociedad te exige que te olvides de todo lo que pas√≥ alrededor de ese evento, que tambi√©n es olvidarse de uno mismo. La mujer sin cabeza es una aproximaci√≥n, totalmente personal, ni completa, ni reveladora, a ese funcionamiento perverso que tenemos como sociedad”.

lunes, 18 de agosto de 2008

Puré de nervios 2: La sobredosis



Por Martha Silva

Es verdaderamente entra√Īable la evocaci√≥n de los artistas de variet√© de la Costanera Sur, que hiciera el dramaturgo Mauricio Kartun, en Tristezas del g√©nero √≠nfimo: surgieron modestamente en los tablados de verano y muy pocos alcanzaron la celebridad. Entre ellos estuvieron Jos√© Marrone, el Ch√ļcaro, Mariano Mores, Chassman y Chirolita y Hugo D√≠az.

El teatro estaba representado por el “g√©nero chico” –el sainete y la zarzuela-, el “g√©nero grande” –la comedia y el drama- y el “variet√©” - que era el orgulloso g√©nero √≠nfimo que transcurr√≠a en discretos tabladitos de madera, un antagonista de hierro para los teatros tradicionales del Centro-. Hoy vuelven a surgir estos artistas, a veces en unipersonales, con sus t√©cnicas cercanas a lo circense, algo aggiornadas y aquel mismo esp√≠ritu zumb√≥n.

Pero si bien es cierto que est√°n los que se transforman en pocos segundos, los imitadores, los mimos, los ventr√≠locuos y los magos, lo que ha variado fundamentalmente es la tem√°tica que transitan, que se ha vuelto decididamente cruel. Poco ha quedado de aquella ingenuidad de los a√Īos 50, pues la preocupaciones del hombre moderno giran en torno del √Čxito, el Dinero, la Seguridad, y las Noticias.

Aquel hombre de las ciudades, que vivía en pensiones e iba a la milonga, ahora se ha convertido en un ser doblemente solitario, asediado por las malas noticias que se trasmiten agigantadas por los medios de difusión. Está aterrorizado, asediado, al borde del ataque de pánico, obligado a enclaustrarse y consumir un puré de sedantes que lo ayudan a soportar la cruel realidad.
Las noticias son cada vez m√°s impresionantes- el sonido en esta obra juega un papel fundamental- pero ante ello, otro ejemplar humano puede reaccionar de modo muy diferente: este personaje de la fauna moderna que despliega Sergio Lumbardini, con sus t√©cnicas de clown, titiritero, mago y ventr√≠locuo, se coloca en las ant√≠podas del hombre timorato: es el tipo seguro que niega todo motivo de preocupaci√≥n. Su expresi√≥n preferida es “¿qu√© tal? ¿todo bien?”. Luego nos enteramos de que nada est√° bien y su existencia est√° plagada de calamidades, pero √©l se defiende del mundo con ese latiguillo.

Una pareja “Chirolita”, en la que la mujer s√≥lo gime en silencio, representa las relaciones sentimentales cosificadas y despreciables. La vil explicaci√≥n del hombre acerca de esa pareja surgida en un chat alega que fue s√≥lo un touch and go y que, despu√©s de sucesivos touch, no queda m√°s recurso que el go. Todo se ha ido transformando en un despreciable truco de magia como los de El Mago Gregorio, otra cratura de Lumbardini, perpetuamente frustrado en sus intentos de maravillar. Y el intento fallido de recrear los viejos recursos de Marcel Marceau, con una soga que resulta demasiado corta.

Todo mal.

Pero que saldr√° del teatro riendo, se lo podemos asegurar, aunque luego se interrogue.

(Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543)

domingo, 17 de agosto de 2008

Dreamin' of you


(El nuevo tema de Bob Dylan)
La luz en este lugar es realmente mala
es como estar en el fondo de un arroyo
en cualquier momento estoy esperando
despertarme de un sue√Īo
te extra√Īo tanto, ese suave toque
como la tumba de un ni√Īo
que ni llora ni ríe
Estoy escondiendo mi fe bajo la lluvia
estoy so√Īando con vos
es todo lo que hago
y me est√° volviendo loco.

En alg√ļn lugar est√° amaneciendo
la luz est√° atravesando el piso
las campanas de la iglesia suenan
me pregunto para quién.
Seguí a cualquier estrella
y me verás donde quieras que estés.
El pasado sombrío es tan vago e inmenso
estoy durmiendo en el Palacio del Dolor.
Estoy so√Īando con vos
es todo lo que hago
y me est√° volviendo loco.

Puede que ellos me ganen, puede que no
como sea, no ser√° esta noche
ojalá tu mano estuviera junto a la mía ya mismo
podríamos ir adonde está la luna llena.
Por a√Īos me tuvieron encerrado en una jaula
algunas cosas duran mucho y por eso pens√°s que seguir√°n
y nunca jam√°s se explican.
Estoy so√Īando contigo
es todo lo que hago
y me est√° volviendo loco.

Bueno, cuando estoy hambriento, como
cuando tengo la garganta seca, bebo
vivo mi vida en un cuadrado
aunque se me caiga la carne de la cara
no importa con tal de que estés ahí.
Me siento como un fantasma enamorado
bajo los cielos
me siento tan lejos como jam√°s estuve
tan lejos que puedo llegar
a so√Īar con vos, es todo lo que hago
Pero esto me est√° volviendo loco.

Todo es tan esquivo como un día
de forma rara e inusual
espirales de niebla dorada aquí
y all√° un resplandor,
como rayos de luz en una estrella.
Puede ser que estés aquí o puede que no
puede ser que toques algo y te quemes
el sol silencioso ha provocado mi huida
haciéndome un agujero en el cerebro
Estoy so√Īando con vos
es todo lo que hago
pero me est√° volviendo loco.



Uf, es nueva la canci√≥n de Dylan, que acabo de traducir, lo cual presenta problemas insolubles para un inepto en la materia como yo (si Eamonn pasa por ac√°, puede sugerir alg√ļn retoque). Pero no iba a resistir la tentaci√≥n de traducirla, a√ļn cuando la tarea me supere.

La canci√≥n, Dreamin' of you, forma parte de un CD doble que se va a editar el 7 de octubre, y que contendr√° grabaciones hasta ahora in√©ditas, demos, tomas alternativas que fueron descartadas de los discos oficiales, que abarcan un per√≠odo que va desde 1989 hasta el 2006. Es decir, todo lo que viene durando The Never Ending Tour, que es algo as√≠ como la segunda √©poca dorada de Dylan despu√©s de aquel fulgurante per√≠odo que termin√≥ con un accidente de moto a mediados de los 60. En este √ļltimo per√≠odo Bob grab√≥ algunos de sus m√°s grandes discos, como Time Out of Mind, Love and Theft, Modern Times y Oh Mercy. Tambi√©n va a salir una edici√≥n de Luxe con un tercer disco de rarezas. La lista de temas que se anuncian es:

Disco 1:
‘Mississippi’ (In√©dito de- ‘Time Out Of Mind’)
‘Most Of The Time’ (versi√≥n alternativa de ‘Oh Mercy’)
‘Dignity’ (demo en piano de ‘Oh Mercy’)
‘Someday Baby’ (versi√≥n alternativa de ‘Modern Times’)
‘Red River Shore’ (In√©dito de ‘Time Out Of Mind’)
‘Tell ‘Ole Bill’ (versi√≥n alternativa del soundtrack de ‘North Country'))
‘Born In Time’ (In√©dito de ‘Oh Mercy’)
‘Can’t Wait’ (versi√≥n alternativa de ‘Time Out Of Mind’)
‘Everything Is Broken’ (versi√≥n alternativa de ‘Oh Mercy’)
‘Dreamin’ Of You’ (In√©dito de ‘Time Out Of Mind’)
‘Huck’s Tune’ (’Lucky You’ soundtrack)
‘Marchin’ To The City’ (In√©dito de ‘Time Out Of Mind’)
‘High Water (For Charley Patton)’ (Vivo en Niagara, 2003)

Disco dos:
‘Mississippi’ (version in√©dita #2, de ‘Time Out Of Mind’)
‘32-20 Blues’ (In√©dito de ‘World Gone Wrong’)
‘Series of Dreams’ (In√©dito de ‘Oh Mercy’)
‘God Knows’ (In√©dito de ‘Oh Mercy’)
‘Can’t Escape From You’ (In√©dito de December 2005)
‘Dignity’ (In√©dito de ‘Oh Mercy’)
‘Ring Them Bells’ (En vivo en el Supper Club, 1993)
‘Cocaine Blues’ (Vivo, Vienna, 1997)
‘Ain’t Talkin” (versi√≥n alternativa de ‘Modern Times’)
‘The Girl On The Greenbriar Shore’ (Vivo, 1992)
‘Lonesome Day Blues’ (Vivo, Sunrise, Florida, 2002)
‘Miss The Mississippi’ (In√©dito 1992)
‘The Lonesome River’ (Con Ralph Stanley, de ‘Clinch Mountain Country’)
”Cross The Green Mountain’ (del soundtrack de ’Gods and Generals')

Disco 3:
Duncan And Brady’ (In√©dito de 1992)
‘Cold Irons Bound’ (Vivo, Bonnaroo - June 2004)
‘Mississippi’ (versi√≥n in√©dita #3 de ‘Time Out Of Mind’)
‘Most Of The Time’ (versi√≥n alternativa #2 de ‘Oh Mercy’)
‘Ring Them Bells’ (versi√≥n alternativa de ‘Oh Mercy’)
‘Things Have Changed’ (Vivo, Portland, Oregon, 2000)
‘Red River Shore’ (versi√≥n in√©dita #2 - ‘Time Out Of Mind’)
‘Born In Time’ (versi√≥n in√©dita #2 - ‘Oh Mercy’)
‘Tryin’ To Get To Heaven’ (Vivo, London, 2000)
‘Marchin’ To The City’ (versi√≥n in√©dita #2 - ‘Time Out Of Mind’)
‘Can’t Wait’ (versi√≥n alternativa #2 de ‘Time Out Of Mind’)
‘Mary And The Soldier’ (In√©dita de ‘World Gone Wrong’).

s√°bado, 16 de agosto de 2008

Tropezar con Johnny To


Por Eduardo D. Benitez

Avanza la bestia Johnny To sobre nuestras salas de cine. En un principio fueron los videoclubs (exceptuando la circulación de sus películas por festivales) quienes recibieron la edición de Fulltime Killers. Luego la aparición de Ayer otra vez, película que gran parte de la crítica consideró menor dentro del contexto general de su obra.1 Ya inmersos en el 2008 la edición en DVD de Exiled y la vuelta a las salas con el díptico mafioso Election2, llegan para confirmar la irrupción (afortunados nosotros los espectadores) de To en la escena cinematográfica local.

Al parecer Johnny To es muy prol√≠fico (hace un promedio de tres obras por a√Īo) y hace tambi√©n pel√≠culas m√°s bien comerciales (comedietas livianas, pel√≠culas de s√ļper acci√≥n) para encantar al mercado de su pa√≠s. No las conocemos. Mejor as√≠.

¿Qui√©n es Johnny To? Un se√Īor que hace con los g√©neros una pr√°ctica de saltimbanqui. Una manera magistral de yuxtaponer melodrama, comedia, thriller, etc. Cuando una de sus pel√≠culas comienza a tener su anclaje en alg√ļn g√©nero, de inmediato aparece alguna secuencia que da un giro y revierte las cosas.

La secuencia es la siguiente: durante algunos minutos la imagen ralentada prolonga y espesa la inacci√≥n de unos mafiosos armados que se amenazan rec√≠procamente en el interior de una casa. Se miran, escanean sus cuerpos, se reconocen. Descubren algo. Compartieron sus inicios en el mundo del hampa. Bajan sus armas. Uno de ellos propone: “¿porqu√© no lo charlamos?”. Corte: se estaban por matar; ahora cenan las delicias que acaba de cocinar la mujer de uno de ellos y se toman fotos con una polaroid posando con unas risitas, con una expresi√≥n en sus rostros de adolescentes en viaje de egresados… (Exiled). De un segundo a otro puede pasarse del humor a la violencia m√°s desmedida o viceversa. No se termina de hacer pie en el relato policial o de gangster y un chiste elegantemente descolocado se infiltra y nos pega un cachetazo.

Hay cierta ambici√≥n por hacer confluir todas las ficciones posibles en una. Un sue√Īo m√≠tico. Y por el laberinto de ese sue√Īo m√≠tico Andy Lau y Sammi Cheng (la pareja de ladrones m√°s glamorosa que se ha visto en mucho tiempo) nos llevan de la mano. Son, en el fondo, criaturitas indefensas que s√≥lo buscan amor y que hacen revivir con sus cuerpos el policial, la comedia de rematrimonio, el melodrama (Ayer otra vez). Pero To aglutina g√©neros para hacer revivir el pasado de manera indirecta. Pero siempre corriendo el eje, rehus√°ndose a que el film pueda ser encasillado. Sin manierismos afectivos, ni nostalgias.

Tal vez el film menos jugado en este sentido sea Election, que no logra correrse del verosímil ciento de veces visto en el cine de gangsters (en este caso la mafia china o hongkonesa: las Tríadas) ni siquiera un poco.

Sin embargo las películas de Johnny To merecen ser visitadas. Tal vez no figure nunca entre los mejores realizadores de nuestro siglo, pero hace esfuerzos por logarlo y por renovarse.

1 Para quien escribe, Ayer otra vez es de lo mejor que se pudo ver del hongkonés por estas latitudes.2 Y considera que el díptico Election está muchos escalones por debajo de Exiled y Ayer otra vez.

viernes, 15 de agosto de 2008

El domingo en La otra.- radio, el autor de la biografía de Lamborghini

Se llama Ricardo Straface y est√° preparando una muy esperada y extensa biograf√≠a del autor de El ni√Īo proletario y El Fiord, Osvaldo Lamborghini. Este domingo a la medianoche en La otra.- radio, FM La Tribu, 88.7.

jueves, 14 de agosto de 2008

Takashi Miike: muy





Por Oscar A. Cuervo

Si hubiera que definir al cineasta Takashi Miike con una sola palabra yo elegiría el adverbio muy.
Miike es muy.

En sus 48 a√Īos de vida lleva hechas unas 80 pel√≠culas y no hay se√Īales de que vaya a parar. Debo haber visto apenas 10 de las 80, pero me bast√≥ ver dos o tres para darme cuenta de que era muy.

Miento: la primera que vi fue Dead or Alive (la que vamos a proyectar este domingo a las 19:00 en al auditorio de La Tribu, Lambar√© 873). La vi en el oto√Īo del 2000, en el marco del Bafici, una trasnoche en el Cosmos. En el 2000 no est√°bamos a√ļn muy avisados de las vertientes m√°s extremas del cine oriental. La gimnasia del festival hace que uno vea 3, 4, 5 pel√≠culas por d√≠a y que deje para √ļltima hora algo que pueda disfrutarse con cierto relax. As√≠ que ah√≠ fuimos a ver a este japon√©s que ven√≠a recomend√°ndose boca a boca. La primera secuencia de Dead or Alive nos vol√≥ la cabeza. Me acuerdo del azoramiento del p√ļblico que hab√≠a asistido a esa trasnoche del Cosmos, de las ovaciones que remataban varias escenas y de la euforia m√°s propia de un recital de rock con que se festej√≥ su ins√≥lito final. Anot√© en mi libretita: Takashi Miike: muy.

As√≠ que no me perd√≠ las otras que dieron ese a√Īo: La ciudad de las almas perdidas y... ¡Audition! No puedo decir el horror f√≠sico que me produjo ver Audition por primera vez, en una sala de cine y en una copia f√≠lmica. Todav√≠a conservo en mi cuerpo la huella de ese horror, no puedo pensar en algunos pasajes (m√°s en sonidos que en im√°genes, Miike demuestra que el m√°ximo horror no hace necesario mostrarlo todo, sino apenas sugerirlo con un sonido) sin volver a sentirlo.

Con tres pel√≠culas de Miike como esas uno ya sabe que es muy. Audition es muy distinta a Dead or Alive. A su vez, cada una de ellas plantea ciertos bruscos giros de tono: algo puede empezar como una comedia familiar, devenir en una animaci√≥n con mu√Īequitos de platilina, para despu√©s convertirse en un horror absoluto o en un musical. En sus mejores pel√≠culas esos giros funcionan perfectamente y uno va acelerando sus pulsaciones a medida que se va dando cuenta de que con Miike no hay a qu√© atenerse y que el pr√≥ximo minuto puede ser fatal. Films como Audition, Dead or Alive o La felicidad de los Katakouris llevan a pensar que se trata de un genio desatado, un tipo muy pero muy.

Entonces uno va feliz al encuentro de una pel√≠cula de Miike, pero adem√°s sabe que el japon√©s filma muy mucho, tal vez demasiado, 4, 5, 6 pel√≠culas por a√Īo. Y entonces uno descubre que Miike tambi√©n hace pel√≠culas malas: muy malas. El aburrimiento puede ser enorme, lo que otras veces funcionaba perfecto ac√° no anda ni para atr√°s ni para adelante. Y hay otras que no son ni geniales ni p√©simas, sino de reputaci√≥n dudosa: algo que parece venirse desbarrancando de pronto remata en una escena absolutamente delirante: Gozu. Una comedia para lucimiento de un grupo teen pop (a la manera de Rebelde Way) puede desembocar de un momento a otro en alguna bizarrer√≠a o mantenerse siempre al borde del rid√≠culo (Andromedia). Una especie de reality-show familiar puede ser la versi√≥n siglo XXI de Teorema de Pasolini (Visitor Q). La t√≠pica historia de un adolescente apocado que esconde dentro suyo a un oscuro super-h√©roe puede contener derrames de violencia intolerable: Ichi the Killer. Y as√≠ sucesivamente.

El car√°cter de su cine contrasta fuertemente conel de otros realizadores que provienen del lejano oriente y que solemos programar en los ciclos de La otra. Nada que ver con Hou Hisao Hsien, con Jia Zhang-ke o Hong Sang-soo. No juega en ese borde indecidible entre el documental y la ficci√≥n, no apuesta al plano secuencia de larga duraci√≥n, no se detiene en la contemplaci√≥n. Podr√≠a decirse que hace cine de g√©nero, pero esa es una caracterizaci√≥n muy enga√Īosa. Porque si los otros directores que solemos ver (Tsai, Van Sant, Apichatpong, Guer√≠n) desectructuran la puesta en escena cl√°sica para tratar de hacernos ver y oir por primera vez, como si nunca hubi√©semos visto una pel√≠cula, Miike agarra para el lado contrario: juega dentro de los g√©neros, pero satura sus mecanismos hasta hacerlos implotar.

Lo que vamos a ver este domingo en la Tribu es para mí una de las cinco grandes películas suyas que lo ubicarían entre los mejores, aunque no hubiese hecho las 65 restantes.

Dead o alive, una película muy.

Lamborghini en La otra


(Ilustración: El Tomi)


EL NI√ĎO PROLETARIO
Por Osvaldo Lamborghini

Desde que empieza a dar sus primeros pasos en la vida, el ni√Īo proletario sufre las consecuencias de pertenecer a la clase explotada. Nace en una pieza que se cae a pedazos, generalmente con una inmensa herencia alcoh√≥lica en la sangre. Mientras la autora de sus d√≠as lo echa al mundo, asistida por una curandera vieja y reviciosa, el padre, el autor, entre v√≥mitos que apagan los gemidos l√≠citos de la parturienta, se emborracha con un vino m√°s denso que la mugre de su miseria.

Me congratulo por eso de no ser obrero, de no haber nacido en un hogar proletario.

El padre borracho y siempre al borde de la desocupaci√≥n, le pega a su ni√Īo con una cadena de pegar, y cuando le habla es s√≥lo para inculcarle ideas asesinas. Desde ni√Īo el ni√Īo proletario trabaja, saltando de tranv√≠a en tranv√≠a para vender sus peri√≥dicos. En la escuela, que nunca termina, es diariamente humillado por sus compa√Īeros ricos. En su hogar, ese antro repulsivo, asiste a la prostituci√≥n de su madre, que se deja trincar por los comerciantes del barrio para conservar el fiado.

En mi escuela ten√≠amos a uno, a un ni√Īo proletario.

Stroppani era su nombre, pero la maestra de inferior se lo hab√≠a cambiado por el de ¡Estropeado! A rodillazos llevaba a la Direcci√≥n a ¡Estropeado! cada vez que, filtrado por el hambre, ¡Estropeado! no acertaba a entender sus explicaciones. Nosotros nos divert√≠amos en grande.

Evidentemente, la sociedad burguesa se complace en torturar al ni√Īo proletario, esa baba, esa larva criada en medio de la idiotez y del terror.

Con el correr de los a√Īos el ni√Īo proletario se convierte en hombre proletario y vale menos que una cosa. Contrae s√≠filis y, enseguida que la contrae, siente el irresistible impulso de casarse para perpetuar la enfermedad a trav√©s de las generaciones. Como la √ļnica herencia que puede dejar es la de sus chancros, jam√°s se abstiene de dejarla. Hace cuantas veces puede la bestia de dos espaldas con su esposa il√≠cita, y as√≠, gracias a una alquimia que a√ļn no puedo llegar a entender (o que tal vez nunca llegar√© a entender), su semen se convierte en ven√©reos ni√Īos proletarios. De esa manera se cierra el c√≠rculo, exasperadamente se completa.

¡Estropeado!, con su pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo y los peri√≥dicos bajo el brazo, ven√≠a sin vernos caminando hacia nosotros, tres ni√Īos burgueses: Esteban, Gustavo, yo.

La execración de los obreros también nosotros la llevamos en la sangre.

Gustavo adelant√≥ la rueda de su bicicleta azul y as√≠ ocup√≥ toda la vereda. ¡Estropeado! hubo de parar y nos mir√≥ con ojos azorados, inquiriendo con la mirada a qu√© nueva humillaci√≥n deb√≠a someterse. Nosotros tampoco lo sab√≠amos a√ļn pero empezamos por incendiarle los peri√≥dicos y arrancarle las monedas ganadas del fondo destrozado de sus bolsillos. ¡Estropeado! nos miraba inquiriendo con la cara blanca de terror.

Oh por ese color blanco de terror en las caras odiadas, en las fachas obreras más odiadas, por verlo aparecer sin desaparición nosotros hubiéramos donado nuestros palacios multicolores, la atmósfera que nos envolvía de dorado color.

A empujones y patadas zambullimos a ¡Estropeado! en el fondo de una zanja de agua escasa. Chapoteaba de bruces ah√≠, con la cara manchada de barro, y nuestro delirio iba en aumento. La cara de Gustavo aparec√≠a contra√≠da por un espasmo de ag√≥nico placer. Esteban le alcanz√≥ un pedazo cortante de vidrio triangular. Los tres nos zambullimos en la zanja. Gustavo, con el brazo que le terminaba en un vidrio triangular en alto, se aproxim√≥ a ¡Estropeado! y lo mir√≥. Yo me aferraba a mis test√≠culos por miedo a mi propio placer, temeroso de mi propio ululante, ag√≥nico placer. Gustavo le taje√≥ la cara al ni√Īo proletario de arriba hacia abajo y despu√©s ahond√≥ lateralmente los labios de la herida. Esteban y yo ulul√°bamos. Gustavo se sosten√≠a el brazo del vidrio con la otra mano para aumentar la fuerza de la incisi√≥n.

No desfallecer, Gustavo, no desfallecer.

Nosotros quisiéramos morir así, cuando el goce y la venganza se penetran y llegan a su culminación.

Porque el goce llama al goce, llama a la venganza, llama a la culminación.

Porque Gustavo parecía, al sol, exhibir una espada espejeante con destellos que también a nosotros venían a herirnos en los ojos y en los órganos del goce.

Porque el goce ya estaba decretado ahí, por decreto, en ese pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo gris, mugriento y desflecado.

Esteban se lo arranc√≥ y quedaron al aire las nalgas sin calzoncillos, amargamente desnutridas del ni√Īo proletario. El goce estaba ah√≠, ya decretado, y Esteban, Esteban de un solo manotazo, arranc√≥ el sucio tirador. Pero fue Gustavo qui√©n se le ech√≥ encima primero, el primero que arremeti√≥ contra el cuerpi√Īo de ¡Estropeado!, Gustavo, quien nos liderar√≠a luego en la edad madura, todos estos a√Īos de fracasada, estropeada pasi√≥n: √©l primero, clav√≥ primero el vidrio triangular donde empezaba la raya del trasero de ¡Estropeado! y prolong√≥ el tajo natural. Sali√≥ la sangre esparcida hacia arriba y hacia abajo, iluminada por el sol, y el agujero del ano qued√≥ h√ļmedo sin esfuerzo como para facilitar el acto que prepar√°bamos. Y fue Gustavo, Gustavo el que lo traspas√≥ primero con su falo, enorme para su edad, demasiado filoso para el amor.

Esteban y yo nos conten√≠amos √°speramente, con las gargantas bloqueadas por un silencio de ansiedad, desesperaci√≥n. Esteban y yo. Con los falos enardecidos en las manos esper√°bamos, mientras Gustavo daba brincos que taladraban a ¡Estropeado! y ¡Estropeado! no pod√≠a gritar, ni siquiera gritar, porque su boca era f√≠rmemente hundida en el barro por la fuerte militari de Gustavo.

A Esteban se le contrajo el estómago a raíz de la ansiedad y luego de la arcada desalojó algo del estómago, algo que cayó a mis pies. Era un espléndido conjunto de objetos brillantes, rícamente ornamentados, espejantes al sol. Me agaché, lo incorporé a mi estómago, y Esteban entendió mi hermanación. Se arrojó a mis brazos y yo me baje los pantalones. Por el ano desocupé. Desalojé una masa luminosa que enceguecía con el sol. Esteban la comió y a sus brazos hermanados me arrojé.

Mientras tanto ¡Estropeado! se ahogaba en el barro, con su ano opaco rasgado por el falo de Gustavo, quien por fin tuvo su goce con un alarido. La inocencia del justiciero placer.

Esteban y yo nos precipitamos sobre el inmundo cuerpo abandonado. Esteban le enterró el falo, recóndito, fecal, y yo le horadé un pie con un punzón a través de la suela de soga de alpargata. Pero no me contentaba tristemente con eso. Le corté uno a uno los dedos mugrientos de los pies, que ya de nada irían a servirle. Nunca más correteos, correteos y saltos de tranvía en tranvía, tranvías amarillos.

Promediaba mi turno pero yo no quería penetrarlo por el ano.

-Yo quiero succión- crují.

Esteban se afanaba en los √ļltimos jadeos. Yo esperaba que Esteban terminara, que la cara de ¡Estropeado! se desuniera del barro para que ¡Estropeado! me lamiera el falo, pero deb√≠a entretener la espera, armarme en la tardanza. Entonces todas las cosas que le hice, en la tarde de sol menguante, azul, con el punz√≥n. Le abr√≠ un canal de doble labio en la pierna izquierda hasta que el hueso despreciable y atorrante qued√≥ al desnudo. Era un hueso blanco como todos los dem√°s, pero sus huesos no eran huesos semejantes. Le reban√© la mano y vi otro hueso, crispados los n√≥dulos -falanges aferrados, calvados en el barro, mientras Esteban agonizaba a punto de gozar. Con mi corbata roja hice un ensayo en el cuello del ni√Īo proletario. Cuatro tirones r√°pidos, dolorosos, sin todav√≠a el pr√≠stino, arg√©nteo fin de muerte. Todav√≠a escabullirse literalmente en la tardanza.

Gustavo ped√≠a a gritos por su parte un fino pa√Īuelo de batista. Quer√≠a limpiarse la arremolinada materia fecal con que ¡Estropeado! le ensuciara la punta r√≥sea hiriente de su falo. Parece que ¡Estropeado! se cag√≥. Era enorme y agresivo entre par√©ntesis el falo de Gustavo. Con entera independencia y solo se mov√≠a, as√≠, y as√≠, cabezadas y embestidas. Tensaba para colmo los labios delgados de su boca como si ya mismo y sin tardanza fuera a aullar. Y el sol se pon√≠a, el sol que se pon√≠a, pon√≠a. Nos iluminaban los √ļltimos rayos en la rompiente tarde azul. Cada cosa que se rompe y adentro que se rompe y afuera que se rompe, adentro y afuera, adentro y afuera, entra y sale que se rompe, l√≠vido Gustavo miraba el sol que se mor√≠a y reclamaba aquel pa√Īuelo de batista, bordado y maternal. Yo le di para calmarlo mi pa√Īuelo de batista donde el rostro de mi madre augusta estaba bordado, rodeado por una esplendente aureola como de fingidos rayos, en tanto que tantas veces sequ√© mis l√°grimas en ese mismo pa√Īuelo, y sobre √©l volqu√©, a√Īos despu√©s, mi primera y tr√©mula eyaculaci√≥n.

Porque la venganza llama al goce y el goce a la venganza pero no en cualquier vagina y es preferible que en ninguna. Con mi pa√Īuelo de batista en la mano Gustavo se limpi√≥ su punta agresiva y as√≠ me lo devolvi√≥ rojo sangre y marr√≥n. Mi lengua lo limpi√≥ en un segundo, hasta devolverle al pa√Īo la cara augusta, el retrato con un collar de perlas en el cuello, eh. Con un collar en el cuello. Justo ah√≠.

Decansaba Esteban mirando el aire despu√©s de gozar y era mi turno. Yo me acerqu√© a la forma de ¡Estropeado! medio sepultada en el barro y la di vuelta con el pie. En la cara le brillaba el tajo obra del vidrio triangular. El ombligo de raqu√≠tico luc√≠a l√≠vido azulado. Ten√≠a los brazos y las piernas encogidos, como si ahora y todav√≠a, despu√©s de la derrota, intentara protegerse del asalto. Reflejo que no pudo tener en su momento condenado por la clase. Con el punz√≥n le alargu√© el ombligo de otro tajo. Man√≥ la sangre entre los dedos de sus manos. En el estilo m√°s feroz el punz√≥n le vaci√≥ los ojos con dos y s√≥lo dos golpes exactos. Me felicit√≥ Gustavo y Esteban abandon√≥ el gesto de contemplar el vidrio esf√©rico del sol para felicitar. Me agach√©. Conect√© el falo a la boca respirante de ¡Estropeado!. Con los cinco dedos de la mano imit√© la forma de la fusta. A fustazos le arranqu√© tiras de la piel de la cara a ¡Estropeado! y le impart√≠ la parca orden:

- Habrás de lamerlo. Succión-

¡Estropeado! se puso a lamerlo. Con escasas fuerzas, como si temiera hacerme da√Īo, aument√°ndome el placer.

A otra cosa. La verdad nunca una muerte logró afectarme. Los que dije querer y que murieron, y si es que alguna vez lo dije, incluso camaradas, al irse me regalaron un claro sentimiento de liberación. Era un espacio en blanco aquel que se extendía para mi crujir.

Era un espacio en blanco.

Era un espacio en blanco.

Era un espacio en blanco.

Pero también vendrá por mí. Mi muerte será otro parto solitario del que ni sé siquiera si conservo memoria.

Desde la torre fría y de vidrio. Desde donde he contemplado después el trabajo de los jornaleros tendiendo las vías del nuevo ferrocarril. Desde la torre erigida como si yo alguna vez pudiera estar erecto. Los cuerpos se aplanaban con paciencia sobre las labores de encargo. La muerte plana, aplanada, que me deja vacío y crispado. Yo soy aquel que ayer nomás decía y eso es lo que digo. La exasperación no me abandonó nunca y mi estilo lo confirma letra por letra.

Desde este √°ngulo de agon√≠a la muerte de un ni√Īo proletario es un hecho perfectamente l√≥gico y natural. Es un hecho perfecto.

Los despojos de ¡Estropeado! ya no daban para m√°s. Mi mano los palpaba mientras √©l me lam√≠a el falo. Con los ojos entrecerrados y a punto de gozar yo comprobaba, con una sola recorrida de mi mano, que todo estaba herido ya con exhaustiva precisi√≥n. Se ocultaba el sol, le negaba sus rayos a todo un hemisferio y la tarde mor√≠a.
Descargu√© mi pu√Īo martillo sobre la cabeza achatada de animal de ¡Estropeado!: √©l me lam√≠a el falo. Impacientes Gustavo y Esteban quer√≠an que aquello culminara para de una buena vez por todas: ejecutar el acto. Empu√Ī√© mechones de pelo de ¡Estropeado! y le sacud√≠ la cabeza para acelerar el goce. No pod√≠a salir de ah√≠ para entrar al otro acto. Le met√≠ en la boca el punz√≥n para sentir el fr√≠o del metal junto a la punta del falo. Hasta que de puro estremecimiento pude gozar. Entonces dej√© que se posara sobre el barro la cabeza achatada de animal.

-Ahora hay que ahorcarlo r√°pido- dijo Gustavo.

-Con un alambre- dijo Esteban- en la calle de tierra donde empieza el barrio precario de los desocupados.

-Y adi√≥s Stroppani ¡vamos!- dije yo.

Remontamos el cuerpo flojo del ni√Īo proletario hasta el lugar indicado. Nos prove√≠mos de un alambre. Gustavo lo ahorc√≥ bajo la luna, joyesca, tirando de los extremos del alambre. La lengua qued√≥ colgante de la boca como en todo caso de estrangulaci√≥n.


Osvaldo Lamborghini, Buenos Aires, septiembre de 1973.

(Este domingo a la medianoche en La otra.- radio, nos meteremos con la escritura del tremendo Osvaldo Lamborghini; van a estar con nosotros Ariel Idez y Matías Pailos, los muchachos de Mate tuerto y quizás alguien más que después confirmaremos. También vamos a escuchar al propio Osvaldo Lamborghini diciendo sus poemas. A las 23:59 del domingo en FM LA TRIBU, 88.7, http://www.fmlatribu.com/).