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domingo, 16 de agosto de 2026

Dillom: La nueva violencia y una canción sublime

La nueva violencia es el reciente álbum de Dillom. Lo distingue como el artista que se anima a desprenderse de los clisés del pop sobreproducido sin lugar para la crudeza emocional. Lo que predomina como una especie de concepto en el sucesor de Por cesárea es un frenesí uptempo que sostiene gran parte del disco, como un documental del reviente nocturno, el derrape en baños bisexuales con gente que hace fila para respirar. Los primeros comentarios asocian esta atmósfera con una actualización del pathos de Miami de los Babasónicos. Esa pintura que muestra la continuidad espiritual de estos años con los odiados '90 resalta en la escucha inmediata de La nueva violencia

Sin embargo, hay algunos oasis climáticos en los que prefiero detenerme: "Souvenir" tiene un destino de hit infeccioso en la línea de "Cirugía". La canción que cierra, "Amigos", cita literal del bajo springsteeniano de "Dancing in hte dark", funciona como antídoto jubiloso contra el cinismo. Pero el tema que para mí proyecta a Dillom como artista popular es "Maniquí", que interrupe el acelere discotequero predominante y podría sonar apropiadamente al final de un capítulo de la tercera temporada de Twin Peaks, en el escenario de melancolía zombie de The Roadhouse.

"Maniquí" late con el pulso doo-wop de fines de los '50, con su balanceo clásico en 6/8, un tempo hasta ahora inexplorado por Dillom. La canción se conecta con la veracidad de Paul en "Oh, darling": la voz se rompe en los climaxs, estirándose hacia el grito pasional que privilegia el sentimiento por sobre la prolijidad. El audio replica la reverberación expansiva, maximalista y monumental del Wall of Sound de Phil Spektor. Lejos del autotune clínico, de los timbres plásticos y la compresión digital extrema, "Maniquí" suena sucia, humana y espacial. Hay aire, soltura imperfecta y fe en que una melodía sensible no necesita de trucos para sostenerse. Dillom entona una balada de redención que dialoga con las zonas más vulnerables y desveladas del Calamaro de Honestidad Brutal. Su mejor riesgo es animarse a ser completamente clásico.

"Maniquí" tiene el ADN de las canciones inmunes al paso del tiempo que borran las fronteras de los géneros. Al despojarse de los códigos urbanos, los guiños de época y la sobreproducción digital, Dillom crea un clásico que puede saltar barreras generacionales. Esta ductilidad lo saca del nicho del hip hop  o el rock alternativo contemporáneo para habitar la lengua popular. 


Cerré los ojos y abrí la nariz
Saqué la ropa de ese maniquí
Me viste entrar, te vi salir
Siempre del mismo camarín
Come mis ojos, bebe mi sangre
Cortame el pelo
Vestime como un muñeco
Que compraste en el kiosko.

Cerca de vos, lejos de mí
Voy a humillarme y hacerte reír
Una canción en repetición
Todo te suena a un disco anterior
Estacionado, juntando polvo
Como un muñeco 
Que olvidaste еn el clóset de tus años mеjores.

Nunca te olvides que no me conocés
Y que tampoco te conozco
Sigue tu vida por fuera de mí
No pagues más para verme mentir
Siempre es así
Y aunque pasen los años
Seguiremos extraños.

Aunque vacío esté mi porvenir
Mi último aliento será un souvenir
Del más allá, sobrevivir
En una banda tributo de mí
Menú completo, mesas vacías, todo en rebaja
Terminaste vendiendo
Más salidas que entradas.
 
Nunca te olvides que no me conocés
Y que tampoco te conozco
Sigue tu vida por fuera de mí
No pagues más para verme mentir
Siempre es así
Y aunque pasen los años
Seguiremos extraños.

miércoles, 1 de julio de 2026

Yo lo vi, me sonrió y se volvió a marchar

Cómo nos golpea la muerte. No digo esa pavada de "se mueren todos los buenos" porque al final nos morimos todos. No se debe moralizar la muerte. Pero Melingo murió exactamente el día en que se cumplía un año de la muerte de mi mamá, así que la noticia me encontró en modo luto. 

Además Daniel Melingo es un artista especial, de esos que se meten en la memoria íntima. 

El año pasado cuando volví a los recitales en medio del duelo fui a ver a Melingo al CCK. Mucho antes lo conocí una tarde en el Auditorio Kraft, en medio de una performance llamada "Juicio al doctor Moreau". Esa primera velada también vi por primera vez a Miguel Abuelo, Andrés Calamaro, Fernando Noy, las Bay Biscuits... en el público estaba, cómo no, Charly. Un espectáculo teatral dada… dadaísta con canciones. Ahí escuché por primera vez a Andrés cantando Tristezas de la ciudad, por ejemplo. Me estaba introduciendo en el underground ochentista previo al fin de la dictadura. Unos meses antes había visto por primera vez en el Teatro de la Cortada a los Redonditos de RIcota, cuando el sótano de Venezuela todavía no era el Parakultural y Patricio Rey todavía no eran "el Indio". Mi fascinación por Melingo era casi secreta. ¿Quién más le estaría prestando atención en ese momento? Poco después aparecieron Los Abuelos de la Nada y los mejores temas de los Abuelos eran los de Melingo. Y lo mismo con los Twist, que aparecieron un tiempo después: los mejores temas eran los de Melingo. Particularmente uno del segundo disco, La máquina del tiempo, que cerraba el lado A, titulado "Viéndolo", un homenaje a Viendo a Biondi y uno de los temas "distintos" de los Twist, sin comicidad ni parodia, donde Melingo exploraba en una textura del dream pop que en el 81 sonaba a algo que solo con el correr de los años se iba a comprender. Cuando a mediados de los 80 tuve que hacer mi primer corto en 16 mm para el CERC puse "Viéndolo" en la banda de sonido. No me equivoqué: difícilmente se convertiría en hit un tema tan exquisito pero 40 años despúes sigue sonando exquisito, sobreviviendo con más lozanía que cualquier otro de los Twist. 

Después de que en los 80 Melingo pasara a formar parte de la banda de Charly solista vino un apagón de él, desapareció por años. Hizo Lions in Love, donde retomaba ese impulso vanguardista de Viéndolo. Después me enteré que estuvo un tiempo internado en el Borda y reapareció con los Tangos Bajos. Con el correr del tiempo, ese artista que siempre había quedado en la segunda línea de la atención de todos pasó a convertirse en figura por sí mismo. En la última década brilló como uno de los mejores de toda la escena. Su despliegue integral, como cantante, como letrista, como instrumentista y como performer lo volvió único en su especie. Alrededor suyo giraba un universo. No es verdad que se mueran solo los buenos: nos morimos todos, pero en estos años la muerte no nos está dando tregua: hay un patrón en los que partieron: Gabo, Palo, el Indio, ahora Melingo: ellos configuraban el espíritu de estos años, poetas oscuros. Lo que se está yendo es el espíritu que animó la noche porteña de la segunda mitad del siglo 20, cuyo resplandor todavía nos alcanza.

Puedo ver una luz en la oscuridad
La siento venir, no la ve ningún hombre más
Decís que esté callada, que no haga caras raras
También quisiera verlo pero no puedo ver nada
Qué placer, qué placer siento al ver lo que nadie ve
Y vos estás de nuevo diciendo cosas raras
Se esfuerza mucho el cuerpo, se nubla la mirada
Muy cerca de mí puedo ver una luz brillar
Por más que me lo expliques yo no lo voy a entender
No se ve
Yo lo vi, me sonrió y se volvió a marchar
Soy feliz, ahora sé que soy inmortal
Por más que me lo expliques yo no lo voy a entender
Por más que me convenzas yo no lo voy a creer
No se ve, no se ve
Puedo ver una luz en la oscuridad
La siento venir, no la ve ningún hombre más
Puedo ver una luz en la oscuridad
La siento venir, no la ve ningún hombre más
Yo no lo veo, padre Bormann
¿Ceguera?
¿Acaso mis ojos no pueden llorar?


lunes, 10 de noviembre de 2025

Fuera de lugar

Liliana Herrero presentó su nuevo disco en el Teatro Roma de Avellaneda


Al principio está la voz y la voz sale del cuerpo y la voz es el cuerpo. Sosteniendo el sentido de las palabras, la voz es de manera directa el cuerpo de la cantora, que un mismo movimiento trae hasta nuestros oídos desde el fondo de sus cavernas, sus mucosas y cartílagos, como si su misma piel tapizara la carne interior y la palabra cantada. La voz del cuerpo canta la lengua materna, lengua materia, lengua madre. 

En apenas noventa minutos la voz de Liliana Herrero trabaja en las palabras, en los silencios y los cortes. En el aire del teatro Roma invoca a las otras voces: Char, Parodi, Yupanqui, Spinetta, García, Susy Shock, Mocchi, Carnota, González... Cabrera, Fandermole, el Cuchi, Leda, Cardozo, Hernández y el propio Fierro. 

Canta:

me pongo aquí, aquí 
me pongo aquí, aquí 
aquí a cantar 
al compás del pensamiento
pensamiento extraordinario 
solitario, solitario el hombre 
solitario 
una pena 
una pena desvelada al ave 
una ave solitaria la vihuela 
una pena desvelada la vihuela 
refrescada la memoria consolada 
desvelada, solitaria canta la vihuela 
cantan santos milagrosos 
canta santo entendimiento 
ayuda, ayuda 
dios a la vista, la lengua ruda 
añuda, añuda a la pena 
el hombre la ve 
aquí a cantar

 

Cantar no hace de nadie parte de una conciencia única, los hace a todos mucho más libres saberse parte de una comunidad. El encuentro de las voces que enhebran un nosotros cada vez que cantamos, la voz y las voces, cada vez que cantan, parecidas a esos sapos que en la noche austera de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo. La voz se afinca en un aquí pero sale de sí, fuera de sí, fuera de lugar. No para retirarse, no para desertar, no, para salir al aire en la  noche de los pantanos. Como esos sapos, la comunidad se hace cantando, atraviesa el tiempo, guarda la memoria y reaviva el aliento.

viernes, 10 de octubre de 2025

Mientras la ciudad duerme

 Charly publica una colaboración con Sting

Para ser objetivos: este single relanza a Charly acompañado por una figura global, cuando después de El Escorpión parecía que ya no había olla que rascar. De algún modo es real, porque In the city tiene cerca de 20 años y ya conoce varias versiones, todas con producciones flojas. Esta es sin dudas la mejor producida hasta ahora, sin descollar. El diseño de audio es muy estándar pero suena mejor que las últimas grabaciones conocidas de Charly. Su voz sale mejor que en El Escorpión (lo que no es mucho), no sabemos si porque Charly accedió a maquillar los evidentes fallos vocales de su último LP. La participación de Sting es más un empujón de marketing ('ahora escuchen algo nuevo") que una real colaboración artística. Sting canta apenas unos minutos y su aporte no cambia la calidad artística del tema, tampoco será recordada entre las grandes performances de Sting. 

La composición misma no está entre las grandes creaciones de Charly. In the city es uno de los temas a los que él más se apegó desde 2007, no por su especial calidad sino porque debe trasmitir la manera en que Charly se autopercibe. "How do you think i'm crazy" es casi literalmente -hasta métricamente- "No pienses que estoy loco", aunque en "De mí" sonara más genuino. Charly también lo cantó a través de Lennon en "Watching the wheels": "People say I'm crazy...". Es como su frase emblema cuando otros versos más lacerantes y originales quedan como recuerdos de otra época. 

A todos nos entusiasma un lanzamiento de Charly porque nos retrotrae a tiempos mejores aunque el lanzamiento no comporte novedad, excepto que por primera vez en una década algo salido de la factoría García suena aceptablemente (no se puede decirse de La Lógica del Escorpión). Charly es un artista muy grande pero quizá el último destello de su genialidad fue en 2004, en la versión de "Seminare" bajo la lluvia en Ferro. Después de eso nunca volvió a tener esa intensidad deslumbrante. Los últimos grandes temas compuestos por él datan del período 2002/2003, Influencia, Rock & Roll Yo. Dicho esto, todos nos alegramos que Charly siga sacando discos. 

#charlygarcia 
#Sting 
#inthecity

miércoles, 16 de julio de 2025

La casa donde no vive nadie

Tom Waits



Hay una casa en mi barrio

abandonada y fría.

Los tipos se fueron de ahí

mucho tiempo atrás

tomaron sus cosas

y no volvieron nunca.

Parece que estuviera embrujada,

con las ventanas rotas,

y todos la llaman

la casa donde no vive nadie.


Alguna vez la casa estuvo poblada de risas

poblada de sueños...

¿Los desperdiciaron?

¿Sabían lo que significa

hacerle mal a alguien,

romperle el corazón?


La pintura está reseca

la madera descascarada

los papeles se amontonan en el porche

donde alguna vez estuve.

Y los yuyos crecieron

hasta la altura de la puerta.

Había pájaros en la chimenea

y un baúl lleno de ropas.

Parece que nadie jamás volverá

a la casa donde no vive nadie.


Alguna vez la casa estuvo poblada de risas

poblada de sueños...

¿Los desperdiciaron?

¿Sabían lo que significa

hacerle mal a alguien,

romperle el corazón?


Así que si encontrás a alguien

alguien con quien estar,

alguien con quien quedarte,

no lo cambies por plata,

no lo cambies por oro.


Yo tuve todos los tesoros

que la vida te puede dar

y son hermosos y buenos.

Me recuerdan que las casas

están hechas de madera.


Lo que hace hermosa a una casa

no son las puertas ni los tejados.

Si hay amor en la casa,

es de verdad un palacio.


Sin amor...

es sólo una casa donde no vive nadie

Sin amor no es nada

más que una casa, una casa

donde no vive nadie.

domingo, 2 de marzo de 2025

No soy capaz de enfrentar el atardecer

Los aparatos enloquecieron

no puedo seguir hinchándoles las pelotas a todos

pequeño mocoso punk

y no soy capaz de enfrentar el atardecer
podés ofrecerme un escape
casas que se mueven y casas que hablan
si me tomás, vas a tener alivio
alivio, alivio, alivio

y si voy a hablar, sólo quiero hablar
y por favor no interrumpas
sólo sentate y escuchá
porque no soy capaz de enfrentar el atardecer
podés ofrecerme un escape
si me aceptás, vas a tener alivio
alivio, alivio, alivio

es demasiado brillante, demasiado poderoso
demasiado brillante, demasiado poderoso

Last flowers
Radiohead


martes, 24 de diciembre de 2024

¿Qué nos pasa con las canciones?

Patologías Culturales - Programa del 21/12/2924: el cine y las canciones populares


En el último programa de Patologías Culturales (FM La Tribu, sábados a las 18 hs) Maxi Diomedi y Oscar Cuervo estuvieron conversando de:

- El cine argentino en 2024, con especial referencia a las recientes películas de Raúl Perrone (Solo qu3r3mos un poco de amor), Mariano Llinás (Popular tradición de esta tierra) y Andrés Di Tella (Mixtape La Pampa). La calidad de estas películas se destaca en un momento especialmente incierto para las perspectivas del cine argentino, a raíz de la posición abiertamente hostil asumida por el gobierno mileísta, ensañado especialmente contra la creación cinematográfica. 

- La gravedad de esta situación encontró una interesante respuesta en un grupo de cineastas que se autoconvocaron para organizar Contracampo, una muestra de películas argentinas de producción reciente llevada a cabo hace pocas semanas en forma paralela a un degradado Festival de Cine de Mar del Plata. En Patologías resaltamos el caracter auspicioso de esta manifestación cinematográfica colectiva para responder al ataque del mileísmo.

-Practicando poéticas muy diversas, las recientes películas de Perrone, Llinás y Di Tella tienen un inesperado recurso en común: las tres construyen su itinerario narrativo a partir de canciones populares.

- Filosofía de la canción moderna: el libro de Bob Dylan. Dice Bob:

"...la música es un ámbito donde el conocimiento no desentraña el misterio. De hecho, puede argumentarse que cuanto más sabes de música, menos la entiendes. Tomemos a dos personas: una estudia la teoría del contrapunto, la otra llora cada vez que escucha una canción triste. ¿Quién de los dos comprende mejor esa música? ...

"Y luego están las letras... a menudo, al verlas impresas se antojan poca cosa, es difícil creer que puede haber una canción ahí.

"Pero es importante recordar que esas palabras se escribieron para el oído y no para la vista. Como sucede en la comedia, donde una frase aparentemente banal puede transformarse en humor por medio de la interpretación, algo inexplicable ocurre cuando las palabras se acoplan a la música. El milagro está en la fusión. ...

"Algunos llamarían química a ese emparejamiento, pero la química parece demasiado basada en la ciencia y, por tanto, replicable. Lo que pasa entre las palabras y la música es más afín a la alquimia, el precursor revoltoso y menos disciplinado de la química, ávido de experimentación y plagado de fracasos, con sus tentativas fallidas de convertir metales vulgares en oro. La gente puede seguir intentando convertir la música en ciencia, pero en la esfera científica uno más uno siempre serán dos. La música, como todas las artes, incluida la de la seducción, nos dice una y otra vez que uno más uno, en la mejor de las circunstancias, suman tres."

También:

- La muerte de Beatriz Sarlo.

- La inteligencia artificial no piensa (El cerebro tampoco), un provocativo ensayo de Miguel Benasayag y Ariel Pennisi. Las paradojas de la tecnolgía de disponibilidad infinita.

El programa se escucha acá:

martes, 26 de noviembre de 2024

Sutilmente a Tanguito

Sobre Solo qu3r3mos un poco de amor, la nueva película de Raúl Perrone
 

por Oscar Cuervo

Tanguita y Luis son un par de vagabundos existenciales, discípulos tardíos de Diógenes y el perro en las calles desoladas del conurbano invernal. Perrone los sigue a ellos para lanzar un renovado reto a la aptitud de un espectador todavía dispuesto a una mirada asombrada. Tres décadas después de su trilogía de origen, la que le dio sentido al adjetivo "perroneano", el visionario de Ituzaingó se prueba a sí mismo que el cine todavía le reserva un escorzo imprevisto desde el que filmar esas callecitas tan pateadas.


Por un lado: nadie en el cine actual renueva en cada estación su fe carbonera para abrir el mundo desde su aldea, nadie como él. Perrone capta la tristeza terminal de esta época, muy lejos de la euforia malsana del fascismo imperante. Su incesante invención estilística es una respuesta sabia y humilde ante este tiempo soez de los fascistas. La cámara estenopeica es tan antigua al menos como las derivas del viejo Diógenes; su imagen húmeda, de colores apagados, aprehende la tristeza esparcida en el aire. Desde esa simpatía por la belleza y por la bondad es que su cine se vuelve político. En Solo qu3r3mos un poco de amor, Luis y Tanguita le disputan sentidos en el propio territorio a un tiempo desalmado. Perrone no mira las circunstancias por encima de ellos: los acompaña y los escucha. Ellos mismos saben descifrar los signos que les permitirán no dejarse vencer: se encuentran con otros ángeles callejeros y comparten un saber histórico, fundado en la majestad del cinismo clásico, la dignidad neorrealista y las derivas beatniks.

Por el otro: la condición popular de su experiencia no le impide sostener una exigencia formal insólita en el cine actual. Popular y vanguardista, su exploración de las texturas pictóricas, las musicalidades y los dialectos callejeros, voz y canciones, le da un sentido distinto a la opción por el clasicismo. Lo clásico no es la conservación de las formas revisitadas sino la soltura de una renovación perpetua. En el tramo más reciente de su filmografía Perrone se puso a jugar con la banda de sonido, como si el período silente del cine acabara de dar paso a un descubrimiento desenfadado del audio, lejos de la pesadez que el cine sonoro tuvo en su primera fase. La imagen estenopeica, la entonación distorsionada de las voces callejeras y el arrebato inesperado de la música desatan la tensión poética de su cine. Su voluntad de vanguardia extremista nunca puede sentirse como un alarde experimental, porque Perrone pulsa cada osadía siempre en función de un desgarro emotivo. La tristeza de la calle y el orgullo de los pobres se presentan en este diseño formal más apropiadamente que lo que cualquier representación mimética podria lograr. Lo inaudito de las formas empuja a una perplejidad más mística que experimental.


Una música rara atraviesa la poesía de Pasolini en la voz inesperada de un pibe del suburbio. Interferida por ecos de un bandoneón espectral, conduce al extasis de una tierna y dulce canción en la voz áspera de Tanguito, el más querido, el más frágil de todos. Especialista en el remate musical de las líneas narrativas, nunca antes fue Perrone tan agradecido como aquí. Finalmente su cine declara su filiación íntima con la música de Tanguito, el momento de máxima inocencia del rock argentino. Perrone es rock argentino, pero más precisamente en la ternura de Tanguito. En ambos artistas refulge una poética de la rusticidad desamparada como atributo angelical.

Susana, déjame ser como yo soy.

No cambia nada con que use

una camisa o una corbata,

si da lo mismo, es gusto mío

o un desafío, o un desafío.

No cambia nada, no cambia nada,

no cambia nada.




Es como si hubiera debido atravesar décadas de invención furibunda para que recién ahora se terminara de revelar su afinidad angélica con Tanguito. Es como si el cine del Perro, cuanto más se alejara de su punto de partida, más se apropiara de su origen.

viernes, 18 de octubre de 2024

17 de octubre de 2024: nuevas y viejas canciones



Me encanta cómo quedaron distribuidos los peronismos este 17: Isabel con Bichacruel, Moreno con la Patota, los "hijos de" encerrados en secta y Axel con el pueblo.

Berisso: KM 0

Inland Empire by David Lynch

La Patota Doctrinaria con Guille Moreno


Federación de Box: cumbre de la derrota
El hijo de Recalde: "Claro que queremos unidad pero respeten los rangos". "Respeten los rangos": más derrota no se consigue.

martes, 1 de octubre de 2024

Deja que el canto lance su luz cuando mueras

 

Estaba a punto de convencerme de que todas las canciones hermosas ya habían sido hechas y de ahora en más solo cabía recordarlas. La verdad no esperaba este asalto de la belleza cuando anoche escuché "Cómo la primavera", recién estrenada por Juanito el Cantor, quien parece tener una conexión con el manantial de las canciones hermosas ("Bolero", "Él salón de los espejos" o "Todo el tiempo"). Él la describe como "una suerte de milonga impresionista, colorida y melancólica" y está bien. Pero es más todavía. Juanito ya supo convocar las potencias misteriosas que conjugan la ensoñación con la ronda infantil, Debussy y las canciones de cuna.

"Como la primavera" es de esas piezas cuya existencia uno no puede sospechar aunque luego de escucharlas se vuelven apodícticas. ¿Las canciones así estarán aguardándonos en alguna parte del aire o de la noche para refulgir de pronto? ¿Habrá alguna hechicería que conocen estos magos para hacerlas aparecer de repente?

Eduardo Mateo supo ofrecernos esta especie de miniaturas raras a cuya familia pertenece "Cómo la primavera". Dejarse llevar por su pulso frágil y su ternura insólita no sé si nos hará acostumbrarnos a estas apariciones o al contrario, nos dejará desguarnecidos hasta la próxima vez en que el arte ataque.

Antes de ayer no la esperaba pero creo que encontré mi canción del año, la que me deje todavía atento.

Atenti: acá la comparto, escúchenla y después me dicen.

 

domingo, 22 de septiembre de 2024

My own private Charly


 Cuatro obras maestras entre 1974 y 1984: la década ganada. 

Pequeñas anécdotas sobre las instituciones
Yendo de la cama al living
Clics modernos
Piano bar

Son esos 4 discos que bastarían para considerarlo el número 1 del rock argentino (ex aequo con Spinetta).

Estos 4 son además la prueba de su versatilidad: desde la crudeza más auténtica hasta el despliegue más majestuoso de los recursos de un estudio de grabación. Desde el básico guitarras/ bajo/ batería/ teclados y voces en tomas directas y arreglos austeros hasta el lujo de experimentar con los planos de sonido, desde las letras más crudamente realistas hasta el expresionismo noir, desde el pop de vanguardia hasta el rock de garage y el folk de fogón. No todas las más geniales canciones están en estos 4 discos, pero a estos discos no les falta nada: son perfectos en sus propios términos.

De estas obras maestras se extraen las 20 gemas perfectas: "El show de los muertos", "Tango en segunda", "Vos también estabas verde", "Canción de 2 por 3", "Superhéroes", "Yendo de la cama al living", Yo no quiero volverme tan loco", "Peluca telefónica", "Inconciente colectivo", "Pecado mortal", "No soy un extraño", "Bancate ese defecto", "Los dinosaurios", "Ojos de videotape", "Promesas sobre el bidet", "Raros peinados nuevos", "¿No te animás a despegar?", "Piano bar", "Cerca de la revolución", "Total interferencia".


Después hay una subcategoría: las casi obras maestras, rozando lo perfecto:
La máquina de hacer pájaros (1976)
Películas (1977)
Grasa de las capitales (1979)
Bicicletas (1980)
Filosofía barata y zapatos de goma(1990)
La hija de la lágrima (1994)

Acá también hay canciones de perfección sobrenatural:

"Como mata el viento norte", "Rock", "Por probar el vino y el agua salada", "Ah, te vi entre las luces", "No te dejes desanimar", "Hipercandombe", "Ruta perdedora", "Grasa de las capitales", "San Francisco y el lobo", "Perro andaluz", "Viernes 3 AM", "Noche de perros", "A los jóvenes de ayer", "Canción de Alicia", "Desarma y sangra", "Mientras miro las nuevas olas", "De mí", "Reloj de plastilina", "Gato de metal", "Solo un poquito nomás", "Me siento mucho mejor" (cover), "Siempre puedes olvidar", "Fax U", "Chipi Chipi", "Waiting", "Love is love", "Andan", "Kurosawa", "Locomotion" (cover).


Después vienen los excelentes:
Porsuigieco (1976)
Serú Girán (1978)
Peperina (1981)
Influencia (2002)

Estos contienen una serie de clásicos indelebles:

"Quiero ver, quiero ser, quiero entrar", "Antes de gira", "Eiti-leda", "El mendigo en el andén", "Separata", "Seminare", "Cinema verité", "Llorando en el espejo", "Peperina", "20 trajes verdes", "Influencia" (cover), "I'm not in love", "El amor espera", "Happy and real".


***

Entre los muy buenos hay discos de todas las épocas. Y entre ellos se pueden ubicar algunas canciones absolutamente geniales. Solo nombro 10:

"Quizás por qué", "Necesito", "Confesiones de invierno", "Bienvenidos al tren", "Hablando a tu corazón", "Parte de la religión", "A punto de caer", "Vampiro", "Tu amor", "Say No More".


***

Entre los "solo buenos" también se puede armar una antología de obras maestras. Solo 10:

"Música del alma", "Te recuerdo invierno", "Me tiré por vos", "Digo de vos", «Canción para mi muerte/Purple Rain», «Amo lo extraño», «Telepáticamente», "Dileando con un alma", «Lo que ves es lo que hay (Todo el mundo quiere olvidar)».


***

Incluso se puede hacer un top 5 extraído de los más o menos:

"Fabricante de mentiras", "Loco, ¿no te sobra una moneda?", "No puedo dejar", "Transformación", "No importa".

domingo, 15 de septiembre de 2024

Escuchar esas voces


La Lógica del Escorpión: para un oído sensibilizado por cinco décadas de la música de Charly el disco aparecido esta semana es un ripio. Pero los analistas aguzan su flexibilidad retórica para explicar por qué esta música tan fea es artísticamente valiosa. Al revés de lo que Charly siempre ha sido: su música era tan hermosa que exigía una interpretación que estuviese a su altura.




Una voz rota y un arte consumado:

Hablando de la voz rota y sus usos artísticos, creo que Dylan lo viene haciendo desde hace años. Recuerdo cómo nos impresionó su bramido en Velez ha ya cuántos años? 2008, 16 años! Pero la diferencia es que Dylan ha estado todo el tiempo en completo control de esta performance: quizás porque viene macerando su voz desde hace décadas, siempre jugó con esa limitación. Creo que lo que alguien puede conjeturar retóricamente en el Escorpión, en Dylan ya es un arte consumado. Su voz rota es el pilar de su arte. Es verdad que Dylan despierta reacciones similares de rechazo, pero como él lo sostiene desde hace dos décadas no se trata de una conjetura sino de voluntad de estilo desafiante y corrosiva. Dedicó nada menos que cinco volúmenes a cantar con su voz rasposa el repertorio de Sinatra, ¡la Voz!). Dylan nos educó en la aridez.


Yo nunca pedí
lo que vos me diste
pero, bueno, yo
hoy aprendí lo que me diste
vos nunca pediste lo que yo te di
y está bien así para mí.
@laotra214 #FrasesDeMama ♬ sonido original - laotra21

jueves, 12 de septiembre de 2024

La Lógica del Escorpión y el Día del Maestro

Primera y segunda escucha

 


El concepto general: no sé si hay una lógica del escorpión. El collage de audio del track 12 es modesto. Una vez más se apela a "20 trajes verdes", a esta altura el caballito de batalla de todo intervalo instrumental de Charly.

Los temas estrictamente nuevos: "Yo ya sé", en su modestia, tiene una melodía querible. La letra tiene el mismo grado de simplismo (no simplicidad) de los otros temas que Charly dio a conocer en el siglo XXI. "La medicina" lo recuerdo de los recitales de la década pasada y supongo que esas versiones en vivo eran más vibrantes que esta.

La sensación de que todo está muy transitado se repite: ¿Por qué reversionar "Juan Represión", "Te recuerdo invierno"? Charly ya los había rescatado en Casandra Lange y Sinfonías para adolescentes en versiones mucho mejores. No encuentro que estas re-reversiones agreguen algo. Tampoco se trata de grandes canciones algo olvidadas de Charly ni encuentro que digan algo que pueda ser hoy resignificado. Algo parecido me pasa con "Watching the wheels". Ya había aparecido en Kill Gil. ¿Qué aporta este rescate? Ni siquiera se trata de un gran tema de Lennon.

Charly siempre se destacó por adueñarse de canciones de otros. Pasó con "Influencia", con "Me siento mucho mejor", con "It´s only love", incluso con el Himno. Mejor olvidar cualquier vínculo de "América" con el tema de Bowie y Eno. Lo mismo con "Rock and roll star" y The Birds. Escuchamos los originales y preferimos no volver a 2024.

A esta altura, me gustaría escuchar una buena versión de los tantos bootlegs de diversas épocas, incluso temas inéditos, versiones en vivo de la increíble etapa de Las Ligas. Algo a la altura de los tomos de Roque Di Pietro. Pero lo que a mí me gustaría, ¿a quién le importa?

Preferiría decir algo mejor, pensar que tengo que escucharlo mejor. Pero es lo que hay.

viernes, 23 de agosto de 2024

Ray Bradbury: un recorrido personal


por Cristian Bonomo

LA SIRENA

En 1986, a mis quince años, recibí como regalo Las doradas manzanas del sol

El primer cuento que leí, "La Sirena". 

Desde aquel día tengo intacto en la memoria ese impacto emocional, melancólico y profundo. 

Un día, hace muchos años, vino un hombre y escuchó el sonido del océano en la costa fría y sin sol, y dijo: «Necesitamos una voz que llame sobre las aguas, que advierta a los barcos; haré esa voz. Haré una voz que será como todo el tiempo y toda la niebla; una voz como una cama vacía junto a ti toda la noche, y como una casa vacía cuando abres la puerta, y como otoñales árboles desnudos. Un sonido de pájaros que vuelan hacia el sur, gritando, y un sonido de viento de noviembre y el mar en la costa dura y fría. Haré un sonido tan desolado que alcanzará a todos y al oírlo gemirán las almas, y los hogares parecerán más tibios, y en las distantes ciudades todos pensarán que es bueno estar en casa. Haré un sonido y un aparato y lo llamarán la sirena, y quienes lo oigan conocerán la tristeza de la eternidad y la brevedad de la vida».

Bradbury cuenta el origen de esa historia. 

Un día, caminando con su esposa por la playa de Venice, California, vio la estructura abandonada de una montaña rusa y se dijo: ¿qué hace ese dinosaurio recostado en la arena? 

Hace diez años armé un club de lectura de sus libros, El Club de la Salamandra. Nos reuníamos cada tanto y yo editaba los cuentos por separado para repartir y proponía algunas lecturas y búsquedas. Para uno de esos encuentros armé un powerpoint con la traducción de "La sirena", para tener la experiencia de una lectura colectiva. Tengo dos discos de lecturas de Ray Bradbury por él mismo. Uno de ellos, Fantastic tales (1979) tiene 14 de sus cuentos. Edité su lectura del cuento acompañándolo de la obra Waiting for Cousteau de Jean-Michel Jarre y, mientras escuchábamos el audio, yo iba pasando las placas del powerpoint de manera simultánea con la traducción. Tiempo después hice la experiencia en un video pero, sin la licencia correspondiente, fuera de mi computadora, el video se ve con la marca de Filmora que ahora es más grande que años atrás. Quizá retome el esfuerzo. [Link al cuento completo]

LA CANCIÓN DE YLLA

Inmediatamente después de Las doradas manzanas... vino la trilogía dorada: Crónicas Marcianas, El Hombre Ilustrado, Fahrenheit 451.

En la primera expedición de las Crónicas Marcianas, la presencia de los hombres de la tierra llega primero, antes que los cuerpos, como música.

Caía la tarde, y mientras se paseaba por entre las susurrantes columnas de lluvia, la señora K se puso a cantar. Repitió la canción, una y otra vez.

—¿Qué canción es ésa?, —le preguntó su marido, interrumpiéndola, mientras se acercaba para sentarse a la mesa de fuego.

La mujer alzó los ojos y sorprendida se llevó una mano a la boca.

—No sé.

El sol se ponía. La casa se cerraba, como una flor gigantesca. Un viento sopló entre las columnas de cristal. En la mesa de fuego, el radiante pozo de lava plateada se cubrió de burbujas. El viento movió el pelo rojizo de la señora K y le murmuró suavemente en los oídos. La señora K se quedó mirando en silencio, con ojos amarillos, húmedos y dulces al lejano y pálido fondo del mar, como si recordara algo.

—Drink to me with thine eyes, and I will pledge with mine (Brinda por mí con tus ojos y yo te prometeré con los míos) —⁠cantó lenta y suavemente, en voz baja⁠—. Or leave a kiss within the cup, and I’ll not ask for wine. (O deja

un beso en tu copa y no pediré vino).

Cerró los ojos y susurró moviendo muy levemente las manos. Era una canción muy hermosa.

—Nunca oí esa canción. ¿Es tuya?, —⁠le preguntó el señor K mirándola fijamente.

—No. Sí… No sé —titubeó la mujer⁠—. Ni siquiera comprendo las palabras. Son de otro idioma.

 

DE LAS LECTURAS

Ray Bradbury vino a la Argentina dos veces. La primera, en 2007, me la perdí, Cuidando a mi primer sobrino, en Longchamps, vi por tele que estaba en la Feria del Libro firmando libros y yo sin saberlo. Se fue emocionado, diciendo que fue una de las experiencias más maravillosas de su vida, por el afecto de la gente. La segunda, en 2006, otra vez en la Feria del Libro, pero ahora en una video-conferencia; ahí estuve. Me senté atento y emocionado de verlo. Nunca antes había escuchado o leído a Bradbury en primera persona. Luego de ese día volví a coleccionar sus libros y ahí sí empecé a tener libros con sus escritos en primera persona. Esa tarde descubrí que todas las cosas de las que él nos hablaba yo ya las sabía, y las sabía a través de sus cuentos.

Quisiera destacar tres cualidades que se encuentran en sus cuentos a través de tres personajes:

 La curiosidad en Cecy Elliot ("La Bruja de abril", Las Doradas manzanas del Sol).

— La imaginación en Fiorello Bodoni ("El Cohete", El Hombre Ilustrado).

— El cariño en Harrison Cooper ("Los últimos sacramentos", Más rápido que la vista).

Cecy es una brujita que tiene la facultad de meterse dentro de las cosas para saber qué se siente. Puede ser un perro, una paloma, un pétalo, un grillo o el rocío y vivir su experiencia. Un día, decide saber qué es enamorarse. 

Fiorello Bodoni logra hacer un viaje inolvidable con sus hijos.

Una mañana, Harrison Cooper se despierta triste, melancólico, y al afeitarse ve por el espejo cómo se le cae una lágrima. Una visita le hace dar cuenta de que con su máquina del tiempo puede hacer viajes a momentos históricos, ahí cae en el por qué de su estado de ánimo y decide visitar a tres de sus escritores favoritos que murieron sin reconocimiento alguno.

Harrison Cooper se puso de pie sigilosamente, echó un vistazo hacia la escalera y luego, cargado con el dulce peso de los libros, entró en aquella habitación en la que las velas ardían a cada lado de la cama, donde el hombre agonizaba recostado, los brazos extendidos a ambos lados, la cabeza hundida en la almohada, los ojos cerrados en una mueca, la boca firme como si desafiara al techo, a la muerte misma, a que lo hundiera hasta ahogarlo.

Al primer roce de los libros, a un lado y luego al otro de la cama, el anciano aleteó los párpados y sus labios agrietados se partieron; de sus fosas nasales escapaba un silbido de aire.

—¿Quién anda ahí? —susurró—. ¿Qué hora es?

—“Cada vez que la boca se me tuerce en una mueca amarga, cada vez que en mi alma se posa un noviembre húmedo y lluvioso, entonces comprendo que ha llegado la hora de darme a la mar lo antes posible” —contestó el viajero a los pies de la cama, con voz serena.

—¿Cómo? ¿Cómo? —repitió rápidamente el anciano con voz casi inaudible.

—“Es mi manera de disipar la melancolía y regular la circulación” —volvió a citar el viajero, que se desplazó para colocar un libro junto a cada uno de los brazos del anciano moribundo, donde sus dedos trémulos pudieran rozarlos, tocarlos y acariciarlos como si estuvieran escritos en Braille.

De a uno por vez, el desconocido sostuvo en alto un libro tras otro para exhibir las cubiertas, luego una página y otra, donde las fechas impresas de aquella novela retozaban en la cresta de una ola para luego encallar para siempre en alguna playa de un futuro lejano.

Los ojos del enfermo se posaron largamente en las tapas, los títulos, las fechas y luego se clavaron en el rostro resplandeciente del viajero. Confundido, exhaló.

—Tienes la mirada de un viajero. ¿De dónde vienes?

—¿Se notan los años? —dijo Harrison Cooper inclinándose hacia él—. Bien, entonces le traigo una Anunciación.

—Esas cosas sólo les ocurren a las vírgenes —musitó el anciano—. No yace aquí ninguna virgen sepultada bajo los libros nunca leídos.

—Sin embargo, yo vengo a desenterrarlo. Traigo noticias de un lugar distante.

La mirada del enfermo se dirigió a los libros que descansaban bajo sus manos temblorosas.

—¿Son míos?

El viajero asintió con solemnidad, pero sus labios dibujaron una sonrisa cuando el rostro del anciano se tiñó de un color más tibio y la expresión de los ojos y la boca se tornó más anhelosa.

—¿Hay esperanzas, entonces?

—¡Claro que sí!

—Te creo. —El anciano tomó aire y preguntó: —¿Por qué?

—Porque lo quiero mucho —dijo el desconocido a los pies de la cama.

CON PASO DE PANTERA *

No aplastes ni arrebates; descubre y conserva;

con paso de pantera ve adonde duermen las verdades minadas

a detonar con sigilo las semillas ocultas

para que en tu estela, invisible, ignorada,

brote una riqueza exuberante y quede atrás

mientras te escabulles fingiendo que eres ciego.

Al volver al sendero que abriste en la jungla

descubre los desechos que hiciste a un lado;

las mínimas verdades y las grandes han aflorado allí

donde antes diste tumbos con loca inconsciencia

o algo parecido. Y así esas minas fueron detonadas

en fácil juego de paso y pisada y hallazgo;

pero sobre todo paso suelto; pisada, muy poca.

Presta atención, pero una pizca.

Desdeña el cuidado, muéstrate distante, haz caso omiso

de las millas, y detrás de tu sonrisa, como gatos,

vendrán a ronronear las metáforas, cada una un orgullo,

una espléndida bestia de oro que llevabas oculta,

convocada ahora en cosechas de sabana

vuelta elefante agamuzado que estremece

y atrona y desencaja para que la mente pasmada,

contemple la belleza pero perciba el defecto.

Luego, visto el defecto, como lunar en la más bella,

apresúrate a reconocer, entero, el Todo.

Hecho lo cual, finge no guardar ningún conocimiento;

con paso de pantera ve adonde duermen las verdades minadas.

* Poema del libro Zen en el arte de escribir (1990).

...

👆🏽 Esta es mi biblioteca Bradbury
Me enteré de la muerte de Bradbury mientras trabajaba en un negocio con atención al público. En un momento me aparté y me fui a un rincón trasero, a pensar un poco en él y todos los cuentos e imágenes que viven en mi cabeza desde esos quince años y pensé:

Él no lo sabía, pero era mi mejor amigo.