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viernes, 22 de enero de 2021

El cine del año: los documentales

por Paz Bustamante *






Playback. Ensayo de una despedida (2019, Agustina Comedi)

El año del descubrimiento (2020, Luis López Carrasco)

Niña Mamá (2020, Andrea Testa)

Los niños lobo (2020, Otavio Almeida)

Adiós a la Memoria (Nicolás Prividera, 2020)

Lo interesante de estas películas es que plantean distintos modelos de documentales. 

Playback. Ensayo de una despedida recupera material de archivo para fundar una memoria que, a diferencia del momento histórico en que estos registros se hicieron, ahora está permitida por la sociedad y Comedi con su obra ayuda a emerger. 

El año del descubrimiento le da una vuelta de tuerca al documental de entrevista clásica y lo hace a través de la forma, desde el montaje, con la pantalla partida y la utilización de más de una cámara. Devela una realidad histórica política: la de la implantación del neoliberalismo en España. A los argentinos nos sirve para pensar si ese es el modelo que queremos para nuestro país.

Niña Mamá es un documental de entrevistas que selecciona relatos que no son unidireccionales. Las entrevistas son conducidas por las propias profesionales del sistema sanitario en el espacio del hospital público. De esa manera, deja ver el dilema que se les plantea a las niñas-adolescentes ante embarazos no planificados. Es una película muy importante para entender una de las luchas que implicó la militancia por el aborto seguro legal y gratuito. 

Los niños lobo es un corto extraordinario en el que dos adolescentes cubanos recrean recuerdos contados por su padre, un veterano del ejército revolucionario en Angola.

En Adiós a la Memoria Prividera también incursiona en el documental de archivo en primera persona, como el otro lado de M. La película, que me trasmite una profunda tristeza, puede analizarse desde muchas perspectivas, pero lo que más me llamó la atención es su negación ante el kirchnerismo, como si después de los 70 no hubiera sucedido nada políticamente movilizante. 

* NOTA DEL EDITOR: Le pedí a mi amiga Paz Bustamante, integrante del staff de La otra.-radio, que por ahora no está saliendo al aire, que me pasara una lista con sus películas favoritas entre las que se conocieron en 2020 y me pasó esta lista de documentales.

martes, 28 de enero de 2020

Cine y música: Lo mejor del 19

La otra.-radio del último domingo de enero 2020, para escuchar clickeando acá 

MÚSICA 2019: SELECCIÓN BONOMO


- Billie Eilish, When we all fall asleep, where do we go?



- Tyler The Creator, Igor


-Prince, Originals



-Thom Yorke, Anima



-Big Thief, Two Hands



- La lucha libre, Las flores


-
 Le Poeme Harmonique, Anamorfosi

Cristian Bonomo vino a sumar la selección musical de los discos del año que fue, que ya habían comenzado en posts anteriores Maxi Diomedi, César Colman y Santiago Segura (26 discos entre nuestros cuatro columnistas, que se van a completar con algunos más que elegiré yo en próximo post). Como historiador de la música, Cristian suele abarcar zonas de la música que se apartan de lo que el resto del staff de La otra conoce. Esto explica la inclusión en esta lista de Anamorfosi, el disco de Le Poeme Harmonique que trae una versión especial de Miserere, una obra barroca del siglo xvii cuya trascendencia él explicó durante el transcurso del programa. Esto no le impide gozar de la rabiosa contemporaneidad de Billie Elish o Tyler The Creator, que esa misma noche que hicimos el programa eran premiados en la entrega de los Grammys. Durante la emisión de La otra.-radio escuchamos canciones de los discos elegidos por Bonomo, junto con los motivos de su selección.



CINE 2019

Paz Bustamante:


- Fordlandia Malaise (Susana de Souza Dias)


- Bocamina (Miguel Hilari)


- Nunca subí el Provincia (Ignacio Agüero)


- I diari di Angela - Noi due cineasti - Capitolo secondo (Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi)


- Longa Noite (Eloy Enciso)

Paz Bustamante optó por dos series de títulos entre los que ampliamente predominan los documentales (9 de 10): Un primer grupo de cuatro documentales y una ficción que se dedican a interrogarse cómo puede tratarse la memoria como materia cinematográfica.

Y un segundo grupo de documentales:


- Lluvia de jaulas (César González)


- El brazo del Whatsapp (Martín Farina)


- Las Facultades (Eloísa Solaas)


- Felix in wonderland (Marie Losier)


- Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese

Carla Maglio:


- When Tomorrow Comes, John M. Stahl (1939)


- Jalsaghar [El salón de música], Satyajit Ray (1958)


- O rio do ouro, Paulo Rocha (1998)


- Ugetsu - Kenji Mizoguchi

Carla Maglio, en lugar de elegir las mejores películas estrenadas durante este año, prefirió señalar los acontecimientos cinematográficos que le resultaron más destacables:
- La retro de John M. Stahl en Mar del Plata.
- El ciclo de Satyajit Ray en la Lugones.
- El ciclo de Kenji Mizoguchi en la Lugones.
- La retro Paulo Rocha en el BAFICI, con la presencia de la actriz Isabel Ruth quien, inesperadamente, en sus presentaciones no dejó de señalar sus discrepancias con el director cuyas películas protagonizó.
- La despedida de Luciano Monteagudo de su agadecido rol de programador de la Sala Lugones.
- La devaluación del BAFICI.
- Los signos promisorios del equipo de programadores de Mar del Plata.

Oscar Cuervo:


- Once upon a time in Hollywood (Quentin Tarantino)


- Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Dos ficciones autoconscientes de autores en la plenitud del dominio de su estilo. De vínculo oblicuo con lo real, nunca como fuga del mundo, nunca como mera invención. En su magnificencia, se trata de dos ejercicios bien distintos de lo ficticio: la primera, dispersiva y lúdica; la segunda concentrada y melancólica. Ambas plenas de sensibilidad e intelecto.


- Dogman (Mateo Garrone) es la película maldita del año. Resistida o ninguneada por gran parte de la crítica, Dogman es el retrato devastador de una comunidad que emerge de una catástrofe elidida. El gran cine italiano en la era de los dioses que han huido.


- Lluvia de jaulas (César González) marca un hito en la cinematografía argentina. El NCA ha muerto definitivamente justo cuando esta película logra desbordar las estrecheces formales, temáticas, de perspectiva que rigieron la filmografía local de las últimas dos décadas. El nacimiento de una visión.


Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese es la película buena que Scorsese hizo para Netflix este año. Casi que no podía fallar. Este documental apócrifo demarca su territorio con una triple advertencia: el protagonista advierte que no se acuerda de nada de esa gira de mediados de los 70 -su mejor época-, a la vez que avisa que solamente dice la verdad cuando está enmascarado -ética inversa a la aplicada por el propio Scorsese en los cyborgs que ponen la caripela en The Irishman. Además, el seudotestimonio empieza y termina con una cita de Melies que exhibe su clave ficticia. Dylan sigue construyendo su biografía falsa. Scorsese parece haber nacido para filmar la gran saga dylaniana.



- En el cortometraje Parsi, las poéticas de Eduardo Williams y Mariano Blatt parecen haber nacido una para la otra. Williams funciona mejor en las formas breves y sincopadas del rap de Blatt. El grano de la voz impregna esta fuga por el suburbio global de una argentinidad ensoñada.



Cairo Affair: Con sigilo, Mauro Andrizzi se erigió como inventor y máximo referente de un género: el absurdo cosmopolita. Todo lo que vemos en este mediometraje podría ser la fabulación de una mente conspiranoica, pero todo es verdad. Con un humor conciso y sin gags, Cairo Affair atestigua el disparate en el que se convirtió el mundo.

Menciones especiales: Bamboo dogs (Khawn de la Cruz) – Sueño Florianópolis (Ana Katz) – El profes1on4l (Martín Farina) – Un rubio (Marco Berger)






EL PROFES1ON4L - TRAILER OFICIAL 2019 from Martin Farina on Vimeo.

domingo, 26 de enero de 2020

Noche ardiente: lo mejor del cine y de la música del año que fue

Ultima parte: hoy a las 12 de la noche en Radio Gráfica, online acá


Durante todo enero estuvimos echando una mirada retrospectiva a lo mejor que 2019 nos dejó. Hoy terminamos con este racconto: cine y música. Participan Paz Bustamante, Carla Maglio y Cristian Bonomo. 

Y en la política argentina nunca se pueden hacer raccontos: la realidad nos supera continuamente. 

FM 89,3, 0 hs.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Rubio en La otra

Primera parte, esperando a Rubio, acá
Segunda parte, Rubio llega, acá


"El tiempo es una verdadera cagada. Se pierde la cintura, se pierde el pelo, se pierde la función eréctil, se pierden los valores: alguien capitaliza todas esas pérdidas, pero no se sabe dónde está y la mayoría no cree que exista" escribió en su diario Alejandro Rubio el 7 de mayo de 2007 -en realidad todas las entradas de su diario las escribió el mismo día. 

En ese entonces para mí era Maiakovski, un comentador del blog La Lectora Provisoria, como yo, que no sabía que él era uno de los poetas de los 90. Yo ni sabía que los poetas de los 90 existían y concitaban todo tipo de polémicas que todavía no entiendo, porque de poesía ignoro todo. 

Miento: leí a Perlongher, algo de Leónidas Lamborghini, me gusta mucho César Vallejo y T. S. Elliot traducido al castellano. Me gusta San Juan de la Cruz, que en realidad era Yepes, judío con verso. Lope de Vega y pará de contar. Sé que todos esos son muy buenos, lo sé yo mismo. Pero los poetas son tantos... A todos los desconozco. Por ejemplo, no tengo idea de Martin Gambarotta, que escribió Punctum, a quien Rubio se refiere constantemente.

Alguien después me dijo que el mordaz polemista, filoso, despiadado Maiacovski que firmaba en el blog que editaba Quintín antes de volverse loco (ahora lo sigue editando, pero ya nadie lo lee), era el reputado poeta Alejandro Rubio.

Después vi Imagen mala, una película muy buena de Sebastián Lingiardi y ahí aparece Rubio diciendo algunos poemas y empieza a interesarme. Después resulta que me dice Paz Bustamante que Rubio escucha La otra.-radio y es fanático del programa, cosa que sube mi autoestima. 

Hace pocas semanas un domingo a primera hora el mismo Rubio me manda un messenger solicitándome que haga una reseña de la actuación de King Crimson en Buenos Aires. Lo hago esa misma noche, atendiendo a gentil pedido.

Lo único que faltaba era que Rubio viniera a La otra. Me mandó a decir que no era cinéfilo, que cuando viniera iba a hablar de Cine de Superacción. Bueno, como fuera, yo tenía que leer algunos de sus libros, porque si no conocía nada de nada de su poesía era un papelón.

Entonces en estos días pedí prestado y leí . Rubio escribió por ejemplo "El problema del insomnio":

Que se acabe la comida, que se acabe la yerba
y que alguien te llame por teléfono para decirte
en tono comedido: acá estamos preocupados por vos.
¿Acá están preocupados por mí?
¿Allá están preocupados por mí?
No estoy ni acá ni allá, estoy
colgado de un hilo por la voz
hueca y un poco confusa, 
como si los parásitos me comieran de abajo arriba.
Por suerte tengo un quiosco enfrente, domino
la historia y no siento frío.
Estar solo es como descubrir en un bloque de hielo
un cuerpo vagamente parecido a tu primo.

También:

Junto a la cama un orinal
un libro de Mao en la repisa
y en la cabeza una divisa
nunca votar a un radical.

Bueno, leí lo que pude antes del domingo, pero el tipo escribió muchos libros, así que no llegué a leer lo suficiente como para hacerle una entrevista sobre su poesía. Así que venía a la radio a hablar de Cine de Superacción pero, sobre todo, a una semana de las elecciones que vamos a ganar y tres días después de que el peronismo celebrara unido su primer 17 de octubre en décadas, de lo que íbamos a hablar era de política.

Rubio llegó como una hora y pico tarde: por los trenes. Entró como una tromba al estudio y desde ese momento el programa fue casi enteramente suyo. De poesía habremos hablado dos minutos. Dos minutos del gusto compartido por el cine de Hitchcock, hablamos un minuto de Quintín y uno de Tomás Abraham. El resto hablamos del peronismo, de Alberto y de Cristina, de macri, de dónde va a salir la guita para el próximo gobierno.

Rubio tiene voz áspera y un tono cortante que sale bien en radio. Yo le digo que tendría que hacer un programa y él me dice "ni en pedo".

- ¿Cómo ves este momento?

- Ganamos irreversiblemente. Basta de suspenso inútil, esto no es Hitchcock. Lo sabemos todos, el pueblo lo sabe. Nadie, ni ellos ni nosotros están nerviosos por el resultado de las elecciones. Ya está. Nadie está al comando del estado, no hay administración técnica, Lacunza no administra nada. Están quemando lo más posible la guita del Banco Central hasta el diez de diciembre, punto final. No hay administración de nada, ni siquiera del tipo de cambio: tenemos tantos dólares, el dólar vale tanto. Eso es lo que se está administrando, una boludez, lo puede administrar un contador eso. ¿A quién llamo si yo tengo una emergencia ahora? A nadie. ¿Con quién hablo si soy un embajador extranjero y tengo que hablar algo urgente? Con nadie. ¿Qué pasa si hay un incendio ahora en Ezeiza? ¿Quién se hace cargo del operativo de emergencia? Nadie organiza, nadie coordina, no están, se han ido.

La parte en que llegó Rubio hasta el final del programa, la pueden escúchar acá.

La hora y pico de programa antes de que él llegara, con Carla Maglio y Paz Bustamante hablamos también del peronismo y de otro tema. Incluso discrepando, acerca de los criterios políticos con que se mide la presencia -o falta- de mujeres cineastas en la programación del Doc Buenos Aires, pero también de la dirección del Festival de Cine de Mar del Plata por primera vez a cargo de una mujer, Cecilia Barrionuevo, que se dispone a empezar su segunda oportunidad, pero cuyo debut como directora, el año pasado, tuvo -para mí, ojo- un resultado penoso.

La parte en la que Rubio no había llegado, clickéen acá. Empieza con la Marcha Peronista en versión heavy.

Hubo otra parte del programa en la que despedimos a Lucas Carrasco, esa ya la publiqué ayer.

jueves, 9 de mayo de 2019

FICIC 2019 en La otra

Una conversación con Roger Koza, director artístico del Festival, que se puede escuchar completa clickeando acá

Sol Alegría, ganadora de la competencia internacional del FICIC 2019

En la reciente emisión de La otra.-radio estuvimos conversando con Roger Koza, director artístico del FICIC, ni bien la edición del festival coscoíno acababa de terminar. Roger ya había llegado a Córdoba capital cuando nuestro programa salió al aire.

Lo primero que él nos dijo  es que esta ha sido una de las ediciones más felices del FICIC -un festival que verdaderamente aspira a construir una zona de felicidad, pienso yo-, una especie de equilibrio más logrado, evalúa él, buscando las palabras, más gente viendo las películas que en las otras ocasiones y también un reconocimiento más inmediato. A esa hora de la madrugada del lunes ya el diario El País de España había publicado una nota elogiosa al que denominó "Un festival de cine quijotesco en el centro de Argentina".


Es verdaderamente austero el sustento material del FICIC, así que este reconocimiento que se fue ganando edición tras edición se explica ante todo por la laboriosa alegría del grupo que lo realiza y el cuidado con el que se tratan las películas y a quienes participan en cualquiera de los roles. La concisión de sus dimensiones -en días, en presupuesto, en salas- contrasta con su grandeza de corazón, si me permiten la cursilería, más corazón que el odio que puede percibirse en otros festivales más poderosos. Y, sobre todo, las ideas acerca del cine que sus hacedores ponen en juego, esta es para mí la gran clave: la importancia del FICIC en el calendario de festivales de cine en el país se funda en que este es un encuentro pensado en sus detalles decisivos.

De nuestra conversación con Roger -participamos Paz Bustamante, Carla Maglio y quie firma esta nota, transcribimos ahora algunos pasajes e invitamos a escucharlo completo acá. Ninguno de los integrantes del staff del programa pudo estar presente en esta ocasión, pero lo seguimos a la distancia y comentamos algunas de las películas que ya conocíamos. En mi caso, estoy atravesando un pleno entusiasmo por Lluvia de jaulas de César González, ganadora de una mención del Jurado en la competencia internacional y también del premio de la Asociación de Cronistas.

Lluvia de jaulas (César González)

- Es una película que marca un salto cualitativo en la obra de González -dice Koza-, no porque su obra precedente fuera peor o mejor, sino porque hay salto estético, una concepción sonora distinta, una forma de trabajo en cierta medida insolente en función de lo que está retratando. Al mismo tiempo yo discutía con alguien, no importa quién, que me decía que la película era un poco desprolija, que había momentos en los que perdía su eje... Yo decía: "si esto lo hace Godard, todos decimos que es una genialidad". Y la verdad es que hay momentos en los que tiene esa impronta. Claro, Godard es un sujeto que se clausura en sí mismo, en tanto que nadie podría ser como él. Pero ¿qué pasa si hay alguien que tiene algún destello de genialidad como lo puede tener Godard, pero ha nacido en una villa? El que haya nacido en una villa no lo hace ni mejor ni peor, esto es la contracara de un humanismo ridículo. Antes que nada González es un cineasta. Uno no piensa en el cine de Solnicki porque es un tipo de una muy buena posición económica, del mismo modo que tampoco tiene tanta relevancia el origen de uno o el otro. El tema es cómo filman lo que filman, qué están pensando, qué forma cinematográfica ponen en juego. Y en Lluvia de jaulas hay un trabajo de sonido que produce un extrañamiento sobre lo que se ve. Se diluye toda versión paternalista respecto de cualquier fenómeno de la villa, Hay un contracampo constante entre la ciudad y esa ciudad secreta que son sus villas. Hay una comprensión evidente del territorio que González filma, pero es muy interesante el momento en el que saca a ese niño a recorrer la ciudad de Buenos Aires y la ciudad de Buenos Aires se vuelve extraña para cualquier tipo de mirada. Creo que la operación de extrañamiento pasa por el sonido, Buenos Aires en Lluvia de jaulas suena diferente. En la disyunción entre la villa y la ciudad uno puede ver el contracampo de la pobreza en una cierta riqueza, yo diría, torpe, bruta, de la ciudad de Buenos Aires. Un contrapunto que nunca logra síntesis, porque no hay reconciliación entre esa ciudad y la ciudad clandestina. Aparte tiene momentos plásticos de una belleza inusitada, como ese final con el niño que lleva las flores del mismo modo con que en una escena anterior puede tener una tarjeta de crédito con cocaína o lo que fuera.

Corsario (Raúl Perrone)

- Esas flores del final -asocio yo- me conectaron con Corsario (Raúl Perrone), otra película vista en esta emisión del FICIC, bastante distinta pero con algunos puntos de contacto, incluso en su geografía, la zona oeste del conurbano.

- Es verdad, es verdad, el tema de las flores, ¿no?, aparecen también. Bueno, hay una sensibilidad común. Lluvia de jaulas tiene momentos cercanos a Ragazzi (también de Perrone). Hay algo hermoso, que es un tiempo de espera, uno no sabe muy bien cuál es el tiempo de los personajes: no es del todo el tiempo del ocio, no es del todo el tiempo del delinquir, entonces hay un tiempo flotante. Y algo de eso hay también en Ragazzi, sobre todo en la segunda parte, donde Perrone se permite la desobediencia de la representación de que los desposeídos tienen ocio, porque los ricos se han adueñado del ocio, creen que es un privilegio del pudiente, y Ragazzi dice: ¡No!, cuidado, hay otras formas del ocio y usted no la entiende. Lo otro que es muy llamativo de González es que son pocos los cineastas de nuestro país que como él pueden ejercitar su oficio y a la vez acompañarlo con una reflexión sobre lo que hacen. Es notable en él una constante necesidad por estar pensando su práctica. 

- La película que ganó el festival, la brasileña Sol Alegría, no la vimos.

- Es una película muy interesante, muy intensa, de Tavinho Teixeira -dice Koza-. Es una de las películas más precisas para imaginar la gran mácula de Latinoamérica, porque lo inaceptable está en el poder en Brasil, el brazo de un gran monstruo que se extiende en la configuración del Congreso y que además tiene un apoyo por fuera.

- Genera una tensión conocer el gran momento por el que está pasando el cine brasileño, que uno no termina de poder relacionarlo con esta monstruosidad que manifiesta el poder político- decimos.

- Yo creo -afirma Roger- que el gran momento se da sobre todo en la ficción brasileña. Yo no veo en el cine documental de Brasil una regeneración después de la muerte de Eduardo Coutinho, no veo ahí un recambio generacional. Sí veo zonas mixtas, de indeterminación entre la ficción y la no ficción. Y te diría que hay como diez o quince películas que de algún modo desde la ficción entran en contacto con una extensión posible del presente, donde las ficciones trabajan con formas de horadar lo que no permite ver el presente. Abren el presente, porque se posicionan en lugares a veces lúdicos, a veces imaginarios, a veces desde la ciencia ficción o el fantástico, donde uno puede vislumbrar problemas que están obturando cualquier tipo de transformación social. Yo creo que hay una disyunción en Brasil que la propia bandera expresa, un problema entre el orden y el progreso. Y esa tensión está llevada al máximo entre el cine y la realidad.

- Me parece que en las películas que seleccionás, algunas las vi, de otras leí -dice Carla Maglio- los cineastas plantean una relación particular con el espacio, que no es un problema menor. Yo no sé si dimensionamos el nivel de resquebrajamiento de las tramas sociales en el espacio que hay hoy en Brasil.

- Desde el inicio yo me di cuenta que las 9 películas de la competencia de esta edición del FICIC estaban unidas por el problema del espacio como la entidad dramática por excelencia: eran espacios ocupados, espacios imaginados, espacios heterogéneos, como es en el caso de González. Y algo de esto aparece también en el cine de Brasil. En el caso de Sol Alegría, frente a la consagración de un modelo teológico castrense que castra a los ciudadanos en su deseo, el film imagina la existencia de una comunidad clandestina que practica sexo como una especie de resistencia vital, hasta esperar la posibilidad de una invención que no aparece pero se llega a vislumbrar, frente a un orden estrangulador. La economía libidinal es una economía de reserva. Yo no puedo dejar de pensar en Wilhelm Reich ante estas sociedades propensas al fascismo y su manera de relacionarse con las prácticas sexuales. Es inmediata la obsesión de Bolsonaro por regularizar los placeres sexuales, fue lo primero que él expresó. Yo veo que en Brasil hay en este momento una confusión sobre lo que se puede hacer, pero se entiende que por ahi hay que empezar a pensar - propone Roger-. Cuando en el debate sobre el aborto Pino Solanas menciona al derecho humano al goce se produce un momento increíble. Yo pensaba: ¿qué están hablando en el Congreso? Era tan careta el discurso que de pronto apareció una palabra que no estaba en el léxico del Congreso: el deerecho humano al goce. Y esa aparición de una incomodidad léxica en medio de un discurso fosilizado es un agujero que se produce y quedará en nuestro recuerdo.

Ata tu arado a una estrella (Carmen Guarini)

Paz Bustamante destacó la retrospectiva que esta edición del FICIC dedicó a Carmen Guarini.

- Tengo la impresión de que hay una idea rígida de las formas de periodización del cine argentino. Porque cuando empieza la década del 80 el cine no está absolutamente muerto. Hay gente que ha trabajado como puente entre generaciones. Creo que Ana Poliak es una de ellas, Carlos Echeverría es otro, cineastas que se han olvidado como Sergio Belloti. Y en este caso en particular, Carmen Guarini lo que hace es resguardar una memoria y una práctica del cine documental, que lo termina relacionando con la historia de la Escuela de Cine de Santa Fe, con Fernando Birri. Ella es la plataforma sobre la que se erigen los nuevos documentalistas del cine argentino. Y una de las conjeturas del festival fue expresar que aquí está una de las cineastas que hizo ese puente.

martes, 7 de mayo de 2019

A través de la oscuridad de ellos puede verse todavía la luz de la sonrisa de esa chica

Hoy es el 100° aniversario de Evita: en la reciente emisión de La otra.-radio (¿el final del domingo? ¿el principio del lunes?) dedicamos una buena parte del tiempo a hablar de esa chica. Lo pueden escuchar clickeando acá



¿Cuántas fechas tan importantes habrá en la historia de nuestra patria? Puede ser que haya algunas, ¿no? pero el paso de Evita por nuestras vidas nos dejó marcado en la piel aquel amor que fue tan fuerte. ¿Quién no la tiene marcada en la piel, por el amor o por el odio? Es fuego que no cesa ella. A quienes hacemos La otra.-radio -en esta emisión participamos Carla Maglio, Paz Bustamante, Naza Brain, Alejandro Brain y Oscar Cuervo- nos pareció que teníamos que recordarla a nuestro modo. Escuchar algunas canciones, ciertos poemas, determinadas perspectivas, diversas, por cierto, para ese amor que fue tan fuerte. Como fue fuerte el odio que hoy todavía despierta en los que apagan la luz de su perfil, sin saber que la oscuridad que le dedican es lo único que ellos pueden dar: oscuridad. A través de la oscuridad de ellos puede verse todavía la luz de la sonrisa de esa chica. Ni suficiente es la oscuridad que los oligarcas emiten para taparle la sonrisa.

Hay muchos a los que este programa no puede gustarles. Lo hicimos precisamente para que no les guste.

Que hable ella misma:



No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad.

El día del amor y de la paz llegará cuando la justicia barra de la faz de la tierra a la raza de los explotadores y de los privilegiados y se cumplan inexorablemente las realidades del antiguo mensaje de Belén renovado en los ideales del Justicialismo Peronista:

Que haya una sola clase de hombres, los que trabajan

Que sean todos para uno y uno para todos

Que no exista ningún otro privilegio que el de los niños

Que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser

Que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran

Que cada día los hombres sean menos pobres 

Y que todos seamos artífices del destino común.

En el programa citamos algunas notables obras literarias que se inspiraron en ella. También dijimos que el cine no supo aún abarcar la dimensión de su figura. (El cine argentino suele tener problemas con la historia). Pero justo hoy en Sarandí dan una película que la evoca por algunas de las cosas que ella hizo en su vida militante.


Más adelante subo la otra parte del programa.

miércoles, 6 de marzo de 2019

El cine de Albertina Carri

La otra.-radio (3/3/2019) para escuchar clickeando acá 


Si la filmografía de Albertina Carri pudiera condensarse en un solo párrafo, el que yo elegiría es este:

“¿Será mi hijo varón el que me lleva a Roberto, mi padre muerto? Si siempre dije que Isidro era una película de hombres... ¡que a mí no me vengan con películas de homosexuales encubiertos, dispuestos a dar la vida por el mejor amigo, por favor!”. 

Lo dice su voz en off durante su penúltimo largometraje, Cuatreros -para mí, el mejor-, una película cuyo único plano filmado en la actualidad -es decir, prescindiendo del material de archivo-, la muestra al final jugando feliz con su hijo. En la frase citada se conjugan el asunto de las filiaciones, el de identidades rotas y retomadas, la tensión entre los géneros, los efectos involuntarios de sentido, las astucias de la historia y las posibilidades y modos de habitar una familia. Es notorio que esta vacilación entre la necesidad o la imposibilidad de integrar un grupo familiar es su pregunta más persistente.

Sin embargo, la obra de Carri no se presta a ser condensada en una sola frase y reducirla a la que yo elegí requiere una brusca intervención interpretativa.

Si hay una cineasta de la producción argentina actual que se presta a ser discutida, esa es Carri, y no como un efecto concomitante, sino como consecuencia inevitable de su dispositivo: su cine quiere que se lo discuta. Si los cineastas argentinos actuales pudieran dividirse entre abúlicos e intensos, Carri quedaría sin lugar a dudas en el punto extremo de los intensos. Lo que pasa es que esa división es reduccionista, porque hay cineastas que no se ajustan a ninguna de estas dos posibilidades. Así que esta clasificación solo la propongo como chiste.

Pero la intensidad de Carri no es chiste: es producto de la violencia de la historia argentina, antes que de ninguna otra cosa.

Si tengo que elegir momentos contrastantes de su obra, pongo del lado de la trivialidad el final de Los Rubios en el que, acompañada del grupo de pares que colaboran en su película, se calzan unas pelucas rubias para fundar una familia sustituta que intenta una apertura abstracta del advenir de su generación, hacia un horizonte indeterminado, rural y celeste. Muchos críticos celebraron ese final como la "resolución del duelo" de "mundos que desaparecen" (con palabras casi textuales lo postulaba Gonzalo Aguilar en su libro Otros mundos). El mismo tipo de advenir abstracto creo encontrar en la ficción utópica de Las hijas del fuego. Si Cuatreros es pura inestabilidad disruptiva, cuando vi Las hijas del fuego con expectativas altas, me pareció que la película constituía un retroceso hacia la abstracción meramente asertiva del final de Los rubios, una resolución que no está a la altura de los problemas que Carri es capaz de plantear.

Barbie también puede estar triste

Nuestra compañera Paz Bustamante dijo en el programa del domingo: "En Cuatreros la voz de Carri dice que la familia que intentó fundar a partir de la sanción del matrimonio igualitario resultó ser un sueño burgués. Yo quiero ligar esa línea con Las hijas del fuego, donde también se trata de formar una comunidad, una manada que se va armando a medida que la película avanza. Carri no define a Las hijas del fuego ni como posporno ni como porno feminista, sino como "porno". Tiene que ver con dos cortos anteriores, Barbie también puede estar triste (2002) y Pets (2012). Tanto en Barbie... como en Las hijas del fuego se va formando una comunidad nueva. Las hijas del fuego cuestiona al porno que pone a la mujer como objeto del placer del hombre. Carri tiene la idea de mostrar a mujeres no solamente que pueden gozar, sino que pueden gozar sin hombres. La película tiene la repercución que tiene en mujeres jóvenes y disidencias sexuales porque viene a llenar un espacio que estaba vacío en la cinematografía argentina y en ese sentido me parece que es importante".

Carla Maglio acota: "Albertina tiene películas que son el resultado de momentos de crisis muy grandes, como Los rubios, que más allá de cuánto nos incomoden las conclusiones, es una gran película, o como Cuatreros. Y hay otras películas donde ella viene de algún modo a bajar línea: ha llegado a alguna conclusión y la película viene después. Es muy evidente que hay una crisis detrás de Los rubios o Cuatreros, no una certeza. Y lo que pasa en Las hijas del fuego es que suceden las dos cosas: es el resultado de algunas certezas de ella, de cosas que necesita comunicar porque está demasiado segura y otros momentos más iluminados, que yo disfruté muchísimo, donde se registran los rastros de una crisis. Me parece que ella es mejor cuando no está tan segura".

Cuatreros

La discusión sobre su cine sigue y probablemente se intensifica en estos días en que su obra está disponible en plataformas online y, en el caso de Las hijas del fuego, se está exhibiendo también los sábados a las 22:30 en el MALBA.

Esto no es sino solo una parte de lo que estuvimos conversando con Paz Bustamante y Carla Maglio en la última emisión de La otra.-radio, exquisitamente musicalizada por César Colman. Para escuchar el debate completo y la música  tendrán que clickear acá y descargar el programa.