Mostrando entradas con la etiqueta Pagni. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pagni. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de noviembre de 2018

La Crisis de Pagni

(Y la revista Crisis)


Uno se pregunta qué es lo que lleva a la izquierda elegante de revista Crisis a considerar al operador oficialista Carlos Pagni como el mejor periodista político argentino y consultarlo como a un oráculo, como no sea una secreta vocación para que alguno de sus sus editores se  constituyan en el trasvasamiento generacional del pelado en la próxima década de La Nación (el diario, obvio).

Porque cuando uno lee o escucha los análisis semanales de Pagni solo encuentra esforzadas construcciones retóricas para sofisticar las consignas más burdas del macrismo.

Sólo así puede entenderse que su último editorial en La Nación +, repetido en la versión digital del diario de Esmeralda Mitre, lleve el título "La crisis del peronismo". 

Es notorio para cualquier lector mínimamente atento que la nota no habla de la crisis del peronismo, sino se debate entre posibles versiones posverídicas para atenuar la crisis del proyecto neoconservador del cual él es uno de los más sinuosos sostenes discursivos. Pagni repite la bajada de línea de Peña sobre la esperada salida de la profunda recesión a medida que se acerquen las elecciones y la subestimación duranbarbista de que "el electorado no compara su situación con el momento de esplendor sino con los últimos tres meses". Nótese que ni aún con toda la garra oficialista que Pagni pone puede evitar caracterizar al gobierno de Cristina como "momento de esplendor" y propone una memora corta de "la gente" que, como los perros, solo piensa su situación socioeconómica en el término de las últimas semanas. La ficción de una experiencia política líquida.

Por momentos, el punto de enunciación entre la gacetilla de Peña y la prosa de Pagni se vuelve indiscernible.

Pero el zócalo que se instala en la pantalla y el título de la nota simula referirse a la crisis de peronismo. Lo que dice Pagni respecto del peronismo sigue siendo fiel a la obsesión mediática del oficialismo: Cristina es el obstáculo. Ya se trata de una adicción enfermiza. Cristina reduce su actividad pública a sus esporádicas intervenciones en el Senado, pero la prensa oficial se encarga de no dejar de mentarla en ningún momento.


En el artículo de Pagni, Cristina es el obstáculo del peronismo. ¿Qué será el peronismo para un retórico de los movimientos superestructurales? En el contexto de la última nota de Pagni, el peronismo es el intento cada día más cuesta arriba de Pichetto de alinear a su bloque con el poder dominante. 

Los movimientos de diversos sectores políticos no macristas en las últimas semanas parecen desmentir con denuedo la mirada de Pagni. Es notorio que han sido muchos los dirigentes y estructuras políticas y sociales opositoras que asumen, algunos con resignación, la indispensabilidad de Cristina, aún cuando sus movimientos públicos se hayan reducido a su mínima expresión. El pichetismo senatorial está en crisis, el massismo se desgaja como un hojaldre seco, los gobernadores colaboracionistas tratan de replegarse en sus feudos ya que ninguno de ellos puede emerger como electorable. Eso sí: el sarcásticamente llamado "peronismo racional" está en crisis. Y su crisis tiene una sola explicación: su cercanía al oficialismo. Es la misma explicación que tiene la centralidad de Cristina (es decir, su sostenido crecimiento en las encuestas de imagen e intención de voto, su presencia en la memoria de las barriadas populares): que Cristina es la única clara referente opositora. Por eso se arrimaron a ella en los últimos meses Moyano, Pignanelli, Solá, Arroyo, los intendentes, las organizaciones sociales papales, el propio gobernador Verna. Victoria Donda y Pino Solanas han depuesto su anticristinismo de años. Estos referentes de diversos sectores políticos no kirchneristas no necesariamente recapacitaron sobre sus errores de la última década o sus titubeos frente al proyecto derechista, sino que perciben el liderazgo persistente de Cristina a pesar de todo el aparato comunicacional volcado en contra.

La crisis de peronismo de la que habla Pagni es la crisis de la fantasía de los tres tercios. Pagni habla de Cristina porque no puede hablar de las bases. Solo es el hablador preferido (por el oficialismo y por Crisis) que no puede evitar la adicción por sostenerse en Cristina.

Mientras tanto, el problema no es Cristina: si Bonadío pudiera condenarla a muerte, la conflictividad social, la bronca del pueblo o la inelectorabilidad de Pichetto u otro muñeco como él no retrodecerían un milímetro. La crisis del peronismo es su estado histórico permanente y a la vez el obstáculo de las clases dominantes para terminar de alinear el país al orden mundial

Dicho esto, uno esperaría que el consejo de redacción de Crisis reconociera su propia crisis al acudir con tanta frecuencia a un operador como Pagni. Quizá habrá que esperar hasta que pierdan la pauta publicitaria oficial que los sostiene.

miércoles, 29 de marzo de 2017

La unidad en la acción contra el partido del orden

El pueblo ya está unido, falta que algunos dirigentes se den cuenta. La otra.-radio, para escuchar acá.

El estado de movilización de grandes multitudes de identidades políticas diversas y reclamos sectoriales específicos es el dato político de marzo. El pueblo en la calle es el que movió el tablero. No son encuestas maquilladas en función de instalar candidaturas, no son candidatos de fantasía como Randazzo, capaces de aparecer de pronto en cualquier lista o de formar parte de una estrategia del macrismo para fragmentar a la oposición y tratar de amortiguar la caída electoral de agosto y octubre, no son presuntos renovadores que se postulan como el ala peronista de un régimen bipartidista. Massa o Randazzo hoy están tan atónitos como el gobierno o el Triunvigato frente a la irrupción popular. No pueden decir una palabra acorde con las demandas del pueblo movilizado porque no tienen estrategia y a lo sumo podrían tener un discurso para aparecer en las pantallas del régimen. Están lejísimo del humor social. La prueba palpable: la fuga inolvidable del Triunvirato de su propio acto mostró a una dirigencia más apta para las roscas de palacio que para ser interlocutores de sus bases. Las segundas líneas andan por ahí, en la deriva política: intendentes como los del Grupo Esmeralda pueden especular con pasarse del massismo al macrismo, para volver al massismo o refugiarse en la franquicia del PJ, dado que piensan la política como la conservación del territorio, sin estrategia, con puro tacticismo. Las elecciones que van a hacerse dentro de pocos meses aumenta la ansiedad dentro de esos sectores de mirada corta.


Para muchos de estos que quieren ser el elenco estable del poder, de cualquier poder, su única aspiración es formar parte del partido del orden, en su fracción un poco más populista o desembozadamente gorila, o en un punto indefinido entre esas dos aberraciones, como aparece la alianza Massa-Stolbizer en la angosta avenida del medio. El problema para diseñar un escenario estable para los postulantes del partido del poder tiene un doble filo: la única referente nítida de las marchas, la única que tiene una intención de voto sólida y estable es Cristina. Nadie escuchó entre las cinco marchas multitudinarias de marzo (mañana la CTA hace la sexta) que se cante "Randazzo querido" o "Schmidt conducción", menos que menos "Ante el ajuste, renovación". 

Lo único que emerge espontáneamente en las multitudes callejeras (ya dos millones en marzo) es "vamos a volver", y cualquiera con dos dedos de frente sabe lo que eso significa. El "vamos a volver" se cantó en la despedida de Cristina, el 9 de diciembre de 2015, y se siguió cantando en las Plazas del verano 2015, despreciadas por los pejotistas que solo creen en el peronismo como partido del orden. Lo que pasó en marzo es que en la calle confluyeron las Plazas de 2015 con la lucha de los docentes, la CTA y el sindicalismo más combativo. También aportaron a la presencia popular en las calles los partidos de la izquierda trosquista, acentuando su diferenciación y conservando su identidad: está bien que así sea: les marca el límite de la rosca con la patronal a los burócratas amarillos. El problema para los grupos sin estrategia como el Esmeralda, el Evítala, la burocracia sindical o Randazzo es que temen acercarse a Cristina por sus prejuicios ideológicos macartistas o porque el régimen intenta continuamente instalar al kirchnerismo como el hecho maldito del nuevo orden. Como quieren ser aceptados por los verdaderos dueños, les da miedo mostrarse cerca de Cristina. Y para colmo, ella maneja con sigilo sus aspiraciones a corto plazo. No necesita decir "yo conduzco", porque no conduce a Katopodis, Daer o Insaurralde, conduce al colectivo popular más numeroso que se moviliza en estos días. Sin aparato. Y por ahora Cristina no da certezas acerca de su participación en las elecciones de este año. Ni renuncia ni se postula, lo que hace poner nerviosos a todos. Está claro que la nomenklatura del PJ respiraría aliviada si Cristina renunciara, porque eso significaría que hay masas disponibles para un partido del orden. Pero para eso,ellos deberían ponerse a la altura de las demandas.


Una declaración de Kicillof el fin de semana sembró desconcierto en todos los niveles. En todos aquellos cuya única obsesión es la táctica electoral. Axel dijo que cree que una candidatura de Cristina es funcional al macrismo, porque en 2017 no se debe volver a plebiscitar los años kirchneristas, sino la desastrosa gestión macrista. Pero Axel además agregó que es su opinión y no está nada definido. No es posible determinar hasta qué punto este dilema responde a un interrogante o a una certeza de la propia Cristina, lo cierto es que estas palabras dichas por Axel, un político con inteligencia y peso propio, no suenan igual que si las dijeran traidores como el Chino Navarro o Bossio, u oportunistas como Katopodis o Insaurralde. Significan más bien que Axel, y posiblemente Cristina, estén pensando en el mejor camino para resistir al régimen y no en asegurarse su permanencia en el partido del orden.

Hay muchos preocupados por quién puede capitalizar este estado de movilización. Esta especulación se ubica involuntariamente en la lógica que quieren superponer los analistas de la derecha, porque la movilización popular es un bien en sí mismo y no depende de una capitalización posterior. El final de la marcha del 7 de la CGT demuestra que las bases les ponen límites a los que intenten capitalizar. No pueden hacer cualquier cosa ni se van a encolumnar detrás de quien no se oponga claramente. Los sectores sociales movilizados y organizados en torno a identidades políticas definidas previamente son una condición necesaria, aunque no suficiente, para que las cosas cambien. Cristina no necesita capitalizar lo que ya es capital político propio, a pesar de la continua y hartante campaña demonizadora de los medios. Se ve que esa feroz campaña no hace mella sobre ese liderazgo, pero asusta a los oportunistas.

Hace pocos días el bloguero Gerardo Fernández escribía algo que parecía dictado por una situación de hace 6 meses: "Nuestro único recurso para enfrentar el tamaño aparato que desplegarán (los macristas) es juntar tropa y contar con capacidad de comunicación por los costados y todas las filtraciones que ellos dejan, explicitando la única consigna posible en estas horas: O nos unimos o nos llevan puestos por varios años más…". (Completo acá). Lo que Fernández no parece ver es que la unidad por abajo ya está hecha y se cantó en todas las marchas de marzo. Los que quisieron división por arriba fueron rajados de su propio acto. Para ver la superfluidad del exhorto de Fernández bastaría con imaginarlo convocando a la unidad en medio de las multitudinarias marchas recientes. La respuesta no se haría esperar: ¿no ves que ya estamos unidos, zonzo?


Hay otra unidad pendiente: la unidad de los dirigentes que asuman una estrategia del campo popular. En esa dirección están yendo algunos de los convocantes de estas últimas marchas y otros dirigentes sindicales que vienen reclamando la falta de estrategia de la CGT: me refiero a la Corriente Federal, con Palazzo a la cabeza, la CTA, la firme conducción unificada de los gremios docentes y algunos gremios industriales que entienden que a ellos se refiere el vocero oficial del régimen Carlos Pagni, cuando escribe "si a Macri le va bien, algunos sectores de la economía van a morir". Este sindicalismo más cercano al reclamo de las bases y a la unidad en la acción que el pueblo ha mostrado en las calles llama mañana a una gran movilización en la Plaza de Mayo (un tabú para los burócratas colaboracionistas). Mañana se cumple un aniversario de la histórica fecha en que Ubaldini llamó un paro general contra la dictadura. Precisamente por ello es que la CGT no quiso hacer el paro ese día y lo pateó una semana. No quieren quedar mal con el régimen y aspiran a retomar el diálogo y el forreo macrista el 7 de abril. En esa línea están los grupos sociales que responden a la dirección política de Bergoglio. Grabois y el Evítala son la pata asistencialista del neoliberalismo. El negocio milenario de la Iglesia Católica.

Otra cosa son los que se movilizan mañana: junto con la CTA en proceso de unificación, la solidez estratégica de la Corriente Federal Sindical y los gremios docentes, ahora se suman el “Barba” Gutiérrez, de la UOM, secretario de Interior de la CGT, y Víctor Santa María, del SUTERH y presidente del PJ Capital quienes impulsan el Movimiento por los Trabajadores (MPT) Saúl Ubaldini. Como línea histórica, se postulan como la continuidad de programa de Huerta Grande de 1962 y los “26 puntos” de la CGT de Saúl Ubaldini de 1986. Está claro que para asumir esta construcción hay que mirar hacia la unidad de hecho de las bases y no esperar la decisión personal de Cristina ni disciplinarse a una pseudo diversidad del régimen ajustador, que es el negocio de tantos intendentes, gobernadores y burócratas. Mañana estarán en la Plaza que quisieron evitar los convocantes del paro del 6. Y el 6 todos al paro, que después de la movilización de mañana estrechará los márgenes de los gremios colaboracionistas.

Mañana todos a la Plaza.

Clickeando acá pueden escuchar el programa La otra.-radio del domingo, donde hablamos largamente de estos asuntos.

jueves, 1 de octubre de 2015

Respuesta a las mentiras de Pagni sobre Nisman, AMIA y DAIA


por Jorge Elbaum *

El periodista Carlos Pagni se empecina en citarme en sus artículos. En el día 28 de septiembre, en el Diario La Nación, en un artículo destinado a cuestionar el discurso de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la ONU, Pagni afirma:

"[Cristina Fernández de Kirchner] Ya adoptó ese razonamiento cuando reprodujo en Facebook un artículo de Jorge Elbaum. Este sociólogo y experto informático sostuvo que Nisman, igual que algunos intelectuales críticos del pacto con Irán, como Santiago Kovadloff, Daniel Sabsay y Marcos Aguinis, eran títeres de Paul Singer, el titular del fondo Elliot. Esta teoría de sesgo antisemita, para la cual el debate es alimentado por judíos que buscan plata, impulsó al nacionalista Gabriel Labaké a hacer una denuncia judicial. El juez Ercolini y el fiscal Stornelli acaban de archivarla porque Elbaum y Labaké no pudieron probar lo que decían".

Como descuento que La Nación no me brindará un derecho a réplica -aunque enviaré de todos modos dicha solicitud- respondo por este medio:

(a) Pagni es un periodista muy mediocre. No contrasta sus fuentes: no sé de dónde sacó que soy experto informático. Apenas manejo procesadores de texto y planillas de cálculo. El que tiene algunos vínculos con actividades informáticas non-sanctas es el propio Pagni, quien está procesado por interferir correos privados de políticos y jueces. (Ver acá)

(b) Lo que afirmé en mi nota de Pagina 12, el 18 de abril (acá) es que existían (1) nexos entre los fondos buitres y Nisman; (2) que Santiago Kovadloff, Daniel Sabsay y Marcos Aguinis se oponían al memorándum y presionaron a los dirigentes de la DAIA para quitarle el apoyo inicial que le habían prestado al Memorándum, inicialmente (ver acá) , hecho del que soy testigo porque en esa época era Director Ejecutivo de la DAIA.

(c) Para Pagni, cualquier crítica al posicionamiento político de la AMIA y de la DAIA es antisemitismo. Incluso hasta el límite de caracterizar como antisemita a un argentino judío (como el que escribe esta respuesta). Seguramente Pagni no considera que atribuir—despreciativamente-- un carácter dogmático a un descendiente de rabinos marxista sea considerado una forma de judeofobia: (ver acá).

(d) Labaké --nazi confeso-- me acusó a mí, a Jorge Elbaum, después que repudié lo que pretendía hacer de mis artículos publicados. (Acá) (Acá) y (Acá).

(e) Todo lo que dije en la nota está probado. El juez Ercolini desechó la acusación de Labaké por “Traición a la Patria”, no los indudables vínculos entre Nisman y los Fondos Buitres, ni la connivencia ideológica y política entre el PRO, la DAIA y los Fondos Buitres.

(f) Cada vez que me denuncia Pagni me siento más orgulloso de estar caminando de este lado de la Vida. Del lado de mis compañeros. Del lado de la tradicion Nacional y Popular.

* Jorge Elbaum, ex director ejecutivo de la DAIA y actual presidente del Llamamiento Argentino Judío, fue entrevistado el domingo pasado por La otra.-radio. Ver acá.

lunes, 9 de junio de 2014

Política e injurias: Borges, Bioy, Sabato, Viñas, Fogwill, Piglia, Lanata, Pagni, Sarlo, Pagni...

Horacio González en La otra de anoche: para escucharlo, clickear acá


Fue un enorme placer haberle hecho esta entrevista a Horacio González hace pocos días, una mañana en su propia casa. Allí fuimos con Maxi Diomedi y nos recibió con amabilidad y hablamos largamente. Una conversación con González es un goce intelectual y estético, porque tiene una mirada muy aguda y fina para las cuestiones del día, que son las mismas de las que todos hablamos, la política, los medios, nuestras vidas, la nación. Pero lo distintivo en él es su visión panorámica, la capacidad para remontarse desde el presente hacia la historia: puede estar pensando en los modos de la escritura de Carlos Pagni o en la forma de discutir de Beatriz Sarlo y de ahí evocar un pequeño artículo de Vicente Fidel López en La Nación. Puede pensar a Borges y a Bioy como dos fantasmas temibles y terribles que vuelven cada noche a encontrarse para ejercer la forma más cruel del ultraje, la malediciencia y la injuria. Puede pensar el peronismo o el kirchnerismo desde un borde incómodo, a veces yendo un poco afuera, a veces volviendo a meterse. Puede hacer converger en su conversación a Viñas con Morales Soláy a Lanata con Macedonio Fernández. González tiene humor, inteligencia y delicadeza, y una mirada historizada. Todo esto nos planteaba a nosotros, lo que hacemos La otra, el deseo, la necesidad y el desafío de ofrecerle un espacio para que desplegara su pensamiento. Estuvimos bastante tiempo preparándonos para esta conversación y tuvimos el gusto de hacerla y de empezar a difundirla anoche. Algunas cosas que nos dijo González:

Respecto de la lengua del ultraje: "Hay un mercado de la palabra soez. La televisión se funda en eso y el periodismo contemporáneo ha producido un fenómeno, sobre todo en los diarios electrónicos. Encontrás un artículo fundado en la vieja prosa áulica, por ejemplo Morales Solá, y debajo tenés 300 comentarios con un lenguaje cloacal. ¿Qué busca el diario al incluir esos comentarios? Es la combinación entre el cielo y el infierno. Arriba está el artículo correcto, escrito como aparece en el digno papel. Abajo el lenguaje cloacal. ¿Eso es parte o no de la conciencia de Morales Solá? ¿Es parte o no de la conciencia de Bartolomé Mitre?".

Sobre Lanata: "Él subió a la escritura la injuria directa, el lenguaje de la trifulca en la esquina. El tenía una propensión en el inicio de Página/12, que era interesante: el desenfado, no sé si la ironía, más bien el sarcasmo y la broma del muchacho ingenioso de barrio. En ese sentido, Lanata no innovó nada pero agrupó un conjunto de tecnologías escriturales. Después pasó algo. Porque él intentó la novela, en eso no tuvo suerte, intentó la escritura de libros de historia... El giro que ha hecho Lanata se amasó a lo largo de todos estos años. A mí me llamó la atención cuando él mismo dijo, cuando se lo acusó de asumir posiciones no reconocibles en su trayectoria anterior, al pasar a Crítica y después aún más a Clarín, que él trabajaba por dinero. Ese estilo cínico opera como una protección. Si vos le decís: 'hiciste esto por dinero', no vale ya, porque él ya lo dijo. El pone la discusión en un plano superior: quién hace las cosas por qué tipo de motivación. Ahí aparece el dinero, a partir del cual él acusa a todo el mundo de actuar por dinero. Sobre todo los que tienen una posición más simpática al gobierno: '¿Cómo no actuar por dinero? -dice Lanata- Evidentemente no hay otra posibilidad más que esta: se trata de almas venales'. Frente a la de él, que también es un alma venal pero se sabe a sí misma. Entonces, desde el punto de vista filosófico tendría superioridad ante al pobre diablo que es un periodista asalariado, un intelectual asalariado. Bueno, evidentemente así el problema está muy mal planteado, debe haber otra forma. Y la otra forma es que aún hay argumentos en la política, hay convicciones, y esa es la plataforma mínima para seguir pensando...".

Sobre los columnistas de Clarín: "Siempre está el giro picaresco y cínico: 'nosotros que venimos de la izquierda...'. Muchos de los periodistas de Clarín vienen de la izquierda, del desarrollismo, incluso de la militancia armada de los 70. La memoria de Clarín dice 'ya todo esto lo vimos, por lo tanto, ¿quiénes son estos tontos que nos vienen a decir esto, si nosotros ya lo hicimos?'. De ahí sale el idioma barrial de la picaresca. Blank y Van der Koy tienen un estilo que viene de la picaresca porteña, un lenguaje que aparece cuando se los ve a los dos dialogando en la televisión, ahí está el lenguaje canchero del bar. Les dicen a todo el mundo: '¿cómo van a creer en esto, si nosotros somos gente que ha superado toda creencia? Estamos involucrados en un dsipositivo que sabe todas las posiciones ideológicas del país, sabe la izquierda, la derecha... y sabe que las vidas se rompen, como las nuestras, que están rotas bien. Ganamos el dinero correspondiente en forma legítima, por escribir estas cosas, advirtiéndole a los demás que son unos torpes, que están haciendo lo que nosotros ya sabemos: ser de izquierda, apoyar a un gobierno... todo esto ya lo fuimos, estamos más allá de cualquier tonto que quiera decir que Papel Prensa es un monopolio, que Clarín es un monopolio'. Es la desarticulación del lenguaje político".

Sobre Sabato y la teoría de los dos demonios: "El caso Sabato no es fácil de juzgar hoy. Yo heredo de David, mi querido amigo David Viñas, la repulsa a Sabato, que en él viene de lejos. Una vez me shockeó mucho leer a ese gran ser diabólico que era Fogwill -que manejaba la idea del diablo con una destreza sin igual- hacer una apología de Sobre héroes y tumbas, que seguramente la hizo en broma, pero la hizo tan bien que hizo pasar a Sobre héroes y tumbas como una novela que nos volvía a interpelar medio siglo después de haber sido escrita. Eso me hizo dudar mucho de adónde poner a Sabato hoy, porque él trivializó muchos temas que uno tiene: la crítica a las tecnologías, cierto humanismo que él trivializó más de la cuenta, el compromiso del intelectual con cierto grado de misticismo y hasta de esoterismo. Entonces la figura de Sabato también está en discusión hoy. Tuvo la desdicha de discutir con un Borges, que le metió la tapa en todos los planos. La ironía de Borges era muy superior a la amargura literal de Sabato. Pero además fue el elaborador de la tesis de los dos demonios y se instaló muy confortablemente ahí. Esa tesis es muy inquietante, porque hay que decir de otra manera esas cosas. Yo cuando trato de decirlas, en general inclino la balanza a favor de los más perjudicados, a favor de los que no formaban parte del estado y a favor de los que -más allá del uso que hicieron de las armas- eran herederos de un campo de trabajo de la transformación social, y de ese cruce muy típico de la Argentina, de nacionalismo y marxismo".

Y con González hablamos también de los extraordinarios ciclos que Piglia hizo en la TV Pública, producido por la Biblioteca Nacional, sobre Borges y sobre la novela argentina, sobre 678 y los límites del gobierno a la hora de pensar un estilo de comunicación, sobre Carlos Pagni y una tradición de la derecha que se remonta a Mitre, sobre la trayectoria de Magdalena Ruiz Guiñazú, sobre sus propias participaciones en los debates televisivos en el campo opositor, en los que muchas veces prefiere permanecer en silencio para no ejercer los modos del desprecio.

Anoche no llegamos a pasar toda la entrevista: todavía faltan algo más de 30 minutos en los que Horacio habla de Cristina, del Papa, de Scioli, de Teresa Parodi y de Fito Páez, entre otros temas. Ese tramo que falta lo vamos a poner en el aire en el programa del domingo próximo.

Para escuchar el programa de anoche, clickear acá.

lunes, 21 de abril de 2014

Pagni y el Frente Amplio: condenados al éxito




Pagni es el analista estrella de la derecha rancia y de los ex-jóvenes promisorios (hoy deambulando la historia).. "El Pelado Pagni", dicen con respeto.

Hoy él nos muestra una radiografía de sus costillas, las podemos contar.

La nota en La Nación se titula

El escenario

El Frente Amplio, un desafío para todos


El escenario: el "Frente Amplio" es como se denomina UNEN, o sea: los radicales con Sanz, Morales, Alfonsín, Cobos adentro o Cobos afuera, Carrió, Stolbizer, Binner, Solanas, Juez, Donda, Lousteau, Tumini... ¿Argumedo? ¿Lozano? ¿Estenssoro? ¿Pablo Marchetti?. O algún otro que me olvido (no es tan fácil acordarse de todos).

Pagni ya les da una mano denominándolos Frente Amplio (antes conocido como Frente Amplio Progresista). O el "Frente", a secas.

El Frente Amplio es un desafío para todos, ante todo para él mismo, para Pagni. Tiene que revalidar los títulos de cuadro de la derecha, frente a los ajados Mariano Grondona o Morales Solá. O los desdibujados Van der Kooy, Blank, Leuco... (Lanata es artista de variedades, no juega en esta liga).

Dice Carlos:

La alianza que se presentará mañana es el resultado de dos fenómenos principales. El más relevante: desde que en el año 2001 colapsó el radicalismo, ninguna fuerza fue capaz de proveer a los sectores medios de un instrumento de reemplazo de alcance nacional. 

Es decir, Pagni se ilusiona con un nuevo colapso como el de 2001, con una alianza aún más inconsistente que la de UCR+FREPASO de entonces.

Uno entonces se pregunta: ¿cuál es el porvenir de la ilusión? El kirchnerismo en el poder ha durado al menos 12 años. ¿Con qué tiempos cuenta la derecha de la que Pagni es vocero? ¿Hacia dónde se propone ir con el Frente?

Y ¿quién puede hablar en serio del proyecto político del "Frente", sin que la alusión al colapso de 2001 suene a jodita?

Habla al país Carlos Pagni:

Las encuestas refuerzan el peso de estos antecedentes. Julio Aurelio detectó que, sumadas las preferencias por Binner, Cobos y Carrió, el frente que se lanzará mañana reúne el 26% de los votos. Si se agrega a Ernesto Sanz y Pino Solanas, iguala el caudal del kirchnerismo en sus distintas variantes: Scioli, Randazzo, Capitanich y Urribarri. En la encuesta de Poliarquía que publicó LA NACION hace dos domingos, Binner, Cobos y Carrió consiguen, juntos, el 23% de los votos.
Superan el 21% de Scioli, pero no alcanzan a Massa, que está en 25%. Demás está decir que esas sumas lineales son ficticias. Pero tienen un poder indicativo.
Pagni suma los puntos de Cobos, Carrió y Biiner (a la marchanta) en una encuesta de Poliarquía a año y medio de las elecciones y sin candidatos instalados. La suma le da 23%. "Demás está decir que esas sumas lineales son ficticias". (Pagni: se dice "De más") Está "demás" pero él igual especula con esa demasía.

Después, partiendo de semejantes premisas, se hace difícil seguirlo por los rincones del silogismo.

La prueba de fuego para los candidatos del Frente Amplio será si, además de una alianza entre partidos, son capaces de sellar, a través de un proyecto, una alianza con la ciudadanía. Sin que la competencia por hacerlo malogre la alianza entre partidos.

La alianza (palabrita) con la ciudadanía. Llega no a proyecto de ejercer el poder político del país. Esas son minucias para un cuadro de la derecha como Pagni. Su imaginación tan solo llega a "no malograr" la alianza (electoral) entre partidos.

Y Pagni, ilusionado o tratando de ilusionar a su clientela con la marcha hacia un nuevo colapso como el de 2001, muestra los problemas en que ellos están.

Muchachos desencantados hoy deambulando por la historia, muchos que se conformarían con un día ocupar el lugar del "Pelado": ustedes también están en problemas si su medida de la inteligencia del análisis político es Carlos Pagni.

Por qué no pensar en un plan B.

lunes, 17 de marzo de 2014

Cristina, Bergoglio y el Papa Francisco

La columna de opinión del Pájaro Salinas en La otra.-radio puede escucharse clickeando acá 



por Oscar Alberto Cuervo

Cuando usted esté leyendo este post es probable que Cristina haya almorzado con el Papa y eso ocupará las primeras planas de todos los medios nacionales y algunos internacionales. Tercera reunión entre la Presidenta y la máxima autoridad de la Iglesia Católica, anteriormente conocido como Jorge Bergoglio.

Anoche, antes de que empezara nuestro programa en La Tribu, en el programa anterior, EL Vahido, estaban entrevistando a una argentina residente en Alemania que contaba que cuando decía que era argentina muchos europeos la felicitaban por el Papa, sin darse cuenta de que para ella, militante por la diversidad sexual, que la asocien con Bergoglio es la peor ofensa que le pueden hacer. La anécdota, similar a la que pueden contar muchos argentinos que hoy viajan por el mundo, refleja el quiebre histórico que se produjo hace un año, cuando el entonces arzobispo de Buenos Aires pasó a ser el Papa. Esto es así porque son muy diversas las connotaciones que tiene esta designación en el contexto local y en el global, así como también es muy distinto el parámetro con que consideramos la actuación de Bergoglio como miembro de la escena argentina hasta febrero de 2013 y lo que significa Francisco para el mundo desde hace un año.

Todos registraron la diferencia: en primer lugar Cristina, que tiene una relación muy distinta con Bergoglio a la que tenía cuando él solamente era una figura local. Yo opino que el replanteo de Cristina es correcto, por motivos estratégicos. Bergoglio acá estaba ubicado en la derecha del espectro ideológico, con su hostilidad hacia la ampliación de derechos civiles que impulsó el kirchnerismo. Hoy Francisco, con sus posiciones contra la exclusión que genera el modelo neoliberal y sus gestiones para detener la escalada bélica en varias regiones del planeta, está situado a la izquierda de los líderes de los países poderosos.

¿Es contradictorio que uno sostenga en diferentes contextos diversas valoraciones de una misma persona? Sí, lo es. Pero a esta altura ya debería saberse muy bien que la contradicción no es una falla moral sino un rasgo de la realidad misma. Pensar políticamente no es esquivar las contradicciones para rendir tributo en el altar de la coherencia lógica, como si esto fuera un imperativo moral. La realidad política es contradictoria y a las contradicciones no hay que esquivarlas, sino vivirlas y pensarlas.

Francisco es un actor principal de la política internacional, es argentino y la Presidenta tiene llegada directa a él. Reconocerlo puede ayudar a posicionar al país en el tablero mundial, con un aliado de mucho peso. Eso no borra el pasado cuestionable de Bergoglio ni elimina el riesgo que pueden ocasionar sus intervenciones en la política local. Pero complejiza el panorama. De esta complejidad dan cuenta algunas columnas de opinión que se pudieron leer en estos días en los principales medios argentinos.

Ayer Verbitsky en Página;

Todo para ganar


Las reformas a prácticas y estructuras eclesiásticas no me conciernen, ya que no soy creyente ni especialista en esa materia. Sólo estudié durante quince años las raíces históricas e ideológicas de la complicidad de esa institución con el terrorismo de Estado, advirtiendo que no haría juicios de valor sobre el dogma ni el culto (lo que el Episcopado argentino llamó su “realidad teológica de misterio”) sino un análisis de su comportamiento en la Argentina entre 1976 y 1983 como “realidad sociológica de pueblo concreto en un mundo concreto”, según los términos de su propia conducción. Además, como dice De la Serna, es demasiado pronto para evaluar la consistencia del discurso papal con su aplicación, por lo que sólo puedo desear que le alcance el tiempo para hacer todo lo que insinúa. En contraste con sus predecesores, tiene todo para ganar. Si algún sufrimiento humano alivia o ahorra, bienvenido sea. Mientras llega ese momento sería interesante que alguno de los interesados en una declaración breve y picante se tomara el trabajo de contrastar las actuales propuestas del Papa Francisco con la conducta, tema por tema, del cardenal Bergoglio como presidente de la Iglesia Católica argentina, ya sea para prevenir sobre un exceso de optimismo o para celebrar la infinita capacidad de cambio de la persona humana. (Completo acá)






















Pagni el jueves en La Nación:

Una distancia ideológica menor que la que presentía el kirchnerismo

¿Por qué Bergoglio se convirtió en un agente de la estabilidad oficial? Habría que recordar que ya como arzobispo él hizo gestos muy amigables, como la oración fúnebre por Néstor Kirchner, por ejemplo (http://www.cienciayfe.com.ar/a2010/articulo/dnestork.htm). Además, es obvio que su contexto se ha globalizado: hoy tendría puesta la mirada en un hipotético viaje a China, del que su visita a Corea del Sur, en agosto, sería una antesala.
Pero hay un motivo más sustancial: la distancia ideológica entre Bergoglio y el Gobierno es menor que lo que el propio kirchnerismo presentía. Para advertirlo basta leer la pasable condena al capitalismo que aparece en los parágrafos 53 a 58 de la exhortación Evangelii Gaudium. Nada nuevo: la tradición católica tiene un sesgo antiliberal que le permite una convivencia apacible con el populismo.
Entrevista a Domingo Bresci en Tiempo Argentino del jueves:

"Es conservador popular y conduce como Perón"


El ex compañero de seminario del Papa y asesor de la Cancillería repasa su historia y  pensamiento.

–¿El cambio de relación del gobierno con Bergoglio fue un volantazo? 

–Creo que la oposición  tenía la esperanza de que Bergoglio mantuviera un perfil opositor como había sido antes del Cónclave 2013, pero la relación pasó de la tensión y desconfianza a una relación de distensión y confianza. Estos signos de distensión y confianza comenzaron cuando la recibió a Cristina y le dio el lugar que le dio. Luego vinieron los llamados reservados y su decisión de no intervenir en la política interna. Aunque algunos dicen que es insidioso, lo cierto es que a todos les dice que "cuiden  a Cristina". Él se abrió, dejó de ser el jefe de la oposición como lo llamaba Néstor Kirchner para ser un hombre respetuoso sin demonizar al gobierno, como parecía hacerlo antes. Ahora respeta los procesos institucionales. 

–Hace poco, ante los miembros de la Pontificia Comisión para América Latina, Bergoglio habló de la juventud y aprovechó para referirse a la guerrilla en los '70 a través del "buen manejo de la utopía". Dijo que "en América Latina" hubo "experiencias de un manejo no del todo equilibrado de la utopía"  y que "al menos en el caso de Argentina" pudo decir "¡Cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía, terminaron en la guerrilla de los años '70!" Como sacerdote tercermundista, ¿cuál es su opinión sobre estas definiciones?

–En realidad sólo mantuvo la postura que siempre tuvo, de la memoria incompleta, sesgada, y ahora habla de una malentendida utopía, que podía conducir a la guerrilla, refiriéndose a un  grupo de católicos que se desviaron por un grupo de sacerdotes. Lo considera como un desvío, pero en rigor hay una larga historia de los católicos que se sumaron  a la lucha, algunos optaron por la lucha armada y otros no. No por querer el cambio a fondo eras guerrillero. En aquellos años, en el movimiento de curas del Tercer Mundo nos agarramos de lo que decía la encíclica Populorum Progressio de Paulo VI: "Ante una tiranía evidente y prolongada los pueblos tienen el derecho para buscar cambios profundos y urgentes."  (Completo acá)

Anoche le pedimos al Pájaro Salinas que dedique su columna de opinión a las diferencias entre Bergoglio y Francisoo. Su intervención en La otra.-radio se puede escuchar clickeando acá.

sábado, 1 de marzo de 2014

La hipótesis de un derrumbe de Cristina se ha debilitado

"A la señora de Kirchner no le fue tan bien como para perpetuarse en el poder, pero tampoco le podría ir tan mal como para que la crisis la devore" (recalcula su relato Carlos Pagni)


Carlos Pagni está procesado por el delito de encubrimiento agravado de una asociación ilícita que se dedicaba a robar información a funcionarios de Estado y políticos. El jefe de la banda es nada menos que el Tata Yofre, un viejo buchón de la dictadura hasta el menemismo, y sus cómplices son Pagni y el bizarro animador de cable Roberto García. 

García tiene un programa de escenografía dadaísta en canal 26 y una sintaxis reñida. Pagni, desde sus columnas de opinión en La Nación, maneja un castellano elegante y un cinismo incisivo, lo que le valió la admiración de un cierto sector de la centroizquierda cool y del ex-semikirchnerismo desencantado. Vean la deferencia con que lo  trata la revista Crisis :

“¿Leíste a Pagni?”. Como si fuera un clásico contemporáneo, la pregunta se repite varias veces por semana en un espinel angosto pero influyente que atraviesa a la crema del poder y sus difusas adyacencias. Durante -pero contra- el kirchnerismo, Carlos Pagni también tuvo su década ganada. El periodista que se entrenó en la guerrilla de derecha en los 90 y hoy le trae la jubilación a los Morales Solá de este mundo habla con Crisis, mientras afuera llueve".

Diego Genoud/ Mario Antonio Santucho/ Martín Rodríguez/ Juan Pablo Maccia se encandilan ante el estilete retórico del espía devenido aristócrata que quería ser marginal: "Yo creo que la historia es ironía. Y es un misterio. Borges decía que el único problema en la vida que es digno de la filosofía es el del tiempo que pasa y la identidad que perdura" seduce Pagni a los muchachos de Crisis y ellos se deslumbran por su refinamiento. Pagni es la derecha canchera con la que pueden intercambiar sornas sobre el fin de ciclo kirchnerista, más acorde con su temple posmo que los decrépitos Morales Solá y Grondona. Es esa derecha cool con la que un semidesencantado puede sentarse a conversar, en una nota para una revista subvencionada con publicidad oficial como Crisis. La veleidad filosófica/literaria de Pagni es en el fondo una berretada, porque está puesta al servicio de la delincuencia de alta gama. Y ni Borges ni el problema filosófico del tiempo logran revestir de dignidad a un chantajista.

Pagni recibía información en una cuenta de mail (flavioboscolo2005@yahoo.it) que está llena de información robada por la banda de Yofre, que el héroe de Crisis difundía en sus columnas de La Nación. Asociación ilícita, con penas posibles que van de 6 a 16 años. El neoclásico Pagni está más complicado que el barroco Roberto García.

Pagni se fue de vacaciones con la secreta esperanza de que al volver el gobierno de Cristina hubiera volado por los aires. A fines de 2013 sus columnas se pusieron más ácidas que nunca: la secuencia de sediciones policiales, incitación al saqueo, corridas cambiarias y "sensación de acefalía" que el propio Pagni relataba con fruición hizo ilusionar a más de uno. El interés de Pagni era bastante más prosaico que los juegos filosóficos sobre el tiempo y la identidad: comprensiblemente, no quisiera ir preso.

Al volver de sus vacaciones, las cosas no han marchado tan promisorias para su futuro civil. Entonces Pagni recalcula: "La hipótesis de un derrumbe de Cristina se ha debilitado". Era una hipótesis que él abrigó con afecto. "A la señora de Kirchner no le fue tan bien como para perpetuarse en el poder, pero tampoco le podría ir tan mal como para que la crisis la devore" escribió este jueves con cierta melancolía. La señora de Kirchner solo quiso perpetuarse en el poder según el forzado relato de la derecha que Pagni redacta dos veces por semana. Quizás la crisis devore al propio Pagni. 

Ahora simula divertirse con los problemas de la militancia K para digerir el "giro a la derecha" (un caballito de batalla de todos los desahuciados políticos de estas semanas). Pero su diversión de ahora suena un poco impostada. En realidad parece estar perdiendo elegancia. Miren con qué intenta ilusionar a sus lectores:

"Pero los rasgos más relevantes de la disputa en curso no son tácticos. Pertenecen a la larga duración del peronismo. Rara vez un gobierno de ese signo pagó, como ahora, la factura de su fiesta. Y por primera vez existen rivales competitivos -UNEN, Pro- que podrían aprovechar la fragmentación de ese partido".

Anoten muchachos de Crisis: Pagni dice que UNEN y PRO son rivales competitivos del peronismo. No es uno de esos chistes con que suele amenizar sus columnas. 

Lo dice en serio. Yo creo que la historia es ironía.