viernes, 22 de junio de 2018

Argentina 0 - Croacia 3




Las falencias del planteo táctico de Sampaoli solo son comparables con su absoluta carencia de un esquema de juego, y su irritante tozudez para insistir en los errores se vio agravada por un errático desempeño carente de finalidad. Mientras tanto, los jugadores asoman como las víctimas propiciatorias de su desobediencia de los esquemas que el cuerpo técnico no llegó a plantear. No puede culparse de este desastre al bajón anímico de Messi, si bien es cierto que nadie en su situación tendría la serenidad necesaria para afrontar tamaña responsabilidad, porque en el fondo su culpa radica en haber elegido a los jugadores que lo acompañarían, aunque finalmente demostró que solo no puede y acompañado tampoco. A no engañarse: el error del arquero, así como también el error de Messi en el penalty contra Islandia, son contingencias que no logran agotar las explicaciones de la falla estructural del equipo, aun cuando se trate de errores irremontables, inexplicables e intolerables en jugadores profesionales, torpezas capaces de demoler el espíritu de un plantel. Ni tanto ni tan poco. Todo lo contrario. El pueblo argentino una vez más ha sido defraudado por un conjunto que no llega a asumir la pasión por la camiseta, si bien la insorportable presión social haría que ni los más aguerridos gladiadores pudieran soportar el exitismo congénito de una sociedad que presiona frívolamente a sus ídolos hasta canibalizarlos. En definitiva, esto es solo un resultado deportivo que no merece sumirnos en el pesimismo, aunque no puede ser casual que, en una comunidad que no se realiza, el deporte sea el espejo del alma de un pueblo en estado terminal, aunque con reservas anímicas y deportivas infinitas. Veremos que pasa con Nigeria y que sea lo que Dios quiera. Por mí, que renuncie Sampaoli y que vuelva Caruso Lombardi. Por lo menos, así lo veo yo.

jueves, 21 de junio de 2018

Historias de pescadores y ladrones de la Pampa Argentina

Gabo Ferro & Sergio Ch





En la colina
bajaba el sol
no había pesca
solo calor
cuchillo a tierra
vuelve el ardor
arroyo seco
seca tu voz.

¿Quién soy? ¿quién soy?
¿quién soy? ¿quién soy?

El sol lo sabe
las nubes no
dónde dejaste
mi rendición
yo que era fuerte
ya no lo soy
pero no extraño
tu distorsión.

¿Quién soy? ¿quién soy?
¿quién soy? ¿quién soy?
¿Quién soy? ¿quién soy?
¿quién soy?


miércoles, 20 de junio de 2018

Cuerpos capturados

Las películas son buenas pero si se las piensa son mejores
Ciclo de cine y pensamiento. Sábados de julio y agosto de 2018, a partir del 7 de julio a las 19:30 - Ayacucho 483

“Nuestra sentencia no es aparentemente severa. Consiste en escribir sobre el cuerpo del condenado mediante 
la Rastra la disposición que él mismo ha violado. Por ejemplo, las palabras inscriptas sobre el cuerpo de este condenado 
-y el oficial señaló al individuo- serán: HONRA A TUS SUPERIORES”.
Franz Kafka, En la colonia penitenciaria

El cine es especialmente apto para registrar las marcas que el sistema social inscribe en los cuerpos concretos, donde se cruzan lo personal y lo político. No se trata del concepto de opresión social o política tal como puede ser definido en un tratado sociológico o filosófico, o denunciado en un texto político. El cine capta el cuerpo en su materialidad concreta.



En sus marcas aparece el sistema mismo y no una idea de él. Más allá de la mirada intencional del cineasta, el cuerpo habla en la pantalla con señales que pueden acompañar, tensar y a veces desmentir el sentido de las palabras. Cualquiera sea la historia que una película cuente, los cuerpos en la pantalla siempre cuentan algo más.



Pero también el cuerpo funciona como un gran eje organizador de la imagen cinematográfica: a partir de la imagen de los cuerpos se determina la escala de los espacios filmados, se ordena la figura y el fondo, dialogan la cercanía y la lejanía, se cruzan la naturaleza y la cultura. En el cine se relevan la presencia del cuerpo en el plano y la ausencia que remite al fuera de campo. En la ficción más imaginativa se cuela el registro documental y la historia perturba al mito. Se visibilizan la sublimación de la mujer oprimida, la potencia erótica del deportista, la fragilidad del cuerpo senil.



Un ciclo de cine de cuerpos capturados. La noción de captura funciona en un sentido doble: la cámara captura una imagen del cuerpo, pero a la vez ese cuerpo está capturado por poderes que lo exceden, que exceden al cine mismo porque son los poderes que rigen el mundo. Como en la colonia penitenciaria entrevista por Kafka, cada cuerpo lleva escrita la ley en la superficie de su piel. Y la cámara lo capta.



En esta serie de películas que vamos a ver y analizar proponemos un recorrido posible por los modos de aparición del cuerpo, las huellas de su opresión y la posibilidad siempre pendiente de su liberación. Cuerpos deseados y deseantes, cuerpos que padecen, resisten o luchan, cuerpos que hablan y desmienten.



Sábado 7 de julio: Fulboy
(Martín Farina, Argentina, 2014)
Un grupo de jugadores de fútbol encimados en la concentración. Los entrenamientos, los juegos en los vestuarios, su feminización y su mercantilización. Los cuerpos de los jóvenes cuando el fútbol los cautiva.



En el programa se va a proyectar El liberado, el cortometraje de Martín Farina que recientemente ganó la Competencia Argentina de Cortometrajes del 20 BAFICI.



Sábado 14 de Julio: I’m not your negro
(Raoul Peck, EEUU, 2016)
El escritor James Baldwin dejó escrito Remember this house, un texto póstumo sobre el racismo en los EEUU, en el que se plantea un debate entre las distintas prácticas emancipatorias sostenidas por sus amigos Martin Luther King y Malcom X. El cineasta Peck toma el texto inconcluso de Baldwin y lo transforma en película. Lo pone en la voz de Samuel Jackson y lo hace dialogar con imágenes documentales sobre los grupos racistas blancos, los movimientos de liberación de los negros, la violencia que hoy ejerce la policía sobre la población negra y las movilizaciones del movimiento Black lives matter.



Sábado 21 de julio: En el abismo
(Into the abyss, EEUU, Werner Herzog, 2011)
Herzog se asoma al abismo de un condenado a muerte en el tiempo de espera de su ejecución. El condenado es Michael Perry, 28 años, declarado culpable por el asesinato de un adolescente. Herzog conversa con un tono entre reflexivo y cáustico con el condenado, sus parientes, sus compinches, la madre del chico asesinado, los policías y el reverendo que conduce los ritos mortuorios.

Sábado 28 de julio: Paris is burning
(Jennie Livingston, EEUU, 1991)
En la segunda mitad de los 80 explota en New York el movimiento callejero de la comunidad gay, travesti y transexual, integrado por latinos y negros pobres que se proponen conquistar su reconocimiento identitario a través del dance, los desfiles, la moda, el brillo de la fiesta y las diversas formas de asimilación o diferenciación del modelo blanco y heteronormativo.

Las películas son buenas, pero si se las piensa son mejores.


(continúa en agosto...)

martes, 19 de junio de 2018

Los dolores que quedan son las libertades que faltan

100 años de la Reforma Universitaria / la Plaza de los Pañuelos Verdes: continuidad de las luchas. La otra.-radio para escuchar clickeando acá (primera parte) y acá (segunda)




En estos días se cumple el centenario de un acontecimiento crucial para la educación pública argentina, la Reforma Universitaria que nació en la Universidad de Córdoba, tuvo trascendencia internacional y prolonga sus efectos hasta hoy. Esta rebelión estudiantil inició una tradición en la que la juventud pasó a ser sujeto político de un proyecto transformador que moldeó algunas características propias de nuestra singularidad. La universidad pública, gratuita y autónoma que impulsaron los estudiantes reformistas de 1918 es uno de los factores que explican la movilidad social que signa la historia nacional: el ascenso de clases populares y medias con persistente vocación emancipatoria.

Con todas las contradicciones, avances y retrocesos que tienen los movimientos populares, puede reconocerse en la Reforma del 18 una corriente profunda que reaparece una y otra vez. Por ejemplo, en la imponente movilización del colectivo feminista que la semana pasada inclinó a su favor la media sanción del proyecto de legalización del aborto en la Cámara de Diputados. Esta movilización juvenil y feminista ya ganó en la calle y ahora solo falta que la dirigencia política asuma este mandato, lo que va a ocurrir más temprano que tarde. Si existe un lazo entre estos dos hitos separados por un siglo, no parece casual que precisamente en medio de las dos fechas, hace casi 50 años, ocurriera, en la misma ciudad de la Reforma, el Cordobazo. Otra vez el pueblo que irrumpe para quebrar el statu quo. La movilización imprevisible que le arranca conquistas a las fuerzas conservadoras y modifica las relaciones de fuerza. También el 17 de octubre fue así. Cuando todos estos movimientos convergen, su fuerza se potencia. Hace un siglo la juventud reformista, en el 45 los trabajadores, en el 69 otra vez trabajadores y estudiantes, ahora el movimiento feminista: si cada paso sabe recuperar las banderas de los anteriores, la liberación popular se consolida y enriquece.

El Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria del 21 de junio de 1918, cuya escritura se atribuye a Deodoro Roca, trasmite hoy todavía una fuerza vibrante en la que se reconoce la onda expansiva de las luchas actuales:

"Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana."

"La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa".

Los dolores que quedan son las libertades que faltan: puede ser la expresión renovada de una lucha infinita. No es casual que hoy el régimen neoliberal intente borrar estas conquistas. Así se explica el repudio que hace pocas semanas hizo la gobernadora Vidal de la proliferación de universidades públicas en las últimas dos décadas. Con la misma intención que Vidal, Clarín publica, en conmemoración del centenario, una columna de opinión titulada "¿La Reforma de 1918 es un ciclo agotado?". Para la actual casta gobernante, las aulas universitarias llenas significan una abominación incompatible con sus propósitos neocoloniales. El centenario de la Reforma no es una simple efeméride, sino la oportunidad para seguir diciéndonos que los dolores que quedan son las libertades que faltan.

Por eso, el domingo en La otra.-radio dedicamos nuestra emisión a unir las puntas de un mismo lazo, con la participación algunos protagonistas de las luchas juveniles actuales. Estuvieron presentes en la radio Lucía Hamilton, Martín Pont Vergés y Santiago Mitnik, estudiantes de la UBA y militantes del Semillero de Nuevo Encuentro, que nos ayudan a pensar en la continuidad de las luchas. También tuvimos testimonios de varios estudiantes y graduados de las universidades públicas del conurbano que desmienten el nefasto dictamen de Vidal de que ningún pobre llega a la universidad.

La música que escuchamos: Caetano Veloso, Nick Cave, Amy Winehouse, el Frente Cumbiero junto a Mad Professor, Pappo y Andrés Calamaro.

Para escuchar la primera parte, clickear acá. Segunda parte, acá.

lunes, 18 de junio de 2018

Sororidad y luch@ de clases



En el tema pendiente del presupuesto con que se va a financiar el derecho de las mujeres pobres al aborto en un hospital público aflora la insuficiencia de los reduccionismos de género. Porque en sus discursos Sor Lopilato nos hace llorar a todos, como Andrea del Boca en Papá Corazón, pero cuando haya que poner la tarasca, ahí, igual que en el presupuesto para la escuela pública, los hospitales o  las pensiones por discapacidad, la sororidad no va a alcanzar. Va a depender de la lucha de la clase trabajadora contra la clase opresora. Y fíjense que en esta frase no hay problemas de género. No hace falta usar cacofonías como clase trabajadore o clase opresorx. 

Y es lucha de clases, no es luchx de clasos, ni luch@ de clasxs.

Sor Lopilato a favor del tarifazo:



Pensemos en los muertos de frío por las tarifas que Sor banca desde su banca.

domingo, 17 de junio de 2018

Nos dijeron que nuestros dioses nos sobrevivirían pero era mentira


[Él]
Vámonos ahora
mi único y verdadero amor
llama al tipo del gas
cierra la llave
podemos partir
podemos partir
hacia cielos distantes
veo el sol
lo veo salir
en tus ojos.


[Ella]
Vámonos ahora
mi querido compañero
vayamos hacia cielos distantes
veo salir el sol
lo veo salir
lo veo salir
en tus ojos.


[Él]
Nos dijeron que nuestros dioses nos sobrevivirían
nos dijeron que nuestros sueños nos sobrevivirían
nos dijeron que nuestros dioses nos sobrevivirían
pero era mentira.


[Ella]
Vámonos ahora
mi único compañero
vayamos hacia cielos distantes
están por elevarse los hijos
y eso no podemos verlo.

NICK CAVE

FOTOGRAFÍAS: WILLY VILLALOBOS

sábado, 16 de junio de 2018

Los macristas buenos me repugnan tanto como los malos





No creo una sola palabra ni un solo gesto de emoción de Fernando Iglesias, Daniel Lipovetzky o  Silvia Lospennato, los cambiemitas que votaron a favor de la legalización del aborto, aplaudidos por muchos compañeros en estos días de marea verde. No me emocionan, no podría aplaudirlos. Más bien me repugnan.

Ningún discurso proveniente de macristas me conmueve ni me suscita respeto. Los oficialistas que inflaron su pecho por la legalización del aborto son los mismos que bancan el asesinato por la espalda de los pibes de la villa, la prisión de las militantes de la Tupac, la expulsión de las familias que duermen en la calle y la desnutrición de tantos chicos anónimos. No se puede disociar la defensa de la mujer pobre del abandono de los chicos pobres. Estos funcionarios son hipócritas que se pasaron más de dos años justificando la destrucción del nuestros lazos sociales, lo siguen haciendo después de derramar sus lágrimas de cocodrilo en el Congreso. Son tan nefastos como Nicolás Massot o Elisa Carrió. Los discursos no flotan en el aire, lo encarnan personas que promueven este proyecto político.

No hay, absolutamente, tregua social.

viernes, 15 de junio de 2018

En Rusia empieza el estío: por ende ya se canta en las calles el hit del verano


El Mundial relaja todas las tensiones sociales y las pujas de intereses. El país y el mundo entran en una especie de jubileo ecuménico. Eso sumado al profesionalismo de Caputo para manejar los flujos financieros han logrado que, tras la expulsión del kirchnerista Federico Sturzenegger del BCRA, el dolar haya bajado hoy a $ 28,85. Y en Rusia, hemisferio norte, comienza el verano y ya se canta el hit.



Y está creciendo el éxito de un remix:


jueves, 14 de junio de 2018

Un saludo para Sturzenegger

Chau, Sturzenegger, saludos de los votantes de Cambiemos



Cuando Federico Sturzenegger estaba preparándose para la campaña electoral en 2013, recibió instrucciones de su asesor Durán Barba, que en esta conferencia ante un auditorio angloparlante comenta risueñamente.



Durán Barba le aconsejó que no explicara que para bajar la inflación había que hacer “un ajuste fiscal” porque en ese caso “la gente va a perder su trabajo”. 

“Te voy a pedir que hagas algunas cosas y todo va a estar bien” contó Sturzenegger que le recomendó Durán Barba. “Tenía que ir a un debate con otras dos personas. Y era uno de mis primeros debates, así que tuve una reunión de coaching con nuestro asesor político, que es Jaime Durán Barba”, contó entonces al auditorio. "Me dijo: te pido cuatro cosas en este debate. La primera es que no propongas nada". "¿Que no proponga nada? ¿Qué estás diciendo? -se sorprendía Sturze- Me preparé 35 años para ir al Congreso a proponer cosas". "No -insistió el ecuatoriano-, la gente no está particularmente preocupada por esas cosas. Así que no pierdas tu tiempo, eso no es relevante para la gente". 

Lo segundo que aconsejó Durán Barba fue: "No expliques nada". "¿De qué voy a hablar si no puedo explicar nada? - acotó Sturzenegger-. Durán insistió: "Si vos explicás qué es la inflación, vas a tener que explicar que la emisión monetaria genera inflación, que entonces debería reducirse la emisión, y que si entonces hacés eso tendrías que hacer un ajuste fiscal, y que si hacés una ajuste fiscal entonces la gente va a perder su trabajo y eso es lo que no queremos que digas. Cuando seas gobierno hacé lo que vos creas, pero no lo digas ahora en medio del debate.” 

¿Qué digo entonces?”, le preguntó Sturzenegger. “Sólo decí que están mintiendo con la inflación. O decí cualquier cosa, hablá de tus hijos. No importa” redondeó Durán B.

Sturzenegger asumió la presidencia del BCRA procesado por su participación en el Megacanje cuando era funcionario del Ministerio de Economía durante la Alianza delarruista. El Megacanje se concretó en junio de 2001 y consistió en un canje de bonos por 20 mil millones de dólares para retrasar el pago de la deuda pública a cambio de aumentar el capital y los intereses de esa deuda, que llegaron a 50 mil millones de dólares. Por ese procedimiento, se le inició posteriormente una causa penal por el delito de negociaciones incompatibles con la función pública, para investigar la manipulación que los funcionarios del Ministerio de Economía, con Cavallo como titular, habían hecho de la selección de bancos (Francés, Santander Central Hispano, Galicia, Citigroup, HSBC, JP Morgan y el Crédit Suisse First Boston) para favorecerlos con el canje, por el que cobraron 150 millones de dólares. En 2016, la Cámara Federal, integrada por Martín Irurzun y Eduardo Farah, sobreseyó al ahora ex presidente del BCRA.

Desde diciembre pasado, mientras Sturzenegger presidía el BCRA, se esfumaron sus reservas por u$s 15.000.000.000. La semana pasada anunció junto a Dujovne el acuerdo alcanzado ahora con el FMI.


129 a 125

Media sanción de la legalización del aborto: al senado se le va a hacer muy difícil ponerse en contra de la marea verde



La media sanción de la legalización del aborto es un triunfo de la imponente movilización que las mujeres llevaron a cabo por años y, más intensamente, en los últimos meses. 

El macrismo instaló el tema como un truco publicitario en momentos en los que creía que el ajuste iba a pasar plácidamente para facilitar su triunfo electoral el año que viene. Algo salió mal en sus cálculos, porque la legalización se aprueba en medio de una zozobra social, política, económica y financiera de la que no se avista una salida pacífica. Parece que ni el mundial de fútbol esta vez va a ahorrarle ningún sofocón al endeble régimen que cada día improvisa algún manotazo para salir de la crisis autoinfligida. 

La sincronicidad quiso que la multitudinaria manifestación verde de anoche pusiera el tono de esta larga jornada, que es ya mismo seguida por un paro con movilización de las CTA, los docentes, los camioneros y otros sindicatos, los que a la vez empujaron al TriunviGato a que tuviera que poner la fecha que las bases le exigieron la tarde del vuelo del atril. Ahora que lo convocaron para el 25, presionados por la fuerza que tuvieron las últimas manifestaciones en repudio del ajuste, el margen para negociar la enésima postergación se les estrechó dramáticamente. La simulación del peronsimo racional está dando sus últimos suspiros.

En todos los casos, es la movilización popular, muy por delante de todas las dirigencias políticas, la que impuso la agenda. Al senado se le hará muy difícil ponerse en contra de la marea verde.

Mientras escribo estas líneas, estoy escuchando el grandguiñolesco discurso de Horacio Goicoechea por la UCR que viene a coronar una jornada en la que sobresalieron por su abyección los discursos de Nicolás Massot (recordando su indesmentible raigambre genocida), el inefable Alfredo Olmedo o Estela Regidor y su insólita metáfora veterinaria. Al final, cuándo no, Elisa Carrió quiso robar cámara para dar vergüenza. Al terminar su extemporánea intervención, Carrió salió de la Cámara gritando "Hasta acá llego: la próxima rompo Cambiemos".

Estos votos pueden inclinar la votación en favor de la media sanción de la legalización del aborto


La dilación desmesurada del macrismo muestra su intención de embarrar la cancha: no querían estimular un debate sino poner una cortina de humo. Pero les puede salir mal.

miércoles, 13 de junio de 2018

Repudios a Dujovne y Finocchiaro: el macrismo no soporta el contacto con el aire exterior


Esta semana se celebra la Conferencia Regional de Educación Superior en Córdoba, organizada por el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior de América Latina y el Caribe. Es el principal encuentro sobre educación superior de América Latina y su realización en Córdoba este año justo coincide con el centenario de la Reforma Universitaria. (El próximo porgrama de La otra.-radio estará dedicado a la trascendente significación de esta fecha).


No puede sustraerse esta celebración de la Reforma al clima imperante en la Argentina macrista, donde tanto el presidente como la gobernadora de la provincia de Buenos Aires manifiestan su desprecio hacia la educación pública y especialmente a las universidades. "¿Es justo llenar la provincia de universidades públicas cuando todos sabemos que nadie que nace en la pobreza llega a la universidad?" dijo hace pocos días la gobernadora. Tampoco puede ignorarse que este año el gobierno suprimió la paritaria docente, lo que significa un enorme perjuicio para los trabajadores de la educación a los que el estado nacional les suelta la mano. ¿Cómo no iban a repercutir estas políticas adversas a la educación y especialmente a la universidad en la inuaguración de CRES 2018? Efectivamente, cuando el ministro de educación nacional, Alejandro Finocchiaro, intentó dar su discurso protocolar, fue masivamente repudiado. Simultáneamente con este encuentro, se lleva a cabo la Semana Nacional de Lucha en defensa de la universidad pública, democrática y popular


Como es de rigor cada vez que los funcionarios macristas son repudiados (y sucede casi siempre que hablan en público) se quejan diciendo que se trata de un ataque fascista. Así que el fascismo era nada más que el derecho del pueblo a protestar. 



Otro que fue repudiado ayer es el Super-Ministro de Hacienda, delegado del Fondo Monetario Internacional en el país, Nicolás Dujovne. En la edición del domingo pasado del periódico Tiempo Argentino se dio a conocer que Dujovne vive en una lujosa mansión de tres plantas en Bajo Belgrano, pero según los registros del ente recaudador de la Ciudad de Buenos Aires, el ministro vive en un baldío, lo que le permite pagar mucho menos de lo que debería al fisco porteño. Dujovne solo paga 2458,11 pesos por mes en concepto de ABL e impuesto inmobiliario, por un "descampado de 332 m2, con 0 m2 de obra construida".


Un grupo de manifestantes frente al baldío de Dujovne cantaron: "Ay ay ay que risa que me da... si vive en un baldío que le den un plan social".

lunes, 11 de junio de 2018

Por suerte, ya llega el mundial


Los precios de la canasta básica están por las nubes, cada vez hay más indigentes durmiendo en el frío, la inflación se dispara, el gobierno vetó la ley antitarifazo y las tarifas dolarizadas van a seguir aumentando, el dolar se va a la mierda, la devaluación se traslada a los precios y los salarios pierden poder adquisitivo. La CGT le sigue dando tiempo al macrismo para que destruya empleos y vidas. El Papa se reúne con Vidal y Stanley para disciplinar a la CTEP y el Movimiento Evita como la cara limosnera del ajuste neoliberal. El país está endeudado de un modo en que compromete a cualquier proyecto popular futuro a que tenga que enfrentar situaciones de máxima tensión. Los argentinos que no nacieron nacerán endeudados sin haber gozado de ningún beneficio, mientras la iglesia presiona  a los legisladores para criminalizar a las mujeres pobres.

Por suerte, empieza el mundial.

La otra, la misma / Genesis / Hablados por la poesía

La otra.-radio para escuchar acá





-La hora de los hornos

Empezamos el programa de anoche dedicándole un bloque a la singularidad absoluta de La hora de los hornos, la película de Solanas y Getino que se estuvo exhibiendo en versión complet este fin de semana en la Lugones. Además de lo que desarrollé en mi post anterior, en el programa trato de pensar en la vigencia de los problemas políticos con los que esta película de hace 50 años se enfrentaba, para descubrir que en cierto modo y a pesar de todo lo que sucedió en medo siglo, todavía estamos en la misma.


- Todos tus Genesis

Anoche, de la  mano de César Colman hicimos un recorrido por la extensa y cambiante obra musical de Genesis, la banda surgida a fines de los 60 que llegó, con varias mutaciones, hasta los años 90. El de Genesis es un extraño caso de longevidad fundado en el gesto de dejar atrás su identidad inicial: hay un primer Genesis de la época progresiva, muy marcado por su frontman de aquel entonces, Peter Gabriel. Cuando a mediados de los 70 Gabriel abandona Genesis, la banda se debate en el dilema de cómo seguir: en el primer disco sin Gabriel, A trick of  tail, en el que Phil Collins toma la voz cantante, todavía la identidad progresiva es muy marcada, incluso la voz de Collins puede confundirse para un desprevenido con la de Gabriel. Pero una mutación musical más pronunciada quizás se dé cuando el guitarrista Steve Hackett abandona la banda. Ya había sucedidoo la maroma punk que trató de arrasar con todo vestigio progresivo y la salida de Genesis para sobrevivir fue popizarse. Cuando el propio Collins estalla con un éxito global con su primer disco solista, el excepcional Face value, la fórmula de ese éxito parece transferirse a los discos de la banda: de ser los más blancos entre los progresivos ingleses, pasan a ser los más negros, con la creciente acentuación de un sonido discotequero que los lleva a una sucesión de hits radiables que marcan sus años 80. Hay una generación que conoce a Genesis en su versión ochentosa. Y llega el momento en el que ellos se proponen borrar de su sonido todo rastro del Genesis progresivo. Estos bandazos quizás sean el secreto para explicar que de todos los grupos setentistas es Genesis el que más duró en la cresta de su ola, a fuerza de negar su sonido original. Incluso hay un Genesis sin Collins, a  comienzos de los 90. Según las diversas perspectivas, puede tratarse de un caso de prolongada decadencia a partir de un comienzo fulgurante o, por el contrario, de una renovada vigencia basada en su capacidad de adaptación a contextos muy diversos. ¿Cuál es tu Genesis favorito?

El Genesis de Gabriel:



El Genesis Superochentoso de Collins:



Sin Collins:



- Conversaciones con poetas

Maxi Diomedi estuvo comentando el libro Hablados por la poesía. 14 conversaciones con poetas argentinos contemporáneos, escrito por Osvaldo Aguirre, poeta y crítico, en base a conversaciones con otros poetas argentinos. Las entrevistas fueron realizadas entre 1992 y 2009. Aparecen Joaquín Gianuzzi, Diana Bellesi, Aldo Oliva, Roberto Raschella, Hugo Padeletti, Ricardo Zelarrayán, Nestor Groppa, Darío Cantón, Arnaldo Calveyra, Hugo Gola, Arturo Carrera, Francisco Gandolfo, Juan Carlos Moisés e Irene Gruss. ¿Cuál sería la cualidad poética de los finales? le pregunta Aguirre a Gianuzzi en diciembre del 2000. La respuesta lleva a Gianuzzi a intentar redefinir qué es la poesía: "La poesía tiene tantas definiciones como poetas. Si yo pudiera dar la mía, diría que es una eterna juventud, una continua extracción de recursos. Mientras la novela, o el teatro dan a veces la impresión de empantanarse, la poesía saca siempre recursos, es una especie de yacimiento inagotable de imágenes, de formas, de maneras de ver las cosas". Gianuzzi concede la entrevista cuatro años de su muerte y eso le da a la charla la perspectiva de la finitud: "La sustancia poética está en el final de las cosas". Hugo Padeletti dice en otra de las entrevistas: "Yo escribo poesía y no narrativa, entre otras cosas, porque la poesía me permite crear una forma breve, como esférica". El poema como algo esférico a lo que uno se acerca y  te hace dar vueltas, te exige mcuhas lecturas. "Te lleva a reposar un momento, y volver otra vez a entrar, y te metés más adentro y volvés a la superficie". En la poesía ni el sentido ni la forma vienen entregados en bandeja. El tránsito por diversos pasajes de este libro de conversaciones nos lleva a pensar, en sincronía, en Gustavo Fontán -cineasta y también poeta-, en su busca de una mirada singular, no formateada por los moldes narrativos del cine habitual. Hace poco vi su Trilogía del Lago Helado -sobre la que próximamente voy a escribir en el blog- y puedo reconocer la afinidad entre el cine de Fontán y la producción poética. En uno y otro caso, se trata de capturar algo que la realidad te ofrece y moldearlo de una forma que hay que descubrir, porque no viene moldeada. Así como toda verdadera poesía se pregunta con cierta extrañeza por el ser del habla, en el cine de Fontán hay una insistente interrogación por el ser de la mirada y de la escucha. La poesía invita a una comprensión que no es la del extenso imperio de la lógica. En las conversaciones que entabla Aguirre aparece recurrentemente la contigüidad entre la poesía y la música: se da el caso de que varios de los entrevistados intentaron alguna vez ser músicos: Zelarayán, Gandolfo, Irene Gruss. Hay una deriva de la música hacia la poesía: dice Raschella que no puede haber un buen escritor que no tenga que ver con la música. Quizás sea cierto que en su etapa originaria la poesía era siempre cantada y a partir de un cierto momento sus caminos se bifurcaron, aunque ninguna poesía es ajena a la musicalidad. Se dice que al hablar todos entonamos sin darnos cuenta una melodía personal, que se repite aunque vayamos hablando de cosas diferentes. Un oído musical entrenado podría detectar la melodía con la que cada uno de nosotros habla, así como hay cadencias y acentos que provienen de los territorios en los que habitamos.

Escuchar acá:

domingo, 10 de junio de 2018

La hora de los hornos, todavía

A 50 años de la película de Cine Liberación, hoy a la medianoche en La otra.-radio, FM 89,3, online acá



por O.A.C.

A medio siglo de su estreno, La hora de los hornos (Fernando Solanas y Octavio Getino) se inscribe como una incisión en la historia del cine argentino, una película sin antecedentes ni sucesoras capaces de discutir con ella, sin que obste su inquietante vigencia artística y política. 

Concebida en las postrimerías del gobierno pseudodemocrático de Arturo Illía y realizada y estrenada en la clandestinidad durante la dictadura de Onganía, su carácter auto-asumido de cine-acto y de cine-abierto muestra todavía las huellas de una acentuada radicalización de su posición política, a medida que la dictadura agudizaba su carácter represivo y los vientos de la historia soplaban desde la resistencia popular autodefensiva hacia la lucha insurreccional. El vector hacia la violencia política que va creciendo a medida que la película avanza es el que necesita ser repuesto y repensado en su contexto histórico. Sin embargo, la eficacia de su forma abierta hace que La hora de los hornos no pueda ser vista como una pieza monumental sino como un acto político que aún nos interpela. Los interrogantes que propone siguen pendientes y la lucha del pueblo por su liberación también.

Una película como esta no encontró en medio siglo un texto crítico que esté a la altura de sus ambiciones ni de sus logros. El cine como incisión histórica, como acto inacabado, a la espera de una mirada reflexiva que prolongue sus efectos, es una gran invención que Solanas y Getino concretaron, no simplemente el manifiesto de un programa a realizar. Vista 50 años después, su visión reclama todavía una correspondencia. Su desafío es muy concreto: la película impugna la función de espectador por su efecto alienante e invoca la presencia de un pueblo que se actualiza en cada proyección, no como una idea regulativa ni como una postulación conceptual: pueblo es el que hace, mira y discute la película, mientras todo espectador es un cobarde o un traidor. No es "un pueblo que falta" según la remanida frase deleuziana tan invocada por el esteticismo postmoderno. Para La hora de los hornos el pueblo no falta, sino que está constituyéndose a cada instante. Es notable que Solanas y Getino hace medio siglo se encabalgaran en una concepción dialéctica de advenimiento popular que permanece todavía abierto. 




Más de una vez la película invoca a una humanidad y a una nación en vías de realización y por eso mismo, en riesgo de irrelización. Lo inquietante que acontece al ver hoy La hora de los hornos es que ese advenir y ese riesgo están aún presentes. Tampoco ahora el pueblo falta: la historia sigue en curso en estos días difíciles para la Argentina, para la Patria Grande y los pueblos del mundo. Lo que sucedió después de la realización de la película: nada menos que la vuelta de Perón y su giro a la derecha, la dictadura genocida del 76 y su colapso en Malvinas, la derrota política y militar de los movimientos insurgentes, la grandiosa construcción del movimiento de derechos humanos que cambia la historia argentina y cuestiona incluso la tesis de la película sobre la inexorabilidad de la violencia insurreccional, la postdictadura con su continuidad económica, la caída de la URSS y de los socialismos reales, la mutación menemista del peronismo, el colapso de 2001 y la emergencia de los proyectos populares en la Sudamérica del siglo xxi, la muerte en la cárcel común de los dictadores, el período de inestabilidad política en la región propiciado otra vez desde el Hemisferio Norte, la renovada ofensiva de restauración conservadora de los proyectos neocoloniales... toda esta corriente histórica indetenida -porque lo único que terminó es el fin de la historia- no le quitaron a la película un gramo de su fuerza interpelante. En sus carteles que cada tanto invitan a interrumpir la proyección y ponerse a debatir lo único que se echa en falta es que las exhibiciones actuales esquiven esa invitación. ¿Por qué hoy no se hacen pausas para debatir, si la mayoría de sus preguntas siguen vigentes? ¿Acaso la instancia del debate es hoy más peligrosa o más inasimilable para el actual estado de alienación de los espectadores y los críticos cinematográficos? (No le pediremos permiso a José Miccio para usar el término alienación en lugar del elogio de lo "sublime" que él prefiere).

La hora de los hornos consta de tres partes, la primera de ellas, "Neocolonialismo y violencia" es la más difundida, e incluso llegó a conocer un estreno en el circuito comercial durante la brevísima gestión de Octavio Getino al frente del Instituto Nacional de Cinematografía en 1973. Es también la más contaminada por algunos recursos publicitarios que remiten a la formación técnica de Solanas. Hoy él dice que vivía como una tremenda disociación el trabajar simultáneamente en publicidades de dentífricos en las horas diurnas y en este osado proyecto de Cine Liberación por las noches, hasta que la agudización de las contradicciones concretas lo llevó a perder sus clientes y a cerrar su agencia para dedicarse plenamente a La hora de los hornos. Aún con sus residuos publicitarios y algunos planteos esquemáticos -sobre todo al simplificar las contradicciones del colonialismo cultural-, esta primera parte todavía exhibe su potencia de dispositivo innovador. La invención requerida en la lucha de los pueblos que la película reclama es puesta a obrar en las formas cinematográficas que practica. Las prolongadas pantallas en negro, la cadencia musical del montaje, la continua interpelación de las voces en off dirigidas hacia quienes están viendo la película, las citas a otras películas de su contemporaneidad, la interacción entre imágenes, textos escritos y voces orales muestran la presión creativa a la que Solanas y Getino sometían a su cine, para engendrar una forma que auténticamente discutiera con el hábito burgués de recepción cinemtográfica.


Pero la segunda y tercera parte -"Acto para la liberación" y "Violencia y liberación"- abandonan las apelaciones al impacto más inmediato y propician una experiencia más reflexiva. La segunda parte conserva hoy un valor testimonial extraordinario, con su registro directo de una resistencia peronista como proceso entonces en curso, con interrogaciones todavía vigentes, con una precisa caracterización de las contradicciones y límites del peronismo y de la izquierda clásica. El espontaneísmo como clave de los mayores triunfos y las peores derrotas populares sigue presentándose como un problema actual, del mismo modo que la izquierda internacionalista sigue mirando desde afuera y sin comprender los proyectos populares del presente. En este sentido, la vigencia cuestionadora de la película interpela incluso la deriva política posterior de Solanas, sus malogradas alianzas con la Coalición Cívica y el radicalismo antiperonista. 

La tercera parte radicaliza el planteo del recurso a la violencia en los procesos de liberación social y señala los límites de la concepción de unidad nacional del primer peronismo. Quizás esta tercera parte sea la más fechada temáticamente; sin embargo, su forma abierta autoconsciente y su vocación por no mostrarse nunca como una estructura conclusiva invitan a preguntarnos qué sucedió después en el cine argentino. Si algunas de las tesis políticas que sus realizadores dejaron planteadas como asunto de debate parecen hoy superadas por los acontecimientos posteriores de la historia, objetivamente nada impidió al cine posterior que discuta con esas tesis e incluso con sus planteos formales. Puede entenderse que la vuelta de Perón, su muerte y la dictadura genocida cerraron el espacio en el que semejantes discusiones fueran posibles. Pero de eso ya pasaron 35 años. 

A fines de los 90 un "nuevo cine argentino" intentó retomar la modernidad del cine argentino de los 60, justamente contemporáneo de La hora de los hornos. En todo este lapso desde fines de los 90 hasta hoy ya no se puede alegar asfixia represiva, ni siquiera falta de financiación. Sin embargo, ninguna película intentó recuperar el impulso innovador de La hora de los hornos en la indagación de una ontología de la praxis cinematográfica. Si la película agudizaba su vocación de forma abierta a medida que su realización iba avanzando, si al final de la tercera parte vuelve a apelarse a la necesidad de continuar con su praxis autorreflexiva, no hubo después ningún intento de recuperar el desafío de un cine-acto, ni siquiera de discutirlo. El segundo nuevo cine argentino -cuyo ciclo podemos dar por muerto en vistas de su esterilidad política y su repliegue hacia una cinefilia retro-moderna- ignoró muy aplicadamente la existencia de La hora de los hornos. Hoy el macrismo agota la posibilidad de subsistencia de producciones con subsidio estatal. Quizá en la intemperie hostil de esta renovada violencia clasista puedan aparecer cineastas con la libertad con que Solanas y Getino invitaron a pensarnos hace 50 años y todavía hoy.

La hora de los hornos vuelve a proyectarse hoy domingo en la Sala Lugones y su visión es hoy más imprescindible que nunca. Hoy a las 12 de la noche lo conversamos en Radio Gráfica.

sábado, 9 de junio de 2018

Chavela (llegaré hasta donde estés)

Hoy 17:00 hs. Patologías Culturales FM 88,7








El canto popular suele ofrendar una vez cada tanto un personaje destinado a infundir una potencia sobrehumana a su paso entre los simples mortales y todos bebemos del cáliz de la eternidad cuando recibimos al menos un toque de esta grandeza.

La oración anterior puede parecer un tanto cursi, pero no importa, estoy hablando de Chavela Vargas.

Chavela, la película que hicieron las cineastas Catherine Gund y Daresha Kyi, maneja recursos convencionales en el plano formal: una entrevista que Gund le hizo a Chavela Vargas a comienzos de los años 90, sin saber demasiado quién era (Gund es australiana, activista del las causas LGTB, además de cineasta, mientras Chavela estaba volviendo de un ostracismo más existencial que artístico) ; reportajes a personas que la conocieron, como Pedro Almodóvar, Liliana Felipe, Jesusa Rodríguez, Miguel Bosé, José Antonio Giménez jr. o Alicia Pérez Duarte, abogada y pareja de la cantante durante varios años, entre otros; y por supuesto muchas actuaciones en vivo y canciones grabadas por Chavela en diversos momentos de su carrera. Con recursos habituales, el resultado de Chavela se nutre de la fuerza que la cantante nacida en 1919 en Costa Rica y mexicana por adopción imprimió en su extenso paso por el mundo.

Muchos conocimos a Chavela por las películas de Almodóvar y su voz áspera y su dramatismo desbordante están asociados para nosotros al cine del manchego. Es cierto que Almodóvar hizo mucho por traer a Chavela, un personaje de arrabales inhóspitos de mediados del siglo xx, hasta convertirla en artista de culto para las nuevas generaciones. Pero sucede que antes de ese encuentro Chavela tuvo una vida tan dura y pasional que labró su canto. Y hay, claro, un mito de origen.

Su madre no la quiso porque la pequeña Isabel era demasiado hombruna. En ese desamor está la génesis de todo lo que ella convirtió después en materia sublime: el desgarro continuo de su voz, su rabia, su melancolía terminal, su alcoholismo, su violencia y su carisma irresistible. Cuando en la película Chavela habla de su infancia, siempre lo hace con tristeza. Hasta sus últimos días ese es el recuerdo que no la abandonará. En cambio, su vida sentimental está hecha de abandonos, despechos, apariciones milagrosas y duras decepciones que se recuperan  en la intensidad de su canto.

Chavela fue lesbiana desde niña, cuando y donde esa palabra significaba un insulto. La manera de desafiar un ambiente poco propicio para su deseo fue volverse "más macha y más borracha que todos los charros que tenía alrededor". Así fue haciéndose leyenda en los cabarets mejicanos, en un contexto adverso a las diversidades sexuales. Ella se impuso por su rudeza -mujer de armas llevar-y por la fiereza de sus rancheras. En los años 50 mexicanos su singularidad solo podía ser aceptada como si encarnara a un personaje excéntrico, pero esa aceptación no se extendía abajo del escenario. Como subir al escenario le daba miedo, solo podía hacerlo con litros de tequila encima.

Tuvo decenas de amantes, entre ellas Frida Kahlo, varias mujeres del funcionarios que la iban a ver a los night clubs y, según ella misma cuenta, tuvo una noche de pasión con Ava Gardner en Acapulco. 

Su alcoholismo se hizo una muleta existencial tan ineludible que la llevó al borde de la muerte. Pasó años tan borracha y pendenciera que se volvió imposible continuar con su carrera. En los 80 empieza un eclipse denso por el que todos terminaron por creer que había muerto. Su pareja con Alicia Pérez Duarte, más joven que ella, la rescató, aunque no pudo evitar que la violencia pasional con que encaraba todos sus vínculos amorosos terminara por separarlas. 

A principios de los 90 Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe abren un boliche, El Hábito, en el que aspiran a conectar a grandes artistas del pasado con las nuevas generaciones de la bohemia mexicana. Y se proponen llevar a Chavela de nuevo a los escenarios. Su repentina aparición, después de una docena de años en silencio, fue recibida con asombro por el nuevo público. Chavela había vuelto de la muerte. Al toque aparece Almodóvar, quien en la película confiesa una conexión muy intensa con su vida y su canto, como si la fuerza melodramática de su cine, bordeando siempre la desmesura, hubiera crecido como una extensión del torrente emocional de la cantante. Almodóvar la llevó a España y al Olympia de París y la presentó ya anciana en la Sala del Bellas Artes de México, donde ella había soñado llegar cuando era una borracha que cantaba rancheras en cabarets de mala muerte. A partir de entonces y por todo lo que resta de su vida, Chavela vive una edad dorada. Ya pasó los 70 años, por lo que cada show lo encara como una despedida. Pero milagrosamente sigue viviendo y cantando hasta 2012, rodeada del amor que se le negó en su niñez. Ni el éxito lograrán limar las aristas más duras de su personalidad. 

Chavela, la película, tiene la virtud de contar con el mejor material disponible para evocar una vida legendaria. Y por supuesto, esas canciones de amor y odio desgarrador que nos acompañan cada vez que las necesitamos.