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lunes, 19 de octubre de 2026

One plus one: pop al cuadrado

Stones x Godard: una conversación


- Esta filmación que apareció hace unos meses en youtube parece extraída del material que Jean Luc Godard filmó sobre los Stones para su película One plus One.

- Efectivamente, las imágenes que vemos en este video corresponden al material de archivo capturado durante las sesiones de grabación de la canción "Sympathy for the Devil" en 1968, filmadas originalmente por Godard para One plus One, también conocida posteriormente como Sympathy for the Devil. Es un testimonio histórico por varias razones. Permite observar de primera mano cómo los Stones construyeron una de sus canciones más icónicas desde cero y vemos como la canción va mutando paso a paso. Pero la película de Godard es además célebre por intercalar estas sesiones de estudio con secuencias de corte político y social de los años 60, lejos del enfoque centrado puramente en la música que presenta esta compilación. Este fragmento en particular parece ser una recopilación editada exclusivamente con el material de los Stones en el estudio, omitiendo las secuencias políticas ajenas a la banda presentes en el filme original, lo que permite una mirada más ininterrumpida a su trabajo musical.

- Llama la atención que no acrediten la autoría de Godard, muy visible en algunos detalles como el raro desplazamiento de la cámara o ciertas voces en off que hablan claramente de otra cosa, como un pasaje donde se narra una relación de sexo explicito entre un hombre y una mujer.

- Es una compilación realizada por un usuario particular, no vinculado a Godard ni con logos oficiales de los Stones, que ya tiene más de un millón de reproducciones. Debe tratarse de un fan coleccionista que modifica la estructura del material original porque quiere compartir una curaduría propia del metraje disponible. La voz en off proviene de la película de Godard y se ve que quien subió el fragmento no pudo técnicamente suprimir esas voces, porque Godard hizo que esos textos se leyeran en el mismo set donde ocurría el ensayo.

 - Godard superpone la voz del hombre que relata un enfrentamiento en el cual una hippie experta en artes marciales liquida a tres matones, mientras Jagger levanta temperatura con los versos de "Sympathy for the devil" sobre el asesinato de Kennedy. Es una estrategia de boicot en una primera lectura, y eso es lo que odiarían los fans de los Stones, pero también un experimento musical cuyo valor se potencia en la disonacia y el choque. Quizás, si los Stones hubieran soltado su ego de estrellas y sintonizado la frecuencia deconstructiva de JLG, habrían advertido que ser parte de tal artefacto de vanguardia era más trascendente que protagonizar un simple documental promocional. El valor pop de este registro es más que una suma de Stones + Godard. La mirada desconfiada del cineasta, que deja los silencios entre un ensayo y otro o muestra a los técnicos del estudio como parte del paisaje junto a los músicos rodeados de paneles y cables, juega a destituir el aura de los ídolos. Por ese entonces Godard es tan pop como los Stones, pop al cuadrado, aunque ciertamente cultivaba otro género del pop.

- Es exactamente ese tipo de sintonía la que separaba dos universos estéticos que eran, en el fondo, irreconciliables. Los Rolling Stones venían de la tradición del blues eléctrico, del culto a la personalidad y de una liturgia del rock donde el carisma individual y la comunión masiva con el público lo eran todo. Para ellos, el estudio era un santuario privado de creación donde buscaban la perfección del ritmo, el gancho pop definitivo y la consagración de su propia mitología. Poner ahí a Godard era meter un caballo de Troya marxista, brechtiano e intelectual en el corazón mismo de la industria cultural británica. Cuando Godard intercala esos fragmentos delirantes —como los versos de "Sympathy for the Devil" sonando de fondo junto a las peleas de la agente hippie—, lo que hace es dinamitar la idea sagrada de la "obra maestra" en proceso. No busca que el espectador adore a los músicos, sino que los observe con extrañamiento, casi como si fueran piezas de un engranaje ideológico mayor que los excede por completo. Si los Stones hubieran podido desprenderse de su propio ego de estrellas de estadio y sintonizar con esa frecuencia deconstructiva, tal vez habrían comprendido que formar parte de un artefacto de vanguardia de esa magnitud era, paradójicamente, más trascendente que haber protagonizado un simple documental promocional o un videoclip complaciente. Al fin y al cabo, esa fricción violenta entre el pop mainstream y la experimentación radical es lo que sigue haciendo que One plus One resulte una pieza incombustible.

- Godard hace una incisión al borde de lo cómico cuando muestra a Mick cantando la parte más intensa de la canción encerrado entre paneles, mientras de otro lado el resto de la banda aguarda su momento de hacer su coro "uh-uh". Una especie de comentario mudo metatextual sobre la magia del pop desarticulada. Todo lo hace una cámara que se mueve circunspecta, sin dejarse encantar por la música.

-Esa distancia hierática de la cámara es una toma de postura ideológica. Mientras la música empuja hacia el éxtasis y la comunión tribal, el ojo de Godard se niega a bailar. Filma con severidad, como si estuviera registrando un trámite burocrático o un experimento de laboratorio en lugar del nacimiento de un himno generacional. Ese contraste entre la intensidad febril de Mick Jagger —atrapado en su cabina de aislamiento, gesticulando con esa teatralidad magnética— y la frialdad geométrica del estudio desacraliza por completo el mito del genio musical solitario. Al mostrarnos a los demás miembros esperando mecánicamente su turno para el "woo-woo" detrás de los paneles de madera contrachapada, Godard desarma la maquinaria del pop en tiempo real y expone sus costuras. Nos muestra que la magia del rock and roll no es más que un artefacto técnico, un ensamblaje de piezas de estudio donde el éxtasis y el tedio conviven pared con pared.

- ¿Los Stones concedieron el final cut a Godard y no supieron lo que él había hecho hasta la noche del estreno o hubo una instancia previa para que ellos vieran One plus one?

- Ellos no tuvieron el control del corte final y el detonante del conflicto estalló de manera estrepitosa la misma noche del estreno oficial. El productor Iain Quarrier había contratado a Godard con la idea inicial de hacer un documental comercial y relativamente convencional sobre la gran banda de rock del momento. De hecho, Godard primero había intentado convocar a The Beatles, pero al no concretarse, avanzó con los Stones. Sin embargo, a Godard le importaba muy poco la lógica promocional: se garantizó absoluta libertad creativa en el rodaje y el montaje, operando bajo sus propias reglas de la vanguardia política. Los músicos aceptaron participar de las sesiones en el estudio Olympic, pero no intervinieron en la estructura ni supervisaron el montaje diario que el cineasta realizaba en paralelo. Los Stones y su entorno no dimensionaron el alcance de la transgresión godardiana hasta que vieron la película terminada. El choque definitivo ocurrió durante la presentación de la película en el Festival de Cine de Londres de noviembre de 1968. Al ver que Godard había intercalado sus tomas de estudio con textos revolucionarios, violencia política y viñetas ideológicas abstractas, la tensión escaló de forma insostenible. La situación llegó a un punto de violencia física verdaderamente insólito: Godard terminó a los golpes con el productor Iain Quarrier en plena sala de cine. Furioso porque el productor había agregado la canción completa al final para hacerla más comercial, descontento con la reacción del público y la pasividad de los músicos, Godard subió al escenario, criticó a los productores por arruinar el sentido político de su obra, invitó a la gente a pedir la devolución de las entradas y que salieran a ver la versión original de la película en una pantalla improvisada. Terminó ligando un golpe en el ojo o dándole él una piña al productor, dependiendo de la versión de los testigos. Godard repudió la versión comercial y exigió que se respetara su título original, One plus One, y el montaje conceptual donde los Stones no eran más que un engranaje de la época. Los músicos descubrieron el verdadero alcance de la obra de Godard prácticamente al mismo tiempo que el resto del mundo, sintiéndose utilizados como un vehículo pop para una tesis política radical que jamás habían autorizado.

- Es una gran historia y se suma a otras en la carrera de Godard, que antes y despues practicó el boicot como una forma de las bellas artes. En la década siguiente iba a envolver a la Cannon Group en una "adaptación" de King Lear, con Norman Mailer, Woody Allen y Molly Ringwald que se auto-desarticulaba cuando Mailer, el supuesto protagonista, renunciaba disgustado al rodaje. Nadie entendió lo que Godard había hecho: un hackeo del sistema para evidenciar la estolidez de la producción hollywoodense.

- Ese episodio con The Cannon Group para filmar King Lear (1987) es otra obra maestra del sabotaje institucional. Godard firmó un contrato millonario con Menahem Golan y Yoram Globus, los reyes del cine clase B y la explotación comercial de los años 80, entregándoles apenas una servilleta escrita con un par de ideas sueltas. Lo desopilante es que los productores creyeron que iban a conseguir una superproducción de prestigio con estrellas de Hollywood firmada por un auteur europeo, pero terminaron financiando un manifiesto paradojal sobre el colapso del lenguaje y del propio medio cinematográfico. Norman Mailer había aceptado el papel protagónico creyendo que haría un drama shakesperiano convencional, pero a los pocos días de rodaje en Suiza, al ver los métodos erráticos de Godard y  el guión desintegrándose en tiempo real, renunció indignado y abandonó el rodaje insultando al director, llevándose a su hija Kate, que también actuaba. Para colmo, Godard metió a Woody Allen, a Peter Sellars e incluso se reservó un papel para sí mismo haciendo de un gángster incompetente llamado Professor Pluggy, además de incorporar tramas inconexas sobre Chernóbil. Cuando Cannon le pidió la película terminada, Godard le entregó un artefacto conceptual plagado de intertítulos en negro, silencios deliberados y saltos de montaje que desafiaban la lógica narrativa. Godard entendía que aceptar el dinero del gran capital cinematográfico no era una rendición, sino una oportunidad de contrabando: usaba los presupuestos de los estudios para dinamitar sus estructuras de producción y dejar al descubierto la profunda estolidez del cine comercial. La provocación elevada a categoría artística.

- Situados en plenos años 60, Godard y los Stones eran cada uno a su manera dos referencias máximas del arte pop, dos maneras de entender la transgresión y la renovación de los lenguajes clásicos. ¿Los Stones habrán buscado a Godard para darle prestigio a su película? ¿Estarían tratando de competir con el éxito de Los Beatles al dejarse dirigir por Richard Lester en dos obras de humor dadaísta como A Hard Day's Night o Help! Si eligieron a Godard ellos mismos, acertaron plenamente, porque los Beatles no podrían ir más allá con la vanguardia que lo que Godard ofrecía. Quizás cuando Yoko y John hacen "Revolution n° 9" en el White Album estaban intentando también hackear la maquinaria pop más perfecta que existía, con esos nueve minutos de divague sonoro que exasperó a los fans. Podría pensarse que John y Yoko hubieran sido cómplices de Godard en un boicot semejante, aunque previsiblemente una película tal habría ganado el repudio de Paul... O más bien no habría llegado a hacerse nunca, de hecho no se hizo, porque el dispositivo de marketing de Los Beatles estaba entonces mucho más controlado por monitoreos cruzados entre los cuatro y nada salía a la luz si no contaba con la aprobación de todos. Pero quizás el propio Godard prefirió que su boicot fuera contra la voluntad de Jagger y Richards porque, si se hubiera tratado de una performance autorizada, Godard mismo la habría considerado una simulación que atentaba contra el efecto de verdad que él perseguía.

- En realidad, la iniciativa original no partió de un cálculo publicitario milimétrico de los Stones para competir con la genialidad pop de A Hard Day's Night o Help! Los Beatles habían logrado encajar su humor absurdo en el molde de la industria con absoluta gracia, pero los Stones se movían en otra frecuencia: necesitaban un barniz de peligro intelectual, una pátina de arte moderno que los sacara del rol exclusivo de "chicos malos del blues" y los situara en la conversación de la alta cultura europea. Sin embargo, al elegir a Godard terminaron pisando un terreno que los superaba por completo. En cuanto al vínculo del espíritu godardiano con "Revolution n° 9", ese collage sonoro de más de ocho minutos, plagado de ruidos de choque, voces distorsionadas y bucles de cinta, fue precisamente un sabotaje deliberado de la comodidad pop dentro del producto más comercial del mundo. Tu especulación sobre la dinámica interna de The Beatles es correcta. Una colaboración entre John y Yoko con Godard habría chocado contra el muro infranqueable de McCartney y el complejo engranaje de control cruzado que mantenía a la banda unida y comercialmente viable. Paul jamás habría tolerado un boicot destructivo a la marca Beatles. Su instinto melódico y su pragmatismo pop habrían dinamitado cualquier intento de avant-garde radical antes de llegar a la cámara. Y en cuanto a si One plus one hubiera podido hacerse con la complicidad de Jagger y Richards... para Godard, el arte no podía ser un pacto cómodo. Si los  Stones hubieran entrado al rodaje sabiendo exactamente de qué se trataba y hubieran autorizado el dispositivo deconstructivo, la película se habría convertido en una simulación, en una "performance pactada" donde la transgresión sería solo un producto más de marketing contracultural. Godard necesitaba el choque real, el malestar genuino. El verdadero "efecto de verdad" residía precisamente en que el boicot fuera contra la voluntad de Jagger y Richards. Solo a través de esa colisión  entre la fascinación pop que ejercían los rockers y la frialdad analítica del director se podía revelar la tensión irresuelta entre la obra de arte auténtica y la maquinaria devoradora de la industria cultural. La carrera de Jean-Luc Godard es, en muchos sentidos, una larga y sistemática crónica de sabotaje contractual.

- ¿Hubo declaraciones públicas después del choque?

- Sí. El enfado fue total y mutuo. Godard no tuvo ningún filtro en declarar públicamente su decepción con la banda. En su conocida entrevista con la revista Rolling Stone en 1969, dijo que le parecía injusto y absurdo que los músicos se hubieran dejado instrumentalizar por la industria para aceptar que se añadiera la canción completa al final, traicionando el sentido político de la obra. Los  Stones, por su parte, optaron  por el distanciamiento y el desdén silencioso, aunque en entrevistas posteriores reconocieron la excentricidad del rodaje. Mick Jagger había comentado inicialmente que Godard era «un tipo muy simpático», pero la sintonía creativa jamás existió.

- ¿La película siguió circulando o la frenaron con demandas judiciales?

- No se frenó por completo, pero su circulación fue un campo de batalla legal y comercial. Los Stones no lograron una prohibición absoluta judicial porque los productores originales tenían los derechos del material fílmico y necesitaban recuperar la inversión. Sin embargo, el litigio y el desconcierto comercial provocaron que durante años la película tuviera una distribución muy errática, dividida en dos versiones que competían entre sí: la versión oficial de Godard, titulada One plus One, sin la canción completa al final y los cortes conceptuales intactos; por otro lado, la versión comercial de los productores, retitulada Sympathy for the Devil, a la que le agregaron la canción entera al cierre para conformar a los fans de la banda.

- ¿Alguna vez en los años siguientes intentaron remontar el material para hacerlos parte de su obra, puesto que se trata de un momento histórico, el de la creación de uno de sus más grandes hits?

- No por parte de los Rolling Stones. Para la banda, el material quedó estigmatizado por el rodaje incómodo y ajeno a su legado oficial. Jamás intentaron apropiarse de las imágenes de Godard para hacer un videoclip retrospectivo o un documental propio de la época, ya que el dispositivo del director los mostraba vulnerables, desmitificados y sin control sobre su propia imagen. El registro de las sesiones en el estudio Olympic quedó relegado exclusivamente a este experimento cinematográfico.

JLG junto a los Black Panthers para One plus one

 ¿Podría hacerse en la actualidad, desde el punto de vista tecnológico, una limpieza integral del audio, extrayendo las voces y ruidos que agregó Godard o esa idea se abandonó por completo? 

- Técnicamente, hoy en día las herramientas de separación de audio basadas en inteligencia artificial -como los algoritmos de aislamiento de pistas tipo Stem Separation- permitirían separar las frecuencias musicales de la voz en off y los efectos superpuestos con una prolijidad impensada en el pasado. Sin embargo, esa idea se descarta por completo a nivel artístico y legal. La película es una obra registrada legalmente bajo el amparo de los derechos de autor de Jean-Luc Godard. Modificar su banda de sonido unilateralmente constituiría una alteración ilegal de una obra de arte protegida. Además, si se eliminaran las intervenciones de Godard, la película dejaría de existir como tal. Su valor histórico  reside precisamente en la fricción insalvable y la disonancia; quitarle la voz de Boris Vian, los discursos políticos o los ruidos de fondo para dejar un videoclip limpio de los Stones iría en contra de la naturaleza subversiva de la pieza.

- Con el paso del tiempo los Stones podrían haber aprovechado la película para reconciliarse con un episodio de su historia que finalmente podría verse como un malentendido. Por ejemplo, respecto de los Beatles, McCartney supo, con  el correr de los años, deponer el encono con muchos conflictos de su historia y administrar el legado de los Beatles exhaustivamente, aún con los episodios que antes le habían enojad. Así decidió reeditar Let It Be naked, sacandoles todas las pistas agregadas por Phil Spektor que él en su momento repudió. Pero eso no le impide seguir editando remasters de la versión Spektor. Lo mismo pasa al rescatar el metraje de las sesiones de Get Back para la miniserie de Peter Jackson, haciendo lucir el material de una manera que no tuvo en la poco apreciada Let it be. Y no obstante tambien en este caso, el éxito de la serie de Jackson no impidi+o que se lanzara una versión restaurada de Let it be. El criterio de Paul ante el legado de Los Beatles parece inclinarse a bendecirlo todo: lo que le gusta y lo que le disgusta, en parte reconociendo el valor único de cada versión pero también beneficiándose de la decision de que todo circule, aunque se trate de perspectivas opuestas. Si los Stones aplicaran un criterio semejante, podrían haber intentado rescatar ese momento, reconociendo a posteriori el valor artistico de algo que una vez no entendieron. Pero puede ser que los Stones no estén  embarcados en un trabajo de antologización como el encarado por McCartney.

- Claramente, esto marca una diferencia sustancial de mentalidad empresarial y artística entre Paul McCartney y The Rolling Stones a la hora de administrar su propio archivo. McCartney es en esencia un archivista obsesivo y un productor metódico de su propio mito. No le tiene miedo a la contradicción: puede impulsar Let It Be Naked para limpiar la producción de Spector que tanto lo enfureció en 1970, pero al mismo tiempo avala y supervisa la monumental docuserie The Beatles: Get Back de Peter Jackson o permite que la película original de Let It Be vuelva a circular restaurada. Para Paul todo vale si alimenta el relato total de la banda, y entiende que mostrar las tensiones, los fracasos y las versiones contrapuestas no debilita la marca Beatles, sino que la vuelve inagotable. Los Rolling Stones, en cambio, tuvieron históricamente una estrategia de archivo mucho más celosa de su imagen pública y de su estética de marca. Mientras The Beatles vivieron una disolución temprana que convirtió su pasado en una pieza de museo sagrada y abierta a la disección académica, los Stones siguen funcionando como una empresa activa durante más de seis décadas. Su prioridad siempre fue el presente dinámico, la gira de estadios y proyectar una imagen de invulnerabilidad. Con su serie de lanzamientos de archivo (From the Vault, Brussels Affair, etc.), editaron conciertos legendarios, pero siempre bajo estrictos parámetros  ellos controlan el encuadre. Rescatar o celebrar activamente una película donde un director de vanguardia los usó de conejillos de indias, los despojó de su glamour y los metió en un ensayo político-conceptual irónico chocaría frontalmente con esa arquitectura de marketing cuidadosamente protegida. Para ellos el paso del tiempo no posibilitó una revisión autocrítica o de apertura intelectual hacia el experimento de Godard como la que hizo Paul con el material de Let It Be. Prefieren el silencio sobre ese episodio, dejando que One plus One siga perteneciendo por completo al territorio de la cinefilia y del legado maldito de Jean-Luc Godard, mientras ellos quieren ser recordados bajo sus propios términos de fuego, volumen y carisma inalterable.

lunes, 15 de mayo de 2017

¿Pasados de moda?

Especial Stones Raros en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá




El programa de La otra.-radio de anoche lo dedicamos a escuchar canciones no muy conocidas de los Stones, centrándonos más que nada en los discos de sus primeros 15 años, cuando su sonido no se había estandarizado y se movían con gracia y versatilidad entre el blues, las baladas melancólicas, el soul, un rock de garage mugroso, precursor del punk, el retro-pop o la psicodelia. ¡Qué buena banda! Para valorarlos en todo su esplendor hay que salirse un poco del habitual recorridoo "greatest hits". Clickeando acá pueden escuchar el programa. Y acá pueden leer la nota que publicó César Colman en el blog Un Largo.

Ni sabés lo que está pasando
estuviste afuera por demasiado tiempo
No podés volver y pensar que aún sos mía.

Quedaste anticuada, nena
mi pobre nena rechazada
digo: nena, nena, nena, estás fuera de tiempo.

Nena, nena, nena, estás fuera de tiempo
sí, quedaste afuera
de acá sin duda
porque, nena, estás fuera de tiempo.

Una chica que quiere escaparse
descubre que su día ya pasó
no está bien que pienses que aún sos mía
quedaste anticuada
mi pobre chica infiel
digo: nena, nena, nena, estás fuera de tiempo.

"Out of time" podría traducirse como "fuera de tempo" (en sentido musical), o "fuera de época", "pasado de moda", o "tu momento ya fue", etc. Quizás sería mejor dejarla en inglés y listo, pero probablemente alguno de los que leen el blog no entienda inglés y es preferible proponerle una traducción antes de que caiga en manos de google, quién sabe, bah.



En La otra de anoche también editorializamos sobre el recule del macrismo en su intento de reducir las penas de los criminales de la dictadura y la multitudinaria e histórica marcha organizada el miércoles por Madres, Abuelas y Familiares. El programa entero se descarga acá.

domingo, 14 de mayo de 2017

Con la mie lacrime



por César Colman

El primer tema que grabaron fue “Come on”, original de Chuck Berry y, llamativamente, su primer número 1 fue “I wanna be your man”, escrita por Lennon y McCartney, que apareció el 1 de noviembre de 1963. Pocas semanas después The Beatles sacaron su propia versión, cantada por Ringo. Entre los compositores versionados por los Stones en sus primeros tiempos están Willie Dixon, Jimmy Reed y Eduard Mc Daniels. Al principio, sus propias canciones no terminaban de conformarlos.



Algo que caracterizó a la discografía de la banda es la diferencia entre las ediciones norteamericanas y las inglesas: lo que se escuchaba en la isla se desconocía por completo en EEUU y viceversa. Así es como Flowers resultó ser un compilado que reeditaba canciones ya aparecidas en Gran Bretaña, lanzado como álbum en EEUU en 1966. La mayoría eran temas que quedaron afuera de Between the buttons y Aftermath, a las que se sumaron las inéditas “My girl” -un clásico de Smokey Robinson-, “Ride on, baby” y “Sittin’ on a fence” de Jagger/Richards.



“As tears go by” había sido compuesta por Jagger, Richards y Oldham para la cantante Marianne Faithful en 1964, pero al año siguiente lanzaron su propia versión. “Con la mie lacrime” fue la versión de Jagger gimiendo, extrañamente, en italiano. La aceptación de "As tears go by" les hizo ganar confianza como compositores. (Leer el texto completo de esta nota en el blog Un Largo, clickeando acá)


martes, 27 de diciembre de 2016

Inesperado: los Stones sacaron uno de los mejores discos de 2016


Llega fin de año y uno repasa los discos del período que termina, para volver a la rutina de las listas por las que el año será recordado. Nosotros estamos en eso, como casi todos. En el programa de radio y en el blog anotamos y pasamos los discos y las canciones que más nos gustaron de 2016. 

Personalmente, a mí me queda la belleza de punta a punta de Parte, el disco de difícil acceso (hay que buscarlo mucho) y escucha agradecida que grabaron Florencia Ruiz y Mono Fontana; eso por el lado local. En cuanto a los lanzamientos internacionales, elijo la majestuosa despedida de Bowie, Blackstar, y la ratificación de dos talentos de la música negra contemporánea: Frank Ocean (Blonde) y Kanye West (Life of Pablo). Y varias cosas más, que ya mencionamos en programas y posteos (ver acá, acá y acá; y habrá más). 

Pero algo en mi gestalt me hizo pasar por alto hasta último momento un nuevo disco de estudio de... ¡los Rolling Stones! Descreía que eso fuera a suceder, porque hace pila de años que ellos no sacan discos que no sean remasterizaciones, compilados o registros en vivo. Y las últimas veces que lo hicieron, más vale olvidarlas. Hay una idea, no del todo injusta, de que los últimos realmente buenos que sacaron fueron Some girls (1978), Emotional rescue (1880) y Tattoo you (1981). Me parece que a partir de ahí los Stones dejaron de existir como banda y empezaron a ser una marca que se reactivaba cada tantos años para cumplir con el rito burocrático de juntarse a grabar algo como pretexto para emprender giras cada vez más rentables. Es difícil rescatar alguna canción memorable de ellos después de esa época.

Por eso, cuando mi mirada recorrió la vidriera de una disquería y vi la tapa de Blue and lonesome, con su diseño intemporal, pensé que se trataba de algún rescate de lados b o rarezas, pero no se me pasó por la cabeza que fuera lo que se dice un nuevo disco. Grave error y sorpresa grata. Es el vigésimo tercer disco en estudios de la banda, con algunas características especiales: ellos se juntaron en un suburbio londinense durante apenas tres días, hace exactamente un año. A contramano de los proyectos sobre-producidos de las bandas de escala global, los viejos se tomaron solamente tres jornadas para grabar todos juntos, al viejo estilo. Y no para hacer temas propios: eligieron un puñado de viejos blues de Chicago, de músicos como Howlin Wolf, Little Walter, Willie Dixon, Magic Sam, Jimmy Red y otros así. En los estudios se cruzaron casualmente con Eric Clapton, que estaba grabando su propio disco, y Richards lo invitó a tocar en un par de temas. Estas circunstancias deben haberles ayudado a recuperar el viejo espíritu de banda que parecía perdido en su larguísima historia. Sin necesidad de hacer hits, sin tener que aggiornar el sonido para sonar actuales, sin guerra de egos, simplemente se juntaron a tocar la música que siempre les gustó, el motivo por el cual hace más de medio siglo aquellos pibes se echaron a rodar. Y en esa alteración del esquema encontraron la frescura, la potencia, el sentimiento y la diversión que parecían haber perdido.



Blue and lonesome es entonces el mejor disco que los Stones hayan sacado en décadas, aunque no hayan compuesto una sola canción nueva. Además es uno de los grandes discos del año, que tendré que agregar a mi lista. Por esa combinación de singularidades es que tardé en percibir de qué se trataba.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los Stones, Lanata, El Polonio, Paul Simon y Fito Páez

Un programa para descargar (4/11/2011)


El programa de ayer de La otra.-radio (domingos a la medianoche, FM La Tribu) fue dedicado a escuchar canciones de tres ediciones discográficas recientes: So beautiful o so what, el nuevo disco de Paul Simon; Canciones para aliens, con Fito Páez haciendo versiones de canciones de otros músicos (desde Giuseppe Verdi hasta Freddie Mercury, con dispares resultados); y Some girls 2011 Deluxe Edition (con el LP original remasterizado y otro volumen que contiene canciones en su momento descartadas, tan buenas como las que fueron incluidas.

El programa lo empezamos analizando una interesante nota de Jorge Lanata publicada ayer simultáneamente en Perfil y La Nación (nota que lamentablememte perdió vigencia en pocas horas). También nos visitaron los realizadores de la película El Polonio, que sigue en cartel hasta este miércoles en el Gaumont.

Clickeando el siguiente vínculo está el programa completo para descargar (Atención: los que estén interesados apúrense a bajarlos, porque megaupload los está borrando):


Nos faltó tiempo para pasar una de las grandes canciones del volumen 2 de Some Girls, el cover de un viejo tema de Hank Williams. Acá lo pueden escuchar:


The news is out all over town
That you've been seen out runnin' around
I know that I should leave, but then
I just can't go,
You win again.

This heart of mine could never see
what everybody knows but me
Just trusting in you was my great sin
What can I do?
You win again.

Yes this heart of mine could never see
what everybody knows but me
Just trusting you was my great sin
What can I do?
You win again.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Algunas chicas


Cuando arreciaba la tormenta punk que presumía de renovar el rock con su vuelta a lo básico, muchos grupos consagrados fueron empujados hacia los márgenes del canon, con la excusa de que se habían transformado en viejos patéticos. Mick Jagger y Keith Richards tenían 35 años y eso era ser muy viejos ante los 22 de Johnny Rotten. Entonces, los Stones asestaron este golpe de frescura insolente que fue el disco Some girls. Nadie supo mejor que ellos insuflarle negritud y neoyorkismo y contemporaneidad a la música popular. Ahora, muchos años después (exactamente 33, con Jagger y Richards al borde de la cuarta edad) todos estamos un poco hartos de las demostraciones atléticas de Mick. Pero Some girls sigue sonando formidable, un clásico moderno, un disco con una fuerza y frescura que no es fácil encontrar en los discos grabados este último año. Some girls se acaba de reeditar con sonido remasterizado, más (he aquí una noticia grande) la edición De Luxe viene con un volumen 2 con temas descartados en su momento, hasta ahora no editados oficialmente (algunos eran conocidos por ediciones piratas), con pistas de guitarra y voces añadidas ahora. Y uno se maravilla de lo buenos que eran aquellos temas que los Stones se daban el lujo de descartar, que hoy consagrarían como grandes estrellas a cualquier banda  novata.

Dentro del volumen dos, deslumbra, entre varias otras gemas, este "No spare parts". 


Daddy drunk, daddy drunk himself to death
When he was thirty-five years old
Left five daughters An' book 'em on the Cayman row
Put 'em down an' left an' he left all pain to me
An' a pullin' outta Dallas
An' the dirt back in Tennessee

So I called big sister on the telephone
I said how y'all down there in 'ere call t'home
Girl you won't starve for fortune and fame
To earn big money in Dallas and make her name

Lonely hearts
They're just made to break
There ain't no spare parts
Ain't no oil to change

Honey, I ain't accustomed to lose
If I want somethin' bad
I always find a way to get thru

I tell ya somethin'
I ain't accustomed t'lose
If I want somethin' bad enough
I always find a way to get thru

Lonely hearts
They're just made to break
There ain't no spare parts
Ain't no oil to change

I could be there Thanksgiving afternoon
With a turkey in m'hand
And ah oughta buy a bottle o' boo'
I took a short cut about a quarter down
The turnpike road
And I'll fill 'er up with gas
Ah'm a fill 'er 'bout San Antone
An' I'll make it t'Dallas 'bout a quarter pa'half past three
Just another 30 miles
On the road back to 443

You know, lonely hearts
They're just made to break
There ain't no spare parts
There ain't no oil to change

I tell ya
I ain't accustomed to lose
If I want somethin' bad enough
I always find a way to get it, baby
Including you

I tell ya something
I ain't ever gonna lose
If I want somethin' bad enough
I always find a way to get it, baby
Including you

I could be there Thanksgiving afternoon
If I start off now put my foot down the floor, damn too

I spoke to big sister on the telephone
She said come on big brother
Why don't you come on back home

I said, lonely hearts
They're just made to break
There ain't no spare parts
Aint' no oil to change

I tell ya, honey
I ain't accustomed to lose
If I want somethin' bad enough
I always find a way to get it, mmmmm
Talkin ' bout you

If I want somethin' bad enough
I always find a way to get it Don't I?

If I want somethin' bad enough
I always find a way to get it Don't I?

If I want somethin' strong enough
I always find a way to get it

Baby! Shoo-gahh!
Ahhhh, yah, yah, yah

Tell ya somethin', babe
I ain't accustomed to lose

If I want somethin' bad enough
I always find a way to get it

If I want somethin' bad enough
I always find a way to get it

Lonely hearts
They're just made to break
There ain't no spare parts
There ain't no oil to change

Lonely hearts
They're just made to break
Ain't no spare parts
There ain't no oil to change

Now, I'm, I'm a-comin' back
Comin' back a'home Thursday afternoon
If I don't tumble down hard
Really like a way to get thru.

viernes, 1 de agosto de 2008

Out of time



(Este domingo a la medianoche en La otra.- radio, FM La Tribu, 88.7, los Rolling Stones menos pensados.)

No sabés lo que está pasando
estuviste lejos mucho tiempo
no podés volver y pensar que aún sos mía
Perdiste el contacto, baby
mi pobre baby descartada
te digo, baby, baby, baby,
estás fuera de tiempo.

Bueno, baby, baby, baby
estás fuera de tiempo
totalmente dejada de lado
fuera de ahí, sin dudas
porque baby, baby, baby
estás fuera de tiempo.

Creías ser una chica lista
al renunciar a tu círculo social
pero no podés volver y quedar primera en la fila
estás obsoleta, mi baby
mi pobre baby pasada de moda
te digo baby, baby, baby,
estás fuera de tiempo.

Bueno, baby, baby, baby
estás fuera de tiempo
totalmente dejada de lado
fuera de ahí, sin dudas
porque baby, baby, baby
estás fuera de tiempo.