domingo, 4 de octubre de 2026

Alicia Eguren en el ojo de la tormenta

A propósito del estreno de Pedro en el país, el documental de María Alché Y Benjamín Naishtat sobre Alicia Eguren y John Willam Cooke

El viernes a la noche fui a ver, en el marco del FIC-UBA (Festival Internacional de Cine de la UBA) Pedro en el país, la película documental de Benjamín Naishtat y María Alché que retrata a Pedro Catella Eguren, el hijo de Alicia Eguren que fue él mismo un militante de la resistencia peronista desde su niñez y terminó construyendo un vínculo paterno filial, no sanguíneo, con John William Cooke, la pareja de Alicia en los años de lucha más dura contra los regímenes militares argentinos, desde el 55 en adelante. La personalidad de Catella y su vida singularísima es cautivante. El gran mérito de la película de Alché y Naishtat es ponerlo como centro de un relato mayor que abarca tanto a la pareja de Eguren y Cooke como a todo un período de la historia argentina en el que el peronismo pudo ser otra cosa que lo que hoy se nos aparece, muchas veces como irresolución ideológica y tacticismo electoral impotente, otras como regodeo banal en una estética retrocatólica que busca aggiornarse como la vía nacional-juvenilista de esta época de derechización cultural extrema. 

Sin dudas hace falta revisar ese período de la historia del peronismo que es la resistencia desde 1955 hasta la vuelta de Perón en 1973: no puede ser casual que sea el peor narrado, cuando su potencial narrativo es descomunal. Pedro en el país forma parte de la reparación de esa omisión: su inspiración inicial, según los mismos cineastas lo contaron en la charla posterior a la proyección de la película este viernes, nace de la lectura del libro de Miguel Mazzeo, Alicia en el país. Apuntes sobre Alicia Eguren y su tiempo, para el cual el testimonio de Pedro Catella fue un aporte decisivo. Alché y Naishtat se apasionaron con la correspondencia entre Cooke y Eguren durante sus años de prisión y lo que se deja oir en el primer acto de su película permite comprender por qué esas cartas podrían haberlos impulsado a filmar una película de ficción, de amor y militancia, una idea ambiciosa que en el peor momento de la historia del cine argentino parece improbable. En lugar de esa película con la que por ahora solo podemos soñar, Alché y Nashtat se resolvieron por centrarse en la figura de Pedro, otro personaje merecedor él mismo de un gran relato que cuente su extraordinaria vida como militante desde niño.

Mazzeo también es autor de otros dos libros, El hereje. Apuntes sobre John William Cooke (2016) y John William Cooke: textos traspapelados (1957-1961) (2000) que aparecen como una fuente imprescindible para meterse en esta zona histórica mal explorada. Él estuvo presente en la proyección de Pedro en el país en FIC-UBA y su participación en la charla posterior a la película revelaron otros indicios para realzar la figura de Alicia Eguren. Todo lo que se sabe sobre ella la ubica como una de las personalidades más fascinantes del siglo pasado pero su nombre es muy poco mencionado. ¿Por qué será?

Voy a escribir dentro de poco el análisis más detallado que la película de Alché y Naishtat se merece y espero que su destino no sea quedar también como parte de un secreto tan llamativo. De lo que Pedro dice en la película y lo que agregaron Mazzeo, Naishtat y Alché en la charla posterior me surge la necesidad de ordenar una serie de indicios que pueden empezar a explicar qué es y qué tendría que ser Alicia Eguren para nosotros. 

Lo que sigue es lo que anoté después de ver la película.

Alicia: la heroína que nos falta

Durante mucho tiempo, la historia oficial relegó a Alicia Eguren (1925-1977) al rol de satélite conyugal o conector logístico o hitos protagonizados por hombres: "la última pareja de John William Cooke", "la guardiana de su archivo" o "la corresponsal clandestina de Perón". Pero su vida es una fuente de luz por mérito propio. Fue poeta, filósofa, combatiente y escritora política, tantas cosas reunidas en una sola existencia. 

Eguren empezó su camino en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en la vieja sede de la calle Viamonte. Creció en una casa de raíces yrigoyenistas y nacionales y desde joven se vinculó a círculos del nacionalismo católico, de mucho activismo a principios de los 40, durante la crisis del orden liberal-oligárquico. En sus años de estudiante conoció al Leonardo Castellani, un intelectual de relevancia mayor en el clero argentino, introductor de Kierkegaard en el país y férreo crítico de la jerarquía eclesiástica. Castellani era 25 años mayor que ella y se cuenta que quedó deslumbrado por la inteligencia de ella. Ese deslumbramiento parece haberse deslizado hacia un enamoramiento que escandalizó a la sociedad de la época. Se atrevieron a mostrarse juntos y ante los reproches de las jerarquías eclesiáticas él respodió: "Si bien la Iglesia prohíbe a los curas casarnos, no nos prohíbe que nos pongamos de novios". Los límites de la realidad y el propio vértigo de la historia de Alicia diluyeron la relación. En paralelo, Alicia publicaba sus primeros poemarios neorrománticos, como Dios en el campo (1946) y El canto de la tierra lejana (1948). Muchos años después Castellani se destacaría en otro episodio controvertido: el 19 de mayo del 76, poco después del golpe, el jesuita asistió a un almuerzo con Videla, junto a Borges y Sábato. Y el triste recuerdo que quedó es que solo Castellani tuvo la dignidad de reclamarle al genocida por el paradero del escritor desaparecido Haroldo Conti. Por eso es curioso que Castellani haya sido otra de las figuras gravitantes con las que Alicia Enguren tuvo un vínculo estrecho.

Alicia y su primer marido, el diplomático Pedro Catella

Con la irrupción de la clase obrera el 17 de octubre del 45, la mirada de Alicia tuvo un giro decisivo. Desde el nacionalismo más tradicionalista, ella se transformó en una de las primeras militantes del peronismo. En 1948 se casó con el diplomático Pedro Catella, con quien ese mismo año tuvo a su único hijo, Pedro Gustavo, el protagonista de la película de Alché y Naishtat. El matrimonio con Catella duró poco tiempo. En 1949, con 24 años, fue una de las pocas mujeres participantes del Congreso Nacional de Filosofía en Mendoza. Cuando Perón exponía las bases de La Comunidad Organizada, la joven Eguren fue la única mujer relatora de ese Congreso, con una ponencia sobre estética y metafísica. Ese mismo año fundó y dirigió la revista Sexto Continente, a partir de la cual ella produjo un giro desde el nacionalismo hispanista hacia un nacionalismo popular latinoamericanista. En esa revista colaboraron intelectuales como Scalabrini Ortiz, Carlos Astrada, Arturo Sampay, José María Rosa, Ramón Carrillo y Lepoldo Marechal. En esos años ella un vínculo de mutuo respeto con Perón, en su rol de activista cultural. Sin la popularidad de Evita, Alicia respondía al perfil de una intelectual capaz de discutir de igual a igual con políticos e intelectuales varones, algo nada común en esos años.

La resistencia

Pero la radicalización definitiva vino con el golpe militar de 1955. La proscripción la volcó a la militancia full time en la resistencia. A fines de ese año fue encarcelada por la dictadura y entonces intensificó su vínculo con John William Cooke, a quien conocía desde años antes. Entre 1955 y 1957, mientras los dos prisioneros estaban prisioneros en distintas cárceles, intercambiaron una correspondencia intensa y apasionada, amorosa y política. Burlando la vigilancia dictatorial bajo seudónimos y códigos secretos, las cartas de Alicia y John fueron el laboratorio afectivo y teórico de su unión. Alicia asumió la cárcel como el vector de su compromiso político existencial. En una de esas cartas escribió que prefería "el riesgo de vivir en el ojo de la tormenta antes que la tibia comodidad de los espectadores de la historia". Ella fue excarcelada a fines de 1956 y viajó hacia Montevideo; él se fugó de la prisión de Ríos Gallegos en 1957 y pidió asilo político en Chile. Ella fue a buscarlo a Santiago y se casaron "vía México". Desde Chile fueron sus vivir esos primeros años en Montevideo.

Cuando en 1959 se produce la Revolución Cubana en 1959, Eguren y Cooke se entusiasmaron el horizonte histórico que se abría para los pueblos latinoamericanos. A partir de ese momento ellos se proponen ir a Cuba. Logran ser invitados a La Habana en 1960 por el movimiento 26 de julio. Ellos habían sido invitados como exponentes de la resistencia peronista. Al principio ambos se proponen trazar un puente entre la revolución cubana y el peronismo. Por eso deben sumergirse en un intenso debate para explicarles a los cubanos el peronismo y, a la vez, Cooke se encuentra con Perón para tratar de convencerlo de radicarse en Cuba. Sabemos que Perón prefirió quedarse en Madrid. En esos años Alicia floreció en toda su dimensión internacionalista: fue nombrada capitana de las milicias cubanas, combatió junto a Cooke en Playa Girón (1961) y tejió una estrecha alianza política y operativa con Ernesto Che Guevara, oficiando como su lugarteniente en misiones clave. 

Combatiendo junto a Cooke en Playa Girón
 

En 1965 ella publicó su obra cumbre lírica: Poemas y poemas políticos, que incluy su "Poema a los cabecitas negras", una reivindicación mística y plebeya del sujeto obrero frente al desprecio oligárquico:

Vienen del norte profundo, de la arcilla y el viento,

con el rostro curtido por soles de siglos,

a poblar las orillas de la gran ciudad.

No traen blasones, traen las manos gastadas,

y en sus ojos oscuros, la certeza del alba.

Ellos son el subsuelo que estalla, la patria que late,

la herejía que camina sobre el pavimento sagrado.

Corresponsal secreta

Durante los años sesenta y principios de los setenta, Alicia asumió un rol singular y complejo: se convirtió en la corresponsal secreta y enviada clandestina ante Perón en su exilio de Madrid. Viajó varias veces a Puerta de Hierro y discutió cara a cara con él, a quien presentó informes minuciosos elaborados en La Habana sobre la viabilidad de la insurrección en América Latina. A diferencia de la pusilanimidad y obsecuencia que siempre mostró la mayoría de la dirigencia peronista de esa época, las cartas e informes de Alicia tenían un carácter apostrofador -como lo caracterizó Horacio González-, una mística revolucionaria y una audacia política implacables. Su objetivo era "ganar al líder para la revolución" y lograr que el movimiento abandonara los métodos de negociación tradicionales para devenir revolucionario. El punto culmimante de esta tensión ocurrió en octubre de 1971, cuando ella publicó en la revista Nuevo Hombre su "Carta Abierta al General Perón". En ella, Alicia rompía los pasadizos de la diplomacia privada para denunciar la existencia de dos peronismos irreconciliables: uno integrado y burgués, otro revolucionario y obrero, advirtiéndole a Perón que "detener la corriente revolucionaria del peronismo en aras de un juego institucional burgués es traicionar la sustancia misma del movimiento".

Cooke muere de un cáncer en septiembre de 1968. Alicia quedó atravesada por un dolor profundo, pero radicalizó todavía más sus posiciones políticas. En los años 70, se convirtió en una de las grandes armadoras de la izquierda peronista, cuestionando incluso la dirección política de Montoneros para integrarse al peronismo revolucionario:

En su encuentro con Gustavo Rearte fundaron y sostuvieron la revista Con Todo (1969). Compartió con Rearte la propuesta de candidatear la fórmula Perón-Tosco para las elecciones de 1973, buscando unificar al líder de masas con el sindicalista combativo. Sabemos que esa iniciativa tampoco prosperó y Perón eligió mantener su alianza con el sindicalismo más ortodoxo. También se vinculó con otro sindicalista combativo, Armando Jaim, referente del Frente Revolucionario Peronista (FRP). Alicia fue la única oradora mujer en los masivos congresos del FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo) que Jaime impulsó en los primeros setenta. Ella fue una influencia decisiva para que las organizaciones de Rearte (MR17) y Jaime (FRP) terminaran fusionándose en mayo de 1975 bajo las siglas del FR17 (Frente Revolucionario 17 de Octubre), un espacio que reivindicaba la línea Cooke-Eguren como norte estratégico. En esos años fue amenazada por la formación de la ultraderecha peronista AAA.

La caída

Cuando se produce el golpe dictatorial de Videla, Massera y Agosti, ella se vio obligada a pasar a la clandesitinidad. El 26 de enero de 1977, Alicia Eguren fue secuestrada por un grupo de tareas de la última dictadura militar cuando estaba cerca del Departamento de Policía, intentando obtener un pasaporte para salir del país. La cita estaba cantada (delatada). Un grupo de tareas la emboscó y la llevó a la ESMA,donde fue torturada y luego arrojada en uno de los "vuelos de la muerte".

Su nombre quedó durante demasiado tiempo en los márgenes de la historia argentina. Alicia Eguren encarnó una posición demasiado incómoda para muchos: aquella que hasta hoy el peronismo renunció a ser. Era inasimilable para el peronismo ortodoxo por su giro revolucionario; era difícil de encasillar para la izquierda tradicional por su matriz peronista y sus raíces en el nacionalismo católico. Desafió siempre el modelo de mujer sumisa o el satélite conyugal. Alicia Eguren prefirió la lucidez extrema antes que el dogma y el riesgo antes que a la comodidad. Vivió una de las vidas más apasionadas, complejas y consecuentes del siglo XX argentino.

Epílogo: el rescate  de su legado personal y politico

La recuperación de la voz propia de Alicia Eguren y su salida de los márgenes históricos de la periferia conyugal pueden ligarse en buena medida a Horacio González en su obra como ensayista y en su gestión al frente de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (2005-2015). Bajo su dirección se inauguró una activa política de rescate de archivos malditos u olvidados de la historia política argentina, logrando la donación definitiva y el resguardo del Fondo Alicia Eguren - John William Cooke. González, que había escrito sobre la filosa y apostrofadora pluma de Alicia, impulsó a los equipos de investigación de la Biblioteca para ordenar, catalogar y transcribir sus manuscritos clandestinos. Este  trabajo rindió sus frutos definitivos en 2023 con la publicación del volumen Escritos, coeditado por la Biblioteca Nacional y Colihue, un compendio que reunió por primera vez su poesía completa, sus cartas de cárcel con Cooke, sus informes secretos a Perón y sus artículos políticos en Con Todo y Nuevo Hombre, devolviéndole a la cultura argentina la densidad de una de sus pensadoras más eminentes.

Pedro en el país, la película de María Alché y Benjamín Naishtat, junto con los ensayos históricos de Miguel Mazzeo y el docu-drama Alicia y John, el peronismo olvidado, dirigida por Carlos Castro, producida conjuntamente por el INCAA y el Centro Cultural Caras y Caretas, estrenada en 2008, son parte de esa tarea todavía inconclusa de revivir ese legado. No se trata solo ni en primer lugar de una reivindicación personal sino de una deuda del peronismo para con su propia historia.