miércoles, 10 de diciembre de 2025
La nueva obediencia
martes, 30 de agosto de 2022
PPP: 100 años en 29 minutos
¿Quién es Pier Paolo Pasolini, el hombre nacido hace 100 años en Boloña, Emilia-Romaña, Italia? Podría decir rápido: “poeta, cineasta, semiólogo, pensador, militante”, palabras que también le cabrían a muchos otros y con eso quedaría más o menos respondida la cuestión de qué es. Pero en ese caso no habríamos dicho quién es, ni siquiera habríamos puesto en foco el punto donde se intersectan los caminos del poeta, el cineasta, el semiólogo, el pensador y el militante. Y aún si lográramos ponerlo en foco, todavía faltaría decir qué es Pasolini para nosotros. Porque Pasolini es el nombre de una tensión que nos atraviesa, una cierta manera de liberar las fuerzas que nos traban, de abrirlas hacia el mundo y no quedar sofocados por ellas.
Pasolini viene de antes, de mucho antes. Dijo una vez de sí mismo: yo soy una fuerza del pasado.
Io sono una forza del Passato.
Solo nella tradizione è il mio amore.
Vengo dai ruderi, dalle chiese,
dalle pale d’altare, dai borghi
abbandonati sugli Appennini o le Prealpi,
dove sono vissuti i fratelli.
Giro per la Tuscolana come un pazzo,
per l’Appia come un cane senza padrone.
O guardo i crepuscoli, le mattine
su Roma, sulla Ciociaria, sul mondo,
come i primi atti della Dopostoria,
cui io assisto, per privilegio d’anagrafe,
dall’orlo estremo di qualche età
sepolta. Mostruoso è chi è nato
dalle viscere di una donna morta.
E io, feto adulto, mi aggiro
più moderno di ogni moderno
a cercare fratelli che non sono più.
("10 giugno", Poesia in forma di rosa, 1962)
jueves, 3 de marzo de 2022
100 años de Pier Paolo Pasolini (5 marzo 1922 – 2 noviembre 1975)
por Lidia Ferrari
Inmediatamente antes de su asesinato en 1975 Pasolini escribe una serie de notas polémicas en diarios de la época. Épocas antiguas en las que los diarios de circulación masiva producían interesantísimos debates intelectuales. Se ocupa de ese nuevo fascismo que emergía en los jóvenes de los años ’70 y hace un contrapunto con lo que denomina el fascismo “normal”, el de la sociedad de consumo capitalista que producirá una mutación antropológica de los italianos.
Para Pasolini siempre fue posible distinguir entre diferentes culturas en Italia, pero esas culturas cedieron a la homologación de la sociedad de consumo, realizando el sueño interclasista. Dirá que ese nuevo poder no es fácil de reconocer y no está ni en el Vaticano, ni en las fuerzas armadas, ni en los potentes democristianos, ni tampoco en la gran industria italiana. Ese nuevo poder tiene rasgos modernos de una falsa tolerancia. Para Pasolini este nuevo poder capitalista es en realidad una forma “total” de fascismo porque ha homogeneizado culturalmente a Italia.
En 1974 concluye una nota que titula “El poder sin rostro” diciendo: “Porque el viejo fascismo, aunque más no sea a través de la degeneración retórica, distinguía: mientras el nuevo fascismo no distingue más: no es humanísticamente retórico, es americanamente pragmático. Su fin es la reorganización y la homologación brutalmente totalitaria del mundo”.
La reacción de diversos intelectuales fue inmediata. Lo acusaron de añorar el pasado rural de Italia. Pasolini los despacha a leer a Gramsci y a ver sus propias películas. Lo que le interesa es afirmar que el centro cultural del consumo ha destruido la diversidad de culturas a escala mundial y esto supone, para Pasolini, “el nuevo y más represivo totalitarismo que nunca se haya visto”. Como Italo Calvino había escrito que no conocía a los jóvenes fascistas ni querría conocerlos, Pasolini le dice que su respuesta es muy desafortunada, por dos razones. Primero porque no reconocería a un joven fascista de uno que no lo es, pero, sobre todo, le propone lo acertado que sería encontrar a alguno de estos jóvenes fascistas pues ellos “no son los fatales y predestinados representantes del Mal: no nacieron para ser fascistas. Nadie […] les puso de manera racista la marca de fascistas. Es una atroz forma de desesperación y neurosis que empuja un joven a una tal elección; y quizás habría bastado una sola pequeña diversa experiencia en su vida, un solo simple encuentro, para que su destino fuera diverso”. Un Pasolini lúcido y sensible que nos explica el terrible error que se comete cuando se hace sustancia del ser de un sujeto.
Me detengo en estas palabras de Pasolini porque considero que nos ayudan a pensar el momento presente y a no practicar el mote de fascista livianamente.
Comenta el filme Fascista de Luca Naldini, hecho con imágenes de archivo de la época de Mussolini y dice que hay que verla para constatar que esa gente ya no existe más. Pasolini, tan sensible a los rostros humanos, nos dice:
“Basta un instante de posar tus ojos en esos rostros para ver que esa multitud ya no existe más, que están muertos, que están enterrados, que son nuestros abuelos. Esto es suficiente para comprender que el fascismo no se repetirá de nuevo. Es por eso por lo que una buena parte del antifascismo de hoy, o al menos lo que se llama antifascismo, o es ingenuo y estúpido o pretencioso y de mala fe: porque libra batalla o pretende dar batalla a un fenómeno arqueológico muerto y enterrado que ya no puede dar miedo a nadie. En resumen, un antifascismo cómodo y aplacado. Creo, lo creo profundamente, que el verdadero fascismo es lo que los sociólogos han llamado demasiado bien “la sociedad de consumo”. Una definición que parece inofensiva, puramente indicativa. Pero no. Si uno observa bien la realidad y, sobre todo, si sabe leer en los objetos, en el paisaje, en lo urbano y, sobre todo, en los seres humanos, ve que los resultados de esta despreocupada sociedad de consumidores son la consecuencia de una dictadura, de un verdadero y propio fascismo”.
Para Pasolini la sociedad de consumo es el verdadero fascismo de los años ’70. En términos actuales hablaríamos de neoliberalismo. Todo el tiempo el periodismo publicitario y hasta intelectuales y políticos nos alertan sobre los fascistas redivivos. Esos espejos deformados de los fantoches fascistas de antaño podrían ser una coartada. La coartada para conducir una lucha antifascista que, si seguimos a Pasolini, esconde el vero fascismo en ese neoliberalismo cuyo rostro cambia, muda, se transforma hasta ofrecernos su mejor rostro: el rostro que más te guste, mientras su verdadero rostro, si lo tuviera, perpetra tropelías que conducen a lo peor.
(Hasta aquí un fragmento de mi texto ‘Jorge Alemán y Pasolini contra el retorno de los demonios’, publicado en la revista #LacanEmancipa el 5/07/2019, que se puede leer completo acá).
En esta semana, después de haber visto en Italia en acción una caza de brujas sobre ciudadanos rusos y hasta una censura de un curso sobre Dostoievski en una universidad de Milán, procedimiento de censura que ha visto la aprobación de tanta gente, casi se podría pensar que se trata de un retorno fascistoide, de antiguo cuño. Sin embargo, se hace en nombre del ‘mundo libre’. ¿Qué pensaría Pasolini en estos tiempos?
domingo, 18 de noviembre de 2018
Mar del Plata 6: Corsario (Perrone)
por Oscar Cuervo
¿Cuándo, dónde transcurre Corsario, la más reciente película de Raúl Perrone? Por la textura de su imagen de baja resolución y foco imposible, parece tratarse de la copia de una copia de algún registro fílmico de un soporte no profesional tomado durante los años 60, con la fragilidad que tienen los materiales en proceso de corrosión. Como sucedía en el epílogo de P3ND3JO5 y en Ragazzi, aparece la referencia de Pier Paolo Pasolini, esta vez icónica, aunque nunca se lo mencione así. Camina por las calles de un suburbio y se detiene a observar y capturar con su cámarita a sus ragazzi di vita. Se les acerca, conversa, camina, fuma o toma con ellos, se retira con alguno a un descampado o a una obra en construcción. La rusticidad de la imagen produce por sí misma una vibración emocionante para un ojo endurecido por la imperiosa nitidez del digital.
Corsario apela a la técnica de registro de imágenes más primitiva que hasta ahora haya usado. En su simplicidad esquiva, es una de sus obras maestras.
sábado, 4 de noviembre de 2017
La vía maestra, hecha de apatía y alienante egoísmo, ya está trazada
miércoles, 17 de mayo de 2017
Sin sombras, la victoria no da luz
Entonces, si nosotros no luchamos por nosotros,
sino para la vida de millones de hombres,
¿podemos asistir impotentes a una fatal
inacción, a verlos disgregarse
a la corrupción, la omisión, el cinismo?
Para querer ver desaparecer este estado
de metahistórica injusticia, ¿asistiremos
a su reconstrucción ante nuestros ojos?
Si no podemos conseguirlo todo, ¿no será
justo contentarse con conseguir un poco?
La lucha sin victoria se enaridece.
(Una carta, por lo general, tiene un propósito.
Esta que yo le escribo no lo tiene.
Se cierra con tres preguntas y una cláusula.
Pero si estuviera aquí confirmada la necesidad
de alguna ambigüedad de su lucha,
su complicación y su riesgo,
yo estaría feliz de haberla escrito.
Sin sombras, la victoria no da luz.)
que se puede leer completa en el blog unocadadia
viernes, 4 de noviembre de 2016
Una inquietante profecía de Pier Paolo Pasolini
por Lidia Ferrari
Pasolini titula "Profecía" a este poema publicado por primera vez en 1964. ¿Se sentiría Pasolini un profeta? Pero el profeta es el que hace de puente entre lo humano y lo divino. El profeta sólo hace de mediador para que la palabra de Dios llegue a destino. Generalmente se entiende la profecía como la premonición del futuro, sentido que se aleja de lo religioso. ¿Se sentiría Pasolini un vidente del futuro? Este profético poema nos provoca inquietud porque lo sentimos como un extraño presagio de algo que nunca sucedería pero está sucediendo ahora. Nos sorprende y nos inquieta porque lo pensamos como una videncia extraordinaria y no como la prueba de la proximidad sensible -esta sí extraordinaria- de Pasolini con ciertas cosas humanas, como la repartición del mundo entre los del norte y los del sur, o la injusticia.
uno de los tantos hijos de los hijos,
bajará de Argelia, en naves
a vela y a remos. Vendrán
con él millares de hombres,
con sus cuerpitos y los ojos
de pobres perros de los padres
sobre barcas varadas en los Reinos del Hambre. Traerán consigo los niños, y el pan y el queso, en papeles amarillos del Lunes de Pascua. Traerán las abuelas y los asnos, sobre barcos 2
robados en puertos coloniales.
Desembarcarán en Crotona y en Palmi,
por millones, vestidos con harapos,
asiáticos y de camisas americanas.
De pronto, los calabreses dirán,
como de malandrín a malandrín:
“¡Ahí vienen los viejos hermanos,
con hijos y el pan y el queso!”
De Crotona o de Palmi subirán
a Nápoles, y de allí a Barcelona,
a Salónica y a Marsella,
a las ciudades de la Mala Vida.
Almas y ángeles, ratones y piojos,
con el germen de la Historia Antigua
volarán ante las willayas. 3
Ellos siempre humildes
Siempre débiles
Siempre tímidos
siempre ínfimos
siempre culpables
siempre súbditos
siempre pequeños
Ellos, que nunca quisieron saber, ellos que sólo tuvieron ojos para implorar, ellos que vivieron como asesinos bajo tierra, ellos que vivieron como bandidos en el fondo del mar, ellos que vivieron como locos en medio del cielo,
martes, 16 de diciembre de 2014
Ecos, bordes y espectros
jueves, 12 de junio de 2014
La falsa desobediencia
domingo, 1 de junio de 2014
Pasolini: Un agujero en el agua
lunes, 16 de septiembre de 2013
Alguien que se parezca físicamente a Pasolini
Contactarse a tallerlaotra@gmail.com
FRAGMENTO EPISTOLAR, AL MUCHACHO CODIGNOLA
Querido muchacho, sí, de acuerdo, encontrémonos,
pero no esperes nada de este encuentro.
A lo sumo, una nueva desilusión, un nuevo
vacío: de esos que hacen bien
a la dignidad narcisista, como un dolor.
A los cuarenta años yo estoy como a los diecisiete.
Frustrados, el cuarentón y el de diecisiete
pueden, cierto, encontrarse balbuceando
ideas convergentes, sobre problemas
entre los que se abren dos decenios, una vida entera,
y que hasta pareciera que son los mismos.
Hasta que una palabra, salida de las gargantas inciertas,
árida de llanto y ganas de estar solos
-revela la irremediable disparidad.
Y, encima, tendré que hacerme el poeta
padre; y después replegarme en la ironía
-que te incomodará: siendo el cuarentón
más alegre y joven que el de diecisiete,
ya dueño él de la vida.
Aparte de esta apariencia, de estos rasgos,
no tengo otra cosa que decirte.
Soy avaro, lo poco que poseo
lo tengo apretado en el corazón diabólico.
Y los dos palmos de piel entre pómulos y mentón,
bajo la boca torcida a fuerza de sonrisas
tímidas, y el ojo que ha perdido
su dulce, como un higo ácido,
te parecerían el retrato
mismo de aquella madurez que te hace mal,
madurez no fraterna. ¿De qué puede servirte
un coetáneo simplemente entristecido
en la magritud que le devora la carne?
Lo que él ha dado lo ha dado, el resto
es árida piedad.
* Pier Paolo Pasolini, Publicado en Poesía in forma di rosa, 1961-1964. (Traducción: Ana Fioravanti)
jueves, 12 de septiembre de 2013
La crucifixión
«Ma noi predichiamo Cristo crocifisso:
Todas las llagas están al sol
y Él muere bajo los ojos
de todos: incluso la madre
bajo el pecho, el vientre, las rodillas,
mira Su cuerpo padecer.
El alba y el crepúsculo Le dan luz
en los brazos abiertos y Abril
enternece su exhibir
la muerte a miradas que Lo queman.
¿Por qué Cristo fue EXPUESTO en la Cruz?
Oh sacudida del corazón al desnudo
cuerpo del jovencito... atroz
ofensa a su pudor crudo...
¡El sol y las miradas! La voz
extrema pidió perdón a Dios
con un sollozo de vergüenza
roja en el cielo sin sonido,
entre pupilas frescas y hastiadas
de Él: muerte, sexo y picota.
Es necesario exponerse (¿esto enseña
el pobre Cristo clavado?),
la claridad del corazón es digna
de todo escarnio, de todo pecado
de cada desnuda pasión...
(¿esto quiere decir el Crucificado?)
sacrificar cada día el don
renunciar cada día al perdón
asomarse ingenuos al abismo).
Nosotros permaneceremos ofrecidos en la cruz,
en la picota, entre las pupilas
límpidas de alegría feroz,
descubriendo a la ironía las gotas
de sangre desde el pecho a las rodillas,
tristes, ridículos, temblando
de intelecto y pasión en el juego
del corazón ardido por su fuego,
para testimoniar el escándalo.
PIER PAOLO PASOLINI
sábado, 8 de junio de 2013
Lo poco que poseo lo tengo apretado en el corazón diabólico
FRAGMENTO EPISTOLAR, AL MUCHACHO CODIGNOLA
Querido muchacho, sí, de acuerdo, encontrémonos,
pero no esperes nada de este encuentro.
A lo sumo, una nueva desilusión, un nuevo
vacío: de esos que hacen bien
a la dignidad narcisista, como un dolor.
A los cuarenta años yo estoy como a los diecisiete.
Frustrados, el cuarentón y el de diecisiete
pueden, cierto, encontrarse balbuceando
ideas convergentes, sobre problemas
entre los que se abren dos decenios, una vida entera,
y que hasta pareciera que son los mismos.
Hasta que una palabra, salida de las gargantas inciertas,
árida de llanto y ganas de estar solos
-revela la irremediable disparidad.
Y, encima, tendré que hacerme el poeta
padre; y después replegarme en la ironía
-que te incomodará: siendo el cuarentón
más alegre y joven que el de diecisiete,
ya dueño él de la vida.
Aparte de esta apariencia, de estos rasgos,
no tengo otra cosa que decirte.
Soy avaro, lo poco que poseo
lo tengo apretado en el corazón diabólico.
Y los dos palmos de piel entre pómulos y mentón,
bajo la boca torcida a fuerza de sonrisas
tímidas, y el ojo que ha perdido
su dulce, como un higo ácido,
te parecerían el retrato
mismo de aquella madurez que te hace mal,
madurez no fraterna. ¿De qué puede servirte
un coetáneo simplemente entristecido
en la magritud que le devora la carne?
Lo que él ha dado lo ha dado, el resto
es árida piedad.
* Pier Paolo Pasolini, Publicado en POESÍA IN FORMA DI ROSA, 1961-1964. (Traducción: Ana Fioravanti)
viernes, 7 de junio de 2013
Esplendor
ESPLENDOR
Oh, alegría, alegría, alegría...
¿Aún había alegría
en esta absurda noche
preparada para nosotros?
Pier Paolo Pasolini, 1946, Publicado en L’USIGNOLO DELLA CHIESA CATTOLICA (traducción: Ana Fioravanti)
sábado, 5 de marzo de 2011
Hoy vuelve Patologías
Pier Paolo Pasolini
Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.
"Al príncipe" de La religión de mi tiempo, 1961
Versión de Delfina Muschietti.
FM La Tribu. Escuchar on line.


































