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viernes, 20 de febrero de 2026

Una oscura noche de injusticia



Una oscura noche de injusticia: el alineamiento de una dirigencia corrupta, la oposición disgregada y un electorado confundido dan como resultado un retroceso grave de la calidad de la vida popular en Argentina. Culpas para repartir por todos lados.

La reacción de la CGT convocando en los últimos días a un paro general fue tardía; no pudo ser una digna representación de la clase obrera organizada. Los trabajadores nunca estuvieron más desprotegidos.

La conducción política del peronismo estuvo estos años enredada en su propia impotencia, de forma que no logró plantear una visión alternativa que a la vez denunciara el auténtico despojo que implica este proyecto de ley mileista. La derrota popular no ha sido narrada.

 Ahora es difícil concebir que en senadores la votación pueda torcerse.

Ahora que todas las instancias representativas fallaron, los trabajadores tendremos que conquistar en la lucha cotidiana la dignidad que se nos usurpa.

domingo, 25 de enero de 2026

Aceleración 3: Dionisos intoxicado

El iluminismo oscuro

- Nick Land plantea la aceleración como una inevitabilidad propia de la dinámica del tecnocapitalismo, que funciona por un proceso maquínico indiferente a la intención humana. ¿No está glosando los planteos de Heidegger sobre la técnica tal como los desarrolló durante décadas, desde sus numerosos cursos sobre Nietzsche entre 1936 y 1944, pasando por “La cuestión de la técnica” hasta “La muerte de la filosofía y la tarea del pensar”? 

- La tesis de Land sobre un proceso maquínico indiferente a la intención humana parece evocar, en ciertos aspectos, la noción de Heidegger de que la técnica moderna es un desborde que escapa al control de la volundad. Sin embargo, hay una diferencia crucial: Heidegger ve este proceso como un peligro, punto culminante de una larga historia de olvido del pensar como pregunta (Seinsvergessenheit). Este olvido permite el abandono de la verdad en favor de un cálculo regido por la eficacia para saquear las reservas disponibles, naturales y humanas. El sentido de ser de todo ente es ofrecerse a la usura de la época. Lo ofrecido a la usura es todo lo que existe, porque para el actual dispositivo epocal lo incalculable carece de ser. Esta actitud provocadora -podríamos denominarla "extractivismo extremo"- se sostendrá mientras el olvido prevalezca. La posibilidad de pensar, hoy en peligro, radica en transitar un camino que el olvido oculta. Se olvida la diferencia entre pensar y calcular: se olvida que nuestro vínculo con el mundo es el habitar, y así nos convertirnos en vectores del saqueo; se olvida la posibilidad de tomar decisiones libres. El valor de la eficacia queda completamente encadenado a la imposición extractivista. Esa es la diferencia radical de Heidegger con el aceleracionismo. La absoluta movilidad del capital sin frenos de la que hablaba Marx, esta fuerza de desterritorialización desatada, nos condena a una existencia impotente: si por la fuerza del mercado no podemos no ir siempre más allá, abdicamos de todo decidirEl pensar heideggeriano se vale de metáforas para traer a la palabra lo no pensado, aquello que la jerga técnica no puede nombrar porque ni es calculable ni vale según su eficacia. 

En el punto donde hace falta pensar qué quedó de la libertad, Heidegger alude al "claro" (Lichtung, el claro del bosque). No es simplemente el lugar iluminado sino el ámbito de lo abierto, donde tanto el alumbrar como el ocultar se nos hacen posibles. ¿Queda alguna instancia en la que podamos participar de un alumbramiento o solo podemos dejarnos arrollar, eufóricos o depresivos, por el futuro incontenible? ¿Pero qué queda del futuro si ya vino a buscarnos? ¿El eterno retorno de lo mismo, con la hiperkinesia de lo novedoso? Esto presenta una dificultad para la comprensión de la época, porque lo olvidado nos aguarda como posibilidad fuera de nuestro círculo de visión. 

Waldlichtung vs Dark Enlightenment

 

.-La necesidad de enfatizar la alteridad radical que tiene el aceleracionismo proviene de su ansiedad por renegar de toda decisión. En su fase más influyente del Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) en Warwick, Land piensa el proceso tecnocapitalista como una inteligencia  alienígena. Reconfigura los conceptos en un estilo de escritura deliberadamente oscuro y provocador: la eficacia importa, la verdad no.  Reconoce sus deudas conceptuales, pero intenta una subversión radical de la crítica heideggeriana al convertir la advertencia de Heidegger en un mandato autoritario de aceleración. A pesar de su coqueteo con lo alienígena, la imposibilidad de frenar invita a una parálisis centrípeta, como una rueda atrapada en una ciénaga que cuanto más acelera, más se hunde.

- ¿La diferencia entre Heidegger y Land sería que mientras Heidegger piensa la historia con el prisma decisorio de la posibilidad, que da una tarea indeclinable para el pensar, Land celebra una adherencia maníaco-depresiva a lo ya dado? ¿Contra su agitación futurófila, el aceleracionismo terminaría por ser una rendición incondicional al statu quo? ¿No se vuelve así toda su teoría superflua? Más bien parece testimoniar un colpaso del pensamiento parecido al de Nietzsche, pero sin su grandeza.

- Sí, la diferencia fundamental entre Heidegger y Land radica precisamente en la dialéctica entre la posibilidad (Heidegger) y la inevitabilidad (Land), y esto define el rol o la falta de rol del pensamiento en cada filosofía. Para Heidegger la desmesura técnica es la forma en que se nos oculta el sentido en la época actual. Sin embargo, esta ocultamiento no es el fin de la historia, sino un momento de una temporalidad a la que siempre le cabe la posibilidad del desocultamiento (aletheia), esto es: la verdad. La tarea del pensar es fundamental y activa; en ella reside la libertad que no abandona a la clausura absoluta de la realidad. Land, al contrario, festeja la rendición al arrollamiento capitalista, un proceso de inteligencia alienígena que se autodespliega y desterritorializa, disolviendo las formas humanas, las identidades y los valores. Un Dionisos intoxicado, en los términos monstruosos de Nietzsche, en una fiesta química que se extiende hasta el hastío. El pensador a la retaguardia. Este tardonihilimo no permite una actitud diferente al "decir sí" a lo dado, humillándose al poder como última instancia -habría que revisar todos esos pasajes que Nietzsche dedicó a pensar la humillación de los débiles. El tuitero NRx no es un agente crítico sino una especie de trovador del capital que canta la balada del colapso inminente, para llegar más rápido al poshumanismo. La teoría landiana nos invita a una performance: busca la desorientación, la ofuscación y el amasijo de cuerpo y máquina. Imita el proceso que describe induciendo al colapso mental, algo que asemeja al abrazo de Nietzsche al caballo en Turín sin su grandeza.

Pop para divertirse


- ¿Qué significa "alienígena" en Land, más allá de un esteticismo deudor del género sci-fi? ¿Hay un fundamento serio para el uso de este concepto o solo es una retórica que banaliza el problema? 

- Se refiere a lo que está más allá de la comprensión y el control humanos. No se trata de hombrecitos verdes sino fuerzas que operan de un modo ajeno a la lógica antropocéntrica. El capitalismo no es, según él, un sistema diseñado por humanos para humanos sino un proceso de inteligencia artificial ciego a las intenciones humanas. Los humanos se vuelven meros vectores o huéspedes para la reproducción exponencial del capital, en analogía a la función de un virus en un organismo. Land también incluye una referencia al horror cósmico de H. P. Lovecraft, la indiferencia del cosmos hacia la existencia humana y la revelación de una realidad monstruosa e incomprensible. Otra vez vuelve Nietzsche y su profecía de una especie vanidosa rápidamente extinguida en una galaxia insignificante dentro de un universo inhóspito, el pasaje fundacional de su obra. 

"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Ese fue el más orgulloso y el más mentiroso minuto de la historia universal, pero duró solo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló y los inteligentes animales hubieron de morir". (Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

El capital, montado en su invención tecnológica, es lo único digno de respeto en esta profecía disciplinaria. La especie se extingue pero tras aniquilar a los débiles manda a su elite a otra galaxia. "Yo os anuncio al Superhombre". Land apela al imaginario sci-fi -especialmente en referencia a películas como Alien, Blade Runner o Terminator 2- como un shock value, es decir, un valor de impacto para inyectar anabólicos a su invitación a morirnos. El xenomorfo, la criatura de Alien, es un meme perfecto de un depredador adaptable, sin empatía y puramente funcional, que encarna la lógica del capital. La retórica landiana busca imitar la frialdad maquinal que describe. No es un adorno sino parte integral de su proyecto proselitista para romper con el discurso tradicional. 


- Pero Heidegger, cuando dice que la técnica no es instrumento de una voluntad humana, no está expulsando el problema hacia lo alienígena ni poniéndolo en manos de los dioses. Más bien cuestiona el modelo instrumental que la piensa como una herramienta neutral, como el típico martillo de los positivistas, sometida al arbitrio de una voluntad racional -incluso de la subjetividad humana entendida como intersubjetividad. Ni la técnica es una herramienta neutra ni la historia humana es conducida por una conciencia racional. Esto no implica que sea soplada por el Espíritu Santo -es desgraciado que la insistencia de un periodista de Spiegel en los años 60 lo haya llevado a pronunciar aquel "Solo un dios puede aún salvarnos", que más bien fue una concesión de Heidegger a la insistencia periodística antes que el corolario de su posición filosófica. Nuestra conciencia racional se configura en la historia y nadie la conduce desde arriba. Esa configuración histórica se edificó sobre un olvido, dice la tesis heideggeriana que podemos discutir pero no simplificar a través de la sinopsis de un Hollywood retrofuturista.

- Ciertamente la relación entre lo humano y lo no-humano en Heidegger es compleja y su crítica al olvido del pensamiento occidental no parece conducir a lo "alienígena". La diferencia radica en cómo cada autor comprende la esfera de lo no-humano o lo no-pensado. En Heidegger no es una fuerza externa y hostil que busca destruir a la humanidad, sino la fuente desde la que emerge la existencia humana en su dignidad. La tarea del pensar es recordar esta fuente, escuchar esa voz. El desarrollo histórico de la técnica es el punto culminante de un olvido, pero la posibilidad de un giro (Kehre) hacia otro comienzo permanece abierta. No hay un alien aquí; hay un hogar perdido y la posibilidad de decidir habitarla, no en medio de este frenesí de cálculo y usura. No parece que el capitalismo sea el modelo propicio para este giro. Heidegger no se extiende sobre cómo se operaría el giro pero señala que su posibilidad nos aguarda. Ahí radica su incompatibilidad con los aceleracionistas. En Land lo alienígena es la fuerza ciega que no ofrece una morada habitable para la humanidad, ni el cuerpo ni la tierra, lo que lleva a especular con la migración de la inteligencia desde el soporte biológico finito del cuerpo humano hacia lo poshumano, como dice Alejabdro Galiano en ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no?: "A partir de la concepción del ser humano como un dispositivo, un grupo de neurocientíficos trabaja sobre la premisa de entender la actividad cerebral como un software que, si fuera posible escanear el cerebro, podría reproducirse en cualquier plataforma. Si logramos que la  música suene igual en un CD, un MP3 o la nube, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo con la mente? (...) muchos sueñan en voz baja con poder escanear un cerebro, emularlo, reescribirlo, mejorarlo y subirlo a una computadora". Y muchos ni bajan la voz para decirlo: Peter Thiel invierte en eso los millones que les saca a los hambrientos. El aceleracionismo se toma la desterritorialización tan literalmente que la proyecta como una migración del cuerpo y finalmente una migración de las elites económicas ricas hacia otros planetas. 

- En cuanto al shock value que ensayan los NRx con su retórica pop, ¿no es una banalización nada contracultural sino acorde a las tendencias más conservadoras del sistema? ¡Pop para divertirse! Las visiones sobre el rumbo de la racionalidad moderna pueden rastrearse en momentos muy anteriores del arte y la filosofía, en el Genio Maligno cartesiano, en el Gólem, en Frankenstein,  las distopías de H. G. Wells o Karel Čapek y muchos otros ejemplos no anclados a la estética ochentista.


- Para los defensores de Land, esta retórica no es banal porque tiene una función estratégica: es una performance diseñada para el contagio y diseminación viral de ideas, buscando la eficacia en la era del pop y la información rápida. Imita el movimiento del capital. Es cierto que al reducir toda complejidad ontológica a tropos narrativos de horror y ciencia ficción, Land corre el riesgo de resultar un mero ejercicio de estilo posmoderno. Lo cool de su retórica puede desviar la atención de su (in)consistencia argumental. El uso de una retórica fechada podría hacer que su obra envejezca mal, que ya haya envejecido o que se confunda una intuición filosófica con la envoltura cultural del momento.

- Esta retórica pop,  ¿no es un Nietzsche aggiornado para jóvenes tardo-ochentistas?

- La etiqueta "Nietzsche pop" expresa una crítica aguda a la obra de Land. Los elementos más radicales y estéticamente atractivos del nihilismo nietzscheano -la locura, la destrucción de los valores, el Übermensch como singularidad- quedarían empaquetados en una estética cultural de finales del siglo pasado -ciberpunk, rave, teoría de sistemas- atractiva para una audiencia desilusionada con la política tradicional y fascinada por la tecnología. El pathos trágico de Nietzsche era íntimamente antisistémico, crítico de la cultura de masas. La estrategia retórica de Land, por el contrario, sintoniza perfectamente con el lenguaje del marketing cultural y se enfoca en el shock antes que en la sustancia. Y sería una fórmula para aliviar angustias. Proclamar que el capital es una fuerza alienígena cuyo despliegue es inevitable es más cómodo que admitir que existe otra posibilidad. El pensador se convierte en un espectador, incluso un animador del desastre. Los magnates high-tech prefieren a los influencers que pregonan la inutilidad de trabajar contra el sistema, un fatalismo tecnocrático y anti-democrático que legitima a un poder  incontrolable.

domingo, 18 de enero de 2026

Aceleración inmóvil o la era neorreaccionaria

I

Aceleracionismo

Para Nick Land (1962, GB), el aceleracionismo no solo debe destruir la democracia sino propiciar un secesionismo biónico.

Ir más allá de lo humano para que una pequeña élite superior pueda reinar sobre todos los seres vivos.

Land es conocido por haber teorizado el aceleracionismo. Critica la esclerosis de la izquierda contemporánea, la que se esfuerza en vano, aduce, por contener los efectos negativos del capitalismo. Según él, por el contrario, habría que asumir la dinámica del capitalismo para acentuarla. Si bien su aceleracionismo tiene sus raíces en el pensamiento crítico, Land termina adoptando una posición procapitalista. A principios de la década de 2010, buscando la forma más eficaz de «reacelerar» el capitalismo en Occidente, se interesa por el pensamiento neorreaccionario de Curtis Yarvin (1973, USA). Las notas del libro The Dark Enlightenment (El Iluminismo Oscuro) marcan su deslizamiento hacia el pensamiento neorreaccionario (NRx). No se contenta con retomar la retórica antidemocrática de Yarvin, sino que la sitúa en una lectura más general de la historia de la modernidad. Según él, el fin de la democracia debe permitir reacelerar el capitalismo y proyectarnos hacia un futuro transhumanista.

Para Land el capitalismo es una fuerza de destrucción liberadora que asimila al movimiento de entropía, mientras que la democracia es un retardador, lo que expresa con el término «demosclerosis». 

Esta posición es el resultado de una interpretación  de las tesis desarrolladas por Gilles Deleuze y Félix Guattari en El AntiEdipo (1972). Deleuze y Guattari describen el capitalismo como una fuerza de desterritorialización que el Estado se esfuerza por recuperar como puede. Deleuze y Guattari añaden —lo que Land omite deliberadamente— que el capitalismo no es solo una fuerza liberadora sino que también tiene tendencias mortíferas. 


[Cita Land]:

“Lo que el liberalismo clásico produjo (la revolución industrial), el liberalismo tardío acaba retomándolo (mediante el Estado del bienestar canceroso)”

La metáfora del cáncer entona el léxico de la enfermedad utilizado por los neorreaccionarios para describir la democracia. La sociedad está abrumada por el cáncer estatal, el parasitismo de los «aprovechados» o la gangrena de la corrupción de las élites democráticas. Esto es «demosclerosis». Como alternativa a esa esclerosis, Land propicia una crisis total de desintegración.

[Cita Land]:

“Renacer implica primero morir, y cuanto más duro sea el reinicio mejor será el resultado. Una crisis total y una desintegración sistémica es lo más propicio”.

“Esto es lo que se necesitaría: Sustituir a la democracia representativa por un republicanismo constitucional (o mecanismos de gobierno aún más antipolíticos)”.

El «republicanismo constitucional» se refiere aquí a una interpretación antiliberal de la Constitución estadounidense. Esto implica, en particular, minimizar los contrapoderes legislativo y judicial en favor del poder ejecutivo. Esto es lo que defienden algunos teóricos posliberales como Adrian Vermeule. Los «mecanismos de gobierno aún más antipolíticos» hacen eco del monarquismo de Yarvin.

[Cita Land]:

“Reducir masivamente el tamaño del Estado y confinarlo de manera rigurosa a sus funciones esenciales (como máximo). 

Ya está perfectamente claro que nada de esto puede suceder fuera de un cataclismo civilizatorio. Pedir a los políticos que limiten sus propios poderes está, en esencia, condenado al fracaso, aunque sea precisamente en esa dirección en la que hay que avanzar. Por otra parte, ni siquiera es ese el problema más profundo. 

Por mucho que la democracia sea en su origen un mecanismo procedimental para limitar el poder del gobierno, se transforma rápida e inexorablemente en algo completamente diferente: una cultura de robo sistemático. En cuanto los políticos comprenden que pueden comprar apoyo político con «dinero público» y condicionan a los votantes para que acepten el saqueo y la corrupción, el proceso democrático se reduce a la formación de «coaliciones de interés» (Mancur Olson), es decir, mayorías electorales unidas en su interés común por beneficiarse de un robo colectivo. 

Peor aún, como la gente no es, en promedio, muy inteligente, el alcance de la depredación de la casta política supera con creces las malversaciones visibles para el gran público. Saquear el futuro —mediante la depreciación monetaria, la acumulación de deudas, la destrucción del crecimiento o el retraso tecnoindustrial— es especialmente fácil de ocultar y, por lo tanto, siempre se considera una medida popular. La democracia es intrínsecamente trágica, ya que da al pueblo un arma para autodestruirse, un arma que, por cierto, siempre se apresura a empuñar. Nadie dice nunca «no» a algo que es gratis. Casi nadie entiende que nada nunca es gratis”.

(Land retoma aquí el adagio «There’s no such thing as a free lunch», popularizado por Milton Friedman en su libro homónimo de 1975, una fórmula muy repetida en los círculos libertarios).

[Cita Land]:

“Cada cinco años (sic), Estados Unidos se roba a sí mismo y se vende a cambio de apoyo político. La democracia es realmente un juego de niños: se vota por quien promete más cosas. Incluso un idiota podría hacerlo. De hecho, le gustan los idiotas, los trata con extrema benevolencia y hace todo lo posible por fabricar más".

[Idiotas como Trump o Milei han podido hacerlo, por lo visto].

"La inexorable tendencia de la democracia hacia la degeneración es en sí misma un argumento a favor de la reacción. Dado que cada gran “avance” sociopolítico ha llevado a la civilización occidental a la ruina, corregir el rumbo implica necesariamente dar marcha atrás: retroceder de la sociedad del saqueo a un orden más antiguo de responsabilidad individual, trabajo honesto, comercio, aprendizaje sin propaganda y autoorganización ciudadana”.

II

Actualidad. El segundo gobierno de Trump, 

Silicon Valley y los NRx

Pregunto:

¿Existe un vínculo entre pensadores del aceleracionismo de derecha y la neorreacción como Land y Yarvin y el actual rumbo del gobierno de Trump en alianza con Silicon Valley?

Responde:

Sí, existe un vínculo documentado entre las corrientes del aceleracionismo de derecha y la neorreacción (NRx) con el actual ecosistema político de Donald Trump, articulado principalmente a través de figuras clave de Silicon Valley. El vínculo se manifiesta en tres niveles principales en la actualidad:

1. La conexión JD Vance - Peter Thiel - Curtis Yarvin 

El puente más directo entre el gobierno deTrump y los neorreaccionarios es el vicepresidente JD, Vance. Vance, quien citó a Yarvin -conocido en la blogosfera como Mencius Moldbug, fundador de la NRx- como un amigo y una inspiración en su visión del Estado.

Peter Thiel, magnate de Silicon Valley y mentor de Vance, es presentado como el principal promotor de las ideas de Yarvin en el ámbito tecnológico. Thiel financia la carrera política de Vance y comparte la idea de Yarvin de que la democracia y la libertad económica ya no son compatibles.

2. Implementación de modelos de gestión corporativa (DOGE)

El actual rumbo del gobierno de Trump refleja la visión de Yarvin de transformar el gobierno en una estructura corporativa eficiente. El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, se presenta como una aplicación práctica de las ideas de Yarvin sobre el "CEO-monarca". El objetivo es desmantelar la burocracia federal -"el Estado Administrativo" o, como Yarvin lo llama "La Catedral"- y reemplazarla con una gobernanza centralizada y empresarial.

Las ideas de Nick Land sobre el aceleracionismo antes citadas —acelerar las dinámicas del capital y la tecnología para superar los límites del sistema actual— resuenan en la retórica de la administración que dice priorizar la innovación tecnológica y el dominio de la inteligencia artificial sobre las regulaciones tradicionales. 

3. Alianza estratégica con Silicon Valley

A diferencia del primer mandato de Trump, el actual (2025-2026) tiene una fuerte alianza con sectores de "Hard Tech" y los desarrollos bélicos: se informó sobre la convergencia entre grandes empresas tecnológicas y las FFAA para crear unidades de alta tecnología. Esta alianza busca consolidar un poder tecnocrático en el que las élites tecnológicas intervengan directamente en la dirección del estado, intentando consumar el proyecto de la Dark Enlightenment que rechaza el igualitarismo democrático. 

La propuesta de Yarvin para hackear la democracia desde adentro a través de un partido disciplinado sigue siendo una referencia fundamental para entender la estrategia actual de la Casa Blanca.

Pregunto:

En sus recientes deciciones y declaraciones Trump se encamina a abandonar organismos multilaterales como la ONU y OMS, así como cuestiona también la OMC, se dirige adesconocer  tratados internacionales posteriores a la segunda guerra mundial, saturar con fuerzas de choque los territorios de los estados políticamente adversos (Minessota, New York, Filadelfia), en colisión con las fuerzas de seguridad de esos estados. También juega a considerar la posibilidad de suspender las elecciones de medio termino previstas para este año. ¿Son pasos para ir abandonando la institucionalidad democrática y transitar hacia un modelo monárquico o, como algunos lo llaman, un tecnofeudalismo? 

Responde:

Los acontecimientos de enero de 2026 permiten un análisis alineado con las teorías neorreaccionarias (NRx) de pensadores como Yarvin y Nick Land. Las acciones del gobierno de Trump sugieren una transición sistémica hacia un modelo que prioriza la eficiencia jerárquica sobre el consenso democrático y el orden global tradicional:

1. Ruptura con el orden multilateral (La "Catedral")

La decisión de Trump de retirar a EEUU de más de 60 organismos internacionales, incluidos la ONU y la OMS, así como cuestionar la utilidad de la OMC, se interpreta desde el marco NRx como un ataque a "La Catedral". La neorreacción ve a estas instituciones como una burocracia globalista ineficiente que limita la soberanía. Al abandonarlas, el gobierno busca acercarse a un absolutismo. 

2. Conflicto con estados adversos y la Ley de Insurrección

El despliegue de fuerzas federales (ICE, patrulla fronteriza) en ciudades como Minneapolis, que viene derivando en enfrentamientos con autoridades locales y ciudadanos movilizados, marca un punto de inflexión hacia el autoritarismo. Trump amenaza con apelar a la Ley de Insurrección para someter a los estados que, según sostiene, están "fuera de control". Este recurso a la fuerza federal sobre las estatales y comunales refleja la premisa de Yarvin de que un gobierno debe actuar como una corporación unificada donde el CEO, con las funciones de un monarca absoluto, elimine los nodos de resistencia interna, ya sean gobernadores u opositores. El objetivo es la gestión técnica y eficaz del territorio. Yarvin pone el ejemplo de Apple o startups exitosas para afirmar que los usuarios (ex-ciudadanos) prefieren un producto que funcione bien bajo un mando único antes que un sistema democrático ineficiente. 

3. El cuestionamiento de las elecciones y el modelo monárquico

En estos días, Trump deslizó públicamente la posibilidad de cancelar las elecciones de medio término de este año, argumentando que el sistema actual "no es justo". Esta propuesta remite al concepto neorreaccionario de "Gobernanza como Propiedad", en el que el Estado es tratado como una empresa privada dirigida por un monarca tecnológico. La alianza con figuras de Silicon Valley para "auditar" y desmantelar el Estado administrativo a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) es la implementación práctica del "tecnofeudalismo". La infraestructura estatal no se aniquila, como en el anarquismo clásico, sino que se entrega a las corporaciones high tech

Concluyendo, las acciones de 2026 no parecen incidentes aislados sino parte de una estrategia para abandonar la democrcia liberal y dirigirse hacia un régimen de neo-royalism -la restauración tecnocrática del viejo absolutismo preliberal. ESta es su extraña fórmula que combina avance tecnológico con reacción política. La democracia dejaría de ser el valor supremo, siendo reemplazada por la "aceleración" tecnológica y el poder ejecutivo centralizado. 

NOTA: Esta es solo la presentación más descriptiva de un análisis al que le falta su corazón palpitante, que aparecerá en los próximos posteos del blog La otra.

(continuará)

viernes, 16 de enero de 2026

La noche oscura

Un caso que habla como pocos del estado del cine y del tiempo actual

La obra de Sylvain George, que está entre lo mejor que el cine hizo en los últimos años, encuentra serias dificultades de exhibición en su propio país y en el resto del mundo.

Nuit Obscure de Sylvain George es una de las mejores películas que vi el año pasado y un ejemplo muy preciso de un cine que poetiza mirando los desgarros políticos del presente. También es un ejemplo de cómo el cine puede producir las imágenes que faltan en nuestra actual percepción del mundo. Cine político y cine cinéfilo de primer orden, como hay muy pocos.

Para dejar constancia del valor que encuentro en Nuit Obscure, repoduzco el fundamento que presenté cuando elegí a una de las tres películas de esta trilogía como una de las mejores del año en la encuesta de la Internacional Cinéfila:

"Nuit obscure – «Ain't I a Child?» (Sylvain George): París es un territorio venerable para el cine pero nadie lo ha filma tan desolado como Sylvain George. Las noches más oscuras, los días destemplados y un desamparo terminal que es habitado por un grupo de muchachos inmigrantes africanos que llegaron a la ciudad luz con la ilusión de encontrar el cobijo para sus vidas que Europa les negará definitivamente. El lugar y los habitantes que George filma, la severidad y la delicadeza con que lo hace enfrentan a esta época con lo que por todos los medios se procura invisibilizar. Seul le cinéma, diría Godard".

Así que es de extraordinario interés difundir este texto publicado hoy por Noir, el grupo productor de esta trilogía, un texto que muestra además los mecanismos por los cuales un cine de un interés tan crucial encuentra obstáculos para su difusión. No se trata entonces solo de esta película, sino de nuestras posibilidades para conocer el cine del tiempo y el tiempo a través del cine.

Dice Noir:

CIELO ABIERTO - UNA MIRADA RETROSPECTIVA A LA CENSURA EN LA PROGRAMACIÓN DE Nuit Obscure

El trabajo de distribución de la trilogía Nuit Obscure continúa, y con él, su cuota de sorpresas. Ayer recibimos un correo electrónico, del cual se incluye un extracto a continuación:

"Gracias de nuevo por el enlace de la película y la oferta de una proyección con el director; sin embargo, al ser un espacio cultural público, será difícil considerar nada antes de las elecciones municipales, ya que estamos en período de reserva electoral y, dado el tema, no será viable".

Este mensaje, muy cortés y notablemente transparente, es un documento profundamente sintomático de las tensiones que afectan actualmente a la programación cinematográfica y cultural pública en Francia.

Lo que se dice, de forma muy directa, es que, con la proximidad de las elecciones municipales, la proyección de la trilogía se volvería imposible en un espacio cultural público. La razón aducida no es estética, ni artística, ni siquiera estrictamente legal, sino política. La cuestión en cuestión es la «reserva electoral», entendida como un período de suspensión durante el cual se pospone cualquier iniciativa susceptible de generar inquietud, debate o controversia. Por lo tanto, no se rechaza explícitamente la película en sí, sino el momento de su proyección.

Sin embargo, esta invocación requiere una aclaración inmediata. La «reserva electoral», tal como la define el código electoral, no afecta a la programación cultural ni a la distribución de películas. De hecho, el artículo L52-1 del código electoral estipula: «Durante los seis meses anteriores al primer día del mes de una elección y hasta la fecha de la vuelta de las elecciones, queda prohibido el uso de cualquier forma de publicidad comercial con fines de propaganda electoral, ya sea a través de la prensa escrita o de cualquier medio de comunicación audiovisual. A partir del primer día del sexto mes anterior al mes de las elecciones generales, no se podrá organizar ninguna campaña publicitaria que promueva los logros o la gestión de una entidad local en el territorio de las entidades locales afectadas por las elecciones».

La reserva electoral se centra estrictamente en el uso de herramientas de comunicación con fines de propaganda electoral, así como en las campañas que promueven las acciones o la gestión de una autoridad local. En este sentido, la exhibición de una película queda completamente fuera de este marco legal. Por lo tanto, el uso de este concepto no se deriva de una obligación legal, sino de una extensión interpretativa, un cambio prudencial en la ley hacia un principio de neutralización amplia.

Esta reacción podría considerarse comprensible en el caso de un recinto municipal, sujeto a una autoridad supervisora. Pero es precisamente aquí donde la cuestión cambia: si ninguna norma prohíbe la exhibición de una película durante un período electoral, ¿de qué manera, exactamente, constituiría esta película un peligro? ¿De qué tipo de perturbación se habla y para quién? Este cambio, de la ley al miedo, de la norma a la anticipación, está en el centro del problema. Revela menos sobre la ley en sí que sobre el clima político en el que se interpreta actualmente.

La frase decisiva sigue siendo esta: «dado el tema, no se aprobará». Pero esta formulación es engañosa. Sugiere que el problema radica en el tema de la película. Pero es precisamente este punto el que se desmorona bajo escrutinio. La inmigración, como tema, no es en absoluto tabú en la esfera cultural pública. Las películas sobre inmigración se programan, apoyan y celebran con regularidad, incluso en periodos electorales. Una de ellas incluso tuvo un éxito considerable el año pasado, hasta el punto de convertirse en una referencia casi normativa, a veces incluso elevada a la categoría de dogma estético por los responsables culturales. Si se utiliza aquí la palabra "tema", no es para designar un contenido temático problemático, sino para evitar nombrar lo verdaderamente perturbador. El problema no es de qué trata la película, sino de qué hace. No es un tema, sino una forma de presentar la realidad. La trilogía de la Noche Oscura no es ni exotismo, ni romanticismo político, ni sensacionalismo, ni compasión barata. No ofrece un lugar espectacular, desiertos lejanos ni intensidades estéticas distantes que nos permitan disfrutar de la política desde la distancia. Tampoco ofrece esas lecturas pseudocríticas que permiten al mundo occidental revisitar a bajo precio su pasado colonial sin cuestionar jamás sus responsabilidades actuales. La trilogía no reubica lo poético ni lo político fuera de nuestras sociedades. Intenta trabajar con ellos aquí, en el corazón de nuestras ciudades, nuestras fronteras, nuestras instituciones. No busca la compasión ni la emoción consumible. Intenta comprender las situaciones como construidas políticamente, producidas históricamente y organizadas administrativamente, mientras permite que afloren singularidades irreductibles: jóvenes a los que nadie les presta atención y que, en sus gestos minoritarios, sus silencios, sus movimientos casi imperceptibles, esbozan, sin embargo, otras relaciones con el mundo, otras formas de habitar el tiempo, el espacio y las relaciones. No se pide al espectador que simpatice, sino que observe lo que se hace en su nombre. Y esto se hace sin didactismo ni proselitismo, pues cada uno es lo suficientemente responsable como para saber qué hacer o pensar. Y es precisamente este enfoque el que se vuelve difícil de programar.

Este rechazo, además, no se limita al contexto electoral. El problema no se limita a los espacios municipales. Los espacios no municipales también se han negado a programar la trilogía. No por su irrelevancia (en este punto, las opiniones de quienes no siempre siguen las tendencias dominantes, que sienten curiosidad y, por lo tanto, han visto las películas, son bastante unánimes y elogian las cualidades artísticas y cinematográficas de la trilogía), sino a veces invocando su duración. El argumento es válido a primera vista, pero plantea interrogantes cuando se vuelve recurrente, casi reflexivo (la trilogía consta de tres partes independientes de diferente duración, que pueden proyectarse por separado. Hay una opción). Es lógico pensar que la duración funciona entonces menos como un verdadero obstáculo que como una pantalla conveniente, una forma de evitar nombrar lo que de otro modo sería inquietante.

Por ejemplo, en la misma línea, el GNCR (Grupo Nacional para la Coordinación de la Investigación) decidió no apoyar la película hace varios meses. De nuevo, el problema va mucho más allá de este caso particular. Si Nuit Obscure, con su «radicalismo formal», su «trabajo sobre los tiempos», su «desafío a los regímenes de visibilidad» (frases que se escuchan con frecuencia sobre la película), no entra dentro del ámbito del cine experimental, entonces resulta difícil saber qué significa esta categoría hoy en día (todavía estamos esperando una respuesta). Este rechazo no solo dice algo sobre la película en sí. Esto dice algo sobre el estado de los propios marcos institucionales, sobre su capacidad, o incapacidad, para acomodar formas que no se prestan fácilmente a la integración.

En conjunto, estos elementos pintan un panorama preocupante. Ya no se trata de restricciones o errores aislados, sino de un clima general: un endurecimiento ideológico extremo, un miedo generalizado al conflicto y un repliegue de las instituciones culturales hacia formas consideradas seguras, legibles y sin riesgo. Lo que se distancia no es un tema, sino una forma de hacer aparecer la realidad sin pacificarla, sin estetizarla (buscando la "belleza" como un fin en sí misma, dicho de otro modo), sin convertirla en algo consumible.

Mientras permite que afloren singularidades irreductibles: jóvenes a los que nadie presta atención y que, en sus gestos minoritarios, sus silencios, sus movimientos casi imperceptibles, esbozan, sin embargo, otras relaciones con el mundo, otras formas de habitar el tiempo, el espacio y las relaciones. No se pide al espectador que simpatice, sino que observe lo que se hace en su nombre. Y esto se hace sin didactismo ni proselitismo, pues cada uno es lo suficientemente responsable como para saber qué hacer o pensar. Y es precisamente este enfoque el que se vuelve difícil de programar.

No se rechaza un exceso de radicalismo, sino más bien el deseo de captar lo que James Agee llamó "la cruel brillantez de lo existente".

Y, fundamentalmente, no hay nada radicalmente nuevo aquí, no porque la situación no haya cambiado, sino porque estas dinámicas llevan mucho tiempo operando. Lo que sí está cambiando, sin embargo, es su visibilidad. En un contexto de auge del extremismo de extrema derecha, ahora se expresan abiertamente. Los mecanismos son menos eufemísticos, las líneas divisorias más nítidas, los rechazos más deliberados en su lógica de protección, retirada y, a veces, cierre. Esta revelación hace la situación más legible y, por esa misma razón, más convincente. Ya no se trata de ignorarla ni de fingir sorpresa, sino de actuar sin disimulo sobre lo que ahora se revela. Precisamente por eso no cederemos. La cuestión, en realidad, ni siquiera se plantea.

Las dificultades que ha encontrado la Trilogía de la Noche Oscura en su distribución van mucho más allá de su caso específico. Plantean una cuestión más amplia y urgente sobre la asunción de riesgos en los cines y la verdadera independencia de las salas de proyección, en particular las que pertenecen al servicio público o se autoproclaman cines de arte y ensayo.

Si hablamos de independencia, debemos aceptarla plenamente. Esto implica, sin duda, mantener una auténtica distancia respecto a las autoridades supervisoras, no confundir la neutralidad institucional con la neutralización de la realidad y aceptar que la programación es un acto comprometido, a veces incluso conflictivo. Un cine público o independiente no debería buscar principalmente protegerse a sí mismo, sino facilitar el encuentro entre obras exigentes y el público más amplio posible, invitando, apoyando y creando espacios de debate.

Aquí es donde surge la cuestión, ahora central, de la asistencia al cine. Con demasiada frecuencia, se ha culpado a la pandemia de COVID. Esto es insuficiente y, sin duda, demasiado conveniente. El problema es más antiguo, más profundo y estructural. También se deriva de cómo se han replanteado, o no, la programación, la recepción del público y las relaciones con él.

Ser un cine independiente, o un cine de arte y ensayo, no puede reducirse a un sello o una línea de programación. Implica una responsabilidad: inventar nuevas formas de acoger, conectar, mantener y estar presente. Sin embargo, muchos cines siguen operando con modelos heredados de otra época, la de los años 60, como si un póster, un tráiler y el nombre de un director fueran suficientes para atraer al público. Las prácticas culturales han cambiado. El público ha cambiado. Y, sin embargo, algunos cines de arte y ensayo parecen estancados en una rutina que confunde altos estándares con austeridad, independencia con desenfado. Para los cines de arte y ensayo, el reto sería experimentar con nuevas prácticas, diferentes formas de conectar con el público, diferentes horarios y diferentes formas de hospitalidad. Sin esto, la palabra "experimento" pierde todo significado experimental y crítico.

Claro que se están haciendo intentos. Algunos cines experimentan, inventan y buscan nuevas formas de conexión, hospitalidad y mediación. Estos esfuerzos no deben negarse ni desestimarse. Sin embargo, hay que reconocer que a menudo permanecen aislados, frágiles y sin suficiente apoyo, y que aún luchan por transformar radicalmente prácticas en gran medida obsoletas. Hagamos una comparación honesta. En un cine Pathé, UGC o similar, sabemos qué esperar: un enfoque abiertamente comercial, comida basura estandarizada, pero también pantallas grandes, proyección decente, comodidad e instalaciones bien mantenidas. El contrato es claro.

Sin embargo, en demasiados cines de arte y ensayo, suele ocurrir lo contrario. Espacios anticuados, pantallas diminutas, comodidades mínimas y, sobre todo, una flagrante falta de hospitalidad. Poca o ninguna bienvenida real, poca conexión con el público, ningún boletín informativo decente, sitios web torpes e ilegibles, ninguna atención al tiempo transcurrido antes o después de la proyección, nada de bebida, nada de comida, ninguna invitación a quedarse, a charlar, a volver.

A esto se suma una estrategia de programación aberrante. A veces, un cine proyecta treinta películas a la semana, transformándolo en un aparcamiento de películas, sin metraje ni contexto. En estas condiciones, ¿cómo se puede generar deseo, lealtad o una conexión genuina? La desafección, por lo tanto, no proviene solo del exterior. También es producto de estos actos silenciosos de negligencia. Defender el cine independiente no se trata solo de defender películas; también se trata de defender las condiciones mismas de su existencia pública.

De ahí la necesidad de cambiar el debate, no de acumular diagnósticos, sino de transformar verdaderamente las prácticas. Ya no se trata de buscar causas externas ni de repetir hasta el cansancio el conveniente argumento de la pandemia, sino de repensar lo que permite que una película llegue hoy a su público: el tiempo que se le dedica, la atención que recibe, la calidad de las salas, la relación que se construye con el público.

Esto también implica que los cines municipales asuman plenamente lo que sustenta su legitimidad. No la prudencia administrativa, sino el servicio público. Sí, el famoso servicio público. Asumir riesgos, abrir espacios de debate, mantener una distancia genuina con las autoridades supervisoras cuando la realidad resulta incómoda, no por provocación, sino por responsabilidad.

Finalmente, esto requiere considerar el cine por lo que aún es capaz de ser. No una serie de proyecciones intercambiables, sino una de las pocas experiencias colectivas posibles que quedan, una forma de hospitalidad, una relación, un lugar donde aún se puede pensar y compartir algo del mundo.

De lo contrario, no solo desaparecen ciertas películas, sino la idea misma de un cine vivo y compartido, capaz de confrontar la realidad. La independencia, obviamente, no es una herencia, es una práctica. Y hoy, está claro que debe reinventarse, o perderá su significado.

El equipo de producción de Noir.

jueves, 8 de enero de 2026

Venezuela pero también Argentina

"El futuro nos viene a buscar"

La x de la voluntad imperial despejémosla del análisis: sabemos que ellos están en eso, lo dicen ellos mismos sin tener que interpretarlos. Sabemos que están haciendo pruebas experimentales para meterse en el territorio de lo que ellos ya llaman "Su Hemismerio". Eso no presenta dudas porque es explícito. Tampoco me parece relevante discutir acerca de la supuesta traición de la cúpula bolivariana. Es evidente que al menos una parte traicionó, no sabemos quiénes, pero para llegar, secuestrar a Maduro y que en estos días reine una aparente calma, con una ambigüedad total acerca de si negocian o no, de si USA va a volver a atacar o no, un sector de la elite venezolana tiene que haber defeccionado. Vemos que Trump prefiere mantener tanto cuanto sea posible al actual esquema de poder venezolano, porque evalúa que forzar un cambio de régimen que les saldría más costoso. Todo esto es evidencia. No vale discutir más sobre si lo que ellos hacen está bien o si lo que hace el gobierno bolivariano está bien. Pensemos lo que pensemos, eso va a seguir adelante. No hubo hasta el momento un escenario de derribar al bolivarianismo e imponer a la oposicion conocida, sino negociar con los que están para saquearles el petróleo. Si esto no nos gusta, nuestra opinión no incide en nada ni cambia la evidencia. 

El futuro

De parte del gobierno y el pueblo venezolano, despues de la incursión yanqui, no hay una escenario de resistencia sino de confusión negociada, con los buques yanquis llevándose el petróleo. No creo que tenga sentido inflamar una retórica de resistencia heroica porque no es lo que está pasando. El fondo del asunto, para nosotros, no es entrarnos ni en la voracidad imperial yanqui ni en el heroísmo o la traicion bolivariana. Descontando que el imperio quiere meterse en Sudamérica y tantean qué va pasar con la reacción internacional y con el pueblo y ejército venezolanos, nada de eso puede ser modificado por nuestros debates. ¿Qué es lo que tenemos que pensar, un dilema que puede estar en nuestras manos? 

Ha habido más de una década de pérdida de legitimidad de la revolución bolivariana. No por lo que pasó esta semana, sino por lo que no pasó o pasó desde la muerte de Chavez. Lo que vemos es que nos resulta difícil, más allá del repudio a la intervención yanqui, salir a defender una situación que ni siquiera sabemos cuál es. ¿Defender a Maduro por considerarlo un compañero revolucionario? ¿Reivindicar a la cúpula que se quedó al mando y negocia la entrega del petróleo? ¿Apoyar una resistencia popular que todavía no existe? Creo que la revolución bolivariana se vació porque no resolvió cómo renovar su legitimidad popular. Una revolución no se establece de una vez y para siempre, por más que se la invoque diariamente. Las elecciones que hicieron no sabemos cómo salieron. Los yanquis tampoco prometen hacer elecciones ni entregarle el poder a la "oposición" conocida (Machado, etc.). A los millones de venezolanos que se fueron del país no creo que tengamos que salir a denostarlos, incluso los cientos de miles que están en Argentina. No es hora ni somos nosotros los señalados para empezar una neoxenofobia anti "veleca". Por más que la posición de los inmigrantes nos resulte ideológicamente criticable, no es nuestro rol debatir con ellos sobre Venezuela, porque ellos tienen que debatir Venezuela con sus compatriotas y la actual situación hace que no haya un marco donde los venezolanos puedan discutir su destino. 

El dato más impresionante es que hoy, ni los que apoyan la republica bolivariana, ni los millones que se fueron ni los que se quedan en silencio, tan dispuestos a seguir bajo el bolivarianismo, adpatarse a ser un protectorado yanqui o cualquier otra cosa, ninguno de esos sectores tiene nadie que lo represente. La ruptura del vínculo de representación política es la condición de posiblidad para que USA entre sin ningín tipo de resistencia y que ese pueblo silencioso se someta a lo que sea que le hagan. 

Esta es un alerta para nosotros. Lo que pasó en octubre en Argentina tiene total relación. Trump no tuvo que bombardear Argentina para disciplinarnos. Con un par de tuits lo logró y el pueblo mismo lo votó, dando vuelta una elección que pocos días antes parecía perdida para ellos. Como está Milei y nada más aparece como oposición con un proyecto firme, Trump por ahora no necesita bombardearnos. Amenaza con la muerte de Argentina y gana la elección. Milei sigue avanzando con sus reformas. ¿Encontramos la manera de pararlo? Ni ahí. Aunque haga todo mal, aunque se vea en problemas para pagar los vencimientos, no estamos en condiciones de cambiar el rumbo de la situación por el momento. ¿Hasta cuándo? No tengo idea. 

Lo que pasa es que así como nos resulta difícil ponernos en una posición ilusoria de "apoyo al heroico pueblo venezolano y a sus granes líderes" porque eso no existe y en todos estos años la confianza en ese proyecto se deterioró, ahora Argentina corre el peligro de ver cómo agonizan todos nuestros proyectos, c+omo nos quedamos atrapados en una profunda crisis de representación, sin poder resolver la cuestión del liderazgo popular, viendo cómo el fascismo va imponiendo su campaña de destrucción de nuestros lazos sociales. Lo que pasa en Venezuela y el riesgo de que eso se termine consolidándose también en Argentina, es que la derecha avanza porque los proyectos populares se oxidan, se corroen, entran en un estado de aislamiento y vaciamiento de nuestras banderas. La derecha es letal, pero tiene un proyecto. Nosotros no tenemos nignuno por el momento: ese es el caldo de cultivo del protectorado. 

viernes, 13 de septiembre de 2024

La propaganda: propagar las palabras

por Lidia Ferrari

¿Qué es la propaganda? No sólo es el dispositivo complejo de la publicidad, de la manipulación. Propaganda viene de propagar. ¿Y qué es lo que se propaga en la propaganda -parece un trabalenguas? Lo que se propaga en la propaganda son las palabras, las narraciones. Palabras, narraciones, relatos… no hay más que eso (y nada menos que eso). A través de las narraciones se transmiten ideas, ideologías, sentidos…

Los medios para propagar palabras pueden ser múltiples. La tribuna en la plaza pública, cuando el orador se exponía unos centímetros más arriba del público y con su voz -suponemos potente-, podía propagar palabras que diseminaban ideas, sentidos. El arte de la retórica, de la oratoria y de la elocuencia son derivados de esa primordial gesta de propaganda en la antigüedad. Muy diferente a los actuales medios de comunicación, aunque todos sean medios de propagación de narraciones. 

¿Por qué dice Mc Luhan "el medio es el mensaje"? Porque hay un plus en el medio que transmite el mensaje. Al inicio, se escuchaba la radio en posición inmóvil, cumpliendo el ritual de la escucha, fascinados en esa atmósfera narrativa. Pero la radio nos permite hacer todas nuestras actividades. En cambio, la revolución de la televisión, como heredera de la radio, encarcela el cuerpo, lo obliga a estar inmóvil, porque su medio privilegiado es la imagen. La imagen nos inmoviliza. No podemos caminar en el cine. No podemos girar nuestra cabeza. Tenemos que concentrar nuestra mirada y hacer desaparecer el resto del cuerpo. La televisión y sus subsidiarios posteriores, hasta la pantalla última del celular, obligan a esa concentración, esa inmovilidad, frente a la pregnancia de la imagen. ¿Qué son los celulares? Son adminículos adosados al cuerpo. Son una prolongación de nuestro cuerpo. Más precisamente están en nosotros, viven en nosotros. En realidad, nosotros vivimos en el celular. No es el celular que nos parasita, sino que somos parásitos del celular. 

Claro, después están las usinas, las fuentes donde se originan las palabras. Los que quieren propagar ciertos relatos o tapar otros. La propaganda en el sentido restringido en que la usamos generalmente, como lugar de la manipulación de masas, proviene de la idea que llevaron a cabo el estalinismo y el nazismo. Edward Bernays, padre de la propaganda en Occidente, escribió en 1927 su libro Propaganda. A partir de la segunda guerra dejó de usar esa palabra porque quedó adherida a una connotación negativa, quedó adherida a Goebbels y el nazismo. Pero nos podemos amigar con la palabra. Somos, todo el tiempo, receptores de propaganda y también emisores, propagadores de palabras, relatos, sentidos, ideología.  

La colosal potencia de los nuevos medios a disposición para la propagación de ciertos relatos, se ocupan de esto ancestral. Construir el universo narrativo en el que estamos envueltos y, no como la generalidad de la población, sufrirlo. Por esa razón hay una connivencia entre los grandes medios tecno-mediáticos con los hacedores de política y con los poderosos. Están interesados en poseer los medios de propagación de la palabra para orientar los discursos, los sentidos, las ideologías, las maneras de pensar la realidad de todo el mundo.

¿Es muy diferente a lo que ocurrió con la propagación de la palabra cristiana a inicios de nuestra era? Los predicadores como propagadores de la Palabra, en este caso, la de las Sagradas Escrituras, tuvieron su protagonismo a pesar de no poseer medios colosales como los actuales. Todavía vivimos en el mundo que se abrió en esos tiempos que no precisaban más que algún predicador convincente para propagar la Palabra Divina. Lo dice San Agustín, gran retórico. No necesariamente ayudaba a esa propagación la transmisión de La Verdad, sino que lo que ayudaba era que fuera más atractiva que la Mentira. 

Imagino entonces que se puede situar de manera más sencilla la eficacia actual de la propagación de las palabras o narraciones. Quiénes son los dueños de los medios de comunicación, cuáles son sus ideologías o sus propósitos y veremos que se derrama la realidad de lo que la mayoría puede llegar a pensar. Berlusconi se mantuvo veinte años en el poder. La affarista y menefreguista se expandió con él y perdura en los italianos de hoy en día y durará por mucho tiempo. Ningún gobierno, inclusive los que se llaman de izquierda, produjeron en Italia leyes que impidieran a un político poseer medios de comunicación. Su poder se basó en la propagación de sus palabras, de lo que quería que sucediera y de lo que se debía pensar. ¿La gente no es tonta? Puede ser, pero en muchos casos lo es porque no tiene alternativas de escuchar narraciones fuera de las coordenadas de las palabras que lo interceptan. Si puedo tener un pensamiento alternativo al hegemónico es porque me fueron llegando otras palabras desde otros lugares. Es imposible que alguien piense por sí mismo sin relación a los discursos circulantes. El lenguaje no es un individual. ¿Por qué Elon Musk, el hombre más rico del mundo, tuvo que comprar Twitter? Hay una estrecha relación entre poder y propaganda. Hay una connivencia entre ellos con intención de dominación. El momento tan delicado en el que vivimos en parte es efecto de ese adminículo siniestro al que estamos adosados, el celular. Allí se propagan palabras, imágenes, sentidos de la existencia, razones para vivir, ideologías. Es el lenguaje que nos organiza, nos orienta, nos dice qué podemos decir. Y en lo que podemos decir está lo que podemos pensar. Como la minúscula fórmula de la relatividad tiene el poder de explicar toda la realidad física del universo. La propaganda propaga las palabras y, con ellas, los sentidos de la existencia y las formas de vida adheridas. No hay quien pueda sustraerse plenamente a eso. En todo caso, elegir cuáles medios de propagación de palabras elige. Algo que exige no sólo la activa búsqueda de palabras alternativas sino la más dura y trabajosa posición de abstinencia y renuncia a escuchar los propagadores de turno. 

Las grandes rupturas religiosas o ideológicas ocurrieron cuando palabras, nuevas o viejas, vinieron a decir cosas diferentes. Lutero y su reforma protestante alcanzan su mayor grado de propagación en coincidencia con la invención de la imprenta, que favoreció su difusión en toda Europa. La pregunta: ¿es muy diferente cuando un señor con una motosierra amenaza barbaridades delirantes? ¿No sigue siendo un problema cuál es su forma de llegada más que lo que las palabras dicen o las imágenes muestran? Sí, también lo que esas palabras dicen y lo que las imágenes muestran. Pero primero hay que llegar para luego propagar determinadas ideologías y sentidos. 

martes, 19 de marzo de 2024

Que vuelvan las ideas

AM 530 - Somos Radio
 


Comentario a una nota de Oscar Cuervo en el programa "Que vuelvan las ideas" conducido por Pablo Caruso en AM 530 - Somos Radio

El ataque al cine argentino no lo hace milei en primer lugar como política de ajuste sino con fin propagandístico. Como la economía anda mal quiere distraer a su electorado mostrando que ataca "el curro de las películas que no ve nadie". El mismo patrón por el que se ataca "el curro de los DDHH" o "la mafia de la justicia laboral": para dibujar los contornos de la "casta" a la que culpabiliza por la inflación y la pobreza. Parte de su electorado compra que se están desmatelando "los kioscos de la casta". La defensa del sector cinematográfico alegando la importancia social, cultural y económica del cine argentino es necesaria pero es un error limitarse a defender la actividad sectorial. El electorado percibe estas defensas como "casta". Trump lo hace en USA. En estos días milei avanza contra el cine pero también contra docentes, científicos, derechos laborales, feministas, organizaciones sociales, etc. Es FUNCIONAL a este ataque que cada sector se defienda a sí mismo "demostrando" que no hay "curros". Cada sector caracterizado como "curro" reacciona defensivamente y milei dibuja los contornos de la casta. "¿Vos querés que el estado haga películas (o tenga universidades) mientras se mueren de hambre los niños en el Chaco?". Esa idea consolida su base electoral. La defensa sectorial de cineastas, actores, críticos, productores es necesaria pero no suficiente, en tanto la comunidad cinematográfica no asuma que lo que se está atacando no es solo el cine (o la ciencia o los DDHH) sino UNA FORMA DE VIDA. Por lo que creo que toda defensa sectorial (los actores o críticos demostrando que no hay "curros") no alcanza si no se integra a una contraofensiva estratégica que abarque a trabajadores, organizaciones sociales, científicos, universitarios, feministas. En defensa NO SOLO del cine argentino (o las organizaciones sociales o el CONICET) sino de una concepción integral de la comunidad: CGT, CTA, CTERA, CONICET, feministas, cineastas, universitarios deben articular una lucha común en las calles, en los medios, en el Congreso. Si el cine solo defiende al cine, al fascismo de mercado le será más fácil destruirlo.