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lunes, 2 de julio de 2018

Filosofía, noche y niebla (la kermesse oficial y la filosofía sin permiso)

Intervienen la participación del No-no Rozitchner en la Noche de la Filosofía Oficial y él huye en busca de la Seguridad



El sábado pasado el macrismo organizó una llamada "Noche de la Filosofía" a cargo del inquisidor oficial Hernán Lombardi en el Centro Cultural Kirchner. Participaron varias figuras, figuritas y figurones del establishment académico y chantas varios, como el macrista foucaultiano Tomás Abraham. También acudieron algunos intelectuales desprevenidos, que se dieron cuenta cuando ya era un poco tarde que esta congregación sofística era una mascarada para disimular la naturaleza persecutoria del régimen. Por esta razón, estos intelectuales desprevenidos decidieron modificar sus intervenciones y prepararon declaraciones en repudio a los despidos de Télam y exigiendo la reincorporación de los trabajadores. Fue el caso de Pablo Alabarces y Diego Singer.



Al intentar hacerlo, advirtieron que el simulacro orquestado no toleraría semejante desvío de los propósitos oficialistas. Una oficiala de Lombardi llamada Marcela Boeris, involucrada en la organización de la kermesse, ordenó bajar el volumen de los amplificadores durante la lectura del texto. Alabarces reaccionó: “¿Podés subir el volumen?”. Su pedido no fue satisfecho. Cuando Diego Singer decidió ceder la palabra a un grupo de los trabajadores despedidos, la oficiala Boeris ordenó directamente cortarles el sonido. “Esto es un claro acto de censura”, denunció otro de los participantes, Alejandro Boverio. El documento estaba firmado por Singer, Alabarces, Boverio y por Ezequiel Adamovsky, Lucía Alvarez, Esteban Buch, Diego Escolar, Maristella Svampa, Darío Sztajnszrajber, Horacio Tarcus y Pablo Wright, entre otros. “Nos preguntamos qué tipo de rol tenemos que cumplir en un encuentro del que Lombardi se jactó durante la misma entrevista en la que presumió de los despidos” se inquietaba Alabarces al darse cuenta cuál era la ceremonia en la que fueron implicados. Otra de las participantes, Lucía Álvarez, les cedió el tiempo completo de su exposición a los trabajadores de TELAM. Boverio se cruzó desde la Noche Oficial hacia la que se organizó en TELAM, "No regalamos ni la noche ni la filosofía".

El que no la pasó bien fue el filósofo presidencial No-no Rozitchner quien, al ver que su stand up estaba siendo intervenido por un colectivo que repudiaba la mascarada, salió de la sala a buscar Seguridad. Literal y metafóricamente, el pedido de auxilio de Rozitchner a los agentes de seguridad terminó siendo la exposición reveladora de la verdad de esta noche de la Filosofía Oficial.



Intervención del Colectivo El loco Rodríguez a este "pensador" canalla.

Porque la filosofía se hace sin permiso....
Sabado 20:30hs

"Acabamos de interrumpir la disertacion de Alejandro Rozitchner.
Con este texto:

La filosofía se hace sin permiso,
La filosofia interrumpe

la inercia-mundo
la normalidad

¿Cuánta expropiación vamos a soportar?

Interrumpirte Alejandro
no es un escrache,
es un acto de respiración
contra la vida que vos y tu gobierno nos ofrecen

Producen dolor
Producen deuda
Producen asfixia

¿Cuánta expropiación vamos a soportar?

Despiden a 354 trabajadoras y trabajadores e invitan a "la fiesta del pensar"
y nuestros doctores filósofos asisten, colaboran y trafican sus marquesinas.
Cuánta comodidad, señores,
cuánto terror metido en el cuerpo.
llegará el día en que paguen caro el dolor que producen
La fiesta no es de ustedes,
la noche no es de ustedes,
La filosofía no es de ustedes,
y no está acá,
se hace mucho mejor aqui a pocos metros
donde se grita
nadie sobra en TELAM.


Colectivo El Loco Rodriguez".

Mientras tanto en TELAM, junto a los trabajadores despedidos, el mismo sábado un grupo de intelectuales llamaron a otra noche de la filosofía:

NO REGALAMOS LA NOCHE NI LA FILOSOFÍA

En la kermesse neoliberal, se ofrecen distracciones para todo tipo de públicos. La filosofía también puede ser convocada a prestar sus servicios en el “ágora del diálogo”, una vez que la máquina productora de consenso obligatorio ha hecho su trabajo, suprimiendo las aristas más punzantes de la conversación como pasión pública. La confrontación de ideas y la expresión de diferencias reales no está a la orden del día, y pretende ser suprimida como “orden en la noche” (donde todos los gatos son pardos), en La Noche de la Filosofía. La filosofía se transforma en un discurrir de palabras vacías cuando es convocada al “coversódromo” neoliberal, que la necesita como alimento espiritual sin proteínas para hacer olvidar que una política de destrucción de los cuerpos y las mentes –a través del ajuste y los despidos masivos, de la expansión de la pobreza, de la persecución de las disidencias, del endeudamiento y la hipoteca del futuro, del asesinato selectivo, de la coronación de una voz monolítica en la escena mediática– no es amiga del pensamiento. El macrismo no es amigo del pensamiento. Despide periodistas para ahogar voces públicas mientras hace gala de un ágora colectiva. No le dejamos ni la noche ni la filosofía.

Firman: Gabriel D’Iorio / Mariana Gainza / Evelyn Galiazo / Gillermo Korn / Silvio Lang / María Pía López / Bruno Nápoli/ Cristián Sucksdorf / Diego Sztulwark / Diego Tatián / Javier Trímboli / Julián Ferreyra/ Paula Fleisner / Guadalupe Lucero / Noelia Billi / Virginia Cano / Gonzalo Santaya / Natalia Lerussi /Natalia Taccetta / Alan Patricio Savignano / Matías Soich / Iván Paz / José Hage / Gustavo Míguez / Anabella Schoenle / Florencia Abadi / María Natalia Catarelli / Paula Teijeiro / Mariana Santángelo / Esteban Bieda / Lucas Soares / Milton Laufer / Daniela Losiggio / Esteban Dipaola / Luciano Nocetto / Natalia Buacar / Pablo Roffé / Luis Ángel Castello / Marcos Perernau / Nayla Vaccarezza / Magalí Haber / Verónica Kretschel / Andrés Osswald / Mariano Gaudio / Pablo Pachilla / Malena Nijensohn / Valeria Sonna / Ezequiel Ludueña / Rafael Mc Namara / María Inés La Greca / Matías Farías / Laura Galazzi / Esteban Mizrahi / Carolina Faber / Mariela Solana / Muriel Vázquez / Martín Diese / Jorge Lucero / David Martín / María Martini / Mariana Colombo / Marcelo Raffin / Juliana Udi / Lux Moreno / Alejandro Kaufman / Juan Pablo Sosa / Luciano Lutereau / Mariana Casullo / Elsa Ducaroff / Rosana Sasubrino / Macarena Marey / María José Melero / María Giannoni / Gloria Arbones / Jazmín Ferreiro / Lucía Belloro / Bárbara Aguer / Horacio González / Diana Gómez / Luis Dib / Juan Nesprías / Nancy Miranda / Daniela Sueta Rozas / Solange Heffesse / Mariana Baxter / Carolina Mamilovich / Rodolfo Petriz / Gastón del Bono / Romina Rodríguez / Augusto Romano / Federico Pozzi / Gustavo Ruggiero / Cintia Córdoba /Rocco Carbone / Sebastián Russo / Gisela Catanzaro / Alejandra Rodríguez / Paola Miceli / Eduardo Rinesi / Natalia Vozzi

Palabras de apertura de Horacio Gonzalez:

González se manifestó emocionado por expresar la palabra "filosofía" junto a los trabajadores y citó un pasaje de Hegel:

"El ser humano es esa noche, esa nada, que contiene todo en su simplicidad, un tesoro infinito de conceptos, imágenes, de las cuales ninguna deviene a la mente en el momento en que no están en calidad de presentes. En torno a las representaciones fantasmagóricas está la noche. Entonces surge bruscamente: aquí una cabeza ensangrentada, allá una aparición blanca. Y ambas bruscamente también desaparecen. Esa noche es la que descubrimos cuando miramos a los ojos al ser humano, una noche que se torna cada vez más espantosa: cae ante nosotros la noche del mundo".

Participó también, entre muchos otros, Liliana Herrero:



Liliana antes de cantar dijo: "Yo siempre pienso que lo mejor que se puede hacer es pensar que no hay arreglo. Y a partir de eso es que podemos empezar a pensar en serio, a trabajar y a actuar en serio. Yo he fracasado muchas veces con ese principio, pero otras veces me ha dado mucho resultado. (...) Por otro lado quiero decir que una de las canciones más bellas que se han hecho en la música popular folclórica es la Canción de las Cantinas, del gran poeta salteño Manuel Castilla, que empieza diciendo "¿qué se amontona en la noche?". Y cantó:

Qué se amontona en la noche
Qué canción vuelve a crecer.
Qué vino por las cantinas
florece al anochecer.





Otro de los participantes, Diego Sztulwark, dijo:

"¿Qué enlace sensible liga al pensamiento filosófico con el Estado, al punto de hacerlo olvidar de aquella “débil fuerza mesiánica” con la que cada generación, según Walter Benjamin, intenta transformar el presente? ¿Quién tomará la palabra para decir que el Estado organiza sus saberes en torno al crimen económico –la deuda, el ajuste, los negociados— y al asesinato selectivo, y que como pocas veces no hay espacio alguno para un lenguaje capaz de reflexionar mas allá de la posverdad sobre la íntima relación entre deuda, ajuste y crueldad sobre los cuerpos?"

Y citó unas palabras que días antes había escrito María Pía López:

“Varias veces me invitaron a participar de la Noche de la filosofía. Varias dije que no, por razones políticas. No quiero estar en la vidriera del macrismo. Sólo eso. Pero no me pareció objetable que muchas otras personas tomaran la decisión inversa, dándole más autonomía a las actividades culturales de un gobierno que repudiamos. La persona que me invitaba amablemente y discutía cada año mi decisión hoy es secretario de redacción de Telam. Allí donde este mismo gobierno que organiza la Noche de la filosofía despidió centenares de periodistas y fotógrafos. De un gobierno que, si se nos permite la metáfora iluminista y moreniana, busca oscurecer las escasas luces que nos quedan, para que la noche más oscura advenga. Contra eso, nuestras fogatas nocturnas, nuestra vigilia, la amistad renovada y la conjura incesante, pero no los salones donde nos invitan a brillar mientras gendarmería avanza contra lxs trabajadorxs de prensa”.

lunes, 23 de mayo de 2016

Tomás Abraham, Alejandro Rozitchner, Friedrich Nietzsche y el entusiasmo

Felicidad + Inversión + “Intratables”


Cuando subí el post anterior sobre la malversación de la jovialidad nietzscheana por parte de la filosofía postmoderna y política neo-conservadora y su degradación terminal en los talleres de entusiasmo de Alejandro Rozitchner no esperaba encontrar una prueba a favor de mi tesis nada menos que de Tomás Abraham. Abraham es algo así como el promotor en Argentina de la lectura reaccionaria de Nietzsche y Foucault, y esa posición conservadora se ha ido acentuando con el correr de los años, a medida que su senilidad lo fue alejando de su auto-proclamada condición de enfant terrible (no hay entrevista en la que no recuerde que él sí estuvo en Mayo Francés, como si fuera demasiado conciente de que si no lo remarca nadie jamás se daría cuenta) hasta devenir en el viejo burgués reaccionario, el empresario textil que reivindica sus privilegios de clase que hoy es. Cómo se llega a ser lo que se es.

Así que nadie mejor que Abraham para legitimar la doctrina PRO de los talleres de entusiasmo y su genealogía nietzscheana foucaultiana. En Perfil de ayer, Abraham escribió:

Jueves

Alejandro Rozitchner es un intelectual con mucho coraje. Pocos saben de su fuerza polémica. A pesar del encono de algunos círculos y del escándalo de quienes veían con rubor esa “desgracia” familiar como lo dijo más de uno, tenía una relación entrañable con su padre, el filósofo marxista León Rozitchner. Posee un buen conocimiento de los puntos débiles de ciertos revolucionarios. Replica con inteligencia a su sectarismo, mala fe, conoce su frivolidad y su resentimiento. Soportó ser un marginal además de la difamación del mundo progre.

Sin embargo, su filosofía del entusiasmo es un error. No es lo mismo la política que la dinámica de grupos, ni la literatura del liderazgo que la conducción política. 

Jueves a la noche
Felicidad y entusiasmo son lemas evangélicos. Están pensados para gente con culpa de ser ricos. Por eso funciona en una agrupación política que piensa a la política como una devolución de favores dados por la providencia.

Corresponde a una mentalidad de patriciado. Lo que no excluye inteligencia, entrega, honestidad e ideales colectivos. La ayuda espiritual de un experto en felicidad y otro de entusiasmo, les permiten moderar las exigencias superyoicas de quienes reclaman justicia en nombre de los más pobres.

Hay tres modelos para la interpretación del campo político: el de la guerra; el del contrato, y el de la fiesta. Para el último falta bastante.

Viernes
El pensamiento de Alejandro Rozitchner sobre el entusiasmo es anterior a sus nuevos receptores políticos. En sus cursos en la universidad, elaboraba conceptos sobre el tema de la subjetividad. Un interés que compartía con su padre, pero desde un punto de vista diametralmente opuesto. León Rozitchner partía de la deuda, de la culpa, de la muerte y del terror. Alejandro lo hace desde una perspectiva afirmativa en la que prima la voluntad de vivir y de hacer.

Su “gay saber”, o saber jovial, se inspira en un Nietzsche prometeico, en los escritos de Bataille sobre el erotismo, y en el tono de un Gilles Deleuze cuando escribe sobre las máquinas deseantes. Además del rock como forma de vida.

Luego, su curiosidad lo llevó a la literatura de autoestima y ayuda mutua, como también a la literatura oriental. Pero jamás se le ocurrió disfrazarse de gurú. Es un intelectual crítico del pensamiento vengativo.

La retórica macartista de Abraham -usa "mundo progre" como un estigma y alude a la política de la lucha de clases como "pensamiento vengativo y el "resetimiento de ciertos revolucionarios", cada vez más cerca de Vicente Massot- me exime de mayores caracterizaciones. Supuraciones clasistas de esta índole segrega en cada intervención mediática. Lo valioso de estos párrafos reside en que Abraham conoce el paño en que se mueve "el intelectual de mucho coraje" que dicta talleres de entusiasmo en la Fundación Pensar. Describe de manera diáfana el destinatario de la doctrina gaya: la gente con culpa de ser ricos (Abraham no tiene culpa o dice continuamente que no la tiene, lo cual podría indicar otra cosa). El modelo al que adscribe a Rozitchner para aminorar la culpa burguesa es el de "la fiesta", lo que en este contexto refiere ambiguamente a la suelta de globos amarillos o a la jovialidad nietzscheana. Abraham está seguro de la genealogía del entusiasmo macrista: "Su “gay saber”, o saber jovial, se inspira en un Nietzsche prometeico, en los escritos de Bataille sobre el erotismo, y en el tono de un Gilles Deleuze cuando escribe sobre las máquinas deseantes. Además del rock como forma de vida". De ahí, describe un deslizamiento vital delicioso: la literatura de autoestima y la literatura oriental (¿cuáles serán las fuentes orientales que según Abraham convergen con el gay saber y el deleuzianismo?).

El párrafo que condensa la conversión paterno filial de los Rozitchner es claramente el más explícito: "León Rozitchner partía de la deuda, de la culpa, de la muerte y del terror. Alejandro lo hace desde una perspectiva afirmativa en la que prima la voluntad de vivir y de hacer". La perspectiva afirmativa en que prima la voluntad de vivir y hacer es precisamente la jibarización del gay saber nietzscheano operado por el postmodernismo francés de los 70. Por supuesto: ellos no quieren saber nada sobre que ese gay saber es un temple reactivo ante la vivencia de catástrofe que el advenimiento del nihilismo provoca en Nietzsche. La cosa de los Abraham y Rozitcher como macristas nietzcheanos es el nihilismo que se oculta detrás de la "pura afirmación".

Las derivaciones políticas de las ideas filosóficas ocurren siempre por pequeños deslizamientos: no es Newton el responsable del reduccionismo de Comte ni Marx el precursor de los Gulags soviéticos, así como no fue Nietzsche el filósofo que sentó las bases del nazismo en la primera mitad del siglo xx. No son tampoco Nietzsche, Vattimo, Foucault y Deleuze los pilares filosóficos del macrismo argentino, a pesar de que la tesis de la muerte de la verdad y la "pura afirmación de la vida" están en completa sintonía con la restauración neoconservadora en curso. El tema de la filosofía, entonces, no es buscar la culpabilidad de los grandes pensadores en los deslizamientos interpretativos posteriores. Pero sí es problema de la filosofía estos mismos deslizamientos, el empobrecimiento de los conceptos operados por los intérpretes, el ocultamiento de las tensiones irresueltas que dan origen a los conceptos filosóficos y su degradación a doctrina.

Nietzsche, como cualquier gran pensador, es el nombre de un problema: el de la renuncia a la verdad. Una manera de honrarlo es someterlo a una incesante discusión.