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sábado, 23 de mayo de 2026

Novela


El debate alrededor del abucheo recibido por Fito esta semana en el Arena, al presentar Novela, hace eje en un público "monstruoso", incapaz de escuchar la presentación de un "nuevo" disco completo.

Creo que ese enfoque es una forma incompleta (!) de tratar el asunto. Vi a Serú Girán tocar discos completos con temas enteramente desconocidos por el publico; en la presentación de Bicicleta, cuando todavía no había salido, tocaron incluso temas nuevos que no iban a quedar en el disco. La velada fue tan hermosa como nos sonaron aquellas canciones por primera vez. Para llegar a esa noche hay un trayecto que hacen los artistas en comunión con su público. FIto hace muchos años que cultiva a un público de playlists, sin proponerles ningún desafío. No es raro que críes al monstruo que te va a terminar pegando un tarascón. Aparte, no es "algún disco", es Novela, el disco que Fito guardó indeciso desde fines de los 80, grabó como un híbrido anacrónico en Abbey Road y publicó en marzo de 2025 sin haber hecho nunca gira de presentación. Lo tocó una vez en Rosario con preaviso. Y en el Arena, solo avisó pocas horas antes del show, muchos días después de haber agotado las entradas. Fito lo "presenta entero" el día que dice despedirse de él porque a la vez publica el nuevo. Si hay alguien que maltrató a Novela, el primero es el propio autor. Nunca le dio el cobijo requerido y este miércoles lo arrojó a los leones luego de haberlo guardado con vergüenza ambivalente por años. Quizá esa presentación caprichosa y tardía haya sido el último zamarreo al que sometió a estas canciones. Hay una razón para entender por qué lo mostró con tanto desdén. El disco, la versión que quedó finalmente plasmada, es realmente malo, el peor que haya grabado en los últimos años. Lo que es decir. Quizá la frialdad, el aburrimiento y el rechazo del público sean solo una reacción a la altura de una obra sin gracia.

jueves, 1 de junio de 2023

EADDA9223

Acerca de la remake 2023 de El amor después del amor

¿Para qué rehacer lo que había salido muy bien si no se tiene una sola idea nueva que aportar, si se llenan los huecos con más cuerdas, caños y coros y los reemplazantes del plantel original son más vendedores pero musicalmente inferiores?

Hay un motivo: FP no podría ni remotamente crear una obra actual del nivel de aquella, su visión del mundo se ha empobrecido, su inspiración musical se secó pero hoy la industria le permite calcular muchas más ganancias.

Lamentablemente FP encuentra estímulos para persistir en el error. La prensa especializada es asombrosamente obsecuente y los usuarios de las redes sociales celebran exageradamente las decisiones estéticas más desafortunadas, como la grandilocuencia que el original sabía moderar.

Va a ganar más $$$ que el que su obra de catálogo le permitiría asegurar, salta a los 1os lugares de los tt. Sus fans tardíos necesitan entusiasmarse por algo. Pero el revuelo durará unas semanas por la aparición de Nicky, Lali, Mon Laferte y todos los que hoy dominan el mercado. Wos y Ca7riel son buenos, pero son muchos mejores en sus propios discos que rapeando sobre un tema que no lo necesita.

Pero a diferencia del original la intensidad súbita bajará rápido. A diferencia del original, en esta remake no hay riesgo. Dentro de 30 años se seguirá escuchando el disco del 93 y no este.

¿Alguien se imagina a Spinetta haciendo la versión orquestal de Artaud? ¿Se imaginan al flaco invitando a Tini, el Duki, Miranda o Rosalía para hacer los feat. de la "Cantata", "Starosta", "Superchería"? ¿Y no se les ocurre pensar por qué eso sería imposible?

Lo que sí imagino es que Miami le va a dar a la remake todos los Grammys que no le dieron al original. Lo que se premia es el negocio y no la creación musical, la seguridad y no el riesgo.

domingo, 7 de mayo de 2023

Sombra terrible de Tango Feroz ¡vengo a evocarte!

Parodia bohemia


I
"Fito es un dilema, es un problema para sí mismo, un problema para todos, como lo es Charly García, como lo fue Spinetta. Fito ha hecho grandes canciones, es un gran lector, ha hecho una novela que no fue bien considerada incluso por mí. La leí, me gustó y hablé poco de ella. Creo que es una injusticia, porque es una novela que se basa en la idea de los grandes desterrados, como es él. Y es una novela muy bien escrita, del gran escritor que es. Y después es el autor de dos o tres películas muy interesantes que han pasado un poco inadvertidas. Fito es uno de los artistas que tuvo su pico de gloria con canciones populares de gran receptividad, que está en la industria cultural argentina, está en la industria discográfica, se ve obligado a negociar con los grandes poderes discográficos. No perdió su lengua, no perdió su poética. Creo que con Fito hay que repensarse y lo debemos repensar a Fito. Es Rodolfo Páez y al mismo tiempo no es una marca de la industria cultural. Es un hombre barrial, de un barrio de Rosario traladado al mundo de las artes. Es un hombre que del rock nacional pegó su salto y aún lo está pegando. Debemos esperar de Fito grandes obras". [Horacio González sobre Fito Páez en La otra.-radio, 18 de junio de 2014, para escuchar acá]


II
 
La experiencia de seguir una serie a través de una plataforma como Netflix inaugura una socialidad radicalmente distinta de la que ha propiciado el cine. En la gran sala oscura que marcó el siglo xx el encuentro corporal y a la vez silencioso admitía algunos momentos de interacción colectiva en los que los espectadores abandonábamos nuestro estado hipnótico y sacro: la carcajada contagiosa, el aullido terrorífico, el aplauso final. Netflix se consume en casa, mayormente en el dormitorio, a solas o en pareja. A diferencia del extraño pasaje del fin de la película en la sala, cuando las luces se encienden de a poco y uno recupera gradualmente el estado de vigilia al salir a la calle, la serie de Netflix culmina cada capítulo con un enganche automático al siguiente, que la plataforma resuelve en cuestión de segundos si uno no tiene los reflejos rápidos como para clickear sobre la opción "ver créditos". La "maratón" culmina cuando uno asiste durante horas a una temporada completa o, si el cuerpo no resiste, cuando el sueño nos gana. El final de la serie no se parece en nada al "salir del cine". Más frecuentemente conduce al apagar la tele, apoyar la cabeza en la almohada y ponerse a dormir. 


Pero Netflix tiene una salida hacia lo semi-público, si bien mediada por el sueño. Uno postea en Facebook. "Este finde hicimos maratón de la cuarta temporada de Succession. Tremenda, mejor que la tercera". O "a partir del tercer capítulo se puso buenísima, al principio me costó". Seguido de comentarios: "¿vos viste lo que es eso?". En el caso de El amor después del amor, la miniserie de, por y en homenaje a Fito Páez, el comentario llamativamente repetido por todas partes es "no pude parar de llorar, desde que empezó hasta el final". El público que pone a la serie en el primer lugar del ranking entre los productos de "habla hispana" (el televidente de Netflix es de "habla hispana") ha derramado caudales, torrentes, cataratas de lágrimas si los comentarios en Facebook no mienten. Hay una comunión etaria entre la plataforma y la red: el promedio del usuario es en ambos casos de alrededor de 40 años. No es el público de TikTok, incluso había quedado afuera del contacto de Instagram. Netflix y Facebook son plataformas adultas, aunque a veces sus consumos tengan un sesgo de infantilización tardía. Muchos de los conmovidos por el autohomenaje de Páez parecen haber descubierto la importancia del músico con la serie antes que con sus primeros, extraordinarios discos de la década del 80. En 2023 son muchos los usuarios de Netflix que descubren que crecieron con las canciones de Fito, más probablemente con "Yo vengo a ofrecer mi corazón" o "Dale alegría a mi corázón (es lo único que te pido al menos hoy)" que con "Tres agujas", "Viejo mundo", "Polaroid de locura ordinaria" o "Desierto". "No todo el mundo tiene primaveras" cantado en el 85 significaba algo que el fan tardío de Páez no puede captar. Por eso, la respuesta más insistente a la serie es el llanto a raudales: es imposible que alguien que en los 80 escuchara "Giros", "El chico de la tapa", "Cuervos en Casa Rosada" o "Talismán" se pusiera a llorar como hacen los usuarios de Netflix. O como dicen que hacen. El público de un show de Fito a finales de los 80 no salía llorando. Entonces, para comprender qué diferencia la serie de aquellos discos hay que pensar mucho en este llanto, en el posteo reiterado del llanto.


III

Si los oyentes contemporáneos de la salida de aquellos discos no lloraban como los usuarios contemporáneos de la serie, ¿qué pasa con la música en la serie? Fito ha insistido hasta el hartazgo a través de los años sobre la importancia que en su vida tuvo la música de Charly y Spinetta. Y, un poco menos pero ahí, mencionaba al coterráneo Litto Nebbia. En muchas entrevistas Fito ha declarado la presencia en sus años de formación de la pareja formada por el filósofo Horacio González y la filósofa y cantante Liliana Herrero. Nebbia, González y Herrero no aparecen en la serie. En cambio, Charly y Spinetta juegan roles destacados, aunque no tanto como Fabiana Cantilo y Cecilia Roth. Porque la serie se centra fundamentalmente en los romances del cantante con ellas dos: el amor después del amor. El climax de la serie, la escena inicial que se retoma al final del último episodio, es el concierto triunfal de presentación del disco El amor después del amor. Así la narración describe una parábola de ascenso triunfal que exorciza todos los momentos tristes que tanto hacen llorar a los usuarios de Netflix. Pero, una vez más, si la muerte temprana de su madre, luego del padre y el asesinato de las tías abuelas construyen un personaje "golpeado por la vida" que al final llega al éxtasis compensatorio con el estadio repleto, flanqueado por sus dos chicas (Cecilia lo besa en la boca antes de que él salga a escena, donde lo espera Fabi que ahora es corista de su banda), el llanto de tristeza por tanta muerte prematura se trastoca en llanto de alegría por la consagración del chico pobre de allá del interior. ¿Qué pasa con las canciones?

[Qué contratiempo que justo en la semana en que me emocioné viendo Canción sobre canción, ese hermoso momento de intimidad de González y Herrero, Páez devaluara su figura con este engendro de Netflix . Me pregunto: ¿no podía abstenerse Páez de atentar tan severamente contra su propia obra?]


Lo notorio es que la serie no puede lidiar con la música de Fito, mucho menos con la de Charly y Spinetta. No se trata de fidelidad presunta a los hechos históricos ni tampoco de la intensidad emotiva de las memorias privadas, suyas o generacionales. La serie es un artefacto de la industria cultural cuyo consumo se promueve compulsivamente para participar de la conversación pública. Si estas semanas querés interactuar en Facebook, más que la posible candidatura de Cristina, tenés que hablar de la serie de Netflix. Y decir que lloraste sin parar durante horas. Pero tratándose de la autobiografía de un músico producida por el propio músico, lo llamativo es que carezca de concepto acerca de cómo una narración audiovisual puede lidiar con la música. La serie cae en la peor banalización, convirtiendo al autor de esa gran música popular en el más trivial intérprete de la literalidad de lo que en la canción era sugestivo y audaz y en la serie se vuelve idiota: la bola brillante que inspira "Brillante sobre el mic" o la pelea conyugal que desemboca en "Un vestido y un amor" muestran que las canciones tienen un sentido estúpido cuando se las reduce a anécdotas biográficas. Esto no arruina las canciones pero evidencia que su propio autor es capaz de sacrificarlas en el altar de la serie más vista de habla hispana. Quizás no debería sorprendernos: Fito ya lo había hecho cuando usó "Te vi" como jingle de unas cámaras de vigilancia). 

Diríamos que, en términos de negocio, él puede darse el lujo de banalizar su obra porque el mérito de haberlas hecho lo habilita a convertirlas en mercancías degradadas. La operación se vuelve grave cuando arruina en versiones infames la obra de Charly (su época más gloriosa: Clics Modernos y Piano Bar) descuidadas y afeadas hasta la ofensa por un pelele Andy Chango que imita penosamente los tics más vulgarizados del artista que convirtió su vida en una performance constante: Charly aparece como un flaco idiota que hace versiones horrendas de las mejores canciones del último medio siglo. El caso de Spinetta es más grotesco: repentinamente aparece un actor parecido a Cerati y deforma brutalmente las inflexiones melódicas más refinadas y gráciles que haya dado la música popular argentina. La canción de Spinetta aparece musicalizando un montaje alterno del velorio de un familiar de Fito. La distancia entre la calidad de la música citada y el tratamiento berretísima que le da la serie es violento porque el auto-homenajeado es un músico y las versiones que pone para no pagar los derechos de los originales son desastrosas. El problema no es entonces de fidelidad histórica o de sentimentalismo privado sino de ausencia de concepto de la relación entre música y narración audiovisual. 


Un detalle curioso del modo en que se resuelve la cuestión difícil del timbre de la voz del protagonista al cantar es que, cuando el personaje está componiendo las canciones en primeros planos, el actor que lo imita desafina ostensiblemente y se muestra totalmente ajeno a la posibilidad de concebir esa música, pero mediante cortes de alejamiento la banda de sonido remplaza la voz del actor por la del Fito que todos conocemos. La voz del personaje cambia en un simple corte de montaje. El efecto chirriante de esta sustitución brusca podría justificarse en un cineasta torpe (¿acaso Páez no lo es?) pero es una incapacidad o un descuido grosero en un músico talentoso como sabemos que él es: ¿Cómo soporta arruinar su obra y la de sus dos maestros? ¿Para ahorrar costos de producción? ¿Considera que el público no tiene suficiente sensibilidad musical y puede soportar este pastiche porque está enganchado con la trama melodramática y acepta cualquier versión chapucera de sus grandes éxitos? 

Páez no tiene pudor en incluir en el final de su autocelebración la leyenda impresa en pantalla que afirma que a partir de su consagración en Vélez a mediados de los 90 se convirtió en uno de los músicos más importantes de habla hispana. Y miente notoriamente que después de El amor después del amor hizo 20 discos más que lograron una consagración universal, algo que sabemos que es falso, porque lo que vino después es una larga pendiente artística de la que ahora la serie lo viene a rescatar: Fito nunca pudo volver a componer algo de la calidad de "Tres Agujas", "Instantáneas de la calle", "Tumbas de la gloria" o "Pétalo de sal" y sus 20 discos siguientes fueron en su mayoría fiascos artísticos y comerciales, razón por la cual desde hace décadas viene exhumando periódicamente El amor después del amor (la gira de los 20 años, la de los 30, las reversiones con cantantes del mainstream de "habla hispana" de los temas de su disco más exitoso): no pudo hacer desde entonces un disco entero que sea perdurable. 

El problema de cómo filmar la música (el principal problema que debe encarar la biopic de un músico célebre) tiene en este producto de Netflix un resultado penoso. Está primero entre los productos más consumidos de esta semana. Es de prever que en unos años esta serie se volverá tan inmirable como hoy es Tango Feroz. Las canciones tendrán que recuperarse de este maltrato.



El guión de Páez en EADDEA cita textualmente una línea del dialogo de Tango Feroz: "Si esa mina me da bola, voy a ser inmortal". 

1- El que hace de Páez sobre la que hace de Cantilo  

2-  Fernán Mirás sobre Cecilia Dopazo.

¿Para cuando la gira de los 30 años de Tango Feroz?

martes, 24 de marzo de 2020

La canción de las bestias

La otra.-radio, nueva época, primer programa, segundo bloque, para clickear acá


Todas las bestias sufrimos sin parar
lloramos nuestras penas en silencio
todos los horrores que recaen sobre mí
los canto y los transformo en bondad.

No puedo evitar hacer el daño y después
mi corazón se rompe en mil pedazos
mi alma es una casa donde vive el amor
y las más profundas fantasías del terror.

La pregunta es cómo creen que se puede arreglar
un mundo donde todos llevan la razón
la respuesta es que los bellos de espíritu caerán también
ausentes en el valle de la muerte.

Me produce una gran curiosidad
la búsqueda y la ausencia de sentido
avanzan los ejércitos del bien y el mal.

La pregunta es cómo creen que se puede arreglar
un mundo donde todos llevan la razón
la respuesta...
Si me preguntan qué quiero cantar
es la canción de las bestias.

Hace mucho frío y nadie puede descansar
el futuro no es más que un gran desierto
las bestias nos juntamos en las calles a beber
los restos de lo que fue una gran ciudad

La pregunta es cómo creen que se puede arreglar
un mundo donde todos llevan la razón
la respuesta...
Si me preguntan qué quiero cantar
es la canción de las bestias.

Todas las bestias sufrimos sin parar
lloramos nuestras penas en silencio.
La aparición de La conquista del espacio, el nuevo disco de Fito Páez, luego del extraordinario y desmesurado La ciudad liberada, vino a coincidir con la declaración mundial de la pandemia del Covid-19, coincidencia que de ahora en más va a teñir a este puñado de canciones concebidas en un contexto cronológicamente cercano pero históricamente irreversible. Será inevitable escuchar cada una de las canciones de La conquista del espacio en términos de presagio o de despedida a un mundo que ya no volverá. También nos podríamos preguntar cuáles de los asuntos que Fito trata en su nuevo disco siguen inalterables, después del descalabro civilizatorio causado por la propagación del virus, los intentos de mitigación mediante el aislamiento de la población, los estados de excepción, el parate de las actividades productivas y culturales y el cambio brusco de hábitos personales y colectivos. ¿Qué canciones quedarán en pie en esta invitación a conquistar el espacio que Fito nos propone? Es rápido para decirlo, aunque las varias interpretaciones sobre la obra es lo único que no se podrá detener.

La propia presentación en vivo del disco en un estadio de Rosario tuvo que ser suspendida por las medidas sanitarias de distanciamiento social. Fito remplazó el ya convencional concierto de rock multitudinario por una trasmisión por streaming desde su propia casa, con el músico solo al piano haciendo algunas de las canciones de su nuevo disco, junto con otras de su repertorio tradicional y algunos covers más bien inesperados ("Esta tarde vi llover" de Manzanero, "Gracias a la vida" de Violeta Parra", "Desde que o samba é samba" de Veloso y Gil y "Ring Them Bells" de Bob Dylan). La actuación íntima llegó a ser vista en simultáneo por más de 100 mil personas a través de diversas plataformas. Quizá el acontecimiento del viernes 20 marque a partir de ahora una tendencia para atravesar la cuarentena que seguirán otros músicos de gran popularidad.





"La canción de las bestias" es un folk a la vieja usanza que quizás sea la mejor canción de este disco más compacto que el anterior, lo que no necesariamente quiere decir más inspirado. En su letra, enancada en una melodía simple y hermosa, Fito intenta desmarcarse de la actitud bienpensante con que muchos de sus oyentes habituales se aproximan a su obra ("la respuesta es que los bellos de espíritu caerán también/ ausentes en el valle de la muerte"). Cuando Páez habla de las bestias no se refiere a alguna especie de adversario, sino que lo hace en primera persona: "Todas las bestias sufrimos sin parar/ lloramos nuestras penas en silencio, (...)/ No puedo evitar hacer el daño y después/ mi corazón se rompe en mil pedazos". Lejos de enarbolar una orgullosa bandera identitaria, lo que Páez levanta en este tema es un desgarro propio e irreparable. No servirá como consigna en la desconcentración de los actos políticos -donde sí puede usarse, digamos, "Juguetes perdidos"- pero eso no quiere decir que su hondura personal no logre una forma más inquietante de la política, una que cuestione las critalizaciones más tranquilizadoras del "ellos" y "nosotros".

En el segundo bloque del programa del domingo de La otra.-radio, Maxi Diomedi se dedicó a hacernos escuchar y pensar sobre algunas de las canciones del disco. Y destacó el gesto que tuvo Fito de convocar a artistas de muy diversa consideración: desde Hernán del grupo de cumbia Mala Fama para cantar "Ey you", un corrosivo mix de rock y cumbia que oscila entre el léxico pop y el tumbero; hasta la estrella supermainstream Lali Espósito, que lo acompaña en la melodiosa "Gente de la calle". Maxi se detuvo en nuestro programa para analizar la incomodidad que produce la discrepancia entre la dureza de la condición social que esta canción alude y el tratamiento brillante con que la letra choca. Es evidente que Fito quiere incomodar con esta desaveniencia y que esa incomodidad tiene varias posibles lecturas políticas que Maxi esboza en el programa.

"La conquista del espacio", el tema, parece explicitar el lugar desde el cual Páez propone escuchar estas canciones agridulces:

Entre los artistas no se encuentra el enemigo
Vamos por los pueblos, las capitales
Llevando nuestra música alrededor del sol
Sabemos encender una hoguera con una guitarra.

Para escuchar las canciones y el análisis de Maxi Diomedi en La otra, clickeen acá.

lunes, 22 de abril de 2019

Dar media vuelta y ver

Liliana Herrero en La otra, para escuchar clickeando acá


Este programa fue una fiesta para todos lo que hacemos La otra y justo coincidió con los primeros minutos de la jornada en la que Liliana Herrero cumple años. Una fiesta de la sensibilidad y la inteligencia, por la conversación que mantuvimos con ella, donde hablamos no solo del disco recientemente salido Canción sobre canción, sobre temas compuestos por Fito Páez, en el que Liliana piensa las canciones cantándolas -hablamos no solo de Fito, sino también de Cabrera y de Spinetta-: esto es, después de todo, lo que el título del disco significa. El que el programa fuera una fiesta no excluye los momentos de seriedad y de preocupación, así como el hecho de que se centrara en la música no excluye ni el silencio ni una mirada hacia la política entendida como construcción de comunidad.

Por eso, incluso el espacio que semanalmente reservamos a la columna de análisis político esta vez lo dejamos en la voz de la propia Liliana:

"Si uno escucha a Milagro, sale con una fuerza enorme, una inyección de optimismo, de preparación para la batalla. Yo no he perdido esta preparación para la balla, solo que distingo los planos. Me gusta hacer esa distinción porque es necesaria. Tal vez el arte tenga una disposición más ligado a la condición humana que a las negociaciones de la época. No es epocal, es eterno el horizonte artístico. Pero eso no lo salva de la época, la época está y constituye un sujeto que quiere cambios. Bueno, yo soy una persona que quiero cambios. (...)

"Yo sé que hay compañeros presos, que hay un poder judicial absolutamente deshecho, que hay negociaciones e intervenciones entre embajadas extranjeras, políticos y jueces. Por eso me parece que nosotros somos, al decir de Fogwill, unos pichis en relación a lo que efectivamente acontece en estas relaciones de la política, de las alianzas, el dinero, las espías, las escuchas. Me parece que es mucho más grave que lo que nosotros imaginamos. Muchísimo más grave. Y eso con una coraza mediática muy poderosa que hace que nos enteremos poco y nada de lo que pasa, salvo que estés en el corazón de la política, que no es mi caso. De las negociaciones quiero decir, no del corazón de la política en el sentido de la polis o de lo que le preocupa a las personas, a la señora de al lado, no. Pero en el sentido de lo que ocurre... no voy a decir supersestructuralmente, porque no sé si es superestructural, me parece que  es una red que ya se ha metido en el corazón también de las personas aunque no intervengan en ella. Entonces no me parece que sea algo superestructural, me parece que, al contrario, es una diseminación del horror, que está anidando en corazones populares muy fuertemente, que terminan en linchamientos, terminan en quemas de casas, terminan en el rumor, terminan apresados por las redes. Las redes son muy peligrosas, muy peligrosas. Y uno tiende a creer lo que se dice en las redes y es un error enorme eso. 

"Todo eso forma un panorama de disolución de lazos que eran en otras épocas actos felices. Ahora me parece que generan actos condenatorios, actos de retiros individuales. Si le ponemos un nombre a eso es la disolución de un territorio y de un tiempo. ¿Cuál es el tiempo que estamos viviendo entonces? Yo no sé si comprendo bien. Yo no sé si comprendo bien...".

Y esto es solo una parte de una extensa reflexión sobre los peligros como comunidad nos asedian y también de los momentos que nos hacen felices, en la música y en la construcción de comunidad, desde las canciones de Spinetta hasta las casas construidas por Milagro Sala. En esa oscilación entre el peligro y el cobijo transcurrió un programa que, para los que lo hicimos, ha sido una fiesta.

Ustedes lo pueden escuchar descargándolo acá.

domingo, 21 de abril de 2019

Si pudiera explicar...

Liliana Herrero hoy a las 12 de la noche en La otra.-radio. FM 89,3, online aca.

Liliana y Fito: foto de Nora Lezano

En la primera entrevista que concedió a revista La otra en 2011, Liliana Herrero decía:

- Yo entiendo que la interpretación es desarmar algo ya hecho y ver si tiene alguna voz nueva para hablarnos. Las canciones dialogan con el mundo contemporáneo aún cuando no pertenezcan a él, aunque pertenezcan a un pasado muy remoto. Esas son las más fáciles de desarmar para mí. Es más complejo cuando te encontrás con canciones de autores contemporáneos que ya están muy arregladas, y entonces es difícil volver a intervenirlas. En general lo intento, a veces me sale y a veces no.

- ¿Y de qué modo lo intentás? - le pregunta Maxi Diomedi.

- Acá en casa con el piano o con los músicos con los que trabajo. Voy tratando de pensar algo que no estaba pedido. Las canciones a veces no piden nada, pueden ser cantadas como son o como han pasado a la historia. ¿Qué sabe uno cómo son o cómo es la forma estrictamente original de un tema? Pero sí puede armar  y desarmar, es como exhalar e inhalar, es como una respiración que a veces tienen los temas. A veces se prestan más que otros para hacerlos estallar, a mí me parece que al hacerlos estallar, al intervenirlos, aparecen nuevas posibilidades. Lo cual no desmerece a la canción en su formato original, al contrario, una canción es poderosa cuando permite una nueva interpretación. Ya cada uno verá qué hace con la historia, con ese puñado de canciones que tiene la cultura musical de un país.

En la perspectiva que dan los ocho años transcurridos desde aquella conversación, puede advertirse que las inquietudes de Liliana son persistentes, que siempre se refieren a una interrogación sobre el propio ser de lo que ella hace: cantar. Pero también que con el correr de los años no esquiva riesgos. Acaba de publicar Canción sobre canción, el disco integrado por canciones compuestas por Fito Páez sobre las que ella obra de la manera descripta en la charla de 2011. No vamos a decir que se trata de "covers" sin desmoronar la línea de pensamiento que estamos intentando trazar. Liliana busca en esas canciones una hendija para hacer atravesar una respiración que ella aporta y que hablan del mundo contemporáneo. Pero lo hace esta vez con canciones de un pasado demasiado reciente, demasiado cercano a su constitución como intérprete: la obra de Fito, quizá el principal responsable de que ella se haya dedicado a cantar en público.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar...
Lo hice para quebrar
Lo hice para quebrarme a mí.

La cercanía es obvia: Liliana empezó hace un poco más de 30 años una obra discográfica con dos discos producidos por Fito, en los que él aportaba sonoridades inauditas, muy propias de los años 80, a canciones del repertorio folclórico. Liliana entonces se entregaba a la voluntad de juego de Fito con esa tradición. Hoy Fito pertenece ya a la tradición de la música popular y a la propia tradición de Liliana y ahora ella hace un disco donde él juega el papel de compositor y ninguno más, dado que no interviene en absoluto en los arreglos ni en la producción artística de los temas. Es inevitable reconocer el dibujo de una inversión en el tiempo transcurrido entre aquel comienzo y este presente y, a la vez, esa inversión no desmiente su fidelidad a las preguntas básicas con las que ella se aproxima a pensar la música popular y su propia posición en ella.

Pero hay algo más: Liliana piensa el lugar del canto en el mundo. ¿Cómo es que el mundo espera las canciones o como las desespera? ¿Qué pueden aportar ellas a un mundo por momentos desesperante?

Liliana no solo piensa y canta en ello. También interviene en la época de otros modos, en cuanto ella se lo reclama. Se desvela por el momento que atraviesa nuestra comunidad y nuestro territorio y no quiere desligar su voz de estos dos fundamentos. Interviene, aunque sabe que existe una tensión permanente entre el nivel de la política y el de la música. Tensión que no es disociación sino lucha, encuentro y desaveniencias. El arte y la política son dos modos de ser en la época y más allá de ella, que se reclaman y a veces se recelan. Toda esta inquietud se oye en su canto.

Por eso ella tanto canta a Fito como visita a Milagro Sala, une las puntas de un mismo lazo, así como testimonia en un proceso judicial para denunciar un genocidio cultural del que fue testigo después de un llamado por el que estuvo esperando desde 1977 o imagina escenarios posibles para nuestro futuro inminente.

No pasa el tiempo 
no pasan los años
Se pasa el año 
se pasa volando
Ya no hay mas nadie 
que pueda alcanzarnos.

Juega con las paradojas que propone una canción de otro de los compositores a los que se liga con fidelidad, porque en sus canciones encuentra el mismo tipo de temblor que a ella la conmueve.

De todo eso vamos a estar hablando hoy a las 12 de la noche en La otra.-radio, FM 89,3, RADIO GRÁFICA, online acá.

sábado, 9 de marzo de 2019

Dejarlas Partir



La moneda en la vida de Juan
Chico Buarque, los lentes
la estatua de sal
el suicida y su gato irreal
lo que fue, lo que es
lo que ya no será.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.

Los espíritus de la ciudad
donde nadie descansa
Narciso y el mar
donde caen las almas quizás
la Verónica, Ámbar
el último track.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.

Cada punta del lazo
que une a la muerte y el cenit
quiero dejarlas partir
creo que viven en mí.

La ilusión de una calle al final
y después del amor
nunca nada es igual
no podía dejarlo pasar
todo lo que hemos hecho fue para quebrar.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Voy a tatuarme en la piel (todo es política)

La otra.-radio / Especial Políticas - Hoy medianoche FM 89,3 Radio Gráfica


A ningún hombre consiento
que dicte mi sentencia
sólo Dios puede juzgarme
sólo a él debo obediencia
hasta que fuiste carcelero
yo era tuya compañero
hasta que fuiste carcelero.

Voy a tatuarme en la piel
tu inicial porque es la mía
pa' acordarme para siempre
de lo que me hiciste un día
de lo que me hiciste un día.

Voy a tatuarme en la piel
tu inicial porque es la mía
para acordarme para siempre
y recordarlo to'a la vi'a
de lo que me hiciste un día
de lo que me hiciste un día.


El tipo que preside la nación se mete en un atolladero del ridículo con fines propagandísticos. Quiere disipar la mufa que produce su pésima gestión de gobierno instalando una agenda positiva a través de sus vínculos con la patria futbolera. Si se hizo conocido como empresario deportivo, habrá pensado, ahora que en todas partes lo putean podría refugiarse en el mundo conocido de los fanatismos manipulables de un Boca - River. Naturalmente, sale todo mal. Inevitable leer este episodio grotesco en clave política. Hay una corriente interpretativa que piensa que todo lo que macri hace mal está mal hecho adrede, que es un ardid de marketing para subir en las encuestas o tender una cortina de humo. El desquicio social resultante invitaría a poner en duda la eficacia de estas ocurrencias.

Un músico popular con decenas de canciones memorables vende algunas de sus mejores composiciones para que las usen como jingles publicitarios, con un notorio maltrato musical que él descuida, quizás por codicia o incluso por estupidez. "Un vestido y un amor" de Fito Páez termina resignificándose como un argumento de venta de un dispositivo para que la cana atrape a los chorros. La relectura de una de sus mejores canciones muestra un resultado horrendo desde un punto de vista estético, ético y político. ¿Cuánto tiempo pasará para que podamos volver a escuchar la canción sin asociarla al estado policíaco? ¿Necesitaba tanto la plata Fito para bastardear de esa manera su obra? ¿Está en quiebra y no encuentra una forma más honrada de conseguir guita? ¿O está moralmente quebrado nomás? ¿Será que piensa donar el monto a algún refugio para indigentes? ¿No podría extraerlo de su cuenta bancaria sin enchastrarse como artista? ¿O es solo una pulsión autodestructiva lo que lo pone en ese lugar tan desdichado?

El mismo Fito, empeñado en hacerse ver mal, aparece en la previa del Super Clásico con una versión horrible de "Dale alegría a mi corazón", con la letra cambiada en clave de demagogia futbolera. Hay premeditación en esa aparición intempestiva en Fox Sports, la señal a la que le vende el mamarracho y una entrevista ad hoc. Termina asociado al bochorno de la tarde macrista. Seguramente no quería transformarse en emblema de la degradación cultural del macrismo pero es lo que resulta.

Una revista digital en los últimos años quiso conquistar una reputación sagaz con el slogan "No todo es política". Pero todo es política. De esto se trata el programa de hoy a la medianoche de La otra.-radio. FM 89,3, Radio Gráfica, online acá.

lunes, 30 de abril de 2018

Todo en orden

La otra.-radio del 30/4/18, primera parte, clickeando acá 




En la primera parte del programa de anoche hablamos de las consecuencias del temporal climático y también de la tormenta financiera que está desnudando las precariedades políticas del régimen macrista. Esta precariedad ni siquiera atenúa su carácter nocivo, pero pone en evidencia sus inconsistencias discursivas, que al mismo tiempo deterioran la credibilidad política que el macrismo supo conquistar en el sector de la población que le creyó. Incluso cuando su marketing electoral siempre fue racionalmente increíble. 

Fuimos a ver a Fito Páez al Luna Park, en el muy buen show de presentación de su nuevo disco, La ciudad liberada, donde desde el público nos dimos el gusto de cantar aquello de "Mauricio Macri, la puta que te parió...", con perdón de todas las putas del  mundo que no se merecen quedar simbólicamente vinculadas a tan despreciable cretino (con perdón de los cretinos, etc.).



Y, solo como anticipo de un texto que estoy preparando para el blog, me referí brevemente a una película de Raúl Perrone que nadie más vio y que, si yo no me equivoco, está entre sus películas más hermosas. Pueden escuchar más de todo esto clickeando acá.

En la segunda parte, que publicaremos en las próximas horas, sostuvimos una interesante conversación con Roger Koza, que nos atendió desde Galicia, donde está asistiendo al festival Play Doc.

domingo, 29 de abril de 2018

Una semana tan intensa como la lluvia


La foto que ilustra este post fue tomada por Esther Díaz un rato antes de que se desatara el vendaval de anoche.

Esta semana fue tan intensa como la lluvia de la madrugada, que produjo una catástrofe en diversos puntos de la ciudad. En la semana hubo en el país una tormenta económica y financiera con motivos políticos, cuyas consecuencias las va a tener que afrontar el pueblo argentino durante mucho tiempo. A la vez, este vendaval, creo yo, acelera los tiempos para el deterioro político del macrismo, que si intenta endurecer su posición, probablemente lo único que logre es profundizar su propio anegamiento en su mezcla fatal de codicia e ineptitud política. ¿Piensan ustedes lo mismo?

También fue intensa esta semana en aspectos más gratificantes: el pueblo no deja de oponerle resistencia al régimen ni durante un solo día, mientras la dirigencia opositora intenta desperezarse y articular.

Además, Argentina es un poderoso viento artístico que sopla desde hace mucho y cada tanto nos infla los pulmones para respirar mejor en medio de este ambiente viciado. Esta semana disfrutamos de Liliana Herrero, de Fito, mañana toca Charly...

En pocos días empieza el Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín, cuyo director artístico es el gran Roger Koza. En esta edición, entre las películas programadas está Expiación (una de las últimas películas de Perrone), la Trilogía del Lago Helado de Gustavo Fontán, un ciclo especial de Cine Nacional en 35 mm programado por Fernando Martín Peña, las retrospectivas de Ana Poliak y de Martín Farina, que incluye Mujer Nómade, el notable retrato cinematográfico de Esther Díaz, la autora de la foto que encabeza el post. Y como si no fuera bastante, la propia Esther se hará presente en Cosquín para mantener un diálogo con Roger sobre cine y filosofía. De esto nos va a estar hablando el amigo Roger, quien esta madrugada se encuentra en Galicia, participando del Play Doc, el festival internacional de cine documental. Por supuesto que también nos va a contar lo que está viendo por allá y nos va a anticipar algo de lo que se viene en Cannes.

Todo esto formará parte del programa de esta noche a las 12 (o a las 0 del lunes) en Radio Gráfica, 89,3, online acá o acá.

Anoche en el Luna, durante el recital de Fito: este cántico lo empezamos nosotros, modestamente...

Tu vida, mi vida

Ella se divide en dos
la sombra y la luz del mundo
sus ojos son un mar profundo
hoy sin ella yo no vería el sol.

Yo escribo aquí en mi habitación
y el mundo arde allí afuera
por fin llegó la primavera
nada es imposible con su ilusión.

Cuando se revuelcan nuestras piernas en la cama
y cuando nuestras pieles se conectan al brillar
y cuando sus abrazos y mis manos se entrelazan
entonces yo siento que me da su vida.

Nena, cuando estoy con vos
iluminás el camino
hiciste que nuestros destinos
sean uno solo en este amor.

Das tanta, tanta calidez
sin vos ya no entiendo nada
tu cuerpo se mete en mi alma
y bailan los secretos del corazón.

Todas las palabras son ingrávidas palabras
y todo el universo se conecta a nuestro amor
y cuando ves que soy un chiquitito ante la nada
entonces, yo siento que me das tu vida.

Todas las palabras son ingrávidas palabras
y todo el universo se conecta a nuestro amor
y cuando ves que soy un chiquitito ante la nada
entonces yo siento que me das tu vida

Todas las palabras son ingrávidas palabras
y todo el universo se conecta a nuestro amor
y cuando ves que soy un chiquitito ante la nada
entonces yo siento, te siento y te doy mi vida.



La otra.-radio de hoy a las 12 de la noche (FM 89,3, Radio Gráfica, online acá) la dedicamos al show de presentación de La ciudad liberada, el disco más reciente de Fito que se hace este fin de semana en el Luna. Además nos vamos a comunicar con Roger Koza, que está en Galicia asistiendo al festival Play Doc; y también nos anticipa los inminentes Festivales de Cine de Cosquín y Cannes.

Y vamos a hablar de la crisis... ¿qué crisis?

jueves, 7 de diciembre de 2017

Diablo corazón

Charly '77 y Fito'17: La otra.-radio para escuchar acá: con la participación de Santiago Segura y Maxi Diomedi 


Haku no es el típico pendejo adolescente
él sabe muchísimo del diablo corazón
a veces si quiere mueve cosas con su mente
él vive muy lejos en un mundo de ilusión.

Es el Pibe Montaña de dos metros
a veces se transforma en un dragón
él rescatará su amor
antes de que salga el sol.



Chihiro es tan linda que enamora a los fantasmas
No Face la tiene acorralada en un avión
ella lo entiende porque él nunca tuvo a nadie
que lo abrazara y le entregara su amor.

Chihiro ve a Haku en cuatro dimensiones
y le avisa que el peligro es real
Haku mueve las montañas
y No Face se cae al mar.

Los chicos se fueron por la ruta caminando
Chijiro estaba embarazada de alguno de los dos
a veces extraña a No Face Killer Fantasma
no cambia por nada a su Haku, ojos de dragón.



Oh que amor, dulce amor
allí en Japón
se abren los cerezos blancos.

"Los cerezos blancos" es una de las canciones más lindas del nuevo disco de Fito, una de las más lindas canciones de Fito y una de las más lindas canciones del año. Pertenece al lado amoroso de La ciudad liberada -que tiene también su lado rabioso-catastrófico. En realidad, el disco juega vacilando entre los dos polos de esa tensión y los temas rabiosos tienen momentos de luz y viceversa. Fito hizo un disco de 18 temas y eso puede representar un problema para quien privilegia la realidad efectiva antes que la posibilidad. Es una vieja discusión en cualquier arte. ¿Tenés que escribir una página y media perfecta y quemar el resto o publicar mil páginas para que el lector encuentre solo la maravilla? Las dos decisiones son interesantes. Si gana el primer criterio, una obra como la de Litto Nebbia estaría descalificada, porque hizo 500 discos pero desde juicio restrictivo solo tendría que haber hecho 20 para ser otro Gardel. Litto grabó todas las canciones que se le ocurrieron y deja a los arqueólogos del futuro explorar ese campo minado. Ahí hay otro Gardel a descubrir: trabajen, ¡vagos!

Alguien puede pensar: si La ciudad liberada tuviera solo 9 temas sería una obra maestra. Y bueno: ¿por qué no te armás una lista con esos 9, dale el orden que quieras y escuchás uno de los mejores discos argentinos en años? Quizás tus 9 temas no serían los míos. Pero hasta ahora, con todos los que hablé, "Los cerezos balncos" formaría parte de ese gran disco. Dije que pertenece al lado amoroso basándome en que es un tema de amor hecho y derecho y también en su melodía amable, sencilla, perfecta. No hay acordes oscuros ahí. Pero, si le presto más atención a la letra, los elementos luminosos aparecen cruzados por pinceladas de monstruosidad. El corazón de Jaku es diablo y él a veces se transforma en un dragón y Chihiro lo ama también en su versión dragón. Y después está No Face, que la tiene acorralada en un avión, aunque Chihiro, que enamora a los fantasmas, lo entiende porque nunca tuvo alguien que lo amara.

Ese universo de amor freak suena sublime porque sale de la imaginación de Hayao Miyazaki, El viaje de Chihiro. Fito vuelve a inspirarse en una película, como hizo en "Dos días en la vida" con Thelma y Louise (en realidad la canción es mejor que la película de Scott). En "Polaroid de locura ordinaria" puede haberse inspirado en Bukowski, en Marco Ferreri o en ambos. En "Acerca del Niño Proletario" adaptó a Lamborghini. Todas sus adaptaciones son buenas. "Los cerezos blancos" es de las mejores. Hace rato que a Fito le interesa contar un cuento en una canción con rigor narrativo y métrica exacta. Puede ser algo muy largo y denso como con Lamborghini o breve y delicado como en "Los cerezos blancos". Sobran los dedos de una mano para contar los tipos que en Argentina pueden hacer una canción tan buena.

Hace años que ningún disco de Fito atraía mi atención hasta La ciudad liberada. Si me salteo algunas canciones, no me importa. Hay algunas a las que vuelvo a escuchar continuamente. Lo comparo con un crack de fútbol. No todas las jugadas terminan en gol. Pero hay jugadores que los ves pararse en la cancha, tocar la pelota, aparecer en un momento en el que no lo esperabas y hacer un pase mágico. Fito es un crack. Este disco no es solo las canciones que tiene (muchas) sino otras que podría tener y no fueron hechas todavía. Porque me recuerda que el rock es todavía posible, que no todo es pop de diseño, que no es obligatorio hacer reguetones ni autotunear la voz para sonar actual. Que una canción puede contener sorpresas tres minutos después del comienzo, que la mejor canción puede estar esperando en el track 8, en el 9 o en el 15, que no todo (o casi nada) está decidido en las 3 primeras pistas (esos lugares que hoy las bandas reservan para poner toda la carne en el asador).

El domingo pasado en La otra.-radio escuchamos y discutimos La ciudad liberada con Santiago Segura y Maxi Diomedi. Parecía que íbamos a estar en desacuerdo, pero al final no fue tanto.

Para colmo, el planteo del programa era jodido: trazar un puente entre Películas de La Máquina de Hacer Pájaros (uno de los mejores discos de la carrera de Charly) y La ciudad liberada, de un Fito que hoy no está de moda elogiar. Tampoco estaba de moda elogiar a Charly 40 años atrás, cuando hizo Películas. Que para colmo no es un disco torrencial como el de Fito, sino preciso y cortante. Pero no era ese el terreno en el que quisimos linkearlos. El asunto, el gran desafío para cualquier artista, no solo para un rockero de 25 años o de 55, es cómo intervenir en una época ominosa y sembrar belleza y verdad. En 1977 o en 2017.

Y encima se nos ocurrieron unas cuantas ideas para conversar el domingo que viene con Roque Di Pietro, autor del fundamental y definitivo Esta noche toca Charly. Se podrán escribir todavía unos cuantos libros sobre Charly, pero da la sensación de que el que él se merecía es este. Eso será el tema del próximo programa.

Si quieren escuchar el del domingo pasado, todo esto que hablamos y todas las canciones que escuchamos y las cosas que nos dijimos, clickeen acá.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Testers de violencia

Entre 1977 y 2017: Películas de La Máquina de Hacer Pájaros - La ciudad liberada de Fito Páez


Cuarenta años separan a estos dos discos del rock argentino: Películas de La Máquina de Hacer Pájaros (1977) y La ciudad liberada de Fito Páez (2017). Vale la pena pensarlos como partes de una genealogía muy propia de este género y ligados a un mismo territorio: existenciales y políticos, con un punto de vista fuerte sobre la ciudad y el mundo desde la experiencia del cronista, con marcas históricas reconocibles, sensibles a su tiempo, emocionantes y violentos, de una vitalidad desgarrada, irónicos y rabiosos.

1977 puede que sea el peor año de la historia de la nación: la dictadura cívico-militar está en su momento más represivo y no se vislumbra ninguna salida. La muerte se siente en la calle aunque pocos hablen de ella. Las Madres empiezan a reclamar por sus hijos desaparecidos y algunos pocos medios minoritarios se atreven a publicar solicitadas sobre el asunto. Todavía no se habla del terrorismo de estado, aunque llegan reclamos desde el exterior sobre las violaciones oficiales a los derechos humanos. Mirtha Legrand en su programa y la revista Para Ti propagan que las denuncias se deben a una campaña antiargentina que viene del exterior. Los diarios Clarín y La Nación hablan todos los días de terroristas muertos en enfrentamientos.

Charly graba el segundo disco de La Máquina de Hacer Pájaros (en el primero la banda se llamaba "García y la máquina de hacer pájaros", título extraído de una historieta del humorista cordobés Crist). Es un intento de reconvertir un grupo de acompañamiento de Charly en una banda donde todos componen: Charly, Carlos Cutaia, Gustavo Bazterrica, José Luis Fernández y Oscar Moro. Obviamente, la impronta de Charly se sobrepone al intento de creación colectiva. Quizá sea el disco menos conocido de su obra y el menos tocado en vivo. A los pocos meses de editado la banda se separa. Los motivos parecen ser a la vez internos y externos. El desbalance entre la inspiración de Charly y la tentativa de horizontalizar la creación produce tensiones en la banda. Pero también el país se vuelve irrespirable, lo cual aparece por todos lados en las canciones, incluso en el título de la que da nombre al disco: "¿Qué se puede hacer salvo ver películas?". En la tapa, se ve a la banda saliendo del cine Metro (Cerrito y Lavalle) después de ver Trama macabra, la última película de Alfred Hitchcock. Películas es un milagro desde cualquier punto de vista: a pesar de las disidencias internas la banda logra un sonido limpio, complejo y potente. Charly no escribe ningún hit pero sí algunas de sus joyas más secretas: "Marilyn, la Cenicienta y las mujeres", "Ruta perdedora", "No te dejes desanimar" y el arrollador "Hipercandombe", quizá la letra más explícita para describir la sofocación del régimen dictatorial. ¿Cómo podía seguir haciéndose un arte veraz en medio de la máxima represión? Charly lo hizo:

Cuando la noche te hace desconfiar
yendo por el lado del río
la paranoia es
quizás nuestro peor enemigo.

Cubrís tu cara y tu pelo también
como si tuvieras frío
pero en realidad
te querés escapar de algún lío.

Déjenme en paz
no quiero más
no hay esperanza en la ciudad.
Mi amada está lejos de acá
en un país hipernatural.

Cuando la lluvia de gas y alquitrán
cubra tu cuerpo podrido
toda tu caretez
mi amigo, no tendrá ya sentido.

Y si te asusta este canto final
o no le encuentras sentido
podés cambiar el dial
y escuchar algo más divertido.

Déjenme en paz
no quiero más
no hay esperanza en la ciudad.
Mi amada está lejos de acá
en un país hipernatural.



De 2017 no hace falta que cuente nada, aparece en este blog todos los días. Es otro de los peores años de la historia argentina. Se deteriora la situación social, se anulan derechos, se resquebraja el sistema jurídico, hay presos políticos, muertes provocadas por las fuerzas de seguridad, alentadas desde la jefatura de estado, aprietes de los servicios de inteligencia a políticos, sindicalistas, periodistas y jueces, persecución a opositores, empobrecimiento, censura mediática y envilecimiento de los lazos sociales.

Fito acaba de publicar su mejor disco desde Abre (1999). Se llama La ciudad liberada y desde el título exhibe sin disimulos la intención de constituirse en una crónica de la época. Páez tuvo momentos irregulares en las últimas dos décadas, pero su lugar entre los más grandes compositores de música popular ya estaba de todos modos asegurado. La ciudad liberada nos recuerda que hay pocos compositores tan buenos como él y, hoy por hoy, quizás ninguno esté tan decidido a hablar de la opresión reinante en un país y un mundo corridos a la derecha como nunca en la historia contemporánea. Es un disco con ráfagas de violencia y gestos de potencia vital. No es un disco oscuro, sino extrañamente luminoso: el concepto parece radicar en que cuanto más horrible sea la época, más necesaria es la fe. La fe en lo que puedas tener fe: Fito la busca en la música. Esta canción, "Nuevo mundo" parece ser una continuación de "Viejo mundo", una que grabó en su primer disco, Del 63. La ciudad liberada es una buena noticia no solo porque uno de los mejores vuelve a estar muy inspirado, sino porque se convierte en una prueba evidente de que a la opresión se la puede resistir también desde el arte:

Un nuevo mundo apareció
metamensaje
apareció
me sorprendió
tomando el sol
en la terraza.

Un hongo en el cielo se formó y explotaron las estrellas
alguien tiró la bomba, todo se puso violeta
naranja, amarillo, negro, nubes de titanio
Por fin volaron todas las ciudades al espacio.

Espero que sea un sueño, nadie sabe quién lo hizo
la lava del volcán del odio de nuestro delirio
los pájaros de hidrógeno implotaron en el aire
cabezas de elefantes en los centros comerciales.

¿Y ahora cómo mierda van a criar a sus hijos?
Los códigos binarios los volvieron estúpidos
chiquitos encerrados en sus casas de plata
mirando por las redes cómo todos se matan.

Las bandas en Rosario se recagan a tiros
yo busco en la música la fe y lo maldito
enciendo, entiendo, eligo y amo amar este fuego
enciendo, entiendo, eligo y amo mis compañeros.

Ya se quemaron todos los bosques del planeta
artistas, empresarios, abogados, proxenetas
los dioses sólo viven en películas de culto
que ya no se verán en este nuevo mundo.

Es posible que sea cierto
es posible que mis besos
sean en el nuevo mundo
besos de un amor profundo.

Nuevo mundo delirante
nuevo mundo sin escapes
nuevo mundo sin controles
nuevo mundo ya sin sol
nuevo mundo, van mis hijos
los robots, los niños ewoks
nuevo mundo, nuevas pistas
nuevas grandes utopías.



Este domingo a las 12 de la noche en La otra.-radio (FM 89,3, Radio Gráfica, online acá o acá). Vamos a escucharlos y a pensarlos juntos, como exponentes de un modo artístico de habitar la opresión.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Me metieron en un rollo que al final no sé muy bien cómo se sale


por José Miccio *

...el tono negro de Ciudad de pobres corazones resulta en su momento exageradamente novedoso. En una obra compleja como la de Páez, el triunfo de uno de sus aspectos sobre los otros es un dato acerca del trabajo de recepción: aun cuando algunos lo acusan de tristón, seguramente por sus comienzos con Baglietto, para casi todos Páez es un juglar de la esperanza, alguien que reconoce los malestares pero no concluye una canción sin identificar un brote.

No se trata de una interpretación infundada. “Tiempos difíciles”, “Tratando de crecer”, “La vida es una moneda”, “Viejo mundo”, “Del 63”: algo nace en todas ellas. ¿Qué se escucha más, en primer plano, en una canción tan notablemente ambigua como “Tres agujas”? ¿Quién hubiera dado prioridad al dramatismo poético y existencial de frases como “mi canción es un antídoto liviano” y “estoy tranquilo pero herido” cuando tenía a su alcance, y en posiciones convenientes para el ejercicio de la buena voluntad, otras más afines con el ánimo social de entonces como “cambiar para sentirme vivo”, “te daré una flor antes que un decadrón” y “yo no quiero más andar en piletas”?

La aceptación popular de “Cable a tierra” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, y la pronta incorporación de esta última al repertorio de Mercedes Sosa, con su consiguiente arribo al cancionero argentino, confirman la lógica y la fortaleza de este modo de comprender la música de Páez.

Desde este punto de vista Ciudad de pobres corazones es un cementerio. Páez cambia entonces sus ideas; es indudable. Contra su canción más famosa dice en una entrevista que terminó el tiempo en que venía a ofrecer su corazón. Contra “Narciso y Quasimodo” y “Cable a tierra” canta en “Track track”: “Ya no existen lazos”. Contra el nosotros que reúne a la humanidad entera identifica un ellos amenazante, un mundo de garcas ominosos e incomprensibles que protagonizan “Gente sin swing” y frases como “Me pregunto qué pensaban cuando estaban por coger”, de “A las piedras de Belén”. Contra la comunicación entre artista y pueblo canta en “Bailando hasta que se vaya la noche”: “¿Y qué pasa? ¿Y sus vidas cómo están?”. Contra el ámbito civil afirma en “De 1920”: “Esto es una guerra”. Y en la introducción del video sobre el disco que filmó con Fernando Spiner: “Naides sabe en qué lugar se oculta el que es enemigo”. Contra las canciones armónicamente complejas toca los ritmos monótonos y obsesivos de “Fuga en tabú”, “Nada más preciado” y “Gente sin swing”. Contra la variedad elige la unidad y el énfasis. Esta vez no hay tango ni folclore ni música latinoamericana. Esta vez hay rock.


* Fragmentos de Notas sobre el rock argentino en democracia, octava parte, que se centra en la obra discográfica de Fito de mediados de los 80 y se puede leer completo en el blog Un Largo, clickeando acá.



Me dijeron que me calle
que no hay mucho más que ver
me dijeron que me vaya
que me deje de joder
Me metieron en un rollo que al final
no sé muy bien cómo se sale
me pregunto qué pensaban cuando estaban por coger.

Que te escupan en la cara
que te duela hoy más que ayer
que te chupen en la cana
que te enseñen a perder
ya no quiero levantarme paranoico
en el medio de la noche.
Ya no quiero que me agarren esta vez.

A la luz de las estrellas
a las piedras de Belén
a las tetas de Gioconda
a los múltiplos de tres
me dirijo hacia ese punto donde hay algo
y a la vez no existe nada
me pregunto qué otra cosa puedo hacer.