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jueves, 2 de abril de 2015

Cerati, Spinetta, Babasónicos, El Mató a un Policía Motorizado

Textos sobre la música argentina del siglo xxi

Gustavo Cerati


por Gonzalo Aloras

UNA ESCULTURA VOCAL

Con la voz, Cerati supo construir esculturas musicales. Sus canciones, sus composiciones, adquirieron en las grabaciones una consistencia inusitada gracias a ese trabajo de escultor vocal. No se trata sólo de técnica, se trata de coloración y de singularidad. La cualidad de su voz es la de ser plena, con una clarísima dicción y una extraña compresión natural continua en la dinámica de todas las frases, lo que viene a ser algo así como una escultura en la que el material no flaquea nunca, por su propia naturaleza, dándole así, eterna sensación y fuerza a la imagen esculpida. Es su voz la que atrapa, transporta y convence.

LA VOZ DEL ACTOR

Quizá la clave para entender el estilo Cerati sea apreciar su don actoral: es el acting al decir las letras, lo que da ese tono épico a cada una de sus frases, por plásticas o superficiales que pudieran ser. Ahí reside, creo yo, su mayor aporte a al pop argentino. ¿El Bowie local? De algún modo, Bowie inventa el acting vocal en el pop mundial, esa impronta que pareciera estar siempre cantándole al calor de las masas.

LA GUITARRA

Como guitarrista fue un músico que hizo valer su gusto por sobre su virtuosismo; no hay escorias, no hay sobras, no hay redundancias. Todo en función rítmica y bajo un vidente concepto de economía musical. No son los solos ni sus fraseos, sino su rítmica, la que produce lo real y su mano derecha la que nos ofrece dar vueltas por el universo. Tanto en el trabajo de composición de guitarras con Soda Stereo para logar un sonido power trío como en la etapa solista, para lograr ambientes y paisajes. Con el uso de efectos, pedales y todas las tecnologías aplicadas a la transmutación del sonido de guitarra eléctrica, interesado sobre todo en la sonoridad de las guitarras como al nivel de la sonoridad de sus textos. (Leer completo acá)

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Luis Alberto Spinetta


por Santiago Segura

Spinetta suele ser tildado de aburrido, de reiterativo, de difícil. Spinetta 00 produndiza esa brecha para con el oyente huidizo a ciertas complejidades armónicas, ese macromundo que excede todo género, estalla en los oídos y lleva tiempo de asimilación. Sus temas próximos a lo que se concibe como rock ("Yo miro tu amor", "Agua de la miseria") eran celebrados en los shows como una excepción dentro de lo que imperaba, así como pasaba con las gemas de antaño. Pero bien: ¿cuánto hay de cierto en que el Spinetta de los últimos años practicó unaquietud sonora cercana al estancamiento? ¿No hubo nada nuevo, siquiera rasgos novedosos, en su música? ¿Todo lo que hizo entre el díptico Los ojos-Silver sorgo y Un mañana es igual? La respuesta es no y con un poco de atención, se nota. Hubo un movimiento sutil que, es inevitable, tiene sus vaivenes con el pasado.

Ese movimiento es el que arrima a Spinetta a las aguas de la música negra (algo que se ha señalado bastante poco). ¿Un músico tan blanco en su sonido? Sí. A su manera, desde "No me alcanza", "Adentro tuyo", "Canción de noche", "No quiere decir" -y hay más, mucho más-, Spinetta roza el funk y el soul, como si hubiera (a)probado los discos que escuchaban sus hijos en los '90. O los que hacía el propio Dante con Illya Kuryaki and the Valderramas. "Me atrae el soul porque hay mucha musicalidad en las canciones y se encierran como misterios que son dignos de prestarles atención. (...) Esa mirada hacia el funk, la música de Stevie Wonder y de tantos otros genios me permite expandir el límite creativo un poco más arriba". El Flaco llegó al nivel de invitar a Dante y Valentino, con su grupo Geo Ramma, para reversionar en clave rap-metal un clásico de Almendra ("Ana no duerme", en el soterrado Obras en vivo). Y arremetió nada menos que con Necesito un amor de Manal, en la cumbre de Las Bandas Eternas. Las apuestas le salieron bien aunque los escépticos miren de reojo. El límite se expandió, se abrió un poco más.(Leer completo acá)

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Babasónicos


por José Miccio

El siglo XXI no comienza para Babasonicos con Jessico sino con Groncho Vedette, dos discos de su paradiscografia editados en 2000. Groncho es el compañero subterráneo de Miami.Vedette, el de Babasonica. No les falta mérito ni interés histórico. Incluso llama la atención que algunas de sus canciones no hayan encontrado la manera de salir de su zona de culto. “La hierba crece” y “Dopamina”, por ejemplo. O “Promotora”, cuyo antimenemismo explícito bien podría haber vuelto a Babasónicos una banda más simpática para quienes reniegan de sus mascaradas y no se conforman con “El shopping” y la tapa de Miami. Pero ni el calendario ni la virtud ni la mala conciencia pueden contra el disco que puso a Babasonicos en boca de todos y terminó por modificar de una vez y para siempre su carrera (hace quince años habrían abjurado de la palabra; ahora no se animarían a rechazarla sin pudor). Fondo amarillo, cactus brillante, curvas como culo o montañas, nombre de tipo que pone al femenino como género modelo, “El loco”, “Los calientes”, “Deléctrico”, “Rubí”. Mejor aceptarlo: hay que empezar por Jessico.

Una y otra cosa están obviamente vinculadas, pero el acontecimiento Jessico tiene menos que ver con el éxito comercial que con la música, que a partir de entonces se hará menos mutante (o más reiterativa, si se quiere). Comparar Pasto-Trance Zomba-Dopádromo-Babasonica-Miamicon Infame-Anoche-Mucho-A propósito-Romantisísmico es pasar del salto al desarrollo, del cambio a la consolidación. (Hasta podría decirse: de la apuesta al cálculo, pero sería necesario suspender el descrédito moral de la palabra para considerar el problema estéticamente).Jessico está justo en el medio. Por un lado, participa todavía del feliz impulso metamórfico al que Babasonicos se entregaba en los 90 (lo que no impide que “Yoli” tenga detrás a “¡Viva Satana!”, y que “La fox” y “Tóxica” lancen sus adjetivos igual que “Charada” y “Sharon Tate”). Por otro, funciona como modelo para buena parte de lo que vendrá. Las letras anti-identitarias que cantaba Dárgelos tenían en los primeros discos reafirmaciones musicales permanentes. A partir de Jessico quedarán huérfanas y se harán más enfáticas y sentenciosas, porque en adelante Babasonicos preferirá sacarle lustre o ventaja a un modo de grabar y componer indudablemente propio y fatalmente previsible. En los 90 Babasonicos jugaba a sumar capítulos a una novela imposible. El siglo XXI es la historia de su estilo. (Leer completo acá).

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El Mató a un Policía Motorizado



por Facundo Lozano

Escuché muchas ideas de defensores y detractores de los chicos que con una guitarra comunista festejaron la navidad de reserva, ganaron un millón de euros en juegos de Play y pelotas de fútbol, le enseñaron a los hombres "machos" lo que son las mujeres bellas y fuertes, las chicas de oro, los que te ayudaron a revivir de ese día de los muertos, los que te ofrecieron ser parte de una dinastía no sectaria y tierna, y no sé qué pienso de ellas. Que son una banda kirchnerista; que Santiago es evangelista; que promueven la proliferación de pibes y pibas que creen que pidiéndoles un poco de plata a su padre va a estar todo más o menos bien; que son una banda novedosa, que va a llenar estadios; que es la nueva futbolización del rock; que nivelan para abajo; que son una banda que se repite a sí misma, que se copia. Sinceramente, creo que todas esas lecturas se quedan un poco cortas y tampoco creo que yo pueda ayudar a develar (no es desvelar) el misterio de por qué las canciones de Santiago marcaron estos diez años y marcarán la música argentina de aquí en adelante, cómo es que su revolución de los gordos sexys y románticos coincidió con la de Seth Rogen y ahora muchas chicas nos miran creyendo que podemos darles amor y entenderlas. 

Lo que sí se es que El Mató a un Policía Motorizado no es una banda que con sus canciones quiera cambiar el mundo, es una banda que con sus canciones quiere mejorar y ayudar a que la pasemos mejor en el fin del mundo. "Imagino y pienso seguido cómo se cruzan las diferentes profecías sobre el fin del mundo. Por un lado, el fin del petróleo; por otro, el fin de agua, el cambio climático. También están las profecías mayas y una baja del magnetismo de la tierra. La gente se vuelve loca, dementes peleando por nada verdaderamente importante. Entonces ahí, los que estén en armonía con el universo y entiendan la verdad, evolucionarán hacia una nueva era de luz. Supongo que habrá grupos, profetas, peleas, locura y mucha violencia romántica. Va a ser divertido", eso me dijo Santiago Barrionuevo en 2009, su visión fatalista y romántica cuando The Walking Dead recién empezaba. El Mató, un poco, esos protagonistas de una peli de George Romero que se sabe se van a salvar y yo, por lo menos yo, un zombie enamorado, un poco más inteligente y con corazón enamorado de su cerebro. Me siento parte de la comunión de las pandillas y de la de las parrillas también.  (Leer completo acá)

NOTA DEL EDITOR: Con estos cuatro textos sobre Gustavo Cerati, Luis Alberto Spinetta, Babasónicos y El Mató a un Policía Motorizado, escritos respectivamente por Gonzalo Aloras, Santiago Segura, José Miccio y Facundo Lozano, termina la serie de ensayos breves que analizan la obra de los músicos más votados en nuestra encuesta sobre la música argentina del siglo xxi, según un distinguido grupo de encuestados cuya lista completa pueden encontrar acá. Los que publicamos hoy se refieren a los cuatro artistas o bandas que recibieron más votos. Pero eso no es todo, amigos. En los próximos días estaremos publicando un mega-post con las listas completas de los 301 consultados. Y en semanas sucesivas vamos a publicar las listas individuales de algunos votantes que nos parezcan destacables por razones diversas.

Esto fue una coproducción de La Música es del Aire, Patologías Culturales Un Largo y La otra para el programa Antojo, que se emitió durante las trasnoches de febrero en FM La Tribu. La parte más ardua y compleja de esta producción fue llevada a cabo por Santiago Segura, que contaba con la experiencia previa de otra gran encuesta sobre el rock argentino de todas las épocas, que hizo en 2013. Estamos contentos de haber hecho la tarea, porque creemos que no hay hasta hoy un relevamiento sobre la música argentina del nuevo siglo más completo que este. Los resultados, en términos de artistas más votados, así como los puntos de vista expresados en los ensayos, son por supuesto discutibles. No podría ser de otro modo. El dispositivo de las encuestas tiene límites epistemológicos muy evidentes. Y una encuesta como esta habla tanto de la música que se está haciendo en esta parte del mundo como de los supuestos sobre los que se encara la consulta. Quizás la falla más evidente sea que nos propusimos abarcar toda la música argentina sin distinción de géneros, pero el resultado fue acaparado por la música de rock, que es algo así como el mainstream de esta época. Detrás de estos resultados hay, más que nada, muchas discusiones para dar, pero también es una buena oportunidad para descubrir discos, canciones, músicos, estéticas que se nos habían pasado por alto o para medir la distancia que nos separa de los consensos. Incluso, quizás lo más interesante sea cuestionar la idea misma de consenso. Los textos quedan completos en los blogs La Música es del Aire y Un Largo. Y los Bonus ya llegan.